28 de diciembre del 2010 en las inmediaciones del Estadio Jalisco en Guadalajara, la perla tapatía. El ambiente huele a comida callejera, a tacos de carne asada, a tortas ahogadas y a un sinfín de manjares jaliscienses; se palpita en la piel una pasión múltiple en los festejos por los cincuenta años del Coloso de la Calzada Independencia.

Hoy juegan mis queridas Chivas contra los históricos Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. Pero hay más, juegan el Atlas contra Tecos de la Autónoma en la primera fecha del cuadrangular tapatío. Es mi primera vez en el Jalisco con mis Chivas… ¡Esto es otro mundo!

El entorno es magnífico; en mi natal Hidalgo jamás había percibido emociones iguales. Aun siendo un torneo amistoso, de pretemporada, la gente está vuelta loca. Todavía recuerdo que ayer salí a pasear con mi camiseta de Chivas por el centro histórico y un completo desconocido se dio el gusto de gritarme:

“Nos vemos en el estadio mañana, amigo”, con una sonrisa de oreja a oreja y levantando el pulgar en señal de camaradería.



Entramos al estadio.

Mis ojos nunca han estado tan brillantes y mi pupila jamás se ha dilatado tanto. Rápidamente ubico a la zona de porra local, y ahí está, la famosa Irreverente de Chivas imponiendo como siempre. El partido comenzó y sigo incrédulo. Transcurre con normalidad e incluso algo aburrido, pero siempre escucho risas, comentarios amistosos (y no tan amistosos) y barullo en todo el estadio. De repente hay un penal para Chivas… gol de Michel Vázquez que grito como si se tratara del gol del triunfo en la final de la Copa Libertadores. De esta manera el encuentro ha concluido. Qué gran día ha resultado, pues hasta vi a mi equipo ganar.



No podría ir mejor hasta que por ahí nos llega el rumor de que Salvador Reyes y el Zully Ledesma están en el estadio, justo debajo de nuestros asientos. Rápidamente corremos, y cuando lo encontramos quedo en shock. Chava Reyes Jr. nos recibe en la zona VIP del estadio, amablemente nos tomamos la foto con él a lo que mi papá me dice:

“Hijo, su papá es el máximo goleador en la historia de Chivas”,

a lo que responde de forma inaudita:



“Mi papá está por aquí, déjenme los llevo con él”.

Acto seguido, ahí está, Don Salvador Reyes Monteón, el máximo ídolo del Guadalajara. Llegamos a él y enmudezco. De la manera más humilde accede a la fotografía a su lado, me abraza y le contamos desde dónde venimos tan solo para ver a las Chivas.

Instantes después, aún afónico, encontramos a Javier Ledesma y, de nuevo, mi padre se acerca a él para pedirle una foto. Como si de un sueño se tratara, el Zully me regala una sonrisa, me abraza como si fuese su hijo y posamos para la foto mientras mi papá me comenta que él fue un gran arquero del Guadalajara. Ledesma agradece apenado pero alegre. Casi inmediatamente se percata que tengo puesta la camiseta de portero de Chivas, por lo que, con gran júbilo y soltando carcajadas me dice:

“¡Y mira, hasta traes la de arquero!”. Interiormente estoy llorando de emoción, es el mejor día de mi vida.

Comprendo después de estos minutos dorados que la sencillez y la humildad hacen que tu persona mejore.

Fuente: lospleyers.com

Por pura curiosidad y para aprovechar la visita nos quedamos al siguiente partido. La porra de Chivas no puede salir hasta media hora de terminado el primer partido por motivos de seguridad. Mientras tanto, el sector radical rojinegro está ubicado al otro costado. Comienzan los insultos de una barra hacia otra con leperadas y hasta amenazas de muerte. Inmediatamente un individuo en evidente estado de ebriedad se sienta junto a nosotros; es aficionado del Atlas. Todo el tiempo se la pasa hablando tonterías, pero hasta eso que me está cayendo bien. De pronto veo que hace señas a un nivel del graderío más arriba del estadio, ¿qué está queriendo decir este tipo? Súbitamente otro hombre baja, se sienta a su lado y con una gran sonrisa nos voltea a ver para decirnos:

“Yo le voy a las Chivas, pero no quería venir, este güey me invitó” como si nuestra relación fuera de años atrás.

Mi campo visual abarca casi por completo el estadio. En cada cabecera tenemos a grupos conflictivos gritándose para ver quién es más chingón; cerca de mí está un par de amigos que, sin importar el equipo que alientan, pasan un buen rato y contagian felicidad en los demás. Hasta este momento había odiado a muerte a todo aficionado rojinegro que viera en la vida. Ya hasta el vecino atlista me agrada.

Debajo de nosotros se encuentra un niño menor que yo con su padre, ambos aficionados a Chivas; el niño insiste por un refresco desde hace rato. Increíblemente mi vecino rojinegro escucha al pequeño y comienza a llamar eufóricamente al vendedor de bebidas, le pide un refresco y se lo entrega al pequeñito. Qué cosa tan extraña, ¿no? Un viejo lobo de mar aficionado del acérrimo rival en un acto de camaradería con un nene que porta colores distintos.

Comienzo a formularme muchas preguntas en la cabeza después de estas acciones.

Las facetas que tomamos acorde a las situaciones que se nos presentan son diversas, tal como refiere Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad, donde explica el comportamiento variado que ha adaptado el mexicano a partir de sus experiencias. Esta hipótesis, sin duda, se puede validar al estar en un estadio de futbol.

Por un lado, en este día, tenemos a las aficiones que representan el clásico más añejo en el futbol mexicano: un bando representado por los rojiblancos y por el otro los rojinegros. Noventa minutos cada fin de semana bastan para dividir a media ciudad e incluso tener consecuencias terribles, mientras que los otros seis días se puede convivir sin problema alguno.

Profundizo mis pensamientos…

En el futbol y los clubes de este deporte existe más que una trascendencia deportiva. Engloba connotaciones culturales, sociales e históricas; un ejemplo que rápido llega a mí mente son los grupos de animación europeos, sobre todo balcánicos, quienes integran intenciones raciales, sociales, nacionalistas y políticas donde la actividad de apoyo se desvanece a segundo plano para darle lugar a un espacio expresivo, de demostrar la fuerza y la violencia que poseen o son capaces de mostrar. Bajo este mismo camino y en un análisis del entorno futbolero mexicano me doy cuenta de que, afortunadamente, estamos a años luz de estos problemas, pues todavía podemos ir al estadio e intercalarnos con la afición contraria, ver familias enteras aficionadas de un equipo, beber una cerveza, platicar y reconocer deportivamente al rival.

El fútbol es un deporte, una actividad más, noventa minutos de rivalidad meramente deportiva; un medio sano de impacto cultural, social y un centro de distracción, así como de desarrollo para los niños; nuestro futuro. Tomémoslo como tal, no como un elemento de destrucción, de segregación, de violencia y discriminación, pues a fin de cuentas formamos una sociedad, donde todos jalamos parejo.

El futbol es hermoso, y su afición es parte fundamental para el colorido y su vitalidad. Por ello debemos aprender a convivir de manera pacífica y armónica a pesar de las diferencias que se puedan presentar.

Fuente: Marca

Recuerdo aquella tarde decembrina en la Perla Tapatía, reafirmo así mi amor por el futbol, mi incondicionalidad con mis Chivas e, igual de importante, entiendo mejor el sentido de rivalidad, de separar aspectos que salen sobrando en un ambiente sano. Porque como en algún momento dijo Maradona:

“La pelota no se mancha”.

