Lunes, 16 Octubre 2017 00:00

Crepúsculo del Nafta

Día con día

Dice bien el presidente Peña Nieto que en la renegociación del Nafta lo que hay que mirar es lo que se pone en la mesa y no, añado yo, lo que tuitea o declara el presidente Trump.



La semana pasada, durante la cuarta ronda de conversaciones, los negociadores mexicanos tuvieron en la mesa suficientes propuestas inaceptables como para levantarse de ella.

La más general es una cláusula de extinción del tratado para que sea renovado cada cinco años por los tres países.



Para un tratado comercial cuya virtud mayor es dar certidumbre de largo plazo a los inversionistas, la idea de una revisión quinquenal equivale a un aviso de fin de fiesta, una propuesta de extinción.

Es la llamada sunset clause, que puede traducirse también como cláusula crepúsculo y que en efecto es crepuscular: luego de años de magníficos rendimientos, el largo día del Nafta estaría echando su último resplandor antes de perderse en la noche.

En la mesa quedaron también, después de esta cuarta ronda, al menos otras cinco propuestas crepusculares:

La exportación solo estacional de productos agrícolas mexicanos, cuando hagan falta, bajo regulación sanitaria estadunidense.

Un cambio en las reglas de origen de la industria automotriz para que al menos 50 por ciento de las partes de cada coche sea estadunidense y hasta 85 por ciento norteamericanos. Hoy deben ser 62.5 por ciento norteamericanas.

Terminar el capítulo 19 que arbitra las diferencias Nafta en un panel de controversias trinacional, y remitir las querellas a los tribunales de cada país.

Que empresas estadunidenses puedan demandar a empresas Nafta por lo que juzguen prácticas inequitativas al amparo de las reglas Nafta.

Que el acceso de las empresas de los tres países a las compras y contratos gubernamentales se fije en cuotas y no en porcentajes, porque el presupuesto estadunidense es mucho mayor que el canadiense o el mexicano. Si esto se fijara sobre la base de dólar por dólar, dice el WSJ, México y Canadá tendrían una baja en el acceso a esos recursos de 90 por ciento.

Las propuestas que llevan los negociadores estadunidenses a la mesa son tan radicales en su estilo y sus consecuencias como los desahogos y las amenazas del presidente Trump en el suyo.

Pueden ser todas

artimañas para negociar duro, pero parecen más bien artimañas para no negociar nada.

(Foto de portadilla toma de Independent.co.uk)

Jueves 12 de octubre en la falda sur del Popo. Es la tierra del amaranto antiguo. Aquí el temblor se llevó entre el 70 y el 90 por ciento de las viviendas en sus diecisiete comunidades, todas sus escuelas y sus templos nuevos y viejos. Veintitrés días después mucho puede y debe contarse del esfuerzo de reconstrucción que se hace lejos ya del ruido de la prensa tras el terremoto. Sociedad civil organizada que llega desde la ciudad, oficinas de gobierno reconvertidas en operadoras de contingencias, pobladores que hacen acopio de fuerzas locales, internacionales, religiosas.

¿Qué pesará más en los próximos días? ¿La inercia burocrática natural las instituciones públicas o la conciencia de que la acción de gobierno puede tener sentido? ¿El desapego propio de los civiles frente a la tragedia ajena, un vez que la distancia pesa lo suficiente para convertirse en olvido, o la compasión original que se transforma en acciones orgánicas y sistemáticas de verdadero largo plazo? ¿Y el mundo rural de los pueblos del sur regresará a la parsimonia y aislamiento que identifican su vida cotidiana?



RELACIONADA:

En Tochimilco, ¿otra reconstrucción es posible?

En Tochimilco, ¿otra reconstrucción es posible?

Santa Cruz Cuautemotitla, Santiago Tochimizolco, San Miguel Tecuanipan. Pueblos antiguos, prehispánicos, y nadie aquí me habla de razas y conquistas. Los maestros no han hecho ceremonia alguna, pues todas las escuelas están cerradas. Los niños hacen cola con sus madres cuando alguna camioneta aparece con ropa y bastimentos. Sus mamás preguntan si de casualidad traen pañales, y entre todas se arrebatan las colchonetas. Los jóvenes demuelen sus casas a golpe de marro y tal vez se pregunten por el sentido de la vida. Los hombres debaten sobre la habilidad del maquinista del trascabo para terminar de desbaratar lo que quedó de una primaria, y eso es mejor que conversar por el bajo precio de la carga de amaranto. Una mujer ha plantado flores de plástico en la tierra y las alinea en macetas para alegrar la caseta de lámina de cartón que por lo pronto sustituye a su vivienda de adobe que los voluntarios han demolido.



El volcán al fondo se esconde a mediodía. "Viene gente de fuera y mejor se esconde", me dice la mujer de las flores. Y sonríe.

Aquí nada se celebra hoy 12 de octubre.

En Santiago Tochimizolco descubro un lienzo colgado en la presidencia auxiliar que de milagro ha sobrevivido al terremoto. Ahí están los pueblos delimitados por los ríos. Y la fecha, 1609. Entenderé que es una copia, que el original lo tienen en resguardo los viejos, pero asumo que la memoria no se pierde ni se achica aunque la tierra reviente en tremores sus discordias geológicas.

Los manantiales segados

Un terremoto tumba iglesias, casas y edificios, desgaja montes, quiebra carreteras, pero poco puede hacer contra los usos y costumbres. En la región de Tochimilco sirve escuchar los nombres de sus pueblos para entender que su historia es originaria, batida ya por las guerras floridas de los aztecas desde su bastión en Huaquechula, y que pasaron por la conquista con el propio Cortés, y por las encomiendas y el control por una lejana Corona, y por las bendiciones y los infiernos desde el convento franciscano que no pudo impedir que estos pueblos cultivaran el amaranto fundamental para los ritos paganos, y por el desprecio histórico de la ciudad criolla a los pueblos indios, y por el concepto de progreso impulsado por un Estado que un siglo después de la revolución y el indigenismo no entiende el mundo rural de los pueblos campesinos: San Lucas Tulcingo, San Martín Zacatempan, Santa Catarina Tepanapa, San Miguel Tecuanipan, San Francisco Huilango, Santacruz Cuautemotitla, San Antonio Alpanocan, La Magdalena Yancuitlalpan. Y nueve o diez comunidades más.

Nada de eso es asunto de un terremoto. A quienes debe importarle entender lo que ocultan los nombres de estos pueblos es a todos aquellos que se acercan con ánimo de auxilio tras una catástrofe. La mayor parte de esos pueblos perdieron en un minuto sus sistemas de agua potable. Sus manantiales. Su enredo de mangueras, por miles, que se descuelgan desde los ameyales y tanques hacia cada una de las casas. Hasta allá llegó el equipo de funcionarios del SOAPAP al día siguiente, pues de todos los municipios afectados por el sismo, Tochimilco perdió además de centenares de casas, completitos, sus abigarrados sistemas de agua potable. Gustavo Gaytán, su director –un abogado queretano con más de treinta años de experiencia operativa en la administración pública--, lo entiende así:

“Es un asunto cultural –dice--. Si no lo ves, fracasas. Está el caso de Tecuanipa, donde se perdió por completo el manantial tapado por rocas y tierra. Es imposible recuperarlo. De inmediato estudiamos la alternativa de un pozo y la encontramos: agua a 200 metros de profundidad, una inversión de 3.5 millones de pesos. La gente se opuso, ¡ellos quieren un manantial!, y mejor quisieron arreglarse con la comunidad de Santa Cruz Cuautemotitla: una vena de su manantial a cambio de permitirles la construcción de un camino por sus terrenos. Ya lo acordaron. Muy bien, ¿y de dónde van a salir los recursos para construir ese camino? Por lo pronto: si no quieren el pozo, pues no tendrán pozo. Y en n Cuilotepec y Tepanapa la población rechazó la construcción de dos líneas nuevas y un tanque. ¡No hay ninguna razón aceptable para su negativa! Ellos dicen que la asamblea rechazó la obra. Como quiera ya se reparó la línea vieja y tienen agua desde el 23 de septiembre. Y en Santa Cruz no quisieron una bomba que tomar el agua del arroyo, porque ahí quieren conservar su mangueras que manejan por grupos de familias, pero sólo lo entiendes cuando escuchas que por lo menos diez personas han muerto desbarrancadas al cruzar las mangueras por las barrancas. Qué hicimos: reparar las manqueras dañadas. Es un asunto cultural. Si no lo entendemos, estamos fritos.”

José Martínez Paz

José Martínez Paz es el presidente del comité de agua potable de Santiago Tochimizolco, y como tal tenía que bajar desde el pueblo al río Atila todos los días a la 1 de la mañana a prender la bomba que desde el manantial conocido como La Fábrica subía el agua 140 metros arriba. Dejó de hacerlo con el terremoto. Ese sistema de agua potable es uno de los que el sismo destruyó al desgajar cientos de toneladas de tierra sobre la tubería que a saltos trepaba por la cañada hasta el pueblo para el consumo de sus 1600 habitantes, y desde hace 40 años. Sobrevivió el manantial, pero el ducto metálico, roto en pedazos, quedó inservible en la barranca.

Para este día 12 de octubre el SOAPAP ha logrado recuperar el sistema. Con el auxilio de 57 hombres que organizó José Martínez Paz metieron en un par de semanas una nueva línea con manguera de polietileno de alta resistencia para sustituir a la averiada, todo con un costo de 395 mil pesos a cargo de los dineros del organismo operador de agua de la ciudad de Puebla. La enterraron en el monte o la colgaron de los peñascos, pero la treparon en línea recta para llevarla hasta el depósito 140 metros más arriba. El proyecto suma otros 295 mil pesos para una línea alterna que llevará el agua a las partes más altas de la comunidad.

José cuenta rápido su historia: “Antes la gente bajaba hasta el río al ameyal de nombre Tecama, ahí venía con sus cántaros y sus burritos; pero se organizaron las familias y construyeron con gobierno en el manantial que llaman La Fábrica –a saber por qué--, y se puso la bomba y la tubería hasta el depósito que mentan Ametépetl, y de ahí, por etapas, la red para casas, señor, no de un jalón, pero ya a hoy todas.”

José está contento y agradecido. Cuatro veces me pide que no deje de decir que agradecen a la alcaldesa Albertana Cayenca Amelco y a los funcionarios del SOAPAP –y me da sus nombres, Gustavo, Daniel, Edmundo-- que en tan poco tiempo hayan logrado recuperar su sistema. Yo lo veo ahí, trepado en la caseta que guarda la bomba, justo sobre el manantial a la orilla del río Atila que 45 kilómetros más abajo desembocará en el río Nexapa a la altura del pueblo de Atzala. Y pienso en su trabajo de todas las madrugadas.

“Mire, acabo rematado. Bajar a prender la bomba, porque no hay un suitch, y subir a checar el llenado del depósito, de menos tres a cuatro horas yendo rápido, y luego abrir válvulas en el pueblo, y cerrarlas más tarde. El día entero. Y no se diga el fin de semana, todos los días, señor, y sin paga, todo por la comunidad. Y si hay una fuga, a colgarse con sogas de un árbol para soldar el tubo a medio barranco…”

Los ingenieros del SOPAP lo escuchan. Pondrán un timer para que la bomba prenda y apague automáticamente. Se acabarán las carreras del presidente del comité.

“No, señor, necesitamos una moto…”, me dice José al despedirse.

