Medio Ambiente

Revista Sin Permiso: La humanidad ha eliminado más del 60% de los animales desde 1970, da cuenta un importante informe.

Damian Carrington: editor de la sección de medio ambiente en The Guardian.



La gran pérdida es una tragedia en sí misma pero también amenaza la supervivencia de la civilización, afirman destacados científicos.

La humanidad ha eliminado el 60% de mamíferos, aves, peces y reptiles desde 1970, llevando a los principales expertos del mundo a alertar de que la aniquilación de la vida salvaje es ahora una emergencia que amenaza la civilización.

La nueva estimación de la masacre de vida salvaje está hecha en un importante informe producido por WWF e involucra a 59 científicos alrededor del globo. Señala que el vasto y creciente consumo de comida y recursos por la población global está destruyendo la red de la vida, miles de millones de años de actividad, de la que la sociedad humana depende en última instancia para el aire limpio, el agua y todo lo demás.

«Somos sonámbulos hacia el borde del abismo» dijo Mike Barrett, director ejecutivo de ciencia y conservación en WWF. «Si fuera un 60% de la población humana, sería equivalente a la totalidad de Norteamérica, Sudamérica, África, Europa, China y Oceanía. Esta es la escala de lo que hemos hecho».



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Mundo Nuestro. Al día lunes 29 de octubre del 2018, la campaña en contra de la tala del vivero de Santa Cruz en la plataforma Change,org alcanza ya más de 58,600 firmas.

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Mundo Nuestro. La denuncia la hace el medio MTP Noticias:

"El derrame de petróleo del oleoducto Humapa – CAB Tajín, pues ha alcanzado más de 17 kilómetros ocasionando muerte de peces del río del Tepezal en el municipio de Venustiano Carranza."

El video es demoledor.



Y la denuncia sobre la pasividad de PEMEX da una buena idea del comportamiento de esta empresa en la región: depredación e impunidad.

Historias desde el biogalón

Últimamente pienso mucho en las plantas invisibles. Se parecen a mis amigos invisibles en que en realidad sí puedo verlas, pero a diferencia de mis amigos invisibles, otras personas también pueden verlas si se las señalas. Son las plantas que crecen silvestres en las banquetas, camellones y hasta tejados de la ciudad.

Me dan ganas de decirle a todos los peatones y peatonas apresuradas de la CDMX que volteen a verlas. Quiero decirle a la Cuadrilla Podadora del Gobierno de la CDMX Trabajando para Usted que detenga su podadora automática, que eso no son malas hierbas ni empobrecen el paisaje. Todo lo contrario, miren ustedes queridos y queridas transeúntes y Cuadrilla Podadora del Gobierno de la CDMX Trabajando para Usted, esas plantas son flores silvestres nativas de México, algunas son incluso parientes de nuestros cultivos. Ahí donde están llegan insectos, y llegan siguiéndolos pájaros, y también colibriés que buscan el néctar. Y entonces ese parche de vegetación no es un terreno valdío, sino un pequeño oasis.

No todo lo que brilla es oro, y no todo lo que es verde es la mejor naturaleza para la ciudad. Muchas, quizá la mayoría, de las plantas ornamentales que tapizan nuestros parques y jardines no tiene flores ni semillas que le gusten a las especies de aves e insectos nativos de México. Por eso hay menos animales donde están esas plantas ornamentales sacadas de AutoCAD, que donde están las plantas que crecen silvestres. Quienes no me crean hagan el experimento: voltear a ver a las plantas invisibles y contar cuántas otras formas de vida estarán cerca.

