Medio Ambiente

En el silencio de las guacamayas aprendes a mirar el mundo. Es más un alarido que un canto el que rasga la tarde y cae sobre la cañada de las guacamayas. Llega de improviso, y aunque lo hemos esperado ansiosos, nos paraliza. Es un graznido que recorre la piel y la enchina. Una voz de mando que no aguarda ningún saludo. Un latigazo florido que marca la caída del sol y el término del día para estas comedoras de frutas que regresan a casa. Luego hay que buscarlas contra el cielo ya gris por encima de la selva reseca del año nuevo. Son dos, y no bajan hasta el acantilado en el que se resguardan de sus depredadores; de lejos revisan sus guaridas dispuestas para el amor de las parejas jóvenes que ven venir una vida larga si no se las arrebata un halcón en una mañana cualquiera de sol a pleno vuelo.

Luego el silencio. Los ojos más avispados descubren que las dos aves comandan la cuesta encaramadas en unas ramas despelucadas en la punta del cerro. A simple vista son apenas unos puntos coloridos contra la tarde parda. Han llegado como vanguardia de un revuelo de verdes, rojos y turquesas contra el cielo, atentas a todo movimiento sospechoso en su refugio. Los prismáticos las acercan y ellas están ahí, mirándonos de lado, en el gesto claro de que no las merecemos.

Foto de Erik Palacios Moreno, 2019.



Apenas las vemos. Otros ojos expertos y técnicos han logrado imágenes de estas aves exploradoras.

Guacamaya Verde Ara militaris Felipe Eduardo San Martín González en Naturalista. Avistada en Tamaulipas en el año 2016.



En vuelo, avistadas en Nayarit por Edwin Jacobo, en septiembre de 2014. También en Naturalista.



No tenemos la técnica ni las cámaras. Pero sí nuestros ojos y nuestro silencio. Las aves nos miran desde su atalaya, a la espera de su colonia que en unos instantes llegará a su dormidero en la Barranca de las Guacamayas Verdes, un paraje oculto de todo en la soledad de la montaña en la Reserva de la Biósfera Tehuacán- Cuicatlán. Nosotros atendemos a su llamado y callamos.

Encuentro muchísima información sobre estas maravillas. Y del riesgo mortal que corren por la desaparición de su hábitat y la persecución de la que son presa fácil. Dice la CONANP: “Actualmente en México se tiene registro de 22 especies de psitácidos de las cuales seis son endémicas. Todas excepto dos se encuentran en categoría de riesgo: seis especies en peligro de extinción, 10 amenazadas y cuatro en la categoría de protección especial (Defenders of Wildlife and Teyeliz, 2007). Del género Ara se conocen 15, de las cuales dos están extintas. En México existen dos especies pertenecientes a este género, la guacamaya verde (Ara militaris) y la guacamaya roja (Ara macao).”

La guacamaya roja pude verla en la Selva Lacandona. A duras penas, pues en su vuelo se pierden fácilmente entre las copas de la selva alta. Aquí en la Reserva es otra historia. Si caminas dos o tres horas de la mano de los guías, las verás cantar y volar en los despeñaderos que las aves tienen por dormitorio. Esta es una de las buenas historias mexicanas: la creciente alianza entre campesinos y científicos para la recuperación de una especie a la que los humanos tenemos al borde de la extinción.

Y con el apoyo de los campesinos los biólogos las han estudiado. Sobre el Ara militaris dice la propia CONANP: “Para el caso de Oaxaca, existe mayor cantidad de estudios, específicamente para el área de Cañadas en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, contando entre ellos: un estudio sobre reproducción de guacamaya verde en la cañada (Reyes y Bonilla, 2006); un estudio de la guacamaya verde en la cañada oaxaqueña (Bonilla, et al, 2007); un estudio sobre ámbito hogareño de la guacamaya verde (Ara militaris) en la cañada oaxaqueña (Bonilla, Reyes y Santiago, 2007); el estudio Observations of the military macaw (Ara militaris) in Northern Oaxaca, Mexico (Bonilla et al, 2007): un estudio sobre la dieta y disponibilidad Tehuacán-Cuicatlán (Contreras, Rivera y Arizmendi, 2007); el estudio Feeding ecology of military macaws in semiarid region of central Mexico.(Contreras et al, 2009); hábitos alimenticios en la reserva de la biosfera Tehuacán-Cuicatlán, (Martínez y Bonilla, 2008); estudio de biología reproductiva en la cañada oaxaqueña en Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (Reyes, 2007); distribución, abundancia estacional y cronología de la reproducción de la guacamaya verde en la Reserva de Tehuacán-Cuicatlán, (Rivera, Contreras y Arizmendi, 2007); el estudio Seasonal abundance and breeding chronolology of the military macaw in semiarid region of central Mexico (Rivera, Contreras, Soberanes, Valiente y Arizmendi, 2008).”

Y así las describen las biólogas que en ellas se especializan: “El tamaño de Ara militaris va de 675 a 750 milímetros (Peterson y Chalif, 1998), por lo que en tamaño ocupa el sexto lugar dentro del género Ara. El plumaje es de color verde olivo. En la nuca, cuello, corona y dorso el tono es más brillante. Las plumas cobertoras y secundarias son de color verde olivo oscuro; frente y parte anterior de la región loreal color rojo carmesí; y la rabadilla y cobertoras de la cola presentan color azul turquesa. El pico es negro mate y el iris es de color amarillo; patas y dedos de color gris oscuro. Las plumas de la cola presentan en el dorso color rojo profundo o marrón en su base, y toman coloración rojo carmesí a azul turquesa hacia las puntas; el envés es de color amarillo al igual que las primarias cuyo dorso es azul turquesa.”

