Cultura

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Mundo Nuestro. Montserran Galí, investigadora Nivel III SNI en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, ha sido nombrada por el gobernador interino del estado de Puebla como nueva responsable de la política cultural. Su nombramiento responde a la exigencia de un numeroso grupo personas y agrupaciones del mundo de la cultura por un cambio de fondo en la política cultural en nuestro estado tras el desmantelamiento de las instituciones culturales en la era de Rafael Moreno Valle. El reto es enorme, y se presenta en una coyuntura de crispación política y social tras las controvertidas elecciones del 1 de julio del 2018.

Montserrat Galí es sin duda una de las más importantes figuras de la vida académica en México en el ámbito de la historia del arte, y sin duda una voz indispensable para comprender la riqueza histórica y cultural de Puebla. En Mundo Nuestro celebramos esta decisión. La historiadora Galí Boadella tendrá que encabezar un debate público que le lleve a construir desde el gobierno y con la sociedad civil organizada un verdadero proyecto cultural que responda a la urgencia del desarrollo democrático de la sociedad poblana.

Presentamos esta entrevista publicada en la sección de historias de vida en el portal de la BUAP:



Montserrat Galí: una escuela de la historia del arte en Puebla

“Considero un privilegio poder dedicarme a la investigación en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, ya que la investigación es la actividad que más me gusta. Ambas, la docencia y la investigación, deben combinarse, ya que una y otra se retroalimentan. En todas las naciones es importante la investigación en todas las áreas, pero en los países en desarrollo es vital. En México, por ejemplo, con una sociedad tan compleja y una cultura tan amplia y diversa, resulta fundamental para enfocar adecuadamente las políticas educativas y sociales. Es importante conocer quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos caminar como sociedad.”

De Monteserrat Galí hemos publicado en Mundo Nuestro:

Catalunya, el referéndum y la lucha por los derechos fundamentales

A 75 años de la caída de Barcelona: el derecho a la autodeterminación en Cataluña.





Mundo Nuestro. Del libro Raíces. José Lazcarro en la Colonia Guerrero, de la historiadora Emma Yanes Rizo publicamos un extracto del capítulo I, La colonia Guerrero, los primeros años. El libro fue presentado en la Biblioteca Palafoxiana el miércoles 30 de enero. Escrito en primera persona, el libro es un testimonio de vida que nos abre el mundo de un barrio bravo, la colonia Guerrero, que vio crecer a uno de los más importante de los pintores mexicanos en la historia reciente.

La colonia Guerrero, los primeros años (extracto).

Nací en Puebla en 1941, en la 14 Oriente muy cerca de donde está la Casa Aguayo[1], como a cien metros de ahí. Luego nos fuimos a México porque mi papá consiguió trabajo como distribuidor en el periódico el Universal, allí en la calle de Bucareli, donde también estaban el Excélsior y la Prensa[2]. Mi padrino era el líder de los trabajadores del Universal, se llamaba Félix Aguilar. Mi papá era repartidor de los periódicos que se llevaban al aeropuerto. Su trabajo empezaba a las cuatro o a las cinco de la mañana, luego hasta logró comprar su propio camión y así trabajó mucho tiempo. Cuando nos fuimos éramos dos hermanos, tuve una hermanita que murió antes.



Llegamos a la Guerrero en 1945, cuando yo tenía cuatro años, todavía era presidente Manuel Ávila Camacho, al año siguiente subió Miguel Alemán.[3] Primero nos fuimos a vivir a la calle de Zaragoza y luego nos pasamos a Degollado. En Zaragoza estábamos casi enfrente de la casa del general Urquizo, en el número 103, y posteriormente en el 119 interior 5; después llegamos a la calle de Degollado 169 interior 1.

La residencia del General Urquizo estaba a una calle de la Escuela Fray Bartolomé de las Casas a la que yo iba. Siempre supimos que era de un militar, del Comandante del escuadrón 201. Él había sido General de la Defensa. Después la casa se la dejaron a los estudiantes, tenía un letrero que decía Casa del Estudiante Sonorense y ahí vivían un montón de jóvenes, más tarde se convirtió en una vecindad.



