Martes, 05 Diciembre 2017 00:00

Seguridad interior. La ley y la realidad

Día con día

La “seguridad interior” es un concepto acuñado por las fuerzas armadas de México para darle un paraguas legal a las tareas, de discutible legalidad, que han desempeñado estos años en la guerra contra el crimen.

En las leyes mexicanas hay la “seguridad nacional”, que se refiere a las amenazas que pueden cernirse contra la nación: guerras, terrorismo, rebelión, sedición. Hay, también, la “seguridad pública” que se refiere a las amenazas a la integridad física y patrimonial de personas y comunidades: delincuencia, catástrofes naturales, epidemias.



La “seguridad interior” vendría siendo el estadio intermedio: amenazas a la seguridad pública que pueden volverse amenazas a la seguridad nacional. Típicamente: las amenazas provenientes del crimen organizado cuando no puede ser contenido por las fuerzas de la seguridad pública y que, sin ser amenazantes para la nación, lo son para la seguridad de ciudades, regiones o instituciones.

He tratado de leer la ley de seguridad interior que aprobó la Cámara de Diputados y confieso que me cuesta trabajo penetrar su redacción, rica en vaguedades conceptuales y en garantías genéricas (la de los derechos humanos, por ejemplo), pero pobre en la definición de alcances, plazos y procedimientos.



La redacción de la ley es confusa, pero su propósito es claro. Busca darle un marco legal a la decisión federal de usar las fuerzas armadas para combatir al narco y al crimen organizado.

Durante la última década, el gobierno federal, por diagnóstico propio o por petición de gobernadores, ha dado a las fuerzas armadas órdenes de intervenir prácticamente en todos los puntos del territorio nacional. Esto es lo que autoriza la ley de seguridad interior en curso: que el gobierno federal pueda dar esas órdenes sin sombra de duda legal.

Hubiera sido bueno poner esta ley en vigor antes tomar las decisiones que ampara. De haberlo hecho así, estaríamos ahora evaluando y corrigiendo la ley, luego de 10 años de ejercicio. Sabríamos, como sabemos, que lo que la nueva ley legaliza no ha servido para garantizar la “seguridad interior”, sino, a menudo, para lo contrario.

Si uno quiere saber para qué servirá esta ley, no tiene que mirar al futuro, sino al pasado; no a los años sangrientos que vienen, sino a los años sangrientos que no acaban de pasar.

Mundo Nuestro. Latinoamérica repite una y otra vez su historia. México la repite con la Ley de Seguridad Interior impuesta por el PRI en el congreso, con el respaldo de algunos diputados panistas y otros de sus satélites. Honduras la repite con el virtual golpe de Estado que lleva a cabo el grupo en el poder respaldado como suele ocurrir por los militares.

Presentamos esta postura de los jesuitas centroamericanos que expone la gravedad de la situación en el país catracho luego de las elecciones del día 26 de noviembre. El texto refiere también a la importante participación en la defensa de la democracia en Honduras por los periodistas de Radio Progreso. La liga a su portal puede abrir el horizonte para entender lo que ocurre en ese dolido país centroamericano.



PROVINCIA CENTROAMERICANA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS



Ante la grave situación en la República de Honduras

La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús y la Comisión Provincial del Apostolado Social ante los últimos hechos que se vienen desarrollando en el marco del proceso electoral hondureño, y ante la ardua labor de la institución jesuita ERIC-RP (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación- Radio Progreso), queremos manifestar ante la opinión pública lo siguiente:

1. Felicitamos al pueblo hondureño por haber acudido pacífica y masivamente a las urnas para hacer uso de su derecho democrático de elección de autoridades. Un pueblo que supo votar y vigilar su voto.

2. Denunciamos la falta de profesionalismo y de ética del Tribunal Supremo Electoral (TSE), al retrasar sistemáticamente la entrega de resultados, tanto parciales como definitivos. Ya no es sólo una sospecha sino una certidumbre, la manipulación burda de esta situación por parte de los magistrados, influenciados por los poderes fácticos y oscuros que desde el Estado y otras instancias intentan irrespetar la voluntad popular manifestada en las urnas. El Tribunal Supremo Electoral va de tumbo en tumbo para esconder una victoria inesperada de la oposición sobre el actual presidente que hizo todo lo que pudo, legal o ilegalmente, para ser reelecto.

3. Denunciamos la represión de los órganos del Estado en contra del pueblo hondureño que, una vez más nos da lecciones de civismo, de dignidad y de defensa pacífica de los derechos ciudadanos. Cuando todo mundo pensaba que los golpes de Estado eran cosa del pasado, nuestro vecino país nos hizo ver que esa manera de hacerse del poder no era cuestión superada.

