El jazz en la Casa del Mendrugo una vez más en la lista mundial Downbeat/209 Great Jazz Venues



Tomado de Revista Sin Permiso. Crónicas escritas por Nicole Colson y Keeanga-Yamahtta Taylor

Foto de Portadilla tomada de Green left Weekly

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"El año pasado parecía un funeral. Este año parece una resistencia".

Esas palabras, de uno de los cientos de miles de manifestantes que salieron a las calles el 20 de enero para participar en las manifestaciones masivas de mujeres que conmemoran el vergonzoso aniversario del primer año de Trump en el cargo, resumían el estado de ánimo político.

En una palabra: indignadas.


Los pueblos y ciudades más pequeños, incluso en estados republicanos seguros, lo hicieron a lo grande: unos 8,000 en Omaha, Nebraska, por ejemplo.



En la ciudad de Nueva York había tanta gente que se tardó horas para que la parte trasera de la marcha se pusiera en marcha: las calles laterales que desembocaban en la marcha estaban llenas de gente que esperó horas para incorporarse a la arteria principal.

Al igual que el año pasado, las manifestaciones estaban formadas principalmente por individuos, familias y amigos que se autoorganizaron para participar, a diferencia de los contingentes. También como el año pasado, las pancartas hechas en casa expresaban la multitud de mensajes que mujeres y hombres querían enviar después de un año de soportar a Trump.

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Foto tomada de El Universal.

Esto era algo que los principales organizadores de las Manifestaciones Femeninas a nivel nacional habían esperado contener.

Inicialmente, los eventos de 2018 hubieran debido centrarse en una conferencia en Las Vegas, con el tema "Poder a las urnas", reflejando un énfasis en promover votos para los candidatos demócratas en 2018. El sitio web señaló que esto "aprovecharía nuestra energía colectiva para abogar por políticos y candidatos que reflejan nuestros valores”.

Pero la balanza se inclinó hacia el otro lado a medida que crecía la presión de la gente decidida a expresar su disgusto con Trump en sus propias ciudades. Al igual que el año pasado, ante la falta de acción de las organizaciones liberales organizadas, nuevos activistas o no afiliados intervinieron para asegurar la celebración de una Women's March 2018.

Por supuesto, el tema "Poder a las urnas" fue un mensaje importante dondequiera que se celebraran las manifestaciones; no podía ser de otra forma dada la amargura y el odio hacia Trump y la esperanza de una alternativa consistente de parte de los Demócratas, a pesar del largo récord de traiciones del partido.

Pero por cada pancarta de "Atrápalo en las urnas", había dos o tres o cinco o 10 veces más sobre cuestiones políticas urgentes: los derechos de los inmigrantes y la defensa de los “dreamers”, la oposición a la islamofobia, el desafío a la violencia sexual, el racismo y muchos más, alrededor de los cuales podría formarse un tipo diferente de resistencia.

En algunas ciudades, parece que los organizadores de la manifestación intentaron excluir algunas voces de las manifestaciones de este año. En Los Ángeles, un grupo palestino retiró su apoyo a la manifestación local en protesta por la participación como oradora destacada de la actriz Scarlett Johansson, firme oponente de la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el apartheid israelí.

En Filadelfia, los organizadores anunciaron la “intensificación de medidas de seguridad" negociadas con la policía, incluyendo el registro de bolsas y detectores de metales. Por el contrario, en otras ciudades los organizadores impugnaron explícitamente las medidas para limitar la participación, especialmente de personas de color.

Pero estos debates, aunque importantes, contrastaron con el estado de ánimo de las multitudes en una ciudad tras otra, según todos los informes. Predominó el espíritu de solidaridad, con multitud de personas cantando por turno contra Trump, por los derechos de los inmigrantes, contra la violencia racista y por la democracia y la libertad.

A pesar de los esfuerzos de los organizadores para restringir el mensaje a las elecciones de este próximo año, la impresionante narración de un popular medio informativo de Filadelfia refleja los sentimientos de las personas que participaron:

Un desconocido calificó el sábado a Stacy Shilling como su "héroe". Otras muchas personas pidieron sacarle una foto. Esto es debido a que Shilling llevaba un sombrero de la "Women's March on Philadelphia" y llevaba una pancarta alrededor del cuello que decía: "Nadie pregunta qué llevaba puesto mi violador".

"He recuperado la voz", dijo [Shilling]. "Y también quiero ayudar a otras mujeres a encontrar su propia voz".

En Washington, D.C., la multitud era más pequeña que la masiva de 500,000 del año pasado, pero mucho más grande que la que salió a celebrar el estreno de Trump en 2017.

