Martes, 05 Junio 2018 00:00

Las Batallas de Junio

En el año de 1988 y al caer la noche del miércoles 4 de julio, el día de la votación para la Presidencia y el Congreso, miles de gentes de manera espontánea se quedaron al recuento final en las casillas, miles caminaron llevando las urnas para depositarlas en los seccionales. Se pernoctó en la fría noche del altiplano resguardando los votos que de pronto habían adquirido un gran valor a ojo de ciudadano pues en el recuento de casillas salía victorioso Cuauhtémoc Cárdenas. A la misma hora, en los recuentos seccionales resguardados por el ejército y con funcionarios electorales dentro, se procedió a cambiar las votaciones. Así nació la democracia moderna mexicana.

Hay un gran cambio que puede venir, pavimentado por muchos grandes y pequeños cambios que se manifestaron en estos meses de una insólita campaña electoral. Pero aún con sus grandes ventajas el gran cambio no tiene garantía el primero de julio. En ese dilema de su victoria o su derrota, se van a librar las batallas de junio.

¿De qué pequeños y grandes cambios ocurridos en esta campaña hablamos? El más grande es la confluencia del malestar social muy diverso y plural con las propuestas de cambios planteada por Andrés Manuel López Obrador. La campaña a ras de tierra y la formación de una opinión pública crítica del estado de cosas da cuenta de ello y el nuevo rompimiento del techo electoral de los 50 puntos en las encuestas lo atestigua. Hay cuatro facetas surgidas de esta campaña electoral que anuncian la buena nueva de cierta innovación política de talante democrático.

Cambia la forma de la competencia electoral: el montaje de una competencia entre 5 candidatos con su identidad diferenciada y amplificada por la mercadotécnica, da paso a la lucha entre dos bandos: los que quieren la continuidad de lo que existe, y los que quieren un cambio sustantivo. La opinión liberal asegura que esa polarización hacia un referéndum fue creada por el líder mesiánico y su magia. Los hechos dicen otra cosa. Fueron el PRI y el PAN, desde 1988, los que empezaron a borrar sus diferencias y a crear el bipartidismo gobernante. Y desde el año 2012 el PRD procedió a entender la “izquierda moderna” como su adscripción al Pacto por México. No en balde, estos partidos defienden al unísono las reformas estructurales. Pero sobre todo es la percepción social ante cada modernización que les afecta como los gasolinazos lo que provoca que los diferentes según la mercadotecnia se vuelvan el mismo rostro de la continuidad que daña.



Se recupera el espacio público para la disidencia y el debate. La samba de una sola nota del mercado como solución racional, la apertura al mundo que encubre la integración a USA, el Estado no interventor que en realidad se convirtió en fábrica de políticos empresarios; esa narración hegemónica y monotemática cede ante un insólito debate abierto en la campaña electoral sobre sus temas capitales:, la turbiedad del nuevo aeropuerto, la reforma educativa que es control magisterial sin calidad pedagógica, la impunidad de los poderosos para lucrar con los asuntos públicos y las graves afectaciones sociales de la guerra contra las drogas. AMLO tuvo la iniciativa y la credibilidad para plantear los temas de la conversación pública y aprovechó las descargas contra él para afinar propuestas. Para la opinión liberal este fenómeno de ampliación del espacio público y su conversión en foro plural y crítico significa algo negativo, que se atente contra los “grandes consensos” que han construido al nuevo país por ellos imaginado.

La esterilización de los gérmenes antidemocráticos de la guerra sucia. La construcción del populista como enemigo público, la caída de la inversión, las invenciones anti religiosas, no tuvo eco ni comunicativo ni de reacción social. Tal vez porque cayó en una sociedad hastiada que ubicaron por su experiencia cuales eran los verdaderos jinetes del apocalipsis y proceden a decirlo en encuestas, redes sociales y concentraciones callejeras. Como carambola de cuatro bandas, la guerra sucia ha impulsado el debate público sobre todo en las redes sociales, obliga a precisar propuestas, daños y responsables, acentúa el ánimo combativo y rompe guetos de opinión.

La gran coalición. Como prueba de esa inmunidad social y comunicativa las adhesiones a favor del cambio rompieron las fronteras de las edades, de las regiones, de las religiones, de los jacobinos, de las clases sociales y de los géneros. Una larga modernización ineficiente y voraz, impune y violenta, fue sembrando agravios por toda la geografía y las sensibilidades de este país tan diverso. El liberalismo que machaca que todo proceso histórico es obra de grandes individualidades, no comprende ni es capaz de actuar de manera creativa sobre estas acumulaciones colectivas de agravios que ahora afloran, y no como unidad monolítica ante el gran líder, sino como expectativa de tomar la vida local, regional, en los lugares de convivencia y de trabajo, en las propias manos. Y esa gran coalición es la promesa de una potencia social que es la única capaz de realizar la gran transformación del país.

¿Y entonces, porqué insistir que esta estela de cambios positivos no da la garantía al gran cambio que viene? El fraude del siglo fue llamar democracia a la captura de instituciones electorales creadas por el esfuerzo colectivo de muchos, a manos de varias redes poderosas que las domaron. Y eso ocurrió con las instituciones que consagraron la pluralidad política: el sistema de partidos, la competencia, las alternancias; todos ellos sufrieron sus embates desde el año axial de 1988, el año del fraude. La receta fue simple, que costara mucho ingresar a ese mundo y que sus costos de operación fueran cada vez más elevados y sufragados por los impuestos ciudadanos más un plus decisivo: el dinero negro, nutrido por desviaciones de recursos públicos, aportaciones ilegales de corporaciones empresariales y por el lavado del dinero del narco. Así la democracia, junto a sus avances en la pluralidad y la competencia, dependió cada vez más de los grandes financiadores y del pago puntual vía acceso a presupuestos y obra pública. Se crearon las redes de la compra de votos, de inducción de la opinión, del tráfico de influencias y de la corrupción. Ese corazón negro de la política es lo que produjo agravios intensos en la población.

Los actos de campaña multitudinarios y el encabezar las encuestas acotan pero no desarman a esa maquinaria diseñada para ganar y cerrarle el paso a las opciones de cambio. Está indemne y acostumbra operar en silencio. Y sus tres circuitos de trincheras están listos para que en este mes de junio y con una desventaja insalvable en las encuestas, mantengan su el monopolio sobre la República y lleguen intactos a su treinta aniversario (1988-2018). El primer círculo descansa en el dinero negro orientado a la compra de votos y a inducir la opinión del elector. Su indicador es la cuantía y el ejercicio del “gasto social” y el gasto en publicidad. Se integra por los operadores electorales en programas federales, gubernaturas y municipios, que “mapean” distritos y secciones electorales para capturar votantes. Su saber es sencillo: las elecciones no son concursos de simpatías, son inversiones masivas de dinero que inician con la captura y terminan con el acto de votar. El segundo círculo es la compra de voluntades de presidentes de casilla, de representantes de la oposición, de funcionarios diversos, para que en el día D procedan a disminuir un poco las ventajas y aumentar otro poco las desventajas. Pequeñas modificaciones que en lógica matemática crean las grandes diferencias. Y el tercer círculo que refiere al operar de las autoridades electorales, las ejecutivas y las encargadas de la fiscalización, cargadas de sospechas de parcialidad y decisivas en el día que importa, el primero de julio. Esa maquinaria está lista y aceitada. Y en junio despliega su guerra relámpago.



Las batallas de junio: hacer valer el voto y el relato de lo que estamos viviendo. A diferencia de otras jornadas electorales, y especialmente de la del año de 2006, ésta cierra con una fuerza morena que provoca incluso claudicaciones previas antes del acto de votar. Empresarios y políticos revisan sus opciones para cambiar de bando. Jesús Silva Herzog Márquez, excelente ensayista político, da por consumado el triunfo de AMLO y se erige ya como la oposición cultural dueña del legado democrático liberal ante el riesgo inevitable del “populismo”. Mal harían los ciudadanos comprometidos con ese cambio en proceder de igual manera. Justo ahora empieza la batalla decisiva. Habrá que convocar a un ejército ciudadano, a una jornada cívica en dos vertientes. Una para impulsar a las caudalosas simpatías a volcarse a votar. La otra dispuesta a vigilar, frenar y denunciar la operación de la maquinaria. Interferir en la compra del voto, en los traslados, en la operación de las casillas, en su conteo, en los recuentos seccionales, en la vigilancia del INE y de los Tribunales. Todo en apego a la ley y con valor ciudadano.

