Mundo Nuestro. La American College of Physicians (ACP) es la asociación de medicos especializados en medicina interna más importante de Estados Unidos. Cuenta con más 152 mil asociados. En su revista digital para este mes de junio reconoce la trayectoria del científico poblano Guillermo Ruiz Argüelles, director histórico de la Clínica Ruiz en la ciudad de Puebla, famosa ya en el mundo por el original tratamiento de la esclerosis múltiple.

La entrevista al Doctor Ruiz destaca dos elementos claves para entender su trayectoria: el esfuerzo del Estado mexicano el la formación de médicos como él desde las instituciones públicas de educación superior y el reconocimiento de las carencias hospitalarias de un país como el nuestro. Guillermo Ruiz ha dedicado su experiencia profesional como médico y científico para contribuir a generar prácticas médicas que partan de esta realidad mexicana.

Eso es lo que le reconocen hoy sus colegas médicos internistas norteamericanos.

Lo expresan así en el arranque de esta entrevista:





Pagar la deuda contraída con México

El Dr. Ruiz seguiría los pasos de su padre, se convertiría en un internista y hematólogo en México y se uniría a la Clínica Mayo durante un período como investigador. Hoy es el Fundador y Director General de la Clínica RUIZ en Puebla, México, y Chapter Governor del Capítulo México de la ACP. Uno de sus hijos se alineó con la tradición familiar y también se hizo internista y hematólogo, uniéndose al Dr. Ruiz y su padre como parte de cuatro generaciones de médicos en la Clínica RUIZ.

Mientras que el Dr. Ruiz encontró su camino hacia la medicina dentro de su familia, vio la práctica de la medicina en México como un deber para su país gracias a la inversión hecha en su educación.

Para ir a la escuela de medicina en México, el Dr. Ruiz explicó que pagó "aproximadamente el equivalente a $ 10. Después de eso, obtuve una beca y asistí a la universidad de forma gratuita. Entonces, como sucedería, solo pagué $ 10 para convertirme en médico ". Cuando llegó el momento de pasar a las especialidades de medicina interna y hematología, México realmente le pagó al Dr. Ruiz para que se ganara la educación.

Esa inversión desde su país de origen convenció al Dr. Ruiz donde necesitaba practicar medicina. "Sé que mi país ha invertido una gran cantidad de dinero en mi educación, y esta es la razón por la cual, mientras terminaba mi entrenamiento en la Clínica Mayo, decidí regresar a México". El Dr. Ruiz descubrió que quería crear cambio genuino en el hogar en México y quería "hacer más asequibles los tratamientos y devolver a mi país lo que he obtenido de él".

En comparación con los Estados Unidos, según el Dr. Ruiz, la práctica de la medicina interna en México es "totalmente diferente". La cantidad de hospitales en México es más baja. Siempre he pensado en adaptar la práctica de medicina interna y hematología a las realidades de nuestro país. Como nuestro país tiene muchos problemas con los hospitales, he sido fundamental en el desarrollo de métodos para tratar a los pacientes con problemas de medicina interna y hematología sin necesidad de utilizar un hospital. Eso es crítico ".

Aquí se puede leer completa en inglés o en español esta entrevista.

Mundo Nuestro. “Si por tierra espanta, por aire es aterrador”, me dice el fotoperiodista Andrés Lobato.

Y por tierra encontró esta escena que destaca la capacidad que tiene la fotografía para denunciar una acción criminal:





Es un tiradero de escombro en el río Atoyac, al final de la avenida 11 Sur, a espaldas del Jardín de Niños Cuitlahuac y del Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, ambas escuelas operadas por la organización Antorcha Campesina. Durante semanas trabajaron los camiones a la vista de un vecindario que no mira mucho al río. "Campo de tiro", le llaman los funcionarios en el Ayuntamiento.

Las imágenes de Andrés y el reportaje publicado en Milenio Puebla, junto con las denuncias de grupos como Dale la Cara al Atoyac, obligaron finalmente a la acción gubernamental a través de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente municipal --pero también PROFEPA y CONAGUA,las fuerzas de Seguridad Pública y ProTección Civil-- para no permitir por una vez lo que normalmente ocurre: que personas y grupos que arrojan desechos en el río, el territorio escoria de la sociedad poblana, lo hagan sin que sufran alguna consecuencia.

De vez en cuando el periodismo toca una tecla que obliga a la acción del gobierno de la ciudad de Puebla; el viernes 25 ha llevado a cabo un operativo que termina con la detención de cuatro personas y el encierro de cinco camiones materialistas. Es el eslabón mas débil. Ahora las autoridades están obligadas a ir al fondo y encontrar a los responsables intelectuales de una acción criminal contra el río. Los choferes hacían su trabajo para unos transportistas contratados por personas que tienen nombre y apellido y que deberán ser los obligados a la reparación del daño.

Por lo pronto, la acción del gobierno se respalda en un video que muestra la operación de descarga de escombro una mañana cualquiera de la última semana.

La denuncia la hizo el fotorreportero Andrés Lobato, en el diario Milenio hace poco más de una semana. La secuencia de sus fotos revela muchas cosas, pero una inmediata: el Atoyac es un río de escoria en todo su cauce desde Texmelucan a la ciudad de Puebla. Arroyos convertidos en caños, abiertos o entubados, recorren el valle cholulteca en su deriva hacia el Atoyac desde la región de Huejotzingo. La urbe que crece, los pueblos que se desdibujan, la voracidad de los desarrolladores, la ausencia de las instituciones del Estado. Todo puede concentrarse en este conjunto de imágenes de Andrés Lobato, fotógrafo poblano que no le teme a la calle y es consciente de la herramienta que en sus ojos tiene para entender una ciudad dedicada con ánimo estricto a destruir sus ríos.

Ofrecemos estas imágenes de dos acontecimientos recientes en el entorno del río Atoyac. Las ha tomado Andrés en sus correrías por las calles del sur.

El río escoria y el fotoperiodismo de denuncia

Entre la Ciudad Judicial y las torres JV

Las primeras dan cuenta de la impunidad con la que empresarios poblanos actúan sin el menor temor a ser penalizados al menos con una multa. Lo último que se les ocurre es pensar que el delito que cometen debe llevarlos a la cárcel. No basta la ley, está visto. Las autoridades la aplican cuando el agua de la denuncia les llega al cuello. Este foto-reportaje lo presentó Andrés Lobato en Milenio Puebla hace unos días. Aquí no aparecen los autores intelectuales y materiales del crimen. No hay detenidos. No hay una acción directa del gobierno municipal involucrado, San Andrés Cholula. Ni visos de la PROFEPA. No hay presencia tampoco de la Comisión Nacional del Agua. Ni qué decir que el gobierno de Tony Gali está entretenido en otra cosa.

Pero la denuncia de Andrés Lobato sí que cuenta:

Las fotos indican la ubicación en detalle y sobre el conjunto de la zona que el arroyo taponado recoge las aguas en el vértice de Ciudad Judicial y torres JV. Como puede verse, el riesgo de inundación por el taponamiento del arroyo es evidente.

