--Ahí vienen, ahí vienen los villistas, corran, escóndanse donde puedan.

Dicen que así sucedió en Ixtepec, en la sierra norte de Puebla. Cuando los villistas se acercaban al pueblo, cuando desde el centro se miraba desde lejos que venían montados en sus caballos, los pobladores se avisaban entre ellos y corría hacia las cuevas, hacia las barrancas, al monte, donde no los encontraran. Cuando los villistas llegaban se llevaban todo: gallinas, puercos, maíz, lo que se encontraran a su paso. Los que lograban esconderse cerca de su casa y de sus propiedades les daban a chupar panela a sus niños pequeños para que no lloraran y no los delataran. Hubo muchos muertos y en una de las invasiones quemaron el pueblo y bombardearon la iglesia de la comunidad. A don José lo encontraron en el interior de su casa. Cuando los villistas llegaron lo amarraron en uno de los horcones y lo quemaron junto con su humilde casa hecha con techo de hojas de caña. Llegaban gritando y gritando se iban del pueblo.

Uno de los pobladores dijo:



--Yo no les tengo miedo, les voy a decir que soy un ratero, que soy de su gente.

Pero no logró decirles porque en el camino a su encuentro los villistas lo mataron y aventaron su cuerpo a un lado del camino.

En algunas ocasiones tocaban las campanas de la iglesia para avisar a la gente de la entrada de los villistas, así que todos corrían para esconderse. Y ahí iban todos revueltos corriendo para donde fuera, sin importar si iban con su mujer o con otra que no fuera su pareja o familia, el objetivo era esconderse de ellos. Dicen que entre esa gente iba don Genaro. En el camino se encontró a una solterona como de unos 40 años y como pudieron se apartaron de los demás y llegaron hasta un lugar llamado “La casa del diablo”, una cueva que está a la orilla del pueblo. Ahí se escondieron y mientras los villistas saqueaban el pueblo él aprovechó para hacerla su mujer.

Mundo Nuestro. Ixtepec es un pueblo totonaca asomado al río Zempoala en el corazón de la Sierra Norte. Esto dicen de sí mismos en su lengua materna:

¿Tíku kin? Kin latamanin xal lakatum kachikin tutunakú, anta niku wilakgolh akchaxan milh aytat natalanin, wa tiku chankgo kuxi’, stapu chu kapen. Kin paskuajkan lakgchan xlikgalhkukitsis agosto; klipaskuanna Kimpaxkatsikan chu xakapulhuti kakgapun.

( “¿Quiénes somos? Somos un pueblo totonaca de 6 500 habitantes, que tiene como actividad primordial la agricultura con la siembra del maíz, frijol y café. Nuestra fiesta patronal es el 15 de agosto, cuando festejamos a la Virgen Santa María de la Asunción.”)



El poeta totonaco Manuel Espinoza Sainos, nacido en este hermoso pueblo serrano, expone en este breve relato una de las tradiciones que mejor explican la manera de ver la vida en los pueblos originarios de México. (Mundo Nuestro)





Una forma de trabajar que “sirve para muchos”.

En nuestra lengua tutunakú la palabra Pulilhuwa significa “que sirve para muchos” o "de a muchos". El pulilhuwa que también se le conoce como lamakgaxokgot o “mano vuelta” es una práctica comunitaria que hasta hace poco se realizaba de manera cotidiana en el municipio de Ixtepec, en la sierra norte de Puebla.

El Pulilhuwa cosiste en formar grupos de 20 y hasta 30 hombres que se apoyan entre todos para sembrar o limpiar la milpa.

Para cada grupo hay un capitán nombrado por todos y es quien se encarga de avisar, ya sea por la mañana o por la tarde, a uno por uno de los miembros del grupo que al día siguiente deberán ir a apoyar a tal persona, según vayan surgiendo las necesidades en el campo.

El Pulilhuwa, es una práctica ancestral que beneficia a la colectividad y no se maneja dinero de por medio, ya que la única manera de pagar la mano de obra de los otros es mediante el trabajo. Aquí tampoco hay patrones que se llevan la mayor parte de las ganancias simple y sencillamente porque todos trabajan y todos ganan de manera equitativa.

De esta manera, hasta las personas de menos recursos pueden sembrar y limpiar su maíz siempre y cuando tengan dónde hacerlo, ya sea que cuenten con un pedazo de tierra o mediante la renta de un terreno.



Ixtepec, 2004. Foto de Sergio Mastretta


Por las mañanas y por las tardes era común mirar a los niños alegres salir de su casa para ver la larga hilera de hombres que iban o venían de trabajar para apoyar a uno que pertenecía al mismo grupo.

De hecho, casi todo el pueblo se enteraba que ya venían en camino los del pulilhuwa porque uno de ellos cargaba consigo y venía sonando siempre un cuerno de toro, mismo que servía también para convocar a los trabajadores y de esta manera salir juntos a trabajar.

Sin embargo, esta práctica está en peligro de desaparecer debido a la división y otros conflictos que provocan los partidos políticos en nuestras comunidades, además de los programas asistencialistas que en nada colaboran para el fortalecimiento de los lazos comunitarios.

El pulilhuwa, una ancestral forma de trabajo “que sirve para muchos”, es una práctica que vale la pena retomar para ir de nuevo poco a poco tejiendo las venas de nuestros pueblos originarios.



La Virgen de la Asunción. Foto de Mundo Nuestro.



Un breve perfil histórico de Ixtepec (Por Mundo Nuestro):

Nilutakatsi akxni kilhtsukulh uyma kachikin, nanitakatsi tuku xlakata liankgolhi kxkgestin Xuxutsipi wa tiku pulana xlamakgolh uynú. Tawan pixalan uyma latamin minkgocha’ Ktajen, nani takatsi tuxlakat. Takatsichuwa piwaxkilhtsukut Ixtepec makgasa lanati, nanixachinkgo luwanan uynu’; akxni titaxtukgolhi luwanan kinkamapekgsikgon, wachichu xlitapekgsiya kzacatlan xlakata sikulan, akglhuwa kata xmunu; xlikgalhtati’ febrero kat 1942 tapitsilh, makgaxtakglhi Kapuskan, akxnichu xakstuta’ tsukulh tapekgsi Ixtepec, akxnichu tsuku xasasti xkilhtsukuti kinkachikinkan.

No existe claramente la fecha de una fundación de Ixtepec, ni las razones que tuvieron sus primeros pobladores totonacas para establecerse en la parte superior del cerro Xuxutzipi. Es muy posible que hayan emigrado de la región totonacapan, pero se desconoce el por qué. Lo cierto es que la fundación de Ixtepec ocurrió mucho tiempo antes de la llegada de los españoles a México, en 1521, y que muy poco tiempo después de eso, escasos meses, Ixtepec fue sometida por los conquistadores, de tal forma que, para 1570, Ixtepec está bajo la jurisdicción eclesiástica de Zacatlán, como permaneció casi cuatro siglos, hasta que fue erigido como municipio libre y autónomo y separado del de Hueytlalpan, por decreto del 4 de febrero de 1942. Ahí nace la historia moderna del municipio.

En 2015, las ventas del sector aeroespacial en México alcanzaron los 6,886 millones de dólares, según la Federación Mexicana de la Industria de la Aviación (FEMIA).

En los últimos doce años el crecimiento anual promedio de esta industria ha sido del 16.1% y es una de las que más se desarrollan en el país.

Se espera que al cierre de 2016 las ventas lleguen a los 7,500 millones de dólares. El dato todavía no se ha dado a conocer. La expectativa es que para el 2020 México se ubique como el décimo país exportador de componentes aeropespaciales a nivel mundial.

Y que, para ese año, faltan tres, las ventas estén entre los 11,000 y los 12,000 millones de dólares y los empleos formales alcancen los 110,000.

Para darse una idea del crecimiento exponencial de este sector hay que tener en cuenta que en 2003 se exportaron productos por 1,200 millones de dólares.

En ese mismo año se generaron 12,000 empleos formales y para 2016 eran ya 46,000. A estos hay que añadir los informales que se crearán por esta actividad.

Las empresas del sector que había en 2016 eran 320 y para 2020 se espera existan entre 450 y 500. En 2006, hace 12 años, había 109.

