Mundo Nuestro. Pensar al país desde la universidad. Mirar los hechos de violencia en la UNAM en la explanada de Rectoría hace unas semanas, pero no perder de vista la trayectoria histórica que explica la complicada trama que envuelve temas como el de la democracia y la gratuidad en la educación superior pública en México. Mucho nos ayuda en ello el Doctor Arturo Ederly en este texto.

También puedes leer del Doctor Ederly en Mundo Nuestro:

Elecciones Puebla: cifras en nogada

La agresión porril ocurrida el 3 de septiembre de 2018 en la explanada de la Rectoría de la UNAM, y lo que de ello se ha ido derivando desde entonces, deja claro que el vaso ya estaba lleno, y que solo faltaba una gota más para que se derramara. Aun cuando el rector de la UNAM ya aceptó y firmó el pliego petitorio de estudiantes del CCH Azcapotzalco, ahora las demandas van mucho más allá del conflicto particular que detonó la actual situación, y por medio de asambleas estudiantiles denominadas “inter-UNAM” e “inter-universitarias” estudiantes de la UNAM y de otras instituciones educativas exigen, entre otras cosas, una mayor democratización de la UNAM y garantía de gratuidad de la educación que imparte. ¿Qué implicaciones tendría esto para la máxima casa de estudios del país?



VIDEO: Estudiantes de la Asamblea Inter-UNAM leen en voz alta su pliego petitorio al Rector Enrique Graue.

Democratización ad nauseam



La Ley Orgánica de la UNAM, y toda la legislación universitaria vigente que de ella se ha derivado, contempla algunos procedimientos democráticos para la continua renovación de determinados órganos colegiados: consejo universitario, consejos técnicos de escuelas y facultades, consejos académicos de área, comisiones dictaminadoras, entre otros. Y dentro de cada uno de ellos, de conformidad con la legislación universitaria, se toman decisiones por medio de votación de sus miembros. Así que, procedimientos democráticos dentro de la UNAM, existen y han existido desde el Decreto de Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de enero de 1945, y que es la vigente.

Lo que exigen en esta coyuntura algunos sectores de la comunidad universitaria, principalmente estudiantiles, son procedimientos democráticos adicionales, y modificar las reglas de los existentes. Por ejemplo, actualmente la designación del rector, así como de directores de escuelas, facultades e institutos de la UNAM, se realiza por medio de un peculiar proceso de auscultación de la comunidad universitaria que, en un penúltimo paso, deriva en la conformación de una terna de aspirantes al cargo en cuestión, y que en un último paso la designación queda a cargo de lo que determine la Junta de Gobierno. Cabe recordar que dicha Junta de Gobierno toma decisiones por votación de sus miembros, y que renueva a sus miembros por procedimientos que involucran designaciones del Consejo Universitario, mismo que a su vez se renueva periódica y parcialmente mediante elecciones directas (consejeros universitarios representantes de alumnos y profesores). En resumen, se trata de un elaborado encadenamiento de toma de decisiones que incluye algunos componentes democráticos.

Pero la autodenominada “Asamblea Inter-UNAM”, de carácter eminentemente estudiantil, en su sesión ordinaria del 22 de septiembre de 2018 acordó ir más allá al exigir, entre otras cosas, la elección de todos los órganos de gobierno unipersonales en todas las escuelas y facultades mediante elecciones con voto universal, presencial, directo y secreto, así como reformar los artículos 4°, 5° y 6° de la Ley Orgánica de la UNAM para la eliminación de la Junta de Gobierno.



¿Hasta dónde conviene a una universidad como la UNAM democratizar los procesos de toma de decisiones? ¿Al máximo posible? ¿Será mejor lanzar a la máxima casa de estudios del país a una dinámica electoral para elegir rector y directores de escuelas y facultades, con todo lo que ello implicaría? Porque seguramente implicaría campañas electorales de los aspirantes, y todo aquello a lo que se recurre en este país con tal de granjearse simpatías y votos. La UNAM cuenta con un destacado investigador que ha escrito sobre ello, el Dr. Imanol Ordorika, quien además fue líder estudiantil en 1986 y activista político después, y en una publicación del año 2015 [1] sobre las formas de elegir autoridades universitarias comenta lo siguiente:

“En nuestro caso, el autoritarismo que ha caracterizado al sistema político mexicano permite entender en buena medida las dificultades existentes en casi todos los tipos de nombramiento de autoridades en nuestras universidades. Por un lado explica la prevalencia del sistema cerrado, secreto y restrictivo de las juntas de gobierno; pero también da cuenta de las deformaciones que se hacen presentes de manera sistemática en casi todos los procesos de votación directa.”

La imagen puede contener: 2 personas, personas practicando deporte, personas de pie, personas caminando y exterior

Dura lex, sed lex

Adicionalmente a una discusión académica al respecto, que se antoja profundamente compleja, está la parte jurídica. Como bien identifican los estudiantes del actual movimiento asambleario, los cambios que ahora demandan implican modificar la Ley Orgánica de la UNAM decretada por el Congreso de los Estados Unidos Mexicanos en el año 1945, pero la autonomía universitaria no alcanza para modificar una ley, eso es facultad del Poder Legislativo de nuestro país.

El artículo 2° de la Ley Orgánica de la UNAM establece que ésta tiene derecho a organizarse como lo estime mejor, pero -muy importante- dentro de los lineamientos generales señalados por dicha ley. Esto es, contrario a ciertas interpretaciones populares, la autonomía universitaria tiene límites establecidos por la ley que le dio origen, mismos que deben respetarse mientras dicha ley no cambie. Es interesante revisar la exposición de motivos que para la presentación ante el Consejo Constituyente Universitario del anteproyecto de la actual Ley Orgánica para la UNAM hizo el entonces rector Alfonso Caso en 1944:

«Una de las razones que han hecho difícil la organización de la Universidad sobre bases estables, es que la Ley Orgánica, publicada el 21 de octubre de 1933, implica para la Universidad la necesidad de organizarse de acuerdo con las bases que en la propia Ley se contienen y que, como veremos más tarde, la obligan a tener un carácter netamente político. Por esto, siempre que se ha pensado en reformar el Estatuto Universitario, se ha tropezado con la existencia de la Ley Orgánica y de sus preceptos, que impiden una reforma radical, como la que se necesita para reorganizar la Universidad sobre bases técnicas.»