En esa época La Guerrero era una colonia muy bonita, de entrada sí nos conocíamos entre los vecinos. Por cierto frente a mi vecindad, en la calle de Degollado, había una accesoria y ahí puso su estudio un pintor, yo me asomaba a ver lo que estaba haciendo, me fascinaba observar cómo pintaba sus vírgenes de Guadalupe, ahora me doy cuenta de que no era malo sino lo que le sigue pero en esa época sí me apantallaba. Lo que son las cosas, ese cuate casi casi es el causante de mi vocación, un día dejó para la basura en un poste de teléfono una cajita de pinturas ya secas; salí a jugar y sin querer le pegué a la cajita, salieron un montón de frasquitos; los recogí y vi que eran pinturas de agua, estaban duras pero las pude reutilizar. En esa época yo sólo dibujaba con colores de palito o sea de madera o de lápiz. Pues les eché agua a esas pinturas y las empecé a batir como si fueran un licuado; descubrí que al pintar ya se veía todo parejito, dije, “están repadres”, y desde ese momento me aficioné a pintar y nunca dejé de hacerlo.

Eso fue cuando tenía yo como ocho años. Me gustaba dibujar las burritas del Poli, era fanático del Poli, y también los paisajes que le gustaban a mi mamá, estilo rococó, muy acá, y hasta iglesitas. Después empecé a pintar volcanes y no me podía faltar la casita tradicional; de esa época tengo un original que hice el diez de mayo, como no tenía nada que darle a mi doña me fui a Chapultepec y copie un árbol con nescafé y agua, ahí lo tengo todavía, mi madre olvídate guardaba todo. Mi mamá también me dejó otro cuadro que hice cuando estaba más chiquito, era un zarapito de tela, lo corté y se lo pegué a dos cabecitas, una de niña y otro de niño para aparentar que se estaban cobijando frente a una iglesia, mirando al horizonte y al campo. Clásico. Ese lo tengo porque estaba en una hoja de cuaderno del kínder. Y es que mi mamá almacenó hasta mis rizos.

En esa época en La Guerrero había muchas vecindades que estaban en las calles de Moctezuma, Degollado y Zaragoza, a una le decían El Glorioso. Nosotros vivíamos en Degollado y Guerrero. Entonces nos peleábamos con los de El Glorioso por las chavas. Si una de El Glorioso se llevaba con alguno de nosotros, los cuates de allá nos iban a buscar para armar pleito. No podías ni pasar por ahí porque ya sabías que te iban a madrear. Todo era parte del cotorreo. A mí nunca me pasó nada, de que yo fuera de pleito así, no. Pero aprendí a pelear, a mi hermano y a mí nos decían los Macana. Nuestra vecindad se extendía a lo largo, ahí vivían muchos puesteros del mercado Martínez de la Torre.



El verdadero nombre del Kid Azteca era Luis Villanueva Páramo. Nació en junio de 1913 en Tepito, en el Distrito Federal. Peleó de 1932 a 1957. Fue campeón nacional de peso Welter. Venció a “El Jaibo” Ortega, Tony “El Chino” y el rielero Ramírez. Le ganó dos veces a Ceferino García, el retador número uno al cetro del mundo. Nunca se casó. Fue un hombre de éxito y supo hacer fortuna. El Hotel Regis, a su vez, estaba ubicado en la calle de Azueta y Juárez en el centro histórico de la ciudad de México, fue inaugurado en 1910 y era uno de los más lujosos de la época, contaba con cine, salón de recepciones, y con el famoso cabaret Capri. El edificio se desplomó durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985.

Degollado, la Calle donde yo vivía, entre Héroes y Guerrero, era muy interesante. La manzana estaba llena de personajes y lugares con historia. Por ejemplo, junto a mi vecindad había un taller de coches, como garaje, que había sido arena de boxeo. Allí habían peleado boxeadores como el Chango Casanova, todos ellos. El Kid Azteca también, al Kid Azteca sí lo conocí porque era guía de turistas allá en el Hotel Regis. Pasó 10 años siendo campeón peso gallo y al mismo tiempo era guía de turistas. Era un gran campeón.

Y luego de esa época también estaba el Chango Casanova ¿sabes dónde lo vi la última vez?, resulta que él tenía un puesto de jugos de naranja en frente de la Basílica de Guadalupe y cuando ya no peleaba siempre andaba ahí. Fue muy buen boxeador, el primer ídolo que tuvo el boxeo mexicano, lástima que acabó muy mal, de teporochito. Igual que el Pajarito Moreno, terminó arreglando llantas, pobre Pajarito.