Mundol Nuestro. El Moral, en San Martín Texmelucan, tiene un arroyo de colores envidiables si el agua no acabara matando a la gente. Casi siempre es rojo, pero la textilera cambia sus tintes, así que también abundan los azules, según vaya la demanda. Es el arroyo Cotzala. En los mapas ya le dan nombre de río. Y carga con él tantos pueblos. Los cuento desde El Moral, a unos metros de la autopista México-Puebla, hasta la falda de la montaña, la impasible Iztaccíhuatl: San Simón Atzizintla, San Matías Atzala, San Gergorio Aztotoacan, San Andrés Hueyacatiltla, San Felipe Teotlancingo, San Juan Tetla, San Agustín Atzompa. Todos pueblos antiguos, todos cruzados de historias de haciendas y rebeliones, de fiestas patronales y sobrevivencia maicera; y cada vez más apretados, cada vez más ganados por la techumbre de los invernaderos, cada vez más ciudades rurales, como le gusta llamar al campo a los políticos modernizadores.

Y ahí en medio, la fábrica. Y para variar, con sus chicanas y sus amparos, la impunidad con la que se mueven los empresarios y la complicidad que encuentran en la mayor parte de las instituciones involucradas.

Y aquí en Puebla la ceguera. El gobierno estatal dando patadas de ahogado entregando a medias el título de la concesión del agua a la empresa de Hank Rohn, incapaz de cumplir con la tarea fundamental de encabezar el enfrentamiento al más grave problema de la sociedad poblana. El agua, su conservación, su generación, su administración, su saneamiento.



El río Cotzala, al mediodía de este miércoles 3 de octubre del 2018.

La denuncia se ha hecho desde todos los rumbos. Nosotros aquí la presentamos en agosto pasado:

Río rojo: para entender la desgracia del Atoyac y la ceguera del gobierno de Puebla

Pero el industrial no se detiene. Los pedidos mandan. El negocio se sostiene. Los empleos le dan resguardo social en la comunidad rural. Hay trabajo, a quién le importa el río.



"No manches, se ve bien feo..."



"Hora ya cambió el color"

Sergio Rivera Hernández, activista en contra la la instalación de una hidroeléctrica en el río Coyolapa, en la Sierra negra de Puebla, fue secuestrado el pasado 23 de agosto y desde entonces sigue desaparecido.

La que sigue es una semblanza de la tierra que defiende y de su lucha como activista contra el proyecto industrial de la empresa Minera Autlán.

Y una exigencia de su aparición con vida.



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24082018- Sergio Rivera Hernandez, integrante del grupo MAIZ

Sergio Rivera Hernández, desparecido el 23 de agosto del 2018.



Una ruta nonoalca

Conocí Coyolapa hace dos décadas aproximadamente. No existía la terracería que lo comunica con Zoquitlan la cabecera municipal ni la electricidad que la visibiliza en una noche no tan nublada o lluviosa desde Pozotitla, Zacatlilihuik o Tlacotepec de Díaz.



Coyolapa, que traducido del náhuatl significa “Lugar de coyoles sobre el agua”, toponimia que se refiere tanto al Río Coyolatl como a la palmera de coyol (acrocomia aculeata), de la que se producen jabones, hilos, aceite, palmitos comestibles, la taberna –un fermentado que se liba en el sureste-, y conocida sobre todo por la semilla de la que se extrae un coco pequeño que generalmente se rompe a pedradas por su consistencia dura y húmeda para poder comerlo.

De lo resbaladizo y pétreo de esta semilla se generó el dicho “piedra con coyol”, que para quién no lo entienda significa algo así como “necio contra obstinado”. Es posible que eso tenga que ver con la tenacidad de los habitantes de esta población nahua en la defensa de su territorio.

Coyolapa tiene alrededor de 600 habitantes, el sesenta por ciento son mujeres, todos nahuas con un 84 por ciento de personas bilingües y un 13 por ciento que sólo se comunica en masehualtlajtol. La mayoría de habitantes se dedican a la milpa, el café, la caña de azúcar el comercio y trueque de frutas y vegetales como el mamey, naranja y el tepexilote en mercados regionales como Acatepec o Zoquitlan. Muchos jóvenes trabajan en Sonora o Sinaloa como jornaleros agrícolas en diferentes épocas del año, otros han migrado al norte o a las maquiladoras de Tehuacán.