Señoras

Los hombres han traído los elotes tiernos desde las milpas arriba en el llano hasta la cañada. Ellas han cortado los aguacates, sazonado las salsas y elaborado unas maravillosas gorditas. Atienden así a los ingenieros y funcionarias del SOAPAP en un paraje a la orilla del rio Atila sombreado por ailites, amates, encinos y aguacates. Son las mujeres campesinas, productoras de maíz, frijol, amaranto. Son las madres de los hijos que se han ido al norte. Son las mujeres a las que el terremoto ha destruidos sus casas. Escribo sus nombres de izquierda a derecha: Yolanda Cacique Oliva, María de los Ángeles Rivera Rivera, Alicia Pérez Ramos, Martha Atenco Guerrero, Leidy Laura Alonso Torres, Angélica Martínez Cacique.

Convento

Albertana Cayenca Amelco, presidenta municipal de Tochimilco, nos lleva al interior del templo desde la casa parroquial en el ex convento de San Francisco. Los muros y contrafuertes dominan todo en el patio del curato. Tras una puerta encristalada, en una sala se refugian los santos y patronas sobrevivientes; al fondo, un cuadro de la Guadalupana del estilo de los que pintara en el medio siglo XIX Agustín Arrieta; a la derecha unos Santos Reyes todavía ofrecen oros y mirras en cofres y recipientes dorados a una virgen recién alumbrada; por ahí un San Martin de Porres mira impávido el revoltijo de cajas y envoltorios de ropa que ahogan ángeles y vírgenes.

Por un pasillo Albertana nos guía al interior del templo de Santa María de la Asunción, parte del convento que para la orden de los franciscanos edificara en los alrededores de 1560 Fray Diego de Olarte. Ella se guarda sus palabras. Basta levantar la mirada al cielo para valorar la catástrofe. Sé que estoy en una de las maravillas del XVI mexicano, el siglo de la conquista y el exterminio de los pobladores de Mesoamérica; y que el convento de Tochimilco fue una de las puntas de lanza de esa brutal entrada a los dioses europeos y al mundo moderno de la nación mexicana. Pero no es útil pensar en ello frente a la destrucción que presenta el templo franciscano, con su nervadura gótica rajada en varios puntos a todo lo largo de su bóveda. Alberta no dice nada, sabe que sobran las palabras ante la quiebra de esa maravilla antigua que está a punto de venírsenos encima.

Del patio del convento han recogido todo el cascajo. Arriba, sobre la arcada del segundo piso, ha sobrevivido el reloj de arena.

Yo salgo al atrio y quedo frente al frontón de un templo que despliega la sobriedad de su piedra negra volcánica, puesta entre el mortero blanco con la mejor técnica del puntillismo pictórico. Ha sobrevivido la capilla abierta, igual que las almenas de la muralla que cerca el convento hacia el poniente. Me resguardo del sol a la sombra de la torre. Busco sus heridas. Parece indemne, como si ignorara que vengo de ver la desgracia de su bóveda quebrada, la soledad de su espacio sin bancas, sus paredes tiesas, sus nichos vacíos, como si los 450 años transcurridos de penas murmuradas y llantos cantados se hubieran desvanecido en el polvo y el silencio que dejó el estrépito del terremoto.

Pero la mirada certera descubre la rajadura en el segundo nivel de la torre, y la doble arcada rota a la izquierda. Y las huellas blancas de las heridas que dejaron otros terremotos en la fachada. Y la interrogante llana sobre lo que costará en dinero y sabiduría arquitectónica reconstruir este vestigio de lo sucedido hace casi ya quinientos años en estas faldas de nuestro volcán y sus pueblos originarios.

Albertana se guarda sus palabras.

La presidenta y el funcionario

No se conocen aún las cifras del censo de SEDATU –las darán en lo general el domingo 15 de octubre, con 27,782 casas dañadas (97.2 % del total) y 2,352 consideradas pérdida total --, pero a la vista está es que las cifras no coinciden en Tochimilco: el ayuntamiento cuenta alrededor de mil como inhabitables, y SEDATU sólo reconoce 600.

“La labor es titánica –dice Gustavo Gaytán, director del SOAPAP (Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla), el funcionario del gobierno estatal que llegó a Tochimilco el día 21 de septiembre para reconstruir el sistema de manantiales destruido por el terremoto en esta región de pueblos al sur del volcán Popocatépetl, y quien desde entonces coordina las tareas de reconstrucción en el municipio de Tochimilco--. El territorio es enorme y el tamaño de la afectación de casas, escuelas y templos nos rebasa a todos.”

Y el problema todavía está en reconocer la extensión del desastre.

La conversación arranca por una barda que entre el ayuntamiento de Tochimilco y los funcionarios del SOAPAP han decidido tumbar. Está en la calle de atrás del Convento. Por qué en este pueblo las autoridades históricas no se miran la cara --el convento tiene la vista al poniente, y la presidencia municipal mira a su propio parque y al sur—es un asunto decidido por alguien cuyos huesos descansan hace mucho tiempo bajo esta misma tierra zarandeada por el sismo del 19 de septiembre. Pero la barda del pleito anunciado entre el INAH y el ayuntamiento es la plantada enfrente de la que resguarda a la vieja iglesia del convento franciscano, a la que por cierto llega a dar el antiguo y extraordinario acueducto. Y cuando la gente vio que otra barda del vecindario se vino abajo unos días después del temblor, para angustia de un burro que por ahí discurría su jornada, presionaron a la alcaldesa para proceder contra el muro de cuatro metros que amenazaba con venirse abajo en la calle Libertad.

“Ahora el INAH dice que nos va a multar con 80 mil pesos por el derribo de una barda del siglo XVII –me dice Alberta…, presidenta municipal de Tochimilco--, que había mejor que apuntalarla ¿pero y si la barda me mataba un niño?, ¿qué le iba yo a decir a la gente?”

El INAH, por cierto, no pone un peso para apuntalar barda alguna. Todo eso, en su caso, tendrá que esperar a los recursos del FONDEN. El convento y su templo, severamente afectados, también tendrán que esperar sin apuntalamiento alguno, a pesar de las grietas en sus bóvedas. Pero si el muro de los tiempos coloniales es de un particular, las multas aplican, como es el caso de la señora Gabriela N., a la que también ya le llegó la amenaza de multa.

“Es cuestión de sentido común –dice Gustavo Gaytán, director del SOAPAP, al frente de las actividades de reconstrucción en el municipio de Tochimilco, el más afectado en su infraestructura de agua potable en toda la región afectada por el terremoto--, pero si los inspectores del INAH no vienen a campo, y todo lo resuelven vía telefonazos diciendo que casas y muros están dentro del catálogo del patrimonio histórico, no pueden ver el peligro en el que está la gente.”

Dice entonces la presidenta: “Nos dicen del gobierno: no cierren la carretera porque es la ruta de evacuación por el riesgo de erupción del Popo, y el INAH dice espérense, no tumben nada hasta que yo diga, pero no vienen a ver las casas, las bardas…”

Y cuenta de una escuela particular asentada en una vieja casa colonial, colapsada en uno de sus muros laterales. La gente la quiere demoler. Y muchas casas están sobre zonas de riesgo a la orilla de arroyos y barrancos, pero la gente no se quiere mover de ahí.

“Y si alguien se muere –acota Gaytán--, ¿a quién van a linchar? Porque aquí la gente no se va a quedar viendo, se van a ir sobre nosotros.”

Johnny

Tres semanas después del sismo no hay un acuerdo sobre el número de casas afectadas por el terremoto en Tochimilco. El censo que levantó el ayuntamiento habla de 1,300 viviendas señaladas para demolición. La cuenta del gobierno es de 600 menos. ¿A quién creer? ¿Cuáles criterios se aplican para decidir entre demolición y reparación? El FONDEN dispone que no entren bajo su cobijo las casas de dos pisos, y buena parte de las de adobe se quebraron porque sus moradores construyeron segundos pisos con losas y blocks; tampoco rescata las casas construidas con madera, como lo son muchas de las edificadas en Cuilotepec.

“Están con ese tema los de SEDATU –dice Johnny, funcionario de Obras del ayuntamiento de Tochimilco--. Nosotros contamos 1,800 casas dañadas, y de ellas cerca de mil ya no son habitables. Lo que vemos es que no cuadra la información que ellos tienen con la nuestra, apenas estamos intentando cuadrar los números. Es el caso de Cuilotepec, que tiene muchas casas de madera… Allá la gente nos dice, ustedes ayúdennos con materiales y nosotros nos arreglamos. Y lo que piden son láminas de cartón, ellos no esperan otra cosa.”

“SEDATU concentra la información –interviene Gustavo Gaytán--, y maneja sus reglas de qué casas sí y que casas no se tienen que demoler, pero el problema es que no comparten la información.”

Trascabos

Una mirada a las escuelas. De toda la infraestructura existente en el municipio sólo sobrevive un kínder, lo demás está en proceso de demolición.

Es el caso de Alpanocan, con la primaria destruida. Y Tecuanipan, con la telesecundaria ya demolida. Y Tochimilco, con la máquina que retira los escombros este jueves 12 de octubre, pero donde la gente alcanzó a salvar el mobiliario que ahora se amontona en la cancha de básquet techada. Es la escuela primaria José Ramírez.

Oswaldo

Oswaldo Alejo Vázquez tiene 38 años y es productor de amaranto en Tochimilco. No es propietario de tierra, así que esa semilla antigua la siembra en terrenos de temporal que él y su padre rentan en 4,000 pesos la hectárea. Él no mide en kilos, piensa en cargas y almudes. Piensa en los 1,600 pesos que le pagaron en la última cosecha por carga, en los 40 almudes que contiene cada una.

Realmente no piensa en ello ahora. Observa al trascabo que recoge los escombros de lo que quedó de su casa. Me lleva al cuartito en el que guarda lo que sobrevivió del derrumbe de los viejos paredones de adobe de la casa que habitaba a la entrada del pueblo: un ropero, una lavadora, algunas cajas y otros menajes amontonados en una habitación de dos por dos metros.

“Yo estoy agradecido con la ayuda que me dieron para demoler la casa”, me dice.

Alejandrina

Alejandrina Rendón Sánchez ha plantado flores de plástico en macetas que se alienan contra la pared de lámina de cartón que terminaron de construirle hace dos días. Hoy por la mañana le dijeron que ya había fraguado el cemento del piso que le pusieron a la vivienda de 6 por 3 metros que con iniciativa del pastor de la iglesia de El Calvario le construyeron el fin de semana. La suya es una de las veintiséis casas provisionales que en el barrio cristiano de Santa Cruz Cuautemotitla se han edificado en la última semana. Hoy mismo están en construcción cuatro más. La gente pone la madera necesaria y ayuda con su mano de obra.

Desde su casa miramos el volcán que pelea con las nubes su vista. Ella sonríe: “Cuando viene la gente se esconde…”

La casa de Alejandrina quedó destruida por el terremoto. En ella vivía con su marido, cuatro hijos y una nuera. Llevan dos semanas resguardadas en una casa de lona azul a la que se le trasmina el agua por los costados; un tendido de cuatro colchonetas se seca al sol como prueba. Pero ya hoy dormirán todos en la casa de cartón plantada justo en el sitio de la casa derrumbada.

“Perdí todas mis flores –me dice-, pero para alegrar he puesto estas de plástico.”

Ella sabe de plantas. Con sus hijas y su marido siembran todos los años maíz, frijol y amaranto en media hectárea de tierra. Pero el panorama no es grato: les pagan cuando más a 1800 pesos la carga de 40 almudes. Ella mide en maquilas de a 1.5 kilogramos, cien para cada carga. Ya no les costea ese cultivo antiguo: el fertilizante se lleva 500 pesos por costal de 50 kilos; y los peones, al menos 50 jornales se tienen que pagar, y ya cobran 100, a veces 120, pesos más el refresco y la comida. No, no resulta.

