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Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

Fundado en 1974, el fideicomiso FONART cumple hoy 45 años de ser un enlace entre los artesanos y la sociedad, a través de tres objetivos fundamentales que continúan vigentes: fortalecer los ingresos económicos de los artesanos; consolidar el sentido artístico de las artesanías y coadyuvar a la capacitación técnica y administrativa de esa comunidad.



45 años del esfuerzo de una institución que, con sus altibajos ha logrado ser un puente entre el mundo de las artesanías y su vínculo con los ciudadanos. Una institución joven, creo yo en proporción a la fortaleza y antigüedad de las artes populares en nuestro país, que se remontan, como se sabe, al mundo prehispánico, se enriquecieron con las artes aplicadas de la época colonial y continuaron desarrollándose con lenguajes propios a lo largo de los siglos XX y XXI.

Hoy FONART, a través de su alianza con las casas de las artesanías de los gobiernos estatales e instancias regionales, ha logrado atender y, a su vez retroalimentarse de la cultura artesanal a través de los concursos, de los cuales han salido grandes maestros y premios nacionales, algunos de ellos presentes aquí, como Francisco Coronel.

Un papel importante lo han tenido también los corredores artesanales y las mejoras a la producción, según las necesidades planteadas por los propios artesanos.



Pero, más allá de eso lo que hoy celebramos es la vinculación del FONART a la Secretaría de Cultura y con ello la dignificación del trabajo artesanal. Y no es un logro menor. En esta su casa están representadas alrededor de 60 etnias con objetos diversos, llenos de alegría, vitalidad y mensajes específicos. Por eso la propuesta inicial de esta nueva administración fue constituirnos en Tienda—Museo, documentar lo más posible la técnica y el origen de los objetos. Sin embargo la propuesta de dichos objetos es mucho más que un ofrecimiento estético: proponen un diálogo visual, son libros, crónicas, sabiduría. Ahí están los relatos sobre las fiestas patronales, las hierbas que sanan a los hijos, los símbolos que no prometen un mejor estatus, como las marcas comerciales, sino una mejor calidad de vida: el colibrí tan frágil, representa la fortaleza, a los guerreros muertos en batalla; a las mujeres que fallecen en el parto. Los volcanes, la flora y la fauna de cada textil, cada olla, cada lienzo, no sólo son diseños admirables, sino entes realmente existentes, a los que los pueblos nos llaman a venerar, en una vida cotidiana de respetuosa convivencia con la naturaleza. Y siempre en cada crónica visual, el respeto a los ancestros, tan relegados en el mundo contemporáneo; y la concepción de la producción artística como una tarea comunitaria.



En ese sentido, FONART es sólo un medio, una institución joven para que los ciudadanos en general accedamos a la ayuda que nos ofrecen los artistas populares en su concepción del mundo: un mundo de paz y respeto.

Así, creemos nosotros, las artesanías son, como dicen las tejedoras mayas, los códices que la Conquista no pudo destruir. FONART pretende, entonces, no sólo ser una Tienda—Museo, sino también una biblioteca visual, una librería del imaginario colectivo, donde los grandes narradores y artistas plásticos que son los artesanos, nos platiquen sus historias, sus vivencias, nos muestren la perfección geométrica de sus diseños, a nosotros, los analfabetas que en nuestro afán por medir nuestros valores culturales con la vara del mundo occidental, no solemos entender el hermoso lenguaje que nos ofrecen las comunidades indígenas y mestizas de México. Quizá debemos pedir perdón por empeñarnos desde hace siglos en la castellanización del mundo indígena, cuando ellos se han esmerado desde entonces en un diálogo visual, con objetos que son poemas en sí mismos. Ejemplos sobran, aquí están, tómenlo en sus manos, llévenselo a su casa: miren la iconografía y perfección geométrica de las conocidas como coritas de los seris de Sonora, las muñecas kiliwuas de Baja California, Sur; la cosmovisión de los huicholes de Nayarit y Jalisco. Y las siempre envidiables crónicas en el Papel Amate de San Pablito, Pahuatlán, Puebla; o la fiesta patronal que se narra en la olla del Alto Balsas, Guerrero; o los huipiles de Carmen Vázquez, del municipio de Carranza en Chiapas, que hoy nos acompaña.

No sólo eso, entender la producción artesanal como un bien cultural implica también reconocer que el arte popular, la vocación por el color y la estética, florece aún en las zonas más marginadas de México, como una alternativa de empleo comunitario, transmisión de saberes y dignificación social. En esta su Tienda-Museo se pueden encontrar los magníficos jaguares de barro creados por las mujeres chiapanecas; o el Huipil brocado del pueblo mixteco de Cochoapa el Grande, Guerrero; o la alfarería nahua de la zona de Opan; o la del pueblo purépecha de San José de Gracia, Michoacán.

Es además la producción artesanal una respuesta contra la violencia. Son los artistas populares quienes con su creatividad y esfuerzo, mandan un mensaje de paz, creatividad y amor, ahí donde el crimen organizado es la constante; como en Michoacán, en Guerrero, o en ciudad Netzahualcoyotl, desde donde los hermanos Ruiz nos deleitan con su trabajo en hueso labrado.

Una producción además, la artesanal, que en muchas ocasiones viene acompañada también del cuidado al medio ambiente, de propuestas de sustentabilidad, que debemos reforzar, como las de las mujeres de Oaxaca que siembran algodón nativo o los artesanos del alebrije con sus proyectos de reforestación. Buscaremos que los esfuerzos de estas comunidades crezcan y se expandan como una alternativa de vida.