Está en juego el voto y su recuento, pero también el relato de estos hechos y de la historia que se vive. Al relato hegemónico de construcción del México moderno que vive el duelo de su posible desmantelamiento, los relatos críticos de estos treinta años de hegemonía neoliberal, de sus nuevas formas de autoritarismo y control, de las gestas cotidianas para domar sus instintos antisociales, de sus momentos de fractura y de conquista de espacios liberados. La sombra del 4 de julio de 1988 estará rondando el 1 de julio del 2018. Como historia de la infamia aún vigente y como gesta ciudadana dispuesta al desafío. La batalla de junio.

(Ilustración tomada de la revista Nexos)

¿Quién tira el escombro al río Atoyac? ¿Quién es Fuenteovejuna?

¿Cuál es el trazo criminal que recorre las calles desde todos los rumbos de una ciudad indiferente hacia los arroyos perdidos y las vegas copadas por montoneras en el río de nuestra escoria?

El viernes 1 de junio, justo un semana después de que la autoridad municipal clausurara un “campo de tiro” de escombro en el río Atoyac a la altura del puente que lo cruza en la avenida 11 Sur, atrás de las escuelas operadas por Antorcha Campesina, el Jardín de Niños Cuitláhuac y el Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, en una acción derivada de las denuncias hechas en prensa por Dale la Cara al Río y que terminó con la detención de cuatro choferes y sus unidades de volteo, observo el movimiento de camiones materialistas en otro tiradero a tan sólo un kilómetro de distancia. Un grupo de ejidatarios está taponando un arroyo que en su deriva hacia el río cruza el camino que lleva a una planta trituradora de piedra y a una planta de concreto de la empresa CEMEX, ya en territorio de Santa Clara Ocoyucan, y que es también el camino de acceso al asentamiento irregular El Carmen. Uno por uno los camiones descargan asomadas sus cajas al derramadero de tierra y basura; abajo, un grupo de pepenadores ve caer la carga y se apresura a identificar lo que en ella pueda venir de valor, fierro, empaques, vidrios y sus etcéteras, y ya trepan bolsa en mano por la montonera de tierra; arriba, junto al camión que descarga el escombro, trabaja una cuadrilla de paleadores afanados en aplanar la superficie para extender volteo tras volteo un poco más el bordo. Así, camión tras camión, el bordo trepa ya unos quince metros por encima del arroyo. En la siguiente media hora veremos cuatro o cinco volteos repetir la maniobra. Así llevan más de tres meses sin que autoridad alguna se asome para impedir este desastre.



En este mismo instante los detenidos por el tiradero en las espaldas de las escuelas antorchistas, liberados el domingo 3 a mediodía, cumplen con el acuerdo de reparación del daño para su perdón por el jurídico de la Comisión Nacional del Agua, responsable de la preservación de los llamados terrenos nacionales.



Es la misma historia de todos los tiraderos de escombro clandestinos: la autoridad llegará, si llega --habrá un operativo este lunes—demasiado tarde, y quienes se propusieron este relleno han logrado su objetivo de extender su propiedad ganando cancha de lo que la ley identifica como zona federal.

La denuncia la ha hecho Pedro N., vecino de la colonia El Carmen, quien ha ido hasta el tiradero en la colonia Unidad Antorchista, a espaldas de las escuelas antorchistas en busca de alguien dispuesto a escuchar la desgracia que ha caído sobre el arroyo que baja desde los lomeríos del Tentzo en el rumbo de Azumiatla, pasa a un lado de la colonia antorchista Tlanesse y los baldíos yertos que han quedado de la explotación de la piedra en una cantera, y ahora llega a atragantarse con el tapón que un ejidatario de Ocoyucan ha hecho por sus pistolas.

¿Cómo ocurre este proceso predatorio?

Es sencillo: imagina la obra que se construye en la avenida Carmelitas. (Este caso se repite normalmente con la mayor parte de las construcciones realizadas tanto por los gobiernos como los particulares).

Como puede verse, el trámite de la obra en Carmelitas apenas está en el paso “integración del expediente”. La consulta se realizó el sábado 2 de junio de 2018, y por cierto, todavía no se publican detalles del trámite.

El constructor es la pareja gobiernos estatal-municipal, que arranca la obra sin permiso y así la lleva al menos hasta el 11 de mayo pasado, cuando finalmente la Secretaría mete el trámite No. 21PU2018V0028 para la evaluación en SEMARNAT; la obra se ha llevado adelante por casi doce meses sin la autorización correspondiente. Sin más, el gobierno produce escombro y es el primer infractor de la ley al llevar a cabo obras sin la autorización del impacto ambiental correspondiente.

Le siguen los contratistas, cualesquiera que hayan logrado contratarse con la oficina de gobierno encargada, y entenderemos que los diezmos de por medio; en el proyecto no autorizado se contempla con toda seguridad la remoción de tierra y materiales que tendrán que llevarse a algún lado. La solución la encuentran en los sindicatos de transportistas, generalmente afiliados a la CTM.

Los sindicatos de transportistas tienen amarrados a los autores materiales. La infinidad de particulares y empresas que disponen de camiones trata con los dueños de los derechos de piso para trabajar, CTM, CROC-FROC, Antorcha, etc. El precio del viaje de escombro para un particular que lo contrata es de mil pesos si la chamba es en la ciudad. Si se trata de una obra que genere decenas y centenas de viajes seguramente logrará un descuento por el volumen. Los camiones afiliados pueden ser o no propiedad de los choferes, pero todos tendrán que llevar el logo del sindicato que ampara su operación.

Foto de camión transportista

Pero el circuito empieza a cerrarse: obra (pública o de particulares), constructor contratista, sindicato de transportistas, choferes --sean propietarios o no de los camiones materialistas— y operadores de trascabos, bulldozers y maquinaria.

Y se cierra con los “campos de tiro”, allá donde a cualquiera se le ocurra necesitar cascajo para aplanar un terreno, normalmente ubicado en áreas propiedad de la nación, léase “terrenos nacionales”, es decir la extendida y nerviosa línea del río en su deriva hacia el lago de Valsequillo. Nunca va a faltar uno: puede ser una directora de escuela cuyo patio se asoma al río desde una ladera empinada de más de veinte metros de altura –es el caso de las escuelas antorchistas en el tiradero clausurado el 24 de mayo--, y que año con año ven venir las cargas del agua los días de tormentas en el valle de Puebla y que, además, ya no pueden con los moscos y las enfermedades que provocan las aguas pútridas; o un ejidatario que hace sus cuentas de las ganancias que le puede dejar vender lotecitos de ocho por quince en la pequeña planicie que puede construir si eleva la orilla de un arroyo poco a poco, año tras año, viaje tras viaje de a seis metros cúbicos de escombro hasta lograr aplanados de al menos tres mil metros cuadrados; la misma dinámica la desarrollan colonias que hace tiempo se toparon con el río; o más allá unos aficionados al futbol; o un salvador de almas en busca de espacio para su templo; o más seguro un nuevo brote de colonia irregular asociado a un organización profesional de venta de tierra para las familias precarias.

Son tantos los Fuenteovejunas…

Qué ocurre cuando la autoridad interviene

El viernes 25 de mayo, en un operativo organizado por el gobierno municipal para clausurar el tiradero de la colonia Unidad Antorchista, policías interceptan en la 11 Sur a la altura del Periférico a cuatro camiones materialistas y se llevan detenidos a sus choferes. La autoridad presenta como justificación el video tomado desde un dron en el que se observa cómo esa misma mañana decenas de volteos arrojan escombro sobre la vega del rio Atoyac a la altura de la colonia Unidad Antorchista, justo a espaldas de un bachillerato y un jardín de niños operados por la organización Antorcha. Aunque en el video no se identifica con detalle los camiones detenidos, los choferes van directo tras una reja y las unidades son remitidas al corralón municipal en San Felipe.

