Fuenteovejuna, ¿por qué tiras el escombro al río Atoyac?

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¿Quién tira el escombro al río Atoyac? ¿Quién es Fuenteovejuna?

¿Cuál es el trazo criminal que recorre las calles desde todos los rumbos de una ciudad indiferente hacia los arroyos perdidos y las vegas copadas por montoneras en el río de nuestra escoria?

El viernes 1 de junio, justo un semana después de que la autoridad municipal clausurara un “campo de tiro” de escombro en el río Atoyac a la altura del puente que lo cruza en la avenida 11 Sur, atrás de las escuelas operadas por Antorcha Campesina, el Jardín de Niños Cuitláhuac y el Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, en una acción derivada de las denuncias hechas en prensa por Dale la Cara al Río y que terminó con la detención de cuatro choferes y sus unidades de volteo, observo el movimiento de camiones materialistas en otro tiradero a tan sólo un kilómetro de distancia. Un grupo de ejidatarios está taponando un arroyo que en su deriva hacia el río cruza el camino que lleva a una planta trituradora de piedra y a una planta de concreto de la empresa CEMEX, ya en territorio de Santa Clara Ocoyucan, y que es también el camino de acceso al asentamiento irregular El Carmen. Uno por uno los camiones descargan asomadas sus cajas al derramadero de tierra y basura; abajo, un grupo de pepenadores ve caer la carga y se apresura a identificar lo que en ella pueda venir de valor, fierro, empaques, vidrios y sus etcéteras, y ya trepan bolsa en mano por la montonera de tierra; arriba, junto al camión que descarga el escombro, trabaja una cuadrilla de paleadores afanados en aplanar la superficie para extender volteo tras volteo un poco más el bordo. Así, camión tras camión, el bordo trepa ya unos quince metros por encima del arroyo. En la siguiente media hora veremos cuatro o cinco volteos repetir la maniobra. Así llevan más de tres meses sin que autoridad alguna se asome para impedir este desastre.



En este mismo instante los detenidos por el tiradero en las espaldas de las escuelas antorchistas, liberados el domingo 3 a mediodía, cumplen con el acuerdo de reparación del daño para su perdón por el jurídico de la Comisión Nacional del Agua, responsable de la preservación de los llamados terrenos nacionales.



Es la misma historia de todos los tiraderos de escombro clandestinos: la autoridad llegará, si llega --habrá un operativo este lunes—demasiado tarde, y quienes se propusieron este relleno han logrado su objetivo de extender su propiedad ganando cancha de lo que la ley identifica como zona federal.

La denuncia la ha hecho Pedro N., vecino de la colonia El Carmen, quien ha ido hasta el tiradero en la colonia Unidad Antorchista, a espaldas de las escuelas antorchistas en busca de alguien dispuesto a escuchar la desgracia que ha caído sobre el arroyo que baja desde los lomeríos del Tentzo en el rumbo de Azumiatla, pasa a un lado de la colonia antorchista Tlanesse y los baldíos yertos que han quedado de la explotación de la piedra en una cantera, y ahora llega a atragantarse con el tapón que un ejidatario de Ocoyucan ha hecho por sus pistolas.

¿Cómo ocurre este proceso predatorio?

Es sencillo: imagina la obra que se construye en la avenida Carmelitas. (Este caso se repite normalmente con la mayor parte de las construcciones realizadas tanto por los gobiernos como los particulares).

Como puede verse, el trámite de la obra en Carmelitas apenas está en el paso “integración del expediente”. La consulta se realizó el sábado 2 de junio de 2018, y por cierto, todavía no se publican detalles del trámite.

El constructor es la pareja gobiernos estatal-municipal, que arranca la obra sin permiso y así la lleva al menos hasta el 11 de mayo pasado, cuando finalmente la Secretaría mete el trámite No. 21PU2018V0028 para la evaluación en SEMARNAT; la obra se ha llevado adelante por casi doce meses sin la autorización correspondiente. Sin más, el gobierno produce escombro y es el primer infractor de la ley al llevar a cabo obras sin la autorización del impacto ambiental correspondiente.

Le siguen los contratistas, cualesquiera que hayan logrado contratarse con la oficina de gobierno encargada, y entenderemos que los diezmos de por medio; en el proyecto no autorizado se contempla con toda seguridad la remoción de tierra y materiales que tendrán que llevarse a algún lado. La solución la encuentran en los sindicatos de transportistas, generalmente afiliados a la CTM.

Los sindicatos de transportistas tienen amarrados a los autores materiales. La infinidad de particulares y empresas que disponen de camiones trata con los dueños de los derechos de piso para trabajar, CTM, CROC-FROC, Antorcha, etc. El precio del viaje de escombro para un particular que lo contrata es de mil pesos si la chamba es en la ciudad. Si se trata de una obra que genere decenas y centenas de viajes seguramente logrará un descuento por el volumen. Los camiones afiliados pueden ser o no propiedad de los choferes, pero todos tendrán que llevar el logo del sindicato que ampara su operación.

Foto de camión transportista

Pero el circuito empieza a cerrarse: obra (pública o de particulares), constructor contratista, sindicato de transportistas, choferes --sean propietarios o no de los camiones materialistas— y operadores de trascabos, bulldozers y maquinaria.

