Acción civil

Otra infamia contra el río Atoyac

Ángeles Mastretta



Del absurdo cotidiano/Revista Nexos

Espanta, lastima, enfurece mirar este video tomado apenas ayer. Una descarga de agua clandestina soltada directamente al drenaje pluvial, a la altura del puente de Cúmulo de Virgo, en Angelópolis, Puebla. A un kilómetro del recién inaugurado, con alarde y derroche, Museo Barroco. Obras de relumbrón, y la basura debajo del tapete, en el drenaje, devastando al sufrido río Atoyac. No tienen vergüenza.

VIDEO



L

Desscarga bajo el puente de Cúmulo de virgo



Monitoreo Muestra laBrutal contaminación en el rio Atoyac

Dale la Cara al Atoyac. A.C.

El 4 de Diciembre de 2015 realizamos cuatro muestreos en dos puntos estratégicos del Río Atoyac. El primero, en el tramo que cruza la ciudad de Puebla, el de La Constancia; el segundo en el Ecoparque Metropolitano a la altura de Cúmulo de Virgo.

Los resultados son alarmantes. Son diversos los parámetros que rebasan los límites máximos permisibles por la NOM 001 y la “Declaratoria de Clasificación para los Ríos Atoyac Xochiac o Hueyapan.



Aquí el video producido por la organización Dale la Cara al Atoyac con los resultados del monitoreo

(Click en la imagen)





INFORME LA CONSTANCIA

ECOPARQUE 1

ECOPARQUE 2

Los ríos de la Malinche: para entender las causas de su muerte

Dale la Cara al Río Atoyac, A.C.



Mundo Nuestro

Dale la Cara al Río Atoyac sigue la huella del rescate del río. Y las pistas están en las denuncias ciudadanas: las descargas sin tratamiento en la Central de Abasto, al norte de la ciudad de Puebla. Primero el reporte de la acción civil: las descargas de la Central de Abasto van enteras y sin tratamiento a la barranca del Santuario.

Esta fotografía da una idea del resultado:



Muestra de agua residual en la Barranca del Santuario.



Los ríos descienden del norte para morir

Bajan por decenas. La palma de la mano es una imagen certera para comprenderlo. Las raíces de los árboles, o su enramado.

Tienen una fuente madre, la Malinche.

Se desprenden uno a uno de lo que queda del bosque, más allá de los 3,500 metros, y se van abriendo camino, agolpadas penas del monte, y se desparraman entre los cultivos y los primeros caseríos de una ciudad que los perseguirá inclemente una vez se encuentren con ella. Su suerte es terrible en cualquier caso: las fábricas y los albañales de los barrios, todas las descargas que producimos van a dar a ellos.

En un extremo, hace tiempo que decidimos enterrarlos, pero todavía algunos, como el que llaman la barranca del Santuario, van dar con sus miasmas al Atoyac.

Son los ríos del norte. Con sus nombres prehispánicos y coloniales: El Santuario, Barranca Honda, El Conde, Xaltonac. Serpentean y como pueden llegan a los nombres conocidos: Atoyac, San Francisco, Alseseca.

Son los ríos del norte de una ciudad que sigue sin comprender su error histórico, que los convierte en caños y basureros, en avenidas para remediar la voracidad inmobiliaria, la ceguera ejidal y el mal gobierno.

Dale la Cara al Río Atoyac, A.C., la agrupación civil que ha tomado la causa del rescate de la cuenca alta del Atoyac, ha recorrido esta semana la barranca del Santuario, que recoge gran parte de las descargas de la zona comprendida entre la Central de Abasto y el rastro municipal, en San Gerónimo Caleras, pero a la que van a dar gran parte de los escurrimientos de San Pablo del Monte.

La Barranca del Santurio recoge las aguas negras de la Central de Abasto y corre a todo lo largo de la autopista México-Puebla desde el nororiente hasta encontrar a su vecina que arrastra las miasmas del Rastro Municipal, para ir a dar finalmente al Atoyac.

Esto encontraron: en el rastro municipal opera una planta de tratamiento --¡sí, la encontraron prendida!--, y por ahora sólo tiene matanza de cerdos, por lo que los bovinos son sacrificados seguramente en rastros clandestinos que operan en la zona. Hay un colector que lleva las aguas residuales a la planta de tratamiento de La Constancia.

Otra es la situación en la Central de Abastos, un espacio por el que circulan todos los días cerca de 50 mil personas. Y con ellas sus necesidades físicas, que se suman a las aguas residuales que se descargan sin misericordia a la barranca. Este es el testimonio gráfico:

La descarga de la Central de Abstos.

