Mundo Nuestro. Este jueves 17 de mayo a las 7 de la noche se presenta en Profética un libro extraordinario, Misterios de la sala oscura, de Fernanda Solórzano y que presenta así la revista Letras libres:

"Las películas sostienen una relación intensa y a menudo invisible con el momento en que se estrenan. Este libro busca descrifrar los misterios de esa relación en un grupo de cintas que han influido en la vida de millones."

Presentamos este fragmento que les dará una idea de la narrativa que logra esta joven crítica mexicana:

En las horas de la madrugada, un taxi recorre las calles de Los Ángeles. En su interior viajan dos mujeres rubias; se notan asustadas y ansiosas por llegar a su destino. El taxi se interna en un barrio desierto y se detiene frente a la puerta de un club nocturno. Lo identifica la palabra Silencio escrita sobre la entrada en letras de neón. Las mujeres entran y ocupan sus asientos. De un costado del escenario, que tiene de fondo largas cortinas de terciopelo rojo, aparece un hombre que anuncia el espectáculo. Es un tipo entre siniestro y ridículo: tiene el aspecto de un mago que, con ademanes histriónicos, explica al público que todos los sonidos que habrán de escuchar en el teatro son producto de una grabación. A la inversa que los magos, explica el truco antes de ejecutarlo, pero esto resulta aún más inquietante. Por ejemplo: una de las mujeres rubias se convulsiona al escuchar el sonido de un trueno, a pesar de que se le dijo que era un ruido artificial. El mago desaparece (literalmente) y llega al escenario la llamada Llorona de Los Ángeles: una mujer maquillada con colores estridentes que canta a capela una canción en español. Su interpretación afligida conmueve a las rubias: a ambas les escurren lágrimas gruesas por las mejillas, quizá evocando el amor perdido del que habla la letra. La cantante se desploma a media interpretación. Su voz sigue llenando el teatro, aun mientras dos hombres la arrastran fuera del escenario. Las rubias siguen emocionadas. Una de ellas toma su bolso y halla dentro una caja que no recuerda haber puesto ahí. Ésta contiene una llave que es la clave de un misterio. La llave es lo que, sin saberlo, deseaban encontrar en la sala oscura del club.



No es una escena feliz. La angustia inicial de los personajes, la emoción inexplicable que les genera el espectáculo, y la realidad espantosa a la que accede el espectador terminada esa secuencia, sugieren que el club Silencio es un lugar, si no demoniaco, por lo menos sobrenatural. Lo de menos es descifrar el significado de la escena en la trama: la lógica no tiene lugar en una película como Mulholland Drive.

¿Por qué me atrae el cine? Por escenas como la que acabo de referir. Laura Harring y Naomi Watts entran a un teatro siniestro y escuchan el canto desgarrado de una mujer. ¿Por qué me atraen los misterios que veo en la oscuridad de una sala? Una escena tan lúgubre como la que crea David Lynch ilustra mi fascinación por las historias filmadas.

Domingo, 13 Mayo 2018 00:00

10 de Mayo/Bajo la bugambilia

Bajo la bugambilia



La recuerdo, tenía la costumbre de sentarse bajo la bugambilia morada, bordando en una tela la palabra antigua de los ancestros. Descifrando el lenguaje de los tantsulut, los pájaros mensajeros que se esconden entre las ramas de los árboles y se comunican con nosotros para advertirnos de nuestro futuro.

La recuerdo sentada en el tronco viejo colocado sobre las flores caídas de la bugambilia, contando la historia de los siete cerros, de los jilinín que de vez en cuando bajan a la tierra para mostrarnos sus fuerzas y decirnos que tenemos que respetarlos porque son los dioses más antiguos de nuestros pueblos, los que provocan la lluvia y de los grandes truenos que nos recuerdan que estamos más cerca de la muerte que de la vida.

La recuerdo, tenía la costumbre de sentarse con los pies estirados y uno encima del otro, con sus largas uñas a propósito porque tenía la creencia de que cuando uno sueña nuestro takuxta o dualidad se enfrenta a graves peligros que hacen que corra desesperado para salir librado y que para ello necesitaría las uñas largas para poder enterrarlas en la tierra y subirse a los grandes cerros.

Así la recuerdo, como cuando al llegar la tarde miraba la gente pasar por ese camino de piedras y regalaba una sonrisa a las mariposas que le cantan a las flores. La recuerdo haciendo un esfuerzo para que las aves hereden su capacidad de hablar a los niños recién nacidos, para que pierdan el miedo a decir su palabra.

La recuerdo. Tenía la costumbre de usar listones negros en sus largas trenzas, sentada en la orilla del camino, esperando el regreso de los hijos que se marcharon para siempre.



La recuerdo y la busco insistentemente en el camino de piedras, frente a la casa de siempre, pero la bugambilia ya no está. --Provoca mucha basura en el patio--, dijeron y un machetazo la tumbó.

De la bugambilia solo quedan las raíces enterradas y de ella, la mano que escribió estas líneas en su memoria.

Manuel Espinosa Sainos
Cuetzalan, Pue. a 10 de mayo del 2018.

"19 de abril y entonces..."
Esta gente que somos
que marcha, reza y resiste

La imagen puede contener: una o varias personas, personas en el escenario, calzado y exterior




En medio de la rabia y el dolor
por nuestros jóvenes asesinados,
encarcelados y torturados
con las armas del régimen autoritario Ortega-Murillo,
ahí
cuando juntos lloramos a nuestros muertos,
surge
la belleza de tanta gente arrecha.

Entonces
llegan los buses repletos de campesinos defendiendo la tierra y el agua
caen los chayopalos en una fiesta que baila la autonomía
y otra vez,
sí, otra vez
las campesinas
los campesinos, los jóvenes universitarios y los trabajadores
-el pueblo autoconvocado-
son los maestros de vida y lucha.

Entonces
se agitan las voces
los gritos de YA BASTA, YA BASTA....
se agitan los corazones.



Y brotan ríos profundos que son banderas azul y blanco,
llanto y puños alzados
la gente marcha, reza y resiste....

entonces
del fondo del fuego que acabó con el mercado de artesanías
nace un brotecito tierno de esperanza
porque el pueblo nicaragüense no se rinde.
No se rinde: que se rinda tu madre.

Masaya hoy está de pie.
Benjamín Zeledón hoy está de pie.
Sandino hoy está de pie.
Nicaragua entera estamos de pie.

Cecilia Zeledón. bisnieta de BENJAMÍN ZELEDÓN.

Jueves, 10 Mayo 2018 00:00

10 de Mayo/Lo demás no existe

(Ilustración de portadilla, Ticatla 2012)

¡Hola! ¿Con quién hablo? ¿Conmigo misma, contigo que lees esto, o con mi otro yo, el que cada vez ocupa más parte de mi tiempo mental? El otro yo, el que antes deambulaba furtivo por los límites de mi conciencia diurna, apareciendo a ratos en los momentos en que no sabía si estaba dormida o despierta, entre un mundo y otro. El yo nocturno, otrora Gran Duque oficial del Mundo de los Sueños y las Fantasías, y hoy conquistador orgulloso de mi vida diurna, a la que cada día le come un pedazo de territorio para no devolverlo jamás, hasta no saber si el mundo en el que vivo o mis recuerdos, son algo que soñé, que vi en el cine, que alguien más platicó, o que simplemente inventé en un duerme vela que se vuelve más real que lo vivido. Bueno, con quien sea que hablo, te saludo después de sobrevivir a un día de la madre oficial, ese que dura un día, aunque yo sé que el día de la madre corre a diario por los mundos de todos, por las mentes de los hijos que todos hemos sido, y que, como bueno hijos de hombre y mujer, en el día a día abonaremos parte de nuestras desgracias e infortunios a las cuentas de nuestras madres, en especial si siguen vivas. ¡Ay las madres que tuvimos y que somos! Nunca queda uno bien, ni quedaron bien con uno, hasta que vimos desvanecerse en el aire y para siempre lo que fueran sus cuerpos, más queridos que nunca cuando se han esfumado. Ay las madres --sin son de miel empalagan, si de barro, descalabran-- , como dicen de las suegras. Si se les pasó de amor, resulta que te asfixiaron, y si les faltó, ay de ellas, resultarán responsables de parte de las desdichas que a los hijos les sucedan. Nada más falso que eso. Pero leí una frase que no recuerdo quien escribió: "Cuando uno toma la vida en sus manos y se responsabiliza de ella, pasa una cosa terrible: ¡No hay a quien culpar! Duro de aceptar, pero muy liberador a la larga. Pero antes de que llegue ese momento, si es que algún día llega, gran parte de las culpas serán dirigidas a las madres. Pero eso sí, se les dedica su día. Será para compensar las cargas de culpa que les endosamos y que a su vez nos generaron. Y es lógico, nadie es perfecto, pero si de alguien se espera perfección en el arte de la crianza, es de las madres, y si a alguien no se le tiene tolerancia en el error, es a las madres, quienes siempre al empezar, serán, por ley de vida, inexpertas, por más ganas que le echen al asunto, por más que se esfuercen y lean hasta el hartazgo el manual de "Tu hijo, tu hija, ese desconocido". He llegado a la conclusión que desconocidos somos todos de todos y que nos vamos conociendo cada día aunque tengamos años y siglos de tener a alguien junto. ¿De ahí vendrá la frase de "me desconoció"? La vida es mayoritariamente una caja de sorpresas en la que cada día, aquellos a quienes creímos conocer, incluso a nuestro propio yo, nos sorprenden con artes nuevas de malabarismos y recovecos insospechados.

¿Por qué he caído en hablar de esta fecha inventada para honrar a las madres a las que para darles más libertad se les alarga el cable de la plancha justo el diez de mayo? ¿Sabían que lo que más se les regala a las madres son artículos electrodomésticos? Una chulada. ¡Pero que negatividad la mía! La verdad es que no me gustan las fechas fijas de celebración, y las veo cernirse sobre mí, cuando se acercan, como una amenaza: "Ahí viene la navidad", "ya se acerca el puente de muertos”, "las bodas de plata”, "las de oro”, "el año nuevo", en una semana es el "día de las madres", o el peor, "mañana es mi cumpleaños". Ay los besos y abrazos obligados. Les hui desde niña. Aunque jugo sí que le sacaba a mis cumpleaños a lo largo del año, en que a cuenta de mis cien pesos de regalo, en el día a día cotidiano, le pedía a mi comprensiva y olvidadiza mamá, innumerables anticipos.

