Poder y Política

Hubo un tiempo...

Hubo un tiempo...

Vida y milagros

Para los que nacieron después de 1997 y hoy tienen poco más de 20 años, será extraño pensar que hubo un tiempo en que el Congreso de la Unión y los congresos locales de cada estado solo obedecían a lo que dijera el señor presidente de la república y que la mayoría calificada en esos congresos era solo del PRI y el resto sus comparsas. Para esos jóvenes será difícil entender que en la segunda mitad del siglo XX el poder presidencial mexicano casi no tenía contrapesos y que hubo un largo recorrido para construirlos. El tiempo de los grandes desplegados en los periódicos firmados por los representantes oficiales de los sindicatos, los gremios agrarios, los empresariales, los sectores populares, felicitando por lo que fuera al presidente o al gobernador en turno. Desplegados de páginas y páginas después de un informe, cuajados de firmas que había que leer con lupa de tantas que eran. Hasta el periódico pesaba más de tanta tinta cuando había que felicitar o dar un pésame a esos presidentes insoportables.



Hubo un tiempo en el que los Jueces de la Suprema Corte, los presidentes de los tribunales estatales y cualquier juez de importancia, era puesto en su cargo solo con la anuencia del Señor Presidente de la República o por el Señor Gobernador de cada estado, así, escrito todo con mayúsculas y pronunciado con reverencia. Hubo un tiempo no muy lejano, antes de 1997, en que era rarísimo que hubiera presidentes municipales de las capitales de los estados que no fueran priístas.

Hubo un tiempo, tan cercano o lejano como 1989, en que no había en México gobernadores de otro partido que no fuera el PRI. El primero fue el panista Ernesto Ruffo Apple, electo en Baja California en 1989, cuando el PAN era un PAN sin subsidios, con recias convicciones y militancia gratuita.



Hubo un tiempo, hasta casi el final del siglo XX, en que, en la capital más politizada y poblada del país, el D.F., los ciudadanos no elegían a sus gobernantes ni tenían cámara de representantes. El presidente nombraba al regente. Sería hasta 1997 cuando la ciudad de México elegiría por primera vez a su jefe de gobierno, apoyado en una poderosa y unida coalición de izquierda, también con recias convicciones y militancias gratuitas.



Imagen relacionada

Hubo un tiempo, tan cercano como 1993, en que el presidente de la república podía poner y quitar gobernadores cuando le estorbaban a él o a sus grupos afines. Carlos Salinas quitó a catorce gobernadores entre 1988 y 1994.

En Puebla, hubo una racha en que los gobernadores duraban cuando mucho dos años. Los quitaban y ponían desde el centro. El gobernador poblano Alfredo Toxqui (1975-1981) fue el primero en terminar completo su mandato después de más de 10 años de interinatos y gobiernos provisionales, provocados por los enfrentamientos entre universitarios y autoridades y del endurecimiento de las políticas del gobierno mexicano contra los grupos contrarios al PRI, ya fueran de izquierda o de derecha.

Hubo un tiempo en que se sabía quién sería el próximo presidente de la república o gobernador de un estado, desde mucho antes de que se celebraran las elecciones. El presidente elegía a su sucesor y a todos los gobernadores. Una vez dicho el nombre, las elecciones eran solo un trámite, un ritual. Hubo un tiempo, 1976, en que el candidato del PRI José López Portillo compitió solo contra sí mismo. Se volvió de tal tamaño la aplanadora electoral, que ya ni los paleros más paleros quisieron desgastarse en una larga campaña presidencial en la que todo mundo bostezaba de aburrición. Las campañas presidenciales duraban meses. Como durante el mandato de un presidente solo podía brillar su persona, había que dar a conocer al respetable público quién era el ilustre desconocido que los gobernaría después del ocaso del dios que se iba, mismo que al terminar su mandato pasaría al retiro y a la absoluta discreción y mudez, a riesgo de ser puesto en una embajada tan lejana como Australia.

Resultado de imagen para lópez portillo llorando

Hubo un tiempo en que era imposible imaginar que los expresidentes se trenzarían en pleitos a tuitazos con un presidente en funciones. Imposible imaginar que existirían las benditas y malditas redes sociales.

Hubo un tiempo no muy lejano en que los medios de comunicación se auto censuraban por completo. Un solo error y podían acabar en el bote de la basura o en una zanja con todo y su periódico. La única cadena de televisión hasta finales de los años 80, Telesistema Mexicano, derivado en Televisa, jamás criticó al presidente. TV Azteca, privatizada durante la administración de Salinas de Gortari, tampoco osó tocar al presidente. Sí se atrevió a criticar a Cuauhtémoc Cárdenas, primer jefe de gobierno electo en el Distrito Federal porque lo consideró peligrosamente de izquierda.

Hubo un tiempo en que oficialmente el estado era laico, aunque sus ciudadanos fueran mayoritariamente católicos; no tenía relaciones ni con el Estado Vaticano ni tampoco con otras iglesias. Los sacerdotes y las monjas no podían salir a la calle con alzacuellos o hábitos, ni hacer procesiones en las calles. Todos los ritos se celebraban dentro de las iglesias. Aunque hipócritamente, pero el estado era laico. Hubo un tiempo en que los presidentes de la república no iban a las bodas por la iglesia de sus hijas o hijos.

Resultado de imagen para papa móvil méxico 1979

Hubo un tiempo, 1979, en que eso se rompió, cuando que el presidente López Portillo trajo a México al Papa, lo pasearon como a un césar en el papa móvil y luego lo llevó a su casa a darle una misa privada a su mamá. En 1990 se formalizó la relación oficialmente.

En 1997 fue el año en que todo cambió o, mejor dicho, se hizo evidente que todo había cambiado. En 1997 el PRI perdió la mayoría en el Congreso. En 1997 llegó el tiempo en que el "señor presidente" empezó a escribirse con minúsculas; el tiempo en que desde la tribuna del congreso lo increparon los opositores porque había dejado de ser infalible, omnipresente, omnipotente, y sobre todo, absolutamente temible. Llegó el tiempo en que un presidente no pudo tirar a un gobernador, en que el presidente empezó a dar explicaciones y en que disentir empezó a estar no solo permitido, sino obligado.

Llegó el tiempo en que las organizaciones no gubernamentales empezaron a ocupar un amplio espacio, construyendo agendas a largo plazo, pensadas para durar, proponer y dar seguimiento a los asuntos de su interés más allá de una presidencia. Si, llegó el tiempo en que la diversidad tuvo voz y peso. Y llegó el tiempo de la gestación de los organismos autónomos.

Imagen relacionada

Llegó el tiempo en el que empezaron a existir dudas sobre quién ganaría la presidencia de la república, el tiempo en que el secretario de gobernación dejó de ser el árbitro en las elecciones y se creó un órgano independiente para organizar los procesos federales, el Instituto Federal Electoral, el árbitro de la elección en que el PRI perdió la presidencia en el año 2000.