“Desde que tembló no hemos regresado al campo”, me dice.

Eva

Eva Álvarez Andrade tiene 36 años, es madre soltera de un niño de diez años y trabaja en el servicio doméstico en una casa de Cuernavaca. Regresará al trabajo el lunes 16, luego de unas vacaciones, dice ella, en las que ha sido testigo de la demolición final de su casa. Sólo el pórtico sobrevivió, construido con castillos y adobe, con la fecha de 1956 grabada en el cemento.

“Me dieron mis días los patrones, entendieron lo que me ha pasado”, dice en la cocina que ha habilitado en la caseta de lona que llegó como ayuda desde la ciudad de Puebla, y que plantaron en el sitio que ocupaba la casa de adobe que construyeron sus abuelos hace más de sesenta años.

Qué sigue ahora para ella. Reconstruir con la ayuda que llegue de donde sea, pero primero valerse por sí misma. “Mi papá se apuntó con los antorchos, que dicen que van a dar casas. Él no cree en nada, todos prometen, pero no cumplen. Mejor nuestro trabajo y nuestro esfuerzo.”

Y ya sueña con su nueva casa: “Yo la prefiero de adobe, tampoco mi papá quiere que se pierda lo antiguo, y es más bonito. La verdad es que yo no quería que la tumbaran, pero ya que podemos hacer.

Alfredo

Alfredo Mantilla observa recargado en la pared de una casa de adobe al grupo que a marrazos demuele su casa. Era la suya también de adobe con una losa de concreto encima, como tantas más que no sobrevivieron al sobrepeso echado sobre los viejos muros de tierra. Ahora vive en un cuartito de madera y cartón en el patio trasero de lo que fuera una construcción de dos pisos, por cierto la primera que los tuvo en esta calle principal del pueblo. Es un hombre mayor, arriba de los sesenta, campesino productor de amaranto, como tantos otros en Santa Cruz. No puede ayudar, pues lleva ya días con un dolor que le corre de la espalda a la pierna derecha. Los marrazos no tienen reparo y posan sin descanso para lo foto que Alfredo acepta que le tome como testimonio de la pérdida total de su patrimonio.

El Pastor

Un terremoto puede volver a unir el corazón de una comunidad partido por la religión. Algo así ha ocurrido en Santa Cruz Cuautemotitla.

Lorenzo Calderón Solís es un hombrón de unos 40 años de edad que llegó desde Tabasco a Santa Cruz hace doce años como pastor de la iglesia evangelista pentecostés El Calvario. Hasta el 19 de septiembre pasado presidía el culto de los domingos desde un templo con la mejor vista al volcán Popocatépetl que se pueda imaginar para una comunidad religiosa en este territorio. En la punta de una loma al sur del pueblo, en su rededor viven las familias que en los últimos años abandonaron a la iglesia católica. Casi la totalidad de las casas resultaron con pérdidas graves que han obligado a la demolición de buena parte de ellas.

También el templo cristiano quedó destruido por completo. Hoy en su lugar existe una explanada con escombro blanco molido: en un extremo, el fierro retorcido que se ha rescatado de losas y columnas está a la espera de que se lo lleven a vender a Atlixco como una recuperación mínima de dinero ante la pérdida del edificio. Sobrevivió la casa comunal, y ahí han organizado la cocina colectiva que ha dado de comer a los brigadistas desde el día 21 de septiembre.

“Son alrededor de 160 casas las que se perdieron en Santa Cruz –me dice en un momento que tiene libre pues ahora organiza la salida de un grupo de voluntarios que levantarán una de las cuatro casas de lámina de cartón que se construirán el día de hoy--, y hasta hoy no ha habido mayor ayuda de gobierno local, sólo a dios gracias estos señores del SOAPAP que han coordinado la demolición de las casas en riesgo y construcciones como nuestro templo. Pero aquí ahora se trabaja parejo, no se ve si son cristiano o no, eso no importa. No soy de aquí, pero las carencias de aquí las sufro yo también. Ahora tenemos ya 26 casas de lámina de cartón terminadas, y cuatro más hoy, treinta. Pero fíjese, hablé de 160 casas destruidas.”

Así que en Santa Cruz la división entre católicos y cristiano se ha dejado de lado. Tan es así que se han organizado para dar de comer a los brigadistas y funcionarios del SOAPAP un día unos y al siguiente los otros.

Al pastor Lorenzo se le ocurrió la idea de levantar cuartos provisionales de lámina de cartón, como el de la señora Alejandrina.

“La gente sigue encapsulada en casas antiguas, buenas para el frío y el calor, pero ojalá haya la oportunidad de que se construyan mejores casas, una vivienda digna, con un espacio particular. Ojalá las personas del gobierno escuchen y vengan a ver, porque es fácil hablar desde el cabildo, desde una tribuna, pero aquí no ha venido ningún diputado, ningún gobernador, no ha venido Gali, y lo digo con todo el temor…”

Faustino

Al atardecer, en San Miguel Tecuanipan, Faustino Martínez García no duda: “Que nos haga caso el gobierno, nos tiene en el abandono.”

Lo que sí ha hecho el gobierno es mandar a un equipo de PEMEX experto en demoliciones y su experiencia sirvió para que hoy del edificio que albergaba la presidencia municipal no quede más que un montón de escombros blancos. “Lo puedes ver en yutub”, me dice. Ya se había caído en 1985. Así que parece que es costumbre. Sobre la loma está el templo, pero desde la carretera sólo vemos el portón del atrio quebrado. El hijo de Faustino lleva las cuentas de la dimensión de la catástrofe en su pueblo: en San Miguel el sismo tumbó totalmente 60 casas; la suma de la pérdida total en viviendas es de 146; daños graves, 90; parciales, 81. ¿Se puede dar una mejor imagen de lo que significa la palabra catástrofe?

Nacido en San Miguel Tecuanipan tampoco duda en asuntos de amaranto y de pobreza: “El de Tecuanipan es el mejor de toda la región, señor, pero somos un pueblo de alta marginación, pura sobrevivencia. Maíz, frijol, amaranto, no hay otro trabajo. Sólo el norte. ”

El amaranto.

En la región de Tochimilco lo siembran desde siempre. A pesar de que los misioneros pronto prohibieron su cultivo por el uso pagano que los antigos le daban al minúsculo grano. Tanto pesó el anatema que ya no existe la costumbre de mezclarlo con el maíz en el nixtamal, Ahora en octubre vez sus racimos rojos y verdes se miran casi a punto, pero será en noviembre cuando los productores lo cosechen. Abundan los sembradíos, pero también puedes verlo en las milpas, o envuelto entre las flores de cempasúchil. Tochimilco es la región más importante para la producción de amaranto en el país. Una maravilla de estas tierras de pueblos pobres. Levantar una tonelada se lleva al menos tres hectáreas, y la pagan a 12 mil pesos si bien va. Pocos en estos rumbos tiene más de media hectárea. Si quieres levantar un par de toneladas, tendrás que rentar, y ya piden cuatro o cinco mil pesos por la hectárea, y suma los peones, y el fertilizante, y la preparación de la tierra... El amaranto sufre igual la maldición del maíz. Y la condena de sus productores a la pobreza.

¿Logrará el terremoto modificar esta historia amarga del grano más rico en proteínas y que nos comemos en alegrías?

Jueves, 12 Octubre 2017 00:00

IBEROCOM 2017



Programa

Jueves 12 de octubre



09:00 h. Inauguración
09:30 h. Conferencia inaugural: Tecnopolítica y análisis de redes digitales
10:30 h. Panel magistral: Narrativas transmedia y retos del audiovisual
12:30 h. Mesas de debate simultáneas
15:30 h. Talleres y actividades simultáneas
18:30 h. Grabación en vivo de Estamos al aire
19:30 h. Proyección audiovisual del documental "Al otro lado del muro" (Ortíz, 2017) y diálogo con su productor Emiliano Altuna [ Ver trailer ]

Viernes 13 de octubre

09:00 h. Panel magistral: Dimes y diretes del marketing en el siglo XXI
11:00 h. Talleres y actividades simultáneas
15:30 h. Mesas de debate simultáneas
17:00 h. Panel magistral: Periodismo digital y creación de conocimiento colectivo
19:30 h. Proyección audiovisual del documental "El hombre que vio demasiado" (Ziff, 2015) y diálogo con el artista visual César López [ Ver trailer ]

Sábado 14 de octubre

08:30 h. Talleres y actividades simultáneas
12:00 h. Conferencia magistral: Retos, peligros y límites del periodismo en el México actual
13:00 h. Reunión pública del Consejo Consultivo de la Licenciatura en Comunicación

Vida y milagros

¿Qué tan fuertes fuimos y podemos llegar a ser en esta emergencia de los sismos de septiembre?

Y me refiero a todos, a los damnificados en lugares rurales o urbanos, al ciudadano armado con su teléfono celular y su interés por hacer algo, a las instituciones privadas, pequeñas y grandes, y a ese poderoso equipo que pueden ser las instituciones públicas de los tres niveles de gobierno cuando se articulan bien. En base a lo que he vivido y visto en Puebla, creo que podemos ser más eficaces y fuertes si nos seguimos hablando como se hablan los jugadores de futbol en medio de un partido complicado, en el que afortunadamente hay un medio tiempo para recapitular y tomar aire antes de regresar a la cancha a tratar de ganar uno de los partidos más importantes de nuestra vida.



Primero que nada, es sano dimensionar bien el peso de nuestro tamaño y esfuerzo con respecto a la totalidad del equipo de ayuda: no tiene nada de malo saber que quizá solo somos 50 gramos de un kilo, pero esos 50 gramos pueden ser claves y muy útiles en una emergencia y adquieren valor solo si sabemos sumarlos a los 950 gramos del resto de la ayuda. Exagerar de más la importancia de la sociedad civil no es realista, darle su correcta dimensión y utilidad es sano.

El sábado pasado varios de los que nos unimos o conocimos en esta emergencia nos fuimos a vestidores a pensar juntos. Fuimos los representantes de varias instituciones privadas y públicas que nos enlazamos en estos 20 días después del temblor, primero de manera espontánea y luego construyendo un orden que nos permitiera ayudar sin estorbar, con estrategia y eficacia. Era importante hacer ese encuentro para mirar con calma nuestros aciertos y errores de estos días.



¿Quiénes asistieron a este encuentro de intercambio de ideas?

De la sociedad civil Asistieron veinte organizaciones, catorce ONGs con diferentes vocaciones, cuatro organismos empresariales y dos administradores de plataformas de información, Gobierno Fácil y Epicentro.

De parte de las instituciones de gobierno asistió el responsable de uno de los ocho centros de mando que instaló el gobierno del estado de Puebla en las zonas más afectadas que son: Puebla y zona metropolitana, Izúcar, Chiautla, Atlixco, Tehuacán, Metepec y Acatlán. En esos centros de mando se enlazan los representantes y enlaces de las instituciones federales y también el ejército, nuestro ejército cuando es de paz, tan bien entrenado y admirables para eventos de ayuda en tiempos de desastre. Desde ahí también se enlazan con las autoridades municipales, muy faltas de recursos materiales pero conocedores de la realidad social, económica y política de sus enormes y complejas comunidades.

