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Mundo Nuestro tiene un objetivo prioritario: realizar un periodismo de investigación que contribuya en la construcción de una estrategia nacional de conservación, desarrollo y custodia de la biodiversidad y la agrobiodiversidad, lo que se llama el patrimonio biocultural de México.

Ausencia

A los muchachos asesinados.

Cada mañana me parece que volveré a ver a mi muchacho saludándome con las greñas despeinadas, desayunar urgido y salir ateperetado para la universidad porque otra vez le agarró la tarde. Vivía corriendo. Es que no me alcanza el tiempo, me decía. Y lo quedaba viendo sin decirle nada, viéndome en él. Así era yo cuando tenía sus veinte años recién cumplidos. Una noche de estas no volvió, la siguiente tampoco. Desesperada su mama comenzó a llorar, y lo buscamos en la universidad y preguntamos a su novia, a sus amigos. Nadie sabía de él. Y lo seguimos buscando hasta que lo hallamos en la morgue de un hospital. Mi muchacho tenía un balazo en la cabeza y sus greñas ensangrentadas.

La dictadura lo asesinó. Nos pusieron condiciones para entregarnos su cadáver y nos amenazaron si denunciábamos su asesinato. Ayer lo sepultamos. Su mama está ida de este mundo. Llora y ora. Ora y llora. Y lo busca en su cama desarreglada como la dejó, en sus bluyines y camisetas. Sus tenis viejos lo esperan debajo de la cama; sus libros de clases revueltos con sus poemas sobre la mesa; las fotos con su mama el día que se bachilleró, y con su novia viuda y sus hermanos en la pared. Nunca más lo oiremos cantar ni reír. Jamás lo volveremos a ver vivo. Hay un enorme vacío en la casa.



Pero en las calles, miles de muchachos y muchachas como él, avivan el amanecer…

#SOSNicaragua

(Foto de portadilla tomada del diario Clarín)

Puedo escribir los versos más tristes está noche, diría el poeta. O si no cómo aceptar que en el aniversario del atroz asesinato de la internacionalista mexicana Araceli Pérez Darias por las fuerzas somocistas un 16 de abril de 1979, coincida ahora con el día de la imposición por el matrimonio Ortega-Murillo del impuesto unilateral a las jubilaciones y la posterior ola de descontento en Nicaragua que ha dejado alrededor de 63 muertos (según datos de Marcos Carmona, dirigente de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos), la mayoría de ellos estudiantes, jóvenes menores de treinta años, cuyo único delito fue pedir justicia en las calles de manera pacífica.

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No hay que olvidar que además de Araceli fueron varios los mexicanos que se unieron a la lucha armada sandinista, arriesgando desde luego su vida, en busca de un mejor futuro para ese país. En esos años la embajada de México en Nicaragua abrió las puertas a los refugiados una y otra vez, al aborde siempre de un conflicto diplomático. Y fue México el segundo país, luego de Costa Rica, en romper relaciones con el gobierno de Somoza, en mayo de 1979. A partir del triunfo del FSLN en julio de 1979, dada la situación de emergencia económica de Nicaragua por las secuelas de la guerra, fueron miles los mexicanos que sin pago alguno se lanzaron a la reconstrucción nacional. Por ello el asesinato de los jóvenes en las protestas nos duelen como propios, como los cuarenta y tres que nos faltan, como los tres jóvenes cineastas cuya única culpa fue la de su juventud. La amnesia del presidente de Nicaragua, apoyado por su esposa la vicepresidenta Rosario Murillo, que por cierto sólo participó de la revolución desde el exilio, debe revertirse. Nos conciernen tanto el respeto a los derechos humanos en México como en Nicaragua.



Dónde quedó el Frente Sandinista de Liberación Nacional al que se unió a Araceli en busca de la democracia en un país hermano. Dónde el Daniel Ortega liberado en 1974 luego de la toma de la casa de Chema Castillo, que dio origen a una ola de represión sin precedentes del gobierno de Somoza a al pueblo entero. A finales de 1975, los hermanos Ortega, entre otros, regresaron a Nicaragua vía México. Y se formó en nuestro país la primera célula de Solidaridad. Dónde quedó el muchachito delgado y tímido que recuerda Thelma Nava a Daniel Ortega, con el que se inició la etapa de solidaridad de México con Nicaragua. Habrá olvidado Daniel Ortega el apoyo del Sindicato de Electricistas, del STUNAM, del grupo Cleta, entre otros en aquéllos primeros años. O la gaceta sandinista publicada en México a finales de 1976. O la amplia difusión que se dio en nuestro país al documento elaborado por el sacerdote jesuita Fernando Cardenal, partidario de la teología de la liberación, quien sería después ministro de Educación enel gobierno sandinista, para denunciar las atrocidades de la dictadura de Somoza. Hablaba ese documento de los asesinatos a los jóvenes, de campos de concentración, de mujeres violadas, de desapariciones y encarcelamientos, de eliminación de la justicia civil, de represión sindical, de abolición de la libertad de prensa. Y en buena medida gracias a la difusión del documento en México creció la simpatía hacia el FSLN. Después vino el informe enviado a la ONU por la Federación Internacional de Derechos del Hombre y el Movimiento Internacional de Juristas Católicos Pax Romana, confirmando lo dicho por Fernando Cardenal. Hay que releer dicho documento para dimensionar el extremo represivo al que se llegó con la dictadura de Somoza. Si el actual gobierno nicaragüense de Ortega-Murillo no ha llegado a esos extremos, lo sucedido en la última semana lamentablemente apunta hacia esa dirección.

En 1977, ante las denuncias que hizo llegar a la ONU Fernando Cardenal, el apoyo del pueblo mexicano al FSLN se volvió un asunto básicamente humanitario, que ganó también la simpatía del gobierno, el cual permitió actuar al Comité de Solidaridad con libertad. Así en México, mientras el trabajo de solidaridad abierta crecía, se creó también una red que permitió el paso clandestino por nuestro país de los principales cuadros guerrilleros, entre ellos de Daniel Ortega, y el reclutamiento de mexicanos como Araceli Pérez Darias. Incluso en los meses previos al triunfo de 1979 se formó la Brigada Internacional a la que se incorporaron cientos de mexicanos. Cincuenta mil muertos, la mayoría de ellos jóvenes, fue el saldo de la revolución sandinista, que no pueden simplemente silenciarse.

Ortega, en un diálogo de sordos, sólo parece oír a su consorte, quizás porque lo salvó de ir a juicio luego de la acusación de abuso sexual en su contra que levantó su hijastra. Los mexicanos estamos absortos ante los recientes acontecimientos y no nos queda más que dudar del voto de confianza que alguna vez le otorgamos a Daniel Ortega.

La paz se gana, no se impone. Asesinar a los jóvenes es odiarse así mismo, un suicidio.

Mundo Nuestro. El lunes en Managua la gente salió la calle a exigir la renuncia de Daniel Ortega en un movilización que responde así a la represión a las protestas estudiantiles de la semana pasada que han dejado decenas de muertos.



Los nicaragüenses en Puebla no dejan de pensar en ellos. Han ido el miércoles por la tarde al zócalo. Ahí han recordado de dónde vienen. Y a ellos los han recordado desde sus nombres:

Lo han dicho así:

"Hoy hicimos una pequeña manifestación solidaria con ustedes.



Nos juntamos los nicas de Puebla.

Hicimos pase de lista de los jóvenes asesinados. Presentes en nuestros corazones.

Leímos poesía de Cardenal.

Hablamos de su lucha digna.

Cantamos el himno nacional.

Hicimos un minuto de silencio por los jóvenes asesinados por protestar."

Ya al anochecer ahí en la fuente de San Miguel, en encontrado el refugio en las palabras del mayor de sus poetas vivos, Ernesto Cardenal*, porque en Nicaragua, lo ha dicho apenas Sergio Ramírez, todos son poetas de naciniento:

«Por estos muertos, nuestros muertos...»

