Cultura

Cultura

Suspendisse at libero porttitor nisi aliquet vulputate vitae at velit. Aliquam eget arcu magna, vel congue dui. Nunc auctor mauris tempor leo aliquam vel porta ante sodales. Nulla facilisi. In accumsan mattis odio vel luctus. Fusce egestas, augue in fermentum euismod, quam ante mattis lorem, a tempor ipsum mi sed elit.

Pues se suponía que la convocatoria era en el Zócalo. Sin embargo, te recibe un tianguis de universidades patito dando patadas de ahogado por captar clientes: la Realística, la del Valle de Puebla... la del Valle de Lágrimas, piensa uno. ¿A quiénes hacen pagar estos negocios encubiertos de instituciones educativas? ¿A dónde van a parar sus egresados? En Puebla hay al menos seis instituciones de educación superior que forman a artistas visuales (IAVEP, UDLAP, UNARTE, Bauhaus, BUAP, IBERO). Basta un rápido cálculo mental: deben titular a más de un centenar de artistas, como poco, cada año. ¿Cómo sobreviven? ¿Dónde están? Ah, ahí, en el corazón del Zócalo.



Manifestantes en contra del Programa de Artistas Urbanos, Zócalo de Puebla, 9 de julio de 2017 (Foto: Etcétera Espacio Experimental)



Cartel en una jornada de protesta

Ya hablan algunos de los artistas contra el Programa de Artistas Urbanos, que se oficializó a fines de junio de 2017 a propuesta del Cabildo de la ciudad.[i] Ha generado polémica y, sobre todo, rechazo de músicos, poetas, payasos, actores de teatro y otros creadores. La reacción se debe especialmente a dos de los aspectos más notorios del Programa: el primero, pagar “derechos por la ocupación de espacios públicos”,[ii] que a partir de ahora se reducirán a trece emplazamientos exclusivos designados por las Secretaría de gobernación del Municipio;[iii] el segundo, por las audiciones a las que tendrán que someterse los artistas ante un Comité Asesor del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), que dictaminará su calidad y pertinencia para ser incluidos o no en un padrón de artistas urbanos, supervisando los “contenidos artísticos” de dichos artistas y realizando su “capacitación”.[iv] Sin esa aprobación previa, no podrán actuar legalmente en la calle. La respuesta de las artistas y creadores no se hizo esperar: por una parte, denunciaron que con la nueva normativa se estaba privatizando el espacio público (no ya sólo por cobrar por su ocupación sino también porque al hacerlo se fuerza a hacer un uso económico de él); por otra, señalaban que se estaba abriendo la puerta para que el Ayuntamiento decidiera y censurara qué tipo de actividades y artistas podrían ocupar dichos espacios y qué mensajes transmitirían.

En realidad, estas medidas no son exclusivas ni originales de la ciudad de Puebla. De distinto modo, en Barcelona, Nueva York, Londres o Málaga, los ayuntamientos regulan el uso que los artistas pueden hacer del espacio público.[v] Desde hace ya dos décadas, el motor económico de esas ciudades ha dependido cada vez más de su conversión en un atractivo turístico, un proceso en el que la cultura ha jugado un papel crucial en la redefinición de la ciudad como marca.[vi] Del mismo modo que las empresas hacen un uso celoso de su imagen corporativa y productos, a los administradores de las ciudades-marca les urge controlar y regular los “espacios públicos”. Puebla inició ese experimento hace algunos años: la privatización y las decisiones arbitrarias han sido los dos principales motores del posicionamiento que las instituciones públicas han asumido desde 2011 en el terreno del arte y la cultura. Este Programa de Artistas Urbanos no cabe entenderse sino como un paso más en la violenta y problemática “globalización” de Puebla, es decir, su conversión en un destino turístico donde se espera que la cultura sea la nueva fábrica de plusvalía y los artistas, gestores culturales, guías, vigilantes de sala, montadores y técnicos, su precaria mano de obra. Se trata, como el propio IMACP subraya sin el menor recato, de poner a la masa precaria de artistas a llevar a cabo una “[r]ecuperación integral de espacios públicos subutilizados del Centro Histórico, mediante actividades recreativas y culturales.”[vii] El objetivo que se marca una institución pública no es que los habitantes de Puebla o los artistas tengan una vida más digna o placentera sino que “los espacios públicos subutilizados” produzcan valor económico.

Espectacular de la campaña del gobierno estatal, “Que siga el progreso”, centro de Puebla, 23 de febrero de 2017.

En la actual transformación de la ciudad y de sus modos de trabajo y vida hay inscrita una profunda violencia, como la hubo en todos los procesos de “desarrollo” capitalista previos. Ya se tratara de la maquinización del sector textil, de la implantación de la industria automotriz o de la maquila, desde el siglo XIX en Puebla la implantación de esos “sectores productivos” ha venido ligada a complejos experimentos de ingeniería social. En este sentido, la implantación de la “economía naranja” –como denomina el Banco Interamericano de Desarrollo a la economía ligada a la cultura– implica regular las prácticas culturales y a la población misma con la finalidad de hacerlas productivas, además de construir infraestructuras y una nueva geografía urbana orientada a esa finalidad.[viii] Los esfuerzos de los administradores de la ciudad por obtener títulos como el de Ciudad Creativa del Diseño[ix] o su empeño por asociar a Puebla con el discurso de la Smart City o ciudad inteligente[x] son claro testimonio de esa estrategia de transformación del modelo productivo en el que la ciudad se convierte en una gigantesca fábrica. En este sentido, el “rescate del Centro Histórico”, “embellecer Puebla”, inaugurar un Museo Internacional del Barroco o implementar un Programa de Artistas Urbanos no manifiestan otra cosa que la incursión en un nicho económico que aún no había sido explotado. Lo denigrante en estos procesos es el papel de las instituciones públicas y el abandono de su responsabilidad con los ciudadanos: es el estado el que vela por los intereses de las élites empresariales y provee los marcos legales y los mecanismos de control para la explotación de la población y la cultura como una nueva fuente de recursos para producir valor económico. Las iniciativas de la “economía naranja” en Puebla equivalen a la imposición violenta e interesada que en su día trajeron consigo el trazado del ferrocarril o la urbanización ligada a la maquinización de las fábricas textileras en el siglo XIX.

Sin un programa de exposiciones definido, la deriva en el Museo Internacional del Barroco es notoria. Automóviles de Audi usan el MIB como showroom, octubre de 2016.

Con mierda, sí, con las aguas negras del Río Atoyac se inundó la flamente Casa de la Música de Viena que había inaugurado en junio de 2015 el gobierno del Estado en la antigua fábrica téxtil La Constancia Mexicana.[xi] La maloliente realidad de una ciudad que sobreexplota y desprecia sus recursos acuíferos, masivamente contaminados por la industria,[xii] se sublevaba contra los apresurados intentos de conversión cultural puestos en marcha por la maquinaria estatal.

En una serie de decisiones opacas, verticales y precipitadas, en Puebla se ha asistido desde 2011 al veleidoso recurso a la cultura como bulldozer para la transformación urbana. Aunque no fuera determinante, sí fue significativo que se desmantelaran programas y espacios que a su manera paternalista y clientelar articulaban cierta escena local. En 2014, tras 12 ediciones anuales se canceló el encuentro estatal de artes plásticas, se suprimió temporalmente el Programa de estímulos a la creación y el desarrollo artístico y se cerró definitivamente la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo. Para 2016 se clausuró la Casa del Escritor.[xiii] Eran ciertamente espacios y programas notablemente limitados y tradicionales en su concepción de lo que cierta élite entendía por “alta cultura” pero no dejaban de hacer una concesión (envenenada) a artistas y creadoras locales con aspiraciones de hacer carrera individual y tener “éxito y reconocimiento”.[xiv] Lo revelador no fue su cancelación sino lo que los vino a sustituir.

De entrada, en 2011 se había degradado la Secretaría de Cultura a un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP), lo que anulaba su autonomía presupuestal y lo hacía un órgano dependiente, que tuvo una errática marcha –llegó a estar encabezada por cuatro secretarios ejecutivos distintos– hasta su desaparición en 2017.[xv] A su vez, se configuró un Consejo Ciudadano para la Cultura, un órgano meramente consultivo y conformado por distintos representares de la sociedad civil, funcionarios y creadores propuestos todos por el gobernador del estado, quien presidía el Consejo. Con ese perfil, se trataba de cualquier cosa menos de un órgano autónomo y ejecutivo, como es fácil imaginar. Su papel de “análisis y opinión” ha brillado por su ausencia en todos estos años, aunque alguno de los artistas que pagaron con su silencio ser representantes de los intereses del gobierno –que no de sus colegas– en el Consejo obtuvieron notables beneficios personales.[xvi] En realidad, el CECAP no parece que tuviera mucho que decir en la orientación de los “proyectos culturales” que se acometieron, que fueron básicamente de infraestructura: construir o remodelar museos.