Pero por supuesto, eso no impidió que Trump se burlara de los manifestantes en Twitter diciendo que hacía "un tiempo magnífico a lo largo de todo nuestro gran país, un día perfecto para todas las mujeres que se manifestaban ... Salgan ahora para celebrar los hitos históricos y el éxito económico sin precedentes y la creación de riqueza que ha tenido lugar en los últimos 12 meses".

Si Trump no tiene que comerse esas palabras, debería hacerlo. "La gente estaba muy enojada el año pasado, y está muy enojada este año", declaró a The Associated Press Tamika Mallory, copresidenta de la junta directiva de la Women's March.

En el centro de este enojo está la campaña #MeToo contra el acoso sexual y la violencia, que comenzó hace varios meses. Las referencias estaban en todas partes en las manifestaciones. "#MeToo viene a por ti", advertía un cartel en la manifestación de Nueva York.

En San Francisco, donde se manifestaron 65,000, la participante de 16 años Joan explicó con vehemencia por qué quería manifestarse: "Fui violada. Fui una víctima culpabilizada durante toda la escuela secundaria y esto me arruinó la vida. Pero vamos a continuar empujando y luchando. Y estoy cansada de eso".

"Estuvimos aquí el año pasado y estamos aquí de nuevo este año y las cosas no han mejorado", dijo otra manifestante llamada María, que habló sobre la necesidad de una organización sostenida para crear un cambio duradero. " La clave está en que tenemos que mostrarnos todos los días. No se trata solo de ir a una o dos manifestaciones: tenemos que mostrarnos por nosotros mismos y por los demás, y continuar esta batalla donde sea que nos lleve".

Para otros, había un sentimiento de alivio colectivo por el hecho de que las mujeres finalmente puedan comenzar a hablar sobre sus experiencias. Tal como resumió la manifestante de San Francisco, Luz Pérez:

"Cuando #Metoo estalló, tenía miedo de que las mujeres no fueran tomadas en serio sobre este tema, y ​​tenía miedo de la decepción. Por eso es importante que sigamos trabajando duro y seguir hablando de ello con nuestros compañeros de trabajo, amigos, familiares, hombres, jóvenes, mayores y decirles: "La vida es diferente a través de los ojos de una mujer".

En Seattle, donde más de 80,000 personas estaban en las calles, los miembros del grupo "Mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas" encabezaron la manifestación, y uno de los mayores contingentes fue el de Justicia Reproductiva, organizado por Seattle Clinic Defense, Legal Voice y Gender Justice League, entre otros.

Quizás la imagen más conmovedora vino de una manifestación en la ciudad canadiense de Whitehorse en el Yukón. Con un vestido rojo en alto para conmemorar a las mujeres de las Primeras Naciones que están desaparecidas, asesinadas o atacadas sexualmente, un grupo marchó a través de la nieve a temperaturas muy por debajo del punto de congelación.

La ola #METOO que en los últimos meses ha seguido siendo el altavoz de la profunda ira sobre la agresión sexual está abriendo un debate más amplio sobre la necesidad del cambio social.

Ese sentido de injusticia colectiva va mucho más allá del tema del sexismo: la necesidad de defender los derechos reproductivos y luchar por la justicia laboral y la igualdad salarial; la defensa de los derechos de los inmigrantes; la lucha por los derechos LGBT; organizar la lucha antirracista y la lucha contra la brutalidad policial; en resumen, luchar solidariamente contra la opresión en todas sus formas.

Muchos manifestantes destacaban deliberadamente la necesidad de inculcar la idea de que una ofensa a uno es una ofensa para todos.

"Lucha contra la ignorancia, no contra los inmigrantes", decía un letrero de la activista trans Janet Mock en la manifestación de Los Ángeles. Otra foto de la misma manifestación mostraba a mujeres jóvenes llevando carteles que abogaban por el feminismo transversal y la solidaridad: "Nos manifestamos por TODAS las mujeres: negras, inmigrantes, musulmanas, discapacitadas, pobres, LGBT. El feminismo real es transversal".

En Nueva York, un contingente "Liberar a Ahed Tamimi" llamaba la atención sobre el caso de la adolescente palestina encarcelada por defender a su familia contra la brutalidad del apartheid israelí, y subrayaba que la lucha por los derechos de las mujeres debe extenderse a cada esquina del mundo.

Estos son ejemplos visibles de una conciencia política cada vez más profunda en una capa de personas que se están volviendo activas a través de #MeToo y el sentimiento actual anti-Trump, y que se sienten impulsadas a movilizarse porque hay mucho en juego, no solo para las mujeres, sino para todos los marginados y explotados.

