Medio Ambiente

Mundo Nuestro. ¿Qué consecuencias tiene para la problemática del agua en México los decretos firmados a principios de junio por Enrique Peña Nieto?

En la interpretación que se ha dado en estos días vamos del cielo al infierno:

Para la World Wild Foundation, "los decretos representan una visión de futuro ya que plantean un camino sustentable para estas cuencas, que evitará la grave sobrexplotación, contaminación y escasez que vivimos en otros muchos ríos del país”, ha dicho Jorge Rickards, Director General en México.

Pero para la Coordinadora Nacional Agua para Todos "los decretos van a permitir a la Conagua garantizar los volúmenes de agua que están exigiendo las empresas mineras, petroleras y privatizadores de sistemas urbanos de agua, a costa de los derechos al agua de los pueblos indígenas, los núcleos agrarios, comunidades rurales y los sectores populares urbano."



El gobierno federal, por su parte, niega que los decretos representen la privatización del agua y declara que "cualquier interpretación contraria solo busca desorientar y mal informar a la población."

Sobre cualquier cosa creemos que lo más importante ahora es reforzar el debate, convertir este tema en el más importante para el desarrollo estratégico de la sociedad mexicana.

En Mundo Nuestro consideramos que es obligado ir a fondo en el tema. De nada ayuda una versión superficial dado que lo que el país se juega es su viabilidad hídrica y por tanto su viabilidad como sociedad humana organizada que construye el bienestar colectivo desde la preservación del medio ambiente. Es un hecho que la dinámica de la economía capitalista fundada en la acumulación a toda costa en México nos tiene en el grado extremo de la degradación social y ambiental en la mayor parte del territorio. Es un modelo de crecimiento que ha probado su fracaso en el propósito de generar condiciones de bienestar colectivo. Al final, el Estado mexicano tiene en la gravedad extrema de la problemática del agua el mayor de sus retos. Reconocerlo y asimilarlo colectivamente, desde las instituciones públicas y desde la sociedad civil organizada es una obligación que va mucho más allá de cualquier discusión sobre el derrotero ideológico de los gobiernos.

Empezar entonces, por lo básico: leer, analizar, reflexionar y discutir con inteligencia y seriedad. Empezar, por ejemplo, por leer los llamados Decretos de Reserva de Agua, y partir por delimitar el hecho: los decretos convierten las zonas de veda —restricción de la explotación en concesiones— en zonas de reserva —la explotación, uso o aprovechamiento del agua desde el criterio de la "utilidad pública". Y por la lectura, adentrarnos en la realidad ambiental de un país que paso a paso ha puesto en jaque su biodiversidad y su viabilidad histórica con el pretexto antiguo del progreso. Veda o explotación, ¿somos conscientes del predicamento en el que nos jugamos el futuro?

El tema no es nada más para la preocupación de los juristas, los técnicos y los políticos. No lo es nada más tampoco para los activistas ambientales. Es un asunto que pone en las manos de todos la pregunta sobre el papel del Estado como organización humana frente a la naturaleza.



(Fotografía de portadilla tomada de CONABIO: "Mirilla a la eternidad", de María de Lourdes Marín Rodríguez)

Aquí los decretos firmados por Enrique Peña Nieto.



Los decretos de junio del 2018

Río San Pedro Mezquital

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/192933/DOF_20140915_RIOSANPREDRO_RH11_derogaci_n_de_vedas_y_Reservas.pdf

Río Fuerte

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/192934/DOF_201609235_RIOFUERTE_RH10_derogaci_n_de_vedas_y_Reservas.pdf

Coatzacoalcos

http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5517108&fecha=23/03/2018

Río Actopan y Río La Antigua

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525357&fecha=06/06/2018&print=true

San Fernando-Soto La Marina

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525355&fecha=06/06/2018

Costa de Jalisco

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525359&fecha=06/06/2018

Pánuco

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525351&fecha=06/06/2018

Ameca

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525358&fecha=06/06/2018

Costa Grande de Guerrero

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525353&fecha=06/06/2018

Costa Chica de Guerrero

http://diariooficial.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525354&fecha=06/06/2018

Papaloapan

http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525360&fecha=06/06/2018

Lerma-Santiago

http://diariooficial.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525352&fecha=06/06/2018

Grijalva-Usumacinta

http://diariooficial.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5525361&fecha=06/06/2018

Mundo Nuestro. La siguiente es la postura de la Comisión Nacional del Agua sobre la polémica surgida en torno a los decretos de reserva de agua que Enrique Peña Nieto firmó el pasado 5 de junio y que han sido cuestionados por especialistas y organizaciones civiles ligadas a la defensa del derecho humano al agua y contra la legislación que favorece a las corporaciones mineras y petroleras en el país.

DECRETOS DE RESERVA DE AGUA NO PRIVATIZAN EL AGUA. GARANTIZAN EL AGUA PARA EL CONSUMO HUMANO DE GENERACIONES FUTURAS DE MEXICANOS Y PARA PRESERVAR EL MEDIO AMBIENTE

Los diez Decretos de Reserva de agua publicados el pasado 6 de junio en el Diario Oficial de la Federación de ninguna forma otorgan beneficios para ningún particular, por el contrario, permitirán preservar el medio ambiente y garantizar el agua para el consumo humano de 18 millones de habitantes que aún no nacen, en una proyección a 50 años.



Con estos decretos, 295 de las 757 cuencas del país habrán de preservar sus ecosistemas en las condiciones que hoy conocemos, gracias a que se garantiza el escurrimiento de agua en los ríos para tal fin, ya que el principal motor de la captación de agua son estos ecosistemas. Para decretar la reserva, se realizó un largo proceso donde participaron diferentes actores sociales, representados en los Consejos de Cuenca para poder hacer uso de la disponibilidad de agua ya existente en las cuencas involucradas y destinarla exclusivamente para la población y preservación del medio ambiente, como se establece en los decretos.