La Barranca del Santuario.

El colorido de las aguas a su paso por la Central de Abasto.

Y estos son los resultados que arrojan los análisis mandados a hacer por Dale la Cara al Atoyac. A.C., que se pueden conocer con detalle en el portal de la organización: http://www.dalelacara.org/

(Clik en la imagen)

Todos los ríos son el Atoyac

Sólo si se miran estos arroyos y barrancas en corto, en la vecindad trasera de barrios y fábricas se puede comprender la gravedad del problema de salud ambiental que provoca la ciudad de Puebla. L solución del problema no sera de una día y un año para otro. Pasarán quince o veinte y sólo si se toman ahora y sistemáticamente, como un asunto estratégico de Estado. Pero no vendrá la acción desde el gobierno si no hay presión desde la sociedad civil. Esa posibilidad última es la que representa Dala la cara al Atoyac, A.C.

Mundo Nuestro. Ayotzinapa, el crimen y la impunidad extrema, imperecedera en México. La tortura como método casi único de procuración de justicia. Los derechos humanos en un debate que es el único camino para salvar el sistema democrático mexicano. Las recomendaciones del GIEI al gobierno de Peña Nieto que llevan a la conclusión de que el sistema de justicia en México está fundado en la tortura. No son tiempos gratos los que vivimos. En este marco el esfuerzo intelectual de la revista Nexos frente a esta difícil coyuntura de nuestra nación.

Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos



Un método de investigación llamado tortura

Ana Laura Magaloni • Beatriz Magaloni/Revista Nexos

Llorar a los inocentes es fácil. Lo que nos define como individuos y como sociedad es nuestra capacidad de exigir dignidad y legalidad en el tratamiento de los culpables. El compromiso con el proceso civilizatorio es largo y exige lo mejor de nosotros: respetar la vida de todos. Todo lo que no sea eso es demagogia. —Eliane Brum

En el centro del sistema de procuración e impartición de justicia mexicano se encuentran el abuso y la arbitrariedad. La inmensa mayoría de los internos que hoy se encuentran recluidos en algún penal padecieron distintas dosis de abuso por parte de policías, ministerios públicos, jueces, secretarios de juzgado, defensores y custodios. Desde la detención hasta la sentencia es frecuente que alguno o varios funcionarios del sistema mientan al imputado, le imposibiliten el acceso a un abogado, le modifiquen o manipulen sus declaraciones, le fabriquen evidencia, le insulten, le humillen, le amenacen y un largo etcétera. Así funcionan nuestras instituciones. Y llevan funcionando de esta manera por mucho tiempo. Un trato digno y legal a los que han cometido un delito no es todavía una aspiración social colectiva, ni mucho menos forma parte de la brújula axiológica para reformar las instituciones de seguridad y de justicia en México.



Ana Laura Magaloni/Profesora del CIDE. Beatriz Magaloni/Profesora de la Universidad de Stanford.

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Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos

Retratos de tortura

Simón Hernández León

El siglo XXI despunta pero el largo transcurrir de la humanidad no nos hace diferentes en prácticas a aquellos que hemos condenado en la historia como seres brutales. La tortura, esa técnica de dominación por excelencia, nos remite a la crueldad e irracionalidad. Sin embargo, esa capacidad de intervención violenta para lograr la anulación de otro ser humano es tolerada por un silencio cómplice de nuestras sociedades.

Recientemente, el relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, Juan Méndez, afirmó —en un informe detallado sobre la cuestión— que en México la tortura es un ejercicio común en todos los niveles de gobierno y en prácticamente todas las fuerzas de seguridad del Estado. El discurso oficial y la condena gubernamental contrastan con el panorama terrorífico de miles de personas: en México la tortura se practica desde el Estado y se alienta por el ciclo de impunidad que es común a ella.

Simón Hernández León/Defensor de derechos humanos.

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Ilustración de Fabricio Vanden Broeck/Revista Nexos

La tortura y la ley

José Antonio Guevara Bermúdez

Mucho se ha debatido sobre la necesidad de crear una nueva ley en materia de tortura y sobre la urgencia de mover las voluntades de los servidores públicos del más alto nivel de gobierno para que, efectivamente, se investigue este delito. La discusión se suscita en el contexto de un alarmante número de casos documentados por organismos de derechos humanos, por la ausencia de investigaciones, pero sobre todo por las muy pocas sentencias que evidencien la efectiva prohibición del delito.

