Cultura

Cultura

Suspendisse at libero porttitor nisi aliquet vulputate vitae at velit. Aliquam eget arcu magna, vel congue dui. Nunc auctor mauris tempor leo aliquam vel porta ante sodales. Nulla facilisi. In accumsan mattis odio vel luctus. Fusce egestas, augue in fermentum euismod, quam ante mattis lorem, a tempor ipsum mi sed elit.

Mundo Nuestro. No es fácil mirar a México. Cuántos países se contienen en él. Y tan aislados. Ciudades y pueblos, todo conectado por el pavimento. El mundo urbano vive en su encierro. El mundo campesino sobrevive cercado por las montañas y los desiertos. Y mientras, vamos y venimos por carreteras que son fronteras que no cruzamos. El paisaje se paraliza en una postal. Así, difícilmente vemos a México.

A menos que vayas en bicicleta. Desde la ciudad de Puebla, y por caminos rurales, hasta el albergue El Refugio a 4,260 metros de altura. Y que tu primer destino sea llegar a la cumbre del Pico de Orizaba, cerca de los 5,700 metros. Y que bajes después, en un solo tranco de cinco horas, 3.8 kilómetros de bicicleta desenfrenada. Y que duermas en un maizal. Y que en tres días recorras 100 kilómetros de brechas por barrancos insondables hasta llegar al río Antigua. Y que ahí regales las bicis a los lugareños y trepes a un bote inflable río abajo hasta llegar cuatro días después al mar veracruzano.



Cuatro norteamericanos capacitados para el deporte extremo. Gringos, les decimos. Ellos lo hicieron. En bicicleta, en escalada, en kayacs. 360 kilómetros en dos semanas. Solos. Sin guía. Sin el menor asomo de miedo por el México profundo.

Con la fuerza de sus piernas en los pedales, con sus manos como garras en los ramos.

Cuerpos extremos para conocer mejor a México.

Para mirar mejor a México



El alucinante viaje a la playa de cuatro deportistas extremos

Por Luc Mehl y Steve Fassbinder

Desde la frontera extrema

En enero de 1989, cuando tenía 11 años, la temperatura llegó a -60 º C. Me encanta Alaska, sus montañas agrestes y sin límites, ¡pero enero es un buen momento para las vacaciones!

La idea de viajar a México se me ocurrió después de completar la travesía de las dos montañas más altas de América del Norte: Denali, en Alaska, y el Monte Logan, en Canadá. La tercera montaña más alta, el Pico de Orizaba, era el paso lógico.

El estilo de estas travesías es el de viajar por nuestros propios medios, ´la tracción humana’: llevar nuestras provisiones y movernos tan rápidamente como sea posible. La travesía del Denali (320 km) requiere 25 días; y 30 días la de Monte Logan (600 km). Al Pico de Orizaba se puede acceder por carretera, pero queríamos “alcanzarlo” con nuestro propio esfuerzo. Planeamos ir en bicicleta 130 kilómetros hasta su falda; después de treparlo, bajar otros cien kilómetros en bici hasta el río Antigua; y de ahí, otros 130 kilómetros hasta el mar en Veracruz.

Yo soy Luc Mehl, tengo 34 años y soy profesor de Ciencias Ambientales en la Alaska Pacific University-

Tres amigos se sumaron al viaje: Steve Doom Fassbinder, de 38 años, trabaja en Alpacka Raft, la empresa que elabora los kayacs; Jim Harris, fotógrafo profesional de deporte extremo, de Salt Lake City, y Todd Tumolo, de 27 años, de Anchorage, guía de montaña en la la Alaska Mountaineering School.

“Cuando recibí la invitación de Luc Mehl para unir fuerzas en un viaje al centro de México en una travesía al Pico de Orizaba (5,636 metros sobre el nivel del mar) y al mar de Veracruz en bicicletas baratas, a pie y en kayacs inflables, mi respuesta rotunda fue: ¡Sí! La propuesta básica era: comprar bicis de bajo costo --no más de cien dólares-- en Puebla. Cargar veinte kilos con el equipo indispensable, crampones, piolets, kayacs. Y la regalía de las aguas bravas. Iríamos en bici varios días hasta el albergue a 4,260 metro sobre el nivel del mar. De ahí escalaríamos hasta la cima del glaciar del Pico, el tercero más alto en América del Norte. Después, durante algunos días, de nuevo en bici, bajaríamos por las cañadas hasta alcanzar en el río Antigua, el cañón Barranca Grande; ahí dejaríamos las bicis, inflaríamos los botes y a lo largo de cuatro días de remo saldríamos al Golfo de México.” (Steve Fassbinder)

Todos sabíamos que salir en bicicleta a través de la ciudad de México sería la parte más peligrosa de nuestro viaje, así que mejor cogimos el autobús directo a Puebla. No es un ciudad pequeña (la población del área metropolitana es de tres millones), pero como teníamos un contacto en Cholula yo estaba seguro de que podríamos encontrar bicicletas y la rutas para atravesarla. Nuestra amiga, la profesora Gabriela Ruiz Guevara, fue una ayuda increíble. Ella nos recogió en la estación de autobuses y nos llevó a las tiendas de bicicletas. No esperábamos una hospitalidad así, pero pronto entendimos que la generosidad nos esperaba en México.

