Los mineros canadienses van con todo en Ixtacamaxtitlán

Compartir

Lo anuncian en una asamblea en el poblado de Santa María Zotoltepec en diciembre que publicitan sin rubor en un diario serrano

Fui este miércoles con Julio Glockner a Ixtacamxtitlán, en la cañada del Apulco, uno de los pueblos más extraordinarios en la Sierra Norte.

Dos noticias: una, los mineros canadienses de Amaden Minerals van por todo, y lo anuncian en una asamblea en el poblado de Santa María Zotoltepec en diciembre que publicitan sin rubor en un diario serrano. Pero no le dicen a la gente que la mina a cielo abierto abrirá un tajo de un kilómetros de diámetro y 300 de profundidad. Ni del cianuro, ni de las consecuencias para la cuenca del río más largo de la sierra. Dicen que ya van a meter la Manifestación de Impacto Ambiental. Qué horror. ¿Podrá impedirlo la movilización civil, con los recursos legales en la mano? Para los canadienses la concesión minera les da la propiedad del subsuelo, así lo venden a los inversionistas en la bolsa de Toronto. Así se los permite la reforma salinista de 1992, respaldada por el pan y el pri. Es el alegato de la modernidad, el ansia eterna por el oro, la contradicción extrema de la electrónica que corre ahora mismo en el celular con el que utilizo el Facebook para cominicarme con ustedes.



Atrapados todos en la derrota de la naturaleza y en la extinción de los pueblos originarios por este uso irrefrenable de los dispositivos del caos. La mina que amenaza desde la cerrazón del geólogo y la insensatez desarrollista del Estado mexicano, prendida de la necesidad de salir de la pobreza, de tener un trabajo, de los campesinos de Zotoltepec.

Esta cañada la conocieron Cortés y la Malinche en 1519.

Un pueblo con sus dioses abismales como las fauces de este ocelote.



Esa es la otra noticia, la buena: en Ixtacamaxtitlán remodelan su museo, con tres mil piezas del mundo prehispánico, del señorío de Tenamictic en la peña del Acolhua.

La sostenida mirada de futuro de los dioses de piedra en el museo que resguarda un patronato.

Dolor por este mundo incierto.

Compartir

Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...