Asistieron también los ejecutivos gubernamentales responsables de coordinar los trabajos en dos de las comunidades más dañadas, Tochimilco y Chietla. Dos comunidades rurales, una en las cercanías del volcán, en zona de riesgo por muchos motivos, con clima frío y terreno escarpado y otra en la durísima y extremosa mixteca caliente. Ambas con economías muy frágiles pero con un largo historial de sobrevivencia. Difícil para sus habitantes, muchos que lo perdieron todo, y difícil para quienes tienen que ayudar a resolver la emergencia.

Creo que fue muy útil hacer este alto en el camino. Nos ayudó a entender mejor la importancia de utilizar con muchísima más responsabilidad las redes sociales, a verificar la exactitud de información que vamos a difundir, a usar esta fantástica herramienta para pedir y dar ayuda de manera más rápida, para comunicarnos con eficiencia, para saltar burocracias públicas y privadas sin crear caos, para retratar cosas que solo una imagen podía explicar con elocuencia, y sobre todo, para entender que se puede trabajar hombro con hombro y no confrontados si escuchamos y trabajamos como mexicanos sin etiquetas y con menos prejuicios hacia los demás.

Vi muchos héroes sin capa en estos días, los que no se notan pero ahí están, ante su casa caída y los trastes quebrados recogiendo con buen ánimo lo que el desastre les dejó, he visto muchos voluntarios expertos y valiosísimos y otros inexpertos, llenos de buena actitud pero faltos de guía. He visto muchos funcionarios públicos anónimos, los que no saldrán en la foto, pero que están haciendo su trabajo con responsabilidad y seriedad y en turnos extenuantes desde hace 20 días. He visto a periodistas y fotógrafos extraordinarios dedicados a documentar con rigor y sensibilidad la memoria de lo extraordinario.

Lo más importante es entender que falta mucho por hacer y que se necesita una enorme dosis de perseverancia, recursos y respeto hacia las comunidades que sufrieron más daños. El tiempo de la primera emergencia ya pasó. El tiempo largo para una mejor edificación de lo perdido apenas empieza para todos, para quienes perdieron su casa o todo su patrimonio, y para quienes en serio quieran apoyar a largo plazo.

La memoria de este encuentro y sus principales conclusiones pueden verlas en la página de www.dalelacara.org a partir del 10 de octubre. Pensamos que pueden ser útiles para otros equipos tan diversos como el que ahora menciono. Hace falta humildad para aprender de estos días que nos dejan tantas lecciones y cientos de tareas pendientes.

Foro sobre Prevención de Violencia en Niños, Niñas y Adolescentes:

Propuesta para una Cultura de Paz



Edificio de la Aduana Vieja, ciudad de Puebla, 17 y 17 de Octubre del 2017

En este evento se analizará la situación de los niños, niñas y adolescentes, como grupo especialmente vulnerable en nuestra sociedad. Las conferencias y mesas de diálogo presentarán la problemática de este grupo de población como víctimas de la violencia en México, y propondrán alternativas concretas desde diferentes niveles y sectores para reducir las prácticas discriminatorias que contribuyen a la vulneración de sus Derechos Humanos, especialmente los Derechos de este sector poblacional.

Programa:



Lunes octubre 16

10:00 a 10:15

Bienvenida e inauguración

Louise Greathouse Amador

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH, “AVP”)

10:30 a 11:30

Conferencia 1: Edad penal. Una perspectiva desde el Neuroderecho

Eric García López

Universidad Nacional Autónoma de México,

Facultad de Medicina, Programa de Ciencias Forenses

11:30 a 12:30

Conferencia 2: El testimonio infantil en el nuevo sistema de justicia, aportaciones desde la psicología jurídica

Verónica Godoy Cervera

Universidad Autónoma de Yucatán, Facultad de Psicología

12:30 a 1:00

Descanso

1:00 a 14:15

Mesa de ponencias estudiantes 1

Violencia de pareja en adolescentes y jóvenes

1. Detección de violencia de pareja en mujeres

adolescentes por medio del VADRI.

Gloria Zamora Damián

2. Ciberbullying, ciberviolencia de pareja y

sexting en adolescentes

Dulce María Mejía Tepoxcal

3. Tácticas de solución de conflictos y violencia

de pareja en jóvenes

Adriana Alvarez Chilaca

Coordina: José Luís Rojas Solís

BUAP, Facultad de Psicología

1:00 a 14:15

Mesa de ponencias de estudiantes 2 Prevención de la violencia y Educación para la paz

  1. Educación para la paz en adolescentes con discapacidad: las nuevas tecnologías y el desarrollo integral

Alejandra Justin de la Fuente Laudo

  1. Hacia la transformación del conflicto: ideas de

paz y violencia en la secundaria

Ana Luisa Jiménez Briones

  1. La no violencia en los pueblos

campesinos de San Pedro Cholula según

los usos y costumbres

Georgina Tochimani Tochimani

Coordina: Patricia Preciado

BUAP, ICSyH, “AVP”

14:15 a 16:15

Comida

16:15 a 17:15

Conferencia 3: El cine y la violencia de género. El caso de los adolescentes

Lilia Campos Rodríguez

BUAP, Facultad de Psicología

17:15 a 18:30

Mesa de análisis: Estrategias y acciones para prevenir la discriminación y la violencia de niños, niñas y adolescentes

Paulino Dzib Aguilar

Verónica Godoy-Cervera

Eric García-López

Elsa Herrera Bautista

Coordina: Luz Anyela Morales

BUAP, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Criminología

Martes octubre 17

10:00 a 11:00

Conferencia 4: Riesgo de inserción de memorias en menores de edad durante los juicios orales

Paulino Dzib Aguilar

Universidad Autónoma de Yucatán, Facultad de Psicología

11:00 a 12:15

Mesa de ponencias de estudiantes 3

Violencia social y de pareja

1. Empatía y violencia en el noviazgo

Perla Selene Martínez Lecona

2. Violencia en parejas de universitarios

poblanos y veracruzanos

Gustavo Inzunza Rodríguez y Dulce María

Velasco Santiago

3. Violencia social y violencia natural: sus

efectos

Marievna Donaji Vázquez Marcial

Coordina: Patricia Preciado

BUAP, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”

11:00 a 12:15

Mesa de ponencias de estudiantes 4 Prevención de la violencia y Educación para la paz

  1. Un programa de prevención de la violencia y fomento de una cultura de paz en niños de segundo de primaria

Emmanuel Roldán

  1. Necesidad de programas para la intervención con maltratadores de niños: aportaciones en el marco de la Justicia Terapéutica

Itzel García Santiago

  1. Justicia terapéutica en caso de adolescentes en conflicto con la ley.

Leticia Elena Guido Jiménez

Coordina: José Luis Rojas

BUAP, Facultad de Psicología

12:15 – 12:45

Descanso

12:45 a 13:45

Conferencia 5: Retos para la construcción de espacios para niños, niñas y adolescentes

Elsa Herrera Bautista

Observatorio de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Puebla

13: 45 a 14:45

Conclusiones y cierre

Louise Greathouse Amador BUAP, ICSyH, “AVP”

con la participación de conferencistas

Mundo Nuestro. Este texto fue escrito por los editores de la revista Sin Permiso Daniel Raventós y Gustavo Buster.

RELACIONADAS:



Manifiesto: Decidir es un derecho democrático. Apoyamos el referéndum en Catalunya

La victoria de la autodeterminación de Catalunya y el callejón sin salida del gobierno de Rajoy

Cuarenta y ocho horas después de la jornada del referéndum del 1 de octubre, Catalunya vivió lo que unos llamaron huelga general y otros paro cívico, pero que en cualquier caso movilizó a centenares de miles de personas y en algunas ciudades las concentraciones fueron de una masividad desconocida hasta ahora. El referéndum del 1 de octubre, pase lo que pase en los próximos días y semanas, será recordado, y no sólo en Catalunya, como una de las jornadas más espectaculares de lucha pacífica de la población por el derecho a la autodeterminación, y en contrapartida, también como una de las más contundentes represiones de las fuerzas policiales contra los derechos de reunión, expresión y voto. Incluso en medios políticamente tan moderados como The Economist podía leerse en un reciente editorial: “Si el señor Rajoy pensaba que rompiendo cabezas pondrían fin al secesionismo, no podía estar más equivocado.”

Si bien la participación en el referéndum no llegó al 50%, lo que resulta memorable es que precisamente votaran más de 2 millones de personas en las condiciones de represión que hubo. Hacer especulaciones sobre la gente que hubiera votado en condiciones normales es inútil, pero nadie puede dudar que el número de participantes hubiera sido mucho mayor. Aventurar que todas las personas que no votaron eran contrarias al referéndum no puede ser mantenido con la más mínima plausibilidad. Es más, cuando después de una intensa campaña los partidos contrarios al referéndum han conseguido movilizar en Barcelona a la resucitada “mayoría silenciosa” –con autocares traídos de todo el Reino- las cifras, sin dejar de ser importantes, son las que son: 350.000 personas. La propia “Sociedad Civil Catalana”, la organización instrumental que ha organizado la manifestación habla continuamente de los catalanes contrarios a la autodeterminación como de una minoría “acosada”.



Lo hemos dicho muchas veces en Sin Permiso: un referéndum legal en Catalunya sobre cómo quiere vivir políticamente y cómo quiere relacionarse con los demás Estados sería el final técnico del régimen de 1978. Solamente así puede entenderse la intransigente y violenta oposición del gobierno y partidos dinásticos a la autodeterminación catalana legal y pactada.

La reacción del gobierno Rajoy

A las enormes movilizaciones soberanistas catalanas del 1 y el 3 de octubre, que arrinconaron políticamente al gobierno -hasta el punto de que el grupo parlamentario socialista pidió un pleno para recusar a la vicepresidenta Sainz de Santamaría- Rajoy respondió desvelando la verdadera naturaleza del régimen del 78. Felipe VI intervino como portavoz de los “poderes fácticos” para exigir la inmediata actuación de los poderes públicos contra el Govern de la Generalitat, “inadmisiblemente desleal” por cumplir el mandato del Parlament de Catalunya, y restaurar el pleno funcionamiento de la Constitución de 1978.

Es la cuarta vez en la historia del régimen que esta amenaza se hace patente: en el momento de su constitución, en el 23-F, en el referéndum de la OTAN y ahora tras el 1 de octubre catalán.

No es necesario insistir demasiado sobre lo que comentaristas de distinto signo han dicho sobre el discurso de Felipe VI la misma noche de la gran jornada de movilización del 3 de octubre. Bastaba con saber que el responsable del mensaje constitucional es el propio Rajoy: repitió sus mismos argumentos, que él a su vez reiteró en una entrevista de El País el domingo. Ningún asomo de “conciliación” o algo parecido: ni mención de las casi 900 personas heridas por la Guardia Civil y la Policía Nacional española el 1 de octubre, ni la menor alusión a una cierta conciliación entre las partes, ni diálogo.

En palabras de Javier Pérez Royo escritas poco después del mencionado discurso al referirse a la ausencia absoluta de neutralidad respecto a los partidos políticos: “En su discurso del martes dejó de serlo [neutral]. Y además se notó. Y mucho. Por lo que dijo y por cómo lo dijo. Su lenguaje, también el corporal, fue de una agresividad extraordinaria, con expresiones no solo contundentes sino hirientes.” Su alineamiento con el PP y Ciudadanos, dejó incómodo hasta al otro puntal del régimen del 78, el PSOE. Que fuera, como el mismo constitucionalista aseguraba, un gran error, es algo que aquí no importa. Fue un aviso de cómo entiende y piensa tratar la monarquía la lucha del pueblo catalán por su soberanía. Monarquía que solo puede vivir si el régimen del 78 se mantiene y que es su principal cortocircuito institucional en caso de crisis.