El domingo, antes de que los imputados sean sometidos a proceso, su abogada Itzel Pérez León acuerda con el representante jurídico de la Comisión Nacional del Agua, René González Huerta, la reparación del daño que se fija en 120 viajes de escombro que se removerán del sitio en el que cometieron el delito, y con ello su liberación. Los camiones se quedan en garantía. Los choferes se van a su casa. La CNA contratará una patrulla de seguridad privada para contar los viajes; los imputados, ya librs, se organizarán con el respaldo de sus compañeros transportistas para realizar el movimiento con cinco camiones y un retroexcavadora para remover en tres días el escombro, con lo que recuperarán sus camiones y seguirán con sus vidas.

Denuncia CNA ante PGR y Acuerdo para la reparación del daño en el tiradero en la colonia Unidad Antorchista

Es una solución pragmática la que toma la Comisión Nacional del Agua y la abogada defensora de los choferes detenidos.

Dice por su parte el abogado de la CNA, René González Huerta: “Es obvio que esta reparación del daño no va a resolver el problema ocasionado por el tiradero. El delito está consignado en el Código Penal Federal, en el artículo 146, pero no tenemos la certeza de que los imputados hicieron todo el tiradero. Así que optamos por un acuerdo para al menos lograr una mitigación. No es una empresa, son muchas las que han tirado escombro aquí. Pero las pruebas las aportó el ayuntamiento, y básicamente corresponden a las imágenes que tomó el dron. Lo que debemos lograr es que la autoridad empiece a trabajar de manera coordinada para impedir estos tiraderos.”

Dice la abogada Itzel Pérez León: “El juicio se podría llevar más de cuatro meses, y ahí se quedarían los camiones detenidos. Los señores imputados decidieron mejor pactar, aunque es imposible que se les pruebe que ellos son los que tiraron todo este escombro. Ellos están enojados porque se les trató como delincuentes, cuando ellos sólo hacían su trabajo. La CNA quería que pagaran con 200 viajes, pero finalmente lo acordamos en 120, es lo que los choferes estuvieron dispuestos a pagar.”

Y la misma pregunta para los dos: ¿Se sabe por qué se puso este tiradero justo atrás de estas escuelas? Es u hecho que los transportistas no llegan a tirar en donde se les ocurra. Alguien los llama. A decir de la abogada defensora, los choferes afirman que fue la directora del bachillerato la que solicitó el escombro por los problemas que se producen todos los años por la crecida del río.

El perdedor, por supuesto, es el río. Un cálculo conservador estima en más de diez mil viajes de escombros los que se arrojaron sobre la vega a lo largo de 200 metros de las bardas de las escuelas. Los 120 viajes no quitarán ni el 2 por ciento.

Es el mundo feliz de los Fuenteovejunas gobiernos en obra, desarrolladores, constructores, transporttistas, organizaciones sociales, ejidatarios, colonos, directores de escuela y muchos más etcéteras.

Vida y milagros

Uno quisiera pensar que la percepción de inseguridad que sentimos a nuestro alrededor es artificial y que mucho tiene que ver en esa percepción el que los medios de comunicación hablen constantemente de la violencia, dándole prioridad a esos temas y no a otros.



Desgraciadamente viendo las cifras de aumento de delitos, leyendo a Alejandro Hope o a Héctor de Mauleón, no queda más que enfrentar la dura realidad del cambio de condiciones de seguridad que hoy nos afligen. Además de tomar en cuenta las cifras de INEGI o IMCO que prueban que la percepción de inseguridad tiene bases en la realidad, es importante tratar de entender qué pasó en estos años.

El gobierno federal hace énfasis en que los gobiernos estatales fallaron y fueron omisos con respecto a las obligaciones que a ellos les tocaba ejercer para conservar la paz y la seguridad pública en sus respectivos estados. Los estados omisos no solo le echan la culpa a la federación por la falta de una estrategia nacional, sino que piden su ayuda cuando fracasan en tareas que sí eran su responsabilidad.

En síntesis yo veo dos grandes errores:



El enorme error de desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública Federal y entregarle completo ese pilar estratégico a la secretaría de gobernación que manejara hasta hace pocas semanas Miguel Ángel Osorio Chong, quien entre otras cosas tomó la decisión de frenar Plataforma México, una herramienta construida para cruzar información nacional, un concepto tecnológico avanzado de telecomunicaciones y sistemas de información que integra a todas las bases de datos de la criminalística del país. Con Plataforma México se buscaba un intercambio de información entre los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal. Sin esa herramienta la comunicación de datos y personas entre los diferentes estados y la federación quedó disminuida y fragmentada.

El otro error es sistémico, y es el no haberles exigido por todos los medios posibles, desde la federación y la sociedad en su conjunto, a los gobiernos y congresos estatales unos mínimos de inversión en formación y buen pago de policías estatales y municipales y por lo menos una mínima coordinación entre ellas. Y no fue por falta de dinero, que desde tiempos de Fox a la fecha, a los estados les ha llegado a manos llenas sin tener que rendir mayores cuentas de ello. La responsabilidad recae en la omisión y mala priorización del gasto público estatal de parte de muchos de los estados que hoy ven agravada la violencia y la inseguridad. En esa terrible situación se encuentra el estado de Puebla, hoy uno de los estados con más problemas de robo de combustibles, del que deriva la violencia ligada a las bandas y sus líneas de delitos paralelos, que entre otros hoy ha virado al incremento de asalto a trenes, en el que hoy Puebla ocupa el deshonroso primer lugar, así como en el aumento de delitos del fuero común.

El gobierno estatal se vio obligado a tomar el control de la seguridad pública en San Martín Texmelucan. (e-consulta)

Hace poco más de un mes, el gobernador del estado de Puebla, Antonio Gali, se vio obligado a solicitar la intervención de la marina en el municipio de San Martín Texmelucan, en que los 120 policías municipales fueron cesados, sin que el gobierno estatal contara con policías propios para suplirlos. Se pidió de nuevo el apoyo a la federación y a la marina para suplir una grave carencia. Desde hace más de un año ya la marina y la policía federal habían intervenido en la contención del robo de combustible en el llamado triángulo rojo ante la absoluta incapacidad o complicidad de las policías locales.

Todo buen contador sabe que la contabilidad debe de estar al día. Dejar que la contabilidad se atrase complica muchísimo su actualización y el enemigo es la falta de tiempo. Lo mismo, pero en grado mucho mayor, sucede con la falta de formación de cuadros policíacos. Se puede tener o disponer dinero para pagar más policías, pero no se les puede formar de un día para otros, ni a nivel municipal, ni estatal ni federal. Con esa realidad se topará quien gane las elecciones de julio. No es cuestión ni de promesas ni de buenos deseos. Es cuestión de un tiempo irremplazable que ya nos pasa la factura en materia de seguridad pública. No habrá ejército ni marina que alcancen para cubrir los graves déficits de personal capacitado en todo el país.

Y sí, todos coincidimos, el ejército no debería estar haciendo labores policíacas. Pero no hay policías con quien suplirlos. La alternativa es dejar a la sociedad sola ante la ola de delincuencia que nos ahoga. Los datos de comunidades que deciden hacer justicia por propia mano crecen. Las injusticias y errores que de eso derivan dan espanto. La alternativa de la parálisis e indefensión social ante el delito, también.

Se nos acabó el tiempo.

Mundo Nuestro. La montaña en riesgo. Igual por los proyectos industriales que por un incendio forestal devastador, como el que estos días ha azotado al cerro Zotol en Tetela de Ocampo.

Recuperamos esta perspectiva de los ríos de la sierra, su valor para la biodiversidad y la urgencia de políticas públicas que aseguren su preservación.

El bosque mesófilo en la Sierra de Puebla


Liquidámbar. De muchas formas lo han llamado los pueblos originarios en México.



Nijte-pijto, Nite-bito, Vito-pijte, bálsamo, Copalme, Xochicatscuáhuitl, Ocóxotl, Ocótzotl, Estorasque, Len-gau-o, Ingamo, Maripenda, Ma-la, Nabá, Yaga-bicigui, Yaga-bito, Yaga-huile, Yaga-pito, Yaga-vido, Copalillo, Somerio, Ocótzovcuáhuit, Ococote, Suchete, Icob, Xochiatl quirámbaro, Toshcui.

Náhuatl, zapoteca, cuitlateca, totonaco, huasteco, zoque, chinanteco.

Pareciera el árbol de los mil nombres. El árbol de todos los pueblos.