Pero debemos ir más allá de las compras individuales y de las ferias. La artesanía y esa es nuestra propuesta, se puede convertir en un verdadero motor de desarrollo y modelo cultural, si se la considera no como un adorno sino como parte sustancial de los insumos del propio gobierno federal, los gobiernos estatales, las secretarias de estado, las dependencias y los sindicatos. Podemos propiciar, por qué no, el consumo de la diversidad.

FONART considera desde la trinchera de la Secretaría de Cultura, que debemos reorientar el gasto público hacia el consumo de la producción artesanal, de incalculable belleza. Déjenos hermosear las dependencias públicas, dotarlas de alegría y de color desde sus objetos más triviales y cotidianos. Habrá entonces un cambio verdadero, ahora que se avecina por fortuna, el fin de la era del plástico. Aquí está Olinalá con su laca y maque; la hojalata de Oaxaca y la ciudad de México; los servicios de café en barro de Colima, Puebla, Tlaxcala y Michoacán, entre otros; o la mantelería de Zacatecas; o las bolsas de henequén de Yucatán. Hagamos un gran catálogo nacional para el servicio público.

FONART tan solo pretende en este sexenio ser la institución que ayude a fortalecer los esfuerzos culturales que parecían aislados de las comunidades artesanales indígenas y mestizas de México, en el combate a la pobreza, sí, desde el arte; la lucha contra la violencia, sí justamente desde las propuestas artísticas; el consumo responsable de las instituciones gubernamentales, sí, desde el arte popular; aceptando el diálogo visual que desde hace siglos le han propuesto al país las comunidades indígenas y mestizas de México, a nosotros los analfabetas de esos mundos brillantes. Es esta la tarea conjunta del Estado y de los ciudadanos.

Los artesanos estamos listos: no somos uno, no somos 10, no somos 100, cuéntennos bien. Desde FONART y la Secretaría de Cultura, vamos a fortalecer con gusto el compromiso presidencial de apoyo a los artesanos.

Finalmente, como dice la canción: “Si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida.”

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Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

Regresa Milenka a La Casa del Mendrugo después de una estadía en Egipto.

Viernes 7 a las 21 h, $100.

Será una velada fantástica acompañada de un amplio repertorio de #Jazz #Standards: una noche inolvidable.

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Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

¡La Casa del Mendrugo presenta hoy viernes 31 de Mayo a las 9 de la noche a Aldo Cabrera y su nuevo disco Fénix!

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Video: "Eentre amigos", del disco Fénix:

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Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

Mundo Nuestro. Este texto fue leído por su autor en la presentaación del Libro El espíritu carolino, Puebla 1961, carisma y trascendencia del Doctor Julio Glockner, de Miguel Gutiérrez, el pasado miércoles 29 de mayo.

El rector Julio Gloxxkner Lozada en un discurso ante sindicalistas. Fotografía del archivo de la familia Gloxkner, tomada de La Jornada de Oriente.



El libro de Miguel Gutiérrez es una crónica novelada de uno de los movimientos sociales más importantes del estado de Puebla y, sin duda, el más relevante movimiento universitario, pues con él inició la Universidad Autónoma de Puebla su vocación científica, así como la reflexión y el análisis crítico y bien sustentado de la realidad social. 1961 es un año emblemático porque significa no sólo la derrota de un pensamiento detenido en prejuicios teológicos y morales, que mantenían a la universidad distanciada de los avances de la ciencia y de la reflexión filosófica de la época, sino también porque implicó su apertura definitiva a sectores sociales que hasta ese momento no tenían acceso a sus aulas. Problema que hoy vuelven a enfrentar, de manera crónica, las universidades del país. El autor, siendo muy joven, formó parte de esa voluntad colectiva de cambio que aglutinó a cuatro mil estudiantes y a un significativo número de profesores, encabezados por el doctor Julio Glockner Lozada.

El relato de Miguel recrea con buena pluma el ambiente que en la ciudad de Puebla se vivía en la víspera del centenario de la batalla del 5 de mayo, y en ese contexto, la irrupción de lo que llama “el espíritu carolino”, que fue la forma contestataria, decidida y libre que hizo posible una Reforma Universitaria que asumió plenamente los derechos y responsabilidades que otorga el artículo 3° constitucional. Los 77 días que duró el rectorado del doctor Glockner, ejercido sin subsidio federal ni estatal, con la rabiosa oposición del clero, que nunca entendió la naturaleza del movimiento, descalificándolo como “comunista”, pero además con la obtusa intolerancia de una minoría comunista, organizada en “células”, que lo tachaba de burgués y reformista, pero con el respaldo de la inmensa mayoría de la comunidad universitaria y sus familias, con la simpatía de los sectores sociales que supieron comprender los beneficios que una universidad renovada traería a la vida de la ciudad y el estado y, finalmente, con el apoyo de profesores y estudiantes de la UNAM, el Politécnico y de otras universidades, sindicatos y organizaciones sociales del país, con esa fuerza moral y política, se pudo sostener una rectoría que hizo posible la transición a una universidad abierta a las corrientes del pensamiento moderno.

En una típica escena de intolerancia y autoritarismo “revolucionario”, algunos años después, una o varias manos desaparecieron de los archivos de la universidad las actas del consejo que daban cuenta tanto de la importancia que había tenido la participación del doctor Glockner en el proceso de Reforma Universitaria, como de su expulsión años más tarde, montando una farsa construida con mentiras y difamaciones. Quienes presenciaron esa vergonzosa sesión del Consejo Universitario recuerdan el vigoroso humor sarcástico con el que se defendió el acusado.

