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Tablao, Escuela de Arte Flamenco/Viernes 17 de Agosto del 2018, 9 de la noche



Mundo Nuestro. En la tarde después de la tormenta contemplo el paso bronco del río. Es el mismo río Atoyac por el que viniera mi abuelo italiano Carlo a trabajar y vivir el resto de sus días .

Carlo Manstretta Magnani llegó a México en 1901 para trabajar como ingeniero civil en la construcción de puentes de mampostería para el ferrocarril --ahora creo que el Central-- en la región de Querétaro. En Veracruz cundo bajó del barco que lo trajo desde Nueva York, le quitaron la n al apellido, por lo que él y sus descendientes quedamos como Mastretta para nuestra posteridad mexicana. En 1906, y tras su experiencia como constructor de sistemas hidroeléctricos en la región de Tequixquiapan, el abuelo llegó a Puebla, ya casado con la abuela Ana María Arista, para trabajar entonces en la construcción del sistema hidroeléctrico de Atoyac Textil, en Mayorazgo, con las plantas Carmela y Carmelita en el río que hoy vemos pasar bronco y muerto con toda nuestra desgracia socio-ambiental hacia Valsequillo.
La planta Carmela en el río Atoyac
Por cierto, para el gobernador de los barquitos: de ahí le viene el nombre a su avenida Las Carmelitas.
Mucha historia familiar atada a este río Atoyac del que soy vecino. Por eso tal vez me duele tanto verlo pasar con toda la carga de nuestra podredumbre. Por eso me duele tanto la destrucción criminal de la antigua fábrica del Mayorazgo a la que tanta vida le dio y en en cuyo terreno y sobre sus ruinas unos empresarios constructores de la ciudad de México van a desplantar 804 departamentos autorizados impunemente por el gobierno de la ciudad --autorización que no han presentado con las debidas manifestaciones de impacto ambiental y vial, al menos que se conozcan públicamente--, fundados en la carta urbana del 2016 del mismo gobernador de los barquitos, entonces alcalde de esta ciudad de Puebla, atropellada vilmente por autoridades y desarrolladores inmobiliarios.
Carlo murió en 1955, el año, por cierto. en el que nací.
De él venimos los que en México este apellido llevamos. Y en su memoria también llevo adelante el proyecto periodístico que llamo Mundo Nuestro (mundonuestro.mx)

Para entender lo que Puebla ha perdido con la destrucción de Atoyac Textil: la historia de la Planta Carmela



Para entender lo que Puebla ha perdido con la destrucción de  Atoyac Textil: la historia de la Planta Carmela

Mundo Nuestro. La investigación científica lleva de la mano a la educación. Tal es el propósito de los investigadores en el Jardín Botánico Universitario de la BUAP. Así se expresa en el sitio web de este importante centro de conocimiento para la conservación de la biodiversidad en el estado de Puebla:

"El Herbario y Jardín Botánico cuenta con un área de Educación y Divulgación cuyo objetivo principal es contribuir a la formación curricular de los estudiantes y a la sensibilización ambiental de los mismos, así como de los diferentes sectores de la sociedad que visitan este Centro. Para alcanzar tal fin, se imparten programas educativos diseñados con base al conocimiento científico generado, documentado y actualizado, haciendo énfasis en el valor que los recursos vegetales tienen para el sano desarrollo de la vida de los ecosistemas y del propio ser humano."

De ahí la importancia del curso que se llevará a cabo los días 7 y 8 de septiembre próximos: Cómo identificar a las plantas, abierto al público en general.

Lunes, 13 Agosto 2018 00:00

La fuerza de la universidad pública

BUAP, HISTORIA DE ÉXITO



Mundo Nuestro. En la coyuntura poselectoral en Puebla surgen interrogantes que no tienen una respuesta sencilla. Así, sobreviene la incertidumbre por el derrotero incierto de nuestra sociedad.



Mundo Nuestro. Stella Cuéllar, académica y literata, es una de las editoras de libros más reconocidas en nuestro país. Con una larga trayectoria profesional en editoriales como Artes de México y Siglo XXI, ha iniciado recientemente en el periódico digital de la ciudad de Toluca, Alfa Diario, una columna en video especializada en arte y literatura denominada “Del librero de AD”. Con su autorización publicaremos a partir de esta semana sus comentarios con la seguridad de que provocará en nosotros el ánimo por la literatura.

