Revista Nexos



El 5 de junio 12 estados elegirán gobernador y renovarán tanto Congresos como municipios. Se trata de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. Dispares en población, geografía y en muchos otros temas, pero que comparten ciertas características de las que vale la pena hablar. El siguiente texto no pretende ser una guía electoral, sino un simple semáforo para mostrar lo que se juega en estos 12 estados: el control del 33% de la deuda total de México.

Son opacos

De ellos, uno en particular resalta por su opacidad: Quintana Roo. Según el Índice de Información Presupuestal Estatal 2015, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Quintana Roo, bajo el gobierno de Roberto Borge, sólo tiene disponible públicamente 50% de la información sobre sus recursos, lo que lo vuelve el estado peor evaluado del país. Es decir, la mitad del dinero que maneja es en total opacidad.

Puebla, del otro lado, cumple con 100% de los requisitos del Índice, por lo que en teoría debería ser un estado de transparencia total. No obstante, el manejo de sus recursos sigue siendo oscuro: un caso concreto de esto sería el fideicomiso avalado por el gobernador Moreno Valle a inicios de este año. El fideicomiso, adquirido con la empresa Evercore-Protego, no está sujeto a ninguna ley de transparencia y estará compuesto por todo ingreso de ISN (impuesto sobre la nómina) estatal durante los próximos 50 años. En 2014 el ISN recaudado por Puebla fue de dos mil 35 millones de pesos, mismos que, de ser ingresados al fideicomiso, dejarían de ser rastreables por la sociedad.1 La colocación del impuesto no tuvo que ser aprobada por el Congreso local.


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Ilustraciones: Jonathan Rosas

Mundo Nuestro. Ayotzinapa, el crimen y la impunidad extrema, imperecedera en México. La tortura como método casi único de procuración de justicia. Los derechos humanos en un debate que es el único camino para salvar el sistema democrático mexicano. Las recomendaciones del GIEI al gobierno de Peña Nieto que llevan a la conclusión de que el sistema de justicia en México está fundado en la tortura. No son tiempos gratos los que vivimos. En este marco el esfuerzo intelectual de la revista Nexos frente a esta difícil coyuntura de nuestra nación.

Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos



Un método de investigación llamado tortura

Ana Laura Magaloni • Beatriz Magaloni/Revista Nexos

Llorar a los inocentes es fácil. Lo que nos define como individuos y como sociedad es nuestra capacidad de exigir dignidad y legalidad en el tratamiento de los culpables. El compromiso con el proceso civilizatorio es largo y exige lo mejor de nosotros: respetar la vida de todos. Todo lo que no sea eso es demagogia. —Eliane Brum

En el centro del sistema de procuración e impartición de justicia mexicano se encuentran el abuso y la arbitrariedad. La inmensa mayoría de los internos que hoy se encuentran recluidos en algún penal padecieron distintas dosis de abuso por parte de policías, ministerios públicos, jueces, secretarios de juzgado, defensores y custodios. Desde la detención hasta la sentencia es frecuente que alguno o varios funcionarios del sistema mientan al imputado, le imposibiliten el acceso a un abogado, le modifiquen o manipulen sus declaraciones, le fabriquen evidencia, le insulten, le humillen, le amenacen y un largo etcétera. Así funcionan nuestras instituciones. Y llevan funcionando de esta manera por mucho tiempo. Un trato digno y legal a los que han cometido un delito no es todavía una aspiración social colectiva, ni mucho menos forma parte de la brújula axiológica para reformar las instituciones de seguridad y de justicia en México.


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Ana Laura Magaloni/Profesora del CIDE. Beatriz Magaloni/Profesora de la Universidad de Stanford.

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Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos

Retratos de tortura

Simón Hernández León

El siglo XXI despunta pero el largo transcurrir de la humanidad no nos hace diferentes en prácticas a aquellos que hemos condenado en la historia como seres brutales. La tortura, esa técnica de dominación por excelencia, nos remite a la crueldad e irracionalidad. Sin embargo, esa capacidad de intervención violenta para lograr la anulación de otro ser humano es tolerada por un silencio cómplice de nuestras sociedades.

