Poder y Política

Vida y milagros

Los últimos 21 años nos acostumbramos a ver un Congreso de la Unión en el que el presidente de la república dejó de tener mayoría y perdió el control rudo que mantuvo durante los años de los gobiernos de mayoría priísta. Eso fue a nivel federal, pero en los congresos estatales era inusual ver congresos que no estuvieran controlados por los gobernadores. Ese fue el caso del congreso de Puebla hasta hace 5 semanas. En 2010 hubo alternancia de siglas, aunque no de modos, pues el congreso siguió alineado a lo que se dictara desde el poder ejecutivo. Por supuesto que a lo largo de los años hubo alguno que otro diputado o débiles bancadas opositoras que ejercían su propio criterio al votar, intentando tener algo de independencia mientras se oponían desde la tribuna a muchas medidas impuestas por el gobernador y su mayoría a la hora de votar en el pleno. Al final, durante casi 80 años, lo que el congreso local votaba se decidía desde otro lado. Tanto era así que la mayoría de los diputados tenían, cuando mucho, una secretaria o asistente, y rara vez, un asistente jurídico. Simplemente no los necesitaban. La mesa directiva la controlaba la mayoría ganadora y desde ahí se construían y decidían, en completo acuerdo con el poder ejecutivo, todas las cosas importantes, desde el presupuesto, las iniciativas de ley, los nombramientos estratégicos de procuradores, jueces, auditores, consejeros electorales, expropiaciones, titulares de los organismos descentralizados y cualquier cosa que tuviera que ver con el manejo de las riendas del estado. Había una mayoría controlada por el ejecutivo que trabajaba poco y aprobaba todo. La independencia que por 21 años vimos en el Congreso de la Unión aquí no la vimos jamás.



Hoy el Congreso de la Unión transita hacia la antigua manera de hacer las cosas y la hegemonía la ejerce la coalición de MORENA y sus aliados, muy bien puesta de acuerdo, por lo menos hasta ahora, con el presidente electo. Pocos imaginaron un retorno así antes de la elección de Julio. Todo un cambio: de la imperiosa necesidad de construir consensos al regreso de una mayoría partidista que era lo normal antes de 1997.

Mientras tanto en el congreso de Puebla hay un nuevo escenario: debido al conflicto electoral que ha impedido definir quién ejercerá el cargo de gobernador, se vive una muy particular independencia por parte de los diputados. Los de la oposición aglutinada por el PAN están bien orquestados y dirigidos para oponerse a casi todo lo que proponga la mayoría morenista, pero aún así, la falta de una definición de quién hará cabeza en el estado les permite cierta libertad e iniciativa que hasta hace 5 semanas eran no solo impensable sino imperdonable. Por otro lado, la mayoría morenista ha tenido la oportunidad de hacer visibles a liderazgos novedosos e interesantes que en otros tiempos estarían opacados por los antiguos modos de ejercer el poder de los gobernadores electos, que se entendían con dos o tres diputados y a los demás los ponían a obedecer.

Ante este nuevo y quizás momentáneo escenario, algunas diputadas y diputados continúan sanamente ligados a los liderazgos y a los presidentes municipales electos de sus distritos, quienes entrarán en funciones en diez días. Conservan un gran contacto con ellos y están actuando y pensando en cómo ayudarlos desde el congreso. Eso he visto y me parece muy interesante que así sea. Por supuesto que hay y habrá líderes dominantes en el congreso y en los partidos, pero eso no está impidiendo que los diputados y los presidentes electos, ante el vacío de poder que ha generado la falta de gobernador electo, llenen los espacios que les corresponden, espacios que antes les tenían vedados.



A lo largo de los años he tenido la oportunidad de estar en diferentes sesiones del congreso y he tratado con algunos diputados algunos temas específicos. En general permeaba la sensación de que tenían que ir a tocar base a otro lado antes de poder externar una opinión por parte de los diputados. El ambiente que hoy se vive en el congreso es distinto, más relajado, más vital, en síntesis, más libre. Un congreso sin la pata de un gobernador en el pescuezo ¿Durará? ¿Será constructivo y enriquecedor? ¿Se fortalecerá su independencia para bien?



Habrá que esperar dos cosas: uno, que finalmente se defina quién gobernará el estado y cómo reaccionará el congreso ante eso, y dos, cuál será la influencia y el poder que la figura del delegado federal plenipotenciario ejercerá sobre la incipiente libertad de un congreso independiente que es absolutamente novedoso para los poblanos.

