Acción civil

Mundo Nuestro. Catorce años de Profética, Casa de la Lectura, cumplidos este 5 de julio. La casona que por la literatura nos permite vivir todas las vidas que nos habitan. La historiadora Emma Yanes ha publicado bajo el sello de la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia la trayectoria de cuatrocientos años de una casona cuyo destino ha sido el de la invitación a la lectura.

Aquí el texto con el que se presenta el libro a sus lectores:



Una casa es como la piel, que guarda quién sabe qué historias del cuerpo. Las casonas antiguas nos permiten viajar al pasado y al presente con sólo estar ahí. Con ese ánimo el presente libro recupera la historia de la antigua casona colonial de la calle 3 sur 701 de la ciudad de Puebla; desde su edificación en el siglo XVII hasta su conversión en el 2003 en el Centro Cultural Profética, Casa de la Lectura. Es un relato que nos permite conocer quiénes fueron los inquilinos y entrelazar sus vidas y las de la casa con la propia historia de la ciudad. El texto indica a su vez una de las particularidades de la casa: en diversas épocas contó con una biblioteca, como si en efecto su destino fuera el de invitar a la lectura. Así lo hace hoy Profética, una casa que invita a “leer por gusto, por curiosidad. Leer literatura como la manera más privilegiada de vivir todas las vidas que nos habitan y que no se resignan sólo a lo que estamos viviendo encerrados en un cuerpo siempre limitado”.Al final se incluyen las opiniones recientes de lectores y autores sobre Profética como un espacio de diálogo, reflexión y convivencia en Puebla. Y una hoja en blanco para aquellos que quisieran escribir ahí un testimonio personal y formar así parte de este libro.

RELACIONADAS:

Profética: la piel de Puebla.



Profética, diez años - Espejo del mejor mundo

Mundo Nuestro. La música de cámara se escuchará en Profética el próximo 12 de julio con "Camerata Gioia" en el marco del Festival Internacional de Cello México.

https://www.facebook.com/Cfest-Festival-Internacional-de-Cello-México-1664596720440785/



Aquí puedes escuchar dos interpretaciones del cuarteto Camerata Goia:

https://www.youtube.com/watch?v=qctzqE6qjzg

https://www.youtube.com/watch?v=ncF4-Gwfs8s



La BUAP va al espacio. Así lo dio a conocer la revista Elementos de la universidad en su portal de internet:

Bajo la tutela del doctor Enrique Soto Eguíbar, por cierto director de Elementos, científicos del Instituto de Fisiología de la Universidad Autónoma de Puebla construyen un casco que tiene como objetivo devolver la sensación de atracción gravitatoria en los astronautas. En un entorno de gravedad cero las condiciones físicas se ven afectadas en la estabilidad y en la orientación espacial. El equipo de científicos poblanos trabaja en un dispositivo para contrarrestar estos efectos.



Aquí la nota publicada por CONACYT:

Ciudad de México. 15 de junio de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Las condiciones físicas a que se somete un ser humano al exponerse a condiciones de microgravedad cuando viaja al espacio tienen un gran impacto en el comportamiento del organismo; por ejemplo, en la estabilidad y orientación espacial, aspectos muy relevantes que se consideran en el área espacial y aeronáutica, que es el tema de estudio de un grupo de investigación en Puebla que plantea una solución para estos efectos.

Se trata de un casco con dispositivos electrónicos diseñado por estudiantes e investigadores del Instituto de Fisiología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), liderados por el doctor Enrique Soto Eguibar, cuyo objetivo es devolver la sensación de atracción gravitatoria en los astronautas por un sistema basado en microsensores ubicados en la parte frontal del casco y un microcontrolador que opera el modelo matemático de la función vestibular.



Puedes leer el texto completo en:

http://www.conacytprensa.mx/index.php/ciencia/
salud/7913-disenan-casco-mexicano-para-astronauta-y-pilotos

http://www.elfinanciero.com.mx/universidades/
el-casco-mexicano-que-busca-ser-el-mejor-amigo
-de-los-astronautas.html

Mundo Nuestro. Con este texto de Ángeles Mastretta abre el libro “El Mendrugo y el Zapoteca” con el que se da a conocer en nuestro país la apertura de la nueva era del Museo de la Casa del Mendrugo en la ciudad de Puebla. La exposición “Amos por siempre”, una extraordinaria colección de objetos esgrafiados formada por cráneos humanos con deformación intencional, huesos largos, caracoles trompeta gigantes, jambas y dinteles de piedra caliza y otros objetos de la región Mixteco-Zapoteca de Oaxaca y Puebla.

Este raro y hermoso libro es el resultado de una búsqueda en el tiempo de sus autores, en el espacio que envuelve sus vidas, en la historia que su memoria construye, con trozos precisos de su pasado: los cráneos tallados, los caracoles esculpidos, la olla que guarda los artificios que acompañarán a los muertos, los trastos rotos que alguien arrojó al basurero. Al levantar las lajas de una antigua casona colonial, los autores encontraron algo de sí que habían perdido sin saberlo.

En “El Mendrugo y el Zapoteca”, se entrelazan dos historias que escarban en la tierra profunda de México y traen hasta hoy un pasado que enriquece y explica el presente .



