Clínica Ruiz

Mundo Nuestro. Se cumplen veinticinco años del primer transplante de médula ósea con el método desarrollado por los científicos mexicanos Guillermo Ruiz Argüelles y David Gómez Almaguer. Entre otras actividades para esta memoria la que se llevará a cabo este viernes 12 en el puerto de Acapulco. El evento lleva a recordar nuevamente la importancia de la vinculación entre la investigación científica y la práctica diaria de la medicina. Tal es la experiencia desarrollada desde la Clínica Ruiz.

Para tomar conciencia de la importancia de esta experiencia valen estas crónicas publicadas enhttp://mundonuestro.mx/index.php/accion-civil/clinica-ruiz Mundo Nuestro en los últimos tiempos:

El viaje más importante de Caroline Wyatt, una reportera de guerra de la BBC en Puebla

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Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana





Mundo Nuestro. La American College of Physicians (ACP) es la asociación de medicos especializados en medicina interna más importante de Estados Unidos. Cuenta con más 152 mil asociados. En su revista digital para este mes de junio reconoce la trayectoria del científico poblano Guillermo Ruiz Argüelles, director histórico de la Clínica Ruiz en la ciudad de Puebla, famosa ya en el mundo por el original tratamiento de la esclerosis múltiple.

La entrevista al Doctor Ruiz destaca dos elementos claves para entender su trayectoria: el esfuerzo del Estado mexicano el la formación de médicos como él desde las instituciones públicas de educación superior y el reconocimiento de las carencias hospitalarias de un país como el nuestro. Guillermo Ruiz ha dedicado su experiencia profesional como médico y científico para contribuir a generar prácticas médicas que partan de esta realidad mexicana.

Eso es lo que le reconocen hoy sus colegas médicos internistas norteamericanos.

Lo expresan así en el arranque de esta entrevista:





Pagar la deuda contraída con México

El Dr. Ruiz seguiría los pasos de su padre, se convertiría en un internista y hematólogo en México y se uniría a la Clínica Mayo durante un período como investigador. Hoy es el Fundador y Director General de la Clínica RUIZ en Puebla, México, y Chapter Governor del Capítulo México de la ACP. Uno de sus hijos se alineó con la tradición familiar y también se hizo internista y hematólogo, uniéndose al Dr. Ruiz y su padre como parte de cuatro generaciones de médicos en la Clínica RUIZ.



Mientras que el Dr. Ruiz encontró su camino hacia la medicina dentro de su familia, vio la práctica de la medicina en México como un deber para su país gracias a la inversión hecha en su educación.

Para ir a la escuela de medicina en México, el Dr. Ruiz explicó que pagó "aproximadamente el equivalente a $ 10. Después de eso, obtuve una beca y asistí a la universidad de forma gratuita. Entonces, como sucedería, solo pagué $ 10 para convertirme en médico ". Cuando llegó el momento de pasar a las especialidades de medicina interna y hematología, México realmente le pagó al Dr. Ruiz para que se ganara la educación.

Esa inversión desde su país de origen convenció al Dr. Ruiz donde necesitaba practicar medicina. "Sé que mi país ha invertido una gran cantidad de dinero en mi educación, y esta es la razón por la cual, mientras terminaba mi entrenamiento en la Clínica Mayo, decidí regresar a México". El Dr. Ruiz descubrió que quería crear cambio genuino en el hogar en México y quería "hacer más asequibles los tratamientos y devolver a mi país lo que he obtenido de él".

En comparación con los Estados Unidos, según el Dr. Ruiz, la práctica de la medicina interna en México es "totalmente diferente". La cantidad de hospitales en México es más baja. Siempre he pensado en adaptar la práctica de medicina interna y hematología a las realidades de nuestro país. Como nuestro país tiene muchos problemas con los hospitales, he sido fundamental en el desarrollo de métodos para tratar a los pacientes con problemas de medicina interna y hematología sin necesidad de utilizar un hospital. Eso es crítico ".

Aquí se puede leer completa en inglés o en español esta entrevista.

La investigación científica y la medicina se obligan a enfrentarla realidad humana de la enfermedad. El cáncer, por ejemplo.

Los médicos le llaman mieloma múltiple al cáncer en la sangre que se produce en la médula ósea. Es el segundo más común entre los cánceres en la sangre.

Se puede encontrar en internet fácilmente un una descripción técnica:

"En el mieloma, las células plasmáticas normales que producen anticuerpos se transforman en células malignas de mieloma. Las células de mieloma producen grandes cantidades de un anticuerpo (o inmunoglobulina) denominado proteína monoclonal (M). Estas células malignas desplazan e inhiben la producción de células sanguíneas y anticuerpos normales en la médula ósea. Asimismo, los grupos de células de mieloma hacen que otras células de la médula ósea eliminen la parte sólida del hueso y ocasionen lesiones osteolíticas, o puntos blandos en el hueso (Figura 2). Aunque son comunes, no todas las personas que sufren mieloma tendrán esas lesiones u otros signos de pérdida de masa ósea."



Miles de personas en el mundo son diagnosticadas cada año con este tipo de cáncer. Dolor en huesos, fatiga, debilidad, infecciones, pérdida de apetito y peso pueden indicar que una persona puede estar afectada. Pero no es fácil saberlo.

En todo el mundo los centros de investigación proponen y desarrollan métodos de detección.

La Clínica Ruiz en Puebla es uno de ellos. Estos días han participado sus científicos en el LIX Congreso Nacional de Hematología y han presentado el estudio Desempeño diagnósgtico de la determinación de cadenas ligeras libres para la detección de mieloma múltiple.





Han presentado también los resultados de su investigación Eficacia del "Método Mexicano" de autotrasplantes en pacientes con esclerosis múltiple: un informe de 518 casos, elaborado por los científicos poblanos Guillermo Rujiz Argüelles, Gisela B. Gómes-Cruz, Jun Carlos Olivares Gasca, Andrés León Peña y Guillermo J. Ruiz Delgado.

Mundo Nuestro. Caroline Wytt vino a Puebla a la Clínica Ruíz para un trasplante de médula ósea como alternativa para una de las más brutales enfermedades que pueden afectar al ser humano, la esclerosis múltiple. Este es el relato de tu experiencia a un año de su tratamiento publicado por la BBC el pasado 23 de marzo.

Aquí puedes leer la crónica que Caroline escribió en marzo del 2017, apenas unas semanas después de realizado el tratamiento:

El viaje más importante de Caroline Wyatt, una reportera de guerra de la BBC en Puebla



Y esta semblanza del científico poblano Guillermo Ruiz ofrece una perspectiva de la importancia de esta institución privada para el desarrollo de la investigación científica en la medicina mexicana:

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana

Los resultados de un ensayo internacional muestran que los trasplantes de células madre pueden mejorar enormemente la vida de algunas personas con esclerosis múltiple (EM).

El tratamiento consiste en eliminar el sistema inmune defectuoso de un paciente con medicamentos utilizados para tratar el cáncer y luego reconstruirlo utilizando un trasplante de células madre.



Caroline Wyatt, periodista de la BBC que no era apta para un ensayo en Reino Unido, pagó por un trasplante de células madre en México.

BBC

Temprano una tarde, el mundo a mi alrededor comenzó a girar incontrolablemente.

Mi cerebro se congeló cuando el mareo se apoderó de mí. Mis piernas cedieron y colapsé en el piso de la sala de estar de un amigo.



El hombre que se recuperó de esclerosis múltiple, una enfermedad incurable, con un tratamiento experimental con células madre

Había pasado esa semana filmando tigres siberianos en el extremo este de Rusia.

Un escáner cerebral mostró una lesión en el lado derecho de mi cerebro. No estaba claro exactamente qué significaba eso. El neurólogo me dijo que si bien podría ser una señal temprana de esclerosis múltiple, también podría ser nada de qué preocuparse.

"Vuelve si encuentras que no puedes caminar", dijo con una sonrisa educada.

Escáner
Image captionUn escáner cerebral mostró una lesión en el lado derecho de la periodista.

Debido a que me veía tan bien, pasaron otros 13 años antes de que me diagnosticaran definitivamente EM con recaídas y remisiones a finales de 2015.

Sin embargo, sabía que algo estaba muy mal cuando aparecieron los primeros síntomas en 1992, y mis brazos y mis manos se volvieron tan débiles y entumecidos que no podía escribir, lavarme el cabello ni siquiera levantar un hervidor de agua.

Eso fue diagnosticado como lesión por esfuerzo repetitivo y mejoró después de varios meses de descanso. Pero nunca desapareció y la fatiga que lo acompañaba empeoraba cada año.

Más tarde, me dijeron que mi cansancio constante era el síndrome de fatiga crónica, que también se conoce como EM.

Los primeros síntomas de la esclerosis múltiple a menudo son tan similares a muchas otras enfermedades que no es inusual tener un período prolongado entre el inicio de la enfermedad y un diagnóstico definitivo.

Para 2015, los síntomas eran inconfundibles.

Cuando me volví insensible a gran parte de mi cuerpo durante varias semanas, me hicieron otro escáner cerebral y finalmente me diagnosticaron EM.

El neurólogo me puso un medicamento llamado Tecfidera, que tenía como objetivo modificar el curso de la enfermedad.

Pero las tabletas no funcionaron. No mucho después de comenzar, colapsé nuevamente, esta vez en la calle, y me desperté al día siguiente con doble visión.

Durante varios meses después, no pude caminar correctamente y sufrí mareos constantes, daño en los nervios en los ojos y tinnitus (ruido anormal y persistente en el oído).