Los contrapesos son sanos en cualquier institución. El contrapeso posible de un congreso independiente con perfiles que van desde la joven diputada Vianey García, de 24 años, hasta el mayor de todos, Emilio Maurer, que cumplirá 80 años este mes, a mí me parece no solo interesante, sino hasta divertido y, sobre todo, enriquecedor. Ojalá que dure para bien esta extraña e inesperada libertad.

Vida y milagros

(La ilustración de la portadilla es de Víctor Solis, y fue tomada de la revista Nexos para ilustrar el excelente texto La austeridad y la podadora, que aborda el tema tratado aquí por Verónica Mastretta)

Una secretaría de estado pequeña, como lo es la SEMARNAT, lleva a cabo cerca de cien mil trámites anuales. El 70% de dichos trámites se ejecuta en las delegaciones. Esos trámites no incluyen los trámites del área más grande y estratégica del sector, que es la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), responsable de toda la gestión del agua del país. La ley permite que algunos de los trámites de SEMARNAT se hagan por vía electrónica, pero incluso esos, en algún momento tienen que cotejarse con los documentos originales. Hay impactos ambientales que llegan a tener cerca de 5 mil hojas. Los recortes que se han hecho en muchas áreas estratégicas de las delegaciones las tienen ya hoy en el límite de su capacidad operativa. La Comisión Nacional del Agua ha sufrido recortes de personal de tal tamaño, que toda la gestión del agua del país está ya en jaque. Donde antes hubo 40 inspectores, ahora quedan solo tres o cuatro. Ser eficaces era ya casi imposible. A eso habrá que sumarle el nuevo recorte del 70% del personal de confianza, que son los que llevan la carga de las delegaciones y la responsiva de las firmas.



Se supone que a partir del primero de diciembre las delegaciones estatales desaparecerán y que el nuevo gobierno intentará concentrar todos los trámites en una sola oficina central a la mayor brevedad posible. De momento esas sedes están en la ciudad de México, pero luego serán trasladadas a otros estados con todo y los trámites pendientes que llegarán de cada estado. En ese tramo, ¿Qué y quiénes quedarán en los estados? ¿En qué tiempo desaparecerán las oficinas? ¿A dónde y cuándo se mudará el personal? ¿Físicamente qué pasará con la documentación? Eso deben de estarse preguntando ahora los responsables de recibir las secretarías de estado. Me imagino que ya estarán lo suficientemente preocupados. Lo que se les pide es una tarea que a mí me parece casi imposible. De todos modos, en caso de lograr una mudanza rápida, arrancarán la nueva gestión gubernamental con una desventaja enorme en personal y herramientas para poder concentrar y gobernar a distancia, que es de hecho lo que se estará esperando de ellos. Gobernar a distancia implicaría una enorme y rápida modernización digital del gobierno, y eso no podrá hacerse si en los próximos años ya se ha anunciado que no se invertirá ni en equipos de cómputo ni en los sistemas cibernéticos necesarios para la organización y administración del país.

Ojalá que el gobierno entrante se tome su tiempo, aunque ya no le queda mucho, para analizar de manera correcta cómo es que van a aterrizar la concentración de poder y decisión que se proponen con el objetivo central de ahorrar. Un ahorro que a lo mejor acaba teniendo un costo social y administrativo mayor que el ahorro que se busca.

Y mientras, entre hoy y el 30 de noviembre seguirán ingresando trámites en todas las delegaciones del país, trámites que se sumarán a los miles de expedientes que ya están en proceso y que habrán de mudarse de manera obligada a partir de diciembre a un único y quizá muy lejano punto del país. ¿Cuándo y cómo los moverán? ¿A dónde los van a almacenar? ¿Qué hará la gente que pertenece a un sindicato y que trabaja hoy en las delegaciones? ¿Los ciudadanos de todos los estados tendrán que viajar hacia un solo punto para continuar con un trámite que debieran poder terminar o hacer de manera local?



El concentrar las decisiones y trámites de todas las delegaciones en las oficinas centrales de la ciudad de México y luego en las nuevas sedes a las que serán enviadas implica una centralización del poder y un recorte de personal que a mí me asusta. A lo mejor hay algo que no estoy entendiendo o no nos han explicado bien. O quizá yo hablo desde la experiencia de encogimiento de los servicios del estado que ya se llevó a cabo a nivel local en el estado de Puebla en los últimos ocho años. La justificación fue ahorrar dinero para hacer otras cosas más necesarias e importantes. Esa medida no fue exitosa en muchos aspectos y los resultados no fueron favorecedores para la mayoría de los habitantes del estado.



