Ciudad

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Isa va a su trabajo en Mayorazgo a las 6.50 de la mañana. Ha tomado el Bicentenario en Ciudad Universitaria luego de dejar a su hija en Psicología. Amanece apenas y todavía se siente el fresco que ha dejado el rocío de la madrugada. El camión tiene que tomar el atajo al que obliga la obra de repavimentación en Margaritas, que ya lleva seis meses insufribles para ese vecindario. El camión se detiene en la esquina de la prolongación de la 5 Sur para que suban cuatro muchachos, ninguno pasa de los 17 años. Los cuatro sacan pistolas, pequeñitas. Isa piensa por un momento que son de juguete. Pero ella es a la primera que le arrebatan la bolsa, ni tiempo tiene de aferrarse a ella. No hay sonidos en un momento así, sólo unas voces frías que dan órdenes que no necesitan escucharse. Los asaltantes van por los celulares, las carteras, los bolsos estudiantiles. La mayor parte del pasaje es de jóvenes rumbo al Complejo Cultural Universitario, van en la prepa Lázaro Cárdenas a la que el terremoto ha desalojado de su vieja casona en la 4 Oriente. “Ya te vi que tiraste el celular”, grita el ratero que limpia de pertenencias a los pasajeros.

Los asaltantes bajan en la esquina siguiente. Tan tranquilos. Tres nuevos pasajeros no se cuestionan porqué los cuatro muchachos pegan la carrera en sentido contrario. Suben y pagan su boleto. Isa alcanza a observar que al único que no le quitaron sus pertenencias ni el dinero del pasaje es al chofer del Bicentenario.

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El 29 de abril en un barrio de Iztapalapa, a las 9 de la noche, un grupo de sicarios acribilla a mansalva a cuatro jóvenes que platican en una esquina. Es un pleito por el control del narco en el sur de la ciudad de México, los del Cártel de Tlahuac y Los Rodolfos, dirá la policía. El video que lo documenta lo dice todo: la vida no vale nada. José Miguel “N”, de 31 años, Hugo Ascencio “N”m de 24, Enrique “N”, de 23 y Gabriel “N”, también de 23. A todos les dan el tiro de gracia. Los matones logran huir.



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Busco en internet la respuesta a la frase “Porcentaje de jóvenes muertos por la violencia en México”. En el 2015 la cifra ya era aterradora:



Con 95.6 muertes por cada 100 mil adolescentes de 15 a 19 años de edad, México se convirtió este año en el país con la tasa más alta de mortalidad infantil y adolescente, de acuerdo con el Mapa da Violencia 2015 que el sociólogo y educador Julio Jacobo Waiselfisz produce desde 1998.Con tasas de 55.8 y de 54.9 muertes por cada 100 adolescentes, El Salvador y Brasil ocuparon, respectivamente, el segundo y tercer casillero de un comparativo de 85 países contenido en este estudio editado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Entre los países industrializados y de mayores ingresos, Austria, Japón, Reino Unido y Bélgica reportaron una tasa de 0.2 muertes por 100 mil adolescentes de 15 a 19 años, dice el estudio http://www.mapadaviolencia.org.br/pdf2015/mapaViolencia2015_adolescentes..

Y luego las estadísticas frías de los asesinatos en el 2017, el año más violento en las últimas décadas de la vida en México. Al cierre del año, México sumó 29.168 homicidios intencionales.

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¿Cómo pudo pasarnos esto? Tarde o temprano los mexicanos acabamos preguntándonoslo. No es fácil encontrar una respuesta.

Me entero en esta mañana de los albañiles mexicanos que la escritora Alma Guillermo Prieto ha recibido en España el premio Princesa de Asturias en Comunicación y Humanidades 2018. La revista Nexos lo celebra con un recuento de crónicas publicadas por ella en la revista en los últimos treinta años. Leo su magnífica crónica Morir en Medellín, escrita en 1991 y que narra la vida cotidiana en la ciudad colombiana que se ganó con rigor el apelativo de la capital mundial de la droga, una ciudad que en 1980 tuvo 730 muertes violentas y en 1990 contó 5,300 asesinatos. “¿Cómo pudo pasarnos esto?”, se preguntaban entonces los antioqueños. Alma fue a los cerros habitados por los paisas, 800 mil personas asomadas a una ciudad moderna que simplemente los ignoraba. Encuentro en el relato de Alma la visión de un muchacho hermano de un sicario muerto por otros muchachos sicarios en las empinadas calles de los barrios pobres del Medellín del capo Pablo Escobar Gaviria, hijo de una mujer llamada Violeta con la que ha recorrido el vecindario.