La lista es larga hasta completar más de una docena de espacios entre 2011 y 2017. Con el “rescate” de la La Constancia se dio pie a instalar allí en 2015 la Casa de la Música de Viena, el Museo Infantil de La Constancia y el Museo Casa del Títere Marionetas Mexicanas, para en 2016 inaugurar el Museo del Automóvil y el Museo de la Música Mexicana. Previamente, se habían abierto o remozado el Museo de la Fuerza Aérea y el Ejército Mexicanos, el Museo Interactivo de la Batalla del 5 de mayo, el Museo de la No Intervención, el Museo de la Evolución, el Museo del Agua en el Puente de Bubas, el Museo Regional de la Revolución Mexicana Hermanos Serdán, éste último en 2016, más el Museo Regional de Cholula en 2017. No obstante, por el presupuesto invertido y la visibilidad mediática que cobró, fue el denominado Museo Internacional del Barroco (MIB), presentado en 2016 y diseñado por el prestigioso arquitecto japonés Toyo Ito, la más ambiciosa de esas infraestructuras culturales. La inversión económica que arrastra esta ecuación que traduce la cultura en infraestructura es multimillonaria: sólo el MIB significó una inversión inicial de 1,390 millones de pesos que aumentaría a lo largo de los siguientes 23 años a 7,280 millones de pesos.[xvii] No es en absoluto una cuestión menor que la gestión del Museo se ceda a una empresa a la vez que la obra se financie con dinero público en el popularizado e indefinido formato de Asociación Público Privada (APP): no es el estado el que da empleo ni mantiene el espacio pero sí el que provee los fondos para su funcionamiento.[xviii] A nadie se le escapa la irreflexiva justificación puesta sobre la mesa una y otra vez por los funcionarios estatales en busca del “efecto Guggenheim”:[xix] usar la cultura como excusa para la inversión multimillonaria en infraestructura con dinero público, revalorizar el sector inmobiliario para ser capitalizado por el sector privado y poner en valor como destino turístico a Puebla como una ciudad-marca, con el volátil proceso de precarización laboral y gentrificación urbana que esa turistificación conlleva.[xx]

Logo de PUEBLA frente al MIB.

El MIB se ubica en la zona de mayor especulación y plusvalía inmobiliaria de Puebla.

El MIB exhibe la réplica gigante de la portada de la revista National Geographic dedicada a sí mismo, octubre de 2016.

Casi sobra señalar que por lo precipitado de su construcción y el desinterés por sus contenidos y operación estos “museos” difícilmente están a la altura del nombre: ni se les conoce un programa anual de actividades, ni un patronato, ni curadores, ni misión, ni, por lo general, director.[xxi] Para que no cupiese duda alguna del papel prioritariamente económico de toda esta infraestructura museística, en enero de 2017, como parte de la estrategia del nuevo gobierno estatal que estaba por tomar posesión, se desapareció el CECAP para disolver todo lo que con cultura tuviera que ver en la Secretaría de Turismo (ahora también de Cultura) y se creó un “organismo descentralizado de la administración” bajo el nombre Museos Puebla[xxii] y cuya finalidad era proveer “una administración mercantil, una administración de recursos humanos y una rígida definición de lo que se va a mostrar en las salas”.[xxiii] Parece que lo único que se pretende regular “rígidamente” son los contenidos de todos los museos a su cargo pues de lo que hacer con ellos ya se encargará la “libre mano” del mercado a la que el estado ya le ha tendido la suya cómplice. Entre los cometidos de Museos Puebla están los de “concesionar los servicios y espacios bajo su administración” y constituir o participar en fideicomisos públicos o privados “a los que podrá aportar parte de los recursos que integran su patrimonio”.[xxiv] Este proceso vertical de privatización ha sido acelerado y muy costoso, y no sólo por los centenares de millones de pesos despilfarrados sino por la transformación a la que han sido sometidas las instituciones y prácticas ligadas al arte y a la cultura en Puebla en apenas unos años.

Esta obscena y banal inflación de museos descansa sobre un presupuesto clave: la cultura es un lugar de consenso. Ahora de un modo espectacular, el estado promueve la cultura como algo que debe venerarse y respetarse. El estado abusa, como lo ha hecho históricamente, de su capacidad para construir y manipular interesadamente la identidad. ¿Qué padre o madre de familia va a estar contra un Museo del Niño o del Títere o del Barroco? ¿Qué poblano digno de su gentilicio no se va a postrar ante la belleza resguardada en el Museo del Automóvil? Esos “recintos culturales” exigen deponer la crítica ante la identidad orgullosa: por eso a uno lo recibe en la entrada la ubicua escultura-logo de alegres colores, escenografía obligada para el selfie, que enarbola el nombre de PUEBLA. Es decir, que el estado poblano parece haber descubierto ahora que el de “cultura” es un término que quizás sólo pueda competir con el de “progreso” –¿quién va a estar contra el progreso?– para exigir aquiescencia y consenso a la ciudadanía. No obstante, a pesar del orgullo inflamado, es imposible no advertir que los museos apenas ocultan ser una excusa para colocar franquicias de cafeterías, restaurantes y tiendas de souvenirs. Para que la cultura se dé como un hecho inapelable es clave transformarla en cultura oficial, es decir, una cultura regulada por el estado.

En realidad, la neutralización de la disidencia cultural es relativamente simple de llevar a cabo cuando en Puebla ha sido el estado el principal mecenas y promotor de la cultura. De hecho, hasta hace muy poco su interés por la cultura era anecdótico... hasta que ha descubierto que su mercantilización entraña un enorme potencial económico y la excusa perfecta para intervenir la ciudad en términos inmobiliarios. De ahí la necesidad y urgencia por legislar y regular la práctica de artistas, de espacios e instituciones. El mensaje es obvio: no puede haber más cultura que la oficial. La cultura oficial hoy es la destinada al entretenimiento, al turismo y al consumo. Cualquier práctica que se salga de esas lindes, debe ser criminalizada o censurada o ahogada por la falta de financiamiento. Esta actitud, por provenir de instituciones públicas, obvia decirlo, es profundamente antidemocrática y, a corto plazo, socialmente calamitosa. Lo que no entre en el entramado de la cultura oficial sólo podrá sobrevivir como cultura popular, folklore o manifestaciones alternativas que encajen en el engranaje productivo del hotel boutique, del turibús, de la ruta guiada o del tianguis de artesanía.

Personas formadas para entrar a la exposición Tutankamón. La tumba, el oro, la maldición. Palacio Municipal, febrero de 2016, una iniciativa de la empresa History Time, compuesta básicamente de réplicas, que en Puebla acogió el IMACP.

Un ardid recurrente en estos años en Puebla para equiparar todo arte y cultura con el arte y cultura oficiales ha sido reivindicar la “alta cultura”. Lo que el estado presuntamente ofertaría sería un arte que edifica –nunca mejor dicho–, educa y forma a mejores ciudadanos. Como la música vienesa, el arte de élite amansaría a las fieras. El problema es que la alta cultura, no nos engañemos, ha sido siempre un privilegio de las élites. Lo que las instituciones públicas nos ofrecen hoy son sucedáneos de la alta cultura: la sucursal de la Casa de la Música de Viena; un Tutankamón de cartón; las copias de obras de Miguel Ángel Buonarroti; un Barroco imaginado por pantallas y proyectores; un parque de miniaturas de la Torre Eiffel y el Coliseo romano... No es “alta cultura” sino versiones low cost de las grandes marcas lo que se exhibe en los escaparates de los museos y galerías poblanos. Se trata con esto de domesticar a la ciudad y a la ciudadanía y de atraer y entretener al turista con los nombres del arte de la élite. Como si al hacer cola, como si al formarse para presenciar los simulacros del buen gusto, pudiera uno llegar a algún sitio. Antes quizás sí: el acceso a la alta cultura abrigaba la promesa para artistas, algún académico y recién llegados a la clase media de ascender socialmente, de codearse con la élite económica y política en sus cócteles y cenas, en las fiestas y vernissages. Aún más: el arte podía emancipar y distinguir a la persona culta de los zafios e ignorantes, con o sin dinero. El Estado nos ha dejado claro que en Puebla esa vana aspiración se acabó, que a lo que le apuesta es a la construcción de catedrales del sucedáneo y a capillas de la experiencia vicaria. No nos hagamos ilusiones: la cola para entrar al museo hoy no conduce al ascenso social sino a la tienda de souvenirs y al frapuccino del café franquicia.

La dimensión de la tragedia de este experimento puede ser colosal en un momento de profunda incertidumbre para la ciudad. Estamos acuciados por la degradación medioambiental, por la violencia criminal profesional y doméstica, por la destrucción descontrolada del territorio a manos de la especulación inmobiliaria, por la precarización laboral y, sí, en última instancia, por la ausencia de un relato del que nos sintamos parte y nos hagamos cargo colectivamente. El cuento de la patria protectora y del estado del bienestar por venir se ha descoyuntado con el paso de los años por los intereses de una minúscula élite económica y política que ostenta ufana su codicia y a la que acompaña una cohorte de bufones que ha hecho del arte un pasatiempo trivial. Entrar al casting de esta debacle, hacer de comparsa y recoger la morralla o, simplemente, mirar para otro lado cínicamente ya no son hoy opciones para sobrevivir dignamente.