Y de los mil lugares, pues las puntas de sus hojas como estrellas recogen el sol de innumerables cañadas mexicanas. Las del Bosque mesófilo de nuestras montañas. El principal surtidor de agua de nuestras mortificadas pero lucidas tierras. El corazón de la biodiversidad en Puebla.

Liquidámbar sryraciflua L, su nombre científico. Dominador del bosque de niebla. El que con mil nombres y mil luces demanda por su defensa.



La semana pasada en Mundo Nuestro dimos a conocer el documentoEstudio Previo Justificativo para el Área Natural Protegida de jurisdicción estatal en la categoría de Reserva Estatal denominada “Conector Biológico Chuchút-Nakú (Corazón de agua), elaborado en diciembre del 2012 por el gobierno estatal, y que, como dijimos, duerme el sueño de los justos a la espera de que el gobernador Moreno Valle se acuerde de él.

Presentados sus elementos justificativos y sus objetivos aquí http://tinyurl.com/mcsvcob, destacamos ahora un elemento fundamental de la investigación que contiene el estudio: la dimensión del bosque mesófilo en esta región de la Sierra de Puebla. De los bosques de niebla que quedan en México, justamente este nuestro de Puebla, en el corazón de la sierra, no está protegido como pueden estarlo la Reserva de la Biósfera El Cielo, en Tamaulipas, la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán, en Jalisco, la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en Querétaro, la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, en Veracruz, y las Reservas de la Biósfera El Triunfo, Lagunas de Montebello, La Sepultura, Volcán de Tacanáy Montes Azules, en Chiapas.

Subrayamos con esta exposición lo dicho sobre “Corredor de Agua”: es la herramienta con la cual la sociedad poblana puede desarrollar una verdadera política de conservación ambiental y desarrollo social fundada en un soporte científico y jurídico indispensable para enfrentar los obstáculos planteados por una concepción de progreso que ha demostrado su fracaso pero que, para desgracia nuestra, sigue siendo hegemónica.


Teziutlán, Pue. Foto de Ricardo Torres Flores. http://whytake.net/NatureImages/1161/5888/1/1

Bosque Mesófilo de Montaña. Rzedowski (2006) define al bosque mesófilo de montaña en un sentido amplio, que incluye la selva mediana o baja subperennifolia y el bosque caducifolio de Miranda y Hernández X. (1963). Rzedowski y McVaugh (1966) enfatizan las similitudes fisonómicas, ecológicas y florísticas entre estos dos tipos de vegetación, considerándolas tan significativas que los acomodan dentro de una sola categoría, a pesar de las diferencias en el comportamiento fenológico (Ver Cuadro No. 34). Consideran los mismos autores que tales diferencias no son tajantes y drásticas, existiendo toda una gama de condiciones intermedias de mezcla de elementos siempre verdes y caducifolios.

El bosque mesófilo de montaña en la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre de Chiapas coincide con las áreas más expuestas a la influencia de los “nortes”, que se presentan en los meses más fríos del año (Rzedowski, 2009).

Las masas puras de Liquidambar styraciflua se consideran, al menos en la mayoría de los casos, como una fase sucecional hacia un bosque mixto de Liquidambar y otros árboles (Rzedowski, 2009).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012.


Ver CONABIO

http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/info_especies/arboles/doctos/34-hamam1m.pdf

En altitudes menores de 1,000 msnm son muy comunes los bosques bajos de Heliocarpus spp., a menudo mezclados con Croton draco y Cnidoscolus multilobus al igual que los dominados por Trema micrantha, Lonchocarpus spp, Saurauia spp y Myriocarpa spp. A mayores altitudes, en cambio, se encuentran con frecuencia matorrales de Myrica spp., asi como los de Baccharis conferta, de Rubus spp. y los de tipo francamente herbáceo de Pteridium aquilinum (Rzedowski 2009).

Miranda y Sharp (1950, citado por Rzedowski, 2009) registraron los siguientes árboles altos de Puebla e Hidalgo como componentes del bosque Mesófilo: Quercus sororia, Q. furfuraceae, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Q. acatenangensis, Q. xalapensis, Q. galeottii, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Nyssa sylvatica, Ostrya virginiana, Alnus arguta, Crataegus pubescens, Symplocos aff. jugensenii, Prunus samydoides y Phoebe chinantecorum.

Puig (1991) lo define como bosque caducifolio húmedo de montaña, con Liquidambar como dominante en la mayor parte de su distribución. Señala que cerca de su límite inferior, entre 800 y 1,000 m, el matorral secundario que sigue a la destrucción del bosque de liquidámbar está caracterizado por especies neotropicales como: Bocconia frutescens, Cnidoscolus multilobus, Conostegia xalapensis, Croton draco, Dendropanax arboreus, Miconia sp, Myriocarpa sp, Piper spp, Psychotria scabrida, Saurauia scabrida, Urera caracasana, Vernonia aschenborniana y Palicourea galeottiana.

En el límite superior de la formación (1,550 a 2,000 msnm) esas especies son reemplazadas por otras. Alnus jorullensis es entonces la más característica, tiene una gran capacidad de regeneración y coloniza fácil y rápidamente los espacios abandonados. Puig (Op. Cit.) Observó las siguientes especies: Alnus jorullensis, Baccharis conferta, Cornus disciflora, Citharexylum ligustrinum, Deppea umbellata, Eupatorium sp, Liquidambar styraciflua, Myrica cerifera, Pinus patula, Sambucus nigra subsp. mexicana, Senecio aschenbornianus y Ternstroemia sylvatica.

Para el presente estudio se consideró conveniente tratar al bosque mesófilo de montaña, selvas altas y medianas perennifolias por separado, lo cual permite hacer un análisis más puntual para cada uno de estos ecosistemas respecto a su distribución dentro de la zona de estudio.

Si bien no existe una evaluación reciente que permita determinar con exactitud el área que cubre el bosque mesófilo de montaña (BMM) en México, muy probablemente se trata del ecosistema más amenazado en el país, y el ecosistema tropical que ocupa menos superficie a nivel mundial. Se estima que menos del 1 % del territorio nacional está ocupado por vegetación primaria de BMM (8,809 km2) y aproximadamente un 50% de la superficie original ha sido reemplazada por otros tipos de cobertura (CONABIO 2010).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012

Por lo anterior, para la zona de estudio, el bosque mesófilo de montaña se desarrolla en regiones de relieve accidentado y las laderas de pendiente pronunciada. Son frecuentes las neblinas y por consiguiente la alta humedad atmosférica. Fisonómicamente éste es un bosque denso, por lo general con árboles de 15 a 30 m de alto, la mayoría perennifolios. En ningún otro hábitat son tan abundantes y diversificadas las briofitas, pteridofitas y los hongos. Esta vegetación se presenta en forma de manchones discontinuos en algunas zonas de mucha humedad, se distribuye en los municipios de Amixtlán, Camocuautla, Coatepec, Hermenegildo Galeana, Huitzilan de Serdán, San Felipe Tepatlán, Tepango de Rodríguez, Tepetzintla, Tlaola, Tlapacoya, Tlatlauquitepec, Xochitlán de Vicente Suárez, Zapotitlán de Méndez, y Zongozotla. Esta vegetación es la segunda comunidad vegetal que mayor superficie ocupa en la zona de estudio.

Foto tomada de http://conabio.inaturalist.org/taxa/82096-Magnolia

En este tipo de vegetación destaca la presencia de especies características, tales como Magnolia grandiflora, Magnolia mexicana, Quercus sororia, Q. furfuracea, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Alnus acuminata subsp. arguta, Crataegus mexicana, Liquidambar styraciflua; así como helechos arborescentes del género Cyathea. Las plantas epífitas suelen estar bien representadas, principalmente por la familia Orchidaceae, así como el estrato rasante, con abundancia de líquenes y fanerógamas. En general este bosque muestra un importante grado de conservación, basándonos en las alturas del dosel, y destacando la alta humedad de este bosque y por consiguiente la abundancia de helechos y plantas afines de los géneros Asplenium, Polypodium, Pleopeltis, Cheilanthes y Trichomanes.

