De este domingo dos sucesos políticos y un toque de realidad.

Imposible no ver que el año electoral se nos viene encima con su caudal de ruido, derroche de recursos, banalidades discursivas y amarguras a granel.

¿Porqué tengo esta mirada pesimista? Tal vez por la vista desde una ventanilla de ADO este domingo en la tarde en la autopista a México, en uno más de los incendios que sufre nuestro país y que se fundan en gran medida por el fracaso de nuestra política.



1

Hoy por la mañana el rostro positivo de la política: ciudadanas y ciudadanos articulados en el movimiento civil SUMAMOS invitan para el lunes 8 de enero al arranque de un mes de vértigo en búsqueda de las firmas que los partidos que controlan el Instituto Electoral en el Estado les impusieron a los independientes. Enrique Cárdenas logró echar abajo el candado de los 141 municipios obligatorios, pero no el del 3 por ciento del electorado ni el plazo máximo de 30 días. Si algún ejemplo podemos tener de la sobrevivencia de un sistema autoritario antidemocrático está aquí. Y sin embargo ahí están, dispuestos a competir por la posibilidad de terminar con el secuestro que los partidos políticos han hecho de la democracia mexicana, cuya consecuencia más inmediata se encuentra en la incapacidad de dirimir los conflictos y problemas que son estratégicos para lograr una mejor convivencia social.

A mí me ayuda a pensar en que sí es posible por la política construir un mejor mañana.

Pero justo ahí está mi pesimismo: las elecciones en México no están diseñadas para debatir proyectos nacionales en disputa. Son, sobre cualquier cosa, un entramado de arreglos y desarreglos entre los grupos de poder fáctico a la hora del traspaso de los aparatos de gobierno, y para eso están las estructuras electoreras que llamamos partidos. Y eso es lo que veo con nitidez en Puebla, igual en la disputa por las alcaldías que por el aparato de gobierno estatal. La política como el campo de batalla para el cambio o la continuidad de los grupos de poder en el control del aparato de gobierno estatal y los recursos públicos de seis años de presupuesto. No una política de ciudadanos, la del debate abierto, democrático e inteligente de los problemas estratégicos del estado y sus alternativas de solución.



Cárdenas, con SUMAMOS, es una alternativa fuera del guión que de lograr la candidatura obligará a que la segunda de estas dos cuestiones al menos se ponga en la mesa.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sentadas, personas de pie e interior

2

Creo, sin embargo, y a juzgar por el video que encuentro en internet esta tarde, que tendremos unas elecciones entre poderes fácticos, no entre ciudadanos. Para decirlo simplemente: Moreno Valle es el mejor ejemplo que encuentro para ilustrar el poder que puede alcanzar una persona que llega a controlar un gobierno estatal. Y este señor tiene siete años en ello.

Moreno Valle es el otro rostro de la política: el de los políticos profesionales, sus amarres y rupturas, sus berrinches y abrazos que esconden premios y derrotas. Por el video nos enteramos que Moreno Valle le deja el camino franco al panista Anaya en lo que es un claro acuerdo entre el PRI y el PAN en la ciudad de México para que el exgobernador mantenga el control del estado por otros seis años de la mano de su señora. Y si mal pienso, no es descabellado imaginar que Meade y el PRI ganen en Puebla de la mano del aparato electoral que el exgobernador lleva aceitando desde el 2010 en el estado de Puebla --para eso se hizo del PAN, del PRD, de Nueva Alianza y los otros satélites que inventó en Puebla. El saldo para los panistas será que así podrán cerrarle el paso a Andrés Manuel López Obrador. Aunque en el camino queden damnificados como el del tweet de más abajo:

3

En esto pienso cuando me llega por el Whats este conflcito. Ya al caer la noche, en ese sendero de la autopista que cada día me recuerda más a la novela de Los Bandidos de Río Frío, pobladores de Santa Rita Tlahuapan mantienen cerrada la vía por un conflicto el sábado entre grueros que derivó en la detención de un regidor municipal y en la insurrección del pueblo. Tlahuapan tiene prendido el foco rojo desde hace más de dos años pues por su territorio se mantiene la conducción de diésel por los ductos de Pemex que trepan a la montaña desde San Martín. Es, sin lugar a dudas, un problema que ha rebasado a las autoridades a todo lo largo del eje carretero de Puebla entre San Martín Texmelucan y Esperanza, en la frontera con Veracruz. Un tema del que es público el involucramiento de las policías municipales y estatal, que tiene funcionarios del gobierno de Moreno Valle presos y que ha derivado en la militarización del centro del Estado como no se había visto desde tiempos de la revolución.

Una punta de esa madeja es Santa Rita Tlahuapan. Y su carretera sin ley.

“No se ven nada amigables –me escribe una viajera del ADO que atestigua el cierre carretero--. Encapuchados con gorras y bats, la boca tapada con paliacates. Son un montón de jóvenes. Mujeres y niños observan todo desde el puente peatonal. Del otro lado la fila interminable de coches parados.”

¿Qué pueblo es ese de jóvenes encapuchados y llantas de lumbre? ¿De dónde esta furia? ¿Qué política es la que no ocurre para que estos sucesos sean cada vez más materia de todos los días? ¿Se discutirá en el proceso electoral a fondo la realidad de los pueblos y comunidades rurales que se han ligado a la actividad del robo del combustible?

Una pregunta más: ¿por quién votarán en Santa Rita Tlahuapan?

Vida y milagros

Leí en un editorial de El Universal del 30 de diciembre de 2017 que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) informó el 20 de Diciembre de 2017 los siguiente: " que para los bancos, a diferencia de otros sectores económicos de la economía mexicana, 2017 volvería a ser un año de utilidades enormes." ¿Qué raro no? Estas utilidades son desproporcionadas con respecto a los pocos rendimientos de otras empresas, que aun siendo eficientes, jamás soñarán con tener los rendimientos leoninos que las leyes mexicanas que regulan las actividades de los bancos permiten. Según informó la CNBV las instituciones bancarias tendrán un rendimiento del 27.8% respecto al año anterior. Descontando la inflación, las ganancias de los bancos en términos reales, crecieron un 20.6% con respecto a 2016. ¡Su mejor resultado desde 2009! Cafres. De enero a noviembre, dice la nota basada en el informe de la CNBV, los bancos que operan en México acumularon un rendimiento de 124 mil 713 millones de pesos.



Esta declaración y esta nota no le sorprenderán a nadie que tenga que tratar de manera obligada con los bancos. Los intereses que pagará en nuestro país cualquier ciudadano que tenga un pequeño negocio con necesidades de un crédito serán de los más altos del mundo. Cualquiera que logre un pequeño historial crediticio sólido, se espantará si pretende pedir un financiamiento para arreglar su casa, financiar su negocio, o lo imposible, dinero para empezar un negocio nuevo. Nadie, ningún banco le prestará a alguien que empieza un negocio. A todos les exigen mínimo 3 años de operación y números con rendimientos probados para prestarle una mínima cantidad. Muchos pequeños y medianos empresarios se ven obligados a recurrir a créditos personales en los que dejan en garantía tres veces lo que se les presta, o al financiamiento vía las tarjetas de crédito. Las tarjetas de crédito en México también cobran los intereses más caros del mundo. Una tarjeta de crédito normal de HSBC, BANAMEX o BANCOMER, cobran hasta el 60% anual. No me crea a mí, cheque en cualquiera de estos bancos cuánto cobran de intereses anuales en una tarjeta de crédito. Más multas, recargos y actualizaciones más IVA en cualquier atraso. Y aun así, muchos pequeños y medianos empresarios se ven obligados a financiarse así, porque los créditos para cualquier actividad de las que mencioné no solo son absolutamente leoninos, sino inalcanzables. Además, en cualquier crédito que usted solicite, si es que lo logra, los primeros 5 años de pagos se abonan a intereses, así que a los 5 años, usted no habrá pagado NADA, ABSOLUTAMENTE NADA DEL CAPITAL.

Imagen relacionada



Me falta mencionar a empresas como Elektra, que venden motos, coches, televisiones, refrigeradores y otras muchas cosas pagadas en mensualidades "chiquitas" que acaban cobrando lo vendido en el doble o más de su precio. Años atados a los pagos "chiquitos", tantos años, que cuando el pobre usuario acaba de pagar el bien ya no existe o ya es inservible. Las tiendas de raya en todo su esplendor.

Además la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito se viola cada día por disposiciones hacendarias o de los mismos bancos sin que nadie pueda hacer nada. Los cheques al portador han sido limitados a seis mil o siete mil pesos, ¿Por qué? porque se les pega la gana. La ley no dice eso. Y si a usted le pagan un cheque de cien mil pesos y llega al banco a cobrarlo, le piden su identificación y le piden que por el "monto", pase con el gerente. Ahí el gerente, que normalmente tiene menos facultades que un despachador de tendejón mixto, marcará al teléfono del que le expidió el cheque para ver si autoriza que se lo paguen. Si quien le emitió el cheque no le quiere pagar, simplemente no tomará la llamada. Si sí le quiere pagar y el banco no lo localiza, tampoco le pagarán el documento que usted tiene derecho a cobrar. Tampoco lo marca así la ley. Por retirar dinero de un cajero en un banco que no es el suyo, le cobrarán $33 pesos. Abuso tras abuso, palo tras palo, porque los que utilizan estos bancos de manera cotidiano no tienen los tratos cómodos de intereses preferenciales que tienen las grandes empresas o los gobiernos federales y estatales, que se chupan gran parte de los recursos de los bancos. Para el dinero que les sobra, les dejan al ciudadano medio para exprimirlos a su antojo. Por eso la economía informal no disminuye.