Un alarido de colores, entonces, contra la espesa y parda selva que las cobija.

Cartel con información sobre el Santuario del amor de la Guacamaya Verde.

Subimos a la montaña desde la 1 de la tarde. Maclovio Macoco, nieto de esclavos y experto basquetbolista, nos trepa en una Nissan de batea por una cuesta de piedras abierta a pico, pala y azadón hasta el punto del no va más para las cuatro ruedas. Mientras, Maclovio habla de sí y en retazos de la biografía de San José del Chilar.

“Yo soy nieto de esclavos africanos –nos ha dicho--, todavía mis dos abuelos negros lo fueron para los hacendados españoles. Mi abuela, la recuerdo, era una negra grande, robusta. Sé muy bien de dónde vengo. Aquí el Chilar no existía, la gente vivía en una hacienda al otro lado del río Grande, o de las Vueltas, como por aquí le llaman también. Fueron los que traían las recuas de mulas los que dejaron las semillas de los chiles, que solitas crecieron. Ahora ese chile es con el que se hace el mole negro, el chilhuacle, que ya no se produce mucho, que está bien caro, 800 pesos el kilo, señor. Apenas ora como que lo quieren empezar a sembrar de nuevo, pero se plaga mucho. Pero ya le digo, nieto de esclavos, de ahí vengo yo. Eso se acabó en 1944, cuando una tormenta se llevó todos los campos a lo largo del río, ahí acabó la hacienda y los españoles. Luego el gobierno dio las tierras, pero nuestros abuelos no las trabajaron y mejor se las quedaron los de los pueblos que se miran allá arriba, en la montaña fría.”

Maclovio sube al monte con nosotros, pero no forma parte del equipo de comuneros que llevan el proyecto de conservación en San José del Chilar. Él es basquetbolista, y dedicó diez años de su vida a enseñar el deporte de los rebotes sin salario a los niños del pueblo. Maneja la camioneta en respaldo de Isidro López, quien hace cabeza del proyecto y que por las fiestas de fin de año no encontró quien le ayudara. No es problema para el nieto de esclavos. Le encanta su monte y adora las guacamayas.

“Para nosotros era como hablar de los cactos, simplemente ahí estaban –dice--. Fue hasta que llegaron los biólogos que nos dimos cuenta del valor de estos pájaros…”

Sigue una marcha de dos horas por un desfiladero en el que reinan los órganos, les digo yo, candelabros, les dicen los naturalistas, cardones les llaman los campesinos de San José del Chilar. Isidro López, un hombre de mi edad, 63 años, comunero y cabeza del proyecto ambientalista impulsado desde hace unos seis años por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la CONANP. Unas cabañas muy bien plantadas a pie de carretera, con un comedor inigualable en el esmero y sabiduría de sus cocineras, y una organización de guías bien capacitados en el conocimiento de la botánica de la selva baja caducifolia y en la historia particular de las aves que nos esperan en un rincón pétreo montaña arriba.

El grupo de mujeres comuneras de la organización Santuario del amor de la Guacamaya Verde.

Un puma captado por una de las cámaras instaladas por CONANP en la zona de la Barranca de las Guacamayas Verdes.

Aquí el contacto con Isidro Lópéz y los comuneros de San José del Chilar.

Cómo se han aliado campesinos y científicos para la defensa de estas aves maravillosas. Pienso en ello en el camino a la Barranca de las Gucamayas Verdes guiado por Isidro López. Él señala aquí y allá alguna de las plantas que las guacamayas encuentran en la región. Muchas de ellas son de digestión durísima, por lo que en las paredes del cañón al que subimos ellas encuentran elementos calizos que les ayudan a digerir plantas y frutos venenosos.

“Es como si se tomaran un Alka Seltzer”, dicen don Isidro mientras uno discurre entre agaves y candelabros revueltos con todo tipo de arbustos y árboles que en esta temporada sólo disponen de ramas y espinas nada apetecibles.

Más tarde encontraré en internet el estudio que para la CONABIO realizó la Doctora María del Coro Arizmendi Arriaga, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM. La observación de las aves en la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán la llevaron a identificar por su nombre científico un conjunto de plantas que han permitido la existencia de las guacamayas en la región.

“La guacamaya verde –documenta el estudio-- prefiere como plantas alimenticias (Contreras-González 2007, Contreras et al. enviado) a Cyrtocarpa procera (Anacardiaceae), Plumeria rubra (Apocyanaceae), Tillandsia grandis (Bromeliaceae), T. ,makoyana (Bromeliaceae), Bursera aptera (Burseraceae), B. schlechtendalii (Burseraceae), Neobuxbaumia tetetzo (Cactaceae), Bunchosia montana (Malpighiaceae), Celtis caudata (Ulmaceae) y Lysiloma divaricada (Leguminosae) se recomienda que sus poblaciones y su fenología sean seguidas durante un periodo mediano-largo para asegurar que la guacamaya se mantenga en la zona.”

No se digiere fácilmente la taxinomia. Pero proyectos de turismo ecológico como el que Isidro López representa en San José del Chilar se sustentaron en investigaciones como la realizada entre el 2006 y el 2008 por la Doctora Arismendi. De la boca de Isidro López, mientras tanto, brotan nombres coloridos como el plumaje de las aves que resguarda: chupandio, cardones, bromelias, cuiajiotes, cacalosúchilts, tetecheras. Mientras, seguimos caminando sin abrumarnos de más.

En el suelo, un cactus nos mira con sorna desde su pelambre espinuda.

“Ese es el caca de perro”, dice Isidro, y nos mira con la misma mirada irónica del cactus.

Cactácea Caca de perro, en el camino a la Barranca de las Guacamayas Verdes. Foto de Alicia Mastretta.