Asimismo, se prevé que la reserva de agua pueda ayudar a amortiguar el cambio climático, pues se conservarán lugares emblemáticos que no hay en ningún otro lugar del planeta, como la Selva Lacandona en Chiapas y no se afectan derechos y concesiones de otros usuarios, ya que versa sobre el agua disponible. No se omite señalar, que este tipo de medidas de cuidado del agua, son recomendaciones que se hacen a los países por parte de organismos internacionales como la International Water Resources Association y el World Resources Institute, para buscar preservar el vital líquido. Dichos organismos recomiendan que se reserve como mínimo el 35 por ciento del escurrimiento medio anual de agua para el consumo de la población y para el cuidado del medio ambiente.

Con las medidas adoptadas México supera en 12%, las recomendaciones internacionales en cuanto al volumen de agua asociado a caudal ecológico, con lo cual estamos siendo más previsores ambientalmente que países del primer mundo.

En conclusión, las reservas de agua decretadas buscan que el agua disponible en las cuencas se guarde para las futuras generaciones y para el cuidado del medio ambiente, claramente se expresa en las mismas el destino medio ambiental y de uso público urbano, por lo que cualquier interpretación contraria solo busca desorientar y mal informar a la población.



Imagen para la gallería Roberto Ramírez de la Parra, Director General de Conagua, durante la conferencia de prensa sobre Decretos de Reserva de Agua

Mundo Nuestro. Este lunes 18 de junio se presenta en el zócalo de San Buenaventura Nealtican el libro Cultura Política Local: en defensa de la vida, el territorio y el agua. El activista Fernando Cuéllar Muñoz será uno de los presentadores en el evento, y en este texto hace una breve semblanza de la lucha de resistencia de los pueblos de los volcanes en contra de la instalación del Gasoducto Morelos, lucha de la que derivó la creación del Comité en Defensa de la vida, el Territorio y el Agua de San Buenaventura Nealtican, impulsor de esta investigación cordinada por Neptalí Ramírez Reyes.

(Fotografía de portadilla tomada de La Jornada de Oriente)



San Buenaventura Nealtican es uno de los 217 municipios que conforman la geografía política del Estado de Puebla, está por el rumbo de los volcanes. El camino conocido como “Paso de Cortés”, es la ruta que conduce al poblado.

Por los años 2012-2013 se comenzó a rumorar entre los pobladores de Nealtican, que el “gobierno” quería construir un gasoducto. Nadie sabía nada al respecto. Personas de la población se interesaron en el tema y comenzaron a buscar información acerca del famoso gasoducto. La información que estaba disponible era escasa y no explicaba lo que quería hacer el “gobierno”. Los habitantes de Nealtican, que estaban interesados en el tema del gasoducto, se aliaron con grupos que también expresaban su inconformidad por este tema. Así fue como se enteraron de la existencia del Proyecto Integral Morelos (PIM). La información que obtuvieron del PIM no fue suficiente y no les quedaba claro el asunto.

Cuando comenzaron las obras del PIM en terrenos de Nealtican, los interesados en el tema, oriundos de Nealtican, se organizaron en un Comité que tenía como propósito defender la Vida, el Territorio y el Agua. El comité se conformó con personas que se comprometieron con la causa y comenzaron a desplegar acciones para contrarrestar la construcción del gasoducto. Cuando iniciaron las acciones del Comité, éste se enteró que quienes construían el gasoducto, eran un grupo de empresas –mexicanas y extranjeras- contratadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).



El gobierno federal respondió con la fuerza policiaca y comenzó a reprimir a los inconformes. Para ello, el gobierno federal, contó con el apoyo de los gobiernos estatales por los que se construía el gasoducto: Morelos, Puebla y Tlaxcala. Estos gobiernos mandaban policías para apoyar a las fuerzas federales que resguardaban su construcción. Los miembros del Comité comenzaron a sufrir el acoso de las autoridades de los tres niveles de gobierno. Las amenazas no se hicieron esperar. Pero las autoridades subestimaron a los ciudadanos que se organizaron en el Comité y no se dieron cuenta que el movimiento de Nealtican no era un movimiento común y corriente. Las personas que se integraron en el Comité, desarrollaron una estrategia articulada en cuatro ejes temáticos. Estos son: el organizativo, el político, el jurídico y el de comunicación. Con esta estrategia, el Comité logró hacer visible uno de los grandes problemas del país: la violación sistemática de los derechos humanos, por acción u omisión de las autoridades, además, de la nula planeación de la infraestructura energética, por la prisa de beneficiar a unos cuantos.

RELACIONADA



Obras del Gasoducto Morelos son ilegales; desacatan amparo ganado por vecinos de Nealtican

El esfuerzo que realizaron los integrantes del Comité rindió frutos. Uno de estos frutos fue que lograron trascender el tema del gasoducto y decidieron formar un Consejo Ciudadano para poder atender los demás temas que originaron la creación del Comité: la Defensa de la Vida, el Territorio y el Agua, pero no solamente desde una concepción abstracta, sino, poniéndose a trabajar y comenzar con pequeñas acciones que tienen como primer objetivo recuperar el tejido social que quedó muy dañado por la intervención de los tres niveles de gobierno. Aquí no fue el crimen organizado o la delincuencia común la que dañó a la comunidad, fueron las autoridades, encargadas de mantener la gobernabilidad las que afectaron de manera negativa la vida del pueblo de Nealtican.

Los compañeros del Consejo Ciudadano lograron equipar una propiedad en el centro del pueblo de Nealtican para desarrollar su plan de trabajo. Desde este espacio se ha logrado construir una organización que es capaz de incidir en la toma de decisiones. Uno de estos logros es el de haber convencido a las autoridades y a los empresarios de modificar su comportamiento de cara a la sociedad. Otro logro que hay que destacar es la recuperación del idioma Naoa en los actos realizados por el Consejo.

Poco a poco el Consejo ha logrado ganar la simpatía y el apoyo de distintos grupos y personas que se dedican a la academia. Es el caso del doctor Neptalí Ramírez Reyes, que acercó a sus alumnos de la escuela de Antropología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla a compartir una experiencia de vida con los miembros del Consejo Ciudadano a través de la inserción de los alumnos en la vida diaria de estas personas.