El altiplano en bici, a la vista el Pico

En Cholula compramos las bicicletas más baratas que encontramos, a 1200 pesos, y pasamos la tarde ajustando nuestros equipo y aparejos. Cada uno de nosotros cargaría 20 kilogramos de equipo. Nuestros botes inflables (de tres kilos) fueron atados al manillar de la bicicleta; piolets, crampones, ropa de abrigo se montaron en su cuadro. Para salvar peso dejé el sleeping bag y la almohada, lo que claramente demostró ser un error.

Salimos de Cholula temprano en la mañana para evitar el tráfico. Ir en bicicleta por la ciudad fue una locura. Lo único que me acuerdo es que un pedal de la bici de Jim golpeó una camioneta cuando se cambió de carril en una avenida. Yo estaba ansioso por llegar al campo.

Con largos días sobre las bicis hicimos grandes progresos. Algunas secciones de la carretera tenían los acotamientos muy estrechos, pero tomamos las docenas de perros muertos como prueba de que sería más seguro pedalear por ellos.

“Cuando viajo en bici siempre me gusta acampar en la cima de un paso, si es posible. Así, normalmente, lo bueno supera a lo malo. Al amanecer ves el sol, al atardecer lo ves irse. Puedes mirar cuesta abajo y mirar lejos, y puedes empezar el día con el pie derecho… En contra de esta perspectiva, los fuertes vientos y las mañanas frías. Pero descubrí un punto negativo inesperado en México, por lo menos en esta ruta: ¡el tráfico nocturno en la carretera, con los camioneros que frenan con el motor y usan el claxon sin el menor escrúpulo! Tengo el sueño pesado, pero las noches fueron largas.” (Steve Fassbinder)

La escalada

En Tlachichuca, a unos 100 kilómetros de la ciudad de Puebla, muy cerca ya de El Pico de Orizaba, compramos suministros para acampar. Y cuando se terminó el pavimento, empujamos las bicicletas. El tiempo era perfecto y fue muy gratificante empezar a subir la falda de la montaña, elevarse por encima de los campos y ver las aldeas que habíamos dejado atrás.

“Empujamos nuestras bicicletas en la luz mortecina, sacando el máximo provecho de tiempo en nuestro lento avance. Listos para simplemente dejarnos caer en cualquier lugar del bosque y ahí fue cuando conocimos a estas jóvenes doctoras. Tuvimos una pequeña fiesta. Al parecer, les cayeron bien unos montañistas realmente sucios, cansados, y barbudos llegados desde Alaska. Vaya usted a saber… afortunadamente, sólo quedaba una cerveza, que los cuatro compartimos.” Este enlace dice todo http ://vimeo.com/58764997 (Steve Fassbinder)

Piedra Grande, el refugio alpino a los 4260 metros sobre el nivel del mar, estaba vacío cuando llegamos; ahí pasamos un día para aclimatarnos, ordenar equipos, arreglar las bicicletas y explorar los alrededores. Al día siguiente partimos del albergue a las 4 de la mañana, alcanzamos el glaciar antes del amanecer y descubrimos al sol esperándonos en la cumbre. Como no llevábamos botas de escalada, atamos los crampones a los tenis y utilizamos cubre botas hechos con chamarras de niño usadas.

La vista desde la cumbre fue impresionante, sobre todo por el contraste entre el árido campo al oeste y los cañones de exuberante selva al este.

Amigos en la cima

Esfuerzo coronado

“Cuando íbamos a descender aparecieron ellos, unos niños en un grupo nada tradicional de escaladores. Y sus cámaras, que nos hicieron sentir mejor con nuestras cámaras gringas. Y su vestimenta, nada convencional para la montaña. Treparon a la cumbre por la menos utilizada ruta del suroeste. Era un grupo de veteranos y jóvenes, flacos y gordos, ¡todos extasiados por haber alcanzado la cima juntos! Qué colección de montañeros sin pretensiones con la que compartimos la cumbre. Tanto como quería continuar en mi viaje hacia el mar, me hubiera gustado seguir hasta el corazón de la patria mexicana a este grupo, y averiguar cómo había llegado hasta el Pico que ha dado sombra desde siempre a sus vidas.” (Steve Fassbinder)

En caída libre al río

Después de relajarnos en la cumbre regresamos al albergue, empacamos nuestras bicicletas, y comenzamos el descenso más increíble de nuestras vidas. No estábamos seguros de lo que nos esperaba. Yo había elegido una ruta basado en mediocres imágenes satelitales, y no sabíamos qué tan empinadas estarían las carreteras y si las bicicletas aguantarían.

