Medio Ambiente

Vida y milagros

(Ilustración tomada de la revista Nexos)



En el Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018 se declaró todo lo relacionado con el abasto, aprovechamiento, cuidado y utilización del agua, materia de SEGURIDAD NACIONAL. Sin embargo, dicha declaratoria no ha tenido un acompañamiento presupuestal equivalente al tamaño del problema ni desde el Congreso de la Unión, y muchísimo menos desde los congresos locales, en los que el tema del agua no solo no es prioritario, sino que ni siquiera tiene una armonización con el presupuesto federal, aun cuando la deficiente gestión del agua está ya generando un altísimo estrés hídrico y de salud en muchos estados del país.

No solo es la falta de agua, sino su poco cuidado y erróneo aprovechamiento y explotación lo que ha puesto el tema en el foco rojo de la seguridad nacional. Prácticamente no hay una cuenca sin algún grado de contaminación en México, aunque los grados de la misma varían. Y no hay una cuenca en que hasta la última gota de agua, aunque esté contaminada, no tenga alguien que la espera y necesita, alguien dispuesto a pelear o a matar por ella.

En cuanto al saneamiento, de todas las plantas de tratamiento construidas en el país, casi ninguna funciona por diferentes motivos técnicos o financieros. Muchas se construyen sin tomar en cuenta los mecanismos financieros necesarios para costear su operación y dejan de funcionar cuando a los ayuntamientos les llega el primer recibo de luz, casi siempre impagable. No hay políticas públicas que apoyen energías sustentables o cuotas preferenciales de luz para operar las plantas tratadoras. Normalmente la federación paga las plantas, pero en los estados y municipios no se hacen cargo de planear y costear su operación. Otras plantas operan mal porque no están diseñadas para tratar todo tipo de aguas residuales. Tratar juntas aguas de diferentes calidades es muy caro. Las plantas diseñadas para tratar aguas domiciliarias colapsan con la mezcla de aguas industriales que no debieran entrar sin tratamiento a los colectores municipales. Cientos de industrias descargan sus aguas residuales escondidas en los drenajes municipales y no toman en cuenta en sus costos de producción el tratamiento del agua que utilizan. Por otro lado, la capacidad de cobro del agua y de su saneamiento por parte de los ayuntamiento, o es insuficiente o de plano no existe. Y así, cientos de ayuntamientos e industrias contaminan ríos, lagos y mares sin que la autoridad pueda construir un orden en la gestión del agua.



El cobro de la factura de la mala gestión del agua ya está en la puerta y el pago saldrá a costa de sacrificar otros rubros del presupuesto.

Hace dos semanas los diluvios provocados por la tormenta "Earl" dejaron a su paso en la sierra norte de Puebla cerros que se desgajaron como arena porque ya no tienen árboles que sostengan la tierra, erosionados porque los han deforestado para usarlos en cultivos agrícolas. La falta de ordenamiento territorial, de políticas públicas que apuesten a la sustentabilidad y los cambios inadecuados de uso del suelo van lentamente pasando la factura. Más de 50 muertos y miles de personas afectadas por la pérdida de su patrimonio han quedado atrás. Es otro pedazo más del rompecabezas de la crisis del agua que debe abordarse como un todo. Se van los árboles y con ellos la tierra y el agua.

El ciclo del agua en nuestro país está hundido en un círculo vicioso que solo puede romperse con planeación, paciencia y un presupuesto bien construido a largo plazo, bien vigilado y aplicado con inteligencia.

Vida y milagros

Los presupuestos estatales destinados a la gestión del agua han sido mínimos desde hace muchos años. ¿Qué hará nuestros congresos locales al respecto este año? ¿Qué decidirán los senadores y los diputados federales con respecto al presupuesto nacional destinado a la gestión del agua? ¿Qué harán para comprometer a los gobernadores y a los congresos locales para hacer sus aportaciones equivalentes en los estados? ¿Qué harán para priorizar lo fundamental sobre la banalidad que suele regir las decisiones en el gasto público? Si el mismo Congreso de la Unión tiene catalogado este tema como de seguridad nacional, los diputados y senadores antes que nadie deberían de hacer el trabajo sin necesidad de presiones. No soy optimista al respecto ni podemos esperar que así sea.

Muchos problemas pueden posponerse, la falta de agua no. Cada vez somos más los convencidos de la importancia de actuar ya, pero ignoro si somos suficientes como para hacernos oír.

En septiembre se inician nuevos periodos de sesiones en los congresos locales y en el Congreso de la Unión. Se alistan ya las prioridades pero éstas se rigen usualmente por las presiones de los gobernadores y su insaciable sed de lucimiento inmediato. ¿Será la agenda del agua sujeta a recortes otra vez?

La urgencia de hacer un uso sustentable del agua requiere de toda la voluntad política de quienes gobiernan y también del esfuerzo, la coordinación y la disciplina de los tres niveles de gobierno en todos los estados del país. No hay un estado que se salve y que apruebe un buen manejo del agua. Todos están en crisis. El cuidar el agua y restaurar las cuencas hídricas no ha sido atractivo porque no tiene rendimientos políticos inmediatos. ¿Habrá que esperar a que lleguen las guerras por el agua para priorizar su atención en el gasto público?