Rajoy respondió al desbordamiento de su gobierno por los acontecimientos, y a las críticas que llovían desde Aznar a Felipe González por no aplicar el artículo 155 y detener a Puigdemont y Junqueras, con una escalada cuya “proporcionalidad” se mide ya en la exigencia de salvar su propia carrera política.

La campaña de prensa del “nacionalismo constitucionalista”

Así puede entenderse también la reacción de la mayor parte de la prensa española después del 1 de octubre y de los acontecimientos que se han ido sucediendo a lo largo de la semana. Resulta muy llamativo el contraste con el tratamiento de los mismos hechos por parte de la prensa extranjera. No puede hablarse de una posición unánime sobre la solución para la cuestión nacional catalana, pero la reacción ante las cargas policiales sí lo ha sido: inadmisible. Los observadores internacionales tampoco han dudado un instante. En el informe preliminar de los observadores internacionales presentes para verificar la limpieza del referéndum del 1 de octubre, puede leerse: “Fue una operación de estilo militar orquestada de forma centralizada y cuidadosamente planificada. Nos dejó anonadados que mandos policiales armados y enmascarados entrasen en los colegios electorales con el objetivo de impedir un proceso democrático pacífico”.

Por claro contraste, gran parte de la prensa española, en todo caso la más influyente, ha sido unánime en rebajar, matizar, “poner en contexto”… la brutalidad policial. Hay quien incluso ha llegado a afirmar que la represión estaba justificada ante la desobediencia de leyes. ¡Cómo suenan estas palabras o de parecido tenor en lugares donde ha habido dictaduras, como es el caso de la de Franco! Pero llegar a rebajar o “proporcionar” la represión policial que todo el mundo pudo (y puede) ver en centenares de vídeos, se acerca a la charlatanería.

Son charlatanes en un sentido muy preciso, el que le da Harry Frankfurt en su maravilloso estudio On Bullshit: el charlatán no es necesariamente un mentiroso (que miente sabiendo que miente porque sabe la verdad, pero pretende engañar), simplemente no le interesa si lo que dice o insinúa es verdad o mentira, sólo persigue la impresión. Lo que menos le importa al charlatán es la verdad. Frankfurt asegura que “una actitud displicente hacia la verdad es más o menos endémica entre el colectivo de publicistas y políticos, especies cuyos miembros suelen destacar en la producción de charlatanería, mentiras y cualquier otro tipo de fraudulencia e impostura que puedan imaginarse”.

Puigdemont, las citaciones por sedición y la movilización de la “mayoría silenciosa”

Veinticuatro horas mas tarde, el aludido president de la Generalitat respondió al discurso real: “no así, Majestad”. Y reiteró la existencia de un mandato soberano del Parlament de Catalunya que le obliga democráticamente.

Un día después estaban citados a declarar a Madrid el Major (Mayor) de los Mossos, Josep Lluís Trapero, y los presidentes de las dos principales organizaciones sociales soberanistas, Jordi Sánchez de la ANC y Jordi Cuixart de Òmnium Cultural, investigados por sedición. Su arresto provisional, que exigía una parte importante de la derecha española, hubiera desencadenado una nueva movilización popular masiva en Catalunya durante el fin de semana. Pero el gobierno decidió darse tiempo y espacio para movilizar a su propia base social, en Madrid el sábado y en Barcelona el domingo, y hacer patente a su “mayoría silenciosa”.

Con lo que no contaba es con el éxito de una iniciativa ciudadana, “Parlem, Hablemos”, que a través de las redes sociales convocaron concentraciones ante los ayuntamientos de todo el Reino con banderas blancas exigiendo el diálogo entre los gobiernos de Madrid y Barcelona frente a las amenazas de la escalada represiva.

Pedro Sánchez, sometido a la presión de los “poderes fácticos” de su propio partido -los mismos que impusieron su dimisión en el comité federal del 1 de octubre de 2016 para forzar la abstención del grupo socialista que hizo posible el actual gobierno minoritario de Rajoy-, envió un twitter de apoyo: “Diálogo y convivencia. La calle nos los pide. Estemos a la altura, estamos a tiempo”. Y lo mismo hizo el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias: “La gente es mejor que sus gobernantes. Siento orgullo y esperanza viendo Madrid así”.

La posición de la dirección del PSOE quedó fijada: solo en el caso de una declaración unilateral de independencia apoyaría incondicionalmente a Rajoy. Mientras tanto, PSOE y Podemos coincidían en un espacio común definido por la petición de diálogo y convivencia, respaldado por la mayoría de las declaraciones de gobiernos e instituciones internacionales.

La “huida” empresarial

Desde el jueves, el gobierno Rajoy recurrió a un “poder fáctico” más importante que la “mayoría silenciosa”: la (supuesta) “mano invisible del mercado”. A golpe de llamada de las organizaciones empresariales y los ministerios de Hacienda y Economía, empresarios y financieros catalanes contrarios o muy hostiles al derecho de autodeterminación por no decir a la independencia (Miquel Valls, Juan Rosell, Joaquim Gay de Montellà, Isidre Fainé, Josep Lluís Bonet, Josep Oliu…) comenzaron a anunciar el traslado de las sedes sociales de sus empresas fuera de Catalunya. Poco importó que la decisión exigiera la convocatoria de las juntas de accionistas: el gobierno Rajoy aprobó el viernes un decreto autorizando a los comités de dirección de las empresas a tomar la decisión por si mismas. En una nueva demostración de que con “legalidad” (dudosa) no hace falta democracia (al menos en el espacio social regulado por el derecho mercantil), en Madrid o en Beijing, CaixaBank y su matriz, Banco de Sabadell, Gas Natural, Grupo Agbar, Oryzon, Dogi…desfilaron denunciando la inseguridad jurídica del procés, las consecuencias de la salida de la UE de materializarse la independencia de Catalunya… y su apoyo al gobierno Rajoy.

El impacto mediático ha sido enorme. El económico se puede medir por la subida en bolsa de las acciones de las empresas que deslocalizaban sus sedes sociales. Y el político ha desvelado cual sería la naturaleza social de una República catalana, que no cuenta con el apoyo del entramado del 3% que articulaba el capitalismo de amiguetes del régimen del 78 en la Catalunya autonómica gobernada por Pujol.

La motivación que hay detrás de esta deslocalización, además de otros factores políticos como los explicados, es defender el valor de las acciones y, en el caso de los bancos, que la posible salida de la eurozona por una hipotética independencia efectiva de Catalunya, los deje sin el acceso al recurso del Banco Central Europeo como prestamista de última instancia.

Si algo ha fraccionado el “bloque independentista” ha sido este encuentro con la realidad entre la base social que ha sostenido a CDC y la orientación política del nuevo PDdCAT más allá de la vaporosa “inquietud empresarial por la inseguridad económica”. Si el 1 de octubre importantes sectores del movimiento popular soberanista superaron sus ilusiones sobre la naturaleza del estado con la intervención represiva policial contra las urnas y los votantes; tras la huelga del día 3 y el lock-out patronal que supone los traslados de sedes sociales, la dirección de Junts pel Sí esta descubriendo las limitaciones sociales de su interclasismo soberanista.

El primero en reconocerlo fue Artur Mas en una entrevista en el Financial Times: “Para ser independientes aun hay algunas cosas que no tenemos”. Y lo mismo vino a decir el Conseller Santi Vila, que auguró la tautología de que la declaración unilateral de independencia conllevaría la suspensión del gobierno autonómico, por lo que era necesario más tiempo para el diálogo.

Una “sociedad fracturada” y entre la DUI y el “diálogo”

El gobierno del PP, Ciudadanos, los sectores más autoritarios y derechistas del PSOE (una vez más los Guerra, Bono, Leguina, Rodríguez Ibarra…) quieren mano dura contra la movilización catalana que tan en crisis ha puesto al régimen del que son sus principales valedores. Pero la mano dura debe justificarse, aunque lo de menos sea la verdad. La excusa utilizada es la “fractura” de la sociedad catalana cuando en realidad estamos ante la quiebra del consenso constitucional.

Lo utilizó, por ejemplo, Felipe VI en su discurso del día 3 (“hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada”), lo utilizan muchos dirigentes del PP, del PSOE y, claro está, de Ciudadanos. Independientemente de la veracidad de esta afirmación, la pregunta es ¿se puede “coser” mediante la represión esa “fractura” social? Cuando se defiende un referéndum legal y pactado lo que se esta proponiendo es que se construya un nuevo consenso con la participación de todos los ciudadanos, dándoles directamente la palabra. La alternativa es darle derecho de veto a una supuesta minoría, alegando que es una “mayoría silenciosa”, incapaz de ejercer una ciudadanía que delega en las élites gobernantes cuestionadas por la mayoría. La pregunta sigue en pie: con la aplicación, por ejemplo, del artículo 155 (de facto ya aplicado), o con el estado de excepción ¿estaría menos “fracturada” la sociedad catalana? En todo caso, no parece ser la negación violenta del derecho a la autodeterminación lo que puede arreglar esa supuesta “fractura” social.

Finalmente, por motivos e intereses distintos, todos los actores en este drama han trazado la línea roja en la “Declaración Unilateral de Independencia” (DUI) que, de acuerdo con la Ley de transitoriedadaprobada por el Parlament de Catalunya debería proclamarse 48 horas después de comunicados oficialmente los resultados del referéndum. No hay que recordar que tanto el referéndum como la Ley de transitoriedad han sido declarados “inconstitucionales” y vaciados de todo poder jurídico por el Tribunal Constitucional.

¿Qué valor jurídico puede atribuir el gobierno Rajoy a lo que no da ninguno? Se trataría de un acto de rebeldía que le obligaría a detener y juzgar a los firmantes de la declaración por incitación a la ruptura del orden constitucional. Lo que al tratarse de la propia Generalitat y el Parlament le obligaría a intervenirlos.

Ciudadanos ha pedido, acompañado ahora por todos los “poderes fácticos” del régimen del 78, la aplicación preventiva de esa intervención utilizando el artículo 155 de la Constitución. Y la convocatoria de elecciones autonómicas en Catalunya. Pero a diferencia de Albert Rivera, Mariano Rajoy no tiene la seguridad ni de obtener una mayoría alternativa no soberanista en Catalunya ni de poder sobrevivir a la crisis constitucional que se abriría en todo el estado. El problema político catalán ya se ha trasladado a Madrid, amenazando al gobierno minoritario del PP. Pero ahora se proyectaría la “fractura” social al conjunto del Reino, como presagian las manifestaciones de este sábado.

El espacio político antes de esa “línea roja” ha sido ocupado por los llamamientos al “diálogo”, que cada actor también define de manera distinta según sus objetivos tácticos y sus intereses. Rajoy no puede apoyarse en él sin una desmovilización previa del movimiento popular soberanista catalán, porque cualquier “diálogo” supondría un cuestionamiento del régimen del 78. De manera directa con la propuesta de negociar un referéndum legal de Unidos Podemos, y a medio plazo de una reforma constitucional federalista del PSOE encapsulada en la comisión parlamentaria que ha tenido que aceptar Rajoy para cooptar a Pedro Sánchez para sus objetivos tácticos.