En Boston, donde 5,000 personas se reunieron en Cambridge Common, estudiantes de secundaria, familias y otros portaban pancartas que decían "Si no es transversal, no es feminismo", "Todos somos dreamers" y "Fin del encarcelamiento masivo y del homicidio autorizado de personas de color". "

Uno de los discursos más electrizantes del día fue el de una mujer de la Campaña de los Pobres, que abogó por la visión de Martin Luther King de conectar el racismo, el militarismo y el materialismo en la lucha por la liberación sexual.

En algunos casos, los jóvenes se erigieron en líderes, como en Montpelier, Vermont, donde 3.000 personas se manifestaron en la “Manifestación por nuestro futuro” organizada por estudiantes de secundaria.

Otros manifestantes formaban parte de una generación anterior que habían protestado en el pasado , pero se sentían compelidos a salir otra vez. “Soy viejo” dijo Debbie Droke, de 63 años, a NPR en la manifestación de Washington, D.C. “Hacía esto en los años 70. Trabajaba con Gloria Steinem. Y nunca pensé en un millón de años que tendría que volver a hacer esto para llamar la atención sobre los derechos de las mujeres”.

En todas las manifestaciones, naturalmente, había mensajes respecto a sacar del poder a Trump y a los Republicanos, lo que se reflejaba no solo en el tema de las manifestaciones “Poder a las urnas” y la conferencia posterior de Las Vegas, sino también en las pancartas que muchos llevaban.

Junto a todo esto había un movimiento a favor del Partido Demócrata. En Chicago, el alcalde democrático Rahm Emanuel – que lideró el ataque a las escuelas de Chicago, y el Sindicato de Profesores de Chicago dirigido por mujeres, y dirige una fuerza de policía que brutaliza rutinariamente a jóvenes de color – declaró que estaba “orgulloso de adherirse” a la manifestación.

Muchos participantes en la manifestación estaban entusiasmados tanto por manifestarse en las calles como por votar - a pesar del record de promesas incumplidas y traiciones del Partido Demócrata.

Para los socialistas y otros radicales que participaron en las protestas, esto puede ser una discusión recurrente con colegas, amigos y familia. También podrían serlo las acciones de los organizadores – en Los Angeles y Filadelfia, por ejemplo, que efectivamente excluyeron algunas voces del mensaje de los manifestantes. Cualquier cosa que limita nuestras luchas y crea obstáculos a la solidaridad debe ser combatido.

Pero es importante que la izquierda se enfrente a preguntas y organice este tipo de acciones sobre el terreno. En algunos casos podemos marcar la diferencia ayudando a argumentar a favor de políticas contrarias a la división y al fanatismo.

Fue importante, por ejemplo, que la izquierda en Nueva York ayudara a liderar un contingente palestino en la Manifestación de las Mujeres.

En Boston, la presencia de socialistas y activistas de izquierda fue crítica cuando 20 miembros del grupo de extrema derecha "Resistir al marxismo" intentaron marchar a través de Cambridge Common con mensajes odiosos referidos a "salvar" a las mujeres de la "inmigración ilegal" y la ley de la Sharia.

Al principio hubo confusión en la multitud respecto a si el grupo y su mensaje de odio deberían ser ignorados. Pero los activistas de izquierda reunieron a las personas en el mismo momento y, después de una confrontación intensa y vocal, los fanáticos dieron media vuelta y se marcharon, demostrando la importancia de no ceder el espacio político a la derecha.

La izquierda no puede darse el lujo de renunciar a la responsabilidad de participar cuando la gente quiere actuar para oponerse a Trump y la horrible realidad del status quo en la política estadounidense. Empiezan a haber debates importantes sobre lo que se puede hacer más allá de los días de protesta, por masivos que sean, como el del sábado. Y el mensaje convencional que muchos organizadores intentaron imponer en las Manifestaciones de las Mujeres no es compartido por todos los que se movilizaron para participar.

Hace un año, la autora de izquierdas Keeanga-Yamahtta Taylor desafió una reacción de la izquierda a las manifestaciones masivas del año pasado: Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también comprometiéndose con gente que se hizo radical antes que ellos. Por lo tanto cuando los radicales que han llegado ya a ciertas conclusiones importantes acerca de los fallos del sistema actual se burlan, ridiculizan o desprecian a quienes no han llegado al mismo nivel de concienciación no están ayudando a nadie”.

Pensemos en lo que significaría que solamente una fracción del poder y la energía que se puso de manifiesto el sábado se dirigiera a luchar para impedir las deportaciones y las redadas cuando el ICE invade nuestras comunidades; a defender las clínicas para abortar cuando la derecha intenta cerrarlas; a construir una resistencia masiva cuando los Republicanos aprueban leyes como el regalo del recorte gigantesco de impuestos.