El problema del agua requiere de estadistas, no de políticos.

El marco jurídico existe pero no se cumple. Todos los gobiernos estatales o municipales, las concesionarias de agua y miles de industrias deben millonarias multas a CONAGUA por violar la normatividad. Las instancias encargadas de aplicar las normas ambientales en materia de agua son muy débiles y los recortes presupuestales amenazan con debilitarlas aún más.

El año que viene se dará al INE y a los partidos políticos miles de millones de pesos otra vez. Como no, si ellos mismos desde los congresos parten y reparten el dinero con criterios para mí incomprensibles. Sería bueno encerrarlos en las cámaras de diputados una semana, sin agua en los baños y con una botellita de agua al día como toda ración. A ver si así se sensibilizan y entienden.

Los lujos del siglo XXI serán cinco: aire limpio, agua suficiente y potable, el silencio, el espacio y la privacidad. Sin aire podemos vivir tres minutos, sin agua, quizás tres días. Y la estamos perdiendo porque casi todo se ha hecho mal o ha sido insuficiente. Priorizar el tema del agua en la agenda legislativa con toda energía es una acción indispensable. Ojalá que no esté llegando demasiado tarde o que una vez más a los legisladores les parezca postergable.

Los océanos del mundo necesitan ser salvados de la sobrepesca y la contaminación y según un informe reciente de la Comisión del Océano Global (GDC) es necesario tomar medidas urgentes en los próximos cinco años.

La Comisión del Océano Global (GDC), un grupo de políticos de alto nivel formado en 2013, subraya que las medidas de rescate deben incluir la restricción de la pesca industrial y el establecimiento de regulaciones más estrictas para la exploración y explotación de petróleo y gas en alta mar.

"Los océanos están en estado fallido", ha declarado a Reuters David Miliband, ex ministro de Exteriores británico y co-presidente de la Comisión. "Un área previamente virgen del planeta se ha convertido en una zona de saqueo”.



La zona de alta mar es el área fuera de las zonas costeras nacionales y cubre casi la mitad del globo. Es ahí donde los peces están bajo la presión de las capturas ilegales y no reguladas, de acuerdo con el informe.

Cada año se capturan en alta mar alrededor de 10 millones de toneladas de pescado por valor de 16 mil millones de dólares, de atún a moluscos, en alta mar, fuera de las cuotas de captura mundial de pescado de 80 millones de toneladas, según el informe. Según la Comisión si no se implementa eficazmente su plan de cinco años, la comunidad internacional debería considerar convertir la alta mar en una "zona de regeneración", donde las poblaciones de peces pudieran recuperarse.

El cierre de estas regiones saqueadas puede tener un impacto económico - costaría a cada persona en el planeta unos 2 dólares, informa Reuters - pero a la larga permitiría un aumento de 4 dólares en la captura de peces en las regiones costeras, según los consultores McKinsey and Co..

Sólo 10 países tienen capacidad real de pesca de altura, por lo que la medida sólo afectaría a Estados Unidos, la Unión Europea, China y Japón.

Como parte de los esfuerzos mundiales para proteger los mares, el presidente Barack Obama anunció la semana pasada sus planes para crear la mayor reserva marina del mundo, una iniciativa que protegerá una gran parte del Océano Pacífico de la sobrepesca, la exploración de hidrocarburos y la contaminación.



"El océano proporciona el 50 por ciento de nuestro oxígeno y fija el 25 por ciento de las emisiones globales de carbono. Nuestra cadena alimentaria comienza en ese 70 por ciento del planeta ", señaló José María Figueres, co-presidente de la Comisión, en un comunicado de prensa de la Comisión.

La Comisión cree imprescindible un nuevo acuerdo internacional, que se negociaría en el marco del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). Tal acuerdo haría de los océanos una prioridad, protegería las áreas protegidas marinas de alta mar, prevendría el despilfarro de recursos marinos en la explotación pesquera, así como permitiría a los gobiernos salvaguardar el 64 por ciento de los océanos que se encuentra fuera de las jurisdicciones nacionales. Jenna Lacurci

El texto completo del informe en inglés puede consultarse aquí.

Para el resumen ejecutivo en español en PDF, seguir leyendo aquí.

GDC, comisión de estudio de alto nivel compuesto por personalidades políticas, co-presidido por José Maria Figueres, Trevor Manuel y David Miliband, que busca soluciones a la crisis de sostenibilidad de los océanos.

Mundo Nuestro. Nuevamente la Sierra. Una vez más una tormenta tropical que llega sin aviso y descarga sin misericordia toda el agua imaginable en un día. Ahora fue en la región de Huauchinango, y los nombres de los pueblos serranos saltan por los noticieros con la suma de los muertos: veinte en Xaltepec, cinco en Huauchinango tres en el municipio de Tlaola y siete entre las demarcaciones de Naupan y Pahuatlán. (e-consulta).