Las causas de fondo del movimiento de 1961 venían de muy lejos. Por un lado, se remontaban al secular conflicto entre liberales y conservadores que se enfrentaron a lo largo del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, tanto en vehementes discusiones de mayor o menor calidad argumentativa, como en los campos de batalla que comprendieron desde la guerra de Reforma al movimiento cristero. Al iniciar la década de los sesenta del siglo pasado la discusión entre liberales y conservadores se centraba en la defensa del carácter laico de la educación pública, que defendían los primeros, ante la insistencia de los conservadores por mantener la educación religiosa en los colegios particulares, y si fuera posible públicos, como herencia evidente del virreinato.



Novatadaa en el patio central del edificio Carolino. Fotode Archivo Histórico de la BUAP.

Este enfrentamiento, que oponía el artículo 3º constitucional al reclamo conservador de que sólo la familia, y no el Estado, puede decidir el carácter de la educación de sus hijos, se gestaba en procesos ideológicos de larga duración y albergaba en su interior nuevas modalidades conflictivas surgidas en el contexto de la guerra fría. Entre estas modalidades conflictivas destacaba la simpatía y el respaldo que los estudiantes “progresistas” sentían por la triunfante revolución cubana, que en esos días Fidel Castro vincularía al área de influencia de la URSS, contra las ideas y los intereses económicos de quienes veían en esa revolución un peligro de expansión comunista en México. Este panorama nos presenta un fenómeno realmente interesante, en el que se enfrentan diversos grupos sociales esgrimiendo demandas de carácter político, ético, religioso, cívico, educativo y económico. Estas demandas fueron definiendo perfiles ideológicos que generaron identidades de grupo que perduran hasta nuestros días.



El panorama ideológico de la época estuvo conformado por diversas tradiciones, cada una de las cuales generaba, para autoafirmarse ante sus adversarios, una buena cantidad de prejuicios y convicciones que con frecuencia desembocaban en un agresivo fanatismo. Teniendo como símbolos la cruz del catolicismo, la oz cruzada con el martillo del comunismo y la escuadra y el compás de la masonería como emblemas contrapuestos, estos sectores se enfrentaron violentamente tanto en el discurso y las exigencias excluyentes como en los golpes y pedradas callejeras. Los emblemas operaban simbólicamente en el imaginario político de la época de manera que en muchas ocasiones lo emocional predominaba sobre lo racional y la violencia se desataba porque se tenía la convicción de que la sola existencia del adversario era una amenaza para la propia existencia. La lógica no era la de la coexistencia competitiva en un ambiente democrático, para nada, más bien se trataba de la eliminación del adversario ya convertido en enemigo inadmisible. Cada uno se pensaba como justiciero y salvador, sea por razones sociológicas, éticas o religiosas, y cada uno creía fervientemente que el enemigo era un elemento absolutamente pernicioso para la vida colectiva que debía ser eliminado, si no físicamente, sí, al menos, política y socialmente. El asunto no es nimio ni se ha borrado del pensamiento ni de los sentimientos de muchos de los protagonistas y sus descendientes ideológicos.

Un cambio fundamental ocurrió en la ciudad de Puebla y en la Universidad durante los meses de abril a julio de 1961, periodo en el que se produjo un giro muy significativo en la política educativa que orientó a la institución por el camino de la educación laica y moderna. El hecho de que el Vaticano haya reconocido la validez de la teoría de la evolución de Darwin hasta el papado de Juan Pablo II, nos debe hacer pensar no sólo en que la propia iglesia destruye el sustento de su propia mitología, expuesta en el libro del Génesis, sino en las dificultades que los estudiantes de principios de los años sesenta tenían para expandir sus conocimientos, teniendo como autoridades universitarias a miembros de los sectores clericales más conservadores, que evidentemente veían en la teoría darwiniana una especulación atea concebida en los linderos del infierno.

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El bando católico.

La pedriza al Benavente, el 24 de abril de 1961.

El arzobispo de Puebla Octaviano Márquez y Toríz, tan aficionado al dinero que la gente lo llamaba “Don Centaviano”, publicó en aquellos años una Carta Pastoral sobre el Comunismo en la que decía que el sistema filosófico y político del marxismo destruye la dignidad humana, el orden espiritual y moral, la libertad y toda convivencia civilizada.[1] El texto terminaba con un llamamiento: “¡Católicos de Puebla! ¡Hombres libres y ciudadanos honrados! ¿Vamos a claudicar vergonzosamente de las conquistas de la civilización cristiana, para caer en las redes maléficas del comunismo? Quién de vosotros se atrevería a mirar impávido que nuestra patria cayera en poder del extranjero, que en nuestros edificios públicos en vez de ondear la gloriosa enseña tricolor miráramos una bandera extranjera y que hombres exóticos, invasores, se adueñaran de nuestro territorio, de nuestras instituciones, de nuestro gobierno y de todo lo que es nuestro amado México? Estamos sintiendo ya los ataques del enemigo. Ideas disolventes contra la fe, la autoridad, las tradiciones mexicanas, la Patria misma”.[2] El ignorante fanatismo que encierran estas ideas, evidentemente tuvieron repercusiones en el linchamiento de trabajadores universitarios en San Miguel Canoa algunos años después.