Cerca del 80.0% de las empresas aeroespaciales instaladas en México se encuentran en cinco estados: Baja California, Sonora, Querétaro, Chihuahua y Nuevo León.

Los otros 13 estados donde hay empresas del sector son: Ciudad de México, Jalisco, Tamaulipas, Estado de México, Coahuila, San Luis Potosí, Guanajuato, Yucatán, Puebla, Aguascalientes, Hidalgo, Durango y Zacatecas.

En Estados Unidos se coloca el 80.0% de las exportaciones mexicanas. México es ya el quinto proveedor de la Unión Europea (UE) y el décimo de Estados Unidos.

El 80.0% de las empresas aeronáuticas instaladas en México se dedican a la manufactura. Los mayores productos son: hélices, rotores, trenes de aterrizaje, aspas giratorias, partes para aviones y helicópteros y refacciones para ambos tipos de aeronaves.

Para 2020, la lista de los diez mayores productores de la industria aeroespacial van a ser: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Canadá, Japón, China, Rusia, Italia y México.

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Lunes, 17 Julio 2017 00:00

El abuelo de mis siglos

Del absurdo cotidiano

Mi abuelo materno nació el 13 de abril del 1890. Hoy cumpliría 127 años. Por eso dejo aquí algo que escribí sobre él cuando aún vivíamos en el siglo XX

Sergio Benigno Guzmán tenía diez años cuando empezó el mil novecientos. Murió a los ochenta y cuatro, con la misma paz y la misma alcurnia con que supo conducirse a lo largo del siglo XX. Le había tocado ver cambiar el mundo con tal rapidez que una parte de su vida y sus emociones dependía del gozo que le daban los descubrimientos sucediéndose como milagros.
Al principio del siglo, los científicos creían que todo lo que podía saberse de física se sabía ya. Sin embargo, intentando descifrar una de las escasas y pequeñas incógnitas que le quedaban a tal ciencia, surgió la teoría de la relatividad y el genio de Einstein como una luz de bengala. A mi abuelo lo deslumbraba el siglo veinte. Tenía razones. Cuando él era niño no había en Puebla sino carros jalados por caballos y medicina de analgésicos lentos. Para mi abuelo las aspirinas y los automóviles, ya no se diga los aviones, la televisión y los tocadiscos de alta fidelidad, eran un lujo que gozaba en lugar de un asunto del demonio, como lo vieron por la época tantos otros viejos. Quizá por eso, el siglo pasó por él manteniendo su espíritu inquieto y su confianza en los humanos tan brillantes como en su primera juventud. No tenía miedo: ni a los cambios, ni al elocuente futuro, ni al soberbio pasado. Con su misma pasión por los descubrimientos, la imaginería de los seres humanos, la precisa destreza de sus palabras, quisiera yo envejecer como quien se hace joven.
Cuando apareció la primera máquina de escribir eléctrica, mi abuelo fue a comprarla como si se hubiera propuesto ser novelista. Y cuando supo que habían llegado al mercado las televisiones a color, fue por una y el domingo se bebió la corrida de toros, luminosa y vehemente, como debió estarse viendo en la barrera de la Plaza México, ese diciembre.
Nunca se preguntó si había congruencia entre su arrebato por los hallazgos de la modernidad y su entrega a la ancestral locura de matar toros entre aplausos. Aún ahora, cuando pienso en Islero, el toro que acribilló a Manolete, me estremezco con el fervor de mi abuelo y no sé cómo deshacerme de la propensión a celebrar los delirios de la fiesta brava que me heredó su eterna idolatría por los toreros. Muchas veces, cuando le pido a la computadora que me dé entrada al Internet y sin más abro unas cartas entrañables, imagino el gozo que tal milagro hubiera provocado en mi abuelo, y en su nombre le hago una reverencia al mundo cibernético en que llegué a los cincuenta.
Cuando mi abuelo cumplió dieciséis años, su papá, que era otro ávido del mundanal ruido, tuvo a bien mandarlo a Chicago a estudiar para dentista. Ahí lavó trastes y ventanas, mientras entendía inglés y lo aceptaban en la universidad. Luego aprendió lo que los últimos adelantos de la medicina les enseñaban a los dentistas y siete años más tarde, regresó a ganarse la vida recorriendo la sierra de Puebla en busca de la no muy difícil clientela que vivía encaramada entre cerros y nubes, lejos de cualquier adelanto, más aún de las manos prodigiosas y los delicados utensilios de un dentista que, por primera vez para ellos, no era también un peluquero. Un dentista que usaba guantes y los domingos practicaba el salto de garrocha en el mismísimo parque de Teziutlán por el que solía pasearse la joven de bordado sutil y francés aprendido en el colegio del Sagrado Corazón que cayó presa de su perfume y su extravagancia, la primera tarde en que se cruzó con sus ojos.
Mi abuela tenía la mirada azul aguamarina, la nariz con la punta hacia arriba y el dedo meñique entrenado para sobresalir. Quizás fue la única debilidad por lo antiguo que estremeció a mi abuelo durante toda su vida. Esa especie de alhaja del diecinueve que decía a Amado Nervo ruborizándose. Memoriosa y beligerante, se casó con el dentista a pesar de las contrariedades que provocó en su madre y la desazón que puso en su padre. A ninguna de sus hermanas le fue mejor que a ella.
“¿Quién hubiera podido dar con un hombre más guapo?”, se preguntaba desde su silla de ruedas, el día en que cumplieron cincuenta años de casados. Le tenía devoción. Y sólo quiso amenazarlo con abandono un día en que él, inmerso como siempre en las buenaventuras del futuro, aceptó, como pago de una deuda, la verde franja frente al mar de unos terrenos en la entonces inhabitable bahía de Acapulco.
“Si no cobras en dinero, me voy con tus cinco hijos”, dijo la abuela.
“Y en vez de dejarla ir con su ignorancia a cuestas, perdí el negocio del siglo”, le contaba el abuelo a la niña estupefacta que era yo a los siete años. Caminábamos por el centro de la ciudad en busca de una tienda en la que comprar el mercurio con el que él hacía las amalgamas, tras regalarme una pequeña esfera de espejo que uno podía romper en decenas de pequeñísimas esferas y volver a reunir y volver a romper, en un juego sin tregua, ni tedio.
El abuelo no creía en Dios y por lo mismo tampoco lo intimidaba el diablo. Sin embargo, no hacía proselitismo para contagiarnos su falta de fe y dejó a su señora esposa disponer en el ánimo y las creencias de toda la familia. De ahí que entonces todos fuéramos católicos y dedicáramos parte de las misas a rogar que el Espíritu Santo bajara sobre su desorientado corazón. Siempre pensé que debía tener motivos para dejarnos creer en la Divina Providencia, de cuyo cauce él vivía desprendido. Y cuando poco después de su muerte, a mí me abandonó la dulce fe en que me crecieron, y supe para siempre de la congoja que es vivir sin el diario sustento de la protección divina, entendí que sólo había caridad y resguardo en sus silencios y su juego:
–¿De dónde sacan ustedes que es más respetuoso comulgar en ayunas y después aplastar al cuerpo de Cristo con el chocolate y los tamales, en vez de comer bien primero y luego comulgar como quien le pone la cereza al pastel o acuesta al niño en una cuna blanda?
–No oigas las irreverencias de tu Tito, pedía mi abuela. Sergio eres un insensato.
–Nunca he pretendido otra cosa, contestaba el abuelo como quien encuentra un elogio.
Era un sueño ese abuelo. Nos sentaba alrededor de la mesa del desayuno y hacía concursos de todo. Ninguno tan frecuente como el que premiaba a quien consiguiera batir por más tiempo la mezcla de azúcar y café soluble que iba volviéndose blanca entre más durara la paciencia de quien la movía.
“La paciencia es un arte. Apréndanla que premia siempre.”
Y había que tener paciencia para esperarlo toda la jornada en el consultorio, con tal de oír por la noche, camino de su casa, un cuento del “Caballo alas de oro”.
El día en que vimos llegar el primer hombre a la impávida luna, lo pasamos oyendo el recuerdo de sus viajes en tren, en carretela, en barco, en autos a los que había que darles cuerda y aviones que parecían de papel. Luego, frente a la televisión, su silencio reverencial fue de tal modo elocuente que nadie se atrevió a interrumpirlo.
“Hemos pisado la luna, que era sólo para soñarla. ¡Qué maravilla!”, celebró. Después fue hasta el jardín en busca de una caja con hormigas caminando sobre la arena que había traído del campo esa mañana. “Habría que dejarlas pasearse por un pedazo de queso, y preguntarles qué sienten”.
Siempre fue un atleta y hasta el final conservó los brazos fuertes y los hombros erguidos. Tenía un andar fácil y una curiosidad sin rivales. Nadie como él para oír penas de amores y convertirlas en olvido. El recuerdo de sus abrazos largos aún me alegra en mitad de una tarde, muchos años después de haberlo visto cabalgar entre palmeras, seguro de que no tenía ochenta años, mientras se empeñaba en hacerme entender que lo importante es la llama, no el bien amado.
“La gente siempre irá y vendrá como le parezca. Tú quédate contigo. En paz y sin agravios. Verás que viene mejor de lo que se va.”
Nos vio crecer como quien nos veía irnos. Sin alterarse ni exigir más presencia de la que íbamos dándole.
“Los nietos son como veleros. Nada más les pega el aire y desaparecen.”
Volvíamos a conversar en el cuarto azul que mi abuela convirtió en su recinto y al que el abuelo entraba y salía incapaz de quedarse quieto mucho tiempo.
“Juéguenle una canasta a su Mané mientras voy a hacer unos negocitos”, pedía liberándose del ajedrez.
Mi abuela llevaba veinte años paralítica y no recuerdo haberle oído una queja. Pero su valor será recuento de otro día. Hoy trato del abuelo y he de decir que tampoco me acuerdo de haberle oído una queja. Lo cual resulta otro prodigio, si uno piensa que la mayoría de los hombres se ponen de muerte cuando a su mujer le da un catarro.
Acostumbrados a desgranar nuestras obsesiones en presencia del abuelo que no entendía de juicios y prejuicios, quién sabe cómo, durante aquella célebre canasta, sembramos en Mané, como desde niña se llamó a sí misma nuestra abuela, una duda ineludible en torno al uso y desuso de la palabra orgasmo.
“Canasta de sietes”, dijo la abuela y el juego siguió como si nada.
“¿Ustedes por qué le andan hablando de tecnicismos a Mané?”, preguntó el abuelo. “Que no sepa el nombre de una sonata no quiere decir que no la haya tocado bien. Estén tranquilas”.
“Nunca he tocado una sonata. No las engañes” dijo Mané.
“No las engaño, María Luisa. Ten por seguro que las desengaño. Creen que son las primeras en vivir. Y no. O quizá sí. Pensándolo bien, uno siempre es el primero en vivir. No estoy yo para decirlo, pero me siento el primer hombre que llega a viejo y padece nostalgia. Entre otras cosas de ésa música. Así que a buscarla niñas, que hay menos tiempo y menos vida de lo que piensan”.
Cuánta razón tenía, me digo ahora que ando siempre litigando con los minutos, pidiéndole a la noche que no me toque el sueño, buscando como quien borda estar en paz conmigo, con el año dos mil, con mis amores. Y cuánta suerte tuve, yo, de verlo tantos años, preso en la vida como en un enigma, dispuesto siempre al gozo de estar vivo por encima de cualquier contrariedad, cualquier milagro, cualquier abismo, cualquier luna.