Esta semana, Stella nos invita a leer la novela Segundo Cuerpo, del escritor serbio Milorad Pavić



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Del absurdo cotidiano

Me hubiera gustado firmar esta carta. De donde no se deriva que hubiera podido escribirla. Más aún, justo porque no cuento con todo el conocimiento, organizado y preciso, que utilizan quienes la escribieron, es que quiero hacerlo mío y dejarlo en este blog.

Lic. Andrés Manuel López Obrador, Virtual Presidente Electo de México y a su Equipo de Transición:



P R E S E N T E.

Un grupo de mujeres y hombres profesionistas mexicanos, que laboramos en diversos ámbitos, subscribimos el presente comunicado, motivados por la preocupación que nos generan las implicaciones del punto 27 del reciente Plan de Austeridad del gobierno encabezado por usted que ordena a empleados de confianza laborar de lunes a sábado y cuando menos ocho horas diarias. Lo firmamos a título personal, y no a nombre de las instituciones y empresas en las que laboramos.

En primer lugar, manifestamos nuestro reconocimiento por haber divulgado estos 50 Lineamientos, muchos de los cuales celebramos y apoyamos. Entendemos que esto obedece a una intención de democratizar la función pública, transparentar la misma y someter su proyecto de mandato al escrutinio público con el fin de enriquecerlo.

Todas y todos los aquí firmantes, dividimos nuestra vida cotidiana entre dos grandes ámbitos: el personal y el laboral. El desequilibrio entre estos ámbitos puede producir situaciones de desigualdad, conflictos familiares y violaciones a derechos humanos, que frecuentemente se encuentran “normalizadas” o incluso ya, “invisibilizadas”. En esta medida, la adopción del punto 27 de los lineamientos del Plan de Austeridad, afectaría a los trabajadores de confianza,[1]al poner en riesgo al menos 5 aspectos fundamentales de la vida cotidiana de un sector importante de la sociedad. Consideramos que estos temas deben abrirse a un diálogo interdisciplinario serio y a un análisis más riguroso. Los aspectos referidos son los siguientes:

1. Fomentará la desigualdad contra las mujeres y detendrá el avance de los procesos en curso para la igualdad de género



¿Se evaluó si esta eventual medida propuesta favorece la conciliación y la corresponsabilidad de la vida laboral y familiar? La conciliaciónentre la vida laboral y la vida personal o familiar busca lograr una relación armoniosa entre los dos ámbitos.

En los últimos años, se ha llevado a cabo una gran lucha y movilización cultural y de concientización, a fin de enseñar que la conciliación de la vida laboral y personal no es “un problema de las mujeres”, sino que compete también a todos los integrantes de la familia, sean hombres o mujeres, a las y los empleadores, al Estado y a la sociedad en general; por eso se habla de corresponsabilidad. Las políticas de corresponsabilidad pretenden incidir en la reasignación de roles y responsabilidades tanto en el hogar, como fuera de él[2].

Dado que la distribución actual en las cargas de trabajo es sumamente desigual entre los sexos[3], la implementación de esta medida afectaría en mayor grado a las mujeres, precisamente por la manera en que se encuentran organizados la mayoría de los hogares mexicanos; sustentados aún en una base tradicional, con mayores cargas domésticas para las mujeres, derivado de la cultura machista y patriarcal, que resultará imposible transformar de la noche a la mañana y afectaría los limitados espacios conquistados mediante la lucha por la igualdad de género.

2. Vulnerará el Interés Superior de la Infancia

¿Dónde estarán y qué harán niñas y niños si sus padres dedican seis de los siete días de la semana a trabajar fuera de casa? Los niños y niñas necesitan crecer en un entorno de cuidado, dentro de un ambiente respetuoso y seguro, con estructuras, rutinas y límites preestablecidos, con el cariño, la protección y el amor de sus padres, especialmente en la primera infancia y la adolescencia, etapas cruciales de formación de los seres humanos[4].

El Comité de los Derechos del Niño, ha señalado, sobre el impacto de las jornadas laborales en la infancia, que “las políticas deben tener en cuenta el impacto de las horas de trabajo de los adultos en la supervivencia y el desarrollo del niño en todas las etapas del desarrollo e incluir licencias parentales suficientemente remuneradas.”[5]Diversos ordenamientos internacionales y nacionales de protección de la infancia, ya han reconocido estas obligaciones del Estado.

