Ciudad

Vida y milagros
Una persona que compra o tiene un terreno para construir una casa en una zona con uso de suelo habitacional, la construye o adquiere pensando que tendrá como vecinos a otras familias y un orden predecible a futuro. Por lo menos esa básica certidumbre debiera tener quien invierte su patrimonio en lo que es una de los temas cruciales para un ser humano: el sitio en dónde va a vivir. Colonias que tuvieron como acta fundacional el rubro de "fraccionamiento para vivienda" con sus respectivas áreas de donación para equipamiento como mercado, escuelas y parques, al cabo de los años van cayendo en el desorden provocado por la incorrecta aplicación o la ausencia de un PDU (Programa de Desarrollo Urbano) o por los cambios inesperados de uso de suelo que se hacen a dichos programas. Así, el uso de suelo de un parque puede cambiarse a cancha deportiva y de la noche a la mañana los deportistas rebotan un balón en las paredes de las casas. Otro descubre que la casa que recientemente vendió su vecino ha sido convertida en restaurante bar, en donde han instalado bocinas que harán ruido desde las once de la mañana o hasta altas horas de la noche. También puede suceder que en una colonia se decrete corredor de "uso mixto" a una avenida , por lo que una casa puede quedar junto a otra casa que ha sido convertida en preparatoria , sin los accesos viales ni la infraestructura para recibir a 200 o 300 estudiantes. El caos llega a la calle y sus habitantes se tendrán que aguantar.
En muchísimos casos las colonias se fundan sin permisos en zonas de riesgo o sobre ejidos a los que llegan las manchas urbanas. Todo se vende sin preservar los mínimos espacios para uso público. Quienes llegan a vivir ahí obligados por la necesidad, no sabrán nunca a qué atenerse, aún cuando es obligación de los municipios y el estado el generar un ordenamiento previo a una urbanización, algo que quizás nunca llegará.
Vivimos en ciudades y comunidades en las que no existe certidumbre jurídica sobre lo que tenemos o compramos, en las que de la noche a la mañana los usos de suelo son modificados sin que las autoridades estatales y municipales tengan la capacidad para comunicar y consultar con sus ciudadanos los cambios que los afectarán o el orden que debiera regirlos.
En la ciudad de Mexico cada delegación trae su orden o su desorden, y en la mayoría de las ciudades y municipios del país, incluídas las grandes capitales, domina el caos aún cuando cuenten con PDU, pues estos programas, por la forma en que se hacen, suelen quedar sujetos a una enorme discrecionalidad. También sucede que la ciudadanía prefiere irse por la libre y no pedir permisos, sino perdón, apostando a que cuando la autoridad aparezca ellos ya habrán consumado sus cambios y que estos serán irreversibles. Es muy raro que una autoridad decrete el derribo de algo que violenta un PDU. No conozco ningún caso. Normalmente todo se resuelve con multas pero no con el derribo de algo que contravenga un ordenamiento vigente.
Aunque hay municipios que ya tienen ordenamientos desde hace muchos años y aún cuando nada impediría tener un registro catastral cruzado cibernéticamente con el PDU, esa herramienta no es ni accesible ni facil de entender. Este necesario cruce involucraría de manera efectiva a los ciudadanos en el control de lo que sucede en su colonia , barrio o calle.