Y se cierra con los “campos de tiro”, allá donde a cualquiera se le ocurra necesitar cascajo para aplanar un terreno, normalmente ubicado en áreas propiedad de la nación, léase “terrenos nacionales”, es decir la extendida y nerviosa línea del río en su deriva hacia el lago de Valsequillo. Nunca va a faltar uno: puede ser una directora de escuela cuyo patio se asoma al río desde una ladera empinada de más de veinte metros de altura –es el caso de las escuelas antorchistas en el tiradero clausurado el 24 de mayo--, y que año con año ven venir las cargas del agua los días de tormentas en el valle de Puebla y que, además, ya no pueden con los moscos y las enfermedades que provocan las aguas pútridas; o un ejidatario que hace sus cuentas de las ganancias que le puede dejar vender lotecitos de ocho por quince en la pequeña planicie que puede construir si eleva la orilla de un arroyo poco a poco, año tras año, viaje tras viaje de a seis metros cúbicos de escombro hasta lograr aplanados de al menos tres mil metros cuadrados; la misma dinámica la desarrollan colonias que hace tiempo se toparon con el río; o más allá unos aficionados al futbol; o un salvador de almas en busca de espacio para su templo; o más seguro un nuevo brote de colonia irregular asociado a un organización profesional de venta de tierra para las familias precarias.

Son tantos los Fuenteovejunas…

Qué ocurre cuando la autoridad interviene

El viernes 25 de mayo, en un operativo organizado por el gobierno municipal para clausurar el tiradero de la colonia Unidad Antorchista, policías interceptan en la 11 Sur a la altura del Periférico a cuatro camiones materialistas y se llevan detenidos a sus choferes. La autoridad presenta como justificación el video tomado desde un dron en el que se observa cómo esa misma mañana decenas de volteos arrojan escombro sobre la vega del rio Atoyac a la altura de la colonia Unidad Antorchista, justo a espaldas de un bachillerato y un jardín de niños operados por la organización Antorcha. Aunque en el video no se identifica con detalle los camiones detenidos, los choferes van directo tras una reja y las unidades son remitidas al corralón municipal en San Felipe.

El domingo, antes de que los imputados sean sometidos a proceso, su abogada Itzel Pérez León acuerda con el representante jurídico de la Comisión Nacional del Agua, René González Huerta, la reparación del daño que se fija en 120 viajes de escombro que se removerán del sitio en el que cometieron el delito, y con ello su liberación. Los camiones se quedan en garantía. Los choferes se van a su casa. La CNA contratará una patrulla de seguridad privada para contar los viajes; los imputados, ya librs, se organizarán con el respaldo de sus compañeros transportistas para realizar el movimiento con cinco camiones y un retroexcavadora para remover en tres días el escombro, con lo que recuperarán sus camiones y seguirán con sus vidas.

Denuncia CNA ante PGR y Acuerdo para la reparación del daño en el tiradero en la colonia Unidad Antorchista

Es una solución pragmática la que toma la Comisión Nacional del Agua y la abogada defensora de los choferes detenidos.

Dice por su parte el abogado de la CNA, René González Huerta: “Es obvio que esta reparación del daño no va a resolver el problema ocasionado por el tiradero. El delito está consignado en el Código Penal Federal, en el artículo 146, pero no tenemos la certeza de que los imputados hicieron todo el tiradero. Así que optamos por un acuerdo para al menos lograr una mitigación. No es una empresa, son muchas las que han tirado escombro aquí. Pero las pruebas las aportó el ayuntamiento, y básicamente corresponden a las imágenes que tomó el dron. Lo que debemos lograr es que la autoridad empiece a trabajar de manera coordinada para impedir estos tiraderos.”

Dice la abogada Itzel Pérez León: “El juicio se podría llevar más de cuatro meses, y ahí se quedarían los camiones detenidos. Los señores imputados decidieron mejor pactar, aunque es imposible que se les pruebe que ellos son los que tiraron todo este escombro. Ellos están enojados porque se les trató como delincuentes, cuando ellos sólo hacían su trabajo. La CNA quería que pagaran con 200 viajes, pero finalmente lo acordamos en 120, es lo que los choferes estuvieron dispuestos a pagar.”

Y la misma pregunta para los dos: ¿Se sabe por qué se puso este tiradero justo atrás de estas escuelas? Es u hecho que los transportistas no llegan a tirar en donde se les ocurra. Alguien los llama. A decir de la abogada defensora, los choferes afirman que fue la directora del bachillerato la que solicitó el escombro por los problemas que se producen todos los años por la crecida del río.

El perdedor, por supuesto, es el río. Un cálculo conservador estima en más de diez mil viajes de escombros los que se arrojaron sobre la vega a lo largo de 200 metros de las bardas de las escuelas. Los 120 viajes no quitarán ni el 2 por ciento.

Es el mundo feliz de los Fuenteovejunas gobiernos en obra, desarrolladores, constructores, transporttistas, organizaciones sociales, ejidatarios, colonos, directores de escuela y muchos más etcéteras.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...