Atzompa, “cúspide o cabeza de agua” en castellano, es un barrio de esta Inspectoría Auxiliar Municipal bajo el cual se encuentra la espectacular “caverna de Coyolapa”, la cual es una bóveda con colosales rocas que protegen su entrada al sótano del cual emerge el Río Coyolatl por una cascada que va tomando velocidad y fuerza en época de lluvia y, que en su descenso se une al río Huitzilac en donde se juntan las aguas, Atzala.

CAVERNAS EN  LA COMUNIDAD DE COYOLAPA

La foto muestra unas cavernas que se localizan en la comunidad de Coyolapa, y que son atractivas para la gente que gusta de explorar lugares desconocidos.

Al encontrarse los ríos Coyolatl y Huitzilac, le dan nacimiento al Río Tonto en una cañada formada por dos montañas gemelas, La Campanaria, en una de las cuales también hay un sótano hacia dentro de la tierra y en cuya bóveda existe un milenario “tezontle” (cabellera de piedra), que es una estalactita que tiene la forma de una campana, la cual es tocada por los habitantes de la región para propiciar la lluvia en épocas de sequía.

Coyolapa está ubicado a 500 metros sobre el nivel del mar. Es de clima tropical y húmedo con lluvias constantes en la mayor parte del año. Junto a Pozotitla y Oztopulco son las tres comunidades de la zona baja de Zoquitlan en donde se encuentra focalizada la resistencia contra Minera Autlan.

Hace veinte años para ir a la “zona baja” o “tierra caliente” descendías desde las frías montañas de Coyomepan o Zoquitlan a dos mil ciento cuarenta metros sobre el nivel del mar para encontrar por cualquiera de esos dos pueblos el cruce de veredas de Covatzalco, a unos cuantos metros del cerro de Tepenacastla, en donde se cuenta existe una puerta al inframundo para aquellos que desean tener riquezas a cambio de su destino.

Después tus pisadas se asentarían sobre un arcaico sendero, en el cual los faeneros nahuas de tiempos remotos, cuando la mayoría andaba sin calzado, con el tradicional calzón de manta blanco y su tilma o incluso antes, en la época de los cinco señoríos prehispánicos del linaje de Xelhuan, habían acomodado piedras de todos tamaños para construir una escalera serpenteante de la montaña de pinos y encinos rumbo a la selva tropical y viceversa.

De estos peldaños quedan sólo restos que evocan el pasado de la Sierra Negra, cuando los nonoalcas colonizaron la jungla por allá del 1370 entre pumas, lagartos, jaguares, serpientes venenosas, jabalíes y con los ríos Coyolatl, Petlapa, Moyoatempan, Huitzilac o Tonto ensordeciendo el paisaje.

Cuando la electricidad llegó a Coyolapa

Cuando la terracería y la electricidad llegaron a Coyolapa hace dieciséis años también arribó la adicción de los niños por la televisión, para los que podían tenerla, afición ahora suplantada por el celular y las redes sociales; así como refrescos, pañales, sopas instantáneas y otras inmundicias del “progreso”.

En esos años en que la insurrección zapatista había logrado que el país y el mundo voltearan la mirada hacia los pueblos indios, en la Sierra Negra se trabajaba en apoyo al reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés y contra el Plan Puebla Panamá sin tener idea que en estos paradisíacos lugares viviríamos una resistencia en defensa del territorio contra Minera Autlan y su proyecto hidroeléctrico Coyolapa Atzala en plena época de la llamada “reforma energética”.

Los más veteranos de esta resistencia contra la minera participaron en esa época en un proyecto para electrificar sus comunidades con elementales turbinas a filo del agua que se tenían proyectadas en los ríos Petlapa y Huitzilac para dotar de dos anémicos focos de 20 watts a cada hogar. Esto no sucedió jamás.

