Fotógrafos. Sus ojos sobre la ciudad y sobre nuestros sentidos. Sus ojos extendidos en instrumentos que reflejan por sí mismos la transformación del mundo. Sensibilidad y tecnología. La mirada propia asimilada por el relato periodístico que va siempre a la zaga de su capacidad de contar una historia. Periodismo y fotografía. ¿Las imágenes logran ir más allá que las palabras? La imagen que nos permite convertirnos en narradores de historias.

Sirvan estas palabras para reconocer el trabajo de los fotógrafos poblanos representados en estos seis profesionales, todos ellos viejos amigos nuestros.



Ángel Romero Vidal

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Abrahám Paredes



Raúl Gil

Jesús Olguin Pazcualli

Raúl Rodríguez

La imagen puede contener: Raul Rodriguez Bautista, sentado y calzado

Andrés Lobato



Certeza y decisión. En ese predicamento nos movemos en el día a día. Cuánto necesitamos de la primera en los asuntos graves de la vida nuestra. Entonces las preguntas elementales se vuelven puntos de quiebre: ¿qué tanto sabemos del problema que enfrentamos?, ¿el conocimiento que tenemos sobre un conflicto es el correcto como para fundar una respuesta que nos permita enfrentarlo con éxito?

¿Y si el conflicto es un asunto de interés público?

¿Con qué capacidad se toman las decisiones en las instituciones del Estado, por ejemplo en seguridad pública y justicia o en procesos ambientales?

Estas preguntas me vienen estos días al valorar la realidad del robo de combustible en Puebla, ese fenómeno cada vez más inasible que llamamos huachicol, con el que se identifica la presencia del crimen organizado cada día más mortal en Puebla. Los acontecimientos de los últimos tres años en nuestro estado no revelan más que desaciertos en el enfrentamiento que desde las instituciones públicas se realiza con acciones de corte militar y policiaco, y que se confirma en un hecho probado: el crecimiento explosivo de las tomas clandestinas no se ha detenido a pesar del involucramiento del ejército y la marina en la persecución de las bandas criminales.

Pero igual se plantean frente a otros procesos como los que se contienen en el anuncio por el gobernador Gali de la compra de “unos barquitos” para limpiar el lago de Valsequillo, con cuya acción “los niños podrán nadar en el embalse”.



Acciones policiacas contra el crimen organizado. Acciones técnicas para regenerar un lago muerto.

En el primer caso a los ciudadanos sólo nos queda contemplar el fracaso del Estado contra el crimen: Palmar de Bravo, ciudad de Puebla, Texmelucan, Venustiano Carranza. Cuatro territorios asolados por una violencia similar a la que conocemos desde hace diez años como la guerra del narco y su característica principal: autoridades civiles y mandos policiacos involucrados en la operación cotidiana de las bandas criminales. Y una más: comunidades enteras vinculadas en toda la trama operativa de esta actividad ilegal (extracción, distribución y consumo), y que contribuyen con sus sicarios, sus presos y sus muertos en las guerras intestinas que la acompañan.

En el segundo caso los ciudadanos organizados vamos muy adelante del Estado: Dale la Cara al Atoyac. A.C. no sólo ha diagnosticado con una enorme capacidad organizativa la realidad de la contaminación del río y ha hecho uso de los recursos legales para obligar a las autoridades a asumir sus responsabilidades, sino que ha elaborado un conjunto de propuestas desde la perspectiva estratégica de cuenca que permiten establecer políticas públicas capaces de lograr revertir en el mediano plazo la catástrofe ambiental que hoy se vive en el valle de Puebla y que ha puesto en jaque la viabilidad socio-ambiental de la sociedad poblana.



Certezas, entonces, para la toma de decisiones.

No las tenemos para enfrentar la violencia del crimen organizado, no las permite un estado autoritario, antidemocrático y corrupto en sus instituciones de procuración de justicia, que dejan de lado toda posibilidad de participación ciudadana. Ahí el Estado no sólo es fallido sino cómplice. Y los ciudadanos hoy estamos inermes.