Resultado de imagen para banca usurera

Todos los "pre-candidatos", que ya sabemos que son candidatos, pero les encanta jugarnos el dedo en la boca como si fuéramos tarados, hablan de hacer crecer la economía y de generar millones de empleos. Todos lo prometen en sus discursos como parte clave para disminuir la violencia y generar equidad y crecimiento. Es imposible que lo logren, sea el que sea el que gane, si antes no hacen un planteamiento serio de cómo van a acotar a los bancos. Claro que ahorita ningún candidato querrá meterse con ese tema. López Obrador tendrá sobrados motivos para pensar que si hace un planteamiento agresivo hacia las bárbaras regulaciones mexicanas que permiten una banca de usura, lo utilizarán para espantar a los grandes empresarios y a parte del electorado. Los otros candidatos vienen de partidos que han tenido una amable convivencia con el sector bancario y no los veo dispuestos a abrir ese frente.

México no crecerá ni fortalecerá a las micro y medianas empresas que son las que verdaderamente sostienen un país si no se revisan a fondo las condiciones en las que funcionan los bancos. La banca oficial de fomento tampoco es eficiente ni profesional. Así ha sido por años. O dejan perder el dinero o hunden a sus usuarios con sus burocracias.

Cada vez el dinero se concentra más en menos manos, y una parte fundamental del embudo que propicia esas desigualdades es nuestro sistema bancario. Los países del mundo que han salido adelante han logrado tener una banca social realmente eficaz y accesible para los micro, pequeños y medianos empresarios.

El informe del 29 de Diciembre es claro: es más caro hoy que el año pasado hacer uso de tarjetas de crédito, créditos para negocios, préstamos personales y cualquier otro servicio bancario. Nuestra banca es de usura.

A ver cuál de todos los candidatos decide mirar el tema, y sobre todo, entrarle de manera seria, realista y sencilla, para que el electorado lo entienda. A ver quién le puede poner el cascabel a esos obesos gatotes, la mayoría de ellos, extranjeros.

Resultado de imagen para banca usurera

Palizada

Cambio de vecindario en este país de agua.

Llegamos desde Chetumal en un solo tiro de siete horas por una carretera que cruza la reserva de la biósfera de Calakmul, y por Escárcega, hasta el pueblo de Palizada en Campeche, un puerto fluvial con 250 años de historia, enclaustrado entre lagunas y brazos de ríos, humedales y pantanos.



Resultado de imagen para río palizada gallinazo

Una fortuna para el pueblo fue que el palo de tinte no flotara, lo que derivó en que desde los años veintes y treintas del siglo XIX Palizada se encarrilara desde sus aserraderos y con sus barcazas al auge de la revolución industrial en Inglaterra. Por aquí salió el palo tinto de Campeche hacia las fábricas en Mánchester, con tal éxito para Palizada que fue declarada villa el año de 1850.



Un siglo después la selva sólo sobrevive en retazos breves entre los agostaderos y lagunas que circundan un río navegable que permite entender cómo fue posible que tal devastación forestal ocurriera.

El Palizada es un brazo de 120 kilómetros que el bajo Usumacinta saca al suroeste de la Laguna de Términos, poco antes de que el gran río de las selvas de Chiapas y Guatemala se enzarce en los pantanos de Centla. Sé, por las biólogas de Natura Mexicana en la selva lacandona, que si algún río nos queda sin contaminar en México es este torrente de agua que llamamos Usumacinta con sus afluentes y brazos extendidos en centenares de meandros y lagunas en las llanuras del norte de Chiapas, de Tabasco y Campeche en los que todavía se encuentran retazos de selvas entre innumerables pastizales de engorda y plantaciones de palma africana.

La desgracia de las selvas mexicanas y guatemaltecas originales se explica en la capacidad de carga de los ríos en las cañadas chiapanecas, todavía más al norte de Ococingo, el Jataté, afluente del Lacantún que bordea por el sur la reserva de la biósfera de Montes Azules, y el río Negro desbarrancado desde las montañas del Quiché y la selva talada del Ixcán para formar en ese cruce con el Lacantún propiamente al río Usumacinta. Los madereros industriales del XIX en Campeche descubrieron que todo residía en llevar los troncos al río para que derivaran por el Usumacinta hasta las llanuras fluviales en el Golfo. Luego todo consistió en que el gobierno porfiriano concesionara esos montes mayas y esas llanuras chontales como si fueran un desierto baldío. Por ahí se fueron miles y miles de cedros y caobas, entre una gran variedad de maderas finas, que acabarían como materia prima de todas las ebanisterías en Europa. Y por ahí se fincó la impiedad con la que se explotó la selva. De doce millones de hectáreas de selva alta existentes todavía a principios del siglo XX hoy quedan retazos como las 331 mil hectáreas de Montes Azules.

La desgracia del pueblo de Palizada se explica en que al fin la modernidad mexicana llegó al sureste en 1957 por la vía del ferrocarril que logró cruzar el río a la altura de Tenosique, en una angostura de 150 metros por la que hoy pasa La Bestia con su carga de sufrimiento centroamericano hacia el norte. Palizada es un pueblo consciente de su pasado grato de puerto fluvial cuando estas llanuras lacustres no conocían las carreteras. Ni el tren con el que iniciara su decadencia. Entonces, a todo lo largo del siglo XIX y la primera mitad del XX, fue la Perla de los Ríos, el centro comercial en el que atracaban todos los cayucos y lanchones del vecindario lacustre desde Tenosique y que por el río encontraron las mudanzas mercantiles provenientes de lo que hoy llamamos Ciudad del Carmen. Palizada se agarra hoy al ganado para la sobrevivencia, y muchos a la palma africana como alternativa, pero algunos a la posibilidad de regenerar a través de programas de pago por servicios ambientales las selvas perdidas por la explotación de sus maderas.

Y por esa vía el ecoturismo. Y a la nostalgia que provoca en sus pobladores el reconocimiento de que son un pueblo mágico.

El tinte lo utilizaban desde siempre los antiguos pobladores de las selvas xontales y mayas. El tinte que escurre abundante de los troncos y ramas del Palo de Campeche. Haematoxylum campechianum fue descrito por el naturalista sueco Carlos Linneo y publicado en su Species Plantarum en 1753. Madera que sangra, le llamaron a este árbol que alimentó la voracidad de la industria europea justo en el surgimiento del capitalismo. Palo de Campeche, la madera que no flota y que diera lugar a la fundación de un pueblo de casas altas y tejas planas en el corazón del bajo Usumacinta.

Se fueron las caobas y los cedros con el trocerío del palo de tinte buscado por los europeos para sus nacientes industrias textiles. El pueblo lució muy pronto sus orgullosas tejas de Marsella traídas como lastre por los corsarios ingleses y franceses en la colonia, y los buques mercantes en el México independiente. La pesada madera campechana servía de lastre para el viaje de regreso, y como valiosa mercancía para los comerciantes que la esperaban en sus puertos.

PUEDES LEER TAMBIÉN:

Postales del país del agua y la piedra Milenaria I

Postales del país del agua y la piedra Milenaria II

Postales del país del agua y la piedra Milenaria III

Los árboles desaparecidos en la selva explican a Palizada. En la orilla opuesta al pueblo tuvieron unos gringos un aserradero. Nadie recuerda con cuidado lo que habrá sido de ellos. “Se los cargaría la revolución”, me dice el señor Díaz, un ganadero que atiende con su esposa la posada Casa Diaz. Es un buen conversador. El palo de tinte se va al fondo como si fuera de plomo, así que en Palizada tenían que cortarlo en trozos par que lo estibaran en las bodegas inferiores de los barcos, junto con los trozos aserrados de los cedros y las caobas. No es posible ver el cascarón abandonado en el que esos aventureros cortaban en cortes largos los trozos que desde el Usumacinta derivaban por el río Palizada.

A la explotación de la selva le siguió el ganado y los pastos para solaz de las garrapatas y moscones insufribles. Hoy penan los ganaderos por las enfermedades de sus animales, el bajo precio de la carne y el contrabando desde Centroamérica mexicanizado en las redes de corrupción de Tenosique. Muchos apuestan ya por las plantaciones industriales de palma africana para abastecer entre otras industrias a la panificadora Bimbo. Otros se quejan de la debacle que producirá ese monocultivo. Algunos apuestan por el programa gubernamental de pago por servicios ambientales (PPS), que puede dejarle a los campesinos hasta 150 mil pesos por piocha.

“El problema –cuenta uno de ellos--, es el de la corrupción. Los funcionarios miden moches que nos dejan tan solo el 40 por ciento del dinero que debe llegar por el programa.”

Y después suelta sin ambages: “Por eso ha calado hondo por aquí López Obrador. Ya la gente está cansada de tanta corrupción.”

No he sido el único que hace este ejercicio. Encuentro en el sitio ride into birdland esta fotografía con una buena crónica también de Iván Gavaldón. Como él, contamos uno, dos, tres, diez y no paramos de verlos en los alambres, o pasar a media altura sobre la lancha a los Martín Pescador.

