Domingo, 26 Junio 2016 00:00

Lobos BUAP: tu nuevo equipo

¿En qué medida la universidad pública es estatal?

¿Con qué hechos concretos deja de ser la universidad pública de la ciudad de Puebla? ¿Qué carreras ofrecen las unidades regionales, como las llama la institución? ¿En qué medida corresponden a una política estratégica para el desarrollo de la entidad?

Me lo pregunto al leer la información producida el sábado 25 desde la prepa Cabrera en San Manuel:



“Más de dos mil aspirantes que buscan ingresar al Complejo Interinstitucional de Formación e Innovación para la Industria Automotriz (CIFIIA), ubicado en San José Chiapa y en la unidad regional de la Sierra Mixteca de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) contestaron este sábado el Examen de Admisión 2016.”

La primera dará lugar a 150 estudiantes; la segunda, que abre sus puertas en Izúcar de Matamoros, recibirá a 105 estudiantes de prepa, a 40 estudiantes para la carrera de Biotecnología y 40 más para Ingeniería Agroindustrial.

Voy al detalle para el plantel en San José Chiapa: La nueva unidad regional de San José Chiapa, según la misma nota, recibirá a 150 estudiantes para cursar tres ingenierías relacionadas con la industria automotriz: Ingeniería en Automatización y Autotrónica; Ingeniería en Sistemas y Tecnología de la Información Industrial; y la Ingeniería en Procesos y Gestión Industrial.

El hecho ofrece claroscuros: 335 lugares para dos mil aspirantes, poco más del 15 por ciento. ¿Qué opciones encontrarán quienes no logren el ingreso?

Pero es sin duda un paso más en la creciente regionalización de la universidad.



Son catorce las ciudades que ya tienen un campus de la BUAP. Y

Y son 22 las opciones profesionales.

Voy a internet para valorar la presencia de la universidad en “el interior del estado”, como centralizadoramente se dice, a la capitalina y defeña manera (“el interior de la república”):

Además de las dos nuevas unidades, la BUAP tiene unidades regionales en Acatzingo (80 nuevos ingresos, según el portal de admisión 2016 de la DAE), Atlixco (130), Cuetzalan (40), Chiautla de Tapia (40), Chignahuapan (130), Huauchinango (120)Libres, Tecamachalco/Centro Universitario de Ciencias Agropecuarias (480), Tehuacán (680) , Tetela de Ocampa (70), Teziutlán /Complejo Universitario de Salud (395), Tlatauquitepec (no aparecen datos de ingreso) y Zacapoxtla (50).

Luego veo con más detalle las opciones profesionales:

Acatzingo: Licenciatura en Administración de Empresas,

Atlixco: Licenciatura en Administración Turística.

Licenciatura en Contaduría Pública.

Cuetzalan: Administración de Empresas

Chiautla de Tapia: Administración de Empresas.

Chignahupan: Derecho, Administración de Empresas, Administración Turística.

Izúcar de Matamoros: Biotecnología e Ingeniería Agroindustrial.

Huauchinango: Arquitectura, Derecho.

Libres: Contaduría Pública, Ingeniería Agronómica y Zootecnia

San José Chiapa: Ingeniería en Automatización y Autotrónica; Ingeniería en Sistemas y Tecnología de la Información Industrial; Ingeniería en Procesos y Gestión Industrial.

Tehuacán: Derecho, Estomatología, Administración de Empresas, Comunicación, Ciencias Políticas, Medicina, Arquitectura. Diseño Gráfico, Nutrición Clínica.

Tetela de Ocampo: Ingeniería Agroforestal, Enfermería.

Tlatauquitepec: Ingeniería Agronómica y Zootecnia.

Zacapoaxtla: Contaduría Pública.

Teziutlán: Ingeniería Agrohidráulica.

Y ya en la búsqueda, encuentro que la universidad ofrece estas opciones para el nivel preparatoria fuera de la ciudad de Puebla:

2,210 lugares para el ingreso al primero de prepa.

Contemplo con todo esto el hecho concreto del crecimiento de la BUAP en el estado. Por donde se le vea es una buena noticia.

Mundo Nuestro. Este texto del investigador del CIDE Jorge Iván Puma Crespo, publicado en la revista Nexos esta semana, nos ofrece elementos para comprender la compleja realidad social y política de Oaxaca, y el papel que en ella tienen los maestros organizados en la Sección 22 del sindicato magisterial.

Otros textos en revista Nexos que ayudan a comprender el conflicto en Oaxaca:



Oaxaca: toda la fuerza del Estado

El IEEPO: una historia de poder y políticas

Una nueva ley de educación en el escenario conflictivo de Oaxaca

Elementos para comprender a la Sección 22 de la CNTE

A pesar de que en el imaginario político la Sección 22, a nivel local, y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a nivel nacional, aparecen como actores unitarios en constante confrontación con el gobierno, la realidad política es más compleja. Desde su nacimiento dentro del movimiento de protesta magisterial de finales de los setentas, la CNTE es una confederación de tendencias, grupos y organismos sindicales oficiales con fuerza principalmente en los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca. La Coordinadora no nació en Oaxaca, sino que surgió a partir de la lucha de varias tendencias de izquierda en Chiapas por controlar la sección siete del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y una posterior coalición de fuerzas opositoras al PRI que perseguían democratizar el SNTE. La naturaleza plural del proyecto político inicial fijó como norma de acción la no participación en elecciones y un rechazo a la injerencia de los partidos en la vida sindical de la Coordinadora.1 Ahora bien, la lucha de la CNTE no ha estado exenta de intercambios de violencia entre profesores y agentes del Estado. Sin embargo, a pesar de su radicalidad, la disidencia magisterial también tiene una larga tradición de negociación con el Estado.



1

Tres momentos marcan la evolución del movimiento magisterial en Oaxaca. El primero es la captura de la estructura sindical del SNTE a nivel estatal a principios de los años ochenta.2 Un segundo momento es la descentralización educativa durante el sexenio de Carlos Salinas que trasladó recursos y facultades al gobierno de Oaxaca, lo cual preparó el terreno para que el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) firmara la “Minuta de 1992” con el gobernador Heladio Ramírez, estableciendo un cogobierno sindicato-gobierno del estado. Finalmente, el conflicto social de 2006 íntimamente ligado con la lucha entre los grupos de José Murat, Diódoro Carrasco y Ulises Ruíz por el control del gobierno estatal y que, a pesar de la represión, acabó en un nuevo equilibrio favorable a la sección 22 y con la derrota electoral del PRI en 2010. Son tres circunstancias distintas que explican cómo el magisterio fue constituyéndose como factor real de poder en la política local.