Platiqué un poco con el hijo que les queda, un jovencito taciturno llamado Jorge Mario, que fuma cantidades de mariguana pero que evita el basuco (*). Era apenas mediodía, pero parecía ya tan drogado como los muchachos que estaban enfrente de la casa del chofer, quienes jugaban con sus carrujos entre los dedos mientras esperaban ver el milagro. Le pregunté a Jorge Mario qué quería hacer con su vida “Yo soy un vago”, contestó. “¿De qué le sirve a uno hacer planes si, igual, nada le resulta? A todos los pelados de por aquí los están matando. Nos vamos a morir todos. No hay caso”. Luego se fue a sentar en una piedra, a contemplar la ciudad a sus pies.

Resultado de imagen para Rodrigo D: No futuro

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Isa baja en la esquina de la 11 Sur y Cúmulo de Virgo. Ha perdido con el bolso robado 40 pesos, medio kilo de carne para unas chalupas que freirá en la mañana y su tarjeta del Metrobús. La vida sigue en la ciudad de Puebla con la parsimonia con la que el camión Bicentenario se aleja del sitio del asalto. La encuentro minutos más tarde. Miro en sus ojos la pregunta: ¿Cómo fue que llegamos a esto?

Mundo Nuestro. Carlos Iñaki Gutiérrez, comunicador y tecnólogo, director del portal TODOPUEBLA.com, cuestiona en este texto lo publicado por Sergio Mastretta en este portal sobre la problemática en el sur de la ciudad por la construcción de un colector en el río Chichac por la empresa Proyecta en la región de Malacatepec en donde se construyen nuevos clústeres de Lomas de Angelópolis.

Mirar las campañas desde un poder fáctico en Puebla: Grupo Proyecta y el reino de los gobernadores inmobiliarios)

Estimado Sergio, leí tu artículo como casi siempre y ahora sí la regaste en varios puntos:

1. me parece que debemos buscar que más zonas de México tengan un ordenamiento como el de Lomas, es casi imposible encontrar en cualquier pueblo de México algo bien hecho, ¿la razón? Las pésimas leyes que hacen imposible por las buenas ordenar el territorio. No dudo que haya abusos pero no hay forma de ordenar el territorio bien en este país.

2. En Lomas hay una planta de tratamiento hecha por Proyecta junto al parque de los deportes y ahora han estado poniendo un canal con piedra y concreto para canalizar únicamente agua de lluvia que antes causó inundaciones (esto es lo que se hace en el primer mundo). Justo al lado del canal van los tubos de unos 50 cm de diámetro que canalizan el drenaje de los clusters. En lugar de criticar algo bien hecho ¿porque no hablas de todos todos todos los alcaldes de Puebla y Tlaxcala que toleran fraccionamientos sin permisos, desordenados, sin plantas de tratamiento, sin canales bien construidos? Me parece que aquí te falta ver como lo veo a diario el trabajo ordenando por separar agua de lluvia VS drenaje, operar una planta de tratamiento, evitar inundaciones, etc.



3. Quisiera que al menos el 1, el 3, el 5% de la superficie de este país tuviera el orden que tiene Lomas, quisiera tener un marco legal que haga de esto la norma en cualquier municipio no los chiqueros de desorden que abundan por doquiera. Por cierto conozco bien Malacatepec y nunca la gente ha vivido mejor que ahora, camino hasta Atlixco varias veces pasando por ahí y como nunca veo que ya es casi imposible ver pobreza extrema, abundan casas nuevas y construcciones de los que ahí viven (desordenadas como es de esperarse, sin permisos y sin ordenamiento pues el gobierno es como todos los de este país), pero hay trabajo y buena parte es gracias a Lomas.

4. Urge denunciar eso sí el agua que nos envenena poco a poco regando todos los cultivos de Atlixco que pasan desde hace décadas desviados del Atoyac por Lomas y canalizados debajo de Malacatepec rumbo a los valles de Atlixco, ¡eso es un crimen del que nadie habla!

Un año más de nuestra vieja ciudad. Me pasé la tarde buscando en el portal de transparencia el permiso de construcción que le dió el Ayuntamiento a la empresa que sobre las piedras de la demolida fábrica de Atoyac en Mayorazgo va construir 804 departamentos. Qué horror. Y le llaman pomposamente "Central Park". Por supuesto que no encontré nada.

Muy pronto 500 años. Tendré entonces, si la vida se presta, 76 años. En estos últimos cuánto desvarío. Y crimen, como el que se llevó la vida hoy en plena mañana en la 12 Poniente a un ajusticiado más de la inenarrable violencia que nos envuelve.

Destrucción absurda de nuestro patrimonio histórico en Mayorazgo por un proyecto más de la especulación inmobiliaria que arrebata todo propósito de crecimiento armónico. Degradación de la vida en los barrios viejos y nuevos en balaceras impunes que ocurren en cualquier instante.

Desvarío.



No, no cierro este aniversario de mi ciudad vieja con una mirada alegre sobre nuestro futuro.

Traté el tema de Atoyac Textil como memoria de tantas cosas perdidas en esta ciudad cercana a sus 500 años. Este texto publicado en 2016 en Mundo Nuestro (http://mundonuestro.mx) forma parte de esta crónica sobre el desgraciado fin de la fábrica de Mayorazgo, fundada en 1839, en cuyos terrenos se asentarán con la venia municipal 804 departamentos.



"Mi abuelo Carlo Manstretta, italiano llegado a México en 1901, encabezó como ingeniero la construcción para El Mayorazgo el sistema hidráulico para la generación de energía eléctrica con las presas La Carmela y la Carmelita, entre 1906 y 1909. Él trabajaría por más de treinta años para la familia Rivero Quijano, propietaria de la fábrica desde los años sesenta del XIX. El terreno en donde vivo lo heredó mi padre del abuelo en el año 1950. Aquí vivimos desde 1980. Hemos sido vecinos de una fábrica ya para entonces muy vieja, y metida en una huelga provocada por los patrones en 1988, y a la que se dejó morir en 1993. Por más de tres años los vecinos de Mayorazgo vimos a los obreros resistir un paro larguísimo con el bote en las manos, solicitando en las esquinas la solidaridad de los automovilistas. Fue una huelga nacional. El propietario de la fábrica de Mayorazgo, Roberto Real de la Mora, era presidente de la Cámara Textil en México. Su planta, como todas en el país, había sufrido la decisión del gobierno de abrir las fronteras a los productos textiles. Las consecuencias para una industria protegida como la textil mexicana fueron brutales: en 1980 había más de 50 mil obreros en la industria textil poblana; para 1993 no quedaban más de 14 mil. Entre ellos se fueron los de El Mayorazgo, del grupo Atoyac Textil. La empresa llevó la huelga hasta el extremo del cierre. En 1995 tronó la economía mexicana, y la suerte de la fábrica quedó echada. Un larguísimo conflicto laboral terminó en el vacío: la fábrica cerrada; el patrón en el paraíso; ; los líderes sindicales vaporizados; la maquinaria rematada al mejor postor; los trabajadores en el olvido.

"Y el casco industrial intacto y con su caldera y su silbato vivos para llamar al día Mayorazgo todos los días a las seis de la mañana."

http://mundonuestro.mx/…/264-atoyac-textil-la-destruccion-i…



Atoyac Textil. La destrucción impune de la historia industrial de Puebla.

Llevo toda la mañana dándole vueltas al tema del llamado "Central Park" y sus 804 departamentos que ofrecerán al mercado residencial en la ciudad de Puebla. La Carta Urbana del 2016 les permite hacerlo pues en ella le dieron uso de suelo de alta densidad de vivienda a la zona de Mayorazgo. No he podido conseguir el permiso de construcción, pero en esas estoy, pues de él deben desprenderse una larga lista de requisitos cumplidos, como por ejemplo la licencia de uso de suelo o los dictámenes de impacto vial e integración vial, y de impacto ambiental y una larga cadena de supuestos que les deben haber permitido la destrucción del antiguo casco fabril y el inicio de operaciones con ese mamotreto metálico que ya puede verse en la esquina de Cúmulo de Virgo. El INAH, alertado una vez más por mí ayer por la tarde, supongo que llegará al predio a recontar las piedras y a empolvar más la memoria estrecha de la burocracia mexicana.
Yo he recurrido a la historia de El Mayorazgo una vez más para recordar lo que hemos dejado perder en esta suma de cinismo e irracionalidad que prevalece en nuestra ciudad:

Para entender lo que Puebla ha perdido con la destrucción de  Atoyac Textil: la historia de la Planta Carmela

La planta Carmela en el río Atoyac
Mundo Nuestro. Este texto escrito por Jesús Rivero Quijano, industrial poblano cuya familia fue la propietaria de la fábrica San José El Mayorazgo, como la conocían en el siglo XIX, entre 1864 y 1946. Es el relato del proceso de construcción del sistema hidroeléctrico que le dio vida a la fábrica a lo largo de buena parte del siglo XX. Tomado del libro "Memoria y acantilado", lo presentamos nuevamente en Mundo Nuestro para valorar en su profundidad el significado de la destrucción de una fábrica en operación desde el año de 1842, en cuyos terrenos se edificará un conjunto residencial más en esta etapa de la voracidad inmobiliaria que caracteriza a la ciudad de Puebla.

Atoyac 1906-1909

El Ingeniero Carlos Mastretta Magnani llegó a Puebla en 1906, luego de la exitosa construcción de la planta para la Compañía Hidroeléctrica Queretana, contratado por los señores Rivero Quijano, propietarios del complejo textil de Atoyac, para la construcción de un sistema hidráulico para la generación de energía eléctrica con la fuerza de las aguas del río Atoyac. Esta historia quedó registrada por Jesús Rivero Quijano en el libro La revolución industrial y la Industria Textil en México, publicado por la Editorial Porrúa en 1990, del cual presentamos un extracto relativo a la construcción de la llamada “Planta Carmela”. Carlos Mastretta Magnani se establecería así en Puebla, para convertirse finalmente en el apoderado de las empresas de la familia Quijano hasta su retiro en 1945.



Planta Carmelita

Ese mismo año se empezó a construir la presa y la planta que se llamó Carmelita a cinco kilómetros río abajo de la presa (5,600 Mts.) de El Mayorazgo, para aprovechar los 10,000 litros por segundo en una caída de 10.5 metros para producir 430 (Kilo­Volt-Amperes) K.V.A. en cada una de las 2 turbinas que se pidieron al efecto, o sea 860 K.V.A. igual a 1,100 Caballos.

Pero, ¿traería el Río Atoyac regularmente los 20,000 litros por segundo de la concesión?

En un estudio que hizo cuando ya la energía de las plantas no se destinaba exclusivamente para la fábrica El Mayorazgo sino que se extendía a las otras fábricas de la empresa como se explicará después, se dice, a propósito de la irregularidad del caudal del Río Atoyac lo siguiente:

"La falta de reglamentación del río, la protección política a los agraristas quienes, río arriba, cortaban o interceptaban las aguas del río para riegos o enla­mes, la despoblación de los bosques de las faldas de los volcanes y de la sierra donde nacen el río Atoyac y sus afluencias, y, por último, la actividad del volcán Popocatépetl y de la exagerada irregularidad en el fluir de las aguas del río, lo cual hacía con frecuencia saltar nuestros interruptores automáticos en las plantas y fábricas e interrumpían, con grave daño de la producción, nuestros trabajos".



Es evidente que hablaba el industrial dolido por los trastornos y mermas en su producción.

Planta Carmela

Pero volvamos a la planta Carmela que fue la unidad mayor y de la que se esperaba el equilibrio permanente entre la generación de la energía y el consumo en las unidades industriales que continua­ban creciendo.



Se había extendido la red de transmisión llevando el fluido eléctrico; sobre postes de hierro hasta la garita de Puebla en donde, con transformadores y aparta-rayos y mutas, se cambió en línea subterrá­nea con cables altamente protegidos que cruzaron por debajo de las banquetas la ciudad de Puebla de sur a norte, hasta llegar a las fábricas de La Esperan­za (de estampados y acabados) y San Juan de Amandi así como también hasta la planta Balbucar para sincronizar con aquella planta Diesel que actua­ba de reguladora en toda la red eléctrica de la em­presa. Se extendía también al edificio de las oficinas centrales y residencia, calle Independencia 10. Tra­bajo fue este arduo y costoso pero también el único medio de no detener la expansión industrial iniciada y librar a ésta de las irregularidades e intermitencias a que nos condenaban entonces los medios crudos e ineficientes, cuando no primitivos con que contá­bamos para progresar. Algo parecido le pasó a Henry Ford en sus humildes comienzos.

En la planta Carmela se aprovecharon 10,000 litros por segundo con una caída de 18.6 metros que entraban a través de una reja a la boca del túnel de 3 kilómetros de largo en varios tramos, con un claro de 4 metros de ancho por 3 de alto y un tanque final de distribución de 211 metros de largo por 7 de ancho. Con ello se movían 2 turbinas Voigt, tipo Francis, pero fabricadas en Alemania para 5000 litros por segundo cada una; con un rendimiento de 914 H.P. efectivos, 450 revoluciones por minuto, acopla­das a sendos generadores para convertir la fuerza hidráulica en eléctrica, de 845 KVA, 675 KV 60 ciclos con capacidad de 1,000 caballos cada una.



Vista general de la planta hidroeléctrica “La Carmelita”, donde se aprecia la casa

de máquinas adosada a la obra de toma, 1908. AHA, FDAS, Caja 4211, Exp. 56704, f. 126 (Fotografía tomada del texto de Luis Antonio Ibáñez González “Arquitectura del sector eléctrico en el valle de Puebla: las plantas hidroeléctricas Carmelita y Carmela (1906-1912)”


Cómo se hacían las plantas hidráulicas

¡Cuántos problemas para sojuzgar aquel río bronco y mutable para arrancarle los 3,000 caballos de fuerza que traía en su torrente, ¡Cuán escasos los medios para conseguirlo si los comparamos con los que hoy tenemos!.

Para construir la Presa se eligió una gran roca que, labrada cenvenientemente hasta fijar un punto en que corrieran las aristas, constituyó el punto de referencia para toda la obra. En tiempo de secas, pues la obra comenzó el 24 de Noviembre de 1906 para terminar el 10 de Marzo de 1909, se iniciaron las excavaciones en el lecho del Río que previamente había sido virado con un túnel de desviación. ¡Quien hubiera contado con estas palas mecánicas gigan­tescas! En su lugar, cientos de indios de los próxi­mos pueblos de Tlaxcalancingo, Santa Clara, San Baltasar y otros, distribuidos convenientemente, lle­vaban a cabo la obra. Cien de ellos en fila india circulante, tomando cada dos de ellos la parihuela, se la hacían llenar por lo que trabajaban con las palas en el lecho del río y marchaban a descargar de otro lado de la represa. Así hasta que llegaron las prime­ras avenidas que se llevaron la represa, pudimos cimentar con piedras los fundamentos de esa presa que 60 años después se yergue orgullosa detenien­do al río.

Dos humildes locomóviles que quemaban leña de los alrededores movían las bombas centrífugas que reducían las filtraciones para que la gente pu­diera trabajar convenientemente.

Por fin se logró, en la siguiente temporada de secas, cerrar el río con la cortina de la presa, y cuya parábola, así como toda ella, fue una obra de arte del Ingeniero Italiano Don Carlos Mastretta quién fue director de toda la obra.

Don Carlos, a cuyas órdenes trabajé yo, fue un interesante personaje en el desarrollo de la industria textil en México. La historia de su venida es románti­ca.

Ingeniero militar del ejército italiano llevaba a su cargo una sección de comunicaciones (telégrafos) en la batalla de Adua en que el Rey Menelik de Abisinia derrotó al general Italiano Barattieri en 1897. Quedó su sección corta del cuerpo del ejército y con órdenes de marchar hacia la costa a pedir auxilio a la flota italiana. Diezmada su tropa y por todo alimen­to, el que pudieron obtener sacrificando sus mulos lograron ser rescatados los supervivientes entre los que se hallaba D. Carlos. Al llegar a Italia fue recibido, entre otros por un tío suyo que era director de un periódico italiano. A él le refirió sus andanzas que el tío publicó por lo que exigieron las autoridades mili­tares responsabilidades a Don Carlos por haber revelado a la prensa detalles espantosos del fracaso militar.

Su tío hubo de tomar sobre sí la responsabilidad que le correspondía; pero Don Carlos para no verse envuelto en la campaña política que se desató, vino recomendado a Nueva York en donde le dieron un empleo en la construcción del Ferrocarril Nacional de México con asiento en Querétaro. Allí trabajó en la construcción del puente de Tequisquiapan y des­pués se encargó de la construcción de la planta Hidroeléctrica de Querétaro. De allí, ante el éxito de esa obra por su eficiencia y bajo costo, fue recomen­dado por Schondube y Neugebeuer a Don Manuel Rivero Collada para construir la presa y plantas Car­melita y Carmela con su túnel; terminados los cuales, entró como gerente en las unidades textiles de Ato­yac Textil, S.A. propietaria de las plantas.

El problema más difícil consistía en cerrar el túnel de desviación para que volviendo el río a su cauce se llenase la presa y el agua entrara por las bocato­mas a las turbinas. Una enorme plataforma se impro­visó con vigas de madera y rieles de hierro encima de la boca de entrada del citado túnel; sacos de arena y de cemento atados entre sí se colocaron encima. Se cortaron los amarres de la plataforma y ésta cayó en el canal, las cuadrillas y todos nosotros empezamos a arrojar ramas y piedras y más sacos de arena y cemento. En dos horas subió 3 metros el agua en la presa con una cola en el río que iba creciendo a medida que subía el agua, hasta derra­mar por la corona a la vez que formaba una laguna en la cuenca de unos 7 kilómetros. La presa se bendijo el día De San José 19 de Marzo de 1909 con una gran fiesta a la que concurrieron más de dos­cientos peones de los pueblos próximos, así como los rancheros vecinos y las autoridades y se sacrifi­caron más de cien borregos para la barbacoa que se irrigó por las gargantas con el sabroso neutle de la región, pulques curados y cervezas para los más catrines.

Ocioso es ponderar las dificultades para el trans­porte, en carros especiales con 12 mulas, de aque­llos tubos de dos metros de claro que conectarían las turbinas de la planta Carmela con el tanque de reposo que les abastecería de agua. Y aquellas pesadas y enormes piezas de maquinaria, turbinas, generadores, transformadores (que insistió la casa fabricante que deberíamos llevarlos y ya llenos de aceite) en fin, todo lo que supone esas plantas hi­droeléctricas desarmadas, que cuando las vemos trabajando parece que se levantaron solas.

Todo esto referido a las plantas de la Casa se repitió en todas aquellas cien fábricas que se mon­taron dispersas por la República; unas más cerca del mar y otras como la fábrica de Xía en la sierra de Oaxaca, que tuvo que transportar su maquinaria a lomo de mula; lamentamos no tener a la mano datos semejantes de otras fábricas textiles que pueden ostentar historias similares.

Ya hemos encarecido los problemas que nos producían aquellas violentas y torrenciales avenidas del Río Atoyac que arrastraban las tierras, piedras y árboles, animales y a las veces, gentes de las faldas de los volcanes y de las zonas limítrofes del Río y sus afluentes como el Zahuapan y otros. Impedir que las ramas y otros objetos tapasen las rejas con peligro de que se vecinaran y, ya sin estorbo, entraran en las turbinas, era la tarea de 2 rejeros que, particular­mente en tiempo de agua, les ofrecía bastante traba­jo. En un invierno, el trabajo era menos duro porque el agua era menos sucia. En la fiesta de San Baltasar pidieron permiso los dos rejeros y se fueron a la feria con sus respectivas mujeres, En la noche, y cuando el alcohol había hecho efecto pernicioso en las men­tes de estos pobres hombres, descubrieron llevar a cabo un trágico pacto: se trocarían las mujeres entre sí y el afortunado que recibiera la más joven indem­nizaría al otro con la suma de dos pesos. A la madru­gada llegaron las mujeres a contar esta historia epilogada por la riña entre ambos porque el benefi­ciario se negó a pagar la suma de los dos pesos por lo cual recibió feroz puñalada que no le impidió corresponderla el herido de suerte que la guardia rural encontró uno de los cadáveres a la entrada de una milpa y del otro a la salida. Con esta clase de gente teníamos que habérnoslas.

Pero en 1914, uno de nuestros albañiles se re­montó a la sierra y se unió al Zapatismo que asolaba aquellas regiones. Se llamaba Juan Ubera y nos dejó a su compadre, Atenógenes Sánchez a quien Don Carlos había adiestrado como capataz y el Ingeniero Froilich que nos había prestado la casa Siemens lo instruyó y capacitó para el mantenimiento de la ma­quinaria de la Planta.

La casa Siemens tenía dada una garantía de dos años en la operación de su maquinaria con la condi­ción de que ellos nos proporcionarían durante ese tiempo un ingeniero electricista que vigilara el man­tenimiento.

Vista de las ruinas de la planta La Carmela. Foto tomada del texto de Luis Antonio Ibáñez González “Arquitectura del sector eléctrico en el valle de Puebla: las plantas hidroeléctricas Carmelita y Carmela (1906-1912)” .

Mundo Nuestro. El abuso de un alcalde acostumbrado a tratar a los cholultecas con el aire de un déspota. El comportamiento pusilánime del INAH sobre este conflicto, pues desde noviembre pasado los pobladores alertaron del inicio de una obra que no contaba con la autorización del instituto. Y, para variar, la imposición de proyectos ajenos a la historia y la cultura de los pueblos originarios por parte de las autoridades estatales, esta vez con la absurda idea de la llamada Smart City, que quiere convertir a Santa María Tonantzintla en un "barrio smart". Contra el despotismo, la desvergüenza y el snobismo de las autoriades sólo queda la resistencia civil.

Por eso este llamado a apoyar la petición en Change.org para que se frenen las obras en Tonantzintla y las autoridades respeten la ley.

https://www.change.org/p/instituto-nacional-de-antropolg%C3%ADa-e-historia-alto-a-las-obras-de-rehabilitaci%C3%B3n-del-primer-cuadro-de-santa-mar%C3%ADa-tonantzintla



Mundo Nuesto. Pobladores de Tonantzintla, en el marco generado por las obras impuestas a la comunidad por el gobierno municipal de San Andrés Cholula, demandan al alcalde Leoncio Paisano retire el escombro, concluya las obras hidráulicas y limpie la plaza para asegurar la celebración de la Semana Santa en las condiciones que la festividad exige. Aquí el documento.

Acoso, asedio, asalto.

Las tres palabras quedan como el lastre del desánimo al final del día para condensar la imagen de una ciudad que palmo a palmo arrebata y engulle la tierra, los pueblos, el mundo rural.

Fui este mediodía al territorio que sin piedad alguna por la tierra campesina la empresa Proyecta cerca con los paredones y jardineras que la distinguen para confirmar que de los poderes fácticos en la ciudad el suyo es el principal. Y las consecuencias sociales y ambientales que tiene el hecho de que la palabra ordenamiento territorial no forme parte de la preocupación de quienes ocupan los poderes públicos.Lo que ahí ocurre obliga a una investigación de fondo, que me propongo hacer, pero al final del día, estas palabras quedan.



En Santa María Malacatepec los empresarios de Proyecta van por todo lo que queda del ejido para la etapa última de su Lomas de Angelópolis. Alrededor de 230 hectáreas de un cerro de piedra de la serranía del Tentzo, apenas cubierto en su cima por un pasto ralo y mesquites sobrevivientes, pero con rincones de encinos tupidos en sus laderas asomadas al valle y llanos breves en su meseta para el cultivo maicero. Los clúster Chiapas, Oaxaca, Natura y Novara ya lucen sus bardas para resguardar a los futuros residentes de todo contacto con el caserío apretujado del pueblo. En Novara las casas cuadradas y blancas ya esperan a sus jóvenes matrimonios clasemedieros. No me equivoco si son más de 150 hectáreas las que entre el 2014 y el 2017 los ejidatarios, uno a uno, fueron cediendo sus terrenos a los coyotes con los que no dan la cara los empresarios y sus promotores.

En primer plano lo que ya es el clúster Natura. Al fodo los cerros Izmatl a la izquierda y el Tenayo a la derecha.



Una barranquilla abierta por la maquinaria de Proyecta lleva por lo pronto, las aguas negras de Santa Clara Ocoyucan y probablemente de los clústers más sureños de Lomas de Angelópolis.



Este es uno de los tres pozos que Proyecta perfora en los campos comprados al ejido de Santa María Malacatepec.

Para entender mejor el conflicto en Malacatepe también puedes leer este reportaje del año 2015:

Rechazan en Malacatepec pozos de agua potable para Lomas de Angelópolis

Pero los dirigentes del ejido les han vendido también el cerro. La tierra común. Les han ido pagando en partes, desde el mes de julio, 700 mil pesos prometidos a los 284 ejidatarios. 198 millones de pesos, a 864 mil pesos la hectárea. Es lo que aceptaron. Es lo que los empresarios están decididos a pagar.

Pero en Malacatepec hay muchos más pobladores, que durante años han pagado contribuciones económicas al ejido. En noviembre se rebelaron y tomaron el cerro.

Hasta la punta del Izmatl fui esta tarde para conocer al grupo de mujeres que lo defienden de la voracidad de los empresarios Posada y la avaricia de los ejidatarios. Ellas están ahí desde noviembre. Han montado un campamento de defensa y han dicho "no se apropiarán del cerro". No por algo por aquí pasó Zapata, como lo recuerdan cada 10 de abril en el pueblo.

Son dos cerros, el Izmatl a la izquierda y el Tenayo a la derecha. Este último es propiedad de particulares, y una parte ya la compró Proyecta. El otro cerro es totalmente del ejido, la tierra comunal. Los ejidatarios ya aceptaron vender, pero ahí es donde brincó la gente del pueblo, que durante años ha pagado cooperaciones al ejido, que el año pasado se encabronaron y deciedieron rebelarse contra la venta. En noviembre tomaron el cerrro, por lo que Proyecta le dijo al ejido, o lo sacas, o ya no te pago. El resultado es la detención la semana pasada de uno de 18 indiciados, diez de ellos mujeres, acusados de atentar contra la seguridad del comisariado ejidal. Ayer una jueza en Cholula le dictó formal prisión.

El grupo que encabeza el ejido, encabezado por David Saavedra López, el comisariado ejidal, está totalmente decidido a vender todo lo que se pueda.

En defensa del cerro. Uno de los suyos, Emiliano Zambrano, fue encarcelado el 28 de febrero pasado.

A la manera de Moreno Valle, el gobierno de Gali ha encarcelado a uno los campesinos que se ha opuesto a la venta del cerro. A la manera de Moreno Valle se lo llevaron el 28 de febrero los judiciales, sin orden de aprensión, sin el citatorio que establece la nueva normativa legal. Ayer una jueza lo declaró peligroso para la seguridad del comisariado que le ha vendido a Proyecta caminos y barrancas, y ahora también el cerro. Y ha dictado fecha para la nueva audiencia hasta el mes de julio y lo ha encerrado en el CERESO de Cholula. La ley, como siempre en México, al servicio del dinero.

Pero ellas están ahí, entre las casuchas de cartón, en la defensa del cerro.

Al final del día, la vida sigue. El arco que da la bienvenida luce sus mejores luces por el reciente festejo del Señor de Tepalcingo.

Lo que el viento a Juárez, se dice cuando nada impide que alguien cometa un atropello a pesar de los señalamientos sobre la ilegalidad de su actuación.

Así que la obra sigue en Tonantzintla, no se recuperará el puentecito destruido y el pueblo será Barrio Smart. Y que el INAH le haga como quiera. Simplemente no existe.

Esa es la actitud con la que Leoncio Paisano, el alcalde de San Andrés Cholula a quien el Instituto Nacional de Antropología e Historia le ha parado desde enero la obra que realiza en Santa María Tonantzintla: tú sigue como si nada.

Y como si nada van los constructores que implantan sobre el empedrado de la plaza la nueva plancha con las losas cuadradas. Y como si nada retiemblan las máquinas que apisonan el sitio justo en el que se encuentran los antiguos vestigios del puente frente a la entrada del templo de Santa María.



Y como si nada de lo que le pueda decir la dependencia federal pueda perturbarlo hace estas declaraciones al Sol de Puebla:



“Llevamos un avance del 70 por ciento –afirma--, las obras de dignificación estarán concluídas antes de concluir marzo. Y después de Semana Santa emprenderemos las acciones de habilitación e integración de elementos apegados a la temática de Barrio Smart… Mediante el diálogo se logró un consenso en torno a la aprobación de esta acción de infraestructura… Todo esto se hace para impulsar el turismo y para que los visitantes dejen un derrama económica… En ningún momento se atenta contra los usos y costumbre…”



De lo sucedido esta semana a partir de las declaraciones del INAH a Mundo Nuestro queda esperar la acción legal de parte de la dependencia federal.

La obra de Leoncio Paisano en Tonantzintla es ilegal, afirma el Centro INAH Puebla

“Se preparan los dictámenes, con la documentación del caso”, nos han confirmado el sábado por la mañana.

Mientras, para Paisano, lo que el viento a Juárez.