Orquídea. Foto tomada de http://grupomagisteriobiologia222.blogspot.mx/2013/01/anemocoria.html

El disturbio que se presenta es porque muchas especies del bosque mesófilo son maderas de buena calidad y son empleados localmente para fines diversos. Aunado a esto, los cultivos de café propician el desmonte del terreno dejando pocos árboles para utilizarlos como sombra; por otra parte, la importancia de esta tipo de bosque radica en los servicios ambientales que provee, así como la diversidad de especies, animales vegetales, y fúngicas que alberga. El bosque mesófilo es el ecosistema que mayor cantidad de agua capta por hectárea debido a que se desarrolla en las zonas de mayor precipitación. Por otra parte, este tipo de bosque ayuda a la conservación del suelo ya que la mayoría de las veces se presenta sobre una topografía escarpada, estos sitios son los más susceptibles de erosión y deslaves. La captura de carbono por la biomasa del bosque es importante y también por el suelo debido a que siempre está muy húmedo por lo que facilita la degradación de la materia orgánica. Cabe mencionar que es un ecosistema escaso a nivel nacional y de alta fragilidad, que alberga una gran diversidad de especies, de ahí radica su importancia.

De acuerdo a la CONABIO (2010) que define las principales regiones y subregiones de distribución del bosque mesófilo de montaña en México (BMM), ubica al BMM del Conector Biológico dentro de la Región III, y de acuerdo al Análisis de Priorización del Bosque Mesófilo de Montaña, éste tiene una prioridad alta (3.2) y representa aquellas áreas en donde los programas y acciones para la conservación y manejo de los BMM son urgentes.

Selva alta perennifolia. Este tipo de vegetación resulta ser uno de los más exuberantes. Esta selva es una comunidad biológicamente compleja, en la cual predominan árboles siempre verdes de más de 25m de alto. No todos los componentes son estrictamente perennifolios, pues algunos pierden sus hojas durante una corta temporada del año que comúnmente coincide con la floración del árbol. Dentro del grupo de las epífitas destacan por una parte las herbáceas entre las cuales predominan dos familias: Bromeliaceae y Orchidaceae.

En esta comunidad, la enorme masa de ramas y hojas constituida por el conjunto de árboles mantienen en el suelo condiciones microclimáticas de una penumbra acentuada y de una constancia de temperatura y humedad durante el día y la noche.

Las coníferas son muy raras en este tipo de vegetación y realmente la biomasa está dada para las dicotiledóneas. Cabe mencionar que la familia Asteraceae a pesar de ser un grupo vasto se encuentra ausente o mínimamente representada, en el mismo caso se encuentra la familia Poaceae, sin embargo Rubiaceae, Orchidadeae y Bromeliaceae, se encuentran muy bien representadas. Dentro del estrato arbóreo podemos mencionar por su abundancia a Ceiba pentandra, Brosimum alicastrum, Pouteria campechiana, Pseudobombax ellipticum, Rollinia rensoniana, Pouteria sapota, Manilkara zapota y Annona purpurea.

En el estrato medio es frecuente Cecropia obtusifolia y Croton draco; por último en el estrato herbáceo destacan las palmas de las especies Chamadorea elegans y Ch. tepejilote.

En la actualidad, este tipo de vegetación se encuentra en condición muy perturbada y se presenta en los municipios de Amixtlán, Coatepec, H. Galeana, Huitzilan, San Felipe Tepatlán, Tlaola, Tlapacoya, Xochitlán y Zapotitlan de Mendez (Ver Foto No. 10). Se distribuye en un clima cálido húmedo con abundantes lluvias en verano, su temperatura máxima puede ser hasta de 26°C. Esta selva ha sido intensamente explotada por lo que en la actualidad este tipo de vegetación se encuentra perturbada y en algunos casos solo existe vegetación secundaria arbórea y arbustiva denominada acahual que es el resultado de la agricultura nómada, en donde se practica la rosa, tumba y quema, así como la tala con fines forestales.

Sábado, 02 Junio 2018 00:00

El Zotolo, sueño de libertad

Mirar la montaña a los 13 años de edad. Desde el barrio Juárez, soñando al Zotolo. (Semana Santa del 2013)

Soy una adolecente, me confundo. Lloro aproximadamente una vez a la semana, de repente quiero gritar y luego brinco de risa, como que me gusta alguien, pero ¡no! Mi grosería favorita es chingada, y para esos casos repito la frase: no eres tú, son mis hormonas. Sólo una prima mía me puede embarrar las típicas pendejadas que suelen hacer las adolecentes, a otras personas las mando a la… bueno, ya se imaginarán. Hablo con las plantas, las que crecen junto a mi cuerpo y mente, y quisiera sacar a personajes ficticios de los libros, aunque de igual manera adoro a mucha gente de esta realidad. Sé que quiero ser, más no cómo llegar. Me caigo bien, por eso suelo hablar sola, pero de repente tengo épicas batallas contra mi mente, pero no se preocupen somos cuatas, imagino todo el tiempo.

Aunque no tengo muchas cosas claras, entre neblina y solecito, en la sierra, con la pansa llena por el rico desayuno de una casa llena de pinturas y cariño, entendí por qué siempre me he sentido distinta en los bosques.



Suelen decir que el bosque es amenazante, mucho más fuerte que nosotros, pero en mi adolecente opinión, están equivocados. A pesar de que tengan razón sobre sus peligros, yo, al caminar entre raíces, alzar la mirada alegre, ver un verde que se extiende y cerrar los ojos, fui parte del bosque, del cerro, del mundo. A diferencia de recorrer grandes construcciones de mármol, en las que unos pocos imponen su poder, haciéndome sentir pequeña, impotente, una más, en aquel verde me sentí pertenecer a un todo, me sentí libre. No fui simplemente parte de la palabra ecosistema, la que aparece en los libros de texto, fui parte de un ser vivo, en el que pequeños detalles, alegrías, sueños y anhelos, todos por igual, forman la libertad.


Por eso el Zotolo, el cerro más grande, es un sueño. No siempre lo ves, la neblina y la timidez, lo suelen ocultar, pero siempre está ahí. Él es libertad, la humildad en la grandeza de vivir la vida. Tal como el sueño que cumplí en esas cascadas. Cascadas pequeñas pero inolvidables, ocultas en verdes cañadas, cada gota suya tenía un luz única. Agua fría, pero acogedora, suelos con algas danzantes y rodeadas de sonrisas. En su interior, tras la cortina de agua, la vida adquiere un aire misterioso. Como el aire que se filtra encima de las orejas si no llevas gorrito, formando un delicioso frío. Reír al cumplir uno de tus sueños, con diminutas gotas resbalando por tu cara, ya sean de agua o de lágrimas, y hace que diga: aunque no siempre los caminos estén claros, y la lluvia y la neblina te impidan ver el horizonte, ten sueños, pero asegúrate de no perderlos de vista, pues solo así vuelve a salir el sol.



Mundo Nuestro. Las escenas de la montaña Zotol en llamas son desgarradoras. El fuego se lleva el sotobosque y quema pinares y arremete contra los ranchos colgados en las quebradas de los cerros. Los videos corren por las redes sociales y son muchasa las voces que piden auxilio. Y son muchos los voluntarios que han ido a enfrentar las llamas. Y ya se organizan las familias para ayudar a las personas que han dejado sus casas por el infierno que se les vino encima.

Intentar una mirada larga de estas montañas nuestras, las cañadas de la Sierra Norte en su corazón que es Tetela.

Acudimos así a este documental de la joven realizadora Mariana Mastretta Larracilla realizó en el contexto de la lucha civil contra la instalación de la minera de Carlos Slim en La Cañada. Por sus ojos vemos el valor de esos montes. Sus imágenes nos ayudan a plantar las preguntas necesarias ante estas catástrofes: la realidad del cambio climático; la ausencia de políticas públicas que protejan y regeneren los bosques; los proyectos industriales que amenazan los ríos y montes; las fábricas de agua y la verdadera vocación de las montatñas serranas; la existencia vital de los pueblos originarios. La historia y la cultura confundida en esas montañas sobrevivientes.



Tetela del Oro y la esperanza



Salvarnos para la naturaleza.

Mariana Mastretta

La cañada de Xaltatempa, ahí estábamos, en la poza de la segunda cascada. Fuimos a investigar qué había más abajo del río, más adentro de la cañada. Las indicaciones del señor fueron “aquí se va por la vereda, y llega a San Pedro, no hay pierde”. Como ya conozco ese tipo de indicaciones le pregunté si estaba seguro que no había más veredas o cruces que nos fueran a confundir y contestó que no, que no había pierde. Dejamos a la mitad del grupo del viaje disfrutando en la cascada.

