Sección 1012

Sección 1012

1012 PRIVADA ATOYAC, NÚMERO 5, COLONIA RANCHO COLORADO,

CÓDIGO POSTAL 72040, PUEBLA, PUEBLA.



https://goo.gl/maps/XjKr6GKdrA42

Asaltantes armados balean y destrozan instalaciones y material electoral.

FEPADE: 1800018454-093508 y Clave: 442182.



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ENTREVISTA A DIANA TORRES RAMÍREZ, REPRESENTANTE DE PARTIDO NUEVA ALIANZA.



CRÓNICA



Violencia electoral en Puebla, la imposición de nuevas monarquías

Domingo 1 de julio del 2018 son las 9:00 horas salgo de casa, la luz del sol brilla diferente, combina con un aire de cambio que se respira en el ambiente. Transito por diferentes avenidas de la ciudad y a golpe de vista detecto un movimiento inusual, distinto al resto de elecciones que he vivido en los últimos años.

Largas filas desbordan las calles y las casillas que recorro a mi paso. Llego a mi destino, por azares de la vida una primera parada me obliga a visitar la casilla instalada en el Instituto Oriente. Al llegar largas filas de adultos mayores, principalmente, se arremolinan para emitir su voto, la edad no es impedimento para soportar el sol, que para esas horas ya pega a plomo.

Tras una hora en aquel lugar, salgo con un dejo de confianza en que por fin después de mucho tiempo este país puede conseguir una reestructuración de fondo y no solo de forma. De regreso a casa, busco que comprar para desayunar y lo primero que veo es un puesto de tamales, me detengo para darme cuenta que la masa se ha agotado. Sigo mi camino topo con dos puestos más y las historia es la misma, no es sino hasta el cuarto ambulante que logro mi cometido de comprar algo que comer. Reflexiono y pienso que esas largas filas hambrientas de cambio, saciaron un poco dicho síntoma con tamales y atole.

Antes de llegar a casa veo mi reloj y pienso, animoso, que es mejor emitir mi voto a buena hora, pues ya son casi las once de la mañana, porque de lo contrario más tarde las colas de votantes serán interminables. Al llegar a la casilla de la sección 1012, ubicada en el distrito 9, específicamente en la Ex hacienda rancho Colorado, me percato que la fila no es tan larga, pero si fluida.

Mientras espero mi turno para encerrarme conmigo mismo para estudiar cada una de las seis boletas que debo tachar (presidencia, gobernador, presidente municipal, senadores, así como diputados locales y federales) veo a más de una docena de personas con playeras que llevan bordados los logos de los diferentes institutos políticos. Al verlos ahí, mi certidumbre se confirma y avanzó con paso firme rumbo al cambio que quiero para mi país.

Tras retacar las urnas, camino para recibir el sello dactilar, ese que confirma que una persona ha cumplido con su deber cívico, al tiempo que pienso “me hubiera gustado que Diego (mi hijo de cuatro años) me acompañara a vivir este momento histórico para este México tan descompuesto y que sirva de precedente para que el en el futuro, sufrague por lo que crea y quiera. En esta ocasión no pudo ser así, porque este fin de semana le toco pasarlo con su madre, así que ya será para otro momento.

Al salir de mi casilla, el sol azota con mayor fuerza, pero nada ni nadie puede robarme esa sonrisa “transformadora”, esa que te dice que estos ocho años de opulencia, nepotismo, obras faraónicas, de derroche de dinero, de deuda pública (36 mil millones de pesos en PPS), de fideicomisos apócrifos, de huachicoleros, de violencia, de feminicidios –más de 500 mujeres en este tiempo- están por terminar.

Al llegar a casa, me siento a desayunar mientras hago un zapping exhaustivo entre un canal y otro, trato de conocer la opinión y tendencia de los “líderes de opinión” veo en Las Estrellas a López Dóriga, pasó a Azteca para conocer la opinión de Alatorre y complemento mi idea con Aristegui y Solórzano. Con sus respectivas fobias y filias el mensaje es el mismo, el ambiente en el país es homogéneo, todos salen buscando nuevos caminos de democracia, de curitas para la pobreza, la desigualdad, las desapariciones y el desempleo.

Noticias como estas van disipando la idea de un fraude anunciado y las suposiciones hechas con antelación en donde se presagiaba un presunto fraude del partido en el poder, el PRI, para continuar hundiendo al país, pero sobre todo para tapar el cochinero en que nos ha metido Peña Nieto o bien de la posible declinación de José Antonio Meade a favor de Ricardo Anaya, con tal de no dejar que Andrés Manuel López Obrador por fin llegue para alcanzar la llamada “cuarta transformación”.

Como siempre ocurre, para esas horas del día (la una de la tarde), los medios editados en el centro del país hacen caso omiso a la realidad de los estados. Ante ello me vuelco a los medios locales y el silencio de Javier López Díaz, Carlos Martín Huerta, Juan Carlos Valerio, Iván Mercado, Enrique Montero Ponce me hacen pensar que el destino de la familia Moreno Valle-Alonso Hidalgo no parece muy halagador. Cosa contraria a lo que se lee y escucha a través de Alejandro Mondragón, Rodolfo Ruiz, Sergio Mastretta e incluso Fernando Canales, personajes que en sus medios y redes sociales informan que las encuestas de salida estaban cargadas del efecto AMLO, de un voto en cascada que marcaba como favoritos y vencedores a la alianza Juntos Haremos Historia.

Pero ese mismo silencio de los noticieros más mediáticos en el Estado empiezan a enrarecer el ambiente, son las 3 de la tarde y las redes sociales se comienzan a desbordar con tuits y publicaciones en dos sentidos el primero que el PAN va abajo y que MORENA está arrasando, que el voto en cascada se está cumpliendo, por otro lado comienzan a decir que ya hay violencia en la capital que son varias las casillas que a punta de pistola se están robando los votos.

Primero suena a rumor, pero las noticias de ciudadanos hartos del morenovallismo alzan la voz y las consignas afloran. Lo primero que cruza por mi cabeza es que los rumores de los cuartos llenos de billetes por parte de operadores del PAN no son tan irreales, que la compra de centrales de taxis para la movilización de mapaches electorales no es tan descabellada, que el pago de cinco mil pesos por chofer no solo era un rumor. En verdad Martha Erika y el PAN quieren todo y no lo dejarán escapar tan fácilmente.

Para distraer mi mente de tanta información y con la finalidad de no dejar que mi mamá se vaya caminando a sufragar decido que una buena opción para medir el pulso informativo es visitar nuevamente las calles y las casillas y saber qué tanto las noticias pueden ser veraces y que tanto no. Al llegar a la cerrada de terracería en donde se ubica la casilla, veo que hay poca actividad, que los carros no son muchos, pero llama mi atención en sentido contrario al mío, un auto versa blanco del año –recién salido de agencia- sin placas se acerca como si se alejara de la casilla, al entrecruzar caminos intercambiamos miradas y me percato que dentro de este hay cinco sujetos con cara de malandros y muy diferentes a los vecinos que normalmente acuden a votar.