Poderes fácticos en Puebla: Grupo Proyecta y la derrota de los ejidos contra Lomas de Angelópolis. Una mirada larga Destacado

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Pero la realidad es otra ante el modelo de ciudad global, de la oferta y la demanda, es decir, se conforma la ciudad del “laissez faire”, del “todo se vale” mientras haya un cliente dispuesto a adquirir ese producto. (Noam Chomsky)



Para entender a la ciudad de la exclusión hay que tener la mirada larga.

Y asimilar lo que los cambios a la Constitución de la república y el uso patrimonial de la figura legal del dominio pleno arrastran para el futuro irreversible de una ciudad.

La ciudad de Puebla ha crecido en los últimos treinta años a costa de los ejidos de los pueblos originarios de los municipios de San Pedro Cholula (Momoxpan), San Andrés Cholula (Tonantzintla, Tlaxcalancingo y Cacalotepec) y Santa Clara Ocoyucan (Santa Clara Ocoyucan y Santa María Malacatepec). Igual por la vía de la expropiación directa por causa de utilidad pública --la Vía Atlixcáyotl y el Programa Regional de Ordenamiento Territorial de Angelópolis se llevaron en 1993 de un tajo más de 1,100 hectáreas--, que por la vía de la compra de la propiedad ejidal por las empresas desarrolladoras de La Vista y Lomas de Angelópolis bajo los términos de la reforma del artículo 27 Constitucional que desde 1992 ha permitido la privatización de los ejidos. Para el 2018 los pueblos ya han perdido alrededor 2,000 hectáreas, una gran parte de ellas ya cercadas por las bardas de la exclusión social.

Sumadas, entre compras y expropiaciones, los pueblos campesinos al poniente y sur de la ciudad de Puebla han perdido al menos 3000 hectáreas ejidales. Un número que se dice fácil, pero que corresponde a una enorme porción del centro de la metrópoli poblana.



Ello ha supuesto la pérdida casi total de la reserva agraria al sur-poniente de la ciudad de Puebla, en la ribera cholulteca del río Atoyac. Apenas somos conscientes de las consecuencias ambientales y sociales que acarrea la avanzada irrefrenable del desarrollo inmobiliario impuesto por las empresas que han encabezado este proceso ya irreversible –en La Vista el apellido Peralta y en Lomas de Angelópolis los apellidos Posada-Aspe Armella--, siempre de la mano de un Estado ausente por no decir fallido en su función reguladora del crecimiento de la zona metropolitana de la capital poblana. Los gobiernos estatales de Piña Olaya, Manuel Bartlett, Melquiades Morales, Mario Marín, Rafael Moreno Valle y Antonio Gali han sido autores materiales, y tendré que decir, e intelectuales, de un proceso marcado por el fracaso de los propósitos de planificación contemplados en el Programa Regional de Ordenamiento Territorial de Angelópolis.

Para entender con una mirada larga (1985-2015) este fracaso del Estado en su propósito planificador del espacio público nos ayudamos del análisis del urbanista Víctor Hugo Hofmann Aguirre en su texto Angelópolis, Puebla y Santa Fe, ciudad de México, ¿centralidades detonadoras de desarrollo o de exclusión?

"La planeación urbana y su ejecución en México han tenido numerosas limitaciones por muy diversas razones, entre ellas destacan: la falta de voluntad política por parte de las autoridades responsables; la carencia de instrumentos de gestión en muchos planes y programas de desarrollo urbano que incentiven su ejecución; la falta de promoción y conocimiento sobre los instrumentos de gestión que existen para implementar los planes y programas urbanos; ausencia de un marco jurídico que genere la obligatoriedad por parte de las autoridades, de implementar los planes y programas de desarrollo urbano; y circunstancias de ilegalidad ante algunas autoridades, basadas, por lo general, en la corrupción y generadas por presiones e intereses económicos y políticos."

La Mirada larga

El avance de Lomas de Angelópolis entre el 2003 y el 2018. Del ejido de Santa María Malacatepec, Grupo Proyecta ha comprado al menos 800 hectáreas sobre un total de 2,900 de la dotación original del ejido fundado en 1926, según informa Florenciano Pantalén Antillano, Secretario General del ayuntamiento de Santa Clara Ocoyucan.