Las brechas eran sensacionales. Volamos hacia abajo, levantando "colas de gallo" de polvo. Los primeros pueblitos que pasamos eran increíbles, a diferencia de lo que habíamos visto en el lado oeste. Los niños, con rostros tan sucios como los nuestros, corrían a nosotros como el agua de los campos y las casas.

Nos detuvimos con frecuencia para apretar tornillos y renovar los frenos, pero aun así, bajamos 3,800 metros en un día. Todd, nuestro ciclista menos experimentado, manejó con abandono imprudente, pues claramente no entendió qué tan cerca estaban las bicicletas de una falla catastrófica, y que una caída a esas velocidades significaría equipo roto, o peor aún, huesos.

“El día era joven, así que empacamos nuestros equipos y agarramos camino. Yo esperaba que este descenso en bicicleta estuviera en el escalón más alto de los descensos históricos, pero mis estimaciones se quedaron cortas. A las 2 de la tarde abandonamos el albergue y empezamos a bajar 2,400 metros de brechas mexicanas en las siguientes cinco horas. Al final del día, ya en la penumbra, acampamos en un maizal a la orilla de un abismo en la más grande bajada que alguna vez pudiera imaginar. Alrededor de cuatro mil metros de descenso en un solo día. Lo más chistoso fue que al día siguiente despertamos para bajar otros ochocientos metros en caída vertical. Todo esto tuvo un precio, como todas las buenas montañas lo cobran: ¿cuántas pastillas de frenos? Ayudó la creatividad mecánica, pero al final todos estábamos desconcertados por el hecho de que las bicicletas siguieran rodando.” (Steve Fassbinder)

Los días siguientes no fueron tan fáciles: cruzamos tres cañones tremendos, con bajadas emocionantes seguidas de subidas brutales. La amplitud de estas gargantas era nueva y exótica para mí. Las paredes estaban cubiertas de plantas con hojas verdes que nunca había visto o imaginado.

Descanso

“El viaje desde el Refugio hasta la Barranca Grande, en el río Antigua, nos llevó tres días. Hablo por todos al decir que estábamos sorprendidos de que no tuviéramos un percance mecánico mayor, como un cuadro o una clavícula rotos, por ejemplo. El descenso inicial fue increíble, mis ojos literalmente se quemaban de lo rápido que bajábamos, y por tanto tiempo.” (Steve Fassbinder)

Barranca Grande

Llegamos a Rio Antigua emocionados por el agua clara y limpia. Regalamos las bicicletas a unas confundidas pero agradecidas personas, y compramos algunos suministros críticos: cerveza y jabón de baño. La cerveza era cerveza, pero el jabón de baño resultó ser jabón de lavandería, pero aun así eliminó la semana de polvo y sudor de nuestros cuerpos.

Resistencia de las bicis hasta el final

A la mañana siguiente inflamos los botes y comenzamos el recorrido de 130 km al mar. El primer día fue en el impresionante cañón Barranca Grande. Las paredes del cañón eran exuberantes con afloramientos de rocas escarpadas y los zopilotes apenas visibles en las alturas. Los rápidos no eran técnicos, pero eran suficientemente fluidos para mantener nuestra atención. Naranjas flotaba en el agua. Los siguientes días en el río no fueron tan emocionantes, pero estábamos satisfechos con nuestro avance.

“Barranca Grande ha sido descrita en las guías turísticas como ‘una aventura impresionante y hermosa a lo largo de 32 kilómetros de lo mejor que México puede ofrecer’ (…) ¡Como sea, es la mejor carrera que tenido el privilegio de realizar!” (Steve Fassbinder)

En cayac hasta el mar

De regreso al mundo: la basura, el mar

Empezamos a notar que caía ceniza negra del cielo. Tomó un tiempo darnos cuenta de que la ceniza era descendente. Veíamos botellas de plástico en cada remolino. Fue triste observar este tipo de contaminación en lo que era por lo demás un paisaje impresionante. También fue triste reconocer que estábamos contribuyendo con el problema: bebíamos agua embotellada todo el viaje.

Las aves marinas, pelícanos y garzas, fueron las señales de bienvenida, habíamos alcanzado nuestro objetivo. Fue impactante la primera visión de las olas rompiendo en la costa. Pusimos nuestras tiendas en la playa, entre nopales y retazos de madera, y mantuvimos una hoguera encendida hasta altas horas de la noche.

Los cuatro viajeros reflexionamos sobre nuestro viaje de dos semanas a través de México: el paisaje, los nuevos amigos, la comida deliciosa, el sol al amanecer a 5,636 metros de altura, gallinas felices, perros muertos, bicicletas como sonajas. Cuando empezó a llover nos trasladamos a las tiendas, cansados, realizados, y aún sin estar listos para el regreso y los compromisos que nos esperaban en el norte.