De implementarse la política pública que aquí se discute, seguirán siendo la mayoría de niñas y niños mexicanos, cuidados no por sus padres, que es lo óptimo,sino por otras mujeres de la familia, principalmente las abuelas[6].

3. Creará retrocesos en derechos laborales, particularmente largas jornadas laborales

¿Haremos un retroceso en cuanto a los derechos adquiridos por las y los trabajadores? ¿Dónde queda la progresividad de los derechos humanos? Todas y todos los trabajadores de este país merecen trabajar en condiciones dignas y de respeto de sus derechos. Si bien en México la legislación establece un máximo de horas de trabajo, en la práctica, la duración de las jornadas laborales suele ser excesiva y más entre los trabajadores de confianza quienes tienen grandes responsabilidades bajo su cargo y suelen trabajar 10, 12, hasta 14 horas, dependiendo de las necesidades y las emergencias. Según datos de la OCDE, en 2013 México fue el país con el promedio anual más alto de horas trabajadas, con un total de 2,237 horas por trabajador. En contraste, otros países tuvieron los promedios anuales más bajos: Alemania con 1,363 horas, o la media de la OCDE que fue de 1,770 horas.[7]La comparación con Alemania también ilustra que el número de horas trabajadas no es proporcional a la eficiencia de la economía del país.[8] El número de horas trabajadas tampoco es proporcional a la competitividad: mientras México se ubica en el lugar 36 de 43 países en materia de competitividad, Alemania está en el lugar 10.

Además, al establecer como límite inferior ocho horas diarias y ningún límite superior, se generan las condiciones para exceder el límite de 48 horas de trabajo semanal (seis de siete días), excesivo para cualquier jornada laboral[9]. Es necesario hacer un análisis comparado con otros países para identificar de qué forma podemos mejorar la eficiencia y eficacia de las y los trabajadores, así como la calidad de vida.

4. Entorpecerá la reconciliación nacional

Creemos que cualquier esfuerzo de reconciliación nacional debe partir del reconocimiento de que cada persona, familia, grupo, comunidad y sector social puede contribuir al desarrollo del país, bajo reglas mínimas como el respeto a los derechos humanos conquistados. La estigmatización y señalamiento generalizado hacia grupos sociales, como los servidores públicos, poco favorece a incluirlos en la gran convocatoria de reconciliación y contribución al progreso nacional a la que se ha convocado. Aunque estamos seguros que las propuestas de cambio vinculadas a los servidores públicos no buscan su estigmatización, sí puede ser un efecto no deseado de propuestas que carecen de suficiente análisis, contexto y estudio. La mayoría de las y los mexicanos condenamos los estigmas y las prácticas burocráticas, así como los excesos y la prepotencia. Dentro de las instituciones también hay preocupación por alcanzar austeridad, ya que los excesos de algunos funcionarios públicos dañan la percepción que el resto de la sociedad puede tener de todas y todos los trabajadores. Es necesario detener el enfrentamiento contra cualquier sector particular de la población. Anhelamos una reconciliación social positiva.

5. Atentará contra el desarrollo humano, la calidad de vida y la aspiración a la felicidad de las personas y sus familias

¿Bajo una vida acaparada por las jornadas laborales, podremos optar por una vida de bienestar? El Índice de Desarrollo Humano (IDH), indicador utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para medir y mejorar las oportunidades de las personas y el desarrollo de los países, ha contribuido al “desarrollo”, encaminado a mejorar la vida de los individuos y las libertades de que disfrutan[10].El Índice de la Felicidad, otro instrumento multidimensional, utilizado a nivel mundial, también ha contribuido a lograr el desarrollo y el bienestar de la población, desde 1980. Herramientas de medición del desarrollo han demostrado que “la felicidad debe ser percibida como un bien público y el progreso no debe ser visto exclusivamente a través de aspectos económicos, sino también, a través de perspectivas espirituales, sociales, culturales y ecológicas.”[11]¿Fueron considerados los índices mundiales de bienestar, felicidad y desarrollo humano?

Al menos por estos 5 aspectos determinantes que pueden verse afectados en la vida de miles de servidores públicos y millones de personas y familias vinculados a ellos, solicitamos un análisis detenido y un diálogo apegado a los más altos estándares de derechos humanos alcanzados por el Derecho Internacional y el derecho doméstico en la materia, a los cuales México pertenece.

