Revista Elementos

Mundo Nuestro. Los gatos, únicos, inescrutables, asociados a nosotros, pero siempre inalcanzables. De ello trata este texto del antropólogo Ricardo Télles Girón, uno de los escritores de la revista Elementos de la BUAP. El antropólogo Ricardo Téllez Girón López es académico en la BUAP y un conocido comunicador radiofónico de un espacio que ya ha cumplido dos décadas al aire: Fusiones, que transmite Radio BUAP. Es autor de libros como Migración, identidades y percepciones, Reflexiones sobre la cuestión identitaria y Tras los pasos de Roberto Téllez Girón Olace y ha escrito para Elementos sobre algunos tópicos de su amplio espectro de interés.

¿Qué clase de filósofos somos si no sabemos nada acerca del origen y destino de los gatos?" Henri David Thoreau



Los procesos de domesticación de animales, al igual que los de las plantas, no dejan de provocar debates entre los especialistas de diferentes disciplinas. No puede ser de otra manera si consideramos que el problema es abordado por investigadores que con frecuencia trabajan independientemente unos de otros y además pertenecen a disciplinas que muchas veces tienen un contacto limitado (antropólogos, arqueólogos, zoólogos, botánicos). Por lo que corresponde a la antropología el punto de vista sobre el sujeto se encuentra ahora bien definido; el estudio de los animales domésticos trataría de observar la domesticación, no como estado del animal, sino como acción del hombre sobre el animal, que se ejerce en permanencia, poniendo en juego, en el cuadro de sociedades concretas, estructuras sociales, culturales e ideológicas, al mismo tiempo que técnicas, funcionalmente dependientes las unas de las otras y en relación, de la misma manera que con los elementos del sistema más general en el cual se insertan. El conjunto integrado de esas estructuras reviste el carácter de un sistema: el sistema de domesticación.

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San Miguel Tenextatiloyan, junta auxiliar del municipio de Zautla, Puebla, aparece tras una serie de curvas en el extremo oriental de un vallecito de dos kilómetros de ancho dispuesto arriba de los 2,500 metros sobre el nivel del mar, y que abre llano cinco kilómetros hacia el Norte, para terminar en las inmediaciones de Zaragoza. Es un caserío tendido en la ladera circular de un monte todavía bien cubierto de pinos que se va descubriendo de a poco en cada curva, y cuyo enredo de cables y losas planas de cemento es prueba irrefutable de que aquí se ha perdido el encanto serrano de la teja y las dos aguas. La comunidad tiene como actividad económica preponderante la alfarería, con la fabricación de cazuelas greteadas (esmaltadas con base de plomo), que combina armónicamente con la agricultura de temporal: maíz, frijol, haba, cebada, trigo y alverjón, salpicados de frutales como el durazno y hortalizas como la papa.

La comunidad tiene como actividad económica preponderante la alfarería, con la fabricación de cazuelas greteadas (esmaltadas con base de plomo), que combina armónicamente con la agricultura de temporal: maíz, frijol, haba, cebada, trigo y alverjón, salpicados de frutales como el durazno y hortalizas como la papa. Entre sus habitantes existe un antiguo debate sobre el plomo que han ido acumulando en su sangre por el diario contacto con este elemento que abrillanta sus piezas. Hay quien asegura que el plomo no les hace daño, que lo trabajan con las manos descubiertas, sin tapaboca y nada pasa, “somos sanos”; otros afirman que tal vez haga daño, pero que el esmalte libre de plomo, el material sustituto que la autoridad les propone, no funciona igual que el plomo con los hornos disponibles, de baja temperatura, además de que el cliente no lo quiere. Muy pocos han cambiado al nuevo esmalte para proteger su salud.



