Medio Ambiente

Mundo Nuestro. Miguel y Agustín Vázquez Torres, miembros del pueblo Wixárika, fueron asesinados en el municipio de Bolañós, en Jalisco. Los dos fueron defensores de la tierra y la cultura del pueblo huichol. Miguel, de 40 años de edad, fue fundador del Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta y desde el 2014 y hasta marzo de ese año fue presidente del Comisariado de Bienes Comunales de San Sebastián Teponahuaxtlán; durante su mandato recuperó 184 hectáreas a favor de su comunidad, relatan los dirigentes wixárikas. Los huicholes han denunciado la invasión de sus tierras por parte de ganaderos y otros grupos ajenos a la etnia. Agustín tenía 30 años de edad.

Este texto de Rubén Aguilar Valenzuela permite valorar la violencia que sufren los defensores de la tierra y el medio ambiente en el mundo. Violencia impune que se ha llevado la vida de dos hermanos, Miguel y Agustín.

Miguel Vázquez, abatido el fin de semana.



En el 2015 fueron asesinados 183 ecologistas en el mundo y de esos 122 tuvieron lugar en países latinoamericanos, según el Informe 2016 de la organización internacional Global Witness, que hace días se dio a conocer.


Desde 2002, esta institución de la sociedad civil registra el número de los asesinatos de activistas ecologistas. Es 2015 el peor de todos los años según sus estadísticas. Y piensan que 2016 podrá superar al anterior.

La mayoría de las víctimas pertenecen a organizaciones pequeñas de carácter regional que son desconocidas a nivel nacional e internacional. Éstas son las más vulnerables y no cuentan, en los hechos, con ningún tipo de protección.

Son 16 los países con asesinatos probados de activistas ecologistas. Brasil con 50, ocupa el primer sitio; Filipinas con 33 el segundo y Colombia con 26 el tercer puesto.

La mayoría de los asesinatos están ligados a eventos relacionados con la explotación de recursos naturales y al desplazamiento de comunidades de pueblos originarios. En 2015, 67 de los asesinatos corresponden a indígenas.

El informe El precio de activismo publicado este marzo por Greenpeace señala que 44 asesinatos están ligados con la industria minera, 20 con la agroindustria y 15 con la tala de los bosques y otros 15 con centrales hidroeléctricas.

Estas actividades requieren una elevada inversión de capital y un intensivo uso de la tierra, que implica el desplazamiento de sus moradores en muchos de los casos.

Los especialistas coinciden en señalar que no hay una real voluntad política de los gobiernos para frenar este tipo de asesinatos y que cuando ocurre alguna investigación solo se llega a los autores materiales y nunca se da con los intelectuales.

En el caso de América Latina la gran mayoría de los asesinatos están relacionados con activistas que luchan por la defensa de la tierra y los recursos naturales.

Los activistas latinoamericanos de la ecología saben que sí afectan intereses de las grandes empresas y del gobierno pueden ser asesinados. En esa conciencia desarrollan su actividad.

Son héroes, no suicidas, que están dispuestos a dar su vida porque están convencidos de la justicia de su causa y porque no están dispuestos a que se agreda criminalmente al medio ambiente que es un ataque frontal a la vida.

Mundo Nuestro. Ahí están, todavía con la vista de la Iglesia de los Remedios en la Pirámide, los horticultores cholultecas. Y tienden la mano y proponen otro trato con la ciudad. Uno que deje de lado intermediarios y corporaciones y centros comerciales. Que recupere el sitio para la canasta del mandado. Y que permita entender a los urbanos que es posible recuperar el campo. Son los campesinos de San jerónimo Tecuanipan, en la comunidad de Los Reyes Tlanechicolpan, los que organizan la Primera Feria de las Legumbres y las Hortalizas de Puebla, los días 2, 27 y 28 de mayo.



Este video explica con sus voces lo que se proponen.

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Agua para siempre y Ayoxuxtla de Zapata: dos experiencias que debemos convertir en política de Estado

Mundo Nuestro. Agua para Siempre y la posibilidad de imaginar un mejor futuro, y actuar para construirlo. Y desde Tehuacán encabezan con la UNESCO una fuerza mundial para impulsar el Desarrollo Sostenible. Se dice fácil: “Agua para Siempre” unirá fuerzas con la UNESCO, que ha convocado a esa organización poblana y su Museo del Agua “Agua para Siempre” para encabezar la fundación de una Red Mundial que se propone unir fuerzas y experiencia acumulada para difundir los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, promulgados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y promover su cumplimiento durante el período 2016-2030.

Así lo informan Gisela Herrerías, Directora del Museo del Agua y Raúl Hernández Garciadiego, Director de la asociación civil Alternativas y Procesos de Participación Social, ganadora de Iniciativa México en el Bicentenario.



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Vale la pena recordar la trayectoria de esta agrupación de la sociedad civil:

Tras casi dos décadas de acumular experiencia promoviendo el desarrollo regional sostenible, en 1999 se fundó el Museo del Agua “Agua para Siempre”, posicionándose como pionero mundial en educación ambiental para el desarrollo sostenible. Está ubicado en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, zona mundialmente famosa por ser centro de origen de la agricultura mesoamericana al haberse domesticado en ella el maíz, frijol, amaranto, calabaza, chile y otros cultivos que forman el núcleo de la alimentación mexicana, que fue reconocida por la propia UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. En el Museo se presentan los sistemas más valiosos de conservación de suelo y de captación y aprovechamiento de agua, que tienen sus antecedentes más antiguos en el complejo Sistema de Purrón.


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El Museo del Agua “Agua para Siempre” ha organizado 2,200 actividades educativas, enriqueciendo la conciencia ambiental de 215,000 personas. Esta experiencia le permitirá enriquecer los planteamientos para alcanzar los 17 objetivos mundiales propuestos, que incluyen contar con agua limpia y saneamiento ecológico para cuidar la salud y mantener limpio el ambiente, consumir una alimentación nutritiva y balanceada preparada con prácticas higiénicas para combatir la malnutrición , así como crear innovaciones metodológicas educativas y organizativas y tecnológicas en procesos y equipos para generar empleos dignos y empresas sociales competitivas para superar la pobreza.

En la integración de la Red Mundial unirán fuerzas 18 países, de 5 continentes, cumpliendo con el Objetivo 17 de crear alianzas para alcanzar estos objetivos. La aprobación está programada para el día 4 de mayo de 2017

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Vida y Milagros
Foto tomada de Fotos de Puebla.org(La foto de portadilla es de Raúl Gil)
La región de las Cholulas. Foto de Verónica Mastretta.
Ocupo mi espacio de hoy para publicar una carta con una propuesta muy sencilla que un grupo de amigas dirigimos a los diferentes actores y autoridades que tienen que ver con el cuidado y mantenimiento del sitio arqueológico de la pirámide de Cholula, Tlachihualtépetl, así como con el templo de la Virgen de los Remedios, ubicado en su cima. Las autoridades a las que enviamos la carta son el Delegado del INAH en el estado de Puebla, el Secretario de Turismo en el estado de Puebla y los presidentes municipales de San Pedro Cholula y de San Andrés Cholula. También nos dirigimos al Arzobispado de Puebla y a la Mayordomía del Santuario de la Virgen de los Remedios. Todos tienen algo que ver con ese lugar tan especial. Las que abajo firmamos nos solemos reunir una tarde a la semana para subir a la pirámide a ver la vista . De esas excursiones surgió la inquietud plasmada en la carta que leerán:

Puebla, 24 de Abril de 2017
Las abajo firmantes somos un grupo de visitantes frecuentes de la zona arqueológica de Cholula, en particular del cerrito que forma parte de la pirámide sobre la que está construida la Iglesia de la Virgen de los Remedios. Nos sorprende gratamente el enorme número de visitantes a tan enigmático y hermoso lugar , uno de los sitios arqueológicos más visitados en el país y uno de los centros religiosos vivo más antiguo de América .Además, desde el atrio de la iglesia aún se puede ver sin estorbos visuales un paisaje único de los volcanes Iztacíhuatl , Popocatepetl y Malinche .
Todo esto es muy positivo y por eso mismo queremos participar para resolver un asunto que nos preocupa con respecto al entorno, y que es la enorme cantidad de basura y escombro acumulados en los cuatro costados del cuerpo de la pirámide; algunas veces también hay basura a lo largo de los senderos para subir a la iglesia, tanto de la cara oriente como en la cara poniente , y muchas veces también dentro del atrio del Santuario de la Virgen de los Remedios.Habla muy mal de los poblanos el que este lugar no esté siempre libre de basura y nos interesa colaborar para remediarlo.La plaga de la basura ha alcanzado a los lugares más hermosos de México y no queremos resignarnos a esa fatalidad.
En marzo de 2017 tuvimos una conversación con el único policía que estaba a cargo de la vigilancia; ese policía labora de parte del ayuntamiento de San Pedro, ya que de parte de San Andrés se nos informó que no hay ninguno, aunque el territorio es compartido entre los dos municipios y diferentes autoridades. El policía nos informó que únicamente un elemento está a cargo de vigilar toda la zona y que le es imposible controlar a todos los visitantes, tanto a los que llegan por motivos turísticos como a los numerosos peregrinos, quienes suelen dejar el lugar cubierto de empaques de agua, refrescos y alimentos.
También hablamos con el matrimonio que este año está a cargo de la mayordomía y de la tienda de recuerdos, dulces y refrescos que hay en el atrio y cuyas ganancias son para las obras de mantenimiento de la iglesia. Nos atendieron con toda amabilidad. Nos acercamos a ellos para preguntarles el motivo de que hubiera tanta basura y escombro, en particular todo lo que está depositado en las cuatro laderas, desde la punta hasta la base. Según nos informaron , cuando las mayordomías realizan alguna mejora en el atrio o en el templo, los trabajadores no tienen el cuidado de bajar el escombro y se les hace muy fácil tirarlo por arriba del muro del atrio hacia cualquier lado de la pirámide. Otro problema es que aún cuando hay suficientes botes de basura, la falta de señalización, poca vigilancia y cero consecuencias para quienes arrojan la basura al suelo, dan como resultado un lugar que se ve sucio. No hay letreros que marquen las sanciones por incumplir con lo que indica el bando de policía y buen gobierno de ambos ayuntamientos o aquellas que el INAH o las autoridades religiosas debieran aplicar a quienes ensucien el lugar. Las cuotas que el INAH cobra por visitar los túneles y los murales se envían a las oficinas centrales y muy poco es lo que se destina para vigilancia y mantenimiento de la zona.
En síntesis lo que vemos es que aunque hay muchas autoridades involucradas en la zona, no hay coordinación entre ellas y al final no hay un responsable directo de que el espacio se mantenga limpio y a la altura de lo que tan hermoso lugar merece.
Sugerimos que sean las cinco autoridades a las que nos dirigimos las que podrían ponerse de acuerdo para implementar las acciones indispensables para conservar limpio y bien mantenido el lugar . Anexamos a nuestro escrito una lista de propuestas para lograr dicho objetivo a lo largo del tiempo. Estamos en la mejor disposición de cooperar de la manera que nos indiquen.
Solicitamos las autoridades del lugar una cita para que entre todos los interesados podamos pensar juntos en acciones viables, coordinadas y útiles para el cuidado de un lugar tan querido por todos.
Atentamente
Maria Isabel Alonso
Teresa Maurer
Ángeles Mastretta
Martha Olga Casares
Amalia Pérez Rivero
Verónica Mastretta
José Lazcarro Toquero
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Anexo de acciones.
1) Una primera acción conjunta y profesional para limpiar de manera total los cuatro costados de la pirámide,acción indispensable para retirar el escombro, las botellas de vidrio y plástico y todas las bolsas y envolturas de comida dispersas por las cuatro laderas, muy inclinadas y de difícil acceso.
2) La creación de un comité ejecutivo muy sencillo formado por las autoridades e instituciones que tienen presencia en el espacio de la pirámide y el templo, de manera que entre todas puedan generar los reglamentos que deben respetarse y aplicarse en la zona, así como los recursos para tener un equipo de trabajo permanente destinado al cuidado, vigilancia y conservación del entorno.
3) La creación de 4 puestos de encargados permanentes de la limpieza y mantenimiento de todo el cuerpo de la pirámide, así como de sus accesos y el atrio.
4) La coordinación con las mayordomías y las autoridades de la iglesia de la Virgen de los Remedios para que puedan poner reglas mínimas de orden y limpieza a los peregrinos que llevan a los santos a recorrer las calles en los días festivos, de manera que tengan un código de comportamiento que evite que el espacio quede lleno de basura después de una peregrinación o en una visita masiva al templo. Entendemos que hay usos y costumbres que merecen ser preservados y respetados, pero el uso y costumbre de tirar la basura en donde sea, de ninguna manera debe permitirse porque nos denigra a todos.
5) Reglamentos para todos los visitantes que acuden a celebrar los equinoccios y solsticios o a las ceremonias de energía. Esos eventos suelen ser masivos y también , por falta de reglas y sanciones los visitantes acaban tomando energía pero dejando muchísima basura.
5) Que ambos ayuntamientos, el de San Andrés y el de San Pedro, aporten la presencia de un policía cada día, cuya labor será la de hacer cumplir los reglamentos municipales que rigen los espacios públicos.
6) Los estacionamientos públicos aledaños a la zona no cuentan con tarifas claras y a la vista, y la basura dentro de esos estacionamientos que colindan con el nuevo parque y el museo no siguen ningún lineamiento oficial y obligatorio para un estacionamiento público. El ayuntamiento correspondiente tendría que regular el servicio, exigir tarifas uniformes y a la vista de los visitantes, así como una limpieza estricta del lugar.
7) Entendemos que hay muchas personas que tienen perros y que les gusta y necesitan sacarlos a pasear, pero ese derecho debe de ir acompañado de la obligación de llevar con correa a sus mascotas, así como de recoger los desechos que generan. Para eso es necesario hacer un reglamento que esté a la vista en la zona, así como poner los botes y la infraestructura adecuada para ese fin.
NOTA: La Gran Pirámide de Cholula se conoce también como Tlachihualtépetl y quiere decir " cerro hecho a mano". Es la pirámide más grande del mundo y está formada por siete cuerpo superpuestos. No es un cerro natural, sino una construcción de más de dos mil años de antiguedad construido a base de adobe. Todo el complejo de la pirámide tiene 4.45 millones de metros cúbicos. Mide 400 metros de base y 65 metros de altura. En la cima se construyó el templo de la Virgen de los Remedios a finales del siglo XVI . Cuando los españoles llegaron a México ya solo estaba en uso para ritos y ceremonias una parte de la pirámide, pues casi toda había sido cubierta por la ceniza de dos grandes erupciones del Popocateptl antes de la conquista, y por eso, sobre la construcción crecieron muchos de los enormes árboles que aún viven y crecen ahí. Se calcula que tardaron en construir la pirámide cerca de mil años. El escombro y basura empezó a aparecer ahí hace menos de cuatro décadas.
Foto tomada de Fotos de Puebla.org