Firmantes:

Andión Ibáñez, Ximena.
Arcos García, María Ángeles.
Avila Navarro, Claudia Paola.
Barreiro, Norma Inés.
Barrera Paz, Mauricio.
Bernal del Castillo, Mario Valentín.
Cacho Ribeiro, Lydia María.
Cano López, Luis Miguel.
Caracas Uribe, Arturo.
Castellanos Cereceda, Roberto.
Castro Traulsen, Regina.
Cervantes Alcayde, Magdalena.
Copo Terrés, Julio J.
Corcuera Cabezut, Santiago.
Cruz Solbes, María José.
Dagdug Galán, Artemisa.
Demichelis Avila, Renata.
E. Barragán, Elvia del Carmen.
Evaristo Olivares, Samuel Iván.
Fajardo Morales, Zamir Andrés.
Fócil Ortega, Mario Alberto.
Frías Robledo, Nora.
Fulda Graue, Isabel.
Gallegos Toussaint, Ximena.
García Cordero, Fernando.
García Cordero Sasía, Ricardo.
García Mora, Rosana.
García, Nancy.
García Sotelo, Gilda María.
González Arreola, Alejandro.
González Núñez, Denise.
González Ruiz, Valeria.
Guerra y Guerra, Germán.
Guevara Bermúdez, José Antonio.
Gutiérrez Berumen, Daniel.
Jiménez B., Lelia M.
Juárez Zepeda, Alejandro.
Kühne Peimbert, Catalina.
Larralde Corona, Selvia.
Loeza Cortés, Norma Lorena.
Magaña, Ana Carolina.
Maldonado Cruz, María del Mar.
Malo, Cielito.
Mancini, Luna.
Márquez Guzmán, Andrea.
Mendoza Pérez, Vicente.
Mendoza Rivera, Guillermo.
Muro Polo, Adriana.
Noriega Izquierdo, Nasheli.
Olvera Briseño, Rodrigo.
Ortega Ortiz, Adriana.
Ortíz Durán, Angélica Luisa.
Pellón, Gabriela.
Pérez Alba, Norma Angélica.
Pérez Cobos, Víctor Manuel.
Pérez García, Juan Martín.
Pérez Grovas Tarrats, Viviana.
Pérez Vázquez, Carlos.
Pérez Vázquez, Gonzalo.
Peschard, Jacqueline.
Pozos, Libertad.
Ramos Duarte, Rebeca.
Real Rivera, Alejandra.
Rebeca Ramos, Duarte.
Rivas Bejarano, Miguel Ignacio.
Rodríguez Manzo, Graciela.
Rolander Garmendia, Alma Yereli.
Romero Vadillo, Jorge Javier.
Ruesga Fernández, Carolina.
Saavedra Pérez, Gerardo.
Sánchez, Ana Caridad.
Sierra Lizardi, Rubén Demián.
Silva, Palmira.
Tamés Noriega, Regina.
Toral González, Daniela.
Vargas Chanes, Delfino.
Vargas Urías, Mauro Antonio.
Vázquez Bolio, Marcela.
Vázquez Valencia, Luis Daniel.
Yaschine, Iliana.

[1]Ley Federal del Trabajo, artículo 9. La categoría de trabajador de confianza depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto.
Son funciones de confianza la de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, cuando tengan carácter general, y las que se relacionen con trabajos personales del patrón dentro de la empresa o establecimiento. Cfr. Artículo 5 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
[2]Jiménez, Lelia, investigación realizada por la autora para el informe de GIRE: Horas Hábiles. Corresponsabilidad en la vida laboral y personal, GIRE, México, 2017.
[3]Jusidman, Clara, Ponencia: “La desvalorización del trabajo humano y su efecto en las familias y en la construcción social de las personas en México”presentada en el Foro Internacional Empleo Informal y Precario, 24 de noviembre del 2014, consultado en en sitio web de INCIDE Social A.C., disponible en: http://incidesocial.org/index.php?option=com_content&view=article&id=268 [consultado 19 de julio de 2018].
[4]García Sotelo, Gilda Ma. El camino hacia la educación inclusiva, de las niñas y los niños con discapacidad en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Tesis Doctoral, Programa de Derechos Fundamentales del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, de la Universidad Carlos III de Madrid, Director, Ignacio Campoy Cervera, 2016.
[5]Observación General Núm. 16. Sobre las obligaciones del Estado en relación con el impacto del sector empresarial en los derechos del niño. Documento: CRC/C/GC/16, 17 de abril de 2013.
[6]INEGI, Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, 2013.
[7]Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, Horas trabajadas al año vía OCDE, disponible en: https://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/[consultado el 19 de julio de 2018].

