Mundo Nuestro. La Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz es una institución académica en la ciudad de Puebla especializada en lenguas clásicas. Presentamos de su director Juvenal Cruz Vega esta entrevista con el filósofo mexicano Mauricio Beuchot Puente (Torreón, 1950), doctor en filosofía por la Universidad Iberoamericana de México e investigador de tiempo completo del Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El Doctor Beuchot, también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, nos ofrece en esta conversación una perspectiva de su pensamiento y de su valoración sobre la realidad de la filosofía en nuestro país.

Con esta conversación con el maestro Cruz Vega, director de la la academia, inauguramos en Mundo Nuestro una serie de textos, entrevistas, reseñas y demás respecto de la preocupación fundamental de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, el papel del pensamiento humanista en la compleja realidad que nos ha tocado vivir.



Conversando con Mauricio Beuchot Puente:

Perspectivas de su pensamiento filosófico

Introducción

En México se ha venido mostrando un progreso cualitativo y una renovación del pensamiento filosófico en las últimas décadas. Desde 1930 han surgido pensadores esclarecidos y modos diversos de filosofar, de sobra conocidos, como: José Vasconcelos, Antonio Caso, Samuel Ramos, José Gaos, Joaquín Xirau, Leopoldo Zea, Miguel León Portilla, Luis Villoro, Agustín Basave, José Sánchez Villaseñor, Héctor González Uribe, Ramón Xirau, José Rubén Sanabria, Mauricio Beuchot, Ambrosio Velasco, Mario Magallón Anaya, Guillermo Hurtado Pérez, Justino Cortés, Guillermo Nicolás Kuri, Guillermo Hernández Flores, Erasmo Bautista Lucas, entre otros.

Sin duda, Mauricio Beuchot es el filósofo de su generación con mayor renombre nacional, y uno de los que más han figurado en el ámbito internacional. Es doctor en filosofía por la Universidad Iberoamericana de México, investigador de tiempo completo del Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. También es miembro de la Academia Mexicana de Lengua, de la Academia Mexicana de la Historia, de la Academia Mexicana de los Derechos Humanos, de la Academia Pontificia de Santo Tomás de Aquino, y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, en el nivel III.

De su vasta obra es autor de más de cien libros diversos, entre los cuales se cuentan: Elementos de semiótica, El problema de los universales, La filosofía del lenguaje en la Edad Media, Aspectos de la semiótica y la filosofía del lenguaje, Tratado de hermenéutica analógica, Perfiles esenciales de hermenéutica, Filosofía del lenguaje en la Nueva España, Historia de la filosofía en el México Colonial, Las dos caras del símbolo, La hermenéutica en la Edad Media, Belleza y analogía. Una introducción a la estética, Figuras de la filosofía moderna, Hermenéutica analógica, símbolo y ontología, Microcosmos. El hombre como compendio del ser, Hermenéutica analógica, educación y filosofía, entre otros.



Beuchot
De izquierda a derecha, en la sede de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz: Dr. Stefano Santasilia, Dr. Mauricio Beuchot, Dr. Germán Viveros y el maestro Juvenal Cruz vega

Su pensamiento es polifacético e interdisciplinario, tal como lo ha mostrado en su obra; es decir, es un humanista completo, un pensador serio, pues ha perfilado otros géneros en la trayectoria interna de su pensamiento; desde las mismas disciplinas de la filosofía: metafísica, teoría del conocimiento antropología filosófica, lógica, ética, axiología y estética; pasando por las especificaciones de ella, como: filosofía del lenguaje, de la educación, del derecho, de la cultura; hasta extenderse hacia otros géneros de las humanidades, como: historia, historiografía, filología, derecho, política, pedagogía, exégesis, literatura, lingüística, poesía, psicoanálisis, semiótica, semántica, pragmática, biografía y teología.

En la crítica literaria lo han estudiado desde puntos de vista divergentes. De modo que los estudiosos de su obra lo han llamado: novohispanista, medievalista, tomista, lingüista, poeta, semiólogo, filólogo, historiador de la filosofía en México, filósofo del lenguaje, filósofo analítico y, sobre todo, hermeneuta, debido a su máxima construcción y aportación: la hermenéutica analógica.

Su síntesis filosófica constituye un intento de mediación entre las vertientes rigoristas y las relativistas, entre las univocistas y las equivocistas, entre las objetivistas y las subjetivistas. Sobre toda esta temática y nomenclatura, hemos conversado por más de diez años con el filósofo mexicano Mauricio Hardie Beuchot Puente, hombre muy actual, que ha expresado su pensamiento con precisión, claridad, soltura y profundidad filosófica entre las nuevas generaciones de esta primera aurora del tercer milenio.



∞∞∞

Actualmente hemos visto varios escritos sobre Mauricio Beuchot. Casi en todos hay un apartado para tratar su semblanza biográfica; sin embargo, se ha comentado poco sobre sus orígenes, familia y formación inicial. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Nací en Torreón, Coahuila, México, el 4 de marzo de 1950. Mis padres fueron Hardie Beuchot y Martha Puente, ya finados. Soy el mayor de siete hermanos (seis hermanos y una hermana), de los cuales ha muerto uno. Estudié la primaria en la Escuela Carlos Pereira, de los padres jesuitas, en mi ciudad natal. Después entré al seminario Alfonso María de Ligorio, de los padres redentoristas, en San Luis Potosí. Allí estudié el equivalente a la secundaria y la preparatoria. Era en humanidades clásicas, es decir, se nos insistía mucho en las lenguas, la literatura y la historia. Estudiábamos mucho español, latín, griego, inglés y francés. Hacíamos ya desde entonces traducción del latín, sobre todo a Cicerón, Fedro, César y Virgilio. Del griego traducíamos el evangelio de San Lucas y algunos diálogos de Platón.

¿En esa época se despertó en usted el interés por la filosofía, incluso la vocación a ella? ¿Hubo alguna mediación de un pensador significativo o fue por interés personal?

Sí hubo un pensador significativo para mí, el Dr. Ricardo Sánchez Puente, mi primo, que me dio clases en el Seminario “San Alfonso María de Ligorio”, de los padres redentoristas, en San Luis Potosí. Él nos dio algunas clases de filosofía, muy elementales, pues era el seminario menor; y después fue enviado a estudiar a la Universidad de Lovaina, en la que sacó su doctorado con una tesis sobre el problema del mal en Paul Ricoeur. O sea que fue alguien que me supo inspirar primero el interés por la filosofía, en general, y después el interés por la hermenéutica, principalmente con su trabajo sobre ese hermeneuta francés, trabajo que pude leer cuando estaba yo estudiando la filosofía en el seminario mayor.

Ricardo Sánchez me dio clases en el seminario menor. Yo tenía entonces 15 años, y fue a esa edad cuando sus clases me abrieron un gran interés por la filosofía, interés que creció cuando vi que lo enviaban a estudiarla en Europa. El Dr. Ricardo Sánchez Puente murió en 2002, y cuando dije su misa de cuerpo presente, recordé cómo me inicié en el estudio de la filosofía, y le tuve una gratitud muy grande.

Otro padre redentorista me impulsó mucho en mi interés por la filosofía. Fue el Padre Enrique García Santamaría, español que estudió filosofía en la Universidad Xaveriana de Bogotá. Allí presentó una tesis sobre la ética de Kant. Me dio a leer su tesis, me prestaba libros de ese autor o sobre él, y eso se añadió a la formación tomista que por aquel entonces recibía. Esa formación la recibía en el Seminario Conciliar de México, donde funcionaba el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos (ISEE). Allí tuve maestros que me apoyaron mucho y aun me marcaron, como los padres Héctor Rogel (que me enseñó teodicea y filosofía moderna), José de Jesús Herrera (ontología), José de Martín Rivera (filosofía de la historia y estética), José Luis Guerrero (filosofía del derecho), Jorge Martínez (después obispo, me enseñó filosofía medieval), Rafael Salazar (filosofía griega y filosofía mexicana), Claudio Arellano (cosmología) y otros.

He visto en su itinerario que realizó estudios de maestría y de doctorado en la Universidad Iberoamericana de México. ¿Cómo era el ambiente cultural y filosófico de esa universidad y de qué manera influyó en usted?

Entre los profesores del ISEE, estaba el Padre José Rubén Sanabria, que me dio clases de ética. Él fue otro de los pensadores que me influyeron mucho. Fue sobre todo en la UIA. Allí no fue ya mi profesor, pero hablaba mucho con él, y lo ayudé a elaborar la revista de filosofía, de la que acabó haciéndome subdirector. Tomé clases con el Dr. Jorge Alberto Serrano, de filosofía de la ciencia. Y con el maestro Fernando Sodi la mayoría de ellas, que eran de metafísica y teoría del conocimiento. También allí tuve de profesor nuevamente a mi primo, el Dr. Ricardo Sánchez Puente, que me dio clases de hermenéutica, centradas en el pensamiento de Paul Ricoeur.

El ambiente cultural y filosófico de la UIA era muy bueno en los años en que yo estudié la maestría (1976-1978) y el doctorado (1978-1980). Allí conocí, aunque no me dieron clase, a Héctor González Uribe, Miguel Mansur, Jaime Ruiz de Santiago, Miguel Ángel Zarco, Antonio Ibargüengoitia y otros. Participé algunas veces en el Simposio de Filosofía que organizaban los estudiantes, alentados por el Padre Sanabria. También en otros foros que allí se dieron. Igualmente, traté a Medardo Plasencia, Salvador Abascal, José Antonio Outón, Teresa de la Garza y Estela Sodi. Se estudiaba entonces el tomismo, en dos líneas principales: una, la del tomismo tradicional, como el de francés, sobre todo el de Maritain, Gilson y De Finance; además, el tomismo trascendental, que traían algunos de los jesuitas, como Raúl Durana, o dominicos, como Francisco Quijano.

Hay un autor que ha mencionado, pero también usted ha dedicado algunos trabajos sobre la filosofía de este autor, en varias ocasiones lo ha recordado como su maestro de Ética en el ISEE, y principalmente, como uno de sus grandes amigos, me refiero al doctor José Rubén Sanabria. ¿Qué aspectos recuerda de su personalidad?

José Rubén Sanabria me dio clase en 1969 y nuestra amistad duró hasta su muerte, en 2002. Fue un hombre excelente. Me marcó mucho con su apertura a las ideas nuevas, que en ese entonces eran el existencialismo y el estructuralismo. Ciertamente él tenía un tomismo muy personal y propio, que no gustaba a muchos, pero a mí me enseñó con ello a no repetir servilmente, sino a buscar la renovación del tomismo, principalmente por el diálogo con las corrientes de pensamiento del momento.

Mauricio_Beuchot_Foto._Archivo_CEFILIBE

En la primera mitad de los años setenta usted viajó a Suiza para estudiar filosofía. ¿Allí encontró elementos nuevos para fortalecer su reflexión?

Allí estuve de 1973 a 1974, y aprendí un tomismo en diálogo con la filosofía contemporánea. Por ejemplo, Marie-Dominique Philippe, Louis-Bertrand Geiger y Norbert Luyten dialogaban con la filosofía existencialista; I. M. Bochenski y Guido Küng dialogaban con la filosofía analítica. Sobre todo, me impregné del diálogo, desde el tomismo, con la filosofía analítica. Bochenski me hizo entender la importancia de Peirce y de la lógica matemática; Küng la de de Frege y de la filosofía del lenguaje. Un problema que estaba muy vivo era el de los universales, que estos dos últimos que mencioné lo habían tratado, el primero en una polémica nada menos que con Alonso Church y Nelson Goodman, y el segundo en su tesis, que había publicado en alemán y en inglés. Yo retomé ese gran problema de los universales, y aprendí a dialogar desde el tomismo con la filosofía analítica, es decir, a exponer y defender la solución tomista con instrumentos conceptuales analíticos modernos, tales como la semiótica y la lógica matemática.

Creo que también adquirí en Friburgo, con el grupo de Bochenski, el proyecto de edificar con instrumentos analíticos una filosofía del lenguaje tomista. No solamente me llevé el interés por hacer estudios de la lógica y de la filosofía del lenguaje en autores medievales y tomistas, sino también el de construir analíticamente la filosofía tomista del lenguaje. Ya mucho habían hecho varios autores de esto con la lógica medieval, pero yo quería hacerlo con la filosofía del lenguaje. Hacer ver cómo las teorías tomistas de los nombres propios, de los nombres comunes, de los sujetos y los predicados, de las proposiciones y los enunciados, etc.; se sostenían firmes a la luz de las herramientas analíticas más recientes. De hecho, en algunos de mis trabajos publicados abordé esa empresa. Bochenski me hizo ver, asimismo, la importancia del concepto de la analogía; él tenía ya una lógica de la analogía.

En muchos escritos y congresos de filosofía se ha dicho que Mauricio Beuchot tiene una larga trayectoria como docente y como investigador, desde su estancia en la Universidad Iberoamericana hasta su llegada a la Universidad Nacional Autónoma de México, concretamente en los institutos de investigaciones filosóficas y filológicas. ¿En ese periodo usted se dedicó a reflexionar sobre filosofía del lenguaje, dialogó con los filósofos analíticos o hubo otros aspectos con los que trabajó en ambos institutos?

En la UIA, en la que estuve desde 1976 hasta 1987, me dediqué sobre todo a la docencia, y un poco a la investigación, en la línea del tomismo. Pero fue de manera especial en el Instituto de Investigaciones Filosóficas, al que entré en 1979 y del que salí en 1991, donde encontré un diálogo muy fuerte desde el tomismo con la filosofía analítica, que era la corriente predominante. Tenía allí filósofos analíticos muy fuertes, como Hugo Margáin, Luis Villoro, Alejandro Rossi, Fernando Salmerón, Javier Esquivel, José Antonio Robles, Enrique Villanueva, Raúl Quesada, Carlos Ulises Moulines, Raúl Orayen, Mark Platts, Walter Redmond, Alejandro Herrera, Álvaro Rodríguez Tirado, Olberth Hansberg, Margarita Valdés, Paulette Dieterlen, Adolfo García de la Sienra, León Olivé, Alejandro Tomasini, Carlos Pereda y otros. Además, se invitaba a filósofos analíticos connotados. Allí tuvimos a J. Searle, H. Putnam, D. Wiggins, S. Kripke, D. Davidson, D. Armstrong, L. Laudan, etc.

Pude tener un diálogo muy intenso desde el tomismo con la filosofía analítica. En primer lugar, porque el estar allí me obligó a meterme muy a fondo en la filosofía analítica, que me gustaba mucho, y ya traía la iniciación en ella de Friburgo, Suiza, de profesores como Bochenski y Küng. Traté problemas como el de los universales, el de sujeto-predicado, el de la implicación material, el de los nombres propios, el de los nombres de clase, el de los enunciados como portadores de verdad, el de algunos aspectos de la inferencia y la argumentación. Fue un trabajo que me gustaba mucho.

Después pasé, en 1991, al Instituto de Investigaciones Filológicas, invitado a coordinar el Centro de Estudios Clásicos. Allí promoví la investigación de la filosofía novohispana (hecha casi toda en latín) y cultivé la hermenéutica, para la traducción. De hecho, ahí fue cuando, en 1993, lancé la propuesta de una hermenéutica analógica. Ya había trabajado la noción de analogía en la lógica, y me pareció que podía ser muy fructífera en la hermenéutica, como lo ha sido.

maxresdefault

En su conferencia magistral, el día 10 de noviembre del año 2000, durante el XIII encuentro de investigadores del pensamiento novohispano en la ciudad de Aguascalientes, usted dedicó un homenaje al doctor Bernabé Navarro, y ahí acertadamente expresó que él y usted habían conformado el equipo que se dedicaría al estudio de la filosofía novohispana en el año de 1979. ¿Cómo nació ese interés por estudiar la filosofía novohispana, en qué consistió la actividad que usted realizó en el Instituto de Investigaciones Filosóficas y, sobre todo, cómo integró sus estudios del tomismo y su filosofía del lenguaje con las investigaciones de la filosofía colonial?

El interés por la filosofía novohispana me vino por el Dr. Walter Redmond, a quien conocí en 1974. Lo seguí tratando en la década de los 70, pues enseñaba en Puebla. Pero promoví que entrara al Instituto de Investigaciones Filosóficas, y de 1984 a 1987 trabajé con él en la lógica y la filosofía novohispanas. Reconstruíamos piezas de las doctrinas de los filósofos novohispanos con instrumentos analíticos, y eso nos hacía encontrar muchas riquezas en ese pensamiento. También vimos la necesidad de que se hicieran traducciones, ediciones, estudios, etc. Por eso entramos en contacto con los del Instituto de Investigaciones Filológicas, en cuyo Centro de Estudios Clásicos había un área de estudios novohispanos. Bernabé Navarro nos apoyaba con traducciones y estudios, lo mismo que Antonio Gómez Robledo, Alejandro Herrera y, además, Laura Benítez trabajaba a Sigüenza y a Sor Juana.

En el Instituto de Investigaciones Filológicas entré en contacto con Ignacio Osorio, Germán Viveros, Roberto Heredia, Arturo Ramírez Trejo, José Quiñones Melgoza, Julio Pimentel Álvarez, Concepción Abellán y otros, con los que se hizo un grupo de trabajo para estudiar la cultura novohispana, y, dentro de ella, la filosofía. Primero en convenio con el Instituto de Investigaciones Filosóficas, pero después de manera separada.