Hacer recortes tan drásticos al famoso capítulo mil, sueldos y salarios, involucra a las vidas de miles de personas que trabajan en el gobierno, pero también a la vida de millones de ciudadanos que tiene que tratar con las dependencias públicas y que padecen enormemente su ineficacia cuando ésta es por falta de personal o condiciones inadecuadas para trabajar. Un ejemplo de Puebla: se redujeron al mínimo los ministerios públicos. Se hicieron recortes y se centralizaron servicios de tal manera que lo han pagado los ciudadanos, en particular los que no viven en la zona metropolitana. Los puntos para poner una denuncia son lejanos o inoperantes para la mayoría de la población. Solo hay 59 Ministerios Públicos para todo el estado, con horarios de terror para los que trabajan ahí. El promedio para poner una denuncia, para quien se atreva y se anime, es de 8 horas. Las colas para denunciar son para salir corriendo. La posibilidad de que se resuelva el caso que denuncias es casi de cero. No conozco ninguno de primera mano. Hay ahorros que son de temer.

La excesiva centralización con el afán de ahorrar puede resultar contraproducente y peligrosa. Ojalá que los encargados de recibir las secretarías de estado sean realistas y francos y que a tiempo observen lo que puede resultar imposible de lograr.

Vida y milagros

El pasado sábado 15 de septiembre entró en funciones el congreso local de Puebla. La mayoría parlamentaria la tiene el grupo de Morena y sus aliados, y en función de esa mayoría formaron la mesa directiva del congreso, en la cual, al Partido Acción Nacional, primera minoría, no le dieron ningún asiento. El que se lleva se aguanta y ahora les tocó aguantarse a los panistas. Las principales comisiones quedarán también presididas y controladas por el grupo parlamentario triunfador, en que por cierto las mujeres son mayoría.



Aquí en Puebla no había existido, desde que el PRI es el PRI ni después de la primera alternancia de partidos en 2010, un congreso en el que el dominio completo no lo tuviera el gobernador en turno. Hoy, aunque las autoridades electorales locales dieron el triunfo a Martha Erika Alonso, la realidad es que la gubernatura está en disputa en los tribunales electorales federales y el actual gobernador Gali emanó del grupo que perdió las elecciones, así que el actual congreso local tratará con él desde la fuerza de un poder distinto y autónomo y que no obedecerá al poder ejecutivo como lo hiciera el congreso que terminó el viernes 14. Tampoco pesa la definición de un gobernador electo con el que entenderse, porque el litigio de quién gobernará Puebla se resolverá hasta noviembre. En el congreso, hoy por hoy, la situación de vivir como chivos sin mecate es inédita para los diputados.

En 2010 hubo en Puebla un movimiento social grande aglutinado en la coalición Compromiso por Puebla que encabezó Rafael Moreno Valle. Una de las expectativas enormes alrededor de ese movimiento fue el que por primera vez hubiera un gobierno de alternancia, pero sobre todo, la oportunidad de que existiera un congreso con una sana independencia del poder ejecutivo. En ese 2010 Rafael Moreno Valle ganó con una cómoda mayoría en el congreso con la coalición del PAN, el Panal de Elba Esther y el PRD de entonces, controlado en esos días por el grupo de Miguel Barbosa. Rafael Moreno Valle se comió a la oposición en tres jugadas de ajedrez, y las voces que quedaron libres tenían el peso de una mosca en un pastel. Nada de congreso independiente y autónomo. Con la rienda bien corta y derechitos marcharon los dos congresos que estuvieron bajo el control de Moreno Valle y en parte del último tramo que cubre ahora Antonio Gali. El Congreso fue sumiso, tanto que el único gobernador del país que pudo dejar nombrado un fiscal a modo desde 2016 hasta el año 2023, fue Moreno Valle.

Desde Casa Puebla, como siempre, siguieron bajando las Iniciativas de ley, los presupuestos anuales, los nombramientos de jueces, las aprobaciones de cuentas públicas de los ayuntamientos, los nombramientos de consejeros electorales, contralores, institutos de transparencia, los fideicomisos, las expropiaciones y todas las decisiones claves para el estado. El trabajo de la mayoría de los legisladores no justificaba que tuvieran equipos de asesores. Un grupito manejaba todo el tinglado y los demás se dedicaban a aprobar o a enojarse ante la impotencia del mayoriteo que se ejercía sobre los pocos opositores. - Dice un dicho que el que no abusa del poder, se debilita. Yo más bien creo que el que no usa el poder que le corresponde ejercer, termina devorado por quien se roba sus espacios. Ese era el papel de los diputados: obedecer.