Septiembre es el mes de la patria, lo sabe Puebla, y lo saben también todas sus pantallas. A través de ellas, y en un mes como este, solo podrían esperarse fotos de gente con sombreros de charro, frases sobre un supuesto orgullo nacional, y uno que otro meme del presidente Enrique Peña Nieto al dar el grito con su familia en el zócalo de la ciudad de México. Septiembre del 2017 sería como todos los años, el mes de la patria, pero nadie se hubiera imaginado porqué.

Existen espacios creados para reinventarnos, en los que lejos de ser personas, somos usuarios. Aparecen rostros que exhiben sus propias ficciones, como quijotes con un pie en la realidad y el otro en una pelea contra molinos. Ahí dentro, todos somos héroes, todos alzamos la voz y defendemos nuestras causas. Somos también, jueces de las hazañas ajenas, y existe un timeline donde todas estas han quedado registradas.

Jueves 7 de septiembre 2017

Recibimos nuestra primera sacudida, pero a nadie se le ocurrió que ésta podría ser una advertencia. Y lo cierto es que fuimos muchos los que quedamos en evidencia de nuestra torpeza y poca preparación para emergencias.



Eran las 23:49 y acostada sola en un sillón escuché a mi hermana preguntar desde la habitación contigua “¿está temblando?”. Traté de quedarme quieta por unos segundos para sentirlo, quizás habría que pausar la televisión para cerciorarme, (sea cual sea la lógica de hacerlo) “sí, creo que sí, hay que salir”. Al bajar las escaleras mis pasos eran lentos como si de algún modo inconsciente existiera una intriga por experimentar aquello que ocurría y corroborarlo, (como si fuera necesario) “sí, sí está temblando”.

Una vez fuera de mi casa, y antes de cruzar palabra con mis vecinos, miré a mi pantalla, y ahí estaban más de diez mensajes esperándome. La preocupación no duró mucho, no más de dos personas preguntaron en los grupos “¿están bien?”, y en respuesta se desencadenó una saturación de testimonios; todos querían contar dónde estaban y qué sintieron. Recibí también muchos memes sobre el miedo que todos experimentamos; imágenes de bolillos “pal susto” sobre todo, y como siempre, burlas al presidente. Y entre tantas publicaciones bromistas, unas cuantas capturas de pantalla sobre sitios web que informaban acerca de los hechos: Epicentro a 133 kilómetros de Pijijiapan Chiapas a una profundidas de 45.9 Kilómetros.

Los días posteriores, fueron similares a aquel jueves. El humor sobre el temblor se alternaba con noticias sobre las zonas afectadas. 102 personas fallecieron, y hubo alrededor de mil heridos. Comenzaron a aparecer también, mensajes ecologistas, era el grado de conciencia que todos preferían tomar, y el más cómodo, por cierto. “La tierra nos está habla, dejemos de comprar plástico” fue el modo en que mucha gente pretendía tomar acción. Otros, (los menos) se involucraban al mandar despensas a los damnificados en Chiapas y Oaxaca.

15 de septiembre 2017



Los grupos de Whatsapp solo hablaban del festejo que habría en la noche. Yo deslizaba el dedo y pasaba con desinterés los mensajes referentes a las fiestas patrias, ya que por cuestiones de salud no me iba a ser posible asistir a ningún evento. De pronto hubo un mensaje que llamó mi atención, la imagen del rostro que había circulado en redes sociales toda la semana, insertada junto al titular de una nota y reenviado por algún familiar que escribió “ya la encontraron muerta, por favor cuídense mucho”.

Se intercambiaron unas cuantas preguntas y respuestas sobre el asunto. “La mató su conductor de Cabify el jueves pasado después de haberla recogido en Cholula”, “encontraron su ropa en Tlaxcala”. Tan solo unos cuantos cometarios, porque de pronto fue preciso olvidar el tema para gritar “¡Viva México!”. No me atrevo a afirmar que de no haber permanecido en casa me hubiera resistido a posponer mi preocupación; sin embargo, dada la acomodación de los hechos, pasé la noche más amarga, detestaba a todos los que celebraban mientras leía noticias y redes sociales.

“Hoy el grito es de rabia” fue el título de un largo enunciado que hizo un usuario. “Me pregunto si las mujeres son conscientes de que no somos incluidas cuando se grita ¡Viva México!” fueron mis palabras.



El fin de semana pasó entre líneas de gente indignada por la impunidad. Para muchos la situación era como si se tratara de un asesino en serie que mataba mujeres, y no un suceso que se sumaba a los cientos de casos detonantes de una sociedad donde una mujer sola representa una presa fácil; sociedad por la que nadie quería tomar responsabilidad y todos propiciábamos.

Se expresaba la angustia de madres y padres por la idea de que Mara pudo haber sido una hija suya. Dicha angustia era similar a la que sentíamos tantas mujeres estudiantes que salíamos a los mismos bares que ella, y usábamos los mismos servicios. A todas nos atravesaba la frase “pude haber sido yo”; al mismo tiempo no podía dejar de preguntarme “¿por qué he esperado hasta ahora para alarmarme?”

Lunes 18 de septiembre 2017

En distintos estados hombres y mujeres salimos a marchar por el asesinato de Mara Castilla. El recorrido llegó hasta el zócalo de la ciudad, partimos del campus de la UPAEP, universidad en que ella estudiaba y cuya mesa directiva de la licenciatura en ciencias políticas había convocado a la gente.

La mayoría de los asistentes iban vestidos de blanco, y la primera mitad del camino fue silencioso. Había quienes alzaban cartulinas, unas con la imagen del rostro de Mara, y otras con los rostros de distintas mujeres desaparecidas. “¡Vivas las queremos!” comenzaron a gritar todos cuando finalizaba el recorrido. La voz era una sola, no había individuos ni usuarios, todos eran parte del mismo cuerpo herido y furioso. Tardé en poder alzar la voz, aunque irónicamente mi “grito” era de rabia en redes sociales.

19 de septiembre 2017

Tras salir del salón de clases a la 12:50 me dirigía al estacionamiento de la Universidad Iberoamericana. Por los pasillos me encontré a dos amistades con las que permanecí un rato mientras conversaba. Los adoquines comenzaron a moverse y se escuchó un crujido en las ventanas de los dos edificios entre los que caminábamos. Se congeló el tiempo y se congelaron mis piernas fijas en una superficie que se movía y ya no parecía tan segura. La gente que corría y todo lo que pasaba a mi alrededor se desplazaba de manera borrosa. En cuanto logré reaccionar y correr, me ancló la mano de mi amiga cuya parálisis duró más que la mía. Nos indicaron a todos que fuéramos a las canchas de futbol de la universidad. Ahí esperamos una hora sentados en grupos, y confirmábamos en nuestros celulares que nos encontrábamos bien.

El tráfico era excesivo de regreso a mi casa. Los semáforos no funcionaban, por lo que unos cuantos hombres voluntariamente permanecieron ahí para controlar el tránsito. Recibí una llamada de mi mamá diciéndome que no tomara la vía Atlixcayotl, pues en el embotellamiento de vehículos había gente que asaltaba coches.

