Cultura

He seguido de cerca y con mucho interés está iniciativa de regularización del arte urbano. Sé que hay muchas personas que se oponen a priori, pero yo tengo otro concepto, tal vez por haber trabajado muchos años en vía pública. Conozco de cerca a muchos de los artistas urbanos del centro porque también es mi lugar de trabajo. He visto surgir en épocas recientes a grupos verdaderamente interesantes que han hecho de la calle su escenario. Había un grupo multidisciplinario muy bueno que en la plaza del Carolino hacían un show de clowns con música en vivo y malabarismo en la plaza de la democracia, grupos de jaraneros que hacían fandangos multitudinarios en el Lennon, un muy buen quinteto o sexteto de saxofones. Se dieron espontáneamente, se dio ese salto de la mendicidad con instrumento al arte urbano. Tal vez el único antecedente es el grupo de invidentes que tocan afuera de Woolworth y que llegaron a ser 6 o 7 tocando además de la guitarra bajo y mandolina bastante bien, por cierto.

Estos grupo animaron a otros artistas y surgieron más malabaristas, de escuela, porque en Puebla incluso hay una universidad de arte circense. Y otros más que decidieron experimentar sonidos diferentes como el klezmer, y todo iba bien hasta que el ayuntamiento no supo cómo manejarlo y vía pública empezó a prohibir que tocaran e incluso amenazaban con quitarles los instrumentos.

Eso fue hace tres años aproximadamente. Yo asesoré a algunos de ellos porque, como te dije, he trabajado en la vía pública algunos años. Pero aparentemente el ayuntamiento entendió que estos jóvenes talentosos son un plus para el turismo y los dejó ser. Surgieron además de los cantores urbanos habituales de blues o de rock urbano con composiciones propias, bemberos y huapangueros venidos de la sierra, artistas que tocan tangos, andino, manouche, jazz, o que cantan ópera. O música de cámara. Violines y cellos. Pero de repente a alguien en el ayuntamiento se le ocurre que quiere "organizarlos" sin contar con su opinión. Es algo que no sorprende en esta administración. Creo que es bueno que los reconozcan, que no los persigan como a delincuentes, que les den un permiso que les dé tranquilidad para trabajar. Pero desapruebo una cuota sacada de la imaginación de no sé quién y que debería ser negociada con los afectados. Porque es cierto que el reglamento de ayuntamiento dice que las actividades lucrativas en vía pública deben ser autorizadas y pagar derechos, pero ha habido administraciones en las que las cuotas han sido simbólicas ($4 por ejemplo en la administración de Paredes) y el "casting", que me suena a censura. Después de todo el casting lo hace el público todos los días...



La calle es un excelente escaparate, pero también es peligrosa, te la comes o te comes... si tocas el alma del público también tocas sus bolsillos. Es un escenario tan digno como cualquier otro pero es el artista el que le da la dignidad como los señores de la sonora "callejera" que ya son parte del paisaje y que no dejan de sorprendernos con sus brillantes trajes en todos los colores.

Video tomado del facebook "Poblando ando"



¿Qué haría yo? Porque es fácil criticar pero no todos dan soluciones...

Primero: Yo establecería puntos donde hubiera afluencia pero que no interrumpieran el paso, porque hay lugares considerados por ayuntamiento en su nueva disposición donde no se paran ni las moscas. Yo dejaría como un corredor natural: el barrio del artista, ahí caben auditivamente dos o tres grupos, Parián sobre la 6, atrás del Carolino, Lennon, plaza de la democracia, Sapos, y en domingo alrededor del Zócalo incluyendo Reforma hasta la 3 que está cerrada y la 5 de mayo. Incluyendo el parque de San Luis y la entrada del Mercado de la Victoria.

Segundo: Hay que considerar que los artistas normalmente no trabajan de continuo ni todo el día (porque el arte es cansado), y que se desplazan. No se quedan en el mismo lugar. Entonces este circuito debe ser rotativo. No todos salen todos los días ni todo el día. Hay "eventuales" incluso que vienen de otras partes y que tienen propuestas interesantes. Yo "vendería" el permiso por día en la oficina de turismo. Tal vez un gafete especial, $10 para solista $20 por grupo. Y ya con eso puedes trabajar tranquilo y pagas tus derechos ahí mismo te dan un mapa de los lugares autorizados y ves donde te acomodas. Repito los artistas se mueven.

Para los artistas que salen todos los días o casi todos pondría una cuota por mes (con descuento obviamente) tal vez de $100 por solista y $200 por grupo. Con derecho a salir cuántas veces quieran, sin restricciones.

Ahí cada quien evaluaría si le conviene la tarifa diaria o la mensual. ¡Y ya! Lo del casting sale sobrando, si no la haces no vas a juntar ni lo del permiso. Así de cruel es la calle.