La alfarería vidriada con plomo fue introducida a las costumbres de los alfareros mexicanos por los españoles en 1519, pues hasta entonces tapaban el poro de la cerámica a base de bruñido con piedras. El plomo demostró ser un material duro y resistente, pero más importante resultó que su cocción era posible a temperaturas relativamente bajas de entre 600 y 850 grados, lo que, tanto en las quemas a cielo abierto que imperaban en México –y siguen imperando en la loza tradicional de pueblos como San Miguel Tenextatiloyan–, como en los hornos primitivos de forma cilíndrica construidos de ladrillos comunes y cubiertos de tepalcates, que también aportaron los españoles, resolvía antiquísimos conflictos de filtración de líquidos y ahorraba tiempo y trabajo a sus productores. El vidriado con plomo, llamado desde entonces greta, fue acogido con entusiasmo por los mexicanos y, a pesar de sus probados efectos perniciosos, se sigue usando hoy con singular despreocupación.

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Mundo Nuestro. Esta crónica de Enrique Soto Eguíbar ilustra lo que el número 106 de la revista Elementos editada por la BUAP presenta en una inigualable crónica gráfica del horror al que los seres humanos sometemos a los animales que nos comemos. Un dilema, dice el fotógrafo y escritor, cuyas consecuencias morales simplemente dejamos de lado.

Fotografía de Enrique Soto Eguíbar. Elementos 106



En el año 2008 viajábamos en un gris atardecer rumbo a Tlacotalpan, al paso por la carretera tuve una desagradable experiencia olfativa, un olor nauseabundo e inescapable invadió el automóvil y ahí estaba ese rancho –Santa Rita– un rancho ganadero de donde provenía el olor repugnante. Apenas lo podíamos creer. Amainé la velocidad a pesar de lo fétido y fue así como pude percatarme de lo que ahí sucedía: enormes corrales con vallas de metal que se perdían en la lejanía y en los que había cientos de animales que esperaban a ser embarcados en camiones rumbo al matadero. Olor a miedo. El escenario me pareció dantesco.

Me detuve a tomar fotos, pero el olor imperante me produjo náusea y un estallido de arcadas; logré con dificultad contener el vómito, no pude hacer más que unas cuantas fotos, regresé al automóvil, cerré las ventanas e hice una fotos adicionales. Eso era un campo de exterminio; no pude dejar de pensar en los campos nazi. Este era uno de los muchos campos de exterminio de vacas, la industrialización de la vida y la muerte.

Divisé desde el auto algo como un toro que se aproximaba a una valla sobre la cual se había posado un ave blanca (del tipo de las que abundan por esos rumbos y que frecuentemente acompañan al ganado). El toro se acercó lentamente y lamió las patas del ave, la miró con la languidez típica de los vacunos tristes; imaginé que le decía cuánto envidiaba su libertad y cómo le gustaría ser un toro volador. La escena me impactó profundamente y me prometí usar la fotografía para contribuir a concientizarnos sobre el enorme dolor que infligimos a los animales con los que nos alimentamos. Decidí frecuentar algunos mercados de animales y apuntar mi cámara a los sitios y circunstancias en las que pudiera ver a un animal rumbo al matadero. A partir de entonces he visitado diversos mercados de animales y retratado a los animales en diversas condiciones que creo relacionadas con su crianza, transporte y venta para el consumo humano. No se necesita mucha inteligencia para darse cuenta del enorme daño y dolor que los humanos hemos causado en este mundo. Hemos matado a más de dos terceras partes de todos los animales existentes en el mundo, hemos llevado a la extinción a uno o dos cientos de especies. Animales que jamás volverán a existir, perdidos para siempre en la historia del tiempo. Hemos infligido un dolor inenarrable a los cerdos, gallinas y vacas entre otros muchos de los animales que gustamos de comer; en el caso de los cerdos, el cuadrúpedo más avanzado en la evolución, bastante más inteligente que los perros, el daño y el sufrimiento que les hacemos padecer es inenarrable. No me cabe duda: estamos en la cima evolutiva de los grandes depredadores, nada se escapa de nuestras bocas, desde los insectos hasta los grandes mamíferos, pasando por todo tipo de especies. Solo se escapan, y no siempre, animales cuyo metabolismo los hace de sabor desagradable, aunque eso del sabor frecuentemente se puede remediar con un buen guiso.