Una vez en mi casa, vi cada uno de los videos con los que las redes sociales se saturaron. Sentí escalofríos al ver edificios derrumbarse en la ciudad de México. Tras hablar con cada uno de mis familiares que viven en la capital, apagué mi teléfono. Al encenderlo unas horas después, encontré en mis grupos de Whatsapp gente que saldría los días siguientes a dejar despensas en comunidades de Atlixco.

Transcurrió la semana, las clases se suspendieron y donde quiera que fuera en la ciudad se encontraban centros de acopio. Las manos que hacían una cadena para pasar cajas se sentían otra vez como parte de un mismo cuerpo. Los primeros días hizo falta organizar a tanta gente que quería ayudar a limpiar escombros; pero para el viernes de la misma semana, había más de una base de datos creada por estudiantes para que toda la gente interesada en ayudar supiera las zonas a las que nadie había llegado, y los objetos y alimentos que hacían falta.

No faltaron quienes por momentos caíamos en un estado pesimista al ver tantas publicaciones románticas de banderas mexicanas en los escombros, y largos textos que hablaban de México como el país más solidario. Sin embargo, fue innegable lo que se vio en esos días. Las redes sociales ya no parecían ficciones, pues se quedaban cortas con lo que veíamos al despegar los ojos de las pantallas.

Domingo 1 de octubre 2017

Batallaba con mi tarea de textos literarios: escribir texto breve que inicie con la frase “En un lugar de la Mancha”.

En un lugar de La Mancha

Andan los usuarios, los quijotes a medias.

Y son los ojos lectores quienes validan su existencia.

Hay tantas causas en común,

como egos que las fragmentan.

Un espacio intangible,

Un estanque de ideales.

Un lugar que pidió a gritos una sacudida,

que hizo enfurecer al ladrón de cúpulas y techos,

ladrón de vendas en los ojos.

Y la voz vanidosa se sintió libre,

solo al escucharse entre otras miles.

Y la unión destructiva se sintió diminuta,

solo al pararse junto a los que se levantan.

Un lugar que ojalá viva con memoria.

Es el 14 de junio del 2006, son las 4 de la mañana y me levanta Mariana. “Levántate, levántate rápido, la PFP está aquí. Nos están lanzando gases lacrimógenos”. Me levanté lo más rápido que pude y corrimos asustadas, pero juntas. “¿Sabes dónde está Chema? Nadie lo ha visto”. No Mariana, pero ahorita llega, siempre sabe dónde estamos.

Me separo de ella, miro a los lados y me sofoco con el gas pimienta. Mi piel se estremece y la veo ahí, en el piso más frío y sucio que su rostro ha rozado, la cantera se pinta de rojo. Estoy viendo cómo su mirada se apaga, cuando alguien me toma del brazo y escucho cada vez más lejos “Ya cayó, ya cayo, Ulises ya cayó”

Mi brazo se duerme por la fuerza con la que me toman. Sin dejar de ver a Mariana comienzo a correr, el dolor es cada vez más insoportable, enojada, me volteo para ponerle cara al sujeto que me está lastimando. Primero observo la sangre que escurre por su brazo, manchando así su playera blanca; siento su mirada y lo veo a los ojos. Nunca había visto un cuerpo que sostuviera una mirada sin alma, es Chema.



Antes de alejarnos de la Alameda, pensé que sería yo la más afectada por la muerte de Mariana, nunca pasó por mi cabeza la persona que le enseñó a tener voz, a luchar por lo que la identifica, a tener coraje.

Gracias a Chema conocí a mi amiga de lucha, ellos me ayudaron a crear un hogar en ese viejo hotel ubicado en el centro de la ciudad, comúnmente conocido como Nido de ratas, denominado así por la ciudadanía que no comprende nuestros ideales.

Sin duda alguna, eran mi familia.

Quería hablarle, darle a entender que no estaba solo, que a mí también me quitaron una parte esencial, que no volveré a ser la misma, pero mis labios simplemente no se movían. Mi voz se había esfumado con el ultimo aliento de Mariana. ¿Y quién soy yo para hablarle de dolor, si él había perdido a su hermana de sangre?



Me niego a pensar que su cuerpo yace sin vida. Me volteo y el miedo emana de lo más profundo de mi cuerpo al ver cómo nuestras banderas son quebradas por hombres, que, sin duda alguna, tienen muerte escrito en la frente. Hombres que, sin escuchar nuestras demandas, agreden y violan nuestros derechos.

Me paro en seco y veo cómo Mariana es tomada por los tobillos y llevada hacia la esquina. La toman como si fuera una muñeca de trapo, sin temor a dejar una huella de sangre a su paso. Recupero la voz que sentía perdida y grito con todas las fuerzas con las que nunca había podido hacerlo, “Mátennos a todos, pero nuestra lucha seguirá viva”.



“Beatriz, arriba, en el segundo piso. Entra rápido, no se queden así carajo”.

Ramón otro compañero del magisterio, me hace señas desde el segundo piso de la facultad de leyes de la UABJO para resguardarnos ahí. Entramos y lo primero que veo son personas heridas, llorando y el coraje que brota de los ojos de cada maestro.

Me siento en un pupitre y Ramón exclama: “Compañeros, cállense, Radio Plantón está diciendo algo importante”. La voz de temblorosa de Fernando Lobo, colaborador de Radio Plantón, invade la facultad de leyes de la UABJO. “Son las 5 de la mañana y seguimos conectados. Compañeros que se encuentran en el plantón, resistan. En estos momentos en está entrando la PFD y…” La transmisión se corta y el ruido de afuera me cala los huesos, pero mi coraje es más intenso. Me paro decidida a salir y siento nuevamente ese dolor punzante en el brazo. Otra vez es Chema. Nos miramos fijamente y me desmorono. Me toma entra sus brazos y el llanto gobierna mi cuerpo.

Ya es medio día, hemos logrado alejar a la policía del Zócalo capitalino. Para el anochecer, no sólo somos maestros, se han unido estudiantes, obreros, campesinos y amas de casa.

Hoy es 16 de junio, dos días después del intento de desalojo, dos días después de perder una parte de mi alma, Mariana. Camino rodeada de personas que parecen no tener miedo. Somos más de miles de personas marchando. Siente nuestros pasos Ulises, siente el retumbar de nuestra voz, siente al pueblo.

Las horas del día pasan cada vez más rápido. Estoy con Chema tomando café, es un momento tranquilo, veo el humo que brota del café. Una voz ronca pero dulce interrumpe mis pensamientos. “Buenas noches”. Todos respondimos amablemente. Ambos hombres comenzaron a hablar en una lengua indígena. Se ríen un poco, se nos quedan viendo y sonríe. Uno de ellos dice: “Perdonen, es costumbre hablar en zapoteco”. Chema les sonríe amablemente comentando: “No se preocupe, entendemos”. Terminamos nuestro café y comenzamos a recoger nuestras cosas para retirarnos. Chema se aleja un poco del anafre, acercándose a la señora que está batiendo el chocolate atole.

“Gracias por todo Gloria, salúdame a Ismael”. “Claro que sí Chema. No había tenido el tiempo para decírtelo, si necesitas un cafecito o hablar de lo que está pasando, estoy aquí. Tu bien sabes que quería a Mariana como la hija que nunca pude tener”. Con la voz más frágil Chema dice “Gracias, me tengo que ir”. “Adiós negrito, cuídate”. Yo hago cómo que no escucho nada y nos perdemos en el plantón.

“Jóvenes”, la misma voz ronca se acerca a nosotros. “Les molestaría responderme una pregunta, mi compadre quiere saber, pero le da pena preguntar”.