A espaldas de las escuelas de Antorcha Campesina

Las siguientes imágenes, igualmente perturbadoras, identifican la acción colectiva que involucra a la autoridad municipal, funcionarios del gobierno estatal y a la mancuerna reciente que forman Antorcha Campesina y los transportistas de la CTM. Le llaman “campo de tiro” a este desbarrancadero de cascajo a la vega del río Atoyac justo a la izquierda del puente que lo cruza por la prolongación de la avenida 11 Sur. Finalmente aquí sí la denuncia provocó la respuesta de las autoridades. Los interrogantes permanecen: ¿cuál es el propoósito de ese relleno a espaldas de las escuelas Cuitláhuac y Rafael Ramírez Castañeda; ¿para quiénes trabajan los choferes transportistas detenidos?; ¿con qué permisos operan las empresas transportistas?

Mundo Nuestro. El ataque fue con mortero. Ocurrió en la madrugada del domingo. "Fuerzas parapoliciales, amparadas en la impunidad que les garantiza el desgobierno actual", ha dicho el rector de la Universidad Centroamericana, el sacerdote jesuita J-A. Idiáquez. Es claro el propósito de amedrentamiento contra la institución. Y es un ejemplo de la gravedad del proceso en Nicaragua.

La denuncia es, por tanto, valiente. Un ejemplo de la resistencia civil contra un régimen que tiene al país centroamericano al borde del abismo de la conflagración.



Aquí el seguimiento que la prensa local ha hecho de este atentado:

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De entre los músicos de el Mendrugo destaca Josean, quien ha presentado esta primavera una canción sensacional: Jacaranda.



Josean dice de sí mismo:

"Soy Jósean Log, terrícola enamorado de la vida. Crecí en Cholula, un pintoresco pueblo mexicano con tantas iglesias como días del año y donde una gran pirámide de 2,500 años domina el paisaje a la sombra del volcán Popocatépetl. La música es mi idioma, mi forma de vivir. Desde que tengo memoria, es a través de ella como mejor he conseguido entenderme en un mundo lleno de misterios fascinantes. Soy asustadizo y precavido, y suelo complicarme la existencia con dilemas que me obligan a fluir y a reinventarme continuamente. No creo en las causas perdidas y, aunque veo el vaso “medio lleno”, creo que es nuestra responsabilidad llenar la otra mitad y compartirlo. Amo la naturaleza y amo a los animales, por eso no me los como. Soy un idealista y tiendo a enredarme en discusiones filosóficas con quien se deje. Creo que el mundo puede ser un lugar mejor para todos y sueño con que construyamos una comunidad global en armonía y en paz, donde la diversidad sea celebrada y donde todos los seres que habitamos este planeta tengamos la oportunidad de gozar nuestra existencia en un ambiente amigable. Desde niño me formé como baterista y las percusiones siempre fueron mi fuerte, pero luego de experimentar con otros instrumentos como el violín y el piano, descubrí a mi mejor aliado en el ukulele, con quien he aprendido a abrazar la voz que tengo y a cantar con sinceridad las inquietudes de mi alma."

Mundo Nuestro. Ricardo Moreno Botello ha sido siempre un riguroso investigador, pero también desde hace tiempo es el más importante editor poblano con sus Ediciones de Educación y Cultura. Ha decidido ahora ofrecernos este maravilloso libro La cocina en Puebla, tradición y modernidad de un patrimonio. Elogio a La Cocinera Poblana. Si hay alguna forma de comprender la profundidad histórica de nuestra identidad y cultura sin duda en Puebla se parte desde la intimidad de la cocina. Ricardo Moreno Botello ha decidido ese rumbo al recuperar para nosotros el más valioso recuento de la tradición culinaria de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX: La Cocinera Poblana y el libro de las familias, publicado por primera vez en Puebla, en 1877, por el músico, editor, librero y empresario catalán Narciso Bassols i Soriano. Ese es el libro que será presentado al público el próximo jueves 31 de mayo en la Biblioteca la Fragua.

Presentamos aquí la narración del paseo por el Barrio de Los Sapos en el que Ricardo Moreno Botello encontró a la Cocinera Poblana y a la idea de reeditarlo para Puebla.

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"En la presentación de LA COCINA EN PUEBLA, contaremos también con la Mtra. ADRIANA GUERRERO FERRER, el Mtro. JOSÉ LAZCARRO TOQUERO, el Chef JORGE A. MALDONADO RESÉNDIZ y la Antrop. CATALINA PÉREZ OSORIO, todos colaboradores de esta obra. Asimismo, estarán integrantes de la academia de profesores de la LICENCIATURA EN GASTRONOMÍA de la Facultad de Administración de la BUAP. El libro se encuentra a la venta en las Librerías de la BUAP, Profética, Casa de la Lectura y Librería de la UIA-Puebla." (Del Muro de Facebook del autor del libro)



Introducción

Puebla se ha consolidado a lo largo del tiempo como una región del país cuya cocina es cada vez más apreciada por propios y extraños. En este proceso lento y gradual, distintos aportes, reales e imaginarios, acrisolaron una oferta gastronómica de naturaleza criolla y mestiza, cuyos aromas y sabores son considerados de sensibilidad barroca; esa es, por ejemplo, la opinión que le mereció a don Fernando Benítez el emblemático mole poblano de guajolote. La cocina poblana –de orígenes precolombinos unos, y europeos, asiáticos y árabes otros–, además de conquistar el paladar de los golosos, ha motivado también el interés intelectual por su estudio y un creciente empeño por su conservación y recreación.



Para acercarse a esta maravillosa cocina de larga tradición nacional existen muchas maneras. La más común y deliciosa, sin duda, es paladear sus guisos, postres y bebidas en alguna de las muchas fondas o restaurantes de la antigua Angelópolis, o si se corre con mejor suerte, en la mesa de alguna familia de abolengo de las que suelen guardar todavía los viejos recetarios “de la abuela”. Es en estos espacios públicos y privados donde el mole poblano, los chiles en nogada, los dulces y el rompope de Santa Clara se enseñorearon en el gusto general. Pero existe también otra cocina en Puebla, con platillos elaborados a partir del maíz, el chile, el frijol, los nopales, los quelites y frutos autóctonos, que nos ofrecen suculentas combinaciones en forma de tortillas y tamales, así como caldos, sopas, adobos, bebidas y conservas, que emergen para nuestro agasajo nada más recorrer la variada y hermosa geografía de la región.

La fama culinaria de Puebla se ha extendido también por otras vías, a través del ingenio de cronistas y literatos, que han construido la historia de algunos platillos mediante leyendas, unas veces piadosas y otras colmadas de romanticismo, en los que se advierten propósitos seductores inequívocos. No podría ser de otra manera, la comida se hizo también para conquistar al prójimo: en familia, entre amigos o en amoroso encuentro; y ni se diga para atraer al extraño, a los viajeros y visitantes, y compartir con ellos el gozo terrenal de esos gloriosos productos de la tierra, el agua y el ingenio de cocineras y cocineros poblanos.