La respuesta que tuvieron de la hoy extinta Comisión del Papaloapan perteneciente a la también perecida Secretaría de Recursos Hidráulicos de la federación fue tajante: “No se autoriza su proyecto porque van a contaminar los ríos”.

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Hoy en día y sin obstáculo alguno, dependencias como CFE, Semarnat y Secretaria de Energía (Sener) han licitado, concesionado, autorizado fraudulentos manifiestos de impacto ambiental y evaluaciones de impacto social, regalando los ríos de la Sierra Negra a Minera Autlan para que desarrolle sus proyectos hidroeléctricos y mineros sin importarles la contaminación irreversible, el despojo, la privatización de la cuenca o la división de las comunidades.

No podemos olvidar que fue la misma Comisión del Papaloapan la encargada de la construcción de la Presa Temascal por órdenes del presidente Miguel Alemán Valdés, la cual empezó sus operaciones el 18 de junio de 1959 generando energía con el represamiento del Río Tonto para beneficio de fábricas, oficinas y negocios de diversas ciudades de la región. Fue precisamente esta presa hidroeléctrica la que mejoró en los sesenta del siglo pasado. la entonces mortecina iluminación de Tehuacán

Quienes no tuvieron beneficio alguno fueron los más de veinte mil mazatecos y chinantecos desplazados forzosamente de sus territorios para la construcción de esta represa. El gobierno federal les prometió “progeso” y “desarrollo” a cambio de sus tierras. Ahora circulan imágenes en blanco y negro del hecho: miles de indígenas abandonando sus casas y milpas en lanchas rumbo a las inexistentes escuelas, viviendas y clínicas acordadas.

Estas mismas mentiras se siguen repitiendo en las comunidades en resistencia: “Como estos pueblos no tienen caminos pavimentados ni grandes escuelas ni infraestructura se recomienda el Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa Atzala para abatir su “marginación” y su condición de pobreza” concluye la evaluación de impacto social (EVIS) que una consultoría le hizo a pedido a la minera y que la Sener le aprobó sin objeción o corrección alguna.

Esta evaluación mide la pobreza de una sociedad con los Indices de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Tener ingresos fijos, piso firme, casas de ciertos materiales de construcción, escuelas, clínicas y otros servicios son las discriminantes, racistas y colonialistas determinantes para saber qué tan “jodido” estás ante sus ojos. ¿Cómo la gente de Pozotitla o Coyolapa puede ser pobre si cuenta con un clima que ofrece todo? ¿Cómo se puede ser miserable si se vive en el paraíso terrenal? ¿Cómo pueden catalogarlos en índices “subhumanos” si tienen dos ríos a su alcance? ¿Por qué si son tan “pobres” una empresa multimillonaria codicia su territorio?

Claro, para el capitalismo son pobres porque no son sujetos de consumo ya que practican el trueque, viven sin la necesidad urbana de comprar cosas que no son necesarias, producen sus alimentos, los cazan, pescan o recolectan y con ellos tienen todos los nutrientes necesarios para tener una vida sana en todos los aspectos; trabajan arduamente por lo cual están mayoritariamente delgados, sanos y vigorosos con capacidad de subir montañas por horas sin problema alguno y sin la obsesión de las ciudades en donde se gastan miles de pesos en gimnasios, centros “fitness”, proteínas y “suplementos alimenticios” para estar “en forma”

Para imponer el proyecto hidroeléctrico dentro de este contexto, la empresa, consultorías y gobiernos han montado todo un discurso de mentiras sobre la “necesidad” que tienen las comunidades para aceptar la represa. Y así es que la EVIS que le autorizó la Sener a Minera Autlan es un “mapa de actores” para dividir comunidades, cooptar liderazgos, corromper autoridades y hasta eliminar a los opositores para su beneficio. En ese documento, quien escribe esto, es una “amenaza para la estabilidad de la región”.