En junio, las encuestas sobre la elección de Puebla mostraban un empate técnico entre la coalición de Morena, encabezado por Luis Miguel Barbosa, PT y PES y el Frente local, encabezado por Martha Erika Alonso, coalición a la que se sumaron partidos chiquitos locales y una parte del Panal de manera fáctica. Ganara quien ganara todo parecería indicar que el congreso podría quedar sin mayoría para el próximo gobernador o gobernadora. Sin embargo, ante la fama del grupo de Moreno Valle de invencible rival en las canchas electorales, nadie se imaginaba que perdería el control del congreso de manera avasalladora.



En lo local, fueron poderes muy parejos los que se enfrentaron en esta elección, pero el factor de arrastre de Andrés Manuel inclinó la balanza de la que pudo surgir un congreso no controlado por el panismo sino por la coalición de MORENA. Hay quien piensa que Moreno Valle tiene fichas en todos lados. De momento habrá que ver qué tan unida se mantiene la coalición ganadora y qué papel jugarán los diputados del PRI, que podrían ser diputados que jueguen un papel interesante en el congreso, aunque el riesgo y la tentación de volverse mercenarios estará ahí.

Foto / Agencia Enfoque

Por unos meses el congreso local será un contrapeso real y pesado para el gobernador Gali que se va en diciembre. Después habrá que ver si se ratifica a Martha Erika o se repite la elección mientras gobierna un interino que nombrará el actual congreso. A este escenario hay que sumar la figura del súper delegado que Andrés Manuel mandará a los estados como contrapeso a los gobernadores. El nuevo congreso tiene unos meses por delante para probar la libertad, ejercerla y acostumbrarse a ella, aunque sin duda será un pequeño círculo de Morena el que lleve la batuta desde la mesa directiva.

Por lo pronto hay dos temas que antes hubiera decidido el gobernador en turno: el diseño de la ley de Egresos de 2019 en función del Plan de Desarrollo Estatal y el organigrama del gobierno entrante; el otro será resolver el problema de la licencia del fiscal Víctor Carrancá y cómo le hará el anterior gobierno para conservar en su poder la ficha del fiscal. Y aquí surgen muchas preguntas: ¿Tony Gali diseñará el gasto del año que viene? ¿Le preguntarán los morenistas a Barbosa cuál sería su plan de gobierno y en base a eso se etiquetarán el presupuesto? ¿Cuál presupuesto, si ahora una parte lo controlará la federación? ¿Martha Erika Alonso puede sentarse con los diputados dominantes que no la reconocen como gobernadora electa para plantear cuáles serían sus prioridades? ¿Con el futuro súper delegado? ¿Con quién?

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Sería muy sano vivir lo que es un congreso independiente obligado a un intenso cabildeo para llegar a acuerdos

Por una serie de casualidades y circunstancias se ha abierto un nicho de oportunidad para que exista un congreso autónomo, con la capacidad de ser el contrapeso que todo gobernante necesita para no convertirse en déspota. Ojalá que no acabe bajo el control de dos o tres líderes que acaparen el poder perdido de los gobernadores y que someta y manipule al resto de los diputados. Ojalá florecieran muchos liderazgos.

Si, ya sé, sueña, cuando triste estés.

Por lo pronto, miremos con ojos atentos y sorprendidos el inminente desconcierto de una orquesta que de momento no tiene director. Rara cosa ¿No?

Límites. Una palabra prendida en la libreta del reportero y que encuentro perdida. ¿En cuántas aristas de nuestra construcción social se han perdido los límites?



El respeto por la vida. La acumulación de dinero. La concentración de poder. Asesinatos, dinero, poder. Sicarios, potentados, autócratas.

Pensar en ello desde el funeral de Apolonio Casimiro Abundio, un agricultor asesinado a balazos en la región de Acatzingo. Pensar desde su muerte en la compasión, la ética, la justicia.



Ya no caben los muertos en el panteón de San Miguel Xaltepec.

Un asesinato más en en ese territorio al que se le vino como un rayo la violencia de la mano de las bandas huachicoleras, un rayo en el arranque de esta tormenta que se lleva día a día la vida en México.