Saber qué se puede y qué no se puede en un predio es muy complicado. He sabido de casos tan aberrantes como el que alguien compró tres casas pegadas y las pretendió derribar para hacer un centrito comercial dentro de una privada . Los promoventes ya tenían los permisos otorgados, aún cuando faltaba el estudio de vialidad, clave para autorizar un centro comercial en una calle tan angosta. Los vecinos se ampararon y ganaron. Hubo otro caso en que un empresario rentó cuatro casas, las tiró con el permiso de los dueños formando un solo lote y construyó una gasolinera porque en esa específica calle, en una modificación parcial del PDU se había cambiado el uso de suelo de residencial a "corredor de uso mixto". No hubo manera de evitarlo. Otro caso aún peor fue el de una casa habitación en la junta auxiliar Zaragoza en la ciudad de Puebla , convertida primero en "restaurante familiar con venta de alcohol" , usando para eso el espacio del estacionamiento; en unos meses toda la casa había derivado en un burdel que operaba prácticamente todo el día. Los vecinos fueron tenaces y lograron hacer valer sus derechos para invalidar la licencia para que una casa habitación cambiara tan radicalmente de uso de suelo, pero estos casos de éxito cívico son muy raros.
¿Qué es "uso mixto"? Casi todo lo que a alguien se le ocurra, desde un espacio para instalar una antena de radio telefonía, hasta antro, cantina, colegio, unidad de consultorios, estacionamiento, taller, gasolinera, carpintería, talachería, pequeña industria, kinder o los centritos comerciales con gimnasio y el consecuente ruido continuo que todos estos lugares generan. Casi todo uso mixto va acompañado de ruido, o lo que algunos entienden como "música". En las iglesias, que caen dentro del rubro de "uso mixto", los sacerdotes o pastores han caido en la fes costumbre de hacer ruido y dirigir el culto con micrófonos y bocinas hacia la calle, un claro signo de estos tiempos. Y eso que el estado es laico. Ajá.
Los espacios mixtos y los aumentos de densidad se marcan en el programa, pero dejan margen a una gran discrecionalidad. La discrecionalidad suele derivar en desorden. Nada debería dejarse a la discrecionalidad en un Programa de Desarrollo Urbano. Si bien las ciudades no son estáticas y requieren modificaciones, también es cierto que las ciudades se reinventan en los programas de manera periódica, dejando a sus habitantes en plena incertidumbre e indefensión acerca del lugar en el que viven.
Quienes quieren hacer todo bien y en orden, se tardan meses en conseguir permisos para construir algo correcto, sustentable y permitido, ya que no hay un sistema catastral estatal completo, público y sencillo que nos permita acceder a la información necesaria para saber qué se puede y qué no dentro del municipio en que vivimos. Y todo se complica más porque tampoco se sabe con certeza dónde empieza y dónde termina un municipio. De los 217 municipios del estado de Puebla, 215 tienen problemas limítrofes. A ningún gobernador le ha importado priorizar el tema del ordenamiento del territorio y tampoco ha sido un tema central para los partidos y sus diputados. El presupuesto para eso es practicanente nulo.
Puebla Capital tiene problemas de limites con casi todos los 17 ayuntamientos que lo rodean , excepto con San Andrés, resuelto apenas hace tres años. Por años esa enorme franja fue territorio de corsarios inmobiliarios. Los drenajes y descargas de los municipios están conurbados también , generando un desorden espectacular en la gestión del agua.
Sin rectoría estatal y con los cortísimos periodos de los gobiernos municipales, cercados por la inmediatez del día a día, no es posible planear y actuar a largo plazo. El resultado es el caos y el desorden que hoy impera en el territorio del Estado de Puebla. Por desgracia no somos la excepción. La mayoría de nuestro país está así, desordenado, caótico e impredecible.