No obstante, para conocer la cocina poblana también hay otro camino que ofrecemos a nuestros lectores en esta obra: el de las recetas. En efecto, más allá de los libros que nos cuentan historias fascinantes tejidas en torno a frutos y platillos, conventos y visitantes, existen otras interesantes obras de cocina que guardan los saberes reales y las experiencias prácticas de siglos. Esos cuadernos de cocineras anónimas o de algún avezado cocinero –muchas veces preservados en forma manuscrita–, pero sobre todo los recetarios impresos que se popularizaron en el siglo XIX en México, difundieron los insumos y las formas burguesas que una sociedad adoptaría para cocinar y comer en convivencia. En efecto, si bien los viejos recetarios resguardan en el blanco y negro de sus páginas los más preciados tesoros de una cocina regional o nacional, son a la vez manuales que prescriben la organización de los espacios, utensilios y tiempos para disfrutar con propiedad y elegancia los platillos; y más aún, son pautas del comportamiento social de los comensales, en tanto medios para la educación y refinamiento del gusto y las buenas maneras en la mesa.

La aproximación a la cultura culinaria de una sociedad a través de los recetarios antiguos tiene además un sentido práctico para quien oficia en la cocina; en ellos está presente la precisión de las recetas, por más que en el pasado su formulación se haya puesto con unidades para pesar y medir de muy variadas fuentes y costumbres, en la que solemos encontrar una abigarrada mescolanza de arrobas, libras, cascarones de huevo, pizcas, dedos, tlacos… De esta manera, si bien el tema de la cocina siempre nos ofrece la oportunidad de largas charlas y disquisiciones –tan placenteras como la degustación misma de los platillos al lado de fina compañía–, resta finalmente ese otro lado de la cultura culinaria: la gastronomía, exigente y determinante. Es ahí donde la matemática de la medición de los ingredientes y los secretos químicos de la fermentación y la cocción de los platillos, hace la diferencia entre la literatura, la ficción y el oficio artesanal del cocinero.

Esta forma de aproximación a la historia culinaria en Puebla, insistimos, es la que proponemos en este libro a nuestros lectores: amantes de la buena mesa, estudiantes de gastronomía y público en general. Para ello hemos rescatado uno de los recetarios clásicos de la cocina poblana, y quizá el más difundido y apreciado en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX: La Cocinera Poblana y el libro de las familias, publicado por primera vez en Puebla, en 1877, por el músico, editor, librero y empresario catalán Narciso Bassols i Soriano.

Esta es la historia.

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El encuentro con La Cocinera Poblana

Un domingo del año 2011, acompañé a mi esposa a uno de sus paseos por la Plazuela de los Sapos, un simpático mercado de antiguallas en el centro histórico de Puebla. Ella acostumbra perderse de vez en vez entre locales y puestos variopintos, con la intención de espulgarlos en busca de viejos objetos. Sin embargo, el verdadero interés de su presencia en ese tianguis dominical siempre ha sido la búsqueda de libros, folletos, billetes, acciones empresariales y fotografías antiguas, que le sirven para sus estudios sobre la historia de Puebla.

La Plazuela de los Sapos, cuya presencia en la traza citadina ya se observa en los planos del siglo XVIII, se ubica dos cuadras atrás de la catedral, en el cruce de las calles 5 Oriente y 6 Sur, y está muy próxima por el lado norte al barrio universitario del Carolino, al que se accede por el Callejón de los Sapos (6 Sur) o por la Calle 4 Sur. Dice Hugo Leicht en su obra Las Calles de Puebla, que a este sitio se le designó antiguamente como Alameda de los Sapos (1875) y llegó a cumplir funciones de mercado para “desembarazar a la Plaza principal (Zócalo)”[i]. Esta plazuela albergó durante mucho tiempo algunas conocidas pulquerías y cantinas de la ciudad como “La bella Helena”, “La Ranita” y “La Pasita”, esta última afamada y curiosa sobreviviente. Desde hace más de dos décadas esta plazuela es un lugar típico de la ciudad, dedicado como ya se dijo a la venta de objetos, muebles y cacharros a cargo de la Unión de Anticuarios de Puebla. También la zona destaca por la venta de artesanías y de muebles “hechizos” (muebles antiguos en apariencia).[ii] La zona está salpicada por sus cuatro costados de fondas, cemiterías y cervecerías destinadas a restaurar a los paseantes. Pero no obstante que la vendimia del lugar abarca los más diversos objetos, para algunos visitantes la plaza es atractiva sobre todo por cierto comercio de libros viejos, del que puede resultar algún hallazgo interesante. Muchos ejemplares sueltos de viejas bibliotecas poblanas, malbaratados por herederos ingenuos o muy necesitados, han venido a parar seguramente a estos locales de anticuarios, o a los más modestos puestos que se instalan a ras del suelo cada domingo.

En esa ocasión mi esposa me obsequió un libro que adquirió en un sencillo local de la plaza. Era un viejo recetario de cocina, repostería y otros secretos domésticos, un octavo con 477 páginas, encuadernado con pastas duras forradas en tela y adornado con la imagen resaltada en colores de una joven mujer, convenientemente vestida “a la china poblana”, que regresa del mercado con su canasta repleta de comestibles frescos; a su lado se deja ver también, jactancioso y esponjado, un guajolote digno del mejor mole; al final viene el sello editorial de Herrero Hermanos, Sucesores, México. El libro se titula La cocinera poblana o el libro de las familias, y hace constar en sus preliminares que el ejemplar fue publicado en 1913, hace más de un siglo. Por tanto, el libro corresponde a la octava y antepenúltima edición en esa casa editorial.

Busqué de inmediato un buen lugar para hojear el libro, y llamó mi atención una fonda popular de la propia plazuela situada en la parte baja de su lado oriente, a la sombra de un frondoso trueno, de la que emanaban los aromas de guisos poblanos tradicionales: chalupas, mole de panza y de zancarrón, huazontles, pipián, mole poblano y otras delicias. Todo aquello, más el alegre bullicio del lugar, ofrecía el ambiente inmejorable para darle una ojeada inicial a mi libro.

La cocinera poblana, observé, es un recetario de contenido misceláneo como el de los buenos libros de cocina de su tipo de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. En la primera parte, o “primer libro”, ofrece 1 306 recetas de cocina “internacional” (española, francesa, inglesa…); la segunda, dedicada en gran medida a la cocina mexicana, comprende 218 recetas que incluyen algunas bebidas con pulque; y en la tercera encontramos 616 fórmulas de pastelería, repostería, dulcería, cajetas, conservas, botillería, licores y vinos de frutas. Pero eso no es todo, otras secciones menores del recetario se ocupan de sugerencias y consejos sobre higiene doméstica, medicamentos caseros y otros asuntos de utilidad práctica.