Adoro la cotidianidad y sus acertijos, las celebraciones insospechadas, furtivas, calladas. Por ejemplo, una larga conversación que florece, inesperada, y en la que de manera exitosa y por largas horas vamos pasando de un tema a otro de manera divertida, sin discusión airada, sino llena de aciertos, simpatía, ocurrencias, sensatez y emoción. Todo a la vez. Esa celebración es una de mis favoritas. La gozosa conversación que puede surgir debajo de una escalera, en el asiento de un avión, en la mesa en la que te sentaste a desayunar, o en un encuentro en el mercado; el lugar es lo de menos, el momento es lo de más. Las celebraciones pueden darse en un viaje inesperado, que sucede como si flotaras en seda, en el mirar un paisaje familiar iluminado por una luz especial, la reunión con tus amigos más queridos y las tenaces coincidencias que la distancia no borró ; celebro los años de distancia que desaparecen cuando me vuelvo a sentar con mis cuatro hermanos a reírnos y conversar, a acompañarnos, como si estuviéramos aún en el jardín de la infancia; una ida al cine en que la película resulta extraordinaria, Schumann sonando en el coche con una sonata que te hace detener el coche en una esquina, escuchar cantar a María Callas y descubrir toda la pasión concentrada en una voz humana; una caminata con los hijos que ya van cuidando de ti, en lugar de que tu cuides de ellos; la alegría y éxitos de las personas que más quieres, el verlos remontar mares turbulentos en pequeñas barcas que los salvan y sacan adelante, o los primeros pasos hacia la autonomía de nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos.



Y hay celebraciones que nos abarcan a todos: un momento feliz en la vida de la patria, que los hay, aunque pareciera que no existen porque clavamos la vista en el número de muertos de hoy, las balaceras, los fraudes, las malas conductas, o los millones de spots idiotas del grupo de los diez, incluidos los que dicen tener la "letra pequeñita" en la boleta. También la vida de la patria regala festejos. Me sucede cuando entro a un mercado en domingo y me dejo robar el corazón y los sentidos por las flores, semillas, el olor del pan de agua, las verduras extrañas, y el trajín y enjundia de todos los que le dan vida a un lugar así. Ahí también están las pequeñas fiestas de la patria.

En El país de las maravillas de Alicia, supuestamente regido por la lógica absurda de los sueños, se celebraba el NO-CUMPLEAÑOS. Cada vez me parece menos absurda esa lógica, o más bien, cada día se me borran un poco más los límites de arena entre el mundo de los sueños y la realidad, más nebulosa que los sueños mismos. Espero que hoy los sorprenda un lunes no-festivo, con un festejo oculto entre la manga. Que hayan sobrevivido al día de la madre sin culpar y sin culpas, y sin extrañar demasiado a su madre si ya no está con ustedes. Que tengan un buen lunes, que logren encontrar en medio del estercolero mediático una buena noticia, una prometedora película anunciada en cartelera, el concierto por venir de Joaquín Sabina, o la última edición de un libro prodigioso. Que la vida cotidiana les parezca amable, independientemente de los problemas de la patria, de la madre de la patria, de los pueblos originarios de América, de los pueblos que emigraron de África y poblaron el mundo, y de los herederos de los hombres de las cavernas, que somos todos. Todos venimos del mismo lugar y hacia el mismo lugar nos dirigimos, aunque vayamos en diferentes carruajes, con vestuarios extravagantes o sencillos, por caminos ignotos o trillados. Solo tenemos cada día y sus desafíos, lo demás, no existe. El lunes es el día primero de la semana, el rey de la cotidianidad y el día del destierro de las estúpidas expectativas y las fiestas obligatorias.

Posdata para madres sobrevivientes: Si ya los hijos te tratan como si fueras adolescente con problemas de actitud y te dicen las mismas cosas que tú les decías a ellos cuando tenían quince años, no es momento de preocuparte hondamente, sino de hacer lo que se te pegue la gana con el único propósito explícito de ser lo más amable posible, dejando a un lado la rudeza innecesaria. Ya tienes la vida en tus manos, ya no hay a quien culpar, ni aceptarás que te carguen errores humanos por culpas dolosas. Sigue hablando con extraños y extrañas, escucha música, arriésgate con un nuevo concierto, disfruta el silencio del cuerpo que se llama salud, trata de manejar con limitada precaución, viaja sola, haz nuevas amistades que se vuelvan largas, no dejes de ir al cine, mucho menos de leer, mira mucho y con calma a la naturaleza y sube más la vista del suelo hacia el cielo. Trata de no pensar más que en el hoy. Lo demás, no existe.

Mundo Nuestro. En 1914 terminó el ensueño europeo y se desató el siglo XX con todo su apocalipsis. En 1939 se descargó con toda su furia. Quién puede decir que su vida no quedó delimitada por esa historia trágica. En memoria del escritor y periodista poblano Carlos Mastretta Arista, cuya muerte ocurriera un martes 11 de mayo de 1971, ofrecemos este texto que sirvió como presentación del libro Memoria y acantilado (Puebla, 2008), que en Mundo Nuestrose publica por entregas en la sección Libros Libres.

Noticias de la guerra



La fotografía con la que arranca este texto presenta a un grupo de soldados del Cuerpo de Ingenieros del ejército italiano antes de partir desde Milán a la batalla de Andua, en Etiopía, en el año de 1896; Al frente, de piel, el Sargento Carlos Manstretta Magnani, padre de Carlos Mastretta Arista, quien llegara a México en 1901.

Mambrú se fue a la guerra, do re mi, fa sol la, y nunca volverá cantaba mamá para dormirnos de niños. Nunca volverá la guerra, debimos soñar. Papá volvió de la más brutal de las que sufrió el siglo XX. Y en casa la guerra fue una memoria oculta por mi padre en un maletín negro de médico que no permitió que nadie abriera sino hasta su muerte, un 11 de mayo de 1971. Nunca supimos de dónde sacó el maletín, sólo lo mirábamos al fondo del closet, impronunciable, “guarda la vida de papá en Italia”, nos decíamos. El maletín conservó sin encono sus fotografías de la casa de Stradella, su pueblo a la orilla del Po, al sur de Milán, con las cartas de sus novias y sus correrías de joven estudiante de ingeniería mecánica en Pavía. También escondió las fotografías de sus años en la guerra, a veces de civil, otras de soldado, y en todas me provoca interrogantes por lo que sus ojos vieron y que nunca encontrarán respuesta. Papá no vivió lo suficiente para contarnos la guerra a sus hijos adultos. Sólo extrajo del maletín la pistola escuadra que hoy guarda mi hermano mayor, con sus siete balas mansas que sobrevivieron toda nuestra infancia, una pistola que debió empuñar sin más atajos para mi imaginación sesenta años después. Fue, como millones de jóvenes más en ese abismo europeo, un hombre en guerra.



Papá también sacó algunas fotografías que nos dijeron mucho más que todo lo que no llegó a contarnos: la del abuelo Carlo, capitán de un destacamento del ejército italiano que se colapsaría en África en una malhadada guerra colonial de 1897, él sable en mano, y otros cincuenta combatientes que probablemente no regresaron nunca a la península desde Etiopía –el abuelo sobrevivió a una epopeya trágica en el desierto y volvió a Italia para contarla a un tío suyo periodista en Turín, lo que provocó la furia del gobierno en turno y su inevitable huida a América--; también está la de un muchacho estudiante de ingeniería trepado en un poste de telégrafo en 1935, el mismo año en que el Duce se presentó en esa escuela militar para infundir de celo patriótico a sus posibles camisas negras; y la de un joven capitán de Transmisiones, impecable en su uniforme, rodeado de un grupo de soldados en el frente italiano de África en 1940. Todavía hoy miro esas fotografías que mamá ha conservado siempre en el librero en la sala de su casa y busco en los ojos claros de papá la guerra que sufrió y no quiso que quedara en nuestra memoria.



En la escalera, el oficial de Transmisiones, Carlos Mastretta Arista.

Papá vivió la Segunda Guerra Mundial y el azar quiso que no fuera uno de esos 45 millones de muertos. Papá contaba la guerra de tarde en tarde en sus extremos jocosos, como cuando los marines negros se olvidaron en la juerga de su tarea y dejaron en libertad una noche de 1945 a los soldados italianos detenidos en un campo de concentración, liberada ya de los alemanes la tierra del abuelo Carlo. Igual papá narraba las maravillas que encontraban en las mochilas de los gringos hechos prisioneros por su bando: pasta de dientes, cigarrillos, papel de baño. Nada nos dijo de los muertos. Ahora pienso que los ocultó de sus hijos poblanos como cualquier padre que intenta que sus pequeños no miren la muerte que revolotea sobre el cuerpo de un peatón atropellado cualquier día en la ciudad de Puebla. Nunca nos habló de los muertos, pero todos los días nos despertaba con el chiflido que remedaba la trompeta viva del cuartel del ejército italiano.

Las historias familiares se tejen entre los acontecimientos propios y la cuenta amarga de la natural catástrofe de las sociedad humana. Papá volvió de una Europa destrozada por treinta años de horror. De otra forma, sin la guerra, hubiera seguido su camino de escritor y periodista en el viejo mundo y no estaría yo aquí para contar mi propia historia. Pero papá regresó un día por la frontera, custodiado por dos enormes agentes del FBI que lo acompañaron por el puente internacional de Laredo, los tres enfundados en gabardinas y sombreros, los tres en su papel de cerrar el capítulo de la Segunda Guerra Mundial en la vida de un poblano hijo de un ingeniero civil que llegara a México huyendo de su propia guerra milanesa en 1901. Papá también guardó en maletín negro de médico antiguo esa fotografía, y con ella toda su juventud tras 18 años pasados en el ascenso y caída de Mussolini. Salió de 17 al terminar los estudios en el Colegio Espina de los Jesuitas en plena guerra cristera; regresó de 35 a México para nunca más volver a salir de la ciudad de Puebla. Aquí casó con María de los Ángeles Guzmán, la hija de un dentista nacido en una familia liberal surgida de las guerras mexicanas del XIX, y que arrancaría su carrera profesional sacando muelas indígenas en la Sierra teziuteca tomada por la revolución y los ejércitos pagados por las compañías petroleras inglesas y americanas. El abuelo Diego Ramos, productor de tabaco y madera, fue dos veces expropiado por los revolucionarios entre 1913 y 1920. Moriría lejos de la Sierra poblana en 1929. Sí, de cuántas guerras puede venir una familia cualquiera.

Papá regresó para formar la suya, a la que no le dejó la carga de los millones de muertos en la guerra de la que fue actor y testigo. En 1946, en la cafetera que le trajo de Milán a Nueva York en su retorno a México, ya en la soledad de un mar sin convoyes, destructores y submarinos, escribiría una memoria mínima de sus años vividos en ese Apocalipsis europeo. “Son tantos los muertos –escribió, y fue así lo único que nos dijo--, que no hay al final ni vencedores ni vencidos”.




Milán, 1934. Auto oficial en el Décimo Regimiento.

Mundo Nuestro. En el año 2000, durante diez semanas, un grupo de mujeres migrantes mexicanas residentes en Independence en el estado de Oregon, en Estados Unidos, se reunieron con Efraín M. Díaz Horna y Dick Keis, como parte del proyecto de escritura comunitaria, para contar ellas mismas sus propias experiencias. Con autorización de Dick Keis, seleccionamos para Mundo Nuestro algunos de esos testimonios, que ilustran la vida de estas mujeres en los Estados Unidos. Todos ellos fueron tomados del libro Voces de esperanza/Voices o hope, Writings from Libros y Familias, Milpa Press, Oregon, EUA, 2002.