Alguien que alentó mucho nuestro trabajo fue Leopoldo Zea. Me decía que eso era trabajar por México, para dar a conocer la filosofía mexicana que se había hecho en la época colonial, que es una parte muy amplia de nuestra historia.

Hasta este año de 2014, se han organizado veintiocho encuentros a nivel nacional de pensamiento novohispano, donde año con año se han congregado las personalidades más destacadas para dialogar respecto a ese tema. Por lo que he podido observar en los últimos catorce años, usted sigue teniendo una presencia primordial en esos encuentros. ¿Desde el punto de vista de la investigación personal, cómo evalúa esa larga experiencia?

Roberto Heredia y yo ideamos estos encuentros. El primero fue en el Colegio de Michoacán, en Zamora, el año de 1987. Han continuado hasta la fecha, hasta este año de 2014.

A mí me ha ayudado mucho participar en la organización y en las ponencias de este evento que ya lleva 27 años. He aprendido muchas cosas, pues, como usted dice, han tomado parte en él muchos de los mejores investigadores que tenemos de lo novohispano. Se han presentado ponencias acerca de los acervos bibliográficos, que es donde nos damos cuenta de qué textos tenemos para investigar. Otras han versado sobre filosofía, otras sobre arte, ciencia, educación y otros variados aspectos de la cultura colonial.

Muchas de las ponencias presentaban resultados de la investigación de primera mano, de modo que nos enterábamos de hallazgos y descubrimientos en el ámbito bibliográfico; también se nos presentaban exposiciones de autores que no habían sido trabajados. Incluso las de autores más conocidos estaban basadas en los textos mismos, de manera que se había hecho un trabajo directo sobre los documentos.

Todo eso resultaba benéfico, y nos ayudaba a tener un marco histórico-cultural muy completo de la época. Así se evitaban las simplificaciones, y se veía lo compleja que era la sociedad colonial, que no podía ser descrita ni explicada o valorada con criterios anacrónicos.

Al principio de esta entrevista se aludía a que Mauricio Beuchot es invitado con frecuencia a congresos, simposios y mesas de trabajo en varias instituciones y universidades del país y del extranjero. ¿Qué experiencias nos puede mencionar de esos encuentros?

Han sido muy estimulantes, retadores y aleccionadores. Sobre todo me ha dado gusto el que recientemente se me va invitando cada vez más a exponer o defender mi propuesta de una hermenéutica analógica, lo cual me indica que está saliendo útil. A veces se me exige demasiado, porque todavía es un trabajo en proceso. Pero, sobre todo, me ayudan las reuniones que se tienen con los que estudian o aplican dicha hermenéutica, ya que con eso aprendo mucho: lo que se va descubriendo, ya por obra de otros, y lo que se va consiguiendo en las aplicaciones a distintos campos. Sobre todo, conviene ver los problemas que surgen, pues eso es lo que más puede ayudar a avanzar. No cerrarse a la crítica, que es lo que hace crecer.

En nuestro país ha figurado la Asociación Filosófica Mexicana, en la cual se reúnen los pensadores mexicanos de mayor renombre para exponer sus principales investigaciones; a veces invitan a algún extranjero importante sobre el pensamiento filosófico para extender más la reflexión. ¿Cuál ha sido su trayectoria y su labor en la Asociación Filosófica?

Pertenecí a la AFM desde 1979, y participé en el congreso de ese año, que fue, precisamente, en Puebla. Después he participado en casi todos los congresos, quitando uno o dos. En 1998 fui elegido presidente, y me tocó organizar el congreso nacional del año 2000. Ahora, como expresidente, se me ha pedido muchas veces que participe con conferencias magistrales, y lo he hecho con gusto.

La obra escrita sobre Mauricio Beuchot es muchísima e interesante, porque hay ensayos, tesis, libros, artículos, reseñas, sinopsis, conferencias, disertaciones, entrevistas, crestomatías, antologías y seguramente notas de suma importancia en su correspondencia personal, ¿qué aspectos puede comentar sobre esta larga senda filosófica?

Ha sido de mucho trabajo, pero mi propósito ha sido servir. Por eso no me ha agotado, y siento cada vez nuevas fuerzas. He tratado de servir, con la filosofía y desde ella, a México, a América Latina y, en general, a todos los seres humanos.

mauricio_beuchot_c0d414989419976a35584edd64a969bf

Una pregunta que tiene que ver con otro género literario que también usted ha trabajado, es la siguiente: ¿Ramón Xirau, en la respuesta que hace al discurso que usted leyó en su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, menciona la obra poética de usted y dice que esta parte de su obra no es conocida, qué hay al respecto?

Sí, efectivamente; he publicado algunos cuadernos de poemas, como Circulo olvidado (Guanajuato: Silencio Editorial, 1990), La tierra de la revelación (ibid; 1992), El camino de Enoc (ibid, 1994), Atanor (Torreón, Coahuila: Colección Tierra que fue mar, Programa Cultural Enlace Lagunero, 1999), y ahora se ha editado un volumen de mi poesía reunida, en el ICOCULT de Saltillo, Coahuila, con el título de Poemas de desierto (2003). Así como un pequeño cuaderno, Horizonte (2010), editado por mi amigo Benjamín Valdivia, gran poeta y que me ha impulsado a no dejar la poesía.

Muchos sabemos que Mauricio Beuchot es uno de los pensadores más relevantes en América Latina. El filósofo mexicano Guillermo Hurtado Pérez recientemente escribió lo siguiente: “Mauricio Beuchot es, sin lugar a dudas, el filósofo mexicano de su generación con mayor renombre nacional e internacional”. Aparte de todo esto, veo que en su obra escrita hay elementos multifacéticos. ¿Por qué, pues, usted le da un giro filosófico a su reflexión?

Yo he sido fundamentalmente filósofo. También he tratado de hacer algo de teología, pero siempre desemboco en la filosofía. La teología y la misma mística tienen vínculos muy fuertes con la filosofía, o al menos yo he procurado tomarlos en cuenta. Igualmente, a mí me ha gustado mucho la literatura, sobre todo la poesía. La he tenido muy en cuenta en mi reflexión filosófica. Mística y poesía creo que son alimentos de la filosofía, pues sin ellas se queda muy seca y fría, muy desolada, angustiada y deprimida.

En el panorama filosófico que ha trazado, ¿hay una contribución para la filosofía en general y puede advertirse el diálogo con otras vertientes filosóficas?

Me parece que ese “giro ontológico” es una contribución que se da al nivel de la filosofía general, y en él se está dando el diálogo entre distintas vertientes filosóficas. Se da, por ejemplo, el diálogo entre la filosofía analítica y filosofías más tradicionales, de cuño aristotélico o tomista. También se da entre la hermenéutica de autores muy anti-metafísicos y la hermenéutica de autores, como Ricoeur, que pugnan porque la hermenéutica no rechace a la ontología.

Tomando en cuenta su obra publicada, ¿cuál ha sido el aporte con el que ha contribuido al desarrollo del pensamiento filosófico?

Yo diría que he alcanzado a hacer una aportación a la hermenéutica. Tal vez todo se reduzca a llamar la atención hacia el hecho de que la hermenéutica no puede subsistir si renuncia a toda ontología. Y que el medio por el que puede recuperar la ontología es la analogía. De ese modo, una hermenéutica analógica es tan hermenéutica como ontológica, y tiene, además, una ontología que no es prepotente ni violenta ni monolítica, es decir, ya sin las pretensiones que la ontología tuvo en la modernidad. En efecto, la ontología de la modernidad fue univocista y dura, mientras que la ontología de la posmodernidad ha sido demasiado blanda y volátil, al punto que se desliza hasta la equivocidad; en cambio, una ontología nueva ha de ser analógica, sin las durezas de la ontología unívoca de la modernidad y sin las debilidades “light” de la ontología equívoca de muchos en la posmodernidad.

¿Hay en su reflexión alguna vinculación con la hermenéutica en general, una separación o bien se puede elaborar un diálogo?

Creo que hay vinculaciones y separaciones, pero con base en ellas se puede construir un diálogo fructífero. Por ejemplo, me vinculo tanto con la hermenéutica de Gadamer como con la de Ricoeur, pero difiero de ambas en varios puntos. De Gadamer acepto la idea de tradición, pero no la de que la hermenéutica no admite método alguno. Allí me acerco más a Ricoeur, quien trata de elaborar algunas pistas metodológicas para el trabajo hermenéutico. Sin embargo, y aun cuando me siento muy cercano a Ricoeur, trato de no centrar tanto la hermenéutica en la metáfora, sino dejar lugar también para la metonimia, que se necesita en orden a rescatar algo de objetividad en la hermenéutica, aunque no con las pretensiones de objetividad que tuvieron algunas corrientes cientificistas, como los positivismos.

Hay algunas disciplinas que usted ha trabajado fuertemente, tal como se ha venido observando en la exposición de su obra: metafísica, filosofía del hombre, lógica, ética, semiótica y hermenéutica. Dos preguntas de esto me vienen a la mente: ¿Puede expresar algo de cada una de ellas y cómo ha integrado estas piezas en la hermenéutica analógica?

La metafísica es el fundamento de toda la filosofía. Y la lógica es su acompañante. La metafísica permite que tengamos una buena filosofía del hombre o antropología filosófica. Ésta hace que tengamos una ética bien adaptada a lo que el ser humano es. La semiótica y la hermenéutica tienen que ver con el lenguaje. La semiótica se ha privilegiado en la filosofía analítica, y la hermenéutica en la filosofía continental; pero me parece que se pueden complementar bien.

Al revisar las respuestas de esta entrevista y al ver las disciplinas a las que ha hecho alusión, sobre todo por la manera como las ha venido vinculando con la hermenéutica analógica, veo también otras disciplinas, por ejemplo: historia, derecho, teología, semántica y poesía. Del mismo modo que lo anterior, le pregunto ¿Puede expresar algo de cada una de ellas y puede darnos algunos elementos para ver cómo ha venido integrando estas piezas en la hermenéutica analógica?

La hermenéutica analógica ha sido aplicada con provecho a varios campos. Entre ellos la filosofía, la literatura, la historia, la psicología e incluso la teología. Ha demostrado que tiene elementos para dar a esas disciplinas apertura sin perder el rigor. En la filosofía, ayuda a evitar el relativismo extremo. En literatura ayuda a incorporar el sentido metafórico. En la historia, ayuda a tratar de ver por dónde va la marcha del hombre hacia el futuro. En la psicología se ha aplicado sobre todo al psicoanálisis y en la teología se aplica a la exégesis bíblica, para atender al sentido espiritual o alegórico-anagógico además del sentido literal.

En la trayectoria de su pensamiento ha llamado la atención la estilística y los géneros literarios que ha producido con mucha seriedad en sus trabajos. Además de los géneros a los que ya ha hecho alusión otras veces, hay otros dos muy interesantes, como la biografía y la historiografía. Le pregunto ¿qué enseñanza ha tomado de esas disciplinas y cómo las ha venido integrando en sus investigaciones?

Sobre todo, la historiografía (de la que forma parte la biografía) me enseñó a buscar la exactitud. Tenemos en México historiadores muy serios, que me dieron ejemplo de rigor. Se la pasan investigando, y así encuentran datos nuevos, al tiempo que evitan repetir los errores que se vienen arrastrando por falta de investigación.

Hay tres temas que usted ha estudiado con mucha seriedad desde sus primeros escritos hasta los recientes; incluso en varias conferencias lo he visto darles un sesgo interdisciplinario, me refiero a la sintaxis, la gramática y la lógica. ¿Por qué los considera importantes para el pensamiento filosófico?

Son aspectos de la semiótica. La sintaxis coincide con la gramática, que era uno de sus nombres. Luego viene la semántica y, por fin, la pragmática. Esta última es la dimensión más rica del análisis. Y es donde la semiótica coincide con la hermenéutica, a través de la pragmática, porque la pragmática estudia el significado del hablante y la hermenéutica estudia la intencionalidad del autor, que vienen a ser prácticamente lo mismo. Por eso les doy tanta importancia.

Recuerdo que en la hermenéutica bíblica, al hacer lectura de un texto, los profesores nos hablaban de hermenéutica, de heurística, de holística y de exégesis; pero también he visto estos elementos en sus trabajos publicados ¿qué puede decirnos al respecto?

La hermenéutica analógica tiene parte de esos aspectos y los puede brindar para la exégesis bíblica. Tiene una heurística, porque ayuda a descubrir el significado; pero también es holística, porque igualmente exige la argumentación, si no es que la demostración, de las interpretaciones, y tiene una exégesis, pues ésta no es otra cosa sino la comprensión de los sentidos de un texto, y eso es lo que busca la hermenéutica analógica en el texto de la Sagrada Escritura.

En un libro suyo publicado recientemente en las Ediciones Paulinas, titulado Belleza y analogía: una introducción a la estética, hay notas interesantes y sugerentes desde el punto de vista histórico, ontológico, epistemológico, ético, político y axiológico, pero de su parte ¿puede proporcionar algunas pistas generales de esta obra?

En mi libro sobre la estética hablo de dos cosas. Por una parte, de la estética como ontología de la belleza. Por otra parte, de la filosofía del arte como la que estudia las condiciones sociales, económicas y políticas, es decir, culturales, de la producción que hace el artista. Inclusive atiendo a las implicaciones morales o éticas que tiene el arte. Y, principalmente, aplico la hermenéutica analógica a la interpretación de los productos artísticos, ya que ellos se caracterizan por tener una simbolicidad. Por decir algo a los que los contemplan y disfrutan.

Hay varios autores que han expresado acertadamente que el doctor Oswaldo Robles Ochoa fue uno de los más grandes renovadores del tomismo en la UNAM. Actualmente vemos que usted es otro modelo y que también ha renovado el tomismo en la misma universidad, podría decirse que con otro modelo y muy diferente al de don Oswaldo Robles. ¿Hay algún diálogo con las demás vertientes del tomismo, incluso con quienes cultivan el tomismo en otros lugares?

Creo que sí. De hecho he tenido diálogo con tomistas de diferentes orientaciones en España, Francia, Italia, Estados Unidos, Argentina, Colombia y en el mismo México. En España, con el grupo de Barcelona, presidido por Eudaldo Forment; en Francia, con el grupo de París y Toulouse, representado por Serge Thomas Bonino; en Italia, con los tomistas de la Universidad de Santo Tomás de Roma y con los de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino, singularmente con el Padre Battista Mondin; en Estados Unidos, con los de la University of Saint Thomas, de Houston, Texas; en Argentina, con los de la Sociedad Tomista, como Mario E. Sacchi, Gustavo E. Ponferrada y Maricel Gandolfi. En México, con los del ISEE, como Héctor Rogel, y en la Universidad Pontificia con José de Jesús Herrera y Erasmo Bautista Lucas.

Hace poco, en una conversación con el doctor Guillermo Hernández Flores, tratamos el tema de los gigantes de la filosofía en México, desde 1920 hasta nuestros días. Él insistía en pensadores como Antonio Caso, José Vasconcelos, Samuel Ramos, Leopoldo Zea, Luis Villoro, Ramón Xirau, Adolfo Sánchez Vázquez y, por supuesto, Mauricio Beuchot. ¿Hay algunos pensadores mexicanos después de los que mencioné, sobre todo, que usted dialogue con ellos?

Sí. He tenido bastante diálogo con Enrique Dussel, Bolívar Echeverría, María Rosa Palazón, Mariflor Aguilar, Ambrosio Velasco, Guillermo Hurtado, Mario Magallón, Napoleón Conde y algunos otros.

Es sabido que Mauricio Beuchot conoce bien los modos de filosofar enel México actual, al menos así es visto en su obra publicada, ¿pero cómo juzga el panorama de la filosofía actual en México y su relación con América Latina y Europa?

Ya se ha llamado mucho la atención, por autores como José Gaos, Leopoldo Zea, Luis Villoro y Abelardo Villegas, acerca de la obligación que tenemos de filosofar de manera latinoamericana, pero sin perder la conciencia de nuestra pertenencia a un todo mayor, que es la filosofía universal. El panorama de la filosofía actual en nuestra patria es muy prometedor. Todavía se da la pugna con muchos relativismos y escepticismos, pero ellos no son sino muestra de lo que sucede a nivel mundial. Sin embargo, cada vez más parece darse una superación de la gran crisis, no sólo filosófica, sino hasta cultural, que es la tardomodernidad o posmodernidad. Inclusive, así como se habló de un “giro lingüístico” en la filosofía analítica, en la filosofía estructuralista y en la filosofía hermenéutica, se habla ahora de un “giro ontológico”, pues los problemas acuciantes, sobre todo de la ética, han revelado su conexión con la ontología o metafísica.

A propósito de José Gaos, Leopoldo Zea, Luis Villoro, Abelardo Villegas y más personalidades de la filosofía mexicana, ¿cuáles han sido las líneas fundamentales de la filosofía en México en los últimos cincuenta años?