Chema un tanto sorprendido. “No hay problema, pregunte”. Tartamudeando un poco. “¿Cuántos les pagan a ustedes por estar en el plantón? Porque sé que lo que nos dan a nosotros es bastante, pero nos preguntamos si varía por la edad, el pueblo o las razones por las que están aquí”.

Me voltee bruscamente con un gesto incómodo, al ver la cara de Chema él no expresa ningún gesto de sorpresa. Me mira fijamente y con un tono de voz fuerte. “Yo lo resuelvo, ahorita te alcanzo Bety”.

Camino sin saber mi destino, tropiezo con tiendas de campaña, zapatos y mi cabeza rosando mecates hasta que encuentro nuevamente a Chema.

Desvía la mirada y comienza a caminar junto a mí, sin decir nada. Como si nada hubiese pasado. Veo a los ancianos bajo los faroles del zócalo de la ciudad platicando en una lengua indígena; junto se encuentra un grupo de señoras recargando sus pies cansados sobre sus guaraches, enrolladas con sus rebozos de lana, tejiendo unas servilletas para las tortillas. Enfrente de ellos están unos niños haciendo carteles con frases como: “Mi educación no satisface mi hambre. Los recursos son pocos y mi pobreza es mucha. Fuera URO, Los recursos son para el pueblo. Hablo una lengua indígena pero mi boca grita educación”, mientras sus padres toman una cerveza y le dan sorbos a unas botellas pequeñas que parecen ser mezcal.

Confundo todo y entro en conflicto, ¿Por qué no había visto todo esto antes? Me armo de valor y le pregunto a Chema: “¿Te pagan por estar aquí? Me aparta del pasillo principal y nos metemos a la calle Guerrero. “Mira Mariana, sé que esto te sorprende. Al principio, me pasó lo mismo, pero ya estando aquí, uno se da cuenta de todo lo que se hace para formar un sindicato con el poder que tiene el nuestro”.

“No me contestaste, ¿Sabías que nos pagan pos estar aquí?”

“Claro que sí Beatriz, hace unos meses se lo dije a Mariana y pensé que te lo había dicho. Al parecer no”.

“Mariana lo sabía y aun así seguía diciendo que era nuestra lucha, me siento traicionada” Comienzo a caminar sin mirar atrás.

Llego a la explanada de Santo Domingo y me siento en el suelo. Ya no sé lo que estoy haciendo, ni por qué lo hago. Ya no sé a quién defendo, ni cómo lo hago. Ya no estoy segura de nada.

Muy cerca un niño habla con su mamá.

“Mamá, ¿Por qué no voy a la escuela? Ya no quiero estar aquí”. Su madre lo ve un poco confundido y le dice: “No sé por qué lo hacen, solo sé que le están dando a tu papá un poco de dinero. Y vaya que nos está ayudando. Tú sólo repite lo que escuches en las marchas y no te separes de mí”.

Este es mi punto de quiebre.

Decidida, regreso y enfrento a Chema. “No sé qué hago aquí, pero necesito que me ayudes a descubrir qué está pasando”.

Me interrumpe y grotescamente me dice: “Para Beatriz, es muy fácil, eres o no eres. No hay más. Quédate o vete”.

Decidí quedarme, pero ver todo lo que conlleva este movimiento. Violencia y cada vez más sangre. He visto morir a uno de mis alumnos. Sus padres culpan al gobierno. Yo culpo a las personas que no defienden sus prioridades y se dejan envolver por el gobierno.

Lo peor es que soy una de ellas y es ahí donde comienza mi miedo. Mi miedo a dejar de ser la persona buena que defiende a mis humildes estudiantes, miedo a ser el monstruo contra el que me enfrento día a día., sentir ese miedo que te cala los huesos, ese miedo que te quita el aliento, ese miedo que hoy siento.

El 2006 es sólo un recuerdo. Uno que no sólo me asustó a mí. Asusto a todo un Estado. El 2006 nunca se olvida.

Mundo Nuestro. Ha cambiado el gobierno federal, pero no el riesgo para la montaña y la cuenca del río Apulco en Ixtacamaxtitlán. De hecho, el peligro de que se otorgue el permiso de explotación de la mina a cielo abierto es todavía más fundado, pues abiertamente el proyecto es respaldado por un alto funcionario del nuevo régimen. Ni más ni menos. En los últimas semanas, la empresa canadiense a avanzado en su campaña hacia su confirmación con una fuerte presencia en medios de la ciudad de México y Puebla: Expansión, Milenio, La Jornada de Oriente, El Popular

La denuncia la han hecho campesinos de Ixtacamaxtitlán ante las mismas puertas de Palacio Nacional. Y la protesta es directa contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y lo dicho por ell subsecretario de Minería Francisco Quiroga, nombrado como parte del equipo de la nueva Secretaría de Economía, quien en el poblado de Santa María Sotoltepec, en Ixtacamaxtitlán, respaldó el proyecto minero de la empresa canadiense Almaen Minerals. Y llamó "voces disidentes" a quienes se oponen al proyecto.

Aquí el texto dado a conocer por las agrupaciones Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Atcolhuac, Consejo Tiyat Tlali, Fundar Centro de Análisis e Investigación y Red Mexicana de Afectados por la Minería



SOBRE EL PROYECTO IXTACA EN IXTACAMAXTITLÁN PUEDES LEER EN MUNDO NUESTRO:

Ixtacamaxtitlán: El agua y el oro en la balanza/Crónica de un conflicto que ya nos alcanzó

Almaden Minerals, la obsesión por el oro en Ixtacamaxtitlán y la violación de las leyes ambientales

Iztacamaxtitlán: ¿indígenas inexistentes? Eso dicen los antropólogos de Almaden Minerals

Postura del consultor de Almaden Minerals sobre el texto de Julio Glockner

Del indio sin alma al indígena sin cultura. Respuesta de Julio Glockner a GMI Consulting y la minera en Ixtacamaxtitlán

Reflexiones en torno a la defensa de la tierra nuestra (#DíaInternacionalDeLaMadreTierra)

El álgido tema de la minería en México

Subsecretario de Minería avala proyecto de extracción repudiado por comunidades indígenas en la Sierra Norte de Puebla



Ciudad de México, 18 de diciembre 2018

Subsecretario de Minería avala proyecto de extracción minera repudiado por comunidades indígenas. Da respaldo a pesar de que el proyecto minero sería realizado sobre concesiones que violaron derechos, y por las cuales, está demandada judicialmente la Secretaría de Economía.



El pasado 9 de diciembre, el recién nombrado Subsecretario de Minería, Luis Francisco Quiroga, se presentó en la comunidad de Santa María Sotoltepec, municipio de Ixtacamaxtitlán, en la Sierra Norte de Puebla, para expresar su respaldo abierto y explícito al proyecto minero de oro y plata a cielo abierto que la empresa Minera Gorrión, filial de la canadiense Almaden Minerals, pretende realizar sobre dos concesiones mineras que la Secretaría de Economía le otorgó sobre dicho municipio.

Ello a pesar del rechazo público de diversas comunidades al proyecto, y a pesar de que las concesiones sobre las cuales pretende implementarse, fueron otorgadas violando derechos de pueblos indígenas y de ejidos del municipio. El Subsecretario soslaya incluso que existe un Juicio de Amparo interpuesto por la Comunidad Nahua de Tecoltemi, en contra de las referidas concesiones, en donde la Secretaría de Economía, que él representa, es la demandada.

