Revista Elementos

Mundo Nuestro. Esta crónica de Enrique Soto Eguíbar ilustra lo que el número 106 de la revista Elementos editada por la BUAP presenta en una inigualable crónica gráfica del horror al que los seres humanos sometemos a los animales que nos comemos. Un dilema, dice el fotógrafo y escritor, cuyas consecuencias morales simplemente dejamos de lado.

Fotografía de Enrique Soto Eguíbar. Elementos 106



En el año 2008 viajábamos en un gris atardecer rumbo a Tlacotalpan, al paso por la carretera tuve una desagradable experiencia olfativa, un olor nauseabundo e inescapable invadió el automóvil y ahí estaba ese rancho –Santa Rita– un rancho ganadero de donde provenía el olor repugnante. Apenas lo podíamos creer. Amainé la velocidad a pesar de lo fétido y fue así como pude percatarme de lo que ahí sucedía: enormes corrales con vallas de metal que se perdían en la lejanía y en los que había cientos de animales que esperaban a ser embarcados en camiones rumbo al matadero. Olor a miedo. El escenario me pareció dantesco.

Me detuve a tomar fotos, pero el olor imperante me produjo náusea y un estallido de arcadas; logré con dificultad contener el vómito, no pude hacer más que unas cuantas fotos, regresé al automóvil, cerré las ventanas e hice una fotos adicionales. Eso era un campo de exterminio; no pude dejar de pensar en los campos nazi. Este era uno de los muchos campos de exterminio de vacas, la industrialización de la vida y la muerte.

Divisé desde el auto algo como un toro que se aproximaba a una valla sobre la cual se había posado un ave blanca (del tipo de las que abundan por esos rumbos y que frecuentemente acompañan al ganado). El toro se acercó lentamente y lamió las patas del ave, la miró con la languidez típica de los vacunos tristes; imaginé que le decía cuánto envidiaba su libertad y cómo le gustaría ser un toro volador. La escena me impactó profundamente y me prometí usar la fotografía para contribuir a concientizarnos sobre el enorme dolor que infligimos a los animales con los que nos alimentamos. Decidí frecuentar algunos mercados de animales y apuntar mi cámara a los sitios y circunstancias en las que pudiera ver a un animal rumbo al matadero. A partir de entonces he visitado diversos mercados de animales y retratado a los animales en diversas condiciones que creo relacionadas con su crianza, transporte y venta para el consumo humano. No se necesita mucha inteligencia para darse cuenta del enorme daño y dolor que los humanos hemos causado en este mundo. Hemos matado a más de dos terceras partes de todos los animales existentes en el mundo, hemos llevado a la extinción a uno o dos cientos de especies. Animales que jamás volverán a existir, perdidos para siempre en la historia del tiempo. Hemos infligido un dolor inenarrable a los cerdos, gallinas y vacas entre otros muchos de los animales que gustamos de comer; en el caso de los cerdos, el cuadrúpedo más avanzado en la evolución, bastante más inteligente que los perros, el daño y el sufrimiento que les hacemos padecer es inenarrable. No me cabe duda: estamos en la cima evolutiva de los grandes depredadores, nada se escapa de nuestras bocas, desde los insectos hasta los grandes mamíferos, pasando por todo tipo de especies. Solo se escapan, y no siempre, animales cuyo metabolismo los hace de sabor desagradable, aunque eso del sabor frecuentemente se puede remediar con un buen guiso.

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Sobre la memoria
[PDF] Versión en HTML
Raúl Dorra

3
El plomo en la alfarería poblana
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

11
Drogas del siglo XXI:
ketamina, drogas recreativas y dinámicas moleculares
[PDF] Versión en HTML
Ángel A. Islas, Christian Jorgensen y Eduardo Salinas Stefanon

21
Obesidad y sistema inmune
[PDF] Versión en HTML
Saúl Ramírez De los Santos, Edgar Iván López Pulido y Juan Manuel Guzmán Flores

27
Los animales:
cuando alimentarse se convierte en un dilema
[PDF] Versión en HTML
Enrique Soto

33
La enseñanza de las margaritas:
manejando la complejidad en un mundo egoísta

[PDF] Versión en HTML
Daniel Iván Garduño Ruíz

37
Gestión integrada de cuencas:
una aproximación al desarrollo social

[PDF] Versión en HTML
Natali Danahe Santiago Amezcua

45
¿Qué semillas come la hormiga roja?
[PDF] Versión en HTML
Ivonne Lucía Ramírez Lucas, Héctor Octavio Godínez-Álvarez y Leticia Ríos-Casanova