El Chango Casanova contra Sixto Escobar, junio de 1934. Foto: Repicante, cultura crítica y periodismo digital. El Chango se llamaba Rodolfo Casanova, nació el 21 de junio de 1915 en León Guanajuato. Fue el mayor ídolo del boxeo mexicano entre 1932 y 1942.Luego de la muerte de su manager Luis Morales en 1939, la carrera del Chango decayó víctima del alcoholismo. Murió en noviembre de 1980.

El Pajarito Moreno. Foto: artículo Edgar Valero, revista El mundo del deporte. Ricardo Moreno, alias “El Pajarito”, nació el 7 de febrero de 1937 en Chalchihuites, Zacatecas. Fue campesino y minero. Se abrió paso en la vida con los puños, al calor del trabajo en las minas. Su mánager Guadalupe Sánchez, lo convirtió en una de las grandes figuras del pugilismo mexicano en la década de los cincuenta, conquistó el título nacional de peso Pluma. Murió en la miseria a los 71 años.

De los cuates de la vecindad a ninguno le gustaba dibujar, así es que yo agarré mi onda solo. Sin embargo todos éramos muy creativos y nos imaginábamos que éramos una pandilla de héroes de los cuentos los que después se llamaron comics, había uno en particular que nos gustaba a todos, se llamaba “El halcón negro”, era una revista mexicana que salía todos los viernes y costaba 0.30 centavos de aquéllos que sí valían, no como ahora que no valen nada. Hasta hicimos un jacal en la azotea para que fuera nuestra sede.

[1] Casa Aguayo, ubicada en la 14 oriente 1204 en el barrio del Alto. Data de finales del siglo XVI o principios del XVII y lleva el nombre de su primer propietario el capitán y regidor Juan Martínez de Aguayo, que llegó a Puebla a mediados del siglo XVI. En 1987 el gobernador Mariano Piña Olaya, convirtió la casa en oficinas administrativas del gobierno. Y durante la gestión del gobernador Melquiades Morales, se convirtió en sede del gobierno del estado.

[2] El Universal nació el primero de octubre de 1916 a iniciativa del ingeniero Félix Fulgencio Palavicini. Y estaba ubicado en la esquina de las calles de Madero y Motolinía. El Excélsior se fundó el 18 de marzo de 1917 por Rafael Alducin, el segundo periódico más antiguo de México. La Prensa fue fundado en la ciudad de México en agosto de 1928.

[3] Manuel Ávila Camacho, presidente de México de 1940 a 1946; Miguel Alemán Valdez, presidente de México de 1946 a 1952.

Revista Elementos. El número 113 de la revista Elementos que ya circula en Puebla es ilustrado con la obra pictórica del artista Mauró Terán. Aquí su semblanza:

Mauro Terán (Cd. de México, 1964). Es licenciado en pintura por la “La Esmeralda”. Ha hecho nueve exposiciones de manera individual y más de 30 colectivas. Fue seleccionado en el XI Encuentro Nacional de Arte Joven de Aguascalientes, exponiendo su obra en el Museo Carrillo Gil en 1991. También fue seleccionado en el IV Catálogo de Ilustradores del Cuento Infantil y Juvenil en 1994. Participó en “Máscaras de aliento” en el Museo José Luis Cuevas (2012) y en “Cajas Mágicas” en el Club de Industriales (2013). Su obra ha pasado de la figuración expresionista a la figuración naturalista, pero ha sido consistente en sus temas que abordan el “pop mexicano”, la historia de México y la mundial. A propósito de la exposición “Cómic, tan lejos y tan cerca” realizada en la Galería José María Velasco en 2002, la crítica de arte Blanca González Rosas escribió en la revista Proceso 1316 lo siguiente: “en el contexto de formas colores estridentes, cada pintura narra una historia en la que se entremezclan imágenes míticas de la historia y del presente de nuestro país.” En 2017 se publica el libro de su obra “Arte Alterado”.



