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Mundo Nuestro tiene un objetivo prioritario: realizar un periodismo de investigación que contribuya en la construcción de una estrategia nacional de conservación, desarrollo y custodia de la biodiversidad y la agrobiodiversidad, lo que se llama el patrimonio biocultural de México.

Mundo Nuestro. En la foto de pordada vemos a Daniel Ortega en el amacecer de la derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional en las urnas. Nicaragua: La semana electoral de 1990. Este texto de Sergio Mastretta fue publicado en Nexos en su edición de Abril de ese año da cuenta de los días previos a la elección del 25 de febrero de ese año.. Lo publicamos ahora en el marco de los acontecimientos trágicos que ocurren estos días en Nicaragua.

LA MASA

Daniel Ortega es un puntito que agita la gorra beisbolera en la tribuna. La masa hierve en el polvo de la plaza Carlos Fonseca. Miércoles 21 en el cierre de campaña del FSLN. A las 5.45 de la tarde el sol se detiene en el filo de la montaña hacia el Pacífico. El astro no cae, igual sostiene y vaporiza la ilusión sandinista.

Como una estrella tropical de la televisión, Daniel Ortega corre en la tarima con la bandera rojinegra del Frente Sandinista. Atrás, en el montículo-tribuna observan todos los cuadros de la Dirección Nacional. Soldados y políticos, los comandantes se abrazan y se admiran: ni siquiera ellos esperaban tanta multitud. Más atrás un aire intenso barre el contaminado lago de Managua; viene del norte, de la Segovia fronteriza, de la montaña alzada con fusiles R-15 “U.S. Property”. Es un aire caliente y expansivo.



El sol espera el canto de Mejía Godoy. Imagina a 600 mil nicas que caminan hacia el sol de la victoria “Ya nadie detiene la avalancha, el pueblo tomó su decisión”.

“Con millones de dólares en la mano no han logrado comprar la conciencia de este pueblo”, grita Daniel Ortega.

Y toca la llaga: “A ese pueblo sufrido yo le pregunto, sin demagogia, ¿es buena o es mala la situación?”.

Y el pueblo no duda: “íEs mala!”, exclama.

Y Daniel insiste: “¿Es buena o es mala?”. Tres veces lo repite en un recurso fiel de oratoria.



“íClaro que es mala!”, grita.

“¿Y quién trajo la guerra?”, pregunta.

“¿El yanqui!”.



“¿Y qué queremos nosotros?”

“íLa paz!

“Pero no la paz de los cementerios… Nunca más los cuarteles de la Guardia Nacional somocista”.

“íNunca, nunca, nunca!”

“Todos sabemos quién es el presidente electo de Nicaragua”, grita Ortega.

“íDaniel, Daniel, Daniel!”, grita la masa.

Confiado, Ortega mira ahora sí la última llama del sol que se oculta.

Daniel Ortega, a la derecha, con Sergio Ramírez en el mitin del 21 de febrero anterior a la derrota contra la Unión Nacional Opasitora (UNO) el domingo siguiente. Fotograma del video Revolucion Sandidnista, ascenso y caida.

MANAGUA INEXISTENTE

La ciudad en el aluvión del proceso electoral: un laberinto verde de avenidas y cruceros que llevan a todos lados y a ninguna parte. Una ciudad arrepentida, que tiene el campo en la entraña, como el beisbol y la política. Los ojos extranjeros no la encuentran, sólo perfilan caseríos de madera, barrios proletarios como hombres en guerra camuflados en el ramaje de los árboles. Dispersa, alargada a sus colinas, apretada por el lago, desvanecida por el terremoto, filtrada en el enramado tropical, la ciudad transpira el humor galante de su verano.

A las dos de la tarde, a una cuadra del diario La Prensa, una mulata pretende vender unos Chiclet’s Adams guatemaltecos a 40 mil córdovas (60 centavos de dólar). No es muy diversificado el mercado en las esquinas: chicles y cigarros Belton nicaragüenses. Pero se tupe de marchantes como en cualquier crucero del D. F. El lunes 19 hay parvadas de niños sandinistas en todos los semáforos; camisetas del Frente y paliacates rojinegros al cuello. Y la política, que corre por el radio y los periódicos, que salta de los vendors monumentales, que salpica desde las pintas, que suda en los pechos volcánicos de las muchachas que alcanzaron camiseta partidista, se embotella en el rojo de las avenidas.

“Cinco, cinco, cinco”, grita una niña propagandista a un grupo de Cachorros del EPS que viajan en un camión alemán de redilas.

“UNO, UNO, UNO”, canta y brinca un muchacho limpiavidrios cuando los mira.

Pero los cachorros no hacen bulla.

BALDÍO

Lunes 19. De noche Managua vieja es un tendido de calles sin dueño, huellas de cimientos como cicatrices y esqueletos sonámbulos de lo que fue. Trincheras de eucaliptos cierran el paso a nuevas construcciones. El centro sin casonas ni cafetines, sin gente que recuerde tiempos idos, es una lápida que amarra el pasado somocista y la era sandinista. No se miran viejos que esperen el sueño sentados en una banca, ni Guardias con M-1 y camisolas arremangadas, ni zapaterías ni puestos de frutas, ni barberos que afilen navajas, ni parejas que se pierdan abrazadas hacia el lago. No hay esquinas, sólo cruceros con la alcurnia perdida. El terremoto se llevó el arraigo al centro. De la plaza capitalina sólo quedan una catedral sin techo y un Palacio Nacional sin presidente. Daniel Ortega despacha en la Casa de Gobierno.

Un niño solitario vende chicles en la plaza vacía. Daniel la llama Plaza de la Revolución. Violeta la nombra Plaza de la República. El niño cruza la explanada que el domingo 18 llenó con sus huestes la Unión Nacional Opositora. Huellas del mitin en volantes pisoteados en el asfalto y consignas en la escalinata de la catedral. A mano izquierda, el Palacio Nacional con la insolencia del neoclásico, un partenón desastroso con dos alas y columnas que resistieron el terremoto. Gajes de la Revolución, dejó de ser la sede de los poderes. Los managuas cumplidores pagan ahí sus impuestos. Sandino y Fonseca, pintados en cartón a todo lo alto de las columnas, resguardan la entrada principal.

“¿Y ese monumento al fondo?”, pregunto al niño de los chicles y señalo una llama resguardada por un redondel a gajos de cemento.

“Es donde está Fonseca”, responde con la facilidad de un guía turístico y encadena la vista a esa mandarina desflorada a relumbrones de la llama por una mujer de mármol que mira al Pacífico.

“Es la madre patria -sigue el niño cívico-, cuida los huesos de Fonseca”.

“¿Y Sandino?”

“A ese no lo han encontrado, quién sabe dónde quedó su cuerpo desde que lo mataron”.

Y el niño desaparece por el jardín del mausoleo. La patria en mármol da la espalda a catedral y ofrece sus brazos abiertos al cielo negro y ventoso de la noche.

En la torre derecha de la catedral ondea una bandera de la UNO. El miércoles de cierre sandinista lo hará el estandarte del Frente. En la guerra electorera, Violeta ofreció el domingo en su cierre la construcción de una nueva catedral, junto con el fin del Servicio Militar Patriótico y la bonanza del monedero familiar. Daniel no ofrecerá nada de eso, sólo la promesa de que “todo será mejor”. Y rogará al cielo por la sabiduría de Salomón para gobernar.

Dentro de la catedral se miran las estrellas. No hay bancas, sólo breña y tierra: hace mucho que los curas- populares o tradicionales- se llevaron a dios hacia otros templos. En los muros laterales, los ángeles en relieve sobrevivientes del terremoto piden misericordia al creador que no los volvió escombros. Por las cinco bocas oscuras de la fachada los grillos amorosos entonan a la plaza su canto tropical.

Es un lugar ideal para el amor. En las sombras, dos figuras se abrazan en la más carnal de las políticas. Los dos hombres me miran, se electrizan, se separan, se escabullen.

Conmemoración de la Revolución Sandinista. Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio  19 de 1990.  (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio 19 de 1990. (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

--Fuente: http://www.lhistoria.com/nicaragua/revolucion-popular-sandinista

VIRGILIO

“¿Vos querés probar el bicho nica?”, me dijo una hora antes. Y me llevó al centro comercial Camino de Oriente, donde una gringuísima McDonald’s vende una hamburguesa, unas papas fritas y una cocacola a 2.25 dólares.

“Vení amor”, le dijo el taxista a una mulata entre cinco evas sentadas en una jardinera. La muchacha se arrima a la ventanilla, se agacha, toma la mano de Virgilio y me mira. “Este extranjero no es de aquí, y quiere pegar una buena apaleada, quiere matar a garrotazos el zorro…”

Ella sonríe aburrida. “Lo que vos querrás amor- me dice profesional-, 800 pesos dos horas…”

En el bar Munich el taxista presume: “Qué más querés, 800 mil córdovas, ni doce dólares en el mercado negro, y son niñas reglamentadas, que no pasan de los 20, sin peligro de sida y bien vestidas como de paseo…”

Y suspira. Olvida un rato a las mujeres, hace cuentas: “Un neumático vale cuatro millones, y yo necesito renovar las cuatro llantas. Por eso vos me verás de arriba abajo desde las cinco de la mañana. Pero sabés qué, soy sandinista, y no de palabra, eché verga contra Somoza, escondí tres meses a mi familia en un agujero que escarbé en la casa, porque yo era combatiente desde el 78. Y fui a echar verga contra esos contras hijoeputas en la milicia. ¿Entendés vos? Y dirán lo que quieran los dirigentes, que acaso gana la UNO, no les vamos a devolver ni putas de las armas”.

Son las cuatro de la mañana del jueves 22. El Munich está en plena actividad. Se sirven sopas de jaiba, ron con hielo y cervezas Victoria al mayoreo. Aquí recalaron dos decenas de cuadros bajos sandinistas. De rato en rato las mesas se unen a coro, “cinco, cinco, cinco”, “Daniel, Daniel, Daniel”, cantan y brindan. Atrás quedó la tarde de júbilo y triunfo. Un trasnochado discurre corear UNO, UNO, UNO. Muy cívicos, los sandinistas lo espantan al grito de cinco, cinco, cinco. Virgilio entre ellos.

METRO URBANO

Sábado 24. Corre hacia Granada por carretera Norte. La farola de la máquina diesel apenas alumbra la calzada que concentra la mayor parte de las fábricas en Managua. Sebastián Chamorro, sobrino de Violeta, redactor de Nuevo Diario, propiedad del hermano del santón de La Prensa, mira venir el trenecito. De 19 años- a la espera de que lo llamen al servicio militar luego de las elecciones-, es un fervoroso sandinista. Igual que todos, no imagina la posibilidad de derrota. Sus ojos sensibles se avivan cuando el tren se detiene en la esquina. La gente corre, trepa a las jaulas, se acomoda, aguarda el lento jaloneo.

“Un día a alguien se le ocurrió decir que el trenecito era el metro urbano dice Sebastián-. La estación fue uno de los pocos edificios que sobrevivieron al terromoto. Hace unos años un huracán se llevó la vía que va a Puerto Corinto. Es la costumbre aquí; cuando no se inunda, tiembla. Y si la naturaleza está en calma, entonces hay guerra”.

MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA

Dos helicópteros del ejército sandinista vuelan al norte al parejo de la carretera a Matagalpa. En el camino leo algo de las cifras de la guerra Contra: entre 1980 y 1985 los daños materiales y a la producción sumaron 518.5 millones de dólares; el país perdió créditos por 272.9 millones y el costo del embargo fue de 108.4 millones; en esos mismos años el presupuesto de Defensa subió del 22 al 35 por ciento, un crecimiento del 7 al 19 por ciento respecto del PIB; el consumo decreció en 5.8 por ciento y el ingreso per cápita disminuyó en 10.4 por ciento; para julio de 1986 habían sido reubicadas 18,200 familias (112 mil personas), 2,100 viviendas habían sido destruidas, al igual que 52 escuelas, 11 centros de desarrollo infantil, 192 cooperativas, dos centros de salud, 51 beneficios de café, 40 casas de curado, 185 unidades de producción y 556 edificios; y la depredación del medio ambiente está a la vista: un incendio provocado por la Contra arrasó 160 mil hectáreas de sabana de pino; desde entonces los incendios se han incrementado en un 600 por ciento; una granada de fragmentación lanza esquirlas en 200 metros a la redonda, dejando en los árboles heridas abiertas a los hongos y bacterias; los rockets de un helicóptero al ataque saturan de fragmentos mortales un área equivalente a cuatro campos de futbol juntos; un batallón de 600 hombres que toma posición en la montaña remueve hasta 6 mil metros cúbicos de tierra para trincheras, barracas de alojamiento y zanjas de comunicación, y se calcula que ambos bandos tienen entre 20 y 25 batallones en acción; por la guerra tuvo que suspenderse el proyecto Bosawas, para la preservación de un bosque húmedo de un millón de hectáreas. Por último la mortandad: hasta agosto de 1986 habían muerto 4,838 personas, además de 5,877 heridos y 6,047 secuestrados, números que para el país que financia la guerra, Estados Unidos, equivaldrían a 249 mil muertos, 287 mil heridos y 2.8 millones de desplazados. Tres años después, para finalizar 1989, el gobierno sandinista calcula en más de 15 mil millones de dólares el costo de la guerra, con una estela que se eleva a más de 50 mil muertos y lisiados.

Fugaces, como los helicópteros sandinistas, perfilo personajes de la guerra.

Marvin Neyra, hijo de un obrero del ingenio en León, movilizado como voluntario de los Batallones de Lucha Irregular (BLIS) despertó en el hospital de Juigalpa (Chontales) con los dos muslos atravesados por las esquirlas de una mina. Intactos los huesos, se recuperó y volvió al frente dos meses después. Participó con su hermano en la operación Dantos 88, para echar hacia Costa Rica una fuerza de ocho mil contras acampados en la región de Río San Juan. El 14 de agosto, en una escaramuza vio reventar la cabeza de su hermano. El jueves 29 de febrero de 1990 Marvin cumplirá su servicio. “Si gana la UNO dice en el cuartel de Juigalpa- y la Contra quiere pasar la cuenta, yo me movilizo de nuevo, la tengo jurada por mi hermano. Yo a ésos les echo verga donde sea”.

Leo un estudio sobre las bandas campesinas antisandinistas que se levantaron en armas en 1980. La banda de Dimas, en Yalí (Jinotega), desmantelada por las milicias entre julio y octubre de ese año, estaba compuesta por 110 hombres; de los 50 elementos de tropa, 12 eran hijos de propietarios de fincas cafetaleras de entre 50 y 150 manzanas de café y 10 eran hijos de obreros; 25 de los colaboradores tenían entre 10 y 150 manzanas y 10 eran campesinos propietarios de entre 5 y 10 manzanas. Dimas y Fabián, cabecillas de la banda, fueron combatientes en la insurrección contra Somoza. Roberto Zelaya, “el político” del grupo, trabajaba en el Instituto Nacional de la Reforma Agraria. Los tres hacían la distinción entre los “sandinistas comunistas y los sandinistas anticomunistas”. Roberto Zelaya instruía a los campesinos: “la única solución para Nicaragua es el capitalismo, nosotros luchamos por la libertad de los guardias somocistas presos y por el regreso de los que están en Honduras. Va a llegar un día en que el Estado les arrebatará las fincas porque ustedes no podran pagar los impuestos, porque todo esto será expropiado por el comunismo. Nosotros vamos a devolver las tierras confiscadas, pero les vamos a dar a los que no tienen tierra, pero para que sea de ellos, no del Estado”.

VICTORIA DE JULIO

En Tipitapa, a media hora de Managua, el sueño agrario sandinista: el ingenio Victoria de Julio, un inmenso complejo azucarero donado en gran parte por los cubanos. Una inversión superior a los 180 millones de dólares. 18,600 hectáreas de riego repartidas en 186 cuadrantes de un kilométro cuadrado. Ni un solo cerco en ese vasto latifundio agrarista. 80 hectáreas y 20 de bosque de eucalipto por cuadrante. 2,800 trabajadores en periodos de zafra. Producción actual, 5.5 millones de quintales de azúcar, a un promedio de 46 tn/ha. de caña, lo que lo pone por abajo del promedio nacional de 49 tn/ha. Todo mecanizado: 14 cosechadoras y 30 equipos de acarreo que trabajan noche y día.

“Aquí no había nada”, dice el ingeniero Manuel García, responsable de operación en el campo. “La mayor parte eran tierras baldías propiedad de Somoza. Difícilmente habrá hoy un ingenio con esta tecnología en América Latina. Aquí estamos, a pesar de las críticas. Mi extracción es campesina, no sé si soy o no sandinista, sólo sé que en lo interno siento orgullo de haber enfrentado un régimen opresor. Entre los técnicos se siente, se toca el espíritu colectivo. Los campesinos de Tipitapa han sido más reacios a la colectivización, pues ellos nunca habían trabajado la caña”.

Un calderero del ingenio, con salario de alrededor de 4 millones de córdovas mensuales (unos 65 dólares) ve así el proceso: “Si la gente no estuviera de acuerdo con el Frente Sandinista, hace tiempo que ya hubiera caído por causa de la guerra. Ahora tengo un hijo médico y a los demás no les falta escuela. Con Somoza, sólo el que se recostaba a su lado podía sobrevivir”.

En la línea final de la producción, dos muchachos palean la azúcar que cae al piso. Ganan 4 mil pesos la hora, 24 dólares mensuales con el tiempo extra. Es viernes 23. En el ingenio sólo se ve propaganda del Frente.

EL SUEÑO EMPRESARIAL

En la Casa de Campaña de la UNO, el cabaret Bambana. Francisco García, español de 40 años, invirtió 370 mil dólares en marzo de 1978 en un rancho ganadero de 550 hectáreas de la región de Río San Juan. Su propiedad fue declarada de utilidad pública en mayo de 1988; recuperó su rancho a principios de 89 por presiones del gobierno de España a los sandinistas: “Me considero un humanista práctico, yo no volveré a creer en el romanticismo revolucionario. Yo me quedé cogido con esta barbaridad que empezó en julio de 1979. Me trataron como animal, querían que produjéramos a un precio para que subvencionáramos a sus trabajadores, yo no tenía superávit ni para una cerca. Todos los empresarios creían al principio en el Frente, lo elogiaban porque decían que era más humanista que la supuesta dictadura de Somoza, que para mí no lo era. Pero yo apoyé la huelga de productores de 42 días en septiembre de 1978, para después ser vilipendiado como lo fui. Ocho años se aprovecharon de mi sudor, me trataron como vientre, como nosotros tratamos al ganado. Compraba los insumos un 30 ó 40 por ciento arriba del precio internacional, y vendíamos 30 por ciento abajo. Por todo eso yo participé en política, apoyando a la oposición por abajo del agua”.

Francisco Girón, de 45 años, pequeño empresario de artes gráficas, con 10 mil dólares de capital; tiene cinco empleados a los que paga 40 dólares al mes: “No he tenido utilidades por la inflación y las fluctuaciones monetarias. Los empresarios nos hemos visto agredidos en los dos últimos años, por la situación económica del país. Culpar al Frente Sandinista sería una crítica no objetiva, pero la suma de todos sus errores y la mala conducción del gobierno llevará a un voto popular por la UNO”.

Carlos Cardenal, representante de la parte privada de la empresa Industrias Químicas, S.A. (51% estatal y 49% privada), confiscada en 1981: “Yo no puedo ver con buenos ojos ninguna estatización, pero en el caso de esta empresa se puede hablar de complementariedad. A fines de 89 por primera vez en tres años se repartieron dividendos a los socios. A pesar de la crisis hubo bastantes inversiones. Ahora la parte legal está en orden, la estructura es transparente y cada día más institucional. Yo no le pongo mucha mente al calificativo de mixta. El empresario privado, cualquiera que sea el modelo, si da dividendos, le da su beneplácito”. (Revista Análisis, enero de 1990).

EL SUEÑO OBRERO

Raúl Mena, chofer de Telcor (empresa de telecomunicaciones del Estado), de 25 años, casado y con estudios hasta tercero de secundaria: “La UNO juega con el estómago del pueblo trabajador; no sólo en Nicaragua se pasa hambre, pero de ahí se agarran. Yo estuve movilizado del 83 al 86 en el BLIS, éramos los que más queríamos a la patria, y si luchamos es porque antes no había libertad, al obrero que reclamaba lo echaban preso. Ahora gano 3.8 millones de pesos al mes más reivindicaciones como el paquete de AFA (arroz, frijoles y azúcar) ampliado, que tiene más de 20 productos, un regalo que el Estado nos da, además de almuerzo diario, horas extras dobles. Perder nuestros derechos, eso no se va a lograr nunca en Nicaragua”.

Según datos de la revista Aquí y ahora (octubre de 1989), en la década hubo 46 conflictos obreros que involucraron a 52,581 trabajadores: 15 por aumentos salariales, 12 por democracia sindical, 9 por despidos, 5 por mejores condiciones de trabajo y 5 contra corrupción administrativa. Ninguno de los conflictos involucró a sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores.

ATADO A LA TIERRA

“Dicen que los sandinistas han dado tierra a los pobres, pero regalan lo que no es suyo, Somoza no hacía eso. Yo soy agricultor, siembro maíz, arroz y frijol en 6 manzanas que compré, mantengo mi casa y no he necesitado de una revolución, hemos pasado nueve años de a verga, con Somoza todo estaba bien. Ahora esos mantenidos que no saben trabajar tienen miedo de que les quiten la tierra. Por eso Violeta va a quitar el Servicio Militar, pa’ que se jodan ésos. “Tá bien que los gringos ayuden a la resistencia, pa’ que se acabe el comunismo. El Frente va de viaje, y lo que se desecha no se vuelve a recoger”. Manuel Aburto, campesino de Niquinohombo, de 56 años.