4. Nos solidarizamos con la defensa pacífica de la democracia y de los derechos ciudadanos que el pueblo hondureño está llevando a cabo en todo el territorio nacional. Sin embargo gran parte del pueblo hondureño es reprimido brutalmente por protestar ante un inocultable y descarado fraude electoral. El fraude ya se hubiera consolidado a no ser porque gran parte del pueblo hondureño se ha volcado a las calles para exigir que se respete la voluntad de la mayoría. Ahora resulta que los sectores en el poder y algunos medios de comunicación están culpando a organizaciones y a medios de comunicación de provocar la violencia. No, los que han violentado al país son los que rompieron el orden constitucional con el golpe de Estado que son los mismos que hoy quieren violentar de nuevo la voluntad popular.

  1. Exigimos el respeto a la decisión popular expresada en las urnas y el derecho a la libre expresión que la misma Constitución hondureña asegura. Pero que el Gobierno actual no está respetando al lanzar a la Policía Militar y otros órganos del Estado en contra del pueblo, en manifestación pacífica para defender su voto y denunciar la manipulación de la elección por parte del TSE.

6. Felicitamos a Radio Progreso (RP) y al Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) por su labor informativa, de análisis, reflexión y defensa de los derechos humanos de las y los hondureños, como nos lo expresa el P. General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa sj, cuando reconoce el trabajo del ERIC-RP: ”quiero expresar mi cercanía y voz de aliento en relación con el trabajo que realiza ERIC y Radio Progreso, favoreciendo la justicia social, la trasparencia de la administración pública, la defensa de los derechos humanos y la construcción de un estado de derecho en Honduras. Sé que ustedes se están jugando la vida con las denuncias que realizan, las investigaciones que llevan a cabo y con la información que divulgan. Quiero animarlos a seguir adelante y a encarnar en esas realidades hondureñas la misión que la Compañía y la Iglesia han recibido de la Buena Noticia del Señor” (carta del P. General, Arturo Sosa, al P. Melo y al ERIC-RP).

Apelamos al mensaje bíblico del profeta que nos dice “La paz es fruto de la Justicia” (Isaías 32,17) y el Evangelio (Buena Noticia) que subraya que “la verdad nos hará libres”. Por lo cual manifestamos nuestra exigencia de transparencia y respeto a la voluntad popular y nuestro apoyo a la institución jesuita del Apostolado Social ERIC-RP en su labor apostólica para buscar la verdad y la justicia que la misma fe en Jesús nos pide.

  1. Rolando Alvarado López sj

Centroamericana Provincia Centroamericana

  1. Francisco Iznardo Almiñana sj.

Provincial Coordinador apostolado Social Provincia

Diciembre 2017

En un momento en el que la ONU afirma que uno de cuatro adultos en el mundo tendrá problemas de salud mental en algún momento de su vida, la conciencia que aleja complejos y culpas sobre este tipo de trastornos, y los sustituye con explicaciones y tratamientos de corte biológico, se ha ido normalizando. Sin embargo, la psiquiatría, sus métodos y sus alcances están lejos de ser concluyentes. Aún faltan estudios y estadísticas que se centren en aspectos clave de los diagnósticos psiquiátricos: sus causas y sintomatologías, pero también su variación entre culturas, géneros y condicionantes socioeconómicas. No se ha logrado tampoco un discurso unánime sobre salud y enfermedad mental, ni sobre el tipo ideal de los servicios que deben acompañarlas. En esta discusión el caso mexicano parece estar particularmente atrasado.

Este dosier propone iniciar un debate sobre estos temas.

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¿Locos?

Mijal Schmidt repasa las formas de identificar y tratar en el mundo las patologías psicosociales, y se pregunta si efectivamente el mundo sufre y se angustia de la misma manera.

Psiquiátricos

Ana Sofía Rodríguez hace un retrato del estado de las instituciones psiquiátricas en México, de la manera en que se entienden y tratan los padecimientos, a partir del testimonio de usuarios, familiares y profesionales.

Suicidios

Ana María Chávez-Hernández z observa una manifestación alterna: el suicidio en México.

Traumas

Sofía Flores Fuentes analiza el impacto de la violencia en los comportamientos mentales y emocionales de la gente.

Música, medicina y locura

Alejandro García Abreu rescata dos casos de músicos que sobrevivieron a la locura.

El adicto: subjetividad contemporánea

Juan Luis de la Mora



¿Antorcha Campesina es un poder político de facto?

¿Y cómo se mide su fuerza en una ciudad como Puebla?

¿Y qué ciudad es la que resulta de su acción? ¿Y qué ciudadanía?

Esas preguntas se pueden hacer también para los empresarios y políticos de Proyecta-Lomas de Angelópolis. Pero intentemos una respuesta para comprender el peso específico de una organización social que ya tiene por nombre Movimiento Antorchista, sin duda un actor principal de una ciudad que tiene como característica esencial la carencia de un ordenamiento territorial inteligente y democrático. Es una ciudad sometida por el caos.

Y por los intereses de los grupos de poder de facto.



