Mundo Nuestro. Rock progresivo y música clásica, y en en espectro entero el rock más grueso y la armonía del jazz. En esos puntos extremos está la agrupación roquera los Tacits, ahora en su presentación nueva, The Tacit Order.

Este viernes 27 a las 8 de la noche en vivo en el Teatro de la Ciudad.



Aquí los puedes escuchar en Facebook



Y aquí en su portal web

https://thetacitorder.bandcamp.com/album/an-evil-scheme



The election of Donald Trump as president of the United States has had serious repercussions around the globe. On Saturday, January 21st, women around the world (and men as well), took to the streets to show their indignation and disdain for the man who will hold the reigns of the United States for the next four years.

Thousands upon thousands of people saying “NO” to his proposed plans of hatred and fascism.

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha tenido serias repercusiones en todo el mundo. El sábado 21 de enero, mujeres de todo el mundo (y también hombres) salieron a las calles para mostrar su indignación y desdén por el hombre al mando de los Estados Unidos durante los próximos cuatro años. Miles y miles de personas que dicen "NO" a sus planes de odio y fascismo.



I was in Oaxaca on that Saturday morning. There was a march that reflected the solidarity that was being felt worldwide in resistance to Donald Trump. It was a predominantly “gringo” crowd who were searching for a way to express our disbelief and disapproval of what was taking place in the US. It was our attempt to show the Mexicans, who are our neighbors, that we do not share the views of the man who has vowed to deport their family members and build a wall to separate us.

It was our way of letting our Mexican neighbors know that we are not one with him, that our ties and respect for the Mexican people remains in tact. As one sign in the march stated: “Keep the migrants; deport Trump.” If only that were possible.

Estuve en Oaxaca el sábado por la mañana. También ahí hubo una marcha que reflejó la solidaridad manifiesta en todo el mundo que resiste a Donald Trump. Una gran mayoría éramos "gringos", y así expresamos nuestra incredulidad y desaprobación con lo que ocurre en los Estados Unidos. Fue nuestra manera de mostrar a nuestros vecinos mexicanos, que no compartimos las opiniones del hombre que ha prometido deportar a sus familiares y construir un muro para separarnos. Así les hicimos saber que no estamos con él, y que nuestros lazos y nuestro respeto están con el pueblo de México. Como lo expresó una consigna en la marcha: “Que los migrantes se queden, deportemos aTrump”. Si eso fuera posible…

But in the resistance, there is hope. And what happens in the US deeply affects Mexico. May we continue in solidarity and friendship as global neighbors who both have to fight for our rights in our home countries. A march is only a march, unless it continues and grows into something bigger and more powerful. I hope January 21st was just the tip of the iceberg, that much bigger and better things will follow. It has to be.

Pero en la resistencia hay esperanza. Y lo que sucede en Estados Unidos afecta profundamente a México. Mantengamos nuestra solidaridad y amistad como vecinos globales y luchemos por nuestros derechos en nuestros países de origen. Una marcha es sólo una marcha, a menos que se sostenga y se convierta en algo más grande y poderoso. Espero que el 21 de enero sea sólo la punta del iceberg, que seguirán cosas mucho más grandes y mejores.

Así tiene que ser.

Martes, 24 Enero 2017 00:00

Adiós Barack Obama

La noche del triunfo de Barack Obama será inolvidable. En un país que esclavizó a cientos de miles de africanos y a sus descendientes, que a mediados del siglo XX todavía era un país de apartheid racial abierto o vergonzante, en donde en la década de los sesenta los afrodescendientes luchaban por ser ciudadanos, el que el 4 de noviembre de 2008 un afroamericano ganara la presidencia de la república resultó profundamente conmovedor. Recuerdo muy bien el discurso victorioso de Obama aquella noche en una de las plazas de la ciudad de Chicago. Un hombre moreno y hermoso con voz de barítono, electrizó a la multitud eufórica que lo rodeaba a él y a su familia. Allí estaban Christine King Farris, la hermana del prócer Martin Luther King, llorando inconteniblemente. La acompañaban en el llanto, el reverendo Jesse Jackson y muchos otros veteranos de las luchas por los derechos civiles.

El país entero se conmocionó ante el espectáculo del triunfo. En Nueva York, en la famosa esquina de Times Square, una multitud enloqueció de alegría cuando una pantalla gigantesca anunció el triunfo del hijo de un inmigrante africano y una estadounidense blanca. En Atlanta, en la Iglesia Ebanezer, la de Luther King, aproximadamente mil personas lloraban y cantaban a la vez. Obama enumeró los desafíos que el cambio que representaba habría de resolver: la crisis mundial desencadenada ese año en Estados Unidos de América, las guerras de Irak y Afganistán entre otros. Desde antes del triunfo, sus partidarios recordaban la historia personal de Obama: brillante estudiante en las Universidades de Columbia y Harvard, dejó un tiempo el futuro prometedor de la abogacía para dedicarse al trabajo social por los desamparados, y luego dedicarse a la defensa jurídica de los derechos civiles. Un hombre así, no podía ser malo.

