Rebelión estudiantil en Nicaragua y la crisis de una revolución perdida Destacado

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La vida de los pueblos da vueltas en una noria que los condena a volver a pasar por sus senderos trágicos.

Daniel Ortega y Rosario Murillo son los actores principales de lo que queda de lo que historia recuerda como "la revolución sandinista". Una más de las revoluciones perdidas en la historia de América Latina.

La rebelión estudiantil pacífica en Nicaragua obtiene como respuesta la represión brutal del gobierno que esta pareja encabeza y que todavía tiene por bandera la del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el movimiento de jóvenes guerrilleros que acabara con Tacho Somoza y una de las más brutales dictaduras de la que por esos territorios tropicales se tenga memoria.

Al terminar el domingo 22 el saldo reconocido en los medios internacionales es de 25 muertos.



"En Nicaragua --escribe en El País quien fuera vicepresidente del país Sergio Ramírez, el más importante escritor nicaragüense vivo, vinculado por sopuesto a la revolución sandinista y desde hace tiempo severo crítico de Ortega y Murillo--, el régimen está usando la violencia desproporcionada y sin sentido para reprimir la justa protesta ciudadana encabezada por los jóvenes que están siendo masacrados por fuerzas paramilitares y policiales. Centenares han sido apresados y no se sabe de su paradero."

Sergio Ramírez recibe este lunes 23 el Premio Cervantes, el mayor reconocimiento a la literatura en español en el mundo.

El gobierno de Ortega es condenado en el mundo por la represión a un movimiento que inició la tarde del miércoles 18 en contra de las reformas al al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) anunciadas dos días antes por el Gobierno en una historia conocida en países como México. Ortega sacó a la calle a las "turbas", como le llaman en Managua a los grupos de choque que ha utilizado su gobierno contra las manifestaciones opositoras: tipos que "suelen vestir camisetas con leyendas que hablan de amor y paz, usan cascos para ocultar su rostro y se movilizan en motos", según expllica Matilde Córdova para INFOBAE.

Desde ese mismo miércoles son innumerables los mensajes en las redes sociales sobre la violencia desatada contra los estudiantes. Y los videos con las golpizas y los asesinatos.

Tristeza y coraje son los sentimientos de quienes por diversas causas hemos estado cerca de Nicaragua en un proceso histórico que llamamos la revolución sandinista. Tristeza por los muertos. Coraje por la transformación de un sueño en una mascarada que cada vez más tiene visos de dictadura.



(REUTERS)

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