QUIÉN ES FRANCISCO QUIROGA

Francisco Quiróga

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El equipo de la Secretaría de Economía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A la derecha, Francisco Quiroga.

Sesión informativa en Santa María Sotoltepec, el 9 de diciembre, a la que asistió funcionario Francisco Quiroga.

Francisco Quiroga ha dirigido la compañía Grupo Villacero y colaborado en firmas como ArcelorMittal y Metalcorp. En su formación figuran un par de maestrías en Economía y Operaciones tanto en Yale como en la neozelandesa University of Auckland.

El apoyo de Luis Francisco Quiroga se dio durante su asistencia a la 9ª Junta Informativa del proyecto minero Ixtaca, organizada por la empresa. En ella, el representante de la Secretaría de Economía, acompañado por integrantes de su equipo, elogió a la minera y su proyecto, afirmando que “los ojos de la minería mexicana están puestos en Ixtaca, que aquí está pasando algo que será el ejemplo de cómo se hace la minería en el resto del país”, llamando “voces disidentes” a quienes defienden sus derechos y al territorio de la devastación y los daños que causa la minería a cielo abierto[1].

El día de ayer, entregamos una carta a la Secretaria de Economía, Lic. Graciela Márquez Colín, en la que manifestamos nuestro rechazo y condena por la presencia y declaraciones del Subsecretario en un evento de la empresa. En ella, y ahora también, preguntamos a la Titular de la Secretaría de Economía, y al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, si acaso el proceder del Subsecretario es la muestra de la política con que el nuevo Gobierno Federal se conducirá en materia de minería, a pesar de la innegable conflictividad social existente en el país debido a la imposición de concesiones y de proyectos mineros; si acaso pretende dar continuidad al modelo extractivo minero impuesto por los sexenios pasados, y que sólo ha generado división, violencia, despojo y depredación de los recursos del territorio.

El Gobierno Federal tiene ahora una oportunidad única para demostrar que cumplirá con sus obligaciones de respeto, protección y garantía de los derechos humanos, que no se conducirá con las mismas prácticas violatorias, y que por tanto, pondrá la vida y los derechos colectivos de los pueblos y comunidades indígenas y agrarias, por encima de los intereses de las empresas.

Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Atcolhuac

Consejo Tiyat Tlali

Fundar Centro de Análisis e Investigación

Red Mexicana de Afectados por la Minería

Contacto:

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Diana Amador. Coordinadora de Comunicación Fundar: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Foto / Agencia Enfoque

Mundo Nuestro. Es una cuestión de dignidad. Así lo ha dicho la mañana del lunes 17 ante los reporteros que lo entrevistaron en el Congreso. Es la voz de Gerardo Navarro Montero, quien al igual que el periodista Germán Benítez, ha hecho valer sus derechos constitucionales para exigir al Poder Legislativo el juicio político a Martha Érika Alonso Hidalgo. Los querellantes aducen un hecho que es público: no había razón fundada para que Alonso Hidalgo no se presentara el viernes 14 a rendir su protesta como gobernadora ante el Congreso, como lo marca la Constitución Política del Estado de Puebla. Una vez más, se violó gravemente la ley.

La realidad política de Puebla demanda de los ciudadanos la acción concreta en defensa de los intereses colectivos. Lo sucedido el 1 de julio del 2018 en la elección poblana ha marcado para la historia el hecho de que se pueden violentar los procesos electorales y no hay ley ni instituciones que lo impidan. Hacer valer derechos como los expuestos en esta demanda interpuesta por dos ciudadanos es una acción digna de una sociedad civil libre y democrática.



Aquí las dos denuncias.

La interpuesta por Gerardo Navarro Montero:



La interpuesta por Germán Benitez Márquez:



Mundo Nuestro. María Teresa Peña, literata egresada de la Escuela de Lingüística y Literatura de la BUAP, ha iniciado en Puebla un proyecto librero, Librería Casa Tortuga.

"Librería Casa Tortuga es un proyecto que apenas inicia --dice María Teresa--, y busca convertirse en un espacio para la venta de los mejores títulos de la literatura, libros para la reflexión, el debate o el entretenimiento, con buenas ediciones y precios."

Los productos que Casa Tortuga incluye en su catálogo tienen un costo relativo a la selección interna de autores, obras literarias y breves reseñas.



"Buscamos promover el interés por la literatura mexicana --dice la joven promotora de la literatura--, impulsar el amor a la lectura y despertar la atención de la gente por cultivar, mediante la compraventa de libros, el autofinanciamiento cultural en Cholula, Puebla."

Aquí, en Mundo Nuestro, seguiremos de cerca este nuevo proyecto cultural.

@librosenmano es la liga para encontrar fáciolmente en Facebook o en messanger esta iniciativa.

https://www.facebook.com/librosenmano/



Mundo Nuestro. La fotografía que ilustra la portadilla de esta crónica fue tomada de El Sol de Puebla.

Cada quien pinta su campo en este territorio de los poderes enfermizos.

Todo es negro a la medianoche

Sigo a trompicones la trasmisión muda de Puebla Comunicaciones. Sin el sonido, la pantalla de la computadora me ofrece unos muñequitos negros vestidos de vampiro. Los jueces atrapados entre la mesa en U y la pared de un improvisado recinto. Ella que le da la vuelta y beso a beso agradece a los vampiros el desvelón para el que los ha traído convencida de su destino manifiesto. Los organizadores ven el reloj, no vaya a ser que la protesta se adelante. Gali, que no pierde la mueca feliz del ai les dejo el tiradero, pensará en irse bucear en el lago del Valsequillo. Ella que no acaba de dar la vuelta de los besos, son muchos los vampiros, pero que al fin se echa de corrido y sin tropiezo la protesta. El resto del día se la llevará en pintar su raya. Contra su marido. Contra el Congreso. Nunca contra el 1 de julio.



Veo a Martha Érika a la medianoche entonces. De reojo en mi libreta leo lo que he escrito por la tarde del jueves:

Soy periodista. He relatado ascensos y descensos en la política poblana desde 1983. En aquel año el aparato priista produjo un fraude electoral en la ciudad de Puebla que le quitó al PAN un triunfo que sin la trampa habría ganado en una relación 6 a 1. 35 años después, ese partido se llevó las palmas en los chanchullos y rapacerías respaldadas por el poder judicial. La vida cambia, pero no tanto. No iré mañana a la coronación de la señora Alonso. Me perderé por decisión propia la crónica de un evento que desde una perspectiva debería ser una buena noticia: la llegada al poder de una mujer para interrumpir por primera vez una larga historia de machines endiosados en el gobierno de Puebla.Pero es otro el caso. Con ella se mantiene con el control del gobierno el grupo que ha llevado al extremo el ejercicio autoritario del poder en la figura de Rafael Moreno Valle. Y con ella se confirma que las leyes en Puebla no protegen a los ciudadanos que ven violentados su derecho a elecciones libres y auténticas. Eso creo.