Muchos podrían morir como los otros y no sólo eso, sino hasta estas dunas estarían en peligro si el presidente continúa con su plan, le advirtió la inspectora forestal Morkecho. Alzó la mirada y se encomendó a Dios, en este oficio uno nunca sabe si regresará con los suyos. Ella se puso al frente, convinieron no hablar sino hasta después de llegar a la cima. Daban dos pasos y regresaban uno. Cuando al fin llegaron a la cúspide ella dijo sentir sus piernas gruesas como dos troncos.
“¿Sabía usted que las arenas de aquí son hermanas de las de White Sands? ¿Que las arterias milenarias están interconectadas? La diferencia es que aquí varias compañías extranjeras tienen el descaro de explotar los bancos de arena para hacer mosaicos y porcelanas. Pero de eso y de las perforaciones profundas que hacen a los mantos acuíferos y de las compañías mineras extranjeras que extraen plata y oro le contaré cuando termine de ponerle al tanto de la “extensión de la valla metálica”. Se acercó más y bajó la voz para decir: “Lo del Triángulo Dorado se cuece aparte; plantíos de amapola Señor Delegado”.
La inspectora forestal Morkecho se puso de espalda al viento que soplaba contra ellos. Sacó dos caramelos macizos, le ofreció uno al Delegado Federal, quien se limpiaba la arena sílica del rostro.
Después apuntó con su dedo, “para allá queda el “elefante”, desde Janos casi lo puede ver, pero si no, al llegar al retén militar, seguro lo verá. Claro, si no hay tormenta”. Dijo y se echó a reír.
¿Llueve mucho?
“No Señor Delegado, me refiero a las tormentas de arenas. Yo digo que ese cerro se parece a un elefante. Cuando se pueda, véalo. A su izquierda queda El Paso, a su derecha Sunland Park, siguiendo la extensión de la valla metálica se encontrará con el desierto de Arizona, la gran reserva la tenemos por acá” y señaló como para el rumbo de Janos. “Ahí concentramos a los que rescatamos. El problema es que a muchos el encierro los estresa y después termina por enfermarlos. Ante este riesgo, ponerlos en libertad sería como mandarlos al matadero y el no hacerlo, también. El único camino que los salvaría es que el proyecto sea cancelado. A ellos les pertenece el desierto y saben bien si van o vienen. Pero si no vienen o no van, se extinguirán pronto. Señor Delegado, en estos tiempos la gente del gobierno puede comer a un lado de alguien sin vida y ya no se les atora el bocado como antes. Pero yo no quiero acostumbrarme a eso”. Hizo una pausa. Vio al horizonte y dijo: “Solamente Dios cruza por estos caminos del desierto
¿Usted no quiere que ellos se extingan, verdad?”.
-Claro que no, contestó el Delegado. Tenía la boca seca.
El Gobierno Federal lo había nombrado tres días antes como responsable de protección ambiental en esa zona fronteriza, por lo que tuvo que viajar desde la Capital de la República. Solo viajó con una maleta y en el aeropuerto compró un libro que había sido publicado dos meses antes, donde la Real Academia Española, con edición conmemorativa, homenajeaba una obra clásica.

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La inspectora forestal Morkecho volvió a insistir “debemos apurarnos, el segundo viernes de mayo será la convención de los alcaldes fronterizos, haga un pronunciamiento firme. Yo le voy armar el discurso”. Cuando terminó de hablar, solo se oía cómo trituraba en su boca el caramelo macizo. El Delegado guardó silencio para después decir que lo mejor era informar al Señor Secretario, quien acudiría a la Cumbre Mundial de Medio Ambiente para exponer los altos riesgos de la construcción.
“Pues apúrese porque ese Presidente del otro lado, está medio loco, ¡de que los hay, los hay!”
Ya para entonces, los médanos, estaban amarillos y un poco después se fueron poniendo rojos, tal vez por los efectos de los últimos rayos del sol.
Mientras descendían, al Delegado le pareció que ya había estado allí anteriormente, eso se debió a que un día antes, el capitán del avión les anunció a los pasajeros que estaban por conocer un lugar irrepetible. Se asomaron por la ventanilla y la luz de abril no les mintió: ahí, de color oro los médanos. Después volverían a oír otra voz, pero esta vez era para que se abrocharan el cinturón: Si los vientos nos lo permiten, ya pronto aterrizaremos.
El Delegado abrió el libro y lo empezó a oler. Respiro profundo entre páginas y páginas. Una y otra vez. Podrán publicar muchos y nunca serán iguales, cada uno tiene vida propia, hasta se puede decir que saben a algo, se dijo.
Él se encontraba leyendo donde dice: “este libro se acabó de imprimir el 6 de marzo de 2007, día en que Gabriel García Márquez cumple ochenta años” y ahí fue cuando el capitán les habló.
Cuando el Delegado y la Inspector Forestal bajaron de los médanos, los vientos habían cesado por completo, solamente dejando las huellas de los pies sobre la arena. Caminaron un trecho. El chofer los esperaba en la camioneta, después de unos kilómetros de polvareda, entraron a la carretera federal 45, poco a poco se alejaron del lugar. Atrás se fueron quedando las luces de la termoeléctrica y de la cementera. Pasaron a un lado de “La Puerta de Entrada”, monumento del escultor Sebastián. Al frente, una mancha como de luciérnagas interminables. El gran cerro en forma de elefante rodeado por un solo valle fronterizo: Ciudad Juárez, El Paso, Guadalupe, Sunland Park y de éste lado y más allá, Praxedis.
Por varios minutos, el silencio los invadió, hasta que el Delegado dijo “de noche no se ve la línea fronteriza. Todo es igual”.
La inspectora forestal contestó: “es nuestra vida endémica”.



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---Dos años después, 5 de junio de 2009, los médanos de Samalayuca, fueron decretados como Área Natural Protegida de flora y fauna.
---Las especies, algunas endémicas, que estaban en peligro de extinción, fueron protegidas y muchas otras, puestas en libertad.
----El Delegado fue removido del puesto.
----Por esos tiempos, dos inspectores forestales fueron secuestrados. Sus vidas y las de los suyos nunca volverían a ser las mismas después de haber sido puestos en libertad.
-----Este relato es un homenaje a todas las mujeres y hombres que han luchado por la sustentabilidad del planeta.
-----En memoria de todos aquellos que han perdido la vida en los incendios forestales, en los bosques y praderas. Ahí donde hay vida y que tal vez muchos de nosotros no la vemos.
Martín Bermúdez Mendoza. Tlalpan, Ciudad de México. Septiembre13 de 2016.


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Sobre los médanos de Samalayuca, en Chihuahua/Información del portal del gobierno de Chihuahua

Los médanos de Samalayuca son una amplia extensión desértica localizada en el extremo norte del estado mexicano de Chihuahua, unos 50 kilómetros al sur de Ciudad Juárez. Reciben su nombre debido a que la principal población de la región es el poblado de Samalayuca. Los médanos están constituidos por dunas de arena sílica, blanca y fina que se mueven con el viento, y son el centro de una región desértica mucho más amplia, que constituye el Desierto de Chihuahua, sin embargo, a diferencia de las zonas circundantes que tienen gran población vegetal de matorral espinoso que impide la movilidad de la arena, la zona de los médanos se encuentra mayormente libre de ellos, lo cual llega en ocasiones a causar tormentas de arena que impiden la visibilidad.

Los médanos se extienden principalmente en el Municipio de Juárez y en los vecinos de Ascensión y Guadalupe, son atravesados de norte a sur por la Carretera Federal 45 y el Ferrocarril México-Ciudad Juárez, en últimas fechas constituyen un atractivo turístico, sobre todo de turismo de aventura. El 5 de junio de 2009, un decreto del presidente Felipe Calderón Hinojosa estableció el Área de protección de flora y fauna Médanos de Samalayuca.

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Querer a la tierra. Y por ese sendero encontrar el remedio para México. Esa reflexión traigo de mi viaje a San Juan Ixtenco, en la falda nororiental de la Malinche Tlaxcalteca.

“Todos los maíces de Ixtenco son iguales, como los hombres, sólo que Dios los vistió de distinta piel, por eso son de colores.”


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Así inicia Juan Vargas su semblanza del maíz. Él es uno de los encargados de la Feria del Maíz en esta población otomí, en las faldas del volcán la Malinche.

