Vida y milagros

En enero de 2018 el Papa francisco visitó Chile y fue enfático e incluso rudo ante los medios de comunicación al decir que no procedería contra el obispo Juan Barros, acusado de debilidades y omisiones ante la denuncia por pederastia que presentara un año atrás Juan Carlos Cruz contra uno de los sacerdotes de su jurisdicción.

"El día que me traigan una prueba contra el Obispo Barros, ahí voy a hablar. Todo es calumnia", dijo un Francisco molesto ante periodistas chilenos, y se negó a aceptar en ese momento la palabra de las víctimas por encima de la de su obispo, causando una gran decepción ante muchos miembros de la feligresía católica, que esperaban una postura distinta a la que sus antecesores tuvieron contra casos de pederastia gravísimos, como los sucedidos en México a lo largo de muchísimos años, cuando Maciel estuvo al frente de los Legionarios de Cristo, o Norberto Rivera al frente del obispado de Tehuacán, desde donde protegiera al sacerdote Nicolás Aguilar, quien tan solo fue movido de parroquia y luego enviado a Los Ángeles en 1986, con una carta de recomendación diciendo que el padre Aguilar estaba "enfermo", término que se utilizó en muchos otros casos para mover y justificar el cambio de parroquia de sacerdotes acusados de abuso sexual contra menores de edad. Nicolás Aguilar huyó de Estados Unidos por acusaciones de pederastia en 1987.Hubo otras demandas en su contra en años sucesivos. Estas son solo muestras de largas historias de terror, en las que las víctimas no solo sufrieron primero el abuso, sino después fueron considerados enemigos de la iglesia por el solo hecho de denunciar. Se confundió consistentemente la acusación contra los crímenes de los seres humanos que fungían de sacerdotes, como una acusación contra la institución de la iglesia católica, cuando son cosas muy distintas.



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El Papa se quedó inquieto y buscó. Y las pruebas llegaron, y el Papa tuvo que hablar. A principios de mayo, después de recibir y analizar el informe de 2,300 páginas que llevó a cabo el arzobispo maltés Charles Scicluna, sobre los casos de abuso y pederastia de más de 80 sacerdotes en Chile, el Papa Francisco llamó a los 34 obispos chilenos a Roma entre los días 15 y 17 de mayo y les pidió que pusieran su renuncia a disposición, para analizarlas una por una. Previamente les entregó una carta en la que se indicaban con toda claridad una serie de hechos reprobables en relación a los abusos de poder, de conciencia y sexuales descritos en el documento. En una parte de la carta, el Papa señaló lo siguiente: "Algunos religiosos expulsados fueron acogidos en otras diócesis y recibieron encargos que los llevaron a estar otra vez en contacto con niños... Las denuncias recibidas se calificaron en no pocos casos como inverosímiles, aun cuando había graves indicios de un delito efectivo." Fueron puestos sobre la mesa los errores y omisiones en la gestión de los casos de abuso, sobre todo en el caso del obispo Juan Barros, acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima, quien habría abusado sexualmente de menores. Karadima fue maestro del obispo Barros, y como monseñor fue testigo de muchos de sus abusos. El obispo fue acusado específicamente de destruir pruebas, de hacer investigaciones superficiales y de negligencia. Esa conducta no solo negligente, sino ilegal, impidió que se cometieran nuevos abusos. Finalmente el padre Karadima fue destituido por la iglesia en 2012. Su proceso civil fue reabierto, aunque sus crímenes prescribieron para las autoridades civiles y nunca fue condenado. Pero el obispo Barros protegía a otros sacerdotes. Contra él han procedido ahora.

Todos los obispos convocados emitieron un comunicado en el que pidieron perdón a Chile, a las víctimas de abusos y al Papa por la situación en que lo colocaron en Enero. El Papa a su vez ha señalado públicamente la disponibilidad de los obispos para adherirse y colaborar en todos los cambios y resoluciones que se tomen a corto, mediano y largo plazo para restablecer la justicia y la comunión eclesial.



Chile: De pie, los obispos Horacio Valenzuela (Talca), Juan Barros (Osorno), Andrés Arteaga (Auxiliar de Santiago) y Tomislav Koljatic (Linares). De rodillas, Fernando Karadima.

De pie, los obispos Horacio Valenzuela (Talca), Juan Barros (Osorno), Andrés Arteaga (Auxiliar de Santiago) y Tomislav Koljatic (Linares). De rodillas, Fernando Karadima, acusado de al menos 3 incidentes de abuso sexual (Fotografía tomada del diario Clarín)

Tres de las víctimas de abuso sexual por parte de curas en Chile hoy son adultos. Una demanda civil fue la que finalmente detonó el caso hace ya varios años, y el camino fue largo y tortuoso. Previo al llamado de los obispos al vaticano, Cruz, Andrés Murillo y James Hamilton, tuvieron una larga audiencia con el Papa Francisco, hospedándose en el albergue Santa Martha, donde él vive en Roma. El Papa admitió de manera extraordinaria ante ellos haber cometido graves equivocaciones en su manejo de los casos de abuso sexual eclesiástico, a los que en un principio consideró como calumnias. Los tres fueron víctimas del padre Karadima, uno de los sacerdotes más prominentes de Chile que abusó de niños y jovencitos durante muchísimos años, aprovechándose de su poderoso carisma. Cuando Cruz se decidió a actuar, al principio pedía el anonimato. Todavía hace ocho años no daba su nombre. Esta semana dieron una rueda de prensa en Roma que jamás imaginaron posible. Las autoridades eclesiásticas por fin agradecieron y reconocieron a las víctimas por --cito textual-- "su perseverancia y valentía a pesar de las dificultades personales, espirituales, sociales y familiares que debieron afrontar en medio de la incomprensión y ataques de la comunidad eclesial y una vez más imploramos su perdón y su ayuda para avanzar en la curación de heridas." Y es que en estos casos las víctimas lo son de manera doble. Primero por sufrir los abusos y después por el desprecio con que fueron tratados al denunciarlos.