La edición de 1907

Una mirada rápida a sus páginas es suficiente para darnos cuenta de su amplísimo contenido y encontrarnos con una gran variedad de sopas, purés y potajes, sin faltar los muy españoles pucheros y cocidos de olla; una rica oferta de salsas europeas para acompañar las viandas, los vegetales y otros platillos; carnes de res, carnero, puerco, ternera, cabrito y despojos, en un abanico de maneras de preparación que no son sino una muestra de los niveles de exquisitez y calidad logrados por la historia del arte del buen comer. No faltan los embutidos a la manera de distintos países y regiones (butifarras catalanas, sobreasada de Mallorca, chorizones jerezanos, embuchados franceses, chorizos italianos, morcillas cubanas, por ejemplo); también abundan las recetas para especies pequeñas como el conejo, la liebre y una amplia gama de platillos donde las aves ocupan el lugar de honor. Los productos del mar tienen un rol destacado en esta feria de sabores: pescados como el bacalao, bobo, robalo, bagre, pámpano, lisa, mojarra y otros más son cocinados en distintos gustos y estilos, europeos y americanos, a los que acompañan una variedad de mariscos que llegarán al paladar en múltiples presentaciones.

La parte dedicada a la cocina mexicana, donde se incluye platillos muy apreciados en Puebla desde lejanos tiempos, tienen la marca indeleble de los chiles. En efecto, una policromía de guisos, verdes, rojos, amarillos, negros, son expresión de la gama de pimientos picosos o guindillas, frescas y secas, cuya mezcla con otros ingredientes como los tomates verdes, el jitomate, la semilla de calabaza, el cacahuate y el cacao, dan lugar a exquisitas salsas, adobos y moles regionales, entre los que destacará por siempre el mole poblano. A diferencia de las recetas europeas contenidas en el recetario, en los platillos de la cocina mexicana se harán notar algunos ingredientes particulares: raíces, vegetales, frutos y semillas propios de nuestras tierras y aguas; destaca por ejemplo el maíz, –“nuestra carne”, decía Novo–, base ancestral de la alimentación mesoamericana y herencia de Xilonen y Centéotl a nuestros pueblos. El maíz y el elote (maíz tierno) lo encontraremos en muchas recetas y platillos: sopas, tamales, tortillas, atoles… totopos.

Respecto a las particularidades propias del impreso, el libro La cocinera poblana de Herrero Hermanos, publicado en la ciudad de México (Plaza de la Concepción 7), fue realizado con los recursos de impresión modernos de principios del siglo XX. Tanto la tipografía, como las viñetas, el sello o marca editorial y la cubierta, se hicieron con las técnicas de tipo industrial que llegaron a México durante el Porfiriato. La nueva tecnología consistía en el uso del linotipo –creación del relojero alemán Ottmar Mergenthaler, con el que se comenzó a sustituir desde 1886 la caja de tipos móviles y la composición manual–, así como de prensas automáticas y rotativas que además de lograr mayor velocidad en la impresión, posibilitaron amplios tirajes y menores tiempos y costos de producción. Se tiene registro de que el linotipo y la rotativa Hoe llegaron a México hacia 1900 y fueron adquiridos por empresas comerciales; sin embargo, periódicos como El Imparcial utilizaron el linotipo desde finales del siglo XIX.[iii] Lo cierto es que para la sexta edición de La Cocinera poblana (1901), cuando comenzó la participación de la firma Herrero Hermanos en su publicación, ya se imprimió con estos recursos de tecnología modernos para su época.

Así, al revisar cada vez con más cuidado el libro, la idea de reeditarlo en forma enriquecida y con un nuevo formato comenzó a dar vueltas en mi cabeza.[iv] Me imaginaba una nueva presentación del recetario completo, en un diseño de caja más amplio y a dos columnas, con viñetas que enaltecieran ese extraordinario contenido de recetas y tratando de emular un estilo de edición novecento; pensé también en una selección de platillos poblanos tradicionales, recreados por cocineros poblanos con métodos y sensibilidades contemporáneas, y finalmente concluí que esta nueva edición de La Cocinera Poblana debía llevar otros ingredientes artísticos y culturales que fuesen un homenaje culinario, literario, bibliográfico y artístico, a esa maravillosa obra.

CITAS:

[i] Leicht H., Las Calles de Puebla. Estudio Histórico, Puebla, Imprenta A. Mijares y Hno. México, D. F., 1934, p. 441.

[ii] Gamboa Ojeda L., El Estado de Puebla, Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, 1994, p. 36.

[iii] El linotipo con una rotativa Goss formó parte también, más adelante, de la maquinaria con la que Félix F. Palavicini inauguró en 1916 El Universal. “El linotipo –dice Celia del Palacio Montiel– dio un vuelco a los talleres tipográficos de la época aumentando la velocidad de tiro hasta en 1 700 y 3 500 ejemplares por hora”. Ver: “La transición al periodismo industrial de tres periódicos mexicanos. Finales del siglo XIX y principios del XX”. www. h-mexico.unam.mx/node/6548. La empresa norteamericana Linotype dejó de producir estas máquinas en los años sesenta del siglo pasado.

[iv] La reedición de la que hablo no se refiere a la impresión de un facsímil de la obra; ediciones facsimilares de este libro de cocina y de muchos otros las hace desde hace tiempo una editorial española. Cfr., La Cocinera Poblana (edición facsimilar), Valladolid, España, MAXTOR, 2014.

(Ilustración de Jonathan Rosas, tomada de Revista Nexos)

El debate del pasado domingo 20 no modificará sustancialmente las preferencias electorales, según lo han destacado diversos analistas y medios de comunicación. El candidato que encabeza las encuestas lo seguirá haciendo con variaciones menores. Tanto Anaya como Meade y Rodríguez pensaron que la mejor estrategia sería la descalificación y el insulto. De esta manera, lo que parecía un ejercicio más interesante en su primera parte decayó en la segunda por el intercambio de agresiones sin mayor sentido ni interés para los electores.

Los temas a discusión, particularmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los migrantes y la relación con el presidente de Estados Unidos son cuestiones de urgente y gran trascendencia para el futuro inmediato del país. Después del problema de la violencia probablemente no hay otro de la misma importancia. La relación con nuestro vecino pasa por un momento particularmente crítico en el que predomina una gran incertidumbre. Y ello se debe a la existencia de varios actores y a la división de opiniones e intereses en casi todos los temas involucrados.



Tomemos el caso de la renegociación del Tratado. En estos momentos, las pláticas están suspendidas y nadie sabe si van a continuar y bajo qué condiciones. Después de que el líder del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, pusiera una fecha fatal para concluir la revisión del acuerdo comercial, misma que no se cumplió, las opciones posible son tres: una, que las conversaciones se reanuden y se llegue a un acuerdo a principios de junio; dos, que reinicien después de julio una vez que se hayan conocido los resultados de las elecciones mexicanas; y tres, que de plano se vayan hasta el próximo año, con posterioridad a los comicios de noviembre en Estados Unidos. El problema es que, en los dos últimos casos, el presidente Trump pudiera decidir súbitamente retirarse unilateralmente del Acuerdo y con ello provocar un shock económico que impactaría sobre todo a nuestro país. Muchos analistas piensan que eso no va a suceder, pero tampoco pueden afirmar cuál escenario es el más viable. Es decir, hay un consenso: lo más seguro es que quién sabe…

Y es que la negociación está atorada no sólo por las próximas elecciones en ambos países sino también por la división dentro del Partido Republicano; entre éste y el Partido Demócrata; entre los sindicatos y el movimiento progresista frente a los republicanos más conservadores; entre las grandes corporaciones exportadoras y Trump; entre la posición de Canadá y la del gobierno de México con la de Trump; y hasta entre el representante del presidente, Lightheizer y su jefe. Cada actor tiene diferentes opiniones sobre temas importantes, lo que ha impedido un acuerdo. Éstos son, según el jefe de la representación de Washington, los siguientes:

Propiedad intelectual –acceso y restricciones al comercio de productos agrícolas-energía-las reglas que tienen que ver con los asuntos laborales y el origen de los insumos sobre todo en la industria automotriz-el ISDS, es decir, el mecanismo de solución de controversias entre los países que forman el TLCAN-la cláusula “sunset” (que lo revisaría cada cinco años). “Y mucho más” (sic).