Ante la Ley Orgánica de la UNAM vigente desde 1945 [2] se enfrenta la misma problemática anterior si se pretende modificar la forma de gobierno y elección de autoridades, ya que forma parte de dicha ley, y por tanto tendría que ser el Poder Legislativo quien apruebe una nueva Ley Orgánica para la UNAM, seguramente a partir de un anteproyecto de ley que surja de la comunidad universitaria, como (más o menos) ocurrió en 1944.

En otra parte de dicha presentación, se reflexiona respecto a la necesidad de separación de lo político y lo técnico, y como universitarios deberíamos de preguntarnos qué tanto el siguiente texto de 1944 continúa describiendo a la UNAM del año 2018:

«Para nadie es un secreto que la principal causa de la desorganización de la Universidad Nacional Autónoma de México ha sido la confusión constante de estas dos formas de organización: la política y la técnica. Las autoridades universitarias han tenido siempre este doble carácter de autoridades políticas que necesitan contar con la popularidad y con el apoyo de los grupos, y por otro lado el carácter de autoridades técnicas que necesitan resolver las cuestiones de organización docente y científica, desde un punto de vista puramente objetivo. La lucha entre lo político y lo técnico ha impedido a la Universidad realizar sus fines, e indiscutiblemente ha ido rebajando la calidad de los profesores, de sus enseñanzas, de sus programas y, en consecuencia, la preparación de los alumnos. Podemos decir que la Universidad cumple cada día menos con el fin de preparar, como lo dice su Ley Orgánica, "profesionistas y técnicos útiles a la sociedad", y cada vez más se dirige hacia un fin puramente formal, que es convertirse en una oficina expedidora de calificaciones, certificados y títulos.»

Y cito la parte más dura:

«No necesitamos insistir demasiado en las múltiples corruptelas que la organización política de la Universidad ha engendrado en maestros y estudiantes. Las maniobras de tipo puramente político, para obtener el nombramiento de un Director de Escuela o Facultad, que una vez nombrado se siente comprometido con el grupo que lo llevó al poder, y obligado a otorgarle concesiones: mayor número de clases, mejor remuneración, o complacencia en la falta de cumplimiento del deber, si se trata de profesores; puestos remunerados, gajes o canonjías, perdón de faltas de asistencia y aun exámenes simulados, si se trata de estudiantes. De tal modo es grave esta situación que, de continuarse, el prestigio de la Universidad sería cada vez más discutible y los títulos que otorgara, cada día menos aceptados por la opinión pública».

Ni parece que lo anterior fue escrito hace 74 años…

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior

Hacia un congreso universitario… ¿otra vez?

En 1944 fue en un Consejo Universitario Constituyente donde se aprobó el anteproyecto de ley que poco después se convirtió en la Ley Orgánica de la UNAM decretada por el Congreso de los Estados Unidos Mexicanos y vigente hasta nuestros días. El Dr. Gilberto Guevara Niebla, líder en el movimiento estudiantil de 1968, en un artículo [3] del año 1990 comenta lo siguiente:

«En la historia de la UNAM, pocos eventos se pueden comparar al Congreso Universitario realizado entre el 4 de mayo y el 4 de junio de este año [1990]. Sólo hay dos antecedentes dignos de mención: 1) el Congreso de Universitarios Mexicanos (1933) en el que tuvo lugar la célebre polémica entre Antonio Caso y Lombardo Toledano y que suscitó un enfrentamiento violento entre los partidarios de la educación socialista y los defensores de la libertad de cátedra y 2) el Consejo Constituyente de 1944 que reunió a maestros, estudiantes y autoridades y deliberó durante más de tres meses para elaborar una nueva ley orgánica para la Universidad Nacional, la ley “Caso” (Alfonso Caso presidió el evento y, al parecer, fue él quien hizo el primer diseño de esa norma) hasta ahora vigente.»

De acuerdo con el Archivo Histórico de la UNAM, de aquel Congreso Universitario de 1990 se cuenta con un acervo [4] conformado por 220 cajas de material derivado de esos trabajos, pero el artículo citado del Dr. Guevara de alguna forma concluye lo siguiente:

«Décadas de historia nos informan que, en condiciones normales de funcionamiento, la UNAM jamás ha logrado dar paso significativo hacia su autotransformación. ¿Cuál reforma académica sustantiva ha habido en la UNAM, como producto deliberado, desde 1910 a la fecha? Ninguna.»

Sin duda surgieron propuestas interesantes de aquel Congreso Universitario de 1990, pero al parecer se quedó corto respeto a lo que el movimiento estudiantil de 1986-1987 solicitaba en el punto cuarto de su pliego petitorio respecto a una mayor democratización de la vida universitaria. Tampoco surgió de dicho congreso un anteproyecto de nueva ley orgánica para la UNAM así que la de 1945 quedó intacta, y por tanto todo lo que de ella se deriva hacia el Estatuto General y el resto de la legislación universitaria.

Pasaron tan solo nueve años de aquel Congreso de Universitario de 1990 para que la UNAM enfrentara nuevamente un conflicto que derivó en la creación de un Consejo General de Huelga (CGH), cuyo pliego petitorio nuevamente incluyó la exigencia de un congreso democrático y resolutivo en el que toda la comunidad discuta y decida sobre los problemas que enfrenta la universidad, y cuyas decisiones tuviesen carácter de obligatorias para toda la comunidad universitaria, incluidas las autoridades universitarias. Después de la huelga 1999-2000 no hubo tal congreso resolutivo. Si bien es de reconocerse que el CGH logró frenar la reforma al Reglamento General de Pagos que buscaba incrementar las insignificantes cuotas que por sus estudios pagan los estudiantes de la UNAM, dicho reglamento continúa existiendo, y mientras así sea, la puerta seguirá abierta a proponer incremento de cuotas en cualquier momento.