"Esto Cambia las cosas para siempre", señaló Juan Carlos Cruz en su cuenta de twitter el 18 de mayo." Es una victoria para todas las víctimas del mundo." "Obispos Chilenos todos renunciados. Inédito y bien." José Andrés Murillo señaló. "Váyanse todos los obispos delincuentes que no supieron proteger a los más débiles, los expusieron a abusos y luego impidieron justicia"

La renuncia masiva de todos los obispos chilenos en activo es un cambio radical que debió suceder hace muchos años, no solo en Chile, sino en países como México, en que mucho hubiera ayudado el que la iglesia misma responsabilizara a sus ministros a tiempo de las graves omisiones cometidas, evitando el encubrimiento para castigar a quienes delinquieron. Humanamente es casi imposible que las instituciones puedan ser responsables de los actos individuales que cometan quienes sirven en ellas, pero sí lo son de encubrir las conductas que denuncian las víctimas, que al quedar impunes se extienden como la humedad. Y esto aplica a todo tipo de instituciones, pero muy particularmente a las que involucran el trato cotidiano con menores de edad, como lo son las escuelas públicas y privadas, los Boy Scouts, los institutos de asistencia a niños huérfanos o en situación de vulnerabilidad, los consejos tutelares de menores, o el trato que las diferentes iglesias tienen con su feligreses. Al ser figuras de autoridad, las instituciones deben ser responsables de la evaluación constante de quienes trabajan en ellas, y a la menor señal de alarma, proceder con toda dureza y energía, poniendo las investigaciones en manos de las autoridades civiles y no de los órganos internos de sus instituciones, desde donde suele darse el encubrimiento.

Busqué en internet la declaración que Norberto Rivera presentó en 2017 ante las autoridades americanas con respecto al caso del sacerdote Nicolás Aguilar, un verdadero depredador sexual que dañó la vida de muchos niños de la comunidad en la que trabajó en Tehuacán, y luego siguió en las comunidades a las que fue trasladado para protegerlo. Norberto Rivera todavía se dio el lujo de hacer unos cuantos chistes desplegando un sentido del humor impresentable ante el caso terrible que abordaban. Las primeras denuncias contra el sacerdote Aguilar datan desde 1986, y desde entonces llegó a los oídos de Norberto, que aun así siguió su meteórica carrera hasta llegar a ser arzobispo primado de México y cardenal. En su declaración Norberto Rivera alegó que al no encontrar motivos suficientes para acusarlo, solo lo trasladó de lugar. ¿De qué derecho gozaba Norberto Rivera para actuar como suplente de la autoridad ministerial en lugar de presentar una denuncia en un ministerio público civil? ¿Por qué argumenta como algo natural el dicho de "no encontré motivos para proceder"? ¿Por qué privilegió el dicho del sacerdote sobre las voces de los agraviados? Y las respuestas, aquí y en el caso chileno son dos: que las víctimas fueron tratadas como enemigas de la iglesia y que hay un enorme margen de maniobra tácito para que las instituciones eclesiásticas opten por impartir una discrecional justicia por mano propia, por encima de las leyes que aplican para todos los ciudadanos. El estado laico brillando por su ausencia.

Hasta el día de hoy Norberto Rivera no se ha disculpado ni ha admitido culpa alguna en su pésimo actuar. Vive en un cómodo retiro.

He escuchado a los tres candidatos a la presidencia de la república hablar repetidamente de sus creencias religiosas. Dos presumen que van a misa en familia y el tercero va a decretar una nueva constitución moral. ¡Que el estado laico del Benemérito nos socorra! Nos debería de importar un comino en que iglesia militan. Para los creyentes o los agnósticos como yo, lo que debe contar es que asuman que el cargo que desean ejercer está regido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan y solo a ella deberán atenerse. No les vaya a pasar lo que a los obispos, que se dedicaron a impartir justicia a su leal saber y entender y han dejado a su paso un descrédito inmenso para su institución.

Rvista Sin Permiso.

Todd Gitlin / 17/05/2018

Las conmemoraciones son las tarjetas de felicitación que manda una cultura empapada de sensaciones para reconocer que nosotros, los que vivimos, no nacimos ayer. Así sucede con el reensamblaje mediático de este año en torno a 1968. Lo que resulta difícil de transmitir es la textura de conmoción y pánico que se apoderó del mundo hace medio siglo. Lo que resulta todavía más difícil de captar es que el vencedor principal de 1968 fue la contrarrevolución.

Cuando luchamos por el significado del pasado, estamos luchando por aquello por lo que, hoy, escogemos preocuparnos. De este modo, los aniversarios de 1968 acechan a 2018, pintando escena tras escena de revueltas, horror y crueldad, de un fervor excitado de cosas que se vienen abajo y, en conjunto, de la sensación de una tormenta de apocalipsis que se avecina, incluso de revolución. Inevitablemente, las imágenes “icónicas” de la época presentan escenas de brutalidad, rebelión y tragedia: un general sudvietnamita saltándole los sesos a un prisionero en una calle de Saigón durante la Ofensiva del Tet, el reverendo Andrew Young Jr. y sus colegas en la balconada del Motel Lorraine de Memphis, junto al cuerpo de Martin Luther King Jr., apuntando hacia el lugar del que procedía la bala del asesino, los manifestantes de Columbia ocupando los edificios del campus, arrastrados luego y golpeados hasta sangrar por la policía; los manifestantes de París lanzando de vuelta a la policía los botes de gases lacrimógenos; Robert Kennedy abatido por los disparos de Sirhan Sirhan en el Hotel Ambassador, los tanques soviéticos entrando en Praga, la policía aporreando a los manifestantes de la Convención Nacional Demócrata de Chicago, las activistas del movimiento de liberación de la mujer tirando fajas, rulos y sujetadores (sin quemar) a un cubo de basura en el paseo de Atlántico City delante de la sede del concurso de Miss America; Tommy Smith y John Carlos en el podio de medallistas olímpicos de Ciudad de México, levantando desafiantes el puño enguantado en negro.



Un examen más concienzudo tomaría nota de las colisiones sociales que, por violentamente represivas que fueran, no llegaron a registrarse en Norteamérica con la misma significación sobresaturada. Por ejemplo, los tres estudiantes de Oranienburg, Carolina del Sur, muertos a manos de agentes de policía de carreteras después de que los estudiantes protestaran contra la segregación en una bolera (8 de febrero), los disparos casi fatales contra el dirigente estudiantil radical alemán Rudi Dutschke en Berlin (11 de abril), la paliza de la policía de Chicago a una protesta antibelicista totalmente no violenta (27 de abril).