Cuando recibís el nombramiento, el premio, el ascenso,
pensá en los que murieron.
Cuando estás en la recepción, en la delegación, en la comisión,
pensá en los que murieron.
Cuando has ganado la votación, y el grupo te felicita,
pensá en los que murieron.
Cuando te aplauden al subir a la tribuna con los dirigentes,
pensá en los que murieron.
Cuando te llegan a encontrar al aeropuerto en la gran ciudad,
pensá en los que murieron.
Cuando te toca a vos el micrófono, te enfoca la televisión,
pensá en los que murieron.
Cuando sos el que da los certificados, las cédulas, el permiso,
pensá en los que murieron.
Cuando llega donde vos la viejita con su problema, el terrenito,
pensá en los que murieron.
Miralos sin camisa, arrastrados,
echando sangre, con capucha, reventados,
refundidos en las pilas, con la picana, el ojo sacado,
degollados, acribillados,
botados al borde de la carretera,
en hoyos que ellos cavaron,
en fosas comunes,
o simplemente sobre la tierra abono de plantas de monte:
Vos los representás a ellos.
Ellos delegaron en vos,
los que murieron.
*Ernesto Cardenal nació en Granada, Nicaragua, en 1925. Sacerdote católico heterodoxo, militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional, es el más célebre poeta nicaragüense después de Rubén Darío. Con un marcado registro narrativo, su poesía articula la indagación y el rescate de las raíces aborígenes, de la geografía, la fauna y la historia de su país, con la denuncia de las injusticias sufridas bajo la larga dictadura de la familia Somoza. Después de la guerra popular que derrocó al somocismo, Cardenal fue nombrado Ministro de Cultura. En 1994 renunció al FSLN por discrepancias con su conducción y, junto a otros escritores disidentes, apoya al Movimiento Renovador Sandinista. Estos dos poemas pertenecen a su libro Vuelos de victoria (1984). *Poema incluido en Poesía social y revolucionaria del Siglo XX (Editorial Agora, 2012)

La vida de los pueblos da vueltas en una noria que los condena a volver a pasar por sus senderos trágicos.

Daniel Ortega y Rosario Murillo son los actores principales de lo que queda de lo que historia recuerda como "la revolución sandinista". Una más de las revoluciones perdidas en la historia de América Latina.

La rebelión estudiantil pacífica en Nicaragua obtiene como respuesta la represión brutal del gobierno que esta pareja encabeza y que todavía tiene por bandera la del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el movimiento de jóvenes guerrilleros que acabara con Tacho Somoza y una de las más brutales dictaduras de la que por esos territorios tropicales se tenga memoria.

Al terminar el domingo 22 el saldo reconocido en los medios internacionales es de 25 muertos.



"En Nicaragua --escribe en El País quien fuera vicepresidente del país Sergio Ramírez, el más importante escritor nicaragüense vivo, vinculado por sopuesto a la revolución sandinista y desde hace tiempo severo crítico de Ortega y Murillo--, el régimen está usando la violencia desproporcionada y sin sentido para reprimir la justa protesta ciudadana encabezada por los jóvenes que están siendo masacrados por fuerzas paramilitares y policiales. Centenares han sido apresados y no se sabe de su paradero."

Sergio Ramírez recibe este lunes 23 el Premio Cervantes, el mayor reconocimiento a la literatura en español en el mundo.

El gobierno de Ortega es condenado en el mundo por la represión a un movimiento que inició la tarde del miércoles 18 en contra de las reformas al al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) anunciadas dos días antes por el Gobierno en una historia conocida en países como México. Ortega sacó a la calle a las "turbas", como le llaman en Managua a los grupos de choque que ha utilizado su gobierno contra las manifestaciones opositoras: tipos que "suelen vestir camisetas con leyendas que hablan de amor y paz, usan cascos para ocultar su rostro y se movilizan en motos", según expllica Matilde Córdova para INFOBAE.

Desde ese mismo miércoles son innumerables los mensajes en las redes sociales sobre la violencia desatada contra los estudiantes. Y los videos con las golpizas y los asesinatos.

Tristeza y coraje son los sentimientos de quienes por diversas causas hemos estado cerca de Nicaragua en un proceso histórico que llamamos la revolución sandinista. Tristeza por los muertos. Coraje por la transformación de un sueño en una mascarada que cada vez más tiene visos de dictadura.



(REUTERS)

(REUTERS)

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Mensaje de los jesuitas mexicanos ante los acontecimientos en Nicaragua.

Desde la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús lamentamos profundamente y condenamos los hechos de violencia que ha padecido la población de Nicaragua y expresamos nuestra total solidaridad con nuestros hermanos jesuitas de la Provincia de Centroamérica y de la comunidad educativa de la Universidad Centro Americana de Managua (UCA). Los jesuitas de México suscribimos y difundimos sendos comunicados que en este tenor publicaron la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL) así cómo la Provincia de Centroamérica.

“Lamentamos profundamente los hechos de violencia contra la población que manifiesta de manera pacífica su oposición a la reforma de la seguridad social, y condenamos como antidemocrática toda respuesta violenta, sea de parte de los organismos del estado o de particulares y grupos organizados por el gobierno”, señala la CPAL en el comunicado.



Asimismo los jesuitas de Centroamérica emitieron un comunicado dirigido “al pueblo nicaragüense” en el que rechazan las agresiones en contra de estudiantes de la UCA y ciudadanos:

“Rechazamos la agresión física que se ejerció de manera injusta y desproporcionada en contra de los estudiantes y demás ciudadanos que el miércoles 18 de abril protestaban pacíficamente desde el portón principal de la UCA. Las imágenes y videos divulgados en los medios de comunicación mostraron la saña con que grupos simpatizantes del gobierno actuaron contra nuestros estudiantes, trabajadores y autoridades de la universidad. Fueron cuantiosos los daños causados a nuestras instalaciones como parte de dicha agresión, ataque realizado de manera impune al contar con la indiferencia y la pasividad de la Policía Nacional”.

Reunida en Lima, Perú, los jesuitas participantes de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe condenaron también la violencia antidemocrática por parte del gobierno nicaragüense:



Mundo Nuestro. No resulta fácil comprender procesos sociales como el que vive hoy Nicaragua. Una rebelión popular contra el dirigente histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Pareciera el fantasma revivido del dictador Somoza. En abril de 1990 Emma Yanes Rizo publicó en nexos esta crónica de los días que siguieron a la derrota de los sandinistas en la elección del 23 de febrero de ese año. La presentamos aquí con ánimo de ofrecer a los lectores de Mundo Nuestro una perspectiva histórica que ayude a entender la nueva revuelta que sacude ese pequeño país centroamericano, en una mecánica que pareciera repetir el ciclo eterno de la lucha contra las dictaduras en América Latina.

La tragedia es la libertad que se equivoca



Carlos Fuentes

27 DE FEBRERO

Las calles de Managua repletas de jóvenes, niños, hombres y mujeres con gorras y camisetas del FSLN que dicen Ganamos. Se abrazan, lloran, cantan vivas a Sandino y a Daniel Ortega. A dos días del triunfo de la UNO Daniel Ortega y Sergio Ramírez realizan una impresionante concentración donde el Presidente llama a entender el “voto equivocado”, tarda en calmar los ánimos, los gritos de sus partidarios que se refieren a los de la UNO como traidores y comemierda. El rostro de Daniel es muy distinto del día que anunció el fracaso electoral de su partido. Hoy, con entusiasmo, habla de gobernar desde abajo, repite la frase y se le iluminan los ojos. Su gente le aplaude eufórica y no lo deja bajar de la tribuna. De nuevo, como en el cierre de campaña, son los puños en alto la seguridad del Frente. Después los simpatizantes toman la ciudad de Managua, se desbordan en un júbilo que sorprende. Son la imagen de cualquier cosa menos la derrota.

Eso es lo paradójico de estas elecciones. Nada es como “parece suceder”, igual que en Alicia en el país de las maravillas. La UNO llamó a una concentración dos horas antes pero no acudieron más de cinco mil personas. Los que perdieron festejan y los que ganaron guardan silencio. Cuál es el misterio. Al parecer los que votaron por la UNO lo hicieron “por uno mismo”, un voto individual que todavía después de las elecciones sigue siendo secreto. No necesitan salir a la calle. Simplemente ganaron. En su mayoría no son militantes, ni siquiera simpatizan demasiado con su partido, sólo quieren la paz (que se consiga como sea) y que mejore la situación económica (la caída del salario real de 1980 a 1987 fue de 100 a 6). Se antoja pensar en la “conspiración de las masas”, en la “derechización”, lo cierto es que los primeros sorprendidos fueron ellos. Un voto cívico y silencioso adquirió más fuerza que las movilizaciones de masas. Y se burló del mundo entero.