Como Proyecta que impone una especie de ciudad satélite bajo sus condiciones y sus reglas frente a la debilidad de las instituciones municipales, y que se ha beneficiado de la liberación de la tierra ejidal al mercado inmobiliario capitalista y de la obra pública en infraestructura de agua y vialidades sin que en ningún momento se cuestione el usufructo absoluto que hace de la plusvalía generada por esas acciones del Estado. Proyecta representa bien el papel jugado por la alianza entre grupos empresariales locales y foráneos con los gobernadores convertidos en promotores inmobiliarios que en forma dictatorial han empeñado el destino de la ciudad. Uno tras otro, Piña Olaya, Bartlett, Melquiades Morales, Marín, Moreno Valle.

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O Antorcha Campesina, la organización que negocia regularizaciones de tierras, dotación de servicios urbanos, rutas de transporte colectivo, permisos para el comercio informal, direcciones de escuelas, construcción y administración de centros deportivos y casas de cultura como una entidad colectiva paralela a las instituciones de gobierno.

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En Mundo Nuestro me he propuesto entender mejor los procesos políticos y sociales en Puebla que envuelven esta coyuntura hacia el 2018, y en ello va la idea de describir a los grupos de poder que son actores fundamentales en el rumbo que toma una sociedad en un momento determinado de su historia. Movimientos sociales como Antorcha Campesina y 28 de Octubre o empresas como Proyecta-Lomas de Angelópolis o los alemanes de VW-AUDI. Este ejercicio arranca con la organización política que en 1974, levantada en armas, se hiciera del poder en un olvidado municipio de la mixteca poblana, Tecomatlán, para convertirse 43 años después en una poderosa fuerza capaz de doblarle las manos a gobiernos de todas las corrientes partidistas.

Un poder de facto es el que se funda en una acción colectiva y que despliega recursos paralelos, en el borde o abiertamente contrarios a la ley: el cabildeo y la corrupción o el simple uso de la fuerza. Ahí cabe de todo, igual el huachicol que las empresas inmobiliarias o los gánsteres sindicales. O los gobernadores inmobiliarios. Igual una comida en La Estación en la que se dan la mano el político y el fraccionador que un tete a tete entre el funcionario del Ayuntamiento y la lideresa popular con sus huestes plantadas afuera del Ayuntamiento gritando se ve se siente y ahorita me resuelves.

Para eso están la movilización en las calles y el plantón frente a las oficinas de gobierno. Esta frase define a Antorcha Campesina. Parto del hecho de que Antorcha Campesina es uno de los grupos de poder fáctico en la ciudad de Puebla. Afirmarlo así obliga a presentar una descripción certera de su presencia como grupo organizado dentro de un territorio. Su presencia en las colonias, en las escuelas, en el transporte, en el comercio informal, en los procesos de trabajo. Y sólo desde ahí proponer una caracterización política.

De los grupos de poder en Puebla Antorcha Campesina es el más difícil de definir y el que más epítetos alcanza:

“Una organización que mira por los pobres de México” dicen de sí mismos sus dirigentes.

“El grupo paramilitar del PRI”, señalan sus detractores desde la izquierda mexicana.

Entre esos extremos planto un hecho concreto: es una organización que cada que quiere llena estadios con miles de personas para manifestar su fuerza. Lo hizo una vez más el 12 de noviembre en la ciudad de Puebla. Y lo ha hecho para exigir la detención de quienes la organización considera responsables del asesinato de Manuel Hernández Pasión, el alcalde de Huitzilan de Serdán, el municipio serrano bastión del movimiento antorchista. Eso, entonces, es lo que quiero entender: qué es lo que produce esta movilización de masas. Y el punto de partida es describir quiénes son esas personas que se movilizan y forman esa masa, y qué es lo que provoca que estén en las calles para responder a la orden de una organización.

Si voy a referirme a esta organización en sus alcances como grupo de poder en el estado y la ciudad de Puebla tengo que adelantar aquí lo valorado en estos meses de investigar su presencia regional y nacional en una coyuntura, la del 2018, que obliga a las definiciones:

Antorcha Campesina es una maquinaria de movilización de masas de ciudadanos pobres en el país, una compleja y controvertida corporación económica y política especializada en la administración de las demandas básicas de vida (vivienda, educación, salud, trabajo) de los sectores marginados para los que el Estado mexicano no ofrece alternativas, y que desde un aparato estricto de partido leninista diseñado para conquistar el poder político --con una estructura piramidal y de rigurosa formación de cuadros, con programa y plataforma propagandística-- en los últimos veinticinco años de sus 43 de existencia ha ocupado el papel para el que no están hechos los partidos –ni siquiera los de la izquierda—y ha logrado conjuntar una clientela de más de 1.2 millones de personas en los cinturones urbanos de la pobreza extrema mexicana.

Ese último número es ejemplo de la controversia que genera Antorcha Campesina. Me atengo a lo dicho por su dirigente histórico Aquiles Córdova Morán en julio de 2016 al diario El Universal. En 1988 hablaba él mismo de 800 mil afiliados.