Por lo que respecta a manifestaciones menos sangrientas, hubo muchas, tan rutinariamente que el New York Times agrupaba las informaciones sobre derechos civiles y contra la guerra en páginas especiales. Tampoco este rosario de calamidades tiene en cuenta imágenes que no vieron la luz del día hasta mucho más tarde, como las fotos en color de la matanza de My Lai (16 de marzo), que no se publicaron hasta finales de 1969, momento para el cual ya había expectación. O imágenes que nunca se materializaron en absoluto, como la matanza de cientos de manifestantes estudiantiles a manos del ejército en Ciudad de México (2 de octubre).

Imágenes aparte, ¿cómo fue verdaderamente la experiencia de 1968? La vida pública parecía convertirse en una secuencia de rupturas, conmociones y detonaciones. Los activistas se sentían aturdidos, y luego eufóricos; las autoridades se sentían agitadas, con pánico, hasta desesperadas. El mundo estaba hecho añicos. Lo que eran para algunos indicios de una revolución por llegar, eran para los exponentes de la ley y el orden erupciones de lo intolerable. Fuera lo que fuese que se valoraba, parecía quebradizo, en trance de romperse o roto.

La textura de estas incesantes conmociones resulta en sí misma integral para lo que la gente sintió como “experiencia de 1968”. El puro número, ritmo, volumen e intensidad de las conmociones, transmitidas en todo el mundo a las pantallas de la sala de estar, hacían que el mundo pareciera y se sintiese como algo a punto de hacerse pedazos. Es justo decir que si no te habían desestabilizado no prestabas atención. Una sensación de inacabable urgencia superaba las expectativas de orden, decoro, procedimiento. Conforme la izquierda radical soñaba con desbaratar el Estado, la derecha radical atacaba al orden establecido por mimar a los jóvenes radicales y hacer posible su desorden. La pesadilla de una persona se convertía en la epifanía de otra.

Los “collages” familiares de las colisiones de 1968 evocan las revueltas superficies de los acontecimientos, reproduciendo la rara y desequilibrada sensación de 1968. Pero no llegan a iluminar el significado de los acontecimientos. Si la textura de 1968 fue de caos, por debajo hay una estructura que puede verse hoy —y que hace falta ver — con mayor claridad.



La izquierda fue extremadamente culpable de una identificación errada. Aunque la mayoría de quienes estaban en la izquierda radical se mostraba entusiasta ante la perspectiva de alguna clase de revolución, “un nuevo cielo y una nueva tierra” (en palabras del libro del Apocalipsis), la trama estaba más cerca de lo contrario, de un impulso hacia la regresión que continúa, si bien no en línea recta, hasta la actual emergencia. La era de reformas del New Deal fomentada por la confianza en que el gobierno podía laborar por el bien común se estaba quedando sin fuelle. Habían pasado los años de gloria del movimiento de derechos civiles. La abominable Guerra de Vietnam, que calcinó los ideales norteamericanos, continuaría durante siete años más de muertes indefendibles.

La nueva trama principal era la de una virulenta reacción. Aun cuando el presidente Nixon asumiera un papel sorprendente como reformador medioambiental, la supremacía blanca se reorganizaba. Aterrados por las revueltas de ls campus, los plutócratas incrementaron sus inversiones en laboratorios de ideas del “libre mercado”, programas universitarios, revistas de derechas y otras formas de propaganda. Las turbulencias del petróleo, la inflación y la resurrección industrial japonesa harían pronto estremecerse el predominio norteamericano. Lo que obsesionaba a Norteamérica no era el neblinoso espectro de la revolución sino el espectro de la reacción que se iba solidificando.

Aunque las autoridades culturales quedaran deshonradas, las autoridades políticas revivieron y se atrincheraron. De maneras muy diversas, la contracultura, independientemente de lo domesticada o “cooptada” que estuviera, según la denominación de Herbert Marcuse, se convirtió en cultura. En el curso de pocos años, en el discurso y la imaginación públicas, en la música popular y en las películas, en la televisión (All in the Family, M*A*S*H, The Mary Tyler Moore Show) y en el teatro (Hair, Oh! Calcutta!), se disolvieron los tabúes de la ordinariez y las obscenidades. Gays y feministas dieron un paso adelante, resistieron siempre pero rara vez se contuvieron por mucho tiempo. Posteriormente quedaría, como les gustaba decir a los gauchistas de mayo del 68 en Paris, prohibido prohibir.

En el terreno del poder político, no obstante, pese a todas las reformas sociales posteriores, 1968 tuvo más de final que de principio. Tras les évènements de Francia en mayo llegaron las elecciones parlamentarias de junio, en las que barrió el partido derechista del general De Gaulle llegando al poder en un triunfo aplastante. Tras la Primavera de Praga y la promesa de un “socialismo de rostro humano”, los tanques del Pacto de Varsovia controlado por los soviéticos invadieron Checoslovaquia. En América Latina, la tendencia guerrillera guevarista se vio repelida por todas partes en beneficio de la derecha. En los EE.UU. se oyó el rugido de la “mayoría silenciosa”. Con un dividido Partido Demócrata en ruinas, la estrategia sureña de Richard Nixon convirtió el Partido Lincoln en heredero de la Confederación. A medida que la derecha se consolidaba en torno a una alianza de cristianos evangélicos, racistas reactivos y plutócratas, la izquierda se mostraba incapaz o remisa a la hora de fusionar sus dispares sectores. La izquierda se mostraba torpe para alcanzar el poder político, ni siquiera estaba segura de que fuera su meta.

Las contrarrevoluciones, como sus bêtes noires revolucionarias, sufren reveses y necesitan tiempo para condensarse. La contrarrevolución posterior a 1968 mantuvo el fuerte contra una trinidad de monstruos de susto: revoltosos de piel obscura, mujeres engreídas y una clase arrogante que poseía el conocimiento. En 1968 no se había hecho todavía visible de qué modo tan impresionante el retroceso podría aprovecharse para llegar al poder nacional. “Este país se está yendo tan a la derecha que no lo vamos a reconocer”, afirmó el fiscal general de Nixon, John Mitchell, en 1969. Hablaba antes de tiempo.