“Pero cada tipo de maíz tiene distinta consistencia –sigue--, como si fueran de diferentes oficios. El morado es mejor para el atole, el cacahuazintle para el pozole, el azul y el blanco para la tortilla, el rojo para las memelas y tortitas de habas.”

Y por él entiendo la pasión que la gente de Ixtenco tiene por el más agraciado de los bienes que explican nuestra cultura. Como la señora Justina al describir la elaboración del atole morado, característico de esta región, que es el que se ofrece el día de la feria del pueblo el 24 de junio en honor a San Juan:

“Se deja el maíz oreando una noche completa –me dice--, al día siguiente se prepara el atole: se le agregan ayocotes y ceniza de la mazorca o sal como le decimos aquí, que es lo que le da tan buen sabor, por su apariencia muchos piensan que está pasado, pero no es así. Antes las personas que compraban sólo pedía el maíz blanco, pero eso ya está cambiando.”

Tal vez México también, quiero pensarlo.

Recuerdo entonces lo que se narra en el Popol Vuh, el libro de la creación para los mayas mesoamericanos: de maíz hicieron los dioses a los primeros hombres y mujeres de estas tierras, porque cuando fueron de barro, no podían sostenerse; de madera quedaron demasiado tiesos; de maíz en cambio pudieron mirar a lo lejos y proveerse de alimento.[1] Para la creación del ser humano los dioses prehispánicos fueron informados por los animales de la existencia del maíz. Se dice en el texto:

Éstos son los nombres de los animales que trajeron el alimento: gato de monte, coyote, chocoyo y cuervo. Cuatro fueron los animales que dieron la noticia de la mazorcas amarillas y blancas a ellos, de allá de Pan Pashil vino y enseñaron el camino de Pashil. Así fue como hallaron el alimento y fue lo que emplearon para el cuerpo de la gente construida, de la gente formada. La sangre fue líquida, la sangre de la gente, maíz empleó el Creado, Varón Creado. Se pusieron contentos porque hallaron muy buena montaña llena de buen alimento, rica en maíz amarillo y blanco; rica en patashte, cacao, había abundancia de zapote, anona, jocote, nance, matazano, miel. Estaba llena de alimentos la tierra que se llamaba Pan Pashil, Pan Cállala, donde había alimento, producía todo alimento, pequeño y gran alimento, pequeño cultivo, gran cultivo, cuyo camino los enseñaron los animales. Se molieron pues las mazorcas amarillas y blancas, nueve pasadas hizo Smukané. Se empleó alimento con agua chíval para el esqueleto y músculos de la gente cuando lo dispusieron el Creado, Varón Creado, Tepeu, Oculta Serpiente, como les decían. Luego tomaron en cuenta la construcción y la formación de nuestra primera madre y padre, era de maíz amarillo y blanco el cuerpo, de alimento eran las piernas y brazos de la gente, de nuestros primeros padres. Eran cuatro gentes construidas, de sólo alimento eran sus cuerpos. Éstos son los nombres de las primeras gentes que se construyeron y se formaron, el primer hombre fue Blom Ki Tze, el segundo fue Blom Akab, el tercero Maj U Kutaj y el cuarto fue Ik Blom, éstos son los nombres de nuestros primeros padres y madres. [2]

Se menciona en el Popol Vuh más adelante:

En seguida nacieron sus compañeras, es decir, se originaron sus mujeres. Sólo “Dos miradas” lo ideó, fue como un sueño cuando las tomaron. En verdad eran bellas mujeres las que amanecieron. Éstos son los nombres de sus mujeres: Kajá Paluná, Chomijá, Casa de Gorrión y Kikishajá.[3]

Dicen los médicos que somos lo que comemos: según las estadísticas un mexicano promedio consume 123 kilos de maíz al año, mientras a nivel mundial una persona sólo consume 16.5 kilos anuales.[4] De maíz somos entonces. La planta sagrada que lo mismo se da a nivel del mar que a altitudes mayores a los 3 mil metros. La que ha resistido heladas, sequías, ventarrones, la conquista, la guerra de Independencia, la Revolución Mexicana, la revolución verde, el mundo globalizando. El maíz criollo de Ixtenco es resultado del trabajo de alrededor de 300 generaciones, dirá Cornelio.


A su vez, Cristóbal Sánchez Sánchez, maestro en Botánica, documentó en su tesis para obtener el grado correspondiente, que comparando la producción total de la milpa es decir grano, zacate y arvenses útiles, entre el maíz nativo o criollo y el híbrido, el primero tiene un rendimiento superior del 60%.[5] Determinó también, luego de un minucioso trabajo de campo, que la región de Ixtenco cuenta con siete razas de maíz diferentes, de las que se derivan por lo menos 21 variables o tipos.[6] ( Sanchez_Sanchez_CD_MC_Botanica_2015.pdf)

Hay en esta tierra tlaxcalteca un mundo de mazorcas de colores, un arcoíris de pigmentos naturales más allá de lo imaginable en cualquier genética de poblaciones, y se extiende ante nuestros ojos en un abanico de tintes y cuidados ancestrales. Quién puede imaginar una mazorca blanca con una hoja morada, por ejemplo; o el grano azul con un punto rosa; o el maíz sangre de cristo, blanco con líneas rojas, justamente como delicadas venas; o el grano negro, casi una piedra preciosa, una obsidiana, convertido ahora en vistosos aretes; o los azules con todos sus matices, como el mar mismo o las faldas de esta montaña. Un cuadro impresionista de manufactura colectiva cobra vida aquí, sobre todo el 24 de junio cuando de maíz de colores se elaboran los arcos de la iglesia, grandes murales y tapetes en homenaje a su santo patrón. En este pueblo entonces año con año se siembran los colores que darán vida al arte efímero, que permanece en la devoción. Un mural de maíz elaborado aquí con la imagen de la Virgen de Guadalupe de nueve por cuatro metros fue a recibir a la Villa al Papa Francisco en su visita a México. Qué diría de esta técnica colonial el pintor Georges Seurat, padre del puntillismo quien en 1886 determinó usar puntos de colores puros en vez de la pincelada sobre la tela, mismos que crean a la distancia en la retina las combinaciones deseadas, precisamente como nuestros granos de maíz.

Cornelio con su yunta. Foto tomada de la revista tlaxcalteca Momento.

“Todos somos granos de una misma mazorca”, comenta en una entrevista Cornelio Hernández, uno de los responsables de la feria desde el 2007, que se inició con el objetivo de proteger al maíz criollo del transgénico. En ese año la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología reconoció y declaró a los habitantes del pueblo de Ixtenco, en Tlaxcala, custodios de los maíces criollos de colores, en el aporte del patrimonio Agrícola Mundial. Y se decidió iniciar la defensa del maíz nativo de manera legal y jurídica además de en Ixtenco, en los municipios de Mariano Arista, Tepetitla y Españita, también en Tlaxcala.

A su vez, no hay maíz en esta tierra sin La Malinche, la deidad convertida en montaña que los protege y fertiliza los campos. Desde la época prehispánica La Malinche está representada geométricamente en las blusas de las mujeres, con sus cerros, caminos, flora y fauna bordados con la técnica del pepenado, y en la falda misma, tal como aparece en los códices, según el estudio de Chantal Huckert.[7] Una milpa de colores como de piedras preciosas y una montaña azul es el legado de este pueblo.

La Señora Rogelia Carpintero. Foto de Emma Yanes.