A reserva de tener que corregir después -si así me es señalado- tengo la impresión de que al menos son dos demandas las que han estado presentes, de una u otra forma, en los movimientos estudiantiles de 1968, 1986, 1999 y 2018:

1. Garantizar la gratuidad de la educación universitaria.

2. Una mayor democratización de la vida universitaria, y en particular una mayor representatividad de los estudiantes en los órganos de decisión.

Gratuidad de la educación universitaria

En un artículo del Dr. Octavio Rodríguez Araujo [5] se hace un elocuente recuento sobre el desarrollo de la autonomía y gratuidad de la educación que imparte la UNAM:

«La autonomía de la UNAM no fue una graciosa concesión de las autoridades gubernamentales. Fue una lucha, de estudiantes y profesores mexicanos, una conquista resultado de la petición estudiantil del 23 de mayo de 1929, precedida de movimientos y huelgas de los estudiantes y de represión del gobierno […] Pero la autonomía de la Universidad Nacional le significó un costo: la renuncia del Estado a financiarla por un tiempo […] Con la segunda Ley Orgánica de la Universidad Autónoma, la de 1933, el gobierno dejaba a la institución a sus propios recursos y era considerada como un establecimiento educativo particular al que el Estado otorgaba un fondo de diez millones de pesos para que con él subsistiera como pudiera. En ese entonces, la Universidad cobraba cuotas por colegiatura y exámenes profesionales, extraordinarios y a título de suficiencia, más los donativos provenientes de particulares...»

Pero el cobro de cuotas en la UNAM es anterior a la autonomía otorgada en 1929. El Acuerdo por el que la Enseñanza en las Facultades Universitarias y en la Escuela Nacional Preparatoria Deja de Ser Gratuita es de fecha 7 de enero de 1916 [6] aunque de manera más formal el primer Reglamento de Pagos es de fecha 24 de enero de 1936, esto es, posterior a la (segunda) Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de México de 1933.

Al paso del tiempo, con dichas cuotas congeladas al menos desde el año 1953, la inflación se ha encargado de que el pago anual que hoy realizan los estudiantes de la UNAM sea simbólico (menor a un peso mexicano de 2018) y por tanto les resulta prácticamente gratuito el pago por la educación que reciben. Pero el Reglamento General de Pagos de la UNAM, aún con cuotas insignificantes, continúa vigente, y con ello latente la posibilidad de que en algún otro momento alguna administración intente nuevamente incrementar dichas cuotas, con el consecuente conflicto que esto podría generar.

La (tercera) Ley Orgánica de la UNAM de 1945, que es la vigente, establece en su artículo 15°, fracción quinta, que parte del patrimonio de la UNAM se constituye por medio de los derechos y cuotas que por sus servicios recaude, y ha sido con base en ello que se ha justificado el cobro de cuotas a los alumnos por la enseñanza que se les imparte, mediante un Reglamento General de Pagos aprobado y actualizable por el Consejo Universitario. Sin embargo, según el Dr. Rodríguez Araujo [7]:

«Aun aceptando, sin conceder, que la Ley Orgánica de la UNAM permita cobrar cuotas a los alumnos (integrantes del servicio), éstas no podrán ser por la educación impartida sino por otros conceptos tales como exámenes, servicios médicos, uso de instalaciones recreativas o deportivas, etcétera, ya que la Ley Orgánica no puede estar por encima del precepto constitucional que establece que la educación que imparta el Estado será gratuita [8] y según ha demostrado el profesor de derecho administrativo Gabino Fraga, la UNAM es un organismo descentralizado integrante del Estado, una corporación pública [9] y no una institución de utilidad pública.»

Quizás la solución definitiva a la añeja demanda de garantizar la gratuidad en la educación que imparte la UNAM es eliminar la fuente potencial de futuros conflictos al respecto, esto es, que el Consejo Universitario derogue, cuando menos, la parte el Reglamento General de Pagos que tiene que ver con el cobro de cuotas anuales a los alumnos por concepto de la enseñanza que se les imparte, esto es, las fracciones I a VI del artículo 1° de dicho reglamento, aludiendo al artículo 3°, fracción IV, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Mayor democratización y representación estudiantil

Atender demandas en este sentido, a diferencia del asunto de las cuotas, podría resultar un tanto más complejo si los cambios que se pretenden implican una nueva Ley Orgánica de la UNAM, lo cual escapa a las atribuciones del Consejo Universitario. En tal caso, tendría que recurrirse a un procedimiento similar al seguido para modificar la Ley Orgánica de 1933, y mediante un nuevo congreso o consejo universitario constituyente generar un anteproyecto para la nueva ley, misma que tendría que ser votada y decretada por el Poder Legislativo.

La forma de designación del rector y directores de escuelas, facultades e institutos está claramente especificada en los artículos 6° y 11° de la Ley Orgánica vigente, y resultan incompatibles, por ejemplo, con algún método de elección directa por parte de la comunidad universitaria. En este caso se requeriría una nueva Ley Orgánica.

Respecto a la representación estudiantil en el Consejo Universitario, la Ley Orgánica vigente estipula en su artículo 7°, fracción III, que se incluya a representantes alumnos de cada una de las Facultades y Escuelas en la forma que determine el Estatuto General, y este último sí puede ser modificado por el propio Consejo Universitario, sin contravenir lo estipulado en la Ley Orgánica vigente. Comentario análogo respecto a la representación estudiantil en los consejos académicos de área.

En donde prácticamente no hay margen de maniobra es en la representación estudiantil en consejos técnicos de escuelas y facultades ya que el artículo 12° de la Ley Orgánica vigente estipula solo dos representantes (propietarios) de todos los alumnos de la entidad académica en cuestión. Algunas entidades en la actualidad permiten más de dos alumnos propietarios, pero esto es una anomalía que viola el citado artículo de la Ley Orgánica vigente, así como el artículo 47° del Estatuto General de la UNAM. Modificaciones en este sentido también apuntan hacia una nueva Ley Orgánica.