-¿Dónde están esos hijoeputa?- grita después de la manifestación un muchacho con su pañoleta rojinegra al cuello- ¿porqué no salen a la calle?



Su novia lo abraza, intenta tranquilizarlo: -Calmate amor, estás arrecho, calmate.

DE LOS PERIÓDICOS

· Militantes de la UNO agreden a Alfonso Cisneros, padre del héroe y mártir René Cisneros; luego de que intentaron golpearlo, apedrearon su casa.

· En el Distrito II algunas banderas del FSLN fueron quemadas por militantes de la UNO. Varios miembros del Frente han sido amenazados de muerte por la vía telefónica.

· Ayer, 27 de febrero, por la mañana, cinco elementos de la UNO se desplazaban por el barrio Cuba con machetes en mano, amenazando a los que votaron por el Frente con “pasarles la cuenta, ahora que ya tenemos el poder”.

28 DE FEBRERO

En la sala de prensa, periodistas, flora y fauna, esperan la conferencia de Violeta Chamorro. No hay ni demasiada gente, ni demasiada emoción. Entre los que están ahí por el gusto de verla hay algunos empresarios, el voto decidido por la UNO. Más que contentos, se les ve nerviosos. Comenta Carlos Ciles Leviq, accionista mayoritario de Química Borden de Centroamérica antes del triunfo: “Ganamos porque la experiencia del Frente ha sido frustrante y dolorosa. Ellos nunca entendieron que aquí existían empresarios con responsabilidad. Mi fábrica fue intervenida por descapitalización, a pesar de que yo tenía previsto que se me otorgaran préstamos en el extranjero. Yo trabajé ocho meses con los sandinistas en el Fideicomiso de Reconstrucción Nacional. No me pueden acusar de somocista. Pero ellos no querían nada con “los burgueses” y me sancionaron políticamente quitándome la empresa. Estuve seis años exiliado en Honduras. Formé parte de la Resistencia Nicaragüense que ellos llaman la Contra. Y no somos tan pocos como dicen. Los sandinistas reparten lo que no es suyo. Ahora se abren muchas posibilidades. Voy a invertir nuevamente, en cuestiones agrícolas. Que quede claro; el que invierte, invierte para ganar, para hacerse rico, lo demás son chochadas”.

Dos horas después de lo previsto llega Violeta Chamorro. Dice ante sus partidarios y la prensa internacional: -“Vengo de hablar con Daniel y le dije, yo te quiero mucho Daniel, oíste, pero el primero que tendrá que irse del gobierno va a ser Humberto. Yo soy la que mando en este país y voy a poner mi representante en el ejército. Y bueno, a él no le gustó mucho”. No hay aplausos, en la sala de prensa se forma un extraño silencio.

1O. DE MARZO

En el zócalo de Masaya el sol pega a plomo sobre las espaldas.

– ¿Por quién votó?-, le preguntamos a un vendedor de pan de aproximadamente 60 años.

– Por la UNO -responde, y se hace la bola-. Voté Uno porque la Violeta nos va a devolver la comida que el FSLN nos quita para llevársela a Cuba. Los sandinistas no le daban ni mierda al pueblo.

Lo interrumpe Rosa María Estrada, de 33 años, vendedora de enchiladas:

-íQué va! El Frente nos dio las casas, la educación para los hijos, las medicinas para los niños chiquitos. El Frente perdió porque el pueblo fue engañado, se vendieron por unos cuantos dólares. Pero ese Hombre (se refiere a Daniel) sabe perdonar. El Hombre es bueno y ahora vamos a gobernar desde abajo.

Le quita la palabra uno de los espectadores, un señor dedicado a la agricultura:

-Ja, lo que pasa es que están vergueados. Y de nuevo la mujer:

-Pues el Hombre no va a dejar la presidencia en abril. Y el vendedor de pan:

-Entonces lo echa a tiros la contra, pum, pum. pum. Dos jovencitas que escuchan la discusión, opinan:

-De una vez que vengan los cheles americanos a poner orden, tan guapos que están.

Y un joven zapatero:

-Vos no sabés que decís, yo perdí la pierna en la guerra de la Contra, y seguiré luchando a tiros contra el americano.

El vendedor de pan:

-El Frente regalaba lo que no era suyo, Daniel robaba.

Se exalta la mujer de las enchiladas:

-El Hombre robó para devolverle al campesino lo que antes otros le habían quitado. Vos sos un traidor comemierda.

Se exaltan los ánimos. Separamos del grupo a la mujer de las enchiladas que está a punto de aventarlas en la cabeza cana del otro vendedor. Agrega al final: -Somos arrechos, el nica es arrecho, no vamos a dejar que Daniel deje de ser Presidente.

DE LOS PERIÓDICOS

Resultado de imagen para Nicaragua Violeta chamorro la derrota sandinista de 1990

· Grupos antisociales, amparados en la oscuridad, desde el 28 de febrero mantienen bajo el control y la zozobra a los habitantes de los barrios orientales de la capital. Los ciudadanos cierran las puertas de sus casas desde las siete de la noche, quedando el lugar “como cementerio”, según dijeron.

· En Managua, Francisco y Telma Martínez, hijos de un conocido lotificador de San Judas, llegaron desde el lunes 26 a decirles a los vecinos:

-Ya ganamos, se acabó la revolución, devuelvan los terrenos o no respondemos.

· Denuncias recibidas en la alcaldía de Managua: Samuel Genie, hijo del ex jefe de la oficina de Seguridad Somocista, llegó a reclamar las 20 manzanas de tierra que hoy cultiva una cooperativa agrícola. Lo mismo hizo un representante del ex agente general somocista Gustavo Montiel, quien reclama los terrenos en que están fincadas las viviendas de 131 familias del asentamiento Mártires de Ayapal.

1O. DE MARZO

En Masaya se producen hermosos tapices de mecate, con dibujos diseñados por los mejores pintores de Nicaragua. Los tejedores empiezan por elaborar los mecates utilizando una rueca que entrelaza las fibras. Don Flavio, de 65 años, con el torso desnudo y el pantalón arremangado, habla con nosotros: “Voté UNO por la razón de no querer que mis nietos mueran de bala en la frontera. El Hombre aquél es bueno, pero no lo quieren los cheles gringos y nunca lo van a dejar gobernar. Aquí ya está fuerte el hambre, con Somoza el artesano por lo menos alcanzaba a ver un pedacito de carne”.

No parece tener calor, vemos su último tapiz: una mujer morena que adorna su cabellera con pájaros.

2 DE MARZO

Con el director de una de las empresas encuestadoras: -Nosotros no creemos que el pueblo haya mentido, simplemente hubo un alto porcentaje que decidió su voto al final. En enero el voto firme para el Frente era del 33%, y para la UNO, del 25%; pero el segmento de la población indecisa era muy alto: 38%. Las encuestas dejaron de realizarse el 16 de febrero. A partir del 17 empezaron a correr los rumores de que el 21 Daniel iba a cambiar el rumbo, iba a haber sorpresas en el cierre de campaña: el anuncio de un aumento general de salarios y de un servicio militar voluntario. Eso explica la cantidad de gente de la manifestación del 21, pero Daniel no dijo nada de lo esperado. Es muy probable que incluso gente que estuvo en el cierre de campaña haya dado su voto a la UNO. Y es que incluso algunos simpatizantes del Frente estaban en contra del Servicio Militar Patriótico, que además de ser obligatorio hace que los jóvenes pierdan dos años de escuela. En enero habíamos calculado en total 41% de votos para el FSLN y 24% para la UNO, más 38% de indecisos. Creemos que finalmente éstos votaron por Violeta ya que ofrecía terminar con la crisis económica y el servicio militar obligatorio. El Frente siguió con el 41% mientras la UNO pasó al 54%. Algo más: un día antes de las elecciones, el Cardenal Ovando le dio la bendición a Violeta Chamorro. Fue como si dijera: la iglesia está con la UNO. El 25 bendijo a Daniel, pero ante la opinión pública la carta de la iglesia ya estaba echada.