Haber encausado a la UAP por el camino de la educación laica y científica y haber defendido el laicismo como principio de gobierno es uno de los méritos del movimiento de reforma universitaria. Frente a los prejuicios religiosos imperantes en la conservadora ciudad de Puebla de hace 50 años, los universitarios que defendieron el artículo 3º constitucional hicieron valer el espíritu laico indispensable para ensanchar los horizontes del conocimiento. La laicidad consiste simplemente en la independencia y libertad de pensamiento respecto a las afirmaciones o creencias avaladas por una autoridad, es decir, laico es quien piensa libremente frente a los dogmas. Un dogma es aquello que es creído o aceptado comúnmente como irrefutable y constituye el fundamente mismo del pensamiento religioso, de ahí que laico sea quien reivindica para sí el derecho de pensar diversamente sobre cualquier cuestión o problema considerado ortodoxo.[3] Esta es la lección que nos dio la generación del 61 y es este el ambiente político y cultural recreado a través de los recuerdos, los testimonios y la invención literaria de Miguel Gutiérrez, en un relato que resultará indispensable para quien quiera comprender aquel momento histórico de la ciudad y de la Universidad Autónoma de Puebla.

Termino citando las palabras del rector de la Reforma Universitaria en el discurso pronunciado en este mismo salón, el 15 de mayo de 1961, cuando el movimiento ya había logrado sus objetivos fundamentales:

Esta Universidad de Puebla abre de hoy en adelante sus puertas para todo estudiante, sin importar su condición económica ni su credo religioso, sólo exige una aspiración tenaz en el perfeccionamiento de una vida digna, liberada y culta. Esta universidad no pondrá ningún obstáculo que limite el acceso de las masas a la cultura, no habrá más monopolio de la sabiduría por parte de un grupo de señoritos en detrimento de los demás, pero tampoco permitirá que esa sabiduría se complazca en la soledad y desdeñosa vuelva la espalda a la vida. Al investigador más puro y sobresaliente salido de esta universidad debe llegar también el ruido de las fábricas, para que ese investigador sepa que es también, junto con nosotros, un obrero que está edificando México.

[1] Manuel Díaz Cid, Autonomía Universitaria. Génesis de la UPAEP, s/f.

[2] Jesús Márquez, cronología del movimiento estudiantil poblano: abril-octubre de 1961.

[3] Michelangelo Bovero, “Cómo ser laico”, Nexos, Nº 282, junio-2001.

Publicado en BUAP Investigación
Jueves, 30 Mayo 2019 00:00

Mundo Nuestro. Ciencia y divulgación. El ejemplo que encontramos en la sección La ciencia en cápsulas de la revista Elementos de la BUAP permite entender la fuerza que puede tener el mensaje que nos entra por los oídos. -el ejercicio de divulgación de la ciencia que se ofrece en el Laboratorio Multimedia de la revista Elementos es, sin duda, un esfuerzo en ese sentido. Presentamos aquí las ligas al catálogo existente en el portal de internet de esta extraordinaria publicación impulsada por la universidad pública de Puebla.


La Ciencia en Cápsulas

El fitoplancton

Cuando un volcán explota



Relámpago de Catatumbo

Las auroras boreales

El lago Salton

La misión Rosetta

El fin del mundo



Ingeniería biológica

Trasplante de cara

Vivir sin cerebelo



Amanecer cósmico

La estrella HR5171-A

La nueva frontera

Planeta moribundo

Arqueología Marina

Cuna Universal

Espacio Extracelular

Riñones espaciales

El más gordo

Es más un spaghetti

Calentamiento ¿cuánto?

Vida en Marte

Burguer madre

Grullas socialistas

Viaje sin retorno

Fertilizar, fertilizar...

Hadrosausio

Miedo ambiental

El médico mexica

Espectacular relevo

La herbolaria mexicana

Lento pero mortal

La increíble milpa

Un político muy antiguo

Las ubicuas neuronas

La herencia neandertal

El dañino monóxido

Milpa mesoamericana

Como me ves te verás

Ponte cuervo

¡Salud!...

Dormir

Edades

Vivir

Plantas psicotrópicas

Chisme de vaca

Metereología

Publicado en Revista Elementos
Jueves, 30 Mayo 2019 00:00

Mundo Nuestro, Desarrollo económico y sustentabilidad. No es sencillo que estas dos palabras se vinculen en México. Y de la mano, otras duplas complicadas: ciencia y desarrollo, economía campesina y progreso. De fondo, el interrogante sobre lo que entendemos justamente por desarrollo y progreso en un país en el que la generación de riqueza ha tenido como acompañamiento la pobreza, la desigualdad y el desastre ambienta. En todo ello pensamos cuando conocemos el esfuerzo que científicos poblanos en la BUAP han llevado a cabo desde hace treinta y siete años, cuando el doctor Jesús Caballero Mellado dio los primeros pasos en el campo y en el laboratorio para desarrollar fertilizantes biológicos que pudieran elevar la productividad sin afectar a la tierra. Con el tiempo, los investigadores universitarios han logrado meter en el mercado de la producción de alimentos dos productos validados y con marcas registradas: BIOFERTIBUAP y BIOFOSFOBUAP contribuyen a la incrementar la producción de alimentos sanos y de alta calildad, viables en lo económico y con un menor impacto ambiental que los agroquímicos que se encuentran en el mercado.