“Afiliados” es también una palabra controvertida. Según Lluvia Sánchez, dirigente de Antorcha en las colonias del sur de la ciudad de Puebla –y según los colonos que se presentan como “antorchistas” en la colonia Balcones del Sur--, no existen credenciales de “antorchista”. Simplemente, dicen, “somos antorchistas”. Pero para la movilización en el estadio Cuauhtemoc el 12 de noviembre pasado, desplegaron una campaña en bardas en la que destacaron todo lo que pudieron la frase “cien mil antorchistas del centro de Puebla”.

Entenderé que Antorcha no afilia pero sí cuenta a sus masas. Y las puede contar como colonos que le compran a ella un lotecito, o los padres de familia de alguna de sus escuelas, o los comerciantes informales en las esquinas de la carretera a la Resurrección o de la prolongación de la 3 Sur, o los choferes de las rutas de Micros y camiones que buscan su protección de la organización que le dobla la mano a los funcionarios de la Secretaría General de Gobierno del estado de Puebla.

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La presencia de Antorcha Campesina en las colonias de Puebla

Así que antes de cualquier epíteto, hechos concretos que nos den idea de la presencia de una organización política en una ciudad que se caracteriza por el rezago general de los servicios públicos en sus asentamientos populares: tenencia y propiedad de la tierra, vivienda, infraestructura en electricidad, agua, drenaje, pavimentación, alumbrado, parques y jardines, campos deportivos, transporte, policías, mercados, escuelas, centros de salud y casas de cultura. Un Estado tardío, por no decir ausente, fallido, corrupto.

En todas esas demandas está metida Antorcha Campesina reconvertida en Antorcha Popular, Magisterial, Obrera, Estudiantil y lo que resulte.

Y yo me he dado a la tarea de contar las colonias con presencia de Antorcha en la ciudad de Puebla, y ello a partir del reconocimiento que tienen y quieren tener ante el SOAPAP para ser incluidas en el Esquema de Regularización de ese organismo y por el que se cataloga a las colonias bajo la característica de Colonia Marginada. Y que Antorcha negocia como si se tratara de una sola.

Son 88 en total. Y aquí sus nombres:

Centro Oriente y Sur:

Unión Antorchista, Ampliación Unión Antorchista, Aquiles Serdán Antorchista, Arboledas de Loma Bella, Balcones del Sur, Ampliación Balcones del sur, Bosques de la Cañada, Cabañas de Santa María, Cabañas del Lago, Campestre San Isidro, Carmen Serdán Antorchista, Cencalli, Ampliación Cencalli, Cuauhtemoc, Cuitláhuac , Constitución Mexicana, Chapulco, Elsa Córdova Morán, El triunfo, Flores del Pedregal, Fuentes 1, Fuentes 2, Geovillas del Sur Zona de Donación, Héroes 5 de Mayo, Insurgentes Antorchista, Lares de San Alfonso, La Chispa, La Hacienda (San Manuel), Luis Donaldo Colosio, Lomas de San Miguel, Lomas de San Valentín, Minerales, Ampliación Minerales, Minerales de Guadalupe Sur, Nuevo Plan de Ayala, Patria Nueva, Playas del Sur, Playas Loma Bonita, Popular, San Bartolo, San Isidro, San Juan Bautista, San Juan Bosco, Santa Catarina, Santa Lucía, San Francisco Totimehuacán, SNTE, Tlacaelel, Tres Cerritos, Unidad Antorchista, Valle de Anáhuac, Ampliación Valle de Anahuac.

Foto Las colonias antorchistas en el sur de la ciudad de Puebla.

Foto Las colonias antorchistas en el centro y oriente de la ciudad de Puebla.

Norte:

Antorchita, Aquiles Córdova Morán, Azteca, Benito Juárez Resurrección, Bosques de Manzanilla, Canoa, Cerro del Marqués, Clavijero, 2 de Marzo, Ampliación 2 de Marzo, El Colibrí, El Conde, El Refugio, Fraternidad Antorchista, Flor del Bosque, Gran Tenochtitlán, Guadalupe Caleras, Ampliación Guadalupe Caleras, Historiadores, Insurgentes Oriente, Jorge Obispo, La Flor, Lagulena, Loma Bonita Caleras, Lomas del Pedregal, Lomas Flor del Bosque, Los Encinos, Nezahualcóyotl, Noche Buena, Primero de Mayo, Quetzalcóatl, 15 de Septiembre, San Cristóbal Caleras, San Diego Manzanilla, 6 de Junio, Víctor Puebla, Vista del Valle.

Foto Las colonias antorchistas en el norte de la ciudad de Puebla.

Desde esta instalación territorial desarrollada a lo largo de treinta años, Antorcha Campesina se ha convertido en el movimiento antorchista, una compleja organización empresarial especializada en la gestión de actividades propias de las dependencias de gobierno existentes para la construcción obra pública municipal en colonias populares, la regulación del mercado inmobiliario y de vivienda de interés social, la administración de los sistemas de agua, educación, salud, transporte y seguridad, además de la administración del mercado de trabajo informal de comerciantes, transportistas, grulleros, etc.

