Liquidámbar, en el corazón de los ríos de niebla/Pensar la montaña desde la catástrofe de un incendio forestal

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Mundo Nuestro. La montaña en riesgo. Igual por los proyectos industriales que por un incendio forestal devastador, como el que estos días ha azotado al cerro Zotol en Tetela de Ocampo.

Recuperamos esta perspectiva de los ríos de la sierra, su valor para la biodiversidad y la urgencia de políticas públicas que aseguren su preservación.

El bosque mesófilo en la Sierra de Puebla


Liquidámbar. De muchas formas lo han llamado los pueblos originarios en México.



Nijte-pijto, Nite-bito, Vito-pijte, bálsamo, Copalme, Xochicatscuáhuitl, Ocóxotl, Ocótzotl, Estorasque, Len-gau-o, Ingamo, Maripenda, Ma-la, Nabá, Yaga-bicigui, Yaga-bito, Yaga-huile, Yaga-pito, Yaga-vido, Copalillo, Somerio, Ocótzovcuáhuit, Ococote, Suchete, Icob, Xochiatl quirámbaro, Toshcui.

Náhuatl, zapoteca, cuitlateca, totonaco, huasteco, zoque, chinanteco.

Pareciera el árbol de los mil nombres. El árbol de todos los pueblos.

Y de los mil lugares, pues las puntas de sus hojas como estrellas recogen el sol de innumerables cañadas mexicanas. Las del Bosque mesófilo de nuestras montañas. El principal surtidor de agua de nuestras mortificadas pero lucidas tierras. El corazón de la biodiversidad en Puebla.

Liquidámbar sryraciflua L, su nombre científico. Dominador del bosque de niebla. El que con mil nombres y mil luces demanda por su defensa.



La semana pasada en Mundo Nuestro dimos a conocer el documentoEstudio Previo Justificativo para el Área Natural Protegida de jurisdicción estatal en la categoría de Reserva Estatal denominada “Conector Biológico Chuchút-Nakú (Corazón de agua), elaborado en diciembre del 2012 por el gobierno estatal, y que, como dijimos, duerme el sueño de los justos a la espera de que el gobernador Moreno Valle se acuerde de él.

Presentados sus elementos justificativos y sus objetivos aquí http://tinyurl.com/mcsvcob, destacamos ahora un elemento fundamental de la investigación que contiene el estudio: la dimensión del bosque mesófilo en esta región de la Sierra de Puebla. De los bosques de niebla que quedan en México, justamente este nuestro de Puebla, en el corazón de la sierra, no está protegido como pueden estarlo la Reserva de la Biósfera El Cielo, en Tamaulipas, la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán, en Jalisco, la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en Querétaro, la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, en Veracruz, y las Reservas de la Biósfera El Triunfo, Lagunas de Montebello, La Sepultura, Volcán de Tacanáy Montes Azules, en Chiapas.

Subrayamos con esta exposición lo dicho sobre “Corredor de Agua”: es la herramienta con la cual la sociedad poblana puede desarrollar una verdadera política de conservación ambiental y desarrollo social fundada en un soporte científico y jurídico indispensable para enfrentar los obstáculos planteados por una concepción de progreso que ha demostrado su fracaso pero que, para desgracia nuestra, sigue siendo hegemónica.


Teziutlán, Pue. Foto de Ricardo Torres Flores. http://whytake.net/NatureImages/1161/5888/1/1

Bosque Mesófilo de Montaña. Rzedowski (2006) define al bosque mesófilo de montaña en un sentido amplio, que incluye la selva mediana o baja subperennifolia y el bosque caducifolio de Miranda y Hernández X. (1963). Rzedowski y McVaugh (1966) enfatizan las similitudes fisonómicas, ecológicas y florísticas entre estos dos tipos de vegetación, considerándolas tan significativas que los acomodan dentro de una sola categoría, a pesar de las diferencias en el comportamiento fenológico (Ver Cuadro No. 34). Consideran los mismos autores que tales diferencias no son tajantes y drásticas, existiendo toda una gama de condiciones intermedias de mezcla de elementos siempre verdes y caducifolios.

El bosque mesófilo de montaña en la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre de Chiapas coincide con las áreas más expuestas a la influencia de los “nortes”, que se presentan en los meses más fríos del año (Rzedowski, 2009).

Las masas puras de Liquidambar styraciflua se consideran, al menos en la mayoría de los casos, como una fase sucecional hacia un bosque mixto de Liquidambar y otros árboles (Rzedowski, 2009).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012.