Conclusiones

El asunto de garantizar permanentemente la gratuidad de la educación que imparte la UNAM pareciera estar al alcance de la propia comunidad universitaria sin necesidad de modificar la Ley Orgánica vigente, y podría atenderse en el corto plazo: bastaría la voluntad del Consejo Universitario para realizar las modificaciones pertinentes al Reglamento General de Pagos, con fundamento en el precepto constitucional que establece que la educación que imparta el Estado será gratuita, y con fundamento en el Artículo 1° de la Ley Orgánica vigente que define a la UNAM como una corporación pública -organismo descentralizado del Estado- pero parte de él y esencialmente financiado por éste.

Pero modificar la forma en que se designa al rector y a directores de escuelas, facultades e institutos, la desaparición de la Junta de Gobierno y el Tribunal Universitario, e incrementar la participación estudiantil en algunos órganos colegiados sí implica modificar la Ley Orgánica vigente, y por tanto requeriría iniciar un proceso complejo cuyo primer paso sería determinar el mecanismo (congreso o consejo constituyente, por ejemplo) mediante el cual la comunidad universitaria en su conjunto acuerde un anteproyecto de nueva Ley Orgánica para la UNAM, para ser sometida a la aprobación del Poder Legislativo.

Desde su creación en 1910, la UNAM ha pasado por tres leyes orgánicas que se generaron y aprobaron en un periodo relativamente corto de tiempo (1929, 1933 y 1945), pero hace ya 73 años que la vida y la legislación universitarias evolucionan sin una nueva ley orgánica. Seguramente habrá quienes se resistan a modificarla, temiendo que sería como abrir la Caja de Pandora, pero desde 1968 y hasta la fecha las demandas que se repiten en los movimientos estudiantiles parecieran apuntar en esa dirección, quizás después de tres leyes orgánicas, y siendo septuagenaria la vigente, es momento de pensar en una cuarta transformación de fondo de la UNAM (cualquier parecido con la realidad política nacional es mera coincidencia… o no).

Referencias

[1] Ordorika, Imanol. (2015). Elección de rector: panorama internacional. Revista de la educación superior 44 (175), 7 – 18. Recuperado el 26 de septiembre de 2018, de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-27602015000300001&lng=es&tlng=es

[2] Diario Oficial, Secretaría de Educación Pública, 6 de enero de 1945.

[3] Guevara Niebla, Gilberto (1990) Después del Congreso Universitario. Revista Nexos: https://www.nexos.com.mx/?p=5940

[4] Archivo Histórico de la UNAM: http://www.ahunam.unam.mx/consultar_fcu?id=1.27

[5] Rodríguez Araujo, Octavio (2000) La UNAM, su gratuidad y su autonomía: elementos para un debate. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, vol. XLIV, núm. 178, pp. 343 – 360.

[6] Compendio de legislación universitaria (UNAM) http://abogadogeneral.unam.mx/PDFS/COMPENDIO/indtem.pdf

[7] Rodríguez Araujo, Octavio (2000) La UNAM, su gratuidad y su autonomía: elementos para un debate. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, vol. XLIV, núm. 178, pp. 343 – 360.

[8] Artículo 3°, fracción IV, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[9] Artículo 1° de la Ley Orgánica de la UNAM vigente (1945).

Domingo, 07 Octubre 2018 00:00

Periodismo irreversible

Mundo Nuestro. La edición 112 de la revista Elementos de la BUAP presenta este texto de Sergio Mastretta sobre la relación extrema entre la investigación científica y la movilización de la sociedad civil en marco del proceso irreversible de la destrucción del medio ambiente que sufre nuestro planeta por la acción humana. Y en ese trance, el interrogante sobre el papel que cumple el periodismo en sociedades como la nuestra. La ilustración de portadilla fue tomada de la propia revista Elementos 112: Eutanasia, de Rodrigo Orozco.

¿Qué se construye con el pensamiento crítico? Decimos que la realidad y la teoría pueden ir de la mano: actuar para cuestionar, pensar para comprender, proponer para transformar. Parece sencillo, pero el problema adquiere su dimensión de fondo cuando activistas sociales y filósofos se vinculan para responder esa pregunta original: ¿cuál es la frontera entre el pensamiento y la acción? (XXIV Coloquio. Silabario de un futuro irreversible) En ese filo los cuestionamientos sobre los límites la ciencia y la tecnología, los procesos de poder que las subyugan, los umbrales para los que no hay perspectiva histórica que alcance. Con ellos se intenta comprender procesos complejos como los que guarda la idea de cambio climático crítico, una construcción intelectual que asume la precariedad teórica frente a una realidad socio-ambiental apocalíptica. Irreversible, decimos. Y para complicarlo todo, el periodismo y su función última: contar historias como las que ocurren en las montañas mexicanas a las que acosa el ánimo de reproducción del capital salvaje que caracteriza la economía global del siglo XXI. Construir un periodismo crítico.