Para entender a la Sección 22

En Oaxaca, la disidencia magisterial tiene una naturaleza dual: es una sección estatal del SNTE y es un componente del organismo disidente la CNTE. Por esto, el MDTEO tiene que cumplir con los estatutos y normas del SNTE para funcionar como órgano representativo de los trabajadores de la educación oaxaqueños.3 Sin ello no podría ser un interlocutor jurídicamente válido ante el gobierno estatal en el ámbito educativo. Sin embargo, las decisiones políticas reales son objeto de asambleas estatales previas donde las corrientes políticas internas discuten y votan, por lo que las instancias oficiales se convierten en mero trámite. Eso también relativiza la fuerza real de la dirigencia, pues el poder real está en las corrientes internas y se ejerce en las asambleas.

A esto hay que sumar instancias de democracia directa asamblearia en forma piramidal –de la escuela-centro de trabajo a la estatal– que constituyen el escenario político donde se dirimen diferencias dentro del movimiento. Si en un principio diferencias ideológicas y de táctica tuvieron un papel importante en los conflictos internos, a partir de 1992 con la captura de espacios administrativos dentro del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) se introdujo una nueva tensión: los recursos económicos y el control de plazas. Desde entonces, la participación de las bases y el nivel de interferencia de los grupos locales varía de acuerdo a la fortaleza o debilidad de la organización, pero también se experimenta un paulatino divorcio del maestro con las comunidades y una mayor dependencia a los recursos públicos para incentivar la participación política.

Un elemento que muchas veces se obvia en las explicaciones sobre la fortaleza y resiliencia del movimiento magisterial son sus principios normativos internos, los llamados principios rectores del MDTEO. Estos principios rectores son normas aprobadas en el primer congreso extraordinario democrático de la sección XXII en 1982 y están enfocados a mantener los elementos de democracia sindical y unidad de acción. Son un elemento normativo que da consistencia normativa al actuar político del sindicato.

Ahora bien, los recursos económicos de los maestros en Oaxaca, derivados de su estabilidad salarial y laboral, que les da su plaza, así como su experiencia política obtenida en negociaciones y movilizaciones explican porque en diversos momentos fueron capaces de crear organizaciones de comerciantes, campesinos y colonos. Esto multiplica su fuerza numérica y política, más allá del propio sindicato y explica por qué en varios enfrentamientos recientes participan organizaciones afines al magisterio como la Unión de Artesanos Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL) y el Frente Popular Revolucionario (FPR). A esto hay que sumar su paulatino crecimiento numérico que en los últimos años –sin contar con una cifra precisa– los acerca a los 80 mil, a los que hay que sumar familias y allegados.

La reforma educativa como catalizadora del conflicto actual

La “recuperación” a mediados de 2015 del control de una parte del sindicato respecto de la burocracia central en Oaxaca no provocó una reacción tan fuerte. En parte, por la animadversión general entre la base del magisterio hacia los burócratas de las oficinas centrales y en parte por la presencia de abundantes fuerzas de seguridad federales. El congelamiento de cuentas de la dirigencia y las ordenes de detención tampoco provocaron una reacción. En esa calma extraña, sólo los estallidos en Chiapas parecían romper con la tensa paz. Y sin embargo, las evaluaciones fallidas del servicio profesional docente provocaron atisbos de reacción. La amenaza, por fin ejecutada, de los despidos y el discurso de “mano firme” del Secretario de Educación generaron este entorno de confrontación.

Es lamentable, pero una narrativa como la de los dos demonios, acuñada para explicar las guerrillas de los setenta y ochenta en Centro-Sudamérica, podría ayudar para entender este embrollo. Nos encontramos ante dos fuerzas políticas que luchan por la legitimidad y el control del sistema educativo y en el camino se ha llegado a afectar a la población civil. En esa lucha, el Estado debe cumplir con el respeto de los derechos humanos y la ley, algo que sistemáticamente ha probado ser incapaz de hacer y que debilita su pretensión de implementar la reforma, acaso porque su interés se ha reducido a mostrar la fuerza de sus iniciativas.

Acaso ha llegado el momento de aceptar que el debate sobre la educación pública en México se encuentra en un momento álgido y que la solución a sus problemas viene de la mano del diálogo. Un diálogo que tiene que trascender las verdades a medias y que pasa por reconocer a la sección 22 como un actor político legítimo, con los mismos problemas que cualquier otro actor dentro de la política nacional, y al que no debe reducirse a una caricatura. Esperemos que los contendientes lo comprendan.

Jorge Iván Puma Crespo es maestro en Historia Internacional por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).


1 Para un estudio sobre el origen de la CNTE véase Joe Foweraker, Popular Mobilization in Mexico. The Teachers’ Movement 1977-1987 (Canada: Cambridge University Press, 1993).
2 Para una historia del origen de la sección 22 véase María Lorena Cook, Organizing Dissent. Unions, the State, and the Democratic Teachers’ Movement in Mexico (San Bernardino, CA: The Pennsylvania State University Press, 1996).
3 El siguiente análisis se deriva del trabajo de Marco Estrada Saavedra, “Disidencias y Connivencias. La Colonización del sistema educativo oaxaqueño por parte de la sección XXII del SNTE,” en Formas reales de dominación del Estado: perspectivas interdisciplinarias del poder y la política (México, D.F. : Colegio de México, 2014). y conversaciones del autor con profesores de la sección 22 y funcionarios del IEEPO.

México, 21 de junio de 2016



El Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, S.J, de la Universidad Iberoamericana de Puebla, el Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, el Programa de Derechos Humanos y Educación para la Paz de la Universidad Iberoamericana Torreón, el Programa Estudio de Paz y Desarrollo de la Universidad Loyola del Pacífico, y el Instituto Intercultural Ayuuk condenamos los graves hechos de violencia perpetrados en Oaxaca mediante los operativos ejecutados por la Policía Federal y Estatal, principalmente en Asunción Nochixtlán y San Pablo Huitzo, así como en la ciudad de Oaxaca.

Según datos proporcionados por los medios de comunicación existe un saldo de ocho personas muertas, al menos 108 personas lesionadas, así como 23 personas detenidas1. La represión por parte del gobierno del Estado al movimiento magisterial se ha excedido, extendiéndose hasta la ciudadanía en general, quienes se han visto afectados en su integridad por tales sucesos.