Voces de esperanza: Mujeres mexicanas en Indepenence, Oregon

Cocina










A mí me gusta mucho coleccionar recetas de cocina porque me gusta cocinar, hacer galletas y pan. Pero lo que preparo me gusta que quede como yo quiero. También me gusta hacer tortillas de harina y de maíz.



Seguir la tradición de mi tierra se me hace muy difícil porque muchos de los ingredientes que necesito no los puedo conseguir en Dallas. Yo siempre les hablo a mis hijos de esta tradición pero me preocupa que mis hijos no muestren interés por lo que les cuento. Esto se debe tal vez a que la vida aquí en los Estados Unidos es muy diferente. Yo siempre me la paso hablando con mis hijos de como vivíamos y acerca de lo que hacíamos en México, y ellos me contestan que no les gustaría vivir en México.

Esto me preocupa muchísimo porque aquí no tenemos seguridad y no es nuestra tierra.

Miriam Camacho

Independence



Independence es un pueblo pequeño rodeado de muchas riquezas naturales que muchos pueblos desearían tener. Por ejemplo, tiene un rio –me parece que baila y canta—que cruza a lo largo del pueblo, arboles verdes y frondosos donde los pájaros pueden anidarse y cantar sus más bellas melodías al amanecer. Estos árboles a su vez dan a sus habitantes un poco más de vida al permitirles respirar el aire puro que ellos desprenden.

Independece es un paraíso, sus recursos naturales son una joya preciosa. Cualquier otro pueblo o ciudad grande y luminosa ya desearía poseer las riquezas naturales de Idependence.

En este pueblo los habitantes llenos de vitalidad trabajan arduamente de sol a sol y desean siempre que la noche se acorte para empezar un nuevo día.

Independence es un pueblo pequeño donde está presente la mano de Dios.

María Isabel Campos.

Mis sueños se hacen realidad

Tiempo atrás, yo soné que con paciencia las cosas cambiarían en mi vida. Especialmente después de que mi hija cumpliera quince años. Así es que alrededor de seis meses antes de su cumpleaños, mi hijo mayor decidió que quería casarse. Entonces yo empecé a preparame para cocinar para trescientas personas, algo que no nunca había hecho.

La boda se celebró tres semanas antes del cumpleaños de mi hija. La boda fue un éxito, especialmente para mí, porque mi autoestima subió por la experiencia que tuve al haber cocinado para tantas personas. De esta manera, para el cúmplanos de mi hija cocinar fue más fácil. En esa ocasión cocine para alrededor de cuatrocientas personas. Otro éxito para mí porque logre algo que nunca pensé que podría hacer.

María Isabel Campos.

El regreso a mi rancho



Yo me vine a este país cuando era muy joven, recién me había casado. Los primeros años fueron muy difíciles para acostumbrarme a vivir aquí. Fueron bastantes los cambios que tuve que hacer en mi vida. Lo que más extrañaba era a mi mama y a mis hermanos, o sea lo hermoso de vivir en una familia grande, el poder compartir cada día, entre mucho trabajo, alegría y bullicio, la vida en un clima de amor que a mí me parecía muy bonito.

Después de llegar aquí yo abrigue las ilusiones de poder regresar pronto, aunque fuera solo de visita. Pero pronto me di cuenta de que no sería nada fácil.

Transcurrieron seis años antes de que pudiera regresar a mi ranchito, para ese tiempo yo ya tenía un hijo y dos hijas.

Fue un viaje muy bonito, aunque estuve preocupada al no saber cómo iban a reaccionar mis hijos al visitar mi tierra. Existen muchas diferencias entre los dos lugares. Nuestros hijos ya estaban acostumbrados a otra forma de vivir y sabía que las comodidades de aqui no existen alla.

Encontre mi rancho igual que antes, con tristeza lo digo. Siguen sin carretera pavimentada, tienen un camino de terraceria en pesisimas condiciones. No tienen servicio de electricidad ni agua potable, hay un pozo de donde sacan agua cada dia. !Es tanto trabajo el que se debe hacer tan solo para tener agua para beber en casa!.

Asi recuerdo el viaje de regreso a mi querido ranchito.

Susana Cervantes.

Las escuelas en México



Las escuelas de Mexico son muy bonitas pero muy diferentes de las escuelas de Oregon. Por ejemplo, en Mexico los recursos economicos y el gobierno no estan bien. No hay alimentacion para los ninos ni materiales escolares. En Mexico no existe la ayuda que se presta a los maestros de Oregon. Una maestra tiene a su cargo 50 o 60 alumnos y por lo tanto es muy dificil mantener el orden.

Cuando yo era pequena me gustaba ayudar a mi maestra y le ayudaba todos los dias. Recuerdo que la ayudaba a preparar las celebraciones de la escuela. Las escuelas, a pesar de su pobreza, y esto es muy bonito, cuando era un dia de celebracion lo hacian en grande. Por ejemplo, el 10 de mayo, Dia de la Madre, organizaban bailes par alas mamas; leian poemas, cantaban y preparaban una pequena merienda y ofrecian agua fresca para tomar.

Recuerdo que un 10 de mayo hubo una bonita fiesta para las mamas. En un teatro se represento un cuento de hadas, El Lago de los Cisnes, en donde yo baile. Fue un ballet muy bonito, era un cuento de amor dedicado a las madres.

Tambien se festejan los siguientes días: el día del maestro, el día del niño, el día de los estudiantes, el día del padre, el día de la secretaria, etc. Es muy bonito recordar esos momentos. Pero más bonito es reconocer el esfuerzo de las personas que luchan por un mundo mejor.

Sofía García.

La semana santa



Yo recuerdo que cuando yo vivía en México la gente de allá celebraba la Semana Santa con mucho respeto y devoción.

Cuando era Jueves Santo, mi mama no nos permitía ver la televisión ni escuchar música, en la iglesia había varias actividades y nosotros teníamos que asistir a todas. Para mí todo eso era una experiencia muy bonita, porque aunque había una tumba vacía estábamos recordando la muerte de Jesucristo.

Aquí todo es diferente. La gente no tiene tanto respeto como antes o como en México. Mis hijos me preguntan que por qué tenemos que ir tanto a la iglesia en los días de Semana Santa. A ellos no les gusta mucho ir a la iglesia, prefieren quedarse en casa viendo la televisión y eso me molesta.

Maria Ramirez.

Tradiciones familiares



En mi familia, cuando se acerca la Navidad, procuramos mantener nuestras tradiciones. Empezamos el 3 de diciembre con los rosarios a la Virgen de Guadalupe. Se rezan los nueve días que terminan el 11 de diciembre. El 12 del mismo mes nos levantamos muy temprano, a las 4 de la mañana, par air a la iglesia a cantar las mañanitas y después en la tarde asistimos a misa. Después que termina ese día esperamos hasta el 16 de diciembre para asistir a las posadas que terminan el 24 de diciembre y asistimos a los eventos que se celebran en la iglesia. Durante el mes nos preparamos con los arreglos del árbol, le ponemos lo que podemos. Yo recuerdo que una vez uno de los niños me pidió que le pusiéramos un Santa Claus. Yo le conteste: ese señor no tiene nada que hacer en mi casa, aquí se pone el nacimiento del niño Jesús que es el que celebramos. Y así trato yo de mantener la tradición de mi familia. No sé si estaré equivocada pero lo hago porque esa es mi forma de pensar.

Elpidia Soto

Mi independencia

Salí de Guerrero, México por primera vez en septiembre de 1988. Llegue a Idependence y se me hizo muy difícil acostumbrarme al clima, a la comida, a muchas cosas.

Todavía no se manejar un carro ya que se me hace muy difícil aprender. Han tratado de ensenarme pero me pongo muy nerviosa. Mi esposo ha tratado de ensenarme pero se pone más nervioso que yo. Tendré que poner más empeño y voluntad para aprender a manejar. ¡Necesito hacerlo! ¡Significa mi independencia!

Carlota Trujillo.

Lavando en el arroyo



Nací en San Pedro de la Sierra, en el municipio de Valparaíso, Zacatecas. Soy la sexta en una familia de once, y la mayor de las mujeres. Tengo ocho hermanas y dos hermanos.

Mi pueblo es una comunidad rural de unas 150 familias y está alejado de las grandes ciudades, no tiene luz eléctrica ni agua en las tuberías.

Recuerdo que cada semana íbamos a lavar al arroyo. En el tiempo de agua, que es de junio a septiembre, no teníamos que ir lejos, pues el arroyo más cerca quedaba a solo kilómetro y medio de la casa, pero en tiempo de secas teníamos que ir lejos --como a cinco o siete kilómetros-- para encontrar agua. Nos levantábamos a las seis de la mañana, molíamos el nixtamal, hacíamos las tortillas y el almuerzo, y como a las 9 de la mañana nos salíamos rumbo al arroyo.

Lo que más me gustaba preparar para comer al mediodía eran tacos de frijoles en tortillas de harina, o carne seca en una salsa que sólo mi mamá sabe preparar, o cuando no había carne sólo poníamos salsa. Algunas veces otra familia iba con nosotras a lavar, eran una señora y su hija. Usualmente compartíamos la comida y creo que a la muchacha le gustaba nuestra comida. Mientras estábamos lavando ella se paraba, iba al lugar donde teníamos la comida y mirábamos que sacaba algo. Cuando llegó la hora de la comida fuimos todas a comer y descubrimos que casi toda nuestra comida había desaparecido.





Mundo Nuestro. 10 de Mayo de 1968 en Tijuana: el PRI convoca al concurso La Madre más Feliz. Y lo que se le viene encima es una rebelión encabezada por las mujeres panistas, que llevarán hasta la ciudad de México el descontento popular contra el fraude electoral. La clase media de la ciudad fronteriza le disputa con fiereza el poder al régimen autoritario. En junio de ese año llegan en autobús al Distrito Federal, y encuentran la efervescencia estudiantil. No las recibe Díaz Ordaz. Impenetrable y frío. Pero sí intercambian volantes con los mismísimos chamacos del Consejo General de Huelga.

Lilia Venegas, académica de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en la ciudad de México, narra esta historia de las mujeres de Tijuana que enfrentaron al poder del PRI, 21 años antes de que finalmente el PAN le arrebatara el gobierno de Baja California en 1989.

Luego ha ocurrido lo que ha ocurrido.

Los procesos sociales se entienden mejor si se miran en el largo plazo. 1968 marcó a una generación. Y lo identificamos como un año parte aguas en la historia moderna de la nación. Y lo remitimos a la rebelión estudiantil. Pero eran muchos, y muy profundos los cambios que se producían en México. Y desde muchos ámbitos sociales y regionales se fincaron los cimientos del proceso de desmantelamiento del Estado autoritario que tuvo México a lo largo de setenta años del siglo XX.