51
Espejo retrovisor interior:
altar pagano

[PDF] Versión en HTML
Fabio Germán Cupul-Magaña

57
Ciencia a tiempo
[PDF] Versión en HTML
61
Libros
[PDF]
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Mundo Nuestro. Enero del 2017 trae consigo la edición 105 de la revista Elementos de la BUAP. Aquí el índice y sus contenidos:

Sobre el lenguaje
[PDF] Versión en HTML
Raúl Dorra

3
Justicia ambiental, justicia ecológica y diálogo intercultural
[PDF] Versión en HTML
Edwin Cruz Rodríguez

9
Descubriendo las matemáticas
[PDF] Versión en HTML
José Antonio González Oreja

17
La vida en ocho patas ¿quiénes son las arañas?
[PDF] Versión en HTML
Irma Gisela Nieto-Castañeda y Gerardo Trujano-Huerta

23
¿Tiene la testosterona un efecto inmunosupresor?
[PDF] Versión en HTML
J. Jaime Zúñiga-Vega, Víctor Argaez e Israel Solano-Zavaleta

29
Daniel Machado
Obra fotográfica

[PDF] Versión en HTML
35
Las plantas y los endófitos: cómo sobrevivir en las regiones áridas y semiáridas
[PDF] Versión en HTML
Héctor Godínez Álvarez

39
El gran telescopio milimétrico y la última aventura en Épsilon Eridani
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

45
Detección de fugas de hidrocarburos usando aviones no tripulados
[PDF] Versión en HTML
Ernesto A. Elvira Hernández y Agustín L. Herrera-May

55
Ciencia a tiempo
[PDF] Versión en HTML
59
LIbros
[PDF]
Versión en HTML
61
La sofocación del saber
[PDF] Versión en HTML
Walter F. Otto

EL VIAGRA Y LAS FOCAS/ Enrique Soto Pérez de Celis



La globalización es un fenómeno mundial que es hoy en día más patente que nunca antes en la historia de la humanidad. Siempre que nos adentramos en los ahora fértiles terrenos de la globalización vienen a nuestra mente imágenes de computadoras, aviones y mercados financieros. Pero, ¿qué relación tienen el Viagra, las focas y la globalización? Mucho más de lo que pudiéramos imaginar, o al menos eso parece según investigaciones realizadas por científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, y de la Universidad de Anchorage en Alaska.

El Viagra es quizá la medicina más famosa del final del siglo XX. Se sabe que es una solución útil para la impotencia, que puede causar problemas cardiovasculares y que incluso puede aumentar la fertilidad de las mujeres (según algunos estudios). Lo que la mayoría de la gente no sabe es que el boom del Viagra puede ayudar a salvar algunas especies animales como las focas, los caballitos de mar, las tortugas y los renos.

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Mundo Nuestro. Ha salido al público la nueva edición de la revista Elementos (104), y esta es la propuesta para sus lectores:



Aventuras marítimas con tesoros, cartas y corsarios
[PDF] Versión en HTML
Liliana María Gómez Montes

3
Insectos contra insectos:
una estrategia para la protección de cultivos
[PDF] Versión en HTML
Refugio Lomeli-Flores y Ricardo Ramirez-Romero

13
Supervisión de salud estructural:
nuevos métodos magnéticos
[PDF] Versión en HTML
J. Jesús Villegas Saucillo, José Javier Díaz Carmona y Agustín Leobardo Herrera May

19
Aportes del enfoque de cuenca al Área Natural Protegida “Cerro de la Tortuga”
[PDF] Versión en HTML
Aura Mónica Pamela Montoya Lara y Diana Elisa Bustos Contreras

25
Gabriela Torres Ruiz
Fotógrafa
[PDF] Versión en HTML
31
La siembra de los pobres
Estrategia para recuperar un cultivo tradicional
[PDF] Versión en HTML
Leonardo Pérez Rosas

35
Historias de la sierra
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

41
La fiebre del Zika:
una enfermedad emergente y de importancia global
[PDF] Versión en HTML
Fabiola Lilí Sarmiento-Salinas, Erwin J. Pérez-Cortés y Claudia Mancilla-Simbro

49
È
LIbros
[PDF]
Versión en HTML

La mayoría de las veces no tenemos idea de dónde y cómo concluirán las historias humanas con las que nos topamos, sobre todo aquellas de vidas residentes en lugares lejanos e intricados como la sinuosa Sierra Madre que atraviesa la mitad de nuestro país; la mayor parte de esas historias quedan pendientes: no supimos lo que pasó con el campesino que recibiría un crédito en la Sierra Norte de Puebla; con la madre de familia que quería más hijos para tener más becas educativas; con las tejedoras amuzgas que intentaban crear una asociación para protegerse de los acaparadores. Este es el caso de una excepción, pues esta vez se me permitió ver la segunda parte de una perturbadora historia que recogí como integrante de un equipo multidisciplinario de investigadores de la marginalidad en la región de la Costa Chica guerrerense1 y, años después, en la región Costa de Hermosillo, Sonora, investigando sobre la educación indígena para la SEP.