Pues se suponía que la convocatoria era en el Zócalo. Sin embargo, te recibe un tianguis de universidades patito dando patadas de ahogado por captar clientes: la Realística, la del Valle de Puebla... la del Valle de Lágrimas, piensa uno. ¿A quiénes hacen pagar estos negocios encubiertos de instituciones educativas? ¿A dónde van a parar sus egresados? En Puebla hay al menos seis instituciones de educación superior que forman a artistas visuales (IAVEP, UDLAP, UNARTE, Bauhaus, BUAP, IBERO). Basta un rápido cálculo mental: deben titular a más de un centenar de artistas, como poco, cada año. ¿Cómo sobreviven? ¿Dónde están? Ah, ahí, en el corazón del Zócalo.



Manifestantes en contra del Programa de Artistas Urbanos, Zócalo de Puebla, 9 de julio de 2017 (Foto: Etcétera Espacio Experimental)



Cartel en una jornada de protesta

Ya hablan algunos de los artistas contra el Programa de Artistas Urbanos, que se oficializó a fines de junio de 2017 a propuesta del Cabildo de la ciudad.[i] Ha generado polémica y, sobre todo, rechazo de músicos, poetas, payasos, actores de teatro y otros creadores. La reacción se debe especialmente a dos de los aspectos más notorios del Programa: el primero, pagar “derechos por la ocupación de espacios públicos”,[ii] que a partir de ahora se reducirán a trece emplazamientos exclusivos designados por las Secretaría de gobernación del Municipio;[iii] el segundo, por las audiciones a las que tendrán que someterse los artistas ante un Comité Asesor del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), que dictaminará su calidad y pertinencia para ser incluidos o no en un padrón de artistas urbanos, supervisando los “contenidos artísticos” de dichos artistas y realizando su “capacitación”.[iv] Sin esa aprobación previa, no podrán actuar legalmente en la calle. La respuesta de las artistas y creadores no se hizo esperar: por una parte, denunciaron que con la nueva normativa se estaba privatizando el espacio público (no ya sólo por cobrar por su ocupación sino también porque al hacerlo se fuerza a hacer un uso económico de él); por otra, señalaban que se estaba abriendo la puerta para que el Ayuntamiento decidiera y censurara qué tipo de actividades y artistas podrían ocupar dichos espacios y qué mensajes transmitirían.

En realidad, estas medidas no son exclusivas ni originales de la ciudad de Puebla. De distinto modo, en Barcelona, Nueva York, Londres o Málaga, los ayuntamientos regulan el uso que los artistas pueden hacer del espacio público.[v] Desde hace ya dos décadas, el motor económico de esas ciudades ha dependido cada vez más de su conversión en un atractivo turístico, un proceso en el que la cultura ha jugado un papel crucial en la redefinición de la ciudad como marca.[vi] Del mismo modo que las empresas hacen un uso celoso de su imagen corporativa y productos, a los administradores de las ciudades-marca les urge controlar y regular los “espacios públicos”. Puebla inició ese experimento hace algunos años: la privatización y las decisiones arbitrarias han sido los dos principales motores del posicionamiento que las instituciones públicas han asumido desde 2011 en el terreno del arte y la cultura. Este Programa de Artistas Urbanos no cabe entenderse sino como un paso más en la violenta y problemática “globalización” de Puebla, es decir, su conversión en un destino turístico donde se espera que la cultura sea la nueva fábrica de plusvalía y los artistas, gestores culturales, guías, vigilantes de sala, montadores y técnicos, su precaria mano de obra. Se trata, como el propio IMACP subraya sin el menor recato, de poner a la masa precaria de artistas a llevar a cabo una “[r]ecuperación integral de espacios públicos subutilizados del Centro Histórico, mediante actividades recreativas y culturales.”[vii] El objetivo que se marca una institución pública no es que los habitantes de Puebla o los artistas tengan una vida más digna o placentera sino que “los espacios públicos subutilizados” produzcan valor económico.

Espectacular de la campaña del gobierno estatal, “Que siga el progreso”, centro de Puebla, 23 de febrero de 2017.

En la actual transformación de la ciudad y de sus modos de trabajo y vida hay inscrita una profunda violencia, como la hubo en todos los procesos de “desarrollo” capitalista previos. Ya se tratara de la maquinización del sector textil, de la implantación de la industria automotriz o de la maquila, desde el siglo XIX en Puebla la implantación de esos “sectores productivos” ha venido ligada a complejos experimentos de ingeniería social. En este sentido, la implantación de la “economía naranja” –como denomina el Banco Interamericano de Desarrollo a la economía ligada a la cultura– implica regular las prácticas culturales y a la población misma con la finalidad de hacerlas productivas, además de construir infraestructuras y una nueva geografía urbana orientada a esa finalidad.[viii] Los esfuerzos de los administradores de la ciudad por obtener títulos como el de Ciudad Creativa del Diseño[ix] o su empeño por asociar a Puebla con el discurso de la Smart City o ciudad inteligente[x] son claro testimonio de esa estrategia de transformación del modelo productivo en el que la ciudad se convierte en una gigantesca fábrica. En este sentido, el “rescate del Centro Histórico”, “embellecer Puebla”, inaugurar un Museo Internacional del Barroco o implementar un Programa de Artistas Urbanos no manifiestan otra cosa que la incursión en un nicho económico que aún no había sido explotado. Lo denigrante en estos procesos es el papel de las instituciones públicas y el abandono de su responsabilidad con los ciudadanos: es el estado el que vela por los intereses de las élites empresariales y provee los marcos legales y los mecanismos de control para la explotación de la población y la cultura como una nueva fuente de recursos para producir valor económico. Las iniciativas de la “economía naranja” en Puebla equivalen a la imposición violenta e interesada que en su día trajeron consigo el trazado del ferrocarril o la urbanización ligada a la maquinización de las fábricas textileras en el siglo XIX.

