Cultura

Mundo Nuestro. Con. este texto arranca una crónica que convirtieron en película Melchor Morán y Sergio Mastretta, estrenada formalmente en el 2010. Puedes verla aquí mismo.

Ensoñación. Cuándo comienza una historia… A la media noche, tal vez, sin soltar una frase, tan sólo imágenes que se enredan en el sueño, como la de un tipo en negro, tirado en el suelo, que duerme y sueña que está tirado en el suelo, y que puede estar muerto o a medio sueño. O está muerto y no sueña nada o es enteramente un sueño, una ilusión vana, como la de una vida que nos es ajena o que no es ajena a las penas, y que no sabe de la gloria y se sostiene en la nada. Soltar una historia a la medianoche: estamos en la frontera, con Martín Luna, el personaje de nuestra película, tirado en el suelo de un hotel cualquiera, en Matamoros, en Reynosa, en Laredo, en cualquier caso sí es un hotel de paso, con la línea de polvo surcada por un dedo sonámbulo en la ventana, contra la luz del arbotante que apenas nos deja ver la figura del muchacho que sueña que tiene una camiseta negra con la guadalupana estampada. Pero ya no está el suelo, corre deslumbrado contra el pavimento, su figura en negro disuelta en la línea blanca de la carretera, contra el verde deslavado de las lluvias que se han ido semanas atrás de esta región caliza de la montaña mixteca. Correr, correr, por cien metros, por mil, por una vez, por cien mil, con la mano apretada como si agarrara su propia figura para arrastrarla en el sueño fundido por la mano en la antorcha. Pero no es la antorcha lo que agarra, tampoco está tirado en el suelo, y si sueña debe cuidarse de no perderse en la noche entre miles de luces que reflejan los cristales de los rascacielos que le parecen caramelos con los que juegan sus manos, con la vida colgada del andamio y con la mano manipulando la manivela, gira y gira y voy apenas en el piso 24 y hay que bajar hasta el 17 y se viene desde la azotea del 47, desplomado, adivinado, arrullado por ese enjambre de luces y hierro. Es que no hay luces. Sólo hay grillos. Y al fondo, sobre sus pasos negros, si hay algo que brilla, es una luciérnaga, no, no se mueve, no se apaga, no se prende, nada va y viene, ni siquiera es un faro, aunque las sombras del chaparral bien podrían esconder un océano, el de la incertidumbre del que huye al otro lado de la línea. Oscuridad, un bulto que no camina, que lo llevan apretujado en una cajuela. La luz, de nuevo, es un puntito, un agujero al que acercar el ojo, con el mundo entero que se mueve afuera, a la velocidad del carro del pollero. Soltar una historia en la medianoche de otro que sueña. ¿O acaso soy yo ese muchacho tirado en la nada? ¿Son mías las imágenes que lo contienen? ¿De verdad puedo entrometerme en sus sueños? ¿Soñar por él? ¿Y si no soñara nada? ¿Y si yo fuera su sueño? O todo está en negro y no vemos nada, y no hay tal la sucesión de imágenes, y las que se han soltado antes de convertirlas en frases de verdad no pasaron de ser un sueño. Despierto. Contemplo la realidad que se sostiene por mi mirada. Hace tiempo que Martín ha dejado el hotel, ha cruzado la línea, ha seguido su vida sostenida en los pasos de su carrera propia: ya no está tirado en el suelo, ya no es un vuelco en el andamio, ya no es una luz en la noche, un faro que no refleja, un cuerpo apretado en una cajuela. Se ha ido. http://mundonuestro.e-consulta.com/images/ContigoalNorteGuadalupe.pdf



Contigo al norte, Guadalupe/La crónica

El origen de esta exposición es el coloquio internacional Rojo mexicano, que se realizó en el Palacio de Bellas Artes en noviembre de 2014. En él participaron especialistas de los departamentos científicos de los museos más importantes del mundo como National Gallery, Londres; National Gallery, Washington; Metropolitan Museum of Art; Centro de restauración e investigación de los museos de Francia; Museo Nacional del Prado y el Rijksmuseum, Holanda. El encuentro contribuyó a precisar la importancia del uso en el arte de la grana cochinilla tanto en México como en Europa y también a tener una idea más precisa de la lista de pintores europeos que la utilizaron entre finales del siglo XVI y finales del XIX.