Sí se construyen, sin embargo, para enfrentar la catástrofe ambiental. Igual para regenerar la cuenca alta del río Atoyac que para defender las montañas contra la voracidad de las corporaciones industriales. Es la acción civil la que encabeza el reclamo contra una decisión de gobierno que gasta 200 millones de pesos en unos barcos que no resolverán el problema de la contaminación del río y deja de lado el esfuerzo civil que ha construido un proyecto estratégico en consonancia con lo que hoy se lleva cabo en muchas regiones del mundo.

Certezas, entonces, para construir un verdadero Estado democrático.

Jueves, 16 Agosto 2018 00:00

Integración económica y democracia

Según las últimas informaciones divulgadas por la prensa, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está avanzando aunque no sabemos si concluirá pronto y cuáles serán sus resultados. Vale la pena entonces adelantar algunas reflexiones sobre la relación entre la integración económica del país a la economía mundial y los avances de nuestra democracia. ¿Hay alguna relación? Esa inserción ¿puede servir para alentar el cambio político o, al contrario, para inhibirlo?
Para discutir este asunto recurrimos a un breve escrito del economista turco y profesor de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik, quien en 2007 propuso lo que llamó un trilema, una encrucijada con tres opciones que se convierte, según sus propias palabras, en un teorema sin solución (disponible en http://rodrik.typepad.com). Lo que plantea, en síntesis, es que la democracia, la soberanía nacional y la integración económica global son incompatibles. Se pueden combinar dos de estos elementos, pero no se pueden tener los tres plena y simultáneamente.
Una de las razones más importantes es que las políticas y las regulaciones de los estados nacionales se riñen con una adhesión plena a la economía global. Frente a ello, una opción consistiría en que los gobiernos de cada país respondan sólo o principalmente a la globalización, pero ello supone sacrificar los objetivos o metas domésticos. Por ello, esta opción es incompatible con la democracia. En realidad, este camino, con diversos matices es el que ha predominado en casi todas las naciones durante las últimas décadas. Su costo político ahora, sobre todo después de la crisis mundial de 2008, es evidente.
Otra posibilidad sería tratar de construir un sistema democrático basado en un federalismo global que permita alinear las decisiones políticas con las necesidades de la integración a los mercados internacionales. Esta opción, sin embargo, ha resultado muy difícil de hacerse realidad incluso entre países similares. Tal es el caso de la Unión Europea. Existe un Parlamento y varios órganos de gobierno comunes, pero sus decisiones y acuerdos han sido criticados por que no representan el sentir y las necesidades de todos sus ciudadanos. Frecuentemente, se imponen los intereses de los países más fuertes.
El tercer camino consiste en atemperar la relación con la economía global como sucedió con el régimen de Bretton Woods que estuvo vigente desde la segunda posguerra hasta los años setentas y que impuso controles a los flujos de capital y al comercio mundial. Se alcanzó una globalización menor, pero las naciones gozaban de una soberanía nacional más amplia.
En conclusión, dice Rodrik, si queremos mayor globalización debemos o bien sacrificar la democracia o la soberanía nacional. Pretender que las tres cosas se pueden lograr simultáneamente no lleva a ningún lado.
Por su parte, en un ensayo publicado recientemente en Project Syndicate, Kemal Davies y Caroline Conroy (disponible en www.project-syunidcate.org), retomando la encrucijada de Rodrik, propusieron explorar el tema de una política global. Según ellos, el avance de la integración económica mundial ha sido implacable a través del comercio y la migración de personas. Sin embrago, el sistema internacional sigue siendo una colección de economías nacionales que responde a las políticas domésticas en materia de tributación, gasto público y regulación.
Para resolver esta contradicción se requieren entonces instituciones y regulaciones globales como las que ya existen a cargo del FMI (Fondo Monetario Internacional) y la OMC (Organización Mundial de Comercio) así como del Banco Mundial y los organismos de Naciones Unidas.