El papel de la Sener es fundamental para la consolidación del proyecto hidroeléctrico. Después de que Minera Autlan obtuviera la licitación de la CFE para la generación eléctrica privada, la concesión de la Comisión Nacional del Agua para apropiarse de los ríos, tuvo la aprobación de los manifiestos de impacto ambiental (MIA) de Semarnat sin mayor problema, tan solo con la condición de que Energía lleve a cabo la “consulta indígena” establecida en la Ley de la Industria Eléctrica y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como último requisito para empezar la construcción.

Para este propósito, José Antonio Rivero Larrea, dueño de Minera Autlán compró con unos pesos a los corruptos y huachicoleros alcaldes Fermín González León de San Pablo Zoquitlán y Cirilo Trujillo Lezama de Tlacotepec de Diaz; con unos centavos se hizo de los favores de los ambiciosos y ladinos caciques del PRD y UNORCA ; pervirtió al párroco de la localidad con treinta monedas de limosna; metió en la nómina a los directores de la primaria y secundaria de Coyolapa entre otros malinches y judas modernos.

El director de la secundaria se prestó a que la minera hiciera una “encuesta” entre los estudiantes a cambio de darles unos pupitres y el padrinazgo de la generación saliente, la cual votó contra la empresa ante el ceño fruncido de los enviados de la minera y en medio de una creciente concientización entre los niños y jóvenes que serán quienes defiendan su territorio en el futuro cercano, en una próxima administración federal que se dibuja tan neoliberal como la de Peña Nieto.

Lo que no esperaban del movimiento de resistencia contra esta represa hidroeléctrica es que cimbrara desde sus raíces la caciquil sociedad feudal de Coyolapa, en donde la mayoría de los habitantes son campesinos sin tierra que viven en condiciones de servidumbre dentro de las propiedades de los terratenientes como lo es la familia de alcalde Fermín González León.

Esos latifundistas son los que impidieron en su momento la creación de núcleos agrarios para poder seguir teniendo el control de la propiedad, las personas y la riqueza que generaban el café y los trapiches de aguardiente. Hoy en día siguen condicionando a los campesinos sin tierra el cultivo en sus parcelas a cambio de su apoyo a Minera Autlán, así como antes despojaban a sus siervos de sus productos, animales, trabajo y hasta sus hijas.

La resistencia ha cumplido dos años sin permitir cualquier intento de consulta, la cual a estas alturas ya no tiene la característica de ser “previa”, “libre” ni “informada” como lo establece el Convenio 169 de la OIT. Consideramos que actualmente y bajo las circunstancias en las que estamos atrapados, la consulta es la llave que tienen las empresas para legalizar el despojo y la imposición de sus megaproyectos.

“Pídele a dios que no pierda el prd”

Uno de los opositores a este proyecto y organizador de la resistencia en Coyolapa es Sergio Rivera Hernández, compañero que fue desaparecido el 23 de agosto de este año. Esto sucedió después de que “Checo” como lo conocemos, asistiera a una junta de su hija en la primaria de la comunidad. Después y mediante engaños fue sacado de su población hacia Tepexilotla y al regresar de esta Junta Auxiliar, fue interceptado por dos camionetas en la desviación de Zaragoza para ser maniatado por personas armadas y trasladado con rumbo desconocido sin que se tenga noticias de su paradero hasta el día de hoy.

Hay pruebas que imputan directamente a los munícipes Fermín González León y Cirilo Trujillo como los autores intelectuales de esta desaparición forzosa. Los ejecutores, plenamente identificados son militantes del Partido de la Revolución Democrática y empleados del ayuntamiento municipal de Zoquitlán.