Imagen relacionada

En los estados hubo islas de resistencia, y en muchos, hubo aún un largo tiempo en que los institutos electorales locales esquivaron a los aires de independencia. Un tiempo tan cercano como 2018. Esa fue por lo menos nuestra experiencia en Puebla. Hasta Mario Marín y Moreno Valle, el órgano electoral local no fue independiente. Siguió tomado por la mano férrea de los gobernadores, porque tampoco era independiente el congreso local, desde donde se elegían hasta hace unos meses a los jueces y a los consejeros de los órganos autónomos. Mientras el país cambiaba, en Puebla nos encandilamos con el falso cambio de 2010. Para evitar el dedazo de Marín para imponer un sucesor, hizo falta un ex priiísta, aunque Moreno Valle fue más papista que el papa. Y no hubo hilo que dejara suelto. El poder ejecutivo, el legislativo y el judicial siguieron bajo su mando.

Resultado de imagen para pacheco pulido gobernador

En 2018 ganó López Obrador en México y en Puebla. Morena ganó la mayoría en el congreso y 49 municipios que incluyen las 8 ciudades más grandes del estado, incluyendo la capital. El atípico resultado de la elección a gobernador de Puebla fue producto de lo que arriba describo: un duelo de ex priístas-panistas contra ex priistas morenistas. Unas elecciones revolcadas entre dos cuñas del mismo palo. Un fallo del Tribunal Electoral controvertido. Un accidente mortal que el Secretario de SCT ha calificado de "atípico" y cuya investigación está aún en proceso; una gobernadora que duró 10 días, un conciliador gobernador interino priísta elegido por unanimidad de todos los partidos excepto, oh paradoja, por la abstención de un priísta.

Hubo un tiempo, entonces. La cargada no se ha ido.

Mundo Nuestro. En un pronunciamiento frente al proceso electoral 2019 en el estado 24 organizaciones de la sociedad civil en Puebla demandan esclarecer los crímenes ocurridos el 1 de julio del 2018 en Puebla. Fin a la impunidad criminal como condición de una nueva elección libre y auténtica el próximo 1 de junio.

Aquí el texto del pronunciamiento y los grupos firmantes.



Puebla, Pue. A 13 de febrero de 2019.

Las instituciones, organizaciones, colectivos y personas abajo firmantes, nos pronunciamos:



  • El 1 de julio de 2018, en México se llevó a cabo una jornada electoral que marcó un parteaguas en la vida político-social de nuestra República. Para garantizar su legalidad, el Estado mexicano, a través de los organismos electorales, destinó capital humano y recursos materiales, para que las y los ciudadanos acudiéramos a las urnas a emitir nuestro sufragio y que la jornada se desarrollara con apego a derecho.
  • Sin embargo, mientras que en la mayor parte del país la ciudadanía ejerció su derecho a votar de manera libre y pacífica, en el estado de Puebla, particularmente en su capital, se llevaron a cabo actos de violencia extrema: grupos de delincuentes irrumpieron violentamente en distintas casillas y detonaron armas de fuego poniendo en riesgo la vida de las y los ciudadanos que ahí se encontraban en ese momento. No sólo se trató de delitos electorales como el robo de urnas o la destrucción de paquetería electoral, sino que también se cometieron delitos del fuero común tales como homicidio en grado de tentativa, lesiones, robo y daño en propiedad ajena.
  • A pesar de la gravedad de los acontecimientos acaecidos desde entonces, no hemos escuchado, en materia electoral, un pronunciamiento oficial por parte del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) condenando estos actos de barbarie y pedir que se castigue a los responsables, ni siquiera por el hecho de que la vida de varios funcionarios de ese instituto estuvo en peligro y que su Junta Local documentó y les informó en su momento. Por su parte, la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales, tanto federal como del Estado de Puebla, siguen sin informarnos acerca de los avances en las investigaciones a pesar de que hubo al menos 26 denuncias ciudadanas, según indica el informe que la Junta Local del INE entregó a su Consejo General.
  • En cuanto a los delitos del fuero común, seguimos en espera de que el gobierno del estado asuma su responsabilidad e investigue y capture a quienes cometieron estos atentados contra la integridad física de las y los ciudadanos que tuvieron el infortunio de encontrarse en ese momento en las casillas violentadas.
  • Además, hay una pregunta cuya respuesta puede ser el eslabón que una los delitos anteriormente mencionados con el problema de la corrupción, y que las autoridades encargadas de la seguridad siguen sin contestar satisfactoriamente ¿Por qué la policía no respondió a los llamados de auxilio de las personas afectadas por dichos actos de violencia, cuando se supone que deberían ser garantes de la paz y la seguridad pública durante la jornada electoral?
  • Estos acontecimientos en los que se sospecha de manera fundada que hubo actos de corrupción, no deben quedar en la impunidad.
  • La confianza que debe existir en las instituciones, para llevar a buen puerto las elecciones extraordinarias que se avecinan, pasa por la acción u omisión de las autoridades electorales y gubernamentales sobre los acontecimientos violentos ocurridos el 1 de julio del año pasado.
  • Para las elecciones que se llevarán a cabo el 2 de junio del presente, exigimos que se garantice el Estado de Derecho y que el sufragio que se emita refleje sin lugar a dudas la voluntad mayoritaria de las y los ciudadanos poblanos.
  • Es así que hacemos un llamado a las instituciones políticas, electorales y gubernamentales a conducirse de acuerdo con la ley y a salvaguardar en todo momento la seguridad y la integridad física de la ciudadanía.
  • Estamos convencidas y convencidos que, ante este panorama atípico, los poblanos estamos preparados para demostrarle a nuestro país y al mundo, que podemos privilegiar la legalidad, combatir a la corrupción y a la impunidad en un proceso electoral ciudadanamente ejemplar.

INSTITUCIONES, ORGANIZACIONES Y COLECTIVOS FIRMANTES:



  1. Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Puebla
  1. México Contra la Corrupción y la Impunidad
  2. Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad
  3. Red Social Contraloría Ciudadana Puebla
  4. Puebla Vigila
  5. Universidad Iberoamericana
  6. Fundación Madai
  7. Comisión Ciudadana por la Democracia y los Derechos Humanos
  1. Mujer Cerezo en Libertad
  2. 33 Mujeres
  3. Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia
  4. Unión de Asociaciones Civiles del Estado de Puebla
  5. AMEDI Capítulo Puebla.
  6. Nodo de transparencia
  7. Congreso Nacional Ciudadano Célula Puebla
  8. Opción Ciudadana
  9. IPC Puebla
  10. México Franchise Network
  11. Puebla Verde A.C.
  12. Cihuautla Voluntad Equidad Bienestar A.C.
  13. Barra Mexicana de Abogados Capítulo Puebla
  14. Colegio de Contadores Públicos del Estado de Puebla
  15. Dale la Cara al Atoyac A.C.
  16. Ahora Atlixco
Vida y milagros
El tener una magnífica causa, que es la de abatir la enorme desigualdad que existe en nuestro país, mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos y erradicar la corrupción, no justifica los medios para lograrlo.
La búsqueda incansable de Andrés Manuel por alcanzar el poder con el fin de implementar su proyecto de nación, cuyos fines centrales creo que son los que acabo de enumerar, lo orillaron durante su tercera campaña, en un claro acto de pragmatismo político, a subir a su tren a muchos aliados que en su momento él mismo calificó como miembros de la mafia del poder o los enemigos a vencer. Quizá calculó que solo así podría ganar la presidencia. No confió, y creo que es lógico, en la avasalladora ventaja que le dieron las encuestas durante toda la contienda. Hizo bien en no confiar, porque en 2006, el porcentaje de ventaja arrancado casi a fuerza por Calderón fue de solo el 0.5% de la votación, cuando en casi todas las encuestas Andrés Manuel estaba arriba. En 2006 hubo exceso de confianza hacia su ventaja, y exceso de desconfianza hacia las bases que el PRD puso a su disposición para cuidar las casillas. No confió en ellos, sino en la fuerza del movimiento propio que ya él venía gestando dentro del PRD y que a la larga derivaría en la creación de su particular partido, MORENA. En 2006, el equipo de Andrés Manuel no pudo cubrir el 50% de las casillas del país con representantes. No aceptó los que el PRD de los Chuchos le ofrecía --y con razón, porque se cansaron de vender movimientos locales--, ni pudo juntar los que de manera optimista y alegre le ofrecieron sus leales. De ahí la imposibilidad de probar con papeles duros el argumento del fraude electoral. No hubo pelos de la burra en la mano.
En 2012 el PRI regresó por sus fueros. Los resultados sangrientos de la política de Calderón de combate a las drogas y una campaña mediática millonaria, con recursos de procedencia oscura y orquestada desde Televisa, que posicionó al candidato priista Peña Nieto como si fuera un galán de telenovela, acompañado del grito en los mítines de "Enrique, bombón, te quiero en mi colchón", vendido cual producto de consumo con todo y la complicidad de la iglesia católica, que anuló el primer matrimonio de la popular actriz Angélica Rivera, con el pretexto de haberse casado en la playa y no en un recinto consagrado, avalando así su segunda boda por la iglesia con el entonces viudo Peña Nieto. Cursi guión y gran boda televisada con los seis hijos que sumaban entre ambos haciéndola de damas y paje. Con un matrimonio pactado, esa trama cursi y pegadora y la promesa de "un nuevo PRI", eficaz y comprometido, lograron una cómoda ventaja del 6%.
Seis años después el escenario fue totalmente distinto. Pocos imaginaron que la tenacidad de Andrés Manuel sería tanta. Tampoco que hubiera planeado tan bien cómo cerrar cada frente abierto de sus campañas anteriores, especialmente el manejo mediático, que fue trazado como estrategia de guerra y con años de anticipación. Morena hubiera ganado de cualquier modo, pero mucho contribuyó que el gobierno de Peña Nieto cediera la plaza mucho antes de las elecciones, cometiendo error tras error, aportando un enorme contenido de corrupción para su descalificación, y que desde las instituciones del gobierno se hiciera todo lo habido y por haber para desprestigiar al candidato panista, Ricardo Anaya, en un feroz intento por quedar, por lo menos, en segundo lugar y no en tercero. Los votos que quiso jalar para sí mismo el PRI , se los quitó al panismo y se los echó en la buchaca a MORENA, que logró también la mayoría con la que hoy cuenta en ambas cámaras.
Con dos intentos fallidos a cuestas, en 2018 Andrés Manuel no dejó nada a la casualidad, y al grito de más vale que sobre y no que falte, subió a su barco a todo tipo de aliados, buenos, malos y feos, pero entre los malos, a muchos líderes impresentables, a empresarios de mala reputación, a muchos priístas , panistas y perredistas desalojados del poder y en busca de nuevos lugares, no por convicción, sino por ambición. Muchos aplicaron el dicho de Groucho Marx de "Estos son mis principios, pero si no les gustan , tengo otros". De todo cayó en la viña del señor, para hablar en el lenguaje de moda que inspiran el clero y las conferencias mañaneras. Pensé que una vez terminada la campaña, a los impresentables se les diría lo que dijera el diablo del chiste a sus electores después de elegir entre el cielo o el infierno, --"esas promesas fueron de ayer, porque estábamos en campaña, pero hoy que gané, la realidad es esta otra"--. Y a tirar lastre, que no queremos que se hunda el barco.
Una cosa fue sumar todo apoyo posible para ganar y otra es no separar el trigo de la cizaña, para usar de nuevo el modo "Biblia". Hay que separar lo bueno del malo a la hora de gobernar. Los benditos por aquí, los malditos por allá. Una cosa es la eficacia y el sentido práctico para gobernar, y otra el ir a dar de nuevo a lo peor de la vida, que diría José Alfredo Jiménez.
Resultado de imagen para amlo y napoleon gomez urrutia
Con esos amigos... Napoleón Gómez Urrutia.
Hay varios aliados que debieran ser echados por la borda en la nueva travesía, por lo menos para cuidar la congruencia: los líderes multimillonarios del corte del líder de PEMEX, Carlos Romero Deschamps, los líderes como Napoleón Gómez Urritia, senador plurinominal por MORENA, que claramente defenderá intereses de las mineras canadienses y de paso los millones de dólares que le robó al sindicato; indeseable la recién casada con un treintañero, ex lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, que ya planea la formación de un nuevo partido que lleva como emblema la cara de Andrés Manuel; los líderes radicales de la CNTE, o los nuevos aliados del Verde Ecologista y Manuelito Velasco, a quien tan bien describe en sus modos Santiago Nieto en su libro Sin filias ni fobias, haciendo notar la clara fobia que sí le tiene a este personaje retorcido y fatuo. Falta nombrar a los empresarios voraces a los que tanto alusión hizo Andrés Manuel en su campaña
La semana pasada , la Secretaria de Economía Federal dijo que en Ixtacamaxtitlán, Puebla, la mina de oro de tajo a cielo abierto propiedad de canadienses, si va. Los canadienses y Napoleón se quieren. Muchas bases de MORENA en la región se van a sentir más que desencantados por esta declaración, que es en sí una decisión, aunque hay trámites que la minera aún no cubre. La mano de Napoleón mece esa cuna.
También la semana pasada, un diputado hoy morenista, ex militante del Pri/Verde, amigo de Arturo Escobar, Francisco Elizondo Garrido, pidió de sus pistolas, con gran celo patrio, que comparezca ante la cámara de diputados la presidenta de la Comisión Federal de Competencia, Alejandra Palacios, por haberse atrevido a escribir un artículo en REFORMA señalando que la decisión de las adjudicaciones directas del gobierno son un riesgo para la libertad de mercado y la sana competencia, debido a la discrecionalidad con que se están otorgando. Alejandra Palacios dio como ejemplo la inexplicable decisión de darle a Banco Azteca , por dedazo y sin licitación, el manejo de tarjetas de los programas de "Jóvenes Construyendo el Futuro" y "Pensión para el Bienestar de Adultos Mayores", que le pondrá en charola de plata a Banco Azteca 5 millones de cuentas de una clientela que también pasará, seguramente, a comprar en Elektra, donde te venden, por ejemplo, una licuadora en pagos "chiquitos" pero al triple de su precio. La usura y el monopolio de la mano.
Resultado de imagen para cnte cierre de vías de ferrocarril en michoacán
Los bloqueos en el ferrocarril michoacano.
Y como último botón de esta muestra tenemos el ala radical de la CNTE y su tolerado bloqueo a las vías de tren durante semanas. Un gobierno con la legitimidad indudable que obtuvo MORENA, podría combatir la ilegalidad campante con la ley en la mano y el uso correcto de la fuerza pública. Los derechos de unos, terminan donde empiezan los derechos de otros. El derecho al libre tránsito de todo habitante del país está hoy por debajo de grupos que se sienten con derecho a protestar o exigir justicia cerrando el paso a millones de personas. Al no usar el legítimo e incuestionable poder del estado con que hoy cuenta el gobierno que encabeza Andrés Manuel, argumentando que no se atacará al pueblo, se permite que una parte pequeña del pueblo ataque impunemente al pueblo en grande y de manera constante, mediante la ilegal y arbitraria fuerza que suelen usar. La ilegalidad se ha vuelto una vía tolerada para negociar. Esa conducta ilegal no debiera justificarse ni derivar en mesas de negociaciones previas a levantar los cierres que perjudican gravemente a los demás. Ya cualquiera grupo amenaza a la autoridad con "te cierro las calles y hazle como quieras". Eso es tan dañino como amenazar a la autoridad y al conjunto con un cañón . Esos no son aliados deseables, ni correctos, ni con los que se pueda construir un reino de justicia en la tierra.
Al parecer, aliados que parecían temporales y coyunturales, y desde luego impresentables, llegaron a la 4T para quedarse.

