Rosa y Contigo al norte, Guadalupe/El documental

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Mundo Nuestro. Rosa vive en Nueva York desde hace más de veinte años. Su vida allá no ha sido fácil, pero su fortaleza espiritual le ha permitido sobrevivir lo que en la práctica es un exilio. Allá han nacido sus hijos. No concibe ya su vida de regreso en México. Pero no deja de verse a si misma como una guadalupana. De la peliíula Contigo al Norte Guadalupe (Sergio Mastretta y Melchor Morán, 2010) y del libro en paralelo que ese documental generó, extraemos para este 12 de diciembre parte de su testimonio con el que nos recuerda que México se reconstruye en Estados Unidos.



El testimonio completo lo puedes encontrar en el archivo de Mundo Nuestro, en la sección Libros Libres: Contigo al norte, Guadalupe:

XVI. Rosa - Contigo al Norte Guadalupe

“No es fácil porque muchos nos quedamos callados y solamente cuando vemos a alguno de nuestros amigos o familiares, decimos ¡ah, ya llegaste!, ¿cómo te fue?, no pues fácil. Y todos decimos que fácil, pero realmente lo decimos para darnos ánimos, para que no se burle la gente de las humillaciones que pasa uno porque si estoy así es porque realmente solo estoy contando lo superficial. Pero es humillante, es horrible estar en la línea, no es cualquier cosa, no es solamente los papás pensando en mandar a los hijos para acá y dedicarse a tener hijos allá para verlo a uno como una alcancía ¿sí?, como un cochinito de engorda que en cuanto crezca lo voy a mandar a Estados Unidos. Y acá tampoco estamos barriendo el dinero, ¿sí?, cada peso tenemos que ganarlo con mucho esfuerzo y tenemos que guardarlo bien porque aquí no se siembra nada.

“Yo le decía mi hija hace rato que cuando acá afuera en el jardín llego a sembrar alguna planta, pues la compró para corto plazo porque yo no sé cuánto tiempo más voy a estar aquí, y me preocupó porque ella nació acá y hoy por primera vez yo creo que le estuve hablando mucho de lo malo que es no tener documentos y de repente yo sentía que quizás a lo mejor no entendía lo que yo le estaba diciendo, porque ella es muy callada, y... estaba echando en una bolsa, no sé en un saco roto lo que yo le dijera y tampoco la quería asustar. La llevé a la escuela y la dejé y en el fondo de mi corazón a la vez quería que las palabras que yo le dijera no le afectaran en su día de clase, y... (voz con lágrimas) lo único que me preguntó era que si yo iba a estar acá al rato... Yo le dije que sí, entonces muchos de los padres que aquí tenemos hijos el temor es el que de repente te agarre migración y te deporte ¿no?, y si tienes hijos acá, o sea, no te puedes ir porque tienes que trabajar, tienes que cuidarlos, tienes que educarlos... (sollozos). Es mi caso y es el de muchos que ya hemos echado raíces aquí...

“No, no puedo dejar Estados Unidos, no porque no quiera, yo tendría que dejar a mi hija y en este momento definitivamente, no sé si soy egoísta, pero no puedo, yo me he sacrificado mucho por ella y ella también a la vez conmigo, entonces no quiero ser egoísta con ella de llevármela a México y quitarle la oportunidad de tener una vida mejor. yo sé que ella puede volver después pero, no, no creo realmente, no lo sé. En este momento no, en este momento económicamente yo no estoy bien, no, no, no sé, creo que definitivamente no... Tengo a mi madre allá y también yo soy soporte de mi mamá, de mi hermana, tengo dos sobrinitas y mi mamá, también tengo que estar aquí por ella. Mi papá murió y yo soy la mayor, no tengo hermanos hombres y tengo fe en poder ayudar a mi familia siempre. Yo realmente soy una persona que no quiero dinero para vivir a lo tonto con muchas cosas que no vienen al caso, con lo necesario pero también con lo suficiente para poder ayudar a otra gente, empezando por mi familia. También es eso, yo no podría irme y mi mamá me necesita mucho, aunque tristemente, como te decía el otro día, yo no sé que es el abrazo de mi madre y pues quizás si nunca lo supe y si no lo voy a saber por algo será ¿no? Yo sí creo en ayudarle, sí creo en apoyarle, porque en algún momento pues vivíamos en la ciudad y yo fui parte para llevárnoslas a su pueblo, al pueblo de mi papá, la fui a dejar y no me quiero olvidar de ella aunque esté muy lejos, entonces sí eso depende para que yo no me quede sola con hija, yo creo que vale la pena por una madre también."



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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...