Sin un programa de exposiciones definido, la deriva en el Museo Internacional del Barroco es notoria. Automóviles de Audi usan el MIB como showroom, octubre de 2016.

Con mierda, sí, con las aguas negras del Río Atoyac se inundó la flamente Casa de la Música de Viena que había inaugurado en junio de 2015 el gobierno del Estado en la antigua fábrica téxtil La Constancia Mexicana.[xi] La maloliente realidad de una ciudad que sobreexplota y desprecia sus recursos acuíferos, masivamente contaminados por la industria,[xii] se sublevaba contra los apresurados intentos de conversión cultural puestos en marcha por la maquinaria estatal.

En una serie de decisiones opacas, verticales y precipitadas, en Puebla se ha asistido desde 2011 al veleidoso recurso a la cultura como bulldozer para la transformación urbana. Aunque no fuera determinante, sí fue significativo que se desmantelaran programas y espacios que a su manera paternalista y clientelar articulaban cierta escena local. En 2014, tras 12 ediciones anuales se canceló el encuentro estatal de artes plásticas, se suprimió temporalmente el Programa de estímulos a la creación y el desarrollo artístico y se cerró definitivamente la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo. Para 2016 se clausuró la Casa del Escritor.[xiii] Eran ciertamente espacios y programas notablemente limitados y tradicionales en su concepción de lo que cierta élite entendía por “alta cultura” pero no dejaban de hacer una concesión (envenenada) a artistas y creadoras locales con aspiraciones de hacer carrera individual y tener “éxito y reconocimiento”.[xiv] Lo revelador no fue su cancelación sino lo que los vino a sustituir.

De entrada, en 2011 se había degradado la Secretaría de Cultura a un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP), lo que anulaba su autonomía presupuestal y lo hacía un órgano dependiente, que tuvo una errática marcha –llegó a estar encabezada por cuatro secretarios ejecutivos distintos– hasta su desaparición en 2017.[xv] A su vez, se configuró un Consejo Ciudadano para la Cultura, un órgano meramente consultivo y conformado por distintos representares de la sociedad civil, funcionarios y creadores propuestos todos por el gobernador del estado, quien presidía el Consejo. Con ese perfil, se trataba de cualquier cosa menos de un órgano autónomo y ejecutivo, como es fácil imaginar. Su papel de “análisis y opinión” ha brillado por su ausencia en todos estos años, aunque alguno de los artistas que pagaron con su silencio ser representantes de los intereses del gobierno –que no de sus colegas– en el Consejo obtuvieron notables beneficios personales.[xvi] En realidad, el CECAP no parece que tuviera mucho que decir en la orientación de los “proyectos culturales” que se acometieron, que fueron básicamente de infraestructura: construir o remodelar museos.

La lista es larga hasta completar más de una docena de espacios entre 2011 y 2017. Con el “rescate” de la La Constancia se dio pie a instalar allí en 2015 la Casa de la Música de Viena, el Museo Infantil de La Constancia y el Museo Casa del Títere Marionetas Mexicanas, para en 2016 inaugurar el Museo del Automóvil y el Museo de la Música Mexicana. Previamente, se habían abierto o remozado el Museo de la Fuerza Aérea y el Ejército Mexicanos, el Museo Interactivo de la Batalla del 5 de mayo, el Museo de la No Intervención, el Museo de la Evolución, el Museo del Agua en el Puente de Bubas, el Museo Regional de la Revolución Mexicana Hermanos Serdán, éste último en 2016, más el Museo Regional de Cholula en 2017. No obstante, por el presupuesto invertido y la visibilidad mediática que cobró, fue el denominado Museo Internacional del Barroco (MIB), presentado en 2016 y diseñado por el prestigioso arquitecto japonés Toyo Ito, la más ambiciosa de esas infraestructuras culturales. La inversión económica que arrastra esta ecuación que traduce la cultura en infraestructura es multimillonaria: sólo el MIB significó una inversión inicial de 1,390 millones de pesos que aumentaría a lo largo de los siguientes 23 años a 7,280 millones de pesos.[xvii] No es en absoluto una cuestión menor que la gestión del Museo se ceda a una empresa a la vez que la obra se financie con dinero público en el popularizado e indefinido formato de Asociación Público Privada (APP): no es el estado el que da empleo ni mantiene el espacio pero sí el que provee los fondos para su funcionamiento.[xviii] A nadie se le escapa la irreflexiva justificación puesta sobre la mesa una y otra vez por los funcionarios estatales en busca del “efecto Guggenheim”:[xix] usar la cultura como excusa para la inversión multimillonaria en infraestructura con dinero público, revalorizar el sector inmobiliario para ser capitalizado por el sector privado y poner en valor como destino turístico a Puebla como una ciudad-marca, con el volátil proceso de precarización laboral y gentrificación urbana que esa turistificación conlleva.[xx]

Logo de PUEBLA frente al MIB.

El MIB se ubica en la zona de mayor especulación y plusvalía inmobiliaria de Puebla.

El MIB exhibe la réplica gigante de la portada de la revista National Geographic dedicada a sí mismo, octubre de 2016.

Casi sobra señalar que por lo precipitado de su construcción y el desinterés por sus contenidos y operación estos “museos” difícilmente están a la altura del nombre: ni se les conoce un programa anual de actividades, ni un patronato, ni curadores, ni misión, ni, por lo general, director.[xxi] Para que no cupiese duda alguna del papel prioritariamente económico de toda esta infraestructura museística, en enero de 2017, como parte de la estrategia del nuevo gobierno estatal que estaba por tomar posesión, se desapareció el CECAP para disolver todo lo que con cultura tuviera que ver en la Secretaría de Turismo (ahora también de Cultura) y se creó un “organismo descentralizado de la administración” bajo el nombre Museos Puebla[xxii] y cuya finalidad era proveer “una administración mercantil, una administración de recursos humanos y una rígida definición de lo que se va a mostrar en las salas”.[xxiii] Parece que lo único que se pretende regular “rígidamente” son los contenidos de todos los museos a su cargo pues de lo que hacer con ellos ya se encargará la “libre mano” del mercado a la que el estado ya le ha tendido la suya cómplice. Entre los cometidos de Museos Puebla están los de “concesionar los servicios y espacios bajo su administración” y constituir o participar en fideicomisos públicos o privados “a los que podrá aportar parte de los recursos que integran su patrimonio”.[xxiv] Este proceso vertical de privatización ha sido acelerado y muy costoso, y no sólo por los centenares de millones de pesos despilfarrados sino por la transformación a la que han sido sometidas las instituciones y prácticas ligadas al arte y a la cultura en Puebla en apenas unos años.

Esta obscena y banal inflación de museos descansa sobre un presupuesto clave: la cultura es un lugar de consenso. Ahora de un modo espectacular, el estado promueve la cultura como algo que debe venerarse y respetarse. El estado abusa, como lo ha hecho históricamente, de su capacidad para construir y manipular interesadamente la identidad. ¿Qué padre o madre de familia va a estar contra un Museo del Niño o del Títere o del Barroco? ¿Qué poblano digno de su gentilicio no se va a postrar ante la belleza resguardada en el Museo del Automóvil? Esos “recintos culturales” exigen deponer la crítica ante la identidad orgullosa: por eso a uno lo recibe en la entrada la ubicua escultura-logo de alegres colores, escenografía obligada para el selfie, que enarbola el nombre de PUEBLA. Es decir, que el estado poblano parece haber descubierto ahora que el de “cultura” es un término que quizás sólo pueda competir con el de “progreso” –¿quién va a estar contra el progreso?– para exigir aquiescencia y consenso a la ciudadanía. No obstante, a pesar del orgullo inflamado, es imposible no advertir que los museos apenas ocultan ser una excusa para colocar franquicias de cafeterías, restaurantes y tiendas de souvenirs. Para que la cultura se dé como un hecho inapelable es clave transformarla en cultura oficial, es decir, una cultura regulada por el estado.