Y entonces el grupo “México desconocido” partió en su aventura por la cañada. Integrado por Marco Polo, que se sentía el más libre; Mateo, que brincaba entre todas las piedras; Sofía, con la convicción de demostrar que llegaría a San Pedro; Mari, de actitud y atuendo explorador boy-scout; Casandra, con su vestido y botas mojados; y yo, que estaba segura de la dirección y las indicaciones.

Así llegamos al río.

Íbamos lo que creíamos era el sendero, cuando, a los veinte metros, se acabó. Nadie quiso regresar a preguntar si era río abajo o arriba, todos opinamos ir abajo, y fuimos encontrando veredas que más bien nos imaginábamos. Veíamos el otro lado del río, nos parecía más caminable, y cambiábamos de lado. Marco Polo nos ayudaba a cruzar cuando había piedras difíciles. El paisaje era muy bonito. La convivencia también, creo que todos lo disfrutamos. Aunque anduviéramos un poco perdidos.

Después de cambiar de lado varias veces, nos encontramos en medio de una piedra tan grande que era más bien como una isla en medio del río sin camino hacia delante, porque se acababa.

En ese momento volví a mirar lo que ya habíamos estado mirando pero que por el andar no nos deteníamos a contemplar. La gran cañada en la que estábamos. El color de los árboles Papalote (liquidámbar), la frescura del agua, y el silencio. Lo frágiles que nos volvíamos adentro de esas barrancas llenas de piedras y árboles. Cómo nos albergaba la naturaleza con tanta belleza. Y el sentir que estábamos a su merced, de la niebla, de un derrumbe, de su geografía… y que si llegaba a pasar algo así, no pasaría nada. Porque la naturaleza sí puede seguir sin nosotros, que no la necesitamos más que para obtener recursos. Pero la necesitamos también para recordar que no somos poderosos, ni grandes, ni imprescindibles. Sino que todos venimos de la misma semilla y vamos todos también a regresar a ser parte de ella.

Día con día

¿Morena? ¿Qué es Morena?



La democracia mexicana va muy rápido en su cambio de piel. Quema a paso redoblado sus referentes básicos, adelgaza sus partidos claves, diluye sus identidades ideológicas. Anda en busca de otra forma.

No ha traído, ni remotamente, lo mucho que se esperaba de ella. Ha traído, en cambio, una desazón y una incredulidad contra ella misma que parece haber borrado sus logros. Empezando por los logros de sus actores centrales: partidos y gobiernos.



Los gobiernos han sido mediocres en sus resultados y contundentes en sus errores. Los partidos, también. Se quedaron hace unos años con el tablero electoral completo y, en vez de institucionalizar y multiplicar sus ventajas, abusaron de ellas, hasta perder la confianza de los electores.

Echaron por la borda su capital mayor que era la adhesión fiel de los votantes, el famoso “voto duro”, y le abrieron el espacio a un hijo inconforme, desafiante de sus malas prácticas. Tanto, que este hijo inesperado, brotado de sus propias reglas, está a punto de barrerlos.

Hablo, desde luego, de Morena, un hijo nacido en el seno de la partidocracia —sus reglas, sus facilidades, sus dineros— que está en camino de acabar con ella o de dejarla irreconocible. Al extremo siguiente: la democracia mexicana, construida bajo el instinto central de impedir las mayorías predemocráticas del PRI, está a punto de darle una de esas mayorías a Morena, pero ahora por la vía democrática.

La pregunta clave es a quién le está dando estos poderes, poderes de antes, la ciudadanía mexicana de ahora. Sabemos qué es el PRI, qué es el PAN, que es el PRD, y también qué son los otros partidos de la exhausta partidocracia mexicana.

Conocemos bien al líder de Morena, López Obrador, pero creo que no sabemos ni siquiera aproximadamente, qué es Morena. Al menos yo no lo sé. Tengo algunas impresiones y puedo registrar algunos hechos. Es lo que haré esta semana tratando de poner en blanco y negro lo que entiendo de este nuevo actor dominante de la partidocracia mexicana.

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El aluvión de Morena

No tenemos una idea clara de lo que es Morena, entre otras cosas porque está todavía en expansión y no acaba de tomar su forma. Esa expansión, tan reciente como acelerada, constituye la novedad mayor no solo de nuestro sistema de partidos, sino de nuestro ánimo cívico electoral.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), con su alusión manifiesta al culto guadalupano, el culto de la Virgen Morena, es en su origen una escisión dentro de las filas de la izquierda mexicana, cuyo partido central fue hasta ahora el PRD.

Morena se fundó en 2011 como un “movimiento” distinto a la coalición de partidos de izquierda que llevaban a López Obrador como candidato a la Presidencia en 2012.

La decisión del PRD de participar en el Pacto por México del gobierno de Peña separó a López Obrador de la coalición y lo indujo a convertir su movimiento en un partido.

El partido Morena celebró su primer congreso nacional el 20 de noviembre de 2012 y obtuvo su registro el 9 de julio de 2014.

En su primera salida electoral, a las elecciones federales de 2015, obtuvo 3 millones 343 mil votos, 8.9 por ciento del total.

En las elecciones estatales de 2017 se hizo manifiesto su ímpetu como nuevo partido. Obtuvo 11.99 por ciento de los votos de Coahuila, 12.7 por ciento en Nayarit, 17.43 por ciento en Veracruz y 30.78 por ciento del Estado de México. Casi 2 millones de votos en solo cuatro estados.

Su financiamiento público ha crecido en forma proporcional. Fue de 33 millones en 2014 (números redondos), de 137 millones en 2015, de 381 millones en 2016, de 392 millones en 2017 y de 404 millones en 2018.

En un aluvión de crecimiento tan alto, con un proceso tan visible de incorporaciones a la causa de Morena, es imposible no suponer la existencia de una tensión política entre el núcleo de morenistas fundadores del partido, los que de verdad cruzaron el desierto, y el aluvión de políticos y personalidades de reciente morenismo.

El aluvión, por lo pronto, desdibuja el perfil ideológico original de Morena, su espíritu fundacional, y lo hace parecer menos un partido de perfiles definidos que un recipiente político donde todo cabe.

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Morena como recipiente nacional

Morena es un aluvión electoral y también, cada vez más, un insólito tejido de alianzas. Lo une todo el liderato de López Obrador, el programa que él ha definido y, cada vez más, el pragmatismo del posible triunfo.

La figura del líder es clave en el aluvión y opaca con su figura el resto del paisaje. Hace un par de meses me dijo un amigo ex priista, reinsertado al lopezobradorismo: “En este momento, Morena es un ejército donde hay un general en jefe y puros soldados rasos”.

Es imposible decir cómo quedará acomodado ese ejército después de la elección y cuál será su perfil real como fuerza gobernante.

Es imposible saber también, desde lo que puede leerse en la prensa, cómo está compuesto realmente ese partido y de qué tamaño es su militancia.

Morena encabeza una alianza de partidos y es el camino de Damasco de miles de políticos profesionales desgajados de otros partidos.

Los aliados, el Partido del Trabajo y Encuentro Social, dan cuenta del pragmatismo ideológico de Morena.

El PT es la única formación política de México que tiene en su programa la expresión maoísta “línea de masas” y el propósito de crear una “sociedad socialista”.

El PES es el primer partido confesional de la democracia mexicana, el brazo político de las iglesias evangélicas del país.

Morena, por su parte, se define a sí mismo como “una organización política amplia, plural, incluyente y de izquierda”. Pero, conforme se expande y atrae políticos de los rumbos más inesperados, va quedando claro que no es un partido de izquierda ni un partido ideológico.

Lo describe mejor este otro pasaje de su declaración de principios: “Nuestro partido es un espacio abierto, plural e incluyente, en el que participan mexicanos de todas las clases sociales y de diversas corrientes de pensamiento, religiones y culturas”.

Es un partido que aspira a cacharlo todo, a ser el nuevo recipiente de la diversidad nacional, a la manera del antiguo PRI donde todo cabía. Morena no quiere ser un partido, sino el molde de una nueva hegemonía nacionalista y nacional.