Mnuchin, el secretario del Tesoro de EU, señaló apenas el domingo que las negociaciones podrían irse hasta el próximo año pero al otro día, para arrojar más dudas sobre el asunto, dijo que podría considerarse también una revisión “flaca” y rápida que no tuviera que pasar por el Congreso. Si Trump confirma el primer escenario todos podremos tomar un respiro por unos meses. Mientras, se verá que ocurre en las elecciones de ambos países y los mercados financieros se tranquilizarán dejando de sacudir el peso, el cual recuperará algunos puntos de su valor frente al dólar. Se verá también que la verdadera causa de la inestabilidad de hace unos días provenía de la mesa del TLCAN y no de la posible elección de López Obrador. El gobierno de Peña Nieto quedaría prácticamente fuera de la negociación y tocará al presidente electo tomar del rumbo de un proceso que se ha vuelto un “scramble” como lo llamó el Financial Times. Más exactamente, un desmadre.

Si en cambio EU se decidiera por una revisión light, y los otros dos países lo aceptaran, el resultado sería probablemente adverso para México, aunque también retornaría la calma en las transacciones financieras.



En el debate del domingo todos los candidatos hablaron de exigir más respeto a Trump, de un pacto comercial que convenga a México, y de defender a los migrantes, pero no abundaron mucho en todo lo que esto significa. Quizás AMLO fue más específico al afirmar tres cuestiones básicas: que está de acuerdo en aumentar los salarios; que pondrá el tema de los migrantes en la discusión del Tratado; y que México tendrá que fortalecer la economía interna para depender menos de Estados Unidos.

En lo que se refiere a los salarios, se ha dicho que la propuesta de Lighthizer consiste en que al menos un 45% del valor de un auto armado en México debe ser producido por trabajadores que ganen 16 dólares por hora, es decir aproximadamente 2 mil 400 pesos diarios, 72 mil pesos al mes. Está muy bien coincidir en un aumento de los salarios, pero esta cantidad parece muy complicada de lograr por lo menos en el corto plazo. ¿Cuál podría o debería ser la posición exacta de los negociadores mexicanos del próximo presidente electo en torno a esta cifra?

Hay que decir que incluso si México aceptara algo parecido, eso no significaría que el asunto está resuelto pues la mayoría de los congresistas republicanos y probablemente otra, quizás minoritaria, de los demócratas, no estarían de acuerdo y votarían en contra. Trump mismo podría cambiar de parecer, pues no sería sorprendente que esté usando el tema salarial como pieza de cambio para obtener otras concesiones.

Por otro lado, meter el asunto de los migrantes centroamericanos y mexicanos en la agenda de un nuevo TLCAN puede sonar interesante, pero Trump mismo lo ha considerado, pensando que puede favorecerlo. Sin duda, haría más compleja una negociación ya muy enredada y podría elevar la presión para que México contenga el tránsito de personas que vienen de Centroamérica y de nuestro propio territorio. Aun así, el futuro gobierno de AMLO no puede descartar esta opción. Discutir el tema de los migrantes fuera de la mesa del Tratado parece también poco recomendable, pues no sería tomada en serio. Dejar las cosas como están no arreglaría nada y empeoraría la situación. ¿Qué hacer entonces, además de convertir los consulados en “algo así como” (¿?) procuradurías de defensa de los migrantes? Hasta donde se puede ver, el posible cambio en la correlación de fuerzas en el Congreso estadunidense después de noviembre podría ayudar a encontrar una salida. Pero si los candidatos del Partido Republicano vuelven a ganar, el próximo gobierno mexicano tendrá que hacer uso de una gran imaginación para administrar un conflicto muy grave y sin márgenes de solución a la mano.

Sobre el cambio de rumbo económico y fortalecer la producción y el mercado interno, debe subrayarse que se trata de una transformación que sólo puede lograrse en el mediano-largo plazo. Y que requeriría de medidas profundas como el aumento sustancial de la inversión pública, planes regionales, mejoras salariales y laborales generalizadas y creo que, necesariamente, una reforma fiscal, cosa que AMLO y su equipo han rechazado.

En este mar de confusión, no se puede descartar que el próximo presidente de México encuentre un asunto irresuelto, el TLCAN, tan grande como un elefante, sentado en su despacho. Por lo pronto, los candidatos le han dado la vuelta, viéndolo de lejos y tratando de no tropezarse con él discursivamente. Después del 1º de julio, al presidente electo le quedará claro que un animal de esa talla no puede ignorarse ni echarse por la ventana. Tendrá que encontrar una solución para sacarlo de ahí, y dedicarse, con menos presiones, a otros asuntos tan graves como parar la violencia que nos horroriza todos los días.

Miércoles, 23 Mayo 2018 00:00

Política y delito

Nunca he creído que el crimen organizado de México, el narcotráfico, o sus potentes derivados de hoy: huachicol, extorsión, secuestro, tenga el proyecto de competir por el poder político como tal.

Empiezo a pensar que esto no solo es posible, sino que está sucediendo hace algún tiempo en el orden local. Y en el más local de los órdenes, el orden municipal. Para mí, este es el sentido que tiene, o empieza a tener, la epidemia de ejecuciones de candidatos y funcionarios locales de los últimos meses.



Creo que expresan un cambio en las pretensiones políticas del crimen. No solo quieren ahora comprar al poder local, sino que quieren tenerlo en sus manos, o en manos de sus marionetas, y están dispuestos a matar para lograrlo, y para impedir que otros, sus adversarios, lo alcancen.

El próximo 1 de julio, 89 millones de mexicanos serán convocados a las urnas para elegir al Presidente y a quienes ocuparán otros 3 mil 400 cargos. Durante el proceso, el más grande en la historia del país, se han registrado 305 agresiones violentas. Entre ellas, 94 asesinatos de candidatos y autoridades locales.

Además, hay al menos mil candidatos que han renunciado a la contienda, entre otras razones, por temor a la violencia. 341 de esos renunciantes son candidatos federales que contendían por un lugar en el Senado o la Cámara de Diputados.



De modo que el pleito por la influencia local tiene también una franjita federal. Las renuncias de candidatos a cargos municipales y diputaciones locales son más del doble: 664.

