Tal vez te acuerdes de que nos conocimos en aquel verano cuando las jacarandas de la calle de Corina estaban todas verdes, esperando pacientes su lila invernal. Olía a humedad y las casas estaban recién bañadas. Ahí se había cambiado la prepa 6. Era mi primer año y las lluvias empezaban. Si me atrevo a decirte lo que ahora pienso es, entre otras cosas, porque te llevo 16.

Y con todo aprecio, no en balde nos cambiaste a muchos la vida; me parece que llegas a los cincuenta casi a punto de convertirte en estatua. Te esperan reconocimientos de casi todas las instituciones, tal vez no las policiacas y militares, pero autoridades escolares, diputados, partidos, medios masivos y congresos te van a quemar incienso. Y cuando naciste, casi todos ellos, con sus muy importantes excepciones como Barros Sierra, estaban en tu contra. Claro, se dirá, es que ahora vivimos en democracia.

Y en parte es cierto. Hay que festejar eso y estar alegres. Pero déjame recordarte algunas cosas. Que al paso de los años te fuiste convirtiendo en algo que no estaba en esos días lluviosos que nos cambiaron. Ahora tu monumento a los cincuenta años ya trae cincelado, inscrita en piedra, que eres el precursor de un invento posterior, una democracia sólo electoral, y que algunos de los nuevos regímenes, cada vez más empresariales y antipopulares, reclaman desde 1988, un año amargo, de fraude electoral, que venían de tu lucha contra el PRI-gobierno. Que eran parte de tu tiempo de modernidad, de romper con el pasado “populista” e inaugurar la democracia que les eligió, así sea mediante el fraude como en 1988 y 2006.

Trato de recordar desde esa mínima experiencia vivida como brigadista si algo así estaba en juego. El pliego petitorio exigía la supresión de cuerpos y leyes represivas, llamaba a la inapreciable justicia que castigara a las autoridades policiacas responsables y resarciera a las víctimas de su violencia, y algo que aún resuena y fuerte en estos años de libertades democráticas, que se reconociera la existencia de presos políticos y que una Política jerárquica y distante, llena de privilegios, abriera un Diálogo Público. Algo tan subversivo ayer como ahora. Un ácido contra las legitimidades de los poderes y que puede borrar lo que te cincelaron.



Hablando de ácido y ahora que casi eres estatua, fíjate que tu forma no se le acercaba para nada. En realidad eras como una medusa. Sí, las de mar abierto, casi transparentes, que parecen volar. Con una cabeza cohesionadora y programática, el Consejo Nacional de Huelga, de la cual surgió el pliego petitorio. Y con múltiples tentáculos con cientos y miles de fibrillas en las 70 instituciones educativas en huelga, con sus cientos de Comités de Lucha en cada escuela y sus miles de brigadas compuestas de jóvenes, hombres y mujeres, que nunca, salvo excepciones, habían tenido vida pública. Habrá quien suponga que te movía la cabeza, pero lo que recuerdo es que te impulsaban esas miles de dizque patitas, múltiples, diversas y creativas. Pero no sólo es un asunto de forma. Eras medusa. Si hombre, espera un momento… sí eras medusa de las que viven en el mar salobre, las que si por algún descuido dejas que se acerquen y te toquen, nunca las olvidas, te queda una mancha roja que irrita y duele. Algo parecido le hiciste al orden vigente en esos días.

En ese monumento que eres ahora pesa el gesto y el color del drama vivido por la represión que te gestó desde julio, te persiguió en los meses siguientes y que intentó matarte el 2 de octubre. Y sin embargo, acuérdate, la represión fue la marca del Estado. La acción de los estudiantes en los 30 benditos días de agosto y buena parte de septiembre estuvo llena de creatividad, alegría y pasión, a manera de respuesta a su violencia. Me atrevo a decir que lo que se vivió entonces sólo puede describirse como una gran fiesta. Un carnaval de la imaginación. Y eso me consta casi como tatuaje en la piel. Con la huelga masiva de fines de julio se inició un recreo que para algunos aún no acaba. Se desajustó no sólo la política estatal, sino todo su orden cotidiano. La autoridad del señor presidente se tambaleó, pero también el orden jerárquico de las escuelas, la cohesión autoritaria de las familias, la credibilidad de los medios masivos a lo que les gritábamos ¡Prensa vendida, Prensa vendida!, con la inestimable excepción del Excélsior de Julio Scherer, del Sucesos y del Por qué! La rigurosa programación del deseo juvenil (quiero ser ingeniero, quiero ser doctor, tener casa, familia, perrito y un coche) se hizo trizas para todos los atrapados en el tiempo del ventarrón. Y eso, discúlpame, pero eso no está muy presente en la memoria que te fabricaron.

Fue un tiempo donde brotaron actividades, imaginarios y deseos que antes no existían. Una efervescencia inventiva del actuar que escapaba a toda idea preconcebida. Tomamos las escuelas en huelga, se organizaron asambleas donde por primera vez hicimos uso de la palabra, a veces sólo un penoso balbuceo que a varios los traumó de por vida; algún salón se convirtió en Comité de Lucha. Surgía una República de los Iguales entre ricos y pobres, hombres y mujeres, blancos y morenos, aunque siempre algo recordaba las profundas diferencias educadas y que regían a nuestra sociedad clasista, estamental. Proliferaron las “brigadas” para acciones concretas y los “círculos de estudio” para los que se atrevieran a conocer un saber arcano, el de las revoluciones socialistas, y, aún más secreto, un marxismo que surgía con la fuerza de la palabra revelada. Muchachas y muchachos convivimos como nunca en un trato de cierta igualdad y reconocimiento e incluso descubrimos a algunas de ellas que nos deslumbraban por su iniciativa, valor e imaginación. Las calles, los destartalados camiones y trolebuses que circulaban en Héroes del 47, los mercados del centro de Coyoacán y sus periferias; todo se convirtió en plaza pública, en lugares de volanteo, de boteo para las cooperaciones, de mítines relámpago. Entre agosto y septiembre miles de nosotros conocimos el poder que nace del número, de la alegría desbordante y de tomar la calle. Ese poder se apagaba apenas surgía, pero provocó un sismo en ese México.

Había una estela de movimientos estudiantiles previos. Pero ahora no se pedía que se facilitara el acceso a la educación media o superior, que se mejorara la autonomía universitaria, tampoco que bajaran las tarifas del transporte público. Miles de chavos gritaban ¡Dialogo Público, Diálogo Público!, algo tan ajeno a los usos y costumbres de todos, de gobernantes y de gobernados, y se entreveía otro imaginario del vivir en común.

Y el otro grito que también abrió el horizonte fue ¡Únete Pueblo, Únete Pueblo!, un deseo de encuentro y de trato con el Otro que, la verdad, era todo el mundo, todos los que estaban fuera del claustro escolar. Lo que se inició como incipiente trato en calles, plazas y mercados luego se expandió en los años posteriores como un encuentro con ese ancho mundo, tan ajeno, tan extraño, de la vida fabril, de sindicatos, de los pobladores urbanos, de regiones rurales y de las culturas de pueblos y comunidades.



Julio me platicó como llegó a Bahía de Banderas para trabajar con unos ejidos en Nayarit. Fue de las primeras experiencias de la Política Popular. Y la Cooperativa de Cine Marginal se introducía en las zonas fabriles del norte de la ciudad. De esas miles de experiencias, la mayor parte anónimas, surgieron saberes y maneras de actuar y de vivir que ninguna institución educativa ofrecía. Y se expandía una mezcla de tradiciones, horizontes y lenguajes desde los espacios de conflicto y de búsqueda de alternativas. Eran aguas salobres.

En esa Babel de la inconformidad, de la sed de justicia, de las ganas de pelear y de inventar formas de vida, se nombró de muchas maneras lo que estábamos viviendo. Algunos la llamaron Revolución, con el agregado de a la vuelta de la esquina. También se escuchaba de un Jesús que regresaba y llamaba a integrarse a las comunidades eclesiales de base. Otros le decían Democracia, pero entendiendo por ello una puerta muy grande para que miles y miles hicieran política en sus lugares de vida cotidiana y que implicaba otro orden de Estado, de escuelas, de familias y de vidas individuales. De este tamaño era esa puerta que luego se nombró como Democracia Social y que en el tobogán de las mutaciones se convirtió en una pequeña entrada a un laberinto electoral donde sólo te piden que a una hora de un día determinado vayas y votes, que te salgas por favor y sigas tan tranquilo en el Orden que te fabricaron. Esta democracia de truco y maña apellidada Electoral.

Ahora, cuando me encuentro con ciertos personajes que traen una especie de software integrado, imagino algo como el espíritu del 68. Un detector de reclamos colectivos, el fomento de la participación colectiva y horizontal, la certidumbre asamblearia, ideas para cohesionar e impulsar la diversidad que se pone en sus marcas, cierta facilidad de la palabra con sus detonadores incendiarios como el ¡ya basta! No puede faltar la creación de formas autogestivas en lugares tan diversos como las normales rurales, las cooperativas de la Tosepan, los barrios de la ciudad de México que estudia mi amiga Lucía, las experiencias de los jóvenes que difundieron la solidaridad con Ayotzinapa y antes habían formado un movimiento tan imaginativo contra las nuevas dominaciones como el #Yo soy 132. Y apenas ayer, una alegría de carnaval que acompañó a la campaña de AMLO.