SIGUE EN REVISTA ELEMENTOS: Periodismo IRREVERSIBLE



Domingo, 07 Octubre 2018 00:00

Elementos 112

Revista Elementos, 112: Índice

Los vehículos de Dawkins y el amarillamiento letal del cocotero
[PDF] Versión en HTML
Pablo José Palma Cancino

3
Modelando las normas con revisión de creencias e inferencia
[PDF] Versión en HTML
Pedro Bello López

9
En busca de un concepto sociedad-naturaleza
[PDF] Versión en HTML
Lilián Hernández Nolasco y María Evelinda Santiago Jiménez

15
Los sueños de la persona en María Zambrano
[PDF] Versión en HTML
Cintia C. Robles Luján, María de Carmen García Aguilar y Sandra García Pérez

21
Rodrigo Orozco
[PDF] Versión en HTML
Obra gráfica

28
Vibraciones mecánicas:
fuente de energía verde para microdispositivos

[PDF] Versión en HTML
Ernesto A. Elvira-Hernández, Luis A. Uscanga-González y Agustín L. Herrera-May

33
Periodismo irreversible
[PDF] Versión en HTML
Sergio Mastretta
39
Registro de Sueños I
[PDF] Versión en HTML
Mercedes de la Garza

51
Registro de Sueños II
[PDF] Versión en HTML
Francisco Pellicer

56
Naturaleza visionaria
[PDF] Versión en HTML
Margarita de Orellana

59
Ciencia a tiempo
[PDF] Versión en HTML
61
Libros
[PDF] Versión en HTML

Mundo Nuestro. Cuatro años después Roberto Formacio está libre de la persecución que sufrió por los gobiernos de Moreno Valle y Leoncio Paisano. Cuatro años le cargaron una orden de aprensión que lo mantuvo prácticamente en la clandestinidad. Al fin, y a pesar de toda la corruptela existente en el juzgado de Cholula, la justicia le exonera y el activista cholulteca puede volver a estar tranquilo. Y con él, una mayoría de ciudadanos que en la elección del 1 de julio echó por la vía de los votos al grupo de los Paisanos y Huepas que han manejado San Andrés como su gran negocio inmobiliario.

Así lo ha celebrado este domingo la organización civil Cholula Viva y Digna. Señalando a los autores de esta persecución criminal contra los sanandreseños que se rebelaron contra la imposición de un proyecto absurdo para la Pirámide de Cholula. Lo pagaron con más de un año de encarcelamiento injusto los señores Adán y Paúl Xicale. Lo pagó la propia zona arqueológica, sometida a una transformación como producto mercantil que atentó contra los elementos más importantes de su calidad histórica y cultural.

Se ven venir mejores tiempos para los cholultecas. Esta historia reciente merece contarse a fondo.



VIDEO: Cholula Viva y Digna, domingo 7 de octubre del 2018.

Cholula Viva y Digna festeja la libertad de Formacio.



Cholula Viva y Digna: una vez más contra la violación a la ley de Monumentos Arqueológicos en la Pirámide



La familia Xicale, víctima del despótismo de Moreno Valle y Leoncio Paisano.

En esta fotografía la memoria de lo ocurrido en octubre del 2014_

Y aquí el comunicado de prensa que dieron a conocer este domingo:

Aquí algunos de los textos publicados en Mundo Nuestro sobre el conflicto en Cholula y la resistencia y movilización de esta organización civil:

Cholula Viva y Digna

Cholula Viva y Digna, el arte urbano y la defensa del territorio

En defensa del territorio sagrado de Cholula (40)

En defensa del territorio sagrado de Cholula

Mundo Nuestro. El recuento de un año universitario en un video de quince minutos y un discurso de diez. Ya en eso rompió los cartones Alfonzo Esparza Ortiz. Yo acudo como todos los años y me entretengo con los modos de la burocracia de la BUAP, que contra las novedades visuales en macropantalla galáctica y la propuesta plástica de sus danzarines que amalgaman moderno con folklórico, no dejan de lado los rígidos modos del himno y los honores a la bandera. Maestros son.

Pero este año el informe pasó en modo avión. Más tardó en acomodarse el gentío, entretenerse con la banda musical y las muchachas de las banderolas en las largas filas de la explanada del Auditorio, que el rector en mandar a todo mundo a su casa. Son otros tiempos. Menos parafernalia política, menos abrazos entre los entendidos. Es el informe en un día cualquiera de clases.

Pero observo al rector Esparza contra la galaxia que envuelve su figura estirada con la misma disciplina del cohete de la fotografía con la que inició su participación. Cohetes y galaxias acompañan su discurso. Y algunas frases en triplete, como estas: Innovación implica apostar por el futuro de nuestro país. Innovación implica apostar por la formación de los jóvenes que vienen. Innovación implica apostar por la vida de los mexicanos dentro de 20 años.

¿Cuánto avanzó la universidad en un año? ¿Es posible medir su compenetración con la sociedad poblana a través del video impecable en su realización? Los metros de aulas alcanzados, los posgrados calificados, los laboratorios multiplicados... No tendré tiempo de asimilarlo. Recojo sin más mi preocupación del día: Esparza Ortiz vuelve a cerrar su discurso con el tema de la violencia contra los universitarios. "Quienes atentan contra ustedes son mis enemigos", dice. Pero quedan en el aire interrogantes sencillos: ¿Qué ha causado esta violencia que ya es infernal en México? Más allá del enojo, ¿cuál es el papel de la universidad pública frente a ella? ¿En qué medida alumbrar hacia sus causas desde el conocimiento, el análisis, la denuncia crítica, puede contribuir a frenarla?



A mediodía, después del informe, ya corre en las redes sociales la noticia del asesinato de José Andrés Larrañaga, un muchacho oaxaqueño estudiante de la UNIDES. Su vida ya no está para defenderla. Cuántos jóvenes observan inermes su futuro. Sean o no de la principal de nuestras instituciones de educación superior, la Benemérita.

De las galaxias a la realidad. Pensar en lo que será la vida de los jóvenes dentro de veinte años. Apostar por ellos. Pelear por ellos ahora.

El Primer Informe en flashazos en el Facebook de Sergio Mastretta:





Fondo es forma, dicen. Gali mandó a su mujer al informe del rector Esparza.

Mundol Nuestro. El Moral, en San Martín Texmelucan, tiene un arroyo de colores envidiables si el agua no acabara matando a la gente. Casi siempre es rojo, pero la textilera cambia sus tintes, así que también abundan los azules, según vaya la demanda. Es el arroyo Cotzala. En los mapas ya le dan nombre de río. Y carga con él tantos pueblos. Los cuento desde El Moral, a unos metros de la autopista México-Puebla, hasta la falda de la montaña, la impasible Iztaccíhuatl: San Simón Atzizintla, San Matías Atzala, San Gergorio Aztotoacan, San Andrés Hueyacatiltla, San Felipe Teotlancingo, San Juan Tetla, San Agustín Atzompa. Todos pueblos antiguos, todos cruzados de historias de haciendas y rebeliones, de fiestas patronales y sobrevivencia maicera; y cada vez más apretados, cada vez más ganados por la techumbre de los invernaderos, cada vez más ciudades rurales, como le gusta llamar al campo a los políticos modernizadores.

