La Casa del Mendrugo

La Casa del Mendrugo

La Casa del Mendrugo es la expresión de antiguas generaciones que se funden en el tiempo y cultura actuales. Es una convocatoria para reunir a personas que buscan un encuentro con la gastronomía, la música, el arte, la historia y aquellos elementos que derivan de la expresión espontánea de la vida...

Te invitamos a conocer un destino con más de 3500 años de historia... en el centro de la ciudad de Puebla, México.

¡Donde la cultura sabe y la comida vibra!



La Casa del Mendrugo se abre al público

Marzo del 2013



Mendrugo. De los viejos tiempos, el hombre marcado. Cuando el castellano todavía no conquistaba entera la península, cuando la lengua se cruzó de razas y continentes, sonidos de la nieve y el desierto, frontera de mar mediterráneo, de guerras y comercios cruzados. La lengua en el poder y el movimiento. Mundo Nuestro, La Fortuna del Mendrugo



Luego de cinco años de trabajo de restauración, este jueves 14 de marzo abre al público La Casa del Mendrugo, un nuevo espacio cultural para la ciudad de Puebla. Con una variada oferta (museo, galería, música y gastronomía), este esfuerzo realizado desde la sociedad civil es una muestra de las enormes posibilidades de recuperación económica y social del Centro Histórico de la ciudad de Puebla.



Ramón lo ha contado aquí en el texto “La ciudad guardada en sus muros”. Y esta historia comienza ahí, justo cuando Ramón Lozano comprendió la profundidad de la historia poblana guardada en los muros de piedra de la casona.

(Ver reportaje gráfico “Los héroes del Mendrugo”)

La restauración, como lo hemos expuesto aquí en Mundo Nuestro (cnf. La Recuperación de la Casa del Mendrugo, se le dio a las jóvenes arquitectas Alicia Medina y Myriam Pergina. Y como lo ha recordado la arquitecta Josefina Juliani --quien reconstruyera la historia de la casa en su tesis de Maestría “Rehabilitación de la Casa del Mendrugo”--, la casa nunca perdió la esencia de la época, a pesar del estado de abandono en la que se encotraba en el año 2008. “Se trataba de rescatar una casona, valorarla, y reintegrarla a la sociedad”, dice.

Y la piedra se mueve: el museo en su primera etapa presentará “los hallazgos del Mendrugo”: los restos olmecas que le dan un giro radical a la historia de la ciudad de Puebla, al quedar comprobado un asentamiento humano de hace por lo menos tres mil años; la huella colonial en los tiestos de mayólica (talavera), invaluables tanto por su composición como por su recuperación técnica por especialistas del INAH, y el registro vital hallado en el subsuelo de una época todavía más cercana, los siglos XIX y XX.




A la propuesta museográfica se añaden dos dinámicas que darán una perspectiva extraordinaria al centro: la galería Lazcarro, a cargo del propio pintor, sin duda el más importante de los artistas plásticos vivos en Puebla; y el Club de Jass, que encabezará el destacado conocedor de este género Jorge Fernández de Castro, quien desde hace muchos años alienta la propuesta musical de Radio BUAP con su programa Solo Jazz.






El círculo que abre el proyecto de la casa del Mendrugo: museo, galería, espacio musical, se cierra con la propuesta gastronómica: el mestizaje entre la comida española y la poblana, que se servirá igual en un restaurante en todo sentido que un bar de tapas, todo comandado por un grupo de jóvenes liderados por el chef Daniel. “Es un reto profesional para mí --dice este joven cocinero--, la gastronomía tiene que correr a la par de la propuesta cultural de la casona.”

La historia de la mayólica en Puebla

Emma Yanes Rizo, historiadora y ceramista, Doctora en Historia del Arte por la UNAM con una investigación sobre la producción de mayólica en los siglos XVI y XVII en nuestra ciudad. Los hallazgos en la Casa del Mendrugo ha sido parte de su estudio. Ella ha formado parte del equipo de especialistas que han ayudado en el complejo proceso de rescate de esta casona que arrancó, para fortuna de todos, en la primavera de 2013 su carrera como nuevo centro cultural en Puebla. La ilustración de este salsero con la figura que representa a esta nueva Casa del Mendrugo fue elaborada por Jessica Lara M. En Mundo Nuestro se han publicado varias de las piezas recuperadas en la casona, junto con las cédulas elaboradas por la Doctora Yanes.



La historia de la mayólica en Puebla

Hasta hace poco tiempo, se desconocía la mayólica o “talavera” producida en Puebla de mediados del siglo XVI a mediados del siglo XVII. Los hallazgos de tiestos de cerámica colonial de la Casa del Mendrugo y la reconstrucción completa de algunas de las piezas, que se exhibirán en una de las salas de este nuevo centro cultural, nos permiten admirar al menos en parte esa producción y su posterior evolución, como un arte distintivo de la ciudad de Puebla, símbolo de identidad regional. En sus orígenes ésta técnica dotó, básicamente a los españoles de la ciudad, de un modesto servicio de mesa: platos, escudillas, jarras y especieros, con iniciales y monogramas o una ornamentación de trazos rápidos a pincel. Después, ya en el siglo XVII, derivó en formas más delicadas y complejas, como jícaras chocolateras, finos bernegales o platos polícromos cuidadosamente decorados bajo la influencia de la loza italiana.

La colección ofrece una lectura múltiple, donde se fusionan las técnicas, formas y ornamentación de Talavera de la Reina, Sevilla y Génova, con los diseños orientales y aquéllos propios de los loceros poblanos.

Una sencilla y bella pieza, un especiero del siglo XVI, es el símbolo de esta Casa del Mendrugo porque representa la búsqueda de las especias más allá de los mares, que como sabemos, condujo al descubrimiento de América. Es también un ejemplo del gusto novohispano por la loza fina en las costumbres de mesa. Un pez delineado a pincel nos remite a aquéllos que cruzaron el océano para encontrarse con un nuevo mundo, pero también a los ríos que rodeaban a la ciudad de Puebla y quizás a algún evento litúrgico en esta casa que un tiempo fuera de los jesuitas.