“Para sembrar --comenta la señora Rogelia Carpintero de 79 años--, se debe querer a la tierra como si fuera una esposa, como si fuera una madre. Se puede trabajar con tractor o con azadón y pala, lo importante es la querencia.” Ella y su marido tienen 5 hectáreas, donde siembran con azadón y pala los distintos tipos de maíz. Deshierban a mano. Junto al maíz siembran calabaza, frijol y aba. Y cuando hay mal tiempo voltean la tierra y echan cebada. “Nosotros no quemamos, dice, año con año volteamos la maleza y eso le da más fuerza a la tierra. Todo se recicla y se voltea. Con maquinaria sembramos y fertilizamos. Lo demás es tradicional. No le echamos químicos porque las verduras pierden su sabor y su textura. El abono con pasto podrido es excelente. Generalmente no tenemos el chapulín, pero si viene, fumigamos con ajo y flor de cempasúchil, también se puede con azufre y cal.” Lo dice de un jalón en la Mesa de saberes, en el zócalo de la localidad para rebatir a un ingeniero a favor de no voltear la tierra. Luego me platica: “Estudié en la Normal de Palmira, Morelos, la hizo Lázaro Cárdenas para hijos de campesinos, como yo. Mi papá y mi mamá eran de aquí del campo. Fuimos cinco hermanos, tres hombres y dos mujeres. Mi papá fue hombre de razón y nos puso a estudiar también a las mujeres, por eso nos mandó al internado. Estudiábamos para el magisterio, pero dos horas al día eran enseñanzas para trabajar mejor el campo. Ahí conocí el primer tractor, era un Massey Ferguson. Mi padrino de generación fue Lázaro Cárdenas. Con el tiempo, ya nos regresamos a Ixtenco.”

La escuela de Palmira fundada en 1944, pero fue antes una finca del general Cárdenas que él donó al Estado en ese año, y lleva el nombre de su primera hija, Palmira, la cual murió a los pocos días de nacida. Un proyecto revolucionario el de la Normal Rural para mujeres que convirtió en maestras a jóvenes campesinas. Y algunas como Rogelia volvieron a su tierra como maestras, agricultoras y artesanas. Todo son.

Querer a la tierra. Y ahí están también los aretes de maíz de colores. Y las hojas de la planta que igual reproducen una Virgen de Guadalupe, una novia, una yunta o un campo de flores. Ni qué decir de la gastronomía: el pinole, las tortillas de colores, las tostadas, dulce de palomitas, miel, gelatinas de elote y helado de maíz. Además del mole local y sopa de aba verde. Una venta de productos en común, con un banco que intercambia dinero por boletos de papel, como en una kermes. Y de ahí a guardar los centavos para el 24 de junio, la fiesta del santo patrón, en que los mayordomos ofrecen de comer a todo el pueblo sin costo alguno.

Ixtenco, un mundo de color, texturas y sabor al pie de la montaña. México tiene remedio.

Querer a la tierra.

Foto tomada de la revista tlaxcalteca Momento

[1] Ver Pop Wuj, Versión de Adrián I. Chávez y acuarelas de Diego Rivera. Ed., INAH/CONACULTA, México., 2008. , pp. 66-78.

[2] Ídem., pp.194-95.

[3] Ídem., p. 201.

[4] Según datos otorgados por Cornelio Hernández en entrevista para la revista Momento, 8 de junio del 2016.

[5] Cristóbal Daniel Sánchez, Sánchez, Tesis Evaluación de los sistemas productivos de maíz en San Juan Ixtenco, Colegio de Posgraduados, Texcoco, Estado de México, 2015.

[6] Ídem.

[7] Chantal Huckeret, El traje otomí de San Juan Ixtenco, Tlaxcala, en la lógica mesoamericana de las Montañas, Revista de Estudios de Cultura Otopame, Vol., 6.N. 1, 2008.

Mundo Nuestro. Alguien ha decidido que el 22 de abril es el Día de la Tierra. Bien por él.

Pero mejor por nosotros que tenemos en la fronterar de Puebla y Oaxaca la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, el territorio milenario de los cactus. Y los pájaros.

Capulinero, Grajo azulejo, Cenzontle, Cuitlacoche, Mosquero, Carpintero pechigris, Verdugo americano. Sus nombres resuenan como su canto en el arranque de la mañana, cuando los puedes ver posados en la punta de cactus, atentos al menor asomo de una lagartija nerviosa, de un mosco indeciso, de un semillero oculto entre las piedras. Son las aves del sur, los pájaros coloridos del desierto, las sombras vivas que al vuelo quiebran la resolana en el desierto poblano, con las alas extendidas alumbran la vida misma, la dimensión mágica del sol.



Alguien ha decidido que el 9 de mayo es el día internacional de las aves. Bien por él. Y mejor por nosotros que tenemos estas maravillosas aves del sur mexicano.

Karl Philips es un estudiante de doctorado en la Universidad de East Anglia, en Inglaterra, y se especializa en la ecología molecular. Karl es miembro de un laboratorio en esa institución que con el uso de las técnicas genéticas investiga la vida sexual y las migraciones de las tortugas marinas, y se puede ver el resultado de su trabajo en la publicación Molecular Ecology(http://www.bbc.co.uk/nature/21261584).

Nacido en el sur de Inglaterra en 1985, Karl forma parte de esa tradición del científico aventurero. El año pasado recorrió el sur del país, y por supuesto siguió la pista de las tortugas en las playas oaxaqueñas. De paso, dedicó una mañana a la observación de las aves en el territorio de los cactus en Zapotitlán de las Salinas. Dejó para Mundo Nuestro estas imágenes de las aves mexicanas, con un breve perfil de sus características.

Nombre en español: Capulinero negro / Jilguero negro


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Nombre científico: Phainopepla nitens

Nombre en Inglés: Phainopepla





Phainopepla nitens (El Macho)

Plumaje negro brillante, una cola larga y una cresta prominente identifican al macho negro Capulinero, por lo que es difícil de confundirlo con cualquier otra ave en la maleza en el desierto seco a semi-desértico de los hábitats en los que se produce. Este plumaje brillante es el origen del nombre de la especie, su término científico, Phainopepla, se deriva del griego "túnica brillante". La hembra es menos notable, de color gris oscuro, pero tiene la misma silueta distintiva. Cuando se ven de cerca, ambos tienen los ojos de color rojo brillante.

En el área de Tehuacán-Cuicatlán esta ave es un visitante de invierno que migra para reproducirse en los estados del norte y el suroeste de los Estados Unidos. Se alimenta de frutas e insectos, y se especializa en las bayas de muérdago. En su molleja es capaz de remover la piel de las bayas, separándola de la carne, mejorando la eficiencia de la digestión; no hay otro pájaro conocido que sea capaz de hacer esto. Al igual que muchas especies de regiones secas en el mundo, el Capulinero Negro rara vez bebe agua, ya que obtiene la mayor parte de la humedad de los propios alimentos.

El Capulinero Negro también es un excelente imitador, es capaz de imitar las llamadas de numerosas especies de aves, incluyendo aves rapaces. Esta especie tiene una gran movilidad, y se desplaza a dondequiera encuentre alimento, por lo que su número puede variar sustancialmente en cualquier lugar entre un año y otro.

Actualmente no hay razones para preocuparse por el futuro de esta ave.


Nombre en español: Grajo azulejo / Chara azuleja

Nombre científico: Aphelocoma californica

Nombre en Inglés: Western scrub jay





Aphelocoma californica


Un vientre blanco y la ausencia de cresta distinguen este pájaro de casi todos los Grajos mexicanos. Se podría confundir con el Grajo mexicano / Chara pechigrís (A. ultramarina), pues su distribución se entrelaza, pero el Grajo azulejo tiene la garganta rayada, es mayor el contraste entre los colores de la parte superior y, si se mira bien, se aprecia una delgada ceja blanca. Asimismo, cuando las dos especies se superponen, el Grajo azulejo busca más los espacios abiertos que el bosque, preferido por el Grajo mexicano. En el paisaje de Tehuacán-Cuicatlán dominado por los cactus, será el Grajo azulejo que veremos.