Y estoy seguro que no lo es. Con una familia linda, Barack Obama encarna el prototipo del buen ciudadano, buen esposo y buen padre. Sin embargo, conciente de los excesos del estructuralismo sociológico, no puedo sino decir que una cosa es ser un buen hombre y otra es serlo, y al mismo tiempo, ejercer las funciones de la presidencia del todavía más poderoso imperialismo en el mundo. Y con todo su encanto, Obama cumplió con creces ese papel. Hemos leído relatos sobre sus reuniones con el alto mando de la seguridad imperial para decidir sobre qué personas y objetivos se iban a dirigir drones y bombas inteligentes con las consiguientes “bajas colaterales”. No pudo Obama desmantelar el centro de tortura en Guantánamo, ni tampoco pudo evitar meterse en nuevas guerras como en Libia y en Siria, no le tembló el pulso agarrado de la mano de Hillary Clinton, para propiciar las tentativas golpistas en Bolivia (2008) y Ecuador (2010), el golpe de estado en Honduras (2009) y posteriormente el de Paraguay (2012). Su rechazo al capital financiero no pudo evitar que al final con entusiasmo neoliberal le hiciera concesiones y terminó deportando a 2.8 millones de indocumentados.



Adiós Barack Obama, solamente Trump hará que te extrañemos.

Mundo Nuestro. Este jueves 26 un tribunal de la ciudad de México decidirá si procede la impugnación de Monsanto contra la suspensión de la siembra de maíz transgénico en nuestro país. Este predicamento es una cuenta más, y mortal, del gobierno de Enrique Peña Nieto contra la nación. Presentamos el boletín de prensa dado a conocer este lunes por el grupo Demanda Colectiva Maíz

Demanda Colectiva en Defensa de los Maíces Mexicanos: Séptimo Informe semestral



Relacionada:

Demanda Colectiva en Defensa de los Maíces Mexicanos: Séptimo Informe semestral

(Foto de portadilla tomada de la revista Proceso)

“Qué seguro y cómodo, acogedor y amistoso parecería el mundo si los monstruos y solo los monstruos perpetraran actos monstruosos. Contra los monstruos estamos bastante bien protegidos, y podemos descansar seguros de que estamos protegidos contra los actos perversos que los monstruos son capaces de realizar y que amenazan con perpetrar”. Zygmunt Bauman

Por muchos años la sociedad mexicana había tenido muy fácil la tarea de identificar al bien y al mal, de acomodar con la mínima de las dificultades cada suceso, cada persona, cada cosa en uno de ambos grupos. En caso de no poderlo hacer con las escasas herramientas que la familia, la educación formal y la sociedad le brindaban siempre quedaban los medios de comunicación, los formadores de opinión pública. La radio, el periódico y la televisión se encargaron por décadas de ayudar a los mexicanos a colocar etiquetas y a identificar a “nuestros monstruos”. Ya que como decía Bauman al tenerlos identificados nos sentíamos a salvo.



Así, mientras “Las Poquianchis”, “el cocinero de los Amezcua”, El “Señor de los Cielos” o la “Mataviejitas” eran colocados por la prensa y sociedad en la bolsa de los malos, de los asesinos; “El Pentapichichi” Hugo Sánchez, John Lennon o Lady Diana se colocaban inmediatamente en la inmaculada bolsa del bien.

Aprendimos a odiar a los políticos y amar a los futbolistas y los cantantes, aprendimos que el Chapo –hoy extraditado- tenía el papel del villano, que Carlos Salinas debía regresar todo lo que se robó, que Marcos era un héroe encapuchado con pistola y que Juan Pablo era el “Papa Amigo”.



Si algún grupo pensaba que tal o cual estaba en la bolsa equivocada probablemente había una editorial en algún periódico, se repartían algunos panfletos, o se hacía una manifestación en la plaza más cercana para tratar de cambiarlo de bolsa. No había pierde, los monstruos estaban bajo control.

Pero pasó que con la llegada de internet y las redes sociales se nos difuminaron los monstruos, las dinámicas de comunicación, percepción y generación de opinión pública cambiaron. Pasamos del dominio de los medios al dominio de las audiencias. Pasó que desde el “Juai de Rito” las audiencias tomaron el control de lo que los comunicadores debían informar. Tuvieron el control para poder elegir a sus villanos por sí mismos, sólo que con las mismas (o menos) herramientas éticas, familiares, educativas o ciudadanas.

Con las carencias de la educación formal actuales, la crisis de ciudadanía y pensamiento en colectividad, y con las secuelas de una ética y valores alienados por las decadentes televisoras, arrancamos la era digital con unos mexicanos recién transformados por la hiper-conectividad en usuarios, en audiencia que razona únicamente en función de las emociones.

En este sentido, el más reciente artículo arbitrado del investigador y teórico del periodismo digital, Ramón Salaverría “To Share or Not to Share” que analiza el tipo de contenidos más compartidos por los usuarios en las redes socio-digitales, se señala la casi irremediable tendencia al contenido que excita a los usuarios, que los emociona, que evoca fuerte sentimiento positivo o negativo, que busca polémica y con el que se conectan emocionalmente. Los resultados de esta investigación confirman la fascinación de la audiencia por asomarse a las vidas de otros, ya que las historias con un valor de noticias de interés humano fueron, por mucho, las más compartidas.

Aunado a esta tendencia emocional, se suman los nuevos patrones de comportamiento ligados a los tiempos actuales.

El mismo Zygmund Bauman señala que uno de los principales rasgos de la modernidad es la abolición de la privacidad, esta que nos conduce a la manipulación de los secretos de la gente, a la intromisión de su intimidad.

La privacidad, la intimidad, el anonimato, el derecho al secreto quedan totalmente relegados ante el imperativo de la modernidad, ante las comodidades y satisfacciones de los artefactos.

Así, el usuario está obligado a seguir los estándares impuestos por las fábricas de celebridades públicas; los medios están obligados a ser extremadamente conscientes de que cuanto más íntimos, provocativos y escandalosos sean los contenidos, más atractiva y exitosa será la promoción y mayores los índices de audiencia.