MADRUGADA

A las 2.30 de la mañana del 26, suena la cumbia en la explanada dispuesta para la fiesta sandinista: “Me fallaste, te olvidaste de mi querer/Sí, ahora es tiempo de que sigas andando sin mí a tu lado/Me fallaste, ya tú no cambiarás”. El Frente está abajo 51.5% contra 44%. De los presentes, nadie hace caso, bailan simplemente: “Llorando se fue, la recuerdo hoy y en mi pecho no existe el rencor…”.

“Tengo mi esperanza estadística”, dice el historiador sandinista Roberto Cajinas; “ganamos en San Judas, y en ese barrio le tumba la maraca. Mi tesis es que la UNO ha objetado mil y pico de casillas donde la votación es nuestra. Recordate cómo tenía Olivares a Alexis Argüello, y el nica lo noqueó en el 14”.

“¿Y entre Tyson y el otro chango que lo madreó, cuál sería el Frente?”, le tiramos a Cajinas un recto a la mandíbula. “El réferi”, contesta en una carcajada. Y luego la reflexión: “Mirá, esto tiene que ver con la derechización de las masas, ái tenés a Lula en Brasil, ofrece el mar y sus conchas y se queda rezagado”.

Ahí mismo los reporteros asediamos a Nicho Marenco, responsable de medios de comunicación de la campaña: “¿Caballo que alcanza gana?”, grita alguno. “Los sandinistas siempre ganamos al final”, responde serio. Es obvio que conoce la tendencia del escrutinio. Cuando el huracán Joana amenazó con llevarse de tajo a Managua encadenó toda la radio. Las mujeres recuerdan su voz cálida: “Ya viene, ya llega este boludo, a tres horas de camino viene, no se ahueve señora, camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Y los managuas, que no durmieron esa madrugada, lo entendieron como un dique de humor contra el viento que arrasaba la tierra con una violencia que ya hubiera querido la contra en la selva.

A las 3 el cabaret Bambana es la locura. Violeta habla de que no hay vencedores ni vencidos. Sus huestes gritan “se jodió el Frente”. Un reportero latinoamericano, de color sandinista, que va conmigo, no tiene otra cosa que la ironía: “Aquí está la puta y sus charrullas, los que mandan en la UNO ya se están repartiendo los ministerios… La gran puta, esto les pasa por demócratas, hubieran seguido de estalinistas…”

Virgilio Godoy, virtual vicepresidente, el que amenazara con pasar la cuenta (es decir, cuchillo) a los sandinistas, votó en Puerto Corinto. Su voz se escucha en la radio: “Esta felicidad no es sólo para los nicaragüenses que estamos aquí, sino para todos aquellos que están fuera por la dictadura sandinista. A todos ellos los esperamos con los brazos abiertos”.

Rumbo al Centro Internacional de Prensa, escucho Radio Sandino: “Yo pido cordura a los de la UNO -dice el locutor-, porque cuando los compañeros sandinistas agotan la paciencia, hacen tronar el escarmiento”.

A las 5.34 nadie ríe en el plenario. Hay más de 1500 periodistas. En el altavoz cantan los labios ardientes de la mexicana María del Sol: “No puedo estar contigo y con el mundo…”. Lloran en silencio varias mujeres que imagino internacionalistas. Elizabeth, una doctora australiana de 25 años, me susurra que regresará a su país: “Violeta trae lo que terminó hace diez años”. Y yo pienso que el presente es un interminable funeral de paletadas de tiempo.

Mariano Fiallo, del Consejo Supremo Electoral, salió a las 5.55. Fue escueto. Daniel Ortega llegó a las 6.10. Los periodistas aplaudimos tres minutos. Luego habló de un nuevo amanecer histórico para Nicaragua, “con un sol que alumbra las conciencias hacia la consolidación de una Nicaragua libre”.

Al cuarto para las siete sale el sol en la avenida de la Resistencia. Daniel Ortega no dijo que bajo un sol como éste, hace 12 años, un 26 de febrero, los guardias de Somoza sacaron de una casa el cuerpo recién asesinado de Camilo Ortega, su hermano menor.

“¿Cuál es la fuerza del Frente Sandinista?”, le preguntarán hoy a Daniel Ortega.

“La verdad”, responderá el Presidente.

Emma Yanes, historiadora, ha colaborado en nexos anteriores. Sergio Mastretta, periodista e investigador social. El último libro de ambos es Con el sudor de la crisis (UAP, 1988).

Sin Permiso

"El problema de este país no es Lula"

Pablo Estefanoni

Lula regresó al punto de inicio de su historia para desenterrar la pólvora. Allí, en el Sindicato Metalúrgico de San Bernardo do Campo, en el mismo escenario que catalizó la lucha social y política de los metalúrgicos contra la dictadura, dibujó algunos retazos de 40 años de la epopeya. Estaban junto a él algunos de los que vieron nacer el proyecto más consistente de la izquierda en la historia de Brasil y uno de los más relevantes en América Latina a finales del Siglo XX. Su discurso, sin embargo, no fue un canto a la nostalgia sino una respuesta política a la coyuntura.



Brasil atraviesa una de las mayores crisis económicas y políticas de las últimas décadas. El gobierno de Michel Temer, sin ninguna popularidad, realiza el trabajo sucio de barrer conquistas económicas, sociales y democráticas de las últimas tres décadas, precisamente desde la promulgación de la reforma de la Constitución de 1988.

“Estoy siendo procesado por un departamento que no es mío, aseguró Lula en un fervoroso acto donde se coreaba la consigna “não se entrega, não se entrega”. La Red O Globo, recalcó Lula “mintió cuando dice que era mío, pensé que (el juez) Moro iba a resolver y él mintió diciendo que era mío…ninguno de ellos duerme con la conciencia tranquila que yo duermo”.

Advirtió: “no piensen que estoy contra el Lava Jato. Si castigar un bandido, hay que castigar y detener a un bandido que robó. Todos queremos eso. Todos nosotros decíamos que en Brasil sólo se castiga al pobre, no se encarcela al rico. El problema es que no se puede hacer justicia subordinado a los medios de prensa”.

André Singer



El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico, pero se tendrá que reinventar



El 12 de mayo de 1978 comenzaba la huelga de Scania-Vabis en San Bernardo do Campo. Era la primera paralización obrera desde 1968 y el éxito de los trabajadores del sector automovilístico cambiaría la historia del país. La presencia de Luiz Inacio Lula da Silva, el líder sindical que surgió de ese movimiento, durante 24 horas en el Sindicato de los Metalúrgicos después de decretada su prisión el pasado jueves 5 de abril, cierra simbólicamente el largo ciclo que comenzó entonces.

El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico. Pero se tendrá que reinventar para sobrevivir sin la libertad de Lula, en torno a quien el movimiento creció al punto de llegar a la Presidencia de la República. Más allá de cualquier otra consideracion, Lula demostró, durante 40 años, la innegable capacidad de aglutinar el campo popular de la política brasileña en torno suyo.

CONTINÚA EN REVISTA SIN PERMISO

El domingo 1 de abril de 2018 murió el General Efraín Ríos Montt. Apresuradamente y con honores militares fue sepultado. En su panegírico su hija Zury Ríos Sosa dijo que había muerto un líder político, hombre de bien, gran esposo, de gran moralidad y principios. Esta es una lectura íntima, respetable pero discutible.

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Se acabó la vida en el barrio/Memoria de la guerra civil en Guatemala

Ríos Montt y el recurso del miedo

Hay otras lecturas acerca de Efraín Ríos Montt. Empiezo por la que le he leído a mis amigos anticomunistas en el espacio de comunicación que compartimos. Para ellos y para todos los que piensan como ellos, Ríos Montt es un hombre a quien los guatemaltecos deben tenerle gran gratitud porque tuvo los arrestos (en realidad usan un vocablo procaz) para frenar a los comunistas que con violencia inaudita mataban a personajes honorables y cometían masacres en los pueblos indígenas. A Ríos Montt Guatemala le debe el ser un país libre. Y es justicia poética que no haya terminado sus días encarcelado. Con sorna y alegría dicen que el general murió en libertad. En realidad murió enfrentando procesos judiciales, los cuales evadió por una alegada demencia senil.



Esta lectura contrasta con la que expresan sectores de izquierda, la comunidad de derechos humanos y lo que parece un lugar común incluso en medios de comunicación conservadores, particularmente fuera de Guatemala: Ríos Montt fue un dictador, cuyo gobierno cometió centenares de masacres y más de la mitad de las ejecuciones y desapariciones forzadas que se observaron durante el Conflicto Armado Interno. Objeto de controversia es si estas indudables atrocidades cometidas en los 17 meses de su gobierno pueden ser calificadas de genocidio. No obstante esto último, un tribunal concluyó como verdad jurídica que el general era responsable del delito de genocidio y lo condenó a 80 años de prisión. Como es sabido, la sentencia rápidamente fue revocada por la Corte de Constitucionalidad quien alegó fallas en el debido proceso.

A esta última lectura del General Ríos Montt que comparto plenamente, agregaría una más. Por un instante, quien hoy es visto “como uno de los militares más sanguinarios de Latinoamérica”, tuvo la oportunidad de convertirse en el líder de un movimiento reformista que de triunfar acaso hubiera evitado el baño de sangre que vivió Guatemala desde fines de los 70 hasta el término del Conflicto Armado Interno. Esto sucedió cuando la Democracia Cristiana, la socialdemocracia y una parte del Movimiento Revolucionario, lo apoyó en su candidatura presidencial en 1974. Pero Ríos Montt no resistió al fraude electoral. Optó por un exilio dorado en España y una militancia en el fundamentalismo religioso. En lugar de convertirse en un militar pundonoroso como lo fuera el general Liber Seregni en Uruguay, se convirtió en el líder de un golpe de Estado en el cual no participó. Encabezó entusiastamente un gobierno que cometió masacres y desapariciones forzadas, que instauró los oprobiosos Tribunales de Fuero Especial que fusilaron a más de una docena de personas en juicios sumarios y quiso perpetuarse en el poder.

Dicen que la historia lo juzgará. Yo pienso que ya lo ha hecho.



Mundo Nuestro. Este texto fue tomado de la revista Sin Permiso. Su autoria es Montserrat Vila Planas , coordinadora de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya.
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“Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres sino sobre ellas mismas”. Mary Wollstonecraft (1759-1797)

“Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescindibles de ser mujer”. Flora Tristán (1803-1844)



El 8 de marzo de este año se desarrollará una acción internacional inédita. Mujeres de todo el mundo convocan una Huelga Feminista. Una huelga para acabar con el riesgo de pobreza, con las tasas de paro insoportables y de un 3,5% más alto entre las mujeres, con la brecha salarial y con la violencia machista. Esto significa situar en el centro la vida de las personas, dar valor a los cuidados que cada día ponen en marcha a niños y niñas, hombres y mujeres, a todas las personas que habitan el planeta. Estos cuidados, tanto en el ámbito doméstico como en los ámbitos laborales feminizados, son una base de la humanidad para alcanzar la capacidad de avanzar en los conocimientos y la ciencia, para alimentar la máquina productiva.

En este trabajo explicaré los antecedentes que confluyen en la movilización y huelga. Veremos las principales posiciones y reivindicaciones, para concluir con las estimulantes perspectivas que las mujeres ofrecen.