Un hombre, nieto de india y europeo, crecido en un silencio que acalla la mitad de sí mismo, decide, antes de morir, reconocer y compartir la herencia de sus abuelos zapotecas. Desde niño había conocido la tierra de Oaxaca, y los viejos del pueblo quisieron entregarle restos de la memoria que no debía negar. Siempre es tiempo de recobrar el pasado, de aceptarlo y enorgullecerse con él. No había en sus rasgos ni en su educación la huella pública de su ser indígena. Ya viejo, necesitó reconocerla y compartirla.

La tierra fundadora de la ciudad de Puebla, el barro bajo las losas en el patio de El Mendrugo, la vieja casona que ha guardado el entierro milenario de una mujer olmeca, para sorpresa encantada del hombre que la reconstruye y que, al hacerlo, en el balance de sus propias pérdidas, reinventa su nueva vida.

Este libro es la historia de un hallazgo feliz y trae consigo la promesa de un futuro bendecido por la serenidad.

Amos por siempre

Mundo Nuestro. Este 21 de junio, una nueva era en el museo de la Casa del Mendrugo.

Mundo Nuestro. Presentamos un fragmento del libro de Irmgard Emmelhainz publicado recientemente en la revista Nexos.



La fragmentación del tejido social

Por Irmgard Emmelhainz

En la década de los ochenta, Margaret Thatcher proclamó que ya no había más sociedad, y resaltó al “individuo” y la “familia” como los átomos de la nueva sociedad neoliberal junto con nuevas formas de establecer lazos sociales regidos por la racionalidad del mercado. Si históricamente los mercados estaban alojados en las relaciones sociales y eran limitados por costumbres y por una ética de responsabilidad social, ahora las relaciones sociales estarían alojadas en la lógica del sistema económico, haciendo que la subjetividad individual y colectiva sean dominadas por el sentido común neoliberal. Si la revolución neoliberal se enfocó, en un principio, en la privatización y corporativización de la esfera pública, rápidamente se trasladó a explotar nuestras formas de vida, relaciones sociales, formas de subjetivación, estableciendo nuevas formas de control y de sujeción invisibles.



La película Deux jours, une nuit (2014) de los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne, cuenta la historia de Sandra, una mujer que trabaja en una fábrica de paneles solares en Liège, en Bélgica. Sandra tiene que ausentarse de su trabajo por unos meses por cuestiones de salud, y al regresar se encuentra con que su puesto de trabajo se ha hecho redundante y que el jefe les ha planteado a sus compañeros de trabajo un dilema imposible: decidir por medio de un referendo si recontratarán a Sandra, a costa de perder un bono anual de mil euros. Durante la película, que cubre el periodo de dos días y una noche, Sandra visita a cada uno de sus 16 compañeros de trabajo para pedirles que voten para que ella pueda conservar su plaza de trabajo. Además de un retrato actual de la clase trabajadora europea —que vive con ciertas comodidades, aspirando a más, y trabajando en condiciones precarias— dos de los signos de esta nueva era que aparecen en la película son: 1) Sandra comprando botellas de agua, que siempre trae en la mano cuando va a visitar a sus compañeros, quienes al abrirle la puerta de sus casas no le ofrecen un vaso del líquido; y 2) Sandra ingiriendo repetidamente antidepresivos. Una y otra vez la vemos confrontar a sus compañeros de trabajo con el mismo dilema: o solidarizarse con ella (para algunos no es cuestión ni de pensárselo) o votar por ganar el dinero extra (uno la acusa de ladrona y reacciona en forma violenta a su petición). La película resume el dilema de nuestros tiempos, que rige la sensibilidad neoliberal: ¿es innecesario, moral, anticuado e impensable actuar por interés de alguien más? Sandra expresa constantemente culpa al hacer la petición a sus compañeros, y así la película muestra la fragmentación del colectivo, de los lazos de solidaridad entre los trabajadores traídos por la lógica de la precariedad laboral, pero también la irracionalidad de la lógica de acumulación. Al final, la mayoría de los empleados votan por su bono, sin embargo, el patrón le dice a Sandra que no la despedirá: solamente no renovará el contrato de 3 meses de uno de sus compañeros de trabajo, lo cual Sandra no acepta. Al final de la película, la escuchamos hablar con su marido por teléfono y decirle que no se siente desanimada, que comenzará de inmediato a buscar un nuevo trabajo.

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http://cultura.nexos.com.mx/?author_name=irmgard-emmelhainz

Mundo Nuestro. Murió Mohamed Alí, el más grande de los boxeadores en el siglo XX. Para muchos de nosotros, la historia deportiva mundial arrancó cuando Cassius Clay derribó al mastodonte Sonny Liston en el primer round, cuando ni tiempo tuvimos de entender que la vida es así, un golpe mortal y breve. Aquí, este texto homenaje del escritor Alejandro Toledo publicado por la revista Nexos el fin de semana.

La aparición del ex campeón del mundo de boxeo en el final del camino de la llama olímpica, en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, estremeció al mundo. En el Corriere della Sera se aseguraba: “Clay conmueve, pero la piedad por la enfermedad del gran púgil no apaga las controversias sobre su rechazo a hacer el servicio militar”. En La Republica, también de Italia, se leyó: “El más grande, el púgil que sobre el ring bailaba como una mariposa y picaba como una avispa pedía ayuda porque las llamas le estaban quemando el brazo. Pero en los Juegos, desnudo en su enfermedad, Mohammed Alí ha pegado duro, seguramente más que antes, al demostrar que hay aún cosas que hacen palpitar el corazón por algo distinto al miedo”.



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