Y en esas estamos todavía.

Con motivo del 10 de mayo, día de la madre y con base en entrevistas con mujeres panistas, narraremos aquí brevemente cómo actuaron las mujeres de Tijuana ante el mito del día de la madre, en la coyuntura electoral de junio de 1968, cuando el PAN se disputaba contra el PRI la alcaldía, con Luis Enrique Enciso Clark como candidato y con Jorge Rojana Ruelas como suplente.

1968: el año de los cambios.



1968 es un año paradigmático en razón de la concurrencia de numerosos movimientos estudiantiles que entonces tuvieron lugar por todo el mundo. Lo es también por las movilizaciones a favor de los derechos civiles en los Estados Unidos y el avance social implicado en el reconocimiento de la igualdad entre negros y blancos. Un saldo positivo que, sin embargo, suele opacar expedientes como el asesinato de Martin Luther King y el de Bob Kennedy. También se olvida con frecuencia, o tal vez simplemente no se sabe, hasta qué punto la sociedad ha cambiado desde entonces en aspectos que atañen a la moral social, las costumbres de la vida pública, el discurso frente y sobre las mujeres, y la intolerancia hacia a la oposición política, de derecha e izquierda, bajo las secuelas del macartismo y la guerra fría.

Mucho menos atención se ha otorgado, a su vez, a las movilizaciones por la defensa del voto y los conflictos postelectorales que, ya entonces, tenían lugar en diversas regiones del país. Tal es el caso de la protesta que organizaron, sobre todo las mujeres, en Tijuana frente a los resultados fraudulentos de la contienda electoral de junio de 1968.



Adolfo Christlieb Ibarrola, dirigente nacional del PAN en los años sesenta.

Las campañas.

El banderazo de inicio de la campaña electoral del PRI en Tijuana tuvo lugar el 14 de marzo, cuando los candidatos electos en una convención anterior rindieron protesta ante dos diputados federales que viajaron desde la capital, uno de ellos en representación de Alfonso Martínez Domínguez (presidente del Comité Nacional del PRI). Las notas y crónicas periodísticas destacan las críticas y las denuncias por la conformación de una planilla con candidatos de mala fama y “enviada desde el centro”; Salvador Rosas Magallón, por ejemplo, atizaba la indignación de sus adversarios políticos, encabezando así su colaboración periódica: “El dedazo es humillante para los miembros del PRI”.[1]

La inconformidad al interior del PRI por los mecanismos de asignación de candidatos trascendió y, como ocurre hasta la fecha, fue aprovechada por la oposición: los panistas tijuanenses invitaron a figurar como candidato a la presidencia municipal a Luis Enrique Enciso Clark, quien había sido militante del partido oficial por 29 años.[2] Aceptó contender contra el candidato del PRI, Dr. Santana Cobián. Entre los integrantes de la planilla del PAN figuraban también nombres de panistas bien conocidos por los tijuanenses, algunos, destacados activistas de la elección de 1959, como Ceferino Sánchez Hidalgo y Salvador Rosas Magallón.

La prensa local registró, desde el inicio, el desánimo que privó en la campaña del PRI. De uno de sus primeros actos decía: “...dicho sea en honor de la verdad, el mitin del PRI del pasado miércoles fue deslucido, frío y carente de emotividad...con rechifla para el presidente municipal”. Las señales de que podría tratarse de una elección realmente reñida motivaron a los priistas a emprender acciones como las visitas domiciliarias de los candidatos a vecinos de diversas colonias de Tijuana, durante las que se invitaba a participar en mítines programados. O los realizados en las “más populosas colonias proletarias” donde, de acuerdo con las crónicas, “los candidatos dialogaban con el pueblo”. Los panistas ironizaban al respecto, señalando que no hacían sus mítines en el centro de la ciudad por temor al ridículo de ser desairados. A pesar del intenso trabajo político realizado, parecía evidente que muchos de los votos no serían para el partido entonces en el poder. En la plaza de toros de Tijuana, por ejemplo, el público dedicó una rechifla a uno de sus candidatos quien, jocosamente, la agradeció. En contraste, un candidato del PAN también presente, recibió numerosas porras de adhesión[3].



[1] Noticias Diario de la Mañana, Tijuana, BC, viernes 1 de marzo de 1968.

[2] Una caricatura a propósito de esto representaba al PAN como una guapa dama y al PRI como un caballero seducido. Diario Noticias de la Mañana, Cartones por Reyes Apango, martes 26 de marzo de 1968.

[3] Noticias Diario de la Mañana, Tijuana BC, miércoles 10 de abril, 1968.



Moviliazación panista en Tijuana, años setenta.

La campaña del PAN, por su parte, arrancó el mismo día que la de su contrincante, celebrando una convención novedosa: se anunció en desplegado de plana completa que serían electos los candidatos de manera abierta y democrática en la vía pública, frente al local del PAN. Fueron triunfadores Luis Enrique Enciso Clark, Rosas Magallón, “conocidos hombres de empresa” y Susana Limón, dama de sociedad y esposa de un empresario. Una vez conformada la planilla, la campaña fue, al parecer, exitosa. Uno de los primeros mítines congregó a cerca de tres mil personas. La prensa le dio a la nota ocho columnas al tope y lo calificó de imponente, como a varios de los mítines que se celebraron a lo largo de los dos meses y medio que duraría la campaña.[1]Del siguiente mitin registró cuatro mil.[2]De un mitin posterior daba cuenta de cinco mil asistentes[3]. Fue entonces cuando para los priistas cobró importancia el voto femenino.


[1] Entrevista a Cecilia Barone, Tijuana, octubre de 1993.

[2] Las diputadas referidas son: Rosa María Ortiz de Castañeda y Guadalupe Calderón, (Gente, 16 de agosto, 1968).

[3] Entrevista con el Arquitecto Héctor Castellanos, Tijuana, 2001.

El 10 de mayo día la madre



Anuncios en la prensa de la época de los cincuenta.

En la disputa por los votos, las mujeres aparecieron como un grupo especialmente destacado y para obtenerlo recurrieron a una particular estrategia para la celebración del Día de las Madres, a menos de un mes de la jornada electoral. El Comité del PRI en Tijuana lanzó una convocatoria para establecer el primer concurso de La Madre más Feliz. De acuerdo con la Convocatoria[1], el jurado estaría integrado por el Presidente del Comité Municipal (...) y cuatro personas más. El primer premio, “...una Recámara (...) y la realización de su MAYOR DESEO viable de concederse en la limitación del tiempo que comprende las horas del día DIEZ DE MAYO DE 1968” se otorgaría a “...aquella (madre) cuyo deseo a juicio del Jurado establezca, al verse satisfecho, la mayor felicidad que una madre pueda tener, siendo este deseo el más vehemente y demás (sic) difícil realización, dada las condiciones morales, sociales y económicas de la concursante, en su papel de madre”. Los otros “NUEVE SEGUNDOS PREMIOS” consistirían en “objetos útiles para el hogar”. Todas las ganadoras, se explica, “se sujetarán al desarrollo del acto de LA MADRE MÁS FELIZ, en el lugar y tiempo que se les designe”. El noveno punto de las Bases añadía que “Las DIEZ MADRES FELICES ganadoras del Concurso, serán simbólicamente las representantes de TODAS las madres de Tijuana, para las que el Partido Revolucionario Institucional dedica este homenaje de gratitud...”. La entrega de premios tendría lugar en el Toreo de Tijuana, obviamente el diez de mayo, en el marco de un acto musical que se transmitiría por radio y televisión. [2] Este fue anunciado repetidamente en la prensa: “Grandiosa Lluvia de Estrellas En Honor de las Madrecitas Tijuanenses!!!”.

Al pie de las once “Bases” de la Convocatoria, bajo el título de Complementarias, se añaden un párrafo que, considero, vale la pena transcribir textualmente:

“Cada una de las Madres Mexicanas, residente en Tijuana, tiene el derecho de solicitar, lo que en el curso de su vida no ha podido conseguir o lo que en el momento presente representa su mayor y desinteresado anhelo: la libertad de un hijo preso, la curación de un hijo enfermo, la educación de uno de los hijos garantizada, la presencia de un hijo ausente que por dificultades económicas no pueda estar a su lado en este día, la máquina de coser, la estufa de gas, la muleta para el hijo lisiado, los anteojos para facilitar la lectura del viaje soñado a la Capital de México. El deseo no está limitado a ninguna restricción, de entre ellos será seleccionado el que más llene el emotivo sentimiento de la Madre y que al concederse satisfaga plenamente la condición de haber hecho a la triunfadora la MADRE MÁS FELIZ el DIEZ DE MAYO DE 1968 en Tijuana.

Una ama de casa feliz…

Pero las madres y sus hijos no querían estufas, su mayor anhelo era democracia. Y ese no podía otorgárselos en PRI.

El fraude y la caravana de mujeres.

Carátula del diario oficial en el que se decreta la anulación de la elección en tijuana.

El día de la elección, el 2 de junio, los panistas solicitaron de manera reiterada la intervención del gobernador, Raúl Sánchez Díaz, para impedir alteraciones en el proceso electoral, pero el mandatario estaba fuera de la ciudad. Las elecciones fueron pacíficas y ordenadas (según declaraciones oficiales) y en el conteo, el PAN llevaba ventaja sobre el PRI. El 8 de junio, los directivos del Comité Municipal determinaron, sin la presencia del PAN, suspender el cómputo de los votos y enviar la documentación al Congreso estatal. Días más tarde, la legislatura declaró nula la elección municipal de Tijuana con el argumento de que se habían comprobado irregularidades cometidas durante los comicios. De acuerdo con copias de las actas en manos de los panistas, los resultados favorecían a su planilla con 30 269 votos, contra 24 272 de los candidatos del PRI.

La respuesta de las autoridades electorales ante la protesta de los simpatizantes del PAN no fue la declaración de nulidad de los comicios y la repetición de las elecciones, como se esperaba.

En una asamblea en la que se discutían las posibles acciones a seguir, Cecilia Barone de Castellanos, esposa del presidente municipal del PAN en el momento, sugirió que se formara una caravana de mujeres que viajaría hasta la ciudad de México para entrevistarse con el presidente Díaz Ordaz. La propuesta pareció descabellada a buena parte de los asistentes, pero cedieron ante la presión y el entusiasmo que ellas manifestaron. El reportaje del viaje publicado en la revista Gente destacaba este episodio con el subtítulo: “Los panistas de Baja california son capaces de derrotar al PRI; pero no a sus propias esposas”.