Molly Worthen, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, publica en The New York Times International Weekly (22.12.18) un artículo en el que revisa los estudios y la literatura sobre las personas que se sienten atraídas por el autoritarismo.


Los líderes y políticos autoritarios han sido ya muy estudiados. Algunas de las características que comparten son la xenofobia, el ataque a los medios de comunicación, el desprecio a los otros poderes y colocarse por encima de la ley, aunque siempre la invoquen.

La profesora en historia se pregunta: ¿Qué es exactamente una personalidad autoritaria? ¿Por qué personas apacibles gravitan hacia un autócrata? Para responder, cita entre otras, una investigación pionera realizada por la Universidad de California, en Berkeley, que contó con la colaboración de Teodoro Adorno.

Fue publicada en 1950 con el título de La Personalidad Autoritaria. El trabajo se centró en tratar de explicar por qué personas comunes apoyaban la ideología fascista y antisemita. Aplicaron un cuestionario conocido como Escala F, para analizar al “individuo potencialmente antidemocrático”.



Se descubrió que las personas que tenían un alto porcentaje en la Escala F despreciaban a los débiles y a los migrantes, tenían fijación con las supuestas desviaciones sexuales, acogían las teorías de la conspiración y se alineaban con los líderes poderosos “para servir intereses poderosos y así participar de su poder”.

En su tiempo el estudio provocó reacciones a favor y en contra. Las investigaciones de los politólogos estadounidenses sobre las personalidades autoritarias que, necesariamente conduce a electores autoritarios, tienen gran relevancia a partir del triunfo del presidente Trump.

Los métodos con los que se trabaja varían y las conclusiones de los diversos estudios arrojan resultados distintos. Hay algunos que intentan mostrar el comportamiento político a partir de la configuración del ADN. Los hay también que utilizan el análisis freudiano.

Worthe, autora de Apostles of Reason: The Crisis of Authority in American Evangelicalism, cita un trabajo de Allen Strouse, poeta católico y profesor de literatura medieval, que votó por Trump y después de analizar por qué lo hizo, su postura política era otra, concluyó que fue como protesta en contra del fracaso de los demócratas en temas económicos.

Descubrió que de manera inconsciente al votar influyó la historia de su padre, un sindicalista de Pennsylvania, que había sido afectado por el libre comercio globalizado y que eso lo había “hecho buscar un líder masculino fuerte, un hombre verdadero”. Y Trump, dice Strouce, “ofrece exactamente lo que mi inconsciente mal adaptado más anhelaba”.

El artículo de Worthen concluye diciendo que los estudios sólo confirman “lo que tantos observadores de nuestra especie han sospechado desde hace mucho: ninguno de nosotros es un ser particularmente libre o racional”.

En México ese tipo de estudios son necesarios para tratar de entender al electorado que votó por el presidente López Obrador. En las semanas que lleva en el cargo, sus seguidores reaccionan de manera muy emotiva para apoyar al presidente. Lo hacen incluso cuando el presidente se contradice. Así, un día apoyan una cosa y al siguiente otra.

¿Qué piensan esos electores? ¿A qué resortes responden? ¿Se sienten reivindicados por él? ¿Se identifican con alguien poderoso que les va a dar poder? ¿Es el padre que no tuvieron? ¿Lo ven como un sacerdote o un pastor que los acoge y consuela? ¿Es un vengador de las supuestas afrentas sufridas? ¿Ellos se ven en él?

Twitter: @RubenAguilar



Mundo Nuestro. El novelista e historiador Héctor Aguilar Camín ha publicado en la semana que termina el libro Nocturno de la democracia mexicana (Debate, 2019). Aquí esta serie de textos publicados en su columna Dia con día en el diario Milenio sobre la coyuntura política de nuestro país con los que el propio autor nos ofrece el marco de reflexión que contempla esta su más reciente publicación.

Resultado de imagen para nocturno de la democracia mexicana



“Las leyes están escritas en arena. Las costumbres, en granito”. Platón

Con estas palabras terminé y di a la imprenta, en agosto del año pasado, mi libro Nocturno de la democracia mexicana, un ensayo sobre la “costumbre política mexicana”, esa veta peculiar de valores y conductas a las que invariablemente, desde hace dos siglos, con un disfraz o con otro, regresa la nación.



El libro tiene tres partes. La primera, llamada justamente “La costumbre política mexicana”, puede leerse como un solo ensayo sobre los hilos de larga duración de nuestra cultura política.

La segunda, “Casa en construcción”: democracia sin demócratas”, reúne ensayos escritos al paso de las primeras dos décadas de la democracia mexicana: 2000-2018.



La tercera parte, “Saltando al pasado”, revisa las elecciones del año 2018 como una especie de vuelta a nuestra costumbre política: la elección de un gobierno fuerte, de rasgos caudillistas y providenciales, luego de dos décadas de gobiernos débiles, incuestionablemente democráticos pero ineficaces y corruptos.

El tema de fondo de mi libro es el desencuentro de México con la modernidad política en sus dos grandes procesos seculares: el de la implantación de la República, durante el siglo xix, y la llegada de la democracia, a fines del xx.

Con las palabras finales del libro, citadas al principio de esta columna, me refería al extraordinario hecho de que la elección de julio de 2018 convirtió, de un golpe, el abrumador hartazgo político mexicano en un triunfo mayoritario de las ganas de creer.

Como lo sugiere su título, el optimismo no es el tenor de mi libro, sino la sospecha de que estamos frente a la escena temida de nuestro sueño democrático: el regreso a un gobierno fuerte cuyo instrumento es el populismo y cuyo destino final puede ser la tiranía.

Nunca pensé al publicar este libro, hace apenas tres meses, que llegaríamos tan rápido a lo que el mismo libro anuncia: la posibilidad de que la democracia mexicana muera ahogada en la hegemonía que ella misma creó.

La construcción de esa hegemonía lleva un curso vertiginoso, de la mano de un gobierno que no tiene ni reconoce contrapesos.

El asalto al poder de López Obrador

En la naturaleza del hombre, no figura el renunciar voluntariamente a su poder. Kant

El poder acumulado por López Obrador durante sus pocos meses en el gobierno es incomparablemente mayor que el que recibió en las urnas.

Nada ha crecido en México tanto como el poder del nuevo Presidente. Se ha expandido a costa de su oposición en el Congreso hasta obtener mayorías calificadas que no ganó en las urnas.

Se ha expandido a costa de los otros poderes y los otros órdenes de gobierno, sometiéndolos a sus reglas presupuestales y salariales, quitando recursos a los órganos autónomos y a los poderes locales.