Mas en revista Elementos 113: "Mauro Terán, obra pictórica"



Mundo Nuestro. Sucedió hace unos meses en Xochitlán de Vicente Suárez. Ha vuelto a ocurrir, ahora en Zozocolgo de Hidalgo, en Veracruz, justo en el límite con Puebla. Un mural construiído por la comunidad --no sólo con su anuencia sino con la participación de jóvenes artistas plásticos respaldados por la Brigada de Arte Comunitario--, ha sido censurado por una dupla infalible en estos casos: el cura católico Edeudato Duran Viveros y el presidente muncipal Faustino Velazquez Ramiro. El objeto de la censura, la figura de un diablo al centro del mural, un retrato que figura a uno de los diablos de la danza de los San Migueles, muy conocida en la región del Totonacapan. El propósito: desaparecer al diablo pintasdo pues algunas personas de la comunidad afirman que es el causante de la violencia que azota la región de Zozocolco. Esta es la denuncia que hacen los artistas plásticos desde los pueblos originarios de las montañas de Puebla y Veracruz.

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ZOZOCOLCO TRISTEMENTE PUEBLO TRÁGICO, SIN DIOS NI ESTADO: AUTORIDADES MUNICIPALES CENSURAN UN MURAL COMUNITARIO

Les voy a contar algo que hoy hace que me esté hirviendo la sangre. Como ustedes ya saben, compas, que en este compromiso como trabajador del arte tratamos de generar un encuentro entre las comunidades indígenas de nuestro México y el arte por medio de la implementación de la educación popular en un proyecto que denominamos “Mural Comunitario Participativo”.

Conformamos un colectivo llamado Brigada de Arte Independiente Talimalakatsikinan Naku. Este camino siempre esta lleno de aprendizajes, no nos la sabemos todas, pero sabemos como hacer nuestro trabajo cumpliendo los objetivos de restablecer el tejido social, generar un respeto, apegos a nuestra cultura, valorando el arte mexicano y no el occidental, recalcando siempre la importancia del trabajo colectivo en nuestra comunidad.





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Niños y jóvenes autores del mural junto con el grupo Brigada de Arte Independiente Talimalakatsikinan Naku.

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En una jornada de trabajo, ya muy al final de la obra.

También por mucho tiempo les he platicado que no todo es color de rosa en estos procesos: lidiar con la institucionalidad, la sociedad podrida, y las condiciones del tiempo es todo un caos que nos lleva a un desgaste físico y emocional. Estar lejos de casa, no comer bien, lidiar con los contextos y gente hostil, y demás. No me quejo, me gusta lo que hago y por eso lo defiendo hasta llegar a las últimas consecuencias.

Es por ello que condenamos y rechazamos la censura por parte del gobierno de Zozocolco de Hidalgo. la mañana de hoy, 26 de diciembre, por indicaciones del sacerdote al presidente municipal se borró un mural. Ante la incapacidad de poder gobernar y enfrentar con un argumento sólido a la presión social que controla el clero, este sacerdote que se dedicó por mucho tiempo en sus sermones de misa a acusar al trabajo de niñas, niños y jóvenes de la localidad, dirigidos por Janette Calvario y su servidor, Víctor Hugo Andrade González. Este mural lo realizamos en condiciones precarias, de sol y de lluvia, jornadas de más de 15 horas, donde ni autoridades municipales y eclesiástica se tomaban la amabilidad de ofrecer un vaso con agua.

La razón del odio hacia nuestro trabajo está en su lógica absurda de temer a lo que no conocen. En este muro se encontraba pintado un diablo (tlajana) de la danza de los San Migueles.

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ESTA ES UNA NUEVA FORMA DE INQUISICIÓN, REPRIMEN LA LIBERTAD DE EXPRESARSE CONDENANDO ESTA ACCIÓN POR NO SER UNA PRÁCTICA CATÓLICA DE LA COMUNIDAD. NOS SEGUIMOS DANDO CUENTA QUE EL CONTEXTO SOCIAL Y POLÍTICO SIGUE SIENDO CONDICIONADO POR LA IGLESIA. Qué mas puede ofender la moral del sacerdote que un niño violado por un cardenal. A nuestra pintura le atribuyen que el mal llegó a la localidad a raií de haber terminado esta obra de arte. Las violaciones a los derechos humanos, la inseguridad, la delincuencia, el narco, las mujeres desaparecidas son culpa y responsabilidad del Estado y sus gobernante.