Compartimos e interactuamos en las redes sociales con las vísceras

En el presente de la era digital, el de la llamada sociedad de la información, tenemos una masa de mexicanos hiper-conectados, cuyas emociones y pasiones son la herramienta casi única para construir su criterio y donde la súper exacerbación de lo privado mueve sus conciencias en forma de memes, videos, ladys y lords.

Los mismos que celebraron la muerte a sangre fría de cuatro asaltantes en manos de un “héroe urbano anónimo” en un camión, son los mismos que se escandalizan por la balacera que propinara un adolescente en una escuela de Monterrey. La venganza como emoción movió las redes, de igual forma que lo hizo el espanto de ver a unos niños recibir un balazo.

Los mismos que compartieron hasta el cansancio la golpiza de un taquero a una joven comensal o la imagen de un pequeño niño sirio muerto en el mar, son los mismos que pedían no compartir el video del referido tiroteo de Monterrey. En el primer caso nos movió la impotencia ante el lugar común de la fragilidad femenina, en el segundo, la rabia y la empatía ante la fragilidad infantil en el escenario de una guerra sin sentido.

Las calles se llenaron de barricadas, y las redes sociales de alarma, nos movió el miedo, nos movió la incertidumbre ante los saqueos y videos que se compartieron una y mil veces.

Aurelio Nuño fue identificado como el villano por una impertinente niña que lo hizo ver mal ante el dedo flamígero del usuario, el jurado acusador del hashtag y el trendtopic.

Rubí, la quinceañera, fue la mártir y la princesa del cuento de las celebridades efímeras. De su intimidad, de su correspondiente derecho como menor de edad a tener una privacidad nadie se quejó, se pidieron nombres, apellidos, detalles, todo para poder saciar la necesidad de observarnos en el ridículo del otro.

La sociedad mexicana construye a sus propios héroes y villanos en internet, “como Dios le da a entender” sólo que ya no son pocos, son miles, tantos como celulares y computadoras hay, tantos como cámaras y cuentas de Facebook existan. En el panóptico de hoy vigilamos a todos, apuntamos la cámara de nuestro celular a todos queriendo conocer cada detalle, y al mismo tiempo nos dejamos ver, creemos que sólo observan de nosotros lo que nosotros queremos, desconocemos al observador y no lo vemos. Héroes y villanos ahora los hay en todos lados.

Por supuesto que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos por tratar de proteger a las personas, a los niños, de los efectos de la actual forma de comunicación de masas, esa a la que la audiencia mexicana se está adaptando, con lo poco que tiene, con lo poco que puede.

Pero el camino no está dentro del Internet, está fuera de él. Por si mismos, los periódicos no formaron a sus lectores, estos mismos no aprendieron a ser radioescuchas gracias a la radio, ni televidentes gracias a la televisión. Su condicionamiento social, su limitación educativa, su predisposición cultural y su formación ética y cívica los hicieron adaptarse a su condición de lector, radioescucha, televidente y ahora en usuario. Sólo que a diferencia de los anteriores, el usuario puede transgredir no sólo la agenda mediática, sino poner en conflicto ético a los mismos medios.

La emergencia ante esta dinámica de comunicación y sus efectos posiblemente más devastadores que la televisión parece obligarnos a la búsqueda inmediata de mecanismos para adiestrar y formar a las audiencias del presente, pero sobre todo las del futuro.

¿Por dónde empezar? Ya lo veremos en la próxima entrega. Hasta la próxima.

Mundo Nuestro. Esta crónica fue escrita para la revista Nexos por Sofía Cerda Campeso y Ana Tovar.

“¿Qué vas a hacer con tu fuego?”, preguntó una de las oradoras desde el estrado a las miles de personas conglomeradas en Washington D.C. Esta fue una de las muchas consignas que se pronunciaron para marcar el comienzo de un momento histórico para el mundo: la marcha de las mujeres del 21 de enero de 2017, en un contexto de búsqueda por la identidad de los feminismos.



El movimiento que surgió como respuesta a la toma de poder del nuevo presidente de Estados Unidos logró su cometido: traspasar fronteras y encontrar unión en las diferencias. Si bien la ciudad de Washington D.C. concentró al mayor número de personas en su marcha; a lo largo de todos los continentes, millones de voces hicieron eco. Manifestaciones hermanas se movilizaron en diferentes lugares de Estados Unidos y distintas ciudades del mundo: de Sydney a Nueva Delhi; de París a la Ciudad de México. Las demandas fueron prueba de la amplia plataforma en la que se convirtió el movimiento. Se exigió respeto a los derechos sexuales y reproductivos; respeto a los derechos de los migrantes; respeto a la libertad religiosa; respeto a la libertad de expresión; respeto a todo el espectro de las minorías y grupos vulnerables (latinxs, personas de color, comunidad LGBTQIII, personas con discapacidad, entre otras). Lo que se exigió fue respeto a los derechos humanos.

marcha

Leer en Revista Nexos



Esta marcha no ocurrió en el vacío. Desde hace algunos años el feminismo ha permeado en la cultura popular a través de lo que se ha llamado el “feminismo blanco”. Es el feminismo que abunda en Hollywood, la academia y la política. Éste, a pesar de sus pretensiones universales, habla desde el privilegio. Es decir, se trata de mujeres blancas, de clase media-alta, que han encontrado un espacio para visibilizarse (confesamos que nosotras mismas somos consumidoras de este feminismo). Y a pesar de que sus intenciones son buenas, este movimiento ignora las preocupaciones y problemas que otros grupos de mujeres —las de color, transexuales, migrantes, indígenas o con discapacidad, además de sus intersecciones— sufren.