Y ahí en medio, la fábrica. Y para variar, con sus chicanas y sus amparos, la impunidad con la que se mueven los empresarios y la complicidad que encuentran en la mayor parte de las instituciones involucradas.

Y aquí en Puebla la ceguera. El gobierno estatal dando patadas de ahogado entregando a medias el título de la concesión del agua a la empresa de Hank Rohn, incapaz de cumplir con la tarea fundamental de encabezar el enfrentamiento al más grave problema de la sociedad poblana. El agua, su conservación, su generación, su administración, su saneamiento.



El río Cotzala, al mediodía de este miércoles 3 de octubre del 2018.

La denuncia se ha hecho desde todos los rumbos. Nosotros aquí la presentamos en agosto pasado:

Río rojo: para entender la desgracia del Atoyac y la ceguera del gobierno de Puebla

Pero el industrial no se detiene. Los pedidos mandan. El negocio se sostiene. Los empleos le dan resguardo social en la comunidad rural. Hay trabajo, a quién le importa el río.



"No manches, se ve bien feo..."



"Hora ya cambió el color"

2 de Octubre es sobre todo la construcción de la memoria colectiva sobre un crimen de Estado.

"El gobierno mató a los estudiantes". Esa versión inconfundible la tuvimos al día siguiente de esa tarde noche trágica. No llegó por los periódicos. Excelsior, el que mayor número consignó, se atrevió a escalar hasta los veinte muertos. Cincuenta años después la cifra más precisa alcanza los 75 muertos. Pero para quienes pronunciamos la frase, aunque no tuviéramos más de 13 años, como yo entonces, el hecho asimilado no se ocupó por contarlos. En la mira nos asomamos a un abismo insondable: el que nos ahoga al imaginar a un ejército que se lanza a balazos y ballonetas contra una multitud inerme. Contra la ausencia de un relato instantáneo, las fotografías que se arrojaron sobre un país al que le llevarían treinta años más para echar del gobierno a los criminales. Si juzgarlos. Sin meterlos a la cárcel. Viéndolos hacerse viejos, perderse en el tiempo ingrato de la impunidad.

1 de julio en Puebla. ¿Otra impunidad por venir para hacerse vieja en la memoria? ¿Qué tiempo nos llevará construir colectivamente que el fraude electoral es un crimen de Estado?

En un caso, el 2 de octubre, recreamos la acción extrema del ejército y los paramilitares que responden a las órdenes de civiles en el gobierno para cortar de tajo la insurrección civil.



Del otro, sicarios y pandilleros que asaltan las casillas en todos los rumbos de una ciudad inerme, bandas que responden a los mecanismos naturales de control del hampa desde los sótanos policíacos de Gobernación y fiscalías. Y en su casa, en sus escritorios,en sus curules, en sus cantinas y sus esquinas, en sus ocho columnas y sus sonrisas, los autores de este crimen, seguros de que llegarán a viejos sin que se les consigne por delincuentes.

Esa memoria tengo esta tarde del 2 de octubre del 2018. Y cargo cincuenta años más en mi vida desde aquel 2 de octubre de 1968 para enfrentar la tarde del 1 de julio pasado en Puebla, cuando a balazos se violentó la más frágil de nuestras instituciones democráticas.

El voto nada puede todavía contra la impunidad.

José Lazcarro Toquero nació en la ciudad de Puebla el 27 de febrero de 1941. Alegre e incansable es un artista que ha desarrollado su oficio en disciplinas como el grabado, la pintura, la escultura, el arte-objeto, la arquitectura, el diseño de mobiliario y la experimentación con materiales diversos, así lo demuestra en su exposición Peltre (agosto 2016), realizada en base al esmaltes al fuego, que se exhibió en su galería en La Noria, ciudad de Puebla. Y su última exposición, A la manera de Lazacarro, que se exhibió el año pasado en el Museo Barroco.

Lazcarro, nació en 1941 y vivió su infancia y adolescencia en la colonia Guerrero de 1945 a 1970. Inició su formación como artista en 1958 el año en la Escuela Nacional de Artes Plásticas UNAM, Antigua Academia de San Carlos en la ciudad de México, conocida también como La Esmeralda, muy cerca de Tlatelolco y de la Guerrero. Como artista plástico en ciernes apoyó el movimiento estudiantil de 1968.

El siguiente texto, en el que Lazcarro recuerda la tarde del 2 de octubre, forma parte del libro Raíces, José Lazcarro en la Colonia Guerrero, que será publicado próximamente. (Emma Yanes Rizo)



Durante el movimiento de 1968, Antonio Trejo como director de San Carlos, no dejó que el ejército ingresara a la escuela. Se paró en la puerta frente a los militares y se tuvieron que ir. En la azotea había un arsenal de bombas molotov y otras cosas para defender San Carlos. Yo en ese momento ya no estaba en la Academia.

Desde mi oficio como grabador tomé partido por el pueblo norvietnamita[1]. En octubre de 1968 mis colegas y yo habíamos inaugurado una exposición con ese tema en la galería 5 de Mayo, en Tlatelolco, que estaba a espaldas de la Plaza de las Tres Culturas. Y justamente el 2 de Octubre, cambié mí día de guardia en la galería para irme a la marcha, más bien al mitin. Me salvé de pura chiripa gracias a que al pasar a recoger a Olga ella tardó mucho en arreglarse. Guardo los diálogos de esa tarde en mi memoria:

--- ¡Hey Doña Catalina!... ¡Señora Catalina!... ¡Señora Catalina!, le grité a la tía de Olga, --Habla más bajo Lazcarro qué no ves que despiertas a mi viejo?... qué quieres?, me dijo. –Pues que le diga a Olguita que se apure, vamos a llegar tarde al mitin.