El resultado es la edición de un libro, que tiene la característica de haber sido escrito desde la experiencia personal, y no solamente un libro escrito acerca de un pueblo. Es la historia narrada, compartida, de personas que fueron capaces de afectar la formación de jóvenes estudiantes -estudiantes que mostraron sensibilidad ante una realidad que en muchas ocasiones es ignorada-, y dicho por los propios estudiantes, fue una experiencia que les marcó la vida.

El proceso de formación de los individuos del Consejo Ciudadano continúa y, las metas que se propusieron, las están trabajando para lograr alcanzarlas.

Nota. Actualmente existe un amparo a favor de las personas que viven en las poblaciones en las que se construyó el gasoducto. Y, además, existe una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuyo cumplimiento está pendiente.

¿Quién tira el escombro al río Atoyac? ¿Quién es Fuenteovejuna?

¿Cuál es el trazo criminal que recorre las calles desde todos los rumbos de una ciudad indiferente hacia los arroyos perdidos y las vegas copadas por montoneras en el río de nuestra escoria?

El viernes 1 de junio, justo un semana después de que la autoridad municipal clausurara un “campo de tiro” de escombro en el río Atoyac a la altura del puente que lo cruza en la avenida 11 Sur, atrás de las escuelas operadas por Antorcha Campesina, el Jardín de Niños Cuitláhuac y el Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, en una acción derivada de las denuncias hechas en prensa por Dale la Cara al Río y que terminó con la detención de cuatro choferes y sus unidades de volteo, observo el movimiento de camiones materialistas en otro tiradero a tan sólo un kilómetro de distancia. Un grupo de ejidatarios está taponando un arroyo que en su deriva hacia el río cruza el camino que lleva a una planta trituradora de piedra y a una planta de concreto de la empresa CEMEX, ya en territorio de Santa Clara Ocoyucan, y que es también el camino de acceso al asentamiento irregular El Carmen. Uno por uno los camiones descargan asomadas sus cajas al derramadero de tierra y basura; abajo, un grupo de pepenadores ve caer la carga y se apresura a identificar lo que en ella pueda venir de valor, fierro, empaques, vidrios y sus etcéteras, y ya trepan bolsa en mano por la montonera de tierra; arriba, junto al camión que descarga el escombro, trabaja una cuadrilla de paleadores afanados en aplanar la superficie para extender volteo tras volteo un poco más el bordo. Así, camión tras camión, el bordo trepa ya unos quince metros por encima del arroyo. En la siguiente media hora veremos cuatro o cinco volteos repetir la maniobra. Así llevan más de tres meses sin que autoridad alguna se asome para impedir este desastre.



En este mismo instante los detenidos por el tiradero en las espaldas de las escuelas antorchistas, liberados el domingo 3 a mediodía, cumplen con el acuerdo de reparación del daño para su perdón por el jurídico de la Comisión Nacional del Agua, responsable de la preservación de los llamados terrenos nacionales.





Es la misma historia de todos los tiraderos de escombro clandestinos: la autoridad llegará, si llega --habrá un operativo este lunes—demasiado tarde, y quienes se propusieron este relleno han logrado su objetivo de extender su propiedad ganando cancha de lo que la ley identifica como zona federal.

La denuncia la ha hecho Pedro N., vecino de la colonia El Carmen, quien ha ido hasta el tiradero en la colonia Unidad Antorchista, a espaldas de las escuelas antorchistas en busca de alguien dispuesto a escuchar la desgracia que ha caído sobre el arroyo que baja desde los lomeríos del Tentzo en el rumbo de Azumiatla, pasa a un lado de la colonia antorchista Tlanesse y los baldíos yertos que han quedado de la explotación de la piedra en una cantera, y ahora llega a atragantarse con el tapón que un ejidatario de Ocoyucan ha hecho por sus pistolas.

¿Cómo ocurre este proceso predatorio?

Es sencillo: imagina la obra que se construye en la avenida Carmelitas. (Este caso se repite normalmente con la mayor parte de las construcciones realizadas tanto por los gobiernos como los particulares).

Como puede verse, el trámite de la obra en Carmelitas apenas está en el paso “integración del expediente”. La consulta se realizó el sábado 2 de junio de 2018, y por cierto, todavía no se publican detalles del trámite.

El constructor es la pareja gobiernos estatal-municipal, que arranca la obra sin permiso y así la lleva al menos hasta el 11 de mayo pasado, cuando finalmente la Secretaría mete el trámite No. 21PU2018V0028 para la evaluación en SEMARNAT; la obra se ha llevado adelante por casi doce meses sin la autorización correspondiente. Sin más, el gobierno produce escombro y es el primer infractor de la ley al llevar a cabo obras sin la autorización del impacto ambiental correspondiente.

Le siguen los contratistas, cualesquiera que hayan logrado contratarse con la oficina de gobierno encargada, y entenderemos que los diezmos de por medio; en el proyecto no autorizado se contempla con toda seguridad la remoción de tierra y materiales que tendrán que llevarse a algún lado. La solución la encuentran en los sindicatos de transportistas, generalmente afiliados a la CTM.

Los sindicatos de transportistas tienen amarrados a los autores materiales. La infinidad de particulares y empresas que disponen de camiones trata con los dueños de los derechos de piso para trabajar, CTM, CROC-FROC, Antorcha, etc. El precio del viaje de escombro para un particular que lo contrata es de mil pesos si la chamba es en la ciudad. Si se trata de una obra que genere decenas y centenas de viajes seguramente logrará un descuento por el volumen. Los camiones afiliados pueden ser o no propiedad de los choferes, pero todos tendrán que llevar el logo del sindicato que ampara su operación.

Foto de camión transportista

Pero el circuito empieza a cerrarse: obra (pública o de particulares), constructor contratista, sindicato de transportistas, choferes --sean propietarios o no de los camiones materialistas— y operadores de trascabos, bulldozers y maquinaria.