En lo mejor de esas tradiciones vivas que como diente de león esperan un viento a favor para dispersarse, leo una hoja tamaño oficio doblada en dos, como debe ser, y con cuatro caras. El Mosquito, el que nos pica y despierta. Fue distribuida de mano en mano el jueves 5 de junio (falla casi obligada en los folletos y volantes de este linaje, debe decir julio) por las Comunidades Eclesiales de Base de esta Cuautla que ahora se incendia con un calor africano en tiempos de lluvias a tres días del triunfo de AMLO. Y dice:

“La mejor manera de conmemorar a nuestros caídos en las batallas por la democracia, a 50 años del genocidio de 68, a 47 del Halconazo de 1971 y a 45 meses de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, es refundar a este país desde la raíz. Ya vimos que sí se puede”

Y entonces creo, mi querido casi estatua, que, por suerte para ti y para todos los que fuimos tocados o contagiados por ese tiempo de anhelo, las aguas salobres, tu medio natural, sigue fluyendo en estas realidades de injusticia, pero también de esperanza. Cuando veo actuar a jóvenes y viejos, a mujeres, hombres y diversos inmersos en el conflicto del momento, la pugna contra la injusticia que ahora daña, la iniciativa que arrastra a muchos, me digo y te digo: gozas de cabal salud, mi buen, sigues intenso en las aguas salobres del conflicto, los lugares propios para las medusas, no en la ceremonia ni en la quema del incienso. Perdóname, te lo tenía que decir, pero venga, hombre, si son buenas noticias, y va la mejor, yo pago los tecitos que aún toleramos a nuestra edad.

Recordatorio de una infamia: la violencia criminal contra la democracia en Puebla. Hace un mes a los poblanos nos regresaron sin pudor alguno a 1940. Y pareciera ser que los ataques a balazos contra las casillas electorales orquestados por un grupo de poder fáctico no son prueba suficiente para declarar ilegal la elección del 1 de julio para el gobierno del estado de Puebla; y que los actores de la vida pública en Puebla, particularmente en la oficina del gobernador Gali, pueden seguir como si nada hubiera ocurrido y con ocurrencias absurdas como las de los barquitos para limpiar Valsequillo.

Es una tragedia y es intolerable.



Un mes después las preguntas se sostienen: ¿Quién ordenó los asaltos?, ¿quién operó los ataques?, ¿qué funcionarios públicos estuvieron involucrados en el dispositivo que organizó a las bandas que asolaron decenas de secciones electorales? ¿Y quién lo está investigando? ¿Los detectives de la FEPADE siguen la huella de los hampones de barrio y los sicarios de cárteles y las redes delincuenciales colgadas de los despachos de seguridad pública? ¿Existen acaso tales investigadores? Y más, ya en esta tanda de preguntas inútiles: ¿qué sentido tiene hablar de democracia si hechos así pueden pasar como si fueran asuntos banales que como tantos asesinatos y ejecuciones se agolpan en las primeras planas por un par de días para perderse después en el polvo de las desgracias que les pasan otros, los infortunados de la vida nuestra?

Es el relato de la infamia caciquil que nos debemos en Puebla.



Yo sigo en busca de mi voto violentado a balazos en la Sección 1187 de San José Mayorazgo. y les informo que no he recibido de parte del tribunal estatal electoral respuesta alguna a mi queja de inconformidad. No sé qué será de las impugnaciones que metieron los partidos políticos afectados por la suma de eventos criminales que se resumen en esa consigna genética que denominamos fraude electoral.

Mundo Nuestro. El siguiente es el comunicado dado a conocer este martes por la organización civil Dale la Cara al Atoyc en respuesta al anuncio del gobernador del estado de Puebla, Tony Gali, de que el gobierno invertirá 200 millones de pesos en un sistema de barcos para la limpieza del lago de Valsequillo.

LA CONTAMINACIÓN DEL LAGO DE VALSEQUILLO ES CONSECUENCIA, NO EL ORIGEN DEL PROBLEMA

Derivado del análisis e investigación de múltiples estudios de casos de éxito en el rescate de Cuencas hídricas y cuerpos de agua nacionales e internacionales, así como de haber sostenido múltiples reuniones de trabajo con autoridades federales, estatales y municipales, con académicos de las más prestigiadas universidades y organismos autónomos, en Dale la Cara al Atoyac estamos convencidos de que la mejor manera de sanear, fortalecer y cuidar una cuenca como la del Alto Atoyac que no solo nutre a la presa de Valsequillo sino que se usa para riego a lo largo de su recorrido, es a través de un plan integral hídrico de regeneración de cuenca.



En múltiples ocasiones, durante ruedas de prensa, en reuniones con autoridades actuales y con candidatos a diversos puestos de elección popular, hemos manifestado que:

• Es fundamental un plan de ordenamiento territorial de toda la cuenca



• Recuperar los bosques, nuestras fábricas de agua, con reforestaciones estructuradas a largo plazo con una taza de supervivencia que por el cuidado constante de los árboles supere el 80%

• Fortalecer políticas públicas claras del aprovechamiento del agua

• Fortalecer. un cuerpo de inspectores y sancionar a los infractores • Crear un organismo operador inter-municipal • Declarar la Rivera del Río Atoyac como área natural protegida



Dale la Cara ha sido portavoz de las recomendaciones para la regeneración de la cuenca aporatadas por los expertos en el tema, y por eso externamos nuestra preocupación respecto a que a unos meses de terminar la actual administración pública, se decida invertir en un proyecto que aunque tenga la intención de detonar el turismo, no está debidamente enfocado al rescate de un cuerpo de agua tan contaminado como el Atoyac. Una inversión de 200 millones de pesos podría fortalecer puntos medulares del rescate de nuestro río y cuenca y no sólo la limpieza de una zona de forma aislada y temporal, tratando de remediar el daño sin involucrar en su costo a todos los responsables de su contaminación.

Respecto a los barcos anunciados por el gobernador Antonio Gali, éstos son parte de un sistema de limpieza del agua, que si bien ayudarían a contribuir con la limpieza superfcial del lago, no corrigen el daño que se hace a lo largo de la cuenca mediante los drenajes que se vierten directamente sobre el Atoyac y sus ríos tributarios sin cumplir con las NORMA DE LA DECLARATORIA ATOYAC XOCHIAC. El sistema de barcos es una herramienta de solución parcial que tritura el lirio e introduce ozono al agua superfcial. Si bien eso ayuda a mejorar su calidad, no corrige el problema de fondo. Es importante saber cuáles serás los mecanismos de mantenimiento, tener los costos de operación asegurados y qué institución gubernamental tendrá dicha responsabilidad.

Somos partidarios de embellecer el lago de Valsequillo para fortalecer el turismo, sin embargo, si se quiere lograr tener un lugar de recreación que involucre un cuerpo de agua como el Atoyac y el lago de Valsequillo, por múltiples motivos, principalmente de salud pública, debiera ser prioridad de las autoridades contar primero con una inversión en la limpieza y regularización de la zona, así como la revisión y modifcaciones pertinentes a la ley, antes de pensar en declarar el lago como un cuerpo de agua en el que se puede nadar y hacer deporte sin riesgo para la salud.

Finalmente, a cuatro meses de terminar una administración sería importante que las autoridades entrantes tuvieran la oportunidad de involucrarse en éste proyecto antes de que se destinaran 200 millones de pesos a un proyecto que requiere un acompañamiento presupuestal del nuevo gobierno a partir de diciembre de este año.

Dale la Cara al Atoyac ha generado a lo largo de los últimos 5 años una ruta crítica de trabajo tanto en inversión, como en tiempos a seguir para la limpieza de la Cuenca. Dicha ruta se compartió durante las campañas con los candidatos a la gubernatura y a las presidencias municipales. Es un documento consensuado con diversos actores que además es público.

Por lo anterior:

SOLICITAMOS A LAS AUTORIDADES EN TURNO Y ELECTAS REALIZAR LAS MESAS DE TRABAJO QUE SEAN NECESARIAS, INCLUYENDO A LA SOCIEDAD CIVIL ESPECIALIZADA, Y UNIVERSIDADES PARA VALORAR OPCIONES Y PRIORIDADES EN ESTE PROCESO DE LIMPIEZA Y SANEAMIENTO. UNA INVERSIÓN DE 200 MILLONES DE PESOS ES ALGO QUE NO DEBEMOS DESPERDICIAR EN COMBATIR EFECTOS EN LUGAR DEL ORIGEN DEL PROBLEMA.

Mundo Nuestro. Raúl Dorra nació en 1937 en San Pedro de Jujuy, Argentina. Es uno de los muchos exilados argentinos que llegaron a Puebla tras el golpe de Estado del 25 de marzo de 1976. Aquella tragedia nos legó a uno de los más importantes pensadores sobre la lengua y la literatura en el mundo.

La revista Elementos publica en su edición 111 esta semblanza íntima que Dorra hace de Stephen Hawking, el científico fallecido el pasado 14 de marzo, quien encontró en la actividad intelectual y en el sentido del humor las herramientas para seguir vivo a pesar de su mortal enfermedad. Dorra apunta a esa voluntad de vivir, a ese deseo de la vida, para responder a una pregunta básica: ¿cómo se expresa esa voluntad? Vivir para pensar --dice el pensador argentino--, y sobre todo vivir para estar comunicado con los hombres, con la vida de los hombres.