“Lo que define este proceso electoral es que esta violencia se ha orientado a hacer a un lado a un candidato a través de medidas violentas, quitarle la vida, por ejemplo, o mediante amenazas”, dijo a EFE el director de la consultoría Etellekt, Rubén Salazar.

Si recuerdo bien, el interés típico del crimen organizado hace unos años, respecto de los gobiernos locales, municipales en particular, era que la autoridad les nombrara un jefe de policía y de transportes ad hoc que lo dejara hacer sus negocios.

Luego necesitaron también la anuencia de la autoridad para robar, extorsionar, secuestrar.

Después vieron que podían quedarse también con parte del presupuesto del municipio y de todos los recursos de la autoridad para universalizar el delito, literalmente como extensión del poder político.

Algo de esta lógica siniestra de apoderarse del poder político en las elecciones para poner la política democrática al servicio del delito es lo que se insinúa en la estadística de los candidatos y las autoridades locales muertas camino a las elecciones de julio.

Nunca he sentido tan cercana la competencia política por el poder con la competencia criminal por la impunidad.

Nicolás Luna y la exposición plástica Reyes en la Ibero Puebla.



Trazos intensos pero simples, motivos que se entrelazan y confunden, casi como si miraran con los ojos de un niño, como en Reyes, el cuadro con el que la Ibero Puebla da a conocer la muestra de Nicolás Luna a partir del 30 de mayo en la Gaalería de Arte Pedro Arrupe, S.J. "La chingada", "Machotes", "Engaño", palabras así describen para Nicolás Luna el mundo que brota de sus lienzos.

"MACHOTES", Óleo y polvo de mármol sobre tela. Nicolás Luna, 2018.



"Extraigo mis dibujos de varios aspectos de la naturaleza --dice el artista plástico Nicolás Luna--. Cada una de ellos es una esencia escultórica prospectiva. Se conciben a partir de mejoras, vencimientos, multiplicaciones e intensificación de formas. Mis temas principales son las personas porque son un mundo, un paisaje y un animal unidos en uno."

Nicolás Luna es un cholulteca nacido en Las Cruces, New Mexico, hijo de un físico mexicano del caos cuántico y una madre estadounidense que enseña, escribe, edita y traduce. Parte de su juventud la pasó en los Estados Unidos. En California, estudió Antropología Cultural y Bellas Artes, especializándose en grabado en la Universidad de California, en Santa Cruz. Como adulto, ha vivido en Alemania, Hungría y Tailandia. Cada lugar ha influido en su arte e inspirado en su viaje para encontrar la paz en la paradoja. Su obra ha sido vendida en varios países alrededor del mundo, tales como EEUU, México, Tailandia, Brazil y Malasia.

Dice más de sí mismo Nicolás Luna:

"Mi trabajo está fuertemente inspirado por los muralistas mexicanos cuyo trabajo siempre me rodeaba durante mi juventud en México, así como por el delicado trazado que caracteriza el arte tailandés y gran parte del arte asiático. El uso del color y los trazos audaces de los expresionistas estadounidenses es como se muestra mi lado estadounidense."

"EL ENGAÑO", óleo sobre tela. Nicolás Luna, 2018.

Exposiciones

“Reyes” Galería de Arte Pedro Arrupe, SJ, Universidad Iberoamericana Puebla, June 30 to July 7, 2018. Puebla, Mexico

“LUCHADORES” Addict Gallery, September 1-15, 2017, Chiang Mai, Thailand.

"The Travelling Printmaker" The Meeting Room Art Gallery, March 17- April 13, 2016,

Chiang Mai, Thailand

"A Lively Beginning: A Retrospective of Works Created in Chiang Mai from 2010-2015" Promenada Resort Mall, March 14- April 10, 2016. Chiang Mai, Thailand

"Circo Mexicano", Galeria Casa Nueve, July 8- August 8, 2015. Puebla, Mexico

"PRAYNTINGS", Sangdee Gallery (Chiang Mai, Thailand)- 11/2014

"GENTE", Sangdee Gallery (Chiang Mai, Thailand)- 04/2014

"Untitled," Le Meridien Hotel (Chiang Mai, Thailand)- during TEDxChiangMai 2013 Conference, 09/2013

"MELANCOLÍA", acrílico sobre madera. Nicolás Luna, 2018.

Exposiciones colectivas

"Portrait of a Muse" Sangdee Gallery, June 2017, Chiang Mai, Thailand.

"Phayao Street Art Showcase 2016," Phayao University, November 23rd-27th, 2016. Phayao, Thailand.

"Print Zero Studios Print Exchange #9" Print Zero Studios, August 15th-September 30th, 2016. Seattle, Washington, USA.

"Jed Yod Group 13th Contemporary Art Exhibition," Chiang Mai City Art and Cultural Center, October 6th-30th, 2016. Chiang Mai, Thailand.

"Glances," Cupdee Gallery, June 2nd-16th, 2016. Chiang Mai, Thailand.

"Obras y Acciones" Centro Cultural Manuel Gomez Morin, July 31-August 15, 2015. Queretaro, Mexico

"Paredes Vivas" Regional Museum of Queretaro, July 15- August 15, 2015. Queretaro, Mexico

"No Borders: Thai and American Art exhibition sponsored by the US Embassy in Thailand, Fine Arts Magazine and The Office of Knowledge Management of Thailand", December 1-7, 2014, Baan Tuek Art Center, Chiang Mai, Thailand

"Baan le Suan Interior Decoration Convention" November 2014, Bangkok, Thailand.

"Think Park Fest 2014", November 7, 2014, Chiang Mai, Thailand

"RMUTL International Arts Workshop 2014 Exhibit", October 30-November 9, 2014, Chiang Mai University Art Center

"First Impressions: Thai and American Printmaking Collaborations" at Untitled Exhibit, C.A.P. Gallery and Studio, Chiang Mai, Thailand (July 2014)

"Fusion Artists," Baan Tuek Art Center. March 1st-30th, 2014. Chiang Mai, Thailand

"C.A.P. Studio Group Exhibit," 2nd Hotel Art Fair- Hotel Luxx Langsuan, Bangkok, 05/2014

"Opening Show Group Exhibit," JOJOKOBE Gallery (Chiang Mai, Thailand)- 11/2013

"ÑAO LUGAR" Itajuba, Minas Gerais (Brasil) 09/2013- Galeria de Artes Visuaes e Poéticas- FICA ITAJUBA

"End of Year Exhibit," University of California at Santa Cruz (USA) 05/2006

"EL PESCADOR", woodblock print. Nicolas Luna, 2018.

Murales

Querétaro and Puebla, Mexico.

Chiang Mai, Thailand.

Colecciones privadas

INCUSA, Querétaro, Mexico

Promenada Resort Mall, Chiang Mai, Thailand

Elephant Parade, Chiang Mai, Thailand

Works held in private collections in Thailand, USA, Mexico and several countries in Europe.

Academia

2016-2017. Lecturer in the Department of Fine Arts and Architecture, Rajamangala University of Technology Lanna, Chiang Mai, Thailand.

Curadurías

2015 "Obras y Acciones" Centro Cultural Manuel Gomez Morin. Querétaro, Mexico.