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La Marcha mundial de mujeres teje su unidad

Impresionante que, en los albores del siglo actual, desde los países más distintos y recónditos del planeta, mujeres de toda condición y situación social tejieran bellos retales simbólicos de la principal necesidad de lucha de cada país. Estos retales, en general como cuadros, se ensamblaban en un gran tapiz único en la Marcha que hollaba cada nuevo país.

Si bien la mítica Penélope tejía su mantel de día y lo descosía de noche, para burlar a los pretendientes que la acosaban, las mujeres de la Marcha mundial cosían su mural de ropa con la pretensión confesa de que enlazara todas las luchas de las mujeres en cualquier lugar.



Las mujeres de Quebec fueron las antecesoras en 1995. El movimiento de la Marcha Mundial propiamente dicha se inició en el 8 de marzo de 2000 con la primera acción internacional en Ginebra, la cual culminó en Nueva York.

Durante estos años, también bien implicadas en los Foros Sociales Mundiales, la Marcha fue pionera en poner de relieve la importancia de la autonomía económica de las mujeres, la violencia contra las mujeres, los derechos universales referentes a los bienes comunes y servicios públicos (comida, agua, tierra, vivienda, educación, salud y energía), la paz y desmilitarización.

El Tren de la libertad

En la minera Asturias, en Gijón, la Asociación Tertulia feminista Les Comadres, impulsó en 2014 la movilización en todo el Estado español por el Derecho al propio cuerpo, con el lema “Porque yo decido”, por la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres contra la Ley del aborto del ministro de justicia Alberto Ruíz Gallardón, del que se pidió la dimisión.

Lo que empezó como una propuesta de unas cuántas mujeres acabó con decenas de miles en el Paseo del Prado de Madrid. Fue un éxito y una guía de cómo Juntas somos más fuertes: se consiguió parar la ley y la dimisión de Gallardón. El gobierno del PP se vio obligado a ceder ante la convicción y la demostración de fuerza de las mujeres.

La cohesión de las organizaciones feministas se fortaleció en todo el Estado. Desde esta macro manifestación el movimiento de las mujeres tuvo un nuevo impulso sin precedentes en su contenido unitario.

Esta experiencia generó la necesidad de un organismo unitario. A su calor cristalizó la nueva movilización estatal del 7 noviembre de 2015 por un Pacto de Estado contra la violencia de género, preparada por la Plataforma estatal 7N.

Nuevo éxito de las mujeres unidas con un objetivo común y una movilización compartida.

En julio de 2016, en la agresión a una mujer en los Sanfermines, estalla la campaña contra la violencia sexual: el NO es NO. Los Sanfermines pararon convertidos en una gran manifestación de apoyo a la mujer violada y denuncia a la agresión machista en plenas fiestas. Se había terminado la impunidad del derecho de pernada de una virilidad patriarcal destructora del cuerpo de las mujeres. El NO es NO se extendió como un reguero de pólvora en multitud de las fiestas oficiales del mismo verano, le siguió en otras fiestas y continuó durante el invierno.

Este NO es NO inició un proceso de protocolos de los Ayuntamientos de las ciudades para asesorar y tratar que las fiestas sean libres de agresiones sexistas. Las Asociaciones de mujeres se volcaron entusiastas en esta práctica de garantizar el derecho a la intimidad de cada mujer, en todas las fases de las relaciones afectivas-sexuales en todos los espacios de ocio, tanto públicos como privados. Incluso se ha derivado en la actualidad a que es necesario un Sí de consentimiento claro por parte de la mujer, en plenas facultades.

La agresión de la Manada y su juicio, han representado un cambio sensible en la conciencia de millones de mujeres, con una actitud de las más jóvenes de defensa respecto sus derechos como personas y a su propio cuerpo.

El concepto romano de patria potestad, o su continuidad con el derecho de pernada en la Edad Media, que prosigue subrepticiamente en nuestros días, ha sufrido un golpe mortal.

Las jóvenes, las mujeres y muchos hombres han impuesto un memorable “Yo te creo”, ante la victimización de la joven violada en los Sanfermines, con la falta de credibilidad que le otorgaba una judicatura patriarcal, incluido el linchamiento de demasiados medios y en las redes sociales.

Ha sido la actriz Natalie Portman quien ha enaltecido el impactante “Yo te creo” dirigido a Dylan Farrow. Portman le pidió perdón públicamente por no haber sensible al escarnio y persecución mediática, psicológica y judicial, sufrida por Dylan, pues se creyó y protegió la versión de que no hubo agresión sexual del cineasta Woody Allen.

La “Pussy Hat”

La Marcha de mujeres a Washington, en enero de 2017, contra las atrocidades anunciadas en liquidación de derechos del nuevo presidente Donald Trump, conocida por los “Pussy Hat”, con la imagen de cientos de miles de mujeres con gorros rosas, muchos tejidos por ellas mismas, señaló un nuevo hito del movimiento feminista.

Por dos razones. Una, por la inmediata réplica solidaria y masividad en la mayoría de las capitales del mundo. La segunda por su contenido revolucionario. Las mujeres norteamericanas, para defender sus libertades y derechos, escogieron de forma magnífica y contundente asumir claro y alto los derechos universales de todas las minorías en los EEUU y en el mundo.

El liderazgo de las mujeres para ser efectivo resulta que se convierte en inclusivo de todos los derechos, de todos los géneros y todas las clases sociales.

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Me Too

La campaña del Me Too (Yo también) es desde octubre de 2017 una nueva movilización que recorre el mundo contra la violencia sexual. Esta agresión afecta a todas las mujeres de las distintas clases sociales. El Me Too ha sido un avance en hacer patente una violencia si cabe más encubierta, considerada normal e inevitable. Ya se sabe, la testosterona y la virilidad masculina son imposibles de contener, según teoría y moral común forjada, como no, por los hombres amparados en el sistema patriarcal. El fariseísmo moral otorga a la biología lo que es fruto de unas relaciones sociales patriarcales de dominación.

La agresión sexual en todos los ámbitos se basa en la “teoría del consentimiento”, es decir, en que las mujeres aceptan su violación, o todo tipo de presión y agresión, sea psicológica o física. Esta sumisión enlaza con la idea mojigata e idealista de la negación de la sexualidad de la mujer. Si me apuráis también con aquello de que la mujer no tenía alma. Descubrimiento filosófico, bien material, de nuestros grandes pensadores y religiones. No es casual en ciertas épocas históricas la quema de brujas o la pertinaz persecución de las mujeres por parte de la Inquisición. Hoy en día la violencia sexual es aún la más archivada en los juzgados, incluidos los especiales de violencia contra las mujeres.

El “Yo también” ha consolidado enormemente la unidad de los sentimientos de las mujeres, las empodera y hace fuertes, mientras consigue ganar adeptas en más capas de mujeres, hasta activar la simpatía de los hombres.

El rechazo a la agresión a las mujeres forma parte del cambio de conciencia sobre los derechos de igualdad entre los géneros.

Han precedido al Me Too otras experiencias como las de Argentina y Polonia.

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Ni una menos” fue, desde junio de 2015 en Argentina, una campaña contra la violencia machista a raíz de la violación y asesinato de una joven adolescente de 14 años. Siguiendo la tónica de las otras movilizaciones mencionadas, éste “Ni una menos”, ha hecho fortuna universal.

Los feminicidios, nacidos como conceptos por los asesinatos de las mujeres mexicanas, sobre todo en las maquilas de Ciudad Juárez, se están ganando su lugar entre los palabros al uso que trascienden el lenguaje especializado feminista.

La Huelga General de miles de mujeres vestidas de negro en Polonia de octubre de 2016, se rebeló frente a la tramitación de la ley que prohíbe el aborto. La movilización de las mujeres polacas abrió paso a la idea de Huelga General femenina.

Millones de mujeres a la huelga

Estos antecedentes permiten explicar la eclosión en más de 170 países de convertir este 8 de marzo en una Huelga Feminista.

La movilización se concibe como una huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo.

El Manifiesto 8M1 resume las consideraciones y objetivos de la huelga.

* Somos diversas. Juntas paramos el mundo ante todas las violencias.

* Basta de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones.

* Basta de violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas.

* Basta de opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales.

* Huelga de cuidados. El trabajo doméstico y de cuidados es imprescindible. Es un trabajo a socializar, que no puede seguir excluido del sistema económico.

* Huelga laboral. Contra la precariedad y las jornadas parciales que alimentan la brecha salarial de género y la pobreza femenina. Por unas pensiones dignas que contabilicen las tareas de cuidado.

* Huelga de consumo.

* Una educación pública, laica y feminista. Avance en la coeducación en todos los ámbitos.

* Ninguna mujer es ilegal.

El Manifiesto compila las distintas reivindicaciones, incluso a costa de mezclar objetivos inmediatos a conseguir de las perspectivas estratégicas.

Es una realidad inaplazable que la conciencia de todo el trabajo sumergido de cuidados y el conjunto de la economía doméstica emerge como vital para el progreso colectivo. No hay sistema productivo que pueda prescindir de este trabajo ignorado y demasiadas veces menospreciado.

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Feminismo y sindicalismo

La fuerza del movimiento por la huelga feminista se ha amplificado y se ha visto fortalecida, por la predisposición activa de los sindicatos. La experiencia sindical en la organización de la lucha y la huelga en las empresas es un factor decisivo que incorpora este 8 de marzo.

Los sindicatos CCOO y UGT se han sumado a la huelga feminista organizando un paro de dos horas por turno el día 8 de marzo. Otros, como CGT, han convocado la huelga para las 24 horas. Es una señal de la magnitud y del protagonismo que está alcanzando el movimiento de mujeres en la producción, también en el rechazo al sistema capitalista por una nueva generación que marcó el 15M.

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Conclusión

Más que una huelga, un cambio de paradigma. Las mujeres son personas, fuente de vida y generadoras de futuro. Y, sin duda, la vida y la lucha la hacen compartida con los hombres.

Con los objetivos de esta huelga comenzamos una nueva etapa en la que el movimiento feminista llama a todas las mujeres y a la sociedad entera a cambiar el orden establecido. El orden patriarcal, que desde siglos han ido asumiendo todos los regímenes económicos hasta el capitalismo, se pone en la picota.

Las mujeres estamos acostumbradas, la sociedad nos forma con una brutal imposición para que seamos sumisas al sistema de valores patriarcal, es decir, al poder de los hombres imbricado con el del capital.

Se trata de romper esta imposición de manera colectiva. Con la consigna de “Si las mujeres paramos se para el mundo” se consigue entender como visibilizar “las tareas de cuidados” que las estamos llevando mayoritariamente las mujeres. Es un grito a poner en el centro la vida. En contra de la represión, la discriminación, las guerras, los intereses económicos, esta sociedad ha de cambiar su estructura económica y social. Y evidenciar que estas tareas, domésticas, laborales feminizadas, pasen a ser valoradas y compartidas por el resto de la humanidad. Se empiece a ver el mundo con ojos de mujer. Se empiece a reconocer que las mujeres debemos y podemos estar en las decisiones de cómo dirigir el mundo.