Ya para finalizar. Un exhorto al público. Sean generosos, con su tiempo y con su dinero, ¡pero sobre todo con sus aplausos! Y pues recalco estoy hablando de artistas. No de personas que tocan cinco notas todo el día.

"¿Dónde estudian?", pregunto ingenuo. La respuesta la da el muchacho de la mandolina: "En la calle."

Luego logro que uno de ellos confirme que en sus ratos nocturnos llega a trabajar de mariachi. Es uno de los dos violines.

El otro es el de la chica que estudia en el Conservatorio.



Pero están ahí, efectivamente,en la calle. Y tal vez sean el mejor ejemplo de la calidad que puede alcanzar la musica callejera.

Alcanzo a grabar un video de Klesmorino al tiempo que mi amigo Nico Aldredge logra una buena serie fotográfica de la que tomo la foto de la portadilla.



Escribí inmediatamente sobre estos muchachos:

"En la esquina del Carolino, a mediodía, estos jóvenes músicos sorprenden, no puedes dejar de escucharlos. La armonía viene de lejos, del mediterráneo extremo, el de los judíos que fueron a dar hace siglos a la Europa Oriental. Un aire hebreo, yiddish tal vez, domina la 3 Oriente. Pero sus rostros apenas han salido del conservatorio. O simplemente de la calle el talento que derraman. Se hacen llamar Klezmorino, y en algún lugar habrán leído y escuchado del klezmer y su renacimiento hace unas décadas en Estados Unidos. Como sea, aquí están con su trombón y clarinete, su acordeón y sus violines, y el tambor y la mandolina. Qué juventud maravillosa. Qué ansias tan bien armadas en este descubrimiento musical."

Luego descubro que la resonancia es inmediata. Son muchos los que los han visto, los que se detienen como yo a escucharlos. Y el reclamo es directo: debemos como sociedad respaldar la música callejera

También de ellos recojo algunas de sus voces que han comentado en el Face sobre el tema:

Aaron Poltolarek: Esa es música jazidica. De origen judia, hermosa musica de nuestros antepasados. Muy extraño que sea producido en Puebla donde ya NO hay Comunidad Judía, la cual se encuentra citada en la Ciudad de México. Ojalá hubiese manera de contactar con ellos.

Hernán Reyes Ibarra: Cultivadores de klesmorim en la antisemita Angelopólis. Ver para creer. Qué dirán la Mitra, las damas de la Vela Perpetua y los Caballeros de Colón. El mundo al revés.

Lourdes Morán: Puebla se ha convertido en bastión del Klezmer, si curiosamente considerando, como dices, que no hay una comunidad judía muy grande. En el DF de música Klezmer pura (sin fusión) habrá uno o dos grupos, klezgulash, por ejemplo, en Guadalajara está Sherele y hay grupos de fusión como klezmerson, (aunque hablar de "klezmer puro" es un poco extraño ya que por naturaleza es una fusión de diferentes ritmos y culturas). hay otro grupo igual que toca en las calles de Torreón y aquí, en Puebla, tenemos dos: El Colectivo Klezmorino y Tate Klezmer Band! Los dos excelentes!! Si buscas en Google, Klezmer en México, verás como arrasan ! Y curiosamente ninguno de los dos es judío. Los klezmorinos merecieron una entrevista en el Wall Street Jounal. Y gracias a eso tocaron en la sinagoga más antigua de México. La Justo Sierra. Y Tate Klezmer se presentó recientemente en el festival 5 de mayo con un gran éxito. y van a estar en la Fiesta de la Música en el Museo Amparo la próxima semana. Es una música genial!! y como dicen por ahi si la haces en Puebla la haces donde sea hasta en NY.

Lucia Miramontes: También hace gala de su talento en el paseo del Ayuntamiento y en el portal con este mismo nombre entre la 2 norte, en esos lugares los escucho por lo regular se encuentran a eso de la 8 de la noche enfrente al banco ya muy conocido, este grupo ya tiene bastante tiempo en compartir sus talento con todos a nos que nos gusta la música no tan comercial.

Adolfo Flores Fragoso: Ya tienen rato de tocar en el Centro Histórico. Andan por el Carolino porque el "H" ayuntamiento los echó del portal Hidalgo.

Mario Martell: Y sobre la Palafox, escondidos en los contrafuertes que sostienen la iglesia de la Compañía un trío de músicos tradicionales de Huapango tocan sones.

Vazquezhz Felix: Si, también los he oído. Muy buenos Huapangos. Que grande y multicultural es nuestro estado. Es imperdible la Música del Colectivo Klesmorin Puebla. Debe ser una visita obligada para cualquier turista oírlos. Hermosa música

Gloria Calixto: Este tipo de música se debe valorar. Ya el H ayuntamiento los corre más de 5 veces por día. Y ellos con mucho ánimo se niegan a dejar de deleitarnos y compartirnos su gran talento y pasión.