La entrada en vigor del primer reglamento de “Busking” en Puebla es el tema. Y la voz la de un artista poblano que se hizo a sí mismo en las calles del mundo.

“Busking” es una representación artística en la vía pública a cambio de donativos. Un tema polémico en cualquier ciudad, con voces que se levantan a favor y en contra. Yo decidí entrevistar a Ricardo González, un músico y cantautor poblano que recientemente regresó a la ciudad después de una larga ausencia. Él ha vivido gran parte de su vida en Europa, más específicamente en Bélgica, y por supuesto tuvo la oportunidad de recorrer gran parte de Europa como “busker”. En un momento decidió tomar la mochila y la guitarra y aventurarse al otro lado del mundo, Asia, y por Tailandia de arranque. Con el tiempo llegó a Sudamérica. Toda esa experiencia lo convierte en un especialista en la materia.

Ricardo es certero en su mirada sobre la realidad del artista callejero: conocerse a sí mismo al correr a la deriva por las ciudades del mundo pero siempre con el entendido de que la vida depende de ti, tú creas tus circunstancias. Y decides cuándo partir. Y de un lado a otro ha construido su experiencia como cantautor. Y ha comprendido que la música y el trabajo de los artistas vuelve la vida de todos más amena. Así ha pasado quince años en una experiencia que muy poca gente vive. Y desde ella nos habla a los poblanos metidos en esta mal llevada discusión en torno a la política del gobierno municipal sobre el trabajo de los artistas de la calle. Y sobre cualquier cosa, dice, lo fundamental es empoderar a los artistas.



Esta es la conversación con este personaje sobre la realidad de los artistas callejeros.

--Si alguien puede ilustrarnos acerca del tema del “busking” eres tú, porque gran parte de tu carrera la has hecho precisamente en las calles. ¿Me gustaría saber si existía un plan o todo fue espontaneo en tu carrera?



--Sí existía un plan. El plan era conectar conmigo mismo a un nivel profundo y sin precedentes. Era descubrir cuál era el significado de mi vida, quién era y sobre todo, en quién podía convertirme. Ese era el plan, por otro lado, sabía que para descubrir todo eso, la condición era fluir con la vida, con las circunstancias y desafíos que son inevitables cuando uno emprende un viaje fuera de su zona de confort. Así que decidí rendirme y permitir que el camino y sus enseñanzas se manifestaran a su propio ritmo.

--¿Así nomás...? ¡Órale! ¿Y por dónde empezaste? ¿Se dieron las circunstancias o las buscaste?

--Empecé por tomar la decisión de dejar el país y vivir con lo mínimo, (mientras menos peso cargue, más alto puedo volar, pensé) vendí mucha ropa, muebles y cosas. También dejé a la pareja que tenía y con quién ya vivía. Las circunstancias eran que no había mucho dinero, sin embargo, estoy convencido y sé por experiencia propia que las circunstancias no te definen y que si no estás a gusto con las mismas, sí tienes el poder de generar nuevas. Y fue así que a pesar de contar con pocos ahorros estuve viajando por casi dos años.

--Sí. Eso puede verse en tus fotos. ¿Qué país visitaste primero? ¿Qué tiempo pasaste en él? ¿Cómo sabías que ya era tiempo de moverse a otro lado y hacia dónde?

--Tailandia, ahí pasé ocho meses en total. La elección de dejar un lugar y continuar el viaje siempre era sencilla de tomar. El corazón, mi guía interno, siempre dictaba el momento de partir. Al haber tenido la fortuna de viajar mucho en mi vida, sabía que para mí lo que realmente importaba era la calidad del viaje, la calidad de conexión con un lugar y su gente, y no tanto la duración. Es por ello que en vez de quedarme los tres meses planeados en Asia, me quedé un año y medio. Simplemente porque me sentía en casa y no había necesidad de correr, no había prisa. Si sentía que no podía seguir creciendo en un lugar, era hora de partir. Si sentía que había ya demasiada familiaridad y comodidad, era hora de partir.

--¡Empezaste del otro lado del mundo!

- Pues había vivido en Bélgica desde los 15 años, así que pues ya estaba más cerca de Asia

--¿Y porqué regresar a Puebla? Es una ciudad difícil y hasta cierto punto "cerrada".

--Porque la sangre llama, la tierra y las raíces también. Porque necesitaba saciar una necesidad, la de conexión con lo mío. Porque sentía que había un vacío en mí, que viajar es importante, sin embargo pertenecer es sagrado. Necesitaba volver para cerrar ciclos y comenzar nuevos.

--Si, por algo nace uno donde nace, dicen que uno lo elige...Y el viajar te da otra perspectiva, no sé si más objetiva.

--Si, te ayuda a ver con otros ojos, te hace humilde y te invita a valorar de dónde vienes

--Y puedes sopesar defectos y virtudes… Platícame de tu experiencia con el "Busking", tuviste muchas y en muchos lados diferentes.