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En 1519, Hernán Cortés, para justificar su expedición por México, envió a la Corona española tres cargamentos: plata, oro y unos textiles de un rojo púrpura, el color preferido de la época, asociado al poder de la Iglesia y la nobleza militar. Carlos V se interesó por aquel tinte exótico y el siguiente barco llegó cargado de toneladas de insectos que guardaban en su caparazón el secreto rojo. La cochinilla, parásito que se alimenta del nopal, se convertiría en el segundo producto más exportado después de la plata, revolucionaría el comercio textil y la pintura europea. Durante tres siglos, de mediados del siglo XVI a finales del siglo XVIII, el rojo mexicano conquistó el mundo. En el XIX, con la producción de colores artificiales productos de los avances tecnológicos, la grana cochinilla cae en desuso, pero la siguieron usando algunos pintores de manera particular los impresionistas.



Siempre ha existido la discusión de si la grana cochinilla es originaria de México o Perú. Al inicio de la exposición se muestra un tejido teñido con azul añil y grana cochinilla, que se encontró en una cueva de Morelos del 300 a.C. Eso prueba que el origen es mexicano. La exposición presenta un panorama general del uso de la gran cochinilla en el México prehispánico a través de códices y textiles. Una investigación reciente confirmó la presencia de cochinilla en casi todos los códices prehispánicos elaborados en las regiones centrales y suroccidentales de Mesoamérica. No está presente en los códices del área maya.

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En la época colonial el uso de este pigmento se extendió a libros ilustrados, en particular a ejecutorias y libros de coro, pero también a los textiles y el mobiliario. Los grandes pintores de la colonia utilizaron en su paleta la grana cochinilla. Hay obras, entre otros, de Arteaga y de Cristobal Villalpando. El arte popular que surge en la colonia, en la fusión entre el mundo europeo e indígena, utiliza de muchas y variadas maneras éste tinte natural en los textiles, en las jícaras y en muebles. Los ebanistas de Michoacán y de Guerreo hicieron grandes obras de arte con lacas de cochinilla.

La muestra reúne 70 obras de pintores europeos de 16 museos y colecciones privadas en México y el mundo entre ellos la Tate Británica, Londres; National Gallery, Londres; Museo d’Orsay, París; Museo del Prado, Madrid; Colección Hammer, Los Ángeles, y Colección Pérez Simón, México. Estos artistas mezclaron la grana cochinilla, para crear muchas y nuevas tonalidades. La exposición en esta sección inicia con La deposición de Cristo(1559), de Tintoretto. Y luego vienen, entre otras: El Martirio de santa Julia, de Tiziano; Retrato del arzobispo Fernando de Valdés, de Diego Velázquez; La Magdalena penitente, de Francisco de Zurbarán, de mediados del siglo XVII y del flamenco Anthony van Dyck, el estupendo cuadro del Príncipe Charles Louis, del sigo XVII.

Se exhibe también Sir James Hodges, del inglés Joshua Reynolds y un cuadro de J.M.W. Turner y también una de sus cajas de pinturas. En la muestra hay algunos telas venecianas y españolas. Luis XIV ordenó que el tapizado de las sillas de Versalles y las cortinas de la habitación real se tiñeran con grana cochinilla. Ya la época de oro de éste tinte natural había pasado, pero los pintores impresionistas lo utilizan en sus cuadros. Es el caso de Renoir, Monet, Cézanne, Gauguin y sobe todo Van Gogh. En 1885, el pintor escribió a su hermano Theo: “El carmín es el color rojo del vino, es rojo y lleno de espíritu como el vino. No debemos renunciar a estos colores por una razón económica”.

Se expone Buenos días, señor Gauguin (1889), de Paul Gauguin y de August Renoir, Madame León Clapisson. De Van Gogh, la tercera versión de la serie el Dormitorio en Arlés. Ahí utiliza el rojo mexicano como mezcla para lograr los tonos morados tenues de las paredes de la habitación y de las puertas. La muestra finaliza con un conjunto de obras de grabadores japoneses que utilizaron la grana cochinilla.