Todd Gitlin es profesor de Periodismo y Sociología en la Universidad de Columbia, fue presidente en 1963 y 1964 de Students for a Democratic Society, la más importante de las asociaciones del movimiento estudiantil norteamericano. Es autor de numerosos libros, entre ellos The Whole World is Watching: Mass Media in the Making and Unmaking of the Left (1980), The Sixties: Years of Hope, Days of Rage (1987), The Intellectuals and the Flag (2006), y, muy recientemente, Occupy Nation: The Roots, the Spirit, and the Promise of Occupy Wall Street (2012).

Fuente: The New York Review of Books, 8 de mayo de 2018

Traducción:Lucas Antón

En tres ensayos se revisan las constantes y hallazgos de un amplio estudio sobre la sensibilidad mexicana. El resultado es la distinción de cinco categorías no académicas para perfilar a los mexicanos: Soñadores sin país, Nostálgicos tradicionalistas, Optimistas sobre el futuro, Críticos indolentes y Inconformes autosuficientes.

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México. Nuevo retrato de un liberal salvaje

Newsweek en español publica la encuesta de encuestas de GPPolss que indica la tendencia creciente de AMLO desde diciembre a la fecha quien sigue arriba, pulverizando el techo de los 40 puntos y colocándose en 47. En segundo lugar aparece Anaya con 30 y en tercer lugar Meade con 18 puntos. (https://newsweekespanol.com/2018/05/gppolls-presenta-actualizacion-de-su-encuesta-de-encuestas-2/ El Financiero arrojó además un dato inesperado e inquietante pues la región que impulsó el incremento provino de 11 estados del Norte, la mayor parte inmunes a la izquierda (http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=204602&categoria=12)

La bola de nieve

Desde la temprana aparición del video sobre la niña bien que bailando reggaetón en una iglesia invitaba a votar por AMLO hasta el video de la señora bien del municipio más rico del país, San Pedro Garza García, Monterrey, quien también al mismo ritmo se declaraba totalmente palacio y amlover; se advertía que el orden por estancos de los votos se estaba evaporando. Los banco de votos de la derecha: el norte y el centro occidente, los medios y altos ingresos, los milennials, las escuelas privadas y empresariales, se estaban dividiendo. El tamaño de los agravios por la corrupción desmedida, los pactos de impunidad y la inseguridad pública afecta a todos. Y ahí, el único que exige cambiar de manera tajante es AMLO. Por eso, mientras éste insiste en ir por más, extender el contagio en plazas públicas, reuniones con empresarios y entrevistas en los medios; sus más fuertes competidores de derecha, el PRI y el PAN, intentan reagrupar fuerzas y consolidar su voto duro.

Lo que se va dibujando en el escenario electoral es un efecto de bola de nieve que avanza y crece. La sensación de que se perfila un ganador viable atrae a más. Las certidumbres y las confianzas se consolidan y expanden. La propuesta para “un cambio de régimen” se precisa en un debate horizontal que recorre a los medios, penetra en las organizaciones empresariales donde empiezan a hablar los mediano y pequeños empresarios; vive en las universidades públicas y privadas, agita a las organizaciones sociales y civiles y a los ciudadanos de a pié. El orden “natural” de las cosas se discute, se antoja y se hace posible modificarlo.



La guerra sucia

Desde las perspectivas de sus grandes opositores, institucionales y poderes de facto, beneficiarios del statu urge frenar esa bola de nieve, convertirla en otro competidor en piso parejo, aunque tenga 20 puntos de ventaja. ¿Cómo hacerlo?

A las certidumbres, carcomerlas con las dudas. Resulta que ese señor quemado por el sol y que vive recorriendo municipios y ciudades, hablando en plazas bajo el sol inmisericorde de mayo, mírenlo bien, es un enfermo terminal. Es un populista y el peso se cae porque el dinero le teme, aunque los fondos financieros, las PYMES y la COPARMEX insistan en hablar y abrir puentes con él. Va a destruir la democracia pues quiere un poder absoluto y personal, aunque su experiencia de gobierno en la ciudad de México lo desmienta y su propuesta de refundar la república hable del rescate de instituciones sometidas a la corrupción y al pacto de impunidad.

A la tentación de aspirar al cambio señalarla como desvarío. Va a convertir a México en Venezuela y nos hundirá gastando de más. Pues fíjense que no, porque con recuperar lo que se roban por corrupción se financia la inversión pública y el gasto social. Regresará la inflación y el desabasto como con Echeverría y López Portillo. Pues tampoco, porque se mantendrán los equilibrios macroeconómicos y la independencia del Banco de México. Va a expropiar empresas. Menos, se trata de abrirle cancha a los millones de medianos y pequeños. Va a frenar el crecimiento. Tampoco, pues se crecerá pero no de manera concentrada como ahora, en manos de pocos y en contados lugares, sino de manera horizontal y abierta. Se va a pelear con Trump. Bueno, ahí sí, no dejará un Tuit sin contestar.

A los impulsos vitales que recorren a la gente contraponer la sombra de Tánatos. En las redes aparece #amlomania y mensajes como estos: “No soy Moreno, pero si gana #amlo ofrezco 5 estudios encefalográficos con su mapeo a cinco niños que lo requieran”, “Si gana AMLO hago diez limpiezas dentales Gratis y diez resinas Gratis y una prótesis!” “¿Se dan cuenta que con la #Amlomanía se está viendo que los mexicanos podemos ayudarnos unos a otros y que en efecto Juntos haremos historia?”. Y en contraste las invitaciones a matar al candidato que provocaron que Ricardo Alemán, periodista, fuera cesado de varios medios por la reacción cívica de las redes sociales, o los rumores de su enfermedad terminal.



Paisaje antes de la batalla

Este es el paisaje para el segundo debate. En medio de la contienda entre una avalancha que se extiende y la urgencia para frenarla. Los debates, que se promueven como un espacio de excelencia de la democracia donde los candidatos se exponen a la controversia; son a la vez una pieza estratégica para los núcleos preocupados de los poderes, políticos, económicos y mediáticos. Desde ahí se conciben como detonadores de posibles cambios en las audiencias atrapadas por un evento con el más alto rating. Y en estas circunstancias, o constatan que la bola de nieve ya es una avalancha, o se convierten en la barrera que intenta frenarla.