En realidad, la neutralización de la disidencia cultural es relativamente simple de llevar a cabo cuando en Puebla ha sido el estado el principal mecenas y promotor de la cultura. De hecho, hasta hace muy poco su interés por la cultura era anecdótico... hasta que ha descubierto que su mercantilización entraña un enorme potencial económico y la excusa perfecta para intervenir la ciudad en términos inmobiliarios. De ahí la necesidad y urgencia por legislar y regular la práctica de artistas, de espacios e instituciones. El mensaje es obvio: no puede haber más cultura que la oficial. La cultura oficial hoy es la destinada al entretenimiento, al turismo y al consumo. Cualquier práctica que se salga de esas lindes, debe ser criminalizada o censurada o ahogada por la falta de financiamiento. Esta actitud, por provenir de instituciones públicas, obvia decirlo, es profundamente antidemocrática y, a corto plazo, socialmente calamitosa. Lo que no entre en el entramado de la cultura oficial sólo podrá sobrevivir como cultura popular, folklore o manifestaciones alternativas que encajen en el engranaje productivo del hotel boutique, del turibús, de la ruta guiada o del tianguis de artesanía.

Personas formadas para entrar a la exposición Tutankamón. La tumba, el oro, la maldición. Palacio Municipal, febrero de 2016, una iniciativa de la empresa History Time, compuesta básicamente de réplicas, que en Puebla acogió el IMACP.

Un ardid recurrente en estos años en Puebla para equiparar todo arte y cultura con el arte y cultura oficiales ha sido reivindicar la “alta cultura”. Lo que el estado presuntamente ofertaría sería un arte que edifica –nunca mejor dicho–, educa y forma a mejores ciudadanos. Como la música vienesa, el arte de élite amansaría a las fieras. El problema es que la alta cultura, no nos engañemos, ha sido siempre un privilegio de las élites. Lo que las instituciones públicas nos ofrecen hoy son sucedáneos de la alta cultura: la sucursal de la Casa de la Música de Viena; un Tutankamón de cartón; las copias de obras de Miguel Ángel Buonarroti; un Barroco imaginado por pantallas y proyectores; un parque de miniaturas de la Torre Eiffel y el Coliseo romano... No es “alta cultura” sino versiones low cost de las grandes marcas lo que se exhibe en los escaparates de los museos y galerías poblanos. Se trata con esto de domesticar a la ciudad y a la ciudadanía y de atraer y entretener al turista con los nombres del arte de la élite. Como si al hacer cola, como si al formarse para presenciar los simulacros del buen gusto, pudiera uno llegar a algún sitio. Antes quizás sí: el acceso a la alta cultura abrigaba la promesa para artistas, algún académico y recién llegados a la clase media de ascender socialmente, de codearse con la élite económica y política en sus cócteles y cenas, en las fiestas y vernissages. Aún más: el arte podía emancipar y distinguir a la persona culta de los zafios e ignorantes, con o sin dinero. El Estado nos ha dejado claro que en Puebla esa vana aspiración se acabó, que a lo que le apuesta es a la construcción de catedrales del sucedáneo y a capillas de la experiencia vicaria. No nos hagamos ilusiones: la cola para entrar al museo hoy no conduce al ascenso social sino a la tienda de souvenirs y al frapuccino del café franquicia.

La dimensión de la tragedia de este experimento puede ser colosal en un momento de profunda incertidumbre para la ciudad. Estamos acuciados por la degradación medioambiental, por la violencia criminal profesional y doméstica, por la destrucción descontrolada del territorio a manos de la especulación inmobiliaria, por la precarización laboral y, sí, en última instancia, por la ausencia de un relato del que nos sintamos parte y nos hagamos cargo colectivamente. El cuento de la patria protectora y del estado del bienestar por venir se ha descoyuntado con el paso de los años por los intereses de una minúscula élite económica y política que ostenta ufana su codicia y a la que acompaña una cohorte de bufones que ha hecho del arte un pasatiempo trivial. Entrar al casting de esta debacle, hacer de comparsa y recoger la morralla o, simplemente, mirar para otro lado cínicamente ya no son hoy opciones para sobrevivir dignamente.

¿Qué podemos hacer? Frente a la sucedánea cultura de élite que impera –administrada vertical y excluyentemente por una burocracia voraz y torpe– es momento de reivindicar y hacer mediante la cultura de los muchos.[xxv] Frente a la precarización y la estafa neoliberal del emprendedurismo cultural (“Se empresario de ti mismo”), es momento de reivindicar la autogestión, la organización colectiva y otros modos colaborativos de hacer y gestionar las instituciones públicas. Frente a las decisiones unilaterales e ineptas, es momento de reivindicar otras formas de gobernanza, mediante el diálogo, el debate argumentado y el disenso. Frente a la privatización, es momento de reivindicar unas instituciones abiertas, comunes y participativas. Es momento de tomarnos el arte y la cultura en serio y de decir en voz alta que eso que unos pocos pretenden que sea el arte y la cultura en Puebla no es el arte y la cultura que queremos. Es momento de decir esto porque tienen razón las artistas y creadores que denuncian el Programa de Artistas Urbanos: implica la privatización y la censura de otros modos de hacer y enteder el arte en Puebla. Lo que parece que no advertimos suficientemente es que ese Programa no es un casual intento de regular la presencia de trabajadoras culturales precarias que se disputan las monedas de turistas y paseantes en una ciudad con una altísima tasa de empleo degradado. Ese Programa es una arista más de una transformación profunda y drástica en la que no está en juego sólo el trabajo cultural. Se están intentando cancelar otros modos de hacer ciudad y de vivir la vida. No se está legislando el presente, se nos pretende expulsar del futuro.

[i] Paula Carrizosa, “Por tercera ocasión en 2 semanas, creadores dicen no al Programa Artistas Urbanos”, La jornada de Oriente, 10 de julio de 2017. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/07/10/tercera-ocasion-2-semanas-artifices-dicen-no-al-programa-artistas-urbanos/. Kara Castillo, “Llaman a derogar ley de artistas urbanos y demandan foro abierto al IMACP”, e-consulta, 9 de julio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-07-09/sociedad/llaman-derogar-ley-de-artistas-urbanos-y-demandan-foro-abierto-al-imacp.

[ii] Lineamientos para el Programa de Artistas Urbanos, Capítulo 3, Artículo 13, Periódico oficial del Estado de Puebla, Tomo DVI, número 19, 27 de junio de 2017.

[iii] Íbidem. Capítulo 1, Artículo 5.

[iv] Íbidem. Capítulo 3, Artículo 12.

[v] Nieves Mira, “Así es la legislación de los músicos callejeros en otras ciudades”, ABC, 23 de agosto de 2013, http://www.abc.es/local-madrid/20130823/abci-legislacion-musica-calle-201308211011_1.html.

[vi] Los efectos devastadores de este proceso están sobradamente documentados y en la actualidad el propio Ayuntamiento de Barcelona tiene en el crecimiento descontrolado del turismo un grave problema. “Van a seguir devaluándonos las vidas. O se da un giro radical de modelo de ciudad y se apuesta por economías socialmente sostenibles o la ciudad va a quedar como un mero decorado. Como un parque temático gigante”, Daniel Pardo citado en “Barcelona: el problema del turismo masivo”, euronews, 28 de junio de 2017. Para una genealogía crítica de esta transformación, véase el estudio de Mari Paz Balibrea, “Barcelona: Del modelo a la marca” en Jesús Carrillo e Ignacio Estella Noriega (eds.) Desacuerdos 3. Sobre Arte, Políticas y Esfera Pública en el Estado Español. Barcelona: Arteleku- MACBA-Universidad Internacional de Andalucía, 2005, http://www.centroguerrero.es/wp-content/uploads/2016/01/Desacuerdos-3.pdf.