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Contradicción y coherencia de Morena

Quizá nada haya sorprendido tanto en la deriva reciente de López Obrador como su cosecha contradictoria de políticos y personajes públicos contradictorios, de izquierda y derecha, ex priistas, ex panistas y ex perredistas, líderes sindicales echados de la educación, de la minería o del sector eléctrico, empresarios conocidos y notorios familiares de empresarios conocidos, intelectuales y académicos de izquierda, socialdemócratas o liberales, por su mayor parte laicos, junto a pastores evangélicos y sacerdotes católicos.

Creo que Jesús Silva-Herzog Márquez ha leído bien el proyecto de nueva hegemonía política que explica estas contradicciones, tema del que me hice eco ya en mi columna de ayer.

En el ensayo “Sobre un volcán”, central en la revista Nexos de junio que empieza a circular mañana, Silva escribe:

“Morena carece de contornos. Ya no es un partido de izquierda, sino una cazuela que quiere recogerlo todo. El único punto de unión, por supuesto, López Obrador. Como una nueva versión del PRI, Morena les ha abierto la puerta a todos. Ahí están los líderes del sindicalismo más corrupto y los panistas más conservadores. Ahí conviven evangélicos y jacobinos. Ahí se juntan los admiradores de Kim Jong-un con los aduladores de Enrique Peña Nieto... Más que como expresión de una parte que aspira a la mayoría, se concibe como síntesis del todo. Esa es la intención: ser el vehículo político del país auténtico. Morena y sus aliados son el nuevo pulpo, el nuevo imán de una hegemonía en formación”.

No sorprende el sabor a PRI de la declaración de principios: “En Morena participan mujeres y hombres; empresarios, productores y consumidores; estudiantes y maestros; obreros, campesinos e indígenas. Estamos convencidos que sólo la unidad de todos los mexicanos hará posible la transformación del país”.

Las contradicciones en el camino de adhesiones a Morena no tienen una lógica moral o ética, como dicen sus documentos fundadores, sino una lógica política, pragmática.

La adhesión a la causa otorga el boleto de entrada al “país auténtico”, a la bondad de la causa misma. Lava y olvida diferencias previas. Y se dispara al futuro, en busca de la unidad perdida y de la nueva hegemonía política que traerá el “cambio verdadero”.

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Unidad y división de Morena

Morena tiene un líder absoluto y es un fenómeno de aluvión, por su mayor parte anónimo, en lo fundamental desconocido para la democracia mexicana.

El aluvión tiene dos vertientes: la de las plazas llenas y los votos que seguirán de ellas, y la de los políticos profesionales que serán los beneficiarios y representantes de esas plazas y esos votos.

El problema fundamental de Morena en el gobierno será, de un lado, satisfacer las altísimas expectativas que ha sembrado en sus seguidores; del otro, mantener unidos a sus políticos.

Lo primero solo podrá conseguirlo un gobierno eficaz, tarea que se antoja complicada, gane quien gane, porque la herencia central de nuestra democracia es un archipiélago de gobiernos fallidos, dispendiosos, irresponsables e ineficaces.

Otro reto mayúsculo será conducir el aluvión de los políticos profesionales.

Salvo el núcleo fundador, los políticos profesionales de Morena no tienen pedigree partidario. No son de ahí. Hay los comprometidos de la primera ola, y los de la segunda, la tercera, la cuarta, la enésima ola. No tienen historia común ni señas de identidad, ni lealtades y usos y costumbres compartidos. Vienen a un momento de la política que es como la fiebre del oro.

Es previsible que los de la primera ola se lleven mal con los de la segunda, los de la segunda con los de la tercera, y así sucesivamente hasta configurar un aleph de discordias entre gente que acaba de conocerse.

Las discordias de políticos profesionales siempre tienen consecuencias. En el camino de Morena serán más importantes los pleitos profesionales de sus políticos, escondidos hoy bajo la sombra de la unidad y la adhesión a su líder, que los desacuerdos de los seguidores.

El líder indiscutido de hoy tendrá que lidiar con los lideratos intermedios fragmentados de mañana, entre otras cosas porque no podrá saltar hacia el pueblo puro y duro por encima de sus intermediarios profesionales.

Salvo algunos casos visibles, la pregunta fundamental sobre los políticos emergentes de Morena es quiénes son realmente. Mejor dicho: quiénes resultarán ser una vez que se asienten las aguas.

Porque Morena es una especie de niño que se hizo adolescente en 12 meses, adulto en 24, y se está quedando con el gobierno de un país de 120 millones de habitantes en un solo envión electoral.

Viernes, 01 Junio 2018 00:00

En defensa de Carlos Figueroa Ibarra

He encontrado en facebook la defensa que muchas personas han hecho del Doctor Carlos Figueroa Ibarra, reconocido investigador en el Instituto De Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP y desde hace un tiempo miembro de la dirección Nacional de Morena en el área de los derechos humanos. Qué bueno que sea así, que tantos amigos y conocidos hayan salido a parar en seco la acción de un periodismo criminal.

Yo pongo mi parte. Y lo hago consciente de aquella idea de que entre gitanos no se leen las cartas. Creo, sin embargo, que va siendo tiempo de reflexionar sobre lo que significa el periodismo en estos tiempos aciagos de México. Sus ansias libertarias pero también sus bien pagadas impunidades. Y los lamentables extremos que se viven en Puebla.



“Un guatemalteco exilado y con vínculos con la guerrilla, vocero de MMH”.

¿Qué lleva a un periódico a escribir ese encabezado? ¿Se preocuparon, por un instante, en la historia de vida del hombre que así difaman para servir al más vil de los propósitos que puede encontrar un periodista, el de ser el siervo de quienes por un tiempo detentan el poder y pagan su sobrevivencia?

Conozco a Carlos tal vez desde hace 28 años, y aquí en Puebla. Es por cierto, colaborador de Mundo Nuestro. Y es sin duda uno de los expertos en temas de México y Centroamérica más capaces que se puedan encontrar en nuestro país. Y con todo derecho, como mexicano que es, pelea hoy por el proyecto político en el que cree.



Carlos vivió la guerra en Guatemala, aquella que dejó 150 mil muertos y 45 mil desaparecidos en aquellos años de la dictadura militar y la rebelión de los pueblos indígenas contra el exterminio en el Quiché. Y la vivió desde su trabajo como académico universitario en una etapa en la que el terror del régimen asesinó a más de 400 estudiantes y maestros en la universidad en la que Carlos trabajaba. Carlos sobrevivió, pero los militares no perdonaron a sus padres, a quienes asesinaron en su casa un día de junio de 1980. Lo buscaban a él. Ni por asomo los periodistas que hoy lo atacan se les ha ocurrido por un momento preguntarse algo tan simple como “¿por qué tuvo que buscar el asilo en México?”

No es sencillo imaginar el sufrimiento del pueblo guatemalteco. No tenemos idea. Sabemos tan poco de nosotros mismos, cómo pensar entonces en la tragedia de ese entrañable país vecino. Tal vez ayude la lectura de esta crónica que escribí en el año 1984, publicada en la revista Nexos.

Guatemala: ascenso, aculturacion y muerte de Sebastián Guzmán, principal del nebaj de los ixiles

Hoy me entero de los ataques que se le hacen a Carlos desde un diario, Cambio, un medio en el que trabajé entre 1987 y 1991, justo en los años en que lo conocí, y con él a muchos de sus amigos guatemaltecos y mexicanos que lucharon por la liberación de su patria. Cambio, entonces dirigido por mi maestro Gabriel Sánchez Andraca y por Jesús Rivera, editado todavía con una prensa de linotipos, era sin duda uno de los más importantes impulsores de lo que entonces llamábamos nuevo periodismo.

Ese diario con el tiempo se traicionó a sí mismo. A principios de los 90 Gabriel y Jesús perdieron su propiedad y con ella el control de la dirección. Los años que siguieron para el diario serían los del desarrollo de una escuela que hoy ha tomado con sus egresados las redacciones de la mayor parte de los medios en puebla. En Cambio se entronizó el género de la columna para convertirla en herramienta de extorsión y el chantaje, la venta de la pluma al gobierno del estado en turno con la degradación del periodismo que pone por delante el interés público.

Hace mucho dejé de leerlo.

