Lula en la cárcel. Dossier de Sin Permiso: Brasil. “El problema de este país no es Lula” Destacado

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Sin Permiso

"El problema de este país no es Lula"

Pablo Estefanoni

Lula regresó al punto de inicio de su historia para desenterrar la pólvora. Allí, en el Sindicato Metalúrgico de San Bernardo do Campo, en el mismo escenario que catalizó la lucha social y política de los metalúrgicos contra la dictadura, dibujó algunos retazos de 40 años de la epopeya. Estaban junto a él algunos de los que vieron nacer el proyecto más consistente de la izquierda en la historia de Brasil y uno de los más relevantes en América Latina a finales del Siglo XX. Su discurso, sin embargo, no fue un canto a la nostalgia sino una respuesta política a la coyuntura.



Brasil atraviesa una de las mayores crisis económicas y políticas de las últimas décadas. El gobierno de Michel Temer, sin ninguna popularidad, realiza el trabajo sucio de barrer conquistas económicas, sociales y democráticas de las últimas tres décadas, precisamente desde la promulgación de la reforma de la Constitución de 1988.

“Estoy siendo procesado por un departamento que no es mío, aseguró Lula en un fervoroso acto donde se coreaba la consigna “não se entrega, não se entrega”. La Red O Globo, recalcó Lula “mintió cuando dice que era mío, pensé que (el juez) Moro iba a resolver y él mintió diciendo que era mío…ninguno de ellos duerme con la conciencia tranquila que yo duermo”.

Advirtió: “no piensen que estoy contra el Lava Jato. Si castigar un bandido, hay que castigar y detener a un bandido que robó. Todos queremos eso. Todos nosotros decíamos que en Brasil sólo se castiga al pobre, no se encarcela al rico. El problema es que no se puede hacer justicia subordinado a los medios de prensa”.

André Singer



El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico, pero se tendrá que reinventar

El 12 de mayo de 1978 comenzaba la huelga de Scania-Vabis en San Bernardo do Campo. Era la primera paralización obrera desde 1968 y el éxito de los trabajadores del sector automovilístico cambiaría la historia del país. La presencia de Luiz Inacio Lula da Silva, el líder sindical que surgió de ese movimiento, durante 24 horas en el Sindicato de los Metalúrgicos después de decretada su prisión el pasado jueves 5 de abril, cierra simbólicamente el largo ciclo que comenzó entonces.

El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico. Pero se tendrá que reinventar para sobrevivir sin la libertad de Lula, en torno a quien el movimiento creció al punto de llegar a la Presidencia de la República. Más allá de cualquier otra consideracion, Lula demostró, durante 40 años, la innegable capacidad de aglutinar el campo popular de la política brasileña en torno suyo.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...