Todo es Sí señor para el jefe del Tribunal el martes 11 en Las Fuentes

El jefe de la cueva Héctor Sánchez Sánchez dos días antes ha comparecido en el domicilio de la señora y el marido en Las Fuentes. El relato es del director de e-consulta, Rodolfo Ruiz:

El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia se encuentra con el verdadero poder tras el trono. No se trató de una reunión de amigos o de convivencia por las fiestas decembrinas. Para nada. Fue citado para que explicara el sentido de algunas resoluciones del Poder Judicial del estado, y para recibir instrucciones de lo que ahora tendría que hacer si tenía intenciones de permanecer al frente del máximo tribunal de jurisdicción local en los dos años que le restan como presidente del mismo. La voz cantante en la reunión no la llevó la gobernadora Martha Erika Alonso que este viernes rendirá protesta en el Auditorio de La Reforma, sino su marido, Moreno Valle. Pero si la junta fue por sí misma una falta de respeto y cortesía para el representante del Poder Judicial del estado, da la impresión que su propósito fue hacerle saber que de ahora en adelante las cosas serían distintas y que si no le gustaba ya tenían listo a su sucesor. Y es que en la reunión estuvo presente el recién nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Jorge Benito Cruz Bermúdez. De este relato por supuesto que no habrá desmentido.



Todo es mascarada en el mediodía del Congreso

El diputado Espinosa jugó con las formas este viernes. La secretaria a su lado lee la orden del día con los puntos 4, 5 y 6 alineaditos para recibir a Martha Érika. La hilera de discursos “posicionamiento” de los diputados que hacen como que la señora los escucha. Apunto de la diputada PT Maricarmen Cabrera el “hoy llega una mujer pero de una manera impositiva, Martha Érika no es legítima” y de la morena Vianey que “con ella se vive la prolongación del hartazgo”. Las dos diputadas comisionadas para recibirla van hasta la calle y se asoman a ver si de casualidad todavía llega. El himno nacional se entona para darle solemnidad al evento con el que la 60 legislatura pasará a la historia como la de la protestadora ausente.

Pero es el momento de José Juan, y ya instruye a todo mundo que se evalúe la obligación moral, jurídica y política de los diputados para controvertir ante la Suprema Corte de Justica la protesta ante los jueces de Moreno Valle. “Gobernadora electa –le dice en todo momento--, está a tiempo de corregir…” Para decir eso le han arrimado un atril a la mesa desde la que preside la sesión. Apenas hace una semana se promocionaba como alternativa a Barbosa en lo que ya veían como segura anulación por el fraude el 1 de julio. A pesar de todo, posarán al final para la foto.

Foto / Agencia Enfoque

Todo es caravana en el amanecer del régimen federal

Rodrigo Abdala está sentado en la primera fila de tribuna a la derecha de salón de sesiones del Congreso en la 5 Poniente. Uno a uno todos los diputados que toman la palabra le hacen la caravana. Á cada uno le responde con una leve y la mano en el pecho.

“Por supuesto que reconozco a la señora como gobernadora”, me dice apenas después de haber escuchado a José Juan Espinosa añadirle en todo momento la calidad de electa a quien decidió no asistir a la sesión solemne, como le dicen, para la toma de protesta ante los diputados del Congreso en manos de los morenistas.

“Cada quien es libre de pensar lo que quiera”, remata este escurrido funcionario plenipotenciario del gobierno federal.

Él no se quedará para la foto. Suficientes caravanas tuvo el plenipotenciario.

Todo pinta como guerra en la realidad de Puebla

En este estado de los poderes divididos, una escena rompe este desvarío. Ocurre el mismo viernes, en algún punto de Tepeaca. Un hombre furioso destruye con un tubo el parabrisas del vehículo del ejército en un operativo en San José Carpinteros, muy cerca de la autopista, casi encima de los ductos petroleros. El soldado observa, deja hacer, pero nada aplaca la furia del tipo.

Todo es mano dura en el porvenir de Puebla

Martha Érika,, entonces pinta su raya. Contra su marido: dice que reconstruirá todo lo que Moreno Valle desmanteló en los últimos ocho años --la procuración de justicia, el medio ambiente, la cultura, por ejemplo. Contra el Congreso, "diálogo, pero no con ofensas, descalificaciones ni chantaje." Pero no contra el 1 de julio --"las y los poblanos no queremos protagonismos, ni pleitos". Acciones, no palabras, dice. Y yo pienso que las palabras son para el viento.

Contra lo dicho y escuchado, encuentro en la primera composición del poder que esta mujer presenta el verdadero ajuste de cuentas. De un lado, Rodríguez Almeida, policía con Moreno Valle. Del otro, Fernando Rosales Solís, también policía con Moreno Valle. Hacia los extremos, el resto.

Foto / Agencia Enfoque

Todo es baldío en el poder enfermizo

Encuentro la escena en el Sol de Puebla.

En los apretujones del Auditorio de la Reforma el verdadero poder dividido se toma selfies.

Estado inerme. Corazón baldío.

Mundo Nuestro. Ante la sentencia en contra por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que niega el interés jurídico de los ciudadanos para impugnar un proceso electoral violentado por grupos armados y sin defensa ni procuración de justicia alguna por parte de las autoridades responsables de la seguridad pública, Sergio Mastretta ha acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta es la queja presentada.
Y este el texto en el que el abogado Alberto Peralta MERINO explica los términos de la queja interpuesta.
El 8 de diciembre de 1948 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución promovida por la embajadora de los Estados Unidos Eleonor Roosevelt que contenía la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”.
Dado que declaraciones y resoluciones de los organismos no son per se fuente del Derecho Internacional, se formaron diversas iniciativas de alcance tanto mundial como regional para darle validez legal al documento de indiscutible relevancia política que la señora Roosevelt había abanderado.
En el ámbito de nuestro continente el instrumento internacional paradigmático en la materia es, a no dudarse, el denominado “Pacto de San José” el mismo que, por lo demás ha sido suscrito y ratificado por el estado mexicano.
El sujeto por definición del Derecho Internacional Pública es por definición el estado, el hombre, el individuo, sin embargo, lo puede ser de manera indirecta cuando un instrumento internacional prevé una instancia como lo es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En tal caso, la referida “Comisión” recibe denuncias de particulares que presentan su caso, y , si a juicio de la referida instancia, en el caso en cuestión el estado parte a inobservado los compromisos suscritos en el ámbito internacional de preservar los Derechos Humanos consagrados en el tratado, la misma “Comisión” inicia un juicio contra el estado infractor como ente soberano ante el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica.
En consecuencia, pese a que la legislación electoral del estado de Puebla señala de manera expresa que “Cualquier ciudadano por su propio derecho” puede interponer los recursos jurisdiccionales que la ley establece, y que la misma legislación señala que la violencia es causa de nulidad de los comicios, la impugnación interpuesta bajo tales señalamientos por el C. Sergio Mastretta Guzmán fue declara improcedente por “falta de interés jurídico” tanto en la instancia local como en la máxima instancia judicial del país; por lo que, ante la situación referida, hoy se ha decidido acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a efecto de indagar si tal criterio, a juicio de las instancias internacionales es concordante o no con el instrumento internacional emblemático en la materia que al efecto a sido suscrito en la materia por el estado mexicano en el ámbito internacional, y de ser tal el caso, se guarde honor a la memoria de una gran diplomática como lo fuera la Señora Eleonor Roosevelt y se inicien las acciones que al efecto resultasen procedentes.
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Domingo, 16 Diciembre 2018 00:00

Amarga Navidad para los empleados de confianza

Vida y milagros

Desde luego que muchos miembros de las altas burocracias de México han abusado de su poder y de sus cargos. Ni duda cabe que hacía falta una revisión y un ajuste serio y responsable de lo que sucedía en los más altos niveles políticos con respecto a sueldos y prebendas. El encargado de revisar y corregir estos abusos mediante la revisión y aprobación de la, ley de retribución a servidores públicos y el presupuesto que envió el presidente López Obrador a la Cámara de Diputados federal, son los diputados, nada menos que la mayoría morenista, quienes sin haber cumplido ni cuatro meses en el cargo se autorizaron más de 209 mil pesos de aguinaldo y apoyos por asistencia legislativa. Chulada de ejemplo de austeridad. Y mientras eso hicieron, se ha desatado una cacería de brujas verbal y laboral contra quienes llevan la carga más pesada en el gobierno federal: los funcionarios del servicio civil de carrera y los empleados de confianza.