Caroline Wyatt
Image captionCaroline Wyatt en uno de sus viajes como corresponsal de la BBC.

Esa recaída también me dejó con problemas de propiocepción que es el sistema o mecanismo que tiene el cuerpo para conocer su posición y cuál es su posición y orientación en el espacio.

Esto significaba que tiraba mi taza de té, o el vaso junto a mi cama por la noche, y tropezaba con puertas y paredes provocándome moretones.

Esta vez fue una nueva lesión en el tronco cerebral la causa de la recaída.

El tronco encefálico es una de las partes más importantes del cerebro: regula el sistema nervioso central y controla funciones esenciales como la respiración, la deglución, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la conciencia.

Los efectos secundarios de esa recaída fueron tan graves que tuve que renunciar al trabajo que me gustaba como corresponsal especialista de la BBC.

Mi capacidad de encontrar palabras, pensar y hablar con claridad, o comprender y recordar material rápidamente, fue, y sigue siendo, muy disminuida.

Afortunadamente, mi sentido del humor todavía estaba intacto, ya que mis amigos y mi familia hacían bromas sobre el parche que llevaba sobre un ojo para lidiar con la doble visión.

Ambos ojos continuaban funcionando, pero la parte del cerebro que debería interpretar y fusionar las señales provenientes de ambos ojos no lo hacía. Todavía estoy agradecida cada día de que la doble visión se resolvió unos meses después.

Caroline Wyatt
Caroline Wyatt

Pero para mediados de 2016 ya no podía hacer eso. Mientras estaba despierta en la cama por la noche, mis brazos y piernas estaban tan débiles que temí que pronto necesitaría un cuidador solo para ayudarme a vestirme en la mañana.

Cuando una amable enfermera del hospital sugirió que los problemas de la vejiga significaban que podía pensar en nuevos medicamentos, o incluso en un catéter, decidí que tenía que tomar medidas.

A la edad de 49 años, aún no estaba listo para aceptar un nivel de discapacidad que me quitara la independencia.

¿Podría tener un "reinicio" de células madre?

Había visto un programa Panorama realizado por mi colega Fergus Walsh en 2016 sobre ensayos médicos que utilizan trasplantes de células madre para la esclerosis múltiple.

Mostró resultados casi milagrosos para algunos pacientes, especialmente aquellos con EM remitente-recurrente

Los ensayos en Chicago fueron dirigidos por Richard Burt, con pacientes que participaron en centros de todo el mundo.

Hace muchos años, Burt notó que los pacientes con leucemia necesitaban reinmunizarse contra enfermedades comunes después de que su sistema inmune fue aniquilado por la quimioterapia.

Se preguntó si podría tener el mismo impacto en enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple destruyendo el sistema inmune defectuoso junto a su memoria celular de la enfermedad, y permitiendo que el cuerpo se "reiniciara" desde cero.

Fue el comienzo del largo viaje hacia sus últimos resultados de ensayos aleatorios.

La etapa inicial del ensayo tenía como objetivo demostrar que los pacientes con EM podían someterse a quimioterapia de forma segura, seguido de un trasplante de células madre utilizando las propias células del paciente.

El proceso se conoce como un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas, o TCPH para abreviar.

Bolsa de sangre

Los primeros trasplantes experimentales para EM se realizaron a mediados de la década de 1990 en Grecia y América. Sin embargo, las tasas de mortalidad temprana fueron inaceptablemente altas.

Los pacientes seleccionados a menudo se encontraban en las últimas etapas progresivas de la EM y todavía no estaba claro qué dosis de quimioterapia funcionaba mejor.

Pero a medida que pasaba el tiempo, los centros alrededor del mundo que ofrecían TCPH para enfermedades autoinmunes comenzaron a determinar qué fármacos eran los más adecuados y qué dosis de quimioterapia era suficiente para detener la EM sin un nivel de riesgo de muerte demasiado alto.

Después de leer todos los documentos médicos que pude, me puse en contacto con el Royal Hallamshire Hospital en Sheffield, donde el neurólogo Basil Sharrack y el hematólogo John Snowden lideraban la parte del ensayo en el Reino Unido.

Se ofrecieron a realizar las pruebas que se requerían para ver si cualificaba según los estrictos criterios de tratamiento del ensayo.

Estaba profundamente agradecida con el equipo de Sheffield por aceptar verme, pero me desilusioné cuando supe que no cumplía los requisitos.

Una de las pruebas clave para los pacientes que participan en los ensayos o que reciben dicho tratamiento en el sistema de salud público es un escáner cerebral que debe mostrar lesiones activas e inflamatorias en el cerebro.

Escáner
Image captionImagen de un escáner de Caroline Wyatt.

Mi escáner no mostró mostró lesiones activas e inflamatorias en el cerebro, sugiriendo al equipo que no sería una buena candidata para un trasplante de células madre.

Para entonces era consciente de que ya podría estar en la cúspide de pasar a la fase secundaria progresiva de la EM, cuando la enfermedad está bien arraigada y la degeneración del cerebro ya no puede detenerse.

Eso puede significar que el TCPH puede que no funcione tan bien o deje de hacerlo, para detener la progresión.

Mi decisión de seguir adelante con el TCPH en el extranjero fue difícil, después de largas conversaciones con mi familia y amigos.

Sabía que existía una pequeña pero significativa posibilidad de muerte (muy por debajo del 1%) por infección u otras complicaciones durante o después de la quimioterapia.

Ese riesgo se considera aceptable en enfermedades más agudas como el cáncer que mataría si no se tratara.

Pero muchos neurólogos en Reino Unido siguen recelosos de recomendar tratamientos de quimioterapia duros para las personas con EM, cuya enfermedad se considera crónica.

Algunos prefieren adoptar un enfoque de "esperar y ver", en lugar de tratar la EM desde el principio con medicamentos más potentes pero caros que ahora están disponibles. Esos también pueden tener serios efectos secundarios.

"Arriesgarse o morir en vida"

Para mí, esa pequeña posibilidad de muerte después de la quimioterapia era infinitamente preferible a la certeza de un mayor declive de salud.

Día tras día, año tras año, muchas personas con EM pierden una pequeña parte de sí mismos en esa lucha diaria contra la fatiga y el dolor neurológicos constantes pero invisibles.

Muchos de nosotros vemos morir nuestras esperanzas y ambiciones, y con demasiada frecuencia perdemos nuestros trabajos, matrimonios y relaciones más cercanas.

Vivir con un compañero que siempre está agotado y cuya capacidad de ver, hablar o caminar puede variar día a día, rara vez es fácil.

Caroline Wyatt
Image captionCaroline se tuvo que someter a varias sesiones de quimioterapia antes de recibir el transplante de células madre.

Muchas relaciones se rompen por culpa de la EM, incluida la mía.

Y la esperanza de vida para las personas con EM generalmente se reduce entresiete y 10 años.

Si bien los medicamentos modificadores de la enfermedad pueden ayudar a alterar el curso de la enfermedad, muchos de ellos también pueden hacer que los pacientes se sientan peor. Esto significa que la calidad de vida a menudo sufre con o sin medicación.

Investigué someterme al tratamiento en otros lugares de Reino Unido después de descubrir que se realiza en Londres a través del sistema de salud público en pacientes que cumplen los requisitos y que también se realiza en hospitales privados.

Para mí, sin embargo, el tiempo se acababa.

No cumplí con los criterios en Sheffield, así que dudé que fuera a ir mejor en Londres. El proceso de aceptación para el tratamiento podía tomar muchos meses más.

Se trataba de un tiempo precioso en el que una nueva recaída podría dejar mi cerebro tan dañado que quizás nunca se recuperara.

La clínica en México

Después de hablar con otros pacientes que se habían sometido a un TCPH, solicité ingreso en la Clínica Ruiz en Puebla, México, una clínica de hematología privada con más de dos años de experiencia en el tratamiento de pacientes internacionales con EM con trasplantes de células madre.

Eso significaba recaudar unos US$84.000 en total para pagar los vuelos, el alojamiento, los cuidados de enfermería y el tratamiento en sí.

Todavía era significativamente más barato que tener el tratamiento de forma privada en Reino Unido.

Caroline Wyatt
Image captionCaroline Wyatt con Guillermo Ruiz-Arguilles

Era muy consciente de la suerte que tengo de tener familiares, amigos y colegas que se unieron para ayudarme a recaudar el dinero.

De repente, en diciembre de 2016, la Clínica Ruiz se puso en contacto para adelantarme la fecha para el tratamiento.

Podría comenzar el 1 de enero de 2017.

Ese mes estuvo lleno de emociones mezcladas. Mi hermano mayor, Simón, se ofreció a llevarme a Puebla, mientras que mi hermano mediano Anthony me recogería al final del tratamiento.

Como era de esperar, mi familia tenía serias reservas acerca de mí volando hacia lo desconocido para un tratamiento que conllevaba cierto riesgo.

Les tranquilizó el hecho de que Guillermo Ruiz-Arguilles, el hematólogo jefe de la clínica familiar, había estado realizando trasplantes de células madre para pacientes con cáncer durante muchos años.

También había tratado a cientos de pacientes con EM, con buenos resultados.

Lo que también me importaba era que la Clínica Ruiz ofreciera tratamiento ambulatorio, con un departamento para que cada paciente viviera con un cuidador.

Eso significaba que durante la fase neutropénica, cuando el sistema inmunitario está gravemente comprometido, podría controlar mi propio entorno de forma más eficaz y garantizar que permaneciera lo más libre de gérmenes posible.

Caroline Wyatt
Image captionTras el translante de células madres es fundamental permanecer lo más libre de gérmenes posible.