En una entrevista reciente de estos días una periodista me preguntó si los hombres también tenían que hacer huelga. Le sorprendió cuando le respondí que si los hombres continuasen trabajando sin hacer huelga no podrían asumir los cuidados diarios que recaen invariablemente en las mujeres, así como que los derechos eran universales y todas las personas los tenían que defender. Porque estos trabajos no son “servicios mínimos”, son servicios extensos de todo el día. Los hombres tienen que parar para asumirlos y ver en propia carne de qué va la cosa.

Otro ejemplo en la huelga estudiantil. Si paran sólo las mujeres, ¿tendremos que recuperar luego la clase? ¿Podrán sustituir los profesores a todas las profesoras? Mejor paramos todas y todos y el 8M se convierte en un gran debate en el sector de cómo demostrar que las mujeres estamos en el centro de la vida y cómo se nos discrimina y violenta.

Respecto a los cuidados estoy convencida de que ninguna mujer dejará a sus hijas e hijos sin comer, ni otorgarles todo su cariño. Resulta divino que la media parte de humanidad hombre se dé cuenta y tenga que arrimar el hombro en estas cuestiones de cuidados vitales para que el mundo funcione.

Ha generado controversia y pasión las voces que defendían que exclusivamente las mujeres parasen. Por supuesto soy de la opinión de que para que esta huelga feminista sea exitosa, al nivel de los movimientos que la han precedido y preparado, ha de ser liderada por las reivindicaciones de las mujeres, por lo tanto, por las propias mujeres, pero compartida y asumida de manera bien práctica por los hombres.

Podríamos concretar: que los hombres paren laboralmente para asumir los trabajos que dejaran de hacer las mujeres en la huelga feminista; los hombres como personas han de comprometerse en la lucha de todos los derechos, lo cual incluye los de las mujeres.

El PP y Ciudadanos han decidido no apoyar esta huelga, están en contra. Son un estamento político que no ama a las mujeres empoderadas y libres. La derecha conservadora y rancia se junta con los nuevos alevines que pugnan por sustituirlos, mientras mantienen la misma doble moral.

Con este 8 de marzo de huelga el nivel de conciencia de las mujeres, con su correspondiente repercusión en los hombres y en toda la población, da un salto de gigante. El futuro es joven y será con las mujeres.

“La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos.

Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común”.

Olympe de Gouges (1748-1793).

Notas:

1http://hacialahuelgafeminista.org/manifiesto-8m/Manifiesto 8M Catalunya_ cast

Coordinadora de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya.

Fuente:

www.sinpermiso.info, 24 de febrero 2018

Tomado de Revista Sin Permiso. Crónicas escritas por Nicole Colson y Keeanga-Yamahtta Taylor

Foto de Portadilla tomada de Green left Weekly

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"El año pasado parecía un funeral. Este año parece una resistencia".

Esas palabras, de uno de los cientos de miles de manifestantes que salieron a las calles el 20 de enero para participar en las manifestaciones masivas de mujeres que conmemoran el vergonzoso aniversario del primer año de Trump en el cargo, resumían el estado de ánimo político.

En una palabra: indignadas.


Los pueblos y ciudades más pequeños, incluso en estados republicanos seguros, lo hicieron a lo grande: unos 8,000 en Omaha, Nebraska, por ejemplo.



En la ciudad de Nueva York había tanta gente que se tardó horas para que la parte trasera de la marcha se pusiera en marcha: las calles laterales que desembocaban en la marcha estaban llenas de gente que esperó horas para incorporarse a la arteria principal.

Al igual que el año pasado, las manifestaciones estaban formadas principalmente por individuos, familias y amigos que se autoorganizaron para participar, a diferencia de los contingentes. También como el año pasado, las pancartas hechas en casa expresaban la multitud de mensajes que mujeres y hombres querían enviar después de un año de soportar a Trump.



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Foto tomada de El Universal.

Esto era algo que los principales organizadores de las Manifestaciones Femeninas a nivel nacional habían esperado contener.

Inicialmente, los eventos de 2018 hubieran debido centrarse en una conferencia en Las Vegas, con el tema "Poder a las urnas", reflejando un énfasis en promover votos para los candidatos demócratas en 2018. El sitio web señaló que esto "aprovecharía nuestra energía colectiva para abogar por políticos y candidatos que reflejan nuestros valores”.

Pero la balanza se inclinó hacia el otro lado a medida que crecía la presión de la gente decidida a expresar su disgusto con Trump en sus propias ciudades. Al igual que el año pasado, ante la falta de acción de las organizaciones liberales organizadas, nuevos activistas o no afiliados intervinieron para asegurar la celebración de una Women's March 2018.

Por supuesto, el tema "Poder a las urnas" fue un mensaje importante dondequiera que se celebraran las manifestaciones; no podía ser de otra forma dada la amargura y el odio hacia Trump y la esperanza de una alternativa consistente de parte de los Demócratas, a pesar del largo récord de traiciones del partido.

Pero por cada pancarta de "Atrápalo en las urnas", había dos o tres o cinco o 10 veces más sobre cuestiones políticas urgentes: los derechos de los inmigrantes y la defensa de los “dreamers”, la oposición a la islamofobia, el desafío a la violencia sexual, el racismo y muchos más, alrededor de los cuales podría formarse un tipo diferente de resistencia.

En algunas ciudades, parece que los organizadores de la manifestación intentaron excluir algunas voces de las manifestaciones de este año. En Los Ángeles, un grupo palestino retiró su apoyo a la manifestación local en protesta por la participación como oradora destacada de la actriz Scarlett Johansson, firme oponente de la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el apartheid israelí.

En Filadelfia, los organizadores anunciaron la “intensificación de medidas de seguridad" negociadas con la policía, incluyendo el registro de bolsas y detectores de metales. Por el contrario, en otras ciudades los organizadores impugnaron explícitamente las medidas para limitar la participación, especialmente de personas de color.

Pero estos debates, aunque importantes, contrastaron con el estado de ánimo de las multitudes en una ciudad tras otra, según todos los informes. Predominó el espíritu de solidaridad, con multitud de personas cantando por turno contra Trump, por los derechos de los inmigrantes, contra la violencia racista y por la democracia y la libertad.

A pesar de los esfuerzos de los organizadores para restringir el mensaje a las elecciones de este próximo año, la impresionante narración de un popular medio informativo de Filadelfia refleja los sentimientos de las personas que participaron:

Un desconocido calificó el sábado a Stacy Shilling como su "héroe". Otras muchas personas pidieron sacarle una foto. Esto es debido a que Shilling llevaba un sombrero de la "Women's March on Philadelphia" y llevaba una pancarta alrededor del cuello que decía: "Nadie pregunta qué llevaba puesto mi violador".

"He recuperado la voz", dijo [Shilling]. "Y también quiero ayudar a otras mujeres a encontrar su propia voz".

En Washington, D.C., la multitud era más pequeña que la masiva de 500,000 del año pasado, pero mucho más grande que la que salió a celebrar el estreno de Trump en 2017.

Pero por supuesto, eso no impidió que Trump se burlara de los manifestantes en Twitter diciendo que hacía "un tiempo magnífico a lo largo de todo nuestro gran país, un día perfecto para todas las mujeres que se manifestaban ... Salgan ahora para celebrar los hitos históricos y el éxito económico sin precedentes y la creación de riqueza que ha tenido lugar en los últimos 12 meses".

Si Trump no tiene que comerse esas palabras, debería hacerlo. "La gente estaba muy enojada el año pasado, y está muy enojada este año", declaró a The Associated Press Tamika Mallory, copresidenta de la junta directiva de la Women's March.

En el centro de este enojo está la campaña #MeToo contra el acoso sexual y la violencia, que comenzó hace varios meses. Las referencias estaban en todas partes en las manifestaciones. "#MeToo viene a por ti", advertía un cartel en la manifestación de Nueva York.

En San Francisco, donde se manifestaron 65,000, la participante de 16 años Joan explicó con vehemencia por qué quería manifestarse: "Fui violada. Fui una víctima culpabilizada durante toda la escuela secundaria y esto me arruinó la vida. Pero vamos a continuar empujando y luchando. Y estoy cansada de eso".

"Estuvimos aquí el año pasado y estamos aquí de nuevo este año y las cosas no han mejorado", dijo otra manifestante llamada María, que habló sobre la necesidad de una organización sostenida para crear un cambio duradero. " La clave está en que tenemos que mostrarnos todos los días. No se trata solo de ir a una o dos manifestaciones: tenemos que mostrarnos por nosotros mismos y por los demás, y continuar esta batalla donde sea que nos lleve".

Para otros, había un sentimiento de alivio colectivo por el hecho de que las mujeres finalmente puedan comenzar a hablar sobre sus experiencias. Tal como resumió la manifestante de San Francisco, Luz Pérez:

"Cuando #Metoo estalló, tenía miedo de que las mujeres no fueran tomadas en serio sobre este tema, y ​​tenía miedo de la decepción. Por eso es importante que sigamos trabajando duro y seguir hablando de ello con nuestros compañeros de trabajo, amigos, familiares, hombres, jóvenes, mayores y decirles: "La vida es diferente a través de los ojos de una mujer".

En Seattle, donde más de 80,000 personas estaban en las calles, los miembros del grupo "Mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas" encabezaron la manifestación, y uno de los mayores contingentes fue el de Justicia Reproductiva, organizado por Seattle Clinic Defense, Legal Voice y Gender Justice League, entre otros.

Quizás la imagen más conmovedora vino de una manifestación en la ciudad canadiense de Whitehorse en el Yukón. Con un vestido rojo en alto para conmemorar a las mujeres de las Primeras Naciones que están desaparecidas, asesinadas o atacadas sexualmente, un grupo marchó a través de la nieve a temperaturas muy por debajo del punto de congelación.

La ola #METOO que en los últimos meses ha seguido siendo el altavoz de la profunda ira sobre la agresión sexual está abriendo un debate más amplio sobre la necesidad del cambio social.

Ese sentido de injusticia colectiva va mucho más allá del tema del sexismo: la necesidad de defender los derechos reproductivos y luchar por la justicia laboral y la igualdad salarial; la defensa de los derechos de los inmigrantes; la lucha por los derechos LGBT; organizar la lucha antirracista y la lucha contra la brutalidad policial; en resumen, luchar solidariamente contra la opresión en todas sus formas.

Muchos manifestantes destacaban deliberadamente la necesidad de inculcar la idea de que una ofensa a uno es una ofensa para todos.

"Lucha contra la ignorancia, no contra los inmigrantes", decía un letrero de la activista trans Janet Mock en la manifestación de Los Ángeles. Otra foto de la misma manifestación mostraba a mujeres jóvenes llevando carteles que abogaban por el feminismo transversal y la solidaridad: "Nos manifestamos por TODAS las mujeres: negras, inmigrantes, musulmanas, discapacitadas, pobres, LGBT. El feminismo real es transversal".

En Nueva York, un contingente "Liberar a Ahed Tamimi" llamaba la atención sobre el caso de la adolescente palestina encarcelada por defender a su familia contra la brutalidad del apartheid israelí, y subrayaba que la lucha por los derechos de las mujeres debe extenderse a cada esquina del mundo.