Y la cifra subirá en la medida en que pasen los días. Y la visión de la nueva catástrofe.

Es una historia recurrente. Una tragedia en los ojos, como escribimos en octubre de 1999, y que visualizó entonces una región inerme ante una tormenta que le dejó más de 250 muertos. Pero el papel del Estado entonces, rebasado por la extraordinaria respuesta de la sociedad civil, dejó interrogantes que hoy todavía se sostienen.



Y la pregunta fundamental: ¿cuando tendremos como sociedad organizada, una verdadera visión estratégica para este territorio biocultural extraordinario?

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Las tormentas de octubre sobre la Sierra Norte de Puebla pusieron una terrible paradoja al descubierto, algo que hace aún más difícil reconstruir la infraestructura perdida: la región indígena-mestiza cuenta con altos niveles de producción agrícola e industrial pero se encuentra amarrada de manos por estructuras políticas y económicas extremadamente arcaicas.

Los ríos desbordados, una vez más las preguntas sobre la vocación natural de la Sierra Norte de Puebla

Ironía mexicana: el azote del cielo trae la Sierra Norte de Puebla a la historia moderna del país. Ni las guerras civiles del siglo XIX provocaron una movilización social como la que se vive desde la primera semana de octubre. Más allá de los muertos -tal vez cerca de 500- y la destrucción de la economía y los servicios en un territorio al que el Estado con sus instituciones nunca acabó de llegar, sesenta horas de lluvias activaron el detonador de un cambio estructural en esta densa región de pueblos indios nahuas y totonacos sumidos en la marginación y la pobreza propias de los rasgos más arcaicos de México. Si a la inteligencia se suma una buena política, tal vez de la catástrofe resulte una nueva sierra.

Pocas regiones indígenas y mestizas tan complicadas como la Sierra Norte: por su diversidad ecológica en riesgo -ganado, cafetales y cítricos y agricultura maicera han deforestado serranías que van desde los 400 hasta los 2,500 metros sobre el nivel del mar-; por su densidad y dispersión demográfica -1,000,000 de habitantes en más de 2,000 pueblos y tan sólo 7 ciudades con más de 20,000 habitantes; por su economía de autoconsumo entreverada con nudos de capitalismo salvaje en la tala forestal, la producción intensiva de café para la exportación y la explosión de las maquiladoras para la confección. Todo ha sido puesto en jaque por sesenta horas de diluvio sobre 15,000 kilómetros cuadrados de territorio marginal a dos horas en auto de la ciudad de México.

Algunas imágenes para entender el entorno social de la Sierra Norte.

Los extremos cafetaleros: en la zona de Xicotepec miles de hectáreas de plantíos a sol abierto y con el uso de agroquímicos producen intensivamente para la exportación a Alemania; los empresarios capitalistas recorren en helicóptero las plantaciones que, al cabo de cuatro o cinco años de explotación, venden a pequeños productores sin capital y tecnologías para repetir la experiencia; la productividad baja y con el tiempo las laderas reproducen el ciclo maicero de erosión y pobreza. En Cuetzalan, una región de pequeños productores, un cortador de café recibe 50 centavos por kilo en la cosecha para lograr si tiene suerte alrededor de 25 pesos diarios. En Huehuetla, luego de las lluvias, los acaparadores lo compran a 30 centavos contra el riesgo de que se pudra en el suelo.

  • AI fin en la economía global, el boom de la industria de muebles rústicos para la exportación en la ciudad de Puebla ha multiplicado en los últimos cinco años la tala legal y clandestina con decenas de aserraderos entre Chignahuapan y Huauchinango.

  • Teziutlán, en el otro extremo de la economía, ha desarrollado en cinco años una actividad maquilera con 32,000 empleos directos en la confección textil. La migración genera hacinamiento urbano sin consecuencias para bien de las comunidades que aportan la fuerza de trabajo. La ciudad media reproduce los errores de los centros industriales de Puebla y el Distrito Federal.

  • Un sábado de plaza en Zacapoaxtla arroja la realidad sin cifras del autoconsumo indígena y la relación desigual y expoliadora de las cabeceras comerciales y las comunidades: huacales de frutas son ofrecidos a las nueve de la mañana a quince pesos; son comprados a ocho al final del día.

  • Tepetzintla es un municipio que en 1975 no había visto rodar por sus veredas ni siquiera una carretera. Mulas de carga y hombres caminaban seis horas para llegar a Zacatlán. Ni luz, ni escuela, ni drenajes, sólo chozas alrededor de un quisco-pozo, una presidencia, un templo franciscano y un curato en el que los tatas veían de cuando en cuando un código del siglo XVI. Dos mil comunidades estaban así ese año. El esfuerzo del Estado y los pobladores revirtió esta situación con escuelas, luz eléctrica, terracerías y centros de salud. Sin embargo, para 1995 el 90% de los municipios comprobaba índices de marginación alta o muy alta.