Texto Luc Mehl

(http://thingstolucat.com/orizaba-traverse/)

(Blog de Luc Mehl: http://thingstolucat.com/)

Texto Steve Doom Fassbinder

Parte 1: http://therepublicofdoom.blogspot.mx/2013/02/vamos-la-playa-part-1.html

Parte 2: http://therepublicofdoom.blogspot.mx/2013/02/vamos-la-playa-part-2.html

Parte 3: http://therepublicofdoom.blogspot.mx/2013/02/vamos-la-playa-part-3.html

Los trabajadores de la tierra

La arcilla, polvo del viento

Sergio Mastretta



Video en youtube de Javier y Bárbara: https://www.youtube.com/watch?v=wgXKBHNy2T4

Por las manos y el fuego en Oaxaca la tierra es el corazón del tiempo. ¿En dónde estás, si los orígenes están vivos en los colores que retienen tus ojos? Aquí, dice Bárbara Campbel, en los materiales antiguos, en este regalo de la tierra, en los insectos que producen la grana cochinilla, en las arcillas que forman el barro, en ellos está la vida.

Y miro las mujeres a las que han dado vida sus manos: de cuerpos blancos, encendidos, como las espigas que funde el sol; mujeres que te miran y platican con el murmullo colorido de las muchachas juchitecas. Y veo que están prendidas de los corazones atrapados en los marcos de madera, encarnados, como si se los sacaras del pecho como frutos de un ritual antiguo, sacrificio de todos nuestros sueños, corazones con rostro, rojos y palpitantes, corazones rotos, rajados, ajados, surcidos a mano, corazones cabeza de toro, flor de biznaga, corazones atados a la sangre que perdieron, aturdidos por el ímpetu de los cuerpos, y que no dejan de buscar el sentido del tiempo.



Piel de Tierra Siete, la propuesta de escultura cerámica en alta temperatura que encontré en un fin de semana reciente en la capital de Oaxaca. Y por ella acercarse a ese mundo originario desde una propuesta plástica contemporánea, por la cerámica y por la pintura, y dejarse sacudir por la sorpresa que provoca esta vuelta a los orígenes. Literalmente ver partido el corazón en el árbol que se escurre en el lienzo, en la mirada disuelta de las mujeres de barro.

Piel de Tierra Siete, la exposición que la nueva galería 2 AMATT Arte Contemporáneo en la ciudad de Oaxaca ha presentado en este arranque del año, con la obra de los ceramistas Javier Cervantes y Bárbara Campbel, es la confirmación de que esta sorpresa por los materiales siempre ha estado aquí. Como la grana cochinilla, el antiguo tinte natural producido por el insecto nopalero con el que los pintores Samuel Rojas y Alejandro Martínez realizan los cuadros que completan la propuesta plástica de la exposición de la obra de los ceramistas.

“Cuando se trabaja con materiales tan primigenios como el barro para la cerámica --dice el pintor Samuel Rojas, al frente de este proyecto de difusión de las artes plásticas oaxaqueñas--, al final de cuentas, la arcilla, que es el polvo del viento de todo lo que somos, hay una conexión muy natural. Lo importante es dejarse fluir. Eso es lo que ocurre con estos materiales, la cerámica y la arcilla, la grana y la pintura, nos hacen fluir.”

Piel de Tierra Siete, en la galería 2 AMATT en Oaxaca. Mundo Nuestro presenta aquí, con una muestra fotográfica, un video, y las entrevistas con los artistas Samuel Rojas, Javier Cervantes y Bárbara Campbell, un nuevo acercamiento a este territorio de los trabajadores de la tierra, generadores de nuestras raíces.

"Soy parte de quienes han amado los objetos hermosos y han velado por ellos, de quienes los han buscado cuando estaban perdidos y han procurado conservarlos y rescatarlos mientras pasaban literalmente de mano en mano, salvándolos del naufragio del tiempo para llevarlos a los brazos de otra generación de amantes cautivados." Donna Tart



"Het puttertje" (El jilguero) , de Carel Fabritius. El cuadro, un óleo sobre madera, supera sus delicadas dimensiones (33,5 por 22,8 cm) con la luz tangible y la equilibrada composición, más oriental que europea. Se titula Het puttertje (en holandés, El jilguero) y forma parte de la colección permanente del museo Mauritshuis —hogar también de Meisje met de parel (La joven de la perla) de Vermeer y De anatomische les van Dr Nicolaes Tulp (La lección de anatomía), de Rembrandt—. Las tres obras fueron pintadas en la edad dorada, la primera mitad del siglo XVI, de la llamada escuela de Delft, una ciudad del sur de Holanda situada a medio camino entre Rotérdam y La Haya. (La tragedia tras el cuadro de la nueva novela de Donna Tartt Trasdós, Helena Celdrán y José Ángel González)

En 1654, a los 32 años, Carel Fabritius pintaría la obra maestra por la que es más conocido, El Jilguero, o en traducción exacta, "Jilguero atado", un cuadro pintado sobre una tabla de tan solo 30 centímetros de altura. Una joya perfecta e invaluable. Cuando pintó ese cuadro, el pintor holandés ya era un famoso y reconocido artista por su especial manera de dar luz y atmósfera a sus creaciones. En ese mismo año contrajo matrimonio y también, en el mes de Octubre, perdería la vida mientras pintaba en su taller, en la explosión de la fábrica de pólvora ocurrida en la ciudad de Delft. Casi todas sus obras desaparecieron, pero El Jilguero encontraría su camino hasta llegar al siglo XXI, y ahí está, 350 años después, en la casa que alberga a la Colección Freack, en Nueva York. En el cuadro, el jilguero es el centro de una composición adelantada a su época por su simplicidad, sin más entorno que un muro desnudo que refleja una luz envolvente de un amarillo pálido; el jilguero fija en el espectador una mirada enigmática desde la repisa de madera a la que se encuentra atado por una cadena dorada. Un toque de amarillo fuerte vibra en las plumas de sus alas obscuras.