En junio de este 2018, Sinhué Martínez, sobrino del ex alcalde de Zoquitlán, Silvestre Martínez Martínez, de filiación perredista y presidente de este partido al servicio del morenovallismo le mandó varias amenazas en mensajes de voz vía facebook a Sergio. “Pídele a dios que no pierda el prd porque al rato te llueve y de eso me encargo yo” “Sé en donde andas y todo el pedo, en cambio tú, para que me encuentres”. “Pinche presa, de todos modos se va hacer y te vas a ir a chingar a tu madre y ahí le encargo alguien de Coyolapa para que te rompa tu madre”.

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El odio que estas personas tienen contra nuestro compañero Sergio se debe a su liderazgo en Coyolapa contra Minera Autlán. Al él le toco estar frente al comité de resistencia de dicha comunidad desde hace dos años cuando esta historia empezó andar en una asamblea informativa en la que arribó de manera prepotente Fermín González León para defender abiertamente a Minera Autlán al tiempo en que les decía a sus paisanos: “Ustedes deben aceptar las migajas que les da la empresa, afortunadamente y gracias a dios, yo ya soy de otro nivel”.

A Sergio, que tiene 31 años de edad, cinco hijos entre el mes y medio y los diez años de edad y su joven compañera Consuelo, quién además del trabajo en el campo aprendió entre otros oficios el de mecánico eléctrico, le tocó estar junto con nuestro compañero profesor Rubén Robles Montalvo al frente de la histórica asamblea del 24 de julio de 2017, en donde de manera mayoritaria, los pobladores de Coyolapa manifestaron a la SENER, en asamblea por usos y costumbres, su negativa a ser “consultados” de acuerdo a la legislación eléctrica y al Convenio 169. Y en esa negativa va implícito el rotundo no al proyecto hidro-minero. Sin consulta no hay obra.

Represión

La desaparición de Sergio es el ataque más cobarde y ruin que han hecho contra el movimiento de resistencia.

A este le han antecedido entre otros, la agresión armada a Radio Tleyole el 24 de noviembre de 2016 a manos de sicarios que trabajaban como mecánicos en el ayuntamiento presidido por el panista alcalde Cirilo Trujillo Lezama; el asalto a mano armada a la casa del Inspector Auxiliar Municipal de Pozotitla el 22 de junio de 2017, cuando encapuchados mandados por Fermín González León despojaron a la esposa de dicha autoridad comunitaria de más de 70 mil pesos que serían destinados para la construcción de la capilla de la comunidad --en contraste, en esos días la inspectoría e iglesia de Coyolapa estaban siendo remozadas y pintadas con la podrida subvención de la empresa; así como la quema de un camión que había transportado a compañeros de la resistencia a una manifestación ante la SENER en la ciudad de México, hecho que realizaron encapuchados que se transportaban armados en una camioneta propiedad del maestro bilingüe y alcalde de Tlacotepec de Díaz.

Movilización

Ante estos hechos estamos convocando que todos nos movilicemos este 18 de septiembre en las ciudades en las que habitamos para exigir la presentación con vida de Sergio Rivera Hernández, la detención de los autores materiales e intelectuales de su desaparición y la cancelación definitiva del Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa Atzala.

Una prueba del salvajismo de los poblanos contra su río, el agobiado Atoyac.

La primera foto corresponde a la clausura reciente de un rellenado en la orilla poniente del río justo a la altura del viejo Puente de México.

La segunda foto es del mes de junio del 2017, y la que sigue es del mes de agosto del mismo año:

La última foto la he sacado del lapse time del mismo Googe Earth, y es del mes de octubre del 2005.