Recientemente, el relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, Juan Méndez, afirmó —en un informe detallado sobre la cuestión— que en México la tortura es un ejercicio común en todos los niveles de gobierno y en prácticamente todas las fuerzas de seguridad del Estado. El discurso oficial y la condena gubernamental contrastan con el panorama terrorífico de miles de personas: en México la tortura se practica desde el Estado y se alienta por el ciclo de impunidad que es común a ella.

Simón Hernández León/Defensor de derechos humanos.

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Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos

La tortura y la ley

José Antonio Guevara Bermúdez

Mucho se ha debatido sobre la necesidad de crear una nueva ley en materia de tortura y sobre la urgencia de mover las voluntades de los servidores públicos del más alto nivel de gobierno para que, efectivamente, se investigue este delito. La discusión se suscita en el contexto de un alarmante número de casos documentados por organismos de derechos humanos, por la ausencia de investigaciones, pero sobre todo por las muy pocas sentencias que evidencien la efectiva prohibición del delito.

Algunos creemos que la ausencia de castigos se debe a que las procuradurías y fiscalías del país no sólo han incumplido con sus obligaciones constitucionales y legales de llevar a juicio a policías y militares que han torturado, sino que carecen de voluntad para hacerlo. Por el número de casos, pareciera que no son hechos aislados donde funcionarios individualmente infringieron la ley, sino de una política deliberada que ha creado un sistema en el que el aparato de seguridad está autorizado a torturar y, gracias a la impunidad, lo puede repetir hasta llegar a niveles que pueden calificar esa práctica como crimen de lesa humanidad.

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Mundo Nuestro. Flaubert, Kafka.Borges, Thomas Mann, Harold Pinter, Claudio Magris, Nabokov, Kundera, Le Clezio, Miguel de Unamuno, Azorin y muchos autores más se refieren al Quijote en esta recuperación que para la revista Nexos ha realizado la escritora y editora Kathya Millares.

Cervantes y el Quijote en fragmentos



Kathya Millares/Revista Nexos

El 22 de abril de 1616, en la casa ubicada en calle del León esquina con Francos (hoy Cervantes), en la ciudad de Madrid, España, nadie pensaba en otra cosa más que en la muerte. El cuerpo de Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616) estaba tendido, cubierto con el hábito de San Francisco y la cara al aire. La segunda parte del Quijote había salido cuatro meses antes de la imprenta. Los lectores primero se habían despedido en papel de don Quijote y ahora tendrían que hacerlo de su creador, un hombre de 69 años, que en los últimos meses caminaba con los hombros encogidos y una mueca extraña en la boca delineada por las seis piezas que le quedaban en la dentadura.

Cervantes había dejado este mundo, pero el Quijote cabalgaba sin saberlo hacia la eternidad. La luz de la novela moderna se había encendido; una legión de escritores se ha alumbrado con ella. Algunos confiesan sus orígenes en este libro. Otros siguen alimentando las conversaciones ficticias con don Quijote y Sancho Panza. Unos más toman la verdad de la vida apropiándose de la filosofía quijotesca. De eso se tratan estos fragmentos personales y literarios: escritores hablando de Cervantes y del Quijote, las dos partes de un mito que ha arrastrado a la ficción por un caudal inagotable.


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Drogas: Hacia la legalización

Revista Nexos

Mundo Nuestro: El debate sobre la legalización de las drogas en el mundo es ya una realidad, y en México es impostergable. La revista Nexos publica en este mes de abril que corre un conjunto de textos que abonan a lo que esta empresa editorial ha hecho durante años. Así lo presentan:



Hay un nuevo espacio de discusión para las drogas prohibidas en México. La Suprema Corte ha juzgado el consumo de marihuana como un derecho humano. El gobierno ha convocado a un foro para discutir las opciones de despenalización y regulación de esa sustancia. Durante años hemos acompañado este debate en las páginas de nexos. Hemos pedido ahora a Lisa Sánchez, directora del Programa de Política de Drogas de México Unido contra la Delincuencia, una nueva entrega de reflexiones sobre el tema. Son las siguientes:

Marihuana: cómo (Catalina Pérez Correa y Jorge Javier Romero Vadillo).


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La prohibición y la corte (Luisa Conesa Labastida).

La sordera de la ONU (Lisa Sánchez).

El derecho a la amapola (Saúl López Noriega).

El mal negocio de prohibir la cocaína (Juan Carlos Garzón-Guevara y Julián Wilches).

Drogas de nueva generación (Steve Rolles).

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