Y se cierra con los “campos de tiro”, allá donde a cualquiera se le ocurra necesitar cascajo para aplanar un terreno, normalmente ubicado en áreas propiedad de la nación, léase “terrenos nacionales”, es decir la extendida y nerviosa línea del río en su deriva hacia el lago de Valsequillo. Nunca va a faltar uno: puede ser una directora de escuela cuyo patio se asoma al río desde una ladera empinada de más de veinte metros de altura –es el caso de las escuelas antorchistas en el tiradero clausurado el 24 de mayo--, y que año con año ven venir las cargas del agua los días de tormentas en el valle de Puebla y que, además, ya no pueden con los moscos y las enfermedades que provocan las aguas pútridas; o un ejidatario que hace sus cuentas de las ganancias que le puede dejar vender lotecitos de ocho por quince en la pequeña planicie que puede construir si eleva la orilla de un arroyo poco a poco, año tras año, viaje tras viaje de a seis metros cúbicos de escombro hasta lograr aplanados de al menos tres mil metros cuadrados; la misma dinámica la desarrollan colonias que hace tiempo se toparon con el río; o más allá unos aficionados al futbol; o un salvador de almas en busca de espacio para su templo; o más seguro un nuevo brote de colonia irregular asociado a un organización profesional de venta de tierra para las familias precarias.

Son tantos los Fuenteovejunas…

Qué ocurre cuando la autoridad interviene

El viernes 25 de mayo, en un operativo organizado por el gobierno municipal para clausurar el tiradero de la colonia Unidad Antorchista, policías interceptan en la 11 Sur a la altura del Periférico a cuatro camiones materialistas y se llevan detenidos a sus choferes. La autoridad presenta como justificación el video tomado desde un dron en el que se observa cómo esa misma mañana decenas de volteos arrojan escombro sobre la vega del rio Atoyac a la altura de la colonia Unidad Antorchista, justo a espaldas de un bachillerato y un jardín de niños operados por la organización Antorcha. Aunque en el video no se identifica con detalle los camiones detenidos, los choferes van directo tras una reja y las unidades son remitidas al corralón municipal en San Felipe.

El domingo, antes de que los imputados sean sometidos a proceso, su abogada Itzel Pérez León acuerda con el representante jurídico de la Comisión Nacional del Agua, René González Huerta, la reparación del daño que se fija en 120 viajes de escombro que se removerán del sitio en el que cometieron el delito, y con ello su liberación. Los camiones se quedan en garantía. Los choferes se van a su casa. La CNA contratará una patrulla de seguridad privada para contar los viajes; los imputados, ya librs, se organizarán con el respaldo de sus compañeros transportistas para realizar el movimiento con cinco camiones y un retroexcavadora para remover en tres días el escombro, con lo que recuperarán sus camiones y seguirán con sus vidas.

Denuncia CNA ante PGR y Acuerdo para la reparación del daño en el tiradero en la colonia Unidad Antorchista

Es una solución pragmática la que toma la Comisión Nacional del Agua y la abogada defensora de los choferes detenidos.

Dice por su parte el abogado de la CNA, René González Huerta: “Es obvio que esta reparación del daño no va a resolver el problema ocasionado por el tiradero. El delito está consignado en el Código Penal Federal, en el artículo 146, pero no tenemos la certeza de que los imputados hicieron todo el tiradero. Así que optamos por un acuerdo para al menos lograr una mitigación. No es una empresa, son muchas las que han tirado escombro aquí. Pero las pruebas las aportó el ayuntamiento, y básicamente corresponden a las imágenes que tomó el dron. Lo que debemos lograr es que la autoridad empiece a trabajar de manera coordinada para impedir estos tiraderos.”

Dice la abogada Itzel Pérez León: “El juicio se podría llevar más de cuatro meses, y ahí se quedarían los camiones detenidos. Los señores imputados decidieron mejor pactar, aunque es imposible que se les pruebe que ellos son los que tiraron todo este escombro. Ellos están enojados porque se les trató como delincuentes, cuando ellos sólo hacían su trabajo. La CNA quería que pagaran con 200 viajes, pero finalmente lo acordamos en 120, es lo que los choferes estuvieron dispuestos a pagar.”

Y la misma pregunta para los dos: ¿Se sabe por qué se puso este tiradero justo atrás de estas escuelas? Es u hecho que los transportistas no llegan a tirar en donde se les ocurra. Alguien los llama. A decir de la abogada defensora, los choferes afirman que fue la directora del bachillerato la que solicitó el escombro por los problemas que se producen todos los años por la crecida del río.

El perdedor, por supuesto, es el río. Un cálculo conservador estima en más de diez mil viajes de escombros los que se arrojaron sobre la vega a lo largo de 200 metros de las bardas de las escuelas. Los 120 viajes no quitarán ni el 2 por ciento.

Es el mundo feliz de los Fuenteovejunas gobiernos en obra, desarrolladores, constructores, transporttistas, organizaciones sociales, ejidatarios, colonos, directores de escuela y muchos más etcéteras.

Mundo Nuestro. La montaña en riesgo. Igual por los proyectos industriales que por un incendio forestal devastador, como el que estos días ha azotado al cerro Zotol en Tetela de Ocampo.

Recuperamos esta perspectiva de los ríos de la sierra, su valor para la biodiversidad y la urgencia de políticas públicas que aseguren su preservación.

El bosque mesófilo en la Sierra de Puebla


Liquidámbar. De muchas formas lo han llamado los pueblos originarios en México.



Nijte-pijto, Nite-bito, Vito-pijte, bálsamo, Copalme, Xochicatscuáhuitl, Ocóxotl, Ocótzotl, Estorasque, Len-gau-o, Ingamo, Maripenda, Ma-la, Nabá, Yaga-bicigui, Yaga-bito, Yaga-huile, Yaga-pito, Yaga-vido, Copalillo, Somerio, Ocótzovcuáhuit, Ococote, Suchete, Icob, Xochiatl quirámbaro, Toshcui.