Esto me dicen los activistas de Dale la Cara al Atoyac:

"Clausura del rellenado del puente de México: se les dijo y se les advirtió a las autoridades cuando se iban a remodelar el puente el año pasado. Es el punto desde donde salió la primera navegación que organizó Dale la Cara en el año 2010. A la vista de las autoridades han rellenado la ribera junto al puente, sobre el nivel del río le subieron 10 mts de relleno. Rellenaron un delta del río Atoyac a la altura del puente de México para construir arriba. Lo reportamos en tiempo y forma hace un año a Conagua, al gobierno del estado y al municipio. se clausuró. Pasó el tiempo, les retiraron los sellos, lo siguieron rellenando y ahora se inunda peligrosamente la carretera en esa zona. Taparon lo que funcionaba como un vaso regulador. El daño está hecho. La inundación ahí la semana pasada estuvo súper peligrosa. Se lo dijimos al secretario Navarro cuando le presentamos la propuesta de la remodelación del puente de México. En ese entonces clausuraron el relleno los del municipio... Los rellenadores tenían el Visto Bueno de Desarrollo Rural del gobierno estatal. De repente nos suspendieron todo el proyecto ya terminado que hicimos con la empresa Estrella Roja… Y se siguieron rellenando..."

No tenemos remedio. Es indignante, pero esto somos como sociedad.

A pesar de ello, ahí están los civiles, una vez más, alertando sobre esta estúpida y criminal manía de acabar con el río.



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Vida y milagros

La semana pasada el senador Martí Batres presentó una iniciativa que restringe de manera total la participación de la iniciativa privada en cualquier tipo de servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado y saneamiento. El Artículo 4o, párrafo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconoce el derecho al acceso , disposición y saneamiento del agua para consumo personal o doméstico y señala al estado mexicano como el responsable de garantizar que los gobernados tengan agua de manera suficiente, salubre y accesible. Desde hace décadas que esto es así y ha sido facultad del estado y sus tres niveles de gobierno el garantizar el suministro mencionado.



Batres hizo énfasis en una cosa: que al ser considerado como un derecho humano, éste solamente debe de ser prestado por el estado y nunca por un particular.

El derecho a la educación también es un derecho humano y es obligación del estado el garantizarlo y regularlo. La SEP tiene como parte de sus responsabilidades el supervisar a las instituciones privadas de educación, pero no por eso limita la impartición de la educación a las instituciones públicas. Regular a las instituciones dedicadas a la educación es obligación del estado, pero eso no impide la existencia de entidades privadas destinadas a la educación, muchas de ellas con una larga y exitosa trayectoria. De hecho, sin su existencia, es probable que el estado mexicano estaría rebasado en su capacidad de impartir educación, particularmente la media y superior. Los particulares pueden impartir educación en todos sus tipos y modalidades siempre y cuando cumplan con los requisitos establecidos por la Constitución. ¿Por qué en el caso del derecho al agua han restringido el derecho a que únicamente pueda darlo el estado?



El nuevo congreso ha decidido acotar la prestación de todos los servicios de agua y restringirlos al estado, pero no me hago ilusiones y dudo que esta reiteración del discurso de que el estado sea el único ejecutor del servicio de agua cambie la difícil situación de su gestión en nuestro país, si antes no se fortalece a las instituciones encargadas de vigilar que se apliquen las leyes que ordenan el uso de agua. En la mayoría de los municipios y estados, el servicio de agua es responsabilidad total de los tres niveles de gobierno y es cien por ciento público. Excepto en Nuevo León, en que el servicio de agua depende de una empresa pública sin fines lucrativos con una fuerte contraloría social y que ha resultado eficaz, puede asegurar que en el resto del país el servicio de agua tiene graves deficiencias, cobertura insuficiente, tratamiento nulo o fuera de norma y mala calidad del agua para consumo humano. La mayoría de los ríos y cuerpos de agua del país están altamente contaminados y la calidad del agua es mala. El servicio del agua en el país es mayoritariamente público y se apega casi en su totalidad al marco jurídico que Martí Batres ha declarado como obligatorio la semana pasada, como si esa sola declaración de algo que ya se da, pudiera resolver la tragedia de la pésima gestión del agua en México. En la mayoría de los municipios del país son los poderes ejecutivos federales, estatales y municipales quienes han tenido la total atribución de garantizar ese derecho. Ellos y nadie más han sido los ejecutores y hay que señalar que en su mayoría lo han hecho pésimo. No tiene que ver con que el servicio sea público o privado, tiene mucho más que ver con la falta de capacidad del estado mexicano en sus tres niveles de gobierno para tener una rectoría efectiva sobre la gestión del agua.