EXIGIMOS UNA DISCULPA PÚBLICA y reparación del daño al patrimonio artístico-cultural, además de que en la brigada en la que trabajamos nuestra parte es rescatar la identidad local y reestructurar el tejido social con actividades culturales, pues es una parte fundamental que ellos no han cubierto. No toleramos su ignorancia. En estos días se solicitará en la presidencia municipal una reunión, con un oficio pronunciamiento al que si ustedes quieren se pueden sumar. No pueden quitarle los derechos culturales a los pueblos originarios por no coincidir con su religión católica, las danzas y el color forman parte de nuestra identidad como indígenas y mestizos. No pueden quitarnos algo que no es de ellos. Nuestro trabajo no les pertenece, no es decisión de una persona decir que que está mal o bien, es la decisión del pueblo organizado. Ese mural no les costó a ellos ni una gota del sudor de su frente ni un centavo de su cartera.


TAL PARECE QUE LOS GOBERNANTES Y EL CLERO DESCONOCEN QUE HAY DOS LEYES VIGENTES EN MEXICO, QUE SI TIENEN EL TIEMPO DE LEER PUEDEN DAR CLICK EN LOS LINKS QUE ADJUNTO.

ENTONCES, POR LOGICA ¿QUE LE PASA A QUIEN VIOLA LA LEY?

Se pide a compas que trabajen en medios libres a replicar este acontecimiento y a compartir esta publicación.

AKTUM KACHIKIN NIMA LAKGAPASA XTAKILHSUKUT NI AKXNIKU KATILAGSPUTLH”

(un pueblo que se identifica con su cultura es un pueblo invencible).

Brigada de Arte Independiente Talimalakatsikinan Naku

http://www.ordenjuridico.gob.mx/…/Esta…/Veracruz/wo77249.pdf

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGCDC_190617.pdf

Mundo Nuestro. A sus 88 años de edad, el jueves 13 de diciembre, a plena luz del día, el señor Demetrio Xolocotzi, fue asaltado en el centro de la ciudad de Puebla. Probablemente le quitaron los maleantes la cámara reflex, al parecer una Canon T4i, con las que imprimía directamente a su SD. Presentamos esta crónica escrita por Alejandra López Carvajal, estudiante de Comunicación en la Ibero Puebla, con la semblanza de un personaje que logró convertir la esquina del atrio de la Catedral de Puebla en el zócalo en un altar vital para la fotografía.

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Resultado de imagen para roban a fotógrafo en la catedral de puebla

Foto tomada del diario Síntesis.

Son las diez de la mañana de un martes cualquiera. La rapidez con la que se vive actualmente se siente desde temprano. Vendedores que gritan el famoso “llévele”, trabajadores apresurados rumbo a sus comercios, estudiantes que corren a clases, todos bajo la fronda de los árboles y al resguardo de los antiguos edificios que rodean el icónico zócalo de puebla. El ruido y el caos cotidianos son tan envolventes, que muy pocas personas son conscientes de un hecho casi mágico que sucede todos los días a esta hora. Uno que entre tanto alboroto da un respiro a este mundo agitado, un recuerdo de una época pasada: la esquina de la catedral llega Don Demetrio, como lo ha hecho durante veinte años, con una cámara entre sus ya arrugadas manos y una sonrisa en su rostro moreno que alumbra su cabello blanco que se puede ver a lo lejos.

Ahí está, tranquilo, con la cámara Polaroid 195, un fotógrafo dedicado a detener el tiempo por instantes, sentado en la escalinata de acceso al atrio de Catedral Desde donde ha visto la evolución de un mundo agitado y la invasión de eso que llaman tecnología. Ahí espera, observa, y no puede evitar recordar cuando los teléfonos y cámaras como las de ahora simplemente no existían, cuando la opción para guardar un recuerdo de esta tan bella construcción era él. Él y su cámara.



Sonríe, no puede creer que el consejo de un amigo de probar el mundo de la fotografía lo haya llevado a hacerlo por veinte años. A conocer a tantas personas, de tantos lugares y con historias tan diferentes.

–Disculpe --una voz dulce lo trae de vuelta a este martes--. ¿Usted es Demetrio? ¿Me podría tomar una fotografía?