Sin embargo, hasta ahora, las contradicciones entre las políticas y regulaciones domésticas y las que dictan los organismos multilaterales no sólo no han conciliado los propósitos de unos y otros. También han generado una amplia insatisfacción ciudadana. De este malestar surgen respuestas como las de Trump, proponiendo un nacionalismo de nuevo tipo que lejos de intentar fortalecer las instituciones internacionales pretende desmantelarlas con la intención de eliminar cualquier tipo de regulación. La UE sigue una línea opuesta, tratando de alentar sus propias normas, pero también se ha quedado corta en algunos asuntos que tienen que ver con la fijación de estándares que afectan a diversas naciones.
Un ejemplo de esas fallas consiste por ejemplo en permitir que las empresas multinacionales paguen pocos impuestos, lo que exacerba la desigualdad y debilita los presupuestos públicos. Sólo una cooperación y regulación internacional permitiría atacar este problema. Lo mismo sucede con el cambio climático.
Se requiere entonces fortalecer y sobre todo crear nuevas instituciones mundiales. Ello mediante un debate que lleve a un acuerdo que permita el ejercicio de una política global bajo un nuevo concepto de democracia. Por otro lado, una regulación mundial sin instituciones internacionales legítimas implicaría el fortalecimiento de sistemas políticos autoritarios, lo que resulta inaceptable.
En síntesis, según este último artículo, Rodrik propone menos globalización y más democracia, mientras que Trump desea fortalecer el nacionalismo debilitando tanto los valores democráticos como la globalización. Por ello, concluyen, el desafío del siglo XXI es construir una nueva política global que reciba un amplio consenso democrático.
Transportemos este debate a la situación de México. Durante los últimos 35 años nuestra incorporación a la economía mundial (vía TLCAN) ha sacrificado los intereses del Estado nacional y de los mexicanos en materia sobre todo de trabajo, salarios y condiciones laborales, pero también en lo que toca a su diversificación comercial y en su potencial de crecimiento. Incluso ha influido en la estrategia contra el crimen organizado. De esta manera, también se afectaron las instituciones democráticas. Se logró un régimen de alternancia, pero se debilitó la capacidad del Estado para atender el bienestar y el mantenimiento de la paz. Nuestro caso es ejemplar para ilustrar la encrucijada de Rodrik: de las tres cosas, soberanía nacional, democracia e integración económica, se escogió darle prioridad a la última en detrimento de las dos primeras.
¿Cuáles podrían ser las opciones ahora? La estrategia Davies-Conroy significaría fortalecer al TLCAN creando instituciones trilaterales más fuertes, pero ello parece casi imposible con el gobierno de Trump, sobre todo en el caso de problemas fronterizos como la migración y el tráfico de drogas y armas.
En nuestro caso, aquí y ahora, la opción Rodrik parece más adecuada: modular la anexión que nos ata al TLCAN, tratando de ganar cierta margen de soberanía nacional con el objetivo de atender mejor los objetivos del Estado nacional y de los mexicanos. Ello, a su vez, fortalecería el consenso político y la posibilidad de un cambio para abatir la desigualdad, la pobreza y la violencia que azotan a nuestro país.
Una tercera opción consistiría en construir un gobierno nacional más fuerte y soberano, pero menos democrático y casi completamente aislado de la economía mundial. Creo que esta opción debería descartarse.
La posibilidad de modular nuestra integración económica significaría una renegociación del TLCAN exitosa que elevara, entre otras cosas, los estándares en materia laboral. Sin embargo, quedarían pendientes los otros temas de la agenda bilateral: migración y regulación de enervantes.
Esta opción, por lo tanto, aunque sea la más recomendable, deja abierta la posibilidad de un conflicto con el gobierno actual de Estados Unidos, con o sin un TLCAN renegociado.
El tamaño y complejidad de la querella lo veremos en los próximos meses, quizás semanas. En cualquier caso, estaremos mejor preparados para ello si contamos con un gobierno dispuesto a defender la democracia antes que la integración económica a toda costa, y que cuente, por lo tanto, con el respaldo de los mexicanos.
saulescobar.blogspot.com

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Tablao, Escuela de Arte Flamenco/Viernes 17 de Agosto del 2018, 9 de la noche



Mundo Nuestro. En la tarde después de la tormenta contemplo el paso bronco del río. Es el mismo río Atoyac por el que viniera mi abuelo italiano Carlo a trabajar y vivir el resto de sus días .