Niels Covarrubias: Varias veces he tuiteado al gobierno de la ciudad para que apoyen a estos grupos y la música se vuelva habitual en El Centro histórico. ¿No podríamos buscar que las autoridades lo hagan con un programa oficial de música callejera?

Lourdes Morán: En teoría para eso es el reordenamiento. Ojalá incluya unos templetes con contactos para conectar amplis pequeños . Hay propuestas muy interesantes últimamente: Klezmer, tango, manouche, blues, ópera, música de cámara, saxofones.

Dabitaltepetl Altepetl: En tiempos donde gobierna la estulticia en palacio... Ahora pagaran sus respectivos 37pesos a las arcas de la aristocracia poblana disque ilustrada y adoctrinada en Harvard...

Por lo pronto ahí está Klesmorino. La juventud más absoluta. La libertad que gana la calle. Y el sentimiento de que así, en estos afanes colectivos, se construye un mejor país.

Mundo Nuestro. Presentamos la voz y la música de la artista cholulteca Suculima.



MUJER TORBELLINO



MUJER TORBELLINO

My name is Paola Suculima and my song is from the JICARA (gourd) and I present you with Mujer Torbellino (Tornado Woman)



Desde las semillas, desde el vientre, desde el folk, con trazos de jazz, de blues, de son, del CORAZON.



From seeds, from the womb, from folk, lil jazzy, lil blues, lil son from the heart!

This is an album about the seeds and the heart,

las semillas que plantamos desde el vientre,

from the wind, desde nuestro viento,

nuestro aliento para el mundo.

We dismantle that which needs dismantling,

y quedamos en el centro del Torbellino, un espacio de paz,

mientras lo que necesitamos quitar del camino se cae para hacer luz, paz,

y amor para este mundo.

We are the storm.

We bring our gifts of song, of womb, of remembrance of honoring.

We celebrate, and we dance and we continue.

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Vida y milagros

La primera vez que vi una imagen de Joaquín Sabina fue en una revista semanal de El País dedicada a diferentes celebridades del arte y la música contemporánea. En la foto, Joaquín aparecía desnudo, excepto por unos calcetines, una corbata y el bombín negro que usa en sus conciertos. Joaquín tenía entonces 52 años y era el año 2000. Su descarada desnudez me acercó a su música, y desde entonces me enamoré de ella y del raro magnetismo de su autor.



En febrero de 2016 El País publicó otra entrevista con Sabina. El periodista Xavi Sancho la ilustró con una foto de la cara de Joaquín, con sus ojos tan negros y vivos escondidos detrás de unos párpados cansados; Joaquín acababa de salir de una operación para corregir un taponamiento de venas que ya le había dado sustos anteriores y que le provoca, entre otras cosas, su desmedida afición a fumar. Y sin embargo dio la entrevista mientras fumaba con avidez uno que otro Ducado. Entre el humo que uno imagina escapan las palabra que suenan como la música que escribe y canta.



De la larga entrevista me robé unos destellos para un artículo hace año y medio; el inteligente entrevistador supo tirar del hilo y el anzuelo que sacan las respuestas que desnudan el alma de Sabina, tan desnuda como estaba él en la provocadora foto de hace 17 años. Xavi Sancho le preguntó entonces cómo se vive la incertidumbre de la salud quebrantada. Y viene al caso recordarlo porque últimamente estuvo enfermo de gravedad otra vez. Sabina contestó entonces:

--Todo lo he vivido en un estado de inconsciencia que roza con la criminalidad hacia uno mismo. Soy poco dado a la tragedia y a pensar en qué va a pasar y cómo quedará mi viuda. Si sé en cambio, que eso de las experiencias raras y sin límites no sirven para nada: no se aprende nada excepto que uno es frágil.

¿Su talento es transversal, puede abarcar otras formas de creación?

--Lo mío es simplemente la dispersión, mis talentos son menguados y soy incapaz de llegar al final de nada.

¿Se sorprende mirando más hacia atrás que hacia adelante?

--Tengo memoria pero carezco de nostalgia. Odio a los nostálgicos.

Odia a los nostálgicos y creo que tiene razón al decir que la nostalgia es una pura y verdadera pérdida de tiempo. Hace bien en odiarla y en decírnoslo. ¿Qué añorar y para qué, si solo nos queda el hoy, quizás mañana? No hay tiempo que perder, aunque creo que para casi todos es imposible liberarnos del todo de un arranque de nostalgia, incluso para él, aunque lo niegue todo.

¿Y qué opinas Joaquín acerca de que hay oportunidades en las crisis, que son oportunidades para reinventarse?

--Las crisis son una puta mierda.

¿Y en cuanto a los amigos?