Recordamos al Estado mexicano que en el marco de sus obligaciones en materia de derechos humanos debe actuar conforme a los Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley, adoptados en el seno de la ONU en 1990.



En esta tesitura, es primordial que las autoridades cesen cualquier acción represiva y de ataque en la que empleen el uso de la fuerza y armas de fuego.

Por lo anterior, hacemos un llamado a las autoridades competentes para que adopten medidas eficaces y urgentes para favorecer un diálogo claro y transparente con el magisterio en lugar de coartar la libertad de expresión, de atomizar y criminalizar en medio de un contexto de inseguridad y graves violaciones a los derechos humanos en México.

Es primordial brindar la atención médica necesaria a las personas heridas e investigar diligentemente los hechos de violencia suscitados para sancionar a los responsables del empleo arbitrario o abusivo de la fuerza y evitar que este tipo de actos queden impunes y se reiteren.

Atentamente,

Programa de Derechos Humanos

Universidad Iberoamericana Ciudad de México y

Universidad Iberoamericana Tijuana

Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente

Programa Estudio de Paz y Desarrollo

Universidad Loyola del Pacíco

Programa Universitario de Derechos Humanos

Universidad Iberoamericana León

Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, S.J.

Universidad Iberoamericana Puebla

Programa de Derechos Humanos y Educación para la Paz

Universidad Iberoamericana Torreón

Director

Instituto Intercultural Ayuuk

1 La Jornada, 20 de junio de 2016, Con_rman ocho muertos en Oaxaca, http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/06/20/con_rman-ocho-muertos-en-oaxaca

Aristegui Noticias, 21 de junio de 2016, Nochixtlán: 6 muertos y 108 heridos, tras choque entre PF y CNTE, http://aristeguinoticias.com/2006/mexico/oaxaca-

6-muertos-y-108-heridos-tras-choques-entre-pf-y-cnte/

COMUNICADO EN PDF

Martes, 21 Junio 2016 00:00

El Mendrugo y el Zapoteca

Mundo Nuestro. Con este texto de Ángeles Mastretta abre el libro “El Mendrugo y el Zapoteca” con el que se da a conocer en nuestro país la apertura de la nueva era del Museo de la Casa del Mendrugo en la ciudad de Puebla. La exposición “Amos por siempre”, una extraordinaria colección de objetos esgrafiados formada por cráneos humanos con deformación intencional, huesos largos, caracoles trompeta gigantes, jambas y dinteles de piedra caliza y otros objetos de la región Mixteco-Zapoteca de Oaxaca y Puebla.

Este raro y hermoso libro es el resultado de una búsqueda en el tiempo de sus autores, en el espacio que envuelve sus vidas, en la historia que su memoria construye, con trozos precisos de su pasado: los cráneos tallados, los caracoles esculpidos, la olla que guarda los artificios que acompañarán a los muertos, los trastos rotos que alguien arrojó al basurero. Al levantar las lajas de una antigua casona colonial, los autores encontraron algo de sí que habían perdido sin saberlo.

En “El Mendrugo y el Zapoteca”, se entrelazan dos historias que escarban en la tierra profunda de México y traen hasta hoy un pasado que enriquece y explica el presente .



Un hombre, nieto de india y europeo, crecido en un silencio que acalla la mitad de sí mismo, decide, antes de morir, reconocer y compartir la herencia de sus abuelos zapotecas. Desde niño había conocido la tierra de Oaxaca, y los viejos del pueblo quisieron entregarle restos de la memoria que no debía negar. Siempre es tiempo de recobrar el pasado, de aceptarlo y enorgullecerse con él. No había en sus rasgos ni en su educación la huella pública de su ser indígena. Ya viejo, necesitó reconocerla y compartirla.

La tierra fundadora de la ciudad de Puebla, el barro bajo las losas en el patio de El Mendrugo, la vieja casona que ha guardado el entierro milenario de una mujer olmeca, para sorpresa encantada del hombre que la reconstruye y que, al hacerlo, en el balance de sus propias pérdidas, reinventa su nueva vida.

Este libro es la historia de un hallazgo feliz y trae consigo la promesa de un futuro bendecido por la serenidad.

Mundo Nuestro. En la columna Del absurdo cotidiano que se publica en la revista Nexos, Ángeles Mastretta presentó esta semana este texto en el marco del día del Padre. Una versión del mismo forma parte del libro Memoria y acantilado, con una selección de los textos del periodista poblano Carlos Mastretta Arista (1912-1971), publicado en esta revista digital.

¿Es en junio o en julio el día del padre? Lo han de saber los inventores de la fecha. Cuando mi padre murió no existía el día del padre, y desde que está muerto, yo festejo todos los días el día del padre. No le compro regalos, pero converso con el atisbo de sonrisa y la continua duda que hay en el gesto del retrato en que lo busco.
Me pregunto si habrá una edad en que las huérfanas dejen de buscar a su padre. Porque cualquiera está dispuesto a compadecerse de una niña, de una adolescente, hasta de una joven que ha perdido a su padre, pero una cuarentona con la orfandad a cuestas es más patética que conmovedora. No crean ustedes que no lo sé, pero tampoco crean que el saberlo me ha servido de algo. Toda yo, con todo y mis deseos y mis recuerdos, acudo como al agua al dolor de ser huérfana.
A veces voy por la calle cantando una canción o jugando con mis hijos a encontrar figuras en las nubes, y de repente ahí están, como en un sueño del que no gozan suficiente, un papá y una hija conversando de nada, una hija y un papá haciéndole al futuro un guiño al despedirse, un papá que lleva a su hija a comer fuera, una hija que acaricia la nuca de su padre vivo como un tesoro, un papá y una hija que no saben el lujo que es tenerse ni mal sueñan el precipicio de perderse.
Entonces me atormenta la más cruda envidia, la envidia que provocan quienes tienen papá y juegan o desperdician sin recato el placer de tenerlo.
Tener papá siendo adulto debe ser como andar por la vida bajo un paraguas inmenso, como poder caminar sobre el océano, como encontrar la olla de oro al final del arcoiris, como haber escrito ya las treinta novelas que me gustaría escribir.
No sé, pero hace mucho tiempo imagino que tener de vuelta al abuelo de mis hijos sería existir de otra manera y asirme a la existencia del modo más seguro en que uno puede asirse.