Águilas y halcones. Iguanas y víboras. Tejones y zorras. Depredadores no le faltan a la guacamaya verde. Pero la historia no es nueva: somos los humanos su enemigo principal, igual por la pérdida de su hábitat que por su venta ilegal. Las cifras son brutales si se les mira en conjunto:

“De acuerdo con Defenders of Wildlife and Teyeliz (2007) –sigue el reporte de la CONANP--, aunque en el pasado se han realizado algunas investigaciones con respecto al tráfico de pericos, las preguntas fundamentales sobre el volumen de la captura ilegal (cómo y en dónde se realizan, cómo afecta la captura a las especies en particular y cómo se relaciona el comercio legal con el ilegal) han sido poco entendidas. Con base en entrevistas con captores y representantes de sus uniones, así como en el análisis de otros datos, se estima que se capturan entre 65 mil y 78 mil 500 pericos cada año. La tasa de mortalidad general para pericos capturados del medio silvestre excede el 75 por ciento antes de llegar al consumidor final, lo que se traduce entre 50 mil y 60 mil pericos muertos cada año, lo cual convierten a este comercio en uno terriblemente inhumano y de un gran desperdicio.”

Vista de satélite en el que se ubican los dos principales centros de vida de las guacamayas verdes en la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán.

Ya llevo esas cuentas en la cabeza cuando espero con mi grupo la llegada de las guacamayas. La carga abruma. No hay palabras que describan la belleza que el cielo del atardecer nos regala. Mucho antes de que cualquiera de la especie humana campeara por estos montes ellas ya estaban ahí para romper la cañada con sus cantos y sus vuelos. Éstas que vemos, a pesar de nosotros, nos han sobrevivido. El silencio es lo único que suplican.

Isidro López cuenta libretita en mano los ejemplares que bajan en parvada. 54, me dice cuando yo apenas he logrado avistar quince o veinte entre el revuelo de voces que rasgan la cañada. Nos ha dicho antes que, en un primer conteo en el 2006, en los primeros años de la reserva de la biósfera, los biólogos cerraron el cien el número de guacamayas en el dormidero de San José del Chilar. Para el 2011, sumaban 120, y en los últimos tiempos, ya con el proyecto ambiental en operación en los dos refugios, el del Chilar y el de Tecomavaca, unos cincuenta kilómetros al norte, las aves parlanchinas alcanzan los 160. Su crecimiento enorgullece a Isidro López. Y estoy seguro de que también a los científicos.

94, me dice al final, muy serio, Isidro.

+++++

Las guacamayas discurren el tiempo hacia su noche alumbrada por un cielo estrellado con el que alucinaremos de regreso a San José del Chilar. Vuelan en bandadas de a cinco, de a siete, pero también en parejas que dan la vuelta por la cañada para regresar al ahujero que alberga su romance. Con los prismáticos identifico a una que se da besitos y se acicala sin rubor humano alguno. “Es la cañada del amor”, dice desde su atalaya el experto Isidro.

Foto de portadilla tomada de CONABIO: Informe final del Proyecto DT005 Monitoreo de la población de la guacamaya verde en la Reserva de la Biosfera TehuacánCuicatlán Responsable: M en C. Carlos Bonilla Ruz.

Lo sabe bien la Doctora María del Coro Arismendi. Ella se dio el lujo de observar los amoríos de estas parejas en el Cañón del Río Sabino. Y su relato provoca envidia del erotismo de estas delicadas amantes:

“Durante la actividad de selección de cavidades las parejas de Ara militaris inspeccionan las cavidades durante 5.2 ± 1.3 min, y cuando la cavidad ha sido seleccionada, los individuos estuvieron dentro entre 1 y 3 horas. Esta búsqueda se ocurrió entre los meses de marzo y mayo. Las primeras cópulas se observaron en el mes de febrero (en el 2006) y abril (en el 2007), y las últimas en el mes de agosto (2006). Durante la cópula las dos guacamayas se colocan juntas y se acicalan mutuamente, acompañado de movimientos de la cabeza hacia arriba y hacia abajo, e incluso llegan en ocasiones a alimentarse mutuamente. Posteriormente, una pasa la cola sobre la espalda de la otra, de forma que siguen juntas, pero mirando en sentidos opuestos, y se acicalan nuevamente. Esto lo pueden hacer hasta tres veces más, y cuando se colocan nuevamente mirando hacia el mismo lado, una de las guacamayas pasa una de sus alas sobre la espalda de la otra, y emite vocalizaciones guturales. Posteriormente cruzan las colas y frotan sus cloacas por unos pocos segundos. Luego se separan y se acicalan nuevamente (Rivera-Ortíz 2007).”

Dejamos atrás la cañada en el silencio espeso de la noche. Hace rato que las guacamayas duermen. Su refugio no da paso a un suspiro. Caminamos alumbrados por la linterna de minero que porta Isidro. Nos ayudamos con las lámparas de los celulares. Las apagamos para mirar de trecho en trecho el cielo estrellado.

Por unos instantes miro con las guacamayas la Vía Láctea.

Mundo Nuestro. Ha cambiado el gobierno federal, pero no el riesgo para la montaña y la cuenca del río Apulco en Ixtacamaxtitlán. De hecho, el peligro de que se otorgue el permiso de explotación de la mina a cielo abierto es todavía más fundado, pues abiertamente el proyecto es respaldado por un alto funcionario del nuevo régimen. Ni más ni menos. En los últimas semanas, la empresa canadiense a avanzado en su campaña hacia su confirmación con una fuerte presencia en medios de la ciudad de México y Puebla: Expansión, Milenio, La Jornada de Oriente, El Popular

La denuncia la han hecho campesinos de Ixtacamaxtitlán ante las mismas puertas de Palacio Nacional. Y la protesta es directa contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y lo dicho por ell subsecretario de Minería Francisco Quiroga, nombrado como parte del equipo de la nueva Secretaría de Economía, quien en el poblado de Santa María Sotoltepec, en Ixtacamaxtitlán, respaldó el proyecto minero de la empresa canadiense Almaen Minerals. Y llamó "voces disidentes" a quienes se oponen al proyecto.