Ver CONABIO

http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/info_especies/arboles/doctos/34-hamam1m.pdf

En altitudes menores de 1,000 msnm son muy comunes los bosques bajos de Heliocarpus spp., a menudo mezclados con Croton draco y Cnidoscolus multilobus al igual que los dominados por Trema micrantha, Lonchocarpus spp, Saurauia spp y Myriocarpa spp. A mayores altitudes, en cambio, se encuentran con frecuencia matorrales de Myrica spp., asi como los de Baccharis conferta, de Rubus spp. y los de tipo francamente herbáceo de Pteridium aquilinum (Rzedowski 2009).

Miranda y Sharp (1950, citado por Rzedowski, 2009) registraron los siguientes árboles altos de Puebla e Hidalgo como componentes del bosque Mesófilo: Quercus sororia, Q. furfuraceae, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Q. acatenangensis, Q. xalapensis, Q. galeottii, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Nyssa sylvatica, Ostrya virginiana, Alnus arguta, Crataegus pubescens, Symplocos aff. jugensenii, Prunus samydoides y Phoebe chinantecorum.

Puig (1991) lo define como bosque caducifolio húmedo de montaña, con Liquidambar como dominante en la mayor parte de su distribución. Señala que cerca de su límite inferior, entre 800 y 1,000 m, el matorral secundario que sigue a la destrucción del bosque de liquidámbar está caracterizado por especies neotropicales como: Bocconia frutescens, Cnidoscolus multilobus, Conostegia xalapensis, Croton draco, Dendropanax arboreus, Miconia sp, Myriocarpa sp, Piper spp, Psychotria scabrida, Saurauia scabrida, Urera caracasana, Vernonia aschenborniana y Palicourea galeottiana.

En el límite superior de la formación (1,550 a 2,000 msnm) esas especies son reemplazadas por otras. Alnus jorullensis es entonces la más característica, tiene una gran capacidad de regeneración y coloniza fácil y rápidamente los espacios abandonados. Puig (Op. Cit.) Observó las siguientes especies: Alnus jorullensis, Baccharis conferta, Cornus disciflora, Citharexylum ligustrinum, Deppea umbellata, Eupatorium sp, Liquidambar styraciflua, Myrica cerifera, Pinus patula, Sambucus nigra subsp. mexicana, Senecio aschenbornianus y Ternstroemia sylvatica.

Para el presente estudio se consideró conveniente tratar al bosque mesófilo de montaña, selvas altas y medianas perennifolias por separado, lo cual permite hacer un análisis más puntual para cada uno de estos ecosistemas respecto a su distribución dentro de la zona de estudio.

Si bien no existe una evaluación reciente que permita determinar con exactitud el área que cubre el bosque mesófilo de montaña (BMM) en México, muy probablemente se trata del ecosistema más amenazado en el país, y el ecosistema tropical que ocupa menos superficie a nivel mundial. Se estima que menos del 1 % del territorio nacional está ocupado por vegetación primaria de BMM (8,809 km2) y aproximadamente un 50% de la superficie original ha sido reemplazada por otros tipos de cobertura (CONABIO 2010).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012

Por lo anterior, para la zona de estudio, el bosque mesófilo de montaña se desarrolla en regiones de relieve accidentado y las laderas de pendiente pronunciada. Son frecuentes las neblinas y por consiguiente la alta humedad atmosférica. Fisonómicamente éste es un bosque denso, por lo general con árboles de 15 a 30 m de alto, la mayoría perennifolios. En ningún otro hábitat son tan abundantes y diversificadas las briofitas, pteridofitas y los hongos. Esta vegetación se presenta en forma de manchones discontinuos en algunas zonas de mucha humedad, se distribuye en los municipios de Amixtlán, Camocuautla, Coatepec, Hermenegildo Galeana, Huitzilan de Serdán, San Felipe Tepatlán, Tepango de Rodríguez, Tepetzintla, Tlaola, Tlapacoya, Tlatlauquitepec, Xochitlán de Vicente Suárez, Zapotitlán de Méndez, y Zongozotla. Esta vegetación es la segunda comunidad vegetal que mayor superficie ocupa en la zona de estudio.