Estos son ejemplos visibles de una conciencia política cada vez más profunda en una capa de personas que se están volviendo activas a través de #MeToo y el sentimiento actual anti-Trump, y que se sienten impulsadas a movilizarse porque hay mucho en juego, no solo para las mujeres, sino para todos los marginados y explotados.

En Boston, donde 5,000 personas se reunieron en Cambridge Common, estudiantes de secundaria, familias y otros portaban pancartas que decían "Si no es transversal, no es feminismo", "Todos somos dreamers" y "Fin del encarcelamiento masivo y del homicidio autorizado de personas de color". "

Uno de los discursos más electrizantes del día fue el de una mujer de la Campaña de los Pobres, que abogó por la visión de Martin Luther King de conectar el racismo, el militarismo y el materialismo en la lucha por la liberación sexual.

En algunos casos, los jóvenes se erigieron en líderes, como en Montpelier, Vermont, donde 3.000 personas se manifestaron en la “Manifestación por nuestro futuro” organizada por estudiantes de secundaria.

Otros manifestantes formaban parte de una generación anterior que habían protestado en el pasado , pero se sentían compelidos a salir otra vez. “Soy viejo” dijo Debbie Droke, de 63 años, a NPR en la manifestación de Washington, D.C. “Hacía esto en los años 70. Trabajaba con Gloria Steinem. Y nunca pensé en un millón de años que tendría que volver a hacer esto para llamar la atención sobre los derechos de las mujeres”.

En todas las manifestaciones, naturalmente, había mensajes respecto a sacar del poder a Trump y a los Republicanos, lo que se reflejaba no solo en el tema de las manifestaciones “Poder a las urnas” y la conferencia posterior de Las Vegas, sino también en las pancartas que muchos llevaban.

Junto a todo esto había un movimiento a favor del Partido Demócrata. En Chicago, el alcalde democrático Rahm Emanuel – que lideró el ataque a las escuelas de Chicago, y el Sindicato de Profesores de Chicago dirigido por mujeres, y dirige una fuerza de policía que brutaliza rutinariamente a jóvenes de color – declaró que estaba “orgulloso de adherirse” a la manifestación.

Muchos participantes en la manifestación estaban entusiasmados tanto por manifestarse en las calles como por votar - a pesar del record de promesas incumplidas y traiciones del Partido Demócrata.

Para los socialistas y otros radicales que participaron en las protestas, esto puede ser una discusión recurrente con colegas, amigos y familia. También podrían serlo las acciones de los organizadores – en Los Angeles y Filadelfia, por ejemplo, que efectivamente excluyeron algunas voces del mensaje de los manifestantes. Cualquier cosa que limita nuestras luchas y crea obstáculos a la solidaridad debe ser combatido.

Pero es importante que la izquierda se enfrente a preguntas y organice este tipo de acciones sobre el terreno. En algunos casos podemos marcar la diferencia ayudando a argumentar a favor de políticas contrarias a la división y al fanatismo.

Fue importante, por ejemplo, que la izquierda en Nueva York ayudara a liderar un contingente palestino en la Manifestación de las Mujeres.

En Boston, la presencia de socialistas y activistas de izquierda fue crítica cuando 20 miembros del grupo de extrema derecha "Resistir al marxismo" intentaron marchar a través de Cambridge Common con mensajes odiosos referidos a "salvar" a las mujeres de la "inmigración ilegal" y la ley de la Sharia.

Al principio hubo confusión en la multitud respecto a si el grupo y su mensaje de odio deberían ser ignorados. Pero los activistas de izquierda reunieron a las personas en el mismo momento y, después de una confrontación intensa y vocal, los fanáticos dieron media vuelta y se marcharon, demostrando la importancia de no ceder el espacio político a la derecha.

La izquierda no puede darse el lujo de renunciar a la responsabilidad de participar cuando la gente quiere actuar para oponerse a Trump y la horrible realidad del status quo en la política estadounidense. Empiezan a haber debates importantes sobre lo que se puede hacer más allá de los días de protesta, por masivos que sean, como el del sábado. Y el mensaje convencional que muchos organizadores intentaron imponer en las Manifestaciones de las Mujeres no es compartido por todos los que se movilizaron para participar.

Hace un año, la autora de izquierdas Keeanga-Yamahtta Taylor desafió una reacción de la izquierda a las manifestaciones masivas del año pasado: Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también comprometiéndose con gente que se hizo radical antes que ellos. Por lo tanto cuando los radicales que han llegado ya a ciertas conclusiones importantes acerca de los fallos del sistema actual se burlan, ridiculizan o desprecian a quienes no han llegado al mismo nivel de concienciación no están ayudando a nadie”.

Pensemos en lo que significaría que solamente una fracción del poder y la energía que se puso de manifiesto el sábado se dirigiera a luchar para impedir las deportaciones y las redadas cuando el ICE invade nuestras comunidades; a defender las clínicas para abortar cuando la derecha intenta cerrarlas; a construir una resistencia masiva cuando los Republicanos aprueban leyes como el regalo del recorte gigantesco de impuestos.

Después de un año de Trump, la oposición al odio y la reacción se están haciendo fuertes, impulsados por el fenómeno #Me Too que está encontrando nuevas formas de expresión, incluyendo la toma de las calles por la gente.

Ahora debemos trabajar para establecer conexiones entre las muchas quejas y luchas representadas el sábado – y organizar la resistencia en los próximos meses.

Caty Caldwell, Nisha Cirino, Paul Fleckenstein, Kristen Martin, Natalia Tylim, Melanie West y Jenna Woloshyn contribuyeron a este artículo.

https://socialistworker.org/2018/01/22/one-year-later-and-twice-as-pissed-off

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¿Crees que la Marcha de las Mujeres no fue lo suficientemente radical?: Haz algo al respecto

Keeanga-Yamahtta Taylor

Puede que no haya sido tan negra, morena o de clase obrera como a muchos les hubiera gustado. Pero criticarlo desde la barrera no ayuda a nadie.

Estados Unidos acaba de experimentar un secuestro corporativo. Si el discurso inaugural de Trump no te ha puesto en alerta sobre el hecho de que tienen la intención de perseguirnos a todos, es que no prestas atención.

La escala del ataque es tan profunda como amplia y esto significa que necesitaremos un movimiento de masas para hacerle frente. Organizar tal movimiento significa necesariamente que involucrará a los que no han sido iniciados previamente, aquellos que son nuevos en el activismo y la organización. Tenemos que dar la bienvenida a esas personas y dejarnos de sermoneos arrogantes y moralistas respecto a cualquiera que no esté lo suficientemente "despierto".

Las marchas de mujeres en Washington DC y en todo el país fueron sorprendentes, inspiradoras y el primero de un millón de pasos que serán necesarios para montar la resistencia a Trump.

Pero en las redes sociales se pueden leer críticas, e incluso denuncias, de los manifestantes: ¿dónde estaban todas estas personas antes? ¿Por qué solo se involucran ahora? ¿Por qué la marcha no hace demandas más radicales? ¿Por qué los organizadores de la marcha, que son políticamente liberales, permiten hablar solo ... a los liberales?

Todo ello es un signo de inmadurez política que continúa obstaculizando el crecimiento de la izquierda estadounidense.

¿Los liberales estaban en la manifestación? ¡Sí! Y gracias a Dios. El movimiento para resistir a Trump tendrá que ser un movimiento de masas, y los movimientos de masas no son homogéneos; son, por definición, políticamente heterogéneos. Y no hay un solo radical o revolucionario en la Tierra que no haya comenzado su viaje político con ideas liberales.

Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también por comprometerse con personas que se radicalizaron antes que ellos. Entonces, cuando los radicales que ya han llegado a algunas conclusiones importantes sobre los fallos de los sistemas existentes se burlan, ridiculizan o desprecian a aquellos que no han alcanzado el mismo nivel de concienciación, no están ayudando a nadie.

Esto no es liderazgo, es infantil. También es una receta para mantener a un movimiento pequeño e irrelevante. Si quieres un movimiento de los políticamente puros y ya comprometidos, tú y tus selectos amigos deberíais ir por delante y ser la resistencia a Trump.

¿Deberían las marchas haber sido más multirraciales y de clase obrera? ¡Sí! Pero no eres un organizador serio si es ahí donde termina tu respuesta a la pregunta. El problema para la izquierda es cómo llegar desde donde estamos hoy a donde queremos estar en términos de hacer que nuestras marchas sean más negras, morenas y más de clase obrera. Simplemente quejarse no cambia nada.

No habrá un movimiento efectivo contra Trump que no se enfrente directamente al problema del racismo. Debe estar al frente y en el centro, y me pareció que los organizadores de la marcha tomaron esa cuestión en serio e hicieron verdaderos esfuerzos para corregir los fallos de su enfoque original.

La participación organizada de los sindicatos en la manifestación de Washington DC fue mucho más pequeña de lo que debería haber sido. Pero al menos algunas secciones del movimiento sindical sintieron, en las últimas semanas, la presión de sus propios miembros para dedicar mayores recursos a la movilización y muchos miembros del sindicato se unieron a la marcha individualmente y con miembros de la base. Eso es algo en lo que la izquierda tiene que trabajar para hacer que el mundo del trabajo sea fundamental en la resistencia anti-Trump.

Las marchas de las mujeres fueron el comienzo, no el final. Lo que ocurra a continuación se decidirá según lo que hagamos. Los movimientos no nos llegan del cielo, completamente formados y organizados. Están creados por personas reales, con todas sus interrogantes políticos, debilidades y fortalezas.

Si la izquierda no se compromete con el objetivo de competir por el liderazgo y la influencia, simplemente cedemos estas fuerzas a los Demócratas y liberales, que ciertamente tratarán de limitar el nuevo resurgimiento de la oposición a los límites políticos que ellos quieren definir.

La cuestión no está en enterrar nuestros argumentos. Si queremos ganar personas para políticas más radicales, debemos aprender a construir nuestros argumentos mientras operamos en escenarios políticos que no son solo nuestros. Los socialistas revolucionarios tienen una larga y rica tradición en construir frentes unidos, lo cual parece más real ahora que 3 millones de personas estaban en las calles.

Debemos hacer un mejor trabajo para facilitar el debate, la discusión y los argumentos de manera que hablemos de cómo construir el tipo de movimiento que queremos. Pero las críticas interminables en las redes sociales sin el compromiso de profundizar en esta lucha por el tipo de movimiento que queremos no es una actitud seria.

Hay literalmente millones de personas en este país que lo están cuestionando todo. Necesitamos abrirles nuestras organizaciones, reuniones de planificación, manifestaciones y mucho más . Necesitamos leer conjuntamente, aprender juntos, estar en las calles juntos y hacer frente a este asalto juntos.

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article42944

es una colaboradora del periódico de la izquierda alternativa de EE UU Socialist Worker
Profesora de Estudios Afro-americanos de la Universidad de Princeton y autora de From #BlackLivesMatter to Black Liberation.

