Al Dios El Tajín: gracias por un espléndido pasado, presente y futuro Totonaca Destacado

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Canto y danza al Dios El Tajín. La noche entera. Con la pirámide encendida para su ritual. De eso fui testigo la noche del viernes en una ceremonia a la que me fue permitido el acceso.

El 9 de Marzo 2018, unas sesenta personas que pertenecen al pueblo originario Totonaca (Totonakú), se reunieron en el centro urbano más importante de la cultura Totonaca –El Tajín– para realizar sus rituales sagrados durante toda la noche, como sus antepasados han hecho desde tiempos inmemoriales.

Los rituales de ofrenda sirven para agradecer al esplendido pasado y presente de la cultura Totonaca, y para asegurar su futuro. También significan el inicio del festival cultural Cumbre Tajín, que tiene como objetivo ‘preservar y difundir la riqueza cultural y arqueológica de la Ciudad Sagrada de El Tajín.’

El Tajín, o la ciudad del trueno, tuvo su apogeo entre los años 600-1200, aunque fue poblada desde 5600 A.C. La ciudad fue la capital del imperio totonaca, y dominó la región de la Sierra Madre Oriental. Y controlaba grandes partes de los ahora-nombrados estados de Veracruz y Puebla. Los descendientes contemporáneos de este pueblo precolombino todavía habitan estas regiones, enfrentado a un panorama de proyectos extractivos que amenazan la destrucción de su cultura.



La procesión de los peregrinos Totonacas sale del parque temática Takilhsukut a las 17:00 acompañado de música tradicional. Las mujeres portan cestas con frutas en la cabeza Y cargan ramos de flores Y velas. Los hombres traen otros productos para ofrecer al Dios El Tajín.



Antes de entrar a la zona arqueológica, los viejos sabios inician el ritual con un canto dirigido a los cuatro poderes: La Tierra, El Aire, El Fuego, y El Agua, les piden permiso con ofrendas de aguardiente e incienso para entrar estas tierras sagradas.

El permiso pedido, la procesión puede entrar a la antigua zona religiosa.

En camino al centro religioso de la ciudad, la pirámide de los nichos, la procesión se detiene frente a todas las pirámides individuales que flanquean el pasillo principal para realizar rituales.

El contenido de una ofrenda por las pirámides auxiliares. La presencia de semillas, frutas, y verduras tradicionales indica la fuerte conexión de la cultura Totonaca con su tierra, la siembra y la cosecha.

Al llegar a la Pirámide de los Nichos, los peregrinos Totonacas colocan una mesa de ofrenda frente al altar original. Los peregrinos prenden sus velas y bailan en círculos concéntricos alrededor de la mesa. Después la primera ronda de danzas, empiezan a adornar la mesa con flores naranjas. Al comienzo de la segunda ronda las ofrendas son llevados por los danzantes, lentamente caminan hasta la mesa. Después de más de diez horas del culto al Dios El Tajín la oferta está completa y los sabios viejos vaporizan aguardiente sobre la mesa.

Con el ritual completado, se comienza la sagrada limpieza que ‘pretende rearmonizar a la persona con su entorno, eliminando y expulsando de ella los elementos (físicos, sociales y espirituales) causantes de su mal o influyentes en el mismo.’ Todos limpios, los viejos sabios cierran el ritual con unos últimos cantos dirigidos al Dios El Tajín y unos gritos de ‘Viva Dios El Tajín.’

Me parece que el espléndido futuro de la cultura Totonaca está asegurado mientras el Dios El Tajín siga siendo venerado por sus creyentes.

Fuentes:


Alfonso J. Aparicio Mena, “La limpia en las etnomedicinas mesoamericanas,” Gazeta de Antropología, 2009, 25:1, artículo 21, ISSN: 02340-2792.

Pierre Beaucage, Leonardo Durán Olguín, Ignacio Rivadeneyra Pasquel y Claudia Marina Olvera Ramírez, “Con la ayuda de Dios. Crónica de luchas indígenas actuales por el territorio en la Sierra Nororiental de Puebla,” Journal de la société des américanistes, 2017, 103-1.

Elio Masferrer Kan, Totonacos, (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas & Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: 2004).

Jeffery Wilkerson, El Tajin: A Guide for Visitors, (University of Texas: 1987).

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Sobre el autor

Erik Post

Erik Post (Holanda, 25 años) es estudiante de Posgrado en el Graduate Institute, en Ginebra, Suiza.