Aquí puedes leer la historia completa:

Biofertibuap, innovación para el campo





Publicado en BUAP Investigación
Lunes, 27 Mayo 2019 00:00

libro fouche: retrato de un hombre politico - nuevo

Vida y milagros

Mirando la facilidad con que hoy cambian de piel, de partido, de bando, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda tantos políticos, busqué un libro que leí hace años tratando de entender la raíz psicológica de dichas mudanzas. El libro es la biografía que escribiera Stefan Zweig acerca de JosephFouché, el genio tenebroso, el rey de las mutaciones políticas. Bien lo dice Zweig, Fouché fue un genio que no tuvo inconveniente para cambiar de opinión y defender causas opuestas y contradictorias, un experto de los malabarismos políticos apoyado en su conocimiento de la complicada conducta humana y en una extensa red de informantes y espías que fue construyendo con paciencia. Sus armas letales eran sus listas de datos, nombres, errores, vicios, conexiones e información secreta de cientos de personajes de la vida social y política de la Francia de finales del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX. Su otra arma letal era su capacidad camaleónica para cambiar de disfraz y de bando con una habilidad digna de un mago. Su secreto para sobrevivir fue su gusto por trabajar bajo las sombras, su desdén por el protagonismo y su absoluta falta de ética y convicciones. Fue el rey de las sombras y la traición perfecta, dicho por otros genios políticos que convivieron con él, como Robespierre, Barras, Napoleón o Talleyrand. Todos usaron sus dotes para sus propios fines, todos desearon su muerte, pero por diferentes circunstancias y la habilidad de Fouché, no pudieron acabar con él.



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Stefan Zweig

Zweig explica en el prefacio de su libro porqué eligió escribir sobre él, y nos dice que no lo hace por pensar que se trata de alguien admirable, sino más bien porque le parece el ejemplar perfecto para describir al político inmoral. Zweig lo que hace es describirnos a un monstruo, capaz de salir de los sótanos y cámaras de tortura de las cárceles, para luego dirigirse a cenar pacíficamente con su familia. Fouché se dio el lujo de ser un excelente y amoroso padre de familia. Zweig escoge a Fouché como prototipo de las personas que influyen muchísimo más de lo que muestran las apariencias en el curso de los acontecimientos de una época, ejemplos elocuentes de la maldad, ingratitud y mezquindad que a veces caracterizan a los seres humanos. Desde un aparente protagonismo de segunda fila, de un oscuro actor de reparto, en realidad Fouché interpretó un papel capital durante los 25 años de uno de los periodos más tormentosos de la historia de Francia. La biografía de este hombre es un tratado de ciencia política con doctorado en maquiavelismo. Se le considera el fundador del espionaje moderno. Odiaba los discursos y el protagonismo abierto tanto como amaba manipular los hilos de la política con movimientos silenciosos e inapreciables a simple vista. No le interesaba ostentar cargos sino ostentar poder.



Joseph Fouché (1759-1820) Hijo de una humilde familia de marinos pescadores, fue uno de los personajes más controvertidos de la revolución francesa y la época del imperio napoleónico. Cuesta trabajo imaginar que el mismo hombre, con la misma piel y su pálida cara, de condición enfermiza y endeble, era en 1790 devoto profesor en un seminario, en 1792 un saqueador de iglesias, en 1793, un jacobino activo y rabioso de la época del terror que encabezara Robespierre, en la que poco a poco empezó a formar su red de espionaje y contactos. Al caer Robespierre, por su colaboración en esa etapa tuvo que esconderse y vivir en la pobreza por tres años, pero usando su habilidad política se ganó la confianza de Barras, al que ayudó para evitar que el gobierno del Directorio fuera derrocado. Gracias a eso recibió una amnistía que le permitió empezar a trabajar como agente diplomático, hasta que llegó a ser director de la Policía del Directorio. En poco tiempo ya era un muy rico gracias al uso abusivo y discrecional de los permisos de giros negros. Este hombre, al que le gustaba el bajo perfil político y social, era en el fondo un profundo amante del dinero.

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Hipócrita, tenebroso y maquiavélico, empezó siendo monárquico moderado, pero cuando hizo falta, se mudó sin ningún resquemor al movimiento revolucionario y llegó a ser un importante jacobino que acabó votando a favor de la muerte de Luis XVI y María Antonieta. Cuando alguien recordó su pasado monárquico y sintiéndose amenazado por Robespierre, fue el responsable de sangrientas matanzas en la ciudad de Lyon para demostrar con celo que era confiable, logrando así ganarse el respeto del temido Robespierre, "el incorruptible", aunque después participaría activamente en 1794 en la conspiración para derrocarlo. Según el propio Robespierre, Fouché fue "el cocinero de la conspiración" que lo llevaría a la guillotina; como acostumbró hacerlo en su vida política, escondió la mano, y no estuvo en la Asamblea que condenó a Robespierre ni se le vio públicamente en los días de la caída de su antiguo aliado. Era, y siempre lo fue, un hombre al que le gustaba entretejer en la oscuridad. Con su red de informantes se haría amigo de Barras y moderaría su postura. Por él llegó a conocer al joven Napoleón. En Julio de 1799 desde su cargo policial, puso su red de agentes al servicio del golpe de estado que nombraría a Napoleón Primer Cónsul, quien formó un gobierno provisional con Fouché al frente de la policía, ministerio que ocupó en los periodos de 1799 a 1802 y de 1804 a 1811. Napoleón lo usaba, pero también le temía. Lo nombró senador y posteriormente Duque de Otranto, con capa, insignias y toda la parafernalia. Desde esos cargos se volvió uno de los hombres más ricos de Francia. Desde las sombras siguió al tanto de la vida de los sótanos del país.