Después de un año de Trump, la oposición al odio y la reacción se están haciendo fuertes, impulsados por el fenómeno #Me Too que está encontrando nuevas formas de expresión, incluyendo la toma de las calles por la gente.

Ahora debemos trabajar para establecer conexiones entre las muchas quejas y luchas representadas el sábado – y organizar la resistencia en los próximos meses.

Caty Caldwell, Nisha Cirino, Paul Fleckenstein, Kristen Martin, Natalia Tylim, Melanie West y Jenna Woloshyn contribuyeron a este artículo.

https://socialistworker.org/2018/01/22/one-year-later-and-twice-as-pissed-off

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¿Crees que la Marcha de las Mujeres no fue lo suficientemente radical?: Haz algo al respecto

Keeanga-Yamahtta Taylor

Puede que no haya sido tan negra, morena o de clase obrera como a muchos les hubiera gustado. Pero criticarlo desde la barrera no ayuda a nadie.

Estados Unidos acaba de experimentar un secuestro corporativo. Si el discurso inaugural de Trump no te ha puesto en alerta sobre el hecho de que tienen la intención de perseguirnos a todos, es que no prestas atención.

La escala del ataque es tan profunda como amplia y esto significa que necesitaremos un movimiento de masas para hacerle frente. Organizar tal movimiento significa necesariamente que involucrará a los que no han sido iniciados previamente, aquellos que son nuevos en el activismo y la organización. Tenemos que dar la bienvenida a esas personas y dejarnos de sermoneos arrogantes y moralistas respecto a cualquiera que no esté lo suficientemente "despierto".

Las marchas de mujeres en Washington DC y en todo el país fueron sorprendentes, inspiradoras y el primero de un millón de pasos que serán necesarios para montar la resistencia a Trump.

Pero en las redes sociales se pueden leer críticas, e incluso denuncias, de los manifestantes: ¿dónde estaban todas estas personas antes? ¿Por qué solo se involucran ahora? ¿Por qué la marcha no hace demandas más radicales? ¿Por qué los organizadores de la marcha, que son políticamente liberales, permiten hablar solo ... a los liberales?

Todo ello es un signo de inmadurez política que continúa obstaculizando el crecimiento de la izquierda estadounidense.

¿Los liberales estaban en la manifestación? ¡Sí! Y gracias a Dios. El movimiento para resistir a Trump tendrá que ser un movimiento de masas, y los movimientos de masas no son homogéneos; son, por definición, políticamente heterogéneos. Y no hay un solo radical o revolucionario en la Tierra que no haya comenzado su viaje político con ideas liberales.

Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también por comprometerse con personas que se radicalizaron antes que ellos. Entonces, cuando los radicales que ya han llegado a algunas conclusiones importantes sobre los fallos de los sistemas existentes se burlan, ridiculizan o desprecian a aquellos que no han alcanzado el mismo nivel de concienciación, no están ayudando a nadie.

Esto no es liderazgo, es infantil. También es una receta para mantener a un movimiento pequeño e irrelevante. Si quieres un movimiento de los políticamente puros y ya comprometidos, tú y tus selectos amigos deberíais ir por delante y ser la resistencia a Trump.

¿Deberían las marchas haber sido más multirraciales y de clase obrera? ¡Sí! Pero no eres un organizador serio si es ahí donde termina tu respuesta a la pregunta. El problema para la izquierda es cómo llegar desde donde estamos hoy a donde queremos estar en términos de hacer que nuestras marchas sean más negras, morenas y más de clase obrera. Simplemente quejarse no cambia nada.

No habrá un movimiento efectivo contra Trump que no se enfrente directamente al problema del racismo. Debe estar al frente y en el centro, y me pareció que los organizadores de la marcha tomaron esa cuestión en serio e hicieron verdaderos esfuerzos para corregir los fallos de su enfoque original.

La participación organizada de los sindicatos en la manifestación de Washington DC fue mucho más pequeña de lo que debería haber sido. Pero al menos algunas secciones del movimiento sindical sintieron, en las últimas semanas, la presión de sus propios miembros para dedicar mayores recursos a la movilización y muchos miembros del sindicato se unieron a la marcha individualmente y con miembros de la base. Eso es algo en lo que la izquierda tiene que trabajar para hacer que el mundo del trabajo sea fundamental en la resistencia anti-Trump.

Las marchas de las mujeres fueron el comienzo, no el final. Lo que ocurra a continuación se decidirá según lo que hagamos. Los movimientos no nos llegan del cielo, completamente formados y organizados. Están creados por personas reales, con todas sus interrogantes políticos, debilidades y fortalezas.