Algunos creemos que la ausencia de castigos se debe a que las procuradurías y fiscalías del país no sólo han incumplido con sus obligaciones constitucionales y legales de llevar a juicio a policías y militares que han torturado, sino que carecen de voluntad para hacerlo. Por el número de casos, pareciera que no son hechos aislados donde funcionarios individualmente infringieron la ley, sino de una política deliberada que ha creado un sistema en el que el aparato de seguridad está autorizado a torturar y, gracias a la impunidad, lo puede repetir hasta llegar a niveles que pueden calificar esa práctica como crimen de lesa humanidad.

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Humano (El ser que todos somos, capacidad infinita)



Ser recobrado

La pintura de H.G. Schiavon

En la versatilidad del El Mendrugo, ahora la vena plástica. Beto Schiavon, una exposición que él presenta así:



"En la actualidad se tiene un déficit de autoestima y una exageración de lo superfluo; esto deriva de la falta del trabajo interior.

Ser recobrado es una exposición que presenta el proceso de recuperarse, de volver a ser para así recuperar la vida con sentido."



Y de su propuesta estética H.G Schiavon piensa que "el arte abstracto es despedir lo que nos gusta para encontrar lo que nos fascina".

Humberto es un joven artista poblano que busca también la expresión literaria, con textos que puedes encontrar en su blog El Expresionista.

Aquí puedes conocer a fondo el trabajo artístico de Schiavon: http://www.elexpresionista.com/

De Humberto Schiavon Mundo Nuestro ha publicado el texto De fachadas y sabidurías escondidas en la noche de un vigilante cholulteca

Este miércoles, a a las 8.18 de la noche, en La Casa del Mendrugo, Ser recobrado, de H.G. Schiavon.

Mundo Nuestro. Flaubert, Kafka.Borges, Thomas Mann, Harold Pinter, Claudio Magris, Nabokov, Kundera, Le Clezio, Miguel de Unamuno, Azorin y muchos autores más se refieren al Quijote en esta recuperación que para la revista Nexos ha realizado la escritora y editora Kathya Millares.

Cervantes y el Quijote en fragmentos



Kathya Millares/Revista Nexos

El 22 de abril de 1616, en la casa ubicada en calle del León esquina con Francos (hoy Cervantes), en la ciudad de Madrid, España, nadie pensaba en otra cosa más que en la muerte. El cuerpo de Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616) estaba tendido, cubierto con el hábito de San Francisco y la cara al aire. La segunda parte del Quijote había salido cuatro meses antes de la imprenta. Los lectores primero se habían despedido en papel de don Quijote y ahora tendrían que hacerlo de su creador, un hombre de 69 años, que en los últimos meses caminaba con los hombros encogidos y una mueca extraña en la boca delineada por las seis piezas que le quedaban en la dentadura.

Cervantes había dejado este mundo, pero el Quijote cabalgaba sin saberlo hacia la eternidad. La luz de la novela moderna se había encendido; una legión de escritores se ha alumbrado con ella. Algunos confiesan sus orígenes en este libro. Otros siguen alimentando las conversaciones ficticias con don Quijote y Sancho Panza. Unos más toman la verdad de la vida apropiándose de la filosofía quijotesca. De eso se tratan estos fragmentos personales y literarios: escritores hablando de Cervantes y del Quijote, las dos partes de un mito que ha arrastrado a la ficción por un caudal inagotable.



Sigue en Revista Nexos: Cervantes y el Quijote en fragmentos

© Víctor Blanco. Panorámica del Valle de Cholula al amanecer, Puebla, 2009



Montañas de cielo, montañas de la tierra: La gran pirámide de Cholula como paisaje sagrado

Elementos/BUAP No. 102

Geoffrey McCafferty/Texto

John O'LearyVíctor Blanco/Fotografía



Mundo Nuestro. Cielo y tierra en Cholula. La investigación arqueológica como arma fundamental para la resistencia civil que enfrenta la imposición del poder autoritario que atenta contra patrimonio. La fotografía que recompone este mundo de conflictos en una estética del territorio extraordinaria y bella.



Cuatro miradas: Anamaría Ashwell, Geoffrey McCafferty, John O’Leary y Víctor Blanco.