Mujeres por la Democracia, nombre del grupo de mujeres que realizaron este recorrido, envió un memorándum a la ciudad de México, solicitando la audiencia del Presidente de la República. La caravana partió rumbo a la capital del país el 13 de julio. Dice un testimonio:

“Nuestro viaje lo realizamos en un camión rentado, bajo la coordinación de Cecilia Barone de Castellanos (...). Para todas las que viajamos resultó una gran experiencia, porque tuvimos oportunidad de poner a prueba nuestra decisión y valor. A pesar de todos los contratiempos, gozábamos y nos divertíamos, sobre todo cuando nos percatábamos de que para algunas personas no era nada agradable tropezarse con 45 mujeres de espíritu combativo, luchando por superar todos los obstáculos y dispuestas a lograr nuestro objetivo. (...) En el camino nos deteníamos frecuentemente para distribuir propaganda, organizar mítines o manifestaciones; éramos la admiración de cuantos nos veían pasar. El camión estaba totalmente tapizado de propaganda del PAN. Con frecuencia nos detenía la policía, permaneciendo siempre vigiladas, pero no lograron amedrentarnos. Nuestro ánimo y nuestra alegría nunca decayeron.” (Sánchez, 1996, 274)

A la distancia, una caravana por la defensa del voto puede parecer algo más bien cotidiano, pero en aquellos años el asunto no parece haber sido frecuente y mucho menos si ésta era formada exclusivamente por mujeres, con excepción del conductor y el reportero que decidió acompañarlas. En el trayecto de casi 3 mil kilómetros repartieron 500 mil “manifiestos” y realizaron varios mítines relámpago. El norte de Sonora las recibió bien, pero en Hermosillo la policía estatal impidió el paso del autobús, por lo que decidieron llegar a la plaza principal de la ciudad a pie, acción que tuvieron que repetir en Guaymas: con el equipo de sonido portátil al hombro y repartiendo volantes para aprovechar la caminata.

La caravana de mujeres en la ciudad de México y los estudiantes

Verano de 1968 en la ciudad de México.

Cuando llegaron a la ciudad de México, las panistas convocaron a una conferencia de prensa: ese mismo día (17 de julio) recibieron una llamada citándolas para la entrevista con el presidente. Pese a la advertencia de Christlieb Ibarrola de que podía tratarse de una jugada política para alejarlas de la prensa, ellas asistieron a Palacio Nacional. En efecto, no había tal cita y Díaz Ordaz no las recibió. La esposa del presidente nacional del PAN, Hilda Morales, solicitó una entrevista con el presidente con la intención de que las mujeres de Tijuana pudieran cumplir con el principal sentido de su viaje; las panistas, por su parte, dirigieron un telegrama más pidiendo, de nueva cuenta, la entrevista. La respuesta llegó a la esposa de Christlieb Ibarrola y firmada por Joaquín Cisneros, secretario particular del presidente: pedía que se informara de las peticiones concretas, subrayando que debía tratarse de aspectos de la incumbencia directa del cargo del ejecutivo. Las mujeres de la caravana se indignaron profundamente, ya que al menos en tres ocasiones habían hecho explícito su objetivo: “...que el Presidente interponga su influencia personal y política para que se convoque a nuevas elecciones en Baja California” (Arce, 1968, 10). Así, ellas interpretaron esta respuesta como una negativa. Su estancia en la capital de la República, en todo caso, no fue considerada por ellas como infructuosa: dieron a conocer la realidad electoral del estado más lejano del centro e intercambiaron volantes con los jóvenes del Consejo General de Huelga que, en esos días, iniciaban su movilización: “...nos fueron a ver los muchachos porque realmente nosotros íbamos a defender algo legítimo (...) nosotros lo único que pedíamos era el respeto a la voluntad del pueblo...” [1]

Como provocación algunas diputadas del PRI declararon que las panistas: “realizaron un placentero weekend en la ciudad de México, visitando centros nocturnos y espectáculos de lujo”[2]

El retorno de la caravana a Tijuana

A su regreso y durante un mes los y las panistas organizaron “marchas mudas” en señal de protesta, “a veces con velas o con antorchas, sólo se escuchaba el golpe de los tacones...”[3]; decidieron suspenderlas cuando el número de asistentes empezó a decaer. No obstante, los guionistas de este episodio decidieron que el final tendría que ser otro: Cecilia Barone propuso a su esposo que un contingente del PAN participara en un desfile, no en el del 16 de septiembre por su carácter militar, pero sí en el del 20 de noviembre, tradicionalmente deportivo. Decoraron un carro alegórico con la imagen de Francisco I Madero “representando a la democracia”, acompañado por unas treinta jovencitas arregladísimas (“buscamos a las más atractivas”, cuenta Castellanos) que debían desfilar, de acuerdo con el permiso del presidente municipal, al final del contingente. Con todo, y a pesar de la apariencia inofensiva y casi festiva de la representación, ésta no pudo llevarse a cabo en santa paz. El carro con Francisco I. Madero y las niñas fue bloqueado por el ejército. Castellanos y Rosas Magallón fueron llevados a la cárcel, trás una riña con un militar. Estuvo a punto de ocurrir una desgracia mayor, cuando Castellanos, liberado media hora más tarde, encabezó a un grupo de panistas dispuestos a avanzar, a pesar de la orden del ejército de no hacerlo, para llegar hasta donde se encontraba el carro alegórico detenido. En tanto, las jovencitas y sus acompañantes recibieron agresiones de parte de soldados, a lo que respondieron con un ingenioso mecanismo de defensa: entonaban el Himno Nacional, lo que hacía detenerse a los soldados y tomar posición de respeto; pero paraban de cantar y se reiniciaba la gresca.

La movilización social reseñada parece encontrarse a medio camino entre los movimientos sociales tradicionales, por su marcado carácter instrumental (con objetivos orientados a la obtención de cierta meta) y los “nuevos movimientos sociales”, donde parece clara la intención de producir un efecto visible en las instituciones sociales, actuando como un desafío simbólico, que incluye al 10 de mayo, y señalando una zona social problemática: el proceso de selección y elección de sus representantes políticos. Las mujeres que protestaban contra el fraude electoral, dejando a sus maridos e hijos para irrumpir en el corazón del poder político, se rebelan contra el código cultural dominante de aquellos años, al tiempo que des localizan el foco tradicional de control político y de la represión. El recorrido por el país contaba, sin duda, con el efecto dramático de su acción colectiva en una sociedad que vivía en 1968, pero aun no transgredía los valores y pautas de antes de ese mismo año. La caravana femenina, por lo demás, contribuyó, sin duda, a producir cierta innovación cultural, introduciendo nuevas formas de comportamiento que la sociedad fue asimilando e incorporando a las prácticas de la vida en la casa, el barrio y el partido.

Lilia Venegas, Investigadora del DEH, del INAH y miembro del Seminario de Historia Contemporánea.

[1] Noticias Diario de la Mañana, Tijuana, BC, lunes 25 de marzo de 1968.

[2] Noticias Diario de la Mañana, Tijuana, BC, lunes 8 de abril de 1968.

[3] Noticias Diario de la Mañana, Tijuana BC, lunes 22 de abril de 1968. De acuerdo con el arquitecto Castellanos, llegaron a reunir hasta 25 mil personas.

Jueves, 10 Mayo 2018 00:00

10 de Mayo/Madres campesinas

Sin duda en este día todos se acuerdan de que tienen o tuvieron una. Muchos festejan a su madre el 10 de mayo, pero pocos la valoran el resto del año. Y hay incluso, quienes no recuerdan a quien les dio la vida.

El 10 de mayo en todas las escuelas las festejan con festivales que comienzan a partir de las diez de la mañana, con eventos artísticos, rifas de regalos y demás; o en las Juntas Auxiliares de las poblaciones, los parques y cualquier otro lugar. A nadie le importa que tuvo sus inicios en 1913 en Virginia del Oeste en Estados Unidos, ni que el día internacional es el 22 de abril. En México se oficializa esta celebración a mediados del siglo XX: “reconocer el trabajo de aquella mujer que nos dio la vida, “la luchadora incansable”, “aquella que carga con todo el peso de educar y sostener a sus hijos, de protegerlos y de amarlos sin condiciones, sin pedir nada a cambio”; “ella, la que sufre de todo, antes y después del parto, la que desempeña más de un papel, la que es esposa, ama de casa, lavandera, tortillera, vendedora, profesionista, campesina”, etc. “Ella es la razón de nuestra existencia: la madre.”

Así, año con año.



¿Y qué piensan ellas? Aquí algunas experiencias y opiniones de tres mujeres del campo, dos de ellas madres solteras acerca del significado de ser madre en Puebla. A las tres las conozco, vivimos en el mismo pueblo. Me tienen confianza. Me cuentan parte de su vida.

Los hijos son muy crueles



Ester Flores De Jesús, 53 años. Campesina.



“Lo que más me resulta difícil de ser madre, es llamarles la atención a mis hijos, me siento, pues no sé si será debilidad o miedo, o sea, yo misma no me entiendo, pues los hijos no sé si ahora son así. Los hijos son muy malos, yo lo estoy pasando de una manera en que los hijos son de una manera muy cruel. Ahora me gritan, me alzan la voz. De chiquitos se empiezan a educar, pero yo les pegaba, lentamente, despacito; les pegaba poco, no muy exagerado, se ponían a llorar. Les di a mis dos hijos educación; mi ex pareja me ayudó para que estudiara el mayor. Lo más difícil que he pasado con mis hijos es que no tuve al verdadero padre del primero, ambos son hijos de diferentes padres, ahora el padre de la niña tampoco está conmigo, aun así me apoya con los gastos para su educación, pero se me complica porque la hago de padre y madre.

“A lo mejor por el quehacer no atiendo bien a mis hijos, pero trato de pasar tiempo con ellos. Me festejan mi 10 de mayo, es el único día en que se acuerdan de mí, me dan mi abrazo, me viene a ver mi hijo; pero me gustaría que mis dos hijos estuvieran siempre conmigo, pues ahorita tengo uno fuera, casi no lo veo, me siento sola y triste. Cuando estaban chiquitos era muy hermoso, los disfrute mucho pero cuando fueron creciendo, pues sufrí, se ponen rebeldes; más ahorita pues la niña. Uno tiene veinte años y la otra doce. No es fácil ser madre, una sufre mucho por tratar de sacar adelante a sus hijos como sea, y luego ellos no agradecen el esfuerzo, al contrario se apartan y se olvidan de que tienen madre. Y es allí donde se pregunta una en que falló para que los hijos se volvieran así. A veces, se viven carencias económicas, aun así he buscado la manera de sustentarlos con lo poco que se puede, les complazco sus antojos y gustos, pero no sé de qué manera hacerlos buenos hijos o por lo menos que me respeten y no me hagan sufrir tanto. Lo que una madre quisiera es que sus hijos sean hombres y mujeres de bien, no de la calle, groseros y rebeldes.”

Tengo siete hijos y los siete viven

Amelia Flores Dolores, 52 años, campesina.