--Creo que en varias ciudades de por lo menos ocho países.

- Me interesa tu opinión sobre ese tema porque aquí está la polémica sobre el reglamento al Busking. ¿Tú cómo lo ves desde tu experiencia?

--Para entender mi trabajo pueden ver estos videos grabados en España.

--Ésta fue una de mis mejores experiencias de busking.

--Pues se ve que realmente lo disfrutaban y la gente por lo tanto se conectaba y respondía.

--Sí, fue una tarde inolvidable

--¿Pero qué tal los reglamentos de “busking” en las diferentes ciudades donde estuviste?

--Pues varían. En Bélgica varía de ciudad en ciudad. En Leuven, dónde viví por muchos años, era gratis, aun así había reglas. No podías bloquear la banqueta, no podías usar amplificación, no podías tocar más de una hora en el mismo lugar... En Bruselas también era gratis, sin embargo tenías que presentarte ante el jurado para ver si lo que hacías era de calidad. La zona del centro, (La Grande Place) está llena de turistas y ahí se juntan los buskers, músicos, estatuas vivas.... y pues el nivel es bastante alto. Se quiere proteger eso, que el nivel prevalezca. En España (Barcelona) hay espacios en el metro asignados a músicos y buskers, pero requieres haber hecho audición antes y tener el permiso. Se te otorga un horario, por ejemplo dos horas al día en cierta esquina del metro y una más en otro punto. Y así. Es como una lotería. En otros lugares eso no existe, y sólo hay que dialogar entre músicos y apoyarse compartiendo los spots para que todos tengan oportunidad. Eso pasaba en Edimburgo, Escocia. Nos juntábamos a las 8 de la mañana para armar la lista de artistas del día. A las diez más o menos terminaba el show final. En fin de semana más tarde. Pero había un sorteo. Y sacábamos un número al azar y así compartíamos el spot más bueno del centro. Y si no llegabas a esa hora te tocaba la peor hora o no tocabas simplemente

--Y según tu experiencia, ¿qué sistema funciona mejor?

--Pues… la pregunta del millón. Considero que la mejor sería la que empodera al artista. Pero si siento que la organización es importante. Y pues a pesar de que la expresión artística es esencial para el ser humano, hay gente que, siento yo, no aporta nada al tocar en la calle.

--Si tú estuvieras a cargo de la secretaría de cultura o más precisamente de organizar el “busking” en Puebla, ¿qué harías?

--Creo que es una premisa importante. El busker tiene como misión contribuir a la sociedad, a que la existencia sea más amena. Organizaría una reunión con todos los buskers, pediría la opinión de unos cuantos al respecto. Y también tendría un consejo de capacitación y un equipo creativo para ayudarme a decidir cómo poder permitirles hacer su arte, siempre y cuando sea saludable para el ecosistema (para todas edades) y generar una lista de reglas a aplicar (por ejemplo, el no estar ni tomado ni drogado mientras se está en el escenario callejero, el que el acto sea limpio de groserías o insinuaciones sexuales…)

--Buen punto. ¿Cobrarías?

--Creo que sí. Sin embargo, algo mensual probablemente. Y el consejo de capacitación es para que los buskers también mejoren su acto, que no se queden en la mediocridad y comodidad de lo que ya saben hacer. También para compartirles herramientas para dignificar su profesión.

--¿Y si alguien llega de otra Ciudad y quiere trabajar un fin, por ejemplo?

--No sé si el músico local debería tener prioridad, una parte de mí dice que sí,
pero sé lo que es viajar haciendo esto y que no es fácil, especialmente en un lugar muy turístico. Hay grupos de gente local que lleva tocando en las calles por años y pueden sentirse amenazados por tu presencia. Una vez tocando en el metro de Buenos Aires, me amenazaron: ¨si no dejas el metro, te voy a picar'', y ni era músico, vendía porquerías como encendedores y chácharas, pero sintió que le robaba clientela. Creo que debe haber también una manera de que el artista pasajero devuelva o contribuya a la comunidad de alguna forma. Lo que yo hacía era unir fuerzas con los músicos locales. Una vez en Lisboa toqué al lado de un caricaturista, a él le iba mejor y a mí también. Él era Polaco, jalábamos más gente juntos, llamábamos la atención…

--Una simbiosis… ¿Y has hecho Busking en Puebla?