...no tuvo nunca principio ni jamás acabará porque el tiempo es una rueda y rueda es eternidá José Hernández (Martín Fierro)



El hombre

El miércoles 14 de marzo murió Stephen Hawking. Ese mismo día, y los que le siguieron, los medios noticiosos multiplicaron la casi intolerable imagen de su cuerpo en ruinas. No menos asombroso, no menos vertiginoso que el universo del que tanto habló, ese cuerpo evoca una vida que –a pesar de la publicidad que la rodea– profundamente cuesta imaginar. ¿Cómo habrá lidiado con las cosas? ¿Cómo habrá afrontado, día tras día, desde sus necesidades más elementales hasta las más complejas? ¿Cómo se las habrán arreglado, en cada cosa, las personas que lo asistían, desde sus enfermeras hasta sus estudiantes? ¿Y cómo –me pregunto– habrá hecho él para resistir la mirada, para mirar sin desmayo ese estrago que era su propio cuerpo?



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Mundo Nuestro. El pasado 10 de julio en Loyola, España, se llevó a cabo el Encuentro Mundial de Universidades Jesuitas. El siguiente texto de Héctor Sosa, permite conocer la perspectiva que tiene la Compañía de Jesús en el mundo en voz de su Padre General. Los capitulares del texto indican la lógica con la que los jesuitas explican el papel de su proyecto educativo en el mundo: A dónde venimos y a qué, Una vida justa y en paz, Apostolado intelectual es ir encuentro de la Sabiduría, La universidad que forma para la ciudadanía universal, Nuestra identidad es nuestra contribución, Juntos somos más fecundos. Dos conceptos ahí son fundamentales para comprender la modernidad de la educación jesuita: la identidad de la Compañia, una tradición que se funda en el papel jugado por los jesuitas en el siglo XVI de la reforma y la contra reforma de la iglesia romana, una historia contradictoria que podemos entender en nuestra misma ciudad de Puebla, en el edificio Carolino, en el reconocimiento que hacemos de la palabra universidad; y la ciudadanía, "aquella faceta de nuestra existencia humana --dice Sosa-- a través de la cual el individuo se hace persona al reconocer a los otros como sus iguales en términos de dignidad y derechos". Reconocer en este texto el proyecto histórico-político de una organización social fundamental para entender lo que somos sociedad.

Mirar desde el mismo la acción de la universidad Ibero Puebla, comprometida como ninguna en el acontecer de la vida nuestra en Puebla.

https://repo.iberopuebla.mx/pdf/universidadFuenteVida.pdf



La universidad fuente de vida reconciliada

A través del compromiso universitario la Compañía está comprometida a contribuir a hacer verdad histórica la palabra de Jesús: …he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud (Jn 10,10). La reconciliación es posible cuando hay vida. La vida produce la reconciliación que a su vez la hace vida plena. Reconciliarse es una forma de volver a la vida y de hacerla crecer hacia su plenitud. La plenitud de la vida es el amor capaz de entregar la propia vida para que todos tengan vida. El creciente compromiso de la Compañía de Jesús en el quehacer universitario adquiere su sentido en el deseo de contribuir efectivamente a hacer posible una vida digna, plena, para todos y cada uno de los seres humanos, en el presente y en el futuro. Vivir en plenitud significa zambullirse en la variedad de pieles y culturas que forman la humanidad. Supone zambullirse en la complejidad de los procesos históricos y sociales en marcha en este momento de la historia. Procesos de cambio profundos, complejos, con ritmos tan distintos que llegan a llenarnos de incertidumbre frente a un futuro cada vez más difícil de imaginar… Una universidad como la que queremos, fuente de vida, comprometida a fondo en los procesos de reconciliación, experimenta en su propia existencia cotidiana las tensiones propias de la complejidad social y cultural en la que se inserta con todo su ser. La universidad vive también la incertidumbre de la historia en la que actúa, experimenta en su propio ser la fragilidad de la vida porque, además, ella misma se siente y se sabe frágil. Agradezco de corazón esta oportunidad de encontrarnos en un lugar de tanto significado para quienes queremos encarnar en nuestro tiempo la profunda experiencia humana y espiritual de Ignacio de Loyola y los primeros compañeros, fundadores de la Compañía de Jesús, inspiradores de este camino en el que también nosotros hemos decidido avanzar. Agradecimiento muy especial a quienes han preparado con esmero este encuentro. Al P. Michael Garanzini y sus equipos de trabajo; a las comisiones (task forces) que han venido reflexionando, y haciendo reflexionar, sobre temas cruciales de nuestro apostolado universitario. Gracias a la Universidad de Deusto por acogernos en este Encuentro y al Santuario de Loyola por reservarnos este maravilloso día.



A dónde venimos y a qué



Como Universidades bajo la responsabilidad de la Compañía de Jesús venimos construyendo desde hace mucho tiempo este espacio donde nos encontramos. Deusto y Loyola son lugares físicos en los que nos podemos encontrar porque responden a la vocación universitaria, es decir, universal, de la Compañía de Jesús, como lo fueron la Universidad Iberoamericana de México en el 2010 y la Universidad Católica Australiana en Melbourne en el 2015. Los lugares físicos permiten crear el lugar espiritual en el que nos encontramos como educadores, colaboradores desde la universidad en la misión de humanizar la historia.

Vinimos, por tanto, a este lugar físico, La Universidad de Deusto y el Santuario de Loyola, porque es también el lugar espiritual dónde sentimos que podemos crecer en la dimensión universal de la contribución de las universidades inspiradas en el carisma ignaciano al mejoramiento de la humanidad a través de la reconciliación y la justicia.

Vinimos, por tanto, a fortalecernos como cuerpo apostólico universal inspirado en el carisma ignaciano, unido por una fecunda tradición intelectual humanista, enraizada en la fe cristiana. Vinimos a compartir la mirada sobre el mundo y la historia que encontramos en el Evangelio y los Ejercicios Espirituales. Mirar al mundo y la historia desde el amor con el que lo hace el Dios Uno y Trino significa conmoverse por el grito de los millones de seres humanos que migran buscando mejores condiciones de vida, de las víctimas de la violencia, de los empobrecidos que claman por justicia, de quienes son despreciados por el color de su piel o la religión que profesan, de quienes ven negados sus derechos a participar democráticamente en la vida pública, porque el poder político es acaparado por personas al servicio de intereses particulares, indiferentes al Bien Común y al cuidado del medio ambiente.

Adoptar esta mirada representa un considerable desafío epistemológico para nuestro quehacer científico que busca penetrar la realidad, descubrir las raíces de la injusticia y contribuir a proponer alternativas de transformación económica y social. Una mirada que se convierte también en desafío pedagógico para nuestra docencia de manera que seamos capaces de trasmitir la vida que de ella proviene. Desde este modo de ver, de ubicarnos ante la realidad, encarnamos la opción preferencial por los pobres por la cual la universidad se convierte en un proyecto de transformación social para generar vida plena. Este desafío cobra nuevas dimensiones cuando los pensamos como transformación global.

El compromiso con la transformación del mundo actual tiene dimensiones locales, regionales y globales. Son procesos complejos e interdependientes. Vinimos, por tanto, para encontrar la manera de, juntos, ir más allá de cuanto logramos normalmente alcanzar en nuestras sociedades locales, para incidir lo mejor posible en los niveles regionales y globales de nuestro mundo.

La universidad concebida como proyecto de transformación social es una universidad que se mueve hacia los márgenes de la historia humana en los que encuentra a quienes son descartados por las estructuras y poderes dominantes. Es una universidad que abre sus puertas y ventanas a los márgenes de la sociedad. Con ellos y ellas viene un nuevo aliento vital que hace de los esfuerzos de transformación social fuente de vida y plenitud.

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Una vida justa y en paz

La Congregación General 36ª de la Compañía de Jesús es una invitación a enfocar la misión de las universidades desde la perspectiva de compañeros en una misión de reconciliación y de justicia.

Nuestras obras educativas, a todos los niveles, y nuestros centros de comunicación e investigación social, tienen que ser una ayuda para la formación de hombres y mujeres comprometidos con la reconciliación, que sean capaces de superar los obstáculos que a ella se oponen y proponer soluciones. El apostolado intelectual debe ser fortalecido para ayudar a transformar nuestras culturas y nuestras sociedades.1

La reconciliación es un mensaje de esperanza basado en la convicción profunda de cómo Dios –Uno y Trino- actúa en la historia. El Padre está reconciliando todas las cosas por medio de la encarnación, vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, el Cristo. Nos ha regalado su Espíritu para hacernos colaboradores de esta obra de reconciliación, misión encomendada a la comunidad de los seguidores de Jesús, la Iglesia. La Compañía de Jesús nace y tiene sentido como colaboradora de la misión reconciliadora que pasa por contribuir a la justicia social.