[vii] Se cita desde el IMACP el Plan Municipal de Desarrollo en su eje 3 “Desarrollo Sustentable y Crecimiento Metropolitano”, dentro de las líneas de acción del Programa 19 “Centro Histórico Revitalizado”. Véase el Programa de Artistas Urbanos, http://www.imacp.gob.mx/convocatorias-y-talleres/item/3435-programa-de-artistas-urbanos.

[viii] Banco Interamericano de Desarrollo, “La economía naranja: una oportunidad infinita”, https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/3659/La%20economia%20naranja%3a%20Una%20oportunidad%20infinita.pdf?sequence=4&isAllowed=y. Felipe Buitrago, “La ‘economía naranja’ emerge con fuerza en América Latina”, El país, 20 de agosto de 2014, https://elpais.com/elpais/2014/08/20/planeta_futuro/1408528197_688200.html.

[ix] UNESCO, “Puebla, Ciudad Creativa del Diseño para la UNESCO”, 19 de enero de 2016, http://www.unesco.org/new/en/media-services/single-view/news/puebla_ciudad_creativa_del_diseno_para_la_unesco/. “En diciembre de 2015, gracias a las gestiones e impulso del entonces alcalde y hoy gobernador Antonio Gali, la capital poblana fue integrada a la Red de Ciudades Creativas, en la categoría de Diseño. Lo anterior por contar con políticas públicas que subrayan la creatividad y la cultura como motores esenciales para un desarrollo urbano sostenible” en “Puebla será sede de reunión Ciudades Creativas UNESCO, en área de diseño”, e-consulta, 3 de julio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-07-03/ciudad/puebla-sera-sede-de-reunion-ciudades-creativas-unesco-en-area-de-diseno.

[x] Redacción, “Presentan el Smart City Expo LATAM en Puebla”, Tribuna noticias, 21 de junio de 2017, http://www.tribunanoticias.mx/presentan-el-smart-city-expo-latam-congress-en-puebla/. “Es un buen momento para preguntarnos en qué tipo de lugar queremos vivir (…) una ciudad inteligente es en la que la mayor parte de la población puede vivir bien, una ciudad que funciona para la mayoría es una ciudad inteligente”, Luis Banck Serrato citado en Manuel Flores Jiménez, “Banck define el rumbo de Puebla para convertirse en Smart City”, Diario Cambio, 29 de junio de 2017, http://www.diariocambio.com.mx/2017/secciones/metropolis/item/14348-banck-define-el-rumbo-de-puebla-para-convertirse-en-smart-city.

[xi] Redacción, “Desborda río Atoyac en Puebla; inunda museos”, El Universal, 1 de junio de 2017, http://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2017/06/1/desborda-rio-atoyac-en-puebla-inunda-museos.

[xii] Sergio Mastretta, “Atoyac, un río clínicamente muerto”, Nexos, 1 julio de 2017, http://www.nexos.com.mx/?p=32776.

[xiii] Ámbar Barrera, “Cuatro puntos para entender la política cultural de Moreno Valle”, Lado B, 10 de enero de 2017, http://ladobe.com.mx/2017/01/puntos-entender-la-politica-cultural-moreno-valle/.

[xiv] En cualquier caso, el proceso de cercamiento y exclusión contra los artistas salta a al vista. Como ha señalado Rosa Borrás: "No pueden quitarnos la calle. Como artistas, nos han quitado la Galería de Arte Contemporáneo, la Fototeca, la Casa del Escritor, que fue muy importante, la Casa del Torno. Nos han despojado de todos los espacios y ahora quieren quitarnos la calle”, citada en Laura Ruiz, “Ven en Programa de Artistas Urbanos un atentado contra el espacio público”, e-consulta, 22 de junio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-06-22/sociedad/ven-en-programa-de-artistas-urbanos-un-atentado-contra-el-espacio-publico.

[xv] Mario Martell, “Abofeteó el gobierno de Puebla al sector cultural”, Intolerancia, 18 de diciembre de 2015, http://intoleranciadiario.com/detalle_noticia/139801/cultura/abofeteo-el-gobierno-de-puebla-al-sector-cultural.

[xvi] Yadira Llaven Anzures, “Eroga gobierno estatal 5 mdp en compra de esculturas para Ecoparque Metropolitano”, La Jornada de Oriente, 24 de marzo de 2015. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2015/03/24/eroga-gobierno-estatal-5-mdp-en-compra-de-esculturas-para-ecoparque-metropolitano/.

[xvii] Redacción, “El museo de los 7,280 millones de pesos”, Sin embargo, 10 de febrero de 2016. http://www.sinembargo.mx/10-02-2016/1616656. Aunque hay valoraciones que sitúan su costo en 18,337 millones: Mónica Camacho, “PRI: oculta gobierno costo real del Museo Barroco, será 151% superior al anunciado”, La jornada de Oriente, 6 de diciembre de 2016.

[xviii] Jorge Castillo, “Indignación enmarca el Museo del Barroco”, Intolerancia Diario, 28 de agosto de 2014, http://intoleranciadiario.com/detalle_noticia/124395/politica/indignacion-enmarca-el-museo-del-barroco.

[xix] Las pretensiones nunca estuvieron ocultas: EFE, “Puebla espera que su nuevo Museo Barroco sea lo que el Guggenheim para Bilbao”, eldia.es, 25 de junio, 2015. http://eldia.es/agencias/8175220-M-XICO-MUSEOS-Puebla-espera-nuevo-Museo-Barroco-sea-Guggenheim-Bilbao.

[xx] Salma Martínez Campos, “El Museo Barroco Internacional de Puebla: tendencias y peligros”, Nexos, 4 de febrero de 2016. http://cultura.nexos.com.mx/?p=9802. Este fenómeno está sobradamente estudiado. Noemí de Haro y Alberto López Cuenca hemos analizado el uso de la infraestructura cultural en la redefinición económica del territorio en España en las últimas décadas: "Arte contemporáneo, infraestructura y territorio en el estado de las autonomías" en Por el Centro Guerrero. Política cultural, crisis institucional y compromiso ciudadano. Antonio Collados (ed.) Granada: Ciengramos, 2014, https://www.academia.edu/10342354/_Arte_contemporáneo_infraestructura_y_territorio_en_el_estado_de_las_autonom%C3%ADas_en_Por_el_Centro_Guerrero._Antonio_Collados_ed._Granada_Ciengramos_2014. Cómo el “efecto Guggenheim” desarticuló la escena local y precarizó las condiciones laborales en Bilbao –algo de lo que no se suele hablar– ha sido señalado por Arantxa Rodríguez, “Reinventar la ciudad: milagros y espejismos de la revitalización urbana en Bilbao”. Lan Harremanak. Revista de Relaciones Laborales, 6, 2002-I, 69-108. Aunque el trabajo más referido respecto a las ambiciones y espejismos del Museo Guggenheim Bilbao es el de Joseba Zulaika, Crónica de una seducción. El Museo Guggenheim de Bilbao. Donostia: Nerea, 1997.

[xxi] Del buque insignia de este proceso, el MIB, no se tenía noticia ni de su programa de exposiciones, ni de su organigrama, ni de sus curadores, ni de su patronato, ni de su director a un año de haber sido inaugurado el 4 de febrero de 2016. A día de hoy, de todas esas carencias sólo se le conoce un director nombrado siguiendo los más estrictos estándares “internacionales”: a dedo. Nada de concurso público con un comité independiente que seleccione el proyecto mejor sustentado y al candidato más cualificado. Mejor se coloca a un burócrata al frente: al depuesto Secretario ejecutvio del CECAP, que carece de experienca previa en la dirección de museos. ¿Y –no puede dejar de interrogarse uno– el ayuntamiento pretende hacer una audición a los artistas urbanos para que comprueben sus credenciales y calidad?

[xxii] Museos Puebla lo pasaría a dirigir Iván de Sandozequi Cornejo, otro burócrata sin ninguna capacitación en temas de arte y cultura: Ernesto Aroche Aguilar, “Iván de Sandozequi, el administrador a cargo de los museos en Puebla”, Lado B, 10 de abril de 2017, http://ladobe.com.mx/2017/04/ivan-sandozequi-administrador-cargo-los-museos-puebla/. Bajo la gestión de Sandozequi se encuentran mada menos que 15 museos, según esta nota de prensa. En Puebla parece que sólo son los artistas urbanos los que deben probar su competencia, como pide el Programa de Artistas Urbanos... ¿No nos urge más un Programa de Burócratas Culturales?