Renbrandt, 'The Anatomy Lesson of Dr. Nicolaes Tulp' 1632.

Fabritius es el eslabón entre dos de los más grandes maestros de la pintura universal, ya que fue alumno de Rembrandt y maestro nada menos que de Vermeer. Ambos pintores fueron maestros de la luz, y Carel también lo es de una manera conmovedora en el pequeño cuadro del jilguero, que podría no solo ser un autorretrato del autor, sino del espíritu humano atrapado en las complejidades de la vida terrenal, obligado a posarse siempre en el mismo lugar sin esperanza. Hay una extraña similitud entre la forma de mirar al espectador en los dos autorretratos que se conservan de Fabritius y la forma de mirar hacia nosotros del jilguero.

La joven de la perla, de Johannes Vermeer, 1665.

La escritora norteamericana Donna Tart ha tomado el cuadro de El Jilguero como hilo conductor y centro de la extraordinaria novela que la hiciera merecedora del premio Pulitzer en 2014. Ha tomado también del cuadro el título de su novela.

Donna Tartt con su novela The Goldfinch, ganadora del Premio Pulitzer 2014.

Donna Tart ha escrito tres novelas extraordinarias y en cada una se ha tardado más de diez años. Con una cara hermosa y enigmática, pequeña de estatura, empezó a escribir a los 18 años y publicó su primera novela, El Secreto, a los 28. Es imposible hacer una reseña de esta última novela de 800 páginas llenas de complejidad y belleza. Solo puedo decir que el personaje del joven protagonista que Donna Tart construye en su libro es un reflejo del espíritu del cuadro de Fabritius. En el pequeño cuerpo del jilguero podemos ver el reflejo de nuestra propia vida, un pequeño ejemplo de coraje, todo plumaje hinchado y huesos frágiles, negándose a retirarse del mundo a pesar de su cautiverio, igual que nos pasa a nosotros cuando la vida se nubla, o no la comprendemos y la encontramos cruel. Somos como el jilguero, imposibilitados para volar, y sin embargo, libres.

Los dos jilgueros, el libro y el cuadro, dos obras maestras desgarradoras e irresistibles, se honran mutuamente, o están, cada uno en su género, en el mismo nivel de perfección y profundidad. La indiferencia no cabe cuando uno entra en contacto con estas dos obras de arte intemporales y fantásticas.

Si existiera la reencarnación y el personaje del joven Theo Decker creado por Donna Tart fuera real, quizás en otra vida habría sido la digna y trágica gran alma del ave prisionera representada en el cuadro de Fabritius, y el espíritu ascético, creativo y genial del pintor estaría quizás entre nosotros en la persona de esta novelista, cuya única ambición es escribir con toda calma, en la soledad de la casa de campo en la que vive, otros dos antes de irse.

La primera vez que vi una imagen de Joaquín Sabina aún no había oído ninguna de sus canciones, ni conocía sus letras fantásticas, cargadas de poesía irreverente, de palabras que chocan, disímbolas y amantes a la vez. Lo vi retratado en una revista semanal de El País dedicada a diferentes celebridades del arte y la música contemporánea. En la foto, Joaquín aparecía desnudo, excepto por unos calcetines, una corbata y el bombín negro que usa en sus conciertos. Joaquín tenía entonces 50 años y era el año 2000. Su descarada desnudez me acercó a su música, y desde entonces me enamoré de ella, así como de sus ojos negros y transgresores.

La revista ICON de El País publica en este Febrero de 2016 otra entrevista con Sabina para hablar sobre el libro de sus dibujos y collages, "Garagatos", publicado recientemente. El periodista Xavi Sancho ilustra la entrevista con una foto de la cara de Joaquín, con sus ojos tan vivos escondidos detrás de sus párpados cansados; rara entrevista porque Joaquín acaba de salir de una operación para corregir un taponamiento de venas que ya le ha dado sustos anteriores y que le provoca, entre otras cosas, su desmedida afición a fumar. La entrevista sucede mientras fuma con avidez uno que otro Ducado, y entre el humo que uno imagina, escapan las palabra que suenan casi a la música que escribe y canta. Sabina no suele dar entrevistas, una o dos al año, y esta vez, convaleciente, ha hecho una excepción mayor.




Foto de Ximena Garrigues & Sergio Moya. El País.