  • A fines de los ochenta los indios de San Juan Tahitic, a tres horas y media de camino a pie de Zacapoaxtla, tomaron de un cacique sus tierras ancestrales. La policía de inmediato reprimió la invasión y recuperó los predios. Siguieron años de plantones y escritorios sin éxito en la ciudad de Puebla. Un día de 1993 el hijo del ranchero fue ejecutado sin más a balazos a las puertas de su casa.

Comunicada por tres rutas -la petrolera de Huauchinango- Poza Rica; la indígena de Zacapoaxtla-Cuetzalan; y la ferrocarrilera de la decimonónica minera y comercial Teziutlán, la Sierra tiene presencia institucional añeja, pero delimitada en puntos estratégicos: la iglesia católica, con sus misioneros desde el siglo XVI y sus templos en cada una de las comunidades; el Estado con sus gobernadores y presidentes, sus jueces de paz y sus cárceles, la economía con sus presas de Necaxa y la Soledad, para energía eléctrica del Distrito Federal. El Estado también de las últimas décadas, con su Interserrana y sus terracerías, con sus escuelas bilingües y sus tecnológicos, pero con la carencia de una estrategia de inversión pública para el desarrollo en el largo plazo de la economía serrana.

Las tormentas de octubre arrojaron con su fuerza hechos que quiebran esta inercia de siempre en la Sierra Norte.

  • Cortes de agua como misiles destrozan en infinidad de puntos los 4,000 kilómetros de carreteras y terracerías y dejan incomunicados por más de dos semanas a centenares de pueblos y ciudades, provocando la mayor emergencia alimenticia en la historia reciente del país. Un sistema de protección civil de caricatura nunca imaginó el escenario de una carretera interserrana quebrada en cincuenta puntos. Se produce una hambruna temporal y la movilización de miles de personas en búsqueda de víveres sin alternativas mayores que las cadenas humanas entre las cabeceras y las comunidades y los vuelos de helicópteros cuando lo permite la niebla.

  • Además de los destrozos carreteros, es incalculable la pérdida de infraestructura, comunidad por comunidad, en la economía de autoconsumo y en los servicios públicos como adoquinados, redes de agua potable y drenaje, escuelas y edificios públicos. Más de 8,000 viviendas y una decena de comunidades arrasadas dan idea de la magnitud de la tragedia.

  • La respuesta del Estado es agresiva y bien intencionada para resolver la hambruna provocada por los cortes de la carretera interserrana entre Chignahuapan-Tetela, Zacatlán-Ahuacatlán, Zacapoaxtla-Cuetzalan y Tlatlauqui y Teziutlán. El gobierno de Melquiades Morales traslada secretarías de Estado a las cabeceras serranas afectadas y organiza de urgencia un abasto de alimentos que por no estar fundado en un plan de emergencia estratégico es lento o sometido muchas veces a la voluntad de presidentes municipales, y a la veracidad de la información otorgada a veces sí y a veces no por sus representantes.

  • La movilización hormiga, organizada desde los pueblos, de miles de hombres y mujeres desde las comunidades en busca de alimentos y en la reapertura urgente de sus brechas, encuentra respaldo en la red espontánea pero orgánica pica de grupos muy diversos de la sociedad civil: iglesias, empresas, escuelas y universidades públicas y privadas, medios de comunicación. Este es el hecho político más importante en la historia reciente de la sociedad poblana y puede generar cambios profundos en la equivocada e injusta relación social que llamamos Sierra Norte.

En conclusión, la tormenta genera la necesidad de replantear la relación de fondo de una región indígena-mestiza de importante producción agrícola e industrial pero sustentada en esquemas económicos y políticos arcaicos incapaces de reconstruir la infraestructura perdida y de proponer nuevas estrategias de desarrollo. Existe un consenso social por la Sierra. Se requiere una acción estratégica de Estado. A la vista está que toda dinámica estratégica que resulte tendrá que reconocer la importancia del campo y el autoconsumo para una solución de largo plazo, así como de su organización por fuera de los esquemas paternalistas, corporativos o de caridad que el Estado y las iglesias reproducen.

Mundo Nuestro. Este texto fue tomado de la sección La brújula. El blog de la metropoli, en la revista Nexos. Su autor, Gerardo Velarde, estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la BUAP, y cursa la maestría en Planeación y Políticas Metropolitanas en la UAM. Sus líneas de investigación son movilidad y modelos de gobernanza.

Parece existir un acuerdo académico internacional sobre las políticas necesarias para llevar a cabo una transición hacia el transporte verde, para reducir la congestión vehicular, las emisiones de gases efecto invernadero y en última instancia elevar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades. Durante los últimos años hemos escuchado o leído en distintos medios la importancia y los beneficios de promover la movilidad en bicicleta dentro de una ciudad; existen estudios y manuales en internet, al alcance de cualquiera, que explican la adecuada manera de cómo fomentar la movilidad en bicicleta y la adecuada construcción de infraestructura ciclista.