Aquí el texto dado a conocer por las agrupaciones Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Atcolhuac, Consejo Tiyat Tlali, Fundar Centro de Análisis e Investigación y Red Mexicana de Afectados por la Minería



SOBRE EL PROYECTO IXTACA EN IXTACAMAXTITLÁN PUEDES LEER EN MUNDO NUESTRO:

Ixtacamaxtitlán: El agua y el oro en la balanza/Crónica de un conflicto que ya nos alcanzó

Almaden Minerals, la obsesión por el oro en Ixtacamaxtitlán y la violación de las leyes ambientales

Iztacamaxtitlán: ¿indígenas inexistentes? Eso dicen los antropólogos de Almaden Minerals

Postura del consultor de Almaden Minerals sobre el texto de Julio Glockner

Del indio sin alma al indígena sin cultura. Respuesta de Julio Glockner a GMI Consulting y la minera en Ixtacamaxtitlán

Reflexiones en torno a la defensa de la tierra nuestra (#DíaInternacionalDeLaMadreTierra)

El álgido tema de la minería en México

Subsecretario de Minería avala proyecto de extracción repudiado por comunidades indígenas en la Sierra Norte de Puebla



Ciudad de México, 18 de diciembre 2018

Subsecretario de Minería avala proyecto de extracción minera repudiado por comunidades indígenas. Da respaldo a pesar de que el proyecto minero sería realizado sobre concesiones que violaron derechos, y por las cuales, está demandada judicialmente la Secretaría de Economía.



El pasado 9 de diciembre, el recién nombrado Subsecretario de Minería, Luis Francisco Quiroga, se presentó en la comunidad de Santa María Sotoltepec, municipio de Ixtacamaxtitlán, en la Sierra Norte de Puebla, para expresar su respaldo abierto y explícito al proyecto minero de oro y plata a cielo abierto que la empresa Minera Gorrión, filial de la canadiense Almaden Minerals, pretende realizar sobre dos concesiones mineras que la Secretaría de Economía le otorgó sobre dicho municipio.

Ello a pesar del rechazo público de diversas comunidades al proyecto, y a pesar de que las concesiones sobre las cuales pretende implementarse, fueron otorgadas violando derechos de pueblos indígenas y de ejidos del municipio. El Subsecretario soslaya incluso que existe un Juicio de Amparo interpuesto por la Comunidad Nahua de Tecoltemi, en contra de las referidas concesiones, en donde la Secretaría de Economía, que él representa, es la demandada.

QUIÉN ES FRANCISCO QUIROGA

Francisco Quiróga

Resultado de imagen para luis francisco quiroga subsecretario de mineria

El equipo de la Secretaría de Economía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A la derecha, Francisco Quiroga.

Sesión informativa en Santa María Sotoltepec, el 9 de diciembre, a la que asistió funcionario Francisco Quiroga.

Francisco Quiroga ha dirigido la compañía Grupo Villacero y colaborado en firmas como ArcelorMittal y Metalcorp. En su formación figuran un par de maestrías en Economía y Operaciones tanto en Yale como en la neozelandesa University of Auckland.

El apoyo de Luis Francisco Quiroga se dio durante su asistencia a la 9ª Junta Informativa del proyecto minero Ixtaca, organizada por la empresa. En ella, el representante de la Secretaría de Economía, acompañado por integrantes de su equipo, elogió a la minera y su proyecto, afirmando que “los ojos de la minería mexicana están puestos en Ixtaca, que aquí está pasando algo que será el ejemplo de cómo se hace la minería en el resto del país”, llamando “voces disidentes” a quienes defienden sus derechos y al territorio de la devastación y los daños que causa la minería a cielo abierto[1].

El día de ayer, entregamos una carta a la Secretaria de Economía, Lic. Graciela Márquez Colín, en la que manifestamos nuestro rechazo y condena por la presencia y declaraciones del Subsecretario en un evento de la empresa. En ella, y ahora también, preguntamos a la Titular de la Secretaría de Economía, y al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, si acaso el proceder del Subsecretario es la muestra de la política con que el nuevo Gobierno Federal se conducirá en materia de minería, a pesar de la innegable conflictividad social existente en el país debido a la imposición de concesiones y de proyectos mineros; si acaso pretende dar continuidad al modelo extractivo minero impuesto por los sexenios pasados, y que sólo ha generado división, violencia, despojo y depredación de los recursos del territorio.

El Gobierno Federal tiene ahora una oportunidad única para demostrar que cumplirá con sus obligaciones de respeto, protección y garantía de los derechos humanos, que no se conducirá con las mismas prácticas violatorias, y que por tanto, pondrá la vida y los derechos colectivos de los pueblos y comunidades indígenas y agrarias, por encima de los intereses de las empresas.

Unión de Ejidos y Comunidades en Defensa de la Tierra, el Agua y la Vida, Atcolhuac

Consejo Tiyat Tlali

Fundar Centro de Análisis e Investigación

Red Mexicana de Afectados por la Minería

Contacto:

consejotiyattlali@gmail.com Cel. (044) 2331045534 y (044) 2225488060

Diana Amador. Coordinadora de Comunicación Fundar: dianaa@fundar.org.mx

Revista Sin Permiso: La humanidad ha eliminado más del 60% de los animales desde 1970, da cuenta un importante informe.