--Sí --contesta él, aún un poco sorprendido por esa interrupción a sus recuerdos--. Colóquese ahí y sonría.



Don Demetrio toma su cámara y flash, otro momento queda entonces plasmado a manos de este hombre.

Ésta podría pasar tan solo por una de las miles de imágenes que ha tomado en su larga carrera, pero por alguna extraña razón no lo es. Lo invade este raro sentimiento que no es precisamente nuevo, es uno que se ha acumulado a través de los años, uno que viene cada vez que oye esa palabra “selfie” o cuando se da cuenta que los celulares ya no son tan solo para hablar, que esos aparatos ya pueden hacer lo que él ha hecho por veinte años. Sí, un sentimiento que le advierte que los tiempos han cambiado, que ya no es necesario tener una Polaroid para capturar un recuerdo.

- ¿Don Demetrio?

- ¿perdón qué? ¿Qué es lo que me estaba diciendo? – Responde el fotógrafo saliendo de su añoranza una vez más­.

--¿Cuánto seria por la fotografía?

--65 pesos, señorita --dice a la vez que una memoria invade su mente de nuevo. Sus fotografías solían costar tan solo diez pesos. Sí, sí que los tiempos han cambiado, se dice.

El resto del día Don Demetrio permanece ahí, entre recuerdos, escalones y algunas fotografías.

– Tiene suerte --le dice a su último cliente del día–. Lo último que quedaba de este rollo, tendré que ir a comprar más, no hay de otra --murmulla Don Demetrio.

Sin más, guarda sus cosas, observa una vez más la catedral y empieza a caminar en dirección a la tienda que ha sido cómplice de su trabajo por tantos años. No sabe que este es el día en que escuchará las aterradoras palabras:

--¡Újuuleee, Don Demetrio!, ese material ya no nos va a llegar, este es el único rollo que nos queda… --sale de la boca del dependiente del otro lado del mostrador.

¿Cómo? ¿Así de fácil? ¿Lo que he hecho durante dos décadas se acaba con esas- irónicamente- 20 palabras? Es esto lo primero que viene a la mente del viejo fotógrafo.

–Ok, pues deme el último –alcanza a decir.

Don Demetrio sale de la tienda con un sentimiento de entre enojo, tristeza e incertidumbre apoderado de él.

--¿Será que ya soy demasiado viejo? 87 años ya son muchos.

Y no se le quita de la cabeza.

Los días pasan, y con cada fotografía que toma el miedo crece, no quiere ni llegar a pensar que estas pudieran ser las últimas fotos que saldrán de su Polaroid 195. ¿Qué hacer? Esa es la de pregunta más difícil en los últimos años. Dejar su oficio, buscar otro, comprar una cámara nueva, simplemente ya no hacer nada. No hay respuesta.

--¿Don Demetrio? Hemos escuchado mucho de usted, nosotros venimos de Acapulco, y cuando nos enteramos de lo que hacía nos dimos a la tarea de encontrarlo…

Está tan metido en todos estos pensamientos, que no se da cuenta de que una pareja joven, con una emoción especial, se ha acercado a él.

En ese momento lo comprende, sabe lo que en realidad quiere hacer. En un instante recuerda a los cientos de parejas que han posado ante su cámara y todas esas personas que han llegado con la esperanza de encontrarlo a él. Sí, los tiempos han cambiado, pero él también puede cambiar.

Ahora, si te fijas bien en esa esquina de la catedral cualquier día de diez a ocho, puede que ya no encuentres esa cámara Polaroid, pero sí a ese señor que ha capturado tantos momentos, risas y viajes. El que se ha tenido que adaptar a este mundo tan cambiante y aceptar que ciertamente ya nada es como antes. Que ahora tiene que cargar con su cámara digital y una pequeña impresora, y que, así como tanta gente, tiene que asimilar que el hoy ya lo ha alcanzado.

ENTREVISTA EN EL DIARIO SÍNTESIS A DEMETRIO XOLOCOTZI

Mundo Nuestro. A media mañana del miércoles 5 de diciembre Chachachá el número 42, 225, 692 en las visualizaciones de YouTube. Es Josean Log, el músico poblano más exitoso por donde se le quiera ver en los tiempos modernos en Puebla.

