Excesivas regulaciones para los pequeños productores de peces en la Sierra Norte: Fidel Glockner Rossains

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Sobre regulación a la Acuacultura de aguas interiores

Hace 25 años que me dedico a la acuacultura. A principios de los 90’s tuve la oportunidad de trabajar en un centro acuícola productor de trucha en la Sierra Norte del estado de Puebla. En aquél tiempo los Centros Acuícolas de la entonces Secretaría de Pesca tenían como una de sus funciones distribuir gratuita y masivamente, entre los productores, las crías que los Centros Acuícolas producían en todo el país. De este modo se obsequiaban sobre todo especies como la Trucha, la Tilapia y el Bagre, entre otras, cuyo consumo y producción se proponía fomentar para poblar embalses de todo tipo, desde pequeños hasta lagos, lagunas y ríos.



Toda esta actividad realizada a nivel nacional, reitero, fue promovida por las dependencias gubernamentales. Las regulaciones por parte del Gobierno eran mínimas, así como los apoyos, sin embargo, tuve oportunidad de ver como se instalaron muchas pequeñas granjas acuícolas, de las cuales varias de ellas siguen produciendo y han sido fuente de empleos, han generado arraigo en las pequeñas localidades (muchas de ellas de alta y muy alta marginación) y he visto como en no pocos casos han dejado de dedicarse a la tala de árboles para ser acuacultores y cuidar el agua.

Cuando después de un proceso de titubeos e indecisiones, finalmente la Acuacultura y Pesca llegan a la SAGARPA, con esto entran a las “grandes ligas” de los apoyos gubernamentales, pero conjuntamente también a las grandes y excesivas regulaciones. Actualmente el sector acuícola es el más regulado de todos aquellos que se dedican a las actividades de producción primaria, y pienso que estas regulaciones, tanto ambientales como de otro tipo, obedecen a que hubo un enorme crecimiento de las Granjas Camaroneras del noroeste del país y nunca pensaron en el pequeño productor rural de aguas interiores, por lo que ellos, que producen alimentos con proteínas de excelente calidad en localidades marginadas, que generan una cantidad importante de empleos directos e indirectos, que promueven el turismo local. A esos pequeños productores se les está aplicando todo el “rigor de la ley” y son acosados con el argumento de que “contaminan” y causan daños al medio ambiente”.



Es indignante ver como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente PROFEPA está imponiendo multas a pequeños productores de Tilapia en la Sierra Nororiental del Estado de Puebla, en específico del Municipio de Hueytamalco (entre otros), para exigirles que, después del pago de una multa, la cual puede ascender de 100 a 3000 salarios mínimos (dependiendo del criterio y hasta del humor de quien califique esta multa), presenten un estudio de “daños”, y luego una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que cuesta de $20,000 a $30,000.00 con el respectivo pago de Derechos, que asciende a casi $40,000.00, para que pueda trabajar en una actividad lícita y en un terreno de su propiedad. Me parece una incongruencia y una injusticia que una persona de escasos recursos tenga que desembolsar casi 70 mil pesos para poder trabajar honestamente.

Los argumentos de los funcionarios que han diseñado y ejecutado estos planes son más o menos los siguientes: en el caso de la Tilapia dicen que es “una especie exótica e invasora”, cuando desde los años sesenta el Gobierno de la República fue quien la introdujo en la Presa El Temazcal en el Estado de Oaxaca y de ahí se distribuyó por todo el País. Si aplicáramos estrictamente la lógica de este argumento no podríamos comprar chivos ni borregos ni vacas ni caballos, pues estrictamente hablando todas ellas serían “especies exóticas”. La PROFEPA debería ir a revisar, también en la Sierra Nororiente, específicamente en Teziutlán, la actividad altamente contaminante de las maquiladoras de ropa que vierten sus desechos químicos en los ríos, tantos y tan tóxicos que cambian el color de las aguas; debería supervisar a todos los Municipios que tiran sus desechos al agua sin plantas de tratamiento… o si las tienen están descompuestas. En fin, hay mucho trabajo que realizar en beneficio del medio ambiente, pero éste se debe realizar con inteligencia y honestidad, sin corruptelas que desvíen la atención hacia pequeños productores realmente inofensivos que se esfuerzan, ellos sí honradamente, en mantener una actividad que tiene un impacto benéfico a nivel local. Necesitan apoyo, no requisitos que los estrangulen y los conduzcan a cerrar sus pequeños negocios.



En el mes de abril pasado, dos granjas productoras de Tilapia de la Sierra Nororiental, del Municipio de Hueytamalco, Puebla, las cuales por cierto tienen más de 5 años de tener un reconocimiento en Buenas Prácticas de Producción Acuícola, es decir son un ejemplo a seguir por otros productores, cierran sus operaciones debido a las multas y regulaciones ambientales: ¡¡Felicidades señores funcionarios por este logro!! Su calidad como “Servidores Públicos” es inigualable, sigan así, cerrando y terminando con fuentes de empleo, sigan adelante pensando que con estas acciones combaten la contaminación.

Fidel Glockner correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Sobre el autor

Fidel Glockner Rossains

Fidel Glockner Rossains, miembro del  CESAPUE (Comité De Sanidad Acuícola del Estado de Puebla A.C.), reconocido como uno de los más importantes especialistas en la industria acuícola mexicana