De la larga entrevista me robo unos destellos; el entrevistador es inteligente,s abe tirar suavemente del hilo y el anzuelo que sacan las respuestas que desnudan el alma de Sabina, tan desnuda como estaba él en la provocadora foto de hace 16 años. Le pregunta por su operación y en cómo se vive la incertidumbre de la salud quebrantada, y Sabina contesta:

--Todo lo he vivido en un estado de inconsciencia que roza con la criminalidad hacia uno mismo. Soy poco dado a la tragedia y a pensar en qué va a pasar y cómo quedará mi viuda.... Si sé en cambio, que eso de las experiencias raras y sin límites no sirven para nada: no se aprende nada excepto que uno es frágil.

¿Su talento es transversal, puede abarcar otras formas de creación?

--Lo mío es simplemente la dispersión, mis talentos son menguados y soy incapaz de llegar al final de nada.



¿Se sorprende mirando más hacia atrás que hacia adelante?

--Tengo memoria pero carezco de nostalgia. Odio a los nostálgicos-

¡Odia a los nostálgicos! tiene razón, la nostalgia es una pura y verdadera pérdida de tiempo. Hace bien en odiarla y en decírnoslo. ¿Qué añorar y para qué, si solo nos queda el hoy, quizás mañana? No hay tiempo que perder.

¿Y qué opinas Joaquín acerca de que hay oportunidades en las crisis, que son oportunidades para reinventarse?

--Las crisis son una puta mierda.

¿Y en cuanto a los amigos?

--Tengo pocos amigos, pero muy intensos. En cuanto a decir la verdad, ni a la mujer ni a los amigos hay que decírselas nunca. Cuando me topo con alguien que te dice "yo voy de cara" --léase: yo soy muy franco, no tengo pelos en la lengua-- huyo de él como de la peste.

Y otra vez dice la pura verdad este desnudo de cuerpo y alma ¿Quién no ama sus vericuetos , sus sótanos y sus escondites interiores, quién no ha mentido a los amigos o al ser amado para conservarlos al lado? ¿Y quién como él vuelve de la mentira una virtud y un acto de verdad invaluable?

Me entero que Sabina no tiene licencia de conducir, no ha visitado nunca un banco y se tilda a sí mismo de "incapaz". No tiene faceboock, ni twitter, ni teléfono celular. Si está leyendo un libro o platicando con alguien, eso está haciendo, nada más. Gran lección que no he querido aprender de la persona que vive junto a mí.

--A mí me gusta hacer lo que estoy haciendo, nada más.

Describiendo su piso de dos pisos y mirando las fotos de su casa, nos damos cuenta de que es más lector que músico y más poeta que lector. También es un buen dibujante que en pocos trazos te explica un mundo. Su casa está llena de libros de piso a techo.

¿Arrepentirse es de cobarde o de valientes?

- Supongo que habría que arrepentirse de cosas, pero como es inútil, más bien saco lecciones....Para escribir canciones las experiencias son necesarias y la memoria fundamental. No la nostalgia, que es un poco babosa.

¡Otra vez arremete contra la nostalgia! Sabina, con razón eres uno de los pocos ídolos que me quedan, quitarle a uno las ganas de andar baboseando vale oro, no se paga con nada. Qué bueno que nos recuerdes y nos dejes tan claro que vivir mata, y que como mata de cierto, no debe uno perder el tiempo en estúpidas babosadas nostálgicas que debieran pertenecer al pasado, no solo personal, sino culturalmente hablando. Cultivar la nostalgia debió quedar sepultado y desterrado en el siglo XIX, como máximo a principios del XX.

¿Qué opina de las críticas?

--Mira, yo sí las leo. No tengo capacidad de rencor y leo a los buenos críticos y escritores, aunque hayan hablado mal de mí. La gente que es sabia no tiene autoestima.

¿Qué le cabrea?

--Me cabrea la estupidez, la falta de sentido del humor, el sectarismo... Y lo cotidiano molesta, molesta mucho… Y es que a mí me gusta la tertulia... No hay que permitir que el oficio que te da de comer se lleve a tus amigos...

--Prefiero y tengo más libros que música, y de música, Bob Dylan, José Alfredo Jiménez, George Brassens.

