Viernes, 18 Noviembre 2016 00:00

El Parque Soria de San Pedro Cholula II Destacado

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Con una actitud conciliadora y que el mismo Presidente Municipal José Juan Espinosa describió como de “apertura hacia las opiniones y aportaciones” ciudadanas, fuimos nuevamente convocados los que estamos preocupados por el patrimonio cultural de las Cholulas a un tercer dialogo sobre el Parque Soria. La invitación la recibimos del Movimiento Cholula Viva y Digna y se realizó el día 17 de Noviembre en la Casa del Caballero Águila en San Pedro Cholula.

El proyecto que se implementó y que avanza actualmente sobre la explanada con suelo arqueológico del Parque Soria y que ninguno de nosotros pudo estudiar (porque únicamente se nos presentaron fotos) supone una gran extensión de pastos, andadores y explanadas de cemento; así como la edificación de locales comerciales bajo una techumbre de madera calada los cuales se van a vender a los que actualmente están ingresados a un padrón de artesanos y de vendedores de comida típica ( y tengan además el dinero para pagar los locales). Arquitectónicamente la explanada-por lo menos en las fotos- quedó abierta como también lo fue en sus orígenes mesoamericanos y no tienen contemplado introducir ni arbolados ni mobiliario urbano. El Movimiento Cholula Viva y Digna ha logrado que estén presentes dos arqueólogos, Marisela Guzmán y Carlos A. Morales, en las obras para realizar salvamentos que además por ley deben cuidar que no se excaven más de 80cms los suelos y en caso de excavaciones profundas (para servicios sanitarios que prevé el proyecto) deben realizar investigaciones arqueológicas.

No habíamos aceptado en la reunión anterior confiar en quienes ya no confiamos; es decir en autoridades y contratistas encargados del proyecto urbanístico en la zona arqueológica protegida especialmente cuando no estuvieron dispuestos a compartir el proyecto antes de iniciarlo y no solo con todos los ciudadanos que nos preocupa la vida cultural de las Cholulas en la zona arqueológica sino con los artesanos y comerciantes directamente afectados. Llegamos todos contaminados a estas reuniones, además, por lo sucedido del lado de San Andrés Cholula en la zona arqueológica; por la destrucción arqueológica que todos atestiguamos; por la manera prepotente en que se quiso iniciar la construcción de un parque turístico, con hoteles y restaurantes y cercando una zona de tributación religiosa milenaria con bardas y casetas; así también por los resultados a la vista y el sometimiento del INAH que lo autorizó: el cambio de la vocación cultural de la zona ceremonial, postergando la investigación y restauración arqueológica de los monumentos mesoamericanos, hasta dejar el entorno ceremonial del Tlachihualtepetl en un polideportivo.





Es de destacar que (como ha sucedido en ocasiones anteriores) el presidente Municipal de San Pedro, José Juan Espinosa, enfrentado y confrontado con nuestros cuestionamientos y peticiones (sobre todo por la movilización de los integrantes del Movimiento Cholula Viva y Digna) no tuvo la cerrazón ni llamó a la represión policial de los ciudadanos que le cuestionamos (como fue el caso de Leoncio Paisano en San Andrés Cholula); sino que rectificando el trato en la reunión anterior esta vez en un dialogo más respetuoso, ofreció participar y valorar observaciones y propuestas ciudadanas para el Parque Soria en un Foro abierto que vamos a realizar todos los interesados el día 3-4 de Diciembre en esa misma Casa del Caballero Águila en San Pedro Cholula.