Una de las portavoces de este feminismo, aunque ella se niegue a aceptarlo, es Lena Dunham, creadora y protagonista de la serie Girls. “No los quiero asustar, pero creo que puedo ser la voz de mi generación”, le dice Hannah Horvath (Dunham) a sus padres en el primer capítulo de la serie. Hannah es una chica blanca de venititantos que vive en Brooklyn y enfrenta los “problemas de la cotidianeidad”: falta de trabajo, falta de dinero, inseguridad con el cuerpo, amores no correspondidos, mensajes de texto sin contestar y el postergar la emancipación hasta los 30. Además de la temática con la que tantos millenials nos pudimos identificar, la serie llamó la atención del público por un tema fundamental del aspecto de su protagonista: es una chica “gordita”, que impulsa, junto con el feminismo blanco, al movimiento que busca la aceptación y visualización mediática de los cuerpos imperfectos: estrías, celulitis, lonjas y todo aquello que se nos ha enseñado a ocultar (a través de photoshop o cualquier otro remedio milagroso). Así conocimos su versión de una antiheroína atípica. Una mujer cuya franqueza y honestidad la han vuelto insoportable. Como han escrito sus críticos, el personaje se equivoca constantemente de manera dramática, tolera el trato agresivo de Adam con quien tiene relaciones sexuales sin compromiso, a pesar de que ella siempre espera más. En esta serie, Dunham se planteó el propósito de que la audiencia se identificara y dijera: ese “alguien me entiende” o “no estoy tan locx como pensé”. Ese alguien se trata de las mujeres occidentales contemporáneas que han gozado de ciertos privilegios.

En octubre del 2014, la revista Vanity Fair hizo su famoso cuestionario Proust a Lena Dunham,(para este momento ya era ganadora de dos Golden Globes y tenía ocho nominaciones al Emmy). “¿Cuál es tu idea de la felicidad?”, preguntó la revista, a lo que Lena respondió: “una cama deshecha rodeada de libros, utensilios para escribir, el perro; restos de pan tostado con mantequilla en mi pecho y mis seres queridos no muy lejos pero tampoco muy cerca”. Quien haya visto Girls sabrá que es justo en este escenario, que Dunham describe como la felicidad absoluta, en el cual se lleva a cabo su serie: camas deshechas, personajes torpes y espacios sucios y pequeños. La misión de Lena partió de reflejar situaciones y personajes reales: incómodos, histéricos, maniáticos y narcisistas. A diferencia de Sex and the City, por ejemplo, esta es una serie en donde no hay glamour. Girls refleja una tendencia de las series y el entretenimiento, mostrar situaciones en las que se visualizan las ansiedades contemporáneas y su impacto en las relaciones humanas, cuerpos humanos sin retocar, sexo incómodo y crisis existenciales. Suponemos que, al final día, por eso no vemos diferencia entre la escritora y el personaje.

Retomamos a Lena Dunham porque la marcha de las mujeres coincide con otra expresión particular de los esfuerzos feministas contemporáneos, que además le atañe directamente. La portada del mes de febrero de la revista de moda Glamour está dedicada a Dunham y al resto de las protagonistas de la serie de HBO. Este número —que coincide con la salida al aire de la quinta y última temporada de Girls— captura las contradicciones de un discurso que se ostenta como feminista pero que queda en deuda con todas las mujeres que no se sienten representadas en él. Es un discurso calificado de poco incluyente y criticado, por ejemplo, por Rosie Campos en su texto “Dear White Women: This is not about us” o recientemente en “The Somehow Controversial Women’s March on Washington” publicado en The New Yorker unos días previos a la marcha. Más aún, esta edición de la revista Glamour que se ostenta como ¨feminista¨, al haber sido producida en su totalidad por mujeres en realidad promueve y refuerza estereotipos de lo que tradicionalmente se considera femenino: la moda, la belleza y el culto al cuerpo. Se crea un oxímoron: Glamour-Revista Feminista.

Es en este contexto del feminismo blanco o feminismo pop que se manifiesta parte de la indignación ciudadana de muchxs ante la victoria del nuevo presidente de Estados Unidos. Nos metemos a las redes sociales a colgar fotos, canciones y los hashtags más originales para expresar nuestro sentir. Hacemos instagram stories que decoramos con puños de todas las razas. Revisamos las fotos publicadas por (inserte nombre de celebridad blanca-feminista-liberal de su preferencia) y nos sentimos emocionados por el #girlpower que se cuelga de nuestros collares de vulvas. Compramos pussy hats y playeras con el mensaje de: “Nasty Woman” como símbolo de rebelión. Sin embargo, ¿qué estamos realmente haciendo por la causa, cuando se asume que ésta es limitada en su expresión? La mujer inmigrante indocumentada que trabaja para una señora en el Upper West Side, a quien directamente afecta el polarizado clima político, no se puede manifestar de esta forma. La movilización se trata de tomar acción. El feminismo blanco nos hace fácil digerir la problemática y hace que ser feminista sea sexy, pero ahora toca considerar las variantes y las situaciones complejas que viven realmente las mujeres para crear una unión que se cristalice en políticas más inclusivas. Tampoco se trata de pretender que las mujeres son un grupo homogéneo, sino de examinar los puntos en donde coexisten diferentes manifestaciones de discriminación y subordinación.