DE LOS PERIÓDICOS

· En Estelí, el campesino Ramón Blandón Talavera denunció que Wenceslao Castillo, activista de la UNO, llegó a la finca conocida como Yerculí, jurisdicción de Miraflor, trató de meterse intrusamente a esa propiedad con pistola en mano, y amenazó con desalojarlos. Las tierras fueron entregadas a la comunidad por la Reforma Agraria. Los campesinos no dejaron entrar a Blandón Talavera, quien lanzó ofensas a Daniel Ortega y aseguró que estaba exigiendo lo que Violeta les prometió: devolverles sus tierras.

3 DE MARZO

-Y vos cómo pasaste la pena- nos pregunta en la sala de su casa Doña Lidia Ortega, madre de Daniel, Humberto, Lidia y Camilo. En la pared una foto de Daniel y Humberto vestidos de militares, un retrato a lápiz de Camilo, su hijo menor, y un dibujo de la Virgen de Guadalupe que le relagaron unas monjas mexicanas. Afuera sólo una escolta cuida la vivienda. La señora habla pausada, tranquila. A sus 82 años, acostumbrada a toda clase de turbulencias políticas y a estar del lado de sus hijos en las condiciones más adversas, mira con optimismo la derrota: -Fue obra de la voluntad de Dios. El sabe lo que hace. El y Camilo. Sí, mi hijo Camilo. Ha de saber que Danielito y Humberto nacieron en un pueblo minero que se llama La Libertad, ja, La Libertad, desde que nacieron ahí empezó toda la cuestión. Luego nos venimos para Managua a vivir en una colonia que se llamaba Somoza, y ahí nació Camilo, fue como una advertencia, verdá. La colonia se cayó cuando el temblor y fuimos a dar a otro barrio. Frente a la casa quedaba el colegio Pedagógico, que era de paga, de religiosos, pero yo hice el esfuerzo y los metí ahí a los tres. Mi Danielito estudiaba mucho, quería ser catequista. En esa misma escuela iban los hijos de Tachito Somoza; mi Camilo llegó a ir a casa de ellos y me dijo: “Mamá, vos no sabés cómo viven los Somoza y lo mal que tratan a la gente, a esos los va a tirar el pueblo”. Luego los tres empezaron con sus cuestiones revolucionarias, algo natural que tenían ellos, ya no me los dejaron terminar la secundaria. Me mataron a Camilo, me lo asesinó la guardia un 26 de febrero, y tenía 26 años. Por eso este 26 de febrero que se perdió la elección yo no me sorprendí; cumplió doce años de muerto mi Camilo y su alma sabe lo que hace.

DE LOS PERIÓDICOS

· Los trabajadores del beneficio de café El Totolate fueron amenazados de expulsión por usar camisetas del FSLN que dicen: Ganamos.

· En la cooperativa Unión RL se prohibió a partir del 1o. de marzo cualquier objeto de vestir que represente los símbolos del FSLN.

· 40 trabajadores de la finca Las Rosas sacaron enérgicamente al terrateniente Salvador Callejas que pretendía le fuera devuelta esa propiedad abandonada por él antes del triunfo y afectada por la Reforma Agraria, y que hoy hacen producir los trabajadores.

4 DE MARZO

Una mujer de hermosa silueta, joven, con el pelo negro hasta la cintura, me mira fijamente cuando la detengo en la calle para preguntarle por quién votó.

– Soy sandinista hasta la muerte- me dice, y se levanta la blusa para enseñarme una cicatriz en su estómago-. Sabés, a mí me violó la guardia a los trece años. Buscaban en mi casa sandinistas y como no encontraron a nadie jalaron con mi hermana y conmigo. Después de violarme me deshicieron el estómago a culatazos. Me uní al Frente. Los muchachos me trataban como a una reina… (empieza a llorar) … soy obrera, el Frente puso el AFA, tenemos comedores colectivos… vos creés que no quiero matar a los guardias que me violaron y andan sueltos… se merecen la muerte los que traicionaron a Daniel.

Y se va con su rostro lleno de coraje.

5 DE MARZO

Estacionamos el carro para ir al mercado de artesanías en Managua. Un muchacho como de dieciséis años nos grita: “Le cuido el coche prensa extranjera, le cuido el coche”. Lleva amarrada en la cabeza una cinta blanca que dice UNO. El buscapiés del periodista: “Me lo cuidas dependiendo de por quién votaste”. El muchacho responde que por la UNO y el periodista provoca: “Entonces no me lo cuidas”. El joven se ríe y se voltea la cinta que dice UNO, al reverso dice FSLN: “Voté por el Frente, prensa extranjera, voté por el Frente, le cuido el coche, yo se lo cuido”. Y se queda feliz cerca del Lada Soviético.

6 DE MARZO

Don Emilio Boltodano, hoy Contralor General de la República, era uno de los hombres más ricos de Nicaragua antes del triunfo. Educado por jesuitas, quiso siempre terminar con la injusticia social y se unió al Frente en 1977. Comenta:

-Vendí todas mis propiedades, fincas de café, fábricas, y doné dinero a la organización. Formé parte del Grupo de los Doce que denunció a nivel internacional las atrocidades del somocismo. A los 52 años me fui con los muchachos a la montaña, ellos me dieron una pistolita para que me defendiera. Qué locura, ja, en octubre de 1978 intentamos entrar a Nicaragua por la montaña pero no se pudo. Yo siempre apoyé a los muchachos porque son la gente más cristiana que he conocido. Son hombres que saben luchar y que saben perdonar. Yo le aseguro que aquí hubo empresarios que se enriquecieron en estos diez años, y que ahora le dan la espalda al sandinismo. No son empresarios católicos, sólo les importan las ganancias y la explotación del trabajador, esa es la cuestión. Quieren un somocismo sin Somoza.

Tomamos el fresco en la terraza, la entrevista empezó a las nueve de la noche, son las doce de la noche, la una de la mañana; el viejo recuerda una y otra anécdota del pueblo eufórico recibiendo al Grupo de los Doce en Managua, en Masaya, dos de las principales ciudades revolucionarias donde hoy el Frente perdió la votación.

7 DE MARZO

En Masaya, sentados afuera de una cooperativa, un grupo de trabajadores bebe. Rebasan los cuarenta años. Comenta el que está más “bolo”.

-Sí pues, yo tové UNO. El Hombre (se refiere a Daniel Ortega) es buena persona, pero yo no quería que mi hijo fuera al servicio. Ando ahuevado, palmado pues, como dicen que la Violeta va a quitarnos las casas y el AFA, pero no va a poder. Si el pueblo puso a la Violeta, el pueblo la puede quitar.

DE LOS PERIÓDICOS

· En el barrio Rafael, el simpatizante de la UNO Miguel Mendoza Castillo, hirió de una puñalada a Angel Ríos, miembro del Frente. Y en la casa G-33 Oscar Daniel Moreira Alvarez resultó lesionado por su hermano José Gustavo que lo agredió con un garrote ya que el primero votó por el FSLN.

· En el reparto de Xolotlán se registró un enfrentamiento entre Francisco López, un simpatizante de la UNO, y el teniente del EPS Francisco Areas. El primero, armado de una pistola 38, quiso obligar al oficial de las fuerzas armadas a que se despojara de su uniforme bajo el argumento de que ellos habían ganado. La policía sandinista intervino antes de que el teniente respondiera a la agresión.

7 DE MARZO

El ingeniero Gilberto Cuadra, representante de la Cosep, representa otro de los votos francos por la UNO:

-El nuevo gobierno no entrará con los sandinistas en ninguna concertación. Habrá cambios a la constitución: 17 enmiendas. Conseguiremos la mayoría que necesitamos en la asamblea para tal efecto, ya que poco a poco se irán destiñendo los colores rojinegros de los delegados sandinistas. Vamos a crear un nuevo código del trabajo que si no es aceptado en la asamblea puede imponerse por decisión presidencial. No se pueden hacer llamados a la inversión extranjera cuando son tan altas las prestaciones sociales. Por lo demás devolveremos a los dueños lo que era suyo.