El joven lanchero reconoce todos los pájaros que le señalamos en el recorrido. Loros en parvada, águilas caracoleras que inspeccionan la balsa, numerosos Martín Pescador que vigilan cualquier posible alimento en el río enconchados en los cables de luz que cruzan de un lado a otro desde casitas de teja francesa ocultas tras las frondas de los mangos, patos zambullidores todavía muy buzos que aparecen de la nada en el manto verdoso del río, señoriales gallinazos que alzan vuelo perturbados por el ruido del motor fuera de borda, cuervos de graznidos chillantes y cientos de garzas de todos los nombres, colores y tamaños que a las cinco y media de la tarde ya se guardan como volutas de algodón en los árboles. Aves por miles de vuelos colgados de la ribera de selva que han dejado los pastizales ganaderos. En su abundancia no es difícil imaginar la enorme carga de peces y crustáceos que discurren sus vidas por el río, a la espera de formar parte de una larga cadena alimenticia que en esta biodiversidad da cuentas de ser el verdadero río de la vida.

El joven lanchero presenta orgulloso un ejemplar del mango en flor que ha dado fama a Palizada. Y luego narra la llegada en marzo de los manatís Trichechus manatus que se acercan golosos a la orilla para esperar su mágica caída. Ana mi hija los imagina felices en los trazos rápidos del lápiz en su cuaderno de viaje.

Por la noche del día 1 de enero caminamos por las calles del pueblo. Salvo en el zócalo, donde los feligreses en el templo aguardan para la misa, no se ven muchas almas. El festejo de ayer tiene al pueblo agotado. Dos policías en una esquina se entretienen jugando dominó con otros parroquianos en una mesita sobre la banqueta de un tendajón. Hoy, y parece que eso es común todos los días en este pueblo, sus moradores no buscan dar ninguna guerra.

En otra esquina encontramos una casa con las dos puertas abiertas y una sala bien iluminada. Desde fuera vemos los cuadros que cuelgan de las paredes. Círculos y triángulos dominan las pinturas, pero el trazo es limpio y los colores desbordan figuras femeninas contrahechas pero hermosas. Emiliio tiene 82 años. Está en la galería, enclaustrado entre los batientes de las puertas de la casa. Está sentado en una silla de ruedas ante una mesa, medio oculto tras sus barbas y un pelambre negra larga. En la mesa se despliegan algunos recortes de prensa. Devuelve muy respetuoso el saludo. Permite que admiremos su obra y recibe con aplomo lo que de ellas sentimos. No, ya no pinta, y a saber cuál fue su último cuadro. No le pregunto qué lo llevó a plantar en el centro de la galería los retratos que ha hecho del Che Guevara, de Fidel y de Stalin, pero ahí están, al lado de los trazos esquivos de mujeres tringulares.

Fotografía tomada del muro de facebook del Encuentro Nacional de Escritores 2013, en Palizada. Ese año el artista Emilio Basualdo Azcuaga fue homenajeado por los paliceños.

No es cualquier pintor Emilio Basualdo Azcuaga. Luego sabremos que lo conocen como el ermitaño del pueblo, que come lo justo a base de un cereal que él mismo prepara con coco seco y maíz molido, que muy niño sufrió el abandono de sus padres y que un buen día dejó el pueblo para buscar fortuna en la ciudad de México. Acabó en la Esmeralda, la mejor escuela de artes plásticas de México, y que de ahí sacó las herramientas para una imaginación que bien se desborda en sus pinturas. Todos sus cuadros fueron realizados en Palizada, desde donde vive hace cincuenta años. De cuando en cuando, cuenta la gente, salía con sus obras enrolladas rumbo a la ciudad de México, de donde volvía con algunos pesos y el ansia de soledad necesaria para pintar sus mujeres de hombros escuálidos y circulares.

PUEDES LEER TAMBIÉN:

Postales del país del agua y la piedra Milenaria I

Postales del país del agua y la piedra Milenaria II

Postales del país del agua y la piedra Milenaria III

Aquí amaneció en chipichipi. El pueblo tiene todo el aire ligero y mágico de García Márquez, y en su encierro Palizada también guarda el ansia por las palabras bien dichas. Apenas organizaron un encuentro nacional de escritores y todos los años invitan a los poetas en el Usumacinta a hablarle de sus amores y nostalgias. Encuentro en internet los carteles que invitan al evento, y me doy una idea de la importancia que tienen para los ribereños la literatura y las artes gráficas:

Pero ya el malecón luce animado a las 9 de la mañana. Los tricicleros van y vienen. El pueblo revive del año nuevo con el espíritu conversador de siempre.

Cualquiera que la ve pregunta por su historia. Casi todos en el pueblo guardan algún capítulo para contar de ella. En la ribera opuesta del río aparece una casona blanca y larga, la Casa del Río, parece flotar sobre el agua, como si de una barca se tratara. La historia del Doctor Enrique Cuevas, que llegó en la primera mitad del siglo a trabajar como médico de pueblo, y que aquí se ganó la vida curando salpullidos y paludismos y atendiendo partos con las armas de la ciencia y la generosidad de un hombre bueno. Cuentan los que buscan explicar su fortuna que un buen día acudió un alarife empleado por el médico en la apertura de una zanja en su casa a interrumpir una tertulia cantinera en la que el médico era de los personajes cuya ausencia era inexcusable un sábado a mediodía. Una y otra vez le llamaba al hombre y una y otra vez le decía, espérame, que no vez que estoy ocupado, hasta que se decidió a escucharlo. Luego todo fue correr: la botijuela, le dijo nervioso el alarife, qué con la botijuela, hombre, sí señor, monedas, que tiene monedas, ¿cómo que monedas?, sí, doctor, tiene que verlas, monedas de oro en la botijuela ahí mero en la zanja…

Tiempo después el Doctor Cuevas construyó la Casa del Río, a la que miro ahora cristalina entre la fronda de la ribera.

Otro día llamaron al médico para informarle de una cortadura sufrida por su hija. No es mayor cosa, dijo el hombre, en la peor decisión de su vida. La niña moriría después de tétanos, y su pérdida no se la perdonaría a sí mismo el médico un solo día más de sus años postreros. Se fue del pueblo, dicen que se regresó a la ciudad de México. Hoy la casona está envuelta en un lío de intestados y disputas familiares. El pueblo la utiliza para anunciar la bienvenida a este pueblo mágico. Vista así, desde la ribera del Palizada, ve pasar el tiempo, el suyo, hace muchos años ido.

La caña de timón encontrada en el río Viejo de Palizada se expone en el museo de armas en Campeche.

La historia de la caña del barco pirata tiene enfrentados a los de Campeche con los de Ciudad de Carmen, cuando, hasta lo que pude averiguar en una plática rápida con el cronista de Palizada, fue en el río Viejo, afluente del río que da nombre al pueblo, cuando en algún día de los años setenta del XIX en una temporada seca, un pescador encontró la caña del galgo que hoy se exhibe en el museo de Barcos y Armas en Campeche. Cuentan que la caña era parte de un barco pirata encallado en algún punto perdido de estas ciénegas Claro que sí, Palizada empieza su historia con la memoria de los corsarios. Ahora la cuenta con detalles en el café La Caña del Timón Jorge Manuel Mendoza, el cronista de Palizada y editor de la revista El Cayuco: fueron los corsarios ingleses y franceses los que se adentraban en los dominios españoles para el saqueo de aldeas y puertos a lo largo del golfo. Años duros para los ribereños en esos siglos XVI y XVII de piratas Lorencillos y Morgans. Así se explica que en el último tercio del XVII la Corona española se decidiera por establecer un puerto fluvial en las orillas del río Palizada.

Cuando el pescador se presentó con la caña en el pueblo de inmediato uno de los dos principales madereros, los franceses Francois y Benoit Anizan se la compró en 60 pesos. De ahí la caña fue a dar al pleito entre Campeche y Ciudad del Carmen por la posesión del galgo marinero.

Lo que no se explican los paliceños es que a sus ancestros no se les haya ocurrido identificar el sitio en el que aquel pescador encontrara la caña del galgo tallado.

Usumacinta

Sobre el puente de 280 metros de largo que lo cruza el río discurre sereno el 2 de enero. Entre nosotros y el mar el Usumacinta se convierte en una lombriz cansada de retorcerse que se partirá en dos para regar los pantanos de Centla, con su tranco izquierdo que suma el caudal del Grijalva, y busca ya tan solo la liberación en el mar.

Pero ahora sigue siendo el río de las selvas con todos sus nutrientes acumulados para alimentar al Golfo. Lo contemplo con Emma y mis hijas Paulina y Ana. Todo lo lleva el río, las montañas, las selvas, la profundidad del mar.

Catemaco

Una última postal. De regreso al altiplano paramos en Catemaco, tras otras siete horas de viaje por las destrozadas carreteras regionales veracruzanas termina nuestra incursión por el país del agua y la tierra milenarias. El lago todavía sobrevive al asedio de los desarrollos inmobiliarios. Las barcas de remo cruzan un espejo vaporoso que guarda caracoles y charales, aquí llamados tegololos y popotes. El día 3 de enero la lluvia es torrencial en las montañas que cercan al lago, pero cuando llegamos ha escampado. No hay mayor oleaje así que los patos canadienses se zambullen sin recato en busca de los pececillos que les caben en el cogote.

Cumplimos con el ritual de la limpia, que por algo es famoso este lago.

Pero son las macayas las que me entregan el verdadero embrujo del país del agua.

El árbol y el agua se olvidan de la tierra para formar un solo, único, mundo.