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En ninguno de los estudios o manuales de los que tenga conocimiento se recomienda construir ciclovías elevadas. De hecho, Mikael Colville-Andersen, diseñador urbano y experto en movilidad, ha criticado la idea de ciclovías elevadas en Londres, declarando que éstas “matan la ciudad”. ¿Por qué entonces, el gobierno estatal de Puebla en México, decide ignorar esto y se empeña en construir ciclovías elevadas? Por ejemplo, la ciclovía elevada en Avenida Atlixcáyotl de 3.5 km de longitud, que fue inaugurada en el 2014 por el gobernador Rafael Moreno Valle. Obra que tuvo un costo de 62 millones 465 mil pesos, casi 18 millones de pesos por km, precio que la convierte hasta el día de hoy, en la ciclovía construida más cara del país.

Ciclovía elevada en la Avenida Atlixcáyotl, Puebla, Puebla

Ilustracion 1

Fuente: Foto del autor.



Citando a Aguilar Villanueva (1992), la ciencia política latinoamericana ha estudiado prácticamente todo, “menos la manera como el gobierno construye y desarrolla sus decisiones”. Aunque no lo pareciera a primera vista, el diseño político institucional de un gobierno se encuentra muy ligado al diseño urbano de la ciudad. El modo en que está estructurada la planeación y la toma de decisiones en la ciudad define en muchos casos a la misma ciudad. La política y el urbanismo van de la mano.

Recientemente, el gobierno del estado empezó la construcción de otra ciclovía elevada, esta vez, en el Bulevar Hermanos Serdán. Dicha construcción de 7.6 km de longitud tendrá un costo de 271 millones de pesos, aproximadamente 35 millones 657 mil 894 pesos por km. Aunado a esto, la construcción implica retirar de la avenida 323 árboles que “estorbarían” a la ciclovía elevada.

Proyecto de ciclovía en el Bulevar Hermanos Serdán

Ilustración 2

Fuente: Nota de Periódico Central.

A pesar de que la ciudad no cuenta con un Plan de Movilidad integral, la ciudad sí cuenta con un plan de transporte no motorizado, elaborado por los tres órdenes de gobierno con recursos del Banco Mundial.

Este plan incluye un diagnóstico de la movilidad ciclista en la ciudad, en Puebla se realizan más de 60 mil viajes diarios en bicicleta, el 1.9% del total de los viajes. El plan, a su vez, realizó su propia encuesta a ciclistas para conocer a fondo los trayectos diarios realizados por los ciclistas en la ciudad. El plan concluye con un apartado de líneas estratégicas y una propuesta de una red ciclista metropolitana de 134.5 km. En la propuesta, se puede encontrar la construcción de una ciclopista en el Bulevar Hermanos Serdán.

Propuesta de ciclovía en Hermanos Serdán

Ciclovia 3

Fuente: Plan de transporte no motorizado en Puebla.

Sin embargo, en ninguna parte del plan se contempla la construcción de ciclovías elevadas; todas las ciclovías propuestas son a nivel de piso. Entonces, ¿Por qué el gobierno pretende construir una ciclovía elevada no contemplada en ningún plan? ¿Por qué gastar 271 millones de pesos en siete km de ciclovía? Tomando en cuenta que la ciclovía a nivel de piso en Paseo de la Reforma, Ciudad de México, costó alrededor de 12 millones de pesos, y mide 6.8 km de longitud, el precio aproximado por km de ciclovía fue de un millón 764 mil pesos, 20 veces más barata que la planteada por el gobierno de Puebla. Teniendo eso en consideración, con el dinero invertido en la obra actual, se podrían construir 153 km de ciclovía a nivel de piso.

La ONU varias veces ha comunicado su preocupación por la opacidad que existe en los procesos de planeación e implementación de políticas en América Latina. La misma ONU nos menciona ocho características que toda política pública debería contener: ser participativa, que el consenso este orientado, que rinda cuentas, transparente, eficaz y eficiente, equitativa e inclusiva, receptiva y que esté apegada el estado de derecho. Estas características aseguran que la corrupción sea minimizada, los puntos de vista de las minorías sean tomados en cuenta y que las voces de los más vulnerables en la sociedad sean escuchadas en el proceso de decidir y hacer políticas.

Ninguna de las ocho características anteriores encontramos en la ciclovía elevada que el gobierno de Puebla quiere construir. Nos encontramos ante una crisis del modelo de gobernanza: el proyecto no es participativo, no rinde cuentas, no toma en cuenta la opinión de la ciudadanía, no es eficaz ni eficiente y, en última instancia, no está apegado al estado de derecho al no encontrarse la construcción de esta ciclovía dentro de ningún plan de movilidad.

Si queremos movilidad sustentable dentro de nuestras ciudades, si queremos ciclovías accesibles, si queremos una transformación urbana real, debemos empezar por reformar los modelos de gobierno. Las políticas públicas no pueden seguirse realizando con opacidad, sin rendición de cuentas y sin tener en cuenta la opinión de la ciudadanía.