Residencias

07/2010, Printmaking and Studio Residency, La Ceiba Gráfica, Veracrúz, Mexico.

10/2015, Printmaking and Studio Residency, La Ceiba Gráfica, Veracrúz,

11/2015, Studio Residency, Okupa Visual Studio, Oaxáca, Mexico.

12/2015, Studio Residency, Print Zero Studios, Seattle, Washington, USA

04/2017, Print Zero Studio, Seattle, Washington, USA

05/2017, Urban Artworks, Seattle, Washington, USA

05/2017, Teresa Getty Studio, Seattle, Washington, USA

04/2018, Studio Residency with Guillermo Pacheco, Oaxaca, Mexico.

05/2018, Studio Residency with Justina Fuentes, Oaxaca, Mexico.

Mundo Nuestro. Con motivo del Día Internacional de los Museos 2018, el Consejo Internacional de Museos México (ICOM México) realizó el Simposio "Museos Hiperconectados: Enfoques Nuevos, Públicos Nuevos" en el Museo de Memoria y Tolerancia CDMX. En el evento, el museógrafo poblano Edson Méndez Albavera, Community Manager del Museo Casa del Mendrugo, presentóntó la Ponencia: Chuchita: de las salas del Museo a las Redes Sociales, que aquí ofrecemos para su lectura.



Introducción

A través del tiempo, la humanidad ha ido evolucionando y con ello las formas de relacionarse, de entretenerse y por supuesto de educarse. Tal como (Mariño, 2008) menciona, “Como consecuencia de la globalización, muchas organizaciones han iniciado la transformación de sus estructuras y procesos para hacerlos más eficientes. La incorporación de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) ha jugado un papel importante en dichas transformaciones y han generado múltiples beneficios en muchos sectores de nuestra sociedad.”

Chuchita: De la sala del museo a las redes sociales, es un proyecto educativo y de difusión cultural en Facebook encabezado por el Museo Casa del Mendrugo; que se enfoca en nuevos públicos a través de Internet. Surge a partir del encuentro de un entierro prehispánico durante los trabajos de restauración de La Casa del Mendrugo en el centro histórico de la ciudad de Puebla. “Chuchita” es el nombre que dieron los arqueólogos a la osamenta femenina, que se exhibe en una de sus salas.

El perfil de Facebook muestra a “Chuchita” como un personaje animado de rasgos indígenas; imagen basada a partir de la aproximación facial de su cráneo, y que tiene como principal objetivo revalorizar y recuperar el sentido de pertenencia y cercanía con la cultura prehispánica - mexicana; es un caso de éxito con cerca de 40 000 seguidores. Difunde su propia historia, la del museo, la de la ciudad de Puebla y de México; de una manera amena y sencilla. Presenta información valiosa sobre el patrimonio cultural y natural, tangible e intangible del país: lengua indígena y toponimia, cultura Chuchita: De la sala del museo a las redes sociales 2 popular: usos y costumbres, tradiciones y celebraciones; tradición oral: dichos, frases y refran popular: usos y costumbres, tradiciones y celebraciones; tradición oral: dichos, frases y refranes; zonas arqueológicas, monumentos históricos, entre otros.



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¿Qué es La Casa del Mendrugo?

La Casa del Mendrugo es una casona en el centro histórico de Puebla, la cual formó parte del convento de San Jerónimo y debe su nombre, según los historiadores, a que en ella, la orden Jesuita recibía Mendrugos (limosnas) de los feligreses para su manutención. Para finales del siglo XX, después de haber sido una vecindad es abandonada y cae en ruinas. Actualmente es un Centro Cultural, cuenta con un restaurante, un club de jazz, un bar, un café y un museo.

El entierro prehispánico

En el 2008 durante los trabajos de restauración de La Casa del Mendrugo se encontró un basurero colonial en el patio central de la casa, el cual contenía restos de cerámica Mayólica y Talavera de la época de la fundación de la ciudad, todas piezas de uso común, las cuales fueron restauradas. Y poco tiempo después se localizó un entierro prehispánico, cuya excavación controlada estuvo a cargo del Arq. Arnulfo Allende del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sección Puebla. Y que de acuerdo con las investigaciones por parte del equipo de arqueólogos del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encabezado por el Dr. Carlos Serrano, tienen una antigüedad de 3 500 años. La importancia arqueológica e histórica de este hallazgo radica en que es el primer sitio arqueológico localizado dentro de la Zona Monumental del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, México, en que se han recuperado evidencias de población prehispánica; lo cual modifica la historia hasta hoy contada sobre la fundación de la Ciudad de Puebla; ya que se afirmó que se trataba de un valle deshabitado antes de la llegada de los españoles.

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Cabe señalar que la ofrenda funeraria que acompaña a dicho entierro está fuertemente influenciada por la cultura Olmeca y consta de objetos diversos de barro, jade, magnetita, obsidiana e incluso conchas marinas. El individuo femenino fue bautizado por los arqueólogos como “María de Jesús” en relación a los Jesuitas; y cariñosamente llamada “Chuchita”: La habitante más antigua de Puebla. Según los estudios se trata de una mujer que falleció alrededor de los 50 años de edad.

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¿Por qué un museo?

Para exhibir los hallazgos, en 2013, se decide abrir un museo en el primer piso de La Casa del Mendrugo. Para este momento había que darle un rostro para ser mostrado a los visitantes del museo por lo que se le solicita al equipo de antropólogos físicos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), encabezado por el Arq. Oswaldo Camarillo, que realice una aproximación fácil de “Chuchita” a partir de los restos óseos del cráneo. El cual se materializó en un personaje animado de rasgos indígenas con una identidad y vestimenta prehispánica de edad adulta por el equipo de diseño, encabezado por el D.G. Víctor Duran, el cual nace en el 2015 y es la imagen del museo.

¿Por qué Facebook?

Como una manera novedosa de presentar y reinterpretar la sala de exhibición de “Chuchita” equipo del Museo Casa del Mendrugo crea el Perfil de Facebook de “Chuchita”; así como una página web y realiza videos de dicho personaje con el objetivo de llegar a nuevos públicos de manera accesible. Mediante un video, Chuchita invita a los visitantes a interactuar con ella en su Facebook. Ya que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para el 2016 más de la mitad de la población actual del país usa Internet, la mayoría de estos cibernautas tiene entre 12 y 35 años de edad y de estos 3 de cada 4 tiene un Smartphone. También porque más de la mitad de los usuarios lo utiliza para una actividad de apoyo a la educación. Nuestro público, el público de los museos ya está en las redes sociales.

Administración y Objetivos

La administración de dichas herramientas está a cargo del equipo del museo con asesoría directa de los arqueólogos que la descubrieron. Uno de los objetivos de este innovador proyecto del museo es generar un lugar en el ciber-espacio, en la plataforma gratuita de Facebook, donde de manera clara y sencilla el aprendizaje lúdico e interactivo detone el interés de la población por el museo y temas históricos, culturales y de identidad nacional, en específico la población que tiene acceso a internet puede revalorizar la historia y las tradiciones del país, tomando las redes sociales como pretexto para fomentar la reflexión y el diálogo.