8 DE MARZO

Bajo la lluvia, en el local de la Central Sandinista, los trabajadores de la salud cantan el himno de su partido. Luego exigen un aumento salarial de 300%:

-Estábamos con el Frente y por eso detuvimos nuestras demandas, pero a la Violeta no le vamos a trabajar barato dice uno de sus líderes. Después se extienden las manos que buscan abrazar a Víctor Tirado, miembro de la Dirección Nacional y representante de las organizaciones de masas.

8 DE MARZO

Un muchacho tararea en la calle:

No se me raje mi compa,

no se me ponga chusmón,

que la patria necesita

su coraje y su valor.

Me contaba el otro día

el que torturó a Ricardo,

le daban miedo las chispas,

de sus grandes ojos pardos.

No se me raje mi compa,

no se me ponga chusmón.

DE LOS PERIÓDICOS

· Luego de una discusión política entre la simpatizante del Frente, Sonia del Socorro, fue agredida por tres de sus vecinas que votaron por la UNO; éstas se lanzaron a golpes sobre la primera. Como resultado de la refriega Sonia resultó con un mordisco en la frente, un pómulo inflamado y golpes en el resto del cuerpo.

· En Masaya, activistas de la UNO amenazan de muerte a activistas del Frente.

· En Estelí y en León, donde ganó el Frente, activistas de dicho partido amenazan con terminar a tiros con los de la UNO.

9 DE MARZO

La televisión resalta el rostro católico de Daniel Ortega. El 1o. de marzo pasan la misa que ofreció el cardenal Miguel Ovando y Bravo a los sandinistas, con la presencia del primer mandatario y su familia. El día dos la de los jesuítas: el sermón completo. Le dan más tiempo que al propio cierre de campaña. Después el presidente Daniel Ortega llama a su pueblo a gobernar desde abajo, a perdonar el “voto equivocado”, a luchar en las cooperativas, las fábricas, las calles, a ir a los templos, a la paz sea contigo.

Todavía el 9 de marzo los spots de la televisión sandinista seguían pasando a Ortega comulgando para las dos iglesias. Un gesto fundamental para la unidad del FSLN. Según un estudio de la Universidad Centroamericana, el 33% de los simpatizantes de dicho partido coincide con la iglesia popular (teología de la liberación) y el 31% con la tradicional, a pesar de la posición política de ésta última. Y es que la figura papal pesa para la dirigencia sandinista, todavía herida porque el Papa en su visita a Nicaragua no rezó por los mártires de la revolución. En la casa de Lenin Cerna, Jefe de la Seguridad Sandinista, están enmarcadas las fotos donde él acompaña al Papa. Hay dos rumores que conmueven: el de que Violeta Chamorro quiere que se quede con ella el Jefe de la Policía Sandinista porque éste no sólo garantizó la seguridad en su campaña, sino sobre todo porque cuidó con gran éxito, en su momento, la seguridad del Papa; el otro es el supuesto voto del cardenal Miguel Ovando por Daniel Ortega. “Es que son del mismo pueblo”, te dicen.

Nicaragua, ese país del Caribe con sus 3.5 millones de habitantes (los mismos de la delegación Cuauhtémoc) se ha vuelto foco de resonancia de los grandes conflictos mundiales: el capitalismo y el socialismo, la iglesia progresista y la tradicional, la democracia y la dictadura, la guerra y la paz. Y hace diez años pocos sabían que existía en el globo.

Mundo Nuestro. En la foto de pordada vemos a Daniel Ortega en el amacecer de la derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional en las urnas. Nicaragua: La semana electoral de 1990. Este texto de Sergio Mastretta fue publicado en Nexos en su edición de Abril de ese año da cuenta de los días previos a la elección del 25 de febrero de ese año.. Lo publicamos ahora en el marco de los acontecimientos trágicos que ocurren estos días en Nicaragua.

LA MASA

Daniel Ortega es un puntito que agita la gorra beisbolera en la tribuna. La masa hierve en el polvo de la plaza Carlos Fonseca. Miércoles 21 en el cierre de campaña del FSLN. A las 5.45 de la tarde el sol se detiene en el filo de la montaña hacia el Pacífico. El astro no cae, igual sostiene y vaporiza la ilusión sandinista.

Como una estrella tropical de la televisión, Daniel Ortega corre en la tarima con la bandera rojinegra del Frente Sandinista. Atrás, en el montículo-tribuna observan todos los cuadros de la Dirección Nacional. Soldados y políticos, los comandantes se abrazan y se admiran: ni siquiera ellos esperaban tanta multitud. Más atrás un aire intenso barre el contaminado lago de Managua; viene del norte, de la Segovia fronteriza, de la montaña alzada con fusiles R-15 “U.S. Property”. Es un aire caliente y expansivo.



El sol espera el canto de Mejía Godoy. Imagina a 600 mil nicas que caminan hacia el sol de la victoria “Ya nadie detiene la avalancha, el pueblo tomó su decisión”.

“Con millones de dólares en la mano no han logrado comprar la conciencia de este pueblo”, grita Daniel Ortega.

Y toca la llaga: “A ese pueblo sufrido yo le pregunto, sin demagogia, ¿es buena o es mala la situación?”.

Y el pueblo no duda: “íEs mala!”, exclama.

Y Daniel insiste: “¿Es buena o es mala?”. Tres veces lo repite en un recurso fiel de oratoria.



“íClaro que es mala!”, grita.

“¿Y quién trajo la guerra?”, pregunta.

“¿El yanqui!”.

“¿Y qué queremos nosotros?”

“íLa paz!

“Pero no la paz de los cementerios… Nunca más los cuarteles de la Guardia Nacional somocista”.

“íNunca, nunca, nunca!”

“Todos sabemos quién es el presidente electo de Nicaragua”, grita Ortega.

“íDaniel, Daniel, Daniel!”, grita la masa.

Confiado, Ortega mira ahora sí la última llama del sol que se oculta.

Daniel Ortega, a la derecha, con Sergio Ramírez en el mitin del 21 de febrero anterior a la derrota contra la Unión Nacional Opasitora (UNO) el domingo siguiente. Fotograma del video Revolucion Sandidnista, ascenso y caida.

MANAGUA INEXISTENTE

La ciudad en el aluvión del proceso electoral: un laberinto verde de avenidas y cruceros que llevan a todos lados y a ninguna parte. Una ciudad arrepentida, que tiene el campo en la entraña, como el beisbol y la política. Los ojos extranjeros no la encuentran, sólo perfilan caseríos de madera, barrios proletarios como hombres en guerra camuflados en el ramaje de los árboles. Dispersa, alargada a sus colinas, apretada por el lago, desvanecida por el terremoto, filtrada en el enramado tropical, la ciudad transpira el humor galante de su verano.

A las dos de la tarde, a una cuadra del diario La Prensa, una mulata pretende vender unos Chiclet’s Adams guatemaltecos a 40 mil córdovas (60 centavos de dólar). No es muy diversificado el mercado en las esquinas: chicles y cigarros Belton nicaragüenses. Pero se tupe de marchantes como en cualquier crucero del D. F. El lunes 19 hay parvadas de niños sandinistas en todos los semáforos; camisetas del Frente y paliacates rojinegros al cuello. Y la política, que corre por el radio y los periódicos, que salta de los vendors monumentales, que salpica desde las pintas, que suda en los pechos volcánicos de las muchachas que alcanzaron camiseta partidista, se embotella en el rojo de las avenidas.

“Cinco, cinco, cinco”, grita una niña propagandista a un grupo de Cachorros del EPS que viajan en un camión alemán de redilas.

“UNO, UNO, UNO”, canta y brinca un muchacho limpiavidrios cuando los mira.

Pero los cachorros no hacen bulla.