Actualmente el uso de la bicicleta se ha convertido en un gusto, una necesidad y un asunto de consciencia ecológica para las clases medias y altas, además del ya conocido transporte popular, de ahí el interés por las famosas ciclo vías, asunto digno de celebrar. Sin embargo, desde mi punto de vista, en el diseño de las mismas, y si realmente queremos pensar en la movilidad urbana, tenemos que poner atención y recordar a los que cotidianamente han usado ese medio de transporte desde siempre y entonces veremos que en México las bicicletas no son un transporte individual sino colectivo e incluyen adaptaciones para quienes se mueven y al mismo tiempo ejercen un oficio.



Fotografía de Rafael Bonilla

Cualquiera ha visto en los barrios populares de Puebla y desde luego en Cholula a una familia en una sola bici: la señora en la parrilla trasera con las piernas de lado, un asiento en el travesaño para el niño, alguno más en los diablitos y hasta alguna adaptación en el volante; ni qué decir del panadero con la canasta en la cabeza, el afilador o el vendedor de tamales con su digna carga para la dicha estomacal. Ahora imaginemos la escena de cualquiera de ellos subiendo las empinadas ciclo vías proyectadas en la avenida Hermanos Serdán y sin sombra alguna por la decisión, al parecer ya reversible, de además quitar los árboles, fresnos y palmas entre otros, mismos que no sólo hermosean la avenida y nos dan oxígeno, como una grata bienvenida a quienes ingresan de la ciudad de México a Puebla, también proporcionan la adecuada sombra tan necesaria para el peatón y el ciclista. Quien diseñó sobre la Hermanos Serdán la mentada ciclo vía, no parece conocer Puebla, ya no digamos que alguna vez haya transitado a pie por esa avenida o moviendo el pedal. En hora buena entonces el movimiento ciudadano que ha logrado al parecer revertir al menos en parte, esa decisión.

En gratitud a los del pedal y a quienes aman los árboles, básicamente porque además de hermosos son fundamentales para la vida humana, va está selección de carteles ciclistas publicados en 1972: 100 Years Bicycle Posters. La edición buscó en su momento celebrar tanto el avance de la litografía que en 1872 hizo posible los posters pictóricos a color; como ese mismo año la adaptación por la compañía Smith & Sterley, de las dos llantas de la misma dimensión en las bicicletas, lo que permitió a su vez la proliferación de lo que se conoce como la bicicleta moderna.



Mundo Nuestro. Una vez una ciudadanía decidida a impedir por la vía de la movilización pacífica salió a la Avenida Hermanos Serdán, esta vez en bicicleta, a levantar la voz racional contra la más absurda y disparatada idea que ha tenido el gobernador Moreno Valle contra la ciudad de Puebla, a la que trata como si de su propiedad fuera. Y a la que impone proyectos sin tomar en cuenta al gobierno municipal de turno, consciente de que los que por ahí han circulado como alcaldes en los últimos tiempos están para obedecerle.

No es posible imaginar mayor tontería. No hay otra palabra que sirva, aunque a la mano tenemos la del negocio que como método se asocia a los proyectos de obra púbilica en nuestro país. Igual para los pequeños gobiernos que para los estatales y de la república. La vieja frase priista en el Distrito Federal: "Haz obra, que algo sobra..."

Un proyecto absurdo en una ciudad que no acaba de resolver problemas antiguos, que están en el estómago de sus ciudadanos, y que arroja como resultado reyertas entre policías y comerciantes en el cetro histórico que por verdadero azar no dejaron una estela de muertos.



¿En qué idioma habrá que dirigirse a las autoridades para exigirles que reconsideren este proyecto de ciclovía recreativa que se llevará, en el mejor de los casos --pues por ahí dejaron ver la posibilidad de que cambien el trazo hacia el centro de la avenida-- los centenares de cipreses que tuvieron a bien plantar en otro tiempo alcaldes menos pretensiosos?

Lo ha hecho en los términos legales el regidor priista Iván Galindo Castillejos en carta formal dirigida al alcalde Luis Bank.

Ya lo hemos hecho muchísimos en la plataforma change.org



¿Qué idioma hablan que no sea el de la ceguera y el negocio?

Una mirada más abierta a la complejidad socio-ambiental en la Sierra Norte de Puebla

De las granjas de peces amenazadas de cierre por incumplimiento de las leyes ambientales al interrogante por el futuro de una región invaluable en su profundidad histórica y cultural, y fundamental si se quiere entender la problemática en torno a la biodiversidad y el desarrollo económico de un país como el nuestro.