Apolonio Casimiro Abundio, un hombre de campo, reconocido en su comunidad, es asaltado y asesinado a balazos. Su cuerpo lo encontraron en el camino que va de Acatzingo a Nopalucan, justo el territorio en el que una banda de secuestradores y asaltantes tiene como cabecilla al comandante de la policía municipal. Justo el territorio donde el viernes asesinan de veinte balazos al alcalde electo de Nopalucan.

Apolonio había salido de alguna sucursal bancaria. Difícil no pensar en la cadena de colusiones que terminan en la muerte de un hombre de campo.

Mirar a la muerte fuera de la nota policiaca que cierra con "el cadáver ingresó a la morgue de Tepeaca para su necropsia de rigor." El cadáver de Apolonio revela los miles y miles de funerales que como el suyo se han sucedido y aprietan de féretros los panteones.

Mariachi y sinsentido, coraje inabarcable, dolor sin freno La pena de una familia del campo en Puebla.

Eso es México esta tarde de cielo gris y tormenta a punto que se abate sobre mi pensamiento.

Día con día

La Cuarta Transformación: hojas de ruta



Los proyectos anunciados hasta ahora por el presidente electo López Obrador son las hojas de ruta de la anunciada Cuarta Transformación, los primeros planos del edificio.

Lo comprometido hasta ahora incluye:

Ahorro de 500 mil millones en el presupuesto para subsidiar a adultos mayores, a jóvenes que no estudian ni trabajan, para construir una refinería, reconfigurar seis y arrancar el canal transítsmico. Reversión de la reforma educativa poniendo en su centro la seguridad laboral del magisterio. Reversión de la reforma energética revisando las licitaciones hechas hasta ahora y espaciando las futuras. Descentralización del gobierno federal enviando al interior de la República todas las secretarías, menos Hacienda, Defensa, Marina y PGR. Nombramiento de un solo delegado en los estados que representará al gobierno federal en todos los ramos: de las finanzas a la seguridad. Reducir los homicidios en un 30 o 50 por ciento en tres años y llevar los indicadores de inseguridad a los niveles de los países de la OCDE en el curso del sexenio. Institucionalizar una amnistía para delitos menores y entrar a un esquema de justicia transicional para los mayores, llevando como punto de partida la opinión de las víctimas. Sustituir al Estado Mayor por una ayudantía responsable de la seguridad del presidente. Sembrar un millón de hectáreas en la selva húmeda tropical del sureste, combinando maderas preciosas y huertos, para generar en la región 400 mil empleos permanentes. Construir un ferrocarril de mil 500 kilómetros que una las ciudades y los sitios arqueológicos fundamentales de la península de Yucatán. Crear una zona libre de 20 kilómetros en la frontera norte, reduciendo el IVA y el impuesto sobre la renta de la zona, así como el precio de los combustibles para igualarlos con los del otro lado de la línea. Establecer un sistema de precios de garantía para productos agrícolas y una red de distribución que fusione Liconsa y Diconsa en un solo Sistema Alimentario Mexicano. Duplicar la matrícula de jóvenes inscritos en universidades (2.5 millones).

Otros que se me escapan.



La primera pregunta es ¿cuánto cuesta todo esto y si el gobierno electo puede pagarlo sosteniendo sus premisas de no endeudarse y de no incurrir en déficit público? Creo que no.



Costos preliminares de la Cuarta Transformación

Es difícil medir en dinero el tamaño de los compromisos hechos hasta ahora por el gobierno de la Cuarta Transformación.

Cifras de inversión y de ingresos se traslapan, el Presidente electo suma en cada discurso nuevos compromisos, que implican nuevos gastos, pero la cifra de los ingresos se mantiene fundamentalmente igual:

Todo vendrá de los mismos 500 mil millones ahorrados en el presupuesto federal, mediante la austeridad burocrática, la anticorrupción y el descuento de ingresos para los gobiernos estatales.

Pedí a un editor de Nexos, ducho en cuestiones financieras y en el seguimiento de los ascendentes compromisos del nuevo gobierno, que hiciera un cruce de promesas contra ingresos requeridos para cumplirlas.

Su informe preliminar, muy aproximado pues no hay cifras precisas, es que el total de compromisos de gasto del nuevo gobierno no es el de los 500 mil millones originales, sino de 1 billón 197 mil millones. Dos veces y media más.

Cada declaración del presidente electo dispara la cuenta. Solo por vía de ejemplo cito algunas de las cosas añadidas en los días que corren.