--Tengo pocos amigos, pero muy intensos. En cuanto a decir la verdad, ni a la mujer ni a los amigos hay que decírselas nunca. Cuando me topo con alguien que te dice " yo voy de cara”, léase yo soy muy franco, no tengo pelos en la lengua, huyo de él como de la peste.

Y otra vez dice la pura verdad este desnudo de cuerpo y alma, mientras lo niega todo, como el nombre de su último concierto. ¿Quién no ama sus vericuetos, sus sótanos y sus escondites interiores, quién no ha mentido a los amigos o al ser amado para conservarlos al lado? ¿Y quién como él vuelve de la mentira una virtud y un acto de verdad invaluable?

Me entero que Sabina no tiene licencia para manejar, no ha visitado nunca un banco y se tilda a sí mismo de "incapaz". No tiene faceboock, ni twitter, ni teléfono celular. Si está leyendo un libro o platicando con alguien, eso está haciendo y ya.

--A mí me gusta hacer lo que estoy haciendo, nada más.

¿Arrepentirse es de cobarde o de valientes?

--Supongo que habría que arrepentirse de cosas, pero como es inútil, más bien saco lecciones....Para escribir canciones las experiencias son necesarias y la memoria fundamental. No la nostalgia, que es un poco babosa.

Este mes de mayo apareció en mi camino el anuncio del próximo concierto de Joaquín, LO NIEGO TODO. Me encantó verlo ahí, como un comunicado de que está sano y de que seguirá dando guerra. Mayo fue pasando y cada día pensaba en darme el tiempo de conseguirme unos boletos, pero el anuncio quedaba en una curva y nunca pude memorizar el número al que había que llamar. Y mayo voló y me agarró el día 24 desposeída de boletos pero con las ganas intocadas de acudir al concierto. Dice Sabina que habría que arrepentirse de cosas, pero dice también que no sirve de nada. Me he portado como toda una discípula suya porque dejé todo a la suerte,- pensé- así que ni derecho tenía a arrepentirme de mi indolencia y me tendría que conformar con oír en el celular el link la canción que da nombre al concierto.

En el lavadero de Almoloya que es el chat que tengo con mis cuatro hermanos, apareció un mensaje tardío de Angelitos, que no avisó antes porque la víspera se rompió una mano por tratar de ponerse unos zapatos de agujetas sin sentarse:

- ¿Alguien en Puebla quiere ir al concierto de Sabina?

- ¡Yoooooo!

- Pasa a la taquilla a las 8.15 y pregunta por ti.

En medio de grandes gotas de lluvia mentirosas, porque luego ni llovió, llegué al teatro y pregunté por mí. Es bueno preguntar por uno mismo porque es seguro que uno responderá. Me dieron dos boletotes buenísimos. En la cola estaba un amigo que no es acompañado en su gusto por Sabina por el resto de su familia. No compres, te doy uno. Quedamos, literal, a los pies de Sabina, que entre otras cosas le miente también a su público en eso de que no tiene apegos: adora a sus músicos y es fiel a su público hasta la extenuación. Él mismo ya lo ha dicho, no se aprende nada excepto que uno es frágil, pero él no lo es en su entrega a un público que llenó hasta el último rincón del auditorio y al que consintió saliendo a cantar tres canciones más de las debidas, con criminal inconsciencia hacia sí mismo. Dicen que los poblanos somos sangrones y fríos. Nada de eso fuimos este jueves, pregúntenselo a él, que aunque sabe mentir, no lo negará todo.

Hoy domingo leo de nuevo la entrevista de hace meses:

¿Qué opina de las críticas?

--Mira, yo sí las leo. No tengo capacidad de rencor y leo a los buenos críticos y escritores, aunque hayan hablado mal de mí. La gente que es sabia no tiene autoestima.

¿Qué le cabrea?

--Me cabrea la estupidez, la falta de sentido del humor, el sectarismo....y lo cotidiano molesta, molesta mucho. Y es que a mí me gusta la tertulia....no hay que permitir que el oficio que te da de comer se lleve a tus amigos.

A mí también me gusta la tertulia por las mismas razones, por eso partí al concierto acompañada solo por mi sombrilla, mientras recuerdo de nuevo la primera vez que vi y supe de Joaquín Sabina, no desnudo del todo, ya conté que llevaba calcetines, corbata y su bombín . Esa foto reflejaba al hombre irreverente, profundo y consumado que ha sido y será hasta la sepultura, con todo y su genio. Crecí en un mundo en el que los desnudos masculinos no se podían adquirir en un puesto de periódico, los desnudos masculinos eran de mármol, fríos, aburridos y atléticos como el David de Miguel Ángel, nunca de carne y hueso. Hoy también hay un culto soso a los cuerpos perfectos de los actores de Hollywood, con unos parámetros esclavizantes de belleza que nada tienen que ver con la cálida realidad de los cuerpos que de verdad amamos. Y hoy aún vivimos en un mundo en el que no es común que alguien desnude sus pensamientos con la franqueza e inteligencia de este hombre.