Náhuatl, zapoteca, cuitlateca, totonaco, huasteco, zoque, chinanteco.

Pareciera el árbol de los mil nombres. El árbol de todos los pueblos.

Y de los mil lugares, pues las puntas de sus hojas como estrellas recogen el sol de innumerables cañadas mexicanas. Las del Bosque mesófilo de nuestras montañas. El principal surtidor de agua de nuestras mortificadas pero lucidas tierras. El corazón de la biodiversidad en Puebla.

Liquidámbar sryraciflua L, su nombre científico. Dominador del bosque de niebla. El que con mil nombres y mil luces demanda por su defensa.



La semana pasada en Mundo Nuestro dimos a conocer el documentoEstudio Previo Justificativo para el Área Natural Protegida de jurisdicción estatal en la categoría de Reserva Estatal denominada “Conector Biológico Chuchút-Nakú (Corazón de agua), elaborado en diciembre del 2012 por el gobierno estatal, y que, como dijimos, duerme el sueño de los justos a la espera de que el gobernador Moreno Valle se acuerde de él.

Presentados sus elementos justificativos y sus objetivos aquí http://tinyurl.com/mcsvcob, destacamos ahora un elemento fundamental de la investigación que contiene el estudio: la dimensión del bosque mesófilo en esta región de la Sierra de Puebla. De los bosques de niebla que quedan en México, justamente este nuestro de Puebla, en el corazón de la sierra, no está protegido como pueden estarlo la Reserva de la Biósfera El Cielo, en Tamaulipas, la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán, en Jalisco, la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en Querétaro, la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, en Veracruz, y las Reservas de la Biósfera El Triunfo, Lagunas de Montebello, La Sepultura, Volcán de Tacanáy Montes Azules, en Chiapas.

Subrayamos con esta exposición lo dicho sobre “Corredor de Agua”: es la herramienta con la cual la sociedad poblana puede desarrollar una verdadera política de conservación ambiental y desarrollo social fundada en un soporte científico y jurídico indispensable para enfrentar los obstáculos planteados por una concepción de progreso que ha demostrado su fracaso pero que, para desgracia nuestra, sigue siendo hegemónica.




Teziutlán, Pue. Foto de Ricardo Torres Flores. http://whytake.net/NatureImages/1161/5888/1/1

Bosque Mesófilo de Montaña. Rzedowski (2006) define al bosque mesófilo de montaña en un sentido amplio, que incluye la selva mediana o baja subperennifolia y el bosque caducifolio de Miranda y Hernández X. (1963). Rzedowski y McVaugh (1966) enfatizan las similitudes fisonómicas, ecológicas y florísticas entre estos dos tipos de vegetación, considerándolas tan significativas que los acomodan dentro de una sola categoría, a pesar de las diferencias en el comportamiento fenológico (Ver Cuadro No. 34). Consideran los mismos autores que tales diferencias no son tajantes y drásticas, existiendo toda una gama de condiciones intermedias de mezcla de elementos siempre verdes y caducifolios.

El bosque mesófilo de montaña en la Sierra Madre Oriental y la Sierra Madre de Chiapas coincide con las áreas más expuestas a la influencia de los “nortes”, que se presentan en los meses más fríos del año (Rzedowski, 2009).

Las masas puras de Liquidambar styraciflua se consideran, al menos en la mayoría de los casos, como una fase sucecional hacia un bosque mixto de Liquidambar y otros árboles (Rzedowski, 2009).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012.


Ver CONABIO

http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/info_especies/arboles/doctos/34-hamam1m.pdf

En altitudes menores de 1,000 msnm son muy comunes los bosques bajos de Heliocarpus spp., a menudo mezclados con Croton draco y Cnidoscolus multilobus al igual que los dominados por Trema micrantha, Lonchocarpus spp, Saurauia spp y Myriocarpa spp. A mayores altitudes, en cambio, se encuentran con frecuencia matorrales de Myrica spp., asi como los de Baccharis conferta, de Rubus spp. y los de tipo francamente herbáceo de Pteridium aquilinum (Rzedowski 2009).

Miranda y Sharp (1950, citado por Rzedowski, 2009) registraron los siguientes árboles altos de Puebla e Hidalgo como componentes del bosque Mesófilo: Quercus sororia, Q. furfuraceae, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Q. acatenangensis, Q. xalapensis, Q. galeottii, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Nyssa sylvatica, Ostrya virginiana, Alnus arguta, Crataegus pubescens, Symplocos aff. jugensenii, Prunus samydoides y Phoebe chinantecorum.

Puig (1991) lo define como bosque caducifolio húmedo de montaña, con Liquidambar como dominante en la mayor parte de su distribución. Señala que cerca de su límite inferior, entre 800 y 1,000 m, el matorral secundario que sigue a la destrucción del bosque de liquidámbar está caracterizado por especies neotropicales como: Bocconia frutescens, Cnidoscolus multilobus, Conostegia xalapensis, Croton draco, Dendropanax arboreus, Miconia sp, Myriocarpa sp, Piper spp, Psychotria scabrida, Saurauia scabrida, Urera caracasana, Vernonia aschenborniana y Palicourea galeottiana.

En el límite superior de la formación (1,550 a 2,000 msnm) esas especies son reemplazadas por otras. Alnus jorullensis es entonces la más característica, tiene una gran capacidad de regeneración y coloniza fácil y rápidamente los espacios abandonados. Puig (Op. Cit.) Observó las siguientes especies: Alnus jorullensis, Baccharis conferta, Cornus disciflora, Citharexylum ligustrinum, Deppea umbellata, Eupatorium sp, Liquidambar styraciflua, Myrica cerifera, Pinus patula, Sambucus nigra subsp. mexicana, Senecio aschenbornianus y Ternstroemia sylvatica.

Para el presente estudio se consideró conveniente tratar al bosque mesófilo de montaña, selvas altas y medianas perennifolias por separado, lo cual permite hacer un análisis más puntual para cada uno de estos ecosistemas respecto a su distribución dentro de la zona de estudio.