La descentralización del gobierno federal podría costar, a lo largo del sexenio, 127 mil millones de pesos: 12 mil millones por año.

La condonación de pagos que el Presidente electo hizo a un grupo de resistentes a pagar las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad, podría costar 43 mil millones de pesos a la compañía.

Las becas de 10 mil pesos anuales a jóvenes que están en el nivel medio superior para que puedan seguir estudiando y entren a las universidades podrían costar 35 mil millones al año.

La construcción del Tren Maya en el Sureste puede costar 150 mil millones.

La Cuarta Transformación está desbordada en promesas de inversión y corta en dinero para cumplir.

El nuevo gobierno quiere gastar mucho y tiene poco. La contradicción solo puede resolverse de dos modos: o el nuevo gobierno baja promesas o sube sus ingresos.

No hay cómo hacer esto último sin incurrir en déficit o endeudarse, las dos cosas que el nuevo gobierno ha prometido no hacer.

Impericias de la Cuarta Transformación

No hay una propuesta importante del gobierno de la Cuarta Transformación que no haya recibido una crítica de los conocedores del tema.

Pocos creen que haya 500 mil millones susceptibles de ahorro en el presupuesto. O que tenga sentido hacer una refinería en Dos Bocas, Tabasco. Incluso que sea rentable o viable el Canal Transístmico.

Característico del nuevo gobierno es oír poco o nada a los expertos. La nota de estos días es que someterán a consulta popular el menos popularmente conocido de los asuntos: si se debe o no continuar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Es como poner a votar a los pacientes si están de acuerdo o no con algún fármaco que no han probado.

La verdad, no hay nada inteligente que un ciudadano común pueda decir sobre prácticamente nada que implique un conocimiento especializado. Salvo que sea su especialidad.

La consulta popular sobre el aeropuerto es un despropósito y una manipulación. También una irresponsabilidad política frente a decisiones que la autoridad tiene que tomar, se equivoque o no, con ayuda de los que saben y con la seriedad de quienes tienen legitimidad para decidir.

Una de las fortalezas de la Cuarta Transformación es la popularidad de su gobernante y sus proyectos. Una debilidad de sus proyectos es el frecuente desacuerdo de los expertos respecto de su pertinencia o su viabilidad.

Popularidad no es conocimiento.

Si el maestro de aritmética te dice en la clase que tus sumas están mal, deberías creer en el maestro de aritmética, aunque no sea un maestro popular en la escuela.

Pondré en los días que siguen dos ejemplos de propuestas de la Cuarta Transformación que no resisten la primera inspección de los expertos: la propuesta de seguridad y la siembra de un millón de hectáreas en la selva del sureste.

No es que los expertos tengan siempre la razón. Es que en los planos de los edificios de la Cuarta Transformación hay tantas cosas improbables, inviables o imposibles de lograr, según los expertos, que valdría la pena volver a pensar cada cosa para ajustarla a la realidad.

Violencia: lo posible, lo imposible, lo imprudente

Los compromisos del responsable de seguridad del gobierno electo, Alfonso Durazo, cambiaron muy pronto.

En declaraciones a Azucena Uresti, en MILENIO, y luego a El País, Durazo dijo que en tres años se reducirían los homicidios a tasas parecidas a las de los países de la OCDE.

Es decir, que habría una baja de 23 homicidios por cada 100 mil habitantes a 4 homicidios por cada 100 mil. Una reducción de 85 por ciento en tres años.

Alejandro Hope, experto en la materia, comentó en su columna de El universal que lograr esa meta era algo “tan probable como la existencia de los aluxes”. Cero.

A la semana siguiente Durazo corrigió su meta en un tuit que decía: “Textualmente: la estrategia de seguridad tendrá como meta reducir entre 30 y 50% los homicidios en los primeros tres años del gobierno de AMLO, y que en 6 años otros indicadores de violencia se ubiquen en niveles similares a los de los países con los que compartimos espacio multilateral”.

Una reducción de 30 por ciento de los homicidios, respondió Hope, no suena tan descabellada pues ya sucedió una vez, entre 2011 y 2014, antes de que la matachina subiera de nuevo.

La reducción de 50 por ciento, en cambio, sería más difícil. “Significaría”, escribió Hope, “tener aproximadamente 17 mil 500 homicidios en 2021, equivalentes a una tasa de homicidios de 13 por cada 100 mil habitantes. De 1931 a la fecha no ha habido una disminución de esa magnitud en un periodo tan corto” (https://bit.ly/2MzLwHp).

