Una empresa voraz, un permiso amañado, la resistencia indígena y “un alcalde de otro nivel”

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Mundo Nuestro. Esta crónica y reflexión del activista social en Tehuacán Martín Barrios sobre el encuentro el domingo 4 de septiembre de pueblos indígenas en el municipio de Zoquitlán, en la Sierra Negra, pone en la mesa un tema que la sociedad poblana debe discutir a fondo: el conflicto socioambiental que los proyectos industriales hidroeléctricos y mineros generan para el patrimonio biocultural del territorio poblano. La tierra, por cierto, de los pueblos indígenas como los que marcharon ese día en contra de la implantación de unas represas en los ríos que bajan a la tierra caliente, una de las principales regiones por la importancia de la biodiversidad que guardan esas montañas.

A las diez de la mañana del domingo 4 de septiembre la neblina ya se ha dispersado con el sol y empieza a hacer calor. El tianguis regional que se pone cada domingo en esta cabecera municipal ya está muy animado. Vendedores de productos de la región con sus chilitos serranos y canario, con el café y el aguardiente, el pulque, el tepache de caña, los puestos de ropa y mucho más, ya han puesto su tendido y ya estaban venden o practican el tlapatlalistli o trueque con otros pobladores.



Pero muchos llegan a la comunitaria Radio Tlacuache 104 FM en el centro de San Pablo Zoquitlán. Después de tomar café, tamales y pan y pasar por el sahumerio y platicar con amigos de otras comunidades y organizaciones, un gran grupo camina hacia el palacio municipal. Son alrededor de 1500 personas, la gran mayoría nahuas de que han subido desde tierra caliente de comunidades como Pozotitla, Tlacotepec, Oztopulco, Coyolapa, Tepexilotla, Tepepa Bandera, Tequitlale, La Cumbre, Tepepa de Zaragoza, y otros más que pertenecen a la zona fría.

Con mucho ánimo y coraje va la marcha. Las consignas se refieren a la defensa de sus recursos naturales que se encuentran amenazados por una empresa minera.



“¡Pozotitla no se vende!”

“¡No a los megaproyectos en la Sierra Negra!”

“¡Zapata vive, la lucha sigue!”

Es una marcha en contra de la instalación de dos represas para la generación de electricidad en los ríos que bajan de la montaña hacia la costa veracruzana, un proyecto similar a los que quieren implantarse en la Sierra Norte de Puebla, y que poco a poco han encendido la alarma en los pueblos serranos.

Es que él es de otro nivel…

También hay abucheos contra el alcalde zoquitleco, el perredista Fermín González León, a quien la gente no le perdona haber traicionado su origen de clase y ostentarse como un nuevo rico de la Sierra Negra. Y es que, como él les ha dicho, ya es una gente de otro nivel. Antes sólo tenía su fuerza de trabajo como campesino, migrante y chofer de los microbuses que llegan desde Tehuacán a Zoquitlan, pero la gente ve que ahora tiene camionetas, casas lujosas y todo un presupuesto que maneja a su antojo sin rendir cuentas al cabildo o a la población.

Video del Presidente de Zoquitlán en el que defiende el proyecto hidroeléctrico

Yo me preocupo por Ustedes, por los pobres, porque yo, gracias a Dios estoy en otro nivel”, les soltó de manera prepotente y humillante a sus paisanos de Coyolapa el pasado 6 de julio. Llegó a una asamblea informativa sobre el proyecto de la hidroeléctrica en esta comunidad para intimidar, regañar y confesar claramente que es partidario y defensor de Grupo Ferro Minero México o Minera Autlán, la empresa que se ha convertido en el enemigo principal de las comunidades nahuas en resistencia en la Sierra Negra.

Y ese reclamo al presidente, entre otras cosas, es lo que la manifestación exclama por el camino al auditorio municipal y que dejarán claro en la reunión que ahí se lleva a cabo.

El Encuentro de Resistencias contra los Megaproyectos es sumamente interesante y exitoso. Cuenta con la participación de representantes y autoridades de las comunidades que resultarán afectadas por la empresa minera con la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa - Atzalan y con representantes de organizaciones de Oaxaca y de la Sierra Norte que comparten sus experiencias de lucha contra parques eólicos y contra la propia Minera Autlán entre otras empresas destructoras del medio ambiente.

La declaración del Encuentro

Dentro de la declaración que se emite al finalizar el evento y que resume los acuerdos y estrategias para luchar contra Minera Autlán, se acuerda continuar con la labor de información de este proyecto y de los daños irreversibles al ecosistema de la sierra, y así construir un frente amplio de comunidades de las zonas baja y alta contra la hidroeléctrica; y por esa ruta seguir todos las posibilidades legales para cancelar el permiso otorgado por la SEMARNAT el pasado mes de marzo al consorcio hidrominero y siderúrgico de origen regiomontano.

Porque en el Encuentro se die que este permiso es violatorio de los derechos colectivos de los pueblos referente al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de su territorio de acuerdo al artículo 2 de nuestra Carta Magna; y sobre todo del derecho a la consulta establecido tanto en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas como en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

La Consulta Indígena y el Convenio 169 de la OIT

Varios oradores lo explican:

El derecho de los pueblos a ser consultados es la piedra angular del Convenio 169 de la OIT, que en orden jerárquico está justo por debajo de nuestra constitución política pero encima de todas las leyes federales, dentro de las cuales se encuentran la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley de la Industria Eléctrica, la Ley de Aguas Nacionales así como sus reglamentos entre otras disposiciones.