En la experiencia internacional y nacional de las políticas mediáticas se crean sinergias entre tres polos que intentan amplificar, reducir o modificar las percepciones de los públicos hasta entonces detectadas. El primer polo es el debate organizado según las pautas de un reality show “divertido”. Luego vienen los opinadores mediáticos que enjuician a bote pronto lo apenas visto para influir en el respetable público. Y al final, como vox populi, las mediciones por empresas dedicadas a las encuestas que por cierto, carecen de reglamentación pública que verifique su funcionamiento, y que ratifican tendencias previas o anuncian espectaculares virajes.

Las encuestas que vendrán

¿Cómo van a reaccionar después del segundo debate las casas encuestadoras ahora que los registros realizados a la fecha rehabilitaron su credibilidad y que como empresas se encuentran en una burbuja favorable para el negocio? Por lo pronto, la casa encuestadora GEA – ISA ahora con su prestigio a nivel del mar, ya se adelantó y desde el primer debate planteó que se había reducido la diferencia entre AMLO y Anaya en ¡5 puntos! Hicieron la misma trampa en marzo del 2006 pero ahora, ante tanta evidencia, nadie se atrevió a sostener su delirio.

Lo que sí me parece inevitable es que esa estrategia del detonador del cambio de tendencias se aplique tarde o temprano a lo largo de este mes de mayo. No tienen otra salida en el marco flexible de las simulaciones legales. Llegar a mediados de junio con una avalancha de ese tamaño tras sus espaldas, esteriliza las millonarias inversiones para la compra de votos y no deja espacio de maniobra “institucional” para hacer creíble victorias sorprendentes. Sería tanto como entregar la silla antes del tiempo.

Laura de Ita Cuarteto en concierto

Viernes 19, en La Casa del Mendrugo, a las 9 de la noche.

100 pesos Cover




Laura de Ita Aguirre es originaria de la ciudad de Puebla. Inició sus estudios musicales a la edad de 11 años en el conservatorio de música del estado y posteriormente en la escuela de música de la UAP, dónde terminó la carrera de música. Actualmente colabora con diversos músicos y ensambles de diferentes generaciones en el jazz.

Mundo Nuestro. El miércoles 16 de mayo pasado el Tribunal Federal Electoral falló en contra de Enrique Cárdenas Sánchez por lo que no estará en las boletas como candidato independiente al gobierno del estado el próximo julio.

Esta decisión confirma el despotismo que prevalece en Puebla bajo el nombre de Rafael Moreno Valle. Un fallo que priva a la sociedad poblana de la posibilidad de una alternativa de gobierno construida desde la acción civil y que termina por sumir en la vergüenza a los poderes legislativo y judicial poblanos, sometidos a una figura de un autócrata que recuerda los viles tiempos del autoritarismo avilacamachista. Triste memoria para Puebla.

Este texto de Enrique Cárdenas Sánchez --leído la tarde del miércoles en Profética--, permite, sin embargo, comprender la importancia que ha tenido el movimiento SUMAMOS en la construcción de un discurso político alternativo, fundado en una ética ciudadana que vislumbra la posibilidad de un país distinto, democrático y justo. Esa es la verdadera victoria moral del Doctor Cárdenas.



El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió finalmente su fallo por el que rechazó mi candidatura independiente a la gubernatura de Puebla. Ha sido un proceso muy difícil y lleno de obstáculos. Agradezco profundamente el apoyo decidido de muchísimas personas. Desde mi registro ante el IEE en diciembre pasado, durante la búsqueda del apoyo ciudadano y la obtención de firmas, y a lo largo de los procesos judiciales para llegar a la boleta y hasta el día de hoy, su apoyo ha sido extraordinario. Fueron decenas, cientos y hasta miles de amigos, colegas y personas que no conozco, quienes mostraron de muchas formas su deseo y compromiso por apoyar un cambio profundo, de esencia ciudadana y apartada de los partidos políticos. Les quiero agradecer muy sentidamente todo su esfuerzo. Sin ellos, por más que mi esposa y yo hubiéramos estado convencidos de emprender esta travesía, no hubiéramos llegado ni a la primera parada. Muchas, muchas gracias.

Nuestra lucha



Esta ha sido una lucha por la democracia en nuestro país, tan maltrecha y tan lastimada en Puebla, con un horizonte que apenas se alcanza a ver entre nubes y tormentas. Ha sido una lucha democrática para recuperar el poder para los ciudadanos, para acercar el interés genuinamente público a los miembros de la sociedad.

Esta vida pública ha sido secuestrada por los partidos políticos en México, y en el caso de Puebla por Rafael Moreno Valle y su camarilla que han cooptado a todas las entidades públicas, voluntades empresariales y hasta personas que en otro momento pudieron haber actuado de buena fe.

A pesar del avasallamiento del que son presa el Instituto Electoral del Estado y el Tribunal Electoral del Estado, que son supuestamente autónomos, se ganaron diversos recursos judiciales en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Con esos fallos se abren oportunidades para que otros ciudadanos tengan menos obstáculos para lograr una candidatura independiente. Logramos la inaplicación de varias fracciones de la Ley Electoral del Estado, que limita la dispersión territorial de los apoyos, el porcentaje mínimo de firmas a obtener, y el plazo requeridos. Todos lo hicimos con total limpieza, apegados a la ley y sin caer en la tentación de obtener firmas apócrifas con el fin de llegar a la boleta.

Si bien estas sentencias no obligan al Congreso a modificar la ley, ahora ya se conocen los criterios del Tribunal para que otras impugnaciones se puedan ganar. Sirven de antecedentes no solamente para Puebla, sino para todo el país.

Respetamos el fallo del TEPJF, aunque evidentemente no estamos de acuerdo con el sentido de su resolución, especialmente por despreciar a las más de 24 mil personas que dieron su firma. Seguimos considerando que la razón nos asiste pues sí logramos un gran apoyo ciudadano para respaldar nuestra pretensión de ser votados. Es la naturaleza de la ley poblana, absurdamente restrictiva, y los legisladores que la aprobaron, quienes nos han impedido llegar a la boleta.

Sin otra opción, sin posibilidad para la transformación efectiva

Con esta resolución negativa del Tribunal Electoral, los poblanos nos hemos quedado sin una opción ciudadana al gobierno estatal. Todos los candidatos son de partido y hay suficiente evidencia para mostrar que la mayoría de ellos están coludidos entre sí. Por este fallo, en Puebla no podremos presentar una opción claramente distinta a las otras; nuestra propuesta está mucho más cerca de los intereses de la gente, no está contaminada. Los partidos y los políticos ganan… los ciudadanos perdemos.

