Cultura

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El museo Bello no solamente se entiende por las colecciones que contiene. Las adaptaciones hechas al inmueble para convertirlo en museo tienen como propósito exhibir de manera adecuada las piezas. Mariano Bello y Acedo concibió y organizó el discurso museográfico a partir de su propia apreciación y formación cultural, y así hizo del edificio una expresión material de su forma de ver y concebir los bienes culturales que reunió.


Atendiendo a ese razonamiento, el gobierno del estado lo declaró monumento histórico, señalándo expresamente en la declaratoria la necesidad de mantener indisolublemente vinculadas las colecciones y el inmueble.


El Bello es por eso también significativo porque nos muestra las formas culturales de una época, es parte de la historia de la ciudad, de los alcances culturales de sus élites, de su identidad.



Guardando las proporciones, podríamos construir una analogía entre estas colecciones y una biblioteca antigua como Lafragua o la Palafoxiana. Esta última declarada Memoria del Mundo precisamente porque, por la riqueza de los materiales que contiene, es una muestra de los saberes, creencias y formas de transmisión de los mismos en una época de la historia de la humanidad; la monumentalidad del recinto es solo un elemento de esta declaratoria y por cierto no el más importante. Nadie en su sano juicio promovería trasladarla a otro recinto a pesar de las dificultades para su mantenimiento.

(Foto de portadilla: Patrocinio de la Virgen sobre las mujeres de la Familia Munuera, Miguel Jerónimo Zendejas. Este cuadro de fines del siglo XVII es una de las piezas que en el año 2015 fueron extraídas del Museo Bello y González en el año 2015, según documenta el portal LadoB el 3 de diciembre de ese año. La foto aparece en la tesis "El Pincel de Elías, José Joaquín Magón y la Orden de Ntra. Sra. del Monte Carmelo", cuyo autor es Alex Andrade Campos.)

Francisco Toledo: la historia del chango onanista, los gatos de piedra para Monsiváis y los calcetines del Maestro

“A ver, ingeniero –me dijo una mañana Francisco Toledo en su oficina en San Agustín Etla--, ¿qué es lo que puede hacer usted con su maquinita?”

“Lo que usted quiera, Maestro…”, le respondí.

Y lo que quería era la producción en ónix y mármol de los setenta gatos para el piso de la Biblioteca Personal Carlos Monsiváis en la Plaza de la Ciudadela, en la Ciudad de México. Esa era la intervención artística solicitada por el Instituto Nacional de Bellas Artes como homenaje al escritor mexicano fallecido en el 2010.



Gatos para Monsiváis era lo que tenía en la cabeza Francisco Toledo.

“¿Lo puedes reproducir?”

El Maestro estiró la mano y arrancó de un móvil que colgaba del techo, a un lado de su escritorio, uno de los cinco changos hechos por él con la mica de unas radiografías que le habían tomado para el tratamiento de una costilla rota. “Los changos se parecen a mí”, me dijo al entregarme uno de ellos para devolvérselo reproducido en piedra.



Un chango en el feliz acto de masturbación colgaba del móvil y el Maestro lo puso en mi mano.

“Quiero ver lo que puede hacer tu maquinita.”



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Regresé a Puebla con el chango onanista recortado por el Maestro Toledo de una radiografía de sus costillas. Yo soy empresario, y formo parte de una familia de industriales marmoleros con más de cincuenta años de experiencia. La tecnología de inyección de chorro de agua de las máquinas water jet te permite cortar metales y piedras con el diseño que quieras, así que desde hace treinta años producimos piezas de arte para la industria de la construcción, igual fachadas de edificios que fondos de alberca o murales en las salas. Por eso llegó el Maestro Toledo con nosotros. Un cliente nuestro contrató al artista plástico Jan Hendrix para la fachada del hotel Dreams en Cancún, una pieza de aluminio de 20 por 25 metros con la forma de un coral. Para que entendamos de quién se trata, este artista holandés es el creador del monumento en memoria de Amparo Espinosa que está plantado en el zócalo de la ciudad de Puebla, pieza que le produjeron en España. El caso es que Hendrix quería hacer la pieza para el hotel en Cancún precisamente en España, pues exigía para su obra una realización con calidad europea. Mi cliente le dijo que no necesitaba ir a España, que conocía alguien con una fábrica en Tlaxcala capaz de producirla y mucho más barata. Pidió una prueba y nosotros le hicimos una flor de loto en ónix blanco y mármol negro de Monterrey, una pieza que hoy luce en el fondo de una alberca.

Hendrix conocía a Toledo. El Maestro sufría con el encargo del INBA para la biblioteca personal de Monsiváis. Primero pensó en una gran alfombra, pero los alfombreros de la ciudad de México le sacaron al parche por lo complicado de la elaboración, y por el tipo de material no resultaba una buena idea para un espacio público. Muy pronto Toledo comprendió que lo que necesitaba era producir sus gatos en piedra. Así que por Hendrix el Maestro dio con nosotros.