¿Qué podemos hacer? Frente a la sucedánea cultura de élite que impera –administrada vertical y excluyentemente por una burocracia voraz y torpe– es momento de reivindicar y hacer mediante la cultura de los muchos.[xxv] Frente a la precarización y la estafa neoliberal del emprendedurismo cultural (“Se empresario de ti mismo”), es momento de reivindicar la autogestión, la organización colectiva y otros modos colaborativos de hacer y gestionar las instituciones públicas. Frente a las decisiones unilaterales e ineptas, es momento de reivindicar otras formas de gobernanza, mediante el diálogo, el debate argumentado y el disenso. Frente a la privatización, es momento de reivindicar unas instituciones abiertas, comunes y participativas. Es momento de tomarnos el arte y la cultura en serio y de decir en voz alta que eso que unos pocos pretenden que sea el arte y la cultura en Puebla no es el arte y la cultura que queremos. Es momento de decir esto porque tienen razón las artistas y creadores que denuncian el Programa de Artistas Urbanos: implica la privatización y la censura de otros modos de hacer y enteder el arte en Puebla. Lo que parece que no advertimos suficientemente es que ese Programa no es un casual intento de regular la presencia de trabajadoras culturales precarias que se disputan las monedas de turistas y paseantes en una ciudad con una altísima tasa de empleo degradado. Ese Programa es una arista más de una transformación profunda y drástica en la que no está en juego sólo el trabajo cultural. Se están intentando cancelar otros modos de hacer ciudad y de vivir la vida. No se está legislando el presente, se nos pretende expulsar del futuro.

[i] Paula Carrizosa, “Por tercera ocasión en 2 semanas, creadores dicen no al Programa Artistas Urbanos”, La jornada de Oriente, 10 de julio de 2017. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/07/10/tercera-ocasion-2-semanas-artifices-dicen-no-al-programa-artistas-urbanos/. Kara Castillo, “Llaman a derogar ley de artistas urbanos y demandan foro abierto al IMACP”, e-consulta, 9 de julio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-07-09/sociedad/llaman-derogar-ley-de-artistas-urbanos-y-demandan-foro-abierto-al-imacp.

[ii] Lineamientos para el Programa de Artistas Urbanos, Capítulo 3, Artículo 13, Periódico oficial del Estado de Puebla, Tomo DVI, número 19, 27 de junio de 2017.

[iii] Íbidem. Capítulo 1, Artículo 5.

[iv] Íbidem. Capítulo 3, Artículo 12.

[v] Nieves Mira, “Así es la legislación de los músicos callejeros en otras ciudades”, ABC, 23 de agosto de 2013, http://www.abc.es/local-madrid/20130823/abci-legislacion-musica-calle-201308211011_1.html.

[vi] Los efectos devastadores de este proceso están sobradamente documentados y en la actualidad el propio Ayuntamiento de Barcelona tiene en el crecimiento descontrolado del turismo un grave problema. “Van a seguir devaluándonos las vidas. O se da un giro radical de modelo de ciudad y se apuesta por economías socialmente sostenibles o la ciudad va a quedar como un mero decorado. Como un parque temático gigante”, Daniel Pardo citado en “Barcelona: el problema del turismo masivo”, euronews, 28 de junio de 2017. Para una genealogía crítica de esta transformación, véase el estudio de Mari Paz Balibrea, “Barcelona: Del modelo a la marca” en Jesús Carrillo e Ignacio Estella Noriega (eds.) Desacuerdos 3. Sobre Arte, Políticas y Esfera Pública en el Estado Español. Barcelona: Arteleku- MACBA-Universidad Internacional de Andalucía, 2005, http://www.centroguerrero.es/wp-content/uploads/2016/01/Desacuerdos-3.pdf.

[vii] Se cita desde el IMACP el Plan Municipal de Desarrollo en su eje 3 “Desarrollo Sustentable y Crecimiento Metropolitano”, dentro de las líneas de acción del Programa 19 “Centro Histórico Revitalizado”. Véase el Programa de Artistas Urbanos, http://www.imacp.gob.mx/convocatorias-y-talleres/item/3435-programa-de-artistas-urbanos.

[viii] Banco Interamericano de Desarrollo, “La economía naranja: una oportunidad infinita”, https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/3659/La%20economia%20naranja%3a%20Una%20oportunidad%20infinita.pdf?sequence=4&isAllowed=y. Felipe Buitrago, “La ‘economía naranja’ emerge con fuerza en América Latina”, El país, 20 de agosto de 2014, https://elpais.com/elpais/2014/08/20/planeta_futuro/1408528197_688200.html.

[ix] UNESCO, “Puebla, Ciudad Creativa del Diseño para la UNESCO”, 19 de enero de 2016, http://www.unesco.org/new/en/media-services/single-view/news/puebla_ciudad_creativa_del_diseno_para_la_unesco/. “En diciembre de 2015, gracias a las gestiones e impulso del entonces alcalde y hoy gobernador Antonio Gali, la capital poblana fue integrada a la Red de Ciudades Creativas, en la categoría de Diseño. Lo anterior por contar con políticas públicas que subrayan la creatividad y la cultura como motores esenciales para un desarrollo urbano sostenible” en “Puebla será sede de reunión Ciudades Creativas UNESCO, en área de diseño”, e-consulta, 3 de julio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-07-03/ciudad/puebla-sera-sede-de-reunion-ciudades-creativas-unesco-en-area-de-diseno.

[x] Redacción, “Presentan el Smart City Expo LATAM en Puebla”, Tribuna noticias, 21 de junio de 2017, http://www.tribunanoticias.mx/presentan-el-smart-city-expo-latam-congress-en-puebla/. “Es un buen momento para preguntarnos en qué tipo de lugar queremos vivir (…) una ciudad inteligente es en la que la mayor parte de la población puede vivir bien, una ciudad que funciona para la mayoría es una ciudad inteligente”, Luis Banck Serrato citado en Manuel Flores Jiménez, “Banck define el rumbo de Puebla para convertirse en Smart City”, Diario Cambio, 29 de junio de 2017, http://www.diariocambio.com.mx/2017/secciones/metropolis/item/14348-banck-define-el-rumbo-de-puebla-para-convertirse-en-smart-city.

[xi] Redacción, “Desborda río Atoyac en Puebla; inunda museos”, El Universal, 1 de junio de 2017, http://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2017/06/1/desborda-rio-atoyac-en-puebla-inunda-museos.

[xii] Sergio Mastretta, “Atoyac, un río clínicamente muerto”, Nexos, 1 julio de 2017, http://www.nexos.com.mx/?p=32776.

[xiii] Ámbar Barrera, “Cuatro puntos para entender la política cultural de Moreno Valle”, Lado B, 10 de enero de 2017, http://ladobe.com.mx/2017/01/puntos-entender-la-politica-cultural-moreno-valle/.

[xiv] En cualquier caso, el proceso de cercamiento y exclusión contra los artistas salta a al vista. Como ha señalado Rosa Borrás: "No pueden quitarnos la calle. Como artistas, nos han quitado la Galería de Arte Contemporáneo, la Fototeca, la Casa del Escritor, que fue muy importante, la Casa del Torno. Nos han despojado de todos los espacios y ahora quieren quitarnos la calle”, citada en Laura Ruiz, “Ven en Programa de Artistas Urbanos un atentado contra el espacio público”, e-consulta, 22 de junio de 2017, http://www.e-consulta.com/nota/2017-06-22/sociedad/ven-en-programa-de-artistas-urbanos-un-atentado-contra-el-espacio-publico.

[xv] Mario Martell, “Abofeteó el gobierno de Puebla al sector cultural”, Intolerancia, 18 de diciembre de 2015, http://intoleranciadiario.com/detalle_noticia/139801/cultura/abofeteo-el-gobierno-de-puebla-al-sector-cultural.

[xvi] Yadira Llaven Anzures, “Eroga gobierno estatal 5 mdp en compra de esculturas para Ecoparque Metropolitano”, La Jornada de Oriente, 24 de marzo de 2015. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2015/03/24/eroga-gobierno-estatal-5-mdp-en-compra-de-esculturas-para-ecoparque-metropolitano/.

[xvii] Redacción, “El museo de los 7,280 millones de pesos”, Sin embargo, 10 de febrero de 2016. http://www.sinembargo.mx/10-02-2016/1616656. Aunque hay valoraciones que sitúan su costo en 18,337 millones: Mónica Camacho, “PRI: oculta gobierno costo real del Museo Barroco, será 151% superior al anunciado”, La jornada de Oriente, 6 de diciembre de 2016.

[xviii] Jorge Castillo, “Indignación enmarca el Museo del Barroco”, Intolerancia Diario, 28 de agosto de 2014, http://intoleranciadiario.com/detalle_noticia/124395/politica/indignacion-enmarca-el-museo-del-barroco.

[xix] Las pretensiones nunca estuvieron ocultas: EFE, “Puebla espera que su nuevo Museo Barroco sea lo que el Guggenheim para Bilbao”, eldia.es, 25 de junio, 2015. http://eldia.es/agencias/8175220-M-XICO-MUSEOS-Puebla-espera-nuevo-Museo-Barroco-sea-Guggenheim-Bilbao.