Una candidatura ciudadana, sin partido, estaría dispuesta a establecer todos los instrumentos para combatir la corrupción, que hasta este momento los políticos se han negado sistemáticamente a hacerlo, tanto en Puebla como a nivel federal. Tendríamos como prioridad y guía de gobierno que los objetivos y la política pública sean consistentes para colocar el bienestar de la gente en el centro de la acción pública, y no supeditados eternamente a los intereses personales o político-partidistas.

Sería en los hechos y no sólo en las palabras.

Las propuestas

Hasta ahora no he tenido oportunidad de mencionar las propuestas que traemos en nuestro movimiento por respeto a la ley que nos lo impedía. Quisiera compartirles a lo que aspiramos, cómo imaginamos que podría ser Puebla, con la conciencia que existen los medios para lograrlo, o al menos avanzar sensiblemente en dirección correcta.

Imaginamos Puebla, como el lugar donde las posibilidades de sus habitantes sean las mismas para todos, desde el nacimiento hasta la muerte. Que el contexto socioeconómico, geográfico, o la situación de la familia, no condicionen el desarrollo futuro de cada quien. Las personas deben tener la misma oportunidad, a lo largo de su vida, para salir adelante. Así se logra mayor bienestar de las personas y sus familias, una sociedad incluyente, en donde el mérito y el esfuerzo sean los factores cruciales para que todos podamos avanzar, y se logre mayor prosperidad. En suma se trata de impulsar la movilidad social.

Para ello se requiere un sistema de protección social universal, con acceso efectivo a la salud y la nutrición de todos en todos los rincones del estado, con acceso a una educación de calidad, con aseguramiento y pensión básicas que mitigue las diferencias y provea un piso mínimo a todos los poblanos. Este sistema debe ser financiado con impuestos generales.

Imaginamos a Puebla como un lugar seguro, donde una vez más mujeres y hombres, jóvenes y niños, podamos caminar por las calles, a cualquier hora, sin ningún temor. En donde sea posible transitar por ciudades y por el campo sin sentirse amenazados por el crimen. Un lugar seguro cuyos productos transiten, desde los centros de producción hasta los centros de distribución sin ser atracados en el camino.

Una sociedad que se siente segura tiene un mayor nivel de libertad y de bienestar. No podemos acostumbrarnos a los niveles de inseguridad que existen, donde debemos tomar innumerables precauciones para evitar ser víctimas del crimen, y especialmente las mujeres, tanto en lo personal como en nuestro patrimonio.

La inseguridad va de la mano de la corrupción y la impunidad. Es indispensable echar a andar cabalmente el Sistema Estatal Anticorrupción para atacar de frente estos problemas, lo cual implica asegurar que cada una de sus partes funcione adecuadamente: la Fiscalía Anticorrupción, la Auditoría Superior del Estado, la Secretaría de la Contraloría, la Comisión de Acceso a la Información Pública, el Consejo de la Judicatura, el Tribunal de Justicia Administrativa y el Comité de Participación Ciudadana.

Para enfrentar la inseguridad y la impunidad, es necesario transformar el sistema de seguridad y procuración de justicia de modo que haya una carrera policial respetada, con remuneración y prestaciones adecuadas, sistemas de supervisión y rendición de cuentas al interior de las corporaciones, con capacitación e incentivos adecuados. También ampliar el número de agencias del Ministerio Público, capacitar a sus agentes y modernizar sus instalaciones. Y en ese mismo rubro, el Sistema de Impartición de Justicia debe ser mucho más efectivo, con un número mayor de jueces y personal especializado para hacer los procesos más expeditos, cuya carrera dependa del mérito y la calidad de sus sentencias, y no de relaciones personales o familiares, donde la corrupción se castigue conforme a la Ley. Si no atacamos estos tres elementos, corrupción, transformación institucional e impunidad, se logrará poco.

Imaginamos a Puebla como un estado donde las decisiones de interés público siempre se tomen pensando en el bienestar de las personas, de las familias y las comunidades, tanto de hoy como de la siguiente generación.

Donde las decisiones que afecten a comunidades particulares sean tomadas por los propios habitantes, en coordinación con el gobierno, y donde haya co-participación en los trabajos a realizar, tanto del gobierno como de las propias comunidades y colonias.

Los poblanos y su bienestar deben ser el centro de toda decisión. Así se facilita la toma de decisiones y se pueden diseñar mejores políticas públicas que además sean consistentes entre sí. Debemos siempre pensar y tomar en consideración las repercusiones de cualquier decisión en el bienestar de las siguientes generaciones, y no sólo en lo que ocurrirá en el corto plazo.

En este proceso, la conectividad de todos los poblanos, hasta en los lugares más apartados, es un requisito esencial para igualar oportunidades. El aislamiento físico debe combatirse con conectividad física a través de caminos y carreteras, y conectividad digital. Existe la tecnología barata para asegurar el acceso a internet y telefonía celular en comunidades muy remotas de manera económica.

Imaginamos una sociedad poblana en la que no se considera a los impuestos como imposiciones a nuestra voluntad, sino como contribuciones a un fin común. Con honestidad y eficacia de quienes manejan los recursos públicos, y cuando su destino refleja las necesidades y prioridades de la gente, los impuestos se transforman, como por arte de magia, en contribuciones voluntarias. Dejan de ser impuestos y se recupera la confianza. Esto genera mayor cohesión social.

Así, la transparencia en el gasto, el cuidado escrupuloso de los recursos y el castigo ejemplar a quienes medran con el presupuesto o lo desvían para otros fines, son indispensables para recuperar la confianza de los ciudadanos en el actuar público. El camino ideal es una política exhaustiva de gobierno abierto, donde la gente pueda conocer y usar la información pública para desarrollar proyectos, medir resultados y escrutinar las acciones del gobierno. Transparencia y rendición de cuentas efectiva.

Imaginamos a Puebla como un espacio en donde el respeto a los derechos de todos sea una constante. Empezamos por el respeto a los derechos humanos, a los derechos de propiedad de las comunidades y pueblos, y a la propiedad privada. También debe ser un espacio donde el respeto a las diferencias sea la norma. Imaginamos a Puebla tolerante y respetuosa de las diferencias de sus habitantes. Somos un estado con una gran heterogeneidad. Conviven una sociedad moderna y urbana, con comunidades originarias en el campo. Para convivir en armonía debe cumplirse la ley, respetando los derechos de todos, y así lograr una Puebla unida en medio de la diversidad de sus pobladores.