La vida cotidiana de quienes participamos en la misión de la Compañía de Jesús a lo largo y ancho del mundo permite constatar cuán lejos está la realidad de nuestro mundo de ofrecer las condiciones para una vida humana en paz, como es el ideal profundamente deseado de personas y pueblos. En pleno cambio de época histórica asistimos al escándalo de la creciente desigualdad que genera violencia, migraciones forzadas, discriminación racial, pobreza indeseada, autoritarismos y populismos portadores de falsas ofertas de redención social… Con tristeza observamos la imposibilidad de detener el deterioro del medio ambiente por la falta de atención responsable al cuidado de la Casa Común. Nosotros y nuestras instituciones tenemos una asignatura pendiente en esta carrera por hacernos cargo responsablemente de la reconciliación con el medio ambiente.

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En medio de la preocupación por el debilitamiento de la conciencia ciudadana, de los regímenes políticos democráticos y de los mecanismos de toma de decisiones públicas, se nos pone delante el enorme desafío de incorporarnos lúcidamente en la nueva cultura digital que va cambiando rápidamente los modos de pensar y de relacionarse entre los seres humanos.

No es sólo una revolución tecnológica sino la creación de un nuevo mundo en el cual habitamos. El eco-sistema digital es el comienzo de un profundo cambio del paradigma cultural humano. Un reto a la creatividad de la tradición educativa de la Compañía de Jesús, llamada a hacer presente en este nuevo mundo la buena noticia de la humanidad reconciliada en Jesús por su vida entregada por amor.

La Universidad como institución humana, y el apostolado universitario de la Compañía de Jesús, han sabido enfrentar creativamente épocas históricas difíciles y complejas en y por fidelidad a su carisma, a su razón de ser. La Universidad es una comunidad de intereses espirituales empeñada en la búsqueda de la verdad. La Universidad, se reconoce en la búsqueda de la verdad porque está convencida de la posibilidad del ser humano de acceder a ella. La Universidad está siempre abierta a reconocer críticamente la provisionalidad del conocimiento por el que pretende formular la verdad y a continuar la incesante tarea de hallarla.

La Universidad Católica está íntimamente comprometida con la búsqueda de la verdad. Como lo recordó el Papa Benedicto XVI en La Habana2: Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.

La Compañía de Jesús ha encontrado en la Universidad un espacio formidable para poner en práctica la misión recibida de, inspirada en el evangelio, promover con tesón la justicia social y la sustentabilidad ecológica a través del diálogo con las culturas y las religiones. La Universidad fomenta procesos de creación de conocimiento y acompaña procesos de formación humana en los que, junto a los conocimientos, trasmite el sentido de la vida reconciliada y en paz.

Vivimos una época marcada por la tensión entre el secularismo y los fundamentalismos religiosos e ideológicos en los que la presencia católica en la universidad adquiere un nuevo sentido. La universidad es ese espacio plural en el que se crean las condiciones para el diálogo y la comprensión en profundidad de los procesos históricos, personales e intelectuales. Es un espacio privilegiado para el ejercicio de la libertad humana. Libertad para buscar y hallar a través de la investigación y la docencia los caminos de la transformación social. Es un espacio en el que el mensaje de liberación de la Buena Noticia del evangelio puede contribuir a encontrar mejores caminos para generar vida en medio de las dificultades e incertidumbre, que parecen agobiar la cotidianidad de la mayoría de los hombres y mujeres, abriendo espacio a la esperanza.

Apostolado intelectual es ir encuentro de la Sabiduría

Para las instituciones universitarias animadas por la Compañía de Jesús no basta alcanzar la profundidad intelectual que permite crear conocimiento y trasmitirlo como elemento de la formación humana integral. El verdadero desafío es que sea apostolado, es decir, un modo de anunciar más efectivamente la Buena Noticia del Evangelio, de aprender a captar la presencia de Dios en el mundo y la acción de su Espíritu en la historia para sumarse a ella y contribuir a la liberación humana.

A través del apostolado intelectual nos asociamos a la obra creadora del Señor, palabra por la cual fueron hechas todas las cosas 3. Una Universidad bajo la responsabilidad de la Compañía de Jesús está llamada, por tanto, a crear. Capacidad creativa que se demuestra sobre todo en su capacidad de adelantarse a su tiempo, de estar varios pasos delante del momento presente. Una universidad capaz de ver más allá del presente porque cultiva y se nutre de una memoria histórica inspirativa e iluminadora.

La Universidad es un espacio privilegiado para desarrollar la dimensión intelectual presente en toda acción apostólica emprendida por la Compañía de Jesús. Sabemos que la profundidad intelectual no surge espontáneamente ni basta poner el rótulo de universidad o centro de investigación para alcanzarla. La labor intelectual requiere esfuerzo y dedicación que supone tiempos de aridez que retan la voluntad de quien se dedica a ella. Requiere sensibilidad a las situaciones de las personas y los pueblos. Necesita mirar más allá de sus muros para acompañar los procesos complejos de la historia humana.

Más aún, no basta alcanzar la profundidad intelectual sino que ésta encuentre sentido, más allá de sí misma, como contribución a mejorar el mundo. El trabajo intelectual es apostolado cuando se realiza a la intemperie, no encerrado en un gabinete ni seguro de sus propias certezas. Cuando es capaz de dialogar con otras disciplinas, enriquecerse de otras perspectivas y diversas visiones del mundo, la ciencia y la cultura. Cuando no se encierra en su supuesta verdad. Cuando se vive como misión recibida, como envío a contribuir a la liberación del mundo. Por tanto, se realiza como servicio que no busca el reconocimiento ni la gloria de las personas o las instituciones, sino la mayor gloria de Dios.

De este modo se va al encuentro de la Sabiduría como la definió el P. Adolfo Nicolás: …“un conocimiento superior, abarcante, profundo y transformador”. No sólo, por tanto, un conocimiento científico: un saber sobre algo, sino un conocimiento que lleva a la persona a situarse en actitud de búsqueda permanente ante los grandes interrogantes y, más aún, que lleva a la persona a la empatía, a la compasión ante cualquier ser humano y a una actitud de respeto a la naturaleza como don y, más todavía, al principio ignaciano de buscar y hallar a Dios en todas las cosas.4

La Sabiduría existe encarnada en personas sabias que la hacen presente entre nosotros. La sabiduría no es un cúmulo de conocimientos que se alojan en el cerebro de una persona o en libros, memorias virtuales, bibliotecas o mega servidores. La sabiduría es un atributo que se le reconoce a aquellas personas que alcanzan ese grado de madurez humana, afectiva e intelectual que convierte el encuentro con ellas en ocasión de ver más allá de lo ordinariamente estamos habituados a ver en lo que nos rodea y al interior de nosotros mismos. Ser una persona sabia es, entonces, cuestión de amor, de salir al encuentro de esa sabiduría que quiere ser encontrada en la historia y en la creación.

El apostolado intelectual nos dirige hacia la sabiduría que supone el discernimiento por el cual nos hacemos capaces de percibir por dónde pasa Dios en este momento de la situación mundial, global y local para escoger lo que más conviene a la gloria de Dios que no es otra cosa que a la vida humana plena. Esta reflexión nos pone ante la insoslayable pregunta de si la Universidad crea y mantiene los espacios para el discernimiento convertido en una forma ordinaria de tomar decisiones.

La universidad que forma para la ciudadanía universal

La ciudadanía es la dimensión por la que un ser humano se entiende como parte de una relación compleja con otros seres humanos que componen la comunidad humana. Es saberse parte integrante y participativa de la “ciudad” (de ahí “ciudadano”), de la “polis” (de ahí, “político”). La ciudadanía, por tanto, implica la identificación de uno con algo que es más grande que él mismo, que es más abarcador que sus propios intereses individuales, los cuales son siempre parciales y estrechos. La conciencia de ciudadanía abre ante la mirada de los individuos el ancho horizonte de la comunidad, de la sociedad, del medio ambiente. Los ubica en la perspectiva del bien común y de la responsabilidad personal por lo colectivo, por lo la res publica, lo que es de interés y en beneficio de toda la colectividad.

Por eso, la ciudadanía es aquella faceta de nuestra existencia humana a través de la cual el individuo se hace persona al reconocer a los otros como sus iguales en términos de dignidad y derechos, ya no como seres inferiores y despreciables, que hay que eliminar porque no merecen estar entre nosotros, tampoco como competidores o potenciales enemigos que hay que eliminar, porque son una amenaza. La conciencia ciudadana nos lleva a ver a los demás como personas que desde su diversidad, aportan a la vida en común de todos, como compañeros de camino, necesarios para que todos tengan una vida plena.

La globalización, característica del cambio de época, impulsa procesos ambiguos. Algunos estudiosos de este fenómeno distinguen globalización de mundialización5 para indicar la tendencia dominante del proceso. Se llama globalización a la tendencia a uniformar los comportamientos y las culturas humanas como consecuencia del cambio de época y provoca una disminución de la diversidad cultural. Es la tendencia a crear un espacio global monocultural. Se pretende ir imponiendo en todas partes aquellas formas de organización económica e interacción sociopolítica que resultan, en última instancia, favorables al capital transnacionalizado, dominante en este esquema globalizador.