Tal vez la pena sería menos intensa y la pérdida más fácil de aceptar si yo hubiera acabado de hacer las cosas que las hijas deben hacer con sus padres, mejor dicho, si hubiera podido al menos empezar a decir las que mi torpe lengua de adolescente no llegó ni a pensar.
Yo tengo siempre a disposición de mis propios oídos o de quien quiera oírme, una larga serie de cosas que no dije y otra de cosas que no hice por mi padre. Habitualmente me las callo, pero a veces me salen en los momentos más impropios y agobio a gente que me mira con ganas de no volver a verme o a gente que pena penas mayores y por lo mismo tiene piedad de mí.
La penúltima vez que acudí al oculista, al terminar la revisión de rutina, el buen hombre tuvo la audaz idea de preguntarme aparte de mis ojos cómo me encontraba de salud general.
—Pues mire —le dije—, hace una hora que salí de mi casa, justo al cerrar la puerta, tuve la precisa sensación de que mi padre, que murió hace años, había muerto hacía un minuto. De lo demás estoy bien.
El doctor me había visto dos veces antes de aquélla y hasta ese momento se había creído mi oculista, no el encargado de mi terapia psicoanalítica. De cualquier modo me puso la mano en el hombro y dijo:
—Me alegra que de lo demás esté bien.
No volví a visitarlo en cosa de año y medio. Nuestro siguiente encuentro pudo ser de rutina, sin embargo al verme en la antesala me abrevió la espera, me hizo pasar a su despacho y se sentó conmigo en uno de los sillones para los pacientes.
—¿Se acuerda de mi esposa? —preguntó—. ¿La señora que me ayudaba a llevar la consulta?
—Claro —le contesté, recordando la calidez de aquella mujer delgada y guapa.
—Murió de repente —me dijo, desde una tristeza como pregunta.

—Pobrecito —dije abrazándolo—. ¿De lo demás cómo está?
Luego nos miramos como dos viejos amigos y desde entonces somos amigos.
Así me pasa de pronto. Hace poco, en un restorán italiano, mientras tres músicos devastaban Torna Sorrento, solté mi desconsuelo sobre el spaguetti y aún no me recupero de la vergüenza que les hice pasar a mis escuchas. Hoy me encuentro con este puerto libre abierto al barco de mis recuentos y no creo que pueda callármelos. Sin embargo, tenemos todos la suerte de que puedo avisarlo a tiempo y el que no quiera ver cómo bajo mi carga, queda libre para irse a otra sección, sin necesidad de que intercambiemos disculpas.
Sigo entonces: de todo lo que no dije cuando aún se podía, ahora lamento antes que nada no haber dicho:
· Papá, no importa que no seas rico.
· Papá, ya entendí por qué no eres rico.
· Papá, cuéntame de la guerra, y de las otras cosas que te duelen.
· Papá, en un tiempo más no tendrás que mantenernos. No cometas la estupidez de morirte, porque el resto será la mejor parte. Será un premio la vida que te falta.
· Papá, tú mismo eres un premio, y yo sé de la fortuna que es tenerte.
Podría seguir, pero no sería justo poner en esta lista las cosas que no dije porque no las sabía o no me habían pasado.
Los deudos acabamos sabiendo mucho más de quienes vivieron a nuestro lado cuando ya no podemos conversarlo con ellos. Es más: uno de los primeros modos de establecer algún tipo de conversación con nuestros muertos es buscarlos en el pasado que no les conocimos. Otro es reandar los caminos que fueron suyos y que no compartimos. De esas dos búsquedas he obtenido miles de preguntas, reproches y noticias. Les diré sólo algunas de aquellas con las que he perdido mi tiempo acosando los ojos del inexorable retrato que todos sus hijos, y por supuesto nuestra madre, tenemos repetido en algún sitio de cada casa:
Papá, ya conozco las colinas del Piamonte. Fui con Verónica. Visitamos la casa que te heredó el abuelo cuando creyó que tú serías el único de sus hijos que se quedaría a vivir en Italia. Nos enteramos por los compradores de que tú les dijiste que la vendías para comprarte una en México, que era el país en el que naciste y en el que finalmente vivirías el resto de tus días. No creas que nos preguntamos en voz alta por qué no te compraste la casa en México. Ambas lo sabíamos ya y lo conversamos en la noche: lo usaste para reponer el dinero que te prestaron cuando se te ocurrió meter a Puebla la marca FIAT y tus amigos inversionistas quisieron ganancias el primer año.
También comimos en el restorán donde aún hacen los raviolis que según la tía Angelina eran tus preferidos. Son una delicia.
Papá, los italianos se volvieron exitosos y Roma es una de las ciudades más caras del mundo.
La virgen del Duomo, la Piazza Fontana y la Avenida Italia han vuelto a ser hermosas y señoriales, ya no son un hacinamiento de muros chamuscados. Non priocuparti piú.
La Fonda de “Michele”, donde tantas veces hiciste cola para obtener tu ración de coles hervidas y arroz pegajoso, se convirtió en un restorán muy elegante, a mitad de la calle Olmetto.
En la Piazza Ludovica, donde tomabas el camión que daba tumbos hasta Stradella, hay una boutique de ropa para mujer en la que un vestido cuesta más caro que un Volkswagen.
¿En qué acabó el viaje del Liberty Ship que te llevó de Nápoles a Nueva York? ¿Metieron preso al cubano que se le escapó al capitán en Gibraltar? ¿Supiste qué hacía el conde de Montebello, primo del rey de Italia —según escribiste—, en la misma lata de sardinas que te sacó del hambre? ¿Cómo fue que sólo escribiste ocho días del diario sobre tu regreso a casa? ¿No bien dejaste de ver el Mediterráneo y caíste de tal modo en el presente que ya no valió la pena ni registrarlo?
La tía Angelina, tu prima, nos enseñó una carta que les enviaste a tus parientes italianos en 1969, veinticuatro años después de dejarlos. ¿Por qué, si los querías tanto como dice la carta, tardaste más de veinte años en escribirles?
¿Hubieras podido irte tras veinte años de vivir con nosotros y no escribirnos más?
¿Supiste que la mujer que fue tu novia durante la guerra se volvió borracha? Ya te habías muerto cuando llegó a la casa una carta suya, que tu hija Verónica leyó y perdió. Se burla de mí cuando se lo reclamo.
¿Por qué nunca dijiste con todas sus letras cuánto y de qué modo te aburría la Puebla de nuestra infancia?
¿Sabes? Aún extraño las noches frente a la tele, jugando a predecir el desenlace de las películas mexicanas mientras temíamos que dieran las doce y cortaran la transmisión antes de que acabara el melodrama en turno. No puedo ver a Pardavé sin llorar.
No lo creerías, en México ya existen uvas dulces y se importa chianti y agua de Sanpellegrino, como si toda la clase media hubiera nacido en Italia.
La película El Padrino ha llegado a tener tres partes. Te hubiera deleitado.
Vivo con un hombre que de noche hace ruidos como los que tú hacías y de tarde es un conversador prodigioso. En las mañanas casi siempre tiene prisa. La pasarían bien juntos. El también desconfía del mar.
Tengo dos hijos. Uno se ríe como tú y no grita porca miseria porque no te oyó el lamento, pero cuando litiga parece que nació en el quicio de una trattoría. La otra tiene ojos como pájaros y siempre quiere platicarme cuando estoy escribiendo. Yo creo que los dos son como dioses y por las dudas los venero hasta el desastre.