Actividades todas que le dan, proyectadas en el tiempo, un poder específico, medido en afiliados sin credencial y en picaporte en las oficinas del poder público.

La presencia de Antorcha en las escuelas públicas del sur de la ciudad

Y lo mismo corre para las escuelas y con ellas se entiende lo que la organización llama “Antorcha Magisterial”.

Este es un recuento de las escuelas operadas por la organización Antorcha Campesina en el sur de la ciudad de Puebla.

Totales: 19 escuelas en 7 colonias, 150 maestros y más de 3,500 alumnos.

Las colonias El triunfo y Unión Antorchistas alcanzan, aunque no de manera oficial, el grado de centros escolares pues cuentan con todos los niveles de educación básica y media superior en un solo sitio.

19 de Octubre de 2016

Toma Antorcha Magisterial la SEP y demanda claves y atención a ...

Prescolar

Escuela

Colonia

Alumnos

Maestros

Principito

Constitución Mexicana

4

Yanchitlannese

Ampliación Balcones

3

Ignacio Zaragoza

Fraternidad Antorchista

3

Aquiles Serdán

Aquiles Serdán

2

Víctor Puebla

El Triunfo

3

Amado Nervo

La Esperanza

3

Cuitlahuac

Unión Antorchista

3

Primaria

Escuela

Colonia

Alumnos

Maestros

Miguel Hidalgo

Fraternidad

250

6

Tlacaellel

El triunfo

220

6

Miguel Hidalgo

Unión Antorchista

350

8

Secundaria

Técnica 88

Balcones del Sur

900

20

Técnica 108

Unión Antorchista

250

20

Técnica 112

Constitución Mexicana

350

20

Técnica 117

El triunfo

230

15

Bachillerato

Benito Juárez

Balcones del Sur

400

14

Tele Bachillerato 66

El triunfo

90

8

Manuel M. Flores

Constitución Mexicana

120

10

Rafael Ramírez

Unión Antorchista

200

13

Normal

Margarita Morán Veliz

Balcones del Sur

40

10

Describir para entender la realidad

Así, más allá de los epítetos, vale describir con el mayor detalle posible la relación que una organización política establece con sus huestes. Y si el análisis debe pasar por la vinculación ideológica, creemos que debe partir de los hechos concretos que ocurren en este complejo de colonias proletarias en el norte y el sur de la ciudad de Puebla en las que Antorcha tiene presencia.

Eso intentaremos en las siguientes entregas.

Lunes, 04 Diciembre 2017 00:00

¡Alto a la masacre de los elefantes!: AVAAZ

Mundo Nuestro. La organización internacional AVAAZ y la defensa de los elefantes. Los cazadores matan 30 mil al año. Nunca como ahora su extinción puede ser un hecho irreversible.
Este llamado a la acción proviene de AVAAZ, La comunidad global de movilización online que integra la acción política impulsada por la ciudadanía dentro de los procesos de toma de decisiones globales.
Avaaz, que significa "voz" en varios idiomas europeos, asiáticos y de Medio Oriente, nació en 2007 con una misión simple y democrática: movilizar a los ciudadanos del mundo para cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría de la gente quiere.
¡Europa acaba de lanzar una consulta preguntando a la opinión pública si se debe prohibir definitivamente del comercio de marfil!

Los codiciosos traficantes están presionando contra el cierre del mercado, pero si inundamos el proceso con peticiones de prohibición, podríamos imponernos.

Se trata de un procedimiento formal en el que todas y cada una de nuestras voces cuentan. Si muchos de nosotros escribimos, podríamos lograr la prohibición definitiva del comercio de marfil y ayudar a evitar la extinción de estas criaturas mágicas:

Haz clic para pedir a Europa la prohibición definitiva del comercio de marfil

Nunca ha habido peor momento para los elefantes. Cada año, se asesinan 30 mil elefantes africanos por sus colmillos. A lo largo de nuestra vida, podríamos asistir a la desaparición de los elefantes de gran parte de África.

Pero EE UU y China han anunciado la restricción del comercio de marfil y Hong Kong está considerando una prohibición gradual para poner fin a este negocio en 2021. Europa va un paso por detrás. Y esta es nuestra oportunidad de recuperarlo.

Esta consulta está diseñada para ser compleja y tecnócrata, pero a menos que nos impliquemos todos y mostremos públicamente un respaldo masivo a la prohibición -- los traficantes de marfil le ganarán la batalla a los elefantes. Aportemos nuestro grano de arena:

Haz clic para pedir a Europa la prohibición definitiva del comercio de marfil

Lo que hacemos juntos funciona -- fuentes cercanas afirman que el llamamiento masivo de Avaaz exigiendo a Europa el fin del comercio de marfil ha presionado a la Comisión para lanzar esta consulta pública. Ahora estamos invitados a hacernos oír de manera formal. Participemos todos y consigamos esta victoria.