La imagen puede contener: nube, cielo, exterior y naturaleza

Tulum

La selva resistente. Todo Yucatán por carretera no tiene otro paisaje que el muro de verde antiguo cortado por pueblos de santos jacintos, crisantos y elenas y mayas con ches y kas y haches aspiradas que se abren con arcos estilizados que dan cuenta de la pudorosa estima que sus moradores le tienen a los visitantes. Aquí y allá intento descubrir los campos henequeneros pero sólo encuentro selvas bajas que a golpe de zarpa y secas se abren al cielo en ramones, higueras, flamboyanes, ceibas, leks y decenas de nombres más de los que cuelgan juncales que rondan abejitas traviesas. La derrota de la mirada larga se ayuda con la memoria de los trazos mayas en la selva, sus senderos de piedra llanos y lizos para el caminante que carga lejos, para el que sabe mirar a través del bosque, que nombra y se arregla con las sabidurías de sus ancestros…



La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, lentes de sol, sombrero, cielo, selfie, exterior y primer plano

Si vas en bici tienes otra vista que guardan en común los pueblos. El arco a la entrada, el panteón, el mercado, los templos, los mensajes cívicos.

En el hotel Los Jaguares que no es hotel sino una casa airosa plantada a la vera del camino y la selva 14 kilómetros antes de Tulum descubrimos a Regina, una cerdita y una perrita al mismo tiempo con sus patas diminutas, su colita feliz y su hocico de cilindro infalible, un asunto que no le preocupa mucho a los genes de esa aspiradora bajo la mesa. Y descubrimos a Clare, una mujer francesa-vietnamita nacida en mi año 55, justo en el parteaguas de la revolución contra la colonia gala en Indochina que dará paso unos años después a la invasión nortemericana, el ejemplo sublime de la ruindad de la guerra fría. No habla de ello esta mujer cuyas manos fusionan culturas y cocinas en este pedacito de selva que ha logrado salvar de nuevos destrozos de la historia. Ella sonríe, cuenta historias gratas y llena de milagros culinarios la mesa de sus huéspedes.

La imagen puede contener: una o varias personas y calzado



La industria turística. El INAH acosado por la empresa privada. El estacionamiento de 160 pesos. El outlet para empachar de sombreritos y mescales a los gringos. Los aguiluchos gritones y la foto. El mono con el payaso y la boa albina con el presunto azteca, el tren que salva del sol como la última sombra al penado que llevan al ajusticiamiento.
Frases así he escrito en la libreta antes de entrar a las ruinas marinas de Tulum. Recojo la del estacionamiento privado que cobra 160 pesos.
“Es de Carlos Salinas de Gortari –me dice el muchacho que nos cobra en la entrada--, y si no le parce lo que cobra, no se preocupe, si quiere mentarle la madre puede hacerlo ahora mismo, para eso está la cámara.” Él y yo reímos ante la cámara de seguridad, y yo cumplo con ese reclamo para el paso. De tal tamaño es la desgracia de la política mexicana. Si el expresidente de la debacle nacional es o no el propietario de este timo turístico poco importa. El hecho que se viene encima es el cerco a ese bastión se los mayas vuelto al mar en sus pequeñas mirillas para observar a los astros en las madrugadas celestes. Aquí los nuevos negociantes apoderados de sus selvas le sacan todo el jugo posible a los turistas y a la tierra.
Mientras esperamos en el acceso a la zona arqueológica me doy tiempo para buscar en la red algo sobre los conflictos provocados por el crecimiento voraz de los desarrollos inmobiliarios.
Noticaribe me da un encabezado del 28 de junio de este año:
Balazos en la zona turística de Tulum: disputa por un predio desemboca en enfrentamiento sin heridos en Punta Piedra
De inmediato me auxilia Lydia Cacho con un reportaje del 2015:
Tulum: tierra de ambiciones. Desapariciones forzadas, homicidio, persecuciones, amenazas, extorsión... así se consigue despojar de tierras a ejidatarios de la Riviera Maya. Las dinámicas de despojo responden a una guerra abierta entre empresarios corruptores y políticos corruptos, que han tomado a los tribunales agrarios como rehén, corrompiendo jueces en ocasiones. Tulum es un botón de muestra de lo que enfrenta el país: una batalla por desaparecer los ejidos en un contexto de pulverización institucional en el que la ambición empresarial se impone a la ley y a los planes de desarrollo sustentable.
Cacho documenta de inicio el asesinato de Álvaro López Joers, un abogado del DF, litigante especializado en juicios mercantiles y agrarios. Entre 1992 y 1996, nos informa Lydia, fue subdelegado jurídico de la Procuraduría Agraria en Chetumal, capital de Quintana Roo, lo que le convirtió en un experto en el tema. “Él documentó los incontables intentos de despojo, robo e invasión de terrenos propiedad de ejidatarios originarios de la región. En el momento de su homicidio, Álvaro llevaba la defensa de 40 personas, propietarias legítimas de diversos terrenos en el ejido de Tulum, denominado oficialmente Ejido José María Pino Suarez; López Joers también representaba legalmente a la Asociación de Colonos Turísticos Ecológicos Pino Suárez.”
Lo mataron de dos tiros en el baño de su oficina, a plena luz del día del 17 de mayo del 2012.

Eso no está en la cabeza de nadie en el balcón al mar entre El Castillo y el Templo del Dios Viento. Selfis en carretadas en la insolación fulminante en la vida de anónimos turistas.

La imagen puede contener: 1 persona, cielo, multitud, exterior y naturaleza

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, océano, cielo, montaña, exterior, naturaleza y agua

A las 10 de la mañana el sol rostizado en playa Maya. Palapas y empresas turísticas. El guía que explica en inglés el auge de Tulum como alternativa a la explosión de Playa del Carmen se refiere a una soledad inmobiliaria en esta costa que por suerte poco a poco termina. Ese grupo ilusionado que dirige a la palapa en la que se les otorgará una lancha con capitán latinlover y grumete buceador con aletas y snórkeles es uno más del engranaje –el nuestro fue otro—de una maquinaria que mueve ya millones de turistas al año en una rivera maya convertida en el principal ingreso de dólares turísticos en México.
Letreritos invisibles marcan el estrecho campo del territorio federal de playas caribeñas y piedras mayas.

Coba

Cenotes. Aquí todo escurre de abajo para arriba. Alguna consecuencia dejó el meteorito. Ahí están los colapsos de la tierra para probarlo. Los ríos subterráneos, las simas y sus misterios anunciados en el azul obscuro de los círculos en las lagunas.

La imagen puede contener: natación

La imagen puede contener: nube, cielo, océano, exterior, agua y naturaleza


Las lagunas como centro de vida... La que dio vida a la ciudad maya de Coba es una de las más bellas y mejor tratadas desde el punto de vista del turista. Un malecón de madera al borde, con restaurantes sombreados y panuchos y demás guisos al otro lado de la carretera.
Las masas y los guías. Es tal vez el mayor acierto de los mayas a la hora de entenderse con la masa de turistas. Un arreglo que se trepa en bicicletas y carritos tamaleros para cubrir el tramo que lleva a la pirámide más alta de los mayas en territorio actualmente mexicano: 42 metros contra 75 de la de Tikal en Guatemala.
Nuestro guía maya va enojado conmigo porque le pido de algo exaltado que no nos diga chicos. Igual que nosotros termina trepado en un bici dentro de la corriente que por dos kilómetros nos lleva a centenares de turistas entre juegos de pelota, senderos luminosos de piedra caliza. Se da tiempo para hablarnos del maya, las estelas, lisas y gravadas, el estuco en rojo como base para los glifos que trazan dioses y vida cotidiana de un mundo ido hace un milenio. Algo decididamente ignorado por mí: las estelas lisas estucadas servían de periódicos murales dispuestos a lo largo de los senderos para ser vistos por los caminantes. Discurro sobre el alcance de ese periodismo maya primigenio. Y sobre los trazos adivinados en las piedras ahogadas por la selva : la pirámide al dios abeja de miel. El dios de la lluvia, Yun Chac. El templo de la Iglesia. El señor de los Cuatro puntos cardinales.
Después la selva y los dioses quedamos atrapados en el aluvión de turistas.

La imagen puede contener: una o varias personas, bicicleta, árbol, exterior y naturaleza

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas, cielo, pantalones cortos, exterior y naturaleza

Bacalar

Para llegar a ella el camino es un corte de máquina feroz que deja desde Tulum una rajadura mortal en la selva maya.

Es un lienzo perfecto. El sol se aferra a una nube en el amanecer, como si no quisiera herir el sueño de la laguna y el agua se lo agradeciera otorgándole su superficie de colores múltiples a sus rayos pinceles floridos.

A lo lejos la voz en el pueblo induce a los placeres de los sábados de matanza. Saturnino Balam es el carnicero que muy temprano ha degollado a un puerco que acabará en guisos de sabores igualmente floridos, como los rayos del dios de la luz sobre la laguna.

La imagen puede contener: océano, cielo, nube, exterior, naturaleza y agua

La política me persigue hasta estas tierras de sombras perennes en el dominio absoluto del sol.

"Al Palacio o a La Chingada" resuena la consigna un mediodía de calor benigno frente a la estatua de un proser tropical enfundado en abrigo neoyorquino. Los escultores no saben de climas ni de historias de crímenes, ellos cumplen el cometido del brazo extendido y el dedo que señala un porvenir sin sudores ni traiciones. A Felipe Carrillo Puerto lo mataron los rebeldes delahuertistas un día infame del invierno yucateco hace ya 94 años. Nadie por aquí recuerda con fervor al motuleño indigenista que tomó partido por los zapatistas en 1911para hacerles la revolución a los hacendados yucatecos, ni se preocupan por saber que llegó a gobernar el estado en el ascenso del caudillo Álvaro Obregón en 1922 con su Partido Socialista del Sureste; sobrevivía sin pudor alguno el poder de las castas y las haciendas henequeneras y la esclavitud de los mayas, y en ese entorno de perfiles sureños norteamericano, y así su gobierno fundó escuelas socialistas, creó la Academia Mexicana de la Lengua Maya y la Universidad del Sureste y se tomó en serio los propósitos zapatistas del reparto de la tierra. Esas ideas no se las perdonaron sus enemigos que lo fusilaron en la borrasca de la rebelión delahuertista que derrocó su gobierno el 3 de enero de 1924.