Las instituciones públicas responsables de aplicar las leyes que rigen los usos y aprovechamientos del agua, en particular la Comisión Nacional del Agua, han sido disminuidas y minimizadas de manera drástica desde los presupuestos federales. Ni que decir de las instituciones estatales encargadas del agua. En Puebla, la CONAGUA tenía hace 20 años por lo menos 30 inspectores para supervisar la gestión del agua domiciliaria e industrial de los 217 municipios del estado, así como el uso del agua y su tratamiento por parte de las empresas. Hoy tiene tres personas. A eso ha quedado reducido el estado mexicano que hoy tiene que hacer cumplir la ley.

Descargas directas al río Rabanillo procedentes del municipio de Cuautlancingo. Están fuera de la cobertura de SOAPAP, son responsabilidad del municipio. El ayuntamiento otorga licencias de funcionamiento dejando el rubro de agua en blanco.

Pongo un caso: San Martín Texmelucan es un municipio de cerca de 200 mil habitantes y en cuyo territorio están instalados corredores industriales metal mecánicos y textilero feroces y la petroquímica de Pemex. El municipio solo es capaz de cobrar el 8% de las cuentas de agua y el 5% del predial. El servicio de agua es público. La luz para extraer el agua de los pozos la paga el municipio. La titularidad de los pozos es del municipio, pero el 92% de las cuentas restantes las cobran los diferentes comités de agua regidos por usos y costumbres sin ingresar un peso a la tesorería de San Martín. Esos mismos comités permiten que se tire de todo. Lo mismo sucede en las juntas auxiliares de la ciudad de Puebla y en el resto de los municipios que rodean a la metrópoli.

Las concesiones privadas de agua se han manejado de manera opaca, por lo cual es imposible saber si perjudican o benefician, y por lo mismo están fuertemente cuestionadas. Es quizá esa opacidad la que hoy ha derivado en su absoluta prohibición. El tiempo de ser transparentes y abiertos lo desperdiciaron y no hay números ni datos públicos que hablen por ellos. Sin embargo, el prohibirlas no garantizará que los municipios de manera milagrosa empiecen a tener prácticas virtuosas alrededor de su obligación de dar agua a sus gobernados, además de sanearla de manera adecuada. Conozco muchísimos casos de pésimas prácticas públicas municipales en torno al agua, y he podido atestiguar cómo en los drenajes públicos municipales se echa de todo, ya sea a escondidas o con la complicidad de las autoridades.

Batres ha propuesto que quede prohibida cualquier intervención de particulares en actos de administración del agua y toda forma de privatización de la gestión de la misma. Oigo a Martí y pienso en los municipios y juntas auxiliares en que por usos y costumbres, son los comités de agua los que tienen en sus manos los pozos que están a nombre del municipio y cobran directamente a las empresas por darles agua y por permitirles tirar sus aguas contaminadas en las barrancas más cercanas. Pienso en esos comités que cobran por llevar agua a las casas y luego la conducen ya sucia a cualquier barranca. Esa es una privatización silenciosa y pulverizada del agua amparada en los usos y costumbres ¿Cómo impedirán eso? ¿Con qué presupuesto fortalecerá a las instancias inspectoras? ¿Cómo retomará el estado la rectoría del agua sin que los miles de comités que funcionan en el país se inconformen o se subleven?

Qué bueno que se defienda el derecho humano al agua, pero aparejada debe de ir la obligación humana de limpiar el agua que usamos y ensuciamos, a pagar porque salga por nuestra llave, a responsabilizarnos de su ahorro. Sin eso, el derecho al agua quedará en pura retórica de templete.