Rojo Mexicano. La grana cochinilla en el arte Destacado

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El origen de esta exposición es el coloquio internacional Rojo mexicano, que se realizó en el Palacio de Bellas Artes en noviembre de 2014. En él participaron especialistas de los departamentos científicos de los museos más importantes del mundo como National Gallery, Londres; National Gallery, Washington; Metropolitan Museum of Art; Centro de restauración e investigación de los museos de Francia; Museo Nacional del Prado y el Rijksmuseum, Holanda. El encuentro contribuyó a precisar la importancia del uso en el arte de la grana cochinilla tanto en México como en Europa y también a tener una idea más precisa de la lista de pintores europeos que la utilizaron entre finales del siglo XVI y finales del XIX.

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En 1519, Hernán Cortés, para justificar su expedición por México, envió a la Corona española tres cargamentos: plata, oro y unos textiles de un rojo púrpura, el color preferido de la época, asociado al poder de la Iglesia y la nobleza militar. Carlos V se interesó por aquel tinte exótico y el siguiente barco llegó cargado de toneladas de insectos que guardaban en su caparazón el secreto rojo. La cochinilla, parásito que se alimenta del nopal, se convertiría en el segundo producto más exportado después de la plata, revolucionaría el comercio textil y la pintura europea. Durante tres siglos, de mediados del siglo XVI a finales del siglo XVIII, el rojo mexicano conquistó el mundo. En el XIX, con la producción de colores artificiales productos de los avances tecnológicos, la grana cochinilla cae en desuso, pero la siguieron usando algunos pintores de manera particular los impresionistas.



Siempre ha existido la discusión de si la grana cochinilla es originaria de México o Perú. Al inicio de la exposición se muestra un tejido teñido con azul añil y grana cochinilla, que se encontró en una cueva de Morelos del 300 a.C. Eso prueba que el origen es mexicano. La exposición presenta un panorama general del uso de la gran cochinilla en el México prehispánico a través de códices y textiles. Una investigación reciente confirmó la presencia de cochinilla en casi todos los códices prehispánicos elaborados en las regiones centrales y suroccidentales de Mesoamérica. No está presente en los códices del área maya.

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En la época colonial el uso de este pigmento se extendió a libros ilustrados, en particular a ejecutorias y libros de coro, pero también a los textiles y el mobiliario. Los grandes pintores de la colonia utilizaron en su paleta la grana cochinilla. Hay obras, entre otros, de Arteaga y de Cristobal Villalpando. El arte popular que surge en la colonia, en la fusión entre el mundo europeo e indígena, utiliza de muchas y variadas maneras éste tinte natural en los textiles, en las jícaras y en muebles. Los ebanistas de Michoacán y de Guerreo hicieron grandes obras de arte con lacas de cochinilla.

La muestra reúne 70 obras de pintores europeos de 16 museos y colecciones privadas en México y el mundo entre ellos la Tate Británica, Londres; National Gallery, Londres; Museo d’Orsay, París; Museo del Prado, Madrid; Colección Hammer, Los Ángeles, y Colección Pérez Simón, México. Estos artistas mezclaron la grana cochinilla, para crear muchas y nuevas tonalidades. La exposición en esta sección inicia con La deposición de Cristo(1559), de Tintoretto. Y luego vienen, entre otras: El Martirio de santa Julia, de Tiziano; Retrato del arzobispo Fernando de Valdés, de Diego Velázquez; La Magdalena penitente, de Francisco de Zurbarán, de mediados del siglo XVII y del flamenco Anthony van Dyck, el estupendo cuadro del Príncipe Charles Louis, del sigo XVII.

Se exhibe también Sir James Hodges, del inglés Joshua Reynolds y un cuadro de J.M.W. Turner y también una de sus cajas de pinturas. En la muestra hay algunos telas venecianas y españolas. Luis XIV ordenó que el tapizado de las sillas de Versalles y las cortinas de la habitación real se tiñeran con grana cochinilla. Ya la época de oro de éste tinte natural había pasado, pero los pintores impresionistas lo utilizan en sus cuadros. Es el caso de Renoir, Monet, Cézanne, Gauguin y sobe todo Van Gogh. En 1885, el pintor escribió a su hermano Theo: “El carmín es el color rojo del vino, es rojo y lleno de espíritu como el vino. No debemos renunciar a estos colores por una razón económica”.

Se expone Buenos días, señor Gauguin (1889), de Paul Gauguin y de August Renoir, Madame León Clapisson. De Van Gogh, la tercera versión de la serie el Dormitorio en Arlés. Ahí utiliza el rojo mexicano como mezcla para lograr los tonos morados tenues de las paredes de la habitación y de las puertas. La muestra finaliza con un conjunto de obras de grabadores japoneses que utilizaron la grana cochinilla.

La exposición está muy bien montada y es muy didáctica. Se aprende mucho. Las cédulas de los cuadros están bien hechas y en todas se señala en qué laboratorio se hizo el análisis que prueba el uso de la grana cochinilla. Hay información gráfica y videos. Esta es relevante y sintética. Ayuda a entender la importancia de la grana cochinilla en el comercio colonial y el impacto que tuvo en la economía, la industria textil y el arte en la Nueva España y en Europa. El conjunto de las obras expuestas es muy bueno en su calidad artística y también que dejan ver la manera que los artistas la utilizaron el rojo mexicano. Me hice del catálogo.

La muestra estará abierta hasta el 4 de febrero de 2018.

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Sobre el autor

Rubén Aguilar Valenzuela

Rubén Aguilar, comunicador y politólogo, un tiempo jesuita, ha sido impulsor de de una veintena de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMFI), FunSalud y consejero del Instituto Nacional de Nutrición Dr. Salvador Zubirán. Fue consejero de empresas como Grupo Carso, Grupo Alfa y Cinépolis.Licenciado en Filosofía (1969-1972), y un tiempo participó como vocero del gobierno de Vicente Fox. Es Maestro en Sociología (1975-1978), y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Iberoamericana (1985-1987).