Mi mamá se hizo una casa que mira a los volcanes sobre el terreno de Mayorazgo por el que tanto peleó. Lástima que no te hayas quedado para hacer tuyo ese silencio.
Tienes razón, nunca debí meterme en ese lío. Pero es que ese lío se metió en mí.
Estas son algunas de las cosas que he hablado con él, sin obtener mayor respuesta que una, tal vez inventada: la sensación más o menos frecuente de que alguien me observa y casi siempre se hace mi cómplice. Noté en mi madre una desconfianza absoluta de tal versión, pero a mí me ayuda a caminar por el borde del eterno acantilado que nos rodea.

Vida y Milagros. Si tú lees esto, te quiero preguntar algo que yo no me he sabido contestar: Si tú fueras secretario de educación pública ¿Qué hubieras hecho a partir de 2012 con el reto y el problemón de mejorar el sistema educativo mexicano? ¿Qué cambios, que modificaciones a la ley, qué forma de evaluar a los maestros? ¿El IEPO lo hubieras seguido dejando bajo el control de la CNTE? ¿Conservar el sistema prendido con alfileres tal cual estaba? ¿Dejar que los bloqueos sigan tomando de rehén a la ciudad de México? ¿Hacerte de la vista gorda y dejar que nuestra evaluación educativa como país siguiera por los suelos?

Yo no he escuchado a nadie de los que opinan desde la barrera que me diga qué hubiera hecho, qué hubiera cambiado y cómo, para que las cosas estuvieran fluyendo mejor. Solo escucho dos versiones en blanco y negro de cada uno de los lados. Buenos o malos, según quién explique su versión. Ángeles y demonios, según quien cuente las cosas. Y las cosas no son así, siempre hay matices, muchos claro obscuros, múltiples y complicados ángulos desde los cuáles ver el mismo problema. Las versiones simplistas y maniqueas, del lado que sea, me parecen inútiles. ¿Qué hubiera hecho la más sabia de las personas si la hubieran nombrado Secretario o Secretaria de Educación Pública en 2012 para mejorar nuestro desempeño como país en materia educativa? Y el mejorar la educación es impostergable, como país estamos muy mal evaluados. ¿Cómo lograr mejorar la educación pública, cómo evitar el caciquismo magisterial, cómo erradicar la corrupción gubernamental, cómo devolver autoridad moral a las autoridades? Otra vez te pregunto, porque yo estoy a obscuras ¿Qué propondrías tú? ¿Qué hubieras hecho tú si hubieras tenido el poder de hacerlo?



Y hoy, ¿Qué harías tú hoy si te dieran el poder de resolver el problema tal cual está ahorita en la mesa, una mesa patas arriba y con dos de las cuatro patas envueltas en llamas? ¿Me lo puedes explicar con bolitas y cuadritos? ¿Paso por paso? Porque oigo que todos, de cada uno de los bandos, lo resolverían de un plumazo, y es obvio que este tipo de cosas solo se resuelven con gradualidad. ¿Pero cuál es el camino y los pasos a seguir para construir esa gradualidad? Que alguien muy justo, muy inteligente, muy preparado y muy humilde me explique. Gradualidad. Según yo para allá íbamos. Pero ahora leo cosas en la red que me dejan con la boca abierta, leo posturas fundamentalistas en ambos lados de la mesa en disputa. Me sorprende que pretendan que la policía no vaya armada. Me sorprende que en partes de la red se aflijan por los maestros muertos y que los policías heridos y el periodista al que le dieron un tiro en la cabeza por tomar fotos, tan mexicanos como el resto, les parezcan mexicanos de cuarta. No creo que en ningún país del mundo se le pida a un policía andar nada más con su tolete, y menos ganando 8 mil pesos al mes, si bien les va. Un policía que muere en la trinchera no es un ser privilegiado, ni rico, ni desalmado. Es ante todo, una persona que se gana la vida haciendo un trabajo que es el más ingrato del mundo, pero no ilegal ni trabajo para malvados. Esos de la trinchera son mexicanos tan humildes y del pueblo como lo son los que se inconforman por muchas razones, ya no sé no que tan buenas ni qué tan malas, a la reforma educativa. Es más, provienen mayoritariamente de ahí. ¿Tienen que ir a desalojar un plantón con las manos vacías? Oigo muchas críticas extremas de ambos lados, pero no he oído una propuesta de cómo cambiar la educación para cambiar al mundo sin que el país estalle en pedazos. De todo esto sí sé una cosa: las plazas no deben venderse sino concursarse. Si los malos gobiernos a eso indujeron, qué bueno que eso se extirpe. Y sí creo que debe evaluarse a todos los maestros de manera periódica, justa, sencilla, y con opciones para mejorar su desempeño. Eso es lo único que sí sé qué está muy bien que suceda. Cómo y porqué inquieta a tantos, no lo sé ¿Por qué levanta tantas suspicacias? ¿Porque el gobierno en general está desprestigiado, no de ahora, de hace mucho, mucho tiempo? De nuevo ¿Qué harías tú, hoy, en este día, en este momento, con ese problemón? Quiero saber qué harías tú. Quiero saber, por favor.

Mundo Nuestro. A un año de los sucesos trágicos de Nochixtlán reproducimos este texto con la interrogante sobre la incapacidad mexicana para resolver sin violencia sus conflictos.

Seis muertos el domingo 19 de junio en Nochixtlán, en la carretera que cruza la Mixteca hacia la capital de Oaxaca.

Seis muertos. Es el resultado al que llegó la reforma educativa que no aceptan los maestros del sur.