En el transcurso de una semana, “ganar tiempo” para el “diálogo” se ha convertido en la pesadilla de la crónica anunciada de una crisis constitucional y política sin precedentes. Puigdemont y su Govern están obligados por sus propias leyes, a menos que el Parlament reconozca al ser informado de los resultados del referéndum que la represión hizo imposible su pleno ejercicio y que, por lo tanto, este está aun pendiente. Y el gobierno Rajoy no podrá obviar la intervención y una nueva escalada represiva si, por el contrario, el Parlament considera que el referéndum, a pesar de la represión (que es su principal activo moral) es plenamente vinculante.

Fuera de este dilema, creemos, está la mayoría del movimiento soberanista popular en Catalunya y la mayoría de la opinión pública que se ha movilizado estos días a favor de una solución “legal” y “democrática”. Esa solución, y esa confluencia de intereses pasa, inevitablemente, por una alternativa de izquierdas en el conjunto del Reino, aunque no es la garantía de nada para la lucha por la autodeterminación catalana. Quizás sea una condición necesaria, pero no suficiente como la historia de la transición es un ejemplo repetido.

En esta tragicomedia, no deja de ser asombroso la parodia de interpretaciones legales retorcidas para satisfacer necesidades formales o tácticas: el PSC consigue retrasar el pleno del Parlament de Catalunya el lunes para proteger a sus diputados de los efectos de una DUI “inconstitucional”. Pero “Catalunya si que es pot” obtiene su convocatoria el martes para que el President informe de la “situación política”.

A estas alturas lo único evidente es que el régimen del 78 se encuentra en un callejón sin salida, que puede prolongar su crisis mediante una lógica táctica en la que se sacrifican objetivos estratégicos con tal de dañar sustancialmente al adversario. Estamos ante una situación tan cambiante que lo que hoy puede ser un argumento bueno para continuar la lucha por la autodeterminación efectiva de Catalunya, mañana puede parecer una opción francamente mala para tal objetivo. Así que lo menos aconsejable es ofrecer líneas de actuación inamovibles.

Editor de Sin Permiso
Editor de Sin Permiso

Fuente:

www.sinpermiso.info, 8-10-17

Mundo Nuestro. El siguiente texto de la historiadora catalana-mexicana Montserrat Galí Boadella nos permite entender un asunto de fondo que subyace en el conflicto que se vive hoy entre el Estado español y Catalunya, el de la legalidad de un referéndum fundado en el derecho humano de la autodeterminación de los pueblos.

De Montserrat Galí hemos publicado en esta revista el texto

En estas fechas las reivindicaciones políticas y sociales de Catalunya se han hecho visibles ante el mundo. La violencia contra una población pacífica que quería votar el domingo 1 de Octubre ha puesto en evidencia que España, contrariamente a lo que se presume, no ha hecho la transición, no es todavía un país plenamente democrático y mantiene tics autoritarios. El motivo de la brutal agresión a la población, incluyendo ancianos, se debía a que el Estado español, por medio de su Tribunal Constitucional, había declarado “ilegal” el referéndum de autodeterminación convocado por la Generalitat de Catalunya. Veremos este asunto de la “ilegalidad” más adelante.



Reacciones de la prensa internacionl ante los sucesos del 1 de octubre.

La jornada represiva del domingo 1 de Octubre, venía precedida de más de una década de desencuentros graves entre Catalunya y España, que a su vez se originan en desacuerdos de larga duración quizás insalvables. No vamos a detenernos en ellos porque rebasan el ámbito de este ensayo. Más bien vamos a enfocarnos en el referéndum y sus lecciones, porque nos llevan a reflexionar sobre la que para algunos observadores probablemente sea la primera revolución social del siglo XXI.

En las últimas elecciones catalanas del 27 de septiembre de 2015, los partidos independentistas ganaron la elección y anunciaron que cumplirían el mandato de los electores, quienes votaron a favor de iniciar el proceso de independencia, que más tarde se decidió refrendar con un referéndum. A partir de aquel momento los partidos dinásticos, como los denomina el Prof. Ramón Cotarelo, declararon que el referéndum era imposible, ilegal y anticonstitucional y se cerraron a cualquier diálogo sobre el tema. El argumento de Rajoy es que la Constitución Española prohíbe la celebración de un referéndum. Algo totalmente falso, ya que como se puede leer en el artículo 92 de dicha constitución los referéndums se celebrarán para asuntos de trascendencia (los hubo para entrar a la OTAN y para entrar a la Unión Europea) pero deben ser autorizados por el Congreso y convocados por el Rey. En resumidas cuentas, hay que llegar a acuerdos, y como dijo Rajoy en cada ocasión: “ni puedo ni quiero”. El Gobierno catalán solicitó el permiso, formalmente, en 18 ocasiones, pero en todas ellas se le negó, sin apelación.

Manifestación el 3 de octubre.

Es comprensible que España se niegue a autorizar un referéndum que busca la independencia de Catalunya. Hay intereses económicos –sin Catalunya la economía española no es solvente- pero también motivos de índole emocional. Para España esto que se llama Catalunya es y ha sido siempre parte de España. Dejando de lado la enorme falsedad de esta afirmación –que ni siquiera vale la pena discutir- resulta evidente que hay problemas graves de convivencia entre estas dos entidades políticas y territoriales. Es, por decirlo de manera llana, un mal matrimonio a la fuerza, puesto que el enlace empezó con el sitio y destrucción de Barcelona en 1714, una fiesta nupcial verdaderamente trágica, seguida de la anulación de la legalidad catalana. A partir de ahí, como en todo mal matrimonio, ha habido momentos de confrontación y momentos de paz o tregua. Pero si una de las partes quiere mantener a la otra y jura y que la quiere y la ama, debe hacer propuestas que convenzan a la parte agraviada que se quiere divorciar. Debe tratar de seducir, ser amable, hacer algún gesto de acercamiento o afecto. No debe amenazar con juicios, cárcel, multas millonarias, penas por sedición y ataques violentos a una población indefensa que sólo quería votar.

Memoria e historia: la prensa franquista celebra la caída de Barcelona.

Para el que no conoce la historia española a fondo es difícil entender la tortuosa relación de España con Catalunya. Atendiendo sólo el siglo XX, daremos algunos ejemplos que descubren las profundas dificultades de convivencia entre españoles y catalanes. Al iniciar la Guerra Civil, ante las demandas políticas catalanas, el presidente Azaña dijo refiriéndose a la “díscola” Cataluña: “Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años. El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha valido para dos siglos. Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si estas gentes van a descuartizar España, prefiero Franco.” Es decir, en este punto no hay izquierda ni derecha, sino un total acuerdo ya que Franco decía lo mismo: “España antes roja que rota”. Actualmente el PSOE y el PP piensan lo mismo. En Catalunya, muy dados a la ironía, esta versión de la historia de España se expresa así: “Lo que más se parece a un español de derechas es un español de izquierdas” (frase del escritor Josep Pla).

Esta visión de la historia de España puede ejemplificarse con otras dos frases célebres. La primera es de Manuel Fraga, ministro de Franco y fundador del PP, quien en 1961 consideraba a Cataluña simple y llanamente tierra de conquista: “Cataluña fue ocupada por Felipe IV (Guerra de 1640); Felipe V (Guerra de Sucesión); fue bombardeada por el General Espartero (1840), y la ocupamos en 1939 (victoria de Franco), y estamos dispuestos a volverla a ocupar tantas veces como sea necesario y para ello estoy dispuesto a coger de nuevo el fusil”. Todavía tenemos versiones más retorcidas obsequiadas por la izquierda de la “transición”: en 1984, Felipe González, en plena lucha contra el terrorismo de ETA consideraba que “El terrorismo en el País Vasco es una cuestión de orden público, pero el verdadero peligro es el hecho diferencial catalán”. El “hecho diferencial”, dicho sea de paso, es el pecado mortal de Catalunya de exigir su reconocimiento como nación.

Con esta frase de Felipe González podemos entrar el tema que nos interesa analizar el día de hoy, y es el nuevo orden internacional que poco a poco se ha ido construyendo a partir del reconocimiento de los Derechos Fundamentales y los Derechos Humanos, nociones que configuran el actual marco jurídico internacional. Un marco jurídico que determina, por ejemplo, que los delitos de lesa humanidad no prescriben. Y si señalamos este delito en particular es porque pone en evidencia que la tan cacareada transición española apenas está en pañales: no se ha castigado a los responsables de los asesinatos de la dictadura franquista (los de los republicanos se pagaron con creces); no se ha abjurado de la dictadura de Franco y por el contrario se mantiene su tumba de manera faraónica en el Valle de los Caídos; se permiten partidos, asociaciones y manifestaciones franquistas y no se han abierto las fosas colectivas con los asesinados durante la Guerra Civil Española. Este déficit de democracia corroe las entrañas de un país que con el referéndum de Cataluña se tambalea.

Una imagen de la represión del 1 de octubre.

Esta falta de democracia se pone en evidencia al descubrir la incompatibilidad de la Constitución Española con el Derecho Internacional actual; y en consecuencia el porqué el domingo 1 de Octubre se confrontaron dos legalidades. La legalidad española trasnochada y la legalidad catalana sustentada en el derecho internacional que defiende su Parlamento. Dos legalidades que a mi modo de ver, después de haber leído numerosos trabajos de juristas, constitucionalistas e internacionalistas de prestigio de numerosos países, se están enfrentando ahora en el problema del referéndum catalán, pero seguirán enfrentándose en lo que viene del siglo XXI en otros países y latitudes. Trataré de presentarlo de manera sencilla:

El derecho a la autodeterminación es un derecho fundamental, y como tal se tiene, no se obtiene ni se recibe. Las personas y las colectividades, sobre todo cuando se pueden definir como un pueblo o nación, tienen derecho a auto - determinarse. Esta noción está plasmada en dos instrumentos legales que España ha firmado y que, de acuerdo con el Derecho Internacional, los países y estados que los han firmado están obligados a respetar y observar. El primer instrumento es el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, promulgado en Nueva York el 19 de diciembre de 1966. El rey Juan Carlos, colocado en el trono de España por Francisco Franco, firmó este Pacto en 1977, es decir, un año antes de que se promulgara la Constitución española. El primer artículo de este Pacto dice textualmente: “1. Todos los pueblos tienen el derecho a la libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo su desarrollo económico, social y cultural.” En el inciso 3 se añade: “Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos o territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetará este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.” (Se puede consultar en internet).

Movilización estudiantil en defensa de los centros de votación.

El Ministro de Asuntos Exteriores de España firmó el pacto en Nueva York el 28 de septiembre de 1976 y Juan Carlos lo ratificó en Madrid el 13 de abril de 1977, por lo que la Constitución Española (1978) debió recoger este compromiso, de obligada observancia. El propio Juan Carlos, al firmar el Pacto acordó: “Apruebo y ratifico todo aquello que se dispone en él, observarlo y hacer que se cumpla y observe puntualmente en todas sus partes.” En consecuencia España está obligada a respetar e incluso garantizar el referéndum catalán. Por si esto no fuera suficiente, la propia Constitución Española en el artículo 10.2 dice: “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y los acuerdos internacionales sobre estas materias ratificados por España.” En consecuencia el Tribunal Constitucional no puede declarar “ilegal” dicho referéndum.

No quiero extenderme más en este punto, sólo recordar que España volvió a ratificar el derecho de los pueblos a la autodeterminación al ingresar a la Unión Europea y firmar la Carta de los Derechos Humanos de la Unión Europea. En consonancia con estos principios, resulta interesante constatar que en ningún cuerpo jurídico español consta que convocar y realizar un referéndum sea ilegal, por lo que las acusaciones a los más de 700 alcaldes catalanes llevados ante el juez por abrir colegios electorales, o la detención de 14 altos funcionarios el pasado 20 de septiembre –sin mediar orden de aprehensión por cierto-, son fruto de la falta de legalidad del gobierno de Mariano Rajoy. Este gobierno ha amenazado llevar a la cárcel por el mismo motivo al presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont. Sobran comentarios.