Damian Carrington: editor de la sección de medio ambiente en The Guardian.



La gran pérdida es una tragedia en sí misma pero también amenaza la supervivencia de la civilización, afirman destacados científicos.

La humanidad ha eliminado el 60% de mamíferos, aves, peces y reptiles desde 1970, llevando a los principales expertos del mundo a alertar de que la aniquilación de la vida salvaje es ahora una emergencia que amenaza la civilización.

La nueva estimación de la masacre de vida salvaje está hecha en un importante informe producido por WWF e involucra a 59 científicos alrededor del globo. Señala que el vasto y creciente consumo de comida y recursos por la población global está destruyendo la red de la vida, miles de millones de años de actividad, de la que la sociedad humana depende en última instancia para el aire limpio, el agua y todo lo demás.

«Somos sonámbulos hacia el borde del abismo» dijo Mike Barrett, director ejecutivo de ciencia y conservación en WWF. «Si fuera un 60% de la población humana, sería equivalente a la totalidad de Norteamérica, Sudamérica, África, Europa, China y Oceanía. Esta es la escala de lo que hemos hecho».



SIGUE EN REVISTA SIN PERMISO

Mundo Nuestro. Al día lunes 29 de octubre del 2018, la campaña en contra de la tala del vivero de Santa Cruz en la plataforma Change,org alcanza ya más de 58,600 firmas.

FIRMA LA PETICIÓN



Mundo Nuestro. La denuncia la hace el medio MTP Noticias:

"El derrame de petróleo del oleoducto Humapa – CAB Tajín, pues ha alcanzado más de 17 kilómetros ocasionando muerte de peces del río del Tepezal en el municipio de Venustiano Carranza."

El video es demoledor.



Y la denuncia sobre la pasividad de PEMEX da una buena idea del comportamiento de esta empresa en la región: depredación e impunidad.

Historias desde el biogalón

Últimamente pienso mucho en las plantas invisibles. Se parecen a mis amigos invisibles en que en realidad sí puedo verlas, pero a diferencia de mis amigos invisibles, otras personas también pueden verlas si se las señalas. Son las plantas que crecen silvestres en las banquetas, camellones y hasta tejados de la ciudad.

Me dan ganas de decirle a todos los peatones y peatonas apresuradas de la CDMX que volteen a verlas. Quiero decirle a la Cuadrilla Podadora del Gobierno de la CDMX Trabajando para Usted que detenga su podadora automática, que eso no son malas hierbas ni empobrecen el paisaje. Todo lo contrario, miren ustedes queridos y queridas transeúntes y Cuadrilla Podadora del Gobierno de la CDMX Trabajando para Usted, esas plantas son flores silvestres nativas de México, algunas son incluso parientes de nuestros cultivos. Ahí donde están llegan insectos, y llegan siguiéndolos pájaros, y también colibriés que buscan el néctar. Y entonces ese parche de vegetación no es un terreno valdío, sino un pequeño oasis.

No todo lo que brilla es oro, y no todo lo que es verde es la mejor naturaleza para la ciudad. Muchas, quizá la mayoría, de las plantas ornamentales que tapizan nuestros parques y jardines no tiene flores ni semillas que le gusten a las especies de aves e insectos nativos de México. Por eso hay menos animales donde están esas plantas ornamentales sacadas de AutoCAD, que donde están las plantas que crecen silvestres. Quienes no me crean hagan el experimento: voltear a ver a las plantas invisibles y contar cuántas otras formas de vida estarán cerca.

Mundol Nuestro. El Moral, en San Martín Texmelucan, tiene un arroyo de colores envidiables si el agua no acabara matando a la gente. Casi siempre es rojo, pero la textilera cambia sus tintes, así que también abundan los azules, según vaya la demanda. Es el arroyo Cotzala. En los mapas ya le dan nombre de río. Y carga con él tantos pueblos. Los cuento desde El Moral, a unos metros de la autopista México-Puebla, hasta la falda de la montaña, la impasible Iztaccíhuatl: San Simón Atzizintla, San Matías Atzala, San Gergorio Aztotoacan, San Andrés Hueyacatiltla, San Felipe Teotlancingo, San Juan Tetla, San Agustín Atzompa. Todos pueblos antiguos, todos cruzados de historias de haciendas y rebeliones, de fiestas patronales y sobrevivencia maicera; y cada vez más apretados, cada vez más ganados por la techumbre de los invernaderos, cada vez más ciudades rurales, como le gusta llamar al campo a los políticos modernizadores.

Y ahí en medio, la fábrica. Y para variar, con sus chicanas y sus amparos, la impunidad con la que se mueven los empresarios y la complicidad que encuentran en la mayor parte de las instituciones involucradas.

Y aquí en Puebla la ceguera. El gobierno estatal dando patadas de ahogado entregando a medias el título de la concesión del agua a la empresa de Hank Rohn, incapaz de cumplir con la tarea fundamental de encabezar el enfrentamiento al más grave problema de la sociedad poblana. El agua, su conservación, su generación, su administración, su saneamiento.



El río Cotzala, al mediodía de este miércoles 3 de octubre del 2018.

La denuncia se ha hecho desde todos los rumbos. Nosotros aquí la presentamos en agosto pasado:

Río rojo: para entender la desgracia del Atoyac y la ceguera del gobierno de Puebla

Pero el industrial no se detiene. Los pedidos mandan. El negocio se sostiene. Los empleos le dan resguardo social en la comunidad rural. Hay trabajo, a quién le importa el río.



"No manches, se ve bien feo..."