Decidí pagar para tener una enfermera totalmente cualificada de la clínica para vivir conmigo durante los 28 días de tratamiento, para mayor tranquilidad y para evitar la comida que cocina de mi hermano.

El primer día después de mudarme al departamento de Puebla los médicos sometieron a nuestro grupo de 20 pacientes internacionales a exámenes médicos para asegurarse que estuviéramos en condiciones de recibir un trasplante.

El inicio del tratamiento

En mi segundo día en Puebla me dieron la primera sesión de quimioterapia.

Nuestro subgrupo de cinco pacientes más cinco cuidadores fue conducido a la clínica desde nuestros apartamentos.

Observé cómo el moderno barrio de la ciudad con sus nuevos y relucientes rascacielos daba paso a calles más pequeñas y coloridas del barrio viejo, y me preguntaba qué diablos estaba haciendo allí.

Una vez en el pequeño y modesto edificio de la clínica, nos sentamos en cómodos sillones de cuero mientras la bolsa de quimioterapia con ciclofosfamida goteaba lentamente por las venas a través de una aguja que se insertaba en el dorso de nuestras manos.

Mi enfermera Yoselim (conocida como Joy) me explicó cada paso y trajo agua, y bolsas para vómitos.

Me sentí enferma durante cada uno de los cuatro días de quimioterapia, a pesar de los medicamentos contra las náuseas.

Cada mañana temprano, un médico o una enfermera venían al apartamento para administrar una inyección de un agente movilizador que alentaría las células madre de nuestra médula ósea antes de la cosecha de células madre.

Caroline Wyatt

Sorprendentemente, a pesar de las náuseas durante y después de esas primeras sesiones de quimioterapia, comencé a sentir que se despejaba mi "niebla mental". Podía leer y recordar palabras otra vezvez.

Ya no me desperté paralizada con migrañas o dolores de cabeza en la mañana, mientras que el dolor de los nervios en los dedos de las manos y los pies se alivió gradualmente.

Lo mejor de todo es que el peso de las bolas de cemento que sentía que estaban unidas a mis piernas y brazos disminuyó, aunque el tinnitus de mis oídos, que me molestaba noche y día, no desapareció.

A medida que pasaban los días en México, mis niveles de energía aumentaron.

Aunque eso podría haber sido gracias a los esteroides que estaba tomando, y al tiempo disponible para simplemente dormir cuando lo necesitaba en lugar de tener que madrugar para arrastrar al trabajo mi cuerpo y cerebro cada vez más incapacitados.

Me levantaba por la mañana sintiéndome bien descansada por primera vez en años, sin la sensación de pesadez y confusión en mi cerebro.

Las dudas y miedos que había albergado durante tantos meses antes del tratamiento comenzaron a desaparecer.

Incluso la parte que más temía no fue tan mala.

Me sedaron intensamente durante la inserción de un catéter venoso central, también conocida como línea venosa central, en el pecho.

Ayudaría a facilitar el paso de la sangre de mis venas en el día de la cosecha de células madre, y durante el regreso de las células madre unos días más tarde.

Caroline Wyatt

En el día de la cosecha de células madre, me desperté sintiéndome extremadamente nerviosa.

Nos dijeron que no podríamos ir al retrete durante las cuatro horas más o menos que duraría la aféresis, la cosecha de células madre.

La clínica recomienda utilizar pañales, ya que la incontinencia es un problema para muchos pacientes con EM.

El mismo día después de la cosecha llegó nuestra penúltima sesión de quimioterapia.

Nuestro grupo se sentó, charlando, leyendo o viendo películas, con algunos pacientes incluso hablando con amigos y familiares a través de Skype.

Había traído dos libros ese día sobre la muerte.

De alguna manera, leer acerca de la muerte mientras esperaba una nueva oportunidad para vivir con un nuevo sistema inmune se sentía extrañamente alentador.

Mi nuevo cumpleaños

En Puebla, la mañana del sábado 14 de enero de 2017 amaneció brillante y soleada.

A las 11:30, durante una hora, acostada en una habitación cómoda, recibí las células madre que provocarían el crecimiento de mi nuevo sistema inmune.

Uno que esperaba ya no atacaría erróneamente la envoltura de mielina alrededor de mis nervios, como lo había hecho durante tanto tiempo.

Caroline Wyatt

Cada segundo en que las células se filtraban por mis venas parecía un renacimiento, aunque no sabía cuál sería el resultado.

Lo que fluía por mis venas era esperanza, por primera vez en mucho tiempo.

Todos los días durante los siguientes 10 días, me monitorearon los niveles de granulocitos, tomaron muestras de sangre cada dos días, y tuve una cita con el hematólogo para ver cómo funcionaban las nuevas células sanguíneas.

El limpiador que vino al apartamento todos los días dejó el apartamento impecablemente limpio y desinfectado, para evitar cualquier problema durante el período en que el sistema inmunológico está peligrosamente bajo.

La última parte del tratamiento fue una dosis de Rituximab, un anticuerpo monoclonal que tiene como objetivo una proteína llamada CD20 que se encuentra en la superficie de los glóbulos blancos llamados linfocitos B o células B.

Está dirigido a agotar los linfocitos restantes después de la quimioterapia.

Rumbo a casa

Cuando salí de México el 28 de enero con la ayuda de mi hermano Anthony en una silla de ruedas me sentí muy diferente de la paciente que había llegado con tanta inquietud solo 28 días antes.

A esas alturas ya casi no tenía cabello por la quimioterapia, pero ese era un pequeño precio a pagar si eso significaba que ahora tenía la oportunidad de desarrollar un sistema inmunitario nuevo y funcional.

Después de una breve parada en el duty free, también compré un sombrero precioso para esconderme debajo.

Caroline Wyatt
Image captionCaroline con su hermano Antonio.

De vuelta en Reino Unido, estuve en cuarentena en mi casa durante varios meses mientras mi nuevo sistema inmunológico se reiniciaba. Para mí y para algunos otros pacientes, el período de recuperación ha resultado ser mucho más difícil que el trasplante en sí.

La quimioterapia es agresiva y deja muchas secuelas. No es de extrañar que se desaliente a los pacientes a buscar un tratamiento médico tan serio en el extranjero.

Durante las primeras semanas en casa, dormí mucho a medida que bajé la dosis máxima de esteroides, y cayeron mis niveles de energía. La segunda semana trajo algunas mejoras a mi equilibrio, mientras que la tercera semana me permitió caminar más lejos que antes, aunque todavía con el apoyo de mi fiel bastón.

Continué evitando personas, resfriados y gripe.

Después de los primeros meses, pude comenzar a hacer ejercicios de estiramiento en casa y noté que la borrosidad en mi ojo izquierdo estaba retrocediendo, aunque mi cerebro y mis extremidades aún se sentían frágiles.

Pero los meses siguientes demostraron ser mucho más desafiantes.

La quimioterapia tiene un gran impacto en las hormonas, especialmente en lo referente a la menopausia.

Durante varios meses, el sueño resultó difícil de alcanzar, ya que temblaba de frío o tenía sofocos.

Las migrañas comenzaron a regresar, junto con la dolorosa rigidez, espasmos y entumecimiento en mis extremidades.

A menudo se dice que la recuperación de un trasplante de células madre para los pacientes con EM es una montaña rusa.

Poco más de un año después, eso sigue siendo cierto para mí y para muchos otros.

Un año después

Ha pasado un año desde el tratamiento y a menudo me siento peor que antes del TCPH.

Todavía necesito descansar con frecuencia durante el día y cuando uso mi energía para el trabajo, no me queda para nada más.

Caroline Wyatt
Image captionCaroline no se arrepiente de haberse sometido al trasplante aunque reconoce que está siendo duro.

Pero hay días que me siento un poco mejor que antes del tratamiento, y mis esperanzas se disparan.

De los otros pacientes de TCPH con los que me mantengo en contacto a través de varios grupos de apoyo en Facebook, algunos han visto mejoras y están muy contentos.

Pueden participar plenamente en la vida familiar y trabajar sin cansarse. Muchos entrenan duro en el gimnasio o en casa, haciendo todo lo posible para recuperar la función de las extremidades y el equilibrio que perdieron durante muchos años.

Otros informan de pocos cambios.

Y algunos han dicho que ahora se sienten peor de lo que lo hacían antes y desearían nunca haber recibido el tratamiento.

Algunos han tenido recaídas desde su trasplante y se preguntan si deben repetirlo o volver a comenzar con los medicamentos para la EM. Todavía no está claro por qué hay las respuestas al tratamiento son tan variadas.

Todavía se desconoce gran parte del impacto a largo plazo del TCPH en las enfermedades autoinmunes, desde la EM hasta la esclerosis sistémica o la enfermedad de Crohn, y puede permanecer poco claro hasta que se entiendan mejor las causas de estas enfermedades.

Sin embargo, mi último escáner cerebral muestra que, hasta el momento, no tengo nuevas lesiones en el cerebro.

Es un signo, espero, de que estaré entre los afortunados para quienes el tratamiento detiene la progresión de la EM durante varios años.

Caroline Wyatt
Image captionCaroline se muestra esperanzada.

Le pregunté al profesor Muraro del London Imperial College cuánto podría durar ese beneficio para quienes responden al TCPH.

"A largo plazo, no sabemos", dice. "Sabemos que la durabilidad de los efectos sigue siendo buena a los cinco años, pero a más largo plazo no se sabe".

Después de su último estudio, concluyó que con este procedimiento, se ha demostrado que es posible 'congelar' la enfermedad de un paciente y evitar que empeore hasta por cinco años.