Ha sometido a la burocracia federal a una austeridad que tiene día con día las maneras de la arbitrariedad y el despotismo.

En unas cuantas semanas de decisiones ha saltado sobre leyes vigentes y suscitado más controversias legales que otros gobiernos.

Ha puesto los cimientos de un gobierno paralelo en los estados, mediante los llamados superdelegados, especie de prefectos políticos encargados de vigilar y administrar los programas y los recursos de la Federación, que son un porcentaje enorme de los presupuestos estatales (86% en promedio).

Ha puesto los cimientos de la red clientelar más grande que se haya diseñado nunca en el país: dinero público para adultos mayores, discapacitados, estudiantes de nivel medio, jóvenes que no estudian ni trabajan, subsidios agropecuarios, préstamos a la palabra.

Ha entregado el censo de ese universo de millones de beneficiarios no a organismos especializados del gobierno sino a una red próxima a su partido, Morena, manejada desde la oficina presidencial, de cuyas listas y transferencias no se ha diseñado ninguna rendición pública de cuentas.

Ha empezado a poner los cimientos legales también para la construcción de una Guardia Nacional, radicada en el seno del Ejército, que será encargada de la seguridad pública, en sustitución de las policías federales y locales, y contará con 50 mil hombres y casi 300 bases regionales.

Por estas correas de transmisión de prebendas, nuevos poderes locales y despliegue militar, correrá la expansión territorial del partido en el gobierno, Morena, para las elecciones intermedias de 2021 y las presidenciales de 2024.

Las piezas del proyecto obradorista

El gobierno de López Obrador cumple todas las reglas del populismo en el poder, y ha inventado al menos una.

Esas reglas son: hablar a nombre del pueblo bueno, capturar el Estado, someter a los otros poderes, crear nuevas clientelas, contener o someter a los medios, contener o someter a la sociedad civil y hacer nuevas constituciones (Jan Werner Müller: ¿Qué es el populismo? Grano de Sal, 2017).

El gobierno de López Obrador está en camino de cumplir todo lo anterior. Y ha inventado la idea de una “constitución moral”.

El eje rector del proyecto, la variable única que explica las otras, es concentrar el poder. La concentración tiene piezas convergentes, como sugerí ayer y repito hoy:

1. La reasignación del presupuesto en favor de clientelas y programas del gobierno, a costa de estados y municipios, de los otros poderes y de los órganos autónomos del Estado.

2. La creación de una estructura de poder paralela a los gobiernos locales, mediante la figura de los superdelegados de la Federación y sus 300 coordinaciones regionales (coincidencia: hay 300 distritos electorales).

3. La entrega de la seguridad pública a una Guardia Nacional con 256 bases regionales (casi 300, como los distritos electorales) y una cadena de mandos únicos que responden al Presidente.

4. La creación de una gigantesca red de nuevas clientelas del erario.

5. La apuesta a la consolidación electoral de Morena como partido hegemónico en todos los estados.

6. La apuesta a la consolidación burocrática de Morena como ejército de reserva para ocupar los puestos que el nuevo gobierno libera con su política de austeridad.

7. La concentración del espacio mediático mediante la ubicuidad del Presidente, el acuerdo de siempre con los medios privados y la activación de los medios del Estado para crear un sistema de comunicación política gubernamental.

Lo que creo que falla aquí no es el diseño, sino los instrumentos. El proyecto del Presidente es demasiado grande para el gobierno que tiene. El Presidente asalta el cielo cada mañana en sus conferencias de prensa, pero su gobierno se tropieza con las escaleras el resto del día.

La mezcla de presidente utópico y gobierno terrenal da lo que tenemos hasta ahora, lo que un gran escritor argentino describe como “errorismo de Estado”.

Destrucción y credibilidad

Difícil recordar un principio de gobierno más errático que el de López Obrador. Difícil también alguno con mayor credibilidad de inicio, capaz de convencer a su ciudadanía de que la culpa está en otro lado, de que sus errores son el costo que hay que pagar para limpiar el gobierno y purificar la República.

La lista de los daños del nuevo gobierno no necesita exagerarse. Me cuesta trabajo todavía creer la escena en que el Presidente electo anunció la cancelación de una inversión de 13 mil millones de dólares para un aeropuerto de clase mundial, que estaba construido ya en más de la tercera parte.

La destrucción producida por la política de austeridad y el recorte a machetazos del personal de confianza en el gobierno federal es también considerable.

En todos los frentes especializados del gobierno llueven despidos, renuncias y jubilaciones anticipadas.

El éxodo voluntario o forzoso de burócratas que saben cobró las primeras facturas en el mal manejo de importación y distribución de gasolinas de Pemex, que dio lugar la crisis de abasto sin precedente de diciembre y enero.

También considerable es la lesión al funcionamiento y la independencia de otros poderes, como el Judicial, y de diversas instituciones autónomas, como las responsables de las elecciones, de las estadísticas, de la evaluación educativa, de la regulación energética, de la medición de la competencia económica o de la educación superior.

Digna de atención especial es la destrucción de facto de las reglas del pacto federal vigente, en el camino de una centralización de todo el poder posible para el gobierno federal y de toda la fuerza electoral posible para el partido del gobierno.

La desaparición de la Policía Federal tiene un lugar y un costo aparte.

La combinación de un mal inicio de gobierno y un horizonte de bajo crecimiento en Estados Unidos ha hecho al FMI bajar la previsión de crecimiento para México a 2.1 en 2019 y 2.2 en 2020, muy lejos del 4 por ciento prometido por el nuevo gobierno.

Pero quizá la destrucción mayor es la de la polarización de las emociones y de las expectativas del país entre una mayoría que sueña y una minoría que teme.

Sueño y temor

Andrés Manuel López Obrador obtuvo 53 por ciento de los votos en julio de 2018. El 47 por ciento de los votantes no sufragó por él. Alguna encuesta hecha por un medio electrónico hace un mes dice que si las elecciones fueran hoy, votaría por él 7 por ciento menos.

No es eso lo que sugieren las cifras de aprobación de 70 y 80 por ciento, alguna de 90, que ha recibido López Obrador en los últimos tiempos.

No solo ha crecido el poder del Presidente, sino también su aprobación. Paradójicamente, durante su errático inicio de gobierno ha crecido el número de ciudadanos que lo aprueban.

Al parecer, más mexicanos que en julio pasado sueñan hoy con altos resultados en esta nueva aventura nacional de un presidente que promete resolverlo todo.

Aprobación no quiere decir incondicionalidad, pero es un hecho que ha crecido la mayoría que cree en el nuevo mandatario o le da el beneficio de la duda. Al punto de que, en medio del mayor desabasto de gasolina que se recuerde, se reporta un alza en las expectativas favorables de los consumidores del país.

No entiendo muy bien esto de que un gobierno errático gane en lugar de perder la confianza de sus ciudadanos. Enigmas de la mayoría.

Entiendo en cambio, y me preocupan, dos cosas que suceden en la minoría.

Primero, la cascada de controversias legales y constitucionales ante decisiones del gobierno que han salido en estos dos meses de la oposición y de los organismos autónomos. Es un aviso sobre la discrecionalidad con que procede el nuevo gobierno ante sus restricciones legales.

Segundo, el temor, la cautela y aun el miedo que genera la falta de límites del nuevo gobierno, y que pueden percibirse con claridad en los inversionistas, en los medios, en las ONG, en los burócratas y en los gobiernos locales.