Imaginamos a Puebla como un estado en que se respeta la naturaleza, los ríos, bosques y campos, la calidad de nuestro aire y nuestros valores culturales; con una voluntad férrea para rescatar ríos, suelos y bosques que han sido abusados por personas, empresas y la negligencia de los gobiernos. Un estado en que se respeta nuestro patrimonio material y cultural, que no es nuestro sino apenas lo tenemos en resguardo. Debemos preservarlo y acrecentarlo para quienes vienen después de nosotros. Existe la tecnología y los recursos para lograrlo.

Imaginamos a Puebla como un espacio en donde las tradiciones milenarias con que contamos conviven con el desarrollo científico y tecnológico que abre oportunidades de crecimiento y bienestar. Una sociedad del siglo XXI debe estar inmersa en la innovación, debe conocer las tendencias mundiales y a la vez atesorar sus tradiciones, arte y cultura. La productividad depende de muchos factores, pero uno indispensable es el uso inteligente de los recursos humanos, materiales y ambientales. Una alta productividad permite, además, elevar las retribuciones al trabajo y, bajo ciertas condiciones, disminuir la desigualdad socioeconómica.

Imaginamos a Puebla como un estado donde se impulsa el crecimiento económico, el empleo y la formalidad. Un estado en donde aumenta fuertemente el empleo formal, bien remunerado, mediante la reducción de las cuotas patronales y de los impuestos a la nómina que encarecen la contratación formal. Así se elevan salarios, aumenta la competitividad de las empresas y la innovación. Nadie que trabaje, en ningún sector, debe ser pobre. Para financiar este programa y contrarrestar la reducción de los ingresos públicos que éste implica, se generará mayor recaudación fiscal al consumo vía IVA a alimentos procesados para mantener la solvencia económica necesaria.

Para atraer mayor inversión será necesario mantener el estado de derecho, la seguridad y la lucha permanente contra la corrupción y la impunidad. Y a través de la inversión pública y esquemas de participación privada se deberá impulsar el desarrollo regional, especialmente de aquellas zonas atrasadas y hasta ahora abandonadas del estado. No es posible tolerar las diferencias regionales que se han ahondado y que mantienen en el atraso a cientos de miles de poblanos.

Imaginamos a Puebla como un estado en donde los políticos son gestores genuinos de la sociedad. En donde el servicio público es verdaderamente el más honroso de los servicios. En donde el servicio público es exactamente eso: un servicio a las personas, a las comunidades grandes y pequeñas. Eso quiere decir que el poder público debe estar enfocado al bienestar de todos y no a los intereses y ambiciones personales de los políticos.

Para ello se requiere un servicio profesional de carrera, bien estructurado y eficaz, que brinde seguridad, estabilidad y calidad del servicio público. Se requiere que quienes forman el equipo de administración pública sean capaces, eficientes y profesionales. Esto es especialmente relevante en áreas sensibles del gobierno, como pueden ser las policías, los Ministerios Públicos, la hacienda pública, la Fiscalía General, los miembros del Poder Legislativo, el sistema de impartición de justicia, los órganos constitucionales autónomos, entre otros.

Imaginamos a Puebla con instituciones del Estado cerca de todas las comunidades que se encuentran en nuestro territorio. Instituciones que le ahorren tiempo a los ciudadanos para llevar a cabo los trámites administrativos que requieran utilizando de manera eficiente los distintos recursos tecnológicos a nuestro alcance.

Que las personas no tengan que viajar varias horas de camino y hacer filas para conseguir un papel oficial. Debemos devolver a las juntas auxiliares el Registro Civil. Ahorrar tiempo a las personas en su relación con el Estado inhibe las prácticas corruptas de los malos servidores públicos.

Imaginamos a Puebla como el estado donde todos quisiéramos vivir. Debe ser tan atractivo que nadie desee emigrar por la inseguridad o ante la falta de oportunidades. Ni un migrante más. Puebla no sólo debe retener a sus ciudadanos, sino también debe ser foco de atracción de talento, recursos y bienestar.

Imaginamos a Puebla como un estado donde se respetan las instituciones y los derechos de todos, donde hay efectiva división de poderes y vivimos valores democráticos, con transparencia y rendición de cuentas. Un estado en el que existe prosperidad generalizada, sin polarización social. Para ello se requiere un acuerdo social en el que logremos un consenso de todos, sin importar su origen étnico, socioeconómico o político.

Este acuerdo debe compartir dos principios esenciales, que deben estar basados en la honestidad: Equidad en el acceso a las oportunidades a lo largo del ciclo de vida de todos los poblanos, e igualdad ante la ley. Un verdadero Estado de Derecho en donde los ciudadanos sean quienes decidan y labren su propio destino. Así, Puebla se colocaría a la vanguardia del desarrollo integral de las 32 entidades federativas en el país, y sería inspiración para una transformación nacional.

Así, al plantearnos el diseño de políticas públicas y la forma y ética de gobierno, la toma de decisiones se vuelve sencilla. Con esta vara se debería medir toda política pública que se emprendiera. Hoy, es muy fácil darse cuenta que muchas de las políticas públicas que se han emprendido, y los gastos que se han realizado, NO CUMPLEN con poner a la gente en el centro de la acción pública, ha existido enorme corrupción, desvío de recursos, contratos diversos que van en contra de los intereses del estado, independientemente de cuestiones ideológicas. La razón es sencilla. Obedece a intereses personales y de sus camarillas y no al interés de los ciudadanos, de las personas que todos los días sueñan construir un mejor futuro para sus familias.

Lo logrado

Hemos llegado al final de este proceso de búsqueda de una candidatura independiente a la gubernatura del estado de Puebla. A pesar de no haber llegado, logramos mucho:

  • Tenemos candidaturas ciudadanas para competir por la presidencia municipal en varios municipios del estado.
  • Hemos abierto brecha en la ley electoral para que otros ciudadanos compitan con éxito en el próximo proceso electoral de 2021.
  • Hemos contribuido a despertar una mayor conciencia ciudadana sobre lo público. Muchos más de las 24, 327 personas que nos dieron su firma desean un cambio real en pro de los ciudadanos.
  • Hemos sembrado esperanza entre muchos que buscan otra opción, no partidista, para el gobierno estatal.

