Río rojo: para entender la desgracia del Atoyac y la ceguera del gobierno de Puebla

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Mundo Nuestro. Río rojo. Así lleva varios días, dicen los vecinos. En el poblado de El Moral, en las inmediaciones de San Martín Texmelucan, el arroyo Cotzala ha corrido teñido de rojo en un recordatorio de la brutal contaminación del río Atoyac en todos sus afluentes. La industria textil y de la confección en la cuenca alta del río es una de sus derrotas más mortales.

No hay más que decir: pero la imagen ayuda a entender el cuestionamiento elemental a la decisión del gobierno del estado de Puebla de comprar tres "barquitos", como llamó el gobernador Gali a las embarcaciones que limpiarán el lago de Valsequillo, cuarenta kilómetros abajo de este escurridero químico que mata el río.

Mientras no se asuma que el problema es sistémico y que sólo puede enfrentarse desde la perspectiva de cuenca, el río correrá muerto con la suma de todos sus arroyos, teñido impunemente por la ceguera de los gobernantes.



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