Una mirada más abierta en el mapa ayuda a entender el difícil trance que vive esta estratégica región productora de agua y biodiversidad, desde los bosques templados en los límites del altiplano, pasando por las cañadas de bosque mesófilo en el territorio totonaca, hasta las selvas tropicales cercanas a la sabana de la costa veracruzana. Un enredo de ríos y barrancas que van a dar al mar luego de atravesar en caída libre los pueblos serranos desde Huauchinango hasta Teziutlán. Los ríos Pantepec, Necaxa, Ajajalpán, Zempoala y Apulco, alimentados por infinidad de afluentes e iluminados por innumerables aldeas y pueblos colgados de barrancas o asentados en sus vegas. Ahí está la Sierra Norte de Puebla, con su compleja urdimbre de diversidad biológica y pueblos originarios, un territorio que no resuelve sus añejos problemas de pobreza y marginación y de la que penden riesgos ambientales provocados por proyectos industriales impuestos por una lógica capitalista implacable: los que ya sufrió por la explotación histórica del café y el ganado que devastó la selva tropical; y los que sufre ahora por la explotación minera del feldespato en la región de Zacatlán y el ilusorio boom petrolero en la mesa de Metlaltoyuca en los municipios de Francisco Z. Mena y Venustiano Carranza.



La Sierra Norte de Puebla: compleja urdimbre de biodiversidad y pueblos originarios. Se señala la región de Hueytamalco, muy cercana ya a la región costera de Veracruz.

Con un acercamiento a sus riesgos y conflictos ambientales



La economía de subsistencia, añeja, inextinguible, la del maíz. En esta vista los campos de cultivo en las cañadas de Tepetzintla.

Las plantaciones de café como expresión del monocultivo agroindustrial. A la vista, Monte de Chila, en el municipio de Jopala, uno de los de más alta marginación en el país.

Como el boom de la explotación petrolera en la Mesa de Metlaltoyuca y la amenaza latente por el uso del fracking como técnica de extracción. Los cuadritos blancos son justo los pozos petroleros perforados entre el 2010 y el 2012 por compañías extranjeras contratadas por PEMEX.

Y la explotación de feldespato para la industria de vidrio y cerámica en las cañadas de la región de Zacatlán-Ahuacatlán.

O los proyectos hidroeléctricos en los ríos Ajajalpan, Zempoala y Apulco. En la gráfica, el propuesto por el Grupo México en el primero de los ríos mencionados.

VER: HIDROELÉCTRICAS EN LOS RÍOS DE LA SIERRA

Y los proyectos mineros en Tetela, Ixtacamaxtitlán y Zautla, como el actualmente detenido en Tetela y promovido por el Grupo Carso del empresario Carlos Slim, que abriría un agujero de dos kilómetros y medio a lo largo por la explotación a cielo abierto y el uso del cianuro para la producción de oro y plata.

VER: CONFLICTO MINERO EN TETELA

CONFLICTO MINERO EN ZAUTLA

CONFLICTO MINERO EN IXTACAMAXTITLÁN

Riesgos y conflictos existentes y por venir que contrastan con la valoración de la biodiversidad realizada por los científicos de la CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Conservación de la Biodiversidad en México), el organismo federal creado precisamente para fundar las políticas de conservación ambiental que demanda nuestro país, y que bien se ejemplifican en su necesidad si se atiende a regiones como la de la Sierra Norte de Puebla. Las gráficas siguientes documentan lo mucho que ya sabemos en México de regiones como la que involucran proyectos de desarrollo económico como el de la acuicultura, que podrían sostenerse mucho más desde el marco de una política estratégica para la conservación ambiental y el desarrollo social.

  1. P.F.V. la Cuenca Hidrográfica del Rio Necaxa. Es Zona de Protección Forestal Vedada.

http://regiongolfodemexico.conanp.gob.mx/rionecaxa.php#.V5ELIM6cHMO

Región terrestre prioritaria. Bosques Mesófilos de la Sierra Madre Oriental.

http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/rtp_102.pdf

Sitios terrestres considerados prioritarios por la CONABIO.

http://www.biodiversidad.gob.mx/publicaciones/versiones_digitales/Planeacion2011.pdf

Me detengo en el tema Sitios prioritarios acuáticos epicontinentales. Dice CONBIO: “Las aguas epicontinentales de México poseen una amplia variedad de ecosistemas, los cuales sustentan una diversidad de especies nativas de flora y fauna, que necesitan ser preservados por su importancia económica actual y potencial. La crisis del agua tiene repercusiones graves en la estructura, composición y funcionamiento de los ambientes acuáticos. Ante esta perspectiva, la identificación de sitios prioritarios para la conservación es una herramienta útil para dirigir los esfuerzos de rehabilitación y manejo sustentable.” Fuente. CONABIO-CONANP, 2010.

Y más en detalle, para la CONABIO la región de Hueytamalco está entre las Áreas de importancia para la conservación de las aves: “El objetivo primordial de las AICAS es identificar las áreas que son excepcionalmente importantes para la conservación de las aves, con la finalidad de proteger diversas especies al mismo tiempo. La delimitación de las Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAS) se basó en la experiencia de alrededor de 40 especialistas, que propusieron de manera definitiva 218 áreas a nivel nacional. Fuente.” CIPAMEX-CONABIO. 1999.

¿En qué medida todo este conocimiento podría estar asociado a las organizaciones sociales y de gobierno que actúan en las regiones como Hueytamalco? ¿En qué medida los programas acuícolas, que tienen su sustento en el buen manejo de los recursos hidráulicos, podrían formar parte de políticas públicas de conservación ambiental y recuperación forestal con una visión estratégica de verdadero largo plazo?