Robespierre y Fouché-

A Napoleón también lo traicionó varias veces, pero él consideraba a Fouché un mal necesario del que no podía prescindir para conservar el poder. Fouché fue uno de los pocos políticos a los que Napoleón le atribuía una habilidad igual a la suya. Cuando Napoleón cae por primera vez, alguien recordó su pasado terrorista y lo acusó de regicida, así que se pone a buen resguardo y toma distancia. Pero tratar con él era un juego de terror que todos jugaban. Cuando Napoleón escapó de la isla de Elba y de manera increíble e inesperada retomó el poder, los borbones acuden a él en busca de ayuda y le piden que asuma el cargo de Ministro de Policía otra vez. Viendo a los borbones perdidos, Fouché sugiere a Luis XVIII que huya a Gante, mientras él se queda en París a conspirar hacia donde más le convenga. Napoleón llega a París a finales de 1814 y empieza el gobierno de los 100 días. Increíble, pero volvió a echar mano de Fouché y lo confirma como Ministro de Policía. Sabía bien que todos los hilos oscuros de Francia estaban en sus manos. Fouché ya tiene las riendas del poder en la mano y cuando Napoleón es derrotado en Waterloo, negocia con la alianza internacional encabezada por los ingleses la entrega del poder a Luis XVIII a cambio de un ministerio. No le fue concedido, pero si se le dio una embajada en Sajonia, mientras que Napoleón es enviado a Santa Elena. A Fouché se le retira su cargo en 1816 y se refugia nada menos que en Austria, el país de la reina María Antonieta, a la que había empujado a la guillotina. En política es cómodo tener mala memoria.

Fouché muere en tierra austriaca como un santo varón, en su cama, en 1820.

Napoleón escribiría de él lo siguiente:

"Fouché era sin comparación, más cruel que Robespierre. Traicionó y sacrificó sin remordimientos a todos sus antiguos camaradas o a sus cómplices. La intriga le era tan necesaria como el alimento, intrigaba en todo tiempo, en todas partes, en todo momento y con todo tipo de personas. Jamás se descubría maquinación alguna en la que no estuviera implicado. No se ocupaba más que en andar tras otros. Siempre lo supe y jamás me ha engañado. Fouché era un hombre que os hubiera arrancado todos vuestros secretos con aire de calma y desinterés. Su riqueza era mal adquirida. Se quedaba con los impuestos de casas de juego destinados a hospitales. Siempre me fue imposible saber el monto anual del impuesto. En absoluto se podía contar con la moralidad de tal ministro. Pero si hubiera salido victorioso en 1815, Fouché hubiera sido fiel. Él tenía sumo cuidado en estar pronto y listo para lo que se ofreciera, de acuerdo a los sucesos. Era, en síntesis, audaz, frío, ambicioso e impenetrable, caracterizado por una habilidad para asegurar su supervivencia y mantenerse en el poder a toda costa.

Terrible retrato. Terribles mudanzas. Todo un modelo a seguir para los camaleónicos.

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Lunes, 27 Mayo 2019 00:00

Mundo Nuestro. Era obligada esta biografía. La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla no se entiende sin la participación en su historia del Doctor Julio Glockner.

Este miércoles se presenta el libro El espíritu carolino, Puebla 1961, carisma y trascendencia del Doctor Julio Glockner.

En el Paraninfo, a las 12 horas.

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Lunes, 27 Mayo 2019 00:00

Mundo Nuestro. En ocasión del centenario del nacimiento del Doctor Julio Glockner Lozada, en junio del 2009, su hijo, Juliio Glockner Rossains escribió esta memoria de su padre que hoy reproducimos en ocasión de la presentación del libro El espíritu carolino, Puebla 1961. Carisma y trascendencia del Doctor Julio glokner. Este texto fue publicado originalmente en La Jornada de Oriente

Papá:



Qué tal que han pasado ya 100 años desde que naciste, un siglo no es poca cosa y por eso hoy quisimos acordarnos de ti. Sesenta y seis años viviendo en este mundo y treinta y cuatro en otro, que sigue siendo este. Porque la vida de toda persona se divide en dos partes, una, mientras su corazón palpita y su presencia es un acto cotidiano, otra, cuando su sangre y su voz se han suspendido y su presencia repentina sólo se revela en recuerdos, sueños y conversaciones. En esta segunda condición estás ahora, querido Julio, y estamos aquí reunidos, cumpliendo una milenaria tradición humana que congrega a la gente que se quiere, para recordarte.

Hay dos características tuyas que mucha gente tiene presentes: una es tu generosidad y la otra tu buen humor. Dos cualidades, desafortunadamente, no muy comunes. Creo que la primera tuvo que ver con que fuiste un estudiante pobre, y cuando te fue bien económicamente no dejaste de apoyar a quien se acercó a pedirte ayuda. Y el buen humor, pues es una consecuencia del bien estar y me parece que en la vida tú siempre te sentiste a tus anchas. Recuerdo aquella escena que nos contaste un par de veces, que ocurrió con tu mamá. Eras joven y estabas estudiando en la casa cuando ella salió a comprar algo para comer. Al rato regresó con muy poco, el dinero no había alcanzado para gran cosa, entonces la abuela Clara te dijo: “mira hijo, apenas y me alcanzó para la comida, pero compré un cancionero, vamos a cantar.” Ese entusiasmo y ese sentido gozoso de la vida quedaron alojados en tu personalidad.