Marginalidades La marginación en Guerrero, que fue el pretexto que nos llevó a esa región de la Costa Chica, aunque evidente en los pueblos que circundan la cabecera municipal de Tlacoachistlahuaca, gobernada por amuzgos, como Metlatónoc, resalta con mayor intensidad en otros pueblos del propio municipio que se encuentran detrás de una enorme sierra de polvo y miseria retirados de todo, carentes de lo más elemental. Son los mixtecos de Pueblo Viejo, en el norte municipal, que viven en condiciones claramente distintas a las de los amuzgos, a cinco horas de distancia de su cabecera por un camino de sinuosa terracería que febrero, tacaño en aguas, nos permitió recorrer sin dificultades adicionales. Ellos también se sienten apartados de todo, los mixtecos vecinos son oaxaqueños, la comunicación con los amuzgos no es óptima, por ello insisten en la creación de su propio municipio. La creación de un municipio en la parte norte de Tlacoachistlahuaca, a pesar de ser una trama política que debe ser tratada con discreción, es un tema ineludible que, bien pensado, puede traer beneficios para todos. Están claras las distancias que hay entre las autoridades de la cabecera y los pueblos mixtecos de Pueblo Viejo, por lo que tampoco es difícil pronosticar que no podrían llegar a un buen acuerdo. La separación municipal ya existe en Tlacoachistlahuaca, ayudaría mucho que se hiciera a través de la ley y pudiera dar a esta población la dignidad que les ha sido arrebatada por la marginación y el abandono, que ha terminado redundando en un alcoholismo masivo de los hombres que, desde la mañana que los visitamos, mientras trabajaban en una zanja de drenaje, ya estaban alcoholizados; al despedirnos, seis horas después, todos y cada uno estaban inconscientes sobre la acumulación de tierra de la propia zanja, jaloneados por sus pequeños hijos. Ojalá, al menos, que en este municipio guerrerense los programas de ayuda a la pobreza hicieran algo adicional para mejorar las condiciones de vida (política, moral, cultural) de estos compatriotas mixtecos que habitan la región de Rancho Viejo, pues no siempre son pisos firmes y letrinas lo que necesitan, sino comprensión cultural, que deviene política y legislativa



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Otras historias de la Sierra de los Amuzgos



y Mixtecos en Mundo Nuestro:

Mundo Nuestro. Del ya inagotable archivo de la revista Elementos presentamos este texto iluminador sobre la moralidad sexual en el arranque del siglo XIX poblano. Raquel López Estupiñan, doctora en Filología, ha sido profesora en la BUAP desde 1977, y en los últimos años ha sido Profesora Investigadora Titular del Postgrado en Ciencias del Lenguaje del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP.

En el libro 9 de “Varios” del Archivo Histórico del Ayuntamiento de la ciudad de Puebla, encontré unos autos sobre un proceso de adulterio (“yncontinencia adulterina”). Lo que aparentemente no sería más que un documento, redactado desde una fría y objetiva perspectiva oficial, resultó ser una valiosísima mina de datos sobre aspectos de la vida cotidiana de los actores involucrados. Nos dice mucho acerca de la mentalidad poblana a principios del siglo XIX (1803).



Descripción de los documentos y relato de los hechos

En los documentos del libro 9 de “Varios”, el caso al que voy a referirme no está completo: faltan los autos de acusación. No obstante, a partir de lo existente se pueden reconstruir los acontecimientos. 17 de septiembre de 1803. El Gobernador y el Alcalde de la Real Audiencia y Sala del Crimen de Puebla determinaron que, dado que la esposa de don Antonio Clavero (acusado de adulterio con doña Antonia Francisca de los Ríos) había perdonado la ofensa, a condición de que el marido regresara a cumplir con las obligaciones de su estado, el reo podía acogerse al real indulto, y salir de la cárcel. Doña Antonia (igualmente encarcelada) debía ser puesta en casa de su hermano, don Juan Pérez de los Ríos. 11 de octubre de 1803. El escribano, en la cárcel pública, por medio del alcalde hizo comparecer a don Antonio Clavero y lo enteró del despacho antecedente. Le informó asimismo que, para poder abandonar la prisión, debería pagar una multa. El reo se manifestó dispuesto a regresar con su esposa y no volver a ver a su amasia, pero se declaró insolvente para pagar los 24 pesos y 4 reales de la multa.