Mientras los discursos por la mañana de ayer sí ofrecieron una plataforma inclusiva y diversa, como lo demostraron las oradoras blancas, musulmanas, latinas y transexuales que participaron —en donde hicieron referencia a distintos puntos de la interseccionalidad (raza, género, religión-creencia, etc.)—, hay una percepción recurrente de que las manifestaciones fueron limitadas en términos de la diversidad de sus participantes. Mientras que en las calles de la ciudad de Nueva York la marcha pareció estar conformada de forma más homogénea (sobre todo si se toma en consideración que es una de las ciudad más pluriculturales del mundo), en D.C. la diversidad fue mucho más impactante; quizás por ser el epicentro de la manifestación. Más allá de esto, la realidad es que la marcha no sólo fue pacífica, sino muy numerosa contando con la presencia de familias, niños, jóvenes, adultos e inclusive adultos mayores con sus andaderas rodantes. No podemos soslayar que nos conmueva el que probablemente esta fuera la marcha más grande con temática feminista en la historia.

El feminismo pop tiene muchas limitantes. Nos acerca a las mismas mujeres famosas designadas como el estandarte del movimiento que habla por “LAS MUJERES”: tanto Emma Watson como Lena Dunham, por ejemplo. No cuestionar este feminismo nos hace caballos de calandrias y nos obstaculiza en el camino a encontrar formas de lograr una mayor equidad social. Es necesario dejar la miopía atrás y reconocer la discriminación, desigualdad y opresión que sufren distintas personas y grupos.

Como escribiera Audre Lore en 1971:

Insinuar, sin embargo, que todas las mujeres sufren la misma opresión simplemente porque somos mujeres es perder de vista las muchas herramientas variadas del patriarcado. Es ignorar cómo esas herramientas son utilizadas por las mujeres sin conciencia entre sí [...].

A pesar de las limitantes del feminismo blanco que se podría decir que inspiró a esta marcha, ayer se movilizaron cientos de miles de personas alrededor del mundo, lo que antoja discusiones más profundas sobre las coincidencias de las diferentes etiquetas que conforman la identidad. Las demandas trataron de articular una visión de respeto a los derechos humanos de todxs. Proteger los derechos sexuales y reproductivos involucrándose con organizaciones de la sociedad civil, así como reconocer la contribución positiva de las mujeres migrantes, son sólo algunas de las batallas en las que tendremos que participar activamente. Queda un largo camino por recorrer. Sin duda, esta marcha abrió espacios para muchos diálogos constructivos. Dedicaremos nuestro fuego a cuestionar las propias experiencias y enriquecer nuestra óptica para poder innovar nuestra forma de hacer frente a la desigualdad.

Sofía Cerda Campero, Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y candidata a Maestra en periodismo por The City University of New York

Ana Tovar. Abogada por el ITAM y Maestra en Derecho por Yale University.

Las autoras viven en Brooklyn y tienen veintitantos.

Mundo Nuestro. Dick Keis, fotógrafo y escritor norteamericano, ha recorrido Oaxaca en los últimos años. El resultado de su trabajo fotográfico y testimonial se presentará en la la Casa de la Cultura Oaxaqueña a partir del día 2 de febrero próximo en la exposición El reflejo del alma en las manos.

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Dick Keis

En esta revista hemos publicado varios textos de Dick, entre ellos Oaxaca: una ráfaga de viento/Dick Keis, febrero 2013 y Los muertos de Cholula, los rostros de Oaxaca.

Algunos de los testimonios presentados en la exposición fueron publicados aquí en marzo del 2015:



Trabajar con dignidad: retratos de Oaxaca

Mi trabajo refleja quién soy, en mis creaciones te llevas una parte de mí.

Fotografía y testimonio, imagen e historia para revelar el alma de los artesanos oaxaqueños. Tal es el propósito de esta exposición del fotógrafo y escritor norteamericano Dick Keis.

Por la fotografía la gravedad de sus rostros, la habilidad de sus manos, la sabiduría contenida en sus instrumentos, el armónico descuido de los talleres, la vida cotidiana de una comunidad artesana.

Por los testimonios la historia de sus vidas entregadas a un oficio, la contemplación de una comunidad orgullosa de sus capacidades, la valoración del compromiso por sacar adelante a sus familias, la asimilación de que el país se sostiene en el esfuerzo cotidiano de sus trabajadores.

Esta exposición es la evolución de un proyecto concebido originalmente la artista gráfica francesa Marie Le Glatin Keis, titulado Rostros e historias: un viaje de Sketchbook en México. Marie bosquejaba y la gente le contaba su historia. Dick, su esposo, fotografiaba. Así lo hicieron por algunos años en sus recorridos por nuestro país. Dibujos, conversación, retratos. Tras la muerte de Marie en el año 2011, Dick continuó por el sendero abierto con las herramientas de la fotografía y la historia de vida. Y con su conmovedora falicidad de entablar amistad con las personas.

Las fotografías de esta exposición forman parte del proyecto de libro en progreso, Héroes cotidianos: un mosaico de América Latina.

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Día con día



Empieza en estos días la redefinición del lugar de México en el mundo.

La presidencia de Trump pone en duda las líneas rectoras de las relaciones mexicanas con Estados Unidos, que son el centro de la posición global de México. No hay retórica de soberanía nacional que pueda ocultar este hecho.

Quizá es el cambio de mayores consecuencias para México que haya visto mi generación: por el tamaño que tiene ya la integración de los dos países y por la radicalidad del cambio en las reglas que vienen del norte.