Primeramente, la filosofía mexicana de los últimos cincuenta años se centró en la esencia de lo mexicano y en la posibilidad y legitimidad de una filosofía nuestra. Esto sucedió con Gaos y Zea. El primero apoyó mucho el estudio del pensamiento de México, y el segundo, discípulo suyo, hizo la historia de éste. Ahora se ha desplegado hacia realizaciones concretas. Por ejemplo, Abelardo Villegas sentó las bases para la filosofía política mexicana, y Luis Villoro reflexionó sobre ella, integrando a los pueblos indígenas en la identidad mexicana.

En su obra publicada puede apreciarse el estudio de autores mexicanos, por ejemplo de Antonio Gómez Robledo, Bernabé Navarro, José Rubén Sanabria, Ramón Xirau, Fernando Salmerón, etc. ¿Qué experiencias le ha dejado el estudio de autores mexicanos?

Yo encuentro una gran riqueza en los autores mexicanos. Es necesario estudiarlos, y yo me he dedicado al estudio de algunos, de todos ellos he recibido múltiples enseñanzas. A veces se nota que se relegan los pensadores mexicanos y se va demasiado a los extranjeros, pero poco a poco se va cobrando conciencia de que tenemos que estudiar a nuestros pensadores para ubicarnos a nosotros mismos dentro de esta tradición que es la nuestra; y, además, porque varios de ellos tienen mucho qué aportarnos.

¿En su síntesis filosófica Mauricio Beuchot acepta que hay elementos de otros autores y que pueden utilizarse positivamente en su reflexión?

Yo lo acepto de muy buena gana. Hay, por supuesto, elementos de Platón, Aristóteles y de varios medievales. De entre los más cercanos, estarían Peirce y Wittgenstein, de los que he tomado muchas cosas. Por ejemplo, del primero, la analogicidad como iconicidad; y, del segundo, la analogicidad como paradigma con respecto de los cuales se tiene una relación de parecidos de familia, y también la idea de que nos acercamos a ellos más por el mostrar que por el decir. De hecho, la analogía misma es un intento de decir el mostrar y mostrar el decir; o, por lo menos, de no separarlos tanto, de hacer que se unan en algún punto.

Además de Peirce, Wittgenstein, Gadamer y Ricoeur ¿hay otros autores que le han ayudado a enriquecer su hermenéutica analógica y qué aspectos ha tomado de ellos?

Por ejemplo, Eugenio Trías, de quien he aprendido mucho sobre la idea de límite (de hecho él llama a su pensamiento una filosofía del límite), de Andrés Ortiz-Osés, la importancia del símbolo en el ámbito de la hermenéutica, y de Adela Cortina y Jesús Conill la importancia de una hermenéutica crítica de las instituciones y de la cultura. Y de Carlos Díaz la importancia de los sentimientos en el pensar.

De esta conversación usted ha mencionado tres pensadores españoles de buena reputación filosófica; en varias ocasiones ha dialogado con ellos, en congresos y en cursos. Me refiero a Adela Cortina, Jesús Conill y Carlos Díaz. ¿Qué elementos de su personalidad filosófica o de su pensamiento puede compartirnos para esta entrevista?

De Adela Cortina me ha gustado mucho su seriedad en la investigación, la cual se refleja en sus trabajos sobre ética, que son muchos y se han vuelto clásicos indispensables para esa disciplina. A Jesús Conill lo siento más cercano, porque es más hermeneuta, y, además, me agrada que toma muy en cuenta a los filósofos españoles. Por su parte, Carlos Díaz va hasta el fondo de los problemas, nunca se queda a medias, lo cual lo hace un filósofo profundo.

maxresdefault-1

En Puebla ha figurado un pensador muy importante, y ha trabajado mucho sobre filosofía, teología y hermenéutica, recientemente le hicimos un homenaje bien merecido, el 21 d julio de 2014, me refiero al doctor Justino Cortés Castellanos, allí él mismo comentó que algunos puntos de su trabajo concuerdan con usted debido a la labor de la analogía dentro del pensamiento filosófico. Pero usted ¿qué apreciación podría dar al respecto?

El padre Justino Cortés Castellanos utiliza la analogía en sus investigaciones sobre la evangelización en México. Al tratarse de una cultura tan diferente, como era la indígena, había que echar mano de la analogía, para comprender al menos un poco esa diferencia. Por eso el padre Justino emplea una hermenéutica analógica propiamente tal en sus trabajos.

En casi veinte años que lo he tratado de cerca, lo he visto disertar con grandes pensadores de la filosofía, por ejemplo: Karl Otto Apel, Emerich Coreth, Giani Vattimo, José María Mardones, Carlos Díaz, Walter Redmond, Eugenio Trias, Jean Grondin, Daniel Herrera Restrepo, Luis Villoro, Enrique Dussel, Ramón Xirau, Mario Magallón, Ambrosio Velasco, Guillermo Hurtado, Guillermo Hernández y Justino Cortés. Le pregunto ¿recuerda con qué otros pensadores ha dialogado fuera de nuestro país y, sobre todo, qué enseñanza le ha dejado en ese hermoso itinerario?

Además de los que usted ha mencionado, he dialogado con Peter Frederick Strawson, Donald Davidson, Paul Ricoeur y Larry Laudan. Tres de ellos eran filósofos analíticos. De ellos aprendí el rigor en cuanto a la noción de verdad (Strawson), el significado (Davidson) y la ciencia (Laudan). De Ricoeur, gran hermeneuta, aprendí la importancia de la metáfora y del símbolo.

En la crítica filosófica se advierte que Mauricio Beuchot es un filósofo interesante y actual, heterodoxo y sugerente. En los comentarios sobre él se le dice filósofo y se le añaden varios atributos, a saber: tomista, analítico, semiólogo, historiador de la filosofía novohispana y recientemente se le ha llamado, hermeneuta. ¿Por lo anterior ve alguna conexión de estas reflexiones con lo que usted ha llamado hermenéutica analógica?

Yo pienso que estas vertientes de mi trabajo han confluido en la hermenéutica analógica, que se me ha dado como un regalo, que he inventado simplemente encontrando lo que ya está dado. En efecto, la noción de analogía proviene del legado conceptual aristotélico-tomista, pero es algo muy complicado y rico; tanto, que ha sido la filosofía analítica, con sus instrumentos semióticos, la que nos ha llamado la atención hacia ella y la valora mucho como un elemento importante para la lógica, la semántica y, sobre todo, la pragmática, la cual se encuentra en la misma línea de la hermenéutica. También se la ha encontrado en la historia de la filosofía novohispana, pues muchos de los pensadores de esa época eran tomistas, como Bartolomé de las Casas, Alonso de la Veracruz, Tomás de Mercado, y otros, como Bernardino de Sahagún y Vasco de Quiroga, usaron mucho la analogía para poder entender a las culturas indígenas, tan distintas. Eso les permitió escribir obras que ahora son consideradas como piezas de la historia de la antropología. La analogía ayuda a acercarse a las culturas diferentes sin perder la conciencia de la pertenencia a un contexto universal; la analogía ayuda a entender lo diferente sin renunciar a lo semejante. Por eso la analogía resulta muy útil cuando es usada en la hermenéutica, en la forma de hermenéutica analógica.

Varios autores como Enrique Aguayo, Jesús Hiraís Acosta, Lourdes Cabrera, Arturo Mota, Guillermo Hernández, Napoleón Conde, y otros, cuando se refieren a la obra de Mauricio Beuchot, insisten en el método, cosa no muy fácil de esclarecer, sobre todo, cuando se trata de un autor polifacético. ¿Qué nos dice Mauricio Beuchot al respecto? ¿Utiliza un método o distintos métodos?

Utilizo varios métodos, pues estoy convencido de que el objeto es el que comanda el método y no, como se hizo en los positivismos, el método el que se impone al objeto. Por ello, de acuerdo con el tema o el problema de que se trate, utilizo el método que le es conveniente. Y, como la mayoría de las veces se trata de problemas textuales, combino el análisis semiótico sobre el texto con la interpretación o hermenéutica, que se añade después, como una síntesis.

Muchos de los pensadores actuales saben que Mauricio Beuchot es un filósofo que ya ha logrado realizar su síntesis filosófica y ha contribuido en gran parte al desarrollo del pensamiento. Así lo han expresado Luis Villoro, Guillermo Hurtado, Ramón Xirau, Mario Magallón, Gabriel Zaid, Guillermo Hernández, José María Mardones, Carlos Díaz, Daniel Herrera Restrepo, Gianni Vatimo, Adela Cortina, Jean Grondin, por citar algunos. También otros pensadores indiferentes a Mauricio Beuchot lo saben al menos en su silencio, ¿pero qué piensa Mauricio Beuchot al respecto?

Me parece que lo principal es avanzar en el trabajo. Las aportaciones o contribuciones vendrán “por añadidura”, como dice el Evangelio. También vienen “persecuciones” filosóficas, a las que no vale la pena prestar atención. Hay que saber relativizar lo que se hable bien o lo que se hable mal de un pensamiento. Inclusive conviene atender más a los que critican que a los que alaban. Eso dará mejores enseñanzas para seguir adelante. Por ahora estoy, con Jean Grondin y Maurizio Ferraris, tratando de rescatar el realismo para la hermenéutica, y la ontología y la metafísica.

3b10f3_9722d8adc6ae4140bf66279e5fa10b94mv2

El filósofo italiano Maurizio Ferraris es un autor que ha venido dando un giro positivo a la hermenéutica contemporánea, debido a sus trabajos sobre el realismo ontológico. Desde hace algunos años usted ha venido dialogando con él. ¿Qué notas puede darnos para conocer las ideas eje de su pensamiento, y sobre todo, qué aspectos se pueden conciliar con la hermenéutica analógica?

Maurizio Ferraris ha recuperado el realismo. Yo me siento cercano a su empresa. De hecho me ha pedido una alianza entre la hermenéutica analógica y el realismo positivo, como él lo llama. Me parece que rescata bien la ontología y la epistemología, distinguiéndolas entre sí. Además, coincido con él en que hay un encuentro entre hombre y mundo en el conocimiento, pues el sujeto no podría ver objetos que no está capacitado para ver, como ciertos colores, etc.

Hay un pensador en Puebla, bien conocido por usted, que se ha dedicado a la filosofía mexicana desde su doctorado en la Universidad Gregoriana de Roma hasta su docencia y su investigación en la Universidad Pontificia de México y en el Seminario Palafoxiano de Puebla; me refiero al doctor Guillermo Hernández Flores. Justamente, en los últimos quince años ha venido investigando varios temas del pensamiento beuchotiano ¿qué aspectos puede comentar de su personalidad filosófica?

El padre Guillermo Hernández es un gran investigador. Conozco su obra acerca de la filosofía mexicana, señaladamente sobre Leopoldo Zea, y estuve en contacto muy estrecho con él por el libro que dedicó a mi pensamiento. Es uno de nuestros mejores estudiosos del filosofar de nuestra patria. A mí me ha honrado con un excelente estudio acerca de mi obra.

Precisamente el doctor Guillermo Hernández Flores escribió un libro donde expone el pensamiento filosófico sobre usted, publicado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y titulado Propedéutica a la filosofía de Mauricio Beuchot. En este libro hay buenas apreciaciones sobre su pensamiento, sin embargo, el mismo autor, me ha comentado que el texto abarca hasta lo que usted publicó en el año 2003. Mi pregunta es sobre la bibliografía de los últimos once años, ¿qué libros ha escrito del 2003 al 2014?

Desde el 2003 al 2014 he publicado los siguientes libros:

1.- Hermenéutica analógica y del umbral, Salamanca (España): Ed. San Esteban, 2003.

2.- El ser y la poesía. El entrecruce del discurso metafísico y el discurso poético, México: UIA, 2003.

3.- Hermenéutica analógica. Aplicaciones en América Latina, Bogotá: Ed. El Búho, 2003.

4.- Hermenéutica, analogía y símbolo, México: Herder, 2004.

5.- El tomismo en el México del siglo XX, México: UNAM-UIA, 2004, 132.

6.- La semiótica. Teorías del signo y el lenguaje en la historia, México: FCE, Breviarios 513, 2004; 1a. reimpr. 2004; 2a. reimpr. 2008; 3a. reimpr. 2009; 4a. reimpr. 2011; 5a. reimpr. 2012; 1ª. ed. electrónica 2013.

7.- Historia de la filosofía en la postmodernidad, México: Ed. Torres Asociados, 2004; 2ª.ed. 2009.

8.- Antropología filosófica. Hacia un personalismo analógico-icónico, Madrid: Fundación Emmanuel Mounier, 2004.

9.- Introducción a la lógica, México: UNAM, 2004; 1a. reimpr., 2008.

10.- Ética, México: Ed. Torres Asociados, 2004.

11.- En el camino de la hermenéutica analógica, Salamanca (España): Ed. San Esteban, 2005.

12.- Historia de la filosofía del lenguaje, México: FCE, 2005; 1a. reimpr. 2011. 1ª. ed. electrónica 2013. 2a. reimpr. 2013.

13.- Interculturalidad y derechos humanos, México: UNAM – Siglo XXI, 2005. (1a. reimpr., 2009).

14.- Puentes hermenéuticos hacia las humanidades y la cultura, México: UIA-Eón, 2006.

15.- Filosofía política, México: Ed. Torres Asociados, 2006.

16.- Filosofía del derecho y hermenéutica analógica, Bogotá: Universidad Santo Tomás, 2006.

17.- Ciencia y filosofía en México en el siglo XX, México: CIICH-UNAM, 2006.

18.- Lógica y metafísica en la Nueva España, México: Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, 2006.

19.- Lineamientos de hermenéutica analógica, Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2006.

20.- Compendio de hermenéutica analógica, México: Ed. Torres Asociados, 2007.

21.- Hermenéutica analógica, símbolo, mito y filosofía, México: UNAM, 2007.

22.- Phrónesis, analogía y hermenéutica, México: UNAM, 2007.

23.- Hermenéutica analógica y filosofía del derecho, San Luis Potosí, S.L.P.: UASLP, 2007. 2a. ed., San Luis Potosí, S.L.P.: UASLP – Aguascalients, Ags.: Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat, A.C. – San Cristóbal de las Casas, Chis.: Educación para las Ciencias en Chiapas, A.C., 2010.

24.- Conocimiento, realidad y acción en Santo Tomás de Aquino, Salamanca (España): Ed. San Esteban, 2008.

25.- Filosofía mexicana del siglo XX, México: Ed. Torres Asociados, 2008.

26.- Hermenéutica analógica y derecho, Buenos Aires: Rubinzal-Culzoni Eds., 2008.

27.- y F. Arenas-Dolz, Hermenéutica de la encrucijada. Analogía, retórica y filosofía, Barcelona: Ánthropos, 2008.

28.- Hermenéutica analógico-icónica y teología, Bogotá: Facultad de Teología, Pontificia Universidad Javeriana, Col. Teología hoy, n. 67, 2008.

29.- Hermenéutica analógica y educación multicultural, México: CONACYT, UPN, Plaza y Valdés, 2009.

30.- Microcosmos. El hombre como compendio del ser, Saltillo, Coah.: Universidad Autónoma de Coahuila. Siglo XXI. Escritores Coahuilenses. Segunda Serie, 2009.

31.- Interpretación y sentido. Camino hacia una hermenéutica analógica, Saltillo, Coah.: Gobierno del Estado de Coahuila – Secretaría de Educación y Cultura – Coordinación General de Bibliotecas, Publicaciones y Librerías – Cátedra de Cultura Latinoamericana Alejo Carpentier, 2009.

32.- Filosofía de la religión, México: Universidad Iberoamericana, 2009.

33.- Hermenéutica analógica, símbolo y ontología, Toluca: Universidad Autónoma del Estado de México, 2010.

34.- La hermenéutica analógica en la historia, Tucumán, Argentina: Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, Colección Filosofía, 2010.

35.- Hermenéutica analógica, educación y filosofía, Bogotá: Universidad Santo Tomás, 2010.

36.- Hermenéutica analógica y búsqueda de la comprensión, Chihuahua: Universidad Autónoma de Chihuahua, 2010.

37.- Hermenéutica, analogía y derechos humanos, San Luis Potosí, S.L.P.: UASLP – Aguascalients, Ags.: Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat, A.C. – San Cristóbal de las Casas, Chis.: Educación para las Ciencias en Chiapas, A.C., 2010.

38.- Metáforas de nuestra vida. Antropología e interpretación, Huelva (España): Hergué – Ceasga, 2011.

39.- Epistemología y hermenéutica analógica, San Luis Potosí: Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011.

40.- Filosofía y lenguaje en la Nueva España, México: UNAM, 2011.

41.- Manual de filosofía, México: Ediciones Paulinas, 2011.

42.- La filosofía en México. Problemas teóricos e históricos, México: UNAM, 2011.

43.- Hermenéutica analógica y filosofía de la historia. Del fragmento como símbolo del todo, México: UNAM, FFL, 2011.

44.- La racionalidad analógica en la filosofía mexicana, México: Ed. Torres Asociados, 2012.

45.- Belleza y analogía. Una introducción a la estética, México: Eds. Paulinas, 2012.

46.- Ordo analogiae. Interpretación y construcción del mundo, México: UNAM, 2012.