"Sin embargo, debemos tener en cuenta que el tratamiento conlleva un pequeño riesgo de muerte y esta es una enfermedad que no pone en peligro la vida de inmediato".

Mi objetivo es mantenerme lo suficientemente saludable en los próximos años para estar con mis maravillosos padres a medida que envejecen, y con mis hermanos, hermanas, sobrinas, sobrinos y amigos.

Me encantaría poder seguir trabajando y disfrutar de la vida, en lugar vivir lo que me queda en una bruma de aplastante fatiga.

Pero, pase lo que pase en el futuro, estoy agradecida de haber tenido estos dos años de esperanza.

BBC

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Clínica Ruiz cumple 68 años de trabajo en la ciudad de Puebla.

Guillermo Ruiz Argüelles, reconocido apenas en enero del 2017 con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, encabeza junto con su hermano Alejandro el centro de investigación científica de la iniciativa privada más importante de México.

La Clínica Ruiz ha realizado en los últimos años más de mil trasplantes de médula ósea y es, con los 305 trasplantes en pacientes con esclerosis múltiple, la punta de lanza en el desarrollo del método alternativo a los fármacos para el tratamiento de esta devastadora enfermedad.



Lo que reconoce el “Distinguished Service Award” del CIBMTR:

+ La promoción científica y clínica en países en desarrollo.

+ Los avances en la investigación científica contra los obstáculos más insalvables.

+ La expansión de la viabilidad del trasplante de médula ósea.

+ La capacidad de difusión de los resultados entre clínicas y pacientes de todo el mundo.



+ La colaboración institucional para el intercambio científico.

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y

medicina para la realidad mexicana

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana



Guillermo Ruiz Argüelles: Por una medicina de excelencia

comprometida con el bien común

Guillermo Ruiz Argüelles: Por una medicina de excelencia comprometida con el bien común

Mundo Nuestro. El viernes 8 de septiembre pasado Guillermo Ruiz Argüelles recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. En la historia de esa institución es la primera vez que se otorga a un egresado de la Facultad de Medicina. Aquí lo consignamos por la importancia que para la investigación científica en medicina tiene este reconocimiento al director de la Clínica Ruiz en Puebla, probablemente la institución científica de carácter privado más importante de México.

En su discurso de aceptación del Doctorado el Doctor Ruiz Argüelles subrayó la necesidad de una educación de excelencia para contribuir en la construcción de un mejor país. Aseguró que la práctica y la enseñanza de la medicina no admiten mediocridades, pues el campo de trabajo de los médicos es el ser humano. Por ello se pronunció a favor de la selección de los mejores estudiantes para ingresar a la facultad, pues dijo, “es fácil hacer buenos médicos cuando se trabaja con gente inteligente”. Señaló que le preocupa la poca productividad científica de los médicos mexicanos, el desinterés de muchos y el afán de hacer dinero, la insensibilidad de quienes controlan los servicios privados de salud; así como el que las casas farmacéuticas estén más preocupadas por crear fármacos para prolongar la vida y no para curar.



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Aquí el texto de aceptación del Doctor Guillermo Ruiz Argüelles, Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí:



Por una medicina de excelencia comprometida con el bien común



No es insólito que suela acosarnos el enigma sobre el lugar de residencia del honor. Es decir, sobre en cuál de los méritos del hombre reside el motivo para honrarlo y para distinguirlo. Las respuestas no son fáciles. Desde luego que el saber, el tener, el hacer y el poder son méritos indiscutibles. Pero, ¿son éstos los supremos y determinantes? Yo creo honestamente que no, lo que me permite pasar al segundo punto de mis reflexiones.

A lo largo de 50 años he estado en contacto con la enseñanza de la medicina. Inicialmente como aprendiz de laboratorio de mi padre y más tarde como estudiante de medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Y aquí cito a Isaac NEWTON: “Si hemos podido ver más lejos es porque hemos estado parados sobre hombros de gigantes”. Mi padre, doctor Honoris Causa por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, me introdujo a la medicina como diversión, pasión y estilo de vida; sin duda mi mayor gigante. El paso efímero por la Escuela de Medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla me enseñó la manera de cómo no deben tratarse a los alumnos de nuevo ingreso y cómo no debe de politizarse la enseñanza de la medicina; seis meses y el cañón de una pistola fueron suficientes para concluir mi paso por esa Facultad de Medicina. Huyendo de aquella institución y de la mediocridad médica, el gigante orientador, mi padre, Guillermo RUIZ REYES, nos condujo a mi hermano Alejandro y a mí a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. “Si se van a ir de Puebla, se van a la mejor escuela de Medicina del país”. Y meses después, en esta ciudad, frente al Parque de Morales, el primer día de clases, antes de las siete de la mañana, un personaje de saco bien entallado, pantalón rabón y dicción clara y sonora nos recibió y espetó: “¿Son ustedes los hermanos RUIZ ARGUELLES de Puebla…?” Lo primero que pensé en ese momento fue que cómo era posible que un personaje de aspecto tan distinguido estuviera ya dispuesto a hacernos una novatada. Todo lo contrario; se trataba del mismísimo director de la Facultad de Medicina, quien, habiendo llegado a la escuela esa mañana antes que nosotros, nos extendió una bienvenida cordial y nos hizo pasar a su oficina. Se hizo aparente entonces, otro de los gigantes sobre cuyos hombros nos pudimos parar, el ahora fallecido Dr. José de Jesús MACÍAS MENDOZA. Los contrastes de las recepciones en estas dos escuelas de medicina han horadado mi mente y las experiencias de haber abrevado de su ciencia y de su cultura nos dejó muy claro que, parafraseando a Homero ARIDJIS “… si no cuidamos la ciencia, nos vamos a degradar; si no cuidamos el arte, nos vamos a embrutecer; si no cuidamos nuestra convivencia, nos vamos a aniquilar; si no cuidamos la economía, nos vamos a empobrecer; si no cuidamos nuestras convicciones, nos vamos a traicionar; si no cuidamos nuestra generosidad, nos vamos a envilecer; si no cuidamos nuestras esperanzas, nos vamos a desahuciar; si no cuidamos la justicia, nos vamos a corromper; si no cuidamos nuestro orgullo, nos vamos a humillar; y, si no cuidamos la política, nos vamos a destruir.

Por una educación médica de excelencia

Mi exposición ulterior a los ambientes académicos privilegiados en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador ZUBIRÁN y más tarde en la Escuela de Medicina de la Clínica MAYO me permitieron advertir la importancia de la educación médica de excelencia en la producción de médicos capaces de involucrarse en labores de asistencia, enseñanza e investigación y en consecuencia contribuir a hacer un mejor país. Otras experiencias posteriores en universidades públicas y privadas de mi estado natal me han dejado también huella. Reproduzco aquí unas palabras que yo mismo le escribí al rector de una Universidad privada ubicada en mi ciudad natal, en cuyo consejo estuve involucrado y que, con afán meramente mercantilista, privilegió la admisión de un número elevado de estudiantes de medicina de nuevo ingreso sobre la selección cuidadosa de los mismos:

“La combinación de propiciar el incremento en el número de alumnos admitidos sacrificando un buen proceso de selección, con la elección de directivos y personal docente inexpertos, es francamente peligrosa y, a mi juicio, la responsable, por lo menos en parte, de lo que está ocurriendo. La práctica y la enseñanza de la medicina no admiten mediocridades; la medicina es una profesión para privilegiados. El campo de trabajo de los médicos son los seres humanos y sólo el médico sabio puede hacerlo debidamente. Colaborar con la preparación de médicos mediocres es atentar contra la misma naturaleza humana, es en realidad un delito de “lesa humanidad”. Después de este mensaje, el señor Rector nunca me volvió a dirigir la palabra y más tarde se hizo evidente que sus planes a largo plazo no eran precisamente académicos. Y cito aquí a Eduardo CESARMAN: “Sólo creo en los médicos preparados, estudiosos, responsables, honestos y trabajadores. Los médicos sólo pueden ser de primera. No hay diagnóstico simple ni tratamiento sencillo. Hasta para dar una aspirina se precisa solidez profesional y decencia.

La Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí ha sido y es la evidencia de la capacidad de generar médicos capaces, sobresalientes, preparados, estudiosos, responsables, honestos y trabajadores. Dos de sus egresados ocupan los puestos directivos más importantes del mejor hospital del país, los Dres. José Sifuentes OSORNIO y Miguel Angel MERCADO DIAZ, directores de Medicina y Cirugía, respectivamente, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador ZUBIRÁN. Miguel Angel, compañero de escuela, de casa y hasta compadre, nos honra con su presencia. Y aquí encuentro la ocasión para comentar la conversación que el Dr. Alvaro GOMEZ LEAL, entonces residente de hematología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador ZUBIRÄN y padre de mi mejor amigo y casi hermano David GOMEZ ALMAGUER, mantuvo con el propio Dr. ZUBIRAN: “Mire usted: La verdad es que usted no hace ningún chiste con su hospital: Escoge a los mejores estudiantes de Medicina del país, los mete a su hospital y hace de ellos los mejores médicos especialistas… Yo quisiera ver que seleccionara a los más burros y los hiciera buenos médicos especialistas.” Aseveración dura pero cierta. El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador ZUBIRÁN ha aceptado a muchos estudiantes de medicina egresados de esta Facultad.