La exposición está muy bien montada y es muy didáctica. Se aprende mucho. Las cédulas de los cuadros están bien hechas y en todas se señala en qué laboratorio se hizo el análisis que prueba el uso de la grana cochinilla. Hay información gráfica y videos. Esta es relevante y sintética. Ayuda a entender la importancia de la grana cochinilla en el comercio colonial y el impacto que tuvo en la economía, la industria textil y el arte en la Nueva España y en Europa. El conjunto de las obras expuestas es muy bueno en su calidad artística y también que dejan ver la manera que los artistas la utilizaron el rojo mexicano. Me hice del catálogo.

La muestra estará abierta hasta el 4 de febrero de 2018.

Mendrugo Jazz Big Band hace su debut este jueves 7 de Diciembre en La Casa del Mendrugo a las 9pm.
Orquesta se ormó hace seis años bajó la dirección del Maestro Jorge Romero Tejeda. 16 músicos en escena con un repertorio de jazz, swing, boleros, baladas, latín y música navideña. Los músicos integrantes de la Big Band cuentan con una amplia trayectoria en nuestra escena local y experiencia en diferentes grupos de música popular. El proyecto se suma al Club de Jazz de La Casa del Mendrugo como sede para una serie de presentaciones que inician hoy. El trabajo y esfuerzo de seis años se manifiesta en la interpretación de los temas y composiciones con estupendos arreglos y dirección que se disfrutan y gozan en cada momento. Buenas voces y talentosos solistas que logran un gran sonido de una auténtica Big Band de los años 50'.

Esperanza Iris

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Esperanza Iris. Silvia Cherem, Planeta. México, 2017.pp. 334

La autora cuenta que en 2010 se “encontró” con el tema en un viaje a las islas Galápagos. En esa ocasión Roxanne Mankin-Carson, de Hawaii, le contó que en 1952 sus padres viajaban en el vuelo 757 México-Oaxaca-Tapachula, que sufrió un atentado, con una bomba casera, donde todos los viajeros y la tripulación sobrevivieron. El responsable intelectual fue Francisco Sierra, último esposo de Esperanza Iris.



A partir de ese momento, intrigada con el caso, empieza un trabajo de investigación que dura cinco años. Tuvo acceso directo al archivo personal de Esperanza Iris y de Francisco Sierra. Y también al Archivo Histórico de la Ciudad de México, al Archivo del CENART, al de la Suprema Corte de Justicia, al de Lecumberri y al de Rubén Ibarra, sobrino nieto de Esperanza Iris. Leyó los diarios de la época en la Hemeroteca Nacional y los archivos de los abogados defensores. Esa fue la materia prima para trabajar el texto.

La novela cuenta la biografía de María Esperanza Bofill Ferrer, que eligió el nombre artístico de Esperanza Iris (Villahermosa, Tabasco, 30 de marzo de 1884 - Ciudad de México, 7 de noviembre de 1962). En su época fue reconocida como “La reina de la opereta” y “La emperatriz de la gracia”. La autora hace un recorrido que inicia en su infancia, hija de una familia pobre, y su incorporación, como niña prodigio, a la Compañía de Teatro Infantil Austri y Palacios. Desde entonces se convierte en el sustento de sus padres.



En 1902 ingresa en la compañía que se presenta en el Teatro Principal. Es el principio de su éxito. Se casa e independiza de sus padres. Viene el divorcio y la muerte de su tres hijos en circunstancias distintas. Sus giras internacionales por Cuba, América Latina y España. Las noches triunfales en los mejores teatros de la época. El reconocimiento de la crítica. En 1918 inicia la construcción de su propio teatro, el Esperanza Iris, un proyecto del arquitecto Federico E. Mariscal, que inaugura el presidente Venustiano Carranza. En él actuaron, entre otros, Enrico Caruso y Anna Pávlova. En 1922 fue declarada “Hija Predilecta de México”.

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La reconstrucción del atentado del avión, la investigación de la policía sobre este crimen y el desarrollo del juicio contra Francisco Sierra y Emilio Arellano, su cómplice, que finalmente son declarados culpables y llevados a la cárcel, ocupan la parte central de la obra. La autora da cuenta de estos sucesos de manera detallada y precisa. Es la narración propia de un thriller policíaco. El atentado y la secuencia del mismo fue un escándalo mayúsculo que siguió con interés y morbo la opinión pública y condenó a Esperanza Iris al olvido durante décadas.