Foto tomada de http://conabio.inaturalist.org/taxa/82096-Magnolia

En este tipo de vegetación destaca la presencia de especies características, tales como Magnolia grandiflora, Magnolia mexicana, Quercus sororia, Q. furfuracea, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Alnus acuminata subsp. arguta, Crataegus mexicana, Liquidambar styraciflua; así como helechos arborescentes del género Cyathea. Las plantas epífitas suelen estar bien representadas, principalmente por la familia Orchidaceae, así como el estrato rasante, con abundancia de líquenes y fanerógamas. En general este bosque muestra un importante grado de conservación, basándonos en las alturas del dosel, y destacando la alta humedad de este bosque y por consiguiente la abundancia de helechos y plantas afines de los géneros Asplenium, Polypodium, Pleopeltis, Cheilanthes y Trichomanes.

Orquídea. Foto tomada de http://grupomagisteriobiologia222.blogspot.mx/2013/01/anemocoria.html

El disturbio que se presenta es porque muchas especies del bosque mesófilo son maderas de buena calidad y son empleados localmente para fines diversos. Aunado a esto, los cultivos de café propician el desmonte del terreno dejando pocos árboles para utilizarlos como sombra; por otra parte, la importancia de esta tipo de bosque radica en los servicios ambientales que provee, así como la diversidad de especies, animales vegetales, y fúngicas que alberga. El bosque mesófilo es el ecosistema que mayor cantidad de agua capta por hectárea debido a que se desarrolla en las zonas de mayor precipitación. Por otra parte, este tipo de bosque ayuda a la conservación del suelo ya que la mayoría de las veces se presenta sobre una topografía escarpada, estos sitios son los más susceptibles de erosión y deslaves. La captura de carbono por la biomasa del bosque es importante y también por el suelo debido a que siempre está muy húmedo por lo que facilita la degradación de la materia orgánica. Cabe mencionar que es un ecosistema escaso a nivel nacional y de alta fragilidad, que alberga una gran diversidad de especies, de ahí radica su importancia.

De acuerdo a la CONABIO (2010) que define las principales regiones y subregiones de distribución del bosque mesófilo de montaña en México (BMM), ubica al BMM del Conector Biológico dentro de la Región III, y de acuerdo al Análisis de Priorización del Bosque Mesófilo de Montaña, éste tiene una prioridad alta (3.2) y representa aquellas áreas en donde los programas y acciones para la conservación y manejo de los BMM son urgentes.

Selva alta perennifolia. Este tipo de vegetación resulta ser uno de los más exuberantes. Esta selva es una comunidad biológicamente compleja, en la cual predominan árboles siempre verdes de más de 25m de alto. No todos los componentes son estrictamente perennifolios, pues algunos pierden sus hojas durante una corta temporada del año que comúnmente coincide con la floración del árbol. Dentro del grupo de las epífitas destacan por una parte las herbáceas entre las cuales predominan dos familias: Bromeliaceae y Orchidaceae.

En esta comunidad, la enorme masa de ramas y hojas constituida por el conjunto de árboles mantienen en el suelo condiciones microclimáticas de una penumbra acentuada y de una constancia de temperatura y humedad durante el día y la noche.

Las coníferas son muy raras en este tipo de vegetación y realmente la biomasa está dada para las dicotiledóneas. Cabe mencionar que la familia Asteraceae a pesar de ser un grupo vasto se encuentra ausente o mínimamente representada, en el mismo caso se encuentra la familia Poaceae, sin embargo Rubiaceae, Orchidadeae y Bromeliaceae, se encuentran muy bien representadas. Dentro del estrato arbóreo podemos mencionar por su abundancia a Ceiba pentandra, Brosimum alicastrum, Pouteria campechiana, Pseudobombax ellipticum, Rollinia rensoniana, Pouteria sapota, Manilkara zapota y Annona purpurea.

En el estrato medio es frecuente Cecropia obtusifolia y Croton draco; por último en el estrato herbáceo destacan las palmas de las especies Chamadorea elegans y Ch. tepejilote.

En la actualidad, este tipo de vegetación se encuentra en condición muy perturbada y se presenta en los municipios de Amixtlán, Coatepec, H. Galeana, Huitzilan, San Felipe Tepatlán, Tlaola, Tlapacoya, Xochitlán y Zapotitlan de Mendez (Ver Foto No. 10). Se distribuye en un clima cálido húmedo con abundantes lluvias en verano, su temperatura máxima puede ser hasta de 26°C. Esta selva ha sido intensamente explotada por lo que en la actualidad este tipo de vegetación se encuentra perturbada y en algunos casos solo existe vegetación secundaria arbórea y arbustiva denominada acahual que es el resultado de la agricultura nómada, en donde se practica la rosa, tumba y quema, así como la tala con fines forestales.

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