Martes, 05 Abril 2016 00:00

El Mendrugo/Tercer Aniversario. Historia de la mayólica en Puebla Destacado

Escrito por  Emma Yanes
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La historia de la mayólica en Puebla

Emma Yanes Rizo, historiadora y ceramista, Doctora en Historia del Arte por la UNAM con una investigación sobre la producción de mayólica en los siglos XVI y XVII en nuestra ciudad. Los hallazgos en la Casa del Mendrugo ha sido parte de su estudio. Ella ha formado parte del equipo de especialistas que han ayudado en el complejo proceso de rescate de esta casona que arrancó, para fortuna de todos, en la primavera de 2013 su carrera como nuevo centro cultural en Puebla. La ilustración de este salsero con la figura que representa a esta nueva Casa del Mendrugo fue elaborada por Jessica Lara M. En Mundo Nuestro se han publicado varias de las piezas recuperadas en la casona, junto con las cédulas elaboradas por la Doctora Yanes.





La historia de la mayólica en Puebla

Hasta hace poco tiempo, se desconocía la mayólica o “talavera” producida en Puebla de mediados del siglo XVI a mediados del siglo XVII. Los hallazgos de tiestos de cerámica colonial de la Casa del Mendrugo y la reconstrucción completa de algunas de las piezas, que se exhibirán en una de las salas de este nuevo centro cultural, nos permiten admirar al menos en parte esa producción y su posterior evolución, como un arte distintivo de la ciudad de Puebla, símbolo de identidad regional. En sus orígenes ésta técnica dotó, básicamente a los españoles de la ciudad, de un modesto servicio de mesa: platos, escudillas, jarras y especieros, con iniciales y monogramas o una ornamentación de trazos rápidos a pincel. Después, ya en el siglo XVII, derivó en formas más delicadas y complejas, como jícaras chocolateras, finos bernegales o platos polícromos cuidadosamente decorados bajo la influencia de la loza italiana.

La colección ofrece una lectura múltiple, donde se fusionan las técnicas, formas y ornamentación de Talavera de la Reina, Sevilla y Génova, con los diseños orientales y aquéllos propios de los loceros poblanos.

Una sencilla y bella pieza, un especiero del siglo XVI, es el símbolo de esta Casa del Mendrugo porque representa la búsqueda de las especias más allá de los mares, que como sabemos, condujo al descubrimiento de América. Es también un ejemplo del gusto novohispano por la loza fina en las costumbres de mesa. Un pez delineado a pincel nos remite a aquéllos que cruzaron el océano para encontrarse con un nuevo mundo, pero también a los ríos que rodeaban a la ciudad de Puebla y quizás a algún evento litúrgico en esta casa que un tiempo fuera de los jesuitas.





Visto 817 veces Modificado por última vez en Martes, 05 Abril 2016 18:59