"Hora ya cambió el color"

Sergio Rivera Hernández, activista en contra la la instalación de una hidroeléctrica en el río Coyolapa, en la Sierra negra de Puebla, fue secuestrado el pasado 23 de agosto y desde entonces sigue desaparecido.

La que sigue es una semblanza de la tierra que defiende y de su lucha como activista contra el proyecto industrial de la empresa Minera Autlán.

Y una exigencia de su aparición con vida.



RELACIONADA

Denuncian posible secuestro de Sergio Rivera, activista contra hidroeléctrica en la Sierra Negra

24082018- Sergio Rivera Hernandez, integrante del grupo MAIZ

Sergio Rivera Hernández, desparecido el 23 de agosto del 2018.



Una ruta nonoalca

Conocí Coyolapa hace dos décadas aproximadamente. No existía la terracería que lo comunica con Zoquitlan la cabecera municipal ni la electricidad que la visibiliza en una noche no tan nublada o lluviosa desde Pozotitla, Zacatlilihuik o Tlacotepec de Díaz.



Coyolapa, que traducido del náhuatl significa “Lugar de coyoles sobre el agua”, toponimia que se refiere tanto al Río Coyolatl como a la palmera de coyol (acrocomia aculeata), de la que se producen jabones, hilos, aceite, palmitos comestibles, la taberna –un fermentado que se liba en el sureste-, y conocida sobre todo por la semilla de la que se extrae un coco pequeño que generalmente se rompe a pedradas por su consistencia dura y húmeda para poder comerlo.

De lo resbaladizo y pétreo de esta semilla se generó el dicho “piedra con coyol”, que para quién no lo entienda significa algo así como “necio contra obstinado”. Es posible que eso tenga que ver con la tenacidad de los habitantes de esta población nahua en la defensa de su territorio.

Coyolapa tiene alrededor de 600 habitantes, el sesenta por ciento son mujeres, todos nahuas con un 84 por ciento de personas bilingües y un 13 por ciento que sólo se comunica en masehualtlajtol. La mayoría de habitantes se dedican a la milpa, el café, la caña de azúcar el comercio y trueque de frutas y vegetales como el mamey, naranja y el tepexilote en mercados regionales como Acatepec o Zoquitlan. Muchos jóvenes trabajan en Sonora o Sinaloa como jornaleros agrícolas en diferentes épocas del año, otros han migrado al norte o a las maquiladoras de Tehuacán.

Atzompa, “cúspide o cabeza de agua” en castellano, es un barrio de esta Inspectoría Auxiliar Municipal bajo el cual se encuentra la espectacular “caverna de Coyolapa”, la cual es una bóveda con colosales rocas que protegen su entrada al sótano del cual emerge el Río Coyolatl por una cascada que va tomando velocidad y fuerza en época de lluvia y, que en su descenso se une al río Huitzilac en donde se juntan las aguas, Atzala.

CAVERNAS EN  LA COMUNIDAD DE COYOLAPA

La foto muestra unas cavernas que se localizan en la comunidad de Coyolapa, y que son atractivas para la gente que gusta de explorar lugares desconocidos.

Al encontrarse los ríos Coyolatl y Huitzilac, le dan nacimiento al Río Tonto en una cañada formada por dos montañas gemelas, La Campanaria, en una de las cuales también hay un sótano hacia dentro de la tierra y en cuya bóveda existe un milenario “tezontle” (cabellera de piedra), que es una estalactita que tiene la forma de una campana, la cual es tocada por los habitantes de la región para propiciar la lluvia en épocas de sequía.

Coyolapa está ubicado a 500 metros sobre el nivel del mar. Es de clima tropical y húmedo con lluvias constantes en la mayor parte del año. Junto a Pozotitla y Oztopulco son las tres comunidades de la zona baja de Zoquitlan en donde se encuentra focalizada la resistencia contra Minera Autlan.

Hace veinte años para ir a la “zona baja” o “tierra caliente” descendías desde las frías montañas de Coyomepan o Zoquitlan a dos mil ciento cuarenta metros sobre el nivel del mar para encontrar por cualquiera de esos dos pueblos el cruce de veredas de Covatzalco, a unos cuantos metros del cerro de Tepenacastla, en donde se cuenta existe una puerta al inframundo para aquellos que desean tener riquezas a cambio de su destino.

Después tus pisadas se asentarían sobre un arcaico sendero, en el cual los faeneros nahuas de tiempos remotos, cuando la mayoría andaba sin calzado, con el tradicional calzón de manta blanco y su tilma o incluso antes, en la época de los cinco señoríos prehispánicos del linaje de Xelhuan, habían acomodado piedras de todos tamaños para construir una escalera serpenteante de la montaña de pinos y encinos rumbo a la selva tropical y viceversa.

De estos peldaños quedan sólo restos que evocan el pasado de la Sierra Negra, cuando los nonoalcas colonizaron la jungla por allá del 1370 entre pumas, lagartos, jaguares, serpientes venenosas, jabalíes y con los ríos Coyolatl, Petlapa, Moyoatempan, Huitzilac o Tonto ensordeciendo el paisaje.

Cuando la electricidad llegó a Coyolapa

Cuando la terracería y la electricidad llegaron a Coyolapa hace dieciséis años también arribó la adicción de los niños por la televisión, para los que podían tenerla, afición ahora suplantada por el celular y las redes sociales; así como refrescos, pañales, sopas instantáneas y otras inmundicias del “progreso”.

En esos años en que la insurrección zapatista había logrado que el país y el mundo voltearan la mirada hacia los pueblos indios, en la Sierra Negra se trabajaba en apoyo al reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés y contra el Plan Puebla Panamá sin tener idea que en estos paradisíacos lugares viviríamos una resistencia en defensa del territorio contra Minera Autlan y su proyecto hidroeléctrico Coyolapa Atzala en plena época de la llamada “reforma energética”.