Se apagaron las luces y en medio de un griterío electrizante Sabina salió al escenario con desparpajo y garbo, con orgullo y sencillez, con generosidad irrefutable. Y miré otro tipo de desnudez, la que acepta tajante lo que uno es, la que desnuda el cuerpo y el cerebro de manera tan contundente y sin equívocos.

Qué gusto, regresaste con otro concierto en que lo niegas todo para afirmarlo todo mientras cantas con Mara Barros y tu banda de músicos a los que les brota el talento sin recato ni discordia. Sí, contradícete, niégalo todo, incluso la verdad de ser el generosísimo ser que eres. Por eso tú y tus músicos, tu núcleo duro, siguen juntos después de tantos años. Y te vemos completo: no eres juglar de asfalto, ni rojo de salón, no escondes la pasión, ni la perfumas, ni has quemado tus naves y no pides perdón.

La leyenda del suicida,

y la del bala perdida

la del santo de oro,

si me cuentas mi vida,

lo niego todo...

Incluso la verdad.

Nos has cantado todo y ya te vas. No has defraudado a nadie, mucho menos a ti. Ahí queda tu sombra, dentro de tu fantástico escenario psicodélico. Al público ya le duele la garganta de tanto gritar pero quieren que cantes otra, y otra. Yo ya quiero ponerte en un nicho de niño dios. Oye, pues si no eres de hule. Ya diste todo y aún te tenemos preso con tanto alboroto y tanto aplauso.

¿Ya te vas Joaquinito? ¿A dónde que más valgas que no sea a mi CD, a mis oídos, al ruido, demasiado ruido que hay en tu fiesta y en tu orquesta cuando te voy escuchando mientras cruzo la ciudad solitaria y mojada , poquito antes de la media noche de un jueves a punto de morir....

LA GRAVE CRISIS DEL INAH

Los invitamos a navegar por la página de internet de la Secretaría de Cultura. Al iniciar el viaje, el internauta podrá darse cuenta de que, a un año y meses de haberse constituido, en medio de una polémica que nunca debió de haber dejado el tono de denuncia con que llamó la atención antes y durante su creación, la secretaría no es más que un cascarón vacío. (Hay más información acerca de la misma en Wikipedia.) Ni siquiera se pretende definir el objeto que le da nombre, ya que la cultura no les interesa a quienes han estado detrás de este proyecto, excepto como un medio para obtener sus fines particulares. Ya Rafael Tovar y de Teresa, y ahora la actual directora, María Cristina García Cepeda, han centrado sus esfuerzos en darle coherencia y definición a este perverso ente burocrático que se está tragando el trabajo y los esfuerzos de décadas de miles de trabajadores de la cultura. Pero, como siempre, para nuestros gobiernos, federales y locales, la cultura es lo de menos…

Las palabras del titular de la SEP, Aurelio Nuño, entre el 5 y el 10 de diciembre, retumban como eco hoy en día: “es de tal demanda el trabajo educativo con un sistema educativo de estas dimensiones, que es imposible que el secretario de Educación dedique el tiempo que requiere algo tan importante como es la cultura”; “antes de discutir la situación de la cultura en el país y de organizar foros de discusión, es necesario aprobar la transformación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en una nueva secretaría”; “la creación de una Secretaría de Cultura se propone sin afectar los derechos de quienes trabajan en las diversas instituciones culturales del estado; sin crear más burocracia, y sin que haya mayor carga a los contribuyentes”.



Por medio de una prestidigitación tramposa, el secretario Nuño en esos días, “recordó que en 1921, con la creación de la Secretaría de Educación Pública nació el proyecto del binomio educación-cultura, y planteó que no se puede entender a la educación sin la cultura y a la cultura sin la educación”. Para posteriormente agregar, “salgamos ya de esta trampa burocrática, construyamos el marco jurídico que se deba construir, pero hagámoslo ya con una Secretaría de la Cultura que pueda coadyuvar en esa discusión y tener un liderazgo que no tenemos; si queremos un diálogo abierto con la sociedad y tener foros, hagámoslo, pero con una Secretaría de la Cultura que tenga la fuerza para poder convocar”.

Brillantes decisiones. (Foto tomada de aquí.)

En la revista Proceso, el 10 de diciembre de 2015, ocho días antes de que se anunciara la aprobación de la secretaría —de manera unánime por parte del poder legislativo—, Sabina Berman escribió: “La nueva Secretaría de Cultura tiene en común con el fantasma de Canterville la extensa fama y la incertidumbre sobre su realidad material. Como del fantasma en tiempos idos y en otras latitudes, de la tal Secretaría se ha hablado mucho los últimos meses, en tertulias de artistas, páginas editoriales y secciones de arte, en el mismo Congreso de la Nación, pero nadie ha visto de ella siquiera un perfil, o al menos la sombra furtiva de un perfil. Mucho menos un proyecto.” Y la misma periodista termina: “Cambiarle el nombre al Conaculta por Secretaría de Cultura y no formular un plan de cultura tendrá como efecto nada.”