Discrecionalidad de un gobierno poderoso ante la ley y temor de las minorías al gobierno no son síntomas de salud de una democracia. Más bien de lo contrario.

Mi temor personal lo he dicho ya: que la democracia mexicana se ahogue en la hegemonía que ella misma creó.

(Ilustración de portadilla, Víctor Solís. Cortesía de Nexos)

A la pregunta sobre el Estado ausente, la impunidad rampante y la sociedad inerme que sufrimos el pasado 1 de julio el gobernador interino del estado de Puebla, Guillermo Pacheco Pulido, afirma que él no estuvo presente entonces. En todo caso es un asunto de la FEPADE la violencia ocurrida en esa jornada electoral en la ciudad de Puebla.

Así arranca la entrevista de mundonuestro.mx con un hombre que a sus 86 años ha tenido que encargarse del poder ejecutivo en Puebla, una entidad marcada por la crisis política y la violencia criminal como ninguna otra en el país.

“Soy un hombre de retos”, dice.



La conversación va entonces hacia la estrategia de seguridad pública en los meses que corren: la creación de la guardia nacional propuesta por López Obrador es una postura correcta, pues la gente lo que quiere es seguridad; el gobierno está obligado, junto con las autoridades municipales y federal, a perseguir el huachicol. No se rehúyen las responsabilidades, no se nadará de muertito, ley debe respaldarse en las policías.

Pero se reconoce una realidad: las instituciones que procuran justicia y la sentencian están rebasadas, no tienen la capacidad de atender a la violencia; la delincuencia no se vence de un tajo; lo que se intenta es amainar el problema. Y sobre las causas de la violencia no hay vuelta de hoja: la pobreza y la miseria de la gente.



Sobre el gobierno que encuentra –el otro tema en esta conversación--, Pacheco Pulido no nos ofrece golpes de mano. No vengo a perseguir a nadie, dice. Por ejemplo, sobre los contratos bajo el esquema de Proyectos por Prestación de Servicios manejados en la oscuridad por Rafael Moreno Valle, el gobernador interino no tiene la menor intención de hacerlos públicos. Tampoco, entonces, revertirá los vetos impuestos a las reformas a las leyes por el congreso local.

Así, Pacheco Pulido dejó ir la frase de todos los gobernantes que conocemos a la hora de responder a la exigencia ciudadana de transparencia: “hay razones de seguridad pública”. Y por supuesto, afirma, porque así lo establece la ley.



Pacheco Pulido está obligado a presentar estrategia contra la corrupción, la inseguridad y la injusticia



Para Fernando Fernández Font, Rector de la Ibero Puebla, no hay bola de cristal que permita imaginar las cosas que han sucedido en Puebla y en México en los últimos tiempos. “Y si lo intentas, terminas con los dedos cortados.” Analizar entonces la coyuntura reciente en Puebla y México con ánimo de intentar comprenderla. Este es el ánimo de la conversación con el filósofo jesuita el martes 29 de enero pasado. Mirar hacia las universidades como organismos de la sociedad civil que no se pueden quedar cruzadas de brazos y que se plantan como conciencia crítica del Estado. Desde esa perspectiva enfrentar la crisis política en Puebla y la de exigir al gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido una verdadera estrategia contra la corrupción, la inseguridad y la violencia. No es su tarea nada más la de asegurar la realización de elecciones libres y democráticas el próximo 2 de junio.

Presentamos en ocho partes la entrevista en video.

1 La coyuntura en México



“No imaginábamos un triunfo tan contundente de López Obrador el 1 de julio pasado –dice Fernando--. Ni el contraste de los resultados en Puebla si lo ves desde el análisis de nuestros investigadores Miguel Reyes y Miguel López, que hicieron todo un conteo de votos y los confrontaron con los números del IEE”

López Obrador y la posibilidad de que el país se le vaya de las manos. Puede quedar muy bien con las grandes mayorías, pero puede tronar al país hacia afuera. El riesgo que se corre cuando quita los recursos a los institutos como el INE, el de la evaluación educativa o el INEGI. La interrogante sobre la capacidad de sus colaboradores.



2 La coyuntura en Puebla

Puebla, los hechos recientes, algo “caóticamente histórico”. Las consecuencias de que no pasara nada tras los hechos del 1 de julio. Seis meses de vivir en la irregularidad en el gobierno. Una decisión controvertida, la del Tribunal Electoral, y que esperó hasta el último momento. La nueva crisis tras la caída del helicóptero.

3 Las organizaciones de la sociedad civil y el Consorcio Universitario

¿Dónde están las organizaciones de la sociedad civil? ¿Qué peso han tenido?

El Consorcio Universitario, su independencia rota por las posturas de los rectores de la UDLA y la Anáhuac. Riesgo de que no nos pongamos de acuerdo cuando más crítica está la situación. “Es como una familia, nunca hables de religión y política”.

El papel del Consorcio Universitario: apurar al INE para que atraiga la elección, y al gobierno interino para que garantice elecciones libres y democráticas. Pacheco Pulido debe sacar las manos del proceso, pero pago por ver.

4 El gobernador interino y la agenda pública

El gobernador interino tiene que ser realista. Son sólo cinco meses, los procesos de cambio no son automáticos. Tiene que atender a los problemas de seguridad y violencia y a la corrupción dentro del propio gobierno: el huachicol que por tanto tiempo se dejó crecer. Y enfrentar la realidad de desmantelamiento de los ministerios públicos y las juntas auxiliares, pues Moreno Valle lo que quiso fue recuperar dinero para su propio proyecto. Pacheco Pulido tiene que delinear una estrategia contra la corrupción, la inseguridad y la violencia.

5 El Consorcio Universitario como conciencia crítica del gobierno

Las universidades tienen que ser la conciencia crítica del gobierno. No podemos cruzarnos de brazos. Lo fundamental, elecciones claras, libres, democráticas. Esa es la exigencia más clara, pero no se puede quedar en eso, ahí está la agenda pública generada desde el Consorcio Universitario, el Estado tiene que aprovechar el aparato crítico que existe en las universidades. Y por eso la importancia de involucrar en esto a la universidad pública.

6 Las organizaciones de la sociedad civil

7 Las contradicciones en el proyecto de López Obrador

El monstruo es tan grande, se ha alimentado durante tanto tiempo del huachicol, que es muy difícil esta lucha. Por eso las dudas que genera el proyecto de AMLO y Morena: es real la posibilidad de caer en una situación ingobernable. Si fracasa la lucha contra el huachicol, fracasa este gobierno. No podemos cerrar los ojos a lo que está pasando.

8 La realidad, el pesimismo, las alternativas

El análisis nos arroja al pesimismo. ¿Cómo generar alternativas?

9 La entrevista completa

Mundo Nuestro. En diciembre de 1998, un día en que se topó con el Cristo de Pueblo Buevo, Guillermo Pacheco Pulido era, a sus 55 años, alcalde de la ciudad de Puebla. Hoy ocupa el cargo de gobernador interino del estado a sus 86 años. Mirar a este personaje de la política poblana con una perspectiva de largo plazo puede ayudar a entender una coyuntura como la de este 2019, atropellada y turbia.



Pueblo Nuevo: así le pusieron los antepasados.