En el año de 1970, cuando ingresé a la Facultad de Medicina de esta Universidad, pagué una cuota de 4000 pesos, que equivalen a 8 pesos actuales, para concluir mi primer año de estudios. Por obra y gracia del Espíritu Santo –como decía mi abuela Atala--, el resto de mi carrera ya no pagué colegiaturas. Más tarde el gobierno del país me pagó para hacerme médico internista y luego médico especialista en hematología. Pude hacerme médico, internista y hematólogo por el equivalente a 8 pesos mexicanos actuales. Así las cosas, cuando me ofrecieron quedarme a trabajar más tiempo en la Clínica MAYO en los Estados Unidos de Norteamérica, varias ideas me agolparon la mente: 1) Que mi país había invertido en mi preparación más dinero y esfuerzo que yo mismo y que mi familia; 2) Que me sentía obligado a retribuir a mi país lo mucho que me había dado; 3) Que con mi preparación, yo era capaz de beneficiar a más personas en México que en otros sitios; 4) Que tal vez podría influir en otras personas para engrandecer a nuestro México; 5) Que me resultaba desagradable la idea de que nuestros hijos crecieran en un país ajeno al mío y 6) Que me gustaban más los tacos de El Tizoncito que los de Taco Bell. Y así decidí volver a México; si no hubiera tomado esta decisión, muy probablemente no estaría aquí entre las personas que realmente me importan.

Hasta aquí algunos conceptos que me pareció prudente transmitirles sobre la enseñanza de la medicina. Y cito aquí a Edward T. CREAGAN, médico de la mundialmente famosa Clínica MAYO: “Todas las personas, independientemente del número de diplomas en las paredes de sus oficinas, de la cantidad de letras después de sus nombres o de los dígitos en sus cheques de pago, tienen sus luchas y sus contratiempos. Una vez que reconozcamos que todos luchamos en contra de los mismos asuntos fundamentales, será un poco más sencillo movernos hacia adelante.

Reconocimiento en Estados Unidos a los científicos David Gómez Almaguer y Guillermo Ruiz Argüelles en febrero pasado/CORTESÍA DE CLÍNICA RUIZ.

Preocupaciones en torno a la medicina en México

Deseo también transmitirles a todos ustedes algunas de mis grandes preocupaciones. Me preocupa la poca productividad científica de los médicos mexicanos; me preocupan el número tan bajo de investigadores mexicanos que trabajan y publican; me preocupa el desinterés científico y pedagógico de muchos colegas; me preocupa el afán desmedido de los médicos por hacer dinero, me preocupan las acciones innecesarias que con frecuencia se emprenden en los tratamientos de los pacientes con el objetivo de obtener recompensas económicas en vez de devolverle la salud a los enfermos; me preocupa la insensibilidad de quienes controlan los servicios privados de salud; me preocupa el costo progresivo de los nuevos medicamentos, inaccesibles a muchos de los mexicanos; me preocupa que, dados los costos actuales de los medicamentos contra el cáncer, la posibilidad de que una familia caiga en bancarrota es tres veces mayor si algún miembro tiene cáncer. Me preocupa, y mucho, que las casas farmacéuticas estén más interesadas en generar fármacos para prolongar supervivencias que para curar; me preocupa el número creciente de enfermedades creadas por la industria con el único afán de administrar medicamentos muchas veces innecesarios a los pacientes; me preocupan los colegas que se involucran en la dicotomía, me preocupa la intromisión desmedida de algunas compañías farmacéuticas en la vida de las sociedades médicas; me preocupa mucho que la preparación y actualización de los llamados “líderes de opinión” esté en manos de las compañías farmacéuticas y no de instituciones académicas; me preocupa que la enseñanza de la medicina se esté convirtiendo en un negocio; me preocupa que muchas Escuelas de Medicina convenzan a sus alumnos que su mejor opción es irse a trabajar fuera del país; me preocupa mucho que los médicos sean estimulados desde muy jóvenes a ganar todo el dinero posible, me preocupa que pocas personas les digan a los jóvenes que también es bueno trabajar por el bien común y me preocupa más que muchos colegas no se preocupen ni se ocupen de estos asuntos.

La profesión del médico

Desde hace más de 40 años he estado involucrado en la medicina y he tenido el privilegio de conocer a médicos humanos, a profesores excepcionales, a científicos sobresalientes, a gente sencilla y noble, a jóvenes estudiantes con una sana ambición de ser. Pero en los últimos años me he visto obligado a andar por las calles con mucho cuidado; hay mucho excremento por todos lados y me he tenido que cambiar de zapatos dos o tres veces. Y cito aquí a Ruy PEREZ TAMAYO: “Una de las pocas ventajas que tiene la tercera edad, como se dice ahora, o la vejez, como se ha dicho siempre y en todas partes, es la repentina adquisición de la licencia, cuando no la obligación, de funcionar como patriarca o viejo sabio, cuando no como oráculo o hasta pitoniso. La he llamado ventaja, pero la verdad es que la inmensa mayoría de las veces es una lata, porque en mi caso (único del que hablo con cierta autoridad), de lo de viejo sabio ya me llegó lo primero, pero lo segundo todavía no…

Los médicos somos descendientes directos de los hechiceros y de los sacerdotes; recurrimos a la racionalidad de la ciencia y a los recursos de la tecnología. Como a los hechiceros, se nos teme porque se nos necesita; se nos odia porque se nos ama; somos objeto de halagos y burlas; nos maldicen y nos llenan de bendiciones. Todo lo relacionado con el médico es ambivalente. Somos muy probablemente la profesión más asediada.

Y dejo al final para resaltarlos más, mis agradecimientos a las instituciones y personas que han hecho de mí una persona diferente, preocupación que me ha seguido durante toda la vida y que no me dejará hasta el último de mis días. De las instituciones, la Escuela Granja Legionarios del Campo, el Instituto Militarizado Oriente, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, mi Alma Mater la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Universidad Nacional Autónoma de México, el entonces Instituto Nacional de Nutrición y ahora Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador ZUBIRÁN, la MAYO Graduate School of Medicine, todas han dejado una huella imborrable. En ellas tuve la ocasión de conocer a los gigantes quienes generosamente me permitieron pararme en sus hombros: José de Jesús MACÍAS, Benjamín MONCADA, Enrique TORRE, Beatriz VELAZQUEZ, Juan Pablo CASTANEDO, Donato ALARCÓN-SEGOVIA, Ruy PEREZ-TAMAYO, Robert KYLE y otros. Mis abuelos Raymundo y Eleuterio, mis abuelas Mercedes y Atala, mis padres Guillermo y Rosa, mis hermanos Alejandro, Coral y Rosa María, mis hijos Guillermo, Manuel y Rodrigo, mis hijas Danitza, Edurne y Elsa y mis nietos Elsa, Danna, Rodrigo, Triana, Guillermo Santiago y Pilar han sido y son la más valiosa influencia en mi persona. Me es particularmente grato señalar que la institución que ahora me distingue con este reconocimiento, también me concedió el privilegio de conocer a la compañera de mi vida. Hace 47 años, en las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí conocí a Guadalupe DELGADO AGUIRRE, quien me ha acompañado a lo largo de mi vida, primero como estudiante y luego como profesionista, más tarde como padre y luego como abuelo, y quien con su apoyo constante e incondicional me ha dado la confianza y seguridad para seguir adelante y para involucrarme en proyectos ambiciosos y nuevos estilos de vida. Muchas gracias Lupita.

Guillermo Ruiz Argüelles y Guadalupe Delgado Aguirre.

Parafraseando a Jaime SABINES, diré que “llega un momento en que uno se siente como vacío porque ya ha dicho todo lo que tenía que decir: afirman que cuando los místicos llegan a Dios, se quedan callados. Si el hombre llega a cierto equilibrio, a cierta llenura, ya no tiene urgencia de escribir ni de hablar; tiene que llegar al silencio y en el silencio están Dios o la muerte, o los dos al mismo tiempo para las almas felices”.

Y me parece prudente aquí referirme a la aseveración de Ortega y Gasset de “soy yo y mi circunstancia”, que hace evidente que no todo lo que nos sucede depende de nosotros, que no somos del todo responsables porque también han influido las circunstancias; me enorgullece confesar que yo he sido muy afortunado con las circunstancias que todos ustedes han procurado para mi vida, y que nunca sabré agradecerles de manera suficiente. Y cito aquí a Marcel PROUST: “Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma” y a Thornton WILDER: “Sólo se puede decir que estamos vivos en esos momentos cuando nuestros corazones están conscientes de nuestros tesoros”.

Muchas gracias a todos quienes hacen florecer mi alma y me hacen sentir vivo. Me encantaría agradecérselos desde el fondo de mi corazón, pero, para todos ustedes, mi corazón no tiene fondo.

Mundo Nuestro. La Universidad Autónoma de San Luis Potosí otorga este viernes 8 de septiembre el Doctorado Honoris Causa al científico poblano Guillermo Ruiz Argüelles, director de Clínica Ruiz en la ciudad de Puebla, el centro de investigación en medicina especializado en el trasplante de médula ósea. La Universidad Autónoma de San Luis Potosí tiene en su claustro de Doctores Honoris Causa a tres premios nobel, el Dr. Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010; Dr. Mario Molina, premio Nobel de Química 1995 y el Dr. William Daniel Phillips, premio Nobel de Física 1997. Mundo Nuestro ha presentado esta entrevista con el Doctor Ruiz Argüelles, además de la crónica de la reportera británica víctima de esclerosis múltiple que da cuenta de su experiencia como paciente en la clínica poblana a principios de ese 2017. Felicidades al Doctor Guillermo Ruiz Argüelles. Y a la investigación científica en México realizada desde la sociedad civil en proyectos como los impulsados en la Clínica Ruiz en Puebla.