Mariela Arrazola, en su articulo “Las trampas de la Secretaría de Cultura, el 24 de diciembre del 2015, en la página Consultario: Suplemento de Cultura —que puede consultarse aquí— escribió:

La Secretaría de Educación Pública (SEP) se creó en 1921. Posteriormente, en 1939 se instaló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y hasta 1946 el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), primeros intentos por gestionar la cultura y, de manera tangible, el patrimonio en nuestro país. Mientras que el INAH vela por el patrimonio anterior al siglo XIX, el INBA se encarga del patrimonio creado a partir de entonces. No obstante, según la propia página oficial del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) es hasta el 7 de diciembre de 1988, a pocos días de comenzar el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que el gobierno de la República decreta, según el Diario Oficial de la Federación, la creación del Conaculta y en dicho decreto, supuestamente, se afirma que es un órgano administrativo desconcentrado de la SEP. No obstante, según consta en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, artículo 38, en realidad todas las tareas relativas a la gestión de la cultura siguen recayendo en la SEP (ni se menciona el Conaculta). Así es que lo primero que habría que preguntarse de manera seria es: ¿entonces no sirvió desconcentrar al Conaculta de la SEP? O ¿por qué no se hizo bien el cambio jurídico desde entonces? No vi que alguno de los diputados o senadores se diera a la tarea de hacer esta pregunta, por cierto.



El 21 de marzo de 2017, se anunció que la Secretaria de Cultura tiene para 2017 un presupuesto de 12 mil 500 millones de pesos, lo que representa 18.5 por ciento menos que el año pasado cuando fue de 15 mil 200 millones. A pesar de ello, la titular de la dependencia, María Cristina García Cepeda, aseguró que los programas sustantivos de todas las áreas están plenamente garantizados. El periódico Enfoque registra que

La responsable de la política cultural del país explicó que ante los tiempos de crisis y adversidad que viven México y el mundo, la Secretaría de Cultura federal ve este panorama como una oportunidad para optimizar recursos, hacer más con menos, y llevar el beneficio del quehacer, la promoción y el disfrute de la oferta artística y cultural a más mexicanos. Durante la exposición de datos duros en la sede central de la dependencia, García Cepeda refirió que la reducción presupuestal no afectará los programas regulares de la secretaría a su cargo y para ello, presentó cuatro ejes rectores que guiarán su plan de trabajo 2017-2018 y con ello, cumplir los compromisos que se tienen con México. Detalló que los ejes rectores son “Cultura, un derecho con libertad”, que impulsa el desarrollo artístico y el respeto a la libertad creativa, protege los derechos de autor, pone a las niñas, niños y jóvenes en el escenario cultural, y fortalece al libro, la lectura y los lenguajes digitales. Este primer eje, subrayó, unirá de mejor forma a todos los mexicanos, sin distingos. García Cepeda dejó ver que el objetivo es ampliar los beneficios del arte y la cultura con diversidad, inclusión y pluralidad, a fin de contribuir al desarrollo integral del país, y para ello, los seis institutos con que cuenta la Secretaría de Cultura federal reafirman, con hechos, la importancia de la cultura dentro del proyecto nacional.

Así las palabras huecas de nuestros funcionarios de cultura, que repetimos, traen como eco las de aquel soberbio Aurelio Nuño, en diciembre de 2015.

Para terminar, los diputados de este país, tan conocedores y expertos en la materia, de manera expedita se dieron a la tarea de subsanar un “error” en sus gestiones con respecto al reglamento interno de la Secretaría de Cultura (publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 8 de noviembre de 2016 y que merece un texto aparte). Rápidos como son en las tareas de legislar y para corregir el “olvido”, el 27 de febrero del presente, supimos por los medios impresos y electrónicos, que redactaron una reforma a la ley federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, a través de la cual se transfirió a la Secretaría de Cultura la responsabilidad de preservar el patrimonio material y cultural mexicano. Por unanimidad de 417 votos, se avaló la reforma a varios artículos de ley federal sobre Monumentos, para quitar estas funciones que se otorgan a la Secretaria de Educación Pública y que se los diputados omitieron cuando aprobaron la creación de la Secretaría de Cultura”. Esto —explicó la docta diputada del PAN Genoveva Huerta al fundamentar el dictamen que los llevó a proponer este asunto— “Tiene la intención de reformar el ordenamiento jurídico que regula la protección, conservación, difusión e identificación de los monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas de la nación… para armonizarla con la legislación vigente, transfiriendo a la Secretaría de Cultura las facultades que tenía en dicha ley la Secretaría de Educación Pública”. El dictamen se turnó al Senado para su validación.