--Ay Lazcarro, así me decía, por mi apellido, ya sabes que la “Tutucha”, que era el apodo de Olga, es así y tienes que admitirlo, si la quieres te tienes que aguantar. La voy a apurar, pero seguro no va a salir hasta que esté bien pintada y todo. La Tutucha tiene su genio. Ya sabes, chiquita pero cabroncita, siempre termina haciendo su voluntad, fájese los pantalones Lazcarro. Y que le contesto: --Sí Señora Catalina, pero nomas que pase un tiempo la voy a hacer a mi modo, usted va a ver. Claro que aquí entre nos eso nunca sucedió.

--Pero si nada más me estaba retocando, dijo finalmente Olga, cuando salió.



Olga vivía en la colonia Río Blanco, muy cerca de la glorieta de Peralvillo, pero ese día de ahí a Tlatelolco había mucho tráfico.

Llegamos tarde al mitin, ya no pudimos entrar a la plaza porque las balas y los gritos nos lo impidieron. Estábamos pasmados, pero no corrimos, así nos volvimos como invisibles a los tiradores, los que corrían hacían evidente su presencia y les disparaban.

Ya no supe si vimos algunos muertos, me imagino que sí pero no lo recuerdo. Creo que la preocupación por salir del lugar nos dotó de destreza y tranquilidad. Nos fuimos caminando a mi casa, todavía vivía en Degollado 169, a unas cuantas cuadras de Tlatelolco.



Recuerdo la noche del 2 de octubre como una película en blanco y negro llena de sombras y luces contrastadas; de gritos, de mucho ruido en medio del miedo y la incertidumbre. Al día siguiente no había nadie en la calle, pero había un sol inmenso y mucha bruma, como de ciencia ficción.[2] (D 68).

15 días después del 2 de Octubre se inaugura la Olimpiada y que no pasa nada, hay un júbilo extraordinario, el pueblo mexicano se desborda[3]. Lo que había pasado en 2 de octubre queda como guardado. Sólo tiempo después el pueblo empieza a reaccionar, a ver hay presos políticos, muchachos en la cárcel, otros muertos, muchos desaparecidos. Pero de eso se empieza a hacer conciencia tiempo después, la Olimpiada fue como una especie de pastilla adormecedora. Salen íconos como el sargento Pedrosa, que gana la medalla de plata en caminata[4], Enriqueta Basilio[5] es la primera mujer en llevar la Antorcha Olímpica y los atletas negros ponen el puño en alto como símbolo de los Black Power[6]. En las Olimpiadas del 68 hay un despertar de apoyo al deporte en México y parecía increíble que sólo unas semanas atrás hubiera ocurrido la matanza estudiantil.

La italiana Oriana Fallaci escribió un reportaje sobre el 68, Nada y así sea[7], antes incluso que el libro de Elena Poniatowska[8]. Fue un detonante para que la sociedad volteara a ver lo que había pasado.

Uno como pintor no sabía hacia dónde ir, a donde caminar, porque empiezan a tener mucho éxito pintores altamente decorativos o complacientes, empieza a hacer pinturas muy bonitas, entonces se confunden mucho porque llegan otros cuates que si saben, como Mathias Goeritz[9] o Vicente Rojo[10], y “varios garbanzos de a libra”, los demás se van quedando en el camino. Al final “el viento fuerte sopla toda la hojarasca”, pero se quedan los que se debían quedar: Gunther Gerzso, Vicente Rojo y Mathías Goeritz. Esos son los pintores que yo volteo a ver.

Ilustración José Lazcarro, 2018.

[1] La guerra de Vietnam​ llamada también Segunda Guerra de Indochina o guerra contra los Estados Unidos para los vietnamitas,​ fue un conflicto bélico librado entre 1955 y 1975 para impedir la reunificación de Vietnam bajo un gobierno socialista o comunista.

[2] El movimiento estudiantil de 1968 fue un movimiento estudiantil a favor de la democracia. Fue brutalmente reprimido el 2 de octubre de ese mismo año, por el gobierno mexicano en la Plaza de las Tres Culturas., donde se realizaba un mitin pacífico. .

[3] Los juegos olímpicos de México 1968 o la XIX Olimpiada, se celebraron del 12 al 27 de octubre de ese año. Y en su momento crearon gran expectativa entre la población.

[4] José Pedraza Zuñiga (1937-1998), atleta mexicano ganador de la medalla de plata en la distancia de 20 kilómetros en los Juegos Olímpicos de México de 1968.

[5] Enrique Basilio (1948-). Primera mujer en la historia en llevar la antorcha olímpica y encender el pebetero, en la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos de México, el 12 de octubre de 1968.

[6] Durante las olimpiadas de 1968, los afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, después de ganar en la carrera de doscientos metros la medalla de oro y de bronce, hicieron el saludo del poder negro, en protesta de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

[7] Oriana Fallaci ( 1929-2006), El libro Nada y así sea, de la prestigiada periodista italiana, fue publicado por primera vez en 1969. En el texto se narra la experiencia personal de dicha reportera en la matanza del 2 de octubre.

[8] Elena Poniatowska (1932-), escritora, activista y periodista mexicana. Publicó su libro testimonial La noche de Tlatelolco, en la editorial Era en 1971.

[9] Matrhias Goeritz Brunner (1915-1990), nació en Polonia, murió en la ciudad de México. Escultor, poeta, historiador del arte, arquitecto y pintor.

[10] Vicente Rojo (1932-). Nació en Barcelona, España, pintor y escultor, arribó a México luego de la Guerra Civil Española. En 1991 fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes.