Con esperanza y determinación,

Christoph, Sarah, Spyro, Fatima, Nataliya y todo el equipo de Avaaz

Más información:

Europa y el ‘lavado’ del marfil que extermina a los elefantes (El Diario):
http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Europa-lavado-marfil-extermina-elefantes_6_590800956.html

China prohibirá el comercio de marfil en 2017 (El Mundo):
http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/31/5867464ae2704e030b8b4622.html

La Eurocámara pide prohibir el comercio de marfil (EP):
http://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-eurocamara-pide-prohibir-comercio-ma...
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Lunes, 04 Diciembre 2017 00:00

México y sus cárteles internacionales

Nueve son los cárteles mexicanos que tienen presencia a nivel internacional en una estructura compleja que implica muy diversos tipos de alianzas y asociaciones con grupos locales en 51 países de los cinco continentes, según una investigación de la PGR.

Los cárteles, en su versión trasnacional, se dedican a la venta de la cocaína, la heroína, las metanfetaminas y los precursores químicos. También a la producción en México de amapola, drogas sintéticas y marihuana en las zonas donde ellos operan.

El negocio implica el control de rutas terrestres y marítimas, a nivel internacional, y de una infraestructura que cuenta con aviones, sumergibles, lanchas rápidas y diversos tipos de vehículos para desplazarse por tierra en México y en el cruce de la frontera con Estados Unidos.

La PGR señala en su documento, que los cárteles mexicanos tienen alianzas o asociaciones con los cárteles colombianos, la mafia italiana, la mafia rusa, las distintas mafias africanas y grupos criminales locales, en los países donde tiene presencia, que son los encargados de la distribución al menudeo.

El Cártel del Pacífico, el más presente a nivel mundial, mantiene influencia, de una u otra forma, en 43 países de los cinco continentes. Le siguen Los Zetas que operan en 20 países de América, Europa, África y Asia.

Luego viene el Cártel Jalisco Nueva Generación que se extiende a 14 países de América, África y Asia. Es la organización que ha crecido más rápido en su faceta internacional. La Familia Michoacana está presente en ocho países de América, Europa y Asia. La influencia del Cártel del Golfo se da en seis países de América y Europa. El Cártel de los Arrellano Félix o Cártel de Tijuana está en cuatro países de América.

El Cártel de Los Caballeros Templarios se encuentra en tres países de América y Asia. El Cártel de los Carrillo Fuentes o Cártel de Ciudad Juárez se concentra en tres países de América. El Cártel de los Beltrán Leyva está en dos países de América y Europa.

La presencia de los cárteles mexicanos en los mercados internacionales no siempre se da de manera física sino la logran a través de asociaciones y alianzas con organizaciones semejantes y grupos locales de muy diversa índole.

Ejemplos de este tipo de presencia, que es muy diversa, es la relación que el Cártel del Golfo mantiene con la mafia italiana de la Ndrangheta o la del Cártel del Pacífico con las pandillas dominicanas en Estados Unidos.

Los cárteles mexicanos, también los de otros países, van a seguir presentes en los mercados internacionales, a la manera que ahora lo hacen, siempre con ventaja para ellos, mientras siga vigente el paradigma prohibicionista y punitivo impuesto hace 50 años. Su fracaso es evidente, pero se insiste en él.

ZAPATA Y LA REVOLUCION MEXICANAResultado de imagen para john womack zapata y la revolución mexicana

Womack regresa a Zapata



En un prólogo notable por su rigor y su brillantez, John Womack ha entregado al Fondo de Cultura Económica la edición corregida y repensada de su clásico Zapata y la Revolución mexicana.

Womack corrige con delicadeza, pero con rotundidad, lo que siente la imprecisión mayor de la traducción española, a estas alturas canónica, de su obra.

Los lectores de Womack en español recuerdan, algunos hemos citado muchas veces, las primeras líneas de su historia. “Este es un libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que por eso mismo hicieron un revolución”.



El texto original en inglés dice: “This is a book about country people who did not want to move and therefore got into a revolution”.

El sentido de este memorable párrafo inicial, nos dice Womack, no es que la gente del campo de Morelos no quería cambiar, sino que no quería mudarse: dejar sus tierras, irse a otro lugar, desarraigarse.

“La traducción al español”, abunda Womack, “pudo haber sido ‘no querían dejar sus pueblos’ o ‘no querían irse de donde eran’. Definitivamente, no pensaba entonces (ni he pensado nunca) que ‘no querían cambiar’”.

No querían mudarse física, territorialmente, cultural, anímica ni históricamente. No querían salirse de las tierras y los pueblos donde habían vivido por generaciones, pero el avance predatorio sobre sus tierras de las haciendas azucareras de la época, increíblemente modernas, los habían puesto en pie de resistencia y, poco después, en pie de guerra.

Porque no estaban dispuestos a mudarse de su forma de vida, entraron paso a paso en un movimiento que coincidió, inesperada, imprevisiblemente, con otras revueltas, otros desacomodos regionales que confluyeron en el gran río revuelto de lo que llamamos la Revolución mexicana.