La consulta a los pueblos indígenas en el caso que nos ocupa respecto al Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa Atzalan, debió haberse realizado mediante procedimientos apropiados y a través de sus instituciones representativas tales como asambleas comunitarias o autoridades tradicionales, por ejemplo. Las consultas debieron efectuarse de buena fe, con información completa del proyecto y sus afectaciones y de manera apropiada a las circunstancias, por ejemplo en náhuatl, con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento de los pueblos sobre la construcción de la hidroeléctrica.

De acuerdo a las últimas disposiciones le correspondería a la Comisión de Desarrollo para los Pueblos Indígenas haber instrumentado este tipo de consultas.

El convenio también establece que los pueblos o comunidades indígenas deben ser consultados antes de que se otorguen permisos de prospección o explotación de los recursos naturales existentes en sus tierras. Este es el punto medular de las violaciones a los derechos colectivos de los pueblos nahuas de la Sierra Negra.

Todo eso se relata en la asamblea: que la SEMARNAT autorizó la prospección de los ríos Coyolatl, Huitzilatl y Tonto, así como de la zona desde 2012, todo esto a espaldas de las comunidades afectadas. La gente comenta que la prospección de los ríos, cavernas y sistemas de sótanos subterráneos en la zona tiene más de quince años. Han hecho cartografías y documentales como el del sistema Tepetzala en la caverna de Coyolapa, la cual tiene más de 10 kilómetros de sótanos, galerías, arroyos y cascadas; en sí mucha agua y minerales.

La SEMARNAT otorgó el permiso a Minera Autlán el pasado marzo de este año. Está condicionado a una consulta de acuerdo a la legislación eléctrica. Y en esto cifran sus esperanzas este emporio minero y su empleado Fermín González León. En que venga una consulta en la que se pueda torcer, cooptar, amenazar, comprar y corromper voluntades. Pero no. La consulta debió haberse llevado a cabo desde 2012 por lo menos. Antes y no después de la profunda prospección de la zona y de otorgar el permiso mencionado, como lo hemos mencionado anteriormente y en cumplimiento al Convenio 169 de la OIT.

Los daños previsibles

Por otro lado, el impacto ambiental será de absoluto desastre y destrucción del ecosistema de la Sierra Negra. Para empezar, la SEMARNAT autoriza, con el permiso referido, la privatización de los ríos de la zona baja en favor de Minera Autlan por treinta años, sujetos a renovación, para operar su presa hidroeléctrica. Por otro, la devastación a la flora y fauna local cambiará de manera radical la vida de la selva. Se acabarán de extinguir la vida acuática de estos ríos y estarán condenados a muerte animales como tepezcuincles, seretes, jaguares, pumas y temazates entre otros.

La empresa ha actuado claramente de mala fe con los pueblos de la zona. A pesar de que Minera Autlan ha declarado en estos días a un medio de comunicación que no está en condiciones de ofrecer trabajo a los habitantes de la zona por no estar capacitados para operar una hidroeléctrica, por conducto del presidente municipal y de su vocero Rodolfo Avendaño Martínez ofrecen ilusiones, baratijas y espejismos: “Habrá trabajo para todos con todas las prestaciones de ley”, “Se contratarán 600 personas de la zona”, “Donaremos pintura para la iglesia y las escuelas”, “Se harán prestamos de dinero”. “Patrocinaremos las fiestas patronales”.

VIDEO REPORTAJE DIARIO 24 HORAS

Estas reuniones presididas por Avendaño Martínez y Fermín González León, el alcalde de otro nivel, terminan con el reparto de cervezas indio de lata y carnitas de puerco. “No pretendemos comprarlos con eso, es para convivir, seremos compañeros de trabajo” afirma el apoderado legal de Minera Autlán. ¡Cómo no ligar estas escenas con Hernán Cortés y su Malinche!

La empresa y el ayuntamiento de Zoquitlan han llevado a varios habitantes de la zona a Teziutlan para convencerlos de las bondades de la hidroeléctrica. Están empecinados en robarse sus recursos naturales y el alcalde en recibir las migajas de la empresa para cooperar con el saqueo.

Qué lejos quedaron esos años en que el PRD sufría cientos de asesinatos de sus militantes en luchas por la democracia municipal, ambientales, agrarias o de otro tipo. Qué lejos quedaron esos años en que eran el objeto de los pistoleros de Salinas de Gortari o de caciques regionales. Ahora es un partido que ya no es para nada de izquierda y que lejos de apoyar las demandas obreras, campesinas, indígenas o populares, se ha convertido en defensor e impulsor de los proyectos de muerte y de los intereses monetarios de la patronal.

Ante esta amenaza de otro despojo más, los pueblos nahuas de la Sierra Negra han comenzado la resistencia contra este proyecto de muerte en todos los sentidos. Esta empezó a caminar en Pozotitla --una pequeña comunidad condenada a la extinción en caso de realizarse la obra--, pero que hoy en día sube y baja veredas tanto en la selva como en la montaña para impedir la destrucción de sus recursos naturales y de su vida.

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Sobre el autor

Martín Barrios

Martín Barrios, músico y escritor, es un reconocido activista social en la región de Tehuacán. Tiene una ampla experiencia en el movimiento laboral en contra de la explotación del trabajo en la industria maquiladora de esa ciudad.