Carlo Manstretta Magnani llegó a México en 1901 para trabajar como ingeniero civil en la construcción de puentes de mampostería para el ferrocarril --ahora creo que el Central-- en la región de Querétaro. En Veracruz cundo bajó del barco que lo trajo desde Nueva York, le quitaron la n al apellido, por lo que él y sus descendientes quedamos como Mastretta para nuestra posteridad mexicana. En 1906, y tras su experiencia como constructor de sistemas hidroeléctricos en la región de Tequixquiapan, el abuelo llegó a Puebla, ya casado con la abuela Ana María Arista, para trabajar entonces en la construcción del sistema hidroeléctrico de Atoyac Textil, en Mayorazgo, con las plantas Carmela y Carmelita en el río que hoy vemos pasar bronco y muerto con toda nuestra desgracia socio-ambiental hacia Valsequillo.
La planta Carmela en el río Atoyac
Por cierto, para el gobernador de los barquitos: de ahí le viene el nombre a su avenida Las Carmelitas.
Mucha historia familiar atada a este río Atoyac del que soy vecino. Por eso tal vez me duele tanto verlo pasar con toda la carga de nuestra podredumbre. Por eso me duele tanto la destrucción criminal de la antigua fábrica del Mayorazgo a la que tanta vida le dio y en en cuyo terreno y sobre sus ruinas unos empresarios constructores de la ciudad de México van a desplantar 804 departamentos autorizados impunemente por el gobierno de la ciudad --autorización que no han presentado con las debidas manifestaciones de impacto ambiental y vial, al menos que se conozcan públicamente--, fundados en la carta urbana del 2016 del mismo gobernador de los barquitos, entonces alcalde de esta ciudad de Puebla, atropellada vilmente por autoridades y desarrolladores inmobiliarios.
Carlo murió en 1955, el año, por cierto. en el que nací.
De él venimos los que en México este apellido llevamos. Y en su memoria también llevo adelante el proyecto periodístico que llamo Mundo Nuestro (mundonuestro.mx)

Para entender lo que Puebla ha perdido con la destrucción de Atoyac Textil: la historia de la Planta Carmela



Para entender lo que Puebla ha perdido con la destrucción de  Atoyac Textil: la historia de la Planta Carmela

Mundo Nuestro. La investigación científica lleva de la mano a la educación. Tal es el propósito de los investigadores en el Jardín Botánico Universitario de la BUAP. Así se expresa en el sitio web de este importante centro de conocimiento para la conservación de la biodiversidad en el estado de Puebla:

"El Herbario y Jardín Botánico cuenta con un área de Educación y Divulgación cuyo objetivo principal es contribuir a la formación curricular de los estudiantes y a la sensibilización ambiental de los mismos, así como de los diferentes sectores de la sociedad que visitan este Centro. Para alcanzar tal fin, se imparten programas educativos diseñados con base al conocimiento científico generado, documentado y actualizado, haciendo énfasis en el valor que los recursos vegetales tienen para el sano desarrollo de la vida de los ecosistemas y del propio ser humano."

De ahí la importancia del curso que se llevará a cabo los días 7 y 8 de septiembre próximos: Cómo identificar a las plantas, abierto al público en general.

Lunes, 13 Agosto 2018 00:00

La fuerza de la universidad pública

BUAP, HISTORIA DE ÉXITO



Mundo Nuestro. En la coyuntura poselectoral en Puebla surgen interrogantes que no tienen una respuesta sencilla. Así, sobreviene la incertidumbre por el derrotero incierto de nuestra sociedad.



Mundo Nuestro. Stella Cuéllar, académica y literata, es una de las editoras de libros más reconocidas en nuestro país. Con una larga trayectoria profesional en editoriales como Artes de México y Siglo XXI, ha iniciado recientemente en el periódico digital de la ciudad de Toluca, Alfa Diario, una columna en video especializada en arte y literatura denominada “Del librero de AD”. Con su autorización publicaremos a partir de esta semana sus comentarios con la seguridad de que provocará en nosotros el ánimo por la literatura.

Esta semana, Stella nos invita a leer la novela Segundo Cuerpo, del escritor serbio Milorad Pavić



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