BALDÍO

Lunes 19. De noche Managua vieja es un tendido de calles sin dueño, huellas de cimientos como cicatrices y esqueletos sonámbulos de lo que fue. Trincheras de eucaliptos cierran el paso a nuevas construcciones. El centro sin casonas ni cafetines, sin gente que recuerde tiempos idos, es una lápida que amarra el pasado somocista y la era sandinista. No se miran viejos que esperen el sueño sentados en una banca, ni Guardias con M-1 y camisolas arremangadas, ni zapaterías ni puestos de frutas, ni barberos que afilen navajas, ni parejas que se pierdan abrazadas hacia el lago. No hay esquinas, sólo cruceros con la alcurnia perdida. El terremoto se llevó el arraigo al centro. De la plaza capitalina sólo quedan una catedral sin techo y un Palacio Nacional sin presidente. Daniel Ortega despacha en la Casa de Gobierno.

Un niño solitario vende chicles en la plaza vacía. Daniel la llama Plaza de la Revolución. Violeta la nombra Plaza de la República. El niño cruza la explanada que el domingo 18 llenó con sus huestes la Unión Nacional Opositora. Huellas del mitin en volantes pisoteados en el asfalto y consignas en la escalinata de la catedral. A mano izquierda, el Palacio Nacional con la insolencia del neoclásico, un partenón desastroso con dos alas y columnas que resistieron el terremoto. Gajes de la Revolución, dejó de ser la sede de los poderes. Los managuas cumplidores pagan ahí sus impuestos. Sandino y Fonseca, pintados en cartón a todo lo alto de las columnas, resguardan la entrada principal.

“¿Y ese monumento al fondo?”, pregunto al niño de los chicles y señalo una llama resguardada por un redondel a gajos de cemento.

“Es donde está Fonseca”, responde con la facilidad de un guía turístico y encadena la vista a esa mandarina desflorada a relumbrones de la llama por una mujer de mármol que mira al Pacífico.

“Es la madre patria -sigue el niño cívico-, cuida los huesos de Fonseca”.

“¿Y Sandino?”

“A ese no lo han encontrado, quién sabe dónde quedó su cuerpo desde que lo mataron”.

Y el niño desaparece por el jardín del mausoleo. La patria en mármol da la espalda a catedral y ofrece sus brazos abiertos al cielo negro y ventoso de la noche.

En la torre derecha de la catedral ondea una bandera de la UNO. El miércoles de cierre sandinista lo hará el estandarte del Frente. En la guerra electorera, Violeta ofreció el domingo en su cierre la construcción de una nueva catedral, junto con el fin del Servicio Militar Patriótico y la bonanza del monedero familiar. Daniel no ofrecerá nada de eso, sólo la promesa de que “todo será mejor”. Y rogará al cielo por la sabiduría de Salomón para gobernar.

Dentro de la catedral se miran las estrellas. No hay bancas, sólo breña y tierra: hace mucho que los curas- populares o tradicionales- se llevaron a dios hacia otros templos. En los muros laterales, los ángeles en relieve sobrevivientes del terremoto piden misericordia al creador que no los volvió escombros. Por las cinco bocas oscuras de la fachada los grillos amorosos entonan a la plaza su canto tropical.

Es un lugar ideal para el amor. En las sombras, dos figuras se abrazan en la más carnal de las políticas. Los dos hombres me miran, se electrizan, se separan, se escabullen.

Conmemoración de la Revolución Sandinista. Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio  19 de 1990.  (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio 19 de 1990. (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

--Fuente: http://www.lhistoria.com/nicaragua/revolucion-popular-sandinista

VIRGILIO

“¿Vos querés probar el bicho nica?”, me dijo una hora antes. Y me llevó al centro comercial Camino de Oriente, donde una gringuísima McDonald’s vende una hamburguesa, unas papas fritas y una cocacola a 2.25 dólares.

“Vení amor”, le dijo el taxista a una mulata entre cinco evas sentadas en una jardinera. La muchacha se arrima a la ventanilla, se agacha, toma la mano de Virgilio y me mira. “Este extranjero no es de aquí, y quiere pegar una buena apaleada, quiere matar a garrotazos el zorro…”

Ella sonríe aburrida. “Lo que vos querrás amor- me dice profesional-, 800 pesos dos horas…”

En el bar Munich el taxista presume: “Qué más querés, 800 mil córdovas, ni doce dólares en el mercado negro, y son niñas reglamentadas, que no pasan de los 20, sin peligro de sida y bien vestidas como de paseo…”

Y suspira. Olvida un rato a las mujeres, hace cuentas: “Un neumático vale cuatro millones, y yo necesito renovar las cuatro llantas. Por eso vos me verás de arriba abajo desde las cinco de la mañana. Pero sabés qué, soy sandinista, y no de palabra, eché verga contra Somoza, escondí tres meses a mi familia en un agujero que escarbé en la casa, porque yo era combatiente desde el 78. Y fui a echar verga contra esos contras hijoeputas en la milicia. ¿Entendés vos? Y dirán lo que quieran los dirigentes, que acaso gana la UNO, no les vamos a devolver ni putas de las armas”.

Son las cuatro de la mañana del jueves 22. El Munich está en plena actividad. Se sirven sopas de jaiba, ron con hielo y cervezas Victoria al mayoreo. Aquí recalaron dos decenas de cuadros bajos sandinistas. De rato en rato las mesas se unen a coro, “cinco, cinco, cinco”, “Daniel, Daniel, Daniel”, cantan y brindan. Atrás quedó la tarde de júbilo y triunfo. Un trasnochado discurre corear UNO, UNO, UNO. Muy cívicos, los sandinistas lo espantan al grito de cinco, cinco, cinco. Virgilio entre ellos.

METRO URBANO

Sábado 24. Corre hacia Granada por carretera Norte. La farola de la máquina diesel apenas alumbra la calzada que concentra la mayor parte de las fábricas en Managua. Sebastián Chamorro, sobrino de Violeta, redactor de Nuevo Diario, propiedad del hermano del santón de La Prensa, mira venir el trenecito. De 19 años- a la espera de que lo llamen al servicio militar luego de las elecciones-, es un fervoroso sandinista. Igual que todos, no imagina la posibilidad de derrota. Sus ojos sensibles se avivan cuando el tren se detiene en la esquina. La gente corre, trepa a las jaulas, se acomoda, aguarda el lento jaloneo.

“Un día a alguien se le ocurrió decir que el trenecito era el metro urbano dice Sebastián-. La estación fue uno de los pocos edificios que sobrevivieron al terromoto. Hace unos años un huracán se llevó la vía que va a Puerto Corinto. Es la costumbre aquí; cuando no se inunda, tiembla. Y si la naturaleza está en calma, entonces hay guerra”.

MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA

Dos helicópteros del ejército sandinista vuelan al norte al parejo de la carretera a Matagalpa. En el camino leo algo de las cifras de la guerra Contra: entre 1980 y 1985 los daños materiales y a la producción sumaron 518.5 millones de dólares; el país perdió créditos por 272.9 millones y el costo del embargo fue de 108.4 millones; en esos mismos años el presupuesto de Defensa subió del 22 al 35 por ciento, un crecimiento del 7 al 19 por ciento respecto del PIB; el consumo decreció en 5.8 por ciento y el ingreso per cápita disminuyó en 10.4 por ciento; para julio de 1986 habían sido reubicadas 18,200 familias (112 mil personas), 2,100 viviendas habían sido destruidas, al igual que 52 escuelas, 11 centros de desarrollo infantil, 192 cooperativas, dos centros de salud, 51 beneficios de café, 40 casas de curado, 185 unidades de producción y 556 edificios; y la depredación del medio ambiente está a la vista: un incendio provocado por la Contra arrasó 160 mil hectáreas de sabana de pino; desde entonces los incendios se han incrementado en un 600 por ciento; una granada de fragmentación lanza esquirlas en 200 metros a la redonda, dejando en los árboles heridas abiertas a los hongos y bacterias; los rockets de un helicóptero al ataque saturan de fragmentos mortales un área equivalente a cuatro campos de futbol juntos; un batallón de 600 hombres que toma posición en la montaña remueve hasta 6 mil metros cúbicos de tierra para trincheras, barracas de alojamiento y zanjas de comunicación, y se calcula que ambos bandos tienen entre 20 y 25 batallones en acción; por la guerra tuvo que suspenderse el proyecto Bosawas, para la preservación de un bosque húmedo de un millón de hectáreas. Por último la mortandad: hasta agosto de 1986 habían muerto 4,838 personas, además de 5,877 heridos y 6,047 secuestrados, números que para el país que financia la guerra, Estados Unidos, equivaldrían a 249 mil muertos, 287 mil heridos y 2.8 millones de desplazados. Tres años después, para finalizar 1989, el gobierno sandinista calcula en más de 15 mil millones de dólares el costo de la guerra, con una estela que se eleva a más de 50 mil muertos y lisiados.