Otros objetivos también son fortalecer la difusión de la memoria histórica y de la identidad cultural mexicana; impulsando la conversación e interacción entre el museo y la población cibernauta para desarrollar interés en temas de la historia, la cultura y la identidad; a través, de un registro testimonial e histórico de vida cotidiana, además, de las principales costumbres y tradiciones; aproximando a los públicos jóvenes a la historia a través de la tecnología y las redes sociales estableciendo vínculos duraderos con agentes educativos para colaborar en futuros proyectos.

El perfil de Facebook de “Chuchita” no sólo crea su propia información sino que también comparte de otras cuentas de Facebook, Dependencias de Gobierno: Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Educación Pública, Secretaría de Cultura, Secretaría de Turismo, Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, el Heroico Ayuntamiento de Puebla; Universidades: Universidad Nacional Autónoma de México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Escuela Nacional de Antropología e Historia entre otras; Museos: Noche de Museos Puebla, Museo Regional de Cholula y Museo Nacional de los Ferrocarriles; Revistas Especializada: Artes de México, Arqueología Mexicana, México Desconocido y perfiles de divulgación como Puebla Antigua, Nodo Cultura, México es Cultura, Cultura Colectiva, entre otras.

Se trata de una iniciativa pionera en el país, ya que por lo general los museos tienen su propio perfil de Facebook, no así las exhibiciones; y es desde ahí donde presentan sus actividades y colecciones.

Contenido y Publicaciones

La planeación mensual se basó en un análisis FODA (Fuerzas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) del museo y de Chuchita, enfocándose en identificar el principal área de oportunidad: Las Redes Sociales, el mejor lugar para dar a conocer el entierro prehispánico de “Chuchita”; donde la mayor parte del público pasa más de tres horas al día: las redes sociales

El Facebook de “Chuchita” realiza publicaciones para conmemorar los días festivos y fechas históricas a celebrar en el mes. Evalúa los horarios de aparición de publicaciones con más respuesta e interacción en redes sociales. Invita a visitar el museo, muestra la pieza de la semana del museo, organiza eventos para invitar a programas culturales fuera del museo como la Noches de Museos y el Corredor de Ofrendas, al mismo tiempo recupera y revaloriza las raíces prehispánicas y la identidad mexicana, recuerda costumbres, tradiciones, dichos, refranes, comida, bebidas, trajes típicos; así como un registro testimonial y documental sobre la historia de la ciudad, haciendo evidente sus cambios.

Interacción con el público

El público puede interactuar con el personaje de “Chuchita” en la página de Facebook dejando directamente un comentario o dando clic a los emoticonos tradicionales de Facebook: me gusta, me encanta, me divierte, me asombra, me entristece y me enoja, en los posts del muro principal o dejar un mensaje directo, compartir en sus propios muros los posts del muro principal; “Chuchita” interactúa con el público al contestar preguntas y dudas. Así como al usar los emoticonos en los comentarios de los seguidores. Utiliza también etiquetas de Facebook, para identificar la referencia como lo dice Sáenz 2015.

Logros y Retos

La página de Facebook de “Chuchita” representa ya un gran avance en el ámbito de la incursión de los Museos en las Redes Sociales para la promoción de la cultura, la educación y la participación social en México. A partir de las estadísticas propias de la plataforma se estudian datos importantes de los seguidores: el sexo: el 64% son mujeres y el restante 36% hombres; los intereses: la historia, México y la cultura prehispánica.

La edad de los seguidores: el 35% tiene entre los 35 y 44 años, el 29% entre 25 y 34 años, el 17% entre 45 y 54 años y el 19% restante en niños y adultos mayores. La ubicación: el 96% vive en México, el 2% en Estados Unidos y el 2% en el resto del Mundo.

De los seguidores que viven en México el 40% vive en la ciudad de Puebla, el 14% en la Ciudad de México, el 5% en las principales ciudades del país, Guadalajara, Monterrey, Toluca y León. El 3% en el interior del estado de Puebla. Y 38% en el resto del país.

La afluencia de público al museo ha aumentado considerablemente gracias a la página de Facebook de “Chuchita” y la participación del museo en diversas actividades culturales de la ciudad. Entre los museos de la ciudad de Puebla con perfil de Facebook, “Chuchita” se encuentra en el 2do lugar con cerca de 40 000 seguidores, solo abajo del Museo Amparo, museo con más de 25 años de antigüedad.

Y por encima de museos como el Museo Internacional del Barroco y el Museo Nacional de los Ferrocarriles, entre otros. “Chuchita” también cuenta con una cuenta de una exhibición en línea en Google Arts & Culture, una cuenta en Twitter y YouTube donde podemos conocer más acerca de su historia.

Finalmente como una forma de incorporar temas e intereses de las nuevas generaciones, se tomó la acción de publicar más videos para aumentar el número de comentarios por publicación, despertando así la curiosidad, el dialogo y hasta el debate sobre temas históricos entre los seguidores; también se ha propuesto abordar temas de actualidad como la importancia del papel de las mujeres a través de la historia y los derechos de las minorías.

Referencias Bibliográficas

INEGI (01 de Mayo de 2018). Obtenido de Estadística a propósito del Día Mundial del Internet: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2017/internet2017_Nal.pdf Sáenz, M. J. La educación a través de las redes sociales: del análisis a una propuesta pedagógica. Universidad de Castilla la Mancha, Departamento de Pedagogía. 2015. Mariño, J. C. (2008). TIC y la transformación de la práctica educativa em el contexto de las sociedades del conocimiento. RUSC. Universities and Knowledge Society Journal , 1-8.

Mendrugo, C. d. (08 de Mayo de 2018). Chuchita. Obtenido de Chuchita: https://www.facebook.com/ChuchitaMendrugo/

Michalski, Stefan. Cómo administrar un museo: Manual práctico. ICOM, París, 2006

A propósito del debate del pasado domingo 20 de mayo comparto estas reflexiones:

El éxito de la buena conducción de un debate es que nadie se acuerde de quién lo moderó.

Los moderadores deben facilitar la discusión y hacer que salga a la luz las posiciones de los que debaten.

Deben, con habilidad y sin ningún tipo de agresión, evidenciar qué tal o cuál candidato no responde o evade las preguntas.

Son también quienes propician el intercambio entre quienes debaten.

Esas son sus tareas centrales y las deben realizar de tal forma que nunca sean los protagonistas del debate.

El debate no es el espacio para que los moderadores muestren sus conocimientos y lo que saben de los temas que se discuten.

Y tampoco es el espacio para que digan lo que piensan sobre los temas que se debaten.

Hay un error en el diseño del formato del debate si los moderadores son los protagonistas.

Los moderadores equivocan su tarea si en el debate se ponen a entrevistar a quienes debaten.

En el debate los moderadores son solo animadores de la discusión y el intercambio entre quienes debaten.

Respeto el trabajo periodístico que realizan Yuriria Sierra y León Krauze.

Pienso que el pasado domingo equivocaron su papel.

Twitter: @RubenAguilar



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