47.- Pedagogía y analogía. Temas de filosofía de la educación desde la hermenéutica analógica, México: De la Vega Editores, 2012.

48.- La hermenéutica y su destino analógico, Neuquén (Argentina): Ed. Círculo Hermenéutico, 2012.

49.- Filosofía y política en Bartolomé de las Casas, Salamanca: Editorial San Esteban, 2013.

50.- Ontología y poesía. En el entrecruce de la hermenéutica y la analogía, México: UIA, 2013.

51.- Historia de la filosofía medieval, México: FCE, 2013. 1a. ed. electrónica 2013.

52.- Derechos humanos y filosofía. Desde una hermenéutica analógica, México: Universidad Anáhuac Sur – Porrúa, 2013.

53.- Hermenéutica analógica y ontología, Cuernavaca (Morelos, México): Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, 2013.

54.- El arte y su símbolo, Querétaro, Qro.: Ed. Calygramma, 2013.

55.- Hermenéutica analógica, filosofía de la religión y teología fundamental, Bogotá: Universidad Santo Tomás de Aquino, 2013.

56.- Cuestiones de filosofía en México y filosofía mexicana, México: Seminario de Cultura Mexicana, 2013.

57.- Hermenéutica analógica, lenguaje y sociedad, San Luis Potosí: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2013.

58.- Hermenéutica y analogía en la filosofía medieval, México: UNAM, 2013.

59.- Hermenéutica analógica, historicidad y filosofía, Culiacán: Universidad Autónoma de Sinaloa, 2013.

60.- Hermenéutica analógica y ámbitos de la realidad, Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2013.

61.- Hermenéutica, analogía y signaturas, México: UNAM, 2014.

62.- Charles Sanders Peirce: semiótica, iconicidad y analogía, México: Herder, 2014.

63.- Hermenéutica, analogía y ciencias humanas, México: UACM, 2014.

maxresdefault-2

En su libro Perfiles esenciales de la hermenéutica, publicado por Fondo de Cultura Económica y en su Compendio de hermenéutica analógica, publicado por la Editorial Torres Asociados, habla de algunas aplicaciones de la hermenéutica analógica a otras disciplinas. Además de la aplicación a la historia, al derecho, a la filología y a la exégesis bíblica, ¿a qué otras áreas se han hechos aplicaciones?

La hermenéutica analógica se ha aplicado también a la psicología, señaladamente al psicoanálisis, y a la pedagogía. En psicología, por ejemplo, ha sido aplicado a la terapia familiar, ya que en las familias se da mucho el uso de símbolos (mitos, ritos, etc.), y si no funcionan bien, hay que interpretar sus fallas y buscar soluciones. En psicoanálisis, ha encontrado aplicación en la lectura de la misma teoría freudiana, y también en la clínica, ya que la mayoría de los conceptos psicoanalíticos son analógicos y, además, la relación del analista con el analizado no puede ser de una imposición unívoca, sino que debe llegar a la confluencia analógica de uno y otro. En pedagogía, lleva a una educación no impositiva, pero tampoco anárquica. Asimismo, está aplicándose a los estudios de género, sobre los que ya se publicó un volumen colectivo.

Es un hecho que la hermenéutica analógica ha tenido múltiples aplicaciones en campos y disciplinas diferentes. Y para la traducción, es un regalo que de suyo lo necesitaba, y aunque ya se ha referido en parte a este tema, le pregunto ¿qué piezas o aspectos de la hermenéutica analógica se utilizan más en el trabajo de traducción?

Originalmente me sirvió la hermenéutica analógica para que fuera aplicada en el arduo problema de la traducción. En el Centro de Estudios Clásicos me encontré con los dos extremos: unos que traducían al pie de la letra, y eso era muy malo; otros, en cambio, que traducían demasiado libre. Pero a mí me parece que tiene que haber cierta adaptación, sin perder el apego al texto original. No una traducción unívoca, es decir, literal; tampoco una equívoca, es decir, demasiado libre, sino una analógica, es decir, que guarde el equilibrio entre el idioma de origen y el de destino.

Hay varias características que ha producido la hermenéutica analógica como ciencia, como arte y como método. También en su libro de Bioética el doctor Guillermo Hernández Flores ha reunido algunas de ellas. Yo las he tomado de buena manera para construir el método de la enseñanza de las lenguas clásicas; unas veces le he llamado método deductivo analógico, otras veces, método ecléctico analógico, y también método analítico sintético, icónico analógico. De las características señaladas me refiero a la cientificidad, la interdisciplinariedad, la normatividad y la aplicabilidad, ¿cómo las explica o cómo las utiliza en el camino de la hermenéutica analógica?

La traducción necesita interdisciplinariedad, por ejemplo entre la lingüística o la semiótica y la hermenéutica. Hay que dominar la sintaxis de un idioma que se traduce, luego hay que manejar bien la correspondencia semántica entre las palabras y sus significados; pero, sobre todo, hay que ser atentos a la pragmática, que versa sobre las intenciones de los hablantes, y esto coincide con la hermenéutica.

En las ciencias, en las artes, en las humanidades, en las ciencias humanas y en los textos en general, se ha venido exponiendo acerca de la traducción, interpretación, síntomas, signos, símbolos, comentario, explicación, exposición, análisis y síntesis. Para responder esos asuntos, se ha venido argumentando con algunas de las siguientes disciplinas: filología, hermenéutica, pragmática y exegética. También usted a lo largo de sus escritos ha incluido esas disciplinas, ¿pero cómo las ha abordado y cómo podría exponer la diferencia entre cada una de ellas?

La traducción es una interpretación, por eso es una actividad hermenéutica. Pero, además, versa sobre textos, compuestos de signos, los más difíciles de los cuales son los símbolos. Asimismo, después del análisis de los textos, hecho por la semiótica, viene la síntesis que agrega la hermenéutica, la cual coincide con la dimensión pragmática (después de la sintaxis y la semántica). Son cosas diferentes, pero coinciden en algunos puntos, como la pragmática y la hermenéutica. Y después de la traducción, hay que hacer el comentario, en el cual se explica lo que se ha comprendido del texto. Eso ayudará a otros a lograr una comprensión más cabal.

En una parte de su obra, usted ha realizado trabajos de traducción, ¿puede hablarnos sobre su experiencia como traductor, de la metodología que ha utilizado y del periodo de latín que más ha traducido?

Ciertamente he traducido mucho del latín, sobre todo del latín medieval y post-medieval. Es el idioma en que fueron escritos los textos de filosofía de los filósofos escolásticos. He traducido a San Alberto Magno y a Santo Tomás. También a varios filósofos escolásticos españoles y novohispanos, como Juan de Santo Tomás o Poinsot, Alonso de la Veracruz, Tomás de Mercado y otros. Mi experiencia en ello es que, a pesar de que el castellano proviene del latín, hay diferencias muy grandes, lo cual hace difícil la traducción. Además, si añadimos los tecnicismos que se usaban en la filosofía escolástica, la dificultad aumenta. Aquí el método es brindado por la pragmática y la hermenéutica; es decir, no se puede traducir de una manera literal, siempre hay que adaptar, aunque sea un poco. Y lo mismo he experimentado en mis traducciones de otras lenguas, como del inglés y el francés.

En algunas ocasiones le he escuchado que una de las características fundamentales de la traducción y de la interpretación de textos es la semántica. Mi pregunta se refiere a las llamadas relaciones semánticas a saber: monosemia, polisemia, sinonimia, antonimia, metáfora, homonimia y metonimia. ¿Qué elementos de los mencionados ha utilizado en sus trabajos y cómo podría ajustarlos al trabajo vinculado de la hermenéutica analógica?

En el ámbito de la semántica, sobre todo he usado la metáfora y la metonimia. La primera es principalmente de la poesía, y la segunda lo es del pensamiento científico. Pero pueden entrecruzarse, y de hecho se hace poesía con la metonimia y ciencia con la metáfora. Hay un libro excelente, de Max Black, intitulado Modelos y metáforas, donde argumenta que los mejores modelos científicos han sido metáforas afortunadas.

El tema de los derechos humanos es fundamental en su pensamiento filosófico. De suyo es un tema interesante y actual, no sólo en los interesados en la vida política y en la docencia, sino también y con más rigor en algunos teóricos del derecho y de otras disciplinas. Mi pregunta es la siguiente: ¿en qué consiste su reflexión sobre los derechos humanos y, sobre todo, en lo que usted ha llamado frecuentemente fundamentación de los derechos humanos?

Mi trabajo sobre los derechos humanos ha sido precisamente en la línea de la fundamentación filosófica de los mismos. He tratado de replantear el iusnaturalismo como tal fundamentación, pero un iusnaturalismo renovado. Se ha visto incluso que el iuspositivismo más actual, que se ha renovado también, llega a aceptar varias cosas importantes del iusnaturalismo, el cual, como he dicho, también ha sido renovado muchísimo. Ahora que los propios iuspositivistas actuales aceptan los principios, inclusive los principios morales, como base de los derechos, la fundamentación de los derechos humanos desde una perspectiva iusnaturalista se ha hecho más sencilla y factible.

Después de que autores como Dworkin se han declarado iusnaturalistas, se ha perdido la animadversión que se tenía contra esta postura. De alguna manera los derechos humanos nacieron como basados en la naturaleza humana, aunque haya sido, por supuesto, muy importante su positivación.

El humanismo ha sido un tema antiquísimo que se había venido entendiendo bien durante la historia occidental, utilizando un término estudiado por usted: era un símbolo, porque ha reunido y ha identificado lo más granado del pensamiento, desde la paidéia, la humanitas, la schola, el humanismo renacentista y el novohispano, pero después de esos periodos ha bajado mucho de calidad y se ve en la educación y en la cultura moderna. ¿Cómo debe entenderse hoy el humanismo y qué aporte le puede dar desde su perspectiva filosófica?

El humanismo vuelve cada vez más fuerte. A pesar de las críticas de Heidegger en su Carta sobre el humanismo, discípulos suyos, como Ernesto Grassi, se han opuesto al maestro. Se ve la necesidad de un nuevo humanismo. Desde mi perspectiva filosófica, tiene que ser un humanismo analógico, que no vaya contra la ciencia-técnica, pero que rescate los valores más altos del ser humano, que es lo que ahora nos hace tanta falta.

Quienes lo conocemos, sabemos que se ha dedicado a la docencia y a la investigación, ¿pero también muchos ignoramos cómo le hace para integrar ambas actividades, aparte de su ministerio?

Integro ambas actividades, ya que me gusta mucho enseñar, y en la enseñanza es donde uno se da cuenta de si la investigación que se hace tiene sentido, dice algo a los alumnos y está bien encaminada. Presentando en clase lo que uno va investigando hace que nos demos cuenta de las dificultades o problemas que tiene y que nos hemos advertido. Ya sea que nos percatemos nosotros mismos de ellos o que nos hagan conscientes los propios alumnos, es una gran riqueza lo que uno encuentra en el diálogo con los asistentes al salón de clase. Claro está que ayuda el poner a debate los productos de la investigación con los colegas en los congresos, simposios o mesas redondas, pero también en clase, con los alumnos, se gana mucho en clarificaciones. Ya sea con los de posgrado, que son más profundos y críticos, ya sea con los de licenciatura, que nos harán ver si tiene sentido, es coherente y se sostiene con cierta verosimilitud. En ambos casos es muy de agradecer lo que la docencia gana para nuestra investigación.

Efectivamente, fui el fundador y primer coordinador del Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Ahora está ya en su propio camino, y rinde muy buenos frutos. Por supuesto que allí se cultiva la hermenéutica analógica, pero también otros tipos de hermenéutica. Estoy muy contento, viendo cómo crece.

La primera parte de su pensamiento venía versando sobre el tomismo, la filosofía del lenguaje y la filosofía analítica, igualmente venía haciendo buenas aplicaciones a la filosofía medieval, a la filosofía mexicana y a la filosofía novohispana, pero en 1993 comenzó a darle otro giro. Usted mismo en varias ocasiones ha dicho que en ese año lanzó la propuesta de la hermenéutica analógica. Mi pregunta es la siguiente: ¿qué acontecimiento lo impulsó a la realización de este proyecto llamado hermenéutica analógica?

El acontecimiento que me impulsó a lanzar la hermenéutica analógica fue el problema de la traducción. Me acababa de pasar del Instituto de Investigaciones Filosóficas al de Filológicas en 1991, y me pidieron que diera la teoría filosófica de la traducción. Creí que era la hermenéutica. Pero algunos traducían demasiado literalmente, eran los univocistas; en cambio, otros traducían demasiado libremente, los vi como equivocistas; hacía falta una postura intermedia, que da la analogía. Por eso la hermenéutica analógica.

Tengo una pregunta que me ha venido interesando desde hace algunos años. Trata de la enseñanza, la formación de docentes, la educación, la didáctica, la metodología, la formación de valores, etc. Y, por otro lado, cuando he escuchado disertar a varios maestros sobre su vocación profesional, han insistido en el mismo tema. Usted mismo en algunos textos se ha referido fundamentalmente a la mímesis o imitación no servil, sino libre y creativa ¿qué comentario tiene al respecto?

La mímesis o imitación fue un principio en la educación clásica. Uno comenzaba imitando a un gran escritor, y después se lanzaba a crear. Yo veo que todos hacemos eso. Primero imitamos a alguien, de manera no servil, sino libre, y cada vez se hace más autónoma, hasta llegar a la creatividad del individuo. Pero esta última se da mejor mientras más se tuvo un aprendizaje modesto y atento.

Actualmente usted ha publicado más de mil escritos entre libros, artículos, reseñas, traducciones, etc. Mi pregunta es la siguiente: ¿usted mismo se considera lector de su obra y su lectura le ha ayudado a mejorar y completar alguna tesis no terminada en su pensamiento?

Continuamente tengo la obsesión de releer y revisar mis textos, con la consiguiente insatisfacción por los resultados obtenidos. Por eso he preparado sucesivas ediciones de varios de mis libros, y en ellas he tratado de mejorar, aunque sea un poco, los contenidos. Pero lo más importante es que he tratado de atender a las limitaciones e insuficiencias de mi proceso para que me aleccionen acerca del modo en que debo avanzar. Todo eso conlleva rectificaciones y replanteamientos, correcciones y cambios, pero es la única manera de avanzar, si hemos de hacer caso a Karl Popper, quien habla de un camino de conjeturas y refutaciones, que implican falibilidad y espíritu de autocorrección.

El progreso de la ciencia y el auge de la posmodernidad son dos extremos de la educación actual. ¿No corre el riesgo la filosofía de ser despojada de su contenido? Pero también vemos que la filosofía combate y dialoga con una y otra al querer sistematizar y equilibrar el pensamiento. Si es así, ¿por qué es necesario que la filosofía continúe en el hombre después de mucho tiempo?

La filosofía continuará en el hombre por siempre. Ella contiene las preguntas fundamentales para cada ser humano. No hace falta ser profesional de la filosofía, pero a los que hemos optado por esa carrera, nos toca ayudar a los demás a examinar las formulaciones de esas preguntas y a evaluar las soluciones que se han ofrecido para ellas.

En varias reuniones con algunos lectores de su obra me han cuestionado sobre la vasta publicación que ha realizado. Mi pregunta se refiere a tres aspectos sobre usted: ¿ha pensado en algún estudio valorativo sobre su obra, sobre su itinerario y sobre su proyecto más próximo?

Por ahora no tengo ese proyecto, pero cada vez más me piden que realice un recuento de mi trabajo. Quizá haga, como lo han hecho otros, por ejemplo Ricoeur, una especie de autobiografía intelectual, pero después. En ella resumiré mi itinerario, y puede ser que eso me aclare a mí mismo por dónde he ido y por dónde debo ir. En cuanto al proyecto próximo creo que irá en la línea del realismo y la metafísica, dentro de ese “giro ontológico” que hemos dicho que se avecina, o que ya ha comenzado.

Hay una penúltima pregunta que deseo hacerle, y que se origina de su pensamiento filosófico, y también puede servir para fortalecer las relaciones personales, diplomáticas, sociales, políticas y culturales, sobre todo, para fortalecer la conversación y la comunicación entre los seres humanos. ¿Qué puede decir de la amistad, la sabiduría y la prudencia o frónesis en un tiempo donde la tardomodernidad tiene demasiada presencia mundial?

Lo que se ve es que algunos rasgos de la posmodernidad se están alejando, y llegan otros nuevos. Por ejemplo, el relativismo tan extremo que había hasta hace poco está dejando lugar a un realismo cada vez más fuerte. Igualmente, se nota un giro ontológico, después del giro lingüístico, que ya había ocupado mucho tiempo y que ya se ve agotado. Sobre todo en el sentido de que dejó de lado a la ontología, la cual se está vigorizando cada vez más.

Eso permitirá que la amistad sea más fuerte, que las relaciones humanas sean más estrechas y vinculantes, lo cual me parece que es uno de los componentes de la felicidad humana y del sentido de la vida.