[xx] Salma Martínez Campos, “El Museo Barroco Internacional de Puebla: tendencias y peligros”, Nexos, 4 de febrero de 2016. http://cultura.nexos.com.mx/?p=9802. Este fenómeno está sobradamente estudiado. Noemí de Haro y Alberto López Cuenca hemos analizado el uso de la infraestructura cultural en la redefinición económica del territorio en España en las últimas décadas: "Arte contemporáneo, infraestructura y territorio en el estado de las autonomías" en Por el Centro Guerrero. Política cultural, crisis institucional y compromiso ciudadano. Antonio Collados (ed.) Granada: Ciengramos, 2014, https://www.academia.edu/10342354/_Arte_contemporáneo_infraestructura_y_territorio_en_el_estado_de_las_autonom%C3%ADas_en_Por_el_Centro_Guerrero._Antonio_Collados_ed._Granada_Ciengramos_2014. Cómo el “efecto Guggenheim” desarticuló la escena local y precarizó las condiciones laborales en Bilbao –algo de lo que no se suele hablar– ha sido señalado por Arantxa Rodríguez, “Reinventar la ciudad: milagros y espejismos de la revitalización urbana en Bilbao”. Lan Harremanak. Revista de Relaciones Laborales, 6, 2002-I, 69-108. Aunque el trabajo más referido respecto a las ambiciones y espejismos del Museo Guggenheim Bilbao es el de Joseba Zulaika, Crónica de una seducción. El Museo Guggenheim de Bilbao. Donostia: Nerea, 1997.

[xxi] Del buque insignia de este proceso, el MIB, no se tenía noticia ni de su programa de exposiciones, ni de su organigrama, ni de sus curadores, ni de su patronato, ni de su director a un año de haber sido inaugurado el 4 de febrero de 2016. A día de hoy, de todas esas carencias sólo se le conoce un director nombrado siguiendo los más estrictos estándares “internacionales”: a dedo. Nada de concurso público con un comité independiente que seleccione el proyecto mejor sustentado y al candidato más cualificado. Mejor se coloca a un burócrata al frente: al depuesto Secretario ejecutvio del CECAP, que carece de experienca previa en la dirección de museos. ¿Y –no puede dejar de interrogarse uno– el ayuntamiento pretende hacer una audición a los artistas urbanos para que comprueben sus credenciales y calidad?

[xxii] Museos Puebla lo pasaría a dirigir Iván de Sandozequi Cornejo, otro burócrata sin ninguna capacitación en temas de arte y cultura: Ernesto Aroche Aguilar, “Iván de Sandozequi, el administrador a cargo de los museos en Puebla”, Lado B, 10 de abril de 2017, http://ladobe.com.mx/2017/04/ivan-sandozequi-administrador-cargo-los-museos-puebla/. Bajo la gestión de Sandozequi se encuentran mada menos que 15 museos, según esta nota de prensa. En Puebla parece que sólo son los artistas urbanos los que deben probar su competencia, como pide el Programa de Artistas Urbanos... ¿No nos urge más un Programa de Burócratas Culturales?

[xxiii] Paula Carrizosa, “Cumple la Secretaría de Turismo y Cultura estatal un mes de inactividad cultural”, La jornada de Oriente, 8 de marzo de 2017, http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/03/08/cumple-la-secretaria-turismo-cultura-estatal-mes-inactividad-cultural/. Véase también: Paula Carrizosa, “Alista el gobierno estatal un proyecto para mercantilizar el patrimonio cultural de Puebla”, La jornada de Oriente, 13 de febrero de 2017, http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2017/02/13/alista-gobierno-estatal-proyecto-mercantilizar-patrimonio-cultural-puebla/.

[xxiv] “Concesionar los servicios y espacios bajo su administración, que sean susceptibles de ello previa autorización del Órgano de Gobierno” (DECRETO del Honorable Congreso del Estado, por el que crea el Organismo Público Descentralizado denominado “MUSEOS PUEBLA”, 27 de enero de 2017, Capítulo 1, Artículo 3, X). Constituir, participar, administrar o coadyuvar en la operación de fideicomisos públicos o privados; así como formar parte de sus Órganos de Gobierno, en coordinación con los sectores público, social o privado, a los que podrá aportar parte de los recursos que integran su patrimonio...” (Ídem. Capítulo 1, Artículo 3, XIII). http://ojp.puebla.gob.mx/index.php/decretos/legislativos/item/decreto-del-honorable-congreso-que-crea-el-organismo-publico-descentralizado-denominado-museos-puebla.

[xxv] Merece la pena hacerse eco de la reflexión de Luis Moreno-Caballud en Culturas de cualquiera. Estudios sobre democratización cultural en la crisis del neoliberalismo español. Madrid: Acuarela y A. Machado, 2017. “Estas culturas [de cualquiera] han surgido sobre todo en torno a movimientos sociales de base y en espacios de colaboración propiciados por la tecnología digital, pero se están extendiendo a muchos otros ámbitos sociales, incluidos aquellos tradicionalmente reservados para 'la cultura'. En ellas se tiende a propiciar que sean todas las personas potencialmente afectadas o concernidas por una situación quienes puedan participar en su transformación, pero no desde un supuesto 'todo vale', sino mediante procesos de empoderamiento y aprendizaje colaborativo que permitan desarrollar capacidades y saberes de cualquiera” (25-26).

Diatriba contra el programa " Artistas urbanos " que propone ayuntamiento de Puebla.



Hace poco más de medio siglo en las calles de Jalisco, un desvencijado camión con escenario montado realizaba concursos para aficionados. Un muchacho de 13 años concurso y obtuvo el primer lugar con una canción propia, su nombre: Juan Zaizar, quien años después conocería a Don Gaspar y Silvestre, su hijo, con quienes formo parte del Mariachi Vargas de Tecalitlan.

Muchos artistas comenzaron a formarse al calor del pavimento, a veces por necesidad de dinero, a veces para cumplir un sueño y cantar al público, como nuevos juglares.

Algunos de ellos vienen a mi memoria: el Nobel de Literatura Bob Dylan, la cantante de country Dolly Parton, aficionado al futbol y vocalista de los FACES Rod Stewart, el inmortal blusista B.B. King, el famoso trompetista negro Luis Armstrong, el poeta Leonard Cohen, la enorme Billie Holliday, también el reciente músico de flamenco Camarón de la Isla, el oscuro rockero Lou Reed y, más recientes: Manu Chao y Nora Jones.

Desde que tengo memoria en esta plaza de armas de Puebla, siempre han actuado mimos, payasos, músicos callejeros con guitarra en mano, o ensambles de estudiantes de música académica; violines, percusiones, chelos, armónicas, contrabajos, silbidos y otros instrumentos. Obras de teatro fijo e itinerante, sketchs, performers, bailarines y un interminable etcétera. Lo mismo que escenarios fijos con festivales culturales institucionales. Después de todo, la definición de arte urbano o callejera es tan elástica como las fibras del corazón. Y me pregunto: ¿acaso los artistas de trayectoria internacional que han ocupado el mismo espacio han registrado impuesto en Ayuntamiento? Quisiera oír una respuesta convincente y no el cantinfleo con el que estas figurillas institucionales suelen responder a las preguntas de los medios, frases hechas, lugares comunes; dan la impresión que les pasaron el balón y no les dijeron de qué se trataba el juego.

Desde la época Novohispana, la plaza mayor, o zócalo como coloquialmente le decimos, ha tenido usos diversos: tianguis, en este sitio también se aplicaban las sentencias del Tribunal de la Audiencia. En el centro de esta plaza construyeron una picota de madera y los presos veían por última vez la luz antes de que los ahorcaran. Siguiendo la costumbre medieval, los poblanos reían con comedias profanas.



Como todos sabemos, por iniciativa del Presidente de la Comisión de Turismo, Arte y Cultura, regidor Miguel Méndez Gutiérrez, impuso el programa "Artistas Urbanos" con el objetivo de regular el trabajo de los artistas callejeros, imponiéndoles además de $37 por jornada; y la obligación de presentar una suerte de examen de admisión a un padrón que controlaría el Instituto Municipal de Arte y Cultura, hoy encabezado por la Dra. Anel Nochebuena Escobar.

Los políticos y funcionarios (que no funcionan) perdieron la brújula y navegan de "muertito" como funcionarios públicos. ¿Cuantas veces tenemos que recordarles que sus funciones son mandar obedeciendo a la ciudadanía? Que ellos son quienes tienen que consultarnos a los ciudadanos para emprender una iniciativa de ley. Los partidos políticos piensan y actúan como una nueva "casta divina". Declara ente los medios el regidor Méndez que transcurrieron 8 meses de trabajo sobre esta fallida ley, sin que pasara por su pensamiento la obligada consulta a los artistas callejeros, ciudadanía, especialistas.