Uno quisiera dar al conflicto de la colonia Romero Vargas el final que las autoridades retardan: Guillermo Pacheco Pulido y el diputado Jorge Yunes dejaron de echarse la bolita del trámite legal entre el Ayuntamiento y el Congreso del Estado y el doctor Jorge Morales, autor de la obra El Eterno Redentor, él mismo el Cristo que la multitud crucifica desde 1959 en el Calvario de Pueblo Nuevo, tomó posesión como presidente de la junta auxiliar, según convenio establecido en abril de 1987 avalado por el gobierno municipal, pero escamoteado desde hace dos meses en este terreno pantanoso de estructuras caciquiles en aparato oficial.

Pero el aparato es lento, la desesperación de los pobladores de ese lomerío que se levanta al otro lado del apolillado Puente de México y que corre parejo al río y a las fábricas textiles en la ribera del frente, tendrá que prolongarse hasta el martes próximo, cuando una terna de funcionarios del estado del congreso y del municipio resuelvan el problema jurídico.

Pero de la lentitud burocrática se destilan los personajes que la realidad representa, igual que el doctor Morales escoge a sus vírgenes y gladiadores romanos y aztecas que lo lloran y lo azotan rumbo a su martirio. Un conflicto así, en el que no ha corrido sangre y los ánimos no han pasado de sucesivas tomas del palacio municipal, es un libreto de la práctica política poblana: diputados y líderes sindicales enquistados, funcionarios que dan carpetazo, amas de casa que se la rayan al más entacuchado, un alcalde al que descuidan sus guaruras y sufre los empellones de las huestes populares, priistas de barrio, muchos años abnegados en el engranaje del acarreo, y hoy pueblo encolerizado, líderes que “ahí estaban”, pero que antes no figuraban, gente que mira sus calles de polvo y se cuestiona por qué las cosas tienen que ser igual que hace cien años.



Porqué Romero Vargas



Un hombre viejo y risueño cuenta que su padre, que murió hace mucho a los 89 años, vio de niño gritarse a los principales del pueblo con los principales de la ciudad. Era día de fiesta, pero todavía no estaba la Iglesia de Calvario. Sí, se dijeron, aquí se llama Pueblo Nuevo, así le pusieron los antepasados, ¿pero no puede tener ya su mero nombre? Y opinaron un rato. Luego uno se levantó y dijo que para qué ir más lejos, si ahí estaba el señor gobernador, el general Ignacio Romero Vargas, invitado principal ese día.

Y le pusieron Ignacio Romero Vargas, gobernador del estado en los años de la República Restaurada, poeta y padrino del actual templo que acabó con los sueños celestiales de los cholultecas, y quien acompañara al presidente Juárez en el primer viaje por ferrocarril México–Puebla, en septiembre de 1869.

El teatro de la política

Estaban por escenificar El Eterno Redentor en la Basílica de Guadalupe, invitados expresamente por el Televisa Raúl Velazco. Pero el 29 de marzo de 1987 el Doctor Jorge Morales estaba más preocupado pro la política que por sus quehaceres teatrales. Ese día, el hombre de 52 años, médico egresado de la UAP, heredero del oficio de huesero que ejercía su padre, segunda razón de su prestigio en la comunidad, disputaba la presencia auxiliar como candidato del club político “Unión y Progreso” contra el licenciado Hipólito Salas Laureano, litigante laboral, apoyado por el club “Gustavo Díaz Ordaz”. Ambos candidatos del PRI. “Hay que taparles el monte”, dijo el doctor Morales, “si ellos tienen un buen gallo, entonces voy a toparles yo”

Ese día, según la versión de los de Unión y Progreso, el grupo “Díaz Ordaz” se robó las elecciones. Unas secretarias muy dispuestas desde el Ayuntamiento apuntaban los votos abiertos en un pizarrón. Con ese método simple Salas ganó. Pero la gente del doctor se adelantó al 6 de julio. En medio de una trifulca objetaron el plebiscito. El arrastre popular del doctor logró que las autoridades municipales ordenaran un convenio: 18 meses de gobierno para cada grupo. Salas empezó.

El Doctor Morales en su papel de Jesucristo el Viernes Santo del año 2010, ciencuenta años de representaciones.

El calvario de la Romero Vargas

El general Ignacio Romero Vargas nunca imaginó que el nombre de Pueblo Nuevo se preservaría hasta estos días del doctor Morales. Pero desde varios años antes de que el gobernador jurista cediera su apelativo, los lugareños empezaron a bajar a la rivera del Atoyac para dejar su vida en los galerones textiles. Primero La Constancia Mexicana, con el tiempo El Patriotismo, La Beneficencia, La Economía, La Independencia, Santa Cruz Guadalupe y Santo Domingo. El sueño porfirista apostó al progreso de las fábricas, pero entonces, como ahora, la industrialización a la mexicana poco tuvo que ver con una mejoría en las condiciones de vida.

Hoy los de Romero Vargas ya no miran desde el campo a la ciudad. La loma de Pueblo Nuevo mira opaca y rencorosa el brillo de la burguesía poblana que se trepó desde los setentas al cerro de La Paz. Pueblo Nuevo tiene su calle principal pavimentada pero minada por las combis. Lo demás no ha alcanzado a entrar en el erario municipal. Lo mismo corre para el drenaje, que los vecinos declaran insuficiente. Ni hablar del agua. Ni del mercado: las señoras del barrio hacen su mandado en el Hidalgo, al otro lado del río y las avenidas.

Y el poblado campesino ha visto crecer la ciudad tan rápido como los funcionarios de Reforma Agraria tramitan el cambio de uso de suelo. Pueblo Nuevo sigue en su loma, pero la junta auxiliar de Romero Vargas cuenta ya con por lo menos ocho colonias que cubren lo que fueron sus sembradíos: Independencia, Zavaleta, Cristo Rey, San José de Guadalupe, Santa Cruz Buenavista, Atzacapotzalco, San José Citlaltépetl y Miguel Abed, colonia esta que a pesar de su filantrópico apellido la gente sigue conociendo como El Llanito. Caseríos proletariados, sin embargo, a los que poco interesa el lío político de los de Pueblo Nuevo por el control de la junta auxiliar Romero Vargas.

Pilatos o el Convenio incumplido

Después de la trifulca del 29 de marzo de 1987 el alcalde Guillermo Pacheco Pulido dictaminó, según los términos del convenio entre los grupos “Díaz Ordaz” y “Unión y Progreso”, la condición de acuerdo: “Fungir en forma absoluta la responsabilidad del mandato cada uno de ellos por su plantilla integra, dividiendo el periodo constitucional para el ejercicio de la presidencia”. Hipólito Salas, del primer grupo, cumplió sus dieciocho meses el 14 de octubre. Ese día firmó su licencia como presidente auxiliar ante Pacheco Pulido. Dos días después y cuando se percataron que el Ayuntamiento no procedía a nombrar al doctor Morales, según lo acordado, sus partidarios tomaron el edificio municipal y con pintas manifestaron su descontento. Simplemente exigían el cumplimiento del convenio.