Entiendo perfectamente que las cabezas de secretarias y delegaciones deban ser removidos para permitir que el nuevo gobierno coloque a personas que son parte clave de la implementación de su proyecto de país, pero quienes concursaron su plaza hace 15 o 20 años y reunieron los requisitos técnicos para acceder a un cargo que requiere especialización, no tienen por qué recibir el trato que se les está dando, no tendrían por qué irse, ni mucho menos ser obligados a ello modificando su contrato laboral de manera arbitraria. Estamos hablando de 300 mil personas con perfiles muy distintos: técnicos en informática, técnicos forestales, psicólogos infantiles, abogados especializados en litigios agrarios, minería o defensa del agua, ingenieros hidráulicos, biólogos o administradores con habilidades muy concretas para dar seguimiento a trámites que no van a desaparecer. Todos ellos fueron contratados bajo el amparo de una Ley Federal del Trabajo vigente, misma que hoy modifican quienes más estarían obligados a respetarla. Se ha anunciado ya un recorte de 198 mil personas.

Cuando Ernesto Zedillo llegó a la presidencia en diciembre de 1994 y quiso disponer de plazas para la gente que llegaba con él, se llevó la desagradable sorpresa de que los fondos y pensiones de las personas a las que pretendía despedir habían sido consumidos, quemados, gastados o robados y que el fondo de pensiones del seguro social estaba desfalcado. En esa terrible quiebra del estado mexicano de 1994/95, el gobierno carecía del dinero para pagar lo que debía a quienes quería despedir. El dinero que se les retuvo cada mes a los empleados se había esfumado. Hablo de los trabajadores de confianza y del servicio civil de carrera, no de los sindicalizados, quienes son, y han sido, intocables. Muchas de las conquistas laborales de los sindicalizados son absurdas, pero otras, como el aumento del salario de acuerdo con la inflación, son justas. No ha sido así con los empleados de confianza o con el 9% de quienes forman parte del servicio civil de carrera. Sus sueldos están congelados desde la administración de Fox. Los recortes presupuestales los han afectado a ellos más que a nadie y su carga de trabajo ha aumentado cada año. Si algo los compensaba era la certeza de su intocable fondo de ahorro y seguro de separación en caso de despido, medida diseñada por Zedillo para evitar en el futuro un desfalco como el que él recibió. El otro estímulo eran los seguros médicos de MetLife, otra medida que se diseñó para compensar el colapso de los servicios médicos públicos, también quebrados en 1995. Unas por otras. Con la nueva ley de remuneraciones, personas con alta capacitación ganarán menos que un sindicalizado, que quizás heredó la plaza y que solo estudió primaria. El solo hecho de tener que trabajar los sábados es ya un recorte al salario, una violación al contrato laboral y un gasto adicional de desplazamiento y comidas fuera de casa. Pretenden además despedir al 70% de trabajadores de confianza. ¿Qué esperan de esta anorexia gubernamental? Este encogimiento de la parte más eficaz del estado mexicano me parece la más neoliberal de las reformas laborales que he visto en el gobierno.

Quienes fueron contratados bajo el esquema de concurso de plazas y con las prestaciones que menciono, son en general buenas personas, no malas, ni ladrones, ni abusivos. La mayoría son profesionistas y técnicos especializados. Si el nuevo gobierno desea modificar esas condiciones por motivos bien fundamentados, que lo haga. Lo que no puede ni debe hacer por motivos éticos y legales, es tratar a esos miles de empleados del servicio civil como si fueran la dañina mafia del poder a la que tanto han cuestionado, y, por cierto, ya han perdonado. Ellos no son ninguna mafia. Quitando a los altos mandos, los demás son empleados que fueron contratados bajo un esquema legal vigente y que ganan un promedio de 15 mil pesos mensuales. A todos ellos los ha recibido la 4T este diciembre con la novedad de que trabajarán los sábados de 9 a 6, mientras los sindicalizados trabajarán solo hasta el viernes. Les han notificado que de momento se suspenden las vacaciones de diciembre y se les ha notificado que desaparece el fondo de ahorro y el seguro médico, sin avisarles con qué sustituirán dichas prestaciones. ¿Se pueden cambiar las condiciones laborales de manera unilateral? ¿Puede el nuevo gobierno y la mayoría en el congreso de Morena pasarse por las armas contratos laborales vigentes sin más justificación que sus deseos de transformar el país? ¿Si es tan fuerte su deseo de austeridad, porqué la bancada de Morena votó a favor de un aguinaldo y un apoyo legislativo de 209 mil pesos por solo tres meses de trabajo el 26 de septiembre de 2018, además de autorizarse el pago del ISR del aguinaldo? Para 2019 recibirán un millón 264 mil pesos anuales dejando intacta la gratificación de 140 mil pesos de fin de año, un apoyo de 58 mil pesos mil pesos para el informe de sus actividades legislativas y otros apoyos por conceptos inexplicables.



Son más de 300 mil trabajadores de confianza y del servicio civil los que están en condiciones de incertidumbre. Ninguno sabe quién será despedido. Si de cada uno dependen 4 personas, multiplíquelo y tendrá cerca de un millón y medio de personas viviendo una muy amarga navidad. Un millón y medio de personas, de momento silenciosas, que no deben albergar una grata impresión de una 4T por la cual seguramente votaron.

Imagen de portadilla tomada de internet.



25 de septiembre de 2018. Miguel, un ex seminarista, actual estudiante de astronomía, sube un video a la página de Facebook de “En Busca de la Paz y el Bien”, “EPYB” asociación civil que él mismo fundó, cuyas oficinas se encuentran en el municipio de San Martín Texmelucan. En el video pide apoyo para una familia de escasos recursos del pueblo de San Baltazar Temaxcalac, cuyo hijo menor recibe un costoso tratamiento de hemodiálisis. Este niño, conocido como Manuelito, acaba de cumplir 12 años. El apoyo que Miguel pide a la comunidad consiste en donar dulces para que la madre de familia ponga un puestecillo que le dé sustento. En este mismo video invita a los espectadores a asistir a una fiesta de cumpleaños que le celebrarían el siete de octubre.

No hay texto alternativo automático disponible.

En Busca de la Paz y el Bien A.C



A finales de septiembre y principios de octubre, la página publica fotografías y mensajes de agradecimiento a quienes donan dulces, ropa y regalos para la esperada fiesta de Manuelito, entre estos, una piñata circular roja.

6 de octubre de 2018. 7:10 pm. Llego con retraso a las oficinas de la asociación civil sudoroso y jadeante. Me recibe Hani, una chica de preparatoria que es integrante de la A.C. desde febrero. Me conduce a un comedor/sala, arriba, en donde me encuentro con mi conexión más cercana con EPYB, Laura, de unos dieciocho años cuyos padres también llevan tiempo siendo voluntarios.