Para concluir esta entrevista, en primer lugar le agradezco sobre manera el tiempo que ha dedicado a la realización de este trabajo y, en segundo lugar, le comento sobre la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, cuya fundación fue el sábado 18 de marzo de 2006 en la ciudad de Puebla. Recuerdo que usted dio la conferencia magistral inaugural sobre Fray Alonso de la Veracruz y además, nos dio buenos augurios por la nueva escuela que había aparecido. A lo largo de casi nueve años nos ha seguido apoyando, pues ha venido dieciséis ocasiones y nos ha apoyado en conferencias, cursos y en los cinco coloquios nacionales que hemos realizado sobre humanismo, humanidades y hermenéutica. ¿Qué mensaje pueda darnos después de esta larga jornada?

Estoy seguro de que la academia seguirá adelante, y cada vez mejor, pues está respondiendo a una necesidad profunda de nuestro país, que es el cultivo de las lenguas clásicas. Cada vez se estudian en él más idiomas. Y ya se trabaja en filosofía, por ejemplo en hermenéutica. Yo los felicito.

Jueves, 18 Abril 2019 00:00

Días de guardar

Día con día

  1. ¿Los asesinos creen en Dios?

Recogeré en estos días de guardar, lunes martes y miércoles, cosas escritas aquí mismo para la semana mayor de hace siete años. Sus enigmas siguen intactos.



Según el censo de 2010, 97 de cada 100 mexicanos creen en alguna forma de Dios y practican algún credo religioso (87 por ciento católicos). Solo 3 por ciento nos declaramos ateos. ¿En qué creemos los que no creemos en Dios? En formas sustitutas de la inmortalidad y de Dios. Digamos el amor, la fama, el dinero, la naturaleza, la permanencia en la memoria de otros. Todas estas son cosas triviales si se las compara con la idea de Dios, del más allá, de la vida ultraterrena.

Pocos ateos dan en su corazón el salto implícito en la frase de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido”.



Muchos menos actúan en consecuencia, como el hermano idiota de Iván, Smerdiakov, que mata al padre opresivo. Todos los hermanos quieren ver muerto a su padre, pero solo Smerdiakov se atreve a hacerlo, autorizado por el dicho de su hermano Iván: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

La frase de Iván Karamazov anuncia el salto moral hacia el nihilismo, esa tierra de nadie inherente a la idea de un mundo sin Dios.



El principio del nihilismo es duro y claro: si no creo en nada trascendente, todo es aquí y ahora. Como mi aquí y ahora no tiene rumbo ni rienda, soy mi propia medida, mi propia moral, sin otro referente que yo mismo: soy mi propio Dios.

Sin dioses que observen, ordenen, regulen, conforten y moderen la conducta humana, no hay reglas ni límites, solo la voluntad de cada quien.

El mundo sin dios de la política, vuelto solo voluntad de poder, es el de Hitler y Stalin, y el de todos los reinos utópicos, sustitutos de la Ciudad Dios: el reino milenario de los nazis, la utopía comunista del Gulag, los campos de muerte de Pol Pot.

Pero estamos en México. Me pregunto cuántos de los mexicanos que se dedican hoy a matar, decapitar, enterrar a otros en fosas anónimas o en puentes visibles han dado el salto de Iván Karamazov. Y cuántos no lo han dado y se siguen diciendo creyentes en Dios.

Nuestros creyentes homicidas son un misterio teológico y moral.

  1. Razón y fe

Dijo Tomás de Aquino, el teólogo mayor de la cristiandad católica: “Considero el principal deber de mi vida para con Dios esforzarme para que mi lengua y todos mis sentidos hablen de él”.

Pocas lenguas habrán hablado tanto y tan bien de Dios como Tomás de Aquino. Nadie habrá inventado pruebas más breves y elegantes de su existencia: sus famosas cinco vías.

La primera de ellas es la del “primer motor” o el “motor inmóvil”: si todo lo que se mueve es movido por algo, algo hubo inmóvil en el principio del movimiento.

“Ejemplo”, dice Tomás de Aquino: “Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto es necesario llegar a aquel primer motor que nadie mueve. En este, todos reconocen a Dios”.

Nominalismo, se dirá: la palabra movimiento llama a la palabra inmóvil, la palabra bastón a la mano que lo mueve. Esas palabras se reclaman como necesarias en la lógica binaria del lenguaje, pero no en la realidad.

Lo cierto es que cualquier cabeza honradamente racional tendría que rendirse a la fuerza del argumento del primer motor, resuelto por Tomás de Aquino en doscientas palabras. (En cierto modo, la ciencia moderna reconoce la idea de un primer motor inmóvil en el Big Bang que dispara y hace nacer al universo).

El centro de la catedral teológica de Tomás de Aquino fue hacer compatible la fe con la razón. Pero la fe genuina no es un asunto racional. No se recibe por la razón, ni se adquiere por la voluntad. Se adquiere, en buena doctrina cristiana, por la gracia.

Si la fe verdadera se recibe, no se adquiere, es imposible convertir a nadie. Largarse a predicar por los caminos es ocioso, pues nadie convierte a nadie.

La historia de las Iglesias nos dice lo contrario: credos en expansión y evangelizaciones masivas.

El ardor de la fe verdadera no es carga fácil de llevar, como muestran las vidas de los santos.

La fe de las multitudes es una fe discreta, epidérmica. Es la fe tolerable para el mundo: la fe difusa, distraída, amateur, cuando no supersticiosa o idolátrica, de la que es capaz el hombre común.

  1. Religión y civilización

En el prólogo a El último Cuaderno, de José Saramago, Umberto Eco dice no estar seguro de que, como dice Saramago, “si todos fuéramos ateos, viviríamos en una sociedad más pacífica”.

Comparto la duda. Es verdad que en la historia del hombre hay pocos espectáculos más homicidas que las guerras de religión. Es verdad que los hombres se valen de los dioses para dar rienda suelta a su intolerancia, quizá a su necesidad de odio.

Hay también el otro lado del problema. Creer en Dios inflama, pero también apacigua. La religión es el opio del pueblo en el doble sentido de que nubla el entendimiento pero conforta la vida.

La creencia de Dios ofrece el consuelo de algo inconmensurablemente mayor que nosotros, más sabio, más bello, más justo, que sin embargo nos ama, nos protege, nos explica, y nos espera en su reino.

Un verdadero creyente no puede entender al verdadero no creyente. Lo mira con extrañeza y compasión, acaso con escándalo. Pero la intolerancia del creyente es menor ante el descreído que ante la competencia del que cree en otra cosa, aquel que porta en sí la propagación de dioses extraños que niegan el propio.

El creyente puede convivir con el descreído, si el descreído no se empeña en imponerle su falta de fe, su ateísmo, como una religión sustituta.

Los dioses combaten pero también ordenan. Son surtidores de guerras y de reglas. Reglas de culto, reglas de convivencia, reglas de conducta, reglas sobre lo bueno y lo malo, sobre lo que nos enaltece y lo que nos degrada.

Las reglas pueden ser absurdas y hasta dañinas para la salud, la dicha o la libertad, pero son ordenadoras: legislan, reprimen, contienen.

Porque han ordenado y reprimido, porque se han vuelto autoridad de las costumbres, los dioses y sus clérigos pueden después llamar a la guerra, abusar hasta el crimen de la fe.

¿Son gobernables los pueblos sin religión? No lo sabemos porque no hay pueblo sin religión, esa necesidad abrumadoramente mayoritaria en el género humano de una cura espiritual para el sentimiento de orfandad y pequeñez con que somos echados al mundo.


Testimonio de José Jiménez Santiago, danzante de la localidad de Bibiano Hernández, Olintla, Pueblla.

"La danza no es un juego, la danza es un compromiso, la danza es sagrada. Cuando uno danza se convierte uno en flor, yo florezco cuando danzo, me convierto en la flor de dios, por eso la danza merece respeto, porque si no muestras respeto a tu traje, a tu danza, te puede pasar algo, expones tu vida, así es en todas las danzas… por ejemplo los que bailan de los voladores, es una danza muy difícil.

"Mi padre me cuenta que una vez que fue a trabajar en otro pueblo, un danzante de los voladores se cayó. Era un día domingo, al igual que mucha gente que iba de visita él fue a presenciar la danza. Aquel danzante se cayó desde lo alto del palo volador, pero ese señor cobraba dinero, no danzaba por devoción. Ese día juntó mucho dinero y los demás casi no juntaron nada, pero de qué sirve que haya juntado mucho dinero, eso es lo que contaba mi padre, que la danza no es un juego, es un compromiso.

"Tomen en cuenta mis palabras, decía mi padre. Un danzante debe cuidarse mucho. Si de adultos quieren participar ni se les ocurra ir a dormir en su casa, tienen que dormir donde duermen todos, tienen que quedarse en la casa del caporal, no vayan a su casa si ustedes son danzantes, en cualquier danza que participen, tienen que aguantar hasta que termine la fiesta, porque esta danza no es un juego, esta danza es la flor de dios, tu eres una flor mientras bailas, con la danza vas a pagar todos los errores que hayas cometido, todas las faltas que tengas, no se les olvide esto que les digo. Háganle así como yo, cuando yo siembro la milpa siempre se da una buena cosecha porque estoy bien con dios, yo soy la flor de dios, yo danzo para él, por eso la milpa se da bien, nunca piensen que la danza es una pérdida de tiempo, eso no es una pérdida de tiempo. Si algún día se acerca a ti alguna enfermedad no te va a tocar porque eres la flor de dios, si siembras tendrás muy buena cosecha, porque eres obediente, porque danzas en tu pueblo, si quieren participar en la danza participen pero obedezcan al caporal de la danza, si les piden que se queden a dormir en un solo lugar ahí tienen que quedarse, para que cuando los llamen, cuando les digan que tienen que vestirse todos estén ahí, nadie tiene que faltar”.



Mundo Nuestro. La vida da vueltas. Tal cual una rueda de la fortuna. Ahora, en el fondo, Mario Marín, un político que se veía resucitado al dicho de "en política no hay cadáveres". ¿Hay un trasfondo en la decisión de la juez federal en Quintana Roo al expedir la orden de aprehensión en contra del exgobernador y sus secuaces de entonces? ¿Es la cuenta por el ardor de del señador expriista Armenta en contra del candidato Barbosa? ¿Está detrás la mano siempre alerta del poder presidencial? ¿O es la simple rueda lenta de la justicia?

No lo sabremos en lo inmediato. Pero vale la memoria histórica para mirar con perspicacia crítica esta coyuntura poblana.

El 26 de febrero del 2006 una enorme movilización ciudadana exigió en las calles la renuncia del gobernador Mario Marín. En Puebla los gobernadores han caído cuando el poder presidencial se suma al enojo popular, sea cual sea. Felipe Calderón sostuvo al gobernador que para la historia quedó como “el precioso”. Esta crónica de aquel domingo se publicó originalmente en la revista Nexos en el mes de abril siguiente.



No se perdió Portugal en Portugal, ni Cataluña en Cataluña, sino dentro de Madrid, y ahí se perderán las Indias Occidentales, porque donde se honran y se premian los excesos públicos ahí es donde se levantan los nublados que después vienen a dar sobre los reinos que a fuerza de pecados, violencia y tiranía se desunen y apartan de las coronas. Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla y Virrey de la Nueva España, 1648.

Alicia, a sus veinte años estudiantiles, es parte de la masa que ha salido a las calles en Puebla el domingo 26 de febrero con el ánimo simple de derrocar al gobernador Mario Marín. Sus ojos de bióloga contienen preguntas para el análisis de esta tolvanera poblana que se parece al viento helado que nos conmueve. “¿De dónde ha salido tanta gente? –dice--. ¿De dónde viene? ¿Esto que ocurre en México hacia dónde nos lleva?”. Alicia, como la inmensa mayoría de los jóvenes mexicanos, no encuentra una memoria regional reciente, ordenada, escrita, ni qué decir cinematográfica, a la mano. Sin embargo, para las masas que ocupan las plazas, hay historia.



1.- Primer acercamiento, una simple consideración de lo vivido. “Qué bonito es lo espontáneo”, me dice Checo Sánchez, un empresario de 58 años, hijo de Abelardo Sánchez Gutiérrez, baluarte de la derecha poblana en los años sesenta, fundador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, en 1973, cuando la alianza de priistas y comunistas –que se ajustarían las cuentas después-- expulsó de la Universidad Autónoma de Puebla a todo aquel que oliera a FUA (Frente Universitario Anticomunista) y a escuela confesional. Masa y espontaneidad, contradicción antigua. “Me cae que tenemos una ciudad hermosa –afirma Checo Sánchez, y rompe cualquier pesadumbre y coyuntura--, mira ese azul entre la nubes…”



Es el cristalino cielo poblano, que por un instante, y como tantas veces en su vida, lo trastorna: el cielo poblano, intenso azul, retenido todavía contra el luminoso templo de Guadalupe, en el Paseo Bravo, con las nubes como un apunte del viento y la sombra que acompañará la mañana de una masa que no duda de su poblanía, que conoce de las traiciones del clima, de los requiebres del tiempo, de sus estocadas frías, inclementes. Una voz, que ahora mira al cielo y reconoce su sangre; no le importa el griterío, ni siquiera el día y lo que nos convoca, él mira el cielo antiguo de una ciudad acostumbrada a los delirios y las pasiones políticas: ahí está su traza de sol y sombra contra sus cúpulas y campanarios, sus casonas y sus reliquias.

Por un instante, frente a ese espejo del mundo, a quién le importa Marín, a quién le importa la política.



2.- El helicóptero de la policía rompe el encanto, se barre sobre la avenida en un despliegue de técnica y disposición para medir la calidad y la cantidad de la marcha. Arranca desde la antigua penitenciaría, de la que escapara en los años sesenta un ratero afamado, el Capitán Fantasma, y corre desde el Paseo Bravo por todo Reforma hacia el Zócalo, con el tiempo suficiente para entretener a la masa, que no halla la hora para iniciar la caminata, justo frente a la Villita, entre la 11 y la 13 Sur, desplegada en todos los colores ideológicos y de clase, con la uniformidad de la convocatoria, la de tirar una vez más a un gobernador del régimen priista que ha controlado Puebla desde 1935, cuando el PNR de Lázaro Cárdenas impusiera como hombre fuerte al teziuteco Maximino Ávila Camacho. En 1964 cayó el General Nava Castillo; en 1971 el General Rafael Moreno Valle; en 1973, Gonzalo Bautista Ofarril. Eran tiempos de masas y tanquetas del ejército, de gases lacrimógenos y balaceras en las azoteas de las casonas. Ahora sólo hay masas, y me pregunto si la misma espontaneidad.

1964: Atrás quedó el pleito entre mochos y carolinos, entre cristianismo sí/comunismo no. Ahora es el momento de tumbar al militar impuesto por Díaz Ordaz, el presidente electo que anda de viaje y no será capaz de impedir una conjura urdida en las oficinas del Presidente López Mateos; el General Nava Castillo, el que tomó partido por unos y se metió en el pleito de otros y provocó, entre una revuelta de campesinos lecheros y estudiantes sesenteros, a una ciudadanía que ya no hallaba el rumbo sometida entre el autoritarismo eclesiástico y el académico, y una burocracia feliz en el letargo de la dictadura. La ciudad de Puebla comprobó el paso del tiempo y los rencores de la clase media. Cayó, sin miramientos, y a pesar de los tanques en las calles, el general Nava Castillo.

1973: “Estoy girando en este momento –grita frente a una masa en el Zócalo el gobernador Bautista Ofarril, también impuesto por Díaz Ordaz en relevo del fracasado doctor y general, como le decían, Rafael Moreno Valle, echado del cargo en 1971--, las órdenes de aprensión contra el rector de la Universidad Autónoma de Puebla”. No llegarán a tiempo. En esa guerra que logra la alianza entre los gobernantes priístas y la derecha poblana, la cabeza que rueda es la del gobernador, acosado por sus propios encierros ideológicos y por las mudanzas de los entonces imperiales presidentes de la república –Luis Echeverría en turno. Junior auténtico de la revolución, Bautista, cargará con los homicidios nunca aclarados de los profesores universitarios Enrique Cabrera y Joel Arriaga en 1972.

3.- Veinte años tiene Alicia. ¿Qué le devela el caso Marín? ¿Qué procesos sociales están ahí, ocultos para cualquier joven envuelto en esta masa que empieza a moverse sobre la avenida Reforma, y que ni siquiera acontecimientos de esta magnitud logran revelar? Son las preguntas por la región, por el país en detalle que no adquiere dimensión nacional sino hasta que alcanza el carácter policiaco. Cualquier valoración de la coyuntura obliga a una mínima apreciación histórica de una trama social que una vez más rebota con sus gritos contra las fachadas de los edificios. Cuántas cosas no ha visto de esta ciudad Alicia. No voy a ir muy lejos. Dos décadas de masas de la Reforma al Zócalo. Es la misma avenida. La Reforma, la borracha, la calle tomada, decimos. Así lleva un siglo, así que toda referencia a la historia hay que buscarla en la masa misma: “Si Carmen Serdán viviera los demonios del Edén escribiera”, leo en uno de tantos carteles que la gente lleva. Y Carmen sí se fue a la guerra. “Lo significativo es que hoy salió la clase media –me dice un político de Tehuacán, curtido cardenista, hoy funcionario en el gobierno michoacano--, eso no sucedía desde los tiempos carolinos”. O una mujer de 82 años que por primera vez participa en una manifestación –la única vez que caminó por el centro de la avenida Reforma fue como escolar en el desfile del 5 de mayo de 1937--, y que dice: “Ustedes no conocen lo que es vivir en una dictadura, no se imaginan lo que fue vivir en el avilacamachismo”.