Por otra parte, tu interés en el conocimiento fue estimulado por el abuelo Enrique. Hace años encontré entre tus papeles un obsequio un tanto extraño: en una docena de hojas tamaño oficio, escrito a máquina por él mismo, tu padre te regaló una historia del sistema métrico decimal con esta nota al pie: “Julio querido, lee y medita…” y vaya que lo hiciste, quienes heredamos tu biblioteca sabemos de la diversidad de tus intereses intelectuales, no sólo en medicina, biología y ciencias exactas, sino también en literatura, filosofía y humanidades.



El mito de que eras un comunista come–niños te lo inventó el clero y la prensa local cuando encabezaste el movimiento de reforma universitaria, que terminó por expulsar a un grupo de conservadores retardatarios que se oponían al desarrollo del conocimiento científico y propiciaban un anacrónico y ridículo elitismo en la universidad. Siempre fuiste un hombre de izquierda, pero tu pensamiento no estuvo sujeto a un adoctrinamiento ideológico y esto te acarreó también problemas con los comunistas de credencial y dogma bien peinado. En la estantería de tu biblioteca tenías, por ejemplo, el Manifiesto del Partido Comunista, en una voluminosa edición con estudios de Antonio Labriola y Wenceslao Roces, había libros de Lenin y Stalin, pero al lado estaba el Ensayo sobre las libertades, de Raymond Aron; La sociedad abierta y sus enemigos, de Karl Popper, y el Viaje a la URSS, de André Gide, y la autobiografía de Artur Koestler, donde se denunciaba el autoritarismo criminal del régimen soviético. Una biblioteca es una buena pista para rastrear los senderos intelectuales de una persona, para asomarnos a sus pensamientos y a sus actos, y lo que sacamos en conclusión de ti es que fuiste un humanista lúdico de izquierda. Y que en buena medida tu actitud frente a la vida se nutrió con Henry Miller y Ortega y Gasset, con Bertrand Russell y Unamuno, con Freud y Jung, con Papini, Huxley y Lawrence Durrell.



Tu otra gran pasión fue la música ¡Cómo hubieras disfrutado los modernos equipos de sonido! Te recordamos recostado en la sala, escuchando música clásica frente a dos enormes bocinas, y después de un rato, roncando a todo volumen. Tere siempre recordaba que la cortejabas no sólo con palabras cariñosas sino con ideas inteligentes, tenían el gusto de leer tumbados en la hierba en las afueras de la ciudad, o viajando juntos a la ciudad de México para asistir a algún concierto.

Como es tu centenario sólo vamos a hablar bien de ti. Algo que siempre nos gustó a Clara a Fidel y a mí fue tu capacidad para disfrutar los años sesenta. Una prueba de fuego de la que no todos salían bien librados. Nos entusiasmó que te gustara la música de los Beatles, que apreciaras el teatro de Jodorowski, que comieras hongos con Napo y July, que comprendieras y respaldaras la protesta juvenil de aquellos años, no sólo la estudiantil vinculada a demandas políticas, también la contracultural del movimiento hippie. Esto sucedía porque estabas atento a la época desde un cuerpo de cincuenta y tantos años pero habitado en muchos sentidos por el espíritu de un joven. De ahí la excelente relación que siempre mantuviste con tus alumnos.

Comprenderás que no se trata de abrumar a los invitados con un largo discurso, así que aquí le paramos. Como ahora vives en nuestro pensamiento, te queremos imaginar acompañado de tus amigos: Nacho Hermoso, el ingeniero Saldívar, el gordo Vera, Toño Sáenz de Miera, Renato Leduc, el güero Téllez, Pedro Garfias… y también, por supuesto, de Tere, Nuby, Napo, Mini, July, Ligia, la Monchis y la abuelita Rosaura, que hoy habrá guisado algo para ustedes. De modo que no nos queda más que alzar los vasos y brindar por ti y por todos ustedes.

¡Salud!

*Texto leído en la sobremesa del viernes pasado con familiares y amigos para conmemorar al doctor al cumplirse 100 años de su nacimiento.

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Domingo, 26 Mayo 2019 00:00

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13 de abril de 2019

Sábado



Llegamos a las 6:30 de la mañana a la bahía de TAONA en HIVA-OA, una de las islas marquesas más grandes. Nos recibe al amanecer con una majestuosa montaña verde que poco a poco se deja ver. Las nubes la rodean y forman figuras muy interesantes, y las olas rompen en sus acantilados y saltan alto como bailarines que logran siluetas irrepetibles. Lentamente nos acercamos y podemos notar su atascada vegetación que a la luz del sol intensifica sus mil tonos verdes y me imagino que, por la humedad, brillan más de lo que yo he visto antes. Vemos a un hombre que rema con todas sus fuerzas, en un Kiak largo, se acerca un poco al barco y escuchamos el primer ¡“BONJOUR”!!! Y de los pulmones como micrófonos le gritamos de regreso el mismo saludo; yo no sé qué tengo con el francés que me emociona tanto, amo poder lograr la combinación de sonidos guturales, quiero platicar con más personas, con muchas, ¡y si es en francés mejor!!!



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Qué emoción, qué intriga, qué ganas de saber más de este lugar. Nos acercamos lentamente y huele a tierra mojada, un deleite, escuchamos un gallo y vemos una mosca, parecieran cosas de todos los días, pero para nosotros en este momento son sonidos y olores anhelados; podemos ver algunos techos que se asoman entre mil árboles. Rodeamos entonces una pequeña entrada a la bahía y comenzamos a ver otros barcos ya anclados y le agradezco al nuestro, qué suerte tuvimos de encontrar esta maravilla de velero, hay otros de aluminio que se ven igual de rudos que el nuestro pero me gusta más este, el ALDIVI es único, es imponente, salen personas de sus veleros a vernos llegar y dos veces nos saludan con mucha amabilidad, me doy cuenta que lo hacen para ver si todo está bien, así son la cosas en el mar, aunque no se conozcan se saludan y se cuidan.