Al tiempo que se da cuenta de estos sucesos, la autora reconstruye lo que pudo haber sido la relación de la pareja en estos años. El amor, la sobreprotección, el miedo al abandono, pero también la infidelidad, la desilusión, el engaño, la manipulación y la estafa. Esperanza tenía 20 años más que su pareja que también era cantante de ópera. En la novela, como sucedió en la vida, la poderosa cantante de opereta, la estrella internacional, la mujer visionaria e inteligente, la empresaria exitosa queda aniquilada por el crimen que comete su esposo.

Esta es la primera novela de la autora que antes ha publicado entrevistas, reportajes periodísticos y biografías. El texto tiene mucho del estilo de un reportaje sobre todo en la parte del atentado, la investigación y el juicio que me parece es lo mejor de la novela. El estilo es directo y ágil. Desde un inicio intercala el atentado con la biografía de la artista. Al principio me costó trabajo hacer la relación que se va aclarando en la medida que se avanza en el texto. Pienso que la novela debió adentrarse más en algunas etapas de la vida de Esperanza Iris.

Mundo Nuestro.

Suculima en concierto.

Este sábado 11 de Noviembre, en Cholula Puebla.



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Suculima construye Mujer Torbellino



Aquí la invitación:

Desde tiempos antiguos el sonido ha sido herramienta para la sanación celebración a través de meditaciones en distintas culturas. El baño sonoro es un espacio y oportunidad para reconectar con música y sonidos ancestrales que alinean nuestros cuerpos con un estado de armonía inata. Te invitamos a compartir un evento con Paola Sucülima en donde nos compartirá su ceremonia de sonido a través de una meditación guiada colectiva y una meditación de relajación donde experimentarás la reconexión contigo mismo con mensajes divinos y de tus guías espirituales de amor.
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Te invitamos a compartir de una manera diferente, antigua y nueva! Ven con ropa cómoda y corazón abierto!

Mujer torbellino/Suculima/VIDEO

https://youtu.be/5jyEf-AN-vo

Mundo Nuestro. Dick Keis, fotógrafo y profesor norteamericano, compañero de la pintora Marie Le Glatin (fallecida en el año 2011), hizo estos retratos de la fiesta de muertos en Cholula, que aquí acompañamos con algunos de los dibujos que la artista francesa hiciera en Oaxaca. Es una mirada amorosa y solidaria la suya, como la de muchos otros artistas que han encontrado en México una realidad que transforma todas sus motivaciones estéticas.

Por cerca de veinte años mi esposa Marie y yo exploramos y documentamos el riquísimo paisaje cultural del sur de México. Marie plasmó en sus dibujos lo que más le impactó, y lo mismo hice yo con mi cámara. Cuando ella murió, en junio del 2011, dejó un cuaderno en el que trabajaba titulado Rostros e historias: un viaje de dibujos en México. Yo le hice la promesa poco antes de su muerte de que haría todo lo posible por terminar su proyecto. Esta exhibición es parte de ese proceso.

Por muchos años Marie dudó de hacer retratos de personas, decía que se sentía como una intrusa. Pero también se interesaba profundamente en conocer las historias de vida de muchas de las personas que conoció en nuestros viajes o que se sentaban frente a ella en el zócalo. Finalmente tuvo el coraje de pedir permiso de dibujar a la gente con la que platicaba. La respuesta por lo general era "¿Por qué yo?” Pero normalmente accedían, y una vez que veían la danza de Marie con su lápiz a través de la hoja, se relajaban y empezaban a contar sus historias. Marie siempre se aseguró de que recibieran una copia de calidad de su dibujo como agradecimiento.



Compartí la vacilación de Marie relativa hacer retratos de personas. Yo era muy tímido y temía que las personas se ofendieran. Sin embargo, su ejemplo me animó a probar el mismo camino. Y funcionó para mí también. Imprimí entonces una foto de ocho por diez para darlas a la personas que retrataba. Pocas veces me negaron el permiso, y por lo general, como fue el caso de Marie, una amistad comenzaba con ella. El intercambio abrió una calle de ida y vuelta, y ambas partes se beneficiaron de la experiencia.

Por mucho que me encante la fotografía, creo que dibujar una persona es una manera más íntima de hacer una conexión personal. Pero a cada uno su cuenta. Puedo hacer más justicia a una persona a través de mi cámara que con mi cuaderno de bocetos, aunque Marie logró que yo dibujara, y realmente lo disfruto.