RELACIONADA:

Klezmorino y el reclamo por el respaldo a la música callejera

El arte callejero siempre ha estado a lo largo de la historia de la humanidad, organizado por instituciones o, básicamente, sin ellas. La pretensión de evaluar a los artistas urbanos no tiene sustento. Ellos se forman frente a un público nunca cautivo. Arte significa muchas cosas que dependen de la historia, la geografía, el tiempo, la idiosincrasia, costumbres, formas, hábitos de las distintas culturas más allá de las fronteras políticas. Por ello no podemos concluir una definición. ¿Quien tiene el método adivinatorio que explique los distintos caminos entre los que se cruzan músicos, performers, artistas escénicos en fin, y que ocurrirá con ellos a la distancia? ¿Que autoridad esta calificada para decidir mis gustos esteticos como cualquier ciudadano los tiene? ¿Bajo que mirada deconstruimos el discurso de estas propuestas en la escena callejera? Estos funcionarios se la viven tomandose la foto para los medios, informan cifras y no contenidos como si de mercancias se tratara, inauguran obras que al poco tiempo muestran su ineficiencia, y la falta de mantenimiento. Pocas veces encontramos contenidos tan solo palabras huecas a las que ya nos acostumbramos tales como que construiran el mejor museo de Latinoamérica, incrementaremos el presupuesto, con este festival los poblanos podrán...etcétera. Me pregunto si alguna vez tuvieron la ocurrencia estos funcionarios de enterarse de qué pasa en las calles de Puebla en materia de cultura, o siguen con actitud de desprecio a todo lo que huela a local. Quienes administran los dineros de la cultura están para propiciarla, promoverla, no para crearla, no está en sus facultades por más que quieran.

Funcionarios del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, su esfuerzo por normar, controlar es inútil. Seguirán los Bansik, los grafiteros nocturnos, los que cuentan en canciones lo que sienten y ven, con tinglado o sin él los teatreros seguirán narrando historias para su complacencia o sin su inquisidor permiso. No es el primero ni último propósito de regular, castigar, encarcelas, encasillar, secuestrar, dividir esta noble practica humana. Ustedes, regidor, Instituto Municipal de Arte y Cultura están de paso, después del fugaz podercillo de sus escritorios, no serán nadie, o brincaran a otro puesto donde la cultura fue su primer rito hacia las oscuridades de la política.

No es nada nuevo decir que vivimos tiempos de violencia, que nunca deseamos, junto a una de las peores crisis económicas.

El Estado ha vendido, privatizado todo: la educación, casi todos los servicios de salud, el suelo y subsuelo del país, el agua y una vez más, un largo etcétera. Faltaba la cultura, donde comienzan a verse los primeros pasos. "Que pague el que pueda, el que no queda fuera", esa es su divisa. El IMAC pretende normal, me pregunto: ¿con que autoridad estética, si su propuesta ha sido darle atole con el dedo "vendiéndonos" como un gran logro " yesos" de Tutankamon y Miguel Ángel?

¡La calle es nuestra!

¡Ya se acerca "la fiesta de la música" !

En estos días en que se cuestiona el quehacer artístico en las calles de la ciudad es interesante que la reflexión coincida con la "Fiesta de la Música".

"La Fête de la Musique" se originó en Francia hace 35 años, y el concepto original, el espíritu de la fiesta, era que todos se sintieran libres de salir y llenar calles y plazas con su música sin importar que tan bien o que tan mal la ejecutaran, o si eran profesionales o no. Sólo por el placer de hacerlo.



Cierro los ojos e imagino lo interesante que sería que nuestra ciudad pudiera tomar esa idea y hacerla suya. Claro que todavía no llegamos a ese punto, pero no veo por qué no podría ser en el futuro, tal vez cuando la autoridad pierda el miedo a la expresión ciudadana libre.

Sin embargo, y por lo pronto, este sábado 24 de junio si que la vamos a celebraren nuestra ciudad ¡y en grande!

Es la Alianza Francesa de Puebla --que a su vez celebra su 70 aniversario-- quien se ha encargado de organizarla. El año pasado ya había sido la plaza con mayor número de participantes en nuestro país, solo superada por la de la CDMX, y este año va por más. Con Más de cien propuestas musicales en 17 sedes para disfrutar de la música por toda la ciudad. En esta ocasión y debido a que en Puebla hay un 80% de posibilidades de que llueva un sábado de junio por la tarde, la mayor parte de los eventos se realizarán en recintos cerrados pero estarán abiertos al público y son totalmente gratuitos.



La idea francesa

Esta celebración, ahora mundial, se originó en Francia en el año de 1982 cuando el ministerio de cultura estuvo a cargo de gente con ideas frescas y revolucionarias:

"La música estará en todas partes y el concierto en ninguna… Una revolución sonora más auténtica que el arte."

Ese era y es el concepto. ¿Pero cómo surgió la idea?

Resulta que al hacer una encuesta para conocer la relación que los franceses tenían con la música, el Ministerio de Cultura se dio cuenta de que había muchísima más gente tocando un instrumento o cantando de la que se imaginaba, y confirmó que las manifestaciones musicales organizadas no involucraban más que a una muy pequeña minoría. Es entonces cuando Jack Lang, Christian Dupavillon y Maurice Fleuret imaginaron una gran manifestación popular que les permitiera a todos los músicos expresarse y darse a conocer. Y es así que nació la Fête de la Musique el 21 de junio de 1982, justo en el solsticio de verano, el día más largo del año en el hemisferio norte.

Una fiesta gratuita, abierta a todo tipo de música y a todo el que quisiera participar sin importar su jerarquía, género o práctica.

En esa primera emisión la organización se hizo a la carrera y casi sin publicidad y no se sabía que aceptación o resultado tendría... El resultado rebasó todas las expectativas. Los músicos se instalaron en todas partes: calles, plazas, quioscos, patios, jardines, estaciones de tren y autobús a lo largo y ancho del país, y la gente deambuló escuchándolos hasta el amanecer.

Era una fiesta a la que todos estaban invitados.

Esta unión de músicos profesionales y amateurs y la atención que se le dio a todo tipo de música, tuvo una respuesta popular espontánea y masiva.

El concepto se extendió a toda Europa en 1985 durante la Fiesta Europea de la Música, y en menos de 10 años ya se hacía en 85 países en los cinco continentes. El año pasado ya más de 120 países en el mundo se unieron a esta fiesta.

La Fiesta de la Música tiene además otras implicaciones: abre espacio a las nuevas tendencias musicales, renueva las tradicionales y atrae sonidos de todo el mundo, entra en las prisiones, los hospitales y las escuelas, establece lazos e intercambios entre las ciudades y la periferia, y le da valor al trabajo de individuos y comunidades. Además de favorecer la práctica artística y cultural y lo mejor es que evoluciona constantemente y se va haciendo perenne. La fiesta se hace y se difunde en espacios públicos, con el público y para el público.

Esperamos que en nuestra ciudad la respuesta sea masiva Puedes consultar los programas de las diferentes sedes y armar tu itinerario para escuchar las propuestas de nuestros músicos. Estás invitado! Únete a la fiesta!

http://alianzafrancesapuebla.org/fdlm2017/

AQUÍ PUEDES VER EL PROGRAMA COMPLETO

He seguido de cerca y con mucho interés está iniciativa de regularización del arte urbano. Sé que hay muchas personas que se oponen a priori, pero yo tengo otro concepto, tal vez por haber trabajado muchos años en vía pública. Conozco de cerca a muchos de los artistas urbanos del centro porque también es mi lugar de trabajo. He visto surgir en épocas recientes a grupos verdaderamente interesantes que han hecho de la calle su escenario. Había un grupo multidisciplinario muy bueno que en la plaza del Carolino hacían un show de clowns con música en vivo y malabarismo en la plaza de la democracia, grupos de jaraneros que hacían fandangos multitudinarios en el Lennon, un muy buen quinteto o sexteto de saxofones. Se dieron espontáneamente, se dio ese salto de la mendicidad con instrumento al arte urbano. Tal vez el único antecedente es el grupo de invidentes que tocan afuera de Woolworth y que llegaron a ser 6 o 7 tocando además de la guitarra bajo y mandolina bastante bien, por cierto.

Estos grupo animaron a otros artistas y surgieron más malabaristas, de escuela, porque en Puebla incluso hay una universidad de arte circense. Y otros más que decidieron experimentar sonidos diferentes como el klezmer, y todo iba bien hasta que el ayuntamiento no supo cómo manejarlo y vía pública empezó a prohibir que tocaran e incluso amenazaban con quitarles los instrumentos.

Eso fue hace tres años aproximadamente. Yo asesoré a algunos de ellos porque, como te dije, he trabajado en la vía pública algunos años. Pero aparentemente el ayuntamiento entendió que estos jóvenes talentosos son un plus para el turismo y los dejó ser. Surgieron además de los cantores urbanos habituales de blues o de rock urbano con composiciones propias, bemberos y huapangueros venidos de la sierra, artistas que tocan tangos, andino, manouche, jazz, o que cantan ópera. O música de cámara. Violines y cellos. Pero de repente a alguien en el ayuntamiento se le ocurre que quiere "organizarlos" sin contar con su opinión. Es algo que no sorprende en esta administración. Creo que es bueno que los reconozcan, que no los persigan como a delincuentes, que les den un permiso que les dé tranquilidad para trabajar. Pero desapruebo una cuota sacada de la imaginación de no sé quién y que debería ser negociada con los afectados. Porque es cierto que el reglamento de ayuntamiento dice que las actividades lucrativas en vía pública deben ser autorizadas y pagar derechos, pero ha habido administraciones en las que las cuotas han sido simbólicas ($4 por ejemplo en la administración de Paredes) y el "casting", que me suena a censura. Después de todo el casting lo hace el público todos los días...