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Sobre la memoria
[PDF] Versión en HTML
Raúl Dorra

3
El plomo en la alfarería poblana
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

11
Drogas del siglo XXI:
ketamina, drogas recreativas y dinámicas moleculares
[PDF] Versión en HTML
Ángel A. Islas, Christian Jorgensen y Eduardo Salinas Stefanon

21
Obesidad y sistema inmune
[PDF] Versión en HTML
Saúl Ramírez De los Santos, Edgar Iván López Pulido y Juan Manuel Guzmán Flores

27
Los animales:
cuando alimentarse se convierte en un dilema
[PDF] Versión en HTML
Enrique Soto

33
La enseñanza de las margaritas:
manejando la complejidad en un mundo egoísta

[PDF] Versión en HTML
Daniel Iván Garduño Ruíz

37
Gestión integrada de cuencas:
una aproximación al desarrollo social

[PDF] Versión en HTML
Natali Danahe Santiago Amezcua

45
¿Qué semillas come la hormiga roja?
[PDF] Versión en HTML
Ivonne Lucía Ramírez Lucas, Héctor Octavio Godínez-Álvarez y Leticia Ríos-Casanova

51
Espejo retrovisor interior:
altar pagano

[PDF] Versión en HTML
Fabio Germán Cupul-Magaña

57
Ciencia a tiempo
[PDF] Versión en HTML
61
Libros
[PDF]
Versión en HTML

Mundo Nuestro. Enero del 2017 trae consigo la edición 105 de la revista Elementos de la BUAP. Aquí el índice y sus contenidos:

Sobre el lenguaje
[PDF] Versión en HTML
Raúl Dorra

3
Justicia ambiental, justicia ecológica y diálogo intercultural
[PDF] Versión en HTML
Edwin Cruz Rodríguez

9
Descubriendo las matemáticas
[PDF] Versión en HTML
José Antonio González Oreja

17
La vida en ocho patas ¿quiénes son las arañas?
[PDF] Versión en HTML
Irma Gisela Nieto-Castañeda y Gerardo Trujano-Huerta

23
¿Tiene la testosterona un efecto inmunosupresor?
[PDF] Versión en HTML
J. Jaime Zúñiga-Vega, Víctor Argaez e Israel Solano-Zavaleta

29
Daniel Machado
Obra fotográfica

[PDF] Versión en HTML
35
Las plantas y los endófitos: cómo sobrevivir en las regiones áridas y semiáridas
[PDF] Versión en HTML
Héctor Godínez Álvarez

39
El gran telescopio milimétrico y la última aventura en Épsilon Eridani
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

45
Detección de fugas de hidrocarburos usando aviones no tripulados
[PDF] Versión en HTML
Ernesto A. Elvira Hernández y Agustín L. Herrera-May

55
Ciencia a tiempo
[PDF] Versión en HTML
59
LIbros
[PDF]
Versión en HTML
61
La sofocación del saber
[PDF] Versión en HTML
Walter F. Otto

EL VIAGRA Y LAS FOCAS/ Enrique Soto Pérez de Celis



La globalización es un fenómeno mundial que es hoy en día más patente que nunca antes en la historia de la humanidad. Siempre que nos adentramos en los ahora fértiles terrenos de la globalización vienen a nuestra mente imágenes de computadoras, aviones y mercados financieros. Pero, ¿qué relación tienen el Viagra, las focas y la globalización? Mucho más de lo que pudiéramos imaginar, o al menos eso parece según investigaciones realizadas por científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, y de la Universidad de Anchorage en Alaska.

El Viagra es quizá la medicina más famosa del final del siglo XX. Se sabe que es una solución útil para la impotencia, que puede causar problemas cardiovasculares y que incluso puede aumentar la fertilidad de las mujeres (según algunos estudios). Lo que la mayoría de la gente no sabe es que el boom del Viagra puede ayudar a salvar algunas especies animales como las focas, los caballitos de mar, las tortugas y los renos.