La fotografía aérea no miente. Y la secuencia de los últimos treinta y tres años marca la quiebra de la frontera natural que la ciudad de Puebla tuvo en el río Atoyac hasta 1985. Es el asalto a las tierras campesinas y la derrota histórica de los pueblos originarios.

El sur poniente de la ciudad de puebla en 1985

El sur poniente y la línea del río que serpea y todavía contiene a la ciudad en la ribera oriente. Las colonias del sur son apenas un aviso del irracional crecimiento que se le venía al sur. En amarillo las palabras La Vista, Lomas 1, Sonatta, Cascatta, Azul, Gran Reserva, Lomas 3, todavía sobre campos de labor y pastoreo de los pueblos de San Andrés Cholula Tonantzintla, Tlaxcalancingo y Cacalotepec.

El sur poniente de la ciudad de puebla en 1995

La expropiación por el Programa Regional Angelópolis ya ha ocurrido y la explota el gobierno de Manuel Bartlett. Ya se construye el Periférico Ecológico –esa broma de modernidad asfaltada que ese gobernador inaugurara con el grupo Bronco el domingo anterior a la elección municipal que ganaría para el PAN Gabriel Hinojosa. La Vista ya es un proyecto en construcción sobre los terrenos que fueran del ejido de Santa María Tonantzintla.

El sur poniente de la ciudad de Puebla en el 2006

Para el 2006 ya Lomas de Angelópolis va a todo tren en su primera etapa. Cargan sus aguas residuales a la planta de tratamiento Atoyac Sur a través de ductos que cruzan el río y conectan con el colector que el gobierno de Bartlett construyó como parte del Programa Regional de Desarrollo Angelópolis. Las colonias del sur llenan ya el conjunto de llanos y lomeríos en la ribera oriente; el ejido de San Bernabé Temoxtitla sucumbe en los asentamientos irregulares de Castillotla y San Isidro Castillotla entre el río y la 11 Sur.

El sur poniente de la ciudad de Puebla en el 2015

Lomas de Angelópolis ha tomado toda la ribera poniente del río Atoyac desde el Periférico hasta los campos de cultivo de Santa María Malacatepec. El ejido de Santa Clara ha perdido más de 300 de sus hectáreas para la zona de Cascatta y Gran Reserva. Del ejido de Malacatepec tomarán para el 2018 cerca de 1,100 hectáreas de sus 1564 hectáreas incluidas en la dotación original.

La mirada en detalle al territorio ejidal perdido

La Vista/Santa María Tonantzintla

Polígono del ejido

Dominio pleno. El ejido ha sido totalmente privatizado.

Lomas de Angelópolis/San Antonio Cacalotepec

Polígono del ejido

Dominio pleno. El ejido ha sido totalmente privatizado

Lomas de Angelópolis/Santa Clara Ocoyucan

Polígono del ejido

Dominio pleno. La etapa de Lomas que involucra a Cascatta y Gran Reserva prácticamente está privatizada. Todavía algunas parcelas mantienen la figura ejidal sin dominio pleno.

Lomas de Angelópolis/Santa María Malacatepec

Polígono del ejido

Dominio pleno. En este ejido, donde se desarrollo lo que se conoce como Lomas 3, están ya a la venta clústers conocidos como Novara y Natura. Sin embargo, un gran número de hectáreas compradas ya por el Grupo Proyecta, según afirman representantes del Ayuntamiento de Santa clara Ocoyucan, más de 800 hectáreas, permanecen bajo la figura ejidal sin dominio pleno.

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El final de esta historia tiene la marca de la frontera entre los municipios de Santa Clara Ocoyucan y Atlixco. Los desarrolladores, en una especie de fiesta interminable, tal vez imaginen ya Lomas 5, Lomas 6 y Lomas 7, con nombres y latinazgos que rimen con Sonatta y Cascatta. A fin de cuentas, viven ellos en el reino de los desarrolladores inmobiliarios, un gobierno de facto en Puebla.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...