La calle es un excelente escaparate, pero también es peligrosa, te la comes o te comes... si tocas el alma del público también tocas sus bolsillos. Es un escenario tan digno como cualquier otro pero es el artista el que le da la dignidad como los señores de la sonora "callejera" que ya son parte del paisaje y que no dejan de sorprendernos con sus brillantes trajes en todos los colores.

Video tomado del facebook "Poblando ando"



¿Qué haría yo? Porque es fácil criticar pero no todos dan soluciones...

Primero: Yo establecería puntos donde hubiera afluencia pero que no interrumpieran el paso, porque hay lugares considerados por ayuntamiento en su nueva disposición donde no se paran ni las moscas. Yo dejaría como un corredor natural: el barrio del artista, ahí caben auditivamente dos o tres grupos, Parián sobre la 6, atrás del Carolino, Lennon, plaza de la democracia, Sapos, y en domingo alrededor del Zócalo incluyendo Reforma hasta la 3 que está cerrada y la 5 de mayo. Incluyendo el parque de San Luis y la entrada del Mercado de la Victoria.

Segundo: Hay que considerar que los artistas normalmente no trabajan de continuo ni todo el día (porque el arte es cansado), y que se desplazan. No se quedan en el mismo lugar. Entonces este circuito debe ser rotativo. No todos salen todos los días ni todo el día. Hay "eventuales" incluso que vienen de otras partes y que tienen propuestas interesantes. Yo "vendería" el permiso por día en la oficina de turismo. Tal vez un gafete especial, $10 para solista $20 por grupo. Y ya con eso puedes trabajar tranquilo y pagas tus derechos ahí mismo te dan un mapa de los lugares autorizados y ves donde te acomodas. Repito los artistas se mueven.

Para los artistas que salen todos los días o casi todos pondría una cuota por mes (con descuento obviamente) tal vez de $100 por solista y $200 por grupo. Con derecho a salir cuántas veces quieran, sin restricciones.

Ahí cada quien evaluaría si le conviene la tarifa diaria o la mensual. ¡Y ya! Lo del casting sale sobrando, si no la haces no vas a juntar ni lo del permiso. Así de cruel es la calle.

Ya para finalizar. Un exhorto al público. Sean generosos, con su tiempo y con su dinero, ¡pero sobre todo con sus aplausos! Y pues recalco estoy hablando de artistas. No de personas que tocan cinco notas todo el día.

"¿Dónde estudian?", pregunto ingenuo. La respuesta la da el muchacho de la mandolina: "En la calle."

Luego logro que uno de ellos confirme que en sus ratos nocturnos llega a trabajar de mariachi. Es uno de los dos violines.

El otro es el de la chica que estudia en el Conservatorio.



Pero están ahí, efectivamente,en la calle. Y tal vez sean el mejor ejemplo de la calidad que puede alcanzar la musica callejera.

Alcanzo a grabar un video de Klesmorino al tiempo que mi amigo Nico Aldredge logra una buena serie fotográfica de la que tomo la foto de la portadilla.



Escribí inmediatamente sobre estos muchachos:

"En la esquina del Carolino, a mediodía, estos jóvenes músicos sorprenden, no puedes dejar de escucharlos. La armonía viene de lejos, del mediterráneo extremo, el de los judíos que fueron a dar hace siglos a la Europa Oriental. Un aire hebreo, yiddish tal vez, domina la 3 Oriente. Pero sus rostros apenas han salido del conservatorio. O simplemente de la calle el talento que derraman. Se hacen llamar Klezmorino, y en algún lugar habrán leído y escuchado del klezmer y su renacimiento hace unas décadas en Estados Unidos. Como sea, aquí están con su trombón y clarinete, su acordeón y sus violines, y el tambor y la mandolina. Qué juventud maravillosa. Qué ansias tan bien armadas en este descubrimiento musical."

Luego descubro que la resonancia es inmediata. Son muchos los que los han visto, los que se detienen como yo a escucharlos. Y el reclamo es directo: debemos como sociedad respaldar la música callejera

También de ellos recojo algunas de sus voces que han comentado en el Face sobre el tema:

Aaron Poltolarek: Esa es música jazidica. De origen judia, hermosa musica de nuestros antepasados. Muy extraño que sea producido en Puebla donde ya NO hay Comunidad Judía, la cual se encuentra citada en la Ciudad de México. Ojalá hubiese manera de contactar con ellos.

Hernán Reyes Ibarra: Cultivadores de klesmorim en la antisemita Angelopólis. Ver para creer. Qué dirán la Mitra, las damas de la Vela Perpetua y los Caballeros de Colón. El mundo al revés.

Lourdes Morán: Puebla se ha convertido en bastión del Klezmer, si curiosamente considerando, como dices, que no hay una comunidad judía muy grande. En el DF de música Klezmer pura (sin fusión) habrá uno o dos grupos, klezgulash, por ejemplo, en Guadalajara está Sherele y hay grupos de fusión como klezmerson, (aunque hablar de "klezmer puro" es un poco extraño ya que por naturaleza es una fusión de diferentes ritmos y culturas). hay otro grupo igual que toca en las calles de Torreón y aquí, en Puebla, tenemos dos: El Colectivo Klezmorino y Tate Klezmer Band! Los dos excelentes!! Si buscas en Google, Klezmer en México, verás como arrasan ! Y curiosamente ninguno de los dos es judío. Los klezmorinos merecieron una entrevista en el Wall Street Jounal. Y gracias a eso tocaron en la sinagoga más antigua de México. La Justo Sierra. Y Tate Klezmer se presentó recientemente en el festival 5 de mayo con un gran éxito. y van a estar en la Fiesta de la Música en el Museo Amparo la próxima semana. Es una música genial!! y como dicen por ahi si la haces en Puebla la haces donde sea hasta en NY.

Lucia Miramontes: También hace gala de su talento en el paseo del Ayuntamiento y en el portal con este mismo nombre entre la 2 norte, en esos lugares los escucho por lo regular se encuentran a eso de la 8 de la noche enfrente al banco ya muy conocido, este grupo ya tiene bastante tiempo en compartir sus talento con todos a nos que nos gusta la música no tan comercial.

Adolfo Flores Fragoso: Ya tienen rato de tocar en el Centro Histórico. Andan por el Carolino porque el "H" ayuntamiento los echó del portal Hidalgo.

Mario Martell: Y sobre la Palafox, escondidos en los contrafuertes que sostienen la iglesia de la Compañía un trío de músicos tradicionales de Huapango tocan sones.

Vazquezhz Felix: Si, también los he oído. Muy buenos Huapangos. Que grande y multicultural es nuestro estado. Es imperdible la Música del Colectivo Klesmorin Puebla. Debe ser una visita obligada para cualquier turista oírlos. Hermosa música

Gloria Calixto: Este tipo de música se debe valorar. Ya el H ayuntamiento los corre más de 5 veces por día. Y ellos con mucho ánimo se niegan a dejar de deleitarnos y compartirnos su gran talento y pasión.

Niels Covarrubias: Varias veces he tuiteado al gobierno de la ciudad para que apoyen a estos grupos y la música se vuelva habitual en El Centro histórico. ¿No podríamos buscar que las autoridades lo hagan con un programa oficial de música callejera?

Lourdes Morán: En teoría para eso es el reordenamiento. Ojalá incluya unos templetes con contactos para conectar amplis pequeños . Hay propuestas muy interesantes últimamente: Klezmer, tango, manouche, blues, ópera, música de cámara, saxofones.

Dabitaltepetl Altepetl: En tiempos donde gobierna la estulticia en palacio... Ahora pagaran sus respectivos 37pesos a las arcas de la aristocracia poblana disque ilustrada y adoctrinada en Harvard...

Por lo pronto ahí está Klesmorino. La juventud más absoluta. La libertad que gana la calle. Y el sentimiento de que así, en estos afanes colectivos, se construye un mejor país.

Mundo Nuestro. Presentamos la voz y la música de la artista cholulteca Suculima.



MUJER TORBELLINO



MUJER TORBELLINO

My name is Paola Suculima and my song is from the JICARA (gourd) and I present you with Mujer Torbellino (Tornado Woman)



Desde las semillas, desde el vientre, desde el folk, con trazos de jazz, de blues, de son, del CORAZON.



From seeds, from the womb, from folk, lil jazzy, lil blues, lil son from the heart!

This is an album about the seeds and the heart,

las semillas que plantamos desde el vientre,

from the wind, desde nuestro viento,

nuestro aliento para el mundo.