Hope cuestiona que sea una buena idea para el gobierno federal medir su éxito en seguridad con las cifras de homicidios.

Por una razón: el homicidio es un delito del fuero común, es responsabilidad de los gobiernos estatales, no del federal.

Concluye Hope: “Una administración federal que usa los homicidios como indicador principal de desempeño se vuelve rehén de las circunstancias. Y si no me creen, pregúntenlo a Miguel Ángel Osorio Chong. Entre 2013 y 2015 no se cansó de presumir la reducción de asesinatos. Hasta que la curva cambió de tendencia y cada homicidio adicional le empezó a pesar como una losa”. (Ibid.)

El proyecto de seguridad de la Cuarta Transformación no tiene todavía precisión ni realismo.

El millón de hectáreas lacandonas en la Cuarta Transformación

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Quizá ninguno de los proyectos del nuevo gobierno ha topado con la opinión de una experta de tan alta calidad como Julia Carabias, quien comentó críticamente el plan de sembrar un millón de hectáreas de maderas y frutales en la selva lacandona.

Carabias ha dedicado buena parte de su vida de investigadora a combatir la destrucción de esa selva y ve en el proyecto un riesgo

de repetir errores y seguir atentando contra el ecosistema, la selva, que produce 30 por ciento del agua dulce del país, para al final no producir los 400 mil empleos permanentes prometidos, sino una nueva generación de empleos temporales que, una vez destruida la selva, solo podrán conservarse con subsidios.

Esto es lo que ha sucedido una y otra vez en la inmensa reserva, dice Carabias. Porque no ha faltado en ella la inversión, todo lo contrario.

Lo que ha faltado son proyectos sustentables que combinen la convivencia inteligente de las comunidades con la selva, la preservación de la selva misma, y la creación de empleos suficientes para una población pequeña, pero que crece al 7 por ciento.

Afectar un millón de hectáreas de buena selva para siembras, el sureste podría dar paso a la misma historia de depredación del ecosistema y empobrecimiento de las comunidades.

Sembrar el millón de hectáreas en las partes donde la selva ya está dañada sería invertir en suelos estragados, donde los frutales sufrirán y requerirán probablemente del uso intensivo de agroquímicos, los cuales, a su vez, contaminarán la verdadera única riqueza de la selva, como reserva ecológica, que es la selva misma.

Concluye Carabias: “Me preocupa también que la cantidad de empleos no parecería estar pensado para la población local. Si se están planteando 400 mil empleos, es que se traería gente a la zona y eso sí sería un enorme error”. La entrevista completa en https://bit.ly/2w7vWbE.

En la zona viven hoy solo algo más de 300 mil personas.

Repito lo dicho: no es que los expertos tengan siempre la razón. Es que en los planos de los edificios de la Cuarta Transformación hay tantas cosas improbables, inviables o imposibles de lograr, según los expertos, que valdría la pena volver a pensar cada cosa para ajustarla a la realidad.

Breviario de lectura, 17 de agosto, 21.30 Hs.

Don Manuel

Por Adolfo Flores Fragoso me enteré hoy en la tarde del grave estado de don Manuel Díaz Cid. De inmediato me comuniqué con su yerno, Alejandro Guillén, para corroborar la noticia. De verdad lo lamento. Don Manuel no solo ha sido uno de los pensadores políticos más importantes de Puebla; fue también uno de los protagonistas de la historia de nuestra universidad en aquellos años de confrontación entre la extrema derecha poblana y, primero, una naciente élite liberal, para dar paso, un momento después a la encarnizada lucha contra los comunistas en el seno de la institución pero, sobre todo, don Manuel ha sido un ejemplo de autocrítica y coherencia intelectuales. Como pocos, don Manuel fue capaz de revisar y cuestionar los principios que había sostenido en esos años de confrontación para derivar en una incondicional defensa de la pluralidad y tolerancia políticas, mismas que difundió en una vida dedicada al magisterio y a la generación de opinión pública y que hoy arroja sus mejores frutos en toda una generación de politólogos poblanos.

Hay que subrayar, también, el valor de su ejercicio crítico para señalar los excesos del poder político poblano en distintos momentos de nuestra historia. Personalmente tengo mucho que agradecerle a don Manuel Díaz Cid: el haberme abierto las puertas de su casa para charlar sobre la historia reciente de Puebla y grabar - y gravar- un largo programa para el Territorio del nómada, la hospitalidad de su esposa y la amistad de su hija María y de sus nietos, Lupita y Ángel, y la complicidad con su yerno Alejandro.