A la lista de una sociedad aplastada y angustiada, gobernadores prófugos, estudiantes desaparecidos, periodistas muertos, migrantes en la ignominia, trabajadores disminuidos, profesores acosados, políticos voraces, agregamos ahora ¡la de la futura pérdida del patrimonio nacional!

Es hora de que los mexicanos y no sólo los trabajadores de la cultura, entre ellos los del INAH, conozcamos lo que está sucediendo. El tiempo apremia.

Los trabajadores de la tierra

A Emma Yanes Rizo

Atados al pasado, al socavón profundo del tiempo, los trabajadores de la tierra nos abren al futuro. Los albañiles, los alfareros, los ceramistas alumbran con sus manos las que serán nuestras casas, las vasijas que cocerán nuestros guisos, las piezas que nos recordarán la belleza de la vida diaria.

Los trabajadores de la tierra rascan, palean, cargan la entraña negra, la zalea roja del monte. La muelen, la ciernen, la baten. Con el agua la rocían, le recuerdan la lluvia. La atemperan, la amasan, la amoldan, le calman sus ansias, le devuelven sus sueños ocultos. Le dan forma. Con el agua y con sus manos la cargan de vida.



Vienen de lejos, los trabajadores de la tierra, del tiempo de la piedra y la caverna, de cuando el fuego y la tormenta dieron rostro a los dioses, de cuando los senos y las caderas eran una misma madre tierra. Tienen el humor antiguo, el que se trae en la sangre, el que se metió en el cuerpo de tanto apretarlo con las manos. Por ello, los trabajadores de la tierra sienten el tiempo, lo llevan en la piel, no tienen que medirlo, van a su aire, lo comprenden. Hay sol, hay nube, hay viento, hay polvo. Hace calor, está todo muy reseco. Hace frío, se viene la helada negra. Es de madrugada, cae el rocío, como que se viene el agua. Entre sus manos y la tierra corre el tiempo.

Los trabajadores del barro son la memoria de la tierra.



Mundo Nuestro. Rubén Aguilar Valenzuela escribe esta semblanza de un escritor mexicano entrañable, Sergio González Rodríguez, fallecido la semana pasada en la ciudad de México.

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El 11 de septiembre de 2016, fecha memorable, Sergio, Luis Enrique López y yo comimos en La Casserole de Insurgentes Sur. Recuerdo que hablamos de la situación del país, del deterioro de la vida política, de la corrupción y de la falta de alternativas reales para construir un nuevo México. Lo hicimos también de la necesidad de la resistencia cultural en todos los frentes y de los cambios que ocurrían en los medios de comunicación.



Este año, semanas atrás, Luis Enrique invitó a Sergio, a Luis Miguel González y a mi, para que cada uno impartiera un taller a un público abierto, en el marco de su proyecto Indeleble (Encuentros Eclécticos con Expertos), y diera una conferencia a sus alumnos de comunicación en el Iteso de Guadalajara, la universidad de los jesuitas, donde Luis Enrique estudió.

El jueves dos marzo, Sergio dio su conferencia “Medios masivos de comunicación tradicionales en la era de la posverdad”, tengo su presentación en Power Point, y muere el tres de abril, cuatro días antes de impartir su taller “Feminicidio y Metástasis de la Corrupción en México: análisis estratégico”. La del Iteso debe ser su última conferencia en una universidad. A mí el 23 y 24 de marzo me tocó dar la conferencia y el taller.

El viernes 24, camino a la cena, a pie del hotel al restaurante, Luis Enrique me habló con entusiasmo y admiración de Sergio. Me platicó de lo que éste había planteado a sus alumnos. Recordó con cariño que, en los años 70, había fundado, con sus hermanos, el grupo de rock Enigma, contemporáneo de bandas de rock de Guadalajara que todavía tocan en la ciudad. Sergio y su grupo participaron en el histórico festival de Avándaro. Era el bajista.

Luis Enrique, al enterarse de la muerte de Sergio, envío a sus amigos el siguiente texto: “Hermano generoso, pensador brillante, sustantivo, en el paso entre siglos; crítico libérrimo, maestro visionario, escritor exquisito, cronista de todos los niveles de los abismos y los cielos, reportero valiente, narrador preciso. Sergio González Rodríguez falleció hoy en su casa de la Ciudad de México (…) Hasta pronto amigo”. Luis Enrique describe muy bien lo que piensan sobre Sergio los que lo conocieron y también los que lo leyeron.

Era lector asiduo, lo seguiré siendo, de sus artículos y siempre me impresionó por su amplia cultura y su aguda crítica. Penetraba en el México obscuro y bárbaro, pocos como él lo entendían, pero también daba cuenta, con generosidad, de las nuevas manifestaciones culturales y artísticas que surgían en el país. Todo era campo de su interés: la cultura, la política, la comunicación, el cine, la música, la literatura y la condición humana.