No imaginaban destino tan singular, señala Womack, y este destino inesperado, esta épica no buscada, que estaba, sin embargo, reservada para ellos, siguió su curso a través de ellos y se hizo historia como se hace la historia: sin que los que la hacen sepan bien de dónde vienen ni a dónde se dirigen.

A la manera del dicho de Pasternak: “Nadie hace la historia, no se la ve, como no se ve crecer la yerba”.

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La mirada de Zapata

Cuando uno ve la foto canónica de Emiliano Zapata que nos mira de frente, con el brillo oscuro en los ojos, los labios sensuales, la frente ancha, las cejas y los bigotes poblados, ¿qué ve?

¿Un indio puro? ¿Una mezcla de indio y español? ¿O una mezcla distinta, propiamente mexicana: de indio con blanco y con negro, en sus infinitas variaciones morenas?

El rostro de Zapata esconde el misterio de la desaparición virtual de la población negra en el territorio mexicano, una población que llegó a ser, a fines del siglo XVIII, la quinta parte de la Nueva España.

La presencia de aquella población negra está clara en la taxonomía novohispana de las castas, guiada por la obsesión de la pureza de sangre, de cuyos matices y retratos la revista Artes de México ha hecho una edición extraordinaria.

La enorme población negra de México se fundió hasta diluirse, promiscua y libremente, en los bajos estratos de lo que Molina Enríquez llamó el “mercado de la carne” de los siglos XVIII y XIX. Esa población persiste como tal en el México de hoy en algunas zonas de refugio, como las llamó Gonzalo Aguirre Beltrán, algunos pueblos negros de Guerrero y Veracruz, y en todas las variantes de la “morenidad mexicana”, el color de la inclasificable “raza de bronce clang clang” de que se burlaba en los 80 Carlos Monsiváis, prototipo por excelencia de este plurimestizaje.

En el prólogo a su nueva edición de Zapata y la Revolución mexicana, del Fondo de Cultura Económica, John Womack se retira de la noción indígena de la rebelión del sur y se asoma, iluminadoramente, al afluente negro, no solo de rebelión zapatista, sino de la historia misma de México. “África en México parece desvanecerse a partir de la Independencia”, escribe Womack. “Ya no entraron africanos a México, ni como esclavos ni en otra condición. Pero los mexicanos de ascendencia africana seguían en México, visibles durante una generación más (ahí están el cura y general Morelos, Vicente Guerrero, Juan Álvarez y sus “pintos”). En la mayoría de los lugares, sus hijos y nietos, cada vez menos ostensiblemente africanos (¡Juan N. Almonte!, hijo de Morelos, ¡Vicente Riva Palacio y Guerrero!), ya no reconocidos como de origen africano, se fueron fundiendo con la población mexicana general”.

También con la de Morelos. Y con su rebelión de 1910.

La rebelión negra de Morelos

La rebelión de los pueblos de Morelos no fue una rebelión indígena, aunque muchos indígenas de los pueblos acudieran a la rebelión, dice John Womack, en el notable prólogo a la nueva edición de Zapata y la Revolución mexicana, publicada por el Fondo de Cultura Económica.

Si hubiera sido solo una rebelión indígena, dice Womack, la revuelta zapatista no habría podido dar el salto hacia la arena nacional.

Habría sido la historia de 60 o 100 revueltas, encendidas y apagadas en su propia llama local, como tantas otras rebeliones indígenas de los siglos XVIII y XIX.

Lo que hizo que esas revueltas salieran de sus fronteras locales y se generalizaran, sigue Womack, no fue el afluente indígena, sino el africano. Cito:

Desde los cimarrones, emigrantes y refugiados que salieron de los valles de Cuautla, Yautepec y Tetecala para hacerse de un lugar a lo largo del Balsas, hasta los pintos de la Costa Grande que siguieron al mulato José María Morelos y luego al mulato Vicente Guerrero durante la guerra de Independencia, y más adelante a Juan Álvarez en contra de los hacendados azucareros de Morelos, y luego los vengadores de Chiconcuac San Vicente en 1856, pasando por sus nietos, hasta llegar a las fuerzas revolucionarias de Tlaltizapán y Tlaquiltenango en 1911, todos estos mestizo-mulato-moreno-pardo-chino-zam- bahigo-zambo-cafres fueron el auténtico núcleo y la fuerza viva de la desafiante, expansiva y explosiva rebeldía específicamente sureña.

Womack arriesga una compleja disquisición conceptual sobre la enajenación y la esclavitud de las plantaciones del sur en su mezcla con los pueblos vecinos, y una conmovedora reflexión sobre el esclavo como aquel que es nada y no está atado a nada, salvo a su decisión interior de decidir en quién confía, con quién se reconoce igual en su mundo sin derechos ni nombre ni lugar ni arraigo.