[xxiii] Paula Carrizosa, “Cumple la Secretaría de Turismo y Cultura estatal un mes de inactividad cultural”, La jornada de Oriente, 8 de marzo de 2017, http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/03/08/cumple-la-secretaria-turismo-cultura-estatal-mes-inactividad-cultural/. Véase también: Paula Carrizosa, “Alista el gobierno estatal un proyecto para mercantilizar el patrimonio cultural de Puebla”, La jornada de Oriente, 13 de febrero de 2017, http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/02/13/alista-gobierno-estatal-proyecto-mercantilizar-patrimonio-cultural-puebla/.

[xxiv] “Concesionar los servicios y espacios bajo su administración, que sean susceptibles de ello previa autorización del Órgano de Gobierno” (DECRETO del Honorable Congreso del Estado, por el que crea el Organismo Público Descentralizado denominado “MUSEOS PUEBLA”, 27 de enero de 2017, Capítulo 1, Artículo 3, X). Constituir, participar, administrar o coadyuvar en la operación de fideicomisos públicos o privados; así como formar parte de sus Órganos de Gobierno, en coordinación con los sectores público, social o privado, a los que podrá aportar parte de los recursos que integran su patrimonio...” (Ídem. Capítulo 1, Artículo 3, XIII). http://ojp.puebla.gob.mx/index.php/decretos/legislativos/item/decreto-del-honorable-congreso-que-crea-el-organismo-publico-descentralizado-denominado-museos-puebla.

[xxv] Merece la pena hacerse eco de la reflexión de Luis Moreno-Caballud en Culturas de cualquiera. Estudios sobre democratización cultural en la crisis del neoliberalismo español. Madrid: Acuarela y A. Machado, 2017. “Estas culturas [de cualquiera] han surgido sobre todo en torno a movimientos sociales de base y en espacios de colaboración propiciados por la tecnología digital, pero se están extendiendo a muchos otros ámbitos sociales, incluidos aquellos tradicionalmente reservados para 'la cultura'. En ellas se tiende a propiciar que sean todas las personas potencialmente afectadas o concernidas por una situación quienes puedan participar en su transformación, pero no desde un supuesto 'todo vale', sino mediante procesos de empoderamiento y aprendizaje colaborativo que permitan desarrollar capacidades y saberes de cualquiera” (25-26).


A los pocos días de tomar la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump puso sobre la mesa de discusión el tema de las noticias falsas (fake news). En la Conferencia de la Acción Política Conservadora dijo que estaba “en contra de las noticias falsas (…) estoy en contra de la gente que inventa historias e inventa fuentes”. Esto para referirse a los medios de comunicación que no le son afines, los que su gobierno califica como enemigos del “pueblo estadounidense”.

Y añadió que los medios de comunicación que se reservan o no identifican de manera pública a sus fuentes lo hacen, para crear noticias falsas. Lo afirma un presidente que el 80% de lo que dijo en la campaña fue mentira, como lo demostraron los grandes medios estadounidenses. Para Trump la verdad es algo irrelevante. Y asume que tiene derecho a la mentira en la lógica de que el fin justifica a los medios.

Kellyanne Conway, asesora de Donald Trump, llama “hechos alternativos” a las mentiras manifiestas de Trump y algunos de los integrantes de su gobierno. Con sus mentiras trata de ganar a sus electores, a los que trata como débiles mentales, que quieren oír precisamente lo que él les dice. Así obtiene su apoyo y fidelidad. Estos, a su vez, se sienten validados en su pensamiento, en sus actitudes y comportamientos.

Los seguidores le creen, es una cuestión de fe, que Trump dice la verdad y los medios a los que éste acusa de mentirosos lo son y por eso pasan a ser enemigos del “pueblo estadounidense”. No importa lo que realmente es, se exprese o suceda. Lo que vale es lo que su líder dice. Robert G. Parkinson, profesor de la Universidad de Bringhamton, en un artículo publicado en The Washington Post, afirma que la construcción de noticias falsas no es un fenómeno nuevo en la política de Estados Unidos.

Documenta cómo algunos de los padres fundadores de la Nación construyeron noticias falsas en su lucha por la independencia y la consolidación de la misma.

Shane Harris, periodista de The Wall Street Journal, documentó cómo los órganos de inteligencia de Estados Unidos han decidido no entregar toda la información al presidente Trump por temor a que la haga pública. El gobierno por eso lo acusó de divulgar noticias falsas. Dice que los seguidores de Trump desconfían de los medios veraces y “solo van a las fuentes de noticias donde ven lo que quieren escuchar”. Esa gente califica de noticia falsa todo lo que no le gusta.

Comenta que el periodismo de Estados Unidos tiene ahora un gran reto: hay que ganar la confianza de la gente. Y para eso es necesario hacer un trabajo con fuentes confiables. Se requiere más que nunca de parte de los periodistas honestidad intelectual y transparencia. Sostiene que la mayoría de los simpatizantes de Trump se hacen de información de fuentes muy poco confiables, de otros simpatizantes, de Facebook –que en ese país tiene 200 millones de usuarios diarios– y de la prensa afín.

La llegada de Trump al poder abrió un doble discurso en torno a lo que se conoce como noticias falsas. De un lado está que toda noticia que no gusta a Trump y a sus simpatizantes la califican como falsa. Del otro lado está que Trump y los medios afines construyen y difunden noticias falsas que son asumidas como verdad por sus simpatizantes. Eso y no otra cosa es lo que quieren oír.

En ese horizonte, Steve Coll, decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, plantea que a pesar del ambiente contaminado que generan las noticias falsas en Estados Unidos hay un “periodismo robusto” que se hace valer en la sociedad estadounidense. Así, el portal de los periódicos del grupo Gannet tiene 100 millones de visitas diarias y CNN en su Web la misma cantidad. Hay otros medios que sus portales tienen entre 70 y 50 millones de visitas diarias.

Coll dice que estos son medios que invierten en la construcción de un periodismo profesional serio. Y también hay un gran número de periodistas que están dando la batalla contra las noticias falsas de Trump y los medios que le son afines. Eso exige de los periodistas un trabajo más duro. El público lo empieza a reconocer. Un ejemplo es que The New York Times y The New Yorker han aumentado en forma considerable sus suscriptores. La gente busca información fiable.

El problema de las noticias falsas en su doble vertiente no es exclusivo de Estados Unidos. Está presente en otros países. En el caso de México ocurre algo muy semejante con Andrés López Obrador y sus seguidores. Si una noticia no les gusta la califican como falsa. La atribuyen a una campaña orquestada en su contra. En cambio los seguidores de López Obrador están dispuestos a creerle todo lo que éste les diga incluso cuando es una noticia evidentemente falsa.

Para la redacción de este texto se revisaron, entre otros, los siguientes artículos: “Las vacas locas de Trump”, John Carlin, El País, 20.02.17; Cómo sobrevivir a la era de Trump, Joseph E. Stiglitz, Negocios, El País, 26.02.17; “Incertidumbre trumpiana”, Joseph E. Stiglitz, Negocios, Reforma, 11.01,2017; “¿Falsas noticias? Una historia muy antigua”, Robert G. Parkinson, El Economista, The Washington Post, Año II, Número 103, 2-8.12.16; “Los trucos publicitarios no son políticas reales”, Paul Krugman, El Financiero, The New York Times, 24.04.17; “Las noticias que no les gustan ahora son falsas”, Carlos Loret de Mola, El Universal, 23.02.17; “El ambiente está contaminado por las noticias falsas”, Andrea Aguilar, Ideas, El País, 27.11.16.

Mundo Nuestro. No es común escuchar un sermón así, ni contemplar a un sacerdote decidido a cumplir con su propósito pastoral que lo involucra con la realidad de injusticia y dolor por el crimen y la ausencia de Estado en México.