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana

El viaje más importante de Caroline Wyatt: crónica de una reportera de guerra de la BBC en Puebla



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Mundo Nuestro. Presentamos la conversación con Guillermo Ruiz Argüelles, el médico poblano que encabeza Clínica Ruiz, el centro de trasplantes de médula ósea más importante de México y uno de los más importantes del mundo.

Ocurre una vez más: el reconocimiento alcanzado por científicos poblanos tiene que llegar de afuera para que miremos lo que está frente a nuestros ojos.



Y a la vista está la fortaleza de una empresa privada poblana dedicada a la investigación científica para la salud. la Clínica Ruiz y su director Guillermo Ruiz Argüelles, reconocidos el 24 de febrero pasado en Estados Unidos por el Centro Internacional de Investigación en Sangre y Trasplante de Médula (CIBMTR) con el Distinguished Service Award, en particular por sus resultados en el desarrollo del HSCT (Hematopoietic Stem Cell Transplantion), como se conoce al trasplante de células madre para el tratamiento, entre otras enfermedades, de la leucemia y la esclerosis múltiple (EM), método alternativo al uso de fármacos, muy costosos y generalmente inútiles en los grados avanzados del padecimiento.

Yo lo descubro por la conmovedora crónica con la que la periodista inglesa Caroline Wyatt --reportera de guerra de la BBC, afectada por la esclerosis múltiple— describe el 25 de febrero en el Times de Londres su viaje a Puebla en enero pasado. Tras diez años de intentar mirar hacia otro lado finalmente a sus 49 años asume que está prácticamente inhabilitada para trabajar; inicia todo un viacrucis hacia el diagnóstico final de la enfermedad (la creciente parálisis, la visión doble, el mareo permanente), y contra la perspectiva de pasar a ser una más de las personas discapacitadas de por vida en las estadísticas del National Health Service, se decide por el trasplante de médula ósea con el procedimiento desarrollado por los científicos poblanos de la Clínica Ruiz. Y por ahí, su renacimiento como persona.

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Caroline Wyatt y el Doctor Guillermo Ruiz Argüelles/CORTESÍA DE CAROLINE WYATT.



Ahí está Caroline y su sonrisa franca con el médico poblano que le ha ayudado a recuperar la esperanza.

Y ahí está el cientifico en esta fotografía a sus seis años, en la figuración del microscopio, la sangre en el portaobjetos, el laboratorio y el ansia por el conocimiento que le acompañará toda su vida.

1956. El niño en el laboratorio. Guillermo Ruiz a los seis años.

Y aquí estoy yo, haciendo memoria: Guillermo Ruiz Argüelles y su hermano Alejandro, conocidos en el aquellos años sesenta del siglo pasado en la preparataria del Instituto Militarizado Oriente como los “Sabios Monsiváis”, en alusión al escritor mexicano Carlos Monsiváis recuperado por el mítico cómic Chanoc como el ejemplo más popular de la sabiduría. Cuidado que cumplieron: Guillermo y Alejandro Ruiz Argüelles son hoy la expresión más avanzada de la inteligencia y la aplicación científica en Puebla. Alentados por su padre, han logrado en Clínica Ruiz (hoy asociada en el área de laboratorios con Médica Sur y Laboratorios Médicos Polanco) lo que debería ser obligado en México: investigación científica desde la iniciativa privada.

Y aquí estoy yo, sorprendido de nuestra capacidad para no valorar el esfuerzo que llevan cabo sin mayor presunción estos científicos poblanos, con sus propios recursos y con una historia de vida ejemplar por su dedicación en el cumplimiento de sus sueños.

Guillermo Ruiz Argüelles, reconocido apenas en enero pasado con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, encabeza junto con su hermano Alejandro el centro de investigación científica de la iniciativa privada más importante de México. La Clínica Ruiz ha realizado en los últimos años más de mil trasplantes de médula ósea y es, con los 305 trasplantes en pacientes con esclerosis múltiple, la punta de lanza en el desarrollo del método alternativo a los fármacos para el tratamiento de esta devastadora enfermedad.

Lo que reconoce el “Distinguished Service Award” del CIBMTR:

+ La promoción científica y clínica en países en desarrollo.

+ Los avances en la investigación científica contra los obstáculos más insalvables.

+ La expansión de la viabilidad del trasplante de médula ósea.

+ La capacidad de difusión de los resultados entre clínicas y pacientes de todo el mundo.

+ La colaboración institucional para el intercambio científico.

Muchas preguntas brotan de la crónica de Caroline y del reconocimiento internacional a los dos médicos mexicanos.

¿Cuál es la historia que está detrás? ¿Cuál es el entorno histórico y familiar de la Clínica Ruiz que ha generado este proceso? ¿Qué significa que esta dinámica de investigación científica se produzca desde la iniciativa privada? ¿Qué consecuencias tiene para una sociedad precaria como la nuestra? ¿En qué medida este proyecto puede impulsar la investigación científica en Puebla?

En la conversación que sigue con Guillermo Ruiz Argüelles lograré responderlas.

El hecho: Clínica Ruiz y el trasplante de médula ósea

Empezar por el significado profundo este proceso: la relación salud-enfermedad en la vida humana y la investigación científica como mecanismo para cruzar fronteras mortales.

El trasplante de la médula ósea en CR tiene su historia: cuando terminé mi entrenamiento en hematología en la UNAM en el Hospital de Nutrición en México, me fui a la Clínica Mayo y ahí me expuse al procedimiento de trasplante de médula ósea, que entonces comenzaba. Fue por allá de 1982, 1983. Y volví a Puebla con la idea de hacer aquí esos trasplantes, pero cuando vi la manera en que lo hacían en Estados Unidos me dije ‘esto nunca se va a poder hacer aquí’. Pero le pensamos, y lo hicimos de manera conjunta con un amigo de Monterrey, el doctor David Gómez Almaguer, diseñamos lo que ahora se llama el método mexicano para trasplantar la médula ósea, que empezamos a hacer en 1993, es decir diez años después de que volví de Estados Unidos. La idea era no hacer las cosas como aprendí a hacerlas allá, sino hacerlas de una manera realista para el país, para poder trasplantar a muchos pacientes en México. Así que nos involucramos en el diseño de este programa, y la gente no creía en nosotros. De entrada los mismos mexicanos descalificaron automáticamente nuestra metodología, que estábamos haciendo las cosas mal, y cuando llevamos nuestra experiencia a foros internacionales, la misma cosa: los grandes centros de trasplante veían con escepticismo lo que hacíamos. Tuvieron que pasar veinte años hasta que se dieron cuenta de que lo que empezamos a decir en 1993 era cierto y además muy visionario, hoy en día muchos métodos para trasplantar la médula ósea se apoyan en los métodos que desarrollamos en esos años. Y fueron estos cambios los que permitieron a que nos dieran este reconocimiento internacional, que se da cada año a quienes hacen cambios trascendentes en la manera de trasplantar la médula ósea fuera de Estados Unidos, y la primera vez que se le da a científicos mexicanos, en este caso el doctor Gómez Almaguer y yo. Así que pasaron muchos años para que la gente se diera cuenta de lo que estábamos haciendo, que no eran vacilada, sino algo útil.

El reconocimiento a los científicos David Gómez Almaguer y Guillermo Ruiz Argüelles en febrero pasado/CORTESÍA DE CLÍNICA RUIZ.

¿Pero en qué consiste este método que ustedes desarrollaron? ¿En qué consiste un trasplante de médula ósea? En qué consiste un trasplante de células madre para enfrentar una enfermedad como la esclerosis múltiple?

El trasplante de médula ósea es un procedimiento que consiste en cambiarle la médula ósea a una persona por otra nueva. Técnicamente es muy sencillo, porque se saca de la sangre del donador y se le pone al receptor en las venas y solita va y se mete a donde debe de estar en el interior de los huesos. Así que realmente es una mera trasfusión. La clave ahí está en cómo hacer para que el receptor no rechace la médula trasplantada, y en cómo el donador no lastime al receptor con las células que se le trasplantan.

Los cambios que hicimos son más o menos los siguientes:

Primero, hagamos los trasplantes totalmente fuera del hospital. Es decir, no necesitamos un hospital para trasplantar la médula ósea.

Segundo: utilizamos medicamentos accesibles para la realidad nacional, medicamentos que puedes encontrar en las farmacias.

Tres, usamos únicamente sangre periférica, no utilizamos médula ósea.

Cuarto: casi no utilizamos antibióticos ni transfusiones.

Todo eso hace que los costos de este procedimiento sean muchísimo menores que los que costos habituales en Estados Unidos, por ejemplo.

Esto comenzamos a hacerlo en Puebla y en Monterrey, en el Hospital Universitario de la Universidad de Nuevo León, en 1993. Después se empezaron a hacer en Cancerología, en Nutrición, en Torreón, en Guadalajara. Y no solamente en México, en Brasil, en Egipto, Turquía, en Bangladesh, y ya en el propio Estados Unidos. He dado pláticas en la misma clínica Mayo, y ya han utilizado nuestra metodología y ya hacen trasplantes fuera del hospital, nuestra experiencia se ha reproducido en varios lugares del mundo.

¿Y para quiénes?