“Mi vida como madre es muy pesada, porque fui madre y padre para mis hijos. Mi esposo murió hace mucho y yo me hice de cargo de todos, luchando contra todo para sacarlos adelante y darles una buena educación. Educaba a mis hijos llamándoles la atención, que se portaran bien, que no agarren el vicio, que no andarán en malos pasos y gracias a Dios ay la llevan. Tengo siete hijos y los siete viven. Lo más difícil de ser madre es que no tenía para todo, había muchas carencias, pero saque a todos adelante, lavando, vendiendo mi maicito, a barrer, de lo que fuera. Les he dado educación a todos. El 10 de mayo y cada ocho días o cada veinte días me visitan. He sufrido algunas veces porque me faltaba lo necesario para comer; peor que no sé yo ni leer ni escribir; saqué adelante a mis hijos trabajando; pues la vida de padre y madre es difícil.”

Gracias a dios, todo el año me visitan

Concepción Evangelista, 51 años, campesina.



“Tengo cuatro hijos. Educar a mis hijos ha sido difícil, porque para llamarles la atención tiene que pensar uno cómo hacerle para llamarles la atención. Nunca me han faltado al respeto, ora si, ni ellos, ni yo. Para cuando estudiaban todos, si me costó para que estudiaran. Con mi tiendita me ayudaba, a parte pues atendía mi trabajo de la casa, el campo, atendía a mis hijos y su papá también me ayudaba. Difícil no fue mi vida. Me siento feliz de tener mis hijos, de que los eduqué, los saqué adelante, les di estudio y lo poco que estudiaron les ha servido, ya que no quisieron seguir estudiando pero ya cada quien tiene su vida. Gracias a Dios todo el año me visitan, ya cada quien tiene su casita, pero ahí vienen cuando no trabajan. Yo opino que es muy bonito de celebrar el “Día de las Madres”, tanto, ora sí, antes nosotros celebrábamos a nuestras madres, ora mis hijos me festejan. Mi mamá, aunque sea un abrazo le iba a dar; ella me decía cuando era jovencita y ya me iba ajuntar con mi esposo: tienes que respetar a tu marido, luego a tus hijos educarlos. Los consejos que me daba y valores me sirvieron mucho, nunca me trató mal, siempre éramos muy unidas. Ahorita con mi familia vivo feliz, ya que a mis hijos les di todo lo que estuvo a mí alcance.”

Reflexiono en lo que me han dicho.

En el primer caso, como pudimos apreciar, a la madre le cuesta dejar a sus hijos, le es difícil verlos florecer, se ha aferrado a ellos porque es lo único que le queda, siente que al dejarlos partir se quedará sola y nadie verá por ella. Tiene una lucha campal por obtener el dominio completo de las vidas de sus hijos, piensa que el problema ha sido el tener dos parejas distintas y que ambos hijos no aceptan; sin embargo para ambos hermanos eso no importa, pues se llevan muy bien, conviven, nunca se han faltado al respeto y sobre todo, se apoyan.

En el segundo caso, la madre, a pesar de haber sufrido críticas muy fuertes de la gente por su forma de ser --pues hay quienes le han apodado “Amelia la loca” por proteger y luchar día a día por mantener a sus hijos--, no dejó que eso le afectara y pudo sacar a su familia numerosa adelante, una vez que su marido falleció. Esto me lleva a pensar ¿por qué la madre de dos hijos le cuesta educar más que la de siete?

El tercer caso, se trata de una madre, que ha tenido una familia unida, su vida es plena, sus hijos la respetan y disfruta no sólo del “Día de la madre”, sino de sus hijos todo el año; ella atiende una pequeña tienda de abarrotes, su marido es campesino, pero ambos educaron a sus hijos y les procuraron dar lo suficiente para brindarles una buena vida. Sufrió un poco con el crecimiento y desarrollo de sus hijos; no obstante, supo darles buenos consejos. Con esto, me queda claro que el legado de la familia, es decir, la educación y valores inculcados por los antecesores, es evidente para los hijos, los nietos y futuras generaciones. A veces unos repiten los patrones de comportamiento de los padres, otros intentan mejorar, y otros más, son mejores padres que sus padres.

Al final, pienso que todas tienen en común algo: hacen lo posible por sacar adelante a los hijos.

“Madre sólo hay una”, muy cierto, a pesar de los defectos o virtudes que estas posean, a la madre no se le juzga por lo que es, sino por lo que deja. No sólo un día es para apreciarla, cuando todo el año recibe disgustos de los hijos; es como decir que disfrute de un solo día para sufrir los demás; darle un día de descanso para cargar con los quehaceres de la casa todo el año; obsequiarle algo que todos usarán o que le será de utilidad en la cocina; compran el amor y el cariño de una madre en un día, cuando en los demás sufre de ausencias, desvelos, pesares, tristezas, corajes y demás.

Mundo Nuestro. El día 28 de abril, en al auditorio de la Casa Presno del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la BUAP, se llevó a cabo el Foro: Fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad.

El evento fue organizado por el Grupo de Investigación "Prevención de la Violencia: Educando para una Cultura de Paz a través de la Participación Social", del ICSyH de la BUAP, el Consejo de Participación Ciudadana de Bienestar Animal y la Red Integra: Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina: Grupo Violencia, Derechos Humanos y Cultura de Paz, con la participación de las investigadoras Louise Greathouse Amador, Luz Anyela Morales Quintero, Patricia Preciado Lloyd, Beatriz Gutiérrez Mueller, y el investigador José Luis Rojas Solís, con la colaboración especial de la Psicóloga Alejandra Justin de la Fuente Laudo para la redacción de esta reseña.



Fortaleza Interna y Comunicación Efectiva como Herramientas para Prevenir la Violencia y Generadores de Actitudes Positivas en la Sociedad



Escrito por Louise Greathouse Amador, Luz Anyela Morales Quintero, Patricia Preciado Lloyd, Beatriz Gutiérrez Mueller, José Luis Rojas Solís y Alejandra Justinde la Fuente Laudo.

La protección hacia los animales es una causa presente en la historia de la humanidad desde hace más de 2500 años. Pensadores como Zaratustra, Pitágoras, Plutarco, San Francisco de Asís y la cada vez más aceptada perspectiva budista, han contribuido a establecer las bases para examinar, reconocer y dar voz al sufrimiento de aquellos seres sintientes que no pueden defenderse por sí mismos[1]. Actualmente, la búsqueda del bienestar animal es el reflejo de una sociedad cada día más consciente, que asume su responsabilidad en el sufrimiento animal y en consecuencia, su capacidad para gestionar y llevar a la práctica acciones que promuevan un cambio.

Hablar acerca de la defensa de los animales no significa dejar de lado al ser humano, ni los esfuerzos por erradicar la pobreza, el abuso y maltrato de niños, el racismo u otros tipos de violencia e injusticias. Desde diversas investigaciones se tiene registro de que el maltrato animal suele preceder la violencia contra el ser humano; todos los asesinos seriales comenzaron torturando animales, si bien, no todos los que maltratan animales se convierten en asesinos seriales. Al mismo tiempo, se ha comprobado que mantener una relación afectiva con seres de otras especies –animales, plantas u otras formas de vida-, repercute positivamente en la salud y el bienestar de las personas[2]. Por ello, consideramos que tanto la defensa de los animales como la búsqueda del bienestar del ser humano comparten una misma esencia: disminuir los niveles de violencia en nuestra sociedad y evitar el sufrimiento que ocasiona en todos los seres vivos.

Acciones compartidas

Así, el diálogo entre académicos, consejos ciudadanos y organizaciones civiles se vuelve imprescindible para formar puentes entre la voluntad de proteger a los animales y el cómo hacerlo de manera responsable. En este sentido, el Consejo Ciudadano de Bienestar Animal ha definido como uno de sus principales objetivos “impulsar la profesionalización de los protectores independientes y organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de los animales”.

Para ello, desde el año 2015 su presidenta Ing. Leticia Gallardo de Tovar ha establecido un vínculo con el Grupo de Investigación Prevención de la Violencia: Educando para una Cultura de Paz a través de la Participación Social, coordinado por la Dra. Louise Greathouse Amador, investigadora de tiempo completo del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

En conjunto, ambos organismos buscan prevenir la violencia en contra de cualquier ser vivo y elevar el nivel de participación ciudadana en la protección de los animales. Con estos objetivos en mente se han organizado diversos ciclos de conferencias y talleres para Protectores de Animales, los cuales han tenido una gran aceptación en la comunidad animalista y han concretado la unión entre la Academia y la Sociedad Civil Organizada, logrando dar un marco teórico firme al trabajo de organizaciones protectoras que muchas veces, tienen como única herramienta de trabajo su pasión por la vida.

El primer Seminario-Taller: El rol de las normas sociales, éticas y jurídicas en la prevención de la violencia, se llevó a cabo los días 26 y 27 de noviembre de 2015. El objetivo fue brindar una capacitación y actualización a jueces calificadores, agentes del ministerio público y personal del área de prevención del delito en el marco de la reforma realizada al Código Penal del Estado de Puebla en 2013. Dicha reforma incorporó cinco artículos que tipifican el maltrato animal como un delito, sancionado con una pena que puede ir de 6 meses a 6 años de prisión y de 50 a 600 salarios mínimos como multa, de acuerdo con el grado de violencia ejercida en contra de los animales, a excepción de los toros, gallos y animales utilizados en usos y costumbres.

En este seminario participaron El Dr. Paulino Dzib Aguilar de la Universidad Autónoma de Yucatán; el Dr. Eric García López de la Universidad Nacional Autónoma de México; el Mtro. Roberto Hernández Ruíz de The World Justice Project; el Dr. Francisco Iracheta Fernández del Instituto Tecnológico de Monterrey (campus Puebla); el Dr. Federico Lefranc Weegan del Centro Público de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT); el Mtro. Jesús Vaca Cortés del Claustro Universitario de Chihuahua y los integrantes del Grupo de Investigación organizador.

A partir de la puesta en vigor de esta ley, cada día se incrementa el número de personas dispuestas a denunciar el maltrato animal, si bien muchas de ellas no saben a dónde acudir y otras se enfrentan a la poca experiencia e información que existe al respecto. En 2015, el Departamento de Protección y Control Animal del Municipio de Puebla recibió un promedio de 31 denuncias por mes referentes al maltrato animal. Ante esta situación y para contribuir a la aplicación, tanto de la reforma al Código Penal (Artículos 470, 471, 472, 473 y 474), como a lo dispuesto en el Código Reglamentario Municipal de Puebla (Capítulo 27), en materia de la protección a los animales, se consideró primordial contar con un espacio de socialización, reflexión y análisis en torno a los aciertos y dificultades de la formulación y puesta en práctica de estas normativas. Dentro de los temas tratados estuvieron la habituación a la violencia; las víctimas y los victimarios desde el enfoque social y jurídico, la discriminación como antesala de la violencia y la ética cívica para el desarrollo de una cultura de la legalidad.

Entre las aportaciones de este Seminario-Taller destacan el analizar documentos y leyes internacionales, nacionales, estatales y municipales acerca del tema de maltrato y protección animal, así como el proponer estrategias para el mejoramiento de la normatividad respecto a la manera en que está formulada la ley (su contenido), y en la aplicación de la misma (operatividad). Adicionalmente, se perfilaron los temas que podrían ser tratados en futuros eventos.