Leo lo que escribí en agosto del 2013, cuando inició esta guerra entre el gobierno federal y los maestros organizados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, entonces tomaron las calles del centro de la ciudad de México:



"Dé dónde vienen los maestros. Son maestros del sur. En México todas las montañas son el Sur. Ese es uno de sus principales reclamos, apenas asomado en las entrevistas que hacen los reporteros a sus líderes. “Tienen que ver en qué condiciones vive la gente para la que trabajamos.” Y más: “Vayan a conocer las condiciones de las escuelas en las comunidades de las montañas.”

"Las montañas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Puebla.

"Y desde allá han llegado para tomar las calles y voltear de cabeza la ciudad de México. En estira y afloja, todos se irritan. Por principio los capitalinos: por el tráfico y contra el tráfico, contra las autoridades que no reprimen y contra las autoridades porque quieren reprimir. Y primero que todos, los funcionarios federales: por su orgullo herido, por sus planes modernizadores fallidos, por el ridículo público. Y los maestros: porque vienen desde lejos y nadie entiende sus razones para abandonar a los niños, porque están jodidos y todos creen que son unos pendejos huevones, porque ya llevan una semana en el jaleo.

"Y ni para cuándo.

“'No hay vuelta atrás en la reforma', dijo el secretario de Gobernación Osorio Chong.



“'Esto apenas empieza', amenazó el líder oaxaqueño de la Sección 22."

Hoy, en este lunes 20 de junio de 2016 miro a los dos bandos hacer el recuento de sangre. Y me veo a mí mismo ciudadano, impotente ante un país que día a día no deja de desgarrarse.

"Estira y afloja --escribí hace tres años, y vuelvo a decirme que no hay otro camino que el de entender esa pregunta simple, ¿de dónde vienen los maestros?--. Desde dónde mirar todo esto. Algo ayudará si lo hacemos desde los pueblos originarios de México. Mundo Nuestro presenta dos narraciones tomadas de las crónicas escritas por Sergio Mastretta en el pueblo totonaco de Ixtepec (La Sierra viva, 2005) y en la región amuzgo-mixteca de la montaña de Guerrero (Viaje a Tlacoachistlahuaca, 2007).

Y con ellas una idea del reclamo profundo de los pueblos del sur.

De dónde vienen los maestros

Una vivienda totonaca en la Sierra de Puebla.

Ixtepec, Puebla. 2005

El Jardín de Niños bilingüe Nicolás Bravo es un ejemplo fiel de los alcances y limitaciones del Estado mexicano en asuntos educativos. Está ahí, con sus dos salones amarillos pintarrajeados por los niños. Sus maestras, dos mujeres serranas, hacen milagros en el intento de que los pequeños encuentren el rumbo y el gusto del estudio. Sus rivales son terribles. La infraestructura: no hay luz, no hay agua, no hay baños, no hay cercado. La economía familiar: un día sí y otro también los padres retienen a sus hijos por el trabajo, porque a los cinco o seis años aquí ya se trabaja. Los programas de estudio: da la impresión de que la propia SEP no se cree el propósito de la enseñanza bilingüe y muchos de los profesores no dominan las lenguas; el español predomina por el simple motivo de que no hay textos ni materiales en totonaco.

Como sea, eso no les preocupa a dos madres de familia que esta mañana han ido a dejar a clase a sus pequeños. Insisten en permanecer en el salón, a pesar de la indicación de la maestra, y cuando no les queda más remedio se asoman por la ventana, muy atentas a los movimientos de sus pequeñines. Para ellas, como dirán en la entrevista, la posibilidad de que sus hijas encuentren un destino distinto al que ellas vivieron está en la escuela.

Observo la escena y valoro ese lindero absurdo que no alcanza a cruzar nuestro país: ahí está el quínder, pero son tales sus carencias que los resultados académicos siempre serán destrozos. Sin embargo, el hecho contundente es que ahí está el Jardín de Niños, y en él está la esperanza de estas mujeres totonacas.

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A Ixtepec se llega primero por la memoria que la Sierra tiene de sí misma: el sábado 9 de octubre de 1999, tres días después de que escampara en la Sierra y la magnitud del colapso de los montes pesara en la conciencia, por un instante, como desgracia nacional, el pueblo de Ixtepec responde a la tragedia de la tormenta con la organización. Con las carreteras destruidas, una hilera larga de hombres y mujeres avanza por las rutas antiguas hacia Zacapoaxtla; por las veredas de siempre saltan las dos barrancas inmensas del Zempoala y el Apulco para conseguir los bastimentos mínimos de sobrevivencia: maíz, frijol, pasta, y lo que ya las tiendas de la comunidad no alcanzan a surtir. Tardarán dos semanas las máquinas en abrir la Interserrana, así que los pueblos, en un atajo de la memoria, han vuelto sobre sus pasos. Ida y vuelta por la vereda antigua, una fila larga, reconocida por la paciencia del que camina eternamente. Es una columna inteligente, que mide sus pasos y sus fuerzas, que cuenta los kilos y las tortillas que se repartirán el peso en las espaldas de cada familia. Y que no deja de mirar de dónde viene. Es la acción orientada por la sobrevivencia.

Y si se han organizado contra la catástrofe, en su irritación lo han hecho también para ajustar cuentas a la autoridad inepta que ha abandonado a la gente en su infortunio. Repudiado por desaparecer del pueblo en los días de la calamidad del cielo y la inconciencia ambiental, el alcalde será fulminantemente destituido por la comunidad por la vía de la toma de la presidencia municipal, un edificio en ruinas que refleja en su desolación la ineptitud de quienes han gobernado en la Sierra en las últimas décadas. Pero eso será unos días después a este sábado de la caminata organizada en esa hilera blanca y silenciosa por la que en el dolor humano la Sierra se vuelve sobre sí misma y señala las rutas que nunca dejarán de existir.

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Dos mujeres caminan por la calle encementada en el centro del pueblo. Una es bajita y viste la falda blanca, corta, entallada por la faja en la cintura; la blusa bordada le descubre los brazos recios casi desde los hombros; dos trenzas largas, entretejidas con listones tan negros como su pelo, pero adornadas con cintas azules no dejan de provocar un toque infantil; sus piernas fuertes destacan contra el piso claro que sus pies descalzos raspan en pasos cortos y precisos; la carga de agua con el mecapal la inclina hacia delante pero sus ojos no dejan de mirar al frente. Simplemente camina con el objetivo de llegar pronto a casa con los veinte litros que el tambo de plástico guarda. La esperan sus actividades de todas las mañanas, que ella repetirá con la simpleza de las aves en sus desplazamientos de rama en rama. Ella es consciente de lo que le ha tocado vivir y sólo pide que su historia no se reproduzca en su hija.