Está siendo rechazado desde Washington el defectuoso pero funcional status quo que ha regido nuestra vida fronteriza. Será suplido por un Muro y por la actitud subyacente de discriminación y xenofobia que creíamos domesticadas.

Como nunca antes, está siendo amenazada antes la comunidad mexicana que vive en Estados Unidos. Nunca ha sido esa comunidad más grande y más importante para los dos países. Es el mayor reto de solidaridad y diplomacia que tiene nuestro país en el mundo: cuidar a esa comunidad.

Está puesto en entredicho el acuerdo comercial económico de mayores rendimientos que México haya tenido en su historia, clave del único sector de la economía mexicana que se moderniza y crece.

La sacudida migratoria, diplomática y económica que suponen estas nuevas reglas, no pueden sino alterar el resto de la relación. Plantean un antes y un después.

La alteración de esos tres frentes de la relación obliga a revisar los otros: la lucha contra las drogas, el control migratorio y la seguridad, particularmente en materia de colaboración militar y coordinación de inteligencia para el control del terrorismo.

La radicalidad del cambio obliga a plantear también nuevas reglas diplomáticas bilaterales. Para empezar, sobre la actividad de México dentro de territorio estadounidense en defensa de sus ciudadanos de sus intereses. Luego, en los criterios de colaboración en foros multilaterales y en las no escritas de relaciones económicas y políticas con el resto del mundo.

Nuestro cambio de paradigma es un reto de muchas dimensiones. Una fundamental es la del conocimiento. ¿Sabemos suficiente como sociedad para pensar y decidir este cambio?

Los conocedores, ¿dónde están? ¿Alguien puede convocarlos?

Mundo Nuestro. La fotografía que ilustra la portadilla de este texto es un fotograma del corto M.A.M.O.N. - Latinos VS. Donald Trump short film que se puede visualizar aquí:

Lunes, 23 Enero 2017 00:00

Llegó la mudanza a la Casa Blanca

Vida y milagros

Las personas nos vamos proyectando en los detalles, podemos ser leídas en los mensajes que transmitimos en un gesto, una mirada o en el lenguaje corporal que a veces creemos invisible. La forma de vestirnos, de conversar y de movernos, la forma de bailar, si es que lo hacemos, transmite nuestra manera de estar en el mundo. También hablan por nosotros las cosas que nos rodean y que acompañan nuestro diario vivir.



En la mañana del 20 de enero la mudanza final llegó a toda velocidad a la Casa Blanca, poco después de que los Obama fungieran como anfitriones por última vez, cuando recibieron a tomar el té a las diez de la mañana a los nuevos inquilinos. Trump llegó con un abrigo largo, perfecto disimulador de kilos, acompañado de Melania, siempre rígida e impecable, con su mirada lejana y azul, llevando un misterioso regalito en las manos que le entregó a Michelle, que dio dos vueltas sobre su eje para ver quién se hacía cargo del estorbo de Tiffany antes de posar para la última foto. Los soldaditos de plomo que adornaban la puerta, impasibles. Obvio, no tienen un eficiente guarura mexicano de esos que se hubieran aventado a desaparecer el regalo antes de que estorbara. Fue el mismo Obama, persona probadamente útil, quien tomó el regalo y cruzó el umbral para entregarlo a un asistente adentro de la casa. Muy ilustrativo.



Inmediatamente después del trago triste para unos y alegre para otros de la ceremonia del té, llegaría la cola de la mudanza y el equipo de decoradores, mientras Trump daba su predecible y gris discurso de toma de protesta, acompañado antes y después por la variada oratoria de un montón de clérigos de diferentes iglesias y credos. Esto es algo incomprensible para mí, ustedes perdonen, pero yo creo en el estado laico y me parece que las religiones mezcladas con política ya han tenido suficientes oportunidades para hacer daño y arrojar nefastos resultados sobre el mundo. El César en su casa y los dioses en la suya. Pero aquí todo se revuelve con el nombre de Dios hasta en el dólar. ¿Qué hacía tanto sacerdote en una ceremonia cívica que debiera ser neutral? No es mi país y no debiera incumbirme, pero como han dado en meterse en todo el mundo y últimamente con nosotros, me incumbe.

Llegaba la mudanza mientras Trump atendía, grandilocuente y soberbio, el ceremonial. Finalmente su cabeza ya se ve encaminada a lucir una melena blanca que de momento todavía es de dos colores, pero el pelo amarillo huevo por fin parece ir cediendo terreno al blanco; quizás en eso pensaba su esposa Melania mientras lo miraba con su gesto de eterna sonrisa congelada e inmutable. Rara vez enseña los dientes al reírse. Detrás de ella, toda de blanco como diosa vestal, con cara de soy la que importa pero qué tal lo disimulo, el verdadero poder junto al trono, la imprescindible Ivanka, la señora de las adoraciones del papá.