Así que no se puede decir que los guaruras del alcalde hayan sido tomados por sorpresa ese atardecer del viernes 2 de diciembre. Las señoras adictas al doctor Morales ya tenían rato gritando en el pasillo y en el Salón Rojo. Pacheco Pulido caminó con la soltura de todos los días, pero la cancha estaba cerrada por una veintena de mujeres que en acción medida cubrieron sus flancos y cortaron su retaguardia para dejarlo sólo en esta enjundia de amas de casa en bravata, y quienes casi en vilo lo introdujeron al Salón Rojo para estrujarlo con las manos, los gritos y los carteles --“No seremos la burla de un gobierno falso y traidor a sus principios”, “Pacheco Pulido, cumple con lo que firmaste y no más engaños”-- que ni tiempo tuvo que leer.

Dicen que desde el alcalde Vitin Álvarez tratan así a los presidentes en Puebla. Los de Pueblo Nuevo no insultaron a Pacheco, pero no dejaron de interrumpirlo ni de gritarle que se “pusiera los pantalones”. Supongo que el político toma estos actos como parte del protocolo. Si acaso un gesto de cansancio, una mirada de “señoras, ustedes dicen a qué horas nos vamos”, un gesto inmutable que le sirve igual para los ambulantes de la 28 de Octubre, a colonas amas de casa madres solteras sin agua, sin drenaje, sin terrenos regularizados, a comerciantes iracundos contra Simitrio, a contratistas acreedores, una misma cara que corre en el filo del acarreo y la carencia, el rostro del servidor público que pronuncia la palabra insensible de la autoridad, la concordia y la ley: “Si no tienes nada que ofrecerle a la gente, ofréceles tiempo”, dice al final a quien lo escuche.

En el caso de Romero Vargas, alguien así, como Pilatos.

Del otro lado, el personaje de la representación es caótico pero directo: formal casi de oficio cuando toma la palabra, femenino, placero, cuando interrumpen infinitamente al presidente con un “dale con la misma canción”. Por eso, cualquier testimonio sirve, como el de la señora que se le repega a medio metro a Pacheco para gritarle “Señor presidente, usté y los del Congreso nos tren como títeres, siendo que nosotros somos priistas de hueso colorado, vamos a todas las manifestaciones, mientras que los del diputado Castelán tienen infiltrados panistas. ¿Así que por qué no nos apoya, por qué no pone en su lugar a su gente que no más ahorita nos dijo que estábamos tomadas, y no señor aquí no hay un borracho, lo que estamos es cansados y si usté dice que el lunes nos resuelve dénoslo por escrito, porque sus palabras se las lleva el viento y por últimas le digo que somos priistas no acarreados, así que exigimos que respete nuestros derechos pues de otra forma vamos a chocar unos contra otros y el PRI va a seguir por los suelos como ustedes lo han dejado”.

Imagen relacionada

El Doctor Morales, 55 años despues de su "Eterno redentor". Foto de El Popular.

Que lo resuelva el Congreso, dice Pacheco

El día de hoy funcionarios de los gobiernos estatal y municipal y el diputado Jorge Yunes tendrán que encontrar el curso legal para el nombramiento del doctor Jorge Morales como presidente de la junta auxiliar de Ignacio romero Vargas. El alcalde Pacheco Pulido dice que corresponde al Congreso resolver el problema; los diputados se lavan las manos y le “recomiendan” al presidente que se respete el convenio. La gente en la loma de Pueblo Nuevo pasa la fiesta guadalupana como cualquier año. Y espera.

“Si señor —dice Carmelo Plata Castañeda, regidor de Policía y Gobierno en Romero Vargas, panista según la gente del doctor Morales—, aquí Norberto Cházari es nuestro presidente interino. Esa gente del doctor alega que se les hizo tope en el plebiscito, pero todo fue legal, el licenciado Salas ganó por 63 votos. Ninguno de los regidores firmamos el convenio. Ellos tienen apoyo, pero no de acá del pueblo, sino de la 28 de Octubre y los estudiantes. En honor a la verdad nosotros estamos dispuestos a defender esto como sea”

El grupo de Norberto Cházari cuida el local de la presidencia. Decidieron desconocer la negociación que los líderes del grupo “Gustavo Díaz Ordaz” tuvieron con los de “Unión y Progreso”. “Qué se cumpla la ley y nos dejen trabajar”, dicen. Pertenecen al grupo que ha acaparado la presidencia auxiliar desde hace treinta años, pero esta vez se le rebelaron a Bonitacio Flores, su dirigente.

“Nos dicen “las forjas” a los que apoyamos al doctor. Lo que pasa es que están adoloridos —dice una de las señoras admiradoras del médico que año con año encarna a Jesucristo—. Ellos han mangoneado aquí desde siempre: ese Bonifacio Flores, ese Antonio Castelán, que diputado y no sé qué, y que ya ni se para en el pueblo porque la gente no lo quiere. Están dolidos porque perdieron el hueso.”

Son los bandos. Trato de entender quiénes son todos estos actores de esta disputa en Pueblo Nuevo. Los oficios de los políticos en la junta auxiliar Romero Vargas.

Del club “Gustavo Díaz Ordaz”: Antonio Castelán, hoy diputado, antes obrero de El Patriotismo, donde inició su carrera como líder en la FROC—CROC; Bonifacio Flores, comerciante, actualmente tiene una panadería; Francisco Salas, abogado laboral; Raúl Cerón, empleado de Ayuntamiento; Carlos Espinosa, ex presidente auxiliar, agente de medicinas.

Del club “Unión y Progreso”: Andrés Vera Sánchez, comerciante; Germán Guarneros, obrero textil en El Mirador, Jorge Morales, médico, huesero, dramaturgo y actor.

“Todo este problema—dice el huesero— es por el diputado Antonio Castelán, que apoya a su gene de aquí y que él maneja. Ellos dicen que están bien palancas allá arriba, pero yo estoy bien palanca con el pueblo, tengo su simpatía porque aquí nací. El movimiento está vivo, visto a ojos vistas, ya estamos hartos de sinvergüenzadas. Ellos firmaron un documento de hombres y ahora no lo cumplen. Y arriba las autoridades nomás mirándose, que si le corresponde a Pacheco, que si al Congreso. Nomás que me nombren y voy a tratar de consolidar a la población, buscar la unidad para atender necesidades básicas de drenaje, agua potable y seguridad pública. Y eso sí seguiremos con nuestro cuadro dramático, como hace casi ya 30 años.

“Porque yo soy político, pero no sólo –sigue--. Soy Médico, huesero, autor teatral (tengo 74 libretos en todos los géneros) o sea, dramaturgo, actor, director. Todo eso soy. No he metido lo del cuadro en la política, cada cosa tiene su lugar. Milito en el PRI desde hace quince años, pero “El Eterno Redentor” la escribí desde 1959. Y ya llevamos tres presentaciones con Raúl Velasco, en el 71,72 y 73. El Sábado Santo de 1987 presenté la obra en la Basílica de Guadalupe, a invitación de Televisa, con 300 actores que recluto de distintas partes. Porque nosotros mismos nos patrocinamos, ninguna autoridad, ni la Iglesia nos apoya con dinero. Así hemos proyectado a nivel nacional a Pueblo Nuevo. La obra arranca desde los 14 profetas y llega hasta la muerte de Cristo. Si, por todo esto tengo aquí mucha popularidad.”

Pueblo Nuevo, oficialmente Ignacio Romero Vargas, con su conflicto y sus personajes a la espera de una solución sencilla: el cumplimiento del convenio propuesto por las propias autoridades municipales.

El alcalde Guillermo Pacheco Pulido, como Pilatos, “que decida el Congreso”.

Página 1 de 38