Las imágenes mostradas aquí intentan combinar nuestras formas de ver el mundo que nos rodea. Son imágenes de personas que entraron en nuestras vidas, de lugares llamaron nuestra atención, y quieren contener la tradición colorida y generosa que define a México. Todas ellas reflejan nuestro paso por la vida juntos, nuestro amor por los viajes y el cruce de fronteras culturales.

Y con ellas he querido cumplir mi promesa.



Rafael Fuentes Orduña (Torreón, 1947) días atrás celebró con un concierto íntimo, en Saint Catharines, Ontario, Canadá, 52 años de haberse iniciado en la música. En 1982 decidió irse a vivir a ese país, en un exilio voluntario, como él le llama, con Glenys McQueen, su compañera, y su hijo Emiliano recién nacido.



Iban en busca de otros horizontes y experiencias de vida. A su llegada a Toronto cantó en bares y restaurantes. Todos los días ya entrada la noche caminaba ocho kms., para regresar a su casa. En la calle ya no había nadie. Fueron tiempos difíciles que ahora recuerda con mucho cariño.

En 1964 ingresa a la Compañía de Jesús y con otros jesuitas forma La Fauna, un grupo de rock, que en 1970 y 1971 grabó dos discos. En esos años, la música interpretada por el conjunto se hizo muy popular en la misa dominical en el filosofado y teologado de los jesuitas en Río Hondo 1, donde ahora está el ITAM.



"La Fauna fue el grupo de rock-jesuita que inspiró y animó mi vida en los

sesentas-setentas. Juan Manuel Micher, Fernando Lazcano y Javier Ávila.

Compañeros de aguas y armas, amigos del alma, inolvidables compañeros de

giras y conciertos."

En 1972 musicalizó La Apostasía, de Luisa Josefina Hernández, una de las primeras puestas en escena de Luis de Tavira. Ese mismo año deja la Orden y se va a vivir al Monasterio Benedictino de Montserrat, en Cataluña, para repensar su vida, ahí estuvo un año, y luego año y medio, cerca de Barcelona, en una comuna, era la época de los hippies, que hacían artesanías para mantenerse.

Entre 1975 y 1982, ya de regreso a México, musicaliza obras de Luis de Tavira, es memorable La honesta persona de Sechuán, de Bertold Brecht, Juan Tovar y José Caballero. Con La Sombra del Caudillo, puesta en escena del primero, recorre algunos países de Europa. En 2012, pone música al El Círculo de Tiza, de Bertold Brecht, puesta en escena de Luis de Tavira, en ese entonces director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

En Canadá, entre 1984 y 2011, musicaliza dieciséis obras de teatro montadas en la Universidad Brock, dirigidas por Glenys McQueen. En los últimos 20 años ha grabado 49 cds con música instrumental, para apoyar actividades educativas, la enseñanza del teatro y la danza y promover la creatividad.

Rafael Fuentes, El Gato, tiene 35 años de vivir en Canadá y de ellos 32 años en Saint Catharines, población de 140,000 habitantes en las cercanías de las Cataratas del Niágara y la frontera con Estados Unidos. Vive con austeridad y gran disciplina de trabajo. A través de las noticias y la comunicación con amigos sigue con atención lo que pasa en México.

LA MÚSICA DEL GATO FUENTES: CANADIAN FLAMENCO

Sybille y yo estuvimos en el concierto que dio en la sala de su casa, para una docena de amigos. Él quería que fuera en ese espacio íntimo. En mayo hizo un concierto semejante. Somos amigos desde 1968. En estos casi 50 años, la distancia no ha impedido que la amistad crezca y se haga más profunda. Los días que pasamos juntos platicamos de nuestra historia compartida.