Si bien no existe una evaluación reciente que permita determinar con exactitud el área que cubre el bosque mesófilo de montaña (BMM) en México, muy probablemente se trata del ecosistema más amenazado en el país, y el ecosistema tropical que ocupa menos superficie a nivel mundial. Se estima que menos del 1 % del territorio nacional está ocupado por vegetación primaria de BMM (8,809 km2) y aproximadamente un 50% de la superficie original ha sido reemplazada por otros tipos de cobertura (CONABIO 2010).

La Cañada. Foto de Tetela hacia el Futuro. 2012

Por lo anterior, para la zona de estudio, el bosque mesófilo de montaña se desarrolla en regiones de relieve accidentado y las laderas de pendiente pronunciada. Son frecuentes las neblinas y por consiguiente la alta humedad atmosférica. Fisonómicamente éste es un bosque denso, por lo general con árboles de 15 a 30 m de alto, la mayoría perennifolios. En ningún otro hábitat son tan abundantes y diversificadas las briofitas, pteridofitas y los hongos. Esta vegetación se presenta en forma de manchones discontinuos en algunas zonas de mucha humedad, se distribuye en los municipios de Amixtlán, Camocuautla, Coatepec, Hermenegildo Galeana, Huitzilan de Serdán, San Felipe Tepatlán, Tepango de Rodríguez, Tepetzintla, Tlaola, Tlapacoya, Tlatlauquitepec, Xochitlán de Vicente Suárez, Zapotitlán de Méndez, y Zongozotla. Esta vegetación es la segunda comunidad vegetal que mayor superficie ocupa en la zona de estudio.

Foto tomada de http://conabio.inaturalist.org/taxa/82096-Magnolia

En este tipo de vegetación destaca la presencia de especies características, tales como Magnolia grandiflora, Magnolia mexicana, Quercus sororia, Q. furfuracea, Q. excelsa, Q. candicans, Q. candolleana, Q. trinitatis, Clethra quercifolia, Meliosma alba, Carpinus caroliniana, Alnus acuminata subsp. arguta, Crataegus mexicana, Liquidambar styraciflua; así como helechos arborescentes del género Cyathea. Las plantas epífitas suelen estar bien representadas, principalmente por la familia Orchidaceae, así como el estrato rasante, con abundancia de líquenes y fanerógamas. En general este bosque muestra un importante grado de conservación, basándonos en las alturas del dosel, y destacando la alta humedad de este bosque y por consiguiente la abundancia de helechos y plantas afines de los géneros Asplenium, Polypodium, Pleopeltis, Cheilanthes y Trichomanes.

Orquídea. Foto tomada de http://grupomagisteriobiologia222.blogspot.mx/2013/01/anemocoria.html

El disturbio que se presenta es porque muchas especies del bosque mesófilo son maderas de buena calidad y son empleados localmente para fines diversos. Aunado a esto, los cultivos de café propician el desmonte del terreno dejando pocos árboles para utilizarlos como sombra; por otra parte, la importancia de esta tipo de bosque radica en los servicios ambientales que provee, así como la diversidad de especies, animales vegetales, y fúngicas que alberga. El bosque mesófilo es el ecosistema que mayor cantidad de agua capta por hectárea debido a que se desarrolla en las zonas de mayor precipitación. Por otra parte, este tipo de bosque ayuda a la conservación del suelo ya que la mayoría de las veces se presenta sobre una topografía escarpada, estos sitios son los más susceptibles de erosión y deslaves. La captura de carbono por la biomasa del bosque es importante y también por el suelo debido a que siempre está muy húmedo por lo que facilita la degradación de la materia orgánica. Cabe mencionar que es un ecosistema escaso a nivel nacional y de alta fragilidad, que alberga una gran diversidad de especies, de ahí radica su importancia.

De acuerdo a la CONABIO (2010) que define las principales regiones y subregiones de distribución del bosque mesófilo de montaña en México (BMM), ubica al BMM del Conector Biológico dentro de la Región III, y de acuerdo al Análisis de Priorización del Bosque Mesófilo de Montaña, éste tiene una prioridad alta (3.2) y representa aquellas áreas en donde los programas y acciones para la conservación y manejo de los BMM son urgentes.

Selva alta perennifolia. Este tipo de vegetación resulta ser uno de los más exuberantes. Esta selva es una comunidad biológicamente compleja, en la cual predominan árboles siempre verdes de más de 25m de alto. No todos los componentes son estrictamente perennifolios, pues algunos pierden sus hojas durante una corta temporada del año que comúnmente coincide con la floración del árbol. Dentro del grupo de las epífitas destacan por una parte las herbáceas entre las cuales predominan dos familias: Bromeliaceae y Orchidaceae.

En esta comunidad, la enorme masa de ramas y hojas constituida por el conjunto de árboles mantienen en el suelo condiciones microclimáticas de una penumbra acentuada y de una constancia de temperatura y humedad durante el día y la noche.

Las coníferas son muy raras en este tipo de vegetación y realmente la biomasa está dada para las dicotiledóneas. Cabe mencionar que la familia Asteraceae a pesar de ser un grupo vasto se encuentra ausente o mínimamente representada, en el mismo caso se encuentra la familia Poaceae, sin embargo Rubiaceae, Orchidadeae y Bromeliaceae, se encuentran muy bien representadas. Dentro del estrato arbóreo podemos mencionar por su abundancia a Ceiba pentandra, Brosimum alicastrum, Pouteria campechiana, Pseudobombax ellipticum, Rollinia rensoniana, Pouteria sapota, Manilkara zapota y Annona purpurea.

En el estrato medio es frecuente Cecropia obtusifolia y Croton draco; por último en el estrato herbáceo destacan las palmas de las especies Chamadorea elegans y Ch. tepejilote.