Si la izquierda no se compromete con el objetivo de competir por el liderazgo y la influencia, simplemente cedemos estas fuerzas a los Demócratas y liberales, que ciertamente tratarán de limitar el nuevo resurgimiento de la oposición a los límites políticos que ellos quieren definir.

La cuestión no está en enterrar nuestros argumentos. Si queremos ganar personas para políticas más radicales, debemos aprender a construir nuestros argumentos mientras operamos en escenarios políticos que no son solo nuestros. Los socialistas revolucionarios tienen una larga y rica tradición en construir frentes unidos, lo cual parece más real ahora que 3 millones de personas estaban en las calles.

Debemos hacer un mejor trabajo para facilitar el debate, la discusión y los argumentos de manera que hablemos de cómo construir el tipo de movimiento que queremos. Pero las críticas interminables en las redes sociales sin el compromiso de profundizar en esta lucha por el tipo de movimiento que queremos no es una actitud seria.

Hay literalmente millones de personas en este país que lo están cuestionando todo. Necesitamos abrirles nuestras organizaciones, reuniones de planificación, manifestaciones y mucho más . Necesitamos leer conjuntamente, aprender juntos, estar en las calles juntos y hacer frente a este asalto juntos.

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article42944

es una colaboradora del periódico de la izquierda alternativa de EE UU Socialist Worker
Profesora de Estudios Afro-americanos de la Universidad de Princeton y autora de From #BlackLivesMatter to Black Liberation.

Fuente: Sin Permiso

Traducción:Anna Maria Garriga Tarré

Mundo Nuestro. La revista Sin permiso entrevista a al cineasta italiano Rudy Gnutti en el marco de la aparición en Barcelona del libro El mundo sin trabajo (Icaria Editorial, 2018) y recoge una interrogante que no podemos dejar de enfrentar si se quiere entender lo que las transformaciones tecnológicas provocan día a día en el mundo: "¿Realmente queremos que la tecnología nos libere de la mayoría de las tareas o no?" Y a juzgar por la aparición de la propuesta de lar enta básica universal en el debate por venir en el proceso electoral mexicano, esta conversación con el autor italiano es absolutamente conveniente.
Rudy Gnutti es el director de una película que ha tenido repercusión y que no ha dejado a nadie que la haya visto indiferente: In the Same Boat. Italiano, pero residente en Barcelona desde hace muchos años, Rudy Gnutti es una mente inquieta: músico, director de cine, escritor… Sin Permiso le realizó esta breve entrevista a raíz de un libro suyo que acaba de publicar la Editorial Icaria. Este libro, El mundo sin trabajo, tiene sus orígenes justamente en la mencionada película y trata sobre los siguientes autores: Zygmunt Bauman, Tony Atkinson, Erik Brynjolfsson, Daniel Raventós, Mariana Mazzucato, Rutger Bregman, José Mújica, Serge Latouche, Mauro Gallegati y Nick Hanauer.

Sin Permiso: El mundo sin trabajo es un libro que en parte es fruto de tu película “In the Same Boat”. ¿Por qué?

Rudy Gnutti: Principalmente por dos razones:
Primero porque el argumento del film, cómo plantear un forma de repartir la riqueza en una sistema económico que ha perdido esta capacidad, es un tema de extraordinaria actualidad y en continuo progreso.
Quiero decir que desde cuando Zygmunt Bauman vino a Barcelona a presentar el film (febrero 2016) han pasado dos años, y en este tiempo han nacidos nuevas reflexiones y nuevos interlocutores que me parecía oportuno incluir.
La segunda es por los consejos que me han dado amigos, espectadores del documental, y el mismo Profesor Bauman: un libro facilita la comprensión y da la posibilidad de ampliar el discurso.
Es un libro corto, pero espero que sirva para saber qué opinan, en síntesis, los personajes tan interesantes que he conseguido englobar en el proyecto.


Sin Permiso: ¿Por qué un título tan provocador como el de este libro?