La mundialización sería la tendencia a reconocer la creatividad humana que se expresa en la diversidad cultural que constituye la principal riqueza del proceso de crecimiento exponencial del intercambio humano en todo el planeta. Desde este punto de vista se entiende la universalización como crecimiento de la interacción entre grupos humanos culturalmente diversos capaces de compartir una visión común de los intereses de toda la humanidad. Más allá de distinciones conceptuales o terminológicas, lo que interesa dejar claro aquí es la necesidad de discernir las tendencias y posibles resultados de las corrientes globalizadoras para promover aquellas que producen vida plena.

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La globalización-mundialización ha multiplicado las corrientes migratorias a lo largo y ancho del mundo. Si la creciente movilidad humana es dominada por la tendencia uniformadora de las culturas la consecuencia sería una restricción paulatina del intercambio cultural que pondría a riesgo incluso la multiculturalidad. Sería un fenómeno semejante al impacto que tiene el deterioro del medio ambiente en la disminución de la biodiversidad en el planeta. En cambio, la tendencia mundializadora multiplicaría las oportunidades de espacios multiculturales y abriría muchas posibilidades a la interculturalidad. Daría, además, ocasión al aporte de la vivencia espiritual de las religiones como dimensiones de las culturas propiciando la superación de los fundamentalismos. En el 2008, la Congregación General de la Compañía de Jesús lo expresó de esta manera:

Vivimos en un mundo plurirreligioso y pluricultural. La erosión de las creencias tradicionales y la tendencia a homogeneizar las culturas han fortalecido formas distintas de fundamentalismos religiosos. Algunos usan cada vez más la fe en Dios para dividir pueblos y comunidades y para provocar polarizaciones y tensiones, que quiebran los fundamentos de nuestra vida social. Todos estos cambios nos invitan a ir a las fronteras de la cultura y la religión.6

Formar para la ciudadanía universal supone educar en el reconocimiento de la diversidad como dimensión constitutiva de la vida humana plena. Supone experimentar la diversidad cultural como oportunidad de enriquecimiento humano. Queremos formar un ser humano capaz de sentirse miembro de la humanidad porque se ha hecho consciente críticamente de su propia cultura (inculturación), es capaz de reconocer gozosamente la de otros seres humanos (multiculturalidad) y relacionarse con otros, enriqueciéndose de la variedad de la cual su propia cultura forma parte (interculturalidad). La universalidad vivida de esta manera puede convertirse en un impulso a la justicia social, la fraternidad y la paz.

Adquirir la ciudadanía universal sería uno de los frutos de estudiar o trabajar en una institución educativa de la Compañía de Jesús. Es una de las dimensiones constitutivas de la persona que nos proponemos proponer y acompañar durante su formación. Además, hace falta provocar las condiciones para escuchar la llamada al servicio público como compromiso personal. La vocación al compromiso directo en la política es una vocación de servicio a la reconciliación y la justicia tan necesaria como compleja. Abrir esta posibilidad en la vida de algunos es parte de nuestra tarea educativa. Acompañar la formación de quienes escogen servir en la política es una de las mayores contribuciones que podemos hacer al mejoramiento de las sociedades humanas en todas partes del mundo.

Nuestra identidad es nuestra contribución

Sentirse o declararse herederos de la rica tradición educativa de la Compañía de Jesús no es suficiente para serlo en situaciones tan cambiantes como en las que se desarrolla nuestra actividad universitaria en la actualidad. Vivir la tensión de la fidelidad creativa es una exigencia profunda del magis de la espiritualidad que nos alienta. La fidelidad no se expresa sólo en mantener los nombres de las instituciones o algunos símbolos que hagan referencia a la larga tradición histórica de la que queremos seguir formando parte. La auténtica fidelidad es la que se manifiesta a través de respuestas novedosas a los retos de los tiempos que corren. La fidelidad a la tradición de la que venimos significa responder creativamente a los signos de los tiempos desde la identidad que nos une con ella.

Con la tradición nos une la identidad de lo que hemos llamado el humanismo característico de educación ofrecida por la Compañía de Jesús. Educación humanista porque acompaña el proceso de cada persona cuidando su particularidad al mismo tiempo que la ayuda a salir de sí misma para hacerse cargo de la humanidad y abrirse a la trascendencia.

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Desde nuestra identidad buscamos vincular la vida de las personas con la contribución a la construcción de un mundo más humano a través de la lucha por la justicia y la reconciliación entre las personas, los pueblos y el medio ambiente. Para ello se necesita la profundidad espiritual e intelectual capaz de mirar las personas en su espacio concreto, al mismo tiempo que se alegra de formar parte de la diversidad cultural del mundo y poder entablar con ella un diálogo enriquecedor. El humanismo de nuestra tradición es inculturado porque tiene raíces en cada sitio, dialogal porque se relaciona con otras culturas o tradiciones e intercultural porque ser enriquece del intercambio. Es un humanismo que entrelaza relaciones personales y locales con la complejidad del mundo a través del diálogo abierto de ideas, culturas y tradiciones religiosas.

Desde nuestra identidad buscamos vincular la vida de las personas con la contribución a la construcción de un mundo más humano a través de la lucha por la justicia y la reconciliación entre las personas, los pueblos y el medio ambiente. Para ello se necesita la profundidad espiritual e intelectual capaz de mirar las personas en su espacio concreto, al mismo tiempo que se alegra de formar parte de la diversidad cultural del mundo y poder entablar con ella un diálogo enriquecedor. El humanismo de nuestra tradición es inculturado porque tiene raíces en cada sitio, dialogal porque se relaciona con otras culturas o tradiciones e intercultural porque ser enriquece del intercambio. Es un humanismo que entrelaza relaciones personales y locales con la complejidad del mundo a través del diálogo abierto de ideas, culturas y tradiciones religiosas.

Toda la comunidad universitaria está llamada a encarnar la identidad que garantiza la fidelidad creativa a la tradición educativa de la Compañía de Jesús. La Universidad es una comunidad educadora de la cual forman parte los investigadores, los profesores, los empleados, los obreros las autoridades, los estudiantes y los egresados. Cada persona y cada categoría de personas tienen responsabilidades distintas y complementarias en la vivencia y trasmisión de la identidad que mantiene la tensión entre fidelidad a la tradición y creatividad para responder a nuevas situaciones.

La identidad de las universidades bajo la responsabilidad de la Compañía de Jesús no está directamente relacionada con el número de jesuitas existentes en la comunidad universitaria sino con la capacidad de compartir el espíritu que las anima, el modo de proceder característico y la comunión en la misión compartida. Deseamos que sean muchos los jesuitas que se comprometan en la compleja tarea universitaria en todas sus dimensiones como compañeros de tantas otras personas llamadas a continuar en fidelidad creativa esta fecunda tradición educativa, pero sobre todo deseamos contar con muchos compañeros y compañeras con quienes llevar adelante, juntos, las responsabilidades universitarias.

Somos enviados al trabajo universitario como dimensión de la reconciliación de todas las cosas en Cristo. Las universidades encomendadas a la Compañía de Jesús pueden ser fuente de vida porque reciben el don de la vida de quien nos envía a darla después de haber entregado la suya. Hacernos conscientes del espíritu misionero del trabajo universitario, conservarlo y aumentarlo es fuente de fecundidad intelectual, pedagógica y del servicio propio de las universidades a la sociedad como dimensión del vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación (Mc 16,15).

Desde el magis inserto en nuestra identidad buscamos contribuir a hacer más desde la universidad y cumplir mejor su misión propia. Permítanme referirme a dos desafíos actuales del magis universitario de la Compañía de Jesús. El primero es superar los límites geográficos y sociales dentro de los que se mueven nuestras instituciones universitarias. Somos enviados a donde no es fácil llegar u otros evitan llegar. La educación universitaria ofrecida por la Compañía de Jesús quiere estar abierta a todos y está llamada a hacer esfuerzos especiales para alcanzar a los marginados, empobrecidos, refugiados y desplazados por causa de las injustas relaciones sociales que dominan el mundo actual. La nueva época histórica del conocimiento ha puesto a nuestro alcance medios educativos que permiten alcanzar poblaciones geográficamente alejadas o socialmente marginadas. Hace pocos meses pude compartir la sonrisa de un grupo de jóvenes en el norte de Sri Lanka que recibieron sus títulos universitarios gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad jesuita de la zona y el Jesuit Worldwide Learning. Estoy seguro que muchos de ustedes han tenido experiencias semejantes en campos de refugiados, en zonas rurales o en los barrios marginados de las grandes ciudades del mundo… Un signo de los tiempos que nos reta a poner en práctica una espiritualidad inspirada en el magis. ¿Cuánto más y mejor podemos hacer en esta dirección?

El segundo desafío nos lo ha puesto la Congregación General 36ª al invitarnos a promover una cultura de la salvaguarda de las personas vulnerables. Quizás sea el mandato más complejo que ha hecho la CG 36 al cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús. Provocar el cambio cultural de la magnitud necesaria para crear un ambiente sano y seguro para todos y cada uno de los seres humanos es una tarea de largo plazo que exige un cuidadoso discernimiento y profunda reflexión sobre lo que mejor podemos hacer desde nuestro carisma y con nuestra capacidades para irlo logrando. Promover este cambio cultural es tocar las estructuras de injusticia de las actuales sociedades humanas con todos los riesgos que esto supone. Una cultura de la salvaguarda encarnaría de una forma singular el respeto a los Derechos Humanos. Las universidades son promotoras de cambios culturales. Este desafío abre una oportunidad para el trabajo concreto y a largo plazo en una importante dimensión de la reconciliación, la justicia y la vida plena. He pedido al Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús coordinar los esfuerzos de todo el cuerpo apostólico en esta dirección.