Pacientes en su mayoría con enfermedades hematológicas malignas: leucemias, mielomas, linfomas, hipoplasias medulares, etcétera. Con la experiencia de los trasplantes de pacientes con estas enfermedades, alrededor de 400 pacientes con este tipo de enfermedades, decidimos incursionar en otro campo con pacientes con enfermedades autoinmunes, a la cabeza de las cuales está la esclerosis múltiple, y lo empezamos a hacer hace poco más de dos años. Y hemos trasplantado hasta este momento 305 pacientes de todo el mundo, y tan solo cinco pacientes mexicanos. El 50 por ciento viene de Estados Unidos, el 20 por ciento de Inglaterra, el diez por ciento de Suecia y Finlandia. De manera que los pacientes son fundamentalmente extranjeros. Les ofrecemos este método que ha dado muy buenos resultados. Ellos vienen aquí por razones fundamentalmente de cupo. En este momento somos el centro de trasplante de médula ósea para pacientes con esclerosis múltiple más grande del mundo, somos el centro que más trasplantes de médula ósea ha hecho en el mundo.

¿Y los resultados?

Los mejores resultados se observan entre nueve y doce meses. Pero la estadística a los tres meses nos revela que el 40 por ciento de los pacientes mejora, 40 por ciento se estabiliza y 20 por ciento no mejora. Es un resultado entonces de 80 por ciento de respuesta positiva. Esto convierte a este procedimiento en la mejor opción terapéutica hoy en día para los pacientes con esta enfermedad.

Así de simple, pero vale pensar en el sufrimiento de los pacientes con esclerosis múltiples y la dificultad de enfrentar con fármacos esta enfermedad.

Con este procedimiento hemos beneficiado a más de mil pacientes con enfermedades hematológicas malignas en México, y a más de trescientos de fuera del país. Nosotros hemos realizado cuatrocientos trasplantes, en Monterrey más o menos 600. Con nuestro método hemos realizado 305 trasplantes de médula ósea para enfrentar la esclerosis múltiple. En Monterrey llevamos dieciocho. Hemos abierto una sucursal de CR en esa ciudad para darnos abasto frente al número de solicitudes de trasplante para pacientes con esclerosis múltiple. El Doctor Gómez Almaguer encabeza ese proyecto.

¿Por qué es tan alto el número de extranjeros?

La esclerosis múltiple no es frecuente en México. Está demostrado que la sufre más la gente que vive cerca de los polos: Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, los países nórdicos, Australia… No se sabe bien a bien porqué, pero es probable que sí tenga que ver con el frío. Es curioso, tenemos el caso de una cubana que se fue a vivir a Canadá, tal l vez si se hubiera quedado en Cuba nunca le hubiera pasado. El hecho es que en México tenemos pocos casos de esclerosis múltiple. Tiene que ver también con los genes, es una enfermedad de caucásicos, de güeros, grandotes, de hombros anchos, ojos azules, canosos, etc. Pero también tiene mucho que ver con el hecho de que, y por eso nos dieron el premio, nadie es profeta en su tierra: si tú dices ‘yo puedo curar esto en Puebla’, el poblano te va a decir que no, los neurólogos de Puebla no creen en esto, tenemos solamente un neurólogo de Puebla que acepta nuestro método como válido, y es de nuestro grupo…

¿Y qué opciones les dan ellos a sus pacientes?

Ahí hay una cosa interesante: hay mucho dinero metido en medicamentos para esclerosis múltiple. Si un médico neurólogo enrola a un paciente en uno de los medicamentos nuevos, le van a sacar muchísimo dinero a ese paciente, y el médico además va a sacar regalías como son invitaciones a congresos, viajes, etcétera. Eso hace más atractivo para el médico meterse en el camino de los nuevos medicamentos y no en el del trasplante de médula ósea. Eso lo hemos demostrado no solo para la esclerosis múltiple sino para otras enfermedades, para leucemia granulocítica crónica, para mieloma múltiple, etcétera. Es decir, la opción del trasplante es más barata que la opción de los nuevos medicamentos, pero menos redituable para el médico que está haciendo el diagnóstico.

La experiencia de Caroline Wyatt: contra esta trama de la industria farmacéutica, ¿cómo da con ustedes esta mujer, periodista del Times en Inglaterra?

Por las redes sociales. Uno de los pacientes que en un inicio trasplante, una muchacha nacida en España pero que vive en Australia, ahí le dio esclerosis múltiple, la trasplanté y le fue muy bien, y ella relató su experiencia en Facebook, y la gente comenzó a interesarse, y ahí comenzó a crecer el volumen de pacientes extranjeros. Ella, por cierto, cuando vino hace tres años, rentó un departamento en el centro, ahí por Profética, y cuando estaba aquí en la clínica para el trasplante, se metieron unos raterillos y se llevaron el pasaporte y su dinero y su visa, así que le fue muy bien médicamente, pero le robaron sus cosas. Así que dijimos, tenemos que diseñar un método para proteger a los extranjeros que vengan con nosotros y no les pase esto a lo que estamos expuestos los que vivimos en esta ciudad. Y nos vinculamos con un grupo que se dedica al transporte y albergue de pacientes, y se han encargado de rentar departamentos y transporte, además del cuidado y alimentación especial, con toda una logística que respalde este procedimiento médico, lo que lo ha hecho también muy exitoso.

La trayectoria de la Clínica Ruiz en la investigación científica

La primera generación: Raymundo Ruiz Rosete, fundador de Laboratorios Ruiz en 1920. Fue alcalde de Puebla y rector de la Universidad Autonoma de Puebla/CORTESÍA DE CLÍNICA RUIZ.

Las siguientes dos generaciones Ruiz/CORTESÍA CLÍNICA RUIZ.

Bien, entonces, la medicina como negocio contra la medicina por la salud de las personas. La ética de la medicina. Y ahí la investigación científica, sus costos, su tiempo. ¿Cómo han logrado orquestar esta dinámica?

En el año de 1956, cuando tenía yo cinco años de edad, mi padre publicó un artículo de investigación. Entonces era el Laboratorio Ruiz. Desde entonces viene el involucramiento con la investigación científica, inició mi padre y con el tiempo le entramos mi hermano y yo, y ahora muchos más científicos, entre ellos mi hijo Guillermo. Ello nos ha permitido ser hoy por hoy la institución privada que más labores de investigación desarrolla en el país. Tenemos más trabajos publicados que PEMEX, y somos una institución privada, lo que nos ha permitido tener un sitio en la ciencia nacional, desde luego una ubicación importante en el CONACYT, tenemos varios miembros que estamos en el Sistema Nacional de Investigadores. Somos entre diez y quince investigadores, algunos están haciendo su servicio social.

Guillermo Ruiz Argüelles y el paper en la revista Blood en el que se da cuenta del método desarrollado en Clínica Ruiz para el trasplante de médula ósea en el tratamiento de la esclerosis múltiple/CORTESÍA DE CLÍNICA RUIZ.

El cientifico tiene que publicar, un ejemplo es el artículo A Feasibility Study of the Full Outpatient Conduction of Hematopoietic Transplants in Persons with Multiple Sclerosis Employing Autologous Non-Cryopreserved Peripheral Blood Stem Cells, en la revista Blood...

Ese artículo resume la experiencia que tenemos trasplantando pacientes con esclerosis múltiple, y se refiere a esos 305 casos. Colaboran como autores mi padre, con 92 años, mi hermano Alejandro y yo, mis hijos Guillermo, Rodrigo y Manuel, quienes son los que hacen la logística para el cuidado de los pacientes extranjeros. Tres generaciones de la CR. Recientemente mi hijo Guillermo fue admitido como miembro de la Academia Nacional de Medicina. Mi padre y mi hermano Alejandro y yo ya lo somos, así que en este momento somos en el país la única familia con tres generaciones en esta academia, lo que nos llena de orgullo. Eso es algo que inició mi padre justo cuando yo tenía cinco años.

El primer científico Ruiz: ¿cómo empezó la investigación en CR?

Mi padre se aficionó a la hematología desde que hizo su entrenamiento en el laboratorio. Entonces no había especialidades. Él hizo cursos como laboratorista en diversas instituciones de la ciudad de México, les llamaban entonces médicos de laboratorio, lo que ahora llaman patólogos clínicos. Él pudo hacer esto. Con el tiempo yo me decidí a estudiar medicina y me especialicé en hematología, y mi hermano en laboratorio, así que no acoplamos muy bien, yo viendo pacientes y él en laboratorio. Mi hijo se especializó en hematología, y como yo también está viendo pacientes. El caso es que hemos ido aprendiendo a hacer esto poquito a poco.

¿Cuáles son actualmente las principales áreas de trabajo de investigación en CR?

Alejandro es inmunólogo, y ha hecho muchas investigaciones en enfermedades autoinmunes, trabajó muchos años en la ciudad de México con el Doctor Donato Alarcón Segovia, quien ya murió, y fue un gran investigador. Con él mi hermano se interesó mucho en ese tipo de enfermedades, como la esclerosis múltiple, con procedimientos como el que yo aprendí a hacer, el del trasplante de médula ósea, y también para enfermedades que le interesan como inmunólogo.

¿Cuál es la perspectiva para la investigación científica en CR?

Estamos en vías de concentrar todas las actividades que involucran los trasplantes en una sola unidad. Vamos a crecer físicamente con la creación de un centro de trasplantes de células hematopoyéticas en esclerosis múltiple en un solo edificio. Ahí vamos a tener el alojamiento de los pacientes, el cuidado alimenticio especial, su trasporte, y el mismo trasplante. Vamos a hacer todo más sencillo para los pacientes. Aquí ya no cabemos. Vamos a irnos a otra parte de la ciudad para lograr tener en un solo sitio todo para la atención de los pacientes.

Células hematopoyéticas Célula inmadura que se puede transformar en todos los tipos de células sanguíneas, como glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran en la sangre periférica y en la médula ósea.

El equipo de especialistas en Clínica Ruiz.