De esta manera, durante el año 2017 surgieron dos eventos: el Foro para el análisis, diálogo y acuerdos que fortalezcan la protección animal y cultura de paz y el Foro sobre prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes. En ellos, las mesas de diálogos, conferencias y talleres se encaminaron directamente a evidenciar la relación que existe entre la violencia ejercida contra los animales y contra los niños, niñas y adolescentes. Al mismo tiempo, se propusieron acciones concretas para el fortalecimiento de conductas pro sociales, valores y una cultura de paz como medidas preventivas.

Foro del 28 de abril: las tres conferencias

El encuentro más reciente, el Foro: fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad, se realizó el pasado 28 de abril de 2018 en el Auditorio de la Casa Presno del ICSyH de la BUAP. Como en la ocasión anterior, en la primera parte del evento se ofrecieron una serie de conferencias por parte de expertos en materia de prevención de la violencia y protección animal. En ellas, se contó con la participación de ponentes como la Dra. Louise Greathouse Amador, la Dra. Natalia Sardá Cué y el Director de la Organización Internacional Animal Heroes, Mtro. Antonio Franyuti.

La primera ponencia fue impartida por la Dra. Louise Greathouse Amador bajo el título Fortaleza interna como generador de una cultura de paz. Su principal objetivo fue sensibilizar a los protectores en un tema pocas veces abordado: la fortaleza interna. Tras definirla como “la capacidad que tiene un individuo de enfrentar las adversidades y de evolucionar a través del aprendizaje de experiencias”, señaló que existen algunos elementos claves para lograrla: reconocer y administrar las emociones, enfocar la energía en el logro de objetivos, concentrarse en la solución y no en los problemas, conservar el optimismo y la confianza, y no tomarse las cosas de manera personal.

A partir de ahí la Dra. Greathouse enfatizó que para fortalecer el interior, es necesario cultivar una mente abierta que nos permita visualizar opciones en lugar de obstáculos. A continuación dio a conocer algunas características claves para la fortaleza interna, las cuales identificó como: pasión y entrega, mantener una buena autoestima, generosidad, humildad, orden y disciplina, valentía, manejar el estrés adecuadamente, perseverancia y promover una cultura de paz. Entre las reflexiones derivadas, explicó que en muchas ocasiones la fortaleza interna significa comprender que los resultados dependen de muchas variables, algunas de las cuales podemos controlar y otras no; que los grandes logros requieren paciencia y que cada persona tiene sus tiempos y sus ritmos, no necesariamente alineados con los nuestros.

A propósito del tema de fortaleza interna, la Psicóloga clínica y protectora Kay Mastretta nos comparte:

Reflexionando un día con compañeros animalistas platicábamos cómo en nuestra lucha por ayudar a los demás solemos descuidarnos a nosotros mismos, recordamos el caso de una señora, famosa protectora poblana quien contaba con el grado académico de doctorado, era docente de una universidad y además dedicó su vida a rescatar animales, murió en condiciones de indigencia, su dinero entero lo destinó a rescatar y mantener perros.

Esta plática le llevó a cuestionar qué pasa con las emociones, los pensamientos y el actuar de la comunidad animalista. No es claro para muchos animalistas que al querer ayudar a los demás, es posible que atenten contra ellos mismos. Padecemos con nuestra economía al dar todo lo que tenemos para pagar rescates, mantener albergues que no importando su tamaño parecen nunca ser suficientes o al vivir constantemente en el riesgo, con violencia y agresión para defender a quienes son explotados. Como puede observarse, la factura emocional es inmensa.

Había asistido en el pasado a foros sobre Bienestar Animal, sobre políticas públicas y legislación, salud animal, etología, cultura de paz y el respeto a toda forma de vida... pero definitivamente en toda mi vida que llevo en el movimiento, jamás había escuchado siquiera temas como la fortaleza interna de los animalistas.

Por ese motivo este Foro es parteaguas en la historia del movimiento animalista en Puebla, el cual reúne actualmente a más de 60 grupos protectores. Desde mi experiencia y reflexión –comenta Kay Mastretta-, veo que los animalistas están llenos de recursos, de sensibilidad, empatía, son generosos con los demás, proactivos al generar y exigir una sociedad más justa, a veces pienso que su gran aportación al mundo es la muestra que dan a la sociedad de cómo uno puede ser compasivo. Para lograr mejores resultados, es necesario atender el mundo emocional de los protectores, brindarles herramientas que les permitan comprender y aceptar sus experiencias, así como cuidar su integridad física, relaciones interpersonales, trabajo y economía.

La segunda conferencia, Reflexiones sobre el lenguaje para lograr la transformación, fue expuesta por la Dra. Natalia Sardá y tuvo como objetivo analizar los elementos del lenguaje verbal y no verbal que utilizamos en las relaciones interpersonales, para aprender cómo establecer una comunicación que logre mejores resultados en las gestiones de protección animal y la difusión de una cultura de paz.

En su intervención la Dra. Sardá resaltó que la comunicación entre las personas depende entre el 7 y 8% de las palabras; el 38 y 42% de los elementos extralingüísticos como son el tono y el volumen, y entre el 50 y 55% de los gestos y el lenguaje corporal. De ahí la importancia de prestar atención a nuestro paralenguaje, detectar su impacto y ejercitar estrategias que nos permitan transmitir el mensaje deseado. A pesar de ser un porcentaje “bajo” el de las palabras, éstas pueden ser tan intensas que sintetizan todo un pensamiento, argumento o concepción.

En el caso relacionado con los animales, socialmente se refuerza el menosprecio y maltrato hacia ellos a través de analogías negativas: ciertos comportamientos desagradables se asocian con el comportamiento de un determinado animal. La Dra. Sardá señaló que esto es conocido como lenguaje especista y dio los siguientes ejemplos: quien es brusco o grosero se le dice que es un animal o una bestia; un ladrón o alguien poco generoso es una rata o ratón; quien se acomoda y cambia de apariencia con facilidad es un camaleón; al poco hábil o que se equivoca es un buey; el ignorante o torpe es un burro… y así existen una gran cantidad de expresiones utilizadas con discriminación de clase social, raza y apariencia.

En cuanto al lenguaje no verbal, el volumen y el tono de voz puede abrir o cerrar la comunicación. El rostro delata el estado emocional y el resto del cuerpo la intensidad de tal emoción. La fuerza en los gestos puede percibirse como imposición, agresión e incluso amenaza; o bien, puede expresar calidez, cercanía o comprensión. Con objeto de generar un clima propicio para hacer común nuestro mensaje, es conveniente expresarse con claridad y firmeza, cuidando que no denotar desprecio, autoritarismo, ni angustia.

A su vez, resulta conveniente cuidar el uso de expresiones que califiquen a nuestro interlocutor, tales como “eres un mentiroso”, así como frases categóricas como “siempre haces esto...” o “nunca...”, de igual manera evitar decir lo que el otro tendría que hacer, usando oraciones como “debería…”. En síntesis: evitar aconsejar y criticar. También es importante saber decir “no” de una manera asertiva, sin incrementar el nivel de tensión y ofreciendo alternativas o acuerdos viables.

Existen además muchos conectivos que minimizan lo que el otro propone y se evidencian al usar “pero” o “sin embargo”, que en gran medida nulifican lo dicho. La sugerencia en estos casos es que después de una expresión que se considere inconclusa o de alguna manera insuficiente, se utilice el conectivo “y”, con lo cual se aprueba el planteamiento y se abre la posibilidad de complementarlo, matizarlo o profundizarlo.

Hacia el cierre de su ponencia, la Dra. Sardá explicó que se dispone de una amplia variedad de estrategias para lograr una comunicación que llegue a buen fin, permitiendo exponer premisas quizá no compartidas. El lograr persuadir, evitar una negativa o en el mejor de los casos, convencer, depende en gran medida de la forma en como son presentados los argumentos.

La tercera y última conferencia, intitulada 7 pasos para cambiar el mundo, fue impartida por el Mtro. Antonio Franyuti. En ella compartió la historia de cómo decidió convertirse en protector de animales y tomándola como ejemplo, resaltó la importancia de utilizar narraciones en los procesos de sensibilización. Con base en su experiencia, señaló que la mayoría de los protectores tienen ciertas características que les permiten realizar su labor, las cuales son: creer en su causa, buscar ser congruentes con ella, tener vocación de servicio, estar abiertos al cambio, ser comprometidos, ser perseverantes y estar dispuestos al sacrificio.

A partir de ellas presentó 7 pasos para cambiar el mundo. Lo primero y más importante es soñar, “todos los cambios en la historia han comenzado con un sueño” –enfatizó-, por tanto, habrá que soñar en grande. Lo segundo es analizar detenidamente y convertir los sueños en metas, evaluando la mayor cantidad de factores incluidos y siendo realistas. El tercer paso es estudiar, convertirse en un experto en el área de interés personal: cuestionar, investigar y acercarse a otras personas que trabajan áreas similares. En estos primeros tres pasos se trabaja mayoritariamente en un nivel personal y reflexivo.

El siguiente paso involucra “vender” el sueño, es decir, compartirlo con otras personas utilizando las técnicas más adecuadas, como contar historias, seccionar las metas en pasos que sean posibles, aprender a manejar las objeciones, utilizar herramientas psicológicas y aprender a negociar. En muchas ocasiones, las causas animalistas se ven ante el panorama de poder ayudar sólo a algunos animales en lugar de a todos los que están sufriendo, en tales circunstancias es necesario negociar en los mejores términos posibles.

Después se encuentra el hacer equipo con personas que compartan la perspectiva de protección animal, un buen equipo puede conseguir mucho más que una sola persona. El sexto paso está ligado con el anterior: motivar. Celebrar los esfuerzos y logros es una forma de mantener la esperanza en que los objetivos pueden cumplirse. Al respecto, el Mtro. Franyuti recomienda: “celebra tu esfuerzo en silencio y el de tu equipo en grande”, así se evita caer en individualismos y se fortalece la unión grupal.

El último paso es aprender, estar dispuesto a escuchar las retroalimentaciones brindadas, reflexionarlas objetivamente e incorporar los cambios necesarios en el quehacer cotidiano. Este punto es quizá uno de los más complicados, pues no siempre es grato escuchar las opiniones de alguien que no comparte la causa animalista, lo hace en menor grado o desde una perspectiva distinta. En tales casos resulta imprescindible recordar las características de un protector, recorrer los pasos necesarios para cambiar el mundo y muy especialmente, plantearse la pregunta “¿qué necesitan los animales de mí?”.

Posteriormente tuvo lugar una mesa de trabajo en donde ponentes y animalistas abordaron los aspectos prácticos de los temas tratados. En ella estuvieron presentes las psicoterapeutas Ana Claudia Mastretta y María del Rayo Torralba, quienes además son protectoras de animales. El tema central fue el análisis del perfil de los protectores de animales. Para ello se discutieron 55 encuestas realizadas por el Consejo Ciudadano de Bienestar Animal a diversos grupos de la sociedad: 10 médicos veterinarios, 7 psicólogos, 5 biólogos, 16 personas del público en general y 17 animalistas.