Valorar las palabras que no estamos acostumbrados a escuchar de los sacerdotes de la iglesia católica mexicana. Del sermón de este 12 de julio en el marco de la peregrinación anual de la diócesis de Saltillo a la Basílica de Guadalupe ofrecido por Raúl Vera López, O.P., Obispo de Saltillo, extraemos algunos párrafos que dan idea del compromiso con quienes sufren la violencia en nuestro país, y en particular aquél que alude al asesinato de Miztli Sarabia hace unos días en la ciudad de Puebla.

Y su reclamo de justicia a las autoridades. la posibilidad de otra iglesia católica en México.



Construir un santuario de amor y justicia

Cuando el Papa Francisco visitó México el año pasado, desde esta misma Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe nos recordó que cuando ella pidió a Juan Diego su ayuda para la construcción de su “casita sagrada”, éste “en repetidas ocasiones le dijo a la Virgen que él no era la persona adecuada, al contrario, si quería llevar adelante esa obra tenía que elegir a otros ya que él no era ilustrado, letrado o perteneciente al grupo de los que podrían hacerlo. María, empecinada con el empecinamiento que nace del corazón misericordioso del Padre le dice que no, que él sería su embajador. Así logró despertar algo que él no sabía expresar, una verdadera bandera de amor y de justicia: En la construcción de ese otro santuario, el de la vida, el de nuestras comunidades, sociedades y culturas, nadie puede quedar afuera. Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la “altura de las circunstancias” o no “aportar el capital necesario” para la construcción de las mismas... Al venir a este Santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego, mirar a la Madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: “¿Qué puedo aportar si no soy un letrado?”. Miramos a la madre con ojos que dicen, son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación”. Esa es parte del mensaje que el Santo Padre nos dijo entonces, y con ello nos anima a que regresemos a la casa de nuestra Madre a fortalecer nuestra confianza en ella, en nosotras y nosotros mismos, y en nuestro pueblo mexicano que está lleno de dones y cualidades para construir el país que anhelamos.



El abandono social en Coahuila

En las zonas desérticas de la Diócesis de Saltillo nuestra gente padece hambre y sed, la infancia está expuesta a la inanición y por falta de alimentos se acercan al riesgo de estar condenados a tener una asimilación atrofiada de su aprendizaje escolar. En Coahuila existe un acelerado abandono de la seguridad social en el rubro de la salud. El sufrimiento que padecen mujeres y hombres pobres, orillados a condiciones infrahumanas de vida, está cada vez más extendido. Los trabajadores de las zonas mineras, especialmente de la parroquia de Sierra Mojada, en Hércules, siguen padeciendo las consecuencias de haberse atrevido a exigirle a la empresa Minera del Norte mejores y más seguras condiciones de trabajo, luchando por su libertad sindical; en estos momentos sufren las represiones que trae consigo haber apelado a un derecho constitucional.

Por el respeto al voto en Coahuila

Otra realidad que nos toca poner en este altar frente a nuestra Madre de Guadalupe, a nivel local y estatal es lo referente al pasado proceso electoral de Coahuila. Establece el Artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que debe anularse la elección en la que el candidato ganador rebase el tope de gastos de campaña de una elección en más de un 5% de lo autorizado, y la diferencia entre el primer y el segundo lugar sea menor al 5% y que en la elección extraordinaria “no podrá participar la persona sancionada”. Si la Comisión de Fiscalización del INE (Instituto Nacional Electoral) resuelve el que debe darse por anulada la elección o si el Tribunal resuelve validarla, nos enteraremos y hasta entonces confirmaremos si prevalecerá o no el mismo grupo político en el poder. Pero si la ciudadanía que se volcó a las calles para exigir respeto a sus sufragios, sigue levantando su voz y capacitándose civil y políticamente, será ya un triunfo y con ello una esperanza para el estado.

Contra los Crímenes de Lesa Humanidad en Coahuila

De igual manera en torno a Coahuila, acercamos a la Virgen la petición que organismos de Derechos Humanos del país y a nivel internacional, por medio de la FIDH (Federación Internacional de Derechos Humanos), han hecho a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, para que haga valer su competencia para abrir una investigación a partir de la comunicación en la que se acusa a autoridades y funcionarios del estado de Coahuila no sólo de pasivos, sino de complicidad y cooperación a través de grupos de crimen organizado y fuerzas públicas para llevar a cabo detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, que implican Crímenes de Lesa Humanidad, en los periodos de gobierno del 2009 al 2016. Se ha incluido en dicho informe lo ocurrido tanto en el municipio de Allende en marzo del 2011, como en el Cereso de Piedras Negras del 2008 al 2012.

La denuncia del asesinato de Miztli Sarabia Reyna en Puebla

En el campo nacional podríamos mostrar a la Virgen un sinfín de ilegalidades, arbitrariedades y hechos de injusticia impensables en un Estado de Derecho que sin embargo saturan nuestro país y que el gobierno pretende habituarnos a ellas. La concentración de poder, las complicidades, las leyes a modo, la cooptación de los medios, la corrupción y el cinismo de las autoridades son cada vez más evidentes y atroces. Las represiones y los crímenes de Estado son cada vez más y más constantes. No podemos dejar de mencionar los feminicidios y asesinatos a periodistas, líderes sociales y ambientalistas. Nos ha dolido en lo más profundo de nuestro corazón la ejecución de Meztli Sarabia Reyna, integrante de la UPVA (Unión Popular de Vendedores Ambulantes) 28 de octubre, en el estado de Puebla. Exigimos justicia para ella y libertad para los 366 presos políticos en ese estado, fruto del “morenovallismo”. Tras ese crimen, hijos de “Simitrio” Sarabia y Rita Amador, han recibido nuevas amenazas, como si exigir justicia también fuera considerado delito.

Mundo Nuestro. Esta crónica de Sergio Mastretta forma parte de la serie Vida y muerte del agua que la revista Nexos publica en su edición de este mes de julio del 2017.



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Se puede ver la cuenca del Atoyac en toda la extensión del valle. El río es múltiple, en él van todos los ríos que bajan del monte. Y los pueblos y las ciudades. Los moles y los coliformes. Y las legumbres y los automóviles. Y los textiles y sus colores. El agua que corre en el vertedero explica nuestra existencia. En el agua del Atoyac corre la historia de la ciudad de Puebla. Pero en México la naturaleza no tiene derechos. El Atoyac es un río clínicamente muerto, como lo prueban las cifras de los análisis bioquímicos. Y en el desgobierno que ronda los esfuerzos de saneamiento está la causa principal de su desgracia.



¿Cómo entender que el jueves 27 de abril de 2017 inspectores de la Comisión Nacional del Agua en el estado de Puebla clausuraran la fábrica Maritex por las descargas ilegales al río Acotzala, afluente del Atoyac, en la región de San Martín Texmelucan?

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Ilustraciones: Kathia Recio

Mundo Nuestro. Este texto del arqueólogo canadiense Geoffrey G. McCafferty --escrito con la colaboración de Jolene Debert, investigadora del Departamento de Arqueología en Mt. Royal University Calgary, uytraducido para la revista Elementos 107 por Anamaría Ashwell--, responde con los datos de la investigación científica un interrogante supremo: ¿vivió la Cholula del periódo clásico el apocalipsis?

La fotografía de la portadilla es del fotógrafo poblano Víctor Blanco.



El abandono de los grandes centros urbanos durante el Periodo Clásico (entre aproximadamente 600 a 900 d.C, dependiendo de las especificidades de la región estudiada) es un tema que ha captado la atención de arqueólogos mesoamericanos desde inicios de la disciplina hace más de cien años. Aunque ya nadie sostiene que fue causado por un solo factor, las referencias al “colapso” continúan siendo la regla y no la excepción. Consecuentemente se asume que el colapso de las grandes urbes sucedió incluso cuando hay ausencia de evidencias y se tiene que recurrir a datos poco sólidos para sostenerlo. Nuestra presentación pone en entredicho el abandono de Cholula, uno de los mayores centros urbanos y ceremoniales localizados en el Valle Puebla-Tlaxcala del México central. Cholula se inaugura en el Periodo Formativo Medio (alrededor de 1,000 a.C.) y emerge como un importante centro regional y ceremonial durante el Formativo Tardío (McCafferty, 1996). La Gran Pirámide de Cholula fue construida y ampliada a lo largo de por lo menos 1,500 años hasta que se convirtió en la mayor estructura hecha por el hombre en el mundo (Marquina, 1970; McCafferty, 1996, 2001).

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