Otro altavoz ayer anuncia el mitin que hoy sábado tendrá López Obrador en Carrillo Puerto, un pueblo grande que algún día fue cabeza de playa para el propósito estricto de devastar la selva de Sian Kan. No descansa el Peje un 30 de diciembre, no hay vacaciones que valgan ni otro propósito en su historia que ganar la presidencia de un país desvalido pero que no olvida sus ritmos propios de pueblo de mudanzas sabatinas. Sí, estamos jodidos, pero hoy se come puerco.

Más tarde me entero que otro político, este sí del centro de esta República de desmanes y abusos de los de su clase, ha comprado tierra y construido mansión con los dineros públicos de los poblanos. Moreno Valle mira en algún momento de sus obstinados días desde una hamaca está reliquia de los dioses mayas que bien sabe de los desayunos humanos.
"Ya se lo chupará la bruja del Cenote Negro", me dice en su despecho quién esta noticia me cuenta. Ese buen deseo se cumplirá algún día. Y la bruja convertida en él mismo, que ya se lo chupa en todo momento al infeliz ex gobernante de esa selva inhóspita del concreto angelopolitano que con tanto esmero han construido tlatoanis como él.
Vergüenza de la mala política mexicana. Violencia de los abusivos como Rafael Moreno Valle.

Graciela tiene la gracia de la conversación y la tranquilidad del viajero que sabe que siempre alguien aparecerá en el camino. En estos senderos mayas se ha especializado en el transporte en triciclo tamalero, muy abundante en los pueblos. De ellos trae relatos que ayudan a mirar con otros ojos el mundo. Y sí, no todo aquí es un paraíso. H regresa con Graciela y el mandado desde Buenavista, y además de identificar al vuelo dos especies de tucán distintas, el de pico rayado y el más común de pecho amarillo, le cuenta que los criminales se han apoderado del pueblo de Bacalar, y entre ellos su papá, un narcomenudista que ya no mira por su familia.

La imagen puede contener: nube, cielo, océano, exterior, naturaleza y agua

Estamos en un pueblito llamado Buenavista, como a veinte Minutos de Bacalar. A mediodía cae un chaparrón de aliento veraniego. La laguna lo resiente con un tono verde uniforme, como si se tapara con las hojas serias de las palmas. Pero la lluvia se va como llegó y no se despide. Nos ha dejado un trance de viento fresco de las plantas que la transpiran para mantenerse sedientas siempre.

Cadencia de los colores vivos en la rotundidad del mediodía al que llega a salvar la lluvia sobre la laguna.

La imagen puede contener: exterior

Kankirixche

La palabra remite a las profundidades. De la tierra, de la lengua, de la historia. De un sendero que cruza el breñal de lo que algún día vio crecer el henequén. Del vuelo de las golondrinas contra la redondez de este templo del agua.



Cenote Kankirixche, dice el muchacho que cobra los veinte pesos por cabeza de visitante. Una vez no basta, ni dos, ni tres, pero no se aburre en repetirla ni espera a que el turista se trabe entre la x y la che y no lo logre nunca pues para pronunciarla se necesitan siglos de sed y de gargantas insatisfechas. Fruta amarilla del árbol, dice luego. Y yo entiendo fruta amarga del árbol, porque el sigue sacando las palabras del fondo de su lengua milenaria. De inmediato me corrige, amarga no, amarilla de Kan…

Luego no sé más.

Sólo las golondrinas en el circuito nervioso de su vuelo en esa garganta de la tierra caliza.



Y el agua sobre la geometría de los cuerpos que nadan y se olvidan del mundo.

Senderos

Los mayas son amables a la hora de indicar el sendero a un destino. Y no paran, sus manos viajan y apuntan cartografías imaginarias, dan vueltas y quiebres hasta que dan con él, pero no se detienen, te vuelven a llevar y pasas por árboles, cruceros, pueblos y ya estás de nuevo ahí pero te enteras de historias de niño y de fortunas laborales para regresar con un sonrisa cantarina al lugar de partida.

En el estacionamiento un hombre baja de un Land Rover de los años setenta. Le pregunto por Kankirixche sin saber que es él es el indicado, el guía más experto. No lo ha descubierto él, Gamaliel Pereira, pues ya los ancestros iban desde las aldeas cercanas por la bendición del agua, pero los ha recorrido de niño por esos breñales antiguos y después hasta conocerlos uno a uno, así, que claro, los del hotel que lo tienen de mesero lo promueven como el guía fenómeno que en un solo día te puede dar cenotes, haciendas, ruinas y lo que resulte. Yo seguiré los pasos que nos ha marcado en la plática sin perderme hasta llegar al crucero que abre la ruta final al cenote en el camino de Abala a Mucuyche.

Si ustedes gustan yo los llevo, dice.

Que bien, pero ahora vamos a las ruinas. No terminaré como gringo trepado en el Land Rover de Gamaliel.

Uxmal

La cisterna es la vida. No se explica este atorón de piedras sin ellas. Chultunes, les nombran.Toda la cuadratura de los dioses corre a las cavernas forradas de estuco armadas por los ingenieros de Uxmal. En ellas está el sentido original del hacha y del espíritu, toda la imploración por la lluvia, todo el movimiento de las estrellas, todas las peregrinaciones en la selva, las ciudades extintas y sus guerras, todos los cantos y los faisanes, los jaguares y los zopilotes. Todo el esplendor húmedo oculto en los ríos subterráneos asomados por las gargantas que respiran por el gran Chac señor de estas tierras.

Y ahí estoy yo de niño, y canto para el casting del coro del quinto de mi primaria en Puebla El caminante del Mayab, que lo repito porque lo repite incesante en una selva de árboles desconocidos una maestra de tímpanos incorruptibles a pianazos de jueza de sonidos lentos indescifrables, hasta entender que aquel hombre mítico no buscaba más que el agua y ella nunca me eligiría para cantar el señor es mi pastor y nada, nunca, ni el agua ni el aliento del desvalido, me faltará.

La redondez del templo del Adivino. La geometría de la escalera. La boca en arco maya a media altura, el sacerdote imaginado mirando la sabana verde y la masa reseca que implora por el agua: Chac, Chac, Chac, dice la voz en la noche de la luz y sonido que así le grita al dios cuando la sequía ya está a punto de ordenar el abandono de la ciudad. En ese quiebre de la historia Uxmal sobrevive, descubre la cal y el estuco, construye el esplendor de los palacios, los relieves fantásticos y las esculturas que hoy vemos en retazos. La extinción sobreviene después, cuando Canek príncipe de los Itzáes se enamora de Sak Nikté para convertirse en una leyenda de amores y guerras en el Mayapán con lances de serpientes negras y flores blancas que mejor nos explican las elucubraciones históricas narradas en el Chilam Balam.

Las voces mayas en francés, en inglés, hablan de túneles y adivinos. Los edificios ocultos. Los ciclos del tiempo. El sol contento de que los humanos no han desaparecido. Son los guías de Uxmal. Sigo en un minuto la pista disparatada de uno que lleva su rebaño hacia la explanada del juego de pelota: …compra de martes a domingo, no las dejes ir el lunes. Así controlamos a las mujeres los mayas…. Somos supersticiosos, le tenemos miedo a la muerte, no hay cuarto trece en el hotel, te saltas al catorce. Por eso construimos en piedra para remarcar la sujeción del pueblo bajo… No salió la boa, encontró por ahí su conejo… Un helado de coco, el estuco, como un cemento Portland, para sellar, lo aplican y luego los artistas llegan con sus trazos muy precisos… Ah, aquí estamos en el lugar de los campeones…

La rueda perfecta del gol antiguo, el sol primigenio, el sexo más florido. El juego rotundo en el golpe de los cuerpos y el alarido de la masa que estalla cuando la pelota se cuela por el aro mítico de todos los estadios del mundo.

Yo miro entonces el costado oriente del palacio del Gobernador. Hacia el sur el cerro vivo, la pirámide como la habrán visto sus descubridores, con las piedras por miles apelmazadas a golpe de mano y tino de alarife para no ser más que pirámides reconstruidas. Hacia el norte están ya los cantos perfilados con sus relieves de búhos y seres decapitados. La historia empieza en la invención de palabras atadas a la especulación originaria de los guías.

La costumbre de ver las ruinas. La dificultad de mirar lo que fue. Imaginar los colores de la piedra, la cultivada mano que cuenta historias en tintes rojo maya, azul maya y a saber qué mezclas de plantas y minerales ordeñados a la selva.

Pensar la política desde aquí. Pablo Yanes recuerda el libro Una selva de reyes: el verdadero éxito de los mayas fue el de la política. Construir este mundo en el territorio de agua y piedras más adverso: las selvas del Usumacinta, la sábana agreste del Mayab. Preguntar por los reyes que encandilan con su versión de la historia en los relieves, sin ignorar a los cargadores de piedras y a su labradores ni a los alarifes constructores. Tiempo y manos, y miles de estómagos habilitados por el maíz de los agricultores en comales más ardientes que el sol de mayo.