Juntos somos más fecundos

La misma CG 36ª nos orienta en los pasos a dar para mejorar la fecundidad de la universidad fuente de vida y reconciliación:

El discernimiento, la colaboración y el trabajo en red ofrecen tres importantes perspectivas en nuestro actual modo de proceder. Dado que la Compañía de Jesús es un “cuerpo internacional y multicultural” en un complejo “mundo fragmentado y dividido”, la atención a estas perspectivas ayuda a perfilar el gobierno, haciéndolo más flexible y apostólicamente más efectivo.7

Las universidades son una particular expresión de la internacionalidad y multiculturalidad del cuerpo apostólico de la Compañía y están en medio del mundo fragmentado y dividido. A través del discernimiento las universidades se abren a la posibilidad de ponerse en contacto con la fuente de la vida que se proponen trasmitir y adquieren la libertad necesaria para seguir la corriente de vida que surge de su misma fuente. El discernimiento nos mantiene en contacto con los sueños de un mundo mejor hacia el que se orientan los esfuerzos de investigación, creación de conocimiento, docencia e incidencia social. El discernimiento orienta y da sentido a la planificación del mejor uso de los recursos disponibles para lograr los fines del quehacer universitario.

Una institución universitaria es posible sólo a través de la colaboración. Por eso insistimos en llamarla comunidad universitaria. También sabemos que es mucho lo que podemos hacer todavía para ampliar y profundizar la colaboración dentro de la propia universidad, entre las universidades y con tantas otras posibilidades que hoy se abren a ella.

La colaboración es concebida por las Congregaciones Generales de la Compañía de Jesús posteriores al Concilio Vaticano II como parte de la identidad del cuerpo apostólico universal. Nos sabemos mínima Compañía colaboradora en algo mucho más grande que nosotros y que no depende de nosotros. Como cuerpo apostólico universal tratamos de prestar la mejor colaboración posible a la misión de reconciliación y de justicia en la que somos compañeros de los miembros de la Iglesia y todas las personas de buena voluntad empeñadas en humanizar la historia y cuidar la Casa Común. En esa perspectiva, la universidad es colaboradora de la misión más amplia y compleja encomendada a la Compañía de Jesús y como tal se concibe a sí misma al servicio de la vida reconciliada.

La colaboración es también una característica fundamental del modo de proceder en la vida cotidiana de la universidad. Insistimos mucho en el necesidad del trabajo en equipo y propiciamos un liderazgo que lo promueva y sepa aprovechar para mejorar la eficiencia del uso de los recursos a disposición e incluso de multiplicarlos. Mucho camino tenemos por delante para encarnar más profundamente este modo de proceder en cada una de las universidades y mejorar sustantivamente la colaboración de las universidades entre sí y con otras instituciones, proyectos y grupos que lucha por los mismos objetivos.

Con los actuales medios a disposición la colaboración se multiplica y hace más eficiente a través del trabajo en redes. El trabajo en red presupone una cultura de la generosidad8, que supere las tendencias a cuidar y multiplicar los recursos para uso exclusivo de cada institución universitaria. La cultura de la generosidad está a la base de la fecundidad que logra más y mejores frutos de vida plena. Con estos criterios se forma el sujeto del apostolado universitario de la Compañía de Jesús.

El presente Encuentro Mundial de Universidades encomendadas a la Compañía de Jesús, aquí en Loyola y Bilbao, quiere hacer historia en ese camino del discernimiento, la planificación apostólica, la colaboración y el trabajo en redes con la creación largamente preparada de la Asociación Internacional de Universidades Jesuitas (IAJU) mediante la cual nos abramos a una nueva época y un nuevo estilo de trabajo universitario fecundo. Con nuestra presencia aquí estamos confirmando nuestro deseo y voluntad de juntarnos para ser más fecundos. Deseos y voluntad que se convertirán en compromisos concretos para darle vida a nuevas formas de interrelación dentro y entre las instituciones universitarias.

Venimos de un largo camino lleno de logros en medio a no pocas dificultades. Un camino de siglos que promete prolongarse por mucho más tiempo. Para recorrer las nuevas etapas del camino, desconocidas como las anteriores, vemos la conveniencia de juntarnos, aprovechar mejor lo que somos y tenemos para convertirnos en fuente de vida plena y reconciliada.

Arturo Sosa, S.I.

NOTAS

1 CG 36, D. 1, n. 34

2 Eucaristía del 28 de marzo de 2012

3 Jn 1,1-4

4 Universidad de Deusto, Lectio Inauguralis, 9 de septiembre de 2011

5 No en todos los idiomas se puede hacer esta distinción con claridad.

6 CG 35. Decreto 3, n. 22

7 CG 36, Decreto 2,3

8 CG 36, d.2,8

Lunes, 30 Julio 2018 00:00

Los jesuitas

El 31 de julio se conmemora el 462 aniversario de la muerte de san Ignacio de Loyola (1491-1556), el fundador de la Compañía de Jesús que en 1540 el papa Paulo III la aprueba oficialmente. En este septiembre, la Orden cumple 478 años de existencia. En 1965 llegó a tener 36,000 miembros, el mayor número de su historia, y en la actualidad son 16,000.


En octubre de 2016 los jesuitas, en la Congregación General 36, eligen al venezolano Arturo Sosa Abascal (69) como el 30 superior general que ha tenido esa institución a lo largo de su historia. De ellos Paulo VI dijo: “Donde quiera que, en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles o de primera línea, ha habido o hay confrontaciones: en los cruces de ideologías y en las trincheras sociales, entre las exigencias del hombre y mensaje cristiano allí han estado y están los jesuitas”.

Los jesuitas, a pesar de su reducción numérica, siguen siendo la institución religiosa masculina más grande de la Iglesia católica. La Orden, una de las cinco que existen, está presente en 127 países organizada en 90 provincias y en 10 asistencias: África; América Latina Meridional; América Latina Septentrional; Asia Meridional; Asia Oriental; Europa Central; Europa Meridional; Europa Occidental; Europa Oriental, y Estados Unidos.





La Compañía de Jesús cuenta con el mayor conjunto universitario del mundo formado por 231 universidades en 69 países. A éstas se añaden más de 3,000 instituciones educativas de todos los niveles, que atienden a poco más de 3.0 millones de alumnos. En Roma los jesuitas dirigen la Universidad Gregoriana, el Instituto Bíblico y el Instituto Oriental. Ahora en estos tres centros de formación de las élites de la iglesia se atiende a 3,500 estudiantes de 120 países.

Para dar una idea de la influencia de estos centros solo decir que graduados de estas tres instituciones conforman una cuarta parte de los obispos del mundo y son la mitad de los cardenales que votaron en el cónclave que eligió al más reciente papa, a Francisco, que por primera vez en la historia es un miembro de la Compañía de Jesús.

Los jesuitas cuentan con 30 editoriales en otros tantos países y también 66 emisoras de radio y 27 televisoras. Dirigen el periódico, la radio y la televisión del Vaticano. Publican decenas de revistas en muy diversos campos, pero sobre todo en filosofía y teología. Entre ellas La Civiltá Cattolica (Italia), América (Estados Unidos), Études (Francia), Razón y Fe (España).

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La Compañía de Jesús, en sus ya cerca de 500 años de existencia, los cumple en 2040, ha vivido épocas difíciles. En 1773 el papa Clemente XIV la suprime, para que en 1814 la restaure el papa Pío VII. En los años del largo papado de Juan Pablo II las relaciones entre el Vaticano y los generales de la Orden fueron tensas. El papa no estaba de acuerdo con su compromiso social y manera de pensar de los jesuitas. Eso se lo reclamó de manera pública en más de una ocasión.

Twitter: @RubenAguilar

Lunes, 30 Julio 2018 00:00

Las desterradas hijas de Eva

Vida y milagros

La Iglesia Católica sigue anclada a su machismo tenaz. Se supone, dentro de sus enseñanzas, que todos somos iguales a los ojos de Dios, aunque dentro de la jerarquía eclesiástica, hay unos más iguales que otros, más bien, que otras. Hombres primero, mujeres detrás, por favorcito. Y si alguien no fue machista fue Jesucristo. En una sociedad como en la que él vivió, en el que a las mujeres infieles se les enterraba hasta los hombros y se les apedreaba hasta morir, hubiera tenido mil motivos para serlo, pero no lo fue. Ante la ocasión de ser un machista, sacó esa sabia frase de- "El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra" - y salvó de morir a una mujer que había pecado nada menos que idéntico que un hombre al que no iba a pasarle absolutamente nada por pecar con la víctima. Siempre dispensó un trato amable, cordial e igualitario a las mujeres. Martha y María fueron sus amigas del alma. Y a Martha le decía: ¿Qué haces en la cocina? Vente aquí a platicar, que es donde está lo importante. A la hora de la hora, al pie de la cruz estaban solo dos mujeres: su mamá y María Magdalena, y el más joven de los apóstoles, Juan. De los demás, ni sus luces. ¿Cómo es que la iglesia católica vino a parar en la organización centrada en el poder masculino que fue y aún es? No lo acabo de entender. De fondo no han evolucionado. No comparten el poder ni mucho menos la forma de elegir a la cabeza de la Iglesia. Al cónclave no entra una mujer ni a servir agua, ni mucho menos tienen un voto para elegir al sucesor del Papa. No debiera importarme porque ya no milito ahí, pero no puede dejar de intrigarme el que esta institución que influye en tantos continúe con esta radical diferencia entre el trato jerárquico que otorga a mujeres y hombres.