Tomo asiento junto con otros chicos que me pasan parte de un mazo impreso de dominó con la particularidad de tener la ilustración de una mano junto a cada grupo de puntitos, las manos hacen la seña respectiva del número junto al que están. Es un mazo hecho especialmente para un curso de lenguaje de señas que dan a quien lo necesite y cuyo costo es voluntario. Junto a mí, una de las maestras, sordomuda, dirige y corrige las señas. Intento decir mi nombre a señas para presentarme, a lo que esta señorita hace un ademán simulando tener alas, las alas de un Ángel, para corroborar si me di a entender. Asiento, y veo, con tristeza, que a sus espaldas, en un rincón, descansa una piñata circular roja…

7:50 pm. El municipio ya no duerme tan temprano como lo hacía la primera mitad del año, el ejército ronda las calles a menudo y da la ilusión de seguridad a la población. A pesar de ello, han habido más de tres balaceras en los últimos dos meses, en zonas pobladas y con escuelas cerca. Está oscureciendo y Miguel se apresura a coordinar los grupos para transportarnos a San Baltazar, pueblo al que se puede llegar a través de la carretera Vicente Guerrero o cruzando San Lucas Atoyatenco, cerca de la zona tianguista. El mismo San Baltazar colinda con Moyotzingo, ambos pueblos son conocidos desde hace décadas por ser un punto de concentración de la mayoría de los asaltantes que operan en todo el municipio (Aunque, en su mayoría, sus habitantes son civiles comunes y corrientes).



Una señorita de unos veinticinco años llega y se presenta con Miguel. Viene acompañada de su novio. Ella se había enterado de todo el asunto por medio de las redes sociales desde el 25 de septiembre. Había mandado a hacer un pastel para el día de mañana, 7 de octubre, y ha tenido que cancelarlo. Laura y yo somos asignados a la camioneta pick up de la pareja. Apenas y quepo en el asiento trasero, tengo que ir encorvado durante el viaje. Pasamos por debajo de un puente que marca el fin de la ciudad; en la pared tiene un mural en el que se aprecia una madre indígena que carga a su hijo y sostiene un ramo de rosas rojas; sus manos que forman el símbolo femenino; un par de puños con cuerdas rotas en las muñecas y otro par en posición de recibir. Alrededor de la escena la pared está tapizada del escudo feminista.

Nos orillamos en la carretera, frente a la acera en la que descansan las viejas vías del tren. Esperamos al grupo, pero al cabo de quince minutos caemos en cuenta de que se han adelantado por el otro camino, el de San Lucas. Proseguimos y terminamos atravesando otro puente por debajo, el que marca el principio de San Baltazar.

Nos detenemos, estamos en una calle totalmente baldía, una camioneta pick up, una camioneta tipo familiar, y un vocho. Se averió el vocho. Miguel sale de su escarabajo y vienen a su memoria las cuatro veces que lo ha mandado a reparar en el año.



--¿No tienen unas pinzas, chicos? --nos pregunta.

No, nadie trae pinzas, no contábamos con que el vocho verde de Miguel iba a detenerse a medio kilómetro del destino. A pesar de todo, Miguel mantiene una sonrisa y una actitud admirable, le sentó bien la gracia de Dios. Al no encontrar forma de hacer que el viejo carro arrancara, y por presión de la hora, Miguel lo amarra a la camioneta familiar y continuamos el viaje.

Llegamos, el ex seminarista baja su guitarra y su amigo, su violín.

--¡Ya cambia tu carro, hermano! —le digo

--Es un cablecito nomás, allá en la casa lo amarro… — me responde.

Caminamos sobre una calle de tierra, Laura lleva en sus manos un coche de juguete con un moño encima; a lo lejos se ve nuestro punto de llegada: una fachada pintada de rosa, con el portón abierto, con unas láminas a modo de sombra. De las láminas cuelga un enorme moño blanco. Un pequeño casto había hecho el amor con una mujer blanca, más blanca que la nieve fría. No sé porqué esa frase se me viene encima.

Entramos con sigilo. Hay tertulia en el patio, que es la mayor parte de esa casita. Nos cubre una lona amarilla. Al otro extremo del patio, la mayoría de los presentes está detrás de una mesa larga con pan de dulce y jarras de té limón y café. A nosotros viene la madre de Manuelito, cada uno la saluda y la abraza:

--Buenas noches... Lo siento mucho.

Ella entra en una habitación rectangular rosa cuya puerta da al patio. Laura y Miguel la siguen. Alrededor están sentados los acompañantes del féretro blanco que descansa sobre una base de cobre, en el centro. Miguel se acerca a ver el rostro de Manuelito, toca el féretro y comienza a orar. Laura pone el carro de juguete sobre este, a la altura de los pies del niño. En el suelo, a los pies de Manuel, muchas veladoras juntas, algunas más consumidas que otras, iluminan la habitación. Cada una es la vida de quien la ofrenda, algunas más cercanas a su final que otras, dando compañía al pequeño que parte de este mundo.

Tras una cortina roja, en una habitación colindante, el fuerte llanto de un bebé, y al mismo tiempo, los intentos de una muchacha por calmarle. El pequeño no se serena, y llora aún más lastimosamente, gritando como si nadie le oyera.

Miguel y el violinista afinan sus instrumentos, y comienzan a tocar el réquiem mexicano, Entre tus brazos. Luego comienza a hablar.

—Hermanos, estamos aquí reunidos para despedir a un amigo —dice, antes de comenzar a rezar el rosario, en el que participan todos. Después de cada misterio, toca una canción, que purga las setas de amor y dolor en el corazón de los presentes.

En el cuarto misterio toca una canción que se olvida un poco de la iglesia y va directo al lugar donde esté quien que se ha ido. “Quiero abrazarte un momento, y decirte una vez más cuanto te quiero…”. La mujer que vela el cuerpo de su hijo cubre sus ojos, llora… y el cielo la imita.

Los presentes en el patio se resguardan bajo la lona. Una lámpara que descansa en una esquina y se moja con la lluvia y el vapor que se refleja en la luz, y forma figuras extrañas. Un autobús vacío de transporte de personal de alguna empresa pasa junto a la casa.

Ya son las 9:20 pm. Una noche sin luna cubre el pueblo. El rosario termina. Miguel y su compañero violinista tocan “Las mañanitas” para Manuel. Un aplauso y una porra para el chico, que cumplió los 12 años. Nuestros respetos y nuestro cariño.

Uno de los integrantes de la asociación le entrega con cordialidad una cantidad de dinero que han recaudado durante el día. Con dichas donaciones y un diálogo con el ayuntamiento, le han dado facilidad para comprar un lugar en el que los restos de Manuel tengan un lecho.

Se hace la repartición de pan dulce, café y té limón. Salgo a ver la calle, que es realmente un callejón amplio sin salida. Sigue lloviendo. Sale un hombre mayor, de unos setenta y cinco años, da las buenas noches, se monta en su bicicleta y se marcha. Lo mismo hace una familia, seguida de otras dos y más personas de la comunidad de San Baltazar, que habían venido a acompañar el hogar de luto.

Las conversaciones cálidas se hacen presentes, todos nos resguardamos del frío acercándonos los unos a los otros. Las asociaciones civiles, impulsadas por motivos de fe, de amor, o de responsabilidad social, hacen esto y más, fundadas por la comunidad para la comunidad.

Es momento de estar juntos, en una tierra rodeada por la soledad.

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