El templo de los falos. Los mayas también glorificaron el sexo, lo esculpieron, lo utilizaron de gárgolas para encausar el agua de la lluvia a las cisternas. Falos perfectos en su cúspide rotunda, en su tronco enhiesto, en su nervadura de sangre. Pero el camino está vedado, y no hay sendero más allá del letrero de no pase. Guías nerviosos miran a otro lado, señor no interrumpa que estoy hablando de cosas serias de los dioses. El INAH no se atreve más que a una exposición en el traspatio del Adivino con penes cortados por el hacha flamígera de la censura. Cuidado con los animales, si van es por su cuenta y riesgo…

Cuántas cosas no miramos en México, de cuánto no se quiere hablar. Qué no lo sepan los turistas de nuestra corrupción, de nuestros crímenes, de nuestros penes floridos por el semen maya.

Desde la Gran Pirámide se logra la vista abierta a la sabana. Los templos de la plaza de Las Monjas y el Adivino están en el medio plano. A los pies la escalinata para los pies cortos de los antiguos moradores. En todo momento imaginar lo que fue. Acudir a los historiadores. Agarrar en el aire las palabras alucinadas de un guía. Sentir la piedra corrugada en la que vuela una guacamaya. Mirar el rostro de dios oculto en un nicho.

Todo queda entre las palabras y las piedras.

Mundo Nuestro. El cuadro que ilustra este texto es de la artista plástica Ana Mastretta Yanes.

Términos

De Términos la llamaron hace tiempo a esta laguna. Es difícil de creer este paraíso sin fin.



La imagen puede contener: océano, cielo, nube, exterior y naturaleza

Ir al sureste es viajar al país del agua. Al final terminamos hoy en Isla Aguada, pegada al extremo norte de la laguna de Términos, en un hotel de nombre La Gringa. Aquí nada de lo que se dice es: la isla está en tierra continental, pero la gente recuerda que los conquistadores todavía la vieron atrapada por el agua; la gringa se llama Thelma, y no para de hablar y contar historias --su papá fue uno de los ingenieros que construyeron la autopista México-Puebla--, nació en Huimanguillo, tiene 75 años y es la más extraordinaria anfitriona que he podido conocer en mucho tiempo; y Ciudad del Carmen mira en silencio las plataformas del boom petrolero reciente y se pregunta si valió la pena la trampa que le vendieron de futuro.

Increíble este lugar. Como nunca en mi vida he visto delfines rondar por la barca que nos ha llevado adentro de la laguna. Qué serenidad la suya en el festín de corvinas que imagino bajo el agua.

Nada de lo que veo ha sido siempre así. Playas en Islas formadas recientemente por los huracanes que desbordan pájaros y -materialmente-- millones de conchas y caracoles. Rasco el fondo y la arena deja su eterna construcción calcárea en mis manos. No hay vestigio que no haya guardado la vida de todos los tiempos.



No hay texto alternativo automático disponible.

De no creer Isla Aguada.

Del otro lado del puente, la verdadera isla con Ciudad del Carmen en el extremo poniente, varada en la ilusión del petróleo, con la vista perdida en el pasado que perfilan las plataformas de aceros columpiados en el Golfo.

"Ya no hay camarones en el mar --me dice el joven guarda en el museo del faro en Isla Aguada--, se fueron con el petróleo que descubrió el pescador Cantarell en tiempos de mi abuelo"

Eso fue en los años setenta. Descubro que tengo la edad de su abuelo. Y que como a este mar desgastado, la vida no ha dejado de batir la arena de mis días.

Resultado de imagen para ciudad del carmen plataformas petroleras

En el Golfo las plataformas y todo lo que dejaron consigo son el reflejo de la ilusión pérdida en la herrumbe que ha dejado el progreso en el país.

Al final, para todos llegará el término.

En la laguna la palabra Términos, apretada en el imaginario de los buscadores de madera y los piratas que merodeaban para robarla. Tiempos de intercambio de teja francesa traída como lastre en los barcos por el Palo de Campeche de la milenaria selva. Tal es la historia de estas aguas y tierras. La depredación del petróleo y la madera.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, océano, cielo, exterior, agua y naturaleza

Ahora pienso que contra esta mirada a tajos que nos deja la violencia sinsentido en México, aquí ese malpais encuentra un término: el atardecer con una familia de pescadores que desde el atracadero busca una corvina, la imagina guisada más tarde para acompañar una conversación simple que alumbra a un mañana de sol y trabajo.

Simplemente otro día.

La imagen puede contener: cielo, crepúsculo, océano, nube, exterior y agua

Kabah

Qué privilegio de país, dice Gabriela con sus ojos sensatos, habilitados para descubrir lo que hemos dejado de ver.

La imagen puede contener: cielo, césped y exterior


A lo lejos el promontorio de la que fue la más alta de las estructuras que albergaron casas y templos, ventanas, pasillos, recovecos.

La imagen puede contener: exterior

Y a la vista, estructuras que fueron funcionales como habitaciones, recámaras guardadas por techos que figuran el arco maya, trunco en su pico. Soluciones arquitectónicas que dan al visitante la idea de un centro vivo. La gente entra y sale, sube y baja, discute, tramita, resuelve. Piramides vivas...

La imagen puede contener: cielo y exterior

Los dos señores cuelgan espectrales. A uno lo descabezó en algún momento la depredación de las ruinas. ¿A dónde habrá ido, a mirar a quién, a reposar sobre qué regazo? Al final, todas las cabezas pierden su sitio.

Y atrás la selva, las ceibas, la memoria de la epopeya que fue la instalación humana en esta tierra calcárea, de lluvias intensas y secas mortales.

Una iguana posa para la artista. Le da tiempo. Lo contiene desde siempre.

El agua, la batalla por contenerla. Ahí están las cisternas, todavía útiles. Guardarla en grutas, imaginar los escurrideros, jugar con la gravedad a costa de imaginar un humedal en cavidades del cerebro de los arquitectos mayas. Sobrevivir mil años en el territorio calizo del trópico.

Contemplo las piedras acomodadas una por una hace mil 200 años. Ahí están firmes con un mortero mágico que los mayas descubrieron y acicalaron. Cuánto puede durar la palabra siempre.

La imagen puede contener: cielo, pájaro y exterior

Para dejar Kabah un Zopilote decide tomar el campo. Ocupa la punta del templo del fondo. También los de su especie estarán aquí por siempre.

Como cada año desde el 2004, el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanospresenta la obra de Melesio Morales, La Locomotiva, sinfonía escrita inicialmente para su representación en la inauguración por el presidente de México Benito Juárez, el 16 de septiembre de 1869. Sin embargo, dadas las condiciones climatológicas adversas, ese día la partitura sólo se presentó en el Teatro Guerrero, dejando fuera de la obra a la locomotora de vapor.



Melesio Morales y su obra Locomotiva escrita para la inauguración del Ferrocarril Mexicano en Puebla, 1869.

En el siguiente texto, contaremos a grandes rasgos, quién fue ese importante músico poblano.



En marzo de 1867, Melesio Morales triunfa en el teatro Plagiano de Florencia con su ópera Ildegonda. El acontecimiento fue reseñado el 9 de marzo de 1869 por el periódico florentino L`Italia artística, que le dedica un justo elogio a la partitura de Morales. A partir de ese acontecimiento, Ignacio Manuel Altamirano, escribe por entregas en su revista El Renacimiento, una amplia biografía sobre la vida y obra del joven Melesio Morales, con base en las páginas íntimas, escritas por el propio músico, más nueva información compilada por el mismo Altamirano. Incluimos aquí la información más representativa de dicha biografía.[1]



Melesio Morales, por H. Iriarte, periódico El Renacimiento, 1869.

Melesio Morales nació en la ciudad de México el 4 de diciembre de 1838. Huérfano de madre a los 4 años, desde muy pequeño manifestó su vocación por la música. Su padre, Trinidad Morales, quería que fuera ingeniero civil, vocación por demás ajena al niño Morales. A los 9 años empezó sus primeros estudios de música, siendo su maestro el señor Jesús Rivera; posteriormente estudió en la Academia de Agustín Caballero la cátedra de acompañamiento, ofrecida por Felipe Larios, al poco tiempo Morales obtuvo el primer lugar entre sus condiscípulos. Pero desgraciadamente, en medio de la guerra civil, la Academia tuvo que cerrar. Sin embargo, de manera personal, Larios continúo dándole al joven lecciones de armonía, hasta que terminó el curso. En busca de ampliar sus conocimientos, Morales se puso a buscar un nuevo maestro que le enseñara contrapunto, fue en vano. Desesperado y sin dinero, siendo aún niño, se dedicó por un tiempo al pequeño comercio.



A los doce años hizo su primera composición: un vals. Poco tiempo después compuso una polka, algunas canciones, redovas, masurkas, cuadrillas y piezas ligeras.

A los trece años ya daba lecciones de música y con sus ingresos ayudaba a su padre a sostener sus estudios de dibujo, esgrima y gimnasia. A los dieciocho años, comenzó a componer su primera ópera: Romeo y Julieta, basada desde luego en la obra de Shakespeare. Para lograrlo, estudió lecciones de instrumentación con el profesor Antonio Valle. Dos años después su obra estaba concluida. En esa misma etapa ingresó en la ciudad de México a la recién creada Academia de Música, fundada por el maestro Paniagua, en la que el propio Morales ofreció además clases de armonía.