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Hace 5 años fui a la misa de difuntos del papá de una amiga. Hace mucho que no estaba en una misa de principio a fin. ¡Qué de ritos! ¡Que de ideas atrasadas puede decir un sacerdote en un sermón! El que ofició la misa habló sobre San Francisco de la Salle, haciendo énfasis en que sobre todo era muy amable con la gente, en especial con los opositores del poderoso movimiento protestante que se gestaba ya en Ginebra, en donde él era obispo y los calvinistas cuestionaban muchas de las formas contradictorias de la iglesia católica de entonces, como por ejemplo la venta de indulgencias. Era amable con ellos aún cundo dudaban acerca de la virginidad de la Virgen María. Mientras eso nos recordaban en el sermón, yo pensaba si Dios iba a venir al mundo, ¿por qué tendría que nacer de una manera anti-natural? ¿No todos somos, de acuerdo a la iglesia católica, hijos de Dios? Si Dios se iba a tomar la molestia de mandarse a sí mismo al mundo en la forma de su hijo muy amado, que era él mismo, ¿Para qué elegir casi casi una fertilización in-vitro de parte del Espíritu Santo? Si lo más bello de la creación son las reglas de la naturaleza, en la que nada es ocioso y en la que la forma de engendrar humanos, cuando es con amor, es muy bonita. Así seguí oyendo muchas ideas que había olvidado pero de las que siempre dudé. El señor cura que dio la misa se refirió a una escena en que el supuestamente amable San Francisco de la Salle salió a caminar por el campo y se encontró a un campesino con una vaca muy bien cuidada y le dijo: -¡Qué bien cuidada está tu vaca! ¿Cuánto tiempo le dedicas?, y el campesino le dijo: "Dos veces al día la llevo a pastar y la ordeño. Pero además también trabajo mi campo y mis siembras seis horas al día ; hago quesos y mermeladas con los frutos de mis árboles." Y aquí el supuestamente amable y piadoso obispo se arranca a decirle al trabajador campesino- "Si algo de ese tiempo se lo dedicaras a tu espíritu y a atender a Dios nuestro señor otra cosa sería tu alma".- ¿Qué podía saber el señor obispo del alma de este hombre trabajador? Si le hubiera dedicado más tiempo al "Señor”, andaría de procesión y tendría a la pobre vaca descuidada, sus campos desatendidos



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¡Qué sermón más equívoco! Sin embargo todos en la iglesia asentían piadosamente con la cabeza mientras yo la movía negativamente. ¿Qué no se puede trabajar y honrar a dios al mismo tiempo? ¿No se puede al trabajar tu campo y estar en profundo contacto con la naturaleza, estar amando a dios? Seguro el obispo sí tenía tiempo para "dedicarle horas de ocio a su espíritu", ya que por bueno y atento que fuera, vivía de las limosnas, en el palacio episcopal de Ginebra y muy bien atendido por las monjas, que en realidad siempre han tenido dentro de la iglesia la jerarquía de amas de llaves, lo cual le dejaba al obispo ese tiempo libre para andar rindiendo cultos de forma a Dios. Eso pensé del sermón que estaba oyendo. Me impacientó. También me impacientó que el señor que ayudaba al sacerdote a oficiar era un seglar, ahora llamados "diáconos". Una mujer también andaba en el altar asistiendo a los dos, al diácono y al padre, pero con mucha menor investidura, porque el que armó la echada de incienso del final, tocó las campanas a la hora de la elevación y protagonizó en segundo lugar, fue el devoto diácono y no la devota señora, que lo más que pudo hacer fue trajinar detrás del altar pasando las campanas y recogiendo lo que hiciera falta del cuidadoso rito. -No, si estos no van a cambiar-- pensé--, las señoras por favor en segunda fila y atendiendo al macho dominante del altar y de su casa. A la hora de la comunión el diácono y el padre atendieron a los comulgantes, todos los cuales se fueron con su hostia en la boca, pero por ser jueves, el padre anunció que daría la bendición con el Santísimo expuesto. Se fueron de nuevo al sagrario, en donde acababan de guardar las hostias sobrantes y al cual le habían puesto encima una cobertura blanca de encaje. Lo volvieron a abrir con gran ceremonia para sacar una hostia de tamaño mayor, la colocaron dentro de una custodia de oro y plata...y entonces la asistente del asistente, salió de atrás con una chalina dorada de aparente seda, que le dio al diácono y el diácono al padre. Con dicha estola el padre envolvió la custodia para no tocarla directamente con sus manos porque adentro ya estaba la hostia, una igual a la que se acababa de comer... entonces ¿por qué no puede tocar la custodia sin chalina? ¡No! Entre sus manos , la custodia y la hostia tenía que haber una chalina, un freno, un tope. Ahí fue cuando el diácono se puso loco con la echada de incienso, y la verdad fue la mejor parte, porque a mí el incienso me encanta, huele a pecados perdonados pero antes puntualmente cometidos. Hacía mucho que no me tocaba oler esas cantidades de incienso. ¡Fue mucho el que echó el diácono en el incienzario! Y para mi fortuna yo estaba en las primeras filas, me tocó un montón. Una mujer con una discapacidad mental muy evidente, con la inocencia absoluta de su condición, jalaba con sus manos el humo hacia ella, con una felicidad envidiable. Con el diácono ocupado en la ceremonia del incienso, a la señora le dieron la oportunidad de tocar las campanas, lo cual hizo con mucho más entusiasmo. Una vez que el diácono terminó de ahumar a la feligresía, recuperó las campanas y cayó de rodillas a recibir la bendición, con una mano al pecho y la otra en las campanas, dejando a la esmerada colaboradora con las manos sin quehacer. ¡Díscolo! Si la otra tocaba las campanas mucho mejor. Pero bueno, era de esperarse.



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Terminada la bendición, el diácono acompañó al padre a guardar la hostia, cerrar el sagrario y a correr el telón primorosamente bordado. Manos de mujeres para bordar siempre han sobrado, y ya desde la edad media decidieron meterle al altar toda clase de aditamentos hechos por las dóciles mujeres dedicadas al servicio de Dios. Y como la iglesia es gran conservadora de costumbres, pues siguen teniendo todo eso en los altares y vistiendo a los padres con más capas que una cebolla y de una manera que sería impensable en Jesucristo. ¡Vean la ropa de los Cardenales y las cosas que se pone todavía en la cabeza el nuevo Arzobispo Primado de la ciudad de México! (cualquier cosa que ese título signifique).

Como última ocupación, a la señora asistente del diácono le tocó doblar y guardar la chalina, cosa que hizo con gestos devotos y lentos. Tenía que darle algo de ceremonia y boato a las sencillas labores que le permitían hacer en un altar dominado por la masculinidad. Decía Krisnamurti que las ceremonias visibles son para espíritus poco desarrollados y que necesitan ritos para conectarse con la espiritualidad. ¿Ahora qué impide el desarrollo de un espíritu? ¡Los ritos! La gente se queda con el rito y con lo que otros les dicen en lugar de ejercitar su mente en la búsqueda de la espiritualidad, y en su caso, en la búsqueda de la nada o el todo. ¿Será que por eso el símbolo de la iglesia son los borregos? De todo lo que vi, me quedé y me sigo quedando con el incienso. Es imprescindible. Lo demás, por el momento, no ha cambiado. Acabo de ir a otra misa de difuntos. Todo fue más o menos igual, aunque esta vez no estaba la entusiasta señora asistente del asistente.

Cinco años después a la iglesia católica la dirige un Papa jesuita. ¿Tendrá demasiados problemas como para meterse con esas "minucias" de darles un lugar igual a las mujeres en el orden de la iglesia? Forma, dicen en México, es fondo, y las formas siguen igual. Para mi fortuna soy panteísta y encuentro algo superior en observar las nubes, las olas del mar, una tormenta eléctrica o un conejo escapando de un perro. Para hombres y mujeres la naturaleza es la misma y se muestra igual. Afortunadamente, por lo menos hasta hoy, sin las hijas de Eva, los Adanes dejarían de existir

Domingo, 29 Julio 2018 00:00

Los ricos y la libertad

Mundo Nuestro. Julie Wark y Daniel Raventós han escrito en la revisa Sin Permiso esta breve semblanza de la desigualdad en España. Su texto ayuda a entender lo que ocurre en México.

Nuestro amigo Jordi es un hombre encantador que trabaja mucho. Llegado su cumpleaños, necesitaba un descanso. Con su compañera decidieron pasar un fin de semana en su playa preferida de Sant Martí d’Empúries, en la Costa Brava. Pero no... El problema con los sitios bellos es que los multimillonarios pueden decidir invadirlos para su uso exclusivo, cerrarlos por "motivos de seguridad", prohibir la prensa y hacerlo todo en secreto. El hermano pequeño de Elon Musk, Kimbala, decidió casarse con una "activista ambiental", Christiana Wyly, en las ruinas de Sant Martí d’Empúries, justamente cuando Jordi quería tener sus pequeñas vacaciones. Los invitados, dicen, incluían los Obama, Will Smith y Salma Hayek.