Le acompaña una mujer joven, en pantalones de mezclilla y camiseta con símbolos que se encuentran en cualquier videojuego de batallas fragorosas entre orientales triangulados. Es el mismo rostro, igualmente requemado por el sol, apretado por una cabellera corta azabache, sujeta por una mariposa de plástico. También carga un tambo, pero sin mecapal; el brazo estirado revela el esfuerzo de subir desde el manantial, descansando a ratos, en una rutina de una hora que la familia hace todos los días cuando la lluvia se ausenta de más en esta tierra. La joven estudia el bachillerato y sabe que por ese motivo, y por muchos más que no se comprenden, cada día que pasa es más distinta de su madre, pero que el destino --a menos que en el azar de la existencia, la lleve por otros rumbos--, le regresará el parecido poco a poco, con el matrimonio, por ejemplo. Está segura de que ella no continuará la tradición de la vestimenta totonaca; sabe también que su madre no habla castilla y que responde con monosílabos a los extraños que hasta Ixtepec llegan. Las mujeres mayores nunca han necesitado escribir, y sin la lectura también se sobrevive; los escolares ayudan a sus padres en trámites como el de los miércoles cada dos meses en que el Gobierno paga el programa Oportunidades. Ella va ya por el último año de la preparatoria, y todos los días se pregunta si de algo servirá tanto sacrificio y tanto gasto para participar, al final, del baile de graduación que todo el pueblo espera.

Las dos mujeres caminan por la plaza y su paso es una ilusión breve en la vista cotidiana del pueblo. Las dos llevan enlazadas por la carga del agua sus historias.


Tlacoachistlahuaca, Guerrero. 2007

5 de Mayo

La escuela 5 de Mayo ha crecido en trazos desiguales a lo largo del tiempo. El último tranco es del año pasado, casi al cruzar el portón destruido, con tres salones a la usanza moderna de la SEP. Del otro lado del patio encementado están unos galerones más consecuentes con el calor de Guerrero, sin ventanales que los encierren, pero sí con una celosía que filtra el aire e impide que la atención escolar se extravíe. Al fondo, dos salones más, uno de ellos con el gol de los televisos por la educación, que ha donado en el 2006 un conjunto muy animado de computadoras, dieciséis, de las cuales cuatro han tronado por la baja tensión de la corriente eléctrica. También ha volado la impresora. Es imposible la operación por el problema eléctrico. Ni pensar en una conexión a internet que funcione...

El salón de primer año no llega a celosías ni mucho menos a ventanas o paredes. Cuatro postes sostienen un tejabán que da sombra a veinte niños en pequeños pupitres, frente a un pizarrón sostenido contra un costado de los salones de tercero. El piso es de tierra, y el olor a excremento gana contra las cuentas que la maestra directora de la escuela intenta con los pequeños. Ella me tiene paciencia y realiza con los niños un ejercicio del libro de matemáticas en español: identificar el número de artículos varios (manzanas, dulces, etc.) que se pueden comprar con diferentes cantidades; lo explica en castellano y en amuzgo, y luego va con las niñas, que están más atentas; sólo una de cuatro logra la cuenta, y de los niños consultados ninguno da con la respuesta. No es cualquier asunto: los niños no hablan español, la lengua en la que está escrito su libro; el amuzgo, cristalino en sus vocecitas, es su lengua madre, la que dominan a la perfección desde sus tres años, pero no ha logrado el milagro de un traductor matemático; a los siete años, el sistema y el progreso les imponen el terrible reto de aprender a leer y escribir en una lengua que no es la suya, y además las sumas y las restas. Y para rematar un desconocido, con el pretexto de que es periodista, interrumpe la clase para valorar el grado de alcance en el aprendizaje de los pequeñines.

La maestra termina la clase y me despide pues está por arrancar una pequeña asamblea con seis de sus profesores. Mañana es viernes, y muchos de ellos se irán desde temprano por el fin de semana a sus casas. Los observo un momento y pienso en los conflictos magisteriales añejos en Guerrero, con decenas de comunidades con escuelas duplicadas, con dos o tres salones, con muy pocos alumnos, con profesores bilingües que no lo son, o con maestros zapotecas en pueblos mixtecos, en un enredo de lenguas, sierras, caminos, matrículas, desgarres burocráticos y enconos políticos del sindicato de maestros y el sistema educativo. Al final, los niños indígenas al fondo del abismo del más complejo problema de México.

Guerrero, por los caminos del sur

Dos maestras

En Huehuetónoc, Isabel Polanco Añorve tiene a su cargo el segundo de primaria en la escuela 5 de Mayo; en la cabecera, en el quínder Independencia Alicia Hernández Aparicio es la directora. Las observo como quien busca un milagro, el que ellas buscan con sus niños, contra todos los vientos en estas sierras bilingües.

Dice Isabel: “La mera verdad es muy pobre la reacción de los niños, porque ellos su lengua indígena no les permite entender bien, comprender bien el español. Los libros de texto todos vienen en español y a los niños se les dificulta. El trabajo de nosotros es traducirlo del español, leerlo en su lengua para que ellos entiendan. Y en caso de que ellos no logren captar la lección, uno vuelve, regresa otra vez a lo mismo. Tenemos un libro en amuzgo. Ese libro sí lo leen, lento, lento, pero si lo leen, es más rápido con ese libro. El problema es que vienen los exámenes a nivel nacional y, pues, ahí es donde nosotros nos rezagamos un poco, porque los niños no comprenden rápidamente esos libros.”

Y piensa Alicia de las posibilidades del aprendizaje en dos idiomas: “Para nosotras como maestras es de trascendencia hacer énfasis en las lenguas que se hablan en este lugar. Y eso debe ser de importancia para los niños, conservar sus orígenes, aunque quizá llegue a impactarles el hecho de que en algunas partes de la cabecera hablan español. Realmente es un orgullo decir que somos bilingües, sobre todo porque muchas otras personas lo toman al contrario, es decir, a los indígenas nos hacen de lado por cómo somos. Y eso debe hacernos sentir más orgullosos.

“En el preescolar es posible impartir una clase completa, al 100 por ciento, con los niños en dos lenguas. Quien no logra entendernos en español, por lo menos capta el amuzgo, su lengua materna, que es la de Tlacoachistlahuaca. Esa doble posibilidad todavía incrementa más el aprendizaje. La enseñanza es más riquísima para ellos, porque el que no entiende una lengua, entiende en otra.”