En esa misma época llegó a México la compañía de Meretzek, que escenificaría en el Teatro Nacional las obras musicales de los mexicanos Paniagua, Valle y Meneses. Por su parte, algunos amigos y maestros de Morales le pidieron al empresario que se montara también la ópera de Morales, pero lo anterior no fue posible.

Corría el año de 1862, para entonces, comenta Altamirano:

Luego del triunfo de la memorable batalla del 5 de mayo contra los franceses, por todas partes no se oían más que himnos de triunfo y gritos de entusiasmo; por todas partes el patriotismo creaba recursos para atender a las necesidades de nuestras tropas, que aguadaban la nueva acometida del enemigo. Colectábase dinero de mil modos para auxiliar a los hospitales de sangre, y las bellas hijas de México organizaban juntas donativos con tan humanitario y patriótico objeto. La capital de la República daba a ese respecto los ejemplos más brillantes. Las funciones de teatro se sucedían unas a otras. Los artistas hacían conciertos, recitaban a escena los cantos a la patria, y los concurrentes atraídos por las novedades y por el objeto sagrado que tenían, depositaban dinero en la entrada, contribuyendo así a la santa obra de la defensa de la nación.[1]

Con ese objeto, según Altamirano, en noviembre de 1862 se dieron funciones teatrales que patrocinó el Ayuntamiento de México, a favor de los hospitales de sangre. Morales participó en alguna de ellas, ejecutando a dos pianos unas variaciones que tenía escritas desde hace tiempo. De igual modo, a finales de noviembre de ese mismo año, Morales ofreció su ópera de Romeo y Julieta al propio Ayuntamiento, con la idea de representar su obra a favor de los hospitales de sangre. El Ayuntamiento le ofreció su apoyo pero éste fue insuficiente para solventar los gastos que costaría la representación. Sin embargo, el empresario italiano Roncari, esposo de la cantante Tomassi, que actuaría en la ópera como Julieta, le ofreció al joven músico su protección. Finalmente, en 1863 después de muchas dificultades, la ópera de Romeo y Julieta, se estrenó en el Teatro Nacional. Sin embargo, debido a la situación política que se vivía entonces, las funciones de la ópera no llenaron el Teatro Nacional, por lo que Melesio Morales tuvo que endeudarse con empresarios y amigos para financiar la representación de su obra.

Pese a ello, a partir de 1863, Morales empieza a escribir su nueva ópera, Ildedonga, de Verdi, con libreto de Temistocle Solera, que tiene ya concluida en 1866. Ese mismo año se casa con una distinguida señorita. Para entonces, había llegado a México un conocido empresario operístico, conocido como Biachi. En su biografía sobre Morales, Altamirano relata como:

La nación se hallaba entonces en plena guerra, era el penúltimo año del imperio, y se combatía en todas partes, lo que no impedía, como era de esperarse, que la ruidosa ciudad de México se distrajera, a pesar de todos los peligros que la amenazaban. El Teatro Nacional estaba concurridísimo y se aplaudía a Ángela Peralta, con tanto entusiasmo, cuanto que con eso el público quería dar muestra de su amor a las glorias nacionales.[2]

Aprovechando esa coyuntura, Morales ofreció el montaje de Ildegonda

a Biachi. El empresario aceptó montar la obra, pero para ello Morales requería financiamiento con el que no contaba. Finalmente, después de mucho batallar, consiguió los recursos necesarios de los que por entonces eran entre sí enemigos políticos: Manuel Payno y el todavía en esos momentos emperador de México, Maximiliano de Habsburgo. El primero le ofreció pagar la fianza por la cantidad exigida por Biachi para la representación de la obra; el segundo, proclive a las Bellas Artes, prometió pagar lo que faltase del producto de la entrada para financiar los gastos totales. Con tales garantías, en 1866, Ildegonda se puso en escena en el entonces llamado Teatro Imperial, con gran éxito. Sin embargo, México estaba en plena guerra contra el Imperio, por lo que el emperador no pudo solventar los gastos prometidos y Morales, de nuevo, se encontró preso de sus propias deudas.

Ese mismo año, estimulado por su amigo Dueñas y los empresarios Martínez de la Torre y Antonio Escandón, Morales decidió correr suerte y continuar sus estudios en Europa. En abril de 1866 Melesio llegó a París. Ya establecido en dicha ciudad, Carlos Landa y su abogado Lefroi, lo apoyaron para que su obra se representara en el Teatro Lírico de dicha ciudad, con el apoyo del empresario francés Carvalho. Pero el maestro Rodolfo Maltiozi y el crítico musical Gasperni, opinaron que como el género de la música de Ildegonda era italiano, la representación contaría con mayores posibilidades de éxito en Italia. Para mejorar su trabajo estudió entonces con Teódulo Mabellíni.

En junio de 1867, después de haber reformado una segmento de la obra de Ildegonda en la parte instrumental, Morales viajó a Florencia, y propuso la representación de la misma al empresario Luciano Marzi, quien la aceptó, pero para lo cual nuevamente se necesitaban recursos. En agosto de 1867, mientras se definía el montaje de la ópera ya señalada, Morales adaptó otras dos óperas: Carlo-Magno y Gino Corsini. Además de haber enviado a la Sociedad Filarmónica de México, su himno: Dios salve a la patria.

Para entonces la guerra contra el Imperio concluía y las plazas de México, Querétaro y Veracruz estaban sitiadas, por lo que se interrumpió la comunicación del país con Europa. Por fin, en noviembre de 1867 le llegaron a Morales cartas desde México, donde su familia le hablaba de los horrores del sitio militar que había sufrido la ciudad. Le recomendaban en la carta: “Vuelve si no quieres perecer de hambre en un país extraño, tus protectores están perseguidos”. Resolvió entonces pedirle a Antonio Escandón, que se encontraba en París, otros seis meses de pensión para seguir luchando por el montaje de su obra en Europa. Escandón se los concedió.

En abril de 1868 Italia se preparaba para solemnizar el matrimonio del príncipe Humberto, heredero de la corona. Aprovechando las festividades, Morales ofreció a Conti, empresario del teatro Plagiano, su ópera, mismo que aceptó firmando el contrato respectivo. Pero Conti quebró al poco tiempo y la obra no se montó. Morales dejó de nuevo Florencia y se trasladó a París. Ahí Escandón le dijo que permaneciera en Europa hasta marzo de 1869. Mientras estuvo en Europa Morales aprovechó para realizar un sinfín de actividades: compuso cincuenta y dos piezas para piano, para canto y piano y para orquesta. Realizó reformas a su ópera Ildegonda, escribió una misa solemne, las dos óperas ya antes mencionadas, la sinfonía himno Dios salve a la patria, un concierto a cuatro tiempos, y finalmente la sinfonía-vapor, encargada por Escandón con motivo de la cada vez más cercana inauguración del Ferrocarril Mexicano de la ciudad de México a Puebla.

Estando en París, su amigo Alfredo Bablot le propuso conseguir recursos para montar su obra Ildegonda en Italia, entre los mexicanos que ahí residían. Está vez don Ramón Romero de Terreros aceptó financiarlo. Morales regresó a Florencia y, como ya se señaló, montó su ópera en el Plagiano, donde con un triunfo estrepitoso fue saludado como maestro por el público presente. Al respecto, comentó Altamirano: “Más aún, había honrado a su patria haciendo admirar en el extranjero el genio mexicano. ¡La gloria suya era la gloria de México!”

Después de ese acontecimiento, a mediados de 1869, Morales regresó a México, donde una multitud lo recibió en la estación de Buenavista y lo acompañó hasta su casa. La Sociedad Filarmónica de la Ciudad de México ofreció dos conciertos en su honor.[3]

Esa fue la historia de Melesio Morales, hasta el 16 de septiembre de 1869, en que como ya se ha comentado, su sinfonía-vapor, que compuso en Italia, no pudo ser representada con forme él lo planeó: es decir, incluyendo como parte de la obertura a una máquina de vapor en vivo. Fue inconveniente más entre los muchos que tuvo Morales a lo largo de su vida musical y del que salió airoso. El 16 de septiembre en la noche, en el teatro Guerrero, Melesio representaría su obra, sin la inclusión de la locomotora. Y en palabras de Altamirano: “hizo prodigios de imitación armónica, inventando a propósito nuevos instrumentos para reproducir fielmente el rugido del vapor, el silbido de la máquina y hasta el rodar de los carros en los rieles del fierro.”[4]

Fue hasta el 16 de septiembre del 2004, en que la Locomotiva de Melesio Morales, fue estrenada conforme a la partitura y concepción originales por la Orquesta Sinfónica Nacional; justamente en los patios de la estación del Ferrocarril Mexicano, para la que la sinfonía fue escrita, acto en el que participó la máquina de vapor OdeM 2, pieza de colección del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos. Y es que algunos sueños tardan en cumplirse.