Explicó además las penas que había pasado en la cárcel, donde había tenido que vender su capa y solo había comido cada 24 horas lo que la caridad les llevaba a los presos. Pidió a las autoridades que se le perdonaran las costas. Ese mismo día se hizo comparecer a doña Antonia de los Ríos y se le notificó el despacho. La mujer manifestó disposición completa para obedecer, pero como su hermano estaba en México, pidió que la depositaran en casa de unas primas hermanas suyas (que vivían en la Calle de San Agustín). Solicitó también que se le dijera a la esposa de don Antonio Clavero que se abstuviera de insultarla. 14 de octubre de 1803. Unos días después se determinó que don Antonio Clavero debería pagar la multa, puesto que había tenido con qué “mantener el vicio”. Se pidió entonces un fiador, para poder ponerlo en libertad. Respecto a doña Antonia, se propuso esperar el regreso de su hermano (quien se hallaba en México), y que si tardase en regresar se buscaría una casa donde depositarla, a satisfacción del tribunal. 17 de octubre de 1803. Una vez informado sobre la determinación del tribunal, don Antonio Clavero propuso como fiador a José Rodríguez, maestro herrero, dueño de una fragua en el puente de Analco. 18 de octubre de 1803. Se presentó para garantizar el pago de la fianza en un término de 15 días el también herrero Pedro Illescas (los documentos no aclaran el motivo del cambio de fiador), y el mismo día fue puesto en libertad don Antonio. Tres semanas más tarde, por no haber regresado don Juan de los Ríos, se presentó el maestro sastre don Pablo Bañuelos para solicitar que se le entregara a doña Antonia Francisca para tenerla en su casa. Las autoridades consintieron a su petición. El caso quedó cerrado el 26 de noviembre de 1803.

Aquí el texto completo en la revista Elementos:



Incontinencia adulterina: Moral sexual en Puebla a principios del Siglo XIX

Mundo Nuestro. Circula ya la edición 103 de la revista Elementos, ilustrada esta vez de lado a lado por la fotógrafa Nin Solís.



Foto de Nin Solís en la revista Elementos 103.

El viernes 15 de abril de 2016 los focos rojos de las ambulancias se encendieron en Costa Salguero, centro comercial situado en el barrio de Palermo, a orillas del Río de la Plata, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Se abrían paso para llegar hasta donde yacía una decena de muchachos veinteañeros intoxicados con drogas de composición desconocida. A dos de ellos los servicios médicos los hallaron sin vida, otros tres fallecieron rumbo al hospital.

En la noticia firmada por Emilia Vexler para El Clarín se ofrecen los detalles de esa fiesta electrónica que terminó de la peor manera, a diferencia del común de las fiestas rave en donde centenares de jóvenes se internan en la noche, en sitios llamados Time Warp o Mandarine Park, para desfogar con entusiasmo artificial cuatro o cinco horas de zangoloteo emocional ayudados por drogas de diseño químico con nombres como Supermán, Dove, Bob Esponja, Lamborghini y Corazón.

Supermán, la anfetamina de moda, tenía ese viernes al menos tres presentaciones diferenciadas por su color: azules, anaranjadas y rosas, estas últimas al parecer causantes de la tragedia. La crónica menciona la insistencia inusual con la que eran ofertadas las pastas sintéticas: “Chicos, ¿quieren pastis?”; “¿vos qué querés?”, como dirían allá. Cada pastilla tenía un costo variable de 150 a 200 pesos argentinos (de 180 a 240 pesos mexicanos) y no es que se obligara a nadie a comprarlas, sino que los organizadores de estas fiestas del circuito de la música electrónica, que son casi un experimento social, saben que siete de cada diez asistentes consumirán alguna de ellas y que la mayor parte de las veces no tiene consecuencias funestas. En países como los nuestros el destino depende de tantas cosas, pues las autoridades por lo general hacen mutis y se conforman con “permitir a los jóvenes” sus devaneos, sin intentar disuadir o investigar y mucho menos asegurar que las anfetaminas estén por lo menos bien hechas. “En Europa en estas fiestas ponen ‘puestos de calidad’. Vas con la pastilla y te dicen qué tiene. Químicos controlan lo que tomás”, le dijo un fiscal a la periodista argentina. Aunque, como ocurre por acá, en Buenos Aires, a cuatro días de los hechos, no había ningún dealer identificado ni parecía haber más consecuencias que cinco funerales y otros cinco dramas familiares de los chicos hospitalizados “con compromiso renal y hepático”.



Foto de Nin Solís en Elementos 103

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