En la actualidad, este tipo de vegetación se encuentra en condición muy perturbada y se presenta en los municipios de Amixtlán, Coatepec, H. Galeana, Huitzilan, San Felipe Tepatlán, Tlaola, Tlapacoya, Xochitlán y Zapotitlan de Mendez (Ver Foto No. 10). Se distribuye en un clima cálido húmedo con abundantes lluvias en verano, su temperatura máxima puede ser hasta de 26°C. Esta selva ha sido intensamente explotada por lo que en la actualidad este tipo de vegetación se encuentra perturbada y en algunos casos solo existe vegetación secundaria arbórea y arbustiva denominada acahual que es el resultado de la agricultura nómada, en donde se practica la rosa, tumba y quema, así como la tala con fines forestales.

Mirar la montaña a los 13 años de edad. Desde el barrio Juárez, soñando al Zotolo. (Semana Santa del 2013)

Soy una adolecente, me confundo. Lloro aproximadamente una vez a la semana, de repente quiero gritar y luego brinco de risa, como que me gusta alguien, pero ¡no! Mi grosería favorita es chingada, y para esos casos repito la frase: no eres tú, son mis hormonas. Sólo una prima mía me puede embarrar las típicas pendejadas que suelen hacer las adolecentes, a otras personas las mando a la… bueno, ya se imaginarán. Hablo con las plantas, las que crecen junto a mi cuerpo y mente, y quisiera sacar a personajes ficticios de los libros, aunque de igual manera adoro a mucha gente de esta realidad. Sé que quiero ser, más no cómo llegar. Me caigo bien, por eso suelo hablar sola, pero de repente tengo épicas batallas contra mi mente, pero no se preocupen somos cuatas, imagino todo el tiempo.

Aunque no tengo muchas cosas claras, entre neblina y solecito, en la sierra, con la pansa llena por el rico desayuno de una casa llena de pinturas y cariño, entendí por qué siempre me he sentido distinta en los bosques.



Suelen decir que el bosque es amenazante, mucho más fuerte que nosotros, pero en mi adolecente opinión, están equivocados. A pesar de que tengan razón sobre sus peligros, yo, al caminar entre raíces, alzar la mirada alegre, ver un verde que se extiende y cerrar los ojos, fui parte del bosque, del cerro, del mundo. A diferencia de recorrer grandes construcciones de mármol, en las que unos pocos imponen su poder, haciéndome sentir pequeña, impotente, una más, en aquel verde me sentí pertenecer a un todo, me sentí libre. No fui simplemente parte de la palabra ecosistema, la que aparece en los libros de texto, fui parte de un ser vivo, en el que pequeños detalles, alegrías, sueños y anhelos, todos por igual, forman la libertad.


Por eso el Zotolo, el cerro más grande, es un sueño. No siempre lo ves, la neblina y la timidez, lo suelen ocultar, pero siempre está ahí. Él es libertad, la humildad en la grandeza de vivir la vida. Tal como el sueño que cumplí en esas cascadas. Cascadas pequeñas pero inolvidables, ocultas en verdes cañadas, cada gota suya tenía un luz única. Agua fría, pero acogedora, suelos con algas danzantes y rodeadas de sonrisas. En su interior, tras la cortina de agua, la vida adquiere un aire misterioso. Como el aire que se filtra encima de las orejas si no llevas gorrito, formando un delicioso frío. Reír al cumplir uno de tus sueños, con diminutas gotas resbalando por tu cara, ya sean de agua o de lágrimas, y hace que diga: aunque no siempre los caminos estén claros, y la lluvia y la neblina te impidan ver el horizonte, ten sueños, pero asegúrate de no perderlos de vista, pues solo así vuelve a salir el sol.



Mundo Nuestro. Las escenas de la montaña Zotol en llamas son desgarradoras. El fuego se lleva el sotobosque y quema pinares y arremete contra los ranchos colgados en las quebradas de los cerros. Los videos corren por las redes sociales y son muchasa las voces que piden auxilio. Y son muchos los voluntarios que han ido a enfrentar las llamas. Y ya se organizan las familias para ayudar a las personas que han dejado sus casas por el infierno que se les vino encima.

Intentar una mirada larga de estas montañas nuestras, las cañadas de la Sierra Norte en su corazón que es Tetela.

Acudimos así a este documental de la joven realizadora Mariana Mastretta Larracilla realizó en el contexto de la lucha civil contra la instalación de la minera de Carlos Slim en La Cañada. Por sus ojos vemos el valor de esos montes. Sus imágenes nos ayudan a plantar las preguntas necesarias ante estas catástrofes: la realidad del cambio climático; la ausencia de políticas públicas que protejan y regeneren los bosques; los proyectos industriales que amenazan los ríos y montes; las fábricas de agua y la verdadera vocación de las montatñas serranas; la existencia vital de los pueblos originarios. La historia y la cultura confundida en esas montañas sobrevivientes.



Tetela del Oro y la esperanza



Salvarnos para la naturaleza.

Mariana Mastretta

La cañada de Xaltatempa, ahí estábamos, en la poza de la segunda cascada. Fuimos a investigar qué había más abajo del río, más adentro de la cañada. Las indicaciones del señor fueron “aquí se va por la vereda, y llega a San Pedro, no hay pierde”. Como ya conozco ese tipo de indicaciones le pregunté si estaba seguro que no había más veredas o cruces que nos fueran a confundir y contestó que no, que no había pierde. Dejamos a la mitad del grupo del viaje disfrutando en la cascada.

Y entonces el grupo “México desconocido” partió en su aventura por la cañada. Integrado por Marco Polo, que se sentía el más libre; Mateo, que brincaba entre todas las piedras; Sofía, con la convicción de demostrar que llegaría a San Pedro; Mari, de actitud y atuendo explorador boy-scout; Casandra, con su vestido y botas mojados; y yo, que estaba segura de la dirección y las indicaciones.



Así llegamos al río.

Íbamos lo que creíamos era el sendero, cuando, a los veinte metros, se acabó. Nadie quiso regresar a preguntar si era río abajo o arriba, todos opinamos ir abajo, y fuimos encontrando veredas que más bien nos imaginábamos. Veíamos el otro lado del río, nos parecía más caminable, y cambiábamos de lado. Marco Polo nos ayudaba a cruzar cuando había piedras difíciles. El paisaje era muy bonito. La convivencia también, creo que todos lo disfrutamos. Aunque anduviéramos un poco perdidos.