El compositor Melesio Morales murió el 12 de mayo de 1908, en la ciudad de México. Dejó sin estrenar las óperas Carlo Magno, La tempestad, El judío errante y Anita.[5]

De igual modo, además del valor de la pieza musical en sí misma, vale la pena destacar también la litografía que ilustra la partitura, denominado: Locomotora Morales, fantasía imitativa en forma de obertura, ya que se trata de un trabajo de Hesiquio Iriarte (1820-1897), uno de los litógrafos que junto con Casimiro Castro e Hipólito Salazar, constituyen la más importante trilogía del arte litográfico en el México del siglo XIX.[6]



H. Iriarte, Locomotora Morales, fantasía imitativa en forma de obertura, septiembre, 1869.

El grabado referido presenta una alegre imagen donde la locomotora está formada por los distintos instrumentos que componen una orquesta; el director es el maquinista que dirige la obertura desde una cabina formada por un piano e instrumentos de cuerda; la caldera está integrada por un contrabajo e instrumentos de viento; y el carbón ( o sea el combustible para la máquina), son las distintas óperas del propio Melesio Morales: Romeo y Julieta, Ildedonga y Gino Corsini, melodrama con un prólogo y tres actos, escrita en 1867, pero que hasta donde sabemos se estrenó en el Teatro Nacional de México hasta julio de 1877, interpretada por Ángela Peralta. Por último, en el grabado, la vía por la que se traslada la locomotora musical es un pentagrama. Hesiquio Iriarte es el autor también del retrato de Morales con el que se inicia el presente artículo.

Por otra parte, respecto a la importancia de la obra la Locomotiva desde el punto de vista musical, comenta el historiador Karl Bellinghausen:

Sinfonía vapor o La Locomotiva es el resultado de un trabajo arduo de Morales. Se trata de una obra muy singular y en cierto sentido innovadora, ya que la composición debía ejecutarse al aire libre, y en un lugar inusualmente amplio. Morales quería experimentar con el espacio, y emplear una banda militar que se colocara a distancia de la orquesta sinfónica.

El empleo espacial en la música no era algo nuevo, aunque sí muy raro. Desde la Venencia del siglo XVI ya existía este fascinante recurso musical, cuyo objeto era llamar la atención sobre el espacio arquitectónico de San Marcos. Morales intentó recrear una situación similar en los flamantes patios de la estación ferroviaria de Puebla, y llamar la atención del entorno a partir del diálogo alegre entre una orquesta y una banda colocadas a distancia. Pero Morales, como buen dramaturgo musical, también requería de al menos un personaje, por lo que ideó al protagonista del evento como un enorme cilindro negro con ruedas (así lo llamó Guillermo Prieto), con un silbato ensordecedor y desafinado, que se moviera de un lado a otro y sacara mucho humo. Se trataba, evidentemente, de una locomotora.

En la partitura hay sorprendentes indicaciones que piden con precisión la participación de la locomotora, tanto en la emisión del llamado como en la movilización de la máquina.

La factura orquestal está inspirada en Rossini, quien de manera mecánica empleó el incremento instrumental para crecer el matiz y sugerir más movimiento, efecto que resulta más que efectivo en una obra como esta, que evoca los movimientos y sonidos de una locomotora que por arte de magia aparece en vivo.[1]

Para los estudiosos de historia de la música en México, la Locomotiva de Melesio Morales es un antecedente del maquinismo musical. En nuestro país a la composición de dicha obra le siguieron Música para charlar, de Silvestre Revueltas, compuesta en 1938, para la inauguración del Ferrocarril Inter-California con el Ferrocarril Sud Pacífico. Y más recientemente las obras de las cuatro estaciones del compositor Arturo Márquez, en las que hace referencia no a las estaciones de Antonio Vivaldi, sino a las del ferrocarril: Puebla, San Luis Potosí, Aguascalientes y Veracruz. Y máquina férrea (Tocata ferrocarrilera), de Leonardo Corral.[2]

En hora buena entonces La Sinfonía Vapor que se presentará en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos este domingo.

CITAS:

[1] Ignacio Manuel Altamirano, “Melesio Morales”, biografía por entregas, en: El Renacimiento, marzo-agosto, 1869.

2 Ibídem.

3 Ibídem.

4 Ibídem.

5 Ibídem.

6 Folleto Concierto Sinfonía Vapor, México, MNFM, 2013, p. 11.

7 Como grabador y litógrafo Iriarte participó en importantes obras como: Los Conventos suprimidos en México, Imprenta y Librería de J.M. Aguilar, con 31 litografías, México, 1861; Memoria de los Trabajos de la Comisión Científica de Pachuca, Obra dirigida por el ingeniero Ramón Almaraz, México, 1865; Historia del Ferrocarril Mexicano, 1874; Litografías de Iriarte en asociación con el también litógrafo Santiago Hernández; Vicente Riva Palacio, Los ceros, Galería de contemporáneos, Imprenta de F. Díaz de León, México, 1882.

8 Karl Bellinghausen “Una máquina sinfónica”, en: Sinfonía vapor, óp., cit, pp.3-4.

9 Sinfonía vapor, óp., cit, pp. 8-13

Mundo Nuestro: La biodiversidad pensando. Con este dibujo de la artista mexicana Ticatla (Devian Art) reflejamos en el 2015 lo que quiere ser nuestro trabajo periodístico: describir lo mejor posible la realidad para intentar comprenderla, en un ir y venir que apunta hacia la búsqueda de alternativas en la construcción de respuesta a los retos que nuestra sociedad enfrenta.

Consolidar un proyecto periodístico alternativo. Eso nos hemos propuesto a lo largo de estos cinco años marcados por el extremo al que se llegó por un gobierno poblano al que caracterizamos de despótico: sometidos los poderes legislativo y judicial, Rafael Moreno Valle sólo encontró en la movilización civil el freno a sus políticas autoritarias. Fueron sus años los de un gobierno enemigo absoluto del debate público que es consustancial a una democracia deliberativa. La que no tenemos, dijimos ese año. Tal es el ámbito de nuestra acción narrativa: la tensión entre ese poder autoritario y una sociedad civil organizada que se expresa en escenarios múltiples igual en Cholula que en las cañadas serranas o en la movilización organizada para el rescate del río Atoyac. Contar en sus rasgos básicos esas historias ha sido parte de lo que le ha dado vida a nuestro quehacer periodístico.

Mundo Nuestro es un proyecto que quiere hacer periodismo narrativo desde esta ventana digital: un periodismo que encuentra en la investigación de fondo y en la creación literaria sus ánimos por una actividad maravillosa pero incierta en sus alcances frente a una realidad mediática que no tiene por la palabra escrita y larga su mayor simpatía; a pesar de ello, queremos dar cuenta de este mundo nuestro desde el desfiladero en el que se tocan el periodismo y la literatura. Construir desde ahí una comunidad de lectores y escritores comprometida con lo que mejor explica la sobrevivencia mexicana: el desarrollo de una sociedad civil organizada y dispuesta a pelear por un mundo más justo y solidario.

Presentamos en esta edición de la revista en esta semana de navidad una lectura en cuatro movimientos que nos acercan a la figura del político que ha dominado el escenario de la política y el poder en Puebla en estos últimos años. Y ello frente a la coyuntura del 2018 y lo que se juega en los procesos electorales en el estado de Puebla y su capital.



Mundo Nuestro. Segundo momento, en el 2015 el reclamo a Moreno Valle por el encarcelamiento de los luchadores sociales en Cholula, ejemplo extremo de la criminalización de la protesta social en Puebla. Este es el perfil que de un gobernador autoritario hace el joven Paúl Xicale.

A un año de su encarcelamiento, Alejandro Paúl Xicale Coyópol da una idea precisa de su pensamiento con estas simples preguntas que le hicimos en la cárcel. Lo que ha perdido, lo que volvería a hacer, lo que piensa de las autoridades y de Rafael Moreno Valle. Y al final: la cuestión de fondo, la defensa de las Cholulas.



¿Qué ha perdido Alejandro Paúl en este año en la prisión?

Creo que hubiera continuado con mi plan de vida. Dejé la universidad porque prefería una carrera de técnico automotriz. De hecho ya me habían contratado en un taller que estaba a punto de abrir en Zavaleta, Multiservicio Automotriz. Pero ya me habían llamado de Audi, a la oficina de mi papá llegó el oficio con el llamado. Pero lo que sí es seguro es que hubiera continuado con la lucha, no estoy arrepentido, y no lo dejaré de lado cuando salga, y si pudiera regresar en el tiempo, lo haría mejor. Eso es lo que expresé en mi mensaje a Cholula Viva y Digna.

¿Y qué opina de las autoridades que lo tienen en la cárcel?

Lo cierto es que a las autoridades no les importa el plan de vida y las aspiraciones de los demás. Ellos tenían la consigna de represión, y no les importa lo que nos pase, la separación de nuestras familias. Tuve que terminar con mi novia.



¿Y qué pienso de Rafael Moreno Valle?

Yo no voté por él. Tengo de él tres conceptos: imposición, cerrazón, represión. Él dice que representa a un gobierno abierto, incluyente, transparente, pero eso se quedó en el discurso. A él no le importa la gente, y mucho menos la gente que tiene en la cárcel, él está por sus intereses personales. Y nos tiene aquí por la frustración de no poder llevar adelante sus planes en Cholula.

¿Y de la defensa de las Cholulas?

El movimiento de defensa de Cholula es la unión de miles de personas, oriundos y avecindados, cada quien con sus doctrinas y con sus preferencias políticas, pero lo que nos une es el sentimiento de defensa de lo que sabemos que es nuestro, que es de todos. Defendemos lo intangible, no sólo lo arqueológico sino nuestro origen, nuestra historia, nuestra cultura. Estoy por cumplir 25 años, he vivido como cholulteca, desde niño veneré la virgen, conocí los vestigios arqueológicos, aprendí de nuestro origen olmeca xicalanga. Eso es lo que no entiende Moreno Valle.


Dice Paúl Xicale del gobernador Moreno Valle: imposición, cerrazón, represión.

Alejandro Paúl Xicale desde la cárcel: Lo que no entiende Moreno Valle

Página 2 de 67