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Mundo Nuestro. Ha salido al público la nueva edición de la revista Elementos (104), y esta es la propuesta para sus lectores:



Aventuras marítimas con tesoros, cartas y corsarios
[PDF] Versión en HTML
Liliana María Gómez Montes

3
Insectos contra insectos:
una estrategia para la protección de cultivos
[PDF] Versión en HTML
Refugio Lomeli-Flores y Ricardo Ramirez-Romero

13
Supervisión de salud estructural:
nuevos métodos magnéticos
[PDF] Versión en HTML
J. Jesús Villegas Saucillo, José Javier Díaz Carmona y Agustín Leobardo Herrera May

19
Aportes del enfoque de cuenca al Área Natural Protegida “Cerro de la Tortuga”
[PDF] Versión en HTML
Aura Mónica Pamela Montoya Lara y Diana Elisa Bustos Contreras

25
Gabriela Torres Ruiz
Fotógrafa
[PDF] Versión en HTML
31
La siembra de los pobres
Estrategia para recuperar un cultivo tradicional
[PDF] Versión en HTML
Leonardo Pérez Rosas

35
Historias de la sierra
[PDF] Versión en HTML
Leopoldo Noyola

41
La fiebre del Zika:
una enfermedad emergente y de importancia global
[PDF] Versión en HTML
Fabiola Lilí Sarmiento-Salinas, Erwin J. Pérez-Cortés y Claudia Mancilla-Simbro

49
È
LIbros
[PDF]
Versión en HTML

La mayoría de las veces no tenemos idea de dónde y cómo concluirán las historias humanas con las que nos topamos, sobre todo aquellas de vidas residentes en lugares lejanos e intricados como la sinuosa Sierra Madre que atraviesa la mitad de nuestro país; la mayor parte de esas historias quedan pendientes: no supimos lo que pasó con el campesino que recibiría un crédito en la Sierra Norte de Puebla; con la madre de familia que quería más hijos para tener más becas educativas; con las tejedoras amuzgas que intentaban crear una asociación para protegerse de los acaparadores. Este es el caso de una excepción, pues esta vez se me permitió ver la segunda parte de una perturbadora historia que recogí como integrante de un equipo multidisciplinario de investigadores de la marginalidad en la región de la Costa Chica guerrerense1 y, años después, en la región Costa de Hermosillo, Sonora, investigando sobre la educación indígena para la SEP.

Marginalidades La marginación en Guerrero, que fue el pretexto que nos llevó a esa región de la Costa Chica, aunque evidente en los pueblos que circundan la cabecera municipal de Tlacoachistlahuaca, gobernada por amuzgos, como Metlatónoc, resalta con mayor intensidad en otros pueblos del propio municipio que se encuentran detrás de una enorme sierra de polvo y miseria retirados de todo, carentes de lo más elemental. Son los mixtecos de Pueblo Viejo, en el norte municipal, que viven en condiciones claramente distintas a las de los amuzgos, a cinco horas de distancia de su cabecera por un camino de sinuosa terracería que febrero, tacaño en aguas, nos permitió recorrer sin dificultades adicionales. Ellos también se sienten apartados de todo, los mixtecos vecinos son oaxaqueños, la comunicación con los amuzgos no es óptima, por ello insisten en la creación de su propio municipio. La creación de un municipio en la parte norte de Tlacoachistlahuaca, a pesar de ser una trama política que debe ser tratada con discreción, es un tema ineludible que, bien pensado, puede traer beneficios para todos. Están claras las distancias que hay entre las autoridades de la cabecera y los pueblos mixtecos de Pueblo Viejo, por lo que tampoco es difícil pronosticar que no podrían llegar a un buen acuerdo. La separación municipal ya existe en Tlacoachistlahuaca, ayudaría mucho que se hiciera a través de la ley y pudiera dar a esta población la dignidad que les ha sido arrebatada por la marginación y el abandono, que ha terminado redundando en un alcoholismo masivo de los hombres que, desde la mañana que los visitamos, mientras trabajaban en una zanja de drenaje, ya estaban alcoholizados; al despedirnos, seis horas después, todos y cada uno estaban inconscientes sobre la acumulación de tierra de la propia zanja, jaloneados por sus pequeños hijos. Ojalá, al menos, que en este municipio guerrerense los programas de ayuda a la pobreza hicieran algo adicional para mejorar las condiciones de vida (política, moral, cultural) de estos compatriotas mixtecos que habitan la región de Rancho Viejo, pues no siempre son pisos firmes y letrinas lo que necesitan, sino comprensión cultural, que deviene política y legislativa



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