Nos logramos anclar, ¡y ya nos queremos bajar!!!! ¡Queremos conocer!!! En la guía de Polinesia que estamos consultando dice que le gendarmería está a cuatro kilómetros, ¡vámonos caminando!!! De todas formas, no tenemos coche, y en la isla no hay taxis, pero lo que no pensamos es que son cuatro kilómetros, pero de subida por la montaña, ¡en pavimento, con calor y humedad!!! Los niños que al principio no podían dejar de correr de la emoción y las ganas de mover las piernas, se cansan y Vital se queda un poco atrás y grita, ¡espérenme, mis patitas son más cortas!!! es sábado y nadie trabaja, vemos poquísima gente en la calle, y resulta que la gendarmería está cerrada, aunque en su horario pegado a la puerta y en la guía decía lo contrario; los Fedes, que son mucho más veloces solos que nosotros cinco, de alguna manera hacen magia, aparecen con un coche rentado, ¡qué maravilla!!! Es un coche mini para 4 personas, pero al menos algunos caben, ¿de donde lo sacaron? ¿en qué momento? Da igual, yo estoy cuidando hijos, hay cosas que no me da tiempo de organizar. Bajamos a una playa de piedras a los pies de la montaña donde había mucha gente, las mujeres jugaban Bingo y los hombres bochas, unas pelotas metálicas pesadas; tal parece que está ahí todo el pueblo, es curiosa su actividad sabatina, al parecer celebran algo pero no logro entender qué es, observo que hay señores, señoras y niños, pero jóvenes de entre 15 y 20 años no veo, ¿por qué será?

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Las mujeres y los hombres son gruesos, tienen pieles como focas, lampiños, morenos y lisos, solamente veo a una niña que me parece preciosa, los demás honestamente no; me fijo que algunas mujeres llevan flores atoradas detrás de sus orejas, eso quieren ver mis ojos, cultura, tradiciones… Me explican que si la llevan en la oreja izquierda, quiere decir que están comprometidas, ¡me encanta! Se sientan en tapetes en el piso y se escucha un Ukulele. Estoy feliz de estar aquí. Sigo observando, me fascinan sus tatuajes, quiero saber todos sus significados, creo que tienen mensajes maravillosos, esta cultura es la pionera en ese mundo que hoy es masivo, aquí un tatuaje es símbolo de belleza y sólo se lo pueden hacer hasta que eres adultos, pues si la piel se sigue estirando el tatuaje se deforma; llegué a considerar hacerme uno llegando aquí, en la cuna de esta ideología, uno que represente el cruce del pacífico y nuestra familia, o la bandera de la Paz que me tiene conmovida; me pinto con plumón uno en el tobillo y uno en la muñeca, para ver si me siento cómoda, pero les tengo pánico y no estoy preparada todavía, así que por el momento me rajo.

En la tarde las nubes suben por la montaña y al estar detrás de ella, se arremolinan en forma de un chongo visto de perfil, lo mágico es que las nubes que siguen barriéndose para subir a la punta de la montaña, una vez arriba parecen pelo recogido, incluso peinado hacia atrás, y la montaña una cara. Asombroso, no hay pierde, tengo la foto.



Domingo

Un delicioso descanso bien merecido es lo que necesitamos. Nos vamos a pasar el día a un hotel en lo alto de una montaña de la isla, con un pequeño buffet para desayunar, alberca, señal de internet, sombra, viento que sopla y no deja sudar la piel, una delicia, con una vista espectacular a la montaña que poco a poco te enamora, no puedo dejar de verla, una luz muy especial la ilumina, llena de un exceso de vegetación, se parece mucho a algunas zonas de México.

Nos hacemos la pregunta, ¿la conclusión del viaje será que no hay como nuestro país? Me parece egoísta pensarlo así, no hemos vivido nada todavía de este mágico lugar, pero la gente nos sonríe, nos saluda, nos ayuda y nos hace sentir como en casa. Qué bonito es el contacto con los humanos que amablemente te responden, aunque sea en otro idioma pero que con sus ojos te hablan con cariño.

#Día3 en la Polinesia Francesa, desde muy temprano nuestro capitán arregla el #ALDIVI. Les mandamos un abrazo desde isla Hiva Oa.
#SoltandoAmarras #ViajeConCausa #MensajeDePaz

Me paseo por el buffet y me sirvo todo lo fresco que encuentro, quiero fruta y verdura que me vitaminen, extraño esos sabores, texturas, jugos, me sirvo un plato con fruta, un poco de papaya que aquí es muy chiquita y más amarilla pero está muy buena, cuadritos de manzanas y de pronto pruebo unos gajos de “pamplemuse”, la toronja que se da en cada esquina de este tropical lugar, qué gozada; exprimo un gajo y mi cuerpo absorbe su sabor, jugosa, fresca, dulce y deliciosa, de un color verde-amarillento-trasparente, y los gajos son inmensos, no puedo evitarlo me vuelvo a servir más, mi siguiente plato son jitomates con mil manchas amarillas y un poco de lechuga,
que acompañó con un trozo de baguette crujiente y esponjoso, calientito recién llegado a esa mesa que vemos con ojos de hambre y de antojo; los niños también quieren fruta. Qué verdaderos manjares nos ofrece la naturaleza, qué bueno que ahora los valoramos más.

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