Puerto Libre/Revista Nexos

Puebla y pena se escriben con la misma primera letra de poder y podredumbre. Pero también con la misma primera letra de pasión y patria. Por eso lastima lo que sucedió en setenta casillas violentadas la tarde de un domingo que parecía destinado sólo a darnos el gusto de votar en paz. Enoja, desconcierta, entristece.

Si tal arbitrariedad no cambió los resultados de la elección quizás no podremos saberlo con números. Es probable que las cantidades no cuenten para cambiar el rumbo. También es cierto que el rumbo no puede ser muy distinto, dado que Puebla sólo muy pocas veces ha sido tocada por la gracia de unos candidatos dignos de ser electos. Casi siempre parece que da igual. Esta vez, otra vez, los candidatos al gobierno del estado no estaban como para defenderlos, pero los ciudadanos sí para asegurarse de que somos un país en el que la democracia —por lo menos la electoral— es cierta y merece nuestro respeto y nuestra celebración.



Como nunca los mexicanos necesitamos creer que algo de lo que hemos construido funciona bien. Y el proceso electoral —desde la dedicación con que buscamos y se nos entregan nuestras credenciales del INE, hasta la generosidad con que millones trabajan en el cuidado de nuestros votos— es muy valioso y necesita nuestros cuidados. Por eso fuimos a votar no sólo en busca de un derecho sino con la certeza de que cumplíamos con un deber.

Años llevamos de andar en vilo, la vida en nuestro país se ha vuelto peligrosa y la ciudad de Puebla no ha sido una excepción. Lo sabe quien pasó diez meses secuestrado, en una celda de un metro por un metro, sin oír una palabra, sin tocar un ser vivo, sin saber sino de sí mismo y de su larga oscuridad sitiada por crueldades. Lo sabe su familia, lo saben sus amigos, lo sabemos todos, incluso quienes no han querido saberlo. Quienes casi nada hicieron para salvarlo. Pero ésa es una pena sin nombre, la del primero de julio es una vergüenza.

Todo el país en calma y Puebla pasando por la desventura de arriesgar la credibilidad. Quizás por eso no hemos querido voltear a verla demasiado. Si todo salió bien, si nadie pone en duda que ganó quien ganó, le guste o le disguste a quien sea, ¿por qué la Puebla de los Ángeles, la Puebla de Zaragoza, tiene que dar la nota de la discordia? ¿Por qué su gobierno no ha sabido controlar, ni siquiera recontar sus daños? ¿Porque fue su gobierno quien los propició? Que demuestre que no fue así. Y que quienes lo acusan demuestren lo contrario. El martes después de la elección algunos militantes de Morena irrumpieron, sin armas, pero con golpes, en territorio panista. Por fortuna las cosas no pasaron a más porque con la certeza de haber ganado en todo el país, con una mayoría desconocida en esta democracia, Andrés Manuel López Obrador dijo que pelearán esa elección en donde se debe.

Puebla nació junto al lecho de un río, con la esperanza de una ciudad renacentista. Hay quienes sobre la memoria de ese espíritu queremos vivirla y rescatarla. Pero no ha sido fácil.



Yo he andado toda mi vida con su territorio y sus historias como una obsesión, que al mismo tiempo me fascina y traiciona. He imaginado muchas tardes una ciudad que al tiempo abriga y enaltece. Que otras veces atemoriza y espanta.

He contado sin cansarme una ciudad por la que pasan muchos de mis recuerdos más abismales: la intensidad del cielo hace cincuenta años, la interminable conversación de los adultos que nunca hablaban de cosas ingratas delante de los niños, a los que ahora invoco agradecida porque me hicieron el mundo no sólo llevadero sino hermoso. Venían de varias guerras, no querían otra. Menos tan cerca, menos en la Puebla que yo aprendí a bien amar hasta cuando maldigo. Vaya donde yo vaya y duerma donde duerma, como si yo entendiera el tiempo de Einstein, todos los tiempos de esa ciudad me duelen o me enaltecen. En todos he vivido y vivo. Desde 1531 hasta la fecha todo lo que ahí sucede pasa por mí. Por eso ahora tengo tristeza y enojo.

Escribe mi hermana que ella votó en una escuela que está cerca de su casa, en San José Mayorazgo, en la casilla 1187. Y que ahí había dos contiguas. Entre las tres albergaban cuatro mil doscientas boletas. Llegó al lugar pasado el mediodía, la iluminó el sol de un orden casi nunca visto. Me alegré, dice. Es fácil creérselo, porque ella y mi hermano Sergio filmaron la escena para subirla a internet, como quien por fin alcanza lo inaccesible. Mucha gente votando, las mesas de los funcionarios ciudadanos perfectamente organizadas y el ánimo festivo. En diez minutos ella había votado por las seis opciones de ese día: presidente, senadores, gobernador, diputados federales, presidente municipal y diputados locales. También estaba en semejante celebración Daniela su hija. Los tres evocaron a nuestra madre, que pasó la vida esperando días así. Cuando tenía veinte años vio cómo robaron urnas en su barrio, aún estaba reciente la guerra cristera y ni quien quisiera asomarse. Más tarde, cuando tuvo cabeza, tiempo y falta de hijos como para dedicarse al activismo cívico le tocó ver robos en 1975. Peor aún, en 1983 tipos con pistola le quitaron las urnas que cuidaba. Luego la tenemos en una foto, en el tan celebrado año 2000. Ella está en un pueblo vigilando uno de esos misteriosos cubículos hechos de tela sobre el que reina un letrero que dice lo que ahora creemos obvio: el voto es libre y secreto. “¡Qué tiempos increíbles!”, dijeron mis hermanos. “¡Qué distinto de lo que ahora vivimos!”.

Al salir, en la puerta de la escuela ya estaba una casa encuestadora. Sergio que todo pregunta quedó al tanto de las primeras puntuaciones. Como en tantos lugares, Morena arriba, luego el PAN y luego el PRI. A ellos les sorprendió. No a mí, que sí creo en las encuestas.

Llamaron para contarme su jornada y yo me contenté diciéndoles que varios de mis vecinos y yo, una hora después, seguíamos en la calle elogiando la vocación de otro al que ahí encontramos y ahí dejamos, representándonos con una serenidad encomiable.

Luego volví al futbol y la comida. Conté ahí la emoción sorprendida de mis hermanos en Puebla y nos reíamos cuando entró al chat de la familia el mensaje de nuestra sobrina Leonor. En la misma casilla de San José Mayorazgo se había quebrado la paz de la mañana. Ella y su hija temblaron tiradas en el suelo, durante el asalto, no sólo pistola en mano, sino tiros al aire de unos hombres embozados. Eran las cuatro de la tarde. En cuanto lo supo, Sergio corrió con su cámara y en ese mismo momento ensombreció la tarde con las fotos de los destrozos. Las urnas rotas, los votos regados por el suelo. Los votantes huyeron, los funcionarios seguían incrédulos. Había una joven con un rozón de bala. No quiere volver a cuidar una votación. ¿Quién de ellos sí?

“Qué mal fario el de mi familia”, pensé. “Votar en la única casilla del país en la que algo así sucedió”.

Pasó la tarde sólo para demostrarme de qué modo me equivoqué. A las once de la noche, junto con los primeros resultados, la tele dijo que lo mismo pasó en setenta casillas poblanas. El mismo modo, el mismo fin de las urnas y los votos.

Hasta entonces Morena iba arriba en todo. Al día siguiente la candidata a gobernadora iba adelante. Llegaron los números de la sierra, en donde la vocación cívica alcanzó al setenta por ciento de los votantes.

Los resultados se discutirán en los tribunales. Así debe ser. Quizás resulten los mismos.

Lo más seguro es que lo sucedido en la ciudad no incida en eso. Pero sí lastimó la buena fe, el ánimo y la confianza. ¿Qué más? Otra vez Puebla y pena se escriben con la misma primera letra.

Ángeles Mastretta
Escritora. Autora de El viento de las horas, La emoción de las cosas, Maridos, Mal de amores, Mujeres de ojos grandes y Arráncame la vida, entre otros títulos.

Mundo Nuestro. Editorial del domingo 5 de agosto del 2018



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