Y en mis manos estaba el chango masturbador en mi oficina.

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La técnica que utilizamos para la elaboración de tapetes en piedra es la del corte de chorro de agua. Con ella cortas sin problema un riel de ferrocarril y la piedra que gustes. Con la máquina Water Jet cortas las piezas que, ensambladas, dan forma al diseño que quieras. Los pasos son simples, y para ilustrarlos sirve el chango hecho con las radiografías de las costillas de Toledo: copias el diseño en el autocad; se corta sobre una placa de mármol negro Monterrey, sí, completito el chango jalándosela; luego haces lo mismo con una plancha de ónix blanco, y entonces ya tienes el negativo, como quien dice. Lo que sigue es reproducirlos en el número que necesites y ensamblarlos uno por uno y es lo que teníamos que hacer para el encargo de la biblioteca de Carlos Monsivías.

Bosquejo original de Francisco Toledo para la producción del piso de marmol de la Biblioteca Personal Carlos Monsiváis.

El gato de Toledo tiene cerca de ochenta piezas, y lo hicimos a partir de copiar en el autocad el diseño original del Maestro Toledo, y no hicimos uno, hicimos setenta, y con un montón de materiales: caliza portuguesa para el relleno, y para las incrustaciones pizarra negra brasileña, marrón emperador español, blanco Carrara italiano, dorado Tepexi poblano, Santo Tomás gris poblano y café Tenayo poblano. Todos los colores los escogió el Maestro Toledo, nosotros le llevábamos las muestras a Oaxaca y él decidió lo que quería, que si algo en negro, que si algo en café, pero vino varias veces a supervisar el proceso. Y así nos echamos dos meses, 25 trabajadores de tiempo completo, al principio en una confusión de la chingada, hasta que encontramos un método de ir armando en bloques de diez en diez los gatos, pieza por pieza, como un rompecabezas. Cuando vio el proceso el Maestro me dijo que de haber sabido lo complicado que era el ensamble de cada gato hubiera pensado en un diseño más sencillo.

"Maestro –le dije--, yo estoy para hacer lo que usted me diga.”

El ingeniero Jorge Limón con el Maestro Francisco Toledo y la representante del INBA, en conversación sobre el proyecto de los gatos para la biblioteca de la plaza de la Ciudadela.

Francisco Toledo en el taller marmolero con los gatos a sus pies.

Gato. Ensamble de piezas de mármol para la ornamentación del piso de la Biblioteca Personal de Carlos Monsiváis en la Plaza de la Ciudadela en la Ciudad de México.

Perspectiva de uno de los salones de la Biblioteca Personal Carlos Monsiváis, en la Plaza de la Ciudadela, en la Ciudad de México.

No estuve en la inauguración de la Biblioteca Personal de Carlos Monsiváis. De hecho, nunca vi con el Maestro Toledo el resultado de nuestro trabajo. Sí me invitó algunas veces a Oaxaca. Me pidió que lo ayudara en la adquisición de una máquina water jet. Un día me dijo: “Oiga, ingeniero, usted que se junta con la realeza poblana, ¿no conocerá a alguien que nos quiera ayudar en un proyecto de producción de calcetines con diseños míos para que los puedan producir los presos de la cárcel de Oaxaca?” Efectivamente un industrial poblano, el Doctor José Luis Salomón, donó tres máquinas y la capacitación de los presos en el reclusorio con las que hoy producen estos calcetines que tienes a la vista.

Calcetines con diseños de Francisco Toledo producidos por presos en el reclusorio del estado de Oaxaca.

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Francisco Toledo era un magnífico ser humano. Sólo tuve buenos momentos con él. Yo nunca le pedí ni que me autografiara una servilleta. Le regaló, eso sí, un collar de piel diseñado por él a mi esposa. Lo recuerdo entonces una mañana de principios de 2013 cuando vino a conocer el resultado de la prueba con el chango onanista.

“Se parece a mí”, me dijo cuando tuvo en sus manos al chango.

Para doña Petra Rodríguez Silva, por sus 95 años de fructífera vida

Hueyapan, el lugar del Río Grande (eso significa el nombre náhuatl en español), es también el sitio de las tejedoras, de las bordadoras, de las retratistas de la Naturaleza.



8 de agosto en la Sierra Norte de Puebla. Para celebrar a su santa patrona, Filomena (“la amante del canto” o de la música), en Hueyapan se organizó la feria, planeada para cuatro días de exposición y venta de artesanías, de gastronomía, de música, baile y huapango.

Pero descolló un hecho inédito en este sitio (¿y en cuántos del mundo?): se buscó a la Reina de la Feria entre tres mujeres mayores de sesenta años de edad.



Las candidatas hicieron un recorrido en un carro alegórico por la cabecera municipal para que los jueces las observaran y, después, las escucharan disertar en náhuatl sobre tres temas, ya en el escenario principal de la feria: la cultura tradicional de Hueyapan, su gastronomía y las artesanías que le han dado prestigio en México.