¿Cómo es posible que unos ricos puedan cerrar un pueblo o un lugar público en Cataluña? El alcalde (socialista, [sic]) del municipio responsable, la Escala, no quiere comentarlo. La Conselleria pertinente de la Generalitat de Cataluña alegó "motivos de seguridad". En la prensa parece interesarle más la comida ecológica que devoraron los invitados.

Los ricos están creciendo en el mundo desde la crisis que estalló en 2007. Capgemini ha editado su informe anual que lo detalla. Es un informe entre muchos para elegir que lo constatan. Concretemos: en el Reino de España los ricos crecieron proporcionalmente más que en el resto de Europa y del mundo. Estamos hablando de 560.000 millones de euros que acumulan algo más de 224.000 personas. Aunque las diferencias de fortuna entre estos ricachones son lógicamente muy grandes, la cantidad media es de 2.500.000 euros por persona. Algo nada despreciable. Según el IRPF, una persona que cobre más de 55.000 euros anuales brutos ¡forma parte del 5% más rico de la población! ¿Se dan cuenta de lo que esto significa? Si no, deberían hacer un esfuerzo. Porque se trata de una muestra empírica espectacular de la gran evasión y fraude fiscales que realizan los muy ricos. 224.000 personas supone el 0,48% de la población del Reino de España. Para hacernos una proporción: el gasto en pensiones es de 139.000 millones, y el pago por prestaciones al desempleo es de poco más de 17.400 millones, es decir, un 25% y un 3,1% respectivamente de lo que acumulan este 0,48% (menos de la mitad del "mítico" 1%) de la población del Estado. Estamos hablando de cantidades y proporciones muy grandes.

Los ricos, o más precisamente este 0,48% más rico de la población, han casi duplicado la cantidad acumulada desde el inicio de la crisis. En claro contraste, las condiciones de buena parte de la población no rica son mucho peores en el mismo intervalo. Actualmente, estadísticas 'dixit', la gran mayoría no rica de la población vive peor que hace 10 años.

La existencia de grandes fortunas se acostumbra a justificar por el hecho de que introducen todo tipo de innovaciones o aportaciones beneficiosas a la sociedad: los peritos en legitimación dicen que por su iniciativa, su ingenio, su creatividad o capacidad de innovación, realizan grandes aportaciones a la sociedad que cambian la vida de muchas personas.

Los hechos se alejan bastante de este mantra. La actual élite de los superricos está compuesta mayoritariamente por ejecutivos de la empresa y las finanzas, que representan alrededor del 60% del 0,1% de los que más ganan. Y esta colosal riqueza se debe, más que a la innovación o las aportaciones a la sociedad, a la "búsqueda de rentas" o, más exactamente, lo que en economía se conoce como "rentismo parasitario". La "búsqueda de rentas" no produce riqueza añadida y es un mecanismo por el que la renta simplemente cambia de manos. Se puede realizar el cambio de manos de las rentas mediante leyes, por las facilidades concedidas por los gobiernos, etc. Los ricos han captado muchas rentas de la mayoría de la población gracias a las legislaciones que han conseguido imponer mediante, aunque no de manera única, los muchísimos intrigantes a sueldo de las multinacionales que actúan cerca de los legisladores para este fin. El sector de la banca dedica alrededor de 1.200 millones de euros (conocidos) al año y un ejército de 1.700 personas a presionar a los legisladores de la UE en Bruselas para velar por sus intereses.

Y esto afecta a la libertad de la gran mayoría. En Empúries, un espacio público se cerró porque los multimillonarios pudieran disfrutar de las ruinas, excelentes comidas y lo que les apeteciera, sin ser molestados por la 'canalla'. Jordi no pudo ir a Sant Martí porque la fiesta de unos ricos lo impidió. Su libertad quedó tocada. Y eso desgraciadamente sólo es una anécdota. La plutocracia de los superricos viola la libertad de todos cada día, mediante sus conexiones con los gobiernos para regular los mercados pro domo sua, por todo el mundo. Y mucha gente los admira.



Julie Wark es autora del “Manifiesto de derechos humanos” (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. En enero de 2018 se publicó su último libro, “Against Charity” (Counterpunch, 2018), en colaboración con Daniel Raventós.
Daniel Raventós es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del comité científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, "Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa" (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, "Against Charity" (Counterpunch, 2018).
Domingo, 29 Julio 2018 00:00

El derecho a la identidad de género

La identidad de género se ha discutido desde las ciencias médicas hasta la filosofía. Algunas posiciones la definen a partir de las características corporales, otras la plantean como una construcción social y hay quien piensa que las personas son las que tienen la capacidad de decidir su género.

En nuestra la vida cotidiana muchas cosas se dan por sentado sin ningún cuestionamiento. Una de ellas es nuestra identidad de género. La identidad de género es la experiencia interna e individual del género tal como cada persona en lo individual y subjetivo la siente y la vive. Todas las personas tenemos esa vivencia, tanto mujeres como hombres. En la mayoría de los casos la identidad de género que tenemos corresponde al género que nos fue asignado cuando nacemos, pero existen casos en los que esta correspondencia no se da.

La asignación de género tiene un carácter social pues el personal médico y la familia asignan dicho género a partir de normas socialmente aceptadas o conocidas. Pero es el Estado quien ratifica esta asignación mediante los documentos oficiales de identidad, tales como el acta de nacimiento, la credencial de elector, entre otros. A partir de esta asignación primaria, se asignan y regulan los roles, privilegios y desventajas sociales que se nos imponen en nuestra sociedad.



Para nuestro propósito no es necesario que ninguna de estas perspectivas sea la válida pues en cuestión de derechos el origen de una posible diferencia en el género asignado socialmente y el que se vive un ser humano se vuelve irrelevante. En todos los casos, el derecho de las personas a tener, vivirse y expresarse en la identidad que experimentan es inalienable. Todas las personas tenemos derecho a una identidad de género, cualquiera que sea ésta y cualquiera que sea su etiología.

En México este derecho es reconocido por la Constitución y distintos derechos internacionales, que explícitamente reconocen el derecho a la identidad, por un lado, y el derecho a la no discriminación por género, por otro. Como ya lo ha reconocido la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Amparo Directo Civil 6/2008, en los casos en que las personas que se viven con un género que no corresponde al que le fue asignado por la sociedad, se debe permitir la rectificación de los documentos de identidad tales como el acta de nacimiento y el INE. No está en cuestión este derecho. Lo que sí está en la mesa de discusión actualmente es la manera en que dicha rectificación se puede realizar por las personas que lo requieren. ¿Cómo debe ser el procedimiento para obtener el cambio en los documentos? Esto es lo que la Suprema Corte está por resolver en el Amparo en Revisión 1317/2017.

Para entender las opciones que existen, está el caso de la Ciudad de México.

En el 2008, se reformó el Código Civil del entonces Distrito Federal, en el que se estableció un procedimiento para que las personas consiguieran la modificación del nombre y el sexo en sus actas de nacimiento. Este procedimiento consistía en el acto voluntario de presentarse ante un Juez familiar, pero implicaba conseguir un abogado que los representara y entregar un dictamen, signado por dos peritos el cual debía demostrar que las personas tenían al menos cinco meses en un proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica. Dicho proceso era costoso en tiempo dinero y esfuerzo y, por supuesto, en desgaste emocional, a pesar de que los tribunales no cobraban.

En 2014 se promovió otra adecuación al código civil en la que se sustituía el costoso trámite anterior por uno más expedito y respetuoso de las personas, es decir un sencillo trámite administrativo ante el Registro Civil, que no requería ni representante legal, ni peritos, ni los altos costos que ello implicaba. Con ello se logró garantizar, de manera efectiva, el acceso a este derecho.



La diferencia entre uno y otro procedimiento puede verse en el número de personas que obtuvieron el cambio en sus documentos. Bajo el procedimiento jurisdiccional, entre octubre de 2008 y febrero de 2014, solo 164 personas lograron obtener ese cambio, según datos proporcionados por la Asamblea Legislativa de la entidad. Bajo el procedimiento administrativo, desde febrero de 2015 hasta julio de 2017, 1,923 personas lograron cambiarlos, según datos proporcionados por el gobierno de la Ciudad.

La Suprema Corte de Justicia discutirá si es válido exigirle a las personas que se sometan a un procedimiento jurisdiccional –como el que se implementó en la Ciudad de México en el 2008–, cuando existe una alternativa que es mucho más efectiva y menos costosa para las personas: la vía administrativa.

Para mí, no hay duda en cuál de los dos procedimientos es el más respetuoso de las personas, particularmente de aquellas a las que el estado (la sociedad) les ha impuesto un género en el cual no se viven, que no les corresponde. El estado debe garantizar su derecho a la identidad y a la no discriminación por género. No es necesario decir que este derecho involucra a las personas Trans y también a las personas Intersex. Este derecho nos corresponde a todas las personas.



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