¡La calle es nuestra! Diatriba contra el programa "Artistas urbanos" del Ayuntamiento de Puebla

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Diatriba contra el programa " Artistas urbanos " que propone ayuntamiento de Puebla.



Hace poco más de medio siglo en las calles de Jalisco, un desvencijado camión con escenario montado realizaba concursos para aficionados. Un muchacho de 13 años concurso y obtuvo el primer lugar con una canción propia, su nombre: Juan Zaizar, quien años después conocería a Don Gaspar y Silvestre, su hijo, con quienes formo parte del Mariachi Vargas de Tecalitlan.

Muchos artistas comenzaron a formarse al calor del pavimento, a veces por necesidad de dinero, a veces para cumplir un sueño y cantar al público, como nuevos juglares.

Algunos de ellos vienen a mi memoria: el Nobel de Literatura Bob Dylan, la cantante de country Dolly Parton, aficionado al futbol y vocalista de los FACES Rod Stewart, el inmortal blusista B.B. King, el famoso trompetista negro Luis Armstrong, el poeta Leonard Cohen, la enorme Billie Holliday, también el reciente músico de flamenco Camarón de la Isla, el oscuro rockero Lou Reed y, más recientes: Manu Chao y Nora Jones.

Desde que tengo memoria en esta plaza de armas de Puebla, siempre han actuado mimos, payasos, músicos callejeros con guitarra en mano, o ensambles de estudiantes de música académica; violines, percusiones, chelos, armónicas, contrabajos, silbidos y otros instrumentos. Obras de teatro fijo e itinerante, sketchs, performers, bailarines y un interminable etcétera. Lo mismo que escenarios fijos con festivales culturales institucionales. Después de todo, la definición de arte urbano o callejera es tan elástica como las fibras del corazón. Y me pregunto: ¿acaso los artistas de trayectoria internacional que han ocupado el mismo espacio han registrado impuesto en Ayuntamiento? Quisiera oír una respuesta convincente y no el cantinfleo con el que estas figurillas institucionales suelen responder a las preguntas de los medios, frases hechas, lugares comunes; dan la impresión que les pasaron el balón y no les dijeron de qué se trataba el juego.

Desde la época Novohispana, la plaza mayor, o zócalo como coloquialmente le decimos, ha tenido usos diversos: tianguis, en este sitio también se aplicaban las sentencias del Tribunal de la Audiencia. En el centro de esta plaza construyeron una picota de madera y los presos veían por última vez la luz antes de que los ahorcaran. Siguiendo la costumbre medieval, los poblanos reían con comedias profanas.



Como todos sabemos, por iniciativa del Presidente de la Comisión de Turismo, Arte y Cultura, regidor Miguel Méndez Gutiérrez, impuso el programa "Artistas Urbanos" con el objetivo de regular el trabajo de los artistas callejeros, imponiéndoles además de $37 por jornada; y la obligación de presentar una suerte de examen de admisión a un padrón que controlaría el Instituto Municipal de Arte y Cultura, hoy encabezado por la Dra. Anel Nochebuena Escobar.

Los políticos y funcionarios (que no funcionan) perdieron la brújula y navegan de "muertito" como funcionarios públicos. ¿Cuantas veces tenemos que recordarles que sus funciones son mandar obedeciendo a la ciudadanía? Que ellos son quienes tienen que consultarnos a los ciudadanos para emprender una iniciativa de ley. Los partidos políticos piensan y actúan como una nueva "casta divina". Declara ente los medios el regidor Méndez que transcurrieron 8 meses de trabajo sobre esta fallida ley, sin que pasara por su pensamiento la obligada consulta a los artistas callejeros, ciudadanía, especialistas.

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El arte callejero siempre ha estado a lo largo de la historia de la humanidad, organizado por instituciones o, básicamente, sin ellas. La pretensión de evaluar a los artistas urbanos no tiene sustento. Ellos se forman frente a un público nunca cautivo. Arte significa muchas cosas que dependen de la historia, la geografía, el tiempo, la idiosincrasia, costumbres, formas, hábitos de las distintas culturas más allá de las fronteras políticas. Por ello no podemos concluir una definición. ¿Quien tiene el método adivinatorio que explique los distintos caminos entre los que se cruzan músicos, performers, artistas escénicos en fin, y que ocurrirá con ellos a la distancia? ¿Que autoridad esta calificada para decidir mis gustos esteticos como cualquier ciudadano los tiene? ¿Bajo que mirada deconstruimos el discurso de estas propuestas en la escena callejera? Estos funcionarios se la viven tomandose la foto para los medios, informan cifras y no contenidos como si de mercancias se tratara, inauguran obras que al poco tiempo muestran su ineficiencia, y la falta de mantenimiento. Pocas veces encontramos contenidos tan solo palabras huecas a las que ya nos acostumbramos tales como que construiran el mejor museo de Latinoamérica, incrementaremos el presupuesto, con este festival los poblanos podrán...etcétera. Me pregunto si alguna vez tuvieron la ocurrencia estos funcionarios de enterarse de qué pasa en las calles de Puebla en materia de cultura, o siguen con actitud de desprecio a todo lo que huela a local. Quienes administran los dineros de la cultura están para propiciarla, promoverla, no para crearla, no está en sus facultades por más que quieran.

Funcionarios del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, su esfuerzo por normar, controlar es inútil. Seguirán los Bansik, los grafiteros nocturnos, los que cuentan en canciones lo que sienten y ven, con tinglado o sin él los teatreros seguirán narrando historias para su complacencia o sin su inquisidor permiso. No es el primero ni último propósito de regular, castigar, encarcelas, encasillar, secuestrar, dividir esta noble practica humana. Ustedes, regidor, Instituto Municipal de Arte y Cultura están de paso, después del fugaz podercillo de sus escritorios, no serán nadie, o brincaran a otro puesto donde la cultura fue su primer rito hacia las oscuridades de la política.

No es nada nuevo decir que vivimos tiempos de violencia, que nunca deseamos, junto a una de las peores crisis económicas.

El Estado ha vendido, privatizado todo: la educación, casi todos los servicios de salud, el suelo y subsuelo del país, el agua y una vez más, un largo etcétera. Faltaba la cultura, donde comienzan a verse los primeros pasos. "Que pague el que pueda, el que no queda fuera", esa es su divisa. El IMAC pretende normal, me pregunto: ¿con que autoridad estética, si su propuesta ha sido darle atole con el dedo "vendiéndonos" como un gran logro " yesos" de Tutankamon y Miguel Ángel?

¡La calle es nuestra!

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Sobre el autor

Oscar López Hernández

Oscar López Hernández es periodista especializado en la cultura. Encabezó durante 19 años el programa Movimiento Perpetuo, en Radio BUAP.