Fuente: Sin Permiso

Traducción:Anna Maria Garriga Tarré

Mundo Nuestro. La revista Sin permiso entrevista a al cineasta italiano Rudy Gnutti en el marco de la aparición en Barcelona del libro El mundo sin trabajo (Icaria Editorial, 2018) y recoge una interrogante que no podemos dejar de enfrentar si se quiere entender lo que las transformaciones tecnológicas provocan día a día en el mundo: "¿Realmente queremos que la tecnología nos libere de la mayoría de las tareas o no?" Y a juzgar por la aparición de la propuesta de lar enta básica universal en el debate por venir en el proceso electoral mexicano, esta conversación con el autor italiano es absolutamente conveniente.
Rudy Gnutti es el director de una película que ha tenido repercusión y que no ha dejado a nadie que la haya visto indiferente: In the Same Boat. Italiano, pero residente en Barcelona desde hace muchos años, Rudy Gnutti es una mente inquieta: músico, director de cine, escritor… Sin Permiso le realizó esta breve entrevista a raíz de un libro suyo que acaba de publicar la Editorial Icaria. Este libro, El mundo sin trabajo, tiene sus orígenes justamente en la mencionada película y trata sobre los siguientes autores: Zygmunt Bauman, Tony Atkinson, Erik Brynjolfsson, Daniel Raventós, Mariana Mazzucato, Rutger Bregman, José Mújica, Serge Latouche, Mauro Gallegati y Nick Hanauer.

Sin Permiso: El mundo sin trabajo es un libro que en parte es fruto de tu película “In the Same Boat”. ¿Por qué?

Rudy Gnutti: Principalmente por dos razones:
Primero porque el argumento del film, cómo plantear un forma de repartir la riqueza en una sistema económico que ha perdido esta capacidad, es un tema de extraordinaria actualidad y en continuo progreso.
Quiero decir que desde cuando Zygmunt Bauman vino a Barcelona a presentar el film (febrero 2016) han pasado dos años, y en este tiempo han nacidos nuevas reflexiones y nuevos interlocutores que me parecía oportuno incluir.
La segunda es por los consejos que me han dado amigos, espectadores del documental, y el mismo Profesor Bauman: un libro facilita la comprensión y da la posibilidad de ampliar el discurso.
Es un libro corto, pero espero que sirva para saber qué opinan, en síntesis, los personajes tan interesantes que he conseguido englobar en el proyecto.


Sin Permiso: ¿Por qué un título tan provocador como el de este libro?

Rudy Gnutti: Ojalá fuera provocador. Creo que El mundo sin trabajo, o como mínimo el trabajo-empleo que hemos conocido, no solo será una realidad, sino que es ya ahora mismo una realidad.
En estos años que he tenido la posibilidad de dialogar sobre el tema con expertos de diferentes disciplinas (economistas, sociólogos o científicos) me he hecho un idea cada vez más clara: la cuestión ya no es si seremos capaces de inventar nuevos empleos a la misma velocidad que la tecnología los destruye, sino la cuestión más profunda es: ¿realmente queremos que la tecnología nos libere de la mayoría de las tareas o no?
¿Por qué tendríamos que perder esta posibilidad cuando la hemos buscado desde siempre?
¿Por qué no sabríamos como repartir la riqueza en una sociedad sin trabajo o por qué no sabríamos que hacer con nuestra existencia en un mundo con tanto tiempo libre?
Es curioso, parecen temas casi banales, pero creo que son tan profundos y tan complejos, que por eso digo ojalá no tuviéramos que planteárnoslos.
Zygmunt Bauman creía que podríamos adaptar, con relativa facilidad, la economía a la nueva era tecnológica, pero veía mucho más difícil que seamos capaces de adaptarnos a nivel cultural y social.
Pero quiero ser optimista y creer que "el mundo sin trabajo", o como lo define el economista del MIT Erik Brynjolffson, la "Atenas digital", podrá darnos por fin a toda la humanidad la posibilidad de vivir sin tanta desigualdad, sufrimiento y en sintonía con el ambiente.

Sin Permiso: En el libro, como en la película, gran parte de los entrevistados defienden la renta básica incondicional. En realidad esta propuesta se presenta como una conclusión ante la situación actual tanto de la película como de tu libro. ¿Es así?

Rudy Gnutti: Exactamente. Tenemos que adaptar la economía a la nueva realidad que estamos viviendo.
La verdadera utopía no es la propuesta de la renta básica. Para utilizar las palabras de Rutger Bergman, la utopía es la pretensión de poder solucionar los problemas del siglo XXI con mecanismo del siglo XX.
La renta básica, como ya sabemos, no es una propuesta nueva, pero hoy creo que ha dejado de ser algo "solamente" justo y se ha vuelto un mecanismo útil. Cada vez más estudiosos la consideran indispensable.
Pero no creo que será solo indispensable para que el sistema económico pueda funcionar, sino que será la clave para poder por fin imaginar una economía mucho meno devoradora del nuestro entorno y que sea sostenible.
Como sostiene el profesor Serge Latouche: pasar de un economía basada en el crecimiento infinito a otra basada en la colaboración, redistribución.
La renta básica significa exactamente esto, una posibilidad de cambiar la forma de redistribuir, que a su vez nos daría la posibilidad de cambiar la forma de producir y de consumir.

Sin Permiso: Has asistido para presentar tu película a los dos últimos simposios de la Red Renta Básica, en Bilbao en 2016 y en Zaragoza en 2017. ¿Cómo crees que está evolucionando el debate sobre la Renta Básica en el mundo en general y más concretamente en el Reino de España?




Rudy Gnutti: Está cambiando, y mucho.
En los simposia que he presentado la película he podido comprobar este hecho.
La renta básica, de una forma u otra, está siendo analizada o directamente propuesta en muchísimos y heterogéneos ambientes.
Unos de los temas que se discute en estos simposia es exactamente este, saber distinguir y valorar las diferentes ideas que se auto denominan renta básica.
Creo que habría que dividir en dos categorías:
1. Las propuestas que tienen nombres parecidos pero que no se parecen en nada a la renta básica (por ejemplo, la propuesta de Berlusconi).
2. Las propuestas que son casi idénticas, pero, por el origen de donde provienen, podrían esconder desagradables sorpresas. Pongamos el ejemplo más representativo: la propuesta de una renta básica que se está estudiando en distintos ambientes de Silicon Valley.
Algunos, en Silicon Valley, la denominan "dividendo tecnológico", ligando este concepto a la enorme riqueza que están creando las impresas cada vez más tecnológicas y a la dificultad de repartir estos beneficios por falta de empleados, sustituidos por máquinas. Este dividendo podría ser elevado, pero no incluiría los servicios como sanidad y educación. En EEUU esto no parece extraño porque no tienen una tradición en este sentido.
En cambio, en Europa, esto significaría un paso atrás muy grande. Yo personalmente creo que falta información entre los diferentes colectivos o grupos que proponen estas soluciones.
Puede ser que hay divergencias, incluso puede ser que sean imposibles de acercar, pero, a fin de cuentas, creo que a todos interesa una sociedad que funcione. Incluso a los grandes productores de bienes interesa tener más clientes posibles.
En fin, creo que el miedo a ser instrumentalizarlo es razonable, pero también creo que gestos como el de Guy Standing de aceptar la invitación a participar en los encuentros de Davos del 2016 aunque ya sé que son polémicos son una prueba de coraje intelectual que no habría que menospreciar.

es músico, director de cine y escritor
Fuente:
www.sinpermiso.info, 28-1-18

Nueve son los cárteles mexicanos que tienen presencia a nivel internacional en una estructura compleja que implica muy diversos tipos de alianzas y asociaciones con grupos locales en 51 países de los cinco continentes, según una investigación de la PGR.

Los cárteles, en su versión trasnacional, se dedican a la venta de la cocaína, la heroína, las metanfetaminas y los precursores químicos. También a la producción en México de amapola, drogas sintéticas y marihuana en las zonas donde ellos operan.

El negocio implica el control de rutas terrestres y marítimas, a nivel internacional, y de una infraestructura que cuenta con aviones, sumergibles, lanchas rápidas y diversos tipos de vehículos para desplazarse por tierra en México y en el cruce de la frontera con Estados Unidos.

La PGR señala en su documento, que los cárteles mexicanos tienen alianzas o asociaciones con los cárteles colombianos, la mafia italiana, la mafia rusa, las distintas mafias africanas y grupos criminales locales, en los países donde tiene presencia, que son los encargados de la distribución al menudeo.

El Cártel del Pacífico, el más presente a nivel mundial, mantiene influencia, de una u otra forma, en 43 países de los cinco continentes. Le siguen Los Zetas que operan en 20 países de América, Europa, África y Asia.

Luego viene el Cártel Jalisco Nueva Generación que se extiende a 14 países de América, África y Asia. Es la organización que ha crecido más rápido en su faceta internacional. La Familia Michoacana está presente en ocho países de América, Europa y Asia. La influencia del Cártel del Golfo se da en seis países de América y Europa. El Cártel de los Arrellano Félix o Cártel de Tijuana está en cuatro países de América.

El Cártel de Los Caballeros Templarios se encuentra en tres países de América y Asia. El Cártel de los Carrillo Fuentes o Cártel de Ciudad Juárez se concentra en tres países de América. El Cártel de los Beltrán Leyva está en dos países de América y Europa.

La presencia de los cárteles mexicanos en los mercados internacionales no siempre se da de manera física sino la logran a través de asociaciones y alianzas con organizaciones semejantes y grupos locales de muy diversa índole.

Ejemplos de este tipo de presencia, que es muy diversa, es la relación que el Cártel del Golfo mantiene con la mafia italiana de la Ndrangheta o la del Cártel del Pacífico con las pandillas dominicanas en Estados Unidos.

Los cárteles mexicanos, también los de otros países, van a seguir presentes en los mercados internacionales, a la manera que ahora lo hacen, siempre con ventaja para ellos, mientras siga vigente el paradigma prohibicionista y punitivo impuesto hace 50 años. Su fracaso es evidente, pero se insiste en él.

Mundo Nuestro. Mirar a un país desde sus raíces históricas. O mirarlo en una noche de éxtasis por el paso al mundial de Rusia 2018. Todo esto en una crónica de viaje de una historiadora en búsqueda de los azulejos sevillanos del siglo XVII en los conventos carmelitas en México y el Perú. Todo encuentra sentido en la noche antigua de los incas. La montaña, el misteriio, el futbol.

4 de noviembre



La plaza mayor de Lima está cubierta de flores rojas y blancas, son los colores de la bandera del Perú y también los del uniforme de la selección de futbol que en estos días tendrá que pelear su paso al mundial contra Nueva Zelanda o quedarse en casa, como les ha ocurrido desde hace 36 años. En cada mirada hay un sueño inconcluso, un deseo transmitido de padres a hijos. El cielo está nublado y las palomas que merodean el lugar le dan a la tarde un tono nostálgico, hasta que un grupo de jóvenes luciendo la camiseta número 9 y al grito de “Viva Paolo Guerrero,” “Paolo te amamos”, toma la explanada.