We dismantle that which needs dismantling,

y quedamos en el centro del Torbellino, un espacio de paz,

mientras lo que necesitamos quitar del camino se cae para hacer luz, paz,

y amor para este mundo.

We are the storm.

We bring our gifts of song, of womb, of remembrance of honoring.

We celebrate, and we dance and we continue.

Más de Suculima en Mundo Nuestro

La montaña/Videoclip

La montaña/Videoclip

Suculima: canto de una poblana en el exilio

Suculima: canto de una poblana en el exilio

Vida y milagros

La primera vez que vi una imagen de Joaquín Sabina fue en una revista semanal de El País dedicada a diferentes celebridades del arte y la música contemporánea. En la foto, Joaquín aparecía desnudo, excepto por unos calcetines, una corbata y el bombín negro que usa en sus conciertos. Joaquín tenía entonces 52 años y era el año 2000. Su descarada desnudez me acercó a su música, y desde entonces me enamoré de ella y del raro magnetismo de su autor.



En febrero de 2016 El País publicó otra entrevista con Sabina. El periodista Xavi Sancho la ilustró con una foto de la cara de Joaquín, con sus ojos tan negros y vivos escondidos detrás de unos párpados cansados; Joaquín acababa de salir de una operación para corregir un taponamiento de venas que ya le había dado sustos anteriores y que le provoca, entre otras cosas, su desmedida afición a fumar. Y sin embargo dio la entrevista mientras fumaba con avidez uno que otro Ducado. Entre el humo que uno imagina escapan las palabra que suenan como la música que escribe y canta.



De la larga entrevista me robé unos destellos para un artículo hace año y medio; el inteligente entrevistador supo tirar del hilo y el anzuelo que sacan las respuestas que desnudan el alma de Sabina, tan desnuda como estaba él en la provocadora foto de hace 17 años. Xavi Sancho le preguntó entonces cómo se vive la incertidumbre de la salud quebrantada. Y viene al caso recordarlo porque últimamente estuvo enfermo de gravedad otra vez. Sabina contestó entonces:

--Todo lo he vivido en un estado de inconsciencia que roza con la criminalidad hacia uno mismo. Soy poco dado a la tragedia y a pensar en qué va a pasar y cómo quedará mi viuda. Si sé en cambio, que eso de las experiencias raras y sin límites no sirven para nada: no se aprende nada excepto que uno es frágil.

¿Su talento es transversal, puede abarcar otras formas de creación?

--Lo mío es simplemente la dispersión, mis talentos son menguados y soy incapaz de llegar al final de nada.

¿Se sorprende mirando más hacia atrás que hacia adelante?

--Tengo memoria pero carezco de nostalgia. Odio a los nostálgicos.

Odia a los nostálgicos y creo que tiene razón al decir que la nostalgia es una pura y verdadera pérdida de tiempo. Hace bien en odiarla y en decírnoslo. ¿Qué añorar y para qué, si solo nos queda el hoy, quizás mañana? No hay tiempo que perder, aunque creo que para casi todos es imposible liberarnos del todo de un arranque de nostalgia, incluso para él, aunque lo niegue todo.

¿Y qué opinas Joaquín acerca de que hay oportunidades en las crisis, que son oportunidades para reinventarse?

--Las crisis son una puta mierda.

¿Y en cuanto a los amigos?

--Tengo pocos amigos, pero muy intensos. En cuanto a decir la verdad, ni a la mujer ni a los amigos hay que decírselas nunca. Cuando me topo con alguien que te dice " yo voy de cara”, léase yo soy muy franco, no tengo pelos en la lengua, huyo de él como de la peste.

Y otra vez dice la pura verdad este desnudo de cuerpo y alma, mientras lo niega todo, como el nombre de su último concierto. ¿Quién no ama sus vericuetos, sus sótanos y sus escondites interiores, quién no ha mentido a los amigos o al ser amado para conservarlos al lado? ¿Y quién como él vuelve de la mentira una virtud y un acto de verdad invaluable?

Me entero que Sabina no tiene licencia para manejar, no ha visitado nunca un banco y se tilda a sí mismo de "incapaz". No tiene faceboock, ni twitter, ni teléfono celular. Si está leyendo un libro o platicando con alguien, eso está haciendo y ya.

--A mí me gusta hacer lo que estoy haciendo, nada más.

¿Arrepentirse es de cobarde o de valientes?

--Supongo que habría que arrepentirse de cosas, pero como es inútil, más bien saco lecciones....Para escribir canciones las experiencias son necesarias y la memoria fundamental. No la nostalgia, que es un poco babosa.

Este mes de mayo apareció en mi camino el anuncio del próximo concierto de Joaquín, LO NIEGO TODO. Me encantó verlo ahí, como un comunicado de que está sano y de que seguirá dando guerra. Mayo fue pasando y cada día pensaba en darme el tiempo de conseguirme unos boletos, pero el anuncio quedaba en una curva y nunca pude memorizar el número al que había que llamar. Y mayo voló y me agarró el día 24 desposeída de boletos pero con las ganas intocadas de acudir al concierto. Dice Sabina que habría que arrepentirse de cosas, pero dice también que no sirve de nada. Me he portado como toda una discípula suya porque dejé todo a la suerte,- pensé- así que ni derecho tenía a arrepentirme de mi indolencia y me tendría que conformar con oír en el celular el link la canción que da nombre al concierto.

En el lavadero de Almoloya que es el chat que tengo con mis cuatro hermanos, apareció un mensaje tardío de Angelitos, que no avisó antes porque la víspera se rompió una mano por tratar de ponerse unos zapatos de agujetas sin sentarse:

- ¿Alguien en Puebla quiere ir al concierto de Sabina?

- ¡Yoooooo!

- Pasa a la taquilla a las 8.15 y pregunta por ti.

En medio de grandes gotas de lluvia mentirosas, porque luego ni llovió, llegué al teatro y pregunté por mí. Es bueno preguntar por uno mismo porque es seguro que uno responderá. Me dieron dos boletotes buenísimos. En la cola estaba un amigo que no es acompañado en su gusto por Sabina por el resto de su familia. No compres, te doy uno. Quedamos, literal, a los pies de Sabina, que entre otras cosas le miente también a su público en eso de que no tiene apegos: adora a sus músicos y es fiel a su público hasta la extenuación. Él mismo ya lo ha dicho, no se aprende nada excepto que uno es frágil, pero él no lo es en su entrega a un público que llenó hasta el último rincón del auditorio y al que consintió saliendo a cantar tres canciones más de las debidas, con criminal inconsciencia hacia sí mismo. Dicen que los poblanos somos sangrones y fríos. Nada de eso fuimos este jueves, pregúntenselo a él, que aunque sabe mentir, no lo negará todo.

Hoy domingo leo de nuevo la entrevista de hace meses:

¿Qué opina de las críticas?

--Mira, yo sí las leo. No tengo capacidad de rencor y leo a los buenos críticos y escritores, aunque hayan hablado mal de mí. La gente que es sabia no tiene autoestima.

¿Qué le cabrea?

--Me cabrea la estupidez, la falta de sentido del humor, el sectarismo....y lo cotidiano molesta, molesta mucho. Y es que a mí me gusta la tertulia....no hay que permitir que el oficio que te da de comer se lleve a tus amigos.

A mí también me gusta la tertulia por las mismas razones, por eso partí al concierto acompañada solo por mi sombrilla, mientras recuerdo de nuevo la primera vez que vi y supe de Joaquín Sabina, no desnudo del todo, ya conté que llevaba calcetines, corbata y su bombín . Esa foto reflejaba al hombre irreverente, profundo y consumado que ha sido y será hasta la sepultura, con todo y su genio. Crecí en un mundo en el que los desnudos masculinos no se podían adquirir en un puesto de periódico, los desnudos masculinos eran de mármol, fríos, aburridos y atléticos como el David de Miguel Ángel, nunca de carne y hueso. Hoy también hay un culto soso a los cuerpos perfectos de los actores de Hollywood, con unos parámetros esclavizantes de belleza que nada tienen que ver con la cálida realidad de los cuerpos que de verdad amamos. Y hoy aún vivimos en un mundo en el que no es común que alguien desnude sus pensamientos con la franqueza e inteligencia de este hombre.

Se apagaron las luces y en medio de un griterío electrizante Sabina salió al escenario con desparpajo y garbo, con orgullo y sencillez, con generosidad irrefutable. Y miré otro tipo de desnudez, la que acepta tajante lo que uno es, la que desnuda el cuerpo y el cerebro de manera tan contundente y sin equívocos.

Qué gusto, regresaste con otro concierto en que lo niegas todo para afirmarlo todo mientras cantas con Mara Barros y tu banda de músicos a los que les brota el talento sin recato ni discordia. Sí, contradícete, niégalo todo, incluso la verdad de ser el generosísimo ser que eres. Por eso tú y tus músicos, tu núcleo duro, siguen juntos después de tantos años. Y te vemos completo: no eres juglar de asfalto, ni rojo de salón, no escondes la pasión, ni la perfumas, ni has quemado tus naves y no pides perdón.

