Río de escoria el Atoyac: pero el periodismo puede contribuir a salvarlo/La fotografía de Andrés Lobato

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Mundo Nuestro. “Si por tierra espanta, por aire es aterrador”, me dice el fotoperiodista Andrés Lobato.

Y por tierra encontró esta escena que destaca la capacidad que tiene la fotografía para denunciar una acción criminal:





Es un tiradero de escombro en el río Atoyac, al final de la avenida 11 Sur, a espaldas del Jardín de Niños Cuitlahuac y del Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, ambas escuelas operadas por la organización Antorcha Campesina. Durante semanas trabajaron los camiones a la vista de un vecindario que no mira mucho al río. "Campo de tiro", le llaman los funcionarios en el Ayuntamiento.

Las imágenes de Andrés y el reportaje publicado en Milenio Puebla, junto con las denuncias de grupos como Dale la Cara al Atoyac, obligaron finalmente a la acción gubernamental a través de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente municipal --pero también PROFEPA y CONAGUA,las fuerzas de Seguridad Pública y ProTección Civil-- para no permitir por una vez lo que normalmente ocurre: que personas y grupos que arrojan desechos en el río, el territorio escoria de la sociedad poblana, lo hagan sin que sufran alguna consecuencia.

De vez en cuando el periodismo toca una tecla que obliga a la acción del gobierno de la ciudad de Puebla; el viernes 25 ha llevado a cabo un operativo que termina con la detención de cuatro personas y el encierro de cinco camiones materialistas. Es el eslabón mas débil. Ahora las autoridades están obligadas a ir al fondo y encontrar a los responsables intelectuales de una acción criminal contra el río. Los choferes hacían su trabajo para unos transportistas contratados por personas que tienen nombre y apellido y que deberán ser los obligados a la reparación del daño.

Por lo pronto, la acción del gobierno se respalda en un video que muestra la operación de descarga de escombro una mañana cualquiera de la última semana.

La denuncia la hizo el fotorreportero Andrés Lobato, en el diario Milenio hace poco más de una semana. La secuencia de sus fotos revela muchas cosas, pero una inmediata: el Atoyac es un río de escoria en todo su cauce desde Texmelucan a la ciudad de Puebla. Arroyos convertidos en caños, abiertos o entubados, recorren el valle cholulteca en su deriva hacia el Atoyac desde la región de Huejotzingo. La urbe que crece, los pueblos que se desdibujan, la voracidad de los desarrolladores, la ausencia de las instituciones del Estado. Todo puede concentrarse en este conjunto de imágenes de Andrés Lobato, fotógrafo poblano que no le teme a la calle y es consciente de la herramienta que en sus ojos tiene para entender una ciudad dedicada con ánimo estricto a destruir sus ríos.

Ofrecemos estas imágenes de dos acontecimientos recientes en el entorno del río Atoyac. Las ha tomado Andrés en sus correrías por las calles del sur.

El río escoria y el fotoperiodismo de denuncia

Entre la Ciudad Judicial y las torres JV

Las primeras dan cuenta de la impunidad con la que empresarios poblanos actúan sin el menor temor a ser penalizados al menos con una multa. Lo último que se les ocurre es pensar que el delito que cometen debe llevarlos a la cárcel. No basta la ley, está visto. Las autoridades la aplican cuando el agua de la denuncia les llega al cuello. Este foto-reportaje lo presentó Andrés Lobato en Milenio Puebla hace unos días. Aquí no aparecen los autores intelectuales y materiales del crimen. No hay detenidos. No hay una acción directa del gobierno municipal involucrado, San Andrés Cholula. Ni visos de la PROFEPA. No hay presencia tampoco de la Comisión Nacional del Agua. Ni qué decir que el gobierno de Tony Gali está entretenido en otra cosa.

Pero la denuncia de Andrés Lobato sí que cuenta:

Las fotos indican la ubicación en detalle y sobre el conjunto de la zona que el arroyo taponado recoge las aguas en el vértice de Ciudad Judicial y torres JV. Como puede verse, el riesgo de inundación por el taponamiento del arroyo es evidente.

A espaldas de las escuelas de Antorcha Campesina

Las siguientes imágenes, igualmente perturbadoras, identifican la acción colectiva que involucra a la autoridad municipal, funcionarios del gobierno estatal y a la mancuerna reciente que forman Antorcha Campesina y los transportistas de la CTM. Le llaman “campo de tiro” a este desbarrancadero de cascajo a la vega del río Atoyac justo a la izquierda del puente que lo cruza por la prolongación de la avenida 11 Sur. Finalmente aquí sí la denuncia provocó la respuesta de las autoridades. Los interrogantes permanecen: ¿cuál es el propoósito de ese relleno a espaldas de las escuelas Cuitláhuac y Rafael Ramírez Castañeda; ¿para quiénes trabajan los choferes transportistas detenidos?; ¿con qué permisos operan las empresas transportistas?

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Sobre el autor

Andrés Lobato

Andrés Lobato nació en 1977 en la Ciudad de México, pero es poblano por decisión, ejerce el periodismo gráfico desde hace 15 años. 

Ha publicado en Revista Intolerancia, Intolerancia Diario, Milenio Semanal, Revista Puntual, Revista Somos VIP, Revista Antisocial, Descubre Puebla Magazine, Periódico Notitaxi y hasta Revista Nueva Novia.

Ha colaborado como fotógrafo y articulista en los siguientes libros: Puebla, Historia de una Identidad Regional, de Grupo Milenio; Travesía, sobre las colinas y más lejos, de Lo Personal Editores, Guía del Patrimonio Religioso, para el Ayuntamiento de Puebla; Chihuahua Crece y Progresa; Querétaro Crece y Progresa; Puebla Crece y Progresa, estos tres del Fondo de Cultura Empresarial; entre otros.

En años recientes, su trabajo ha sido sugerido en al menos tres ocasiones desde la cuenta oficial de Instagram, donde comparte su pasión por Puebla a cerca de 52 mil seguidores del orbe.

Cuenta con 8 exposiciones individuales y 9 colectivas. https://www.instagram.com/andreslobatoes/