Ciudad

Ciudad

Suspendisse at libero porttitor nisi aliquet vulputate vitae at velit. Aliquam eget arcu magna, vel congue dui. Nunc auctor mauris tempor leo aliquam vel porta ante sodales. Nulla facilisi. In accumsan mattis odio vel luctus. Fusce egestas, augue in fermentum euismod, quam ante mattis lorem, a tempor ipsum mi sed elit.

La planta Carmela en el río Atoyac
Mundo Nuestro. Este texto escrito por Jesús Rivero Quijano, industrial poblano cuya familia fue la propietaria de la fábrica San José El Mayorazgo, como la conocían en el siglo XIX, entre 1864 y 1946. Es el relato del proceso de construcción del sistema hidroeléctrico que le dio vida a la fábrica a lo largo de buena parte del siglo XX. Tomado del libro "Memoria y acantilado", lo presentamos nuevamente en Mundo Nuestro para valorar en su profundidad el significado de la destrucción de una fábrica en operación desde el año de 1842, en cuyos terrenos se edificará un conjunto residencial más en esta etapa de la voracidad inmobiliaria que caracteriza a la ciudad de Puebla.

Atoyac 1906-1909

El Ingeniero Carlos Mastretta Magnani llegó a Puebla en 1906, luego de la exitosa construcción de la planta para la Compañía Hidroeléctrica Queretana, contratado por los señores Rivero Quijano, propietarios del complejo textil de Atoyac, para la construcción de un sistema hidráulico para la generación de energía eléctrica con la fuerza de las aguas del río Atoyac. Esta historia quedó registrada por Jesús Rivero Quijano en el libro La revolución industrial y la Industria Textil en México, publicado por la Editorial Porrúa en 1990, del cual presentamos un extracto relativo a la construcción de la llamada “Planta Carmela”. Carlos Mastretta Magnani se establecería así en Puebla, para convertirse finalmente en el apoderado de las empresas de la familia Quijano hasta su retiro en 1945.



Planta Carmelita

Ese mismo año se empezó a construir la presa y la planta que se llamó Carmelita a cinco kilómetros río abajo de la presa (5,600 Mts.) de El Mayorazgo, para aprovechar los 10,000 litros por segundo en una caída de 10.5 metros para producir 430 (Kilo­Volt-Amperes) K.V.A. en cada una de las 2 turbinas que se pidieron al efecto, o sea 860 K.V.A. igual a 1,100 Caballos.

Pero, ¿traería el Río Atoyac regularmente los 20,000 litros por segundo de la concesión?

En un estudio que hizo cuando ya la energía de las plantas no se destinaba exclusivamente para la fábrica El Mayorazgo sino que se extendía a las otras fábricas de la empresa como se explicará después, se dice, a propósito de la irregularidad del caudal del Río Atoyac lo siguiente:

"La falta de reglamentación del río, la protección política a los agraristas quienes, río arriba, cortaban o interceptaban las aguas del río para riegos o enla­mes, la despoblación de los bosques de las faldas de los volcanes y de la sierra donde nacen el río Atoyac y sus afluencias, y, por último, la actividad del volcán Popocatépetl y de la exagerada irregularidad en el fluir de las aguas del río, lo cual hacía con frecuencia saltar nuestros interruptores automáticos en las plantas y fábricas e interrumpían, con grave daño de la producción, nuestros trabajos".



Es evidente que hablaba el industrial dolido por los trastornos y mermas en su producción.

Planta Carmela

Pero volvamos a la planta Carmela que fue la unidad mayor y de la que se esperaba el equilibrio permanente entre la generación de la energía y el consumo en las unidades industriales que continua­ban creciendo.

Se había extendido la red de transmisión llevando el fluido eléctrico; sobre postes de hierro hasta la garita de Puebla en donde, con transformadores y aparta-rayos y mutas, se cambió en línea subterrá­nea con cables altamente protegidos que cruzaron por debajo de las banquetas la ciudad de Puebla de sur a norte, hasta llegar a las fábricas de La Esperan­za (de estampados y acabados) y San Juan de Amandi así como también hasta la planta Balbucar para sincronizar con aquella planta Diesel que actua­ba de reguladora en toda la red eléctrica de la em­presa. Se extendía también al edificio de las oficinas centrales y residencia, calle Independencia 10. Tra­bajo fue este arduo y costoso pero también el único medio de no detener la expansión industrial iniciada y librar a ésta de las irregularidades e intermitencias a que nos condenaban entonces los medios crudos e ineficientes, cuando no primitivos con que contá­bamos para progresar. Algo parecido le pasó a Henry Ford en sus humildes comienzos.

En la planta Carmela se aprovecharon 10,000 litros por segundo con una caída de 18.6 metros que entraban a través de una reja a la boca del túnel de 3 kilómetros de largo en varios tramos, con un claro de 4 metros de ancho por 3 de alto y un tanque final de distribución de 211 metros de largo por 7 de ancho. Con ello se movían 2 turbinas Voigt, tipo Francis, pero fabricadas en Alemania para 5000 litros por segundo cada una; con un rendimiento de 914 H.P. efectivos, 450 revoluciones por minuto, acopla­das a sendos generadores para convertir la fuerza hidráulica en eléctrica, de 845 KVA, 675 KV 60 ciclos con capacidad de 1,000 caballos cada una.



Vista general de la planta hidroeléctrica “La Carmelita”, donde se aprecia la casa

de máquinas adosada a la obra de toma, 1908. AHA, FDAS, Caja 4211, Exp. 56704, f. 126 (Fotografía tomada del texto de Luis Antonio Ibáñez González “Arquitectura del sector eléctrico en el valle de Puebla: las plantas hidroeléctricas Carmelita y Carmela (1906-1912)”


Cómo se hacían las plantas hidráulicas

¡Cuántos problemas para sojuzgar aquel río bronco y mutable para arrancarle los 3,000 caballos de fuerza que traía en su torrente, ¡Cuán escasos los medios para conseguirlo si los comparamos con los que hoy tenemos!.

Para construir la Presa se eligió una gran roca que, labrada cenvenientemente hasta fijar un punto en que corrieran las aristas, constituyó el punto de referencia para toda la obra. En tiempo de secas, pues la obra comenzó el 24 de Noviembre de 1906 para terminar el 10 de Marzo de 1909, se iniciaron las excavaciones en el lecho del Río que previamente había sido virado con un túnel de desviación. ¡Quien hubiera contado con estas palas mecánicas gigan­tescas! En su lugar, cientos de indios de los próxi­mos pueblos de Tlaxcalancingo, Santa Clara, San Baltasar y otros, distribuidos convenientemente, lle­vaban a cabo la obra. Cien de ellos en fila india circulante, tomando cada dos de ellos la parihuela, se la hacían llenar por lo que trabajaban con las palas en el lecho del río y marchaban a descargar de otro lado de la represa. Así hasta que llegaron las prime­ras avenidas que se llevaron la represa, pudimos cimentar con piedras los fundamentos de esa presa que 60 años después se yergue orgullosa detenien­do al río.

Dos humildes locomóviles que quemaban leña de los alrededores movían las bombas centrífugas que reducían las filtraciones para que la gente pu­diera trabajar convenientemente.

Por fin se logró, en la siguiente temporada de secas, cerrar el río con la cortina de la presa, y cuya parábola, así como toda ella, fue una obra de arte del Ingeniero Italiano Don Carlos Mastretta quién fue director de toda la obra.

Don Carlos, a cuyas órdenes trabajé yo, fue un interesante personaje en el desarrollo de la industria textil en México. La historia de su venida es románti­ca.

Ingeniero militar del ejército italiano llevaba a su cargo una sección de comunicaciones (telégrafos) en la batalla de Adua en que el Rey Menelik de Abisinia derrotó al general Italiano Barattieri en 1897. Quedó su sección corta del cuerpo del ejército y con órdenes de marchar hacia la costa a pedir auxilio a la flota italiana. Diezmada su tropa y por todo alimen­to, el que pudieron obtener sacrificando sus mulos lograron ser rescatados los supervivientes entre los que se hallaba D. Carlos. Al llegar a Italia fue recibido, entre otros por un tío suyo que era director de un periódico italiano. A él le refirió sus andanzas que el tío publicó por lo que exigieron las autoridades mili­tares responsabilidades a Don Carlos por haber revelado a la prensa detalles espantosos del fracaso militar.

Su tío hubo de tomar sobre sí la responsabilidad que le correspondía; pero Don Carlos para no verse envuelto en la campaña política que se desató, vino recomendado a Nueva York en donde le dieron un empleo en la construcción del Ferrocarril Nacional de México con asiento en Querétaro. Allí trabajó en la construcción del puente de Tequisquiapan y des­pués se encargó de la construcción de la planta Hidroeléctrica de Querétaro. De allí, ante el éxito de esa obra por su eficiencia y bajo costo, fue recomen­dado por Schondube y Neugebeuer a Don Manuel Rivero Collada para construir la presa y plantas Car­melita y Carmela con su túnel; terminados los cuales, entró como gerente en las unidades textiles de Ato­yac Textil, S.A. propietaria de las plantas.

El problema más difícil consistía en cerrar el túnel de desviación para que volviendo el río a su cauce se llenase la presa y el agua entrara por las bocato­mas a las turbinas. Una enorme plataforma se impro­visó con vigas de madera y rieles de hierro encima de la boca de entrada del citado túnel; sacos de arena y de cemento atados entre sí se colocaron encima. Se cortaron los amarres de la plataforma y ésta cayó en el canal, las cuadrillas y todos nosotros empezamos a arrojar ramas y piedras y más sacos de arena y cemento. En dos horas subió 3 metros el agua en la presa con una cola en el río que iba creciendo a medida que subía el agua, hasta derra­mar por la corona a la vez que formaba una laguna en la cuenca de unos 7 kilómetros. La presa se bendijo el día De San José 19 de Marzo de 1909 con una gran fiesta a la que concurrieron más de dos­cientos peones de los pueblos próximos, así como los rancheros vecinos y las autoridades y se sacrifi­caron más de cien borregos para la barbacoa que se irrigó por las gargantas con el sabroso neutle de la región, pulques curados y cervezas para los más catrines.

Ocioso es ponderar las dificultades para el trans­porte, en carros especiales con 12 mulas, de aque­llos tubos de dos metros de claro que conectarían las turbinas de la planta Carmela con el tanque de reposo que les abastecería de agua. Y aquellas pesadas y enormes piezas de maquinaria, turbinas, generadores, transformadores (que insistió la casa fabricante que deberíamos llevarlos y ya llenos de aceite) en fin, todo lo que supone esas plantas hi­droeléctricas desarmadas, que cuando las vemos trabajando parece que se levantaron solas.

Todo esto referido a las plantas de la Casa se repitió en todas aquellas cien fábricas que se mon­taron dispersas por la República; unas más cerca del mar y otras como la fábrica de Xía en la sierra de Oaxaca, que tuvo que transportar su maquinaria a lomo de mula; lamentamos no tener a la mano datos semejantes de otras fábricas textiles que pueden ostentar historias similares.

Ya hemos encarecido los problemas que nos producían aquellas violentas y torrenciales avenidas del Río Atoyac que arrastraban las tierras, piedras y árboles, animales y a las veces, gentes de las faldas de los volcanes y de las zonas limítrofes del Río y sus afluentes como el Zahuapan y otros. Impedir que las ramas y otros objetos tapasen las rejas con peligro de que se vecinaran y, ya sin estorbo, entraran en las turbinas, era la tarea de 2 rejeros que, particular­mente en tiempo de agua, les ofrecía bastante traba­jo. En un invierno, el trabajo era menos duro porque el agua era menos sucia. En la fiesta de San Baltasar pidieron permiso los dos rejeros y se fueron a la feria con sus respectivas mujeres, En la noche, y cuando el alcohol había hecho efecto pernicioso en las men­tes de estos pobres hombres, descubrieron llevar a cabo un trágico pacto: se trocarían las mujeres entre sí y el afortunado que recibiera la más joven indem­nizaría al otro con la suma de dos pesos. A la madru­gada llegaron las mujeres a contar esta historia epilogada por la riña entre ambos porque el benefi­ciario se negó a pagar la suma de los dos pesos por lo cual recibió feroz puñalada que no le impidió corresponderla el herido de suerte que la guardia rural encontró uno de los cadáveres a la entrada de una milpa y del otro a la salida. Con esta clase de gente teníamos que habérnoslas.

Pero en 1914, uno de nuestros albañiles se re­montó a la sierra y se unió al Zapatismo que asolaba aquellas regiones. Se llamaba Juan Ubera y nos dejó a su compadre, Atenógenes Sánchez a quien Don Carlos había adiestrado como capataz y el Ingeniero Froilich que nos había prestado la casa Siemens lo instruyó y capacitó para el mantenimiento de la ma­quinaria de la Planta.

La casa Siemens tenía dada una garantía de dos años en la operación de su maquinaria con la condi­ción de que ellos nos proporcionarían durante ese tiempo un ingeniero electricista que vigilara el man­tenimiento.

Vista de las ruinas de la planta La Carmela. Foto tomada del texto de Luis Antonio Ibáñez González “Arquitectura del sector eléctrico en el valle de Puebla: las plantas hidroeléctricas Carmelita y Carmela (1906-1912)” .

Mundo Nuestro. El abuso de un alcalde acostumbrado a tratar a los cholultecas con el aire de un déspota. El comportamiento pusilánime del INAH sobre este conflicto, pues desde noviembre pasado los pobladores alertaron del inicio de una obra que no contaba con la autorización del instituto. Y, para variar, la imposición de proyectos ajenos a la historia y la cultura de los pueblos originarios por parte de las autoridades estatales, esta vez con la absurda idea de la llamada Smart City, que quiere convertir a Santa María Tonantzintla en un "barrio smart". Contra el despotismo, la desvergüenza y el snobismo de las autoriades sólo queda la resistencia civil.

Por eso este llamado a apoyar la petición en Change.org para que se frenen las obras en Tonantzintla y las autoridades respeten la ley.

https://www.change.org/p/instituto-nacional-de-antropolg%C3%ADa-e-historia-alto-a-las-obras-de-rehabilitaci%C3%B3n-del-primer-cuadro-de-santa-mar%C3%ADa-tonantzintla



Mundo Nuesto. Pobladores de Tonantzintla, en el marco generado por las obras impuestas a la comunidad por el gobierno municipal de San Andrés Cholula, demandan al alcalde Leoncio Paisano retire el escombro, concluya las obras hidráulicas y limpie la plaza para asegurar la celebración de la Semana Santa en las condiciones que la festividad exige. Aquí el documento.

Acoso, asedio, asalto.

Las tres palabras quedan como el lastre del desánimo al final del día para condensar la imagen de una ciudad que palmo a palmo arrebata y engulle la tierra, los pueblos, el mundo rural.

Fui este mediodía al territorio que sin piedad alguna por la tierra campesina la empresa Proyecta cerca con los paredones y jardineras que la distinguen para confirmar que de los poderes fácticos en la ciudad el suyo es el principal. Y las consecuencias sociales y ambientales que tiene el hecho de que la palabra ordenamiento territorial no forme parte de la preocupación de quienes ocupan los poderes públicos.Lo que ahí ocurre obliga a una investigación de fondo, que me propongo hacer, pero al final del día, estas palabras quedan.



En Santa María Malacatepec los empresarios de Proyecta van por todo lo que queda del ejido para la etapa última de su Lomas de Angelópolis. Alrededor de 230 hectáreas de un cerro de piedra de la serranía del Tentzo, apenas cubierto en su cima por un pasto ralo y mesquites sobrevivientes, pero con rincones de encinos tupidos en sus laderas asomadas al valle y llanos breves en su meseta para el cultivo maicero. Los clúster Chiapas, Oaxaca, Natura y Novara ya lucen sus bardas para resguardar a los futuros residentes de todo contacto con el caserío apretujado del pueblo. En Novara las casas cuadradas y blancas ya esperan a sus jóvenes matrimonios clasemedieros. No me equivoco si son más de 150 hectáreas las que entre el 2014 y el 2017 los ejidatarios, uno a uno, fueron cediendo sus terrenos a los coyotes con los que no dan la cara los empresarios y sus promotores.

En primer plano lo que ya es el clúster Natura. Al fodo los cerros Izmatl a la izquierda y el Tenayo a la derecha.



Una barranquilla abierta por la maquinaria de Proyecta lleva por lo pronto, las aguas negras de Santa Clara Ocoyucan y probablemente de los clústers más sureños de Lomas de Angelópolis.

Este es uno de los tres pozos que Proyecta perfora en los campos comprados al ejido de Santa María Malacatepec.

Para entender mejor el conflicto en Malacatepe también puedes leer este reportaje del año 2015:

Rechazan en Malacatepec pozos de agua potable para Lomas de Angelópolis

Pero los dirigentes del ejido les han vendido también el cerro. La tierra común. Les han ido pagando en partes, desde el mes de julio, 700 mil pesos prometidos a los 284 ejidatarios. 198 millones de pesos, a 864 mil pesos la hectárea. Es lo que aceptaron. Es lo que los empresarios están decididos a pagar.

Pero en Malacatepec hay muchos más pobladores, que durante años han pagado contribuciones económicas al ejido. En noviembre se rebelaron y tomaron el cerro.

Hasta la punta del Izmatl fui esta tarde para conocer al grupo de mujeres que lo defienden de la voracidad de los empresarios Posada y la avaricia de los ejidatarios. Ellas están ahí desde noviembre. Han montado un campamento de defensa y han dicho "no se apropiarán del cerro". No por algo por aquí pasó Zapata, como lo recuerdan cada 10 de abril en el pueblo.

Son dos cerros, el Izmatl a la izquierda y el Tenayo a la derecha. Este último es propiedad de particulares, y una parte ya la compró Proyecta. El otro cerro es totalmente del ejido, la tierra comunal. Los ejidatarios ya aceptaron vender, pero ahí es donde brincó la gente del pueblo, que durante años ha pagado cooperaciones al ejido, que el año pasado se encabronaron y deciedieron rebelarse contra la venta. En noviembre tomaron el cerrro, por lo que Proyecta le dijo al ejido, o lo sacas, o ya no te pago. El resultado es la detención la semana pasada de uno de 18 indiciados, diez de ellos mujeres, acusados de atentar contra la seguridad del comisariado ejidal. Ayer una jueza en Cholula le dictó formal prisión.

El grupo que encabeza el ejido, encabezado por David Saavedra López, el comisariado ejidal, está totalmente decidido a vender todo lo que se pueda.

En defensa del cerro. Uno de los suyos, Emiliano Zambrano, fue encarcelado el 28 de febrero pasado.

A la manera de Moreno Valle, el gobierno de Gali ha encarcelado a uno los campesinos que se ha opuesto a la venta del cerro. A la manera de Moreno Valle se lo llevaron el 28 de febrero los judiciales, sin orden de aprensión, sin el citatorio que establece la nueva normativa legal. Ayer una jueza lo declaró peligroso para la seguridad del comisariado que le ha vendido a Proyecta caminos y barrancas, y ahora también el cerro. Y ha dictado fecha para la nueva audiencia hasta el mes de julio y lo ha encerrado en el CERESO de Cholula. La ley, como siempre en México, al servicio del dinero.

Pero ellas están ahí, entre las casuchas de cartón, en la defensa del cerro.

Al final del día, la vida sigue. El arco que da la bienvenida luce sus mejores luces por el reciente festejo del Señor de Tepalcingo.

Lo que el viento a Juárez, se dice cuando nada impide que alguien cometa un atropello a pesar de los señalamientos sobre la ilegalidad de su actuación.

Así que la obra sigue en Tonantzintla, no se recuperará el puentecito destruido y el pueblo será Barrio Smart. Y que el INAH le haga como quiera. Simplemente no existe.

Esa es la actitud con la que Leoncio Paisano, el alcalde de San Andrés Cholula a quien el Instituto Nacional de Antropología e Historia le ha parado desde enero la obra que realiza en Santa María Tonantzintla: tú sigue como si nada.

Y como si nada van los constructores que implantan sobre el empedrado de la plaza la nueva plancha con las losas cuadradas. Y como si nada retiemblan las máquinas que apisonan el sitio justo en el que se encuentran los antiguos vestigios del puente frente a la entrada del templo de Santa María.



Y como si nada de lo que le pueda decir la dependencia federal pueda perturbarlo hace estas declaraciones al Sol de Puebla:



“Llevamos un avance del 70 por ciento –afirma--, las obras de dignificación estarán concluídas antes de concluir marzo. Y después de Semana Santa emprenderemos las acciones de habilitación e integración de elementos apegados a la temática de Barrio Smart… Mediante el diálogo se logró un consenso en torno a la aprobación de esta acción de infraestructura… Todo esto se hace para impulsar el turismo y para que los visitantes dejen un derrama económica… En ningún momento se atenta contra los usos y costumbre…”

De lo sucedido esta semana a partir de las declaraciones del INAH a Mundo Nuestro queda esperar la acción legal de parte de la dependencia federal.

La obra de Leoncio Paisano en Tonantzintla es ilegal, afirma el Centro INAH Puebla

“Se preparan los dictámenes, con la documentación del caso”, nos han confirmado el sábado por la mañana.

Mientras, para Paisano, lo que el viento a Juárez.

La obra que realiza el Ayuntamiento de San Andrés Cholula en la plaza de Santa María Tonantzintla está suspendida por el INAH desde el mes de enero, no tiene el aval del Instituto, así que su continuación por parte del gobierno de Leoncio Paisano está fuera de la ley.

Esa es la postura del centro INAH quien afirma a Mundo Nuestro y e-consulta que la obra está en proceso de dictamen y que para ello se contemplarán no sólo los elementos técnicos del puente sino los valores sociales, históricos y culturales de la comunidad.



Estas declaración del Centro INAH en Puebla se produce luego de que Mundo Nuestro y e-consulta recibiera de la dependencia un memorándum a la Coordinación de Monumentos Históricos del Instituto elaborado por el Arqueólogo Eduardo Merlo Juárez en el mes de enero, como respuesta a la solicitud por escrito de información sobre la actuación del Centro en el caso de las obras que el municipio de San Andrés Cholula realiza desde el mes de noviembre de 2017 y que ha provocado una seria tensión en la comunidad, sobre todo a raíz de la destrucción del reloj y el puente existentes en el centro de la plaza y frente al templo de Santa María. Un conflicto que lleva como aderezo la intención del gobierno estatal de convertir en Barrio Smart, dentro de la propuesta conocida como Smart City, al pueblo de Tonantzintla.

En un memorándum con fecha del 17 de enero de 2018 –del que este reportero tiene la copia solicitada, y que aquí publicamos junto con el reporte elaborado por la arqueóloga Fabiola Moreno Hernández, comisionada por la dependencia para el caso--, el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, Coordinador de la Sección de Arqueología del propio Instituto, solicita al Arq. Martín Limón Osorio, coordinador de Monumentos Históricos que “no se otorgue el permiso y que se solicite al jurídico lo que convenga por la demolición del puente”.

Eduardo Merlo Juárez, y en base a lo reportado por Fabiola Moreno, afirma en ese memorándum que el puente demolido era al menos una construcción del siglo XIX y que la demolición se llevó a cabo en contra de lo acordado con el INAH y “bajo la premisa absurda” por parte del ingeniero Rufino García Contreras, responsable de la obra en el sentido de que “ahí no se obedecía más que al presidente auxiliar y a la comunidad”.

Antes de reseñar el reporte realizado por la Arqueóloga Moreno Hernández presentamos una serie de fotografías que dan cuenta de cómo, al día de hoy, y a pesar de la suspensión de la obra por el INAH, el ayuntamiento de San Andrés Cholula continúa con las obras en la plaza de Tonantzintla.



El reporte de la Arqueóloga Fabiola Moreno Hernández

Elaborado un par de días después de la demolición del puente y la torre del reloj en Tonantzintla, el reporte se refiere al trabajo de supervisión de la obra denominada “Rehabilitación de la Explanada de Santa María Tonantzintla”, con el objetivo específico de la reubicación de la torre del reloj, una acción que sí fue avalada por el Instituto. El trabajo de inspección de la arqueóloga se realizó entre los días 1 y 6 de diciembre de 2017 y está descrito con detalle en el reporte. Se expone en él que la empresa no respetó el acuerdo de supervisión y realizó dos pozos en la zona del reloj sin la presencia de la arqueóloga y que fueron excavados con una retroexcavadora sin la supervisión arqueológica correspondiente. El reporte denuncia también que el trabajo no se terminó “a consecuencia de los problemas surgidos y de la falta de pago” por parte de la empresa y como se acuerda con el INAH para los trabajos de excavación en zonas arqueológicas.

El reporte destaca que la dependencia informó a la empresa constructora que el puente fue construido posiblemente en la época colonial o en el siglo XIX y le expuso enfáticamente que no se podía demoler ni alterar. Se informa claramente que de ello fueron enterados tanto el responsable de la obra, el Ing. Rufino García Contreras como el responsable de Obras Públicas del Ayuntamiento de San Andrés Cholula (Roberto González Tzontecmani). Sin embargo, la empresa constructora demolió la torre del reloj y el puente sin dar previo aviso a la arqueóloga comisionada “aun a sabiendas que el puente no debía ser lastimado ni mucho menos destruido, esto debido a que se trataba de una construcción histórica.”

Destaca el reporte que ninguna de las actividades realizadas hasta ese momento ha contado con la supervisión arqueológica. Ello además de la actitud burlona de Rufino García Contreras contra la arqueóloga Fabiola Moreno Hernández y su negativa a obedecer los lineamientos impuestos por el Instituto.

El reporte termina con la conclusión de la destrucción del puente contraviene la protección que se debe dar a los monumentos de la etapa virreinal y del siglo XIX.

Aquí la copia completa del reporte:

Lo que sigue

Funcionarios del Centro INAH Puebla sostienen que el dictamen está en proceso. La continuación de la obra a lo largo de las últimas semanas –aquí mismo una galería fotográfica que lo prueba--, obliga a la intervención del jurídico del Instituto.

Una asamblea en domingo para dar cuenta de un pueblo dividido. Una reunión en la plaza de un pueblo al que la autoridad municipal le ha impuesto una obra de remodelación sin consultar a la ciudadanía. Esta tercera asamblea corre bajo el control de un grupo que respalda al alcalde Leoncio Paisano y que termina sin acuerdo y con los ánimos enconados. Una asamblea por la que se pueden entender cabalmente los límites de una democracia popular que no tiene reglas claras para el establecimiento de un quórum y la toma de decisiones. Dos asambleas previas, el 31 de enero y el 1 de febrero, rechazaron abrumadoramente el proyecto de Barrio Smart en Tonantzintla, y en la segunda de ellas Paisano se comprometió verbalmente a respetar el acuerdo y a reconstruir el puente destruído. La del domingo 11, sin la presencia de autoridad municipal alguna, rechaza la reconstrucción del puentecito y deja en el aire el tema de Smart City.

El resultado lo tiene en la mano Leoncio Paisano que seguirá con la obra que ha impuesto en el pueblo de Santa María Tonantzintla. El silencio del Instituto Nacional de Antropología e Historia respaldará la destrucción de un espacio valorado por una comunidad como parte de su identidad. El grupo que ha apoyado al alcalde de San Andrés Cholula se quedarán muy contento del avance de la modernidad sobre su pueblo. El grupo que ha cuestionado el proyecto contemplará con tristeza que la plancha con la que se cubre el empredado le servirá al gobierno de Tony Gali para presumir su segundo Barrio Smart en la Smart City Expo LATAM Congress.

Y Mientras, con su trajín la urbe día a día arrasa con sus urbanizaciones y avanza sin remedio sobre lo que queda del entorno rural de lo que todavía llamamos pueblos originarios. Es la inteligencia real, la que se oculta en los discursos modernizadores de los gobernantes engatusados por los espejitos de los smart citys y la mercadotecnia con la que el capitalismo voraz que nos consume se reproduce.

Qué inteligente he sido, ha de pensar Leoncio Paisano. No está en la asamblea para escuchar la voz de una mujer en la explanada de Tonantzintla:



“¡Que la modernidad no nos acabe, señores…!”

+++++

Este es un recuento de lo sucedido en la última semana en Santa María Tonantzintla. La crónica se acompaña con oficios y videos de estas jornadas en las que los pobladores de este pueblo originario



4, 5 y 6 de febrero

Lucrecia Técuatl, Moisés Tecuanhuey y Sonia Técuatl, Gabriela Trujillo Pani e Irma Técuatl encabezan a un grupo que respalda las obras de Paisano. Realizan en estos tres días una recolección de firmas casa por casa. Afirman haber conseguido 680 firmas.

Martes 6 de febrero

Se entrega en presidencia el oficio 03 con copias que se sellan en Casa Aguayo y en Obras Públicas del municipio. Parten de la exigencia de respeto a la palabra dada por Paisano sobre que Tonantzintla no será Barrio Smart y que respetará los usos y costumbres.

Miércoles 7 de febrero

El miércoles en el Castillo De Chapultepec, en el evento de inauguración de la exposición “El Ajuar” se le pidió expresamente al director Diego Prieto que se avocara al resolutivo del proyecto que se está implementando en el primer cuadro de Santa María Tonantzintla.

Hasta la fecha no se ha tenido noticia alguna.

Jueves 8 de febrero

El Jueves por la mañana y derivado de la noticia que dio 92.5 FM con Leoncio Paisano por la que nos enteramos que las obras de rehabilitación siguen y que hay 8 millones de inversión de por medio y que hay 10 millones de parte del gobierno del estado, y por la carta que enviaron el grupo de Lucrecia Técuatl,

Se habló de hacer un solo equipo para no dividir al pueblo.

Se les entregaron las cartas de la Academia Nacional de Arquitectura así como la de Julio Glockner sobre Smartzintla, para que reflexionaran sobre la importancia del tema y que debido a su recolección de firmas no tenía caso seguir divididos.

Se dijo que el tema Smart era lo más importante que frenar. Para esto ya estaban perifoneando que el domingo a las 10 de la mañana se convocaba reunión en la explanada.

Sábado 10

El grupo que cuestiona el proyecto de Barrio Smart prepara un escrito que piensan presentarle al alcalde Paisano en la asamblea a la que convoca el grupo que respalda la obra. Este es el texto:

Santa María Tonantzintla, San Andrés Cholula, Puebla a 11 de febrero del año 2018

Yo. C. Leoncio Paisano, presidente municipal del Municipio de San Andrés Cholula me comprometo ante la población de la junta auxiliar de Santa María Tonantzintla a NO realizar en su comunidad Barrio Smart.

El pasado jueves 01 de febrero del año en curso, en reunión realizada en la casa de la cultura de Santa María Tonantzintla, y primera reunión en que me presenté a escuchar las observaciones, quejas y propuestas de los pobladores en lo relativo a las obras públicas que actualmente se ejecutan en la junta auxiliar mencionada, propuse que el día martes 6 de febrero, los recibiría con el escrito y la propuesta que la población considera deberán ejecutarse sobre las obras públicas referidas.

Yo, Leoncio Paisano corroboro No al barrio Smart que, en la reunión del día jueves 01 de febrero mediante diálogo directo con el pueblo hice público.

Así mismo me comprometo a defender y proteger usos y costumbres de la comunidad.

___________________________________

C. Leoncio Paisano Arias/Presidente municipal de San Andrés Cholula, Pue.

C.C a Junta auxiliar de Santa María Tonantzintla

Domingo 11 de febrero

A las 10 de la mañana no se ve mucha gente en la explanada frente a la Presidencia Auxiliar de Tonantzintla. Tal vez unas 50 personas. En los minutos que siguen se reunirán no más de cien. Una mujer en el micrófono dispuesto llama a un grupo que está a la escalera del pórtico de acceso al jardín del templo de Santa María; se trata del fiscal y los síndigos de la iglesia, como les llaman. Ellos no se acercan. Mejor, caminan hacia la esquina de la Casa de la Cultura y desaparecen.

Es Lucrecia Técuatl Cuahuitzo quien tiene el micrófono. En la última semana ha encabezado al grupo que ha hecho público su respaldo a la obra que realiza el gobierno de Leoncio Paisano en la placita de Tonantzintla y que el jueves 8 entregó un documento con su postura en la alcaldía de San Andrés Cholula. La acompañan entre otras personas Sonia Técuatl, Gabriela Trujillo Pani e Irma Técuatl.

Irma Técuatl, Gabriela Trujillo Pani y Lucrecia Técuatl, del grupo que respalda las obras del ayuntamiento de San Andrés en Tonantzintla.

Como se le quiera ver, en el conflicto de Tonantzintla las mujeres son las principales protagonistas.

"No hay quorum”, dice Lucrecia. Afirma que el propósito de esta asamblea es plantear la propuesta de los que no están de acuerdo con lo acordado el jueves 1 en la Casa de la Cultura.

“No hay interés. Yo quería participar, porque quiero lo mejor para el pueblo. No somos el pueblo.”

Dice que mejor se va a ir, pero no se va.

Dos mujeres del grupo que no está de acuerdo con Barrio Smart le responden: Cuál es su propuesta, le dicen. Y más: Siempre es así en el pueblo, así son las asambleas, es muy poca la gente que tiene interés. Pero sirven para saber de qué lado está cada quien. Luego le confirman su propósito de no dividir al pueblo, pero ya en la Casa de la Cultura el jueves 1 hubo una clara mayoría que no acepta la manera en que se llevan a cabo las obras, que ahí Paisano confirmó que no se hablaría más de Barrio Smart y de que reconstruiría el puentecito.

Habla de nuevo Lucrecia Técuatl Cuahuitzo. Hay un presupuesto para esta obra –dice--, hay que aprovecharlo. No estamos de acuerdo con la postura de que no se haga nada. Sometámoslo a votación.

200 no es el pueblo, dice.

Ahora mismo, a las 10.30 de la mañana, no hay un número superior a los que estuvieron en la asamblea del jueves 1 de febrero.

+++++

La discusión discurre hacia el tema del puente. Unos quieren su reconstrucción, otros dicen ya se lo echaron, ya no hay nada que hacer.

Habla de presidente auxiliar Huepa: “¿Cuál es mi argumento? –dice--, ¿por qué estuve de acuerdo con que se quitara el puente? Porque el puente lo utiliza la gente pa echar cuetes y los borrachos para hacer sus necesidades. A la vista de los niños, yo mismo lo he hecho. Además, ya dijo el INAH que no tiene relevancia histórica.”

La gente del grupo de Lucrecia le aplaude. Está visto que del grupo de personas reunidas en la plaza hay una mayoría que está de acuerdo con que se haya destruido el puente. Y está visto que no les incomoda que su autoridad declare públicamente que él ha convertido en mingitorio el infortunado puente.

Toma el micrófono una mujer del grupo que ha encabezado el rechazo a la imposición de las obras y la idea de Barrio Smart en Tonantizntla: “Presidente –le dice--, ¿dónde está tu punto de origen? Los que se oponen a que se reconstruya el puente es porque no les duele Tonanzintla…”

Un hombre con chaleco negro la interrumpe, le dice que el puente no tiene relevancia, que no tiene más que unos años.

Habla Mercedes Tecuapetla, increpa al presidente auxiliar, claro se ve que no lo va a dejar ir así: “A ver señor presidente, Tú eres el presidente, si dices que venías borracho, y si tú eres la autoridad, ¿por qué no los quitabas? Se ve que no tienes papel para mandar, ¿Dónde está tu papel de autoridad? Pareces Judas, nos estás vendiendo… Estás más moreno que yo, ¿y no te duele? Eres indígenas, somos indígenas, somos un pueblo indígena…”

Interrumpe de nuevo el hombre de chaleco: “¿Entonces por qué hacerle relevancia que nos vinieron a robar nuestros tesoros con el paso de Cortés y por eso hicieron ese puente de madera…”

Eso dice. Otra señora interviene: “¡Pero no nos tocaba defender en ese momento!”

Mercedes, en su estupor, sólo alcanza a decir “¡espéreme…”

“¡Señores! –vuelve el del chaleco--, el puente original para el paso de Cortés fue hecho de madera y está enterrado debajo de donde construyeron eso, ¡entonces no quitamos nada…!”

Se alzan los gritos. Historia, ignorante, barullo.

El alcalde mientras, masca un chicle, por supuesto no responde nada.

+++++

Se acuerda al fin algo: que los dos grupos lean sus propuestas.

La señora Sonia Técuatl lo hace por el grupo que favorece a Paisano. El escrito que (según dicen) recolectó 680 firmas hace referencia a aceptar al proyecto de rehabilitación de la plaza con algunos cambios como el cableado subterráneo, no a los bolardos, la circulación libre y mercadito si, puentecito no. En este documento no se hace referencia al Barrio Smart. Proponen cambios, pero no cuestionan el tema más controvertido del conflicto.

Por parte del grupo opositor a la obra y a la idea de Barrio Smart habla el señor Antonio Ramos, por cierto el carnicero del pueblo. Lee el escrito. Luego remata con algunas ideas: Lo fundamental, no ser barrio Smart. Y no ser agachados, que eso vean de nosotros nuestros hijos, que peleamos por nuestro pueblo. Los de afuera nos están dividiendo. No nos enfermemos.

Se lleva aplausos de ambos lados de la concurrencia.

Otras voces en ese sentido toman el micrófono: No nos lo tomemos personal. Le dijimos a Paisano: no dividas nuestro pueblo. Que la modernidad no nos acabe. Si aceptamos este proyecto no va a haber futuro para nosotros. Tuvimos los tenates para enfrentar a Paisano.

Hablan dos señores del grupo que favorece a la realización de la obra: Paisano no va a mandar en nuestro pueblo. El puente ya no está, es una realidad, mejor que terminen las obras. El puente no era representativo. Seamos conscientes de lo que necesitamos. Debemos superarnos para recibir a los turistas. Necesitamos otra imagen.

También se llevan aplausos, pero nada más del lado del grupo de Lucrecia.

Mercedes toma una vez más el micrófono: Con el puente, un renacimiento para Tonantzintla, una prueba de que fueron las mujeres las que no se dejaron de San Andrés, las que pelearon por las piedras… Las piedras son nuestra identidad.

Ella también se lleva los aplausos de la asamblea.

Otro señor del grupo de Lucrecia insiste: Lo del puente ya está hecho. Que terminen la obra.

Una mujer que arranca por decir que no nació en Tonantzintla pide ir a las fuentes. Hay que informarse, dice. Y lee el oficio de solicitud de autorización de obras entregado por el gobierno de San Andrés al INAH el 17 de noviembre del año pasado y que describe punto por punto lo que propuso Paisano. No habla del puente y dice que se respetará el empedrado. La mujer termina con una defensa del empedrado y de los usos y costumbres de Tonantzintla.

La asamblea transcurre entonces a la manera de los pueblos: voces en el micrófono y gritos anónimos en el fondo. Estos últimos provienen en su mayor parte de quienes respaldan a Lucrecia y Sonia Técuatl.

+++++

A las 11.15 Sonia Técuatl toma el micrófono y llama a votación por el puentecito. Sabe que su grupo esta mañana tiene mayoría. Pide que se pongan de un lado los que están a favor de que no se reconstruya y del otro los que lo quieren de regreso. Hay una proporción de tres a dos y pierde el puentecito.

El grupo de Lucrecia, en voz de su hermana Sonia, lee su propuesta para presentar a Paisano. Interesante, pues es un alegato contra el Barrio Smart que propone el alcalde cuyas obras respaldan:

El grupo contrario vuelve a leer la propuesta entregada a Paisano el 6 de febrero.

Los siguientes cuarenta minutos transcurren en alegatos sobre el rumbo que seguirá el conflicto. Las voces entre los asistentes que toman el micrófono insisten en que no debe implantarse el Barrio Smart. Se llama también a no dividir a la comunidad.

El grupo contrario a Barrio Smart invita a hablar a un abogado que ha trabajado con pobladores de Tlaxcalancingo por el conflicto por los pozos de agua que la CONAGUA y el SOAPAP quieren tomar bajo su control; él expone con claridad que el tema no sólo es el puentecito, sino que se tiene que unir la población por temas como el agua que vienen tras el llamado Barrio Smart: al crecer la ciudad de Puebla hacia Tonantzintla subirá la presión sobre el control de los pozos, van a cancelar los pozos a los que tienen derecho los pueblos indígenas.

Desde el fondo, las voces le gritan que el agua no es el tema, ahora el tema es el puentecito.

El abogado se refiere a Paisano como un personaje arbitrario ya que ante la población realiza compromisos verbales, y en los medios afirma que Barrio Smart y continúa las obras, habla de plataforma para Smart City y lo que sigue, intereses inmobiliarios y económicos que sólo benefician al grupo de poder. Sus palabras fueron oídas, mas no escuchadas.

Al final, ya en una franca dispersión de los asistentes, se acuerda formar un solo comité y que se elabore una propuesta en la que concuerden las dos partes. Sonia Técuatl se encarga de apuntar nombres en una lista. La asamblea en la explanada concluye y el grupo apuntado se reúne en las oficinas de la presidencia auxiliar.

+++++

El acuerdo se diluye pronto, en la reunión del grupo formado. No alcanzan a discutir en calma las propuestas que cada grupo tiene, a pesar de que el consenso es por el rechaso a la idea de Barrio Smart. La discusión tropieza con la propuesta de nombrar a dos presidentes y dos secretarios para el nuevo comité, rechazada por el grupo opositor a la imposición del proyecto de Paisano.

Un video en facebook da cuenta del desacuerdo final en la reunión del comité que se quiere formar. En él, una mujer que representa al comité que encabezó las dos asambleas en la Casa de la Cultura los días 31 de enero y 1 de febrero lee un escrito en el que se deslindan de lo que pase en adelante en Tonantzintla y le pide a Lucrecia Técualt que lo firme de recibido, lo que no ocurre.

Este es el texto que le leyeron a Lucrecia Técuatl:

Santa María Tonantzintla, San Andrés Cholula, Puebla a 11 de febrero del año 2018

Lucrecia Tecuatl Cuahuitzo/Miembro del grupo ciudadano de Santa María Tonantzintla.

Por medio de la presente la Comisión de ciudadanos de Santa María Tonantzintla y el Comité Todos por Tonantzintla que estuvo a cargo de integrar los tres oficios correspondientes a los temas de Rehabilitación de espacio público, No a Barrio Smart, la protección de usos y costumbres y el puentecito que se tomaron votación a los pobladores en asambleas convocadas en Casa de Cultura. Nos deslindamos de toda responsabilidad ante la comunidad de Santa María Tonantzintla, por la acción tomada por tu equipo, los días domingo, lunes y martes: 4, 5 y 6 de febrero del año en curso para aceptar los trabajos de Rehabilitación de primer cuadro, fuera de una asamblea y recolectando firmas casa por casa.

Por la no división de la comunidad de Santa María Tonantzintla, nos deslindamos de los trabajos que se realicen en esta comunidad, dejando en tu equipo toda la responsabilidad.

___________________ ___________________

Mercedes Tecuapetla Guadalupe Tecuatl

Barrio San Pedro Barrio de San Miguel

___________________ ___________________

Iván Huepa Ana María Tecuatl

Barrio San Diego Colonia San Isidro

Será el siguiente capítulo de esta disputa.

Tengo la sospecha de que la desafortunada iniciativa del presidente municipal de san Andrés Cholula y su auxiliar en Tonantzintla de “remodelar” la placita frente a la iglesia y las calles aledañas, retirando el empedrado, derribando el puente de piedra y la torrecita con el reloj construida al lado, mancuerna que le daba un toque singular a ese espacio al que ya nos habíamos acostumbrado todos, responde a una torpe y equívoca idea de traer el “progreso” a esta pequeña localidad que, para su desgracia, ha sido también designada como “Pueblo Mágico”. Me parece que estamos ante una reedición ¡una más! de las ideas decimonónicas de los liberales de los siglos XIX y XX que simulaban su desprecio por la cultura propia en nombre del desarrollo y el progreso.

Hay un persistente afán en los funcionarios públicos de los ayuntamientos por desindianizarse, por deshacerse de todo aquello que pueda remitir a lo indígena, a la cultura local, a lo pueblerino, pues todo ello se considera como una degradación, como sinónimo de atraso, de ignorancia y atavismos ancestrales, cuando lo que se desea es “mejorar”, “avanzar” y “progresar”, en un sentido que no puede ser generado por la propia cultura, sino que necesariamente debe venir de fuera, de los focos de desarrollo que emanan su luz desde las naciones que ya han demostrado ser la mejores, las más desarrolladas y civilizadas.

Me parece que esto es lo que explica la falta de consulta a los habitantes de Tonantzintla sobre el futuro de sus espacios públicos. ¿Para qué consultar a la gente si las autoridades que se empeñan en modernizar su vida saben que se van a oponer a los cambios que se les proponen? Mejor se toman las decisiones arbitrariamente, se actúa derribando y destruyendo lo que queda del pasado y luego se les informa a los habitantes que se trata de mejorar sus hábitos y costumbres por su propio bien. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Santa María Tonantzintla con la idea de introducir un Barrio Smart en el centro del pueblo. Pero ¿Qué es eso de Smart City? Yo, la verdad, no le había puesto atención hasta que explotó el problema en Tonantzintla. Busco en internet y encuentro lo siguiente:

“El concepto de la Smart City ha surgido como una alternativa que persigue afrontar los problemas de la ciudad con una visión integral y conectada…”



Esta primera frase es engañosa al presentarse como una novedad, ya que una visión integral y “conectada” para resolver los problemas urbanos ha existido desde las viejas ciudades en Mesopotamia, Egipto, Teotihuacán, Chichen Itzá, Machu Pichu entre otras del mundo antiguo. Sigo leyendo:

“Actualmente más de la mitad de la población vive en zonas urbanas, cifra que se espera que aumente hasta el 70% en 2050. Además, al día de hoy, el 70% de la riqueza global se genera en las ciudades.

“Es por esto que las políticas y esfuerzos presupuestarios dedicados por los gobiernos centrales en las ciudades está aumentando significativamente en un gran número de países, al considerarse éstas como los motores básicos del crecimiento económico. Si nos centramos en la Unión Europea, actualmente más del 60% de la población vive en ciudades, generando 85% de la riqueza de acuerdo con el Green Paper on Urban Mobility (EC, 2007).”

Es decir, se considera a las ciudades como el núcleo de los grandes negocios que atraerán inversiones y presupuestos gubernamentales cada vez mayores. Es decir, se fomentará cada vez más el crecimiento urbano a costa de sus entornos rurales. Lo que traducido a nuestra región significa que se acelerará al máximo la desaparición de los campos de cultivo, la especulación y rapiña inmobiliaria, la extinción de lo poco que queda en la producción de hortalizas, huertos, milpas y la consecuente degradación de nuestra gastronomía.

“Desde el punto de vista económico, las ciudades tienen el potencial de producir sinergias y aumentar los rendimientos de escala, lo que las hace tremendamente eficientes, permitiendo a sus habitantes tener grandes oportunidades de desarrollo. La ciudad es por definición un sistema inteligente que tiene como objetivo mejorar la eficiencia económica y la calidad de vida de las personas que habitan en ella.



“A medida que las ciudades crecen, también aumentan el coste para hacer frente a las necesidades básicas de la sociedad y la presión ejercida sobre el medio ambiente y los recursos naturales. Las ciudades consumen más del 75% de la producción de energía mundial y generan el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En este marco y gracias a las innovaciones tecnológicas surge el concepto de Smart City como una herramienta para conseguir ciudades más eficientes y sostenibles”.

En pocas palabras, la atención está puesta en procurar el bienestar de los habitantes de las ciudades y generar estrategias de desarrollo urbano para lograrlo. ¿Y la población conurbada que hasta hace poco se dedicaba, o en buena medida todavía se dedica a las labores del campo?

La respuesta es: la creación de un “Sistema Holístico”. Veamos:

“La Smart City o ciudad inteligente se define como un sistema holístico que interactúa con el capital humano y social utilizando soluciones basadas en las TIC (¿?). Su objetivo es lograr el desarrollo sostenible y la calidad de vida en la ciudad de forma eficiente, basándose en la cooperación entre distintos agentes articulados por la municipalidad.

“En este contexto, las Ciudades Inteligentes se presentan como una solución para lograr un desarrollo urbano más sostenible al tiempo que aumenta la calidad de vida de sus ciudadanos a través del uso de las nuevas tecnologías”.

Al definirla como un sistema holístico la Ciudad Smart se define como un sistema que lo abarca todo, pero en nuestro caso, el de Puebla, a juzgar por lo que estamos presenciando, esa integración privilegia la expansión de los grandes negocios urbanos en las zonas semi-rurales como Tonantzintla, cuyos habitantes ahora pasarán a ser “capital humano y social”, o “agentes articulados por la municipalidad”, según la sabia terminología de este proyecto. Pero ¿Con qué intención pasan a ser capital humano y agentes articulados? Con el propósito de “aumentar su calidad de vida a través del uso de nuevas tecnologías”. ¿Y con ese propósito -nos preguntamos todos- tiraron un pequeño y lindo puente de piedra, que acompañaba modestamente a una simpática torrecita que tenía un reloj con cuatro carátulas marcando el paso del tiempo en el pueblo? ¿Se tomaron la molestia las autoridades gubernamentales y municipales de preguntarle a la gente que vive en Tonantzintla si quería que derribaran SU puente y SU torre? ¿En dónde queda, ya no digamos “la integración holística”, “la sociedad participativa y equitativa”, sino la más elemental decencia y el respeto a los demás?

Otro gran desacierto será la reubicación de los puestos donde se venden tlacoyos, quesadillas y chocolate batido. Sentarse en un banquito a comer y beber esas delicias mirando la placita y la iglesia era formidable, toda la gente de Tonantzintla lo sabe, y las decenas de visitantes que llegan diariamente lo saben, entonces ¿con qué derecho se priva a todo mundo del placer de estar ahí? Todo esto parece insignificante, pero no lo es. La organización de un hábito callejero generado por la propia sociedad es valiosa en sí misma porque se hizo con cierta autonomía, libertad e iniciativas personales. Irrumpir en ese pequeño orden arbitrariamente para desorganizarlo sin consultar a nadie es un abuso de autoridad, por decir lo menos. Se habla todo el tiempo de progreso y modernidad sin respetar la primera condición de la modernidad que consiste en CONSULTAR a los habitantes de un lugar sobre los proyectos que afectarán sus vidas, poco o mucho, no importa.

La señora Pilar Conesa, promotora del proyecto de las ciudades smart, mencionó que uno de los grandes desafíos consiste en crear sociedades más equitativas, participativas y sustentables para crear las ciudades inteligentes que requieren los habitantes, ¿quién puede estar en desacuerdo con este propósito formulado así, de manera abstracta? El problema es que para comenzar a lograrlo se necesitan funcionarios inteligentes, la sociedad y su sentido común ya lo son, ahora falta que tengan cuidado en la elección que hacen de sus gobernantes.