Mencionar la mudanza pareciera irrelevante, pero no lo es. Los cambios proyectan todo un estilo de hacer y mandar del nuevo presidente norteamericano. Las cortinas, tapetes y muchos muebles de la casa y el salón oval fueron sustituidos por cortinas doradas acompañadas de muebles y decorados que parecieran propios del palacio del César patético y cruel que aparece en la película de El Gladiador. El imperio más poderoso del mundo cada vez se acompaña más de ornamentos y formas propios no solo del imperio romano sino de otros imperios. En la ceremonia, el decorado exterior de la plaza del obelisco, la forma de colocar las banderas y el escenario frente al moderno templo de la plutocracia gringa me recordaron los sets de Hollywood, el gusto por el boato del tercer Reich y la rigidez de las ceremonias de los estados totalitarios. Hasta la bonita güerita de ojos azules que cantó el himno fue perfectamente escogida y fotografiada para sacar una que otra lágrima emocionada de los espectadores. No fue un coro multirracial sino una güerita de bella voz, inconfundiblemente blanca. De remate, la pareja Trump, de entrada, doró la casa presidencial seguramente a cargo de su propio bolsillo, porque como bien lo investigó Héctor Aguilar Camín, quienes llegan a habitar la casa presidencial no tienen un gran presupuesto para caprichos, y hasta el último centavo que gastan las parejas presidenciales y sus críos tiene límites muy claros; cada gasto extra no contemplado se carga a los honorarios de quien ocupa la presidencia. Para fortuna de Trump, la ley no prohíbe adaptar la casa a los gustos del nuevo inquilino siempre y cuando él pague todos los gastos que excedan el presupuesto, aunque vigilados por un comité de conservación. Dorar los excusados, las llaves y todo lo dorable definitivamente no fue problema. Dinero como arroz. Su patrimonio, según la página oficial de su biografía es de 4500 millones de dólares.

Está documentado que la esposa de Abraham Lincoln encontró la Casa Blanca en muy malas condiciones. A ella le encantaba la decoración, así que decidió arreglarla sin medir las consecuencias de su dispendio en medio de la guerra. Si Lincoln no hubiera sido asesinado, no le hubiera alcanzado la vida para pagar las deudas adquiridas por su esposa Martha, quien ya viuda, tuvo que reducir su servicio a dos personas y pedir prestado a los amigos para pagar las telas que había quedado a deber para tapizar muebles y para mandarse a hacer sus vestidos. Lincoln sufrió mucho las penas de un hombre austero, honrado y sin ahorros, atormentado por las demandas y deudas de una esposa gastalona. Ninguna de esas penurias conoce la familia que el viernes llegó a vivir a la Casa Blanca.

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Dos cambios significativos hizo Trump en el salón oval. La primera fue colocar cortinas doradas y tapetes a juego. La segunda fue retirar la escultura de Martin Luther King Jr. que Obama tenía a un lado del escritorio. Trump colocó ahí el busto de Sir Winston Churchill que forma parte del acervo de la Casa Blanca. Decían que Obama había mandado la escultura de regalo a la embajada de Inglaterra. Falso, sólo la había movido fuera del salón para colocar la escultura de uno de los más grandes líderes que ha dado la historia americana. Al regresar el busto de Churchill, Trump honra al país del cual emigró su madre escocesa, ingresando a Estados Unidos como turista en 1930, aunque desde el principio su intención fue quedarse. Su gesto es una oda selectiva a la migración que hoy persigue. También el gesto de Obama de colocar a su lado el busto de Luther King es una oda y un reconocimiento a la migración forzada, la migración esclava, la migración basada en el abuso y el secuestro de miles de africanos que no pidieron llegar a un país que acabó volviéndose su país a fuerza, aunque desde el principio de la era colonial la esclavitud existió y fue firmemente establecida en la Declaración de Independencia, negándoles cualquier derecho a los negros. Esa escultura a su lado era un reconocimiento a la larga lucha por la integración racial y por los derechos civiles de todos los que forman ese país, incluidos los habitantes originarios antes de que llegaran los europeos.

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Al comienzo de una época impredecible e incierta, en que muchas cosas que creímos ganadas están en el aire, recupero las frases de dos líderes estadounidenses que marcaron un antes y un después en su país en materia de derechos civiles, dos líderes que coincidieron en la historia y que compartieron parte de los ideales por los que tuvieron que combatir juntos:

"La libertad tiene muchas dificultades y nuestra democracia no es perfecta, pero nunca hemos tenido que poner una muralla para evitar que las personas entren a nuestro país o para evitar que nuestra gente nos abandone."

John F. Kennedy, 35.o Presidente de Estados Unidos. Murió asesinado por arma de fuego a los 46 años, el 22 de noviembre de 1963

"No soy negro, soy hombre. Quiero ser hermano del hombre blanco, no su hermanastro."

"La no violencia es un arma poderosa y justa que corta sin herir y ennoblece al hombre que la maneja. Es una espada que cura."

"La paz es más preciosa que los diamantes, la plata o el oro."

Martin Luther King Jr. Activista estadounidense por los derechos civiles , Premio Nobel de la Paz en 1964. Murió asesinado por arma de fuego a los 39 años, el 4 de Abril de 1968.

Trump tiene una obsesión con las fronteras y los muros, por las posesiones, la belleza blanca y las diferencias. Algunas buenas cualidades debe de tener, pero hoy no puedo dejar de pensar en las cosas que nos preocupan a tantos acerca de su personalidad. Por las redes corre de nuevo una vieja canción....

"Imagina que no hay paraíso ni infierno y solo el cielo arriba de nuestras cabezas. Imagina que no hay países ni fronteras, ni razones para morir o matar. Imagina el día en que el mundo sea uno solo."

John Lennon, Músico y escritor. Murió asesinado a los 40 años por arma de fuego en octubre de 1980.

Mundo Nuestro. El domingo 22 de enero se cumplió el aniversario 89 del nacimiento del escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia, fallecido en un accidente de aviación en Madrid, en 1983, a los 55 años de edad. Vale aquí recordarlo en la selección que en la revista Nexos ha realizado Kathya Millares de sus crónicas en el libro Viajes en la América Ignota.