Esta ave, al igual que muchas especies relacionadas, muestra un alto grado de inteligencia, lo que puede ayudarle a sobrevivir en ambientes desérticos difíciles. Esta especie tiene una memoria extraordinaria. Cuando las semillas, que constituyen una parte importante de la dieta del Grajo, son abundantes, el pájaro las almacenará entonces en numerosos lugares. Más tarde, cuando la comida escasee, recuperará con una precisión sorprendente gran parte de las semillas ocultas. Más aún, un ave puede ver a otra esconder su alimento en un punto, y a ese lugar volverá robar más tarde para robarlo; pero algunas aves lo saben, por lo que antes de ocultar su comida no dejan de mirar alrededor para detectar a los potenciales ladrones. Estas Aves llegan a robar la comida de los Carpinteros y pueden comer también las garrapatas de los ciervos.

Los Grajo azulejo puede ser aves muy ruidosas, y a menudo se les escucha antes de que se les vea. Sin embargo, sus llamados son interesantes por su complejidad, con cerca de veinte diferentes tipos identificados.



Nombre en español: Cenzontle norteño

Nombre científico: Mimus polyglottus

Nombre en Inglés: Northern Mockingbird





Mimus polyglottus

Insignificante en su colorido, esta especie es mucho más conocida por su canto. Es un excelente imitador. Imita los cantos y las llamadas de muchas de las especies que se encuentra. Estas actuaciones suelen engañar a los observadores de aves, pero no tan a menudo está arremedando. Aprender a cantar es un proceso continuo, y los mejores cenzontles pueden llegar a tener un repertorio de 200 canciones que se acerca, y algunos han logrado imitar sonidos modernos, artificiales, como de de máquinas o alarmas de automóviles. Además, las aves muy a menudo cantan tanto de día como de noche. Estas excelentes habilidades de canto le han dado a este pájaro un lugar en la cultura popular, incluyendo el título de la novela de Harper Lee, Matar a un ruiseñor. Sin embargo, a lo largo del tiempo el canto ha sido costoso para estas aves: en algunas regiones de su distribución, particularmente en el este de los Estados Unidos, casi llegó a desaparecer debido a que la gente los capturaba para meterlos en jaulas. Afortunadamente, esto ya rara vez ocurre en la actualidad, y no hay inquietud por su conservación.

Esta es una especie de amplia distribución que ocupa una gran variedad de hábitats, desde bosques hasta desiertos achaparrados --en México es un ave de campo seco y abierto. En el sureste, aproximadamente en el Istmo de Tehuantepec, es reemplazado por el Cenzontle sureño, estrechamente relacionado, y de imagen muy similar.

Cuando el Cenzontle vuela es cuando más se le distingue el blanco de su ala superior.

Nombre en español: Cuitlacoche Común / Cuitlacoche piquicurvo

Nombre científico: Toxostoma curvirostre

Nombre en Inglés: Curve-billed thrasher



Toxostoma curvirostre

Un pájaro común en todas las zonas desérticas de México al oeste del Istmo de Tehuantepec, el Cuitlacoche común es difícil de confundir con cualquier otra ave parecida que se encuentren en su área de distribución mexicana. Con un pico curvo, de pecho ligeramente manchado y, cuando se ve bien, con un distintivo ojo anaranjado. Por lo general se le ve saltando en el suelo, buscando insectos entre las hojas secas. Por mucho son aves de tierra de cactus, y los utilizan para construir sus nidos y en ellos encuentran sitios seguros para pasar la noche.

El futuro de esta ave parece seguro en México, pero en Estados Unidos su número disminuye debido a la invasión de su hábitat por la expansión urbana.

Nombre en español: Mosquero cardenal / Mosquero cardinalito

Nombre científico: Pyrocephalus rubinus

Nombre en Inglés: Rubí



Pyrocephalus rubinus

Una especie que se reconoce al instante dondequiera que se le encuentre. ¡Pocas personas encariñadas con los pájaros querrán irse de México sin haber visto un Mosquero Cardinalito macho! Su plumaje llamativo es tan especial que ningún otro Mosquero siquiera se acerca o se le que empareja. La hembra es mucho menos espectacular en colorido, con la espalda gris-marrón, la parte inferior de color crema, y con algunas plumas de color rojo pálido en la parte inferior de la cola.

Esta especie tiene una distribución muy amplia, desde el centro de Argentina hasta el suroeste de Estados Unidos. Son aves comunes donde se les encuentra, regularmente en las riberas de los ríos que corren en las regiones desérticas, pero se les puede ver en parques y jardines de zonas urbanas.

En la época de apareamiento el macho llama la atención con un distintivo despliegue de apareamiento, volando a la altura del dosel, revoloteando y cantando todo el tiempo. Antes de aparearse con la hembra, él trae como regalo un gran insecto. Al igual que muchos mosqueros, la presa suele ser atrapada con un vuelo corto desde su palo favorito.

Con una amplia distribución y de gran número, no hay razones para preocuparse acerca de esta especie a escala global. Los cambios locales en el uso del agua han causado algunas bajas en los EE.UU., pero el riego también puede permitir que las especies se muevan a nuevas áreas. A diferencia de algunas otras aves de vivos colores, no ha sufrido la captura para el comercio de aves de jaula, probablemente porque los machos pierden su color brillante en cautiverio.

Nombre en español: Carpintero pechigrís / Carpintero del Balsas

Nombre científico: Melanerpes hypopolius

Nombre en Inglés: Grey-breasted pájaro carpintero / woodpecker Balsas





Melanerpes hypopolius

Endémico del suroeste de México, este Carpintero es en gran medida una especie del desierto, favorecido por los paisajes semiáridos, cubiertos de cactus. Aunque otros Carpinteros usan los cactus, sólo una especie mexicana, el Carpintero de Gila / Carpintero desértico (M. uropygialis), es también similar en su apariencia. Sin embargo, estas dos especies no ocurren al mismo tiempo en cualquier lugar: el Carpintero de Gila se limita a la zona que rodea el Golfo de California. El Carpintero pechigrís se distingue por tener una franja roja que corre verticalmente a través de sus ojos, pero esto puede ser difícil de ver desde la distancia.

Esta especie anida en agujeros que hace en grandes cactus. Cogen una gran cantidad de presas de insectos al vuelo, en lugar de capturarlos de los tallos de cactus y árboles, a diferencia de muchos otros Carpinteros. La fruta de los cactus, especialmente del cactus Opuntia, es también importante para su dieta.

Esta especie tiene una población grande y no preocupa su conservación. Sin embargo, es un ave única de esta región, y por lo tanto se tiene la obligación especial de garantizar que su población se mantenga saludable para las generaciones venideras.

Nombre en español: Verdugo americano / Lanio americano

Nombre científico: Lanius ludovicianus

Nombre en Inglés: Loggerhead Shrike



Lanius ludovicianus (Parado en la punta del cactus)

Este pájaro es el único Verdugo existente en México, y es uno de los dos únicos en el continente americano, pero tiene muchos parientes en África, Europa y Asia. Donde quiera que se produzcan, a menudo hay un nombre local que refleja sus hábitos de alimentación, tales como butcherbird en Inglés, Neuntöter ('nine-killer’) en alemán, y Fiskaal ('verdugo') en afrikaans. Todos estos nombres se refieren a la naturaleza depredadora de estas especies, y especialmente de su uso de la vegetación espinosa o alambre de púas para destazar y almacenar a sus presas.

El Verdugo americano se reproduce a lo largo de la mayor parte de México, así como los Estados Unidos y partes de Canadá. Las aves mexicanas son principalmente residentes, pero el número puede aumentar durante los meses de invierno debido a la llegada de inmigrantes procedentes del norte. A los Verdugos les favorece el campo abierto con arbustos dispersos, árboles y cactus. A menudo son fáciles de ver, encaramados en lo alto de la vegetación de altura, postes, o cables de teléfono, explorando el terreno para la presa. Para las especies más grandes de Verdugo, incluyendo el americano, las presas incluyen lagartijas, pequeños mamíferos y aves. Aunque los Verdugos son depredadores, no tienen las patas fuertes de la verdadera aves de presa para desgarrar la carne. En su lugar, ensartar a sus presas en la vegetación espinosa, incluyendo las espinas de cactus, y quitan las tiras de carne. A veces hay más comida que la que un pájaro puede comer en una sesión, en cuyo caso las espinas también sirven como almacén.