Recuerdo de nuevo la primera vez que supe de Joaquín Sabina, cuando eligió salir desnudo, con calcetines , bombín y corbata como todo acompañamiento. Esa foto reflejaba al hombre irreverente, profundo y consumado que ha sido y será hasta la sepultura, con todo y su genio. No crecí en un mundo en el que los desnudos masculinos se podían adquirir en un puesto de periódico. Hoy tampoco vivimos en un mundo en el que alguien desnude sus pensamientos con la franqueza e inteligencia de este hombre. Ahí estuve, viendo su foto en que lucía su flaca desnudez con desparpajo y garbo, con orgullo, con generosidad irrefutable. Y aquí estoy, viendo ahora otro tipo de desnudez que acepta tajante lo que uno es. Qué padre debe ser desnudar el cuerpo y el cerebro de manera tan contundente y sin equívocos, aunque en los parámetros propios o de los demás quizás lo que mostremos no sea bello, aunque deberíamos saber que es la seguridad y la verdad desnuda lo que nos hace hermosos. La belleza, de cualquier manera, siempre será subjetiva. Marilyn Monroe creía que era fea y pasó a mejor vida con una sobredosis, igual que la bella Miroslava, que se suicidó por Dominguín. Y fue por nostálgicas, en definitiva, por ser babosas. ¿Pero si fue por falta de autoestima, entonces fue por sabias? ¿Será de sabios elegir el delicado momento, el exacto y justo en el que queremos dejar el escenario con elegancia y sin molestar? Qué ganas y que difícil ser como las heroínas de las canciones de Joaquín, como una de ellas, la Magdalena, "la mas señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras, dueña de un corazón, tan cinco estrellas, que hasta el hijo de un dios, una vez que la vio, se fue con ella, ¡y nunca le cobró!" Y es que cuando las mujeres nos ponemos a pasar facturas, en especial emocionales, somos insoportables

Después de leer esta entrevista, me prometo únicamente dejar de ser babosa, o tratar de intentarlo. Creo que no voy a lograrlo. Ay Joaquinito, tengo nostalgia del momento en qué vi tu foto, escuché tus canciones y perdí lo que me quedaba de inocencia con respecto a mí misma, una nostálgica, y en consecuencia una babosa redonda y redomada. De sabia, poco. He sido una idiota y he perdido el tiempo trabajando en subir mi autoestima, que resulta que es ego y no sabiduría.

Me da miedo Joaquín hablando tan tranquilo de un mundo imaginario en el que él ya no esté, porque aún tiene muchos planes para canciones nuevas, aunque él mismo dice que muchos de los músicos que venera y escucha le gustaban más al principio que al final, y nos deja caer la amenaza de que sus canciones nuevas no vean la luz del escenario, ni su bombín, ni sus locuras. Lo bueno es que él mismo cantó hace no hace mucho que el traje de madera que estrenará no está siquiera plantado, y que el cura que ha de darle la extremaunción es todavía monaguillo.

¿Qué esperas poder ver antes de irte del mundo?

--Antes de irme me gustaría ver un mundo sin armas. A la antigua usanza, si hay que pelearse, que sea a hostias… (a bofetadas, pues.)

¿Pero a dónde te vas, Joaquinito?, que diría Chavela Vargas. Tan joven y tan viejo, apenas vi que un ojo te guiñaba la vida, a dónde vas que más valgas que no sea a mis oídos, al ruido, demasiado ruido, tanto, tanto ruido que hay en tu fiesta y en tu orquesta cuando te voy escuchando mientras cruzo la ciudad, camino a encontrarme con una vieja amiga, que se llama soledad...

____________

*Garagatos, dibujos y collages de Joaquín Sabina, realizados en cuartos de hotel a lo largo de los años, con textos de Luis García Montero. Editorial Ártika.

ICON El País. Entrevista completa a Joaquín Sabina,17 de Febrero de 2016. Javi Montes

Mundo Nuestro. Este texto de Lilia Martínez y Torres es una crónica del proceso que le llevó a publicar en internet las entrevistas que ha realizado desde Radio BUAP en su programa PUEBLA en la FOTOGRAFÍA, que se transmite todos los sábados por la tarde en esa radiodifusora. Así es, por su voz y sus interrogantes, la fotografía de Puebla se escucha en radio.

Lilia tiene a su cargo la Fototeca Lorenzo Becerril, con uno de los principales acervos fotográficos de Puebla. Mantiene también, desde el año pasado, el blog Cocina cinco fuegos.



Primer momento. Oscar López y Óscar Alarcón me avisaron que se había abierto la programación en Radio BUAP, que me acercara para solicitar un horario (Ya había tenía la experiencia de 40 programas en Puebla Prioridad). Amablemente, Ricardo Cartas me dio el único horario disponible: sábado a las 18:30. Antes de tomarlo consulte con la familia, porque ustedes saben que ese día y hora, generalmente es para las charlas de sobremesa, los preparativos para alguna fiesta o simplemente para descansar. De común acuerdo y sin pensarlo más tome el horario y comenzamos el sábado 29 de marzo de 2014.