Las fuerzas nacionales y la requisa de las urnas.

La Generalitat de Catalunya alega, con toda razón, que ella se atiene a leyes y derechos fundamentales custodiadas por los máximos organismos internacionales, que son superiores a cualquier interpretación de un Estado o gobierno. El enfrentamiento entre Catalunya y España no se trata de un “choque de trenes”, como se dijo durante meses, sino de un “choque de legalidades”. Una legalidad superior, porque se basa en los Derechos Humanos, y una legalidad parcial de un Estado que interpreta a su conveniencia los pactos internacionales y el Derecho; porque las leyes deben apegarse a derecho. Las dictaduras también tienen leyes. Como se vio en España: las leyes de Franco restauraron la casa de Borbón, lo que explica el vergonzoso discurso de Felipe VI después del referéndum, un rey que no se debe a su pueblo ni a los Pactos firmados por España sino a la decisión de un dictador, cuyos herederos directos son los actuales gobernantes en Madrid.

El domingo 1 de octubre vimos como se trató de impedir un acto democrático, votar, usando la fuerza y los recursos coercitivos del Estado. Nos faltan todavía muchas cosas por ver, pero de momento hay algunas lecciones a tomar en cuenta. La primera se expone de manera clara en los numerosos videos que circularon por la red y que se pueden seguir viendo en youtube: la existencia de una ciudadanía, con convicción democrática pacifista, cohesionada, consciente de sus derechos, decidida a defenderlos, todo ello con la más absoluta civilidad, sin la menor señal de violencia. Un acto que hace honor a los postulados de Gandhi. En segundo lugar un movimiento transversal, sin la presencia de ningún partido, un acto de la sociedad civil organizada, consciente, en cuya organización jugaron un papel fundamental las redes, a las que el Gobierno español hackeó ilegalmente. Una sociedad en la que a pesar de la insistencia de quienes la quieren desacreditar, el nacionalismo o el populismo no son los motores del movimiento social. En Catalunya hay un proyecto republicano, y éste consiste en construir una sociedad mejor, más justa e igualitaria.

Mariano Rajoy, en un acto de autismo institucional, afirmó en la noche del domingo que en Catalunya no hubo referéndum. Otros, en un ataque de clarividencia, dijeron que el referéndum no tenía garantías. Es bastante obvio, y todo el mundo lo pudo ver, que el referéndum no fue normal ni tuvo las garantías necesarias: la represión española se encargó de que así fuera, clausurando colegios electorales, secuestrando urnas, hackeando internet y agrediendo ciudadanos. A pesar de ello votaron 43% de los electores, el promedio internacional en este tipo de comicios, y el SI a la república obtuvo el 90%. Se alega que la “mayoría silenciosa” no votó. Esta mayoría silenciosa vive en Catalunya pero no se considera catalana, sólo española, y por lo tanto creyó que era un referéndum “ilegal” que no les concernía, o bien personas que nunca votan o que tuvieron miedo a la represión. Pero los catalanes votaron y como dijo Puigdemont, se ganaron el derecho a ser respetados, oídos y atendidos en sus demandas.

La autodeterminación expresada en el voto.

Nos hemos detenido en estos hechos porque son la parte visible y reciente de unproblema de larga duración poco o mal conocido por los mexicanos. Pensamos que al margen de la simpatía o antipatía que se pueda sentir por Catalunya y sus reivindicaciones políticas, el fenómeno en sí permite reflexionar sobre los procesos que buscan ampliar los derechos sociales y las libertades de la ciudadanía. Porque al margen de las particularidades de Catalunya: su historia milenaria, sus luchas sociales y antifranquistas, su posición progresista y solidaria ante los problemas del mundo actual (pobreza, migración), el espíritu cosmopolita de su potente cultura, el carácter trabajador de sus ciudadanos y otros etcéteras, lo que el mundo ha podido ver desde que hace 5 años iniciara el proceso de autodeterminación, es su inquebrantable compromiso con la no violencia, la paz y la democracia. En el mundo académico que estudia los movimientos sociales actuales o entre los pueblos que buscan su independencia, como son Escocia, Euskadi y Quebec, ya se habla del “modelo catalán” como expresión de las nuevas revoluciones sociales del siglo XXI. En numerosas universidades europeas se están realizando tesis sobre un proceso en el que se conjuga la filosofía jurídica del respeto a los derechos humanos como principio legal, con el mundo de la comunicación regido por el derecho a la expresión y la información, un modelo que deberá determinar nuestro futuro social y ético. No por casualidad un personaje como Julian Assange se ha mostrado tan interesado en el proceso que vive Catalunya.

En memoria de Margarita Alcalá Cruz, Doña Magos (|941-2017)

Murió Doña Magos el viernes 6 de octubre a los 76 años de edad. Ya sus ojos no podrán ver las fechas en alguno de los cabezales de los diarios impresos que todas las mañanas muy temprano le llegaban en montones revueltos y sobre los que se sentaba para observar a su hijo Mario y a sus nietos en el armado de las secciones en el arranque de la jornada de los voceadores en el zócalo de la ciudad de Puebla. Ya no la veremos más en su puesto del portal en la esquina de la vieja calle Maximino, la que ella conoció cuando era niña y su familia ya vendía periódicos y revistas para la grilla y el entretenimiento de la ciudadanía.

Murió Doña Magos y se fue sin que los periodistas para los que siempre tuvo una sonrisa le diéramos un periodismo crítico e independiente, creativo y moderno, capaz de contribuir a la construcción de un mejor país.

No se lo dieron los medios impresos, ni las radios y televisoras, ni los medios digitales que los han sucedido, a pesar de mucha gente buena que ha dedicado su vida al relato la vida nuestra.



La generación del periodismo impreso y el monopolio radio-televisivo le dio a Doña Magos fundamentalmente la versión de los grupos de poder de un régimen a los que sus empresas editoras han estado asociados. Medios que no estuvieron a la altura de las necesidades de transformación democrática que la sociedad requería. Medios que, de hecho, fueron instrumento para impedirla. Medios serviles, correos de élite, y poco más. Medios hoy desvanecidos por la inclemencia de la realidad no lectora a la que contribuyeron a expandir al grado extremo de este analfabetismo funcional que distingue a la sociedad mexicana.

La generación del periodismo digital hoy se autodenomina más libre e independiente, pero está lejos de ofrecer los elementos básicos de una comunicación al servicio de sus lectores, escuchas y televidentes: no describe ni investiga a fondo la realidad, no busca entenderla ni mucho menos se propone ofrecer las alternativas que la sociedad organizada construye para transformarla. Y, lejos de encontrar mecanismos sanos de financiación desde sus audiencias, sigue como siempre y en la mayoría de los casos, sometida a las facturas que logre cobrar en las dependencias gubernamentales. Y peor aún, vive ahogada en los mentideros de la columna política, el género que explica –por la extorsión y la sujeción a nuevos y viejos grupos de poder— la sobrevivencia de buena parte de ellos.

Nunca hablé de esto con Doña Magos. Platicaba con ella un minuto o dos, siempre a la carrera, con la misma prisa con la que los transeúntes pasaban sobre las primeras planas de los diarios, sin comprarlos, y que ella meticulosamente ordenaba desde las siete de la mañana a los pies de su rincón de papel en el que transcurría su jornada. ¿Cuántos periodistas habrá visto pasar frente a ella? ¿En cuántos habrá encontrado en los ojos el brillo apasionado por el conocimiento del mundo, las ansias por contarlo?

Entre gitanos no se leen las manos, se dicen en el gremio.

Ya no está Doña Mago. Se llevó con ella su propia historia. Y su sonrisa para desafiar el día, contra todos los pesares que en letras negras amanecieran con ella.



Yo asumo mi responsabilidad en lo que me toca en la construcción de esta mala trama de prensa que tenemos en Puebla. E intento contribuir con un periodismo que tiene en la crónica y la investigación sus instrumentos para describir, comprender y proponer en el día a día la construcción de una sociedad más justa, democrática, entrañable y divertida.

Se lo debo a Doña Magos.

(La foto de portadilla fue tomada de El Sol de Puebla)

(Las fotografías históricas que acompañan este texto fueron tomadas del libro "Puebla, algunos capítulos de su historia educativa/De la Independencia a la Revolución", de Estela Munguía Escamilla, Ediciones de Educación y Cultura/BUAP, 2010.)



Los edificios históricos no son más que el reflejo del sueño de una época convertido en un espacio específico, para una función determinada, realizada claro está por seres humanos. La arquitectura cobra sentido entonces no sólo por lo que se conoce como estilo o por su grandilocuencia, sino fundamentalmente por la interrelación entre el espacio y el uso que esas personas le han dado o le darán. La función de un edificio es entonces parte fundamental de su carácter histórico.

Por ello resulta fundamental que las escuelas decimonónicas de la ciudad del Puebla dañadas por el sismo, hasta donde sea posible no sean demolidas, sino restauradas y nuevamente habilitadas para su función educativa. Esa es la demanda central de maestros, alumnos y padres de familia de entre otras la Escuela Leona Vicario, La Fragua y la Escuela Héroes de la Reforma. Tan sólo un día después del terremoto, por ejemplo, de manera espontánea, cientos de alumnos irrumpieron la sobriedad del edificio porfiriano de la Escuela Primaria Leona Vicario, para entablar un diálogo con la misma en sus propios muros exteriores, con mensajes como:

“Me has enseñado muchas cosas, amor y a superarme, gracias Leona Vicario”, “La vida es el descubrimiento de lo que somos, de valores que forjaron nuestras vidas y pueblos y naciones que engrandecen con orgullo tu nombre “Leona Vicario”, gracias por todas las generaciones que albergaste” Edith V.V., “Gracias por cada momento que me degaste vivir en tus instalaciones, por todas las generaciones que albergaste, por los mejores amigos que me diste, te llevaré en mi corazón” Tiffany Cortés., “Sigue luchando Leona Vicario, te amamos,” “Love, la escuela Leona Vicario nos ha enseñado que ella es muy importante para todos y que la queremos con todo el corazón, está escuela va a salir adelante porque nos ha enseñado que nos necesita y nosotros a ella, aunque la construyamos de otra manera, aunque sea diferente va a seguir siendo la Leona Vicario.”



De esa declaración de amor y respeto por la escuela, los estudiantes pasan al agradecimiento a los maestros, los gratos momentos ahí vividos, la demanda al gobierno de la reconstrucción.

Dicen:

“Gracias a todos los profesores y hasta a la directora, siempre estarás en mis recuerdos Leona Vicario, mi escuela querida, tan fuertes eran tus muros,” “Gracias gobierno, nos dejaste sin escuela.” “Por favor, queremos más generaciones de seres educados y con educación de calidad y amor,” “Gracias por todas las experiencias vividas, por los buenos maestros y los aprendizajes, gracias a los maestros,” “Fueron los mejores momentos de mi vida,” “Gracias a todos por compartir risas y llantos, todos somos leones.” 2 A, “Cuando subía y bajaba las escaleras ahora serán viejos tiempos.”

Como se deduce de estos escritos compartidos, entonces, la escuela es algo más que un edificio, se trata fundamentalmente de un espacio compartido.