Después de cambiar de lado varias veces, nos encontramos en medio de una piedra tan grande que era más bien como una isla en medio del río sin camino hacia delante, porque se acababa.

En ese momento volví a mirar lo que ya habíamos estado mirando pero que por el andar no nos deteníamos a contemplar. La gran cañada en la que estábamos. El color de los árboles Papalote (liquidámbar), la frescura del agua, y el silencio. Lo frágiles que nos volvíamos adentro de esas barrancas llenas de piedras y árboles. Cómo nos albergaba la naturaleza con tanta belleza. Y el sentir que estábamos a su merced, de la niebla, de un derrumbe, de su geografía… y que si llegaba a pasar algo así, no pasaría nada. Porque la naturaleza sí puede seguir sin nosotros, que no la necesitamos más que para obtener recursos. Pero la necesitamos también para recordar que no somos poderosos, ni grandes, ni imprescindibles. Sino que todos venimos de la misma semilla y vamos todos también a regresar a ser parte de ella.

Mundo Nuestro. “Si por tierra espanta, por aire es aterrador”, me dice el fotoperiodista Andrés Lobato.

Y por tierra encontró esta escena que destaca la capacidad que tiene la fotografía para denunciar una acción criminal:





Es un tiradero de escombro en el río Atoyac, al final de la avenida 11 Sur, a espaldas del Jardín de Niños Cuitlahuac y del Bachillerato Rafael Ramírez Castañeda, ambas escuelas operadas por la organización Antorcha Campesina. Durante semanas trabajaron los camiones a la vista de un vecindario que no mira mucho al río. "Campo de tiro", le llaman los funcionarios en el Ayuntamiento.

Las imágenes de Andrés y el reportaje publicado en Milenio Puebla, junto con las denuncias de grupos como Dale la Cara al Atoyac, obligaron finalmente a la acción gubernamental a través de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente municipal --pero también PROFEPA y CONAGUA,las fuerzas de Seguridad Pública y ProTección Civil-- para no permitir por una vez lo que normalmente ocurre: que personas y grupos que arrojan desechos en el río, el territorio escoria de la sociedad poblana, lo hagan sin que sufran alguna consecuencia.



De vez en cuando el periodismo toca una tecla que obliga a la acción del gobierno de la ciudad de Puebla; el viernes 25 ha llevado a cabo un operativo que termina con la detención de cuatro personas y el encierro de cinco camiones materialistas. Es el eslabón mas débil. Ahora las autoridades están obligadas a ir al fondo y encontrar a los responsables intelectuales de una acción criminal contra el río. Los choferes hacían su trabajo para unos transportistas contratados por personas que tienen nombre y apellido y que deberán ser los obligados a la reparación del daño.

Por lo pronto, la acción del gobierno se respalda en un video que muestra la operación de descarga de escombro una mañana cualquiera de la última semana.

La denuncia la hizo el fotorreportero Andrés Lobato, en el diario Milenio hace poco más de una semana. La secuencia de sus fotos revela muchas cosas, pero una inmediata: el Atoyac es un río de escoria en todo su cauce desde Texmelucan a la ciudad de Puebla. Arroyos convertidos en caños, abiertos o entubados, recorren el valle cholulteca en su deriva hacia el Atoyac desde la región de Huejotzingo. La urbe que crece, los pueblos que se desdibujan, la voracidad de los desarrolladores, la ausencia de las instituciones del Estado. Todo puede concentrarse en este conjunto de imágenes de Andrés Lobato, fotógrafo poblano que no le teme a la calle y es consciente de la herramienta que en sus ojos tiene para entender una ciudad dedicada con ánimo estricto a destruir sus ríos.

Ofrecemos estas imágenes de dos acontecimientos recientes en el entorno del río Atoyac. Las ha tomado Andrés en sus correrías por las calles del sur.

El río escoria y el fotoperiodismo de denuncia

Entre la Ciudad Judicial y las torres JV

Las primeras dan cuenta de la impunidad con la que empresarios poblanos actúan sin el menor temor a ser penalizados al menos con una multa. Lo último que se les ocurre es pensar que el delito que cometen debe llevarlos a la cárcel. No basta la ley, está visto. Las autoridades la aplican cuando el agua de la denuncia les llega al cuello. Este foto-reportaje lo presentó Andrés Lobato en Milenio Puebla hace unos días. Aquí no aparecen los autores intelectuales y materiales del crimen. No hay detenidos. No hay una acción directa del gobierno municipal involucrado, San Andrés Cholula. Ni visos de la PROFEPA. No hay presencia tampoco de la Comisión Nacional del Agua. Ni qué decir que el gobierno de Tony Gali está entretenido en otra cosa.

Pero la denuncia de Andrés Lobato sí que cuenta:

Las fotos indican la ubicación en detalle y sobre el conjunto de la zona que el arroyo taponado recoge las aguas en el vértice de Ciudad Judicial y torres JV. Como puede verse, el riesgo de inundación por el taponamiento del arroyo es evidente.

A espaldas de las escuelas de Antorcha Campesina

Las siguientes imágenes, igualmente perturbadoras, identifican la acción colectiva que involucra a la autoridad municipal, funcionarios del gobierno estatal y a la mancuerna reciente que forman Antorcha Campesina y los transportistas de la CTM. Le llaman “campo de tiro” a este desbarrancadero de cascajo a la vega del río Atoyac justo a la izquierda del puente que lo cruza por la prolongación de la avenida 11 Sur. Finalmente aquí sí la denuncia provocó la respuesta de las autoridades. Los interrogantes permanecen: ¿cuál es el propoósito de ese relleno a espaldas de las escuelas Cuitláhuac y Rafael Ramírez Castañeda; ¿para quiénes trabajan los choferes transportistas detenidos?; ¿con qué permisos operan las empresas transportistas?