Pero lo he hecho hoy miércoles en su portal electrónico y he logrado ver lo que hacen estos días. Como el tema es político, realizo un recuento de las notas publicadas sobre Marta Érika Alonso y Miguel Barbosa Huerta los últimos tres días, 29, 30 y 31 de mayo. Es fácil entender entonces el periodismo que este diario realiza:

Para Martha Érika 19 notas publicadas, 18 de ellas positivas y una negativa.

Para Barbosa Huerta 34 notas publicadas, 31 de ellas negativas y tres positivas.

¿Para qué decir más de un medio que difama sin pudor a una buena persona, de las mejores que puede tener hoy la patria nuestra? Los periodistas tienen derecho a tomar partido. Sí. Los periodistas están obligados a la objetividad, también.

Pero la calumnia y la difamación es su vergüenza.

Mundo Nuestro. Reproducimos aquí la crónica del periodista nicaragüense Carlos Salinas Maldonado, publicada este jueves 31 de mayo en el diario electrónico Confidencial.

La crisis en Nicaragua ha llegado a un punto sin retorno. La narración de lo ocurrido el miércoles en las calles de Managua no deja lugar a duda sobre la magnitud de la tragedia nica.

Caían uno a uno sobre el pavimento. Uno de ellos frente a su propia madre. Las balas llovían sobre una marea azul y blanca, que marchaba orgullosa de recuperar una ciudad secuestrada por el odio. Uno a uno caían los jóvenes. Poco a poco vamos conociendo sus nombres. Al menos ocho muertos hasta ahora en Managua. Entre ellos Jorge y Edgar, Francisco y Michael, Daniel y Orlando, de apenas 15 años. Es el regalo de Daniel Ortega a las madres. Las de los muertos de abril y las nuevas enlutadas por el odio del Dictador.
¡Qué día tan hermoso hacía el miércoles en la capital! Después de tres días de tormentas que limpiaron las hojas de los árboles, la ciudad florecía con su propia primavera. En la rotonda Jean Paul Genie se reunían centenares de nicaragüenses. Venían con sus banderas azul y blanco, alegres, festivos, en enormes filas, llegaban a homenajear a sus madres y las de los caídos por la violencia del régimen. “¡Qué vivan los estudiantes!”, gritaban. “¡Qué vivan las madres de abril!” La gente se reconocía, se saludaba y abrazaba. Madres con hijos pequeños, abuelas en sillas de rueda. Muchachos jovencísimos tomados de la mano, besándose, cantando. Jóvenes con sus mascotas también vestidas de azul y blanco. ¿Qué mejor celebración después de tanto luto, de tragedia, de odio irracional? Esta vez se cantó el “Ay, Nicaragua, Nicaragüita” con otro tono. No con aquella nostalgia que despierta la célebre letra de los Mejía Godoy, sino con la esperanza que esa preciosa melodía quiso inocular desde un inicio. Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita, yo te quiero mucho más. Porque era la sensación de la libertad recuperada lo que embriagaba a los centenares de miles de nicaragüenses que ayer marcharon pacíficamente por Managua. Una masa gigantesca que bailaba al ritmo de chicheros, que estaba ahí para gritarle un ¡basta! a la Muerte.
masacre del Día de las Madres
Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.
Aquí estaba Jessica Rivas, la madre de Jesner, el joven de apenas 16 años asesinado cuando heroicamente intentaba resguardar un supermercado del barrio La Fuente, de la capital, atacado por saqueadores. Rivas señala a la Policía. Asegura que la Policía mató a su muchacho. Fueron varias balas, dijo. Un crimen en la impunidad. Por eso aquí estaba, cargando la foto del joven, con un listón negro en la blusa y un ramo de flores en las manos. “Me duele estar aquí”, dijo. Duele compartir este dolor con estas madres. “¡No es justo lo que nos hizo Daniel Ortega!” La rabia acumulada por más de un mes. El dolor. La indignación. “Si aquí hubiera pena de muerte, eso pidiéramos para él”. Junto a Rivas estaban las otras madres, todas cargando las fotos de sus hijos. Como Alba del Socorro García Vargas, quien lloraba el asesinato de Moroni López, estudiante de Medicina de 22 años, asesinado el 20 de abril en la Catedral Metropolitana, mientras ayudaba a socorrer a los heridos de aquel día brutal. “Siento que estoy como él, muerta”, dijo la mujer, el rostro moreno desfigurado por el dolor, los ojos negros apagados, muestra de su honda tristeza. “Me quitaron un pedazo de mi vida”, asegura la madre, que iba acompañada de uno de sus hijos, de los tres que sobreviven. El muchacho, muy delgado, llevaba una cinta amarrada a la frente con la leyenda ¡Qué vivan los estudiantes! También cargaba la foto del hermano muerto, mientras escuchaba el lamento de su madre. “Vengo a esta marcha representándolo, porque quiero justicia. No quiero que su muerte quede impune. Este fue el regalo que me dieron: ¡cómo me destrozaron! Siento un dolor inmenso”, dijo la madre. El deseo era el mismo: Que se vaya Ortega. Las madres se abrazaban y lloraban y a ellas se acercaban otras mujeres, las que llegaron a marchar con sus hijos. Y el abrazo era demoledor. ¿Cómo se puede soportar tanto dolor?
La gigantesca ola azul y blanco recorrió cuatro kilómetros de la neurálgica Carretera a Masaya. Entre ellos iba el escritor Sergio Ramírez, con una gorra también azul y blanco para protegerse del sol. Se le notaba alegre, contagiado por el sentimiento general de libertad. “Esta es una demostración de fe en el futuro”, dijo. “En Nicaragua, a pesar de la tragedia que hemos vivido y los crímenes masivos que se han cometido, el pueblo tiene fe en que la paz vendrá y la única manera de que venga la paz es la democracia”. Un grupo de muchachas se acercó al Premio Cervantes, me permite una foto, don Sergio, y el escritor paró su marcha para fotografiarse en la calle.
Aquí iba también Vilma Núñez, la incansable defensora de los derechos humanos. ¡Qué alegría!, dijo. A pesar del dolor de sus piernas, del peso de la edad, de haber vivido una y otra vez el horror de un país que repite sus tragedias, ella estaba feliz. La gente se le acercaba para abrazarla, besarla, para fotografiarse con ella. Las muchachas la agasajaban como a una madre. Gracias, le decían. Gracias. Era el reconocimiento a toda una vida dedicada a defender los derechos humanos, de denunciar la brutalidad, de cuestionar la dictadura, la de ayer y la de hoy.
masacre del Día de las Madres
Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

La masa avanzaba hacia la Rotonda Rubén Darío. Cruzaba el Paso a Desnivel de la Centroamérica. Cientos de miles de “minúsculos vandálicos” retando la fuerza del Dictador. Era la mayor demostración pacífica de la historia reciente de Nicaragua. Los capitalinos le quitaron “su” plaza y las calles a Ortega. Lo relegaron a una esquina de la ciudad en la avenida de Bolívar a Chávez, poblada por decenas de arbolatas, el odiado símbolo del poder de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. En una concentración de empleados públicos reunidos en cinco cuadras, allá, al lado del rostro amarillo de Hugo Chávez, su benefactor, habló el Dictador ante sus partidarios. “Nicaragua no es propiedad privada de nadie”, dijo Ortega. “Nicaragua nos pertenece a todos y aquí nos quedamos todos”, afirmó.



Sus palabras ni siquiera fueron escuchadas en la marcha de las madres. Aquí no interesaban. A las cinco de la tarde, la marcha terminaría frente a la Universidad Centroamericana con un evento cultural. Hablarían una de las madres de abril y un estudiante universitario, con el homenaje final a estas mujeres cuyos hijos ya son vistos como héroes. Para recordarles y recordar que no debía haber un muerto más. “¡Qué se vaya Ortega!”, gritaban. Y las balas sonaron a 100, 200 metros, en el sector de la Universidad Nacional de Ingeniería. Les disparaban desde el Estadio Nacional de Beisbol Dennis Martínez. El Dictador no solo mataba a sus hijos, sino que las amenazaba a ellas. Uno a uno fueron cayendo los heridos sobre el pavimento. Ocho muertos en Managua. Entre ellos Jorge y Edgar, Francisco y Michael, Daniel y Orlando, de apenas 15 años. Las balas tiñeron de sangre el azul y blanco que pedía libertad.

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