Abordaba estos temas como un periodista profesional, agudo y crítico, siempre solidario con los que no tienen voz, en una escritura entre la crónica y el ensayo. De Sergio todos reconocen su originalidad al abordar el ensayo. Era, como afirma Rafael Pérez Gay, “un ensayista de alta calidad”. Sus textos, a veces difíciles, son siempre originales. Tenía una manera muy propia de escribir. Juan Villoro, coincido con él, al comentar su muerte dijo: “hemos perdido a una de las principales voces de nuestra cultura, nos hará mucha falta”.

De 1993 a 2017 colaboró como consejero editorial y columnista del periódico Reforma. Por más de 20 años junto con Christopher Domínguez hizo el suplemento “El Ángel” de ese periódico. El dos de abril, un día antes de su muerte, en ese diario se publica el último texto de su columna “Noche y Día”. Siempre había que leerla. En 2016, la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) le otorgó el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez. Estudió letras modernas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y periodismo en la Escuela Carlos Septién García. Fue becario de la Fundación Rockefeller y miembro del Sistema Nacional de Creadores.

Quedan para la posteridad sus artículos y sus libros. En 1997 investiga el feminicidio en Ciudad Juárez. Es uno de los primeros en escribir sobre esa trágica realidad. Huesos en el desierto (2002) es una crónica-reportajes sobre ese tema. El Hombre sin cabeza (2009) es un ensayo testimonial sobre las decapitaciones como expresión de la barbarie y símbolo macabro de la época. Campo de guerra (2014), Premio Anagrama de Ensayo, es un texto crítico que muestra lo endeble de los Estado-Nación de un mundo en el que Estados Unidos toma el control y la vigilancia. Los 43 de Iguala (2016) es una crónica que profundiza, más allá de los datos convencionales, sobre lo que ocurrió esa noche.

Sergio era un hombre sencillo, generoso y siempre dispuesto a platicar. De él me quedo con un recuerdo. En febrero de 2016 lo invité a comer al Hotel Presidente. La conversación inició platicando que había leído la reseña que escribí sobre El Reino de Emannuele Carrére en Animal Político. Me preguntó del libro. A partir de ahí hablamos largo, acompañados de una rica comida y todavía más ricos mezcales, de religión, del cristianismo y de la Iglesia Católica. Me sorprendió lo que sabía del tema y el interés que mostraba en él. México pierde a un crítico valiente e indispensable.

En 2016 se produjeron 162 largometrajes, la segunda cantidad más alta desde 1958, según datos del Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2016, publicado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

La producción de documentales alcanzó récord histórico con 66. A partir del 2010, el Imcine contabiliza por separado este género. El más exitoso fue Bellas de noche, de María José Cuevas.

En los últimos años, el crecimiento del PIB nacional ronda en el 2.0 % y el del cine cerca del 6.0 %. En 2016, el 58 % de las películas fueron financiadas con apoyo del gobierno y el 32 % por la iniciativa privada. Este último fondo crece por tercer año consecutivo.

De las 162 películas, 37 fueron dirigidas por mujeres, que representa el 23 % del total. Diez años atrás solo ocho películas fueron obra de una directora. La presencia de la mujer en la dirección crece año con año.

El costo promedio de una película hecha por el cine mexicano ronda en el millón de dólares. Es una cantidad muy menor comparada con la industria cinematográfica de los países desarrollados, en particular Estados Unidos.

En 2016 se vendieron 321 millones de entradas a los cines. Equivale a que cada mexicano fue poco menos de tres veces a ver una película. En 2015 se vendieron 286 millones de entradas. De un año a otro la diferencia es de 35 millones.

De ese total, 30.5 millones, poco menos del 10 %, vieron cine mexicano. Es la cantidad más alta desde 2013. El 90 % de las películas que se exhiben provienen de la industria estadounidense.

Las grandes compañías distribuidoras controlan lo que entra o no a los cines. Privilegian las películas estadounidenses y las mexicanas tienen pocos espacios para darse a conocer.

Las descargas ilegales y la piratería afecta al cine mexicano. Entre 2014 y 2016 se registraron 34.6 millones de descargas de películas en sitios no legales, según Imcine.

En las plataformas digitales que ofrecen películas de manera legal, bajo un pago, seis de las más importantes ofrecen películas mexicanas: Clarovideo 506, FilminLatino 449, iTunes 239, Cinépolis Klic 205, Netflix 195 y Blim 151.

Los estrenos del cine nacional tuvieron 8.5 millones de descargas en 2016 y de éstas el 44 % fueron ilegales. En 2015 llegaron solo al 18 %.

La producción de películas de largometraje y documentales va a seguir creciendo. Se enfrenta al difícil acceso a las salas de exhibición. Ese es el gran reto del cine mexicano. ¿Cómo superarlo?