Mundo Nuestro. El historiador Carlos Melesio Nolasco presenta este texto de la etnóloga mexicana María Margarita Nolasco Armas (20 de noviembre de 1933, Orizaba, Veracruz - 23 de septiembre de 2008, Distrito Federal, México) . Ella fue considerada como una de las pioneras en el estudio de la antropología de México. Se le reconoció de manera póstuma con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de «Historia, Ciencias Sociales y Filosofía».

Fue también, sobreviviente de la noche de Tlatelolco. Y madre de Carlos Melesio Nolasco, historiador, autor hoy de la crónica que presenta Mundo Nuestro. Madre e hijo, a unos metros una de otro, vivieron esa noche terrible en el edificio Chihuahua. Entrevistada por Elena Poniatowska para su Noche de Tlatelolco, esto es lo que vivió Margarita aquella noche en la que presenció la matanza y sufrió la incertidumbre por la suerte de su hijo, entonces estudiante de secundaria.



“Tlatelolco entero Respira Sangre”

“Recorrimos un piso tras otro y en la sección central del Chihuahua, no recuerdo en qué piso, sentí algo chicloso bajo mis pies. Volteo y veo sangre, mucha sangre y le digo a mi marido: "¡Mira Carlos, cuánta sangre, aquí hubo una matanza!" Entonces uno de los cabos me dice: "¡Ay, señora, se nota que usted no conoce la sangre, porque por una poquita que ve, hace usted tanto escándalo!" Pero había mucha, mucha sangre, a tal grado que yo sentía en las manos lo viscoso de la sangre.

“También había sangre en las paredes; creo que los muros de Tlatelolco tienen los poros llenos de sangre. Tlatelolco entero respira sangre. Más de uno se desangró allí porque era mucha sangre para una sola persona.

“Yacían los cadáveres en el piso de concreto esperando a que se los llevaran. Conté muchos desde la ventana, cerca de sesenta y ocho. Los iban amontonando bajo la lluvia... Yo recordaba que Carlitos, mi hijo, llevaba una chamarra de pana verde y en cada cadáver creía reconocerla... Nunca olvidaré a un infeliz chamaquito como de dieciséis años que llega arrastrándose por la esquina del edificio, saca su pálida cara y alza las dos manos con la V de la victoria. Estaba totalmente ido; no sé lo que creería, tal vez pensó que quienes disparaban eran también estudiantes. Entonces los del guante blanco le gritaron: "Lárgate de aquí, muchachito pendejo, lárgate, ¿qué no estás viendo? Lárgate." El muchacho se levantó y confiado se acercó a ellos. Le dispararon a los pies pero el chamaco siguió avanzando. Seguramente no entendía lo que pasaba y le dieron en una pierna, en el muslo. Todo lo que recuerdo es que en vez de brotar a chorros, la sangre empezó a salir mansamente. Meche y yo nos pusimos a gritarles como locas a los tipos: "¡No lo maten!... ¡No lo maten!... ¡No lo maten!" Cuando volteamos hacia el pasillo ya no estaba el chamaco. No sé si corrió a pesar de la herida, no sé si se cayó, no sé qué fue de él.

“Yo no entendía por qué la gente regresaba hacia donde estaban disparando los tipos de guante blanco. Meche y yo —parapetadas detrás del pilar— veíamos cómo la masa de gente venía gritando, ululando hacia nosotros, les disparaban y se iban corriendo, y de pronto regresaban, se caían, se iban, venían de nuevo y volvían a caer. Era imposible eso, ¿por qué? Era una masa de gente que corría para acá y caía y se iba para allá y volvía a correr hacia nosotros y volvía a caer. Pensé que la lógica más elemental era que se fueran hacia donde no había balazos; sin embargo regresaban. Ahora sé que les estaban disparando también de aquel lado.”



"Las escaleras se veían mojadas, tanto por la lluvia como por la sangre, que hacía que al caminar se sintiera el piso pegajoso. Salimos del edificio, y al cruzar vimos grupos de soldados aventando como bultos los cuerpos de los estudiantes y personas fallecidas todos envueltos en cobijas, dentro de los camiones militares. Vi que mi hijo pequeño se retrasaba y volteaba a ver hacia los camiones, por lo que lo jalé hacia mí y con mi mano en su cara traté de evitar que viera era terrible acción. Pasamos por un primer cordón de tipo militar, quiénes nos preguntaron quiénes éramos y adónde íbamos. El militar que nos había sacado respondió rápidamente y nos dejaron pasar. Vino un segundo cordón, este compuesto por ganaderos y policías, quienes nos gritaban que no podíamos salir y que nos regresáramos. Pero el militar que nos acompañaba habló con un superior de ellos quien les dio la indicación de que nos dejaran salir. Pasamos el cordón, el militar se quedó y nosotros nos dirigimos hacia la Avenida Reforma, donde tomamos un taxi hacia mi casa. En el camino Meche y yo le gritábamos a cuanto paseante veíamos que en Tlatelolco estaban matando estudiantes, y a los voceadores callejeros que regresaran a sus periódicos y denunciaran los hechos, sin respuesta alguna.

“Llegamos a la casa, y mi preocupación eran mis otros dos hijos. Afortunadamente ahí estaba mi hija mayor, pero no mi segundo hijo, Carlos. Llamamos por teléfono buscándolo en la casa de sus amigos y nos enteramos que había asistido al mitin en la Plaza de Tlatelolco. Desesperadas, contamos todo lo que habíamos visto, y le dije a mi esposo que teníamos que buscar a nuestro hijo, que teníamos que regresar. Inmediatamente mi marido y mi padre estuvieron listos y salimos, y poniendo toda nuestra esperanza en encontrarlo bien y a salvo. Aun entonces, me era difícil pensar que el gobierno déspota, represor, intolerante y perverso como era, pudiera llegar a ese nivel, acometer esos crímenes, esas barbaridades, todo por sostener un sistema corrupto y retrógrada, y por "mantener limpio" un evento internacional, paradójicamente dedicado a la paz y a la armonía, como eran los Juegos Olímpicos, a inaugurarse 10 días después, el 12 de octubre de 1968.”


Página 2 de 95