Fugaces, como los helicópteros sandinistas, perfilo personajes de la guerra.

Marvin Neyra, hijo de un obrero del ingenio en León, movilizado como voluntario de los Batallones de Lucha Irregular (BLIS) despertó en el hospital de Juigalpa (Chontales) con los dos muslos atravesados por las esquirlas de una mina. Intactos los huesos, se recuperó y volvió al frente dos meses después. Participó con su hermano en la operación Dantos 88, para echar hacia Costa Rica una fuerza de ocho mil contras acampados en la región de Río San Juan. El 14 de agosto, en una escaramuza vio reventar la cabeza de su hermano. El jueves 29 de febrero de 1990 Marvin cumplirá su servicio. “Si gana la UNO dice en el cuartel de Juigalpa- y la Contra quiere pasar la cuenta, yo me movilizo de nuevo, la tengo jurada por mi hermano. Yo a ésos les echo verga donde sea”.

Leo un estudio sobre las bandas campesinas antisandinistas que se levantaron en armas en 1980. La banda de Dimas, en Yalí (Jinotega), desmantelada por las milicias entre julio y octubre de ese año, estaba compuesta por 110 hombres; de los 50 elementos de tropa, 12 eran hijos de propietarios de fincas cafetaleras de entre 50 y 150 manzanas de café y 10 eran hijos de obreros; 25 de los colaboradores tenían entre 10 y 150 manzanas y 10 eran campesinos propietarios de entre 5 y 10 manzanas. Dimas y Fabián, cabecillas de la banda, fueron combatientes en la insurrección contra Somoza. Roberto Zelaya, “el político” del grupo, trabajaba en el Instituto Nacional de la Reforma Agraria. Los tres hacían la distinción entre los “sandinistas comunistas y los sandinistas anticomunistas”. Roberto Zelaya instruía a los campesinos: “la única solución para Nicaragua es el capitalismo, nosotros luchamos por la libertad de los guardias somocistas presos y por el regreso de los que están en Honduras. Va a llegar un día en que el Estado les arrebatará las fincas porque ustedes no podran pagar los impuestos, porque todo esto será expropiado por el comunismo. Nosotros vamos a devolver las tierras confiscadas, pero les vamos a dar a los que no tienen tierra, pero para que sea de ellos, no del Estado”.

VICTORIA DE JULIO

En Tipitapa, a media hora de Managua, el sueño agrario sandinista: el ingenio Victoria de Julio, un inmenso complejo azucarero donado en gran parte por los cubanos. Una inversión superior a los 180 millones de dólares. 18,600 hectáreas de riego repartidas en 186 cuadrantes de un kilométro cuadrado. Ni un solo cerco en ese vasto latifundio agrarista. 80 hectáreas y 20 de bosque de eucalipto por cuadrante. 2,800 trabajadores en periodos de zafra. Producción actual, 5.5 millones de quintales de azúcar, a un promedio de 46 tn/ha. de caña, lo que lo pone por abajo del promedio nacional de 49 tn/ha. Todo mecanizado: 14 cosechadoras y 30 equipos de acarreo que trabajan noche y día.

“Aquí no había nada”, dice el ingeniero Manuel García, responsable de operación en el campo. “La mayor parte eran tierras baldías propiedad de Somoza. Difícilmente habrá hoy un ingenio con esta tecnología en América Latina. Aquí estamos, a pesar de las críticas. Mi extracción es campesina, no sé si soy o no sandinista, sólo sé que en lo interno siento orgullo de haber enfrentado un régimen opresor. Entre los técnicos se siente, se toca el espíritu colectivo. Los campesinos de Tipitapa han sido más reacios a la colectivización, pues ellos nunca habían trabajado la caña”.

Un calderero del ingenio, con salario de alrededor de 4 millones de córdovas mensuales (unos 65 dólares) ve así el proceso: “Si la gente no estuviera de acuerdo con el Frente Sandinista, hace tiempo que ya hubiera caído por causa de la guerra. Ahora tengo un hijo médico y a los demás no les falta escuela. Con Somoza, sólo el que se recostaba a su lado podía sobrevivir”.

En la línea final de la producción, dos muchachos palean la azúcar que cae al piso. Ganan 4 mil pesos la hora, 24 dólares mensuales con el tiempo extra. Es viernes 23. En el ingenio sólo se ve propaganda del Frente.

EL SUEÑO EMPRESARIAL

En la Casa de Campaña de la UNO, el cabaret Bambana. Francisco García, español de 40 años, invirtió 370 mil dólares en marzo de 1978 en un rancho ganadero de 550 hectáreas de la región de Río San Juan. Su propiedad fue declarada de utilidad pública en mayo de 1988; recuperó su rancho a principios de 89 por presiones del gobierno de España a los sandinistas: “Me considero un humanista práctico, yo no volveré a creer en el romanticismo revolucionario. Yo me quedé cogido con esta barbaridad que empezó en julio de 1979. Me trataron como animal, querían que produjéramos a un precio para que subvencionáramos a sus trabajadores, yo no tenía superávit ni para una cerca. Todos los empresarios creían al principio en el Frente, lo elogiaban porque decían que era más humanista que la supuesta dictadura de Somoza, que para mí no lo era. Pero yo apoyé la huelga de productores de 42 días en septiembre de 1978, para después ser vilipendiado como lo fui. Ocho años se aprovecharon de mi sudor, me trataron como vientre, como nosotros tratamos al ganado. Compraba los insumos un 30 ó 40 por ciento arriba del precio internacional, y vendíamos 30 por ciento abajo. Por todo eso yo participé en política, apoyando a la oposición por abajo del agua”.

Francisco Girón, de 45 años, pequeño empresario de artes gráficas, con 10 mil dólares de capital; tiene cinco empleados a los que paga 40 dólares al mes: “No he tenido utilidades por la inflación y las fluctuaciones monetarias. Los empresarios nos hemos visto agredidos en los dos últimos años, por la situación económica del país. Culpar al Frente Sandinista sería una crítica no objetiva, pero la suma de todos sus errores y la mala conducción del gobierno llevará a un voto popular por la UNO”.

Carlos Cardenal, representante de la parte privada de la empresa Industrias Químicas, S.A. (51% estatal y 49% privada), confiscada en 1981: “Yo no puedo ver con buenos ojos ninguna estatización, pero en el caso de esta empresa se puede hablar de complementariedad. A fines de 89 por primera vez en tres años se repartieron dividendos a los socios. A pesar de la crisis hubo bastantes inversiones. Ahora la parte legal está en orden, la estructura es transparente y cada día más institucional. Yo no le pongo mucha mente al calificativo de mixta. El empresario privado, cualquiera que sea el modelo, si da dividendos, le da su beneplácito”. (Revista Análisis, enero de 1990).

EL SUEÑO OBRERO

Raúl Mena, chofer de Telcor (empresa de telecomunicaciones del Estado), de 25 años, casado y con estudios hasta tercero de secundaria: “La UNO juega con el estómago del pueblo trabajador; no sólo en Nicaragua se pasa hambre, pero de ahí se agarran. Yo estuve movilizado del 83 al 86 en el BLIS, éramos los que más queríamos a la patria, y si luchamos es porque antes no había libertad, al obrero que reclamaba lo echaban preso. Ahora gano 3.8 millones de pesos al mes más reivindicaciones como el paquete de AFA (arroz, frijoles y azúcar) ampliado, que tiene más de 20 productos, un regalo que el Estado nos da, además de almuerzo diario, horas extras dobles. Perder nuestros derechos, eso no se va a lograr nunca en Nicaragua”.