--No he intentado hacer busking en Puebla, aunque pensé seriamente en hacerlo, de hecho he coucheado a músicos locales para desempeñarse de manera más efectiva al hacerlo en los camiones, por ejemplo. La razón por la cual decidí no hacerlo es porque siento que un desafío personal mucho más grande lo representa el llevar mi música a los escenarios más importantes del país. O sea, tocar en festivales, tener mis propios shows de música propia y tener mi propio público seguidor. Mi ambición ahora es la de crear una vida más estable como músico, a través de la incursión al circuito de artistas independientes del país, que está de gira por la República y promueve su material tocando en vivo. El tocar en la calle fue una fase de aprendizaje intensivo por 15 años que siento que por ahora ha terminado. Si en algún momento sintiera su llamado nuevamente, con mucho gusto me presentaría ante el jurado de la ciudad para ganarme un lugar en las calles de la misma.

--Finalmente, ¿Qué le sugieres a todos los interesados en este tema?

--Creo que es importante el equilibrio. Tener ciertas normas me parece esencial, por el bien del ecosistema. Creo que se tienen que lograr acuerdos entre la ciudad, sus representantes y la comunidad “busker”. Y una vez existan, respetarlos. Ver por el bien del colectivo y trabajar por dignificar la profesión de artista callejero.

--Muchas gracias por compartir tu experiencia creo que nos enriquece como sociedad, ¡y bienvenido de regreso!

Si quieres saber más acerca de Ricardo González visita facebook.com/ricardogonzalezmusic

Mundo Nuestro. Este video realizado por ciudadanos de San Andrés Cholula expresa el rechazo a la política de privatización del agua potable en esta población-



Qué pena el asesinato de Meztli Sarabia. Y qué coraje.

Me entero de sus muerte por un mensaje de Rubí Soriano que me encuentra en el metro de la ciudad de México. El convoy me deja en el andén y su masa indiferente. Y ahí estoy, incrédulo, sometido por la impotencia que nos deja a todos varados frente a los acontecimientos que nos aturden para disolverse después, como el ruido del tren que se pierde en el tunel. Ya vendrá el siguiente.

Llevo toda la tarde pensando en lo sucedido. Cuatro sicarios arremeten en la oficina del 28, cinco minutos después un video los verá huir por la 64 Poniente hacia el Mercado Unión. Atrás dejan a una muchacha muerta por un disparo en la cabeza. Y la cartulina, y las amenazas contra Simitrio. ¿Por qué esta saña contra esta familia? No bastaron los 12 años de prisión en penales de máxima seguridad para el papá de Meztli. ¿Qué ha motivado todo este odio irrefrenable?



Del fondo del andén llega un nuevo bramido. La vida vuelve indiferente.

Para el recuento diario de la violencia en México la muerte de esta muchacha será simplemente un crimen más. Pero no es así. La organización popular 28 de Octubre está en la historia de la ciudad de Puebla como la única que ha sostenido una postura de independencia frente a los gobiernos y los partidos políticos. Es una historia de 44 años y está metida en el estómago de la ciudad. Una ciudad, y unos gobernantes, que sistemáticamente se ha negado a reconocer el espacio vital de los pobres: la calle, la vecindad, el mercado.

Mucho tendrá que explicar la autoridad estatal y municipal que durante los últimos tres años ha atentado abiertamente contra la familia de Rubén Sarabia. Ahora le han matado a la hija. Cualquiera que haya sido la motivación de los matones, es imposible no mirar atrás para encontrar todos los elementos para pensar en un crímen de Estado.

Aquí quedo yo, periodista, varado en un estación anónima del Metro, viendo la tristeza que consume a mi ciudad al otro lado de los volcanes.