Paolo es el capitán del equipo, además de su delantero goleador, el amigo que sacó a Farfán, la otra estrella, del camino del vicio para reincorporarlo al equipo y darle un lugar en la selección rumbo al mundial. Pero Paolo, se dijo hace apenas unos días, no pasó la prueba por dopaje y la gente se ha lanzado a las calles en su apoyo. Fue por un medicamento contra la gripa, se dice en la prensa, en los taxis, en los restaurantes, en las escuelas, se dice que eso no es posible. Su madre llora en una entrevista televisiva y quienes la ven desde la fonda levantan las servilletas y las giran en muestra de apoyo. La pantalla chica documenta entrevista tras entrevista el apoyo a su capitán, incluso pasaron a un batallón del ejército brincando rifles en mano y gritando Ánimo Paolo, muy sorprendente para nosotros. Pero lo cierto es que el héroe no jugará contra Nueva Zelanda y salvo que nuevas pruebas descarten el dopaje tampoco irá al mundial en caso de que su equipo gane.

10 de Noviembre



Después de varios días de trabajo en Lima recorriendo el convento Franciscano, el de Santo Domingo, la Catedral y el palacio Episcopal de Cusco para mi estudio sobre los azulejos sevillanos, nos trasladamos al poblado de Aguascalientes, para subir mañana a Machu Picchu, la legendaria ciudad inca. Pero el turismo también está contagiado de la euforia futbolera, hoy por la noche será el primer partido en Nueva Zelanda, si Perú gana será una noche de júbilo, si no habrá que esperar el otro partido, ahora en Lima. Lucen la camiseta con el número 9 los meseros, los guías, los niños, el turista alemán, el norteamericano, la africana y la francesa, palidece la venta de las artesanías tradicionales contra los globos rojos y blancos, las cintillas, los llaveros, los carteles, las camisetas. “Fuerza Machu Picchu”, “Perú al mundial”, se lee en una lona enorme, junto a una pantalla hechiza más grande que la pequeña iglesia del pueblo. Todos estamos ahí esperando que den las diez de la noche, como si ese fuera el motivo de nuestra estancia y no la subida a la montaña.

Pero a pesar de algunos tiros en el travesaño en el primer tiempo el gol no llega. El empate cae en el respetable como un balde de agua fría. Poco a poco, en silencio, se vacía la plaza.



11 de noviembre

Somos de las pocas personas en subir temprano a la maravillosa ciudad Inca, tan cerca del cielo con su trazo perfecto, tan incomprensible en su abandono ante la probable invasión de los españoles. Recorremos también la montaña en un pequeño camino al borde del precipicio hasta llegar al Puente Inca, a media hora caminando de Machu Picchu, ante un paisaje irreal. Regresamos a Cusco en un tren zigzagueante que cruza los Andes y te deja sin habla.

12 de noviembre.

Vamos a conocer el área de experimentación agrícola de los Incas, una montaña en desniveles en cada uno de los cuales hay un microclima, una tierra particular y una siembra específica. De todo, papas un gran parte de las más de sesenta variedades, y maíz, yuca, camote, ají. Y ahí de nuevo, con las montañas como fondo, dos muchachas extienden la bandera de Perú, se toman la foto, lucen la camiseta del capitán.

Después conocemos las salinas, ese enigmático lugar de sabores y de luces al pie de los Andes.

El 14 de noviembre regresamos a Lima. Y al futbol.

14 de noviembre.

Noticias de última hora: el camión de Nueva Zelanda se atora al intentar ingresar al estadio ante la rechifla de los locales. La vidente que pronósticó la salida de Chile del mundial, originalmente había dado el triunfo a Nueva Zelanda, pero la alineación de los astros cambia y Perú ganará en penales, dice. El delantero estrella de Nueva Zelanda confiesa tener tatarabuelo peruano y hoy intentará buscar la casa de sus orígenes, a pesar de que su lealtad familiar es vista con desánimo por sus compañeros de equipo.

A las tres de la mañana suenan los cohetes frente al hotel Marriott donde se hospeda el equipo invitado, para no dejarlos dormir. Los responsables huyen dejando como evidencia un gorro rojiblanco. El presidente municipal de Lima pide disculpas. Surgen amenazas de no dejar entrar al estadio ni banderas con palos, ni instrumentos musicales, y todo peruano, como en un aeropuerto será revisado previo al ingreso. La polémica deriva en manifestación multitudinaria frente al palacio al grito de viva Guerrero, muera el mal gobierno. El municipio cede y llama a la cordura ciudadana. La reventa por su parte subd el boleto de 100 soles a 200 a las 12 del día, a las tres de la tarde ya está en 1000 soles. Las gorras tradicionales han pasado de 5 soles a las ocho de la mañana a 25 soles a las tres de la tarde.

En el almuerzo, a las dos de la tarde, vemos a un hombre solitario en una esquina, me acerco y observo que trae puesta la camiseta de Nueva Zelanda. “Que valiente”, le comento. “No me quieren atender”, me dice. “Vienes con el equipo?”, pregunto. “No – responde--, estoy casado con una peruana y mis hijos nacieron aquí. Quién lo hubiera imaginado, nunca pensé que sucedería esto, menudo lío, me puse la camiseta y ni comida en casa, la agarraron contra mí, lo que nunca había pasado. No creo que ganemos los de Nueva Zelanda, pronóstico dos ceros favor Perú, pero la patria es la patria, por eso me puse la camiseta y me vine al bar.” Un amigo suyo con la camiseta del Perú lo llama a su mesa, al fin le consiguió una cerveza.

15 de Noviembre.

Desde medio día empezó a llenarse el parque de los gatos, el Kennedy para los turistas, en espera de la transmisión del partido a las nueve de la noche, en la pantalla gigante. Y ahí nos instalamos desde las ocho de la noche. Ya no hay lugar en la explanada, la ocupan jóvenes y mujeres de edad, niños, adultos; los cantos de “Perú venceremos a todo rival e iremos al mundial”, están a todo lo que da. Una niña envuelta en la bandera espera el silbatazo de arranque. Dos novios se besan. No sabemos dónde colocarnos porque somos pequeñas y el entusiasmo peruano nos tapa. Al fin logramos colocarnos sobre un montículo colectivo, gracias a un joven que nos abrió espacio. La sombra de un árbol nos tapa pero algo logramos ver, pequeñas figuritas a los lejos. El joven que nos abrió el espacio forma parte de un grupo de seis gays y dos lesbianas jubilosas, ellas sirven lo que parece aguardiente o tequila y la botella se acaba antes de que empiece el encuentro. Una pareja está subida en el único árbol útil para trepar en él. Y empieza el partido. Pero no vemos del todo, acaso manchones rojiblancos que se alejan y se acercan. Así estamos todos. Entonces los del árbol se convierten en locutores espontáneos y nos van narrando al partido, que a su vez nosotros narramos a los de más abajo. Una mujer en silla de ruedas a mi lado es la que pone más atención, pero mejor se va acompañada por su nieto. Y nosotras también, mejor verlo en algún bar.

Ahí en la popular calle de las pizzas, todo está saturado. Hasta el gorro. Nos aposentamos afuera de alguno, como tantos otros, de cualquier manera estamos más cerca de la pantalla. El policía que impide el acceso lleva la camiseta puesta, está nervioso, comenta cada movimiento, aplaude, sufre, no se fija mucho en nosotros. “Manuel, una oscura”, pide alguien desde atrás y Manuel, un guapo mesero, moreno y alto, hace pasar la cerveza. Luego van otra y otra para los que están en el parque, van las cervezas y el dinero regresa en una cadena sin fin, como en los camiones de antes. Hasta que cae el gol de Farfán, que le dedica a Guerrero, al amigo de la infancia, al que lo hizo volver a entrar en razón después de un año de tropiezos, al capitán acusado de falso dopaje; ahí está el gol y la camiseta de Guerrero recorre el estadio, la gente llora de emoción en el parque y en la calle. En la euforia alguien me abraza y me levanta: ¡gol ¡, me dice, ¡gol ¡, y me deja de nuevo en el piso. Pero todavía no se gana el partido, hay nerviosismo.

Casi anota Nueva Zelanda, que susto. Acaba el primer tiempo. Pareció eterno el receso. Mejor vamos al hotel si queremos ver el segundo tiempo. Ahora sí logramos ver a los jugadores con el detalle que amerita el partido. Ingresa Wood de Nueva Zelanda y pone a Perú contra las cuerdas en uno y otro ataque. Pero los anfitriones se recomponen poco a poco con los pases de Renato Tapia, Miguel Trauco, Edisón Flores y el propio Farfán que recuperan el ritmo del partido. Así a los sesenta y cinco minutos de la contienda Christian Cueva sacó un tiro de esquina directo al área. El balón se deslizó entre la defensa rival y pasó entre las piernas de su capitán Wiston Reid hasta llegar a los pies de Christan Ramos, el defensa veterano ahora de delantero, que logra conectar el segundo gol. Un grito de júbilo recorre el edificio, la plaza, el país entero. Se ganó el partido, increíble.

Perú el último pasajero, el pasajero número 32 al mundial. Lima se vuelca a las calles, “estamos en el mundial”, dicen, “viva Gareca”, el hoy entrenador de la selección peruana que sin embargo como jugador argentino había eliminado a Perú para el mundial de 1986 (el equipo que ganará el campeonato con Maradona. al que sin embargo él no sería convocado por diferencias con el entrenador); Gareca el más odiado entonces por los peruanos, luego se convertiría en su entrenador y hoy les da el triunfo. “Viva Gareca”, es un murmullo que recorre las calles. El sonido de los clacsons, al que son tan aficionados los limeños, nos acompaña hasta el amanecer.

Las crónicas matutinas más que narrar el partido, hablan de un día de gloria, dirá el comentarista Angelo Torres: “Escribo desde la luna porque en la tierra no cabe la felicidad. Igual puedo verte abrazándote con tu papá, cargando a tu hija que no entiende la sonrisa tatuada o mirando al cielo recordando esa promesa inconclusa. Besando al televisor con la camiseta impregnada, orgullo de tus colores. Estamos borrachos de gloria, intoxicados de gratitud. Somos el último pasajero, el más especial. El que esperaba el resto para sellar esta fiesta selecta donde van los treinta y tres mejores. Ahora se puede dejar volar la imaginación, ya no hay escalas.”

16 de noviembre

Día feriado para algunos, como prometió el gobierno si ganaba Perú, para gran parte del transporte público por ejemplo, pero para otros no. Y es que el municipio decretó día feriado sin medir las consecuencias. Dos horas de cola en para tomar el metropolitano, les descontarán el día si no llegan a tiempo dicen. Y los sindicatos opinan, proponen paro laboral si hay represalias. Mejor que caiga el gobierno, comentan furiosos los que están en la cola, son corruptos y no respetan al pueblo. Y que vivan Farfán, Guerrero y Ramos, el defensa que metió el segundo gol.

Ya en el aeropuerto de regreso a México, coincidimos con los jugadores de Nueva Zelanda. Son enormes, los peruanos los siguen, los rodean cual hobits. El portero, con su rostro hermoso y triste, permite una y otra vez la foto, intenta sonreír con un aire nostálgico ante la joven que lo toma del brazo y aprieta el celular. Casi no puede avanzar rumbo a la sala de espera, lo logra al fin y se queda brevemente dormido en la butaca con su espléndido cuerpo relajado al fin.