Lo mismo puede decirse del clamor de los padres de familia afuera de la escuela Héroes de la Reforma. Cierran la 11 Sur para exigir el restablecimiento de la escuela, un diagnóstico arquitectónico y la presencia del gobernador. Exigen ser ser atendidos por las autoridades, y estos son sus reclamos: “Nuestra escuela es patrimonio de la UNESCO” “No demolición, queremos restauración,” “Dictamen honesto, ”Desde hace dos años el gobierno nos quiere quitar la escuela,” “No hay ninguna reparación en ningún lado, nomás se toman la foto y se van,” “Queremos a Tony Gali, queremos a Tony Gali.”

AUDIO: PROTESTAN PADRES DE FAMILIA CONTRA LA SEP EN LA HÉROES DE REFORMA

Un clamor, el de la educación pública eficiente que coincide justamente con los motivos que datan desde la república restaurada, por los que se construyeron dichas escuelas.

El pasado hecho presente

Para ello vale la pena aquí asomarnos al pasado que ahora se hace presente. El 15 de julio de 1867 entró Juárez a la ciudad de México, sólo unos meses después integró la Junta de Instrucción Pública para discutir las condiciones de la Ley de Instrucción. La Ley Orgánica se estableció el 2 de diciembre de 1867, exponía que la educación primaria era obligatoria para todos los niños, a partir de la edad de cinco años; a los padres de familia que no cumplieran con esa disposición se les impondría una multa o severas sanciones. También se instituyó educación gratuita para los pobres, que debían pagar los ayuntamientos. Además con la ley no se incluiría enseñanza religiosa en los programas de estudio, con excepción de algunos colegios particulares, que daban catecismo.

A partir de entonces en Puebla se aplicaron las leyes juaristas y se fundaron diferentes instituciones educativas. De inicio el gobernador Ignacio Romero Vargas (1869-76), confió la reforma de la instrucción primaria al educador alemán avecindado en Puebla, Gustavo P. Mahr. En 1870 Puebla contaba ya con mil escuelas, número muy alto para la época, la mayoría en la capital del estado y el distrito de Zacatlán. Pero en lo que se refiere a la educación pública en la ciudad de Puebla sólo funcionaban seis escuelas para niños y seis de niñas: en 1874 las de los niños permanecieron igual y las de niñas pasaron a ser siete.

Por su parte, durante la administración del gobernador Juan C. Bonilla (1877-1880), se estableció en 1877 la conocida como Ley de Instrucción Pública, que decretó la educación primaria pública y gratuita para todos los habitantes del estado. Con anterioridad a dicha Ley las escuelas primarias del estado sólo se habían establecido en haciendas y rancherías. Pero ahora el poder ejecutivo estaba obligado a establecer y sostener escuelas en número suficiente y dotarlas con los útiles necesarios de acuerdo al objeto de la enseñanza. Dicha ley ordenaba que las escuelas de instrucción pública fueran sostenidas por los ayuntamientos, con fondos municipales especiales.

En 1888, gracias a ese impulso, la población escolar fue de 71, 311 alumnos, con 950 escuelas primarias oficiales y 145 particulares, el 9.90% de la población del estado. A su vez, para cumplir con la demanda de maestros, se establecieron las escuelas Normales. En Puebla hubo dos, una para profesoras, inaugurada en 1879, y otra para profesores, establecida en 1880.

Posteriormente, en 1908, la responsabilidad educativa pasó a ser responsabilidad del gobierno del Estado, que se enfrentó con el problema entre otros de la falta de espacios escolares de acuerdo con la educación científica que deseaba impartir. Fue entonces cuando el gobierno consideró necesario crear locales propios. Para ello primero adquirió las casas número 9 y 11 de la calle de las Recogidas Viejas, hoy 5 de mayo 1800 y expropió la número 13. De igual modo cumplió los compromisos previamente adquiridos por el ayuntamiento municipal con los ingenieros Santa Cruz y Oliver, en las casas número 1 de la calle de Quintanilla, hoy avenida 5 poniente 907 y 909, del nombrado Instituto José Manzo, hoy Leona Vicario, formado por una escuela para niños, otra para niñas y una para adultos. Los planteles antes mencionados fueron construidos entre 1905 y 1908, año en que los inauguró el presidente Porfirio Díaz. En la capital poblana, la primera escuela primaria establecida dependiente del gobierno fue la escuela José Lafragua, hoy también afectada por el sismo. En 1908 había en Puebla 32 planteles de instrucción primaria oficial; en 1912 eran 28; en 1913 29 y 34 para 1914. A nivel nacional, entre 1909 y 1910 hubo 901,000 alumnos, contra 227,500 en 1878, con lo que se inició el combate al analfabetismo, que todavía en 1910 era del 78.5% de la población.

Son las escuelas decimonónicas de Puebla, entonces, testigos del establecimiento de la educación laica y gratuita; del inicio de la lucha contra el analfabetismo en un país emergente. Principios que serían retomados por la Constitución de 1917 y los gobiernos post revolucionarios.

Por ello nada más elocuente que las líneas escritas con plumón en el muro resquebrajado del otrora colegio José Manzo, hoy la Leona Vicario, sobre la que de un jalón el gobiernoya había decretado sin más su demolición, y cuyo destino por lo pronto es incierto:

La vida es el descubrimiento de lo que somos, de valores que forjaron nuestras vidas y pueblos y naciones que engrandecen con orgullo tu nombre “Leona Vicario”, gracias por todas las generaciones que albergaste” Edith V.V.

Del absurdo cotidiano

El blog de Ángeles Mastretta en la Revista Nexos

Los conversadores nos descubrimos hasta por teléfono. Yo sé de una mujer que en busca de una clase marcó un número equivocado y dio con una conversación en caída libre que empezó más o menos como sigue:
–¿Es ahí donde dan clases de gimnasia?–le dijo al hombre que levantó el auricular al otro lado de la línea.
–¿Usted quiere tomar clases de gimnasia?–le contestó una voz de animal fino.
–¿Por qué me lo pregunta como si lo dudara?–dijo la mujer.
–Porque cuando uno quiere tomar clases de gimnasia marca el número del lugar donde dan clases de gimnasia.
–¿Entonces no es ahí?
–¿Donde damos clases de gimnasia? No. Pero ¿usted por qué quiere tomar clases de gimnasia?
–Porque me están engordando las caderas.
–¿De verdad?
–Aunque usted no me lo crea.
–¿De dónde saca que yo no se lo creo?
–De que ustedes los hombres nunca nos creen a las mujeres cuando decimos que nos están engordando las caderas.
–Yo a las mujeres les creo todo lo que dicen.
–¿Es usted gay?
–No, pero podría yo ser.
–Se atreve a decirlo. ¿De qué planeta viene?
–Del único que usted y todos los demás tenemos la fortuna y el infortunio de conocer.
–Es bonita la Tierra ¿verdad?
–Menos cuando se vuelve horrible.
–Sí. A veces se vuelve horrible.
–¿A usted lo han asaltado?
–Todavía no. Pero ha de ser cosa de tiempo. Ya ve que últimamente el que no viene de un asalto va a un asalto. No se puede ni hablar de otra cosa.
–Hay quien habla de política–dijo la mujer.
–O de horrores. De lo que ya no habla mucho la gente es de amor. ¿No se ha fijado que hasta las telenovelas están abandonando el amor como tema central?
–No veo telenovelas–presumió la mujer.
–¿No ve telenovelas? ¿Cómo es que le han crecido las caderas?
–Me gusta demasiado lo dulce. Le pongo tres de azúcar al café. Me fascinan los tlacoyos de haba, las papas a la francesa, el pollo empanizado, los gusanos de maguey, la leche sin descremar, los quesos fuertes, el pan del que me pongan enfrente.
–Son una delicia los panes y el azúcar.
–¿Le parece? Dicen que esas cosas nos gustan más a las mujeres ¿Está seguro de que no es gay?
–Nunca hay que estar seguro de eso. Hay ratos en que me comería a besos a un hombre. Aunque siguen siendo más frecuentes las veces en que me comería a besos a una mujer.
–¿Por qué es más fácil?
–Nada es fácil con ustedes las mujeres.
–Vendernos cosas es fácil.
–Viera que no. Se lo digo yo que soy vendedor.
–¿Qué vende usted?
–Departamentos en condominio.
–De verdad. Yo me quisiera comprar uno.
–Tengo uno de ciento veinte mil dólares.
–Por eso le dije: quisiera.
–¿Cuánto tiene usted?
–Nada. Qué importa.
–Importa donde lo dice en ese tono.
–No me hable usted como mi papá.
–Que más quisiera yo que hablarle a una mujer como su papá.
–Pues usted habla como mi papá.
–Y usted habla idéntico a una novia que me quitó el sueño durante todos los años de carrera.
–¿Se casó con ella?
–No.
–¿La extraña?
–Sí.
–Dice una amiga mía que el amor de nuestra vida siempre es con el que no nos casamos. Yo digo que es porque en lugar de pedirle al cielo que nos calláramos se fue a otra parte para no oírnos. Siempre es más agradecible. ¿No cree?
–No sé bien qué creo.
–¿Me cree si le cuento un prodigio? Mi vecino dió con una mujer de la que estuvo enamorado cuando tenía quince años y a la que aún no podía olvidar a los cuarenta.
–Ya sé. Y cuando la vió se preguntó cómo era posible que hubiera estado perdiendo su tiempo en recordar a alguien que estaba así de gorda y arrugada.
–No. Ahí es donde aparece el prodigio. La vio y todo en él la quiso con más fuerzas que nunca.
–Y cada uno fue con su pareja y le dijo: encontré al amor de mi vida y ya me voy.
–No. Tú si que has visto telenovelas. Cada uno se quedó casado con quien estaba casado. Sólo se encuentran cada mes un lugar distinto.
–Eso es como de película francesa.
–Es mejor. Porque aquí hay sol y todo pasa más rápido.
–¿Ni siquiera han tenido el mal gusto de poner un departamento?
–Créeme que ni eso.
–Con razón no vendo condominios. ¿Me hablaste de tú?
–Es que hablas como mi papá.
–¿Cómo hablaba tu papá?
–Así–dijo mi amiga–con la seguridad de que todo lo importante ya estaba dicho. De modo que uno podía hablar sin tregua ni recato de todo lo trivial como si fuera muy importante. Me tengo que ir. Van a venir por mí.
–¿Cuál es tu teléfono?
–Uno que siempre está ocupado.
–¿Lo podrías usar para volver a llamarme?
–No sé qué número marqué.
–El de la gimnasia.
–¿No dijiste que ahí no dan clases de gimnasia?
–Ya no dan, pero dieron. Ahora estoy adatando el lugar para que sea oficina.
–¿Oficina para vender condominios?
–¿Qué quieres que haga? Estudié ingeniería y me gustaba la literatura. He tenido que acabar trabajando en algo más cercano a los sueños que a los cálculos. ¿Tú en qué trabajas?
–Otro día te digo.
–¿Me llamarás?
–Cuando tenga para el condominio.
–Puedo buscarte uno a plazos.
–Quieres decir, de plazos hasta siempre. No me interesa.
–Tonta. No hay como las cosas a largo plazo.
–Adiós.
–Si me llamas mañana te cuento una historia–dijo el hombre con una sonrisa que ella casi pudo ver.
Por supuesto, mi amiga quiso llamar. Ahora, se hablan a diario para contarse cosas entre las cinco y las seis de la tarde. Se conocen mejor uno al otro de los que los conocen sus parejas, sus hijos, sus padres, su fantasía de sí mismos o su espejo.



Página 12 de 70