Este pájaro es fácil de reconocer cuando se le ve bien, con el dorso gris, el pecho y el vientre blancos, una máscara de rostro negro como un bandido, y un pico grande y ganchudo para matar y descuartizar la presa. Aunque algunas poblaciones están declinando en Canadá, esta ave no se considera en peligro global.

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Sin llaves en el Cementerio de los Oyameles

(La foto de portadilla es de Tirso Hernández y fue tomada de Panoramio)



Fue un domingo más de pascua que se extendió hasta el lunes: una camioneta con la llave perdida en lo profundo del bosque, convertida en una piedra metálica sin sentido; una joven científica que no pierde la calma, dispuesta a encontrar con sus compañeras biólogas alternativas de solución ante la muerte de los oyameles, víctimas del aire pútrido de la ciudad de México; un cerrajero experto y tranquilo que busca los recovecos para vencer a la tecnología pensada para que no puedas arrancar el auto si no cuentas con el chip de silicios y germanios en el que se nutre este encierro de modernidades; y un hombre mayor que le da vuelta a las desventuras de la vida nuestra y los caminos que encuentra para no perder el ánimo ante el pesimismo radical que nos agobia.

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El sábado de glorias y judas hasta la paz del campo en la que me encuentro en Puebla entra de suerte el telefonazo de mi hija Alicia, cuyo celular decide por un minuto jalar en un páramo solitario a 3,460 metros de altura, en una cresta de las montañas conocidas como Desierto de los Leones al sur poniente de la ciudad de México.

Está en el Cementerio de los Oyameles, como le dicen los biólogos a esas cañadas por las que corre la ventisca envenenada desde el valle, y que ha dejado en los montes la huella triste de la muerte por ozono. Ni qué decir de los incendios. Son miles de puntas peladas las que lo cubren como a un alfiletero. Son miles los troncos que se pudren en las quebradas. Grises, han perdido hace tiempo toda traza de cáscara, toda corriente de sabia, toda levedad de la vida que sube y baja tras la corteza de la tierra a las copas. No hay copas, sólo astas que han perdido cualquier posibilidad de bandera y apuntan al cielo como una nación sin futuro. Hasta allá han ido por un camino de piedras las muchachas con su ciencia a tomar muestras para su estudio genético entre la CONABIO y la UNAM. Hasta allá han trepado en mi camioneta. La vieja Liberty azul 2004 sin copia de llave con chip, porque los autos también tienen su genética.

Antes de que el celular pierda la huella electrónica en el viento alcanza a informarme de la catástrofe: la llave, de una mano a otra entre los esqueletos pétreos de los árboles, ha decidido extraviarse dentro de un inexpugnable sotobosque.

La llave con el chip de la que no tengo réplica.

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Voy esta tarde de domingo con Alicia a rescatar la camioneta azul a lo más alto del Desierto de los Leones, sitio en el que ayer mi adorada bióloga y su equipo han perdido la llave. Me adelanto: no lograremos hoy el rescate, pues en este momento de la historia intervengo yo como actor: no tengo llave de repuesto con el chip necesario para arrancarla. Y ya el joven Daniel, el cerrajero que nos acompaña, nos ha dado a entender nuestras posibilidades: como hoy domingo no ha conseguido el escáner para configurar la nueva llave, intentará arrancarla echándole gasolina al carburador directamente y por un minuto, para engañar a la computadora; de lograrlo, bajaremos a la ciudad con ella; si fracasamos, le quitará el switch y la antena y en su taller tendrá lista la llave para volver a subir mañana. Es un hombre tranquilo, bonachón, muy versado en candados y encierros por abrir. Todo se puede abrir, nos dice, sólo se necesita tiempo. Y tiempo tiene para contarnos rasgos de su vida diestra en cerraduras, cilindros, limas y ganzúas. Él también, poco a poco, aprenderá como yo a mirar de otra manera al bosque que mira desde niño en su barrio de San Bernabé y que por siete ocasiones ha recorrido en su camino de peregrino para bailar en Chalma.

EL Santo Señor de Chalma, antiguo Oxtoteótl.

Yo aprenderé por él que son tres viajes los que se hacen para cumplir la manda al santo señor, pero que sólo en la segunda se baila. Y no ante el Cristo de pasta de caña de maíz, sino ante un ahuehuete sagrado, y que en el manantial te bañas para poder entrar purificado al santuario. Si lo escucha un antropólogo hará una apología del sincretismo, pero bien a bien no creo que el cerrajero esté pensando en Oxtotéotl enclaustrado en su cueva. Él ha ido siete veces, a cumplir como su padre, su maestro cerrajero, su propia manda. Y eso cuenta.

Por un momento veo al joven cerrajero bailando alrededor del ahuehuete. Y de reojo por el retrovisor lo contemplo absorto ante la enormidad de los oyameles que nos rodean. Y de su desastre.

Mientras subimos medito en la catástrofe del bosque y su calvario, me entero, por el ozono que la ciudad produce. Aquí voy yo, un descreído de toda suerte de dioses, incluidos los prehispánicos, rumbo justo al punto que el mapa identifica como Cruz de Coloxtitla. Trepamos en medio de aguaceros intermitentes y por una cuesta de siete kilómetros de piedras obstinadas, con filos más severos que la mirada adusta del martirizado Santo Señor de Chalma, quien vino por obra de los frailes agustinos a sustutuir al enclaustrado dios de la cueva y que en estos días aguarda los andares de los peregrinos que por estos cerros le llevan sus mandas. Trepamos desde el lado norte de una cañada estrecha en la que los oyameles han sentado cátedra de vida por miles de años, pero que en un punto sobre los 3,200 metros clarea para dar paso a un paisaje de picas grises sin foresta, árboles muertos por los que todo mundo (campes, forestales, biólogos) en estos lares se lamenta, una cuesta que se eleva hasta más allá de los 3,700 metros y que es el chiflón por el que buena parte del aire contaminado de la ciudad de México encuentra salida. Eso he venido a conocer en busca de la camioneta varada: un paraje extremo de belleza lúgubre, la naturaleza exhausta ante el aire pútrido que producen y respiraran los habitantes de la ciudad de México.

En fin, hoy la vieja Liberty volverá a pasar la noche por aquellas soledades. Ya iremos mañana nuevamente con las llaves nuevas y configuradas en cuya ausencia esta modernidad tranquilamente te somete a estos atascos cerrajeriles.

3

La camioneta está en sus cuatro llantas a las cinco de la tarde del domingo. El joven cerrajero hace su mejor esfuerzo por quebrar a la tecnología contra el robo diseñada por la Chrysler. Yo tengo tiempo para mirar mi propio encierro. Me miro ayer sábado en el momento del entripado. Todo se me vino de un jalón: llave perdida en medio de la nada, sábado de judas y juergas vacacionales, llave de repuesto inexistente desde hace ocho años --¡ocho años he estado con esa camioneta sin llave de repuesto!--, hija mayor aventada con Ana su hermana pequeña en un bosque que es camino de peregrinos a Chalma. Emma mi esposa muy divertida que me mira perder la cabeza y mentar madres y putear pastos y calmas de mi mentado campo de paz, no diré sacro santo, pero no me faltan ganas. Y luego... supongo que por eso me dicen mis amigos viejos y mis hermanos Chely, mi apelativo antiguo derivado de cerillo, puesto por mi certero padre ante mis estallidos fulminantes pero rápidamente disueltos en ayes y pinches y coces al aire. Y luego… nada. ¿De qué vale tanto alarde?