“Se me podrá acusar de tratar sólo con una minoría selecta, pero hasta la fecha no he conocido ningún mexicano que tenga esperanza —y menos, que tengas ganas— de que sus huesos acaben en la rotonda de los Hombres Ilustres”.



“Al aprendiz de héroe: si no es uno calvo, o no tiene la costumbre de amarrarse un trapo a la cabeza, hay que cultivar algo que constituya un sello inconfundible, como, por ejemplo, usar anteojos cuadrados, dejarse crecer una barba extraordinaria, por lo hirsuto, por lo ralo, o por lo largo o por taparse un ojo con un parche, porque en los rasgos fisionómicos nadie se fija, y un héroe sin imagen, es como si no existiera”.

“El Pípila, hay que confesarlo, es un héroe perfecto. Su origen es oscuro, como es claro el lugar de su nacimiento. Como se ignora su apellido, no hay peligro de que sus descendientes vengan a exigir pensiones. Su actuación en la historia es breve, elocuente y decisiva. Sus palabras, ninguna”.

“Los monumentos sufren una evolución, de acuerdo, con las necesidades de los gobiernos que los mandan hacer”.

“[Al pie del Monumento a La Madre] Debería decir: ‘A la que en algunos casos, nos amó antes de conocernos y la que, por lo general, después de conocernos nos echó a perder’”.

“Es probable que en el futuro ya ni siquiera haya monumentos, sino que los edificios van a ser tan expresivos, que bastará con verlos para darse cuenta de las aspiraciones de un pueblo”.



“Al que me diga que en su pueblo nunca ha pasado nada, le respondo que por cálculo de probabilidades eso es imposible… en donde no se firmó un tratado se firmó un plan político o una sentencia de muerte. En donde no se dio una batalla, alguien fue fusilado, vio la luz por primera vez, o formó gobierno provisional. En el peor de los casos, alguien pasó la noche”.

“No hay crítica irrefutable, aunque sí muchas que merecen ser pasadas por alto”.

“El rey de los deportes acuáticos, o más propiamente dicho, de playa, es el concurso de belleza… Consiste en lo siguiente: hay que discernir quién es el más deforme de todas las personas que están en cien metros de playa”.

“Más vale ser mal recuerdo que pasar al olvido”.

“Si está comprobado científicamente que los malos recuerdos quedan más indeleblemente grabados en nuestra mente que los buenos, ¿qué caso tiene tratar de ser agradable?”.

“Se admiraban y se querían como suelen hacerlo las personas que no se conocen bien”.

“En México hay tantos bustos de Emiliano Zapata que nadie sabe ni dónde ponerlos”.

“Durante un tiempo se bautizó a los niños con los nombres de los santos o las vírgenes más populares. Esto redujo la nomenclatura notablemente. Proliferaron nombres como el de Carmen, Juan y José, y en las fechas de estas fiestas aumentaron de manera alarmante los accidentes por exceso de velocidad, los navajazos y los gallos”.

“Los nombres, que al verlos escritos en el acta de nacimiento dan la impresión de tener una forma definitiva, son en realidad material moldeable que va tomando con el uso formas diferentes”.

“Los nombres comunes y corrientes traducidos a idiomas extranjeros, como Frank, Elisabeth, Juliette, unidos a apellidos como González, Arozamena y Sánchez, ponen de manifiesto una ignorancia total del idioma nativo, o bien, ascendencia chicana”.

“El nombre con que bautice uno a sus hijos carece de importancia. No hay que olvidar que vivimos en México, que es un país en donde la gente se conoce más bien por sus defectos físicos que por su nombre. O, mejor dicho, en el que los defectos físicos sirven de nombre”.

“El mexicano nace, crece y se desarrolla en un ambiente de desconfianza hacia la policía”.

“La posición social del policía es semejante a la de los operadores de proyectores de películas —cácaros por mal nombre— a quienes el público no recuerda más que en momentos de desastre y para insultarlos”.

“Lo primero que hace un mexicano al conseguir un empleo, es contratar una criada”.

“Si [las trabajadoras del hogar] se organizaran, constituirían el sindicato más grande y poderoso”.

“Los trabajos que desempeñan las trabajadoras del hogar son de dos índoles: inventos del ama de casa y fruto de su neurosis… O bien, son trabajos que el ama de casa o una máquina podrían desempeñar con igual efectividad, si la primera no fuera tan holgazana y la segunda no fuera tan cara”.

“Para habitación de las trabajadoras del hogar, los arquitectos han inventado recintos especiales, cuyas superficie es igual a la aceptada como mínima en los parques zoológicos”.

“Cuando abrimos los ojos por primera vez, nos encontramos frente a una mujer que nos mira llena de ternura. Es nuestra madre. Hay que empezar a educarla sin pérdida de tiempo.

En primer lugar hay que corregirle el lenguaje… Cuando la madre diga ‘papos’, el infante debe contestar, severamente:

—Nada de ‘papos’: zapatos”.

“En la ignorancia fingida de la madre hay una mala fe notoria. Nos enseña a hablar como idiotas, y después cree que somos idiotas porque hablamos como ella nos enseñó”.

“En el fondo del cerebro de cada madre hay la esperanza de que su hijo llegue a ser un modelo. ¿Un modelo de qué? Nadie sabe. Pero un modelo”.

“Los teléfonos públicos lo son, no sólo porque cualquiera puede usarlos , sino porque cualquiera puede oír lo que dice el que lo está usando —excepto, en muchos casos, el que está del otro lado de la línea”.

Fuente: Jorge Ibargüengoitia, Viajes en la América ignota, Joaquín Mortiz, 1989.

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