Por cincuenta años, y más allá del zócalo, a la Reforma la llamamos la Maximino, en honor al sátrapa Maximino Ávila Camacho, camarada del presidente Lázaro Cárdenas y compadre del Gringo --como le decían en Izúcar a William Jenkins, el contrabandista de alcohol en el ingenio de Atencingo en la era gansteril de la ley seca en Estados Unidos, y el patrono de la distribución cinematográfica en México, y quien, en un descargo comprensible de reconocimiento por Puebla, creara la Fundación Mary S. Jenkins, con 150 millones de dólares de 1963, el año de su muerte, sólo para que la manejara a su arbitrio y por 35 años, el banquero Manuel Espinosa Iglesias, quien no tuvo empacho en olvidar todos los propósitos del millonario: la educación pública, el orfelinato, el hospital de oncología, la ampliación del sistema deportivo popular Alfa--. Maximino Avila Camacho, el empleado postal teziuteco en 1913, nuestro general revolucionario, dispuso del estado como de su casa, y por mucho, por sus hermanos, por sus compadres y sus ahijados, por lo menos sesenta años después de muerto. La Maximino, la hermosa calle de la dictadura es la espléndida calle de la burocracia, plantado como tenía en ella el palacio de gobierno, en la esquina del zócalo con la 2 Norte. En 1996, el presidente municipal panista Gabriel Hinojosa recuperó la calle para el obispo novohispano del XVII Juan de Palafox y Mendoza, quizás el único político con una verdadera visión de futuro en la historia de Puebla.

Por ello, entre estas fuerzas que nos contienen –qué antiguas son: liberales y conservadores, centro y región, inteligencia y cerrazón--, la memoria para ejercerla mientras el griterío de la marcha hilvana los trazos del tiempo contenidos en los años frágiles de mi hija Alicia. Son imágenes las siguientes como mojoneras que establecen los ámbitos profundos de una sociedad en movimiento –con la capital como punta de lanza de una compleja trama económica y social--, pero que en su inercia nacional de modernización, carga en su entraña lastres antiguos de un país que ya no es, pero que sigue vivo en Puebla.

1983: Cualquier día En Houston, Texas, Eulogio Huesca Zapata, sobrino nieto del general Zapata, recibe a un grupo más de paisanos de Zacapala que, desde la Mixteca Baja, a 80 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla, han cruzado la frontera en Texas para trabajar en la limpieza de tiendas y escuelas en esa ciudad petrolera. Eulogio salió veinte años antes, arrojado por la pobreza de la tierra que repartió la revolución que no ganó su tío abuelo, pero en dos décadas ha logrado levantar un negocio indispensable en el trasiego de los ilegales mexicanos a los Estados Unidos: presta los dólares para el viaje; les da cobijo a los mojados mientras arreglan acomodo en un trabajo; después, cobra disciplinadamente quincena tras quincena su capital y sus intereses. Poco a poco, y desde lejos, se convierte en el nuevo cacique de su pueblo. Punto de quiebre: la sequía de 1982 arrecia en los campos del sur mixteco, el hambre y la muerte azota las familias, en un hecho histórico que no forma parte de los anales de la historia de Puebla. El éxodo, la masa disuelta, la ausencia. Don Eulogio Huesca Zapata, allá en Houston, prospera. En el largo plazo de una generación, entre 1980 y el 2005, el concepto de pueblayork se extiende en más de 600 mil migrantes y remesas cercanas a los 900 millones de dólares anuales. La salvación del campo y del Estado en Puebla, una entidad que contiene a México en su concentración (cerca de tres millones de personas viven en no más de siete ciudades contando la capital) y su dispersión (dos millones de personas diluídas en 200 municipios, 800 pueblos y 6 mil aldeas).

1983: El PRI pierde la elección municipal 6 a 1, pero es otro país, así que el gobierno recurre igual al ejército para robar las urnas, que a los judiciales y a los funcionarios del Ayuntamiento para rellenarlas y cubrir las apariencias que le permitan presentar su victoria con un considerado 3 a 1. La masa sale a la calle, con manifestaciones encabezadas por el candidato panista, el textilero Ricardo Villa Escalera. No hay tribunal que valga. El PRI no se ha robado todavía la elección en Chihuahua, ni ha ocurrido el sismo de 1985, así que la presidencia de la república sigue siendo imperial y no habrá ninguna batalla de Puebla.

1987: El gobernador Mariano Piña Olaya ha venido de fuera a gobernar el estado en el que nació por casualidad –sus padres eran maestros en la Normal rural de Champuzco, en Atlixco--. Con su llegada se han ido los viejos militares policías Flores Narro y Álvarez Moguel. Todavía no otorga el mando al mayor José Ventura Rodríguez Verdín, hijo él del capitán Rodríguez, jefe policiaco local en los sesenta y setenta. Ahora es el momento de los hermanos Inurreta, hijos del militar fundador de la DFS en 1947; uno de ellos ha sido judicial de la Procuraduría General de la República. Señalado por el narcotraficante Rafael Caro Quintero en su proceso como uno de los agentes en su nómina, desaparece del mapa hasta que Piña Olaya lo nombra jefe de la policía en Puebla. El territorio es de ellos: de boca en boca se lleva la historia de las avionetas del narcotráfico y las pistas de aterrizaje en las carreteras del aeropuerto de Huejotzingo y la de Valsequillo a Tecali. Todo mundo rumora del general Poblano y su actividad desde la jefatura de la XXV Zona Militar en ese tráfico de vuelos. Pero hay más: ni qué decir de las cuotas que tienen que pagar los mandos de policía y tránsito a los Inurretas, o las francachelas con las putas de la casa de Rosy ahí en la avenida Juárez. Llegan lejos los Inurretas: asaltan la casa de una mujer amante de un general de apellido Camargo; además de robar joyas intentan la violación de la hija; furibundo, el militar llega hasta la oficina de Inurreta pistola en mano. Supongo que lo contienen. Pero los cercos están rotos con los asaltos a las casas del propio secretario de Gobernación en funciones, Marco Antonio Rojas, y de uno de los principales exponentes de la colonia libanesa, Pedro Budib. Piña Olaya fue sometido por el presidente Salinas y los señores Inurreta abandonan el estado, por supuesto sin averiguación previa de por medio. También se va el general Poblano, si no recuerdo mal, a la jefatura militar en Tamaulipas.



1989: 1 de mayo, las dos horas continuas de la columna independiente en el desfile sorprenden a los notables de la corte en una tribuna de 65 asientos –es la apoteosis de nuestro estalinismo--; el grueso lo forman los ambulantes, locatarios y amas de casa de la organización 28 de Octubre y Unión de Amas de Casa. Pasan con ánimo de unidad y de mostrar fuerza. Sus mantas: “Sector Verduras: muera el imperialismo”; “Primero de Mayo, revolución proletaria mundial, viva el marxismo leninismo pensamiento Mao Tse Tung”. Y el grito cantado por esa masa inexplicable para los jerarcas: “Aquí está el 28, gritando bonito y padre, pinches priistas, su gobierno vale madre”. El martes 4 de julio siguiente, Rubén Sarabia, Simitrio, dirigente de la organización popular de ambulantes 28 de Octubre, creada en 1973 luego de una represión policiaca, es detenido en la ciudad de México; el viernes 7 ingresa en el Cereso de San Miguel. Los cargos: delitos contra la salud, acopio de armas, incitación a la rebelión y privación ilegal de la libertad. Todos, menos los jueces, sabemos que la policía estatal, al mando del mayor José Ventura Rodríguez Verdín plantó un cuatro en el corralón de la 28 en la 14 Poniente con el que el gobierno logrará el encierro del dirigente por los siguientes doce años. Entre 1973 y 1987 Simitrio trató con el Mayor Flores Narro, el antiguo jefe policiaco, ambos jugaron las reglas de “te aprieto pero no tanto”, para llegar por último a la negociación para la salida de los ambulantes a los llamados mercados de apoyo como el Hidalgo, en el norte de la ciudad. Simitrio tensó las cosas hasta un extremo con el gandallismo de los taxistas piratas de la base Corsario, con la fayuca, con los inquilinos de las vecindades, con la venta clandestina de alcohol en los mercados. Flores Narro y él al final se entendieron en el mexicano arreglo de la sobrevivencia mutua: la 28 se mantuvo como organización popular independiente y el gobierno logró su salida de las calles del centro. Tres años después, con un nuevo policía y un nuevo gobierno, ya no hubo acuerdo. Otro militar, Xavier Rueda, opera con las reglas de la vieja Dirección Federal de Seguridad. En unos cuantos meses pasa todo: la detención lapidaria de Simitrio, el ajusticiamiento de Gumaro Amaro, dirigente de la Unión de Amas de Casa, a plena luz del día y a las puertas de su casa, apenas unos días después de una impresionante movilización de más de 20 mil mujeres de los cinturones pobres de la ciudad.

1989: Partida en dos, la Universidad Autónoma de Puebla, la llamada universidad democrática, crítica y popular, dominada por cuadros del Partido Comunista en Puebla desde 1975, se bate en guerra civil. El 21 de diciembre por la tarde, y luego de una semana de refriegas en las calles del centro, el grupo respaldado por el gobernador Piña Olaya, que ha tomado la universidad y ha expulsado al rector Samuel Malpica, decide cortar a balazos el intento de sus rivales por recuperar el edificio Carolino. En la Plaza de la Democracia queda tendido el cuerpo del profesor universitario Miguel Antonio Cuellar Muñoz. La etapa que sigue será conocida como “la era de los Dóger” --José Dóger Corte y Enrique Dóger Guerrero, primos hermanos, gobernaron la institución entre 1990 y el 2004—realizará la modernización administrativa, reducirá la matrícula de cien mil nominales a 40 mil, elevará el presupuesto hasta superar por dos tantos el del ayuntamiento de la ciudad, transformará la fachada y la entraña de la administración, con sus cuadros dirigentes formalmente afiliados al Partido Revolucionario Institucional.

1991: Montado en una expropiación federal, el gobernador Mariano Piña Olaya vende ilegalmente entre empresarios poblanos terrenos ejidales sobre los que se fundará un programa de reordenamiento urbano de la ciudad de Puebla. Y los clientes sobran. Pagarán hasta cinco veces más por el metro cuadrado, y sin documentación alguna. Piña Olaya, con el mote de rapiña, se irá muy contento a su casa en el Distrito Federal. El subsecretario defraudador, Alberto Esteban Morelos, gozará como premio de una notaría en Tecali y años después será recontratado por el gobernador Melquíades Morales en su mismo cargo. En medio de todo el litigio, la movilización campesina contra la expropiación es paralizada con el asesinato nunca aclarado del comisariado ejidal de Momoxpan.

1992: La armadora alemana Volkswagen ve venir el Tratado de Libre Comercio salinista y estira hasta la ruptura la cuerda del sindicato que ha cobijado siempre, primero con la CTM en los sesentas, después con la Unidad Obrera Independiente del cacique obrero Ortega Arenas, y al final con un sindicato independiente de centrales y afiliaciones, aislado y manipulable; la huelga dura más de un mes y termina con la derrota obrera total, fuerza pública de por medio, y el desmantelamiento de las bases originales del contrato de trabajo. El sindicato acepta la llamada fractalización, por lo que operaciones directamente relacionadas con la fabricación de los autos serán realizadas por compañías externas. Siemens (arneses), Seglo (logística), Venteler de México (frenos), Johnson y Control (asientos), Dyw Auto Accesorios (rines), entre otras 150 empresas de proveeduría. Diez años después, la relación de autos vendidos quedará 80-20 favorable a la exportación a Estados Unidos.



1993: Manuel Bartlett, que ha asumido el cargo de gobernador el 1 de febrero, propone su “megaproyecto para recuperar la grandeza de Puebla”. Dos años después del despojo y la defraudación inmobiliaria de Piña Olaya, el gobernador Bartlett desconocerá las compraventas, reembolsará la quinta parte a los defraudados, y desarrollará el Megaproyecto Angelópolis sobre la misma expropiación del territorio campesino. Mil cien hectáreas arrebatadas por el progreso tan sólo a los ejidatarios de San Bernardino Tlaxcalancingo. Palabras como reordenamiento urbano, planificación, modernización aparecen en los legajos de la empresa consultora Mackensy, a la que el gobierno estatal paga 34 millones de dólares por los proyectos, y margina como proveedoras de conocimiento a las universidades de educación superior poblanas UAP, UDLA, UPAEP, Ibero. Expropiación de centenares de casonas en el centro histórico, centro de convenciones, acueducto desde los pozos perforados en los pueblos cholultecas de Acuescómac y Nealtican, periférico, radiales viales, transporte colectivo, 25 mil viviendas, agua potable, plantas de tratamiento. Bartlett restriega a los poblanos su ilustración y su despotismo, tan rancios como sus ligas con los poderes federales y la cartera pública, pues por primera vez en treinta años, el gobierno de la república destina a fondo perdido los recursos necesarios para el desarrollo de un proyecto público en Puebla. Todo pasa por una cuota autoritaria: represión policiaca al descontento campesino; picota y trascabos contra las casas ocupadas por las familias que promovieron amparos contra la expropiación de las casonas en el centro; cambio al uso del suelo del decreto expropiatorio, con la pérdida de más de 60 hectáreas de áreas verdes; transacciones ocultas al público, como las que derivaron en el regalo de más de 45 hectáreas al empresario Carlos Peralta y 10 a los Legionarios de Cristo.

1995: Una semana antes de las elecciones municipales, el 19 de noviembre, eufórico, Manuel Bartlett invita al grupo Bronco a un concierto de inauguración del periférico ecológico, una línea de 29 kilómetros de los que sólo seis cuentan con los seis carriles para la ida y la vuelta, que acabará como el chiste más malo y costoso del barttlismo. Tal vez 50 mil personas se divierten en el descampado de la expropiación. Una semana después, en el domingo electoral, por primera vez en la historia de la ciudad, el PAN le arrebata al PRI la capital del estado con una votación de 2 a 1.

1998: Domingo 7 de noviembre, elecciones municipales; la historia se le viene encima al gobernador Bartlett, pues una vez más se le cae el sistema, ahora en la ciudad de Puebla; a las diez de la noche no hay resultados, ni a la medianoche, ni al día siguiente. Crisis política y riesgo de elección impugnada por PAN y PRD. Mitin en el zócalo el 14 de noviembre: Felipe Calderón Hinojosa, presidente nacional del PAN, rompe el acuerdo con los perredistas que impulsaron al sorprendente candidato futbolero Emilio Máurer, probable triunfador si el cómputo no hubiera estado en manos de la maquinaria priísta. El PAN se hace a un lado y no hay impugnación del proceso electoral. El PRI gana en los medios. Salvado por el PAN, el antiguo burócrata de Gobernación escucha en las tertulias con sus amigos: “de norte a sur se oye un clamor, Marió Marín Gobernador”.

1999: Domingo 17 de octubre, miles de personas desplazan hacia el zócalo víveres y materiales de toda índole para los damnificados de la Sierra en una movilización que rebasa por mucho la aletargada respuesta de las instituciones gubernamentales frente a la catástrofe. Una tormenta tropical devasta entre el 4 y el 6 de octubre la llamada Sierra Norte de Puebla. Inundaciones y desplazamientos de tierra se llevan miles de viviendas, escuelas, edificios, campos de labor. Más de 250 muertos. Centenares de pueblos incomunicados. El esfuerzo de cincuenta años en caminos, escuelas, luz eléctrica, en buena medida, se lo han llevado los ríos. Sumado al terremoto del 15 de junio de este mismo año, la pérdida de viviendas rebasa las diez mil. La naturaleza desnuda la precariedad del estado poblano, la pobreza de sus pueblos, la marginación extrema de la población indígena. El gobernador Melquíades Morales mirará con ironía que, por primera vez en la historia del estado, el gobierno de la República destina a fondo perdido más de 600 millones de pesos para la reconstrucción.

2001: Arranca el gobierno de Vicente Fox. En Puebla está en auge el espejismo exportador fundado en el capitalismo salvaje. La industria maquiladora genera 15 mil empleos en Teziutlán y 32 mil en Tehuacán. Decenas y decenas de fábricas de autopartes proliferan alrededor de la planta de Volkswagen, con cifras en empleo superiores a los 50 mil puestos de trabajo. Dos huelgas, la primera en diciembre del 2000, en la trasnacional Siemens, productora del entramado eléctrico de los New Beatles, y la segunda en enero del 2001, en la maquiladora coreana Kuk Dong, en Atlixco, perfilan las condiciones laborales de lo que muchos consideran un espejismo económico: mano de obra mayoritariamente femenina, salarios que no superan los cuatro dólares por día, jornadas de entre diez y doce horas, sindicatos blancos o de control charro (croquista) puro. El paro en Siemens inicia por el descontento de las mujeres por la comida en la fábrica; la huelga en Kuk Dong arranca por la rebelión de las costureras contra el despido de cuatro supervisoras que se quejaron por la mala calidad de los alimentos.