Mundo Nuestro. Estudiante del Colegio de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Gerardo Romero Bartolo es un joven documentalista poblano que ha realizado el documental Sierra Norte de Puebla: geografía del despojo como parte de su tesis “Megaproyectos, despojo y resistencia: el caso de la Sierra Norte de Puebla como territorio estratégico es disputa”. Le hemos pedido una semblaza para presentar en nuestra revista su trabajo, y este es su autorretrato:

Nací el 21 de enero de 1994 en San Salvador el Seco (Puebla) en los días del alzamiento zapatista, insurrección india que marcaría un antes y un después en la historia de México. Nací en una familia campesina y católica de origen muy humilde, hijo de Felipe Romero Pérez y Petra Bartolo Roque. Mi infancia fue muy peculiar, estuvo marcada fundamentalmente por la alternancia entre el juego, la escuela y el trabajo. Aquellos días estuvieron marcado por el balón, la cuerda, las canicas, los hoyitos, las atrapadas, las escondidillas, el avioncito y la cebolla. Sin embargo no todo era juego, los sábados eran días casi obligatorios de trabajo familiar, de ir al campo a trabajar la milpa o la cantera. Fue ahí donde aprendí a trabajar la tierra y la cantera, a sembrar el maíz, desyerbarlo, labrarlo y cosecharlo. Asimismo aprendí a sacar y “trozar” la piedra para molcajetes, metates y demás figuras hoy llamadas “artesanías”. Ni el juego ni el trabajo impidieron las buenas notas escolares.

Desde la infancia he tenido una extraña capacidad para conjugar el juego, el trabajo y la escuela de manera a veces caótica. De mi infancia conservo el ser una persona muy tranquila, dedicada y marginal, nunca fui el centro de las actividades que realizaba, de hecho siempre he pasado mi vida en la marginalidad, atrás del salón, en las ultimas bancas de la Iglesia. Sin embargo esta timidez y marginalidad no me han impedido disfrutar de las cosas más sencillas y cotidianas como el poder disfrutar de un buen café, una plática o una simple caminata. Durante mi niñez era común que durante los aguaceros veraniegos saliera de mi casa a mojarme, arrancaba flores de frijol y las arrojaba al agua que corría por mi calle, para mi eran pequeños barquitos que navegaban por un río. Quizá esta anécdota define en gran parte mi personalidad y mi búsqueda en la vida.



Si algo recuerdo de mi infancia es el jugar con las cañas de las milpas, el darle de comer a las vacas y caballos, los domingos en la Iglesia, el jugar a los carritos con piedras y el ayudar a mis papás en su trabajo. A diferencia de la gran mayoría de compañeros, no crecí en un ambiente de competencia o de disciplina en el estudio, en realidad la escuela siempre ocupó un lugar secundario, lo principal siempre fue el jugar y el trabajar. Mi papá y mamá siempre me inculcaron desde pequeño el respeto por el pobre y las causas justas, por ello desde pequeño me sensibilicé a las problemáticas sociales tan ocultadas por mis profesores durante mi educación básica. En realidad crecí escuchando indirectamente el radio que escuchaba mi papá en el que se hablaba de fraudes electorales, marchas, huelgas, represión social y guerras.

Mi educación básica no fue nada agradable, asistía a clases donde se ensalzaban valores empresariales y nos inculcaban el sentir vergüenza de nuestros orígenes. En la escuela se promovía el inglés, la computación, el aprendizaje memorístico y acrítico, la historia era reducida a una serie de sucesos que había que aprenderse y la geografía consistía en aprenderse capitales. En fin, se nos educaba para ser “exitosos”, “emprendedores” y para avergonzarnos de nuestra historia; nos obligaban a saludar la bandera y asistir uniformados a clases. Esto terminó por provocar un cierto rechazo a ese tipo de educación. Por ello en agosto de 2009 decidí partir hacia Zacapoaxtla a estudiar en un internado.



De 2009 a 2012 estudie en un internado en Zacapoaxtla. El estar lejos de mi casa favoreció que desarrollara nuevas capacidades que de no haber salido nunca las hubiera aprendido. Este periodo se caracterizó por todo menos por el estudio, en realidad lo que más disfrutaba hacer era pintar en un hermoso taller de artes plásticas, ahí pasaba la mayor parte de mi tiempo. Otros tiempos los dedicaba para ir a correr al monte, para practicar la guitarra y para jugar voleibol. Fue en el taller de pintura donde conocí al gran Silvio Rodríguez y a Eduardo Galeano. Mi gran pasión por la pintura y el deporte contrastaba con mi gusto por las clases académicas, en realidad obtenía notas regulares, nada brillantes. Mi nulo interés por las clases siempre contrastó con mi gusto por la pintura, la lectura autónoma y el sudor del deporte. Todo ello siempre realizado a escondidas, por las noches y por las madrugadas. Fue aquí donde conocí grandes amigos y maestros, ahí aprendí a vivir entre chavos como yo y a ser más independiente. Todo ello transcurría lenta y tranquilamente hasta que se acercaba el fin del ciclo escolar y con ello el fin de mi estancia en aquel internado. Fue en ese momento cuando comencé a preguntarme seriamente por mi futuro y por esa razón decidí comenzar a estudiar para ingresar a una universidad pública como la UNAM, Chapingo o la BUAP. Todo esto lo realicé por las noches y las madrugadas encerrado a escondidas en el taller de pintura. Al final logré entrar a la carrera de Geografía en la UNAM.