Un día después estoy en medio del monte, a hora y media del desastre que todavía llamo muy anquilosado DF, pero a no más de 12 kilómetros en línea recta al estadio de los Pumas en CU, con la memoria de ese bosque magnífico de oyameles sobrevivientes entre sus hermanos cadáveres que prueban esos chiflones malignos que se llevan la vida de árboles y gente. Y sobre cualquier cosa el espíritu de conocimiento y transformación del mundo por la ciencia y el activismo ambiental de mi hija Alicia. Una maravilla de la que aprendo lo que puedo y que apacigua cualquier contingencia. Porque han subido al monte en busca de su remedio, con el ojo clínico del científico que aprecia la vida desde sus originales genes: hay árboles que resisten el paso del aire envenenado, con alguna chispa que encienden al sentir el roce de la muerte: las biólogas no trepan el cerro para llevar muestras de los caídos, sino para cortar una ramita a los sobrevivientes y buscar en la secuencia genética de su sobrevivencia las cualidades de los renuevos que deben cultivarse.

La Liberty está indispuesta. El cerrajero ha probado sus mejores suertes. Mañana lunes volveremos.

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Por la noche me pregunta mi hermana Verónica por el destino de la camioneta. Le contesto con este mensaje.

“Pues hoy amaneció, le digo. Está en un paraje muy remontado, a 3,400 metros de altura y como a 40 minutos de la carretera asfaltada, pero a no más de 20 kilómetros en línea recta de San Ángel. Esa montaña pertenece a los ejidatarios de Santa Rosa, y es territorio capitalino. Por ahí transitan los peregrinos a Chalma, que discurren en estos días desde todos los caminos. No podrá arrancarla cualquiera que quisiera por las artes del cerrajero, pero sí podrán volarle una llanta o todas, aunque no creo que por ahí pase alguien con esos ánimos. Lo que es terrible es lo que ha sucedido con ese bosque: el chiflón contaminado lo está matando. Oyameles como los que vemos en el bosque del Izta o en las cañadas altas de la Malinche. Vero, una pena. Sin embargo, hay algunos que resisten. Eso es lo que están investigando Alicia y sus compañeras biólogas genetistas: qué características genéticas tienen, de manera que los que se planten tengas esas condiciones. Complicado, pero no pierden el entusiasmo.”

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Daniel el cerrajero tiene sus propios tiempos, así que el lunes es hasta mediodía que tomamos nuevamente la carretera al Desierto de los Leones. Extraña palabra, desierto, pero los españoles coloniales la aplicaron igual para la selva lacandona en Chiapas que para los montes profundos que rodeaban el valle de México. Un desierto de árboles que por la fuerza de sus cuestas logró frenar la crecida de la urbe. Santa Rosa es el pueblo que llegó más arriba, y ahí está, preñado de casas grises y pobres y fincas de cantera a las que treparon ricos y famosos como Lola la Grande. Va y viene el tráfico, bajo la batuta de topes y camiones. Un camino que se distancia de tantos otros que salen del incontenible ex DF por los paredones de encinos, cedros y, poco a poco, señoriales, los altísimos oyameles que envuelven al pueblo como si quisieran extraerlo a tirones de sombra de la urbe a la que pertenece.

Fotografía de John Brennan, tomada de Panoramio.

Tengo tiempo de mirar con calma el monte. Primero la cuesta de encinos de hoja grande, con cedros gigantes que los residentes han plantado con el ascenso del caserío que acompaña la carretera. Cuando las casas quedan atrás la ciudad se pierde de inmediato, cerca ya de los 3 mil metros marcados en el altímetro. Los oyameles aparecen ya por todos lados, con pinos pátula entreverados que reforestaciones de las últimas décadas han traído desde otros territorios de coníferas. En los quiebres del camino reconozco arriba la cresta del cementerio de los oyameles, con los alfileres negros contra las nubes, pero pronto se cierra y no deja de curvear en la sombra recia de la foresta. De la ciudad no me queda ya ni la memoria de su tráfico insolente, como si llegar en lunes al final de la ruta de los camiones a Santa Rosa significara el fin del mundo caótico, de ruidos y calamidades sin freno, sin días con nombre, ni fechas ni noticias y empezara realmente una comunidad y un tiempo aparte en este cerco de árboles que van del día a la noche, de la luz a la sombra, del calor de sol filtrado en rayos estridentes a la niebla sorda, densa y fría. Una realidad templada en el silencio que contiene todos los tiempos. El bosque, a pesar de nosotros, todavía sobreviviente, decidido a seguir siendo horizonte.

Ahí voy yo con mi pesimismo radical hacia uno más de nuestros cementerios. No hay rezo que valga, lo sé hace mucho. Ni yendo a bailar a Chalma. No dejo atrás esa memoria de nuestras desgracias de la misma forma que la ciudad no desaparece aunque la montaña se las amañe para ocultarla. Qué fracaso social es el nuestro. La naturaleza rendida ante nuestras agresiones; la economía sin los empleos para millones de personas; la política y la abyección de los poderosos, con el histórico y consecuente desvanecimiento de la ciudadanía; la violencia y la brutal constatación cotidiana de que la vida no vale nada. Cuánta muerte absurda la de los últimos años. Cuánto dolor en los cementerios. El de los oyameles centenarios que la ciudad construye a fuerza de su tuberculosis, es de los más tristes. Subo con mi hija Alicia, la Doctora en Bióloga que a sus 31 años construye todos los optimismos por la vida silvestre confrontada por un país que a su generación le ha heredado demasiados cementerios, demasiados esqueletos que, sin la suerte de estos árboles cadáveres erguidos, han dejado de ver horizonte alguno. Los oyameles muertos que resisten en pie son la memoria de lo que este bosque fue. Nosotros, allá abajo, hemos arrojado a las fosas tanta vida joven con la marca del narco-estado. Son la memoria de lo que como sociedad hemos sido.

Con esa cuenta voy al bosque, con Alicia, por la solitaria camioneta. La brecha hacia la Cruz de Coloxtitla nos permite mirar los detalles. La bióloga indica las puntas verde claro del ramaje de los oyameles jóvenes en punto de explosión con las lluvias de la primavera. Y el musgo que alumbra el sotobosque. Y por allá unos hongos que no me puedo comer. Y por todos lados los brotes naturales de oyameles, bien protegidos por sus inmensos padres y madres.

“Es la regeneración natural –dice Alicia--, no se necesita más. Pero claro que ayudan las reforestaciones, de hecho, aquí lo que vemos es una combinación de ambas.”

Y sin embargo ella lo intenta: contribuir con la ciencia a recuperar el bosque. Identifica con ojo entrenado los árboles recientes, ya de buen tamaño, con troncos de más de 15 centímetros, que han resistido la nube del ozono. Los mira como yo no sabré jamás mirarlos, enteros y en el microscopio, lee aerreenes y adeenes y proteínas en las hojitas, identifica secuencias y genes que se prenden contra agresiones externas, como las del ozono que pasa en sombra de muerte de tiempo en tiempo.

“Por eso subimos el sábado de gloria –me explica--, creemos que en un día así, de pocos autos y movimiento en la ciudad, con menos ozono en el ambiente, los árboles se comportan de una manera, no tienen necesidad de prender los genes necesarios para deshacerse de él. Secuenciaremos el ARN de las hojas de los árboles resistentes, y a ellos regresaremos en un día de declarada contingencia ambiental…”

Y buscarán que las reforestaciones se realicen con este tipo de oyameles.

6

El joven cerrajero finalmente arrancó la camioneta. Es un experto en lo suyo. Como tantos jóvenes que construyen su propia mirada de país, su propio ramaje, su propio futuro.

Los tres miramos las puntas raídas de los oyameles muertos. A sus pies, y por todos lados que la vista encuentre, crecen los jóvenes oyameles.

No dejan de buscar el cielo, los jóvenes.