El tema despertó gran interés y permitió observar el rescate y protección animal a través de distintas perspectivas. Por ejemplo, entre las fortalezas de los protectores destacan la sensibilidad, empatía, amor hacia los animales, generosidad y responsabilidad. Entre las debilidades se encuentran la impaciencia, intolerancia, incapacidad para dialogar y la falta de unión entre protectoras. Existen además algunas características que pueden ser consideradas como fortalezas o debilidades, dependiendo el contexto y la perspectiva: el actuar desde la pasión y el sentimiento permite, por un lado, ser persistente con la causa, mientras que por el otro se percibe como impulsividad y falta de objetividad.

La discusión también tocó un punto muy sensible: la relación entre los protectores y los seres humanos. Entre las encuestas hubo quien mencionó que los animalistas son insensibles hacia las personas, no aceptan otra opinión más que la propia, no tienen vida social e incluso, que desatienden a su persona y a sus seres queridos. El diálogo profundizó en estos puntos planteando preguntas como ¿de dónde surgen dichas percepciones? ¿son ciertas? ¿cómo impactan en lo práctico a la protección de los animales?

La oportunidad de debatir en un espacio con personas que entienden perfectamente la pasión hacia las causas animalistas, brindó a los participantes un entorno de comprensión y un sentido de pertenencia. Si bien las acciones a nivel individual son distintas, el acto mismo de estar presente evidenció la voluntad de fortalecer el movimiento animalista y cultivar la sensibilidad necesaria para cambiar percepciones sociales poco favorables, como el que los protectores odian al ser humano o actúan impulsivamente. La identificación de los protectores con sus símiles dio paso a compartir experiencias, frustraciones, anhelos y motivaciones.

Con base en las opiniones y aportaciones de los presentes se obtuvieron las características deseables de un protector animal, entre las cuales destacan: comunicarse de una manera efectiva, capacidad de negociar, ser empáticos con los animales y seres humanos, profesionalizar la labor animalista, dar a conocer a la sociedad los logros en favor del bienestar animal y especialmente, ser congruente. De esta manera, cada participante se llevó consigo la tarea de observarse a sí mismo, hacer una crítica constructiva de su quehacer cotidiano y realizar los cambios que considere pertinentes en favor de la vida animal y humana.

Aportaciones sociales y conclusiones

Desde una perspectiva académica, los espacios como el Foro: fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad, permiten llevar a la práctica los conocimientos generados en la ciencia, al tiempo que la ciencia misma se actualiza y nutre de la experiencia de los protectores. Esta unión resulta sumamente importante para terminar con el maltrato animal y elevar el nivel de consciencia del ser humano para con otras especies.

Lo anterior puede llegar a verse reflejado en la incorporación de temas como la protección y derechos de los animales en los planes y programas de la educación básica en México. Como lo menciona el Mtro. Franyuti, esta es una gran oportunidad para erradicar problemáticas como el bullying, la discriminación y el antropocentrismo, educando a los niños y jóvenes a respetar a todos sin importar las diferencias; incluso cuando ello significa defender a seres emplumados, peludos, con escamas, que andan en 4 patas o que no piensan como nosotros.

La capacitación técnica y práctica de los protectores de animales en áreas como la fortaleza interna y la comunicación efectiva, resultará en activistas promotores de paz, capaces de contribuir en la construcción de una sociedad justa y respetuosa para todos, en la cual se protejan a los animales desde una perspectiva de respeto hacia la vida.

Finalmente, el Mtro. Franyuti nos invita a reflexionar sobre el uso y abusos que los animales han sufrido desde hace miles de años, es recientemente –nos comenta-, que la sociedad ha empezado a comprender que los animales son seres conscientes, con la misma capacidad que nosotros de sentir y con los mismos deseos de vivir, procurarse estados placenteros y evitar el dolor. Para lograr una cultura de paz es indispensable fomentar el respeto de los derechos de todo ser vivo, porque la violencia no es tolerable, sin importar hacia quién sea dirigida.

NOTAS

[1] De Gea, T. (2017). Historia del Derecho Animal. Abogacía Española. Recuperado de http://www.abogacia.es/2017/05/26/historia-del-derecho-animal/

2 Gómez, L., Atehortua, C., Orozco, S. (2007). La influencia de las mascotas en la vida humana. Revista Colombiana de Ciencias Pecuarias, 20 (3), 377-386. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rccp/v20n3/v20n3a16.pdf

Vida y milagros.

Invocar a la violencia, ni de broma. Nunca. Invocarla es echar mano de lo peor de nosotros mismos. En relación al meme de Ricardo Alemán que pretendió ser gracioso y que no quiero repetir, hoy quiero recordar el discurso de Robert Kennedy al día suguiente del asesinato de Martin Luther King en 1968. Robert moriría asesinado también dos meses después. Durante una parte de su vida no fue tolerante, pero aprendió a serlo ante la realidad de la violencia estúpida que se llevó las vidas de su hermano y la de Luther King. Creo que hoy vale la pena retomar su discurso, del cual hice una traducción que intentó ser lo más apegada posible al sentido de sus palabras.



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El twett en el que Ricardo Alemán alude al asesinato de López Obrador.



“La violencia y el abuso no construyen nada que permanezca”: Robert Kennedy. 1968

La pequeña pieza oratoria que a continuación reproduzco fue escrita para que la escucharan los habitantes de un país que cruzaba por un momento histórico tan difícil y violento como el de nuestro país de estos años. Quien las escribió fue Robert Kennedy. Independientemente de sus virtudes y defectos, en este discurso supo elevarse por encima de sus limitaciones para escribir un mensaje poderoso y vigente hasta el día de hoy. El discurso fue escrito el 5 de Abril de l968, al día siguiente del asesinato de Martin Luther King, el joven líder pacifista negro, activista de los derechos civiles y premio Nobel de la Paz, abatido a sangre fría por un francotirador en Menphis. Sus palabras fueron como una premonición de su propio asesinato dos meses después en un hotel de Los Ángeles, también a sangre fría, mientras hacía campaña para la presidencia de los Estados Unidos. La traducción del texto es mía pero está apegado al sentido del texto original.

Atentado en Bangladesh.

Jóvenes y sonrientes, estos hombres asesinaron horas después a veinte personas al grito de “Allahu Akbar” (Dios es grande).

"Hoy quiero hacer a un lado la política y aprovechar este espacio para hablarles brevemente de la insensata violencia que de nuevo mancha nuestro país y la vida de todos nosotros. Esta violencia no incumbe a una sola clase social, o a una etnia; las victimas abarcan a todos los ciudadanos que forman nuestro país. Pueden ser como tú o como yo, blancas, negras, morenas, ricas, pobres, jóvenes, niños, viejos, famosos o desconocidos. Las víctimas son, sobre todo, seres humanos a los que otros seres humanos querían y necesitaban. Nadie, viva donde viva o haga lo que haga, puede predecir quién va a sufrir un acto insensato de abuso, injusticia o derramamiento de sangre el día de hoy. Sin embargo, el deterioro de quienes ejercen el poder de matar sigue y sigue en este país nuestro. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué construyen la violencia y el abuso? Nada que permanezca. Siempre que un ser humano pone fin a la vida de otro ser humano, ya sea en nombre de la ley, o desafiando a la ley, ya sea un hombre solo o de una banda que mata a sangre fría o con rabia, en un ataque de violencia respondiendo a otro ataque de violencia, siempre que se rasgue el viento de una vida que otro hombre ha tejido laboriosa y penosamente para él o sus hijos, siempre que hagamos eso, la nación entera será degradada. Y sin embargo parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, abuso y deshonestidad que ignora nuestra común humanidad y nuestro anhelo de civilidad. Demasiadas veces celebramos la arrogancia y el abuso, celebramos a los bravucones y a los abusivos; demasiadas veces disculpamos y permitimos la conducta de los que construyen sus vidas sobre los sueños rotos de otros seres humanos. Pero hay una cosa clara: la violencia engendra violencia, la represión, venganza, y solo una intención clara y de voluntad de cambio de nuestra sociedad puede arrancar este mal de nuestros corazones. Cuando los hombres aprenden a abusar de sus hermanos, otros aprenden a temer y a odiar. Cuando enseñas a los seres humanos a creer que son inferiores por su condición social y económica, sus creencias, su color, o su partido político y les haces creer que son distintos a ti, parecerá que amenazan tu trabajo, tu hogar, tu libertad o tu familia. Es entonces que surge el enfrentarse unos con otro y que se aprende a ser intolerantes; aprendemos a vernos no como conciudadanos sino como enemigos; nos tratamos unos a otros no como personas a las que podemos sumar a la construcción de un país, sino como invasores a los que hay que subyugar y someter. Al final todos nos miramos como extraños. Extraños que compartimos una ciudad pero no una comunidad, ligados a un espacio común pero no a un esfuerzo común. El desacuerdo se supera entonces a base de fuerza y violencia. Por eso es importante dejar de compartir un miedo común. Nuestra vida en la tierra es demasiado breve y el trabajo por hacer demasiado grande. No podemos dejar que esa pobre manera de actuar prospere en esta tierra nuestra. ¿Para qué, si los que la habitan con nosotros comparten el mismo corto momento de vida, y buscan, como nosotros, la oportunidad de vivirla con bienestar y felicidad? Si somos conscientes de este vínculo, podemos empezar a ver a los otros con nuevos ojos para así empezar a trabajar con algo más de entusiasmo por nuestro país, cerrándonos mutuamente las heridas para convertirnos, otra vez, en hermanos y compatriotas de corazón."

Robert Kennedy, candidato a la presidencia de Estados Unidos, asesinado en 1968.

Estas palabras llegan a través del tiempo en el momento preciso y han sido escritas también para nosotros, los que estamos unidos por la tierra que llamamos México, en donde hoy todos nos miramos como extraños, intentando construir inútilmente sobre los sueños rotos de otros seres humanos. Hemos dejado de compartir una mirada común y carecemos de un proyecto de país que nos de espacio a todos. No logro imaginar cómo podemos rescatar el vínculo invaluable de compartir este corto momento de vida, la breve vida que tendríamos que aprovechar para construir una comunidad razonablemente justa y feliz, hoy rota en tantos lados y en tantos frentes, contaminada por las ideologías y desconectada de la compasión y la sensatez indispensables para cerrarnos mutuamente las heridas. ¿Cómo mirar y entender al otro más allá de nuestra limitada visión? Un alto en el camino es necesario para pensar en cómo construir exitosamente una comunidad de conciudadanos y no de enemigos. Un tiempo para pensar que no sé si aún tenemos, un tiempo para escucharnos antes de dar pasos fatales que pueden no dejar nada que permanezca, solo un país en que todos nos sintamos extraños y enemigos.

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