Según datos de la revista Aquí y ahora (octubre de 1989), en la década hubo 46 conflictos obreros que involucraron a 52,581 trabajadores: 15 por aumentos salariales, 12 por democracia sindical, 9 por despidos, 5 por mejores condiciones de trabajo y 5 contra corrupción administrativa. Ninguno de los conflictos involucró a sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores.

ATADO A LA TIERRA

“Dicen que los sandinistas han dado tierra a los pobres, pero regalan lo que no es suyo, Somoza no hacía eso. Yo soy agricultor, siembro maíz, arroz y frijol en 6 manzanas que compré, mantengo mi casa y no he necesitado de una revolución, hemos pasado nueve años de a verga, con Somoza todo estaba bien. Ahora esos mantenidos que no saben trabajar tienen miedo de que les quiten la tierra. Por eso Violeta va a quitar el Servicio Militar, pa’ que se jodan ésos. “Tá bien que los gringos ayuden a la resistencia, pa’ que se acabe el comunismo. El Frente va de viaje, y lo que se desecha no se vuelve a recoger”. Manuel Aburto, campesino de Niquinohombo, de 56 años.

MADRUGADA

A las 2.30 de la mañana del 26, suena la cumbia en la explanada dispuesta para la fiesta sandinista: “Me fallaste, te olvidaste de mi querer/Sí, ahora es tiempo de que sigas andando sin mí a tu lado/Me fallaste, ya tú no cambiarás”. El Frente está abajo 51.5% contra 44%. De los presentes, nadie hace caso, bailan simplemente: “Llorando se fue, la recuerdo hoy y en mi pecho no existe el rencor…”.

“Tengo mi esperanza estadística”, dice el historiador sandinista Roberto Cajinas; “ganamos en San Judas, y en ese barrio le tumba la maraca. Mi tesis es que la UNO ha objetado mil y pico de casillas donde la votación es nuestra. Recordate cómo tenía Olivares a Alexis Argüello, y el nica lo noqueó en el 14”.

“¿Y entre Tyson y el otro chango que lo madreó, cuál sería el Frente?”, le tiramos a Cajinas un recto a la mandíbula. “El réferi”, contesta en una carcajada. Y luego la reflexión: “Mirá, esto tiene que ver con la derechización de las masas, ái tenés a Lula en Brasil, ofrece el mar y sus conchas y se queda rezagado”.

Ahí mismo los reporteros asediamos a Nicho Marenco, responsable de medios de comunicación de la campaña: “¿Caballo que alcanza gana?”, grita alguno. “Los sandinistas siempre ganamos al final”, responde serio. Es obvio que conoce la tendencia del escrutinio. Cuando el huracán Joana amenazó con llevarse de tajo a Managua encadenó toda la radio. Las mujeres recuerdan su voz cálida: “Ya viene, ya llega este boludo, a tres horas de camino viene, no se ahueve señora, camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Y los managuas, que no durmieron esa madrugada, lo entendieron como un dique de humor contra el viento que arrasaba la tierra con una violencia que ya hubiera querido la contra en la selva.

A las 3 el cabaret Bambana es la locura. Violeta habla de que no hay vencedores ni vencidos. Sus huestes gritan “se jodió el Frente”. Un reportero latinoamericano, de color sandinista, que va conmigo, no tiene otra cosa que la ironía: “Aquí está la puta y sus charrullas, los que mandan en la UNO ya se están repartiendo los ministerios… La gran puta, esto les pasa por demócratas, hubieran seguido de estalinistas…”

Virgilio Godoy, virtual vicepresidente, el que amenazara con pasar la cuenta (es decir, cuchillo) a los sandinistas, votó en Puerto Corinto. Su voz se escucha en la radio: “Esta felicidad no es sólo para los nicaragüenses que estamos aquí, sino para todos aquellos que están fuera por la dictadura sandinista. A todos ellos los esperamos con los brazos abiertos”.

Rumbo al Centro Internacional de Prensa, escucho Radio Sandino: “Yo pido cordura a los de la UNO -dice el locutor-, porque cuando los compañeros sandinistas agotan la paciencia, hacen tronar el escarmiento”.

A las 5.34 nadie ríe en el plenario. Hay más de 1500 periodistas. En el altavoz cantan los labios ardientes de la mexicana María del Sol: “No puedo estar contigo y con el mundo…”. Lloran en silencio varias mujeres que imagino internacionalistas. Elizabeth, una doctora australiana de 25 años, me susurra que regresará a su país: “Violeta trae lo que terminó hace diez años”. Y yo pienso que el presente es un interminable funeral de paletadas de tiempo.

Mariano Fiallo, del Consejo Supremo Electoral, salió a las 5.55. Fue escueto. Daniel Ortega llegó a las 6.10. Los periodistas aplaudimos tres minutos. Luego habló de un nuevo amanecer histórico para Nicaragua, “con un sol que alumbra las conciencias hacia la consolidación de una Nicaragua libre”.

Al cuarto para las siete sale el sol en la avenida de la Resistencia. Daniel Ortega no dijo que bajo un sol como éste, hace 12 años, un 26 de febrero, los guardias de Somoza sacaron de una casa el cuerpo recién asesinado de Camilo Ortega, su hermano menor.

“¿Cuál es la fuerza del Frente Sandinista?”, le preguntarán hoy a Daniel Ortega.

“La verdad”, responderá el Presidente.

Emma Yanes, historiadora, ha colaborado en nexos anteriores. Sergio Mastretta, periodista e investigador social. El último libro de ambos es Con el sudor de la crisis (UAP, 1988).

Sin Permiso

"El problema de este país no es Lula"

Pablo Estefanoni

Lula regresó al punto de inicio de su historia para desenterrar la pólvora. Allí, en el Sindicato Metalúrgico de San Bernardo do Campo, en el mismo escenario que catalizó la lucha social y política de los metalúrgicos contra la dictadura, dibujó algunos retazos de 40 años de la epopeya. Estaban junto a él algunos de los que vieron nacer el proyecto más consistente de la izquierda en la historia de Brasil y uno de los más relevantes en América Latina a finales del Siglo XX. Su discurso, sin embargo, no fue un canto a la nostalgia sino una respuesta política a la coyuntura.



Brasil atraviesa una de las mayores crisis económicas y políticas de las últimas décadas. El gobierno de Michel Temer, sin ninguna popularidad, realiza el trabajo sucio de barrer conquistas económicas, sociales y democráticas de las últimas tres décadas, precisamente desde la promulgación de la reforma de la Constitución de 1988.

“Estoy siendo procesado por un departamento que no es mío, aseguró Lula en un fervoroso acto donde se coreaba la consigna “não se entrega, não se entrega”. La Red O Globo, recalcó Lula “mintió cuando dice que era mío, pensé que (el juez) Moro iba a resolver y él mintió diciendo que era mío…ninguno de ellos duerme con la conciencia tranquila que yo duermo”.

Advirtió: “no piensen que estoy contra el Lava Jato. Si castigar un bandido, hay que castigar y detener a un bandido que robó. Todos queremos eso. Todos nosotros decíamos que en Brasil sólo se castiga al pobre, no se encarcela al rico. El problema es que no se puede hacer justicia subordinado a los medios de prensa”.

André Singer



El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico, pero se tendrá que reinventar

El 12 de mayo de 1978 comenzaba la huelga de Scania-Vabis en San Bernardo do Campo. Era la primera paralización obrera desde 1968 y el éxito de los trabajadores del sector automovilístico cambiaría la historia del país. La presencia de Luiz Inacio Lula da Silva, el líder sindical que surgió de ese movimiento, durante 24 horas en el Sindicato de los Metalúrgicos después de decretada su prisión el pasado jueves 5 de abril, cierra simbólicamente el largo ciclo que comenzó entonces.

El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico. Pero se tendrá que reinventar para sobrevivir sin la libertad de Lula, en torno a quien el movimiento creció al punto de llegar a la Presidencia de la República. Más allá de cualquier otra consideracion, Lula demostró, durante 40 años, la innegable capacidad de aglutinar el campo popular de la política brasileña en torno suyo.

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