Una idea de la fuerza con la que Chachachá ha pegado en el mundo la encontramos en este comentario, uno entre los más de 4 mil comentarios que las personas han dejado como testimonio:

Mi novia está pasando por una situación difícil que nos impide incluso hablar por mensajes de texto y no sabemos cuando nos veremos de nuevo. Cuando solíamos hacer llamada ella escuchaba esta canción y era entonces que yo me ponía de romántico con ella. Mi amor, si ves esto, te prometo que cuando todo pase y nos podamos volver a ver, bailaremos pegaditos, como te dije, esta canción.

No te la pierdas, Chachachá:



Más de Josean Log en Mundo Nuestro:

Los músicos del Mendrugo:Jacaranda, la primavera cantada por Josean

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Mundo Nuestro. De la mano de la artista plástica Rosa Borrás seguimos la pista de sus bordados. Ella ha descubierto en Vimeo esta corto sobre la vida de una cooperativa textil en Xochistlahuaca, Guerrero. Mariana Rivera y Alejandra Trejo realizaron en el año 2013 este corto documental en la región de los pueblos amuzgos en Guerrero y Oaxaca.

Así lo presentan la semblanza de la cooperativa La Flor de Xochistlahuaca: En el estado de Guerrero, las mujeres amuzgas de la cooperativa textil La Flor de Xochistlahuaca, se dan lugar año con año para organizar un curso de verano gratuito dirigido a las niñas para enseñarles a tejer el telar de cintura tradicional de la región. El documental muestra el rico y amoroso acto pedagógico de transmisión de conocimiento que las mujeres tejedoras enseñan a las futuras generaciones. La importante tradición del telar, al igual que la lengua, engloba y condensa un universo de conocimientos sobre el medio que las rodea, así como del entramado y legado cultural, que no sólo reafirma su identidad, sino que también esta actividad se vuelve para las niñas, la posibilidad de generar un ingreso económico que en el futuro las ayude a sostener a sus familias.

Escribiendo Sobre el Telar from Mariana Rivera García on Vimeo.



Mariana Rivera García

Es doctorante en Ciencias Antropológicas en la UAM Iztapalapa. Puedes ver su producción audivisual en Vimeo. Su actividad como creadora ha encontrado en el tejido un territorio especial. Lo entendemos muy bien con su corto Tejer para no olvidar, que ella presenta así:

A veces siento que pierdo el hilo, pero tejo y todo vuelve a tener sentido…
En nuestra sociedad, el tejer ha sido relegado como una actividad exclusivamente femenina, aburrida, pasada de moda y solitaria. Pero tomar un gancho y un estambre, e ir anudando una línea, un triangulo, es comenzar a figurar una idea, es darle lugar a la creación.
Gracias a una colega de mi escuela de antropología comencé a tejer hace unos siete años. Dimos inicio a las clases de tejido y al poco tiempo, otras chicas que nos observaban tejer, se fueron adhiriendo a nuestro círculo para aprender el oficio. Con el tiempo nos consolidamos como buenas amigas, quienes en el espacio y tiempo del tejido, no sólo producíamos arte, sino que al mismo tiempo propiciábamos conversaciones de todo tipo. El tema recurrente en nuestras reuniones de tejido era el conflicto que nos ocasionaba vivir un momento histórico tan difícil. Desde este lugar de cuestionamiento que propició el encuentro para tejer, logramos con el tiempo constituirnos como un colectivo de tejedoras urbanas, al que llamamos XICO. En este colectivo hemos intentado que el arte del tejido sea un pretexto y un vehículo para lograr cambios en nuestra sociedad.
Ahora quiero llevar esta pasión con mayor fuerza a mi campo de trabajo para el doctorado en antropología en la UAM Iztapalapa, con un proyecto que he llamado: Militantes de hilo y tela: tapices colectivos, representaciones y narrativas visuales sobre conflictos sociales. La pretensión de esta iniciativa es sencilla, juntar a colectivos de mujeres y hombres de distintos lugares del país para tejer tapices que hablen de sus experiencias y conflictos, como forma de comunicación hacia otros y posibilidad de reflexión de sus propias historias.

Tejer para no olvidar



tejerparanoolvidar from Mariana Rivera García on Vimeo.