La revista Elementos, editada por la BUAP, ha dedicado en su número 102 que recién ha salido al público. Presentamos la introducción de un texto monumental del más reconocido arqueólogo en la Pirámide de Cholula, el investigador canadiense Geoffrey McCafferty:

Montañas del Cielo, montañas de la Tierra: la gran pirámide de Cholula como paisaje sagrado

Relacionada:

45 años de abandono de la Pirámide de Cholula por el INAH: conversación con el arqueólogo Geoffrey McCafferty

Portada de la revista Elementos 102, con fotografía de John O'Leary

Las culturas precolombinas de Mesoamérica practicaban cierta forma de geomancia; los elementos del medio ambiente natural se cargaban de significados sobrenaturales y estos se utilizaban para estructurar el paisaje cultural. Así las cuevas, los manantiales, montañas y otras formaciones naturales se transformaban en “símbolos cosmo-mágicos” (P. Wheatly, 1971) relacionados con creencias mítico-religiosas. Las cuevas y los manantiales servían como puertas al inframundo, mientras que las cimas de las montañas comunicaban con los múltiples niveles del cielo (D. Heyden, 1981). Incorporar estos fenómenos sobrenaturales en el paisaje cultural servía para legitimar la autoridad del grupo dominante, al mismo tiempo que se cosechaba el poder simbólico de lo sobrenatural. La creación de un centro ceremonial que atraía las fuerzas cosmológicas lograba concentrar el poder sobrenatural en ese recinto sagrado convirtiéndolo en un axis mundi, o eje de las dimensiones del mundo, alrededor del cual giraba toda la creación (P. Wheatly, 1971).

En la concepción del mundo mesoamericano que reconocía un quincux, o un universo con cinco direcciones, este eje incluía dimensiones tanto verticales como horizontales que se unían en un centro (J. Carlson, 1981).

Para los aztecas del altiplano a finales del Posclásico esta concepción del universo se ilustraba a través del mítico Coatepec, un portal de enlace entre lo espacial, lo temporal y la distancia sobrenatural (K. Reese-Taylor; R. Koontz, 2001). Susan Gillespie (1989) describe el coatepetl, o cerro serpentino como:

[...] una Torre de Babel azteca cuya base estaba en la tierra y en su cima se conectaba la tierra con el cielo. Enlazaba a las personas sobre la superficie terrestre con los dioses del cielo y más allá [...] Coatepec representa un punto de continuidad entre las esferas terrestres y las celestiales. Finalmente, por el hecho que era un cerro “serpiente” demostraba así también sus cualidades mediadoras; porque las serpientes eran el enlace de las capas verticales del cosmos en toda Mesoamérica.

Los aztecas aterrizaron este concepto mitológico en el mundo real decorando sus pirámides, notablemente el Templo Mayor de Tenochtitlán, con imágenes serpentinas. Coatepec, el cerro sobre el cual el dios patrono Huitzilopochtli nació y donde fue derrotado por las fuerzas cósmicas de la luna (Coyolxauhqui) y las estrellas, era el axis mundi del cosmos azteca.

Sigue en Elementos No. 102

© Víctor Blanco. Atardecer, volcán Popocatépetl, Cholula, Puebla, 2005.

Este recuento es breve y gráfico.

La planta de tratamiento de aguas residuales en San Martín Texmelucan llevas 16 años parada. ¡16 años!

Ayer miércoles con un grupo de Dale la cara al río Atoyac, A.C. recorrimos la región de San Martín Texmelucan y algunas otras localidades aledañas. Fuimos a la planta de tratamiento de esa ciudad, y como casi todas en el estado --como las que documentamos la semana pasada en Huejotzingo, ¡la encontramos completamente abandonada!



La hicieron en 1995, se dejó de operar en el 2000 y lleva 16 años parada. Le están pagando multas por 400 mil peso al mes a CONAGUA por descargar fuera de parámetros, lo mismo que les costaría operarla, ¿donde está la lógica?.






Vistamos algunos puntos de descargas municipales de San Martín y San Baltazar Temazcalac, y cuando llegamos estaba gris normal, pero en un momento se empezó a pintar por alguna descarga de taller mecánico...

Un cultivo de brócoli en la región de San Martín.

El agua contaminada, las muestras, las coles, los canales.


Lo peor de todo fue ver y hablar con los campesinos que afirman que riegan sus cultivos (lechuga, habas, cilantro) con aguas del río. Para citarlos, dicen: "Sabemos que nosotros estamos envenenado a la gente, pero no tenemos pozo".

Ahí están los canales que llevan el agua a los cultivos desde nuestro Atoyac. Los campesinos están conscientes de que está mal, pero no tienen pozos, y a ellos el agua se las dan en aprovechamiento, y así directo va para sus sembradíos.