La investigación científica en Puebla

Este es un esfuerzo de particulares. Son científicos desde la iniciativa privada. No es común el éxito de una institución privada en investigación científica. ¿Por qué no ocurre más en otras áreas de la economía. ¿Por qué no tienen éxito procesos como el que se hizo en el 2014 con la llamada Agenda de Innovación Tecnológica? ¿Por qué la investigación en general no prospera en una ciudad como la nuestra?

Es una cosa de idiosincrasia. En cifras, en los países desarrollados se destina el 4 por ciento del PIB se destina a la investigación, y aquí en México esa cifra apenas llega al 0.2 por ciento. Es decir. La cantidad de centavos del PIB que se destina a la investigación es veinte veces menor a la que se destina por ejemplo en Noruega o Finlandia. Es una manera de pensar, los gobernantes piensan que las labores de investigación no tienen importancia, que tenemos la obligación de importar ciencia. Y yo pienso que es justamente al revés. Cuando yo fui a Estados Unidos a estudiar me ofrecieron con el tiempo un trabajo atractivo ligado a una universidad, con sus atractivos: un buen sueldo, una buena casa, etcétera. Sin embargo, mi padre me metió en la cabeza la idea de que si yo había gastado en hacerme profesionista, con la especialidad, 17 pesos, que fue lo que pagué cuando llegué a estudiar medicina a San Luis Potosí. 17 pesos por el primer año. Los siguientes años me becaron, y cuando hice medicina interna me pagaban por estudiar, y luego en hematología igual, es decir, gasté 17 pesos por convertirme en profesionista con dos especialidades. Después me fui a estudiar a Estados Unidos con una beca del gobierno americano, pero mi padre me dijo ‘recuerda que tu país ha invertido en ti mucho dinero para que seas una gente capaz, así que tienes la obligación de volver a tu país a retribuirle lo que tanto te dio’. Y si así pensáramos todos, las cosas serían distintas. Por eso nosotros llevamos muchos años invirtiendo dinero de nuestros ingresos en labores de enseñanza en investigación: publicar, enviar a los muchachos jóvenes a los congresos, presentar trabajos, etcétera. De los centavos que ganamos invertimos para que esto se pueda llevar a cabo. Porque aunque el CONACYT nos reconoce como institución de investigación, no nos da ni un cinco, lo cual en la realidad no necesitamos. Pero si todos los profesionistas y empresarios pensaran de esa forma habría más investigación, habría más ciencia, más generación de conocimiento nuevo y menos dependencia de los Estados Unidos. Yo siempre he dicho que despreciar a la investigación le va a costar al gobierno mexicano muchísimo dinero. Y ahí está la muestra, lo que estamos haciendo nosotros es producto de cómo ha despreciado la investigación el gobierno mexicano, hemos tenido que hacerla nosotros con nuestros propios medios. Se puede hacer, creo que es una obligación hacerlo, y con eso beneficias a muchas más gentes.

CR encontró una vena comercial en el tratamiento de la esclerosis múltiple. ¿Es posible pensar en alternativas así para la investigación científica desde la iniciativa privada desde otras áreas de la economía?

Es cuestión de idiosincrasia. Pienso que la mejor manera de hacer crecer la investigación está en la inversión de centavos en ella. Así nos lo enseñó mi padre, así lo siente mi hermano, así lo siente mi hijo. Buena parte de lo que hacemos durante el día es investigación, y eso yo nunca lo voy a dejar de hacer. Probablemente deje de ver pacientes antes de que deje de hacer labores de investigación.

CR mantiene el bajo perfil. ¿Qué repercusión tiene este para el respaldo de lo que hacen? ¿Cómo darle más fuerza a este propósito de investigación?

Así es, los médicos somos reacios a este tipo de exposiciones masivas. Sin embargo, mis hijos que son empresarios han visto las cosas de un modo diferente, y me han hecho ver que tienen razón. A manera de ejemplo, la semana pasada nos recibió el Secretario de Salud de Puebla, para mostrarle el interés en lo que estamos haciendo, y para que el gobierno del estado manifieste a los pacientes extranjeros un acercamiento, desde una bienvenida, una distinción como visitantes, de manera que se sientan arropados por los gobiernos, de manera que no sea solamente la CR quien los recibe. Lo mismo hemos hecho con el doctor Narro, quien es mi amigo desde hace muchos años y que ha mostrado mucho interés en lo que hacemos, y nos vinculó con un programa que se llama Turismo Médico, para que se les dé a los pacientes extranjeros más facilidades y seguridad.

¿No será mejor seguir así, sin el gobierno? Muchas veces lo que toca el gobierno se paraliza. Ustedes tienen estrategia y visión de largo plazo, justo lo que no se encuentra en las políticas públicas, no hay un proyecto estable, socializado, de nación, con un rumbo, pero qué falta hace la visión sistemática, metodológica de la ciencia en la proyección del desarrollo de una sociedad…

Estoy totalmente de acuerdo. Desde hace mucho tiempo hemos caminado al margen del gobierno, pero ahora que tenemos reconocimiento internacional sobre lo que estamos haciendo, le hemos mostrado al gobierno lo que hemos sido capaces de hacer. Ahora ellos nos apoyan en el esfuerzo de hacer a quienes vienen de afuera su estancia un poco más confortable. Yo pienso que el futuro de la investigación en México está en las instituciones públicas bien ordenadas como la UNAM, el hospital de Nutrición, pero también en las instituciones privadas que cada vez más y con desparpajo están involucrándose en labore de investigación, sin tanto miedo y con mayos seguridad, y además generando conocimientos nuevos, que es uno de los propósitos fundamentales.

Investigación científica y realidad mexicana

En ese sentido, pensando en la realidad poblana, en la situación de la salud de la población, por ejemplo en los niños de la sierra afectados por la leucemia, ¿qué perspectiva tiene la CR para procesos de enfermedades ya no como la esclerosis múltiple, sino más nuestras?

Mira, el costo de un trasplante en Estados Unidos es de alrededor de 600 mil dólares, algo así como 12 millones de pesos mexicanos para una enfermedad como la leucemia. Nosotros, con los cambios que le hemos hecho al método mexicano, hemos logrado abatir en forma importante estos costos, que actualmente son de alrededor de 54 500 dólares incluyendo tratamiento y trasplante, estancia del paciente y de un acompañante durante 28 días y transportación terrestre, diez veces menos. Gracias a esto hemos trasplantado a muchos pacientes que antes ni siquiera hubieran pensado en ello. También tenemos la capacidad de realizar trasplantes sin costo, a niños con leucemia de la sierra, por ejemplo, hemos hecho varios así. Eso es reconfortante. Y es interesante observar que el seguro popular ha autorizado para cada trasplante de médula ósea hecho aquí en el país una cifra de alrededor de un millón y medio de pesos, lo cual es absolutamente descabellado para lo que realmente cuesta un trasplante. Lo comento porque los cobros que se hacen a los pacientes por hacerles procedimientos terapéuticos s on francamente exagerados, así como los costos de los medicamentos. Una de las pocas cosas sensatas que ha dicho Trump es eso, que va a bajar los costos de los medicamentos en Estados Unidos, que son verdaderamente desmedidos. Lo mismo pasa en México con muchos procedimientos terapéuticos. Yo espero que con el paso del tiempo la gente se vaya dando cuenta de que esto no es así, que las cosas van cambiando, que las cosas se pueden hacer de manera diferente, adaptadas a la realidad nacional, vamos a poder beneficiar a muchísimas personas. Puedo asegurar que los 400 pacientes que yo trasplanté por padecimientos hematológicos malignos, con los costos del trasplante en la ciudad de México o en Estados Unidos, no hubieran podido hacerlo.

Pareciera entonces que CR es una especie de oveja negra en la medicina mexicana y frente a las farmacéuticas.

Por supuesto, esa es justamente la manera en la que nos ven. Por eso, cuando una organización internacional como el CIBMTR nos da este reconocimiento, decimos, ya ven, no estábamos tan equivocados. Lo que pasa es que a estos cuates no les gusta lo que yo le cobro a un paciente con nuestro método cuando ellos quieren que lo enroles con tal medicamente para que les saquen toda la lana del mundo. A él o a su aseguradora, aunque el porcentaje de pacientes que en Puebla tienen seguro privado es muy bajo, en Monterrey es más alto porque la cultura allá es más cercana a Estados Unidos. Muchos pacientes no se tratan bien porque no tienen centavos.

¿El seguro médico particular cubre el tratamiento de enfermedades que puedan involucrar el trasplante de médula ósea?

Antes decían que no, ahora ya lo están haciendo. Ya se dieron cuenta de que es mejor apoyar un trasplante que apoyar un nuevo medicamento durante toda la vida de un paciente. Nosotros hemos demostrado que con los tratamientos nuevos para la leucemia granulocítica crónica, que son drogas hechas por un diseñador para una enfermedad en específico, con lo que un paciente en México se trata durante 200 días con el medicamento más adecuado para ella, yo le hago un trasplante. Un medicamento que se tiene que tomar durante toda la vida. Por eso a quienes esto lastima dicen no, lo que está haciendo Ruiz Argüelles son cuentos. Escribí hace poco un editorial que me solicitó una revista británia que se titula “Who wants to kill the bone marrow trasplantation in Chronic myelogenous leukemia?”, ¿quién quiere matar el trasplante de médula ósea en leucemia granulocilítica crónica?, pues los que hacen los medicamentos nuevos. Igual acá: ¿quién quiere matar el trasplante de médula ósea para la esclerosis múltiple, pues los que hacen los medicamentos nuevos para tratar la esclerosis múltiple.