La zona arqueológica no puede ser sometida ni al capricho de gobernantes ni a un voto popular. No puede intervenirse solo como una zona comercial para turistas; ni pueden sus suelos arqueológicos ponerse en creciente peligro (menos aún bajo el argumento que le hemos escuchado al INAH de que ya están en gran parte destruidos). La zona tiene un polígono de protección legal que se debe respetar como patrimonio cultural y arqueológico. Tiene sus zonas delimitadas, además, con un plan de manejo elaborado por arqueólogos con experiencia en la investigación y protección de la zona (si bien, hasta el día de hoy autoridades municipales y estatales no los han respetado). La zona ceremonial carga además con usos y costumbres milenarios que mezclan ferias culinarias, festividades religiosas con un comercio de tianguiz que engloba a una región extensa: la de los antiguos pueblos de la Gran Cholollan que en torno al Santuario de Nuestra Señora de los Remedios atrae hasta al presente a más de 40 pueblos tributantes. Ninguna intervención urbanística en esta zona debe contravenir este patrimonio cultural y arquitectónico mesoamericano ni obstruir los usos y costumbres que desde tiempos coloniales caracterizan a los pueblos cholultecas; y garante de ello debería ser el respeto a la Ley INAH (por parte del INAH también) porque la zona ceremonial y arqueológica de las Cholulas está declarada como patrimonio cultural de la nación.

El actual proyecto urbanístico en el Parque Soria, es decir los responsables del Ayuntamiento y los contratistas constructores, deben ahora responder a los cuestionamientos ciudadanos y que son de varios ordenes: sobre el impacto ecológico de una explanada que omite arbolados; la ausencia de mobiliario urbano como bancas; el efecto de impermeabilizaciones y cemento sobre el suelo arqueológico y finalmente el destino y la regulación de los comerciantes de comida y artesanías directamente afectados y desplazados de la zona por la obras y por su proyección futura.

Este es quizás el problema más sensible que las obras han provocado y, en verdad, en todo el entorno ceremonial intervenido. Del lado modernizado de San Andrés Cholula los coches y autobuses de turistas tienen espacios y suelos negados a cholultecas y pequeños comerciantes que tradicionalmente se ganaban la vida allí. El tren sube nuevamente al edificio piramidal a una estación monopolizada por negocios de un solo propietario mientras que en el Parque Soria ha aflorado la injusticia y la extorsión a un comercio que clasifican como “informal” para mantener en la irregularidad y la incertidumbre, por ejemplo, a mujeres vendedoras y artesanas de pueblos indígenas que de estados aledaños vienen a ganarse la vida con la venta de comida o artesanías.

Y vienen a ganarse la vida en un lugar que fue construido por sus pueblos en tiempos mesoamericanos: pueblos nahua parlantes; con lenguas mayenses; mixtecos y totonacos entre otros. ¿Contempla el ordenamiento municipal en el nuevo Parque Soria resolver la corrupción heredada y presente que tienen en la ambigüedad e incertidumbre a algunas de estas vendedoras de artesanía y alimentos? ¿Y los pagos excesivos que ya entregan al Ayuntamiento o tienen que entregar para poder seguir ganándose la vida allí? Este será un tema que todos en el Foro tienen que afrontar y el Ayuntamiento resolver con justicia.





Y finalmente está el simbolismo y las funciones de un muro que está proyectado en el antiguo centro expositor. ¿Es obligatorio por ley separar las viviendas del espacio público? ¿Son razones estéticas o discriminatorias las que justifican construir un muro con dinero público? Yo soy una antropóloga y ciudadana cholulteca que cree que no debemos gastar dinero público en lo que nos divide. Pero eso también lo va a decidir el foro abierto al que tenemos que llegar todos a apropiarnos del Parque Soria si en verdad creemos que alguna vez será realmente público.

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Anamaría Ashwell

Anamaria Ashwell es Maestra en Antropología. Fue maestra fundadora, coautora de su primer plan de estudios y primera coordinadora de la escuela de Antropología de la BUAP (1980-1982); fue investigadora del Instituto de Ciencias desde 1978-2000. Ha participado en la edición de revistas como Espacios y Crítica. Libros, artículos y traducciones varias ha sido publicados en México y el extranjero. Sus ensayos más recientes se han publicado en la revista Elementos BUAP. Es colaboradora habitual de La Jornada de Oriente y de esta revista digital Mundo Nuestro.