Rudy Gnutti: Ojalá fuera provocador. Creo que El mundo sin trabajo, o como mínimo el trabajo-empleo que hemos conocido, no solo será una realidad, sino que es ya ahora mismo una realidad.
En estos años que he tenido la posibilidad de dialogar sobre el tema con expertos de diferentes disciplinas (economistas, sociólogos o científicos) me he hecho un idea cada vez más clara: la cuestión ya no es si seremos capaces de inventar nuevos empleos a la misma velocidad que la tecnología los destruye, sino la cuestión más profunda es: ¿realmente queremos que la tecnología nos libere de la mayoría de las tareas o no?
¿Por qué tendríamos que perder esta posibilidad cuando la hemos buscado desde siempre?
¿Por qué no sabríamos como repartir la riqueza en una sociedad sin trabajo o por qué no sabríamos que hacer con nuestra existencia en un mundo con tanto tiempo libre?
Es curioso, parecen temas casi banales, pero creo que son tan profundos y tan complejos, que por eso digo ojalá no tuviéramos que planteárnoslos.
Zygmunt Bauman creía que podríamos adaptar, con relativa facilidad, la economía a la nueva era tecnológica, pero veía mucho más difícil que seamos capaces de adaptarnos a nivel cultural y social.
Pero quiero ser optimista y creer que "el mundo sin trabajo", o como lo define el economista del MIT Erik Brynjolffson, la "Atenas digital", podrá darnos por fin a toda la humanidad la posibilidad de vivir sin tanta desigualdad, sufrimiento y en sintonía con el ambiente.

Sin Permiso: En el libro, como en la película, gran parte de los entrevistados defienden la renta básica incondicional. En realidad esta propuesta se presenta como una conclusión ante la situación actual tanto de la película como de tu libro. ¿Es así?

Rudy Gnutti: Exactamente. Tenemos que adaptar la economía a la nueva realidad que estamos viviendo.
La verdadera utopía no es la propuesta de la renta básica. Para utilizar las palabras de Rutger Bergman, la utopía es la pretensión de poder solucionar los problemas del siglo XXI con mecanismo del siglo XX.
La renta básica, como ya sabemos, no es una propuesta nueva, pero hoy creo que ha dejado de ser algo "solamente" justo y se ha vuelto un mecanismo útil. Cada vez más estudiosos la consideran indispensable.
Pero no creo que será solo indispensable para que el sistema económico pueda funcionar, sino que será la clave para poder por fin imaginar una economía mucho meno devoradora del nuestro entorno y que sea sostenible.
Como sostiene el profesor Serge Latouche: pasar de un economía basada en el crecimiento infinito a otra basada en la colaboración, redistribución.
La renta básica significa exactamente esto, una posibilidad de cambiar la forma de redistribuir, que a su vez nos daría la posibilidad de cambiar la forma de producir y de consumir.

Sin Permiso: Has asistido para presentar tu película a los dos últimos simposios de la Red Renta Básica, en Bilbao en 2016 y en Zaragoza en 2017. ¿Cómo crees que está evolucionando el debate sobre la Renta Básica en el mundo en general y más concretamente en el Reino de España?




Rudy Gnutti: Está cambiando, y mucho.
En los simposia que he presentado la película he podido comprobar este hecho.
La renta básica, de una forma u otra, está siendo analizada o directamente propuesta en muchísimos y heterogéneos ambientes.
Unos de los temas que se discute en estos simposia es exactamente este, saber distinguir y valorar las diferentes ideas que se auto denominan renta básica.
Creo que habría que dividir en dos categorías:
1. Las propuestas que tienen nombres parecidos pero que no se parecen en nada a la renta básica (por ejemplo, la propuesta de Berlusconi).
2. Las propuestas que son casi idénticas, pero, por el origen de donde provienen, podrían esconder desagradables sorpresas. Pongamos el ejemplo más representativo: la propuesta de una renta básica que se está estudiando en distintos ambientes de Silicon Valley.
Algunos, en Silicon Valley, la denominan "dividendo tecnológico", ligando este concepto a la enorme riqueza que están creando las impresas cada vez más tecnológicas y a la dificultad de repartir estos beneficios por falta de empleados, sustituidos por máquinas. Este dividendo podría ser elevado, pero no incluiría los servicios como sanidad y educación. En EEUU esto no parece extraño porque no tienen una tradición en este sentido.
En cambio, en Europa, esto significaría un paso atrás muy grande. Yo personalmente creo que falta información entre los diferentes colectivos o grupos que proponen estas soluciones.
Puede ser que hay divergencias, incluso puede ser que sean imposibles de acercar, pero, a fin de cuentas, creo que a todos interesa una sociedad que funcione. Incluso a los grandes productores de bienes interesa tener más clientes posibles.
En fin, creo que el miedo a ser instrumentalizarlo es razonable, pero también creo que gestos como el de Guy Standing de aceptar la invitación a participar en los encuentros de Davos del 2016 aunque ya sé que son polémicos son una prueba de coraje intelectual que no habría que menospreciar.

es músico, director de cine y escritor
Fuente:
www.sinpermiso.info, 28-1-18

Clínica Ruiz cumple 68 años de trabajo en la ciudad de Puebla.

Guillermo Ruiz Argüelles, reconocido apenas en enero del 2017 con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, encabeza junto con su hermano Alejandro el centro de investigación científica de la iniciativa privada más importante de México.