2003: El gobernador Melquíades Morales y Vicente Fox inauguran las instalaciones del Tecnológico de Monterrey plantadas en Angelópolis, en 25 hectáreas que le donan a los regios, parte de un terreno de 45 hectáreas a su vez donadas por Manuel Bartlett a Carlos Peralta, dueño del campo de golf vecino La Vista Country Club. Melquíades llega a afirmar en público que el regalo al Tec fue el único pretexto para quitarle por lo menos una parte al ex-dueño de Iusacel. Estamos en plena explosión inmobiliaria en el territorio de las expropiaciones. Los grandes capitales comerciales –CARSO, Liverpool, Palacio de Hierro, Wall Mart, Comercial Mexicana, Cinépolis, Cinemark, etc--, convierten el sueño de Manuel Bartlett en realidad: Angelópolis atrae una expansión extraordinaria sostenida por el consumo de las ciudades del sureste; fraccionamientos residenciales y campos de golf conviven con la explosión de miles de pies de casa de veinte y cuarenta metros cuadrados. Los viejos apellidos árabes y españoles que desde los ochenta huyen de la industria se convierten en los nuevos potentados del desarrollo inmobiliario. En las 20 hectáreas que el gobernador Bartlett le regalara a Carlos Peralta, el todopoderoso hijo de Alejo Peralta construyó un remedo de parque de diversiones llamado “Valle Fantástico”.



4.- En el zócalo, Alicia mira a Flor Coca Santillana, periodista y académica de la Universidad Autónoma de Puebla, la maestra de ceremonias en esta manifestación: ignora que el abuelo de Flor, Leobardo Coca, sindicalista textil en los años treinta, murió ejecutado a la luz del día en una calle del centro de la ciudad por matones de Maximino Avila Camacho, gobernador en la era del Presidente Lázaro Cárdenas; su mujer no se había enterado de la muerte de su marido cuando de la oficina del dictador le llegó a su casa una corona funeraria. Años después, los herederos de Maximino bautizaron con el nombre de aquel obrero a una colonia popular en el sur de la ciudad. La vida da vueltas, y ahí está su nieta al frente de una masa que increpa al gobernador Marín, la expresión última de la burocracia que ha controlado por más de sesenta años el poder en Puebla.

¿De dónde viene Marín? ¿De dónde Melquíades Morales? De dos pueblitos, en su tiempo aldeas, para pasar por la vía de la carrera universitaria a la militancia del PRI y a los oficios recónditos de las secretarías particulares. ¿De dónde viene Manuel Bartlett? ¿De dónde Mariano Piña Olaya? De los escritorios profundos de Gobernación, de las bancas antiguas de la escuela de un presidente. En esos dos extremos, la burocracia local y la imposición federal, la sociedad poblana ha derivado entre la parálisis por sus crisis políticas y la medianía del estancamiento económico, pero siempre sometida a los rigores, las intrigas y los discursos de su clase política. Pero en el más puro estilo de los pasillos de Bucareli, el espionaje telefónico filtrado a la prensa, se ha desatado nuevamente el reclamo de la masa al poder, representado por un hombre que en los últimos años supo mover los hilos rancios del culto a la personalidad.

Mario Marín nació en 1951, como uno de los once hijos de una familia que en los índices de la SEDESOL caería sin duda en la categoría de marginación extrema. No caen muy seguido las tormentas en Natívitas Cuautempan, en plena Mixteca Baja, en el centro sur del estado de Puebla, pero de ese pueblito –y a la manera del exgobernador Melquiades Morales-- salió a pie para ir a estudiar a Puebla; también estudió Leyes, y por supuesto en la UAP, pero ya en los años setenta. Lo apadrinó otro santón de la política priista, el actual presidente del Tribunal Superior de Justicia, Guillermo Pacheco Pulido, a principios de los ochenta, quien como Magistrado lo contrató de tinterillo en el Tribunal, y ya como presidente municipal, en 1987, se lo llevó como secretario particular. De ahí todo fue escalar desde las oficinas municipales a las estatales, siempre en Gobernación. Piña Olaya y Bartlett, los dos extranjeros, pelearon sus guerras contra los santones locales, y se apoyaron en políticos de segunda línea, que no dudaron en jugar los dados de los gobernadores. Como subsecretario primero, y como secretario después, Marín cumplió con el cometido de toda Secretaría de Gobernación de la era priista: amañar las elecciones y aplicar la fuerza donde la política lo requiriera. Con el encarcelamiento de campesinos contrarios a la perforación de pozos de agua potable para la ciudad de Puebla, en la región de los pueblos de Cholula, o en la represión de movimientos populares como el de la 28 de Octubre en 1995, por ejemplo, Marín se ganó a pulso su alineamiento con el gobernador Bartlett, y por supuesto la candidatura para la presidencia municipal en 1998. Jugó sus cartas como alcalde, no hubo freno en el uso de los recursos públicos para impulsar su imagen, y a pesar de la derrota del PRI en las elecciones municipales del 2001, arrebató a Melquiades el control de la estructura del partido en el estado, tendió sus puentes hacia las amistades y los recursos de personas como Kamel Nacif y brincó al carro madracista que lo llevó a la gubernatura en el 2004. Atrás quedaron sus lazos con Manuel Bartlett. Sus partidarios más cercanos llegaron a verlo como el Secretario de Gobernación de la restauración priista en el 2006, y por qué no, futuro presidente de la república. Marín, efigie, esculpió su propio culto. Y su propia caricatura.

2001: 15 de febrero, segundo informe de Marín como presidente. El culto a golpe de pala. La figura, en el pedestal de la imagen, no se fragmenta. En la era electrónica, el aparato ya no necesita de las masas. Mejor aun, el milagro de la comunicación: las masas ya no necesitan de los actos públicos. Quebrará el sistema, pero se sostendrán los líderes. En el auditorio de la Reforma, en el cerro de los Fuertes, hace justo un mes, Melquiades Morales acaparaba las miradas y los aplausos para confirmar que es el poder presente. Hoy es la fiesta de Mario Marín, y pocas veces la liturgia del Informe reproduce los viejos tiempos. Pero no todos: afuera, en la explanada, no hay masas ni porras ni pancartas. No hay acarreo. Y, a juzgar por el video, no es que el bolsillo que esculpe el monolito de la personalidad del futuro ronde la insolvencia o se rija por pruritos republicanos y austeros. ¿Que ocurre? Si hoy el viejo sistema se reproduce a la perfección dentro del auditorio, ¿por qué no están las sufridas masas para cantar que sigo siendo el rey y aquí están los altavoces para confirmarlo? No, no hay masas ni porras en la explanada del Auditorio de la Reforma. Apenas entiendo, pero Mario Marín no acarreó colonos o ambulantes, no necesitó de combis o microbuseros para el oficio del Informe. Los jerarcas llegaron en suburbans. Una mayoría de burócratas, ceñida al empleo, llenó la galería y cumplió de corifeo en el rito antiguo de los hombres que se esculpen a sí mismos: orgulloso, solitario, militante, Marín se modela para el poder.

Para la historia nuestra, la de este día marca el segundo año en la construcción de un culto a la personalidad. Hace un año, en el primer informe, Mario Marín dijo: “Es el principio, yo soy el hombre....”. Inició entonces, sin remilgos, ya no en las cenas con la cofradía, sino desde su cargo público, la carrera al trono de nuestro pequeño reino. Mario se mira de nuevo en video. Lo mira Melquiades. Hace mucho que uno y otro se miran a si mismos, son su espejo, los separa un escritorio. Imagino su monólogo: “El hombre político siembra futuro para llegar al poder. Parte de abajo, caravanea, es su sombra la que mira desde arriba. Esculpe su personalidad en la grilla en corto, en el templete, en la imagen electrónica. En todo momento es ahijado y padrino, aplaudidor y, poco a poco, el aplaudido, el hombre que salió del escritorio oscuro para mirar desde tribuna con el rostro del que salva a las masas, el poseedor del futuro”.

Escribo estas frases para el monologo moderno de un político cruzado en la estantería del sistema, alentado por los moribundos dinosaurios en el sueño de la Restauración. Dice el italiano Norberto Bobbio que la tarea del hombre de cultura es sembrar dudas, no recoger certezas. Y lo dice siempre ilusionado por entender la relación entre los intelectuales y el poder, pero con la sabiduría de un viejo que ha visto demasiadas equivocaciones como para creer en la salvación por los iluminados. De tantas certezas electrónicas, de tanta liturgia megalómana, este poder arcaico que domina Puebla, se deshace en dudas, se desmiente en proezas y se reproduce de nuevo a sí mismo. De Mario Marín guardo cuatro imágenes delirantes: En el video, lo miro paleando tierra a la manera de los grandes e infernales líderes europeos en los años treinta; Mario palea y los fotógrafos lo catapultan al futuro, el suyo es un espíritu que se piensa para las masas que lo admiran porque con él el mundo dejará de ser una desgracia. Y si besa niños y da banderazos de salida a corredores esforzados es porque él bendice y encausa destinos. En el salón de protocolos del Ayuntamiento se manda pintar en un mural como constructor de la ciudad, casco de por medio, arropado por sus arquitectos, embelesado en el plano de sus sueños. A la altura de las visiones del presidente municipal, el empresario José Abed levanta en su honor una estructura metálica de estación ferrocarrilera coronada por una bola dorada desastrosa, y que Marín bautiza como la torre del milenio.

Una última imagen: terminado el video, se encierra en la entrega del viejo aparato al informante municipal: Mario Marín apenas parado tras la mesa pétrea de Melquiades Morales y Pacheco Pulido, es por un instante el futuro de la cúspide en ese monumento gris a la jerarquía mayor de la burocracia que ha gobernado Puebla desde hace sesenta años. Entre los santones de la política priista hay uno nuevo, todavía más santón, más joven, mestizo y fiero, para decirles a todos que él es el renacimiento.



5.- 26 de marzo, nueva marcha y nueva masa, un mes después, con todo lo que ha ocurrido desde entonces: un probable pacto de sobrevivencia entre Marín y el gobierno federal, con la creación de una fiscalía antipederastia inaugurada por los funcionarios foxistas Medina Mora y Yunes; el gobernador en el clandestinaje –ni siquiera puede rendir homenaje a su santón Juárez--, intenta recomponer el amasiato con la prensa y los empresarios constructores del sexenio; la crispación del candidato Madrazo ante la desazón priista en Puebla; la oposición panista en el más burdo oportunismo regala senadurías a los aliados priistas de la maestra Elba Esther; las redes de Andrés Manuel crecen como piezas fundamentales en el movimiento antimarinista.

Mediodía en el zócalo. No son cuarenta mil pero sí rebasan los diez mil. No hace frío, pero va a llover. Los gritos y las consignas son mucho más airados –hay uno extremo: “¡Maldito el cerro que te parió, Marín, come nopales!”. Es la personalidad partida, la injuria racista contra el déspota. No puede haber otro tono frente a tal indefensión pública. En la memoria las frases de dos hombres acostumbrados al delirio que los ha esculpido a imagen y semejanza: “Mi góber precioso…”, flota en los altoparlantes, y la multitud responde a carcajadas como aldabonazos que conspiran contra el extremo grotesco del poder. “Aquí te tengo una botella bellísima…”, cantonea Kamel por la espesura de los fresnos y los pensamientos de todos los marchistas. “Ya le di su coscorrón a esa vieja cabrona…”, confirma el gobernador a la masa ante los paredones de Catedral. La grabación ilegal no cuenta para la ley mexicana. El estado de derecho no cuenta para los mexicanos. Dos frases entre tantas en mi cabeza. Por un momento pienso que las voces de estos dos hombres –roncas, altivas, léperas en la altisonancia de los que todo lo pueden y ni por asomo se permiten pensar en que alguien lo ponga en duda-- las hemos amasado todos en nuestra incapacidad histórica para construir contrapesos democráticos, en nuestra debilidad para desatar los amarres de esa urdimbre criminal en la política: no hay una reforma electoral en el estado que garantice procesos electorales transparentes, partidos democráticos y legislaturas independientes del ejecutivo; las contralorías, las gubernamentales y la del Congreso, obedecen al gobernador; los medios de comunicación escritos y electrónicos sobreviven de las contrataciones del gobierno; y la procuración de justicia y los tribunales… tan sólo hay que escuchar las grabaciones.

Pero la voz de Flor Coca lo corta, es sólida, compensa todos los interrogantes que ha hecho Alicia: “Esta marcha ha sido convocada por el Frente Cívico Poblano…”.

Sí, la masa se organiza como última defensa ante la ausencia de Estado de Derecho. No ha podido ser de otra forma en la historia de Puebla.





Mundo Nuestro. México se explica mejor desde sus pueblos. Para entender a nuestro país, vale la mañana del desfile de los artesanos que han llegado a Uruapan desde más de cuarenta pueblos michoacanos para el tianguis artesanal más grande de América Latina. No se comprende fácilmente este México extremo en su colorido, en el estallido de la imaginación que talla, moldea, borda, pinta y recrea el mundo, pero sí su sobrevivencia a pesar de todas las calamidades que lo abruman.

Fin de semana en Uruapan, Michoacán. Arranque del Tianguis Artesanal del Domingo de Ramos en su edición 59, con más de 1700 artistas michoacanos provenientes de decenas de comunidades purépechas, náhuatls, mazahuas y otomíes. La ciudad sin un cuarto de hotel libre. Las calles del centro repletas a la espera de la danza múltiple que desfila desde el Parque Nacional hasta un centro que ha permitido la toma de las plazas por innumerables puestos en los que se exponen a la venta mas de un millón de piezas que han salido de las manos artesanas. El mundo puede andar de cabeza, pero vaya forma de gozarlo en este jolgorio de danzas y artes del México profundo.

Galería y videos



Primero el desfile, después quince días de marchanteo.



Preparativos del desfile a la entrada del Parque Nacional, en Uruapan, Michoacán.



La máscara, la vida breve...

La mirada de las alfareras de Tzin Tzun Tzan.

Jarritos, la razón misma del barro en México.

La danza Tzipiricua, la danza de la Alegría por el matrimonio, del pueblo de San Felipe de los Herreros. En rojo, los gallitos, para los padrinos; en blanco, las gallinas, para las madrinas.

El son en el corazón de los niños.

El pan en el sombrero. La sombra grata de la vida.

Máscaras y bordados de Pamatácuaro.

El Tololoche, el niño, el templo. No se puede pensar el mariachi sin Paracho.

Las males severianas, les digo yo.

¿Qué mundo mira el niño detrás de su máscara?

El pueblo de Cherán no se olvida de la defensa de su bosque.

Marchantas.

El diablo y la sirena, la naturaleza irreverente de Ocumicho.

Mundo Nuestro. La revista Sin Permiso publica este texto de Benedetto Vecchi, periodista del diario italiano 'il manifesto'. Es una perspectiva de la trayectoria de Julián Assange, finalmente traicionado por el gobierno ecuatoriano que le había dado refugio por más de siete años. La historia de internet y su papel fundamental para la vida de todos en este mundo nuestro, complejo y en muchos sentidos desquiciaco, pasa por este controvertido personaje. En el largo plazo, su caída lo es también para la libertad de expresión frente al Estado y las corporaciones internacionales. En el plazo corto, es la derrota de un hombre que en su pragmatismo extremo finalmente se quedó solo.

La imagen de la detención de Assange por agentes de Scotland Yard señala el final de una era de activismo en la Red… mediante un acto de traición. Solo, cansado, tras años de actividad, se había convertido en una molestia para sus anfitriones ecuatorianos, una piedra en el zapato en las relaciones de Ecuador con los Estados Unidos.

Washington, y sobre todo el Pentágono, han sido muy diligentes en buscarle la ruina a Assange, después de que WikiLeaks publicara materiales clasificados sobre una operación de guerra sucia a cargo de soldados norteamericanos que se les fue de las manos, matando a varios civiles y periodistas iraquíes. La detención de Assange señala el final de una historia que hundía sus raíces en el activismo de los medios de la Red. Había tejido sin escrúpulos una madeja de alianzas, tanto con medios convencionales de envergadura como con líderes políticos hostiles al libre flujo de información (Vladimir Putin, sobre todo), sacando en ese proceso secretos impronunciables a la luz pública.

Durante muchos años, su organización, WikiLeaks, ha sido sinónimo de una forma de activismo digital que desfila bajo las banderas de la transparencia, elevada por su radical oposición contra el secreto militar e industrial y la manipulación de la realidad por parte de los medios. En sus misiones de guerrilla en territorio enemigo, tanto dentro como fuera del hiperespacio, Assange se alió con muchos extraños compañeros de cama, desde los “hackers” más politizados y radicales (Anonymous) a directores de cine radicales (Ken Loach) y los mejores periodistas de investigación (Glenn Greenwald), hasta reveladores de secretos en el ejército norteamericano (Chelsea Manning), y creó las condiciones para que gente como Edward Snowden tomara la decisión de poner al descubierto las felonías de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) norteamericana.