Los más veteranos de esta resistencia contra la minera participaron en esa época en un proyecto para electrificar sus comunidades con elementales turbinas a filo del agua que se tenían proyectadas en los ríos Petlapa y Huitzilac para dotar de dos anémicos focos de 20 watts a cada hogar. Esto no sucedió jamás.

La respuesta que tuvieron de la hoy extinta Comisión del Papaloapan perteneciente a la también perecida Secretaría de Recursos Hidráulicos de la federación fue tajante: “No se autoriza su proyecto porque van a contaminar los ríos”.

RELACIONADA:

Una empresa voraz, un permiso amañado, la resistencia indígena y “un alcalde de otro nivel”

Hoy en día y sin obstáculo alguno, dependencias como CFE, Semarnat y Secretaria de Energía (Sener) han licitado, concesionado, autorizado fraudulentos manifiestos de impacto ambiental y evaluaciones de impacto social, regalando los ríos de la Sierra Negra a Minera Autlan para que desarrolle sus proyectos hidroeléctricos y mineros sin importarles la contaminación irreversible, el despojo, la privatización de la cuenca o la división de las comunidades.

No podemos olvidar que fue la misma Comisión del Papaloapan la encargada de la construcción de la Presa Temascal por órdenes del presidente Miguel Alemán Valdés, la cual empezó sus operaciones el 18 de junio de 1959 generando energía con el represamiento del Río Tonto para beneficio de fábricas, oficinas y negocios de diversas ciudades de la región. Fue precisamente esta presa hidroeléctrica la que mejoró en los sesenta del siglo pasado. la entonces mortecina iluminación de Tehuacán

Quienes no tuvieron beneficio alguno fueron los más de veinte mil mazatecos y chinantecos desplazados forzosamente de sus territorios para la construcción de esta represa. El gobierno federal les prometió “progeso” y “desarrollo” a cambio de sus tierras. Ahora circulan imágenes en blanco y negro del hecho: miles de indígenas abandonando sus casas y milpas en lanchas rumbo a las inexistentes escuelas, viviendas y clínicas acordadas.

Estas mismas mentiras se siguen repitiendo en las comunidades en resistencia: “Como estos pueblos no tienen caminos pavimentados ni grandes escuelas ni infraestructura se recomienda el Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa Atzala para abatir su “marginación” y su condición de pobreza” concluye la evaluación de impacto social (EVIS) que una consultoría le hizo a pedido a la minera y que la Sener le aprobó sin objeción o corrección alguna.

Esta evaluación mide la pobreza de una sociedad con los Indices de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Tener ingresos fijos, piso firme, casas de ciertos materiales de construcción, escuelas, clínicas y otros servicios son las discriminantes, racistas y colonialistas determinantes para saber qué tan “jodido” estás ante sus ojos. ¿Cómo la gente de Pozotitla o Coyolapa puede ser pobre si cuenta con un clima que ofrece todo? ¿Cómo se puede ser miserable si se vive en el paraíso terrenal? ¿Cómo pueden catalogarlos en índices “subhumanos” si tienen dos ríos a su alcance? ¿Por qué si son tan “pobres” una empresa multimillonaria codicia su territorio?

Claro, para el capitalismo son pobres porque no son sujetos de consumo ya que practican el trueque, viven sin la necesidad urbana de comprar cosas que no son necesarias, producen sus alimentos, los cazan, pescan o recolectan y con ellos tienen todos los nutrientes necesarios para tener una vida sana en todos los aspectos; trabajan arduamente por lo cual están mayoritariamente delgados, sanos y vigorosos con capacidad de subir montañas por horas sin problema alguno y sin la obsesión de las ciudades en donde se gastan miles de pesos en gimnasios, centros “fitness”, proteínas y “suplementos alimenticios” para estar “en forma”

Para imponer el proyecto hidroeléctrico dentro de este contexto, la empresa, consultorías y gobiernos han montado todo un discurso de mentiras sobre la “necesidad” que tienen las comunidades para aceptar la represa. Y así es que la EVIS que le autorizó la Sener a Minera Autlan es un “mapa de actores” para dividir comunidades, cooptar liderazgos, corromper autoridades y hasta eliminar a los opositores para su beneficio. En ese documento, quien escribe esto, es una “amenaza para la estabilidad de la región”.

El papel de la Sener es fundamental para la consolidación del proyecto hidroeléctrico. Después de que Minera Autlan obtuviera la licitación de la CFE para la generación eléctrica privada, la concesión de la Comisión Nacional del Agua para apropiarse de los ríos, tuvo la aprobación de los manifiestos de impacto ambiental (MIA) de Semarnat sin mayor problema, tan solo con la condición de que Energía lleve a cabo la “consulta indígena” establecida en la Ley de la Industria Eléctrica y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como último requisito para empezar la construcción.

Para este propósito, José Antonio Rivero Larrea, dueño de Minera Autlán compró con unos pesos a los corruptos y huachicoleros alcaldes Fermín González León de San Pablo Zoquitlán y Cirilo Trujillo Lezama de Tlacotepec de Diaz; con unos centavos se hizo de los favores de los ambiciosos y ladinos caciques del PRD y UNORCA ; pervirtió al párroco de la localidad con treinta monedas de limosna; metió en la nómina a los directores de la primaria y secundaria de Coyolapa entre otros malinches y judas modernos.