Segundo momento. Inicialmente pensé el programa como una relación de actividades alrededor de la fotografía, más en el segundo programa decidí que iba a ser alrededor de la ciudad, y que cada programa sería una postal de Puebla, como esas viejas postales que presentan a la ciudad en sus diversa temáticas y que todas juntas, hablan de su riqueza y de los contrastes que Puebla ha tenido desde su fundación y hasta la fecha. En los 88 programas han participado 89 diferentes personas, viejos y nuevos amigos y en el formato de entrevista-charla, ellos han dado constancia de sus saberes, experiencias profesionales y personales correspondientes a esta ciudad, permítanme leer sus nombres:

Fabián Valdivia Gabriela Huerta Claudia Marín Jesús Joel Peña Javier Gómez Gloria Tirado Carlos Maceda Antonio Álvarez Arnulfo Allende Carrera Liliana Amezcua Viridiana Vera María de la Cruz Ríos Lorena Jarquín Samuel Lozada Mario Carlos Sarmiento Raymundo Fraga Montserrat Báez Gustavo Mauleón Gabriela Puente Víctor Rodríguez Antonio Ruiz Alejandro Cañedo Ángela Arziniaga Pedro Sardá Juan Pablo GuarnerosRamón Lozano Pilar Gómez Mónica Muñoz Sergio Francisco Rosas Rosa Borrás Antonio Ramírez José Luis Escalera Jorge Luis Morales Óscar Alarcón Citlalli Xochitiotzin Flora Molina Manuel Alejandro Moreno Hugo Cabrera Agustín Solano Mónica Martínez Francisco Téllez Moisés Ramos Ricardo Cartas Alonso FraguaMargarita Melo Ana Mary Ramos Juan Barreda María Mont Ambrosio Guzmán Oscar López Verónica Rojano John O’Leary Wendy Pardo Miguel Pérez Ramiro Martínez Antonio Bello Giovanni Zayas Armando Pliego Nidia Cruz María de Lourdes Herrera Marco Moreno Erendira González Xavier Recio Carlos Arias Gabriel Wolfson Alfro Kassir Manli Luz Noé Domínguez Dana Albicker Kaya Crespo Abraham Paredes Manuel Gutiérrez Armando Amaro José Loreto Morales Arturo Córdova Carolina DíazFabiola de la Rosa Cesar Salgado Benito Cabañas Alejandro Andrade Carolina Torres Eduardo Prosperi Guadalupe Pérez Rafael Galván Luis Calvo Luz Elvira Torres Margarita Ortega Joaquín Ríos y Sergio Mastretta.

Con todos ellos hemos ido desde lo prehispánico a lo fundacional, lo colonial, la Ilustración y las reformas, el porfiriato y la revolución, y de lo moderno a lo contemporáneo. También de este segundo momento doy las gracias a los operadores de cabina que me han asistido, Darío Montiel y Juan Gaspar igualmente a Ana Laura Ramos y Jesús Aguilar para los programa grabados y especialmente a Jesús Aguilar responsable del archivo. Otro punto de este segundo momento. Disfrutar del Carolino, edificio donde semana a semana hemos tenido el placer de recorrer desde la puerta de entrada, la escalera, los corredores hasta la cabina de radio. Siglos de historia manifestada en este magnificente edificio, antes Colegio del Estado ahora BUAP. Y aunque dicen que en el edificio deambulan fantasmas que espantan y algunas veces lo recorremos con apenas luz, nadie se nos ha aparecido. Les prometo hacemos un programa especial cuando eso suceda.



Tercer momento. La profunda experiencia personal que he tenido. De los 88 programas transmitidos hasta ahora, pocos han sido grabados, ya sea porque los invitado o yo tuviéramos algún compromiso en ese horario. Así que después del programa en la mayoría de las veces, la charla ha continuado en el café, entonces, tenemos 25 minutos de programa y hasta ¡dos horas de café! Mi gran agradecimiento a mi señor marido por su siempre compañía. También a mi hija Vero y mis nietos y bisnietos quienes varias veces me han acompañado en cabina (Les contaré, Sara)

Cuarto momento. Al revisar el historial del archivo, pronto me di cuenta que era un joya, ya que en los 25 minutos de cada programa, las personas habían dado meritoria cátedra sobre los temas que abordaron por lo tanto, no era posible que tan valioso archivo quedara en eso, en un mero archivo, ahí es donde me surge la pregunta: ¿qué hacer para que estos programas estuvieran a disposición del público? Ya con la autorización de Ricardo Cartas, y aquí viene la parte interesante del cuarto momento, que es cuando entran en escena Noé Domínguez y Pepe Flores, mis queridos héroes cibernéticos quienes pronto llegaron en mi auxilio con sus innovadores conceptos del uso de la alta tecnología para poner a disposición de las personas el valioso archivo, mediante nuevas plataformas como en este caso, SoundCloud. También en este momento entran en acción Benito Cabañas y Oscar Aguilar, quienes con su interesante y creativo diseño dieron fondo y forma a las ideas, diré que principalmente, el cartel ¡me encanto! ya que es donde vemos todos los conceptos englobados: fotografía, archivo, la nube y el evento. Igualmente, todo diseño también lleva su puesta en escena, misma que Erendira González realiza al incorporar en el diseño ya logrado, los retratos que ustedes ya vieron en sus muros y en SoundCloud y que verán en los cintillos que pronto aparecerán en el Facebook del programa.

Último momento, desde este instante, ponemos a disposición de ustedes ¡todos los programas de Puebla en la Fotografía!

Los 88 programas también ya se encuentran en la App Store un servicio para el iPhone, el iPod Touch y iPad se permiten descargar descargar en iTunes.