Sin embargo, algo más debemos agradecerle colectivamente a don Manuel Díaz y es la confianza en el diálogo democrático como el único medio para resolver nuestros conflictos, su inquebrantable fe en la racionalidad política y su apuesta por una ciudadanía cada vez más activa como pilar de la democracia.

Estoy seguro que el día que este Estado consiga una mejor calidad democrática tendremos que recordar el nombre de don Manuel Díaz Cid como uno de sus mejores impulsores



Certeza y decisión. En ese predicamento nos movemos en el día a día. Cuánto necesitamos de la primera en los asuntos graves de la vida nuestra. Entonces las preguntas elementales se vuelven puntos de quiebre: ¿qué tanto sabemos del problema que enfrentamos?, ¿el conocimiento que tenemos sobre un conflicto es el correcto como para fundar una respuesta que nos permita enfrentarlo con éxito?

¿Y si el conflicto es un asunto de interés público?

¿Con qué capacidad se toman las decisiones en las instituciones del Estado, por ejemplo en seguridad pública y justicia o en procesos ambientales?

Estas preguntas me vienen estos días al valorar la realidad del robo de combustible en Puebla, ese fenómeno cada vez más inasible que llamamos huachicol, con el que se identifica la presencia del crimen organizado cada día más mortal en Puebla. Los acontecimientos de los últimos tres años en nuestro estado no revelan más que desaciertos en el enfrentamiento que desde las instituciones públicas se realiza con acciones de corte militar y policiaco, y que se confirma en un hecho probado: el crecimiento explosivo de las tomas clandestinas no se ha detenido a pesar del involucramiento del ejército y la marina en la persecución de las bandas criminales.

Pero igual se plantean frente a otros procesos como los que se contienen en el anuncio por el gobernador Gali de la compra de “unos barquitos” para limpiar el lago de Valsequillo, con cuya acción “los niños podrán nadar en el embalse”.



Acciones policiacas contra el crimen organizado. Acciones técnicas para regenerar un lago muerto.

En el primer caso a los ciudadanos sólo nos queda contemplar el fracaso del Estado contra el crimen: Palmar de Bravo, ciudad de Puebla, Texmelucan, Venustiano Carranza. Cuatro territorios asolados por una violencia similar a la que conocemos desde hace diez años como la guerra del narco y su característica principal: autoridades civiles y mandos policiacos involucrados en la operación cotidiana de las bandas criminales. Y una más: comunidades enteras vinculadas en toda la trama operativa de esta actividad ilegal (extracción, distribución y consumo), y que contribuyen con sus sicarios, sus presos y sus muertos en las guerras intestinas que la acompañan.

En el segundo caso los ciudadanos organizados vamos muy adelante del Estado: Dale la Cara al Atoyac. A.C. no sólo ha diagnosticado con una enorme capacidad organizativa la realidad de la contaminación del río y ha hecho uso de los recursos legales para obligar a las autoridades a asumir sus responsabilidades, sino que ha elaborado un conjunto de propuestas desde la perspectiva estratégica de cuenca que permiten establecer políticas públicas capaces de lograr revertir en el mediano plazo la catástrofe ambiental que hoy se vive en el valle de Puebla y que ha puesto en jaque la viabilidad socio-ambiental de la sociedad poblana.



Certezas, entonces, para la toma de decisiones.

No las tenemos para enfrentar la violencia del crimen organizado, no las permite un estado autoritario, antidemocrático y corrupto en sus instituciones de procuración de justicia, que dejan de lado toda posibilidad de participación ciudadana. Ahí el Estado no sólo es fallido sino cómplice. Y los ciudadanos hoy estamos inermes.

Sí se construyen, sin embargo, para enfrentar la catástrofe ambiental. Igual para regenerar la cuenca alta del río Atoyac que para defender las montañas contra la voracidad de las corporaciones industriales. Es la acción civil la que encabeza el reclamo contra una decisión de gobierno que gasta 200 millones de pesos en unos barcos que no resolverán el problema de la contaminación del río y deja de lado el esfuerzo civil que ha construido un proyecto estratégico en consonancia con lo que hoy se lleva cabo en muchas regiones del mundo.

Certezas, entonces, para construir un verdadero Estado democrático.

Mundo Nuestro. Editorial del domingo 5 de agosto del 2018



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