El director de la secundaria se prestó a que la minera hiciera una “encuesta” entre los estudiantes a cambio de darles unos pupitres y el padrinazgo de la generación saliente, la cual votó contra la empresa ante el ceño fruncido de los enviados de la minera y en medio de una creciente concientización entre los niños y jóvenes que serán quienes defiendan su territorio en el futuro cercano, en una próxima administración federal que se dibuja tan neoliberal como la de Peña Nieto.

Lo que no esperaban del movimiento de resistencia contra esta represa hidroeléctrica es que cimbrara desde sus raíces la caciquil sociedad feudal de Coyolapa, en donde la mayoría de los habitantes son campesinos sin tierra que viven en condiciones de servidumbre dentro de las propiedades de los terratenientes como lo es la familia de alcalde Fermín González León.

Esos latifundistas son los que impidieron en su momento la creación de núcleos agrarios para poder seguir teniendo el control de la propiedad, las personas y la riqueza que generaban el café y los trapiches de aguardiente. Hoy en día siguen condicionando a los campesinos sin tierra el cultivo en sus parcelas a cambio de su apoyo a Minera Autlán, así como antes despojaban a sus siervos de sus productos, animales, trabajo y hasta sus hijas.

La resistencia ha cumplido dos años sin permitir cualquier intento de consulta, la cual a estas alturas ya no tiene la característica de ser “previa”, “libre” ni “informada” como lo establece el Convenio 169 de la OIT. Consideramos que actualmente y bajo las circunstancias en las que estamos atrapados, la consulta es la llave que tienen las empresas para legalizar el despojo y la imposición de sus megaproyectos.

“Pídele a dios que no pierda el prd”

Uno de los opositores a este proyecto y organizador de la resistencia en Coyolapa es Sergio Rivera Hernández, compañero que fue desaparecido el 23 de agosto de este año. Esto sucedió después de que “Checo” como lo conocemos, asistiera a una junta de su hija en la primaria de la comunidad. Después y mediante engaños fue sacado de su población hacia Tepexilotla y al regresar de esta Junta Auxiliar, fue interceptado por dos camionetas en la desviación de Zaragoza para ser maniatado por personas armadas y trasladado con rumbo desconocido sin que se tenga noticias de su paradero hasta el día de hoy.

Hay pruebas que imputan directamente a los munícipes Fermín González León y Cirilo Trujillo como los autores intelectuales de esta desaparición forzosa. Los ejecutores, plenamente identificados son militantes del Partido de la Revolución Democrática y empleados del ayuntamiento municipal de Zoquitlán.

En junio de este 2018, Sinhué Martínez, sobrino del ex alcalde de Zoquitlán, Silvestre Martínez Martínez, de filiación perredista y presidente de este partido al servicio del morenovallismo le mandó varias amenazas en mensajes de voz vía facebook a Sergio. “Pídele a dios que no pierda el prd porque al rato te llueve y de eso me encargo yo” “Sé en donde andas y todo el pedo, en cambio tú, para que me encuentres”. “Pinche presa, de todos modos se va hacer y te vas a ir a chingar a tu madre y ahí le encargo alguien de Coyolapa para que te rompa tu madre”.

RELACIONADA

ONGs denuncian violencia por hidroeléctrica en la Sierra Negra

ONGs denuncian violencia por hidroeléctrica en la Sierra Negra

El odio que estas personas tienen contra nuestro compañero Sergio se debe a su liderazgo en Coyolapa contra Minera Autlán. Al él le toco estar frente al comité de resistencia de dicha comunidad desde hace dos años cuando esta historia empezó andar en una asamblea informativa en la que arribó de manera prepotente Fermín González León para defender abiertamente a Minera Autlán al tiempo en que les decía a sus paisanos: “Ustedes deben aceptar las migajas que les da la empresa, afortunadamente y gracias a dios, yo ya soy de otro nivel”.

A Sergio, que tiene 31 años de edad, cinco hijos entre el mes y medio y los diez años de edad y su joven compañera Consuelo, quién además del trabajo en el campo aprendió entre otros oficios el de mecánico eléctrico, le tocó estar junto con nuestro compañero profesor Rubén Robles Montalvo al frente de la histórica asamblea del 24 de julio de 2017, en donde de manera mayoritaria, los pobladores de Coyolapa manifestaron a la SENER, en asamblea por usos y costumbres, su negativa a ser “consultados” de acuerdo a la legislación eléctrica y al Convenio 169. Y en esa negativa va implícito el rotundo no al proyecto hidro-minero. Sin consulta no hay obra.

Represión

La desaparición de Sergio es el ataque más cobarde y ruin que han hecho contra el movimiento de resistencia.

A este le han antecedido entre otros, la agresión armada a Radio Tleyole el 24 de noviembre de 2016 a manos de sicarios que trabajaban como mecánicos en el ayuntamiento presidido por el panista alcalde Cirilo Trujillo Lezama; el asalto a mano armada a la casa del Inspector Auxiliar Municipal de Pozotitla el 22 de junio de 2017, cuando encapuchados mandados por Fermín González León despojaron a la esposa de dicha autoridad comunitaria de más de 70 mil pesos que serían destinados para la construcción de la capilla de la comunidad --en contraste, en esos días la inspectoría e iglesia de Coyolapa estaban siendo remozadas y pintadas con la podrida subvención de la empresa; así como la quema de un camión que había transportado a compañeros de la resistencia a una manifestación ante la SENER en la ciudad de México, hecho que realizaron encapuchados que se transportaban armados en una camioneta propiedad del maestro bilingüe y alcalde de Tlacotepec de Díaz.

Movilización

Ante estos hechos estamos convocando que todos nos movilicemos este 18 de septiembre en las ciudades en las que habitamos para exigir la presentación con vida de Sergio Rivera Hernández, la detención de los autores materiales e intelectuales de su desaparición y la cancelación definitiva del Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa Atzala.