En agosto de 2012 llegué a la ciudad de México, ciudad totalmente desconocida para mí ya que hasta ese entonces siempre había vivido en los tiempos de la vida rural, muy tranquilos a menudo. Llegué pensando en estudiar los volcanes, los ríos y la naturaleza pero poco a poco fui conociendo más a fondo la geografía y llegó un momento en el que decidí avocarme al estudio de las problemáticas sociales. Mi transcurso en la UNAM ha sido otro parteaguas, un antes y un después. Durante estos cinco años me he dedicado básicamente al estudio sistemático, razón por la cual he logrado sobresalir académicamente y obtener varias becas y diplomas universitarios. Sin embargo mi finalidad nunca han sido las buenas notas, sino más bien la formación crítica y plural. Mi tiempo en la universidad lo he distribuido para el estudio, las carreras, el voleibol, el futbol, los idiomas, el trabajo y las fiestas.

Al llegar a la FFyL-UNAM me llamó mucho la atención la intensa actividad política e intelectual. Mis primeros días estuvieron marcados por asambleas, marchas y círculos de estudio a los que me colaba, todo esto en el contexto del fraude electoral de 2012 y la toma de posesión de EPN. Fue en aquello días donde me incorporé a un pequeño grupo de estudios sobre marxismo en el famoso Auditorio Che Guevara. A partir de ese momento me he dedicado al estudio y a mi formación en el pensamiento crítico. El hecho de estudiar en la FFyL y convivir con compañeros de diferentes carreras me ha llevado a introducirme en la obra de autores muy variados como Bertolt Brecht, Roque Dalton, Karl Marx, Henri Lefebvre, Bolívar Echeverría y Adolfo Sánchez Vázquez. En realidad las lecturas que hago saltan de un lugar a otro, pasando por la filosofía, la geopolítica, la geografía, la literatura y la política, todas ellas alternadas aleatoriamente a veces de manera caótica.

En ese sentido, mi paso por la geografía me ha llevado a alternar mis tiempos de estudio entre la geomorfología, los volcanes y los mapas hasta el estudio de las ciudades, el campo y la cultura. Todos ellos siempre orientados por la generación de un conocimiento que sirva al pueblo, de donde provengo naturalmente. Hoy estoy a unos días de presentar mi examen profesional en la FFyL y estoy un poco emocionado. Mi paso por la FFyL se acerca y ya me preparo para nuevos destinos los cuales aún desconozco. Si del algo me siento orgulloso no es de mi trayectoria universitaria y las buenas notas, sino más bien de mis orígenes, mi historia y mis sueños. Hoy estoy contento de terminar una etapa de formación académica la cual no ha estado guiada por el objetivo de obtener un título universitario y entrar al mercado laboral sino por el convencimiento de que la ciencia y el conocimiento deben estar orientados al pueblo y a los más necesitados, a todos los desposeídos y explotados de los cuales provenimos la mayor parte de la población.

Como decía Marx en la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel “La crítica no arranca de las cadenas las flores imaginarias para que el hombre soporte las cadenas sin fantasía ni consuelo, sino para que se las sacuda y puedan brotar flores vivas”. Me parece que esa es la labor que hoy debemos asumir hoy ante un escenario de tragedia nacional y civilizatoria.

Mi trabajo de tesis titulado “Megaproyectos, despojo y resistencia: el caso de la Sierra Norte de Puebla como territorio estratégico es disputa” y el video documental “Sierra Norte de Puebla: la geografía del despojo” son parte del trabajo que he venido realizando en mi estancia en la universidad, proceso que siempre ha estado guiado por la crítica de nuestros tiempos y por la posible transformación que debemos hacer entre todos, cada uno desde su trinchera.