En línea con estos logros, en poco tiempo entregaremos una iniciativa de reforma a la Ley Electoral del Estado para que algunos diputados la promuevan como propia. Será una iniciativa que reflejará el amplio respaldo social por candidaturas sin partido, que transformen en ley los derechos que hoy hemos tenido que pelear en los tribunales y genere mayor certidumbre jurídica. Naturalmente, continuaremos como lo hemos hecho desde hace años nuestra lucha contra la corrupción.

Alguien se tenía que lanzar, me lancé yo con el apoyo de mi esposa y mi familia. Hicimos todo nuestro esfuerzo y junto con nosotros muchas más personas se comprometieron con la causa, de manera desinteresada, sin más fin que la búsqueda de una mejor calidad de vida para quienes habitamos y convivimos en esta maravillosa entidad de la República Méxicana.

Lamentablemente no se logró obtener la candidatura. No existe hoy para el gobierno de Puebla una opción no partidista, que piense realmente en la gente y su prosperidad, en la vida democrática, en la justicia y en la armonía social. En este sentido, las propuestas y promesas de todos los candidatos de partidos políticos a la gubernatura suenan huecas. No tienen credibilidad alguna.

Ahí esta lo que hemos logrado todos nosotros. Como conjunto de ciudadanos convencidos de que no podemos seguir igual. No podemos seguir así de alienados del poder público. Ahora vendrán otras personas, muchas más, que seguiremos este camino y, así lo esperamos, se intentará de nuevo.

Muchas gracias

Enrique Cárdenas Sánchez

Mundo Nuestro. Esta vista de 40 segundos es un resumen de las propuestas centrales que Dale la Cara al Atoyac, A.C. ha presentado a los candidatos a los diferentes cargos de elección popular, muy especialmente a los candidatos que quieren gobernar nuestro estado, ya que son los responsables de hacer enlaces con la federación y los municipios para ordenar nuestro territorio de manera sustentable e inteligente. Sin ese ordenamiento del territorio estamos condenados al caos. En cuanto al modelo de organismo operador de cuenca, este es un órgano público con criterios de sustentabilidad mundiales, que debe implementarse en las 17 grandes cuencas del estado. Desde dichos organismos se ejerce la rectoría del estado mexicano en su conjunto de manera fuerte y responsable, ordenando con criterios de sustentabilidad los recursos naturales, que no tienen fronteras politicas. Ojalá que esta presentación les sea útil para documentar de manera más sencilla las propuestas de esta organización civil. Dale la Cara al Atoyac A.C. valora mucho el apoyo e interés de todos los medios en este tema que nos atañe a todos. Los medios bien informados son fundamentales para lograr conservar nuestros recursos naturales y corregir el caos en nuestro territorio.



(Ilustración de portadilla: "Animales", de Rufino Tamayo. 1941)

La sierra morena de donde bajan esos ojos que todos los mexicanos conocemos, ha quedado olvidada. Ahora, cada uno de nosotros se encuentra atrincherado en un campo minado de ideologías separatistas que desgarran el espíritu de unión. Ya no sólo es el blanco, el rojo y el verde al que defendemos con pasión, ahora son otros escudos y otras frases las que nos identifican y por las que peleamos a muerte. Una guerra contra el que antes era amigo, una sangrienta embestida contra el que en el fondo es el mismo que nosotros.



SOBRE EL AUTOR

Ser recobrado/Exposición de Humberto Schiavon en el Mendrugo



Qué deleite es ver el ahínco con el que se debate, con el que se promulga y defiende. El conflicto es la cuna de toda gran idea, del progreso que todos perseguimos como parte de nuestra naturaleza humana. No hay ningún motivo para oponerse al mundo tan distinto de ideas que existe entre los mexicanos, al revés, hay que sentirse orgullosos de abrazar el camino de este país con un fervor que enciende la sangre. El problema no yace en ser y pensar diferente, sino en la obsesión por tratar de convertir al otro en lo que soy yo, o tú. La guerra nace por limitar la mirada a lo que yo creo es mejor.

El pueblo mexicano es un terreno fértil del que brotan interminables beldades. Somos la magia de nuestros antepasados, la confusión de la conquista, el anhelo de la independencia. México es una cultura tan sagrada y única, que el mismo mexicano a veces enfrenta el problema de entenderse. Usamos máscaras para no ser, para que no vean lo que nosotros tampoco sabemos qué es; el dios, el conquistado, el indio o el español, o todo. Pero entre tanta incertidumbre que nos rodea, hay algo que no se puede negar, que es parte de nosotros desde el día que nacemos hasta que morimos; el fuego de nuestras venas, la pasión por el vivir.

Hoy el fuego está dirigido al amigo, al compañero de batallas pasadas; al mismo mexicano. Somos el perro que se muerde el rabo pensando que es una entidad diferente. Tantos ataques de uno a otro, mordidas que tiran a matar porque queremos dominar. Los partidos políticos no son naciones distintas, son únicamente subordinados de la madre patria que tratan de cuidarla y guiarla de la mejor manera. Claro que deben existir, no podridos como lo están, pero es necesario que estén, porque cada uno de nosotros es un universo particular de donde nacen miles de pensamientos. Y si uno sólo es tanto, imaginemos lo que somos como conjunto. Ese es al abuso del que hemos vivido, ese engaño de que la división de ideologías es separación también de corazones. No. El mexicano es más que sus partidos políticos, es más que los candidatos, es más que la rivalidad que hoy nos amenaza.

La gravedad del asunto radica en colgarse un estandarte diferente a la bandera de México. Colgarse de la particularidad de un partido y defenderla a muerte sin importar quién sea el que está del otro lado. El fusil que pensamos apunta al extraño, realmente está apuntándonos a nosotros. Porque no importa quién gane estas elecciones, si nosotros como mexicanos nos enredamos en una guerra sin tregua, el país nunca ira a ningún lugar.

DEL MISMO AUTOR

De fachadas y sabidurías escondidas en la noche de un vigilante cholulteca

De fachadas y sabidurías escondidas en la noche de un vigilante cholulteca

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