Lo explosivo es la mezcla del esclavo libre de la plantación, que no es nadie ni tiene lugar propio, con los pueblos indígenas vecinos, sujetos de derechos coloniales sobre un territorio preciso: montes, tierras, aguas. Se mezclan ahí el desarraigo y el arraigo, la tradición y la libertad.

Esta mezcla es la que hace potente y expansiva la revuelta agraria de Morelos. Y lo que la hace universal: porque pelear por las tierra en todas partes, no solo en el propio pueblo, es pelear por el derecho universal a la tierra: a estar en la tierra.

El aleph racial de Morelos

El alegato de Womack sobre la dimensión africana (negra, mulata, parda) de la rebelión indígena de Morelos es pertinente para la reflexión larga, racial y cultural de México.

Womack está apuntando a uno de los grandes fetiches, una de las grandes mistificaciones de nuestra conciencia histórica. A saber, nuestra noción del mestizaje como un asunto que se salda en la cama engendradora de un español y una india (no recuerdo un ejemplo de la cosa al revés: un indio con una española).

Pablo Escandón, el hacendado mayor derrotado por los zapatistas, olió muy bien el fondo de “cafrería” que había en la revuelta de Morelos. Andrés Molina Enríquez reconoció en 1920 que Zapata tenía “un quince por ciento de sangre negra”, lo cual lo convertía en un “mestizo triple”, dice Womack, un supermestizo.

Nada quedó de aquellos linajes de la cafrería en la fabricación del estereotipo mestizo que José Vasconcelos consagró en La raza cósmica.

Desde entonces, sigue Womack, durante décadas, ni los intelectuales mexicanos ni los extranjeros se preguntaron por alguna significación específica de los mulatos para la historia o la sociología mexicanas. La papilla cripto-positivista en que convirtieron (y siguen convirtiendo) el mestizaje, es una estrecha y simplista ficción genética. Fue y sigue siendo un error crítico acerca de México entre 1820 y 1960.

La “papilla” de la buena conciencia mestizófila ha echado a los negros de la ecuación. Y con ellos ha echado un velo sobre la experiencia histórica de la esclavitud en las capas profundas de la identidad mexicana, tan ostensiblemente marcada por una hipócrita pero sustantiva discriminación racial.

La vertiente afro de nuestra historia aparece ahora en la visión de Womack como indispensable para entender la rebelión agraria de Morelos, uno de los pilares de la memoria histórica de México.

Lo que esta restitución sugiere es que, no solo en el zapatismo, sino en la historia toda de México, la idea de mestizaje debe ser sometida a una cabal revisión que incluya la poderosa vertiente negra de nuestra historia, a la vez visible e invisibilizada en todas partes.

El aleph racial de Morelos es en muchos sentidos el de todo México.

Los zapatistas no eran “campesinos”

Una corrección fundamental de John Womack a la nueva edición de su Zapata y la revolución mexicana restituye un alegato de la edición original en inglés.

Ahí Womack dedicaba parte del prólogo a explicar que no había usado en su libro la palabra peasant (campesino), salvo en citas de otros autores, porque la categoría “campesino” le parecía a la vez reductiva y vaga.

En inglés se refiere a gente que vive de labrar el campo, y la historia de Womack era no solo sobre este tipo de trabajadores rurales, sino sobre los pueblos en general, sobre “la gente del campo”.

La palabra “campesino”, en los tiempos en que Womack investigó y escribió su Zapata, tenía el tufo burocrático de las clientelas campesinas del PRI: el “sector campesino”, la “Central Nacional Campesina”, etcétera.

Los pueblos de Morelos de 1910 que él estudiaba nada tenían que ver con esa subordinación burocrática, y no quería mezclarlos lingüísticamente.

Hay otra buena razón para rehusar la palabra campesino como categoría englobadora del zapatismo. Es la frecuente caracterización académica o analítica de la Revolución mexicana como la lucha de unos ejércitos “campesinos derrotados”, los de Zapata y Villa, contra los ejércitos norteños ganadores: los constitucionalistas y los sonorenses.

Pero en el libro de Womack no hay un movimiento campesino “derrotado”, sino una rebelión por la tierra que empezó en 1910 y que en 1920, justamente con la llegada de los sonorenses al poder, ganó todo aquello por lo que había peleado. Por unos años los zapatistas fueron al fin dueños políticos de su estado, hicieron las leyes y los cambios en la propiedad rural que querían, vencieron a los hacendados. En una palabra, como dice Womack: heredaron Morelos.

Entre guerras y epidemias, en particular de la influenza en 1918, los pueblos de Morelos perdieron en su década revolucionaria dos de cada cinco habitantes. Pero su alianza con Obregón, que tomó el poder alzándose contra Carranza en 1919, y al que los rebeldes del sur cobijaron en su huida y llevaron en triunfo a Ciudad de México, les pagó con el poder político sobre su tierra.

El zapatismo de aquella década no fue un “movimiento campesino derrotado”, sino un movimiento popular que triunfó en toda la línea.

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