La Clínica Ruiz ha realizado en los últimos años más de mil trasplantes de médula ósea y es, con los 305 trasplantes en pacientes con esclerosis múltiple, la punta de lanza en el desarrollo del método alternativo a los fármacos para el tratamiento de esta devastadora enfermedad.



Lo que reconoce el “Distinguished Service Award” del CIBMTR:

+ La promoción científica y clínica en países en desarrollo.

+ Los avances en la investigación científica contra los obstáculos más insalvables.

+ La expansión de la viabilidad del trasplante de médula ósea.

+ La capacidad de difusión de los resultados entre clínicas y pacientes de todo el mundo.



+ La colaboración institucional para el intercambio científico.

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y

medicina para la realidad mexicana

Guillermo Ruiz Argüelles y la Clínica Ruiz: investigación y medicina para la realidad mexicana

Guillermo Ruiz Argüelles: Por una medicina de excelencia

comprometida con el bien común

Guillermo Ruiz Argüelles: Por una medicina de excelencia comprometida con el bien común

Del absurdo cotidiano

Mi hermano vino con la prodigiosa noticia de que había sacado su acta de nacimiento por internet. Él nació en 1952, pero lo registraron años después, en 1964. Como ven mis papás no tomaban muy en serio el tema del registro civil. De su actitud ha de venir mi incapacidad para lidiar con cualquier tipo de trámite.
De cualquier modo me dispuse a intentar hacer lo mismo que él y me dirigí en los siguiente términos al Registro Civil de Puebla:

11 de enero de 2018,

Quise sacar mi acta de nacimiento en el nuevo sistema por internet pero me dice el sistema que mi acta no ha sido digitalizada aún.



Nací en Puebla, Pue en 1949 y me registraron en 1951.

¿Qué puedo hacer?

Mi nombre: María de los Angeles Mastretta Guzmán

Mi CURP: MAGA etc. (lo puse completo)

Muchas gracias



La verdad no tardaron mucho en responder, pero miren ustedes lo que enviaron.

En respuesta a su solicitud, le informamos que no aparece en nuestra base de datos el año de registro.
Para subir el acta al sistema necesitamos tener físicamente la imagen del acta en nuestra base de datos.
Si requiere que se suba en plataforma su acta es necesario que acuda al municipio donde lo registraron y solicite una copia fiel certificada de su acta de nacimiento.
Posteriormente la presente en la ventanilla No. 5 de las oficinas del Registro Civil en la 11 Oriente 2003, Col. Azcárate en Puebla, Pue. indicándoles que quiere que la suban al sistema.
Ese mismo día la suben y le dan una clave digital de 20 dígitos para que la pueda imprimir en cualquier registro y ciudad de la República Mexicana y Estados Unidos Americanos; siempre y cuando el acta no tenga algún dato por el cual tenga que hacer Rectificación administrativa.

Si tiene alguna duda, contáctenos nuevamente.

Atentamente
SERVICIO 01800
PROGRAMAS REGISTRALES

Conclusión. No he ido a Puebla a enfrentar este trámite. Lo considero casi como volver a nacer. Así que sigo sin existir. Y ya nada más queda esta semana para tener credencial de elector.

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La fila para las actas en Puebla

Mundo Nuestro. Los días pasan, y ya suman dos semanas de esfuerzo para la consecución de firmas en el marco de la más retrógrada ley electoral en México, la que en Puebla impone obstáculos insalvables para los ciudadanos que se proponen construir opciones políticas independientes de los partidos. Faltan menos de quince días.

No hay texto alternativo automático disponible.



No hay texto alternativo automático disponible.

De acuerdo con el nuevo informe de Oxfam publicado hoy, el 82% de la riqueza mundial generada durante el pasado año fue a parar a manos del 1% más rico de la población mundial, mientras el 50% más pobre –3 700 millones de personas– no se benefició lo más mínimo de dicho crecimiento. La publicación del informe coincide con el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) que reúne a las élites políticas y empresariales.

Premiar el trabajo, no la riqueza muestra cómo la economía mundial posibilita que los más ricos sigan acumulando vastas fortunas, mientras que cientos de millones de personas luchan cada día para sobrevivir con salarios de pobreza.

  • Desde el año 2010, la riqueza de esta élite económica ha crecido en un promedio del 13% al año; seis veces más rápido que los salarios de las personas trabajadoras que apenas han aumentado un promedio anual del 2%. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días.