La leyenda del suicida,

y la del bala perdida

la del santo de oro,

si me cuentas mi vida,

lo niego todo...

Incluso la verdad.

Nos has cantado todo y ya te vas. No has defraudado a nadie, mucho menos a ti. Ahí queda tu sombra, dentro de tu fantástico escenario psicodélico. Al público ya le duele la garganta de tanto gritar pero quieren que cantes otra, y otra. Yo ya quiero ponerte en un nicho de niño dios. Oye, pues si no eres de hule. Ya diste todo y aún te tenemos preso con tanto alboroto y tanto aplauso.

¿Ya te vas Joaquinito? ¿A dónde que más valgas que no sea a mi CD, a mis oídos, al ruido, demasiado ruido que hay en tu fiesta y en tu orquesta cuando te voy escuchando mientras cruzo la ciudad solitaria y mojada , poquito antes de la media noche de un jueves a punto de morir....

LA GRAVE CRISIS DEL INAH

Los invitamos a navegar por la página de internet de la Secretaría de Cultura. Al iniciar el viaje, el internauta podrá darse cuenta de que, a un año y meses de haberse constituido, en medio de una polémica que nunca debió de haber dejado el tono de denuncia con que llamó la atención antes y durante su creación, la secretaría no es más que un cascarón vacío. (Hay más información acerca de la misma en Wikipedia.) Ni siquiera se pretende definir el objeto que le da nombre, ya que la cultura no les interesa a quienes han estado detrás de este proyecto, excepto como un medio para obtener sus fines particulares. Ya Rafael Tovar y de Teresa, y ahora la actual directora, María Cristina García Cepeda, han centrado sus esfuerzos en darle coherencia y definición a este perverso ente burocrático que se está tragando el trabajo y los esfuerzos de décadas de miles de trabajadores de la cultura. Pero, como siempre, para nuestros gobiernos, federales y locales, la cultura es lo de menos…

Las palabras del titular de la SEP, Aurelio Nuño, entre el 5 y el 10 de diciembre, retumban como eco hoy en día: “es de tal demanda el trabajo educativo con un sistema educativo de estas dimensiones, que es imposible que el secretario de Educación dedique el tiempo que requiere algo tan importante como es la cultura”; “antes de discutir la situación de la cultura en el país y de organizar foros de discusión, es necesario aprobar la transformación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en una nueva secretaría”; “la creación de una Secretaría de Cultura se propone sin afectar los derechos de quienes trabajan en las diversas instituciones culturales del estado; sin crear más burocracia, y sin que haya mayor carga a los contribuyentes”.



Por medio de una prestidigitación tramposa, el secretario Nuño en esos días, “recordó que en 1921, con la creación de la Secretaría de Educación Pública nació el proyecto del binomio educación-cultura, y planteó que no se puede entender a la educación sin la cultura y a la cultura sin la educación”. Para posteriormente agregar, “salgamos ya de esta trampa burocrática, construyamos el marco jurídico que se deba construir, pero hagámoslo ya con una Secretaría de la Cultura que pueda coadyuvar en esa discusión y tener un liderazgo que no tenemos; si queremos un diálogo abierto con la sociedad y tener foros, hagámoslo, pero con una Secretaría de la Cultura que tenga la fuerza para poder convocar”.

Brillantes decisiones. (Foto tomada de aquí.)

En la revista Proceso, el 10 de diciembre de 2015, ocho días antes de que se anunciara la aprobación de la secretaría —de manera unánime por parte del poder legislativo—, Sabina Berman escribió: “La nueva Secretaría de Cultura tiene en común con el fantasma de Canterville la extensa fama y la incertidumbre sobre su realidad material. Como del fantasma en tiempos idos y en otras latitudes, de la tal Secretaría se ha hablado mucho los últimos meses, en tertulias de artistas, páginas editoriales y secciones de arte, en el mismo Congreso de la Nación, pero nadie ha visto de ella siquiera un perfil, o al menos la sombra furtiva de un perfil. Mucho menos un proyecto.” Y la misma periodista termina: “Cambiarle el nombre al Conaculta por Secretaría de Cultura y no formular un plan de cultura tendrá como efecto nada.”

Mariela Arrazola, en su articulo “Las trampas de la Secretaría de Cultura, el 24 de diciembre del 2015, en la página Consultario: Suplemento de Cultura —que puede consultarse aquí— escribió:

La Secretaría de Educación Pública (SEP) se creó en 1921. Posteriormente, en 1939 se instaló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y hasta 1946 el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), primeros intentos por gestionar la cultura y, de manera tangible, el patrimonio en nuestro país. Mientras que el INAH vela por el patrimonio anterior al siglo XIX, el INBA se encarga del patrimonio creado a partir de entonces. No obstante, según la propia página oficial del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) es hasta el 7 de diciembre de 1988, a pocos días de comenzar el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que el gobierno de la República decreta, según el Diario Oficial de la Federación, la creación del Conaculta y en dicho decreto, supuestamente, se afirma que es un órgano administrativo desconcentrado de la SEP. No obstante, según consta en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, artículo 38, en realidad todas las tareas relativas a la gestión de la cultura siguen recayendo en la SEP (ni se menciona el Conaculta). Así es que lo primero que habría que preguntarse de manera seria es: ¿entonces no sirvió desconcentrar al Conaculta de la SEP? O ¿por qué no se hizo bien el cambio jurídico desde entonces? No vi que alguno de los diputados o senadores se diera a la tarea de hacer esta pregunta, por cierto.



El 21 de marzo de 2017, se anunció que la Secretaria de Cultura tiene para 2017 un presupuesto de 12 mil 500 millones de pesos, lo que representa 18.5 por ciento menos que el año pasado cuando fue de 15 mil 200 millones. A pesar de ello, la titular de la dependencia, María Cristina García Cepeda, aseguró que los programas sustantivos de todas las áreas están plenamente garantizados. El periódico Enfoque registra que

La responsable de la política cultural del país explicó que ante los tiempos de crisis y adversidad que viven México y el mundo, la Secretaría de Cultura federal ve este panorama como una oportunidad para optimizar recursos, hacer más con menos, y llevar el beneficio del quehacer, la promoción y el disfrute de la oferta artística y cultural a más mexicanos. Durante la exposición de datos duros en la sede central de la dependencia, García Cepeda refirió que la reducción presupuestal no afectará los programas regulares de la secretaría a su cargo y para ello, presentó cuatro ejes rectores que guiarán su plan de trabajo 2017-2018 y con ello, cumplir los compromisos que se tienen con México. Detalló que los ejes rectores son “Cultura, un derecho con libertad”, que impulsa el desarrollo artístico y el respeto a la libertad creativa, protege los derechos de autor, pone a las niñas, niños y jóvenes en el escenario cultural, y fortalece al libro, la lectura y los lenguajes digitales. Este primer eje, subrayó, unirá de mejor forma a todos los mexicanos, sin distingos. García Cepeda dejó ver que el objetivo es ampliar los beneficios del arte y la cultura con diversidad, inclusión y pluralidad, a fin de contribuir al desarrollo integral del país, y para ello, los seis institutos con que cuenta la Secretaría de Cultura federal reafirman, con hechos, la importancia de la cultura dentro del proyecto nacional.

Así las palabras huecas de nuestros funcionarios de cultura, que repetimos, traen como eco las de aquel soberbio Aurelio Nuño, en diciembre de 2015.

Para terminar, los diputados de este país, tan conocedores y expertos en la materia, de manera expedita se dieron a la tarea de subsanar un “error” en sus gestiones con respecto al reglamento interno de la Secretaría de Cultura (publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 8 de noviembre de 2016 y que merece un texto aparte). Rápidos como son en las tareas de legislar y para corregir el “olvido”, el 27 de febrero del presente, supimos por los medios impresos y electrónicos, que redactaron una reforma a la ley federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, a través de la cual se transfirió a la Secretaría de Cultura la responsabilidad de preservar el patrimonio material y cultural mexicano. Por unanimidad de 417 votos, se avaló la reforma a varios artículos de ley federal sobre Monumentos, para quitar estas funciones que se otorgan a la Secretaria de Educación Pública y que se los diputados omitieron cuando aprobaron la creación de la Secretaría de Cultura”. Esto —explicó la docta diputada del PAN Genoveva Huerta al fundamentar el dictamen que los llevó a proponer este asunto— “Tiene la intención de reformar el ordenamiento jurídico que regula la protección, conservación, difusión e identificación de los monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas de la nación… para armonizarla con la legislación vigente, transfiriendo a la Secretaría de Cultura las facultades que tenía en dicha ley la Secretaría de Educación Pública”. El dictamen se turnó al Senado para su validación.

A la lista de una sociedad aplastada y angustiada, gobernadores prófugos, estudiantes desaparecidos, periodistas muertos, migrantes en la ignominia, trabajadores disminuidos, profesores acosados, políticos voraces, agregamos ahora ¡la de la futura pérdida del patrimonio nacional!

Es hora de que los mexicanos y no sólo los trabajadores de la cultura, entre ellos los del INAH, conozcamos lo que está sucediendo. El tiempo apremia.