Alicia no duda al explicar el problema de fondo, el hambre: “La alimentación es muy raquítica. A veces están comiendo una tortilla recalentada de otro día con sal, un poco de aguacate y cafecito para darle sabor. Los niños están preguntando casi siempre, ¿qué desayunamos? Un gran banquete es precisamente tomar café con pan o un taco con sal. Nosotras, como maestras, cuando hacemos visitas domiciliarias nos da mucha tristeza porque encontramos ese tipo de condiciones. Esto ocurre principalmente en las inscripciones del ciclo escolar. Observamos que es demasiada pobreza. En primer año, los estudiantes tienen tres años cumplidos, en segundo año, alcanzan los cuatro y, en tercero, tienen de cinco a seis años. Las condiciones de pobreza mencionadas explican muchos de los comportamientos de los niños, es decir, lógicamente, no aprenden bien, son rebeldes y retraídos. Esto es muy constante, porque el niño que siempre trae dos o tres pesitos se siente halagado de poder comprar, y el que no carga ni siquiera cincuenta centavos en la mano, sólo se queda sentadito a contemplar al que está a su lado comiendo. Para eso sirve la maestra de guardia, para vigilarlos y distraer a estos últimos con el juego, mediante una dinámica de entretenimiento en grupo durante la media hora de recreo.



Una vivienda en Huehuetónoc.

Tecnología

La educación desde dos mundos: dos culturas, dos lenguas, dos estómagos, dos salarios. No tiene mucho caso interrogar sobre el futuro. ¿Y el que promete las nuevas tecnologías? ¿Qué piensa Isabel, de oficio secretaria, que retomó la plaza de profesor de su hermano muerto? ¿La tecnología puede transformar la realidad de estas escuelas de la miseria? Así ve las cosas desde una de las aulas del muy gritado “gol por la educación” de Televisa, ahí, en Huehuetónoc, en la primaria 5 de Mayo.

El cuaderno de Jesús.

--Estamos en el aula de medios, como le llaman a este salón con computadoras. Es el segundo grado de primaria, y vemos a los niños usar las computadoras. ¿Qué es lo que hacen, maestra?

--Únicamente venimos a escribir palabras entrando al Microsoft Word, utilizando el disco, les dicto y escriben palabras en el teclado, porque no se puede más, la luz no aguanta para prender todas las computadoras. La luz está muy baja y ya se nos dañó la impresora, no funciona. Son los cambios de corriente, además de que hubo mucha lluvia y afectó al sistema.

--¿Qué discos utiliza?

--En Enciclomedia tenemos un abecedario mágico, ese es el que yo meto con los niños de segundo año, también uno de matemáticas, de los animales increíbles. En segundo año sólo vengo yo una vez a la semana, porque no nos da abasto de trabajar, yo entro sólo dos horas los martes.

--¿Cuántos alumnos son en este grupo y cuántas computadoras?

--Son diecinueve alumnos con quince máquinas, algunos trabajan en equipos de dos o de tres, porque no todas prenden, ya se dañaron como cinco. Eso lo hace más difícil, pero, digamos que una vez a la semana los niños tienen el contacto con la computadora. Es una vez a la semana, porque son dos primeros, dos segundos, un tercero, dos cuartos, en sesiones de dos horas, así que no alcanzamos todos.

--¿Qué evaluación hace usted del uso de estas herramientas?

--Solamente ver si el niño logra captar la idea, escribir, usar el teclado más que nada. Porque ellos no conocen cómo utilizarlo, por eso les enseño primero el manejo del teclado, que puedan escribir, de ahí les evaluó la escritura, la visualización, como dicen, los dibujos, los animales, que ellos no conocen cuando los vemos, ahora ya saben cuáles son los animales salvajes y ahí los conocen.

Es muy necesario, nomás que a veces no somos capaces de lograr completarlo, a mí me gustaría que, al insertar un disco, se viera en varias computadoras, pero no se ha podido desde que vinieron e instalaron el Internet, no se ha podido hacer eso.

--¿Estas computadoras tienen Internet?

--Sí, sí tienen, pero no lo sabemos utilizar, nomás vienen, lo meten y no nos dicen cómo, necesitamos un taller capacitación para que nosotros lo hagamos, hemos pagado para que una persona nos venga a enseñar por las tardes. Nosotros, como maestros, por nuestra cuenta pagamos una persona que sepa y que nos venga a enseñar, porque nosotros no tenemos ese conocimiento de las computadoras. Por interés propio hemos pagado a una persona que nos venga a enseñar el manejo.

--¿Cómo le va a usted como maestra? ¿Cuál sería una apreciación general sobre su trabajo?

--Ahorita yo veo que es muy bonito, desde que instalaron esto me emocioné más, hay más creatividad por parte de los niños por las computadoras, porque llama más la atención de los niños, ellos dicen “vamos a ver la tele”, sienten que es una televisión, pues hace más emocionante la clase, se interesan más los niños. A veces pienso que ha sido más provechosa la clase ahorita, desde que están instalados estos aparatos.

--¿Tiene algún reclamo?

--Yo le voy a repetir lo que les he dicho a las personas que nos vienen a visitar siempre. Cuando instalaron esto se los dije: “espero que no sea la última vez que vengan y nos den capacitación”, pero jamás han regresado. Hace un año volvió a venir uno de México y por igual, no volvió a venir. No sé si no dan aviso de nuestros problemas o nomás vienen, nos engañan, nos dicen: “pues sí, uno tiene problemas”, vienen a ver los problemas y a la mera hora nos quedamos igual. El problema aquí es la luz.

BUAP/Noticias de éxito. El Doctor Jorge Alejandro Fernández Pérez, investigador y coordinador del Doctorado en Investigación e Innovación Educativa, de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, recibió la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2016, en el área de Ciencias Sociales y Humanidades.

Fernández Pérez se ha especializado en investigación educativa, en el tema de la sociología de las profesiones, principalmente. Y la ve como el eje central en los programas de posgrado. Así, ha impulsado el proyecto “Desarrollo y evaluación de competencias académicas”, como parte de los trabajos del Cuerpo Académico Estructura, Formación y Práctica Profesional, del cual es responsable.

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Domingo, 19 Junio 2016 00:00

Amos por siempre

Mundo Nuestro. Este 21 de junio, una nueva era en el museo de la Casa del Mendrugo.

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