El equipo investigador del informe también realizó algunos cálculos para América Latina y el Caribe:

  • En esta región el 10% más rico de la población concentra el 68% de la riqueza total, mientras el 50% más pobre solo accede al 3.5% de la riqueza total.
  • La riqueza de los milmillonarios latinoamericanos creció en 155 mil millones de dólares el último año, dicha cantidad de riqueza sería suficiente para acabar casi 2 veces con toda la pobreza monetaria por un año en la región.
  • En América Latina y el Caribe, el 16% de los trabajadores asalariados y el 28% de los trabajadores por cuenta propia se encuentran en situación de pobreza.

El informe de Oxfam señala los principales motivos por los que las ganancias de accionistas y altos directivos se incrementan, a expensas de las condiciones laborales y salarios de los trabajadores y trabajadoras. Entre ellos cabe destacar la erosión de los derechos de las personas trabajadoras, la excesiva influencia de las grandes empresas en la formulación de políticas públicas y el apremio constante de las empresas por minimizar los costes para, así, maximizar los beneficios de los accionistas.



Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, ha señalado: "El boom de los milmillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico. Se explota a las personas que fabrican nuestras ropas, ensamblan nuestros teléfonos y cultivan los alimentos que consumimos para garantizar un suministro constante de productos baratos, así como engrosar los beneficios de las empresas y sus adinerados inversionistas".

Normalmente, son las mujeres trabajadoras quienes se encuentran en la base de esta pirámide económica. En todo el mundo, las mujeres ganan menos que los hombres y están sobrerrepresentadas en los empleos peor remunerados y más precarios. De igual forma, nueve de cada 10 milmillonarios son hombres.

"Oxfam ha hablado con mujeres de todo el mundo cuyas vidas están marcadas por la desigualdad. Como, por ejemplo, las mujeres que trabajan en fábricas textiles vietnamitas, lejos de sus hogares y sin ver a sus hijos durante meses, a cambio de salarios de pobreza. O como las mujeres que trabajan en la industria avícola de los Estados Unidos, obligadas a llevar pañales porque no tienen descansos para ir al servicio. O las mujeres que trabajan en hoteles de Canadá, víctimas de acoso sexual y obligadas a mantenerlo en secreto por miedo a perder su empleo", señala Byanyima.

Oxfam hace un llamamiento a los Gobiernos para que garanticen que nuestras economías funcionen para todas las personas y no solo para una afortunada minoría:

  • Limitando los dividendos de los accionistas y altos directivos, y garantizando que todos los trabajadores y trabajadoras reciben un salario digno que les permita disfrutar de una calidad de vida digna.
  • Acabando con la brecha salarial entre hombres y mujeres, y protegiendo los derechos de las mujeres trabajadoras. Al actual ritmo de cambio, llevará 217 años cerrar la brecha salarial y de oportunidades laborales entre hombres y mujeres a nivel mundial. En América Latina las mujeres trabajan casi el doble de horas que los hombres en trabajos no remunerados.
  • Garantizando que los más ricos pagan los impuestos que les corresponden aplicando impuestos más elevados y combatiendo la evasión y elusión fiscal, así como incrementando el gasto en servicios públicos como la salud y la educación. Oxfam estima que un impuesto global del 1,5% a las fortunas de los milmillonarios permitiría escolarizar a todos los niños y niñas.

Los resultados de una nueva encuesta encargada por Oxfam demuestran el apoyo cada vez mayor a la lucha contra la desigualdad. De las 70.000 personas encuestadas en 10 países, casi dos tercios piensan que se debe abordar urgentemente la brecha entre ricos y pobres.



"Es difícil encontrar un líder político o un líder empresarial que no exprese públicamente su preocupación por la desigualdad. Resulta aún más difícil encontrar alguno que haga algo al respecto. Es más, muchos están tomando de forma activa medidas que empeoran la situación, reduciendo los impuestos y socavando los derechos laborales", subraya Byanyima.

"Las personas están listas para un cambio. Quieren que los trabajadores y trabajadoras reciban un salario digno, que las grandes empresas y los más ricos paguen más impuestos, que las mujeres trabajadoras disfruten de los mismos derechos que los hombres trabajadores, y que se impongan límites al poder y la riqueza en manos de unos pocos. Quieren ver acciones".

Notas a los editores

El Museo Internacional del Barroco como todos sabemos, tuvo un costo de construcción excesivo y el gobierno nunca fue transparente con los acuerdos hechos. Todavía nos dicen, que los poblanos tenemos que pagar 16 millones de pesos mensuales por 20 años, a la empresa que lo está operando.

Para tomar en cuenta; la operación mensual del Museo de Antropología en la cd. De México cuesta 5 mdp al mes. ¿Les parece razonable?

La única manera es que llegue gente distinta al gobierno.
Te invito a sumarte al diálogo. #FirmaEnriqueCárdenas #SíHaydeOtra



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