Sobre regulación a la Acuacultura de aguas interiores

Hace 25 años que me dedico a la acuacultura. A principios de los 90’s tuve la oportunidad de trabajar en un centro acuícola productor de trucha en la Sierra Norte del estado de Puebla. En aquél tiempo los Centros Acuícolas de la entonces Secretaría de Pesca tenían como una de sus funciones distribuir gratuita y masivamente, entre los productores, las crías que los Centros Acuícolas producían en todo el país. De este modo se obsequiaban sobre todo especies como la Trucha, la Tilapia y el Bagre, entre otras, cuyo consumo y producción se proponía fomentar para poblar embalses de todo tipo, desde pequeños hasta lagos, lagunas y ríos.



Toda esta actividad realizada a nivel nacional, reitero, fue promovida por las dependencias gubernamentales. Las regulaciones por parte del Gobierno eran mínimas, así como los apoyos, sin embargo, tuve oportunidad de ver como se instalaron muchas pequeñas granjas acuícolas, de las cuales varias de ellas siguen produciendo y han sido fuente de empleos, han generado arraigo en las pequeñas localidades (muchas de ellas de alta y muy alta marginación) y he visto como en no pocos casos han dejado de dedicarse a la tala de árboles para ser acuacultores y cuidar el agua.

Cuando después de un proceso de titubeos e indecisiones, finalmente la Acuacultura y Pesca llegan a la SAGARPA, con esto entran a las “grandes ligas” de los apoyos gubernamentales, pero conjuntamente también a las grandes y excesivas regulaciones. Actualmente el sector acuícola es el más regulado de todos aquellos que se dedican a las actividades de producción primaria, y pienso que estas regulaciones, tanto ambientales como de otro tipo, obedecen a que hubo un enorme crecimiento de las Granjas Camaroneras del noroeste del país y nunca pensaron en el pequeño productor rural de aguas interiores, por lo que ellos, que producen alimentos con proteínas de excelente calidad en localidades marginadas, que generan una cantidad importante de empleos directos e indirectos, que promueven el turismo local. A esos pequeños productores se les está aplicando todo el “rigor de la ley” y son acosados con el argumento de que “contaminan” y causan daños al medio ambiente”.



Es indignante ver como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente PROFEPA está imponiendo multas a pequeños productores de Tilapia en la Sierra Nororiental del Estado de Puebla, en específico del Municipio de Hueytamalco (entre otros), para exigirles que, después del pago de una multa, la cual puede ascender de 100 a 3000 salarios mínimos (dependiendo del criterio y hasta del humor de quien califique esta multa), presenten un estudio de “daños”, y luego una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que cuesta de $20,000 a $30,000.00 con el respectivo pago de Derechos, que asciende a casi $40,000.00, para que pueda trabajar en una actividad lícita y en un terreno de su propiedad. Me parece una incongruencia y una injusticia que una persona de escasos recursos tenga que desembolsar casi 70 mil pesos para poder trabajar honestamente.

Los argumentos de los funcionarios que han diseñado y ejecutado estos planes son más o menos los siguientes: en el caso de la Tilapia dicen que es “una especie exótica e invasora”, cuando desde los años sesenta el Gobierno de la República fue quien la introdujo en la Presa El Temazcal en el Estado de Oaxaca y de ahí se distribuyó por todo el País. Si aplicáramos estrictamente la lógica de este argumento no podríamos comprar chivos ni borregos ni vacas ni caballos, pues estrictamente hablando todas ellas serían “especies exóticas”. La PROFEPA debería ir a revisar, también en la Sierra Nororiente, específicamente en Teziutlán, la actividad altamente contaminante de las maquiladoras de ropa que vierten sus desechos químicos en los ríos, tantos y tan tóxicos que cambian el color de las aguas; debería supervisar a todos los Municipios que tiran sus desechos al agua sin plantas de tratamiento… o si las tienen están descompuestas. En fin, hay mucho trabajo que realizar en beneficio del medio ambiente, pero éste se debe realizar con inteligencia y honestidad, sin corruptelas que desvíen la atención hacia pequeños productores realmente inofensivos que se esfuerzan, ellos sí honradamente, en mantener una actividad que tiene un impacto benéfico a nivel local. Necesitan apoyo, no requisitos que los estrangulen y los conduzcan a cerrar sus pequeños negocios.

En el mes de abril pasado, dos granjas productoras de Tilapia de la Sierra Nororiental, del Municipio de Hueytamalco, Puebla, las cuales por cierto tienen más de 5 años de tener un reconocimiento en Buenas Prácticas de Producción Acuícola, es decir son un ejemplo a seguir por otros productores, cierran sus operaciones debido a las multas y regulaciones ambientales: ¡¡Felicidades señores funcionarios por este logro!! Su calidad como “Servidores Públicos” es inigualable, sigan así, cerrando y terminando con fuentes de empleo, sigan adelante pensando que con estas acciones combaten la contaminación.

Fidel Glockner correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.