Su imprudente comportamiento personal, junto a las alegaciones de violación en Suecia, le convirtieron en objeto de críticas, incluso por parte de quienes luchan en el mismo bando. Concentraba en su persona la dirección de WikiLeaks, no dudando en expulsar a quienes cuestionaban sus decisiones y mostrando signos de egocentrismo y desconsideración por las necesidades de su organización. Sus opciones tuvieron como resultado una caída en el apoyo a WikiLeaks, lo que le llevó a tomar otras decisiones con muy poca transparencia, como cuando se avino a trabajar para una televisión rusa financiada por Putin. O, ciertamente, cuando entró en contacto con gente vinculada a Donald Trump durante la campaña de 2016 para las elecciones presidenciales norteamericanas, dando a entender que podía proporcionar correos electrónicos y documentos que dejarían en mal lugar a Hillary Clinton.

A cada paso, Assange ha tratado de justificar sus acciones como una forma de luchar contra la incesante campaña librada contra él por los servicios secretos norteamericanos, una pretensión que se ha vuelto cada vez menos plausible con el tiempo. Al final, se quedó solo y sin aliados. No podemos más que esperar que sea capaz de evitar la extradición a los EE.UU., donde se le acusa de conspiración para socavar la seguridad nacional, acusación que tendrá sin duda como resultado un periodo de cárcel, con una elevada probabilidad de que sus captores le encierren y tiren la llave. Hay que luchar para que no suceda eso, porque la labor de WikiLeaks ha sido valiosa.

A medida que Internet se iba convirtiendo en el medio que es hoy, Assange reconocía su auténtico potencial de contrainformación. Tras diligentes esfuerzos por verificar la información, publicando ingentes recopilaciones de información cuya autenticidad nunca se ha desmentido, sin poner en riesgo la vida de nadie. Así, por ejemplo, entre ellos se contaban documentos y correos electrónicos de empresas petrolíferas en los que se podía leer acerca de la corrupción de políticos africanos (por ejemplo, en Kenia o Nigeria); o documentos en los que gestores británicos de firmas financieras con oficinas en Asia hablaban con franqueza acerca de sus actividades especulativas, que probablemente empobrecían a regiones enteras del planeta para enriquecer al 1 % de la élite global.

Pero la némesis número uno de WikiLeaks ha sido el Pentágono, pues ha publicado un material revelador acerca de las fechorías cometidas durante la guerra de Irak, o la guerra global contra el terrorismo islámico, en el que los militares norteamericanos no se distinguieron precisamente por su respeto por las vida de los civiles. Al mismo tiempo, Assange no dudó en llamar a las puertas de los medios principales, proponiendo colaboraciones con el objetivo de publicar los documentos que la página de WikiLeaks ponía a su disposición en medios de información regulares.

En todo esto, Assange se ha mostrado flexible, pragmático, y poco propenso a un comportamiento partidista. Merece ser justamente elogiado por ello, junto al hecho de que ha elevado la reputación de la profesión de “hacker” de la mera busca del enriquecimiento personal a levantar la noble enseña de la defensa del libre flujo de la información, otorgando así legitimidad a las acciones de Anonymous. No obstante el éxito global de la película V for Vendetta, no se habría adoptado la máscara de Guy Fawkes como símbolo icónico de movimientos sociales si WikiLeaks no hubiera decidido apoyar y promover —sólo fuera por tiempo breve — el lema de Anonymous: “Somos legión”.



Julian Assange ha recorrido desde luego un camino muy largo desde sus raíces como joven activista australiano, bajo la enseña del “cypherpunk”, impulsando la agitación y propaganda en favor del anonimato en la Red y contra el excesivo poder de gobiernos y empresas. En el cambio de milenio, acababa de llegar al foro social de Porto Alegre, donde distribuía materiales sobre su bisoña organización desde detrás de un mostrador. Más tarde, hubo de refugiarse durante siete años en la embajada de Ecuador, un país cuyo presidente afirmó en cierta ocasión que era populista, de izquierdas y antiimperialista, pero se convirtió más tarde en populista neoliberal y amigo de los EE.UU. Assange hubo de pasar muchos años solo, sin poder acceder a fondos de WikiLeaks. Sin embargo, a lo largo de todo este tiempo, lo que más ha cambiado ha sido la Red misma.

Hoy el manto de la transparencia radical lo ha recogido de modo perverso Facebook, Twitter e Instagram, mientras Whatsapp, en nombre de la privacidad, recurre al encriptado para evitar que puedan leerse los mensajes, prometiendo así anonimato. En resumen, las mismas corporaciones gigantescas contra las que siempre se batió Assange son las que ahora llevan la voz cantante. Es una ironía de la historia que su detención se transmitiera en vivo y en directo en “streaming”, en consonancia con el principio de transparencia radical que Internet le garantiza a todo el mundo, ya se trate de activistas radicales, o de vendedores sin escrúpulos de conexión social en forma de espacio para la publicidad.

periodista del diario italiano 'il manifesto', cuyas páginas culturales dirige. Autor, entre otros libros, de 'La rete dall´utopia al mercato' (manifestolibri, 2015) e 'Il capitalismo delle piattaforme' (manifestó libri 2017). Fue impulsor además de un libro de Zygmunt Bauman, 'Identidad: conversaciones con Benedetto Vecchi'. (Losadsa, 2018).

Fuente: il manifesto global, 13 de abril de 2019.Traducción:Lucas Antón



Escribir la propia historia, ¿para qué?

Para repasar las obras y los dichos, los espacios en el Tiempo, los sueños evocados.
Para recordar los imperecederos momentos, los inolvidables rostros, la compañía de los nuestros, los entrañables…
Pero también para cavilar sobre aquello que dejaremos como memoria, para amueblar los espacios de nuestro futuro.
Escribir una autobiografía es también una terapia, una forma de encontrarnos con nosotros mismos, de conjurar nuestros fantasmas, de atraer al niño o la niña que fuimos y a quien podemos hablarle desde nuestro territorio presente.
Este taller de Memoria y Autobiografía está dirigido a aquellas personas sensibles que quieren dejar un legado, literario o testimonial, y que en el proceso deseen encontrarse a si mismos, en su grandeza y en su sublime condición humana.

La imagen puede contener: texto

Martes, 09 Abril 2019 00:00

Adiós al sindicalismo mexicano

Día con día

Ha llegado al Congreso la iniciativa de ley que puede dar paso al mayor cambio político e institucional de los años que vienen.



No es una iniciativa surgida de los planes de transformación del nuevo gobierno, sino de la negociación del nuevo tratado comercial con América del Norte, firmado el último día de su gobierno por Enrique Peña Nieto, pero acompañado en la negociación y asumido puntualmente por el gobierno de López Obrador.

Me refiero a lo previsto por el capítulo laboral del nuevo tratado y en especial a los mandatos contenidos en el Apéndice de ese capítulo, dedicado a los derechos de “representación de los trabajadores en la negociación colectiva en México”, respecto de sus condiciones de trabajo.

El punto 1 del Apéndice obliga a México a “establecer en sus leyes laborales el derecho de los trabajadores a participar en actividades concertadas de negociación o protección colectiva y a organizar, formar y afiliarse al sindicato de su elección”.



El punto 1 prohíbe también “el dominio e interferencia del empleador en actividades sindicales, la discriminación o coerción contra los trabajadores por virtud de actividad o apoyo sindical, y la negativa a negociar colectivamente con el sindicato debidamente reconocido”.



Si entiendo bien estas escuetas frases decretan la desaparición de los sindicatos únicos en las empresas y en las dependencias públicas. Establecen y legalizan por extensión el plurisindicalismo y ponen fin a la opción, por parte de los empleadores, de no hablar sino con la dirigencia del sindicato único reconocido.

Suprimen también, ilegalizan, las represalias o la presión que puedan ejercer el empleador o los líderes sindicales, desde el propio sindicato, contra trabajadores que quieran crear o apoyar otra organización dentro del mismo centro de trabajo.

Quedan pendientes las reglas de cuál de las organizaciones resultantes del proceso será la titular de la negociación a nombre de todas las otras.

Sería una locura no establecer este ordenamiento del proceso pues equivaldría a abrir en cada centro de trabajo una torre de babel.

Pero está claro que quienes negocien tendrán que satisfacer las exigencias y aspiraciones de una pluralidad laboral como no hemos conocido en México.

Vida y milagros

Soledad Resines del Razo murió este sábado. Cuando lo supe, sentí ese golpe en el corazón que siempre nos producirá la pérdida de alguien a quien quisimos y admiramos mucho y que pensamos que siempre estaría ahí. Sol fue eso, un sol, una tenaz luchadora social que nació en 1943 en el complicadísimo infierno grande que era en ese entonces el pequeño municipio de San Martín Texmelucan, Puebla. Esa comunidad que hoy ya es una ciudad de 260 mil habitantes y el infierno aún más grande que hoy llena los espacios mediáticos por estar dentro del triángulo rojo del huachicol. El tejido social de San Martín está tan roto y por tantos lados, que recordar el trabajo de Soledad a favor de los espacios públicos se vuelve hoy más significativo.



Es un caso raro el de San Martín: fue uno de los primeros municipios en Puebla con un presidente municipal de alternancia, en 1987, cuando al fin se sustituyó al PRI por el PAN, para después ser gobernado sucesivamente por todos los partidos que la imaginación y distorsión política mexicana han generado. En estos 32 años desfilaron por ahí el PANAL, Convergencia y el PRD; dio tiempo de que regresaran de nuevo el PRI y el PAN y que el penúltimo presidente, hoy prófugo, fuera del PT. La fe en los cambios y la alternancia partidista ha sido infinita en la gente de San Martín. Y ahí es en donde se reafirma la importancia de que existan personas que desde la sociedad civil se proponen tareas de vida, tareas que van más allá de los cambios partidistas. El fortalecimiento del estado mexicano a costa del debilitamiento de la sociedad civil no me parece una idea afortunada.

Soledad se casó a los 14 años, pero antes le dio tiempo de estudiar la primaria. A los 25 ya tenía seis hijos y una curiosidad infinita por saber más. Dotada de una inteligencia extraordinaria, pero sobre todo de un interés y un cariño enorme por San Martín -"mi pueblo"- como ella le decía - Sol fue una de esas raras personas que se dio cuenta muy pronto que había muchas cosas que podía hacer más allá del papel que la vida le había asignado en ese cerrado mundo machista. Muchas veces la oí decir: - "No puedo dejar de hacer algo por mi pueblo, Vero, está bien dejado de la mano de Dios". Tuvo siempre muy claro que hay que ayudar de la manera que sea en lugar de andarnos quejando. Ella fue una hacedora y una autodidacta muy seria. Jamás dejó de trabajar.

A Sol la conocí en 1989 y nos juntó la vida de milagro. Según me contaron, en ese año apareció por su pueblo Carlos Salinas de Gortari, y ahí, en un mitin, en medio del tumulto, Soledad alcanzó a gritarle "¡presidente, se están robando todos los terrenos que rodean al manantial, tierras del ameyal, del ojo de agua, eso es del país!". Salinas iba con el gobernador Piña Olaya y le dijo: "Que atiendan a esa señora". Piña Olaya tuvo a bien pedirle a alguien de su gobierno que me buscara para llevar a la señora Soledad a conocer lo que se estaba haciendo en ese entonces en la laguna de San Baltazar y bajo qué figura, para ver si con el manantial se podía hacer algo similar. Así nos hicimos amigas. Treinta años en los que nunca dejó de sorprenderme. Además de su inquietud por el manantial y su trabajo diario para completar el gasto familiar, tenía fe en la otra vida, leía a los Rosacruces, la biblia y todo tipo de cursos de superación personal y metafísica. Lo suyo era la curiosidad. Para una agnóstica como yo fue una gratificante amistad.



En el ameyal de San Martín brotaba el agua por todos lados. Ubicado muy cerca de la plaza principal, su desgracia fue estar precisamente en el corazón del pueblo, en el centro de los intereses especulativos de los fraccionadores. En un viejo plano fechado en 1960 con el sello de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y al que tuvimos acceso en 1989, el ojo de agua medía más de 25 hectáreas. Para cuando Soledad le echó su grito de ayuda al presidente Salinas ya nada más quedaban cuatro. Con la ayuda de sus incontables palancas, un rico fraccionador ya difunto desde hace rato y de cuyo nombre no quiero acordarme, había ido rellenando las barrancas aledañas al manantial, tapando con escombro y tepetate el agua que por todos lados trataba de brotar. Desde luego era un hombre falto de visión: mucho más hubiera valido el fraccionamiento que ya tenía sien frente hubiera existido un precioso espacio verde del que brotaba el agua. No le tuvo aprecio a eso. Desde San Martín se veían muy bien los volcanes rodeados de tierras de labor, así que pocos consideraron importante o necesario que hubiera terrenos "vacíos" para recreación urbana. Nadie imaginó el crecimiento que tendría San Martín. A ningún presidente municipal le importó que alguien destruyera ese espacio ni tuvo la visión de defenderlo. Y como lo que es del estado mexicano suele no ser de nadie, sobre el muerto las coronas, y se fueron desecando las tierras federales y conduciendo el agua rebelde hacia los colectores de aguas negras de San Martín. Todo lo que el fraccionador invadió y rellenó acabó convertido en fraccionamiento de su propiedad.



Soledad no se cansó jamás de defender lo que quedaba. Iba y venía incansablemente cargada de papeles de San Martín a Puebla, y puedo dar fe de que recorrió todas las instancias de gobierno pertinentes durante cuatro años, hasta que finalmente el 22 de marzo de 1993 logró recibir una custodia concesión de los despojos que quedaban del manantial. Fue consiguiendo ayuda como pudo para construir un parque que hoy queda como legado a los habitantes de San Martín. Se dice fácil, pero vi los años de lucha, desengaños y esfuerzo para rescatar el manantial. Tramitó su acta constitutiva, su registro de asociación civil, su CLUNI ante Sedesol y pudo recibir los pequeños apoyos de co-inversión social que desde SEDESOL diseñaran Colosio y María Angélica Luna Parra para apoyar pequeñas asociaciones civiles como esa. Con ese programa y su propio trabajo y aportaciones, Soledad pudo ir mejorando el espacio. No hay muchas más áreas verdes y de uso público en San Martín.

Soledad fue un generoso corazón ciudadano. Trabajó más de 30 años a favor de su pueblo con optimismo y sin cansarse. No hay edad para llevar a cabo ese trabajo. El momento es aquel en el que elegimos dar un pedazo de nuestro tiempo al espacio en el que nos tocó vivir.

"Muchos dicen que mi pueblo es feo --decía Soledad--, pero yo lo veo bonito, manita, aquí están mis quereres."

Yo siempre vi una luz especial y bonita en ella. La luz que deja en ese espacio que construyó para San Martín, la luz de ese ejemplo de vida.

Domingo, 07 Abril 2019 00:00

Guardia Nacional Militar

El presidente se salió con la suya, y por encima de lo que se legisló en el Congreso y lo que dice la Constitución, ya puso en marcha la Guardia Nacional Militar que quería. Sus integrantes son militares y su mando es militar. No hay más.


Al presidente no le importó lo que dijeron los expertos en la consulta realizada por el Congreso, los congresistas de la oposición y tampoco lo planteado por los organismos internacionales. En esta ocasión, hay otras, se puso en evidencia su autoritarismo.

El presidente y su gobierno se habían comprometido a poner a un civil a la cabeza de la Guardia Nacional y que los militares se sujetarían a él. Eso quedó atrás.

Las fuerzas de la oposición en el Congreso, las organizaciones de la sociedad civil, los académicos y los organismos internacionales se sienten burlados y engañados por el presidente. Así es.

El presidente con su decisión de poner a un militar en activo a la cabeza de la Guardia Nacional se ve como un mentiroso y como un hombre que no es capaz de cumplir con la palabra empeñada.

La decisión es muy grave por lo que representa en sí misma, pero también porque muestra a un presidente en el que no se puede confiar. No hace honor a los compromisos contraídos.

El entregar la totalidad de la responsabilidad de la seguridad pública a los militares implica, más allá de los discursos, la militarización del país. Es más que evidente. El opositor López Obrador se había opuesto a eso.

La decisión del presidente abre el espacio para que crezca la violencia, ya la más alta en los último 25 años, y aumente la violación de los derechos humanos. Los militares actúan como militares. No son y nunca van a ser policías.

Las fuerzas de la oposición, las organizaciones de la sociedad civil y los académicos deben recurrir, cada quien desde lo que le corresponde, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que declare inconstitucional a la Guardia Nacional Militar. Lo es.

Hay muchos elementos, para demostrar que la decisión del presidente viola el Artículo 21 de la Constitución y otras disposiciones legales de carácter nacional e internacional.

Los organismos internacionales y la ONU deben denunciar lo que ahora ocurre en México y presionar al gobierno de López Obrador para que dé marcha atrás. La posibilidad de abusos por parte de los militares está a la puerta.

La decisión del presidente plantea muchas preguntas: ¿Qué lo lleva a mentir, a engañar y a violar la Constitución? ¿Qué lo lleva a no cumplir con su palabra? ¿Qué lo lleva a militarizar al país?

¿Estamos en presencia de la reedición del viejo autoritarismo presidencial? ¿Regresamos a los años anteriores a la instauración de la democracia? ¿Qué papel tienen los militares en el proyecto político del presidente? ¿Hay después otro proyecto?

Twitter: @RubenAguilar

Página 1 de 113