Lejos de las lluvias de este verano, aunque con el bochorno propio de una región donde si hay algo en abundancia es agua, las tres candidatas a reina, vestidas de la forma tradicional que la moda occidental desde hace más de quinientos años no ha podido desterrar, se mostraron al público.



Hueynana, como se dice en náhuatl abuela, es cada una de las mujeres que participaron para ser reina en la feria hueyapanense: doña Rosa Guadalupe Martínez Hernández, de 72 años de edad, artesana independiente, pues no pertenece a organización alguna, lo mismo que María Filomena Lucas, de 78 años de edad; y Florentina Nicolás Lucas, de 64 años de edad, ésta sí de un grupo: tlamachicíhuatl.

Incluso para los habitantes de este municipio, que ahora visten a sus niños con ropas estampadas con figuras de superhéroes gringos (de los de Disney a los de Avengers), la eclosión de colorido de cada carro alegórico no pudo pasar desapercibido: con los colores, las formas, la flora y fauna de la Sierra; con ellos, una forma de contar cómo es el mundo, cómo el universo.

La imagen puede contener: 13 personas, personas sentadas y comida

Foto de Teziutlán en Línea Regional.

María Filomena Lucas, moliendo masa sobre un metate, como lo hicieron su madre y su abuela, y las abuelas de éstas, rodeada de comida (tamales, tortillas, atole) mostró la gastronomía de Hueyapan.

Rosa Guadalupe Hernández, en una especia de “casa rodante”, con dos jóvenes novios que sostenían un “niño” hecho con pan, tuvo como motivo las tradiciones de Hueyapan: todo dentro de su escenario era lo que se ocupa para vivir en este sitio.

Florentina Nicolás, con el motivo de las artesanías hueyapanenses mostró trajes femeninos que, completos pueden costar doce mil pesos o más; textiles con una poquísima o nula influencia occidental, y las plantas de donde obtienen desde hace cientos de años sus tintes.

Los equipos de apoyo a cada una de las candidatas iban y venían: tomaban fotos y hacían videos con sus teléfonos; preguntaba qué faltaba, qué había que mostrar más a los jueces que, ojo avizor, no perdían detalle de lo propuesto.

Niñas (cihuapilmeh) vestidas como sus abuelas (hueynanameh); chamaquitos, escuincles (pillimeh) ataviados como lo hicieron hasta hace poco sus hueytatameh, sus abuelos: con calzón y camisa de manta blanca, huaraches, sombrero y una bolsa de ixtle, cuyo lazo se cruzan al pecho como una canana.

Los hombres (macehual) que veían a las candidatas en sus carros alegóricos, y antes de que ellas pasaran a comer con autoridades e invitados, bailaron la Xochipitzahua, tocada con guitarra, contrabajo y violín, cantada en náhuatl, ataviados con collares de pan engarzados y flores en las manos.

Igualmente ataviadas bailaron posteriormente las mujeres; ambos grupos fueron convidados a tomarse un trago de aguardiente de caña cuyo olor se expandía entre los pasos de baile ceremonial.

Los jueces (dos hombres, dos mujeres, profesores la mayoría), anotaban, escrutaban, atendían cada detalle de los carros alegóricos y de las candidatas, esperando oírlas disertar, en náhuatl sobre cada uno de los temas que sirvieron para adornar sus vehículos.

Candidatas, autoridades e invitados especiales pasaron al salón de Cabildo del Ayuntamiento a comer. Los lugares principales fueron ocupados por las tres ancianas en busca del reinado de un año (hueynanameh; en náhuatl no existe el eufemismo políticamente correcto de “adultas mayores”).

De ahí todos pasaron a la plaza del municipio convertida en “Teatro del pueblo” gracias a un alto, fortificado y amplio enlonado donde lo mismo actuaría el comediante Teo González, que tocaría el grupo elefante, y Cuisillos animaría el gran baile principal.

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La imagen puede contener: 1 persona, de pie y en el escenario

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Desde el escenario, donde se proyectaron los estudios fotográficos profesionales que se les hicieron a las candidatas, éstas hablaron en su idioma, con algunas, pocas palabras en español, sobre su cultura tradicional, su gastronomía y su artesanía.

Los monolingües, quienes no hablan o entienden el idioma mexicano más hablado en el país, sólo escucharon la musicalidad y suavidad de una lengua florida, que parecía reproducir las flores del propio escenario y del entorno hueyapanense.

Aun cuando en la cultura náhuatl no existen las porras (de origen árabe, así traídas a América: Alá—bio, Alá—bao…), cada candidata llevaba su grupo de apoyo que gritaba sus nombres y aplaudió sus participaciones, portando cartulinas coloridas con los apelativos de cada una de ellas.

Los jueces no se distraían mientras mujeres anfitrionas repartían entre ellos, los invitados especiales y las autoridades pinole y dulce de calabaza y de yuca.

No llovió: la balanza de los jueces se inclinó por doña Florentina Nicolás Lucas, de 64 años de edad, quien resultó la Reina de la Feria.

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas en el escenario y personas de pie

Pude parecer increíble, pero no se trató de una competencia. No se trató de humillar a la contrincante ni de demostrar ser más que la otra: era tanta la cordialidad entre las tres candidatas a reina, que quienes no resultaron elegidas no estaban afligidas ni mostraban envidia o frustración.

Tanto la nueva reina, la abuela, hueynana Florentina como sus dos acompañantes en el escenario, lucían floridos y magníficos chales, tal vez bordados por ellas mismas. Tal vez en uno de ellos, tal vez en las tres prensas está el “Árbol de la vida inclinado” del que habla la maestra bordadora Teresa Lino: aquél que indica nuestro nacimiento, nuestro paso por la vida, la muerte y la continuidad de la vida en forma de espíritus.

La feria, el encuentro, a final de cuentas mostró que aquí la vida sí que persiste.

Mundo Nuestro. Esta es la cuarta entrega de las las crónicas de cocina poblana Del fogón a la boca, escritas por el anticuario poblano, experto en arte popular, Antonio Ramírez Priesca. Mirar la ciudad a través de la comida. Saborearla y aprender con ella a conocer la historia que la contiene. Por la historia y por nuestra comida, valorar la extraordinaria ciudad en la que vivimos. Publicadas originalmente en el portal urbanopuebla, las crónicas de Antonio Ramírez Priesca serán reproducidas semanalmente aquí con su autorización.

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La excursión anual a Zacatlán era nuestra favorita: empezaba muy temprano, para llegar a buena hora a desayunar a la esquina poniente del Mercado Municipal, en medio de un constante chipichipi, que tanto apetito nos abría.

Pedíamos siempre tacos dorados muy crujientes, rellenos de carne deshebrada y bañados con picosita salsa verde de aguacate, que servían con frijoles negros de la olla: una delicia!.

Ya listos, nos encaminábamos a la huerta de Don Ramón García, primo del abuelo, y oriundo del mismo pueblo remoto de Asturias, que tanto se parecía a su nueva tierra: interminables lomas verdes, salpicadas de frondosos perales y manzanos entre los cuales pastaban muchas vacas alegremente.

PUEDES LEER TAMBIÉN LA PRIMERA PARTE DE ESTA HISTORIA:

Del fogón a la boca: Chiles en Nogada y ‘Don Eusebio y su mulita Cleofas’



Trepábamos a los árboles a arrancar esas peras de cáscara rugosa y enormes manzanas rayadas, que al morderlas, bañaban nuestros cachetes de un jugo de sabor que jamás olvidaremos!



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De regreso de Zacatlán parábamos en el mercado de Tlaxcala, en busca del nuevo ‘oro’ local: duraznos criollos amarillos, que las vendedoras del mercado ofrecían: ‘siéntalo marchante, es prisco’.

Cincuenta años tardé en descubrir que se referían a ‘free stone’ es decir, que en esta variedad de fruta, la semilla está separada de la pulpa y hace un ruidito al agitarla, lo cual facilita sustantivamente su retiro.

Ya en Puebla, acompañaba a papá a la estación del ferrocarril, a recoger un huacal de madera lleno de granadas sonrojadas por el sol, que nos llegaba de parte de la tía Lola desde Tehuacán; en su interior siempre venía un paquetito muy bien envuelto en papel de estraza, con blanquísimo dulce de biznaga.



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De regreso, pasábamos por el centro y entrábamos al mercado de La Victoria a comprar lo que faltaba del avío: almendras, piñones, uvas pasa, xitomates, ajos y cebollas.

En la carnicería La Nobleza del señor Figueroa, pasábamos a recoger el encargo de mi abuelita Valito: pierna de cerdo cortada en cuadritos muy finitos, utilizando enormes cuchillos, cuyas afiladas hojas resplandecían con brillos metálicos.

Otra cosa era la reunión familiar para el picadillo del relleno, pero ese será tema de la próxima entrega, por lo pronto,

Charlemos más de Gastronomía Poblana y ‘’a darle, que es Mole de Olla’’!

#tipdeldia: Carnicería Figueroa, en la esquina de la 31 poniente y 3 sur: siguen con calidad y servicio impecable.

Mundo Nuestro. Esta es la tercerade las las crónicas de cocina poblana Del fogón a la boca, escritas por el anticuario poblano, experto en arte popular, Antonio Ramírez Priesca. Mirar la ciudad a través de la comida. Saborearla y aprender con ella a conocer la historia que la contiene. Por la historia y por nuestra comida, valorar la extraordinaria ciudad en la que vivimos. Publicadas originalmente en el portal urbanopuebla, las crónicas de Antonio Ramírez Priesca serán reproducidas semanalmente aquí con su autorización.

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Los chiles en nogada de la Casa del Mendrugo.



Del fogón a la boca

El recuerdo de nuestros dedos negros de tanto pelar nueces y discutir cuantas habíamos podido comer ocultamente, llena de recuerdos infantiles, esas tardes de agosto.



Llegaban las vacaciones escolares y sabíamos que los ratos de ocio aún no comenzarían, pues llegaba Don Eusebio con su mulita Cleofas, cargada con sacos de ixtle, llenos de nuez.

Venían caminando desde San Andrés Calpan, a entregarle a mi abuelita su pedido, que había apartado un año antes, para las comidas de Chiles, que cada año se organizaban en casa.

Las comidas con Chiles en Nogada reunían a toda la familia de mi madre, que muy alegremente habían olvidado sus comidas de polenta y fabes, para unirse al manjar de cada agosto, en Puebla.

Nos reunían en la salita, con la radio prendida ‘en la W’ y por las tardes, sobre todo en sábados, para escuchar los cuentos ‘para las niños, los papás de los niños y los papás de los papás de los niños’: a pelar la nuez.

Eso sí, todos participábamos. El chiste, para nosotros los niños, era poder esquivar la atenta mirada de nuestra abuelita ‘Valito’ – que en realidad era mi bisabuela Valeriana – y poder engullir a toda prisa, una sabrosa nuez fresca.

El recuerdo de nuestros dedos negros de tanto pelar nueces y discutir cuantas habíamos podido comer ocultamente, llena de recuerdos infantiles, esas tardes de agosto.

Hoy camino por la 3 sur entre 27 y 31 poniente, rumbo a las dos cuadras preferidas por los foodies en la Ciudad; busco ‘nuez de Castilla’ ya pelada y lista para usarse, que se vende refrigerada, en una media docena de negocios, que aprovechan la temporada y el furor de los poblanos y visitantes.

Encuentro que las verdulerías y fruterías de la zona y hasta una peluquería, anuncian el preciado producto: en Puebla, la Nogada que se precia de serlo, sólo se hace con nuez de Castilla fresca, proveniente principalmente del mismo Calpan de Don Eusebio, y que espero que con su Cleofas, sigan gozando de sus verdes y frescas nogaleras.

Charlemos más de Gastronomía Poblana y ‘’a darle, que es Mole de Olla’’!

#tipdeldia: nuez de Castilla fresca, desde finales de Julio hasta mediados de Septiembre, en varios locales de la 3 sur, entre 27 y 31 poniente. Una vez adquirida, enjuagarla varias veces con agua potable, escurrirlas perfectamente y almacenar herméticamente y en refrigeración, antes de preparar la Nogada.



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ANTONIO RAMÍREZ PRIESCA en Ingeniero Bioquímico EXATEC en Alimentos, tine Diplomado en Cocinas Regionales de Mx ENA-INAH y es experto en Cocina Poblana. Lo encuentras en @laquintadesana1.

Dignificar el barrio, y hacerlo como ciudadanos organizados para contribuir a tener una mejor ciudad. De eso se trata esta historia.

Parque Vivo es una iniciativa que pretende mejorar el espacio físico urbano y que promueve los alcances del diseño, la arquitectura y del muralismo mexicano a través de la intervención del parque Vicente Lombardo Toledano. Sí, a la vuelta de Los Sapos y a una cuadra del edificio Carolino, en la esquina de la 4 Sur (antigua calle de la Palma) y 5 Oriente (antigua calle del Deán), y que forma parte de las actividades que se realizarán durante la Primera Edición de la Design Week Puebla 2019.



Un parque vivo, un proyecto que favorece la participación ciudadana a través de acciones directas que permiten la conservación y exaltación de los espacios urbanos públicos. Y para lograrlo en esta esquina se han involucrado personas, organizaciones civiles y, empresas como Jumbo, Comex, con la Fundación Corazón Urbanox, Fundación Casa del Mendrugo y CENTRAH. Todos se han unido para el desarrollo de actividades enfocadas al diseño, la creatividad y la innovación de uno de los escasos parques existentes en el corazón del centro histórico de la ciudad de Puebla.

Vida al Parque Vicente Lombardo Toledano



Este parque, también conocido como Jardín del Arte, ubicado en una esquina de la zona del Centro Histórico de la ciudad, fue construido en la década de los 80s para ocupar el lugar que tenía ahí un estacionamiento. En los sesentas la casona colonial que ocupaba este espacio fue demolida; después se usaría como estacionamiento y, años más tarde, como parte de las obras de rescate de los espacios urbanos se convirtió en un pequeño parque. Actualmente se convierte los fines de semana en un escaparate para que los artistas puedan exhibir su arte y los artesanos locales ofrezcan los productos que elaboran. Difícil de creer, pero esa fue la secuencia: casonas virreinales derruidas, instalación de gasolinera, parque público dedicado a las artes plásticas. Difícil de creer, pero esa fue la secuencia: casona virreinal derruidas, uso del baldío como estacionamiento, parque público por una increíble iluminación de la autoridad en turno. No todo termina mal en nuestra ciudad.

“Hace cuatro meses se solicitó la custodia del parque para darle mantenimiento --explica en entrevista a Mundo Nuestro José Ramón Lozano, presidente de la Fundación Casa del Mendrugo--, como sembrar plantas, pintar los muros y mantenerlo limpio. Posteriormente se dieron acercamientos con otros grupos y empresas interesados en el mismo objetivo, entusiasmar a los ciudadanos para que puedan superar lo que estamos haciendo y que participe la gente cuidando nuestro barrio, siendo protagonistas de nuestro parque”.



Ramón Lozano enfatiza que imaginar una ciudad en la que la comunidad se apropia de los espacios públicos y se realicen actividades de convivencia es un esfuerzo que puede tener un mayor impacto, contagiando a otras iniciativas para el fomento del arte, la cultura y la música. “En lugar de policías necesitamos más arte y artistas para tener un entorno seguro y limpio. Lo hacemos porque creemos que es de buen ciudadano pensar en positivo y hacer entornos bonitos para vivir”.”

Para el también empresario, los parques son una oportunidad y un reto para los ciudadanos, debido a que es muy fácil pedir que estén limpios y en óptimas condiciones, pero para lograrlo, confía que los poblanos se sumarán desde iniciativas colectivas como esta para poder cumplir este propósito. “En el centro –dice Ramón--, debido a sus condiciones arquitectónicas no hay jardines. Esta es la oportunidad de brindar un espacio pequeño, colectivo que esté al servicio de todos, un parque con una escultura que sirva para que los niños se entretengan y pueda interaccionar con la tecnología según la temporada del año.”

Parque Vivo para sus promotores, explica Ramón Lozano es un proyecto en el que los artistas que participen en el taller de muralismo culminarán su experiencia con la intervención de los muros del parque. Contribuirán tamnién para que la escultura sea la protagonista, expresando una identidad colectiva.

“Vamos a estar en la vida del parque”, concluye el promotor del proyecto cultural Museo Casa del Mendrugo.

Muralismo al Parque

Un parque vivo por los artistas plásticos. De eso se trata entonces y ahí se entiende la vinculación de este proyecto con las las actividades de la Semana del Diseño. El proyecto Parque Vivo, en palabras del director de esta iniciativa, Christian Santelices, director de CENTRAH, contempla el mural que se pintará en este espacio, será portavoz del muralismo en nuestro país y aportará elementos a la identidad de la zona.

“Tanto el mural como la escultura tendrán una vinculación por sí mismas al compartir este espacio público debido a que es una intervención pensada para la actualidad, por lo que se reflejará en la fusión de las piezas.”

Christian Santelices comenta que pareciera que a veces lo pop, popular o contemporáneo puede terminar robándole la identidad al espacio, porque el tema de los murales en los espacios urbanos, a pesar de hacer un estudio de la zona, no tiene el carácter histórico del barrio que los está involucrando. “Por ello –dice--, el sentido discursivo del mural será puramente de historia e identidad del barrio. Este espacio tiene una identidad sólida, permite que el tejido social se vuelva a unificar y se reduzcan los índices delictivos adquiriendo un carácter turístico, conservando y reforzando su propia identidad, pues cada espacio posee una, al otorgársele se abren posibilidades a temas sociales, educativos, además de brindar un espacio de recreación”.

Taller de Muralismo Mexicano

Para la realización de la obra, se llevará a cabo el Taller de Muralismo Mexicano, mismo que según su organizador Christian Santelices, desde la organización Centrah, expondrá elementos vinculatorios de la temática y el discurso del muralismo en nuestro país. “Tenemos el fundamento teórico e histórico de lo que significó este movimiento artístico en México y que ha influenciado el arte urbano.”

El taller está dirigido a artistas profesionales y emergentes, investigadores, académicos, y a todo aquel que esté interesado; tendrá una duración de cuatro sesiones sabatinas de tres horas cada una, impartidas por Polo Castellano -uno de los más importantes artistas plásticos de México, especializado en muralismo--. Al término del mismo, y con un proyecto artístico de intervención realizado en conjunto por los talleristas, se trabajará de tres a cinco sesiones en los muros del parque. Este curso tiene valor curricular avalado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP y tendrá un costo de 3 mil 200 pesos, se otorgarán becas que van del 100 por ciento hasta el 30 por ciento de descuento en el pago del taller.

Santelices concluye que la reinterpretación de la cultura mexicana ofrece elementos para la creación de una identidad. Por ello la importancia de abordar un movimiento como el del Muralismo Mexicano y vincularlo con lo contemporáneo, haciendo una obra que sea portavoz del arte y retome no sólo la identidad del centro histórico sino de cada espacio en particular a través de una composición colectiva.

Design Week Puebla

Por su parte, Domingo Álvarez Espinoza, subdirector de Design Puebla, comenta que en su infancia siempre asistía al parque a jugar, es por ellos que le surge esta inquietud por la que los niños y sus familias puedan interactuar y aprender unos de otros, sin darle la espalda a la tecnología creando oportunidades de aprendizaje para tener un futuro innovador.

Factores como la inseguridad y la interacción con el mundo digital, abunda Álvarez Espinoza, provocan que los niños ya no asistan a los parques; por ello, replicando un modelo que se ha realizado en distintas ciudades del mundo, se expone una escultura que será la pieza central para atraer a las nuevas generaciones. “Queremos que los niños regresen a los parques jugando y divirtiéndose –dice Domingo, conociendo nuevas personas, por eso la línea de acción es rescatarlos para que la sociedad los pueda usar, y el principal impacto es con los niños. La línea de acción va a unidades habitacionales, barrios y juntas auxiliares, para que los niños, si les gustan los murales y las esculturas, interactuarán con la pieza, pensarán que es posible hacerlo y en un futuro serán artistas, diseñadores o ingenieros”.

Para lograr este proyecto se tiene previsto una inversión de 235 mil pesos, destinando 200 mil a la pieza o escultura de Jumbo. El subdirector de Desing en Puebla recalca que el porcentaje destinado es mayor debido a que se trata de una pieza tecnológica por lo que su valor se incrementa; el resto se dará para la elaboración del mural y limpieza del espacio a intervenir. “Esto es una tendencia que se ha realizado en muchas ciudades del mundo, esta escultura es una interpretación del arte para que la familia esté en sintonía y pueda alejar a los niños del celular y tengan interactividad en un ambiente propicio.”

La escultura

“La misión de Jumbo, es transformar los espacios no solo en recreativos sino desde una perspectiva creativa” expresa Luis Gerardo Inman, director general de Jumbo Studio.

Esta iniciativa colectiva, realizada para la mejora de los espacios públicos urbanos es una tendencia que se realiza en muchas ciudades del mundo, principalmente en Europa. “Por ello --añade Luis Gerardo--, la escultura lúdica que se presentará es una muestra de talento y creatividad por parte del departamento creativo, para que la comunidad tenga presente que el diseño es parte fundamental del entorno, mismo que tendrá impacto en el turismo. “Queremos que la escultura sea un ícono del lugar”.

Design Week Puebla 2019

La iniciativa tiene como objetivo acercar el diseño a la ciudadanía y movilizar al sector para compartir experiencias; tiene importancia social y económica al ser un proyecto inclusivo y no elitista, pues se invita a los diversos públicos a este evento a experimentarlo.

Design Week es una plataforma que da rienda suelta a la creatividad a través del diseño, creando e innovando en la búsqueda de la inclusión y participación ciudadana sin elitismo. Así lo explica Karime Mena, directora de Vinculación. Esta semana del diseño ha tenido sedes internacionales como Barcelona, San Francisco y Tokio; hace unos años llegó a la Ciudad de México, y después se replicó en Querétaro, y ahora en Puebla se integra a este esfuerzo colectivo. Se enfatizará el valor del diseño, por lo que artistas y diseñadores podrán intervenir a “Barroquito”, pieza oficial del evento, diseñado por Mike Wynter-Toy Design. La pieza surge de la yesería poblana con elementos barrocos, de allí su nombre. Esta obra única y artesanal podrá ser personalizada por los asistentes creando una experiencia valiosa para cada persona.

La semana del diseño incluye exposiciones, conferencias sobre arte cultura y diseño, una muestra de cine y actividades diversas que no tendrán costo: la temática de esta edición mezcla las artes culinarias y las industrias creativas, por lo que habrá un Ruta Gastronómica Mestiza en la que se fusionará la comida típica con la tradicional y participarán cantinas, fondas y restaurantes, todos ubicados en el Centro Histórico de nuestra ciudad.

Design Week Puebla 2019, en su primera edición, iniciará el 28 de agosto y culminará el 1 de septiembre; tiene como objetivo la promoción del talento y cultura del diseño como una nueva oportunidad para vivir y disfrutar de acciones divulgativas sobre diseño, creatividad e innovación.

La información se puede consultar en sus redes sociales o a través de la página de internet designweekpuebla.com

Mundo Nuestro. Esta es la segunda de las las crónicas de cocina poblana Del fogón a la boca, escritas por el anticuario poblano, experto en arte popular, Antonio Ramírez Priesca. Mirar la ciudad a través de la comida. Saborearla y aprender con ella a conocer la historia que la contiene. Por la historia y por nuestra comida, valorar la extraordinaria ciudad en la que vivimos. Publicadas originalmente en el portal urbanopuebla, las crónicas de Antonio Ramírez Priesca serán reproducidas semanalmente aquí con su autorización.

Pipitza o pipicha, habas verdes, cebollita criolla, ajo y unos chiles locos: no necesitamos más, para hacer la sopa del día, la poblanísima Sopa de Alaches.



Caminando, siempre caminando por el centro, difícil es imaginar ese esplendoroso valle que sustituimos por calles y edificios: Un inmenso llano, que a más de dos mil metros de altitud, ofrecía de todo a sus pobladores: agua en abundancia, estaciones definidas – secas seguidas por lluvias regulares – espesos bosques y cuatro volcanes que lo guarecían.

Un llano, donde el maíz cultivado convivía con el chile, la calabaza, los tomates y el frijol, además de los oportunistas ‘quelites’ que daban sazón, sabor y nutrientes a la cocina, y un muy regular y delicioso consumo de insectos, avecillas y roedores.

Más de ochenta diferentes variedades de quelites comestibles, se conocían en éste esplendoroso valle. Todo esto, antes de que hubiera alguien, que soñara con una ‘Puebla’.

Llego al Mercado de la 18, como todo buen poblano nombra al 5 de Mayo, en el barrio de San José y a un costado de Santa Mónica. Busco algo muy preciado: unos humildes alaches – verdes hojas rugosas con espigado tallo, florecillas color lila y fáciles de encontrar al borde de la milpa – del náhuatl alaztic o resbaladizas, una malva común en todo el continente – busquen a Lupita dentro del Mercado, siempre trae frescos.

Con ella compro también pipitza o pipicha, habas verdes, cebollita criolla, ajo y unos chiles locos: no necesitamos más, para hacer la sopa del día, la poblanísima Sopa de Alaches.

Si no la encuentran por la zona de los puestos de carnes y pollería y compran con otra marchanta, revisen que no estén mojados, y que el centro del manojo atado no esté húmedo, que indica que no es fresco.

Vegano, vegetariano, tradicional, nutritivo: todo cabe en la Sopa de Alaches.

Charlemos más de Gastronomía Poblana y ‘a darle que es Mole de Olla’

#tipdeldia: Interior del Mercado 5 de Mayo, entrando por 16pte, entre 3 y 5 norte: Lupita siempre trae alaches y otros quelites frescos.

Mundo Nuestro. Inauguramos en nuestra revista las crónicas de cocina poblana Del fogón a la boca, escritas por el anticuario poblano, experto en arte popular, Antonio Ramírez Priesca. Mirar la ciudad a través de la comida. Saborearla y aprender con ella a conocer la historia que la contiene. Por la historia y por nuestra comida, valorar la extraordinaria ciudad en la que vivimos. Mirarla desde un cuadro de Arrieta. Saborearla con una torta de tamal de rajas en el puesto de fritangas en el parque de Santa Inés. Tal es la propuesta de este cronista de la ciudad que nos la cuenta desde los fogones que arden en todos sus rincones.

Publicadas originalmente en el portal urbanopuebla, las crónicas de Antonio Ramírez Priesca serán reproducidas semanalmente aquí con su autorización.

Podemos ir caminando por la calle, consultando nuestros mensajes y correos, que ese olor llega y activa esos recuerdos que nos obligan a regresar y pensar: ¿Qué comeré hoy?



@priesca1



Comer en Puebla
significa mucho más que satisfacer la necesidad biológica de alimentarse, más hoy en día.

Pensamos en comer y en lo que vamos a comer, casi para cualquier reunión o actividad: ‘de ida a la chamba, ahí en el parque de Santa Inés, con la seño María Luisa, ¡una torta con tamal de rajas, está buenísima!

Si vamos a ver los cuates, vamos a los tacos árabes, ¿antes o después?

'¿O de plano compramos todo y aquí organizamos algo?'

Y poco nos ponemos a pensar, de donde nos viene ese ancestral antojo por la comida.

Sobre todo, el exacto sabor y sazón que guardamos en algún lugar de la mente y que brinca a la menor provocación: cuando nos llega un olor a cebolla recién picada, a chile tostándose, o al chirriar de la tortilla al entrar a la manteca caliente.

Podemos ir caminando por la calle, consultando nuestros mensajes y correos, y ese olor llega y activa esos recuerdos que nos obligan a regresar y pensar: ¿Qué comeré hoy?

Y todo empezó hace mucho, incluso antes de que se fundara Puebla.

En este Valle de Cuetlaxcoapan, entre dos ríos, hoy semi desaparecidos, había pocos habitantes, porque cerca habían señoríos importantes, verdaderas Ciudades. Pero aquí, había milpa, es decir, campos cultivados de maíz, y entre ellos, chiles, calabazas, frijol y muchos quelites o hierbas comestibles. E insectos, conejos y aves, que complementaban la dieta.

Y esas dietas prehispánicas de este Valle, tenían muchos siglos de aprendizaje, y la sapiencia de ellas, residía y, aún lo hace, en las mujeres. Ellas quedaban en casa, aprendían a recolectar, a distinguir lo que era sabroso y comestible, aquello que se podía almacenar y servir en tiempos de carestía; a combinarlo, a mezclarlo, a cocerlo, en fin, a prepararlo.

La experiencia era enseñada, heredada y muy valorada por la comunidad.

Charlemos más de Gastronomía Poblana y ‘a darle que es Mole de Olla

#tipdeldia: